miércoles, 18 de enero de 2012

Cosas que parecen buenas y son nocivas

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Ahora está de moda comentar diversos aspectos sobre la lectura o ausencia de ella. En los anaqueles de las librerías encontramos una gran diversidad de títulos del tipo “Padre Rico, Padre Pobre”. Todos los libros como éste indican estrategias para obtener beneficios rápidamente en las transacciones comerciales; pero hay algo que nunca hacen y es contabilizar las repercusiones en el entorno a largo plazo. Si uno compra una casa barata y la vende cara hay dos personas que hicieron malos negocios y una que hizo uno bueno. Esas dos personas podrán ahora comprar menos cosas y por lo tanto la persona que hizo “un buen” negocio tiene menos posibilidades de hacer otra venta, ya que habrá pocas personas que tengan dinero para comprar. Solamente una visión de corto plazo indica que el negocio fue bueno, la visión de largo plazo indica que no debe haber una ganancia desmedida y que el compartir puede ser una alternativa para seguir teniendo beneficios. Como dije la semana pasada, el conocer este hecho es lo que hace diferente al humano de otros seres vivos.
En meses pasados me he referido a la idea de que necesitamos incrementar el presupuesto de la sociedad a través de los impuestos, es decir, compartir nuestros recursos con la sociedad. Ante este planteamiento, recibí varios comentarios sobre los malos usos que se le da al presupuesto gubernamental y que muchos mexicanos no vemos que nuestros impuestos hagan algo en beneficios de todos.
Si bien entiendo estos señalamientos, también estoy convencido que los recursos que se obtienen a través de los impuestos son insuficientes para propiciar un desarrollo sustentable. Además, en mi opinión, existen varios programas gubernamentales con uso del dinero que se obtiene de los impuestos que aumentan la desigualdad económica más que disminuirla, hecho contrario al objetivo de la creación de los impuestos.
La semana pasada comenté que la distribución de la riqueza es paretiana, es decir que pocos ganan mucho y muchos ganan poco y el escrito parece indicar que dicha distribución no es adecuada; la distribución misma no es nociva, lo que es dañino para la sociedad es la gran diferencia entre los altísimos ingresos de una minoría y los raquíticos salarios de la mayoría. Aunque la distribución fuera paretiana, pero a diferencia entre los altos y bajos ingresos no fuera tan grande, el futuro de la sociedad no estaría en peligro.
Dicho lo anterior, quiero comentar dos acciones de gobierno que parecen buena, pero son tremendamente dañinas para la sociedad. La construcción sin planeación de inmensos desarrollos habitacionales en regiones cercanas a zonas metropolitanas laceran el entorno ambiental. Aunque estas construcciones fomentan el empleo y la inversión en la región, los empleos son temporales con salarios muy bajos y no capacitan a la población, además la alejan del campo y la desarraigan. Aunado a esto, aunque parece que los créditos INFONAVIT y FOVISSSTE favorecen a la población de bajos ingresos, realmente incrementan las ganancias de las compañías constructoras. El dinero de los créditos es trasladado del sector gubernamental, es decir, de nuestras contribuciones a través de los impuestos, a las arcas de las compañías constructoras, y la deuda se queda entre 10 y 20 años en las personas de bajos recursos, nada más contrario al objetivo de distribuir con equidad la riqueza. Considero se debe revisar las diferencias entre los bajísimos ingresos de los empleados de la construcción y las compañías constructoras.
Una situación similar sucede con el recientemente anunciado programa de becas para estudiar en el sector privado. Conozco muchas universidades en el mundo, privadas y públicas, que forman excelentes profesionales, científicos, humanistas y empresarios. Sin embargo, tengo que decir que muy pocas de ellas están en México. De hecho, solamente una universidad mexicana está considerada dentro de las primeras 200 en el mundo en diferentes jerarquizaciones. Las instituciones de educación privada en México, distan mucho de estar entre las mejores instituciones en el contexto internacional¿qué calidad de educación se estará auspiciando con estos apoyos? Además, nuevamente el dinero de los impuestos a través de los créditos para la educación serán trasladados desde nuestras contribuciones a las arcas de las instituciones de educación privadas y la deuda se quedará por varios años en las personas que opten por las becas. La calidad de la educación tanto pública como privada en México, es un tópico que merece atención especial. En esta ocasión solamente comentaré que, en mi opinión, la evaluación del desempeño de los profesores en todos los niveles debe ser realizada por pares, pero que no laboren en su entorno inmediato.
En resumen, considero que en lugar de crear estos programas que parecen beneficiar a la población más pobre del país y que en realidad hacen más ricos a los ya ricos, sería más adecuado pagar mejores salarios por el trabajo de las personas, para que pudieran adquirir viviendas dignas, e invertir su educación, y los impuesto se pudieran invertir en la educación pública, eso sería benéfico para todos.
Este texto se publicó en la UNIÓN de Morelos el día 18 de Enero.

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