martes, 31 de mayo de 2011

Negocios solares

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El uso de fuentes renovables de energía no sólo es una buena idea, sino una necesidad para propiciar un desarrollo sustentable y que debemos utilizar ampliamente en las próximas décadas. El fin de la extracción de petróleo en forma barata es un hecho y aunque existen otras alternativas tecnológicas para extraer hidrocarburos, la mirada a futuro está en las fuentes renovables de energía.
Sabemos que la humanidad ha utilizado las fuentes renovables de energía desde la antigüedad: Arquímedes incendió la flota romana con energía solar al usar espejos y enfocar los rayos solares a las velas; al menos, desde 1650 se construyen estufas solares; los molinos de viento holandeses son medievales; desde hace siglos se usan aerobombas en algunas regiones de México, desde siempre se ha secado la ropa con energía solar, y por supuesto existen muchas otras formas de uso de las fuentes renovables de energía que sería tedioso mencionar aquí. Seguramente se peguntarán: ¿por qué no se continuaron desarrollando las tecnologías en fuentes renovables de energía y se extendió su uso? ¿qué fue lo que causó si olvido? Es más ahora nos preguntamos: ¿la energía solar es ya una alternativa viable en las condiciones actuales? O en términos más cotidianos: ¿me conviene tener calentadores solares o poner celdas fotovoltaicas en mi casa?
Las respuestas involucran muchos aspectos como: la variabilidad de la irradiancia solar, el consumo energético, el espacio para colocar estos dispositivos, su orientación, etc.
Referente a la primera pregunta: el uso masivo de los combustibles fósiles se debe a su alta densidad energética y con ello, a principios del siglo XX, se convirtieron en la principal fuente de energía. Esta alta densidad energética y disponibilidad es lo que promovió el uso de los combustibles fósiles y por tanto desfavoreció el uso de las fuentes renovables de energía. La actitud depredadora de la sociedad promovió el uso acelerado de los combustibles fósiles para extraer la mayor cantidad de energía en el menor tiempo posible. La desventaja de las fuentes renovables de energía son evidentes en este último punto.
Al regresar a nuestro entorno inmediato, sabemos que usar un calentador de gas o eléctrico es quemar nuestro dinero para calentar. El costo de un calentador solar equivale a lo que nos representaría el ahorro del gas en tres años. El costo de un sistema fotovoltaico para producir electricidad equivaldría al ahorro de diez años. El primero es una opción real; pero solamente para aquellos que tienen satisfechas sus necesidades primarias en el mediano plazo y que se preocupan por usar agua caliente. Mientras que la adquisición de un sistema fotovoltaico implica una inversión que requiere algunos incentivos financieros.
Por otro lado, las tecnologías asociadas a fuentes renovables de energía se englobaban en, lo que en la década de los 70's se llamaba, tecnología apropiada. Esta propuesta inocente proponía el desarrollo de tecnologías para que todos pudiéramos hacer los dispositivos que requeríamos. Así, se proponía el uso de estufas solares para el ámbito rural, argumentando que con ello se eliminaría el uso de la leña y por ende la tala de bosques. Las estufas solares tiene serias desventajas: no funcionan cuando hay nubes, ni en días lluviosos, el tiempo de cocción es largo comparado con las cocinas tradicionales, requieren de trabajo de orientación continuo, y se tiene que cocinar bajo el rayo del sol, etc. Esto es sólo un ejemplo de los inconvenientes asociadas a las tecnologías apropiadas que no las hacen ser una opción para el día a día.
En mi opinión, se requiere amalgamar la alta tecnología con el uso de las fuentes renovables de energía. Por ejemplo en el caso de las estufas solares se requiere un dispositivo que elimine las desventajas anteriores y que sea automático para que introduzcamos los alimentos en la mañana y regresemos a la hora de la comida a servirla. Con estas ideas nacieron los cocedores solares.Ésta parece una buena idea; pero no ha llegado al mercado hacen falta inversionistas y diseñadores industriales que retomen este proyecto.
Como este ejemplo existen muchas otros donde la parte técnica ha sido resuelta, pero no se ha podido llevar con éxito a la gente, al mercado. Se puede decir que se tiene una buena tecnología, pero un fracaso en innovación tecnológica. Se entiende por innovación llevar con éxito al mercado una idea. Los científicos y tecnólogos tienen ideas y requieren asociarse con la gente especialista en llevar al mercado productos. Las fuentes renovables de energía son un nicho de mercado en expansión con un horizonte de mercado en el mediano y largo plazo, son un ejemplo claro de la oportunidad de hacer negocios encaminados al desarrollo económico sustentable.
Tenemos que aprender a trabajar en equipo para generar negocios de y para la sociedad.

Una primera versión de este texto fue publicada el día 3 de noviembre de 2010

miércoles, 25 de mayo de 2011

Los jóvenes hacen ciencia

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Era una mañana calurosa y seca de mayo, como todas las primeras semanas de mayo en Cuernavaca, anunciando un clima todavía más agobiante para la tarde. Estábamos en la inauguración del XXII Congreso de Investigación convocado por la Academia de Ciencias de Morelos (ACMor) y el Centro Universitario Anglo Mexicano (CUAM). Se dice fácil, veintidós años; pero hacer cada año un congreso de investigación a nivel de educación media es un verdadero logro.



Al hablar ante los asistentes manifesté mi beneplácito al ver a originadores de este movimiento, ver a Alma Ayala (CUAM) la creadora y organizadora; también estaba Saúl Villa Treviño uno de los impulsores del congreso en sus inicios. Él era coordinador del programa de veranos de investigación de la Academia de Mexicana de Ciencias que otorga becas a los ganadores del congreso. También manifesté que me daba gusto ver a todos los jóvenes participantes en el congreso, a los asesores y, por supuesto, a los miembros del presidium representantes del Centro Universitario Anglo Mexicano, de la Universidad Nacional Autónoma de México, del Centro de Estudios Autónomo de Morelos, y de la Academia de Ciencias de Morelos, en fin de estas organizaciones que llevan ya trabajando muchos años con la finalidad de motivar la ciencia en los jóvenes. En esos momentos pregunté si había jóvenes que venían a transmitir ideas nuevas, ideas diferentes algo que habían encontrado y quería difundir. Se levantaron muchas manos de adolescentes inquietos, deseosos de que comenzara el congreso, listos para enfrentar a jueces que también levantaron la mano cuando pregunté quienes estaban listos para hacer preguntas y cuestionar esos nuevos hallazgos, esas nuevas ideas. Esto es lo que son los congresos, el presentar ideas diferentes, interesantes, y novedosas ante otra persona para conocer su opinión. Oír a la opinión crítica de otros siempre ayuda a comprender más lo que encontramos o descubrimos. Esto es lo que se está haciendo en el congreso organizado por el CUAM y la ACMor, desde hace veintidós años. Actualmente podemos ver este evento como parte de un movimiento social que cada vez está tomando más fuerza, un movimiento donde la sociedad misma, los jóvenes sus representantes en este caso, están haciendo trabajos de investigación, de investigación útil, que busca resultados para problemas que les inquieta. Estos jóvenes están actuando, participando, desarrollando bajo la asesoría de sus maestros y algunos con consejos de científicos profesionales nuevas ideas y generando conocimiento científico. Todos ellos están construyendo y participando en el movimiento social que se conoce como Ciencia ciudadana, Ciencia participativa o Ciencia desde las raíces de la sociedad; las palabras son lo de menos, el hecho, la generación de conocimiento por los jóvenes, es lo importante. De este tipo de interacciones de los jóvenes con los científicos profesionales se está construyendo la verdadera sociedad del conocimiento. En este sentido festejo que las instituciones como el CUAM, el CEAM, la UNAM, las Academias Mexicana de Ciencias y ACMor se sumen a escuelas públicas y privadas de nivel medio para colaborar todos juntos y participen en este tipo de eventos para construir la sociedad de conocimiento. Esta frase que los políticos dicen mucho, pero que pocos impulsan, ahora los jóvenes participantes en el congreso la están construyendo.
La sociedad del conocimiento no va a ser posible si no participamos todos y todos generamos conocimiento. Me da mucho gusto que se organice este evento, que estemos participando para presentar nuevas ideas, para confrontar estas nuevas ideas a través del dialogo crítico y productivo. Considero debemos organizar más eventos como éste y hacerlos tradición.

domingo, 15 de mayo de 2011

¿Y ahora qué?

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Nuevamente salieron los sombreros y gorras, ahora en la manifestación que había comenzado en Cuernavaca el jueves para terminar en el Zócalo. Ya eran las 15:00 hrs. del domingo y caminábamos sobre el Eje Central Lázaro Cárdenas bajo el inclemente Astro Rey de principios de mayo. El sol implacable hacía un vía crucis la manifestación de miles de mexicanos exigiendo al gobierno que cambie de estrategia contra la delincuencia, estrategia que ha causado muchas muertes y no a resuelto el problema. En esta ocasión encontramos algunas caras conocidas, pero la megaurbe oculta la familiaridad. En cambio hacía un mes, en Cuernavaca todos nos reconocíamos, nos saludábamos, nos identificábamos; el pasado domingo, nos sentíamos partícipes, pero ajenos. Algunos la llamamos marcha, otros peregrinación. La marcha exige y reclama; la peregrinación pide milagros y espera favores. Los que marchamos estamos listos para participar, para construir una sociedad diferente, una sociedad bajo una realidad que no nos obligue a manifestarnos, sino que nos invite a vivir.
Ya en el Zócalo, la misma pregunta que surgió al final de la marcha el día 3 de abril retumbaba en miles de cabezas, ahora con mayor insistencia: ¿y ahora qué?
Lydia Cacho, ve un futuro sombrío, reclama la poca participación de todos para resolver el problema, denuncia nuestro egoísmo y espera saber si en el futuro esta marcha fue útil. En su discurso apunta la solución: la participación ciudadana. Lorenzo Meyer, en la radio, también reclama la poca participación, ¿qué esperamos? ¿acaso nuestras necesidades diarias nos agobian tanto que no podemos pensar en el futuro? Muchos otros también consideran no debemos esperar, sino actuar.
Nosotros los ciudadanos, la gente de a pie, todos podemos ser agentes de cambio, Manuel Martínez Fernández apuntó sobre la necesidad de que todas las personas seamos los agentes del cambio, es hora de hacerlo. La verdad siempre ha sido tiempo de actuar, pero lo hemos dejado de hacer y dejado que los problemas crezcan.
¿Quiénes conocen los problemas? La respuesta es clara: quienes los sufren. Así la acción consecuente es: todos debemos hacer a un lado los egoísmos y participar en la construcción de las soluciones a los problemas que nos aquejan.
En esta bitácora hace algunas semanas comentaba sobre la ciencia desde las raíces de la sociedad como la actividad realizada por los ciudadanos para generar conocimiento. Este movimiento social para generar conocimiento inmediatamente útil es análogo a lo que se llama periodismo ciudadano.



Este periodismo es realizado por las personas que graban, fotografían o relatan los hechos y los dan a conocer. Ahora más que nunca cada uno de nosotros puede participar a través del twitter, el facebook, en fin de las tecnologías de la información, reportando los sucesos. Ya las cámaras de video han denunciado excesos de los policías y han provocado revueltas en las ciudades. Este periodismos ciudadano es un arma que podemos y necesitamos usar. Esta bitácora es un ejemplo del este periodismo ciudadano.



Es más, la participación de todos puede generar visiones consensuadas de futuro de nuestro entorno sin los problemas actuales. Estas visiones son los marcos referenciales para generar políticas públicas. Los ciudadanos de a pie, todos nosotros, podemos reflexionar, proponer y manifestarnos usando los medios informáticos, ahora a nuestro alcance, usando los conocimientos generados por nosotros mismos para proponer soluciones de largo plazo. Soluciones que involucren acciones continuas, acciones de largo alcance, de más de tres y seis años, hacia una sociedad sustentable. De esta manera, nosotros podemos definir las políticas públicas. A este movimiento social, a esta forma de participación, se le conoce como políticas públicas abiertas (ppa). Nosotros, la sociedad, puede definir la visión de largo plazo, plantearla, establecer los indicadores de su cumplimiento y crear los mecanismos de verificación. Bajo este acuerdo social, los actores políticos pueden retomar la visión y dar matices para su implementación a corto plazo.
Con gusto trabajo para generar esta visión, ¿quién le entra? No me importa hacerle la agenda a los partidos políticos siempre y cuando se respete la visión de largo plazo, la visión de una sociedad que en su desarrollo respete el ambiente y la igualdad entre las generaciones actuales y futuras. Es más, esta acción de políticas públicas abiertas debe ser el marco referencial para el desarrollo de las políticas partidistas, todo buen político sabrá matizar, priorizar e implementar las soluciones emanadas de las raíces de la sociedad de acuerdo a su propio marco político. De ser así construiremos una verdadera sociedad.
Es decir, sabemos responder a la pregunta ¿y ahora qué? ... a trabajar y construir.
Una primera versión de este artículo fue publicada el 11 de mayo

martes, 10 de mayo de 2011

Es necesario conocer nuestro entorno

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Como ya les conté en esta bitácora, el pasado mes de enero estuve en una estancia de 11 días en Haití, donde con 13 colegas más impartimos cursos en la Universidad Estatal de Haití. La pobreza que encontré en Haití es comparable con la que he observado en Oaxaca y Chiapas, durante mi andar por México impartiendo múltiples conferencias, coincidencia que no debe orgullecer ni a México ni a Haití, más bien debe despertar indignación en ambos países.
Para aquellos que preguntan como es la situación de los haitianos, les puedo comentar que es muy difícil, los recursos naturales de ese país han sido explotados de una manera irracional y por lo tanto se han agotado. Ya no encontré bosques tropicales en el viaje de Puerto Príncipe a Jacmel, del centro al sur. Jacmel es un pueblo con una playa en el caribe, enfrente de Venezuela y en la misma latitud que Zihuatanejo, por lo tanto debería haber selva, ya no la encontré. Estos bosques fueron talados y convertidos en carbón para cocinar. Las imágenes captadas por Yann Arthus Bertrand y divulgadas en sus dos películas Home



e Historia de un viaje



dan cuenta de la catástrofe en una forma contrastantemente bella, esta belleza que solamente se puede percibir desde los aires. Desde la carretera solamente percibí aridez. Parece que en el pasado había grandes ríos, ahora son grandes causes con pequeños flujos de agua serpenteando en lechos casi secos. Una central hidroeléctrica alimenta la mayor parte de la electricidad de Haití. Observé viento la mayor parte de los días que estuve ahí y dado que el manto freático en las regiones que visité está en el orden de los cinco metros esperaba encontrar algunas aerobombas, como en la península de Yucatán o en la región del Valle en Jalisco, por citar algunos ejemplos, pero no fue así. Es más, mi decepción fue mayúscula cuando en la Facultad de Ciencias e Ingeniería no sabían como funcionaban estas bombas eólicas. También fui informado de la existencia de aguas termales con temperaturas cercanas a los 50 grados centígrados, pero desconocían la temperatura del yacimiento geotérmico, esto mismo sucedía cuando preguntaba las velocidades de los vientos o el flujo de agua en los ríos, es decir había un desconocimiento pavoroso del entorno y eso que estaba en la Universidad Estatal de Haití.
Este tipo de desconocimiento me llevó a preguntar que hacía el sistema científico haitiano y la respuesta es que no existía. Esta respuesta me sorprendió. En mis adentros decía que seguramente Francia había ayudado al pueblo haitiano a generar cuadros tecnológicos que pudieran resolver la problemática del país. Así que realicé una búsqueda de artículos científicos en una base de datos internacional con al menos una dirección en Haití. El resultado me dejó estupefacto ... la base de datos solamente reportaba 540 artículos científicos desde 1900 hasta finales de 2010. Para tener puntos de comparación, Morelos tiene una producción de más de 600 artículos por año, los artículos científicos con dirección de Temixco son más de 500 desde 1980 a la fecha. Esta ínfima producción científica haitiana me llevó a preguntar en qué se preparaban los estudiantes haitianos que iban a Francia, la respuesta que se me dio fue: en letras y humanidades y que sistemáticamente el gobierno francés negaba o limitaba las becas en ciencia e ingeniería.
Cuando revisé los temas que abordaban los artículos donde aparecía un colaborador haitiano me dejó todavía un sabor de boca más amargo. Las palabras relevantes eran: HIV, aids, trimethoprim sulfamethoxazole, congenital syphilis, pulmonary tuberculosis, anthrax, seropositive. De aquí, en mi opinión, la pregunta obvia: ¿es Haití un laboratorio de enfermedades, fármacos y venenos?
Ninguna referencia a investigación en ingeniería sísmica, ¿acaso esto explica la deficiente reglamentación de construcción? Ningún artículo sobre la biodiversidad de la región haitiana, se han sembrado especies muy agresivas en la región que no permiten el crecimiento de la flora autóctona y, por lo tanto, los ecosistemas cambian y se desestabilizan. Ningún artículo sobre fuentes renovables de energía.
Sería tedioso escribir tantas y tantas cosas que el desconocimiento científico produce, los haitianos tienen que producir conocimiento de su entorno a marchas forzadas. De esto debemos aprender que necesitamos conocer a profundidad nuestro entorno para poder generar soluciones a nuestros problemas con fundamento.
En Morelos generamos conocimiento científico, es obligación de toda la sociedad aplicarlo y usarlo para su bienestar; no lo desperdiciemos. Lamentablemente, en Haití no lo tienen y menos lo generan; les costará mucho tiempo adquirirlo y luego poder generarlo. Esto es parte de la problemática mundial que todos padecemos y que sólo en conjunto podemos resolver.

Una primera versión de este texto fue publicada el 26 de enero de 2011.

lunes, 2 de mayo de 2011

Hay por qué luchar

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Aunque generalmente soy optimista, hay días en los que la desesperanza me abruma. La noticias de asaltos y muertes abundan en los periódicos nacionales o locales, una gran parte de las personas que vivimos en México estamos sintiendo una ambiente inseguro, que nubla el futuro solar. Cuando me pregunto que haría para tener un ambiente natural, económico y social más seguro, solamente tengo una sencilla, pero muy complicada, respuesta: propiciar que las necesidades primarias de mis vecinos estén satisfechas. Digo que es sencilla, porque es algo que se puede replicar por cualquier persona y cada uno puede optar por el mismo principio de tal forma que todos podríamos impulsar una misma instrucción independientemente de nuestras condiciones particulares. Sin embargo, es muy complicada ya que lograr que las necesidades primarias estén satisfechas involucra muchísimos factores que caen en los ambientes globales y no permiten que acciones locales sencillas tengan resultados globales en el corto plazo.
Entre las acciones que considero muy importante es propiciar la generación de conocimiento de y para nuestro entorno: natural, sociológico, tecnológico, económico, etc. La acción consiste en que la sociedad misma conozca su entorno, como he mencionado: la sociedad amalgame el conocimiento tradicional con el conocimiento de punta que genera la ciencia para propiciar el desarrollo sustentable.
En este sentido la generación de información útil es de vital importancia. En la actualidad tenemos al INEGI que está generando datos sobre nuestro entorno. Con estos datos podemos realizar análisis de problemas y proponer acciones para aumentar los satisfactores de todos nosotros.
De los datos del Censo de población y vivienda sabemos 2010 que en México hay más de dos millones de desempleados, en Morelos son casi 35 mil, de estos últimos más de 17 mil tienen edades entre los 20 y los 40 años. Este número visto rápidamente no parece grave para el Estado, pero si lo asociamos a que en Morelos vive un total de 1.7 millones de personas y que la familia promedio está compuesta por cuatro miembros nos indica que del orden del 4% de las familias sus proveedores del sustento no tienen trabajo. Otro dato interesante para Morelos es que la población con algún grado superior a bachiller es mayor de 400 mil personas y de éstas más de la mitad son mujeres. En mi opinión este último dato es esperanzador, el que las mujeres tengan acceso a mayor escolaridad indica que ellas serán las detonadoras de una verdadera sociedad del conocimiento. Lo grave es que de esos 400 mil personas con grado mayor a bachiller más del 5% (23 mil) están desocupadas. Es importante mencionar que este número elevado de personas capacitadas es una característica que tenemos que aprovechar, como sociedad, y crear los mecanismos para que los egresados de las universidades puedan desarrollar sus capacidades empresariales, intelectuales, científicas, artísticas y comerciales. Lo ideal sería que en unos años los datos cambiaran a tener casi la mitad de la población con educación universitaria. De estos mismos datos vemos que la distribución de edades de la población va a cambiar y que necesitamos preparar a nuestros actuales niños para que lideren una sociedad mayoritariamente de adultos mayores.
En estas líneas he mencionado varias veces que la formación científica es importante; por esta razón me da esperanza que existan espacios de diversión infantil privados que desarrollen actividades en colaboración con científicos (por ejemplo El Espacio de Max). En Morelos tenemos también la ventaja de tener entre nosotros un sector científico pujante que está dispuesto a colaborar en los proyectos estatales. Espero la CEAMA no desoiga la oferta de las Academias de Ciencias, Ciencias Sociales e Ingeniería de colaborar con ideas y crítica en la modificación anunciada del parque Chapultepec en Cuernavaca. Esta ciudad, al igual que cualquier otra, merece lugares de esparcimiento que ilustren su privilegiado entorno natural y su fortaleza en aspectos científicos y de organización social.
La colaboración de todos genera soluciones de largo plazo, luchemos no desesperemos.

Versión ampliada del artículo publicado el día 27 de abril de 2011 en la UNION de Morelos