miércoles, 23 de enero de 2013

Construir soluciones requiere generar conocimiento.

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Hace una semana comentaba que incluso en Haití la gente considera que la educación es una de las inversiones que posibilita la movilidad económica. Esta forma de ver las cosas es compartida por muchos y, desde mi punto de vista, es una apuesta certera. En todos los países que he visitado, éste es el caso: las personas con mayor preparación, en promedio, obtienen mayores ingresos. También comenté que en Haití el sistema educativo del estado no alcanza a cubrir la demanda; menos del 53% de los niños en edad escolar tienen acceso a la escuela y entonces un sistema privado es el que opera. En el centro de Puerto Príncipe casi hay una escuela cada manzana, pero son escuelas privadas que no siempre tienen reconocimiento oficial. La enseñanza en estas instituciones se centra en aspectos de culturales y no científicos o tecnológicos. De esta forma la sociedad haitiana no puede, fácilmente, construir las soluciones a la problemática que los aqueja.

Las instituciones de educación privadas en Haití

En México durante la primera década de este milenio la educación pública superior ha recibido un severo menosprecio por parte del gobierno federal y se ha dado impulso a la educación privada. Esta situación se mostró cuando se propuso un sistema de becas crédito para los estudiantes de escuelas privadas descuidando a los estudiantes de las instituciones públicas de educación superior. En si mismo este programa podría apoyar la formación de los jóvenes; pero esto no está haciendo así. Desde mi punto de vista, la educación superior requiere que las instituciones generen conocimiento y no solamente repitan lo que otros descubren o generan. Las instituciones de educación privada en México han renunciado a la generación del conocimiento, no así en otros países donde las instituciones privadas también fomentan la investigación científica y el desarrollo cultural, esta renuncia está en concordancia con el menosprecio de muchas empresas por la innovación tecnológica. Estas actitudes no ayudan a la sociedad en general y, en cambio, nos condenan a continuar seleccionando soluciones sin un conocimiento profundo de la problemática que nos aqueja.
Los países que están transitando hacia la sociedad del conocimiento tienen una población cada vez más instruida, con capacidad de analizar los problemas y generar sus soluciones. Esta capacidad requiere de un enfoque multidisciplinario, ya que los problemas reales suelen involucrar aspectos sociales, económicos, ambientales y tecnológicos que requieren de conocimientos básicos en todas las ramas del saber. De tal suerte que una sociedad necesita personal capacitado en todos los rubros posibles, es más, en un sentido estricto se requiere de personas que cultiven cada aspecto de la cultura en el sentido amplio, donde la ciencia también es cultura. Por esta razón, hace algunas semanas comentaba que la educación universitaria es algo que deberíamos propiciar para toda la población.
Desde una perspectiva muy sencilla, podemos ver que la vida promedio de la población está aumentando; ya en muchos países la edad de retiro ha aumentado. En mi opinión, esto indica que ahora podemos invertir más tiempo en la formación de las personas y con ello ganar todos. Por supuesto, que mientras más instrucción y conocimiento tenga una persona podrá seleccionar las soluciones a los problemas considerando un mayor número de posibles alternativas. Es importante enfatizar que la formación no debe restringirse solamente a los aspectos estrictamente laborales, ya que en una democracia las personas toman decisiones que afectan a todos. En este sentido, la educación universitaria para todos es una inversión de la sociedad para obtener un bienestar social.
Por estas razones, la propuesta de becas universales para todos los estudiantes de nivel medio y superior apunta en la dirección que hemos señalado y que consideramos acertada desde estos y otros puntos de vista. Ahora hace falta fortalecer a las instituciones de educación superior que generan conocimiento y convencer a las que no lo hagan de los beneficios de hacerlo.
En México hay del orden de una decena de instituciones de educación superior que generan conocimiento, en Morelos son un puñado, el reto es que todas las actuales instituciones de educación superior, públicas o privadas, lo hagan. Insisto en la sociedad del conocimiento no basta que preparar a las personas para el empleo actual, sino se requiere formar mujeres y hombres capaces de generar el conocimiento que no poseemos para que con él se analicen y construyan las soluciones a los problemas que nos aquejan. Es más, el fomento a la generación del conocimiento es una tarea que puede iniciarse desde la educación elemental, ése será el tópico a tratar en próximo escrito.

Una versión previa de artículo fue publicado el día 23 de Enero

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