miércoles, 6 de agosto de 2014

Reforma Energética: una tragedia de los comunes

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Lo último que abordé en esta columna versó sobre el impulso al uso de las fuentes de energía renovables en el entorno de la llamada Reforma Energética. Ahora ya con las leyes secundarias prácticamente aprobadas tendremos que lidiar con una legislación que maximizan las ganancias que se obtendrán del petróleo en el menor tiempo posible.
Las leyes que están aprobando en las cámaras claramente consideran que el petróleo es un bien del país y que esta generación tiene todo el derecho a explotarlo, quemarlo o venderlo en el menor tiempo posible para obtener la mayor renta. En estos momentos no voy a discutir sobre los aspectos de quiénes serán los beneficiarios, solamente enfatizo que las leyes asumen que los hidrocarburos pertenecen a esta generación y que tenemos el derecho a agotarlos en aras de una economía basada en el consumismo.
La explotación que se promueve con estas leyes secundarias claramente no contempla lo que he señalado ya con anterioridad. He comentado que el precio de la energía producida con hidrocarburos no considera el costo de mantener la composición de la atmósfera de nuestro planeta. En otras palabras el costo de la energía que usamos está subsidiado por las generaciones futuras que no usarán esta energía; pero que si tendrán que pagar las consecuencias del cambio climático que estamos produciendo con la quema de los hidrocarburos.
Desde mi punto de vista esta Reforma energética se quedó muy corta en miras. En lugar de tener objetivos de largo plazo, se centró en propiciar la explotación del petróleo por esta generación, aunque el petróleo es un bien común de nuestra civilización.
Los comentarios que he presentado con anterioridad se basan en los análisis de sistemas complejos de nuestra situación. Claramente, el desarrollo económico sustentable es parte de la problemática de nuestra sociedad que involucra aspectos económicos, sociales, ambientales e institucionales que deben ser considerados para obtener una solución de largo plazo. En este sentido es importante prepararnos para con una metodología de sistemas complejos modelar y proponer soluciones a la problemática que enfrentamos. En particular, para este fín, recomiendo la lectura del libro de Donella H. Meadows titulado “Thinking in Systems” donde plantea un modelo interesante para representar a los sistemas complejos caracterizados por poseer elementos diversos, estructura e interacciones. En este libro analiza desde sistemas de ingeniería como el transporte, naturales como ecosistemas y particularmente al final aborda la problemática de sistemas sociales. Todo ellos desde un perspectiva muy interesante que permite encontrar trampas en las que hemos caído, como sociedad, y que evita avancemos en la resolución de los problemas. En el libro al mismo tiempo que se analiza y desmenuzan los problemas se proponen estrategias para su solución.
En particular, desde esa perspectiva la actual Reforma Energética, manifiesta que hemos caído en una trampa como sociedad y que se conoce como “la tragedia de los comunes”. Este comportamiento ocurre cuando hay un recurso común compartido, del que cada usuario se beneficia directamente de su uso, pero comparte los costos de su abuso con todos los demás. Por lo tanto, hay una percepción muy débil de la disminución del recurso por los usuarios y que orienta a tomar débiles decisiones de los usuarios para costear el mantenimiento de los recursos. La consecuencia de estos hechos es la sobreexplotación del recurso, erosionando hasta que el recurso deja de estar disponible para cualquier persona. Claramente, esto sucederá en el tema del petróleo para las futuras generaciones.


En su libro Donella Meadows propone la educación de los usuarios para que entiendan las consecuencias de abusar del recurso. También sugiere restablecer o fortalecer el vínculo entre las acciones de abuso y las consecuencias para los usuarios. La idea de esto último es que cada usuario sienta las consecuencias directas de su abuso. En el caso del petróleo, algo simple sería aumentar el costo del mismo para que, al menos, contemple los costos de mitigación ambiental. En otras palabras el petróleo, la gasolina, el gas deberían incluir en su precio, el costo del proceso de captura de bióxido de carbono para con ello preservar la composición química de la atmósfera y así evitar el cambio climático antropogénico.
Sea este un primer texto donde comentemos sobre las trampas en las que caemos al no analizar la problemática actual desde una perspectiva de sistemas complejos.

Este artículo fue publicado en el periódico "La Unión de Morelos" el día 6 de Agosto

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