miércoles, 19 de noviembre de 2014

Ante la provocación el diálogo para resolver conflictos

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Nuevamente los hechos indican que continuamos sufriendo los estragos de una desigualdad lacerante en nuestro país. Actos violentos son las noticias de todos los días en diferentes regiones del país. Una de las comunidades más lastimadas ha sido la estudiantil. Debemos reconocer que ellos han mostrado hasta el cansancio que no desean continuar con la situación que los priva de opciones de cabal desarrollo. Sus manifestaciones han sido enérgicas y con respeto a todos nosotros. Sin embargo he observado actores que irrumpen con extrema violencia intentando provocar actos de represión para las manifestaciones de descontento. El sábado hubo un reprobable acto de la policía capitalina y de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal en la Ciudad Universitaria de la UNAM. El gobierno del DF ya emitió un comunicado aceptando que no hizo adecuadamente las cosas. El domingo la comunidad universitaria, especialmente los estudiantes mostraron madurez y actitud universitaria e impidieron que enmascarados tomaran el edificio de rectoría en CU. Este acciones de madurez también se observan en Twitter donde podemos leer “@arellano_mag: En las manifestaciones legítimas los mismos estudiantes deben exigir que los encapuchados muestren la cara para evitar infiltrados #unam”. Insisto los jóvenes están trabajando debemos apoyarlos.
Desde mi punto de vista claramente existen acciones que pretenden provocar respuestas violentas para justificar la represión, por eso la importancia de insistir en la opción universitaria de soluciones mediante el diálogo. Hace unas semanas, se incendió la estación del metrobús CU, hecho que lo único que consigue es perjudicar a la comunidad universitaria, ya que dificulta su preparación al causar que los estudiantes inviertan más tiempo en los traslados. En ese momento, ya la policía había mostrado que no cuenta con la preparación ni actitud de cuidado de las situaciones y privó de la libertad a un estudiante de posgrado. Situación que rápidamente fue remediada al actuar las autoridades universitarias y el estudiante fue liberado. Este hecho, ya señala que la policía del D.F. debe tener un mayor cuidado en su proceder. Lamentablemente esto no fue tomado en cuenta y el pasado sábado tanto la policía del DF como la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal, actuaron en forma irresponsable y provocó una discusión que dejó dos heridos. En estos momentos errores gubernamentales de este tipo pueden causar mucho daño y los encargados de la seguridad en este país deben respetar ellos mismos las leyes que nos rigen.
El Dr. José Narro emitió un mensaje, el día 17 de noviembre, solicitando: el respeto a las tradiciones universitarias del diálogo como una herramienta para dirimir las diferencias y evitar la presencia de la policía en los campi universitarios. Denunció los hechos y esperamos pronto se deslinden responsabilidades y se actúe en consecuencia dentro del cause que establecen nuestras leyes.

 
Entrevista del Dr. José Narro del día 29 de octubre del 2013. Es importante verla
Hoy más que nunca, insisto, yo no me canso y reitero que debemos generar opciones reales para que los jóvenes puedan tener acceso a un bienestar social. Seguro estoy que en este primer tramo del milenio, en México, se han tomado decisiones que limitan severamente estas opciones para los jóvenes. Las ambiciosas, ególatras y voraces actitudes de los que más tienen, los hechos de corrupción e impunidad provocan que las mayorías no perciban alternativas que les permitan un mínimo bienestar. Hace algunos años alertaba que la tremenda e injusta disparidad con la que se distribuye la riqueza en nuestro país solo podía conducir al enojo, rabia que se exacerba al observar las obscenas ganancias de los que más tienen, las blancas residencia comparadas con las lúgubres casas de interés social. Esta situación desesperante, imposible de justificar, conduce al enojo y por supuesto la sociedad enojada puede ser fácilmente conducida hacia la violencia y autodestrucción. Desde mi punto de vista, en estos casos, situados en condiciones críticas, las amenazas de uso de la violencia solamente conducen hacia la insurrección, llamemos a la discusión y creación de trayectorias que combatan las desigualdades. Este texto lo escribo cuando regreso de reuniones de planeación de la red de Energía Solar, pero querido lector, te preguntaras y por qué este cambio tan abrupto en el tema. Quiero compartir contigo, que a pesar de ser testigo de la situación que nos oprime, propongo trabajemos, al mismo tiempo que cuestionemos y manifestemos nuestro enojo, en crear las condiciones que nos permite construir un futuro con opciones para los jóvenes. Estoy seguro que la promoción de una cultura solar permitirá tener un futuro sustentable y con alternativas de desarrollo para los jóvenes. Sin embargo, tengo que decir que, aunque #YoNoMeCanso individualmente, la sociedad ya está hastiada de que los encargados de resolver los problemas no lo hagan e impongan normas para que se legalice la rapiña, el despojo y la explotación tanto de las personas como del entorno. Estamos acercándonos a una situación donde puede ocurrir un cambio violento, que evidentemente no es lo ideal. Por lo tanto, hago un llamado para que, a pesar de la tradición de no oigo, no veo y palo doy, se cambie de actitud y se corrija el rumbo hacia una política que promueva el bienestar social, mientras ofrezco mi trabajo para crear opciones para los jóvenes. Insisto #YoNoMeCanso y solicito respeto a la tradición universitaria del diálogo para resolver conflictos
Una primera versión de este artículo fue publicado el día 19 de Noviembre en la Unión de Morelos

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Yo no me canso

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En estos días he estado hastiado de los inhumanos comportamientos, abrumado por tantas noticias de muertes y corruptelas, triste por el futuro tendencial que amenaza a muchos jóvenes y me he sentido totalmente impotente para cambiar algunas de estas situaciones. En estos días comparto el sufrimiento de muchos mexicanos ante la situación que estamos padeciendo, pero no puedo decir ¡ya me cansé! Mi convicción y compromiso me motiva a seguir trabajando por construir opciones para nuestros jóvenes. La forma y frase con la que Jesús Murillo Karam concluyó la conferencia de prensa, de la semana pasada, anunciando los avances de la investigación en el caso de los estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa: ¡ya me cansé! es indignante y reveladora de un evidente comportamiento de desprecio por los que claman justicia y no tienen los recursos económicos ni contactos con los que detentan el poder. Aunque nuestro idioma permita decir “ya me cansé” como sinónimo de hartazgo también puede significar claudicación y esto último es algo que no quiero hacer. Por estas razones siempre propongo construir caminos, dar opciones y, lo más importante, busco generar actividades que formen personas capaces de contender con la problemática que nos aqueja.


Por supuesto que protestar y manifestar nuestra indignación son acciones que debemos usar, más en situaciones tan extremas como las que presenciamos ahora. La situación actual, desde mi punto de vista, es producto de una voracidad por conseguir las mayores ganancias en el menor tiempo posible, de la declaración de una guerra sin estrategia, de haber dejado a las instituciones que deben resguardar a todos los mexicanos encargadas de una lucha sin un plan definido con calendario, para no exponerlas a la corrupción, entre otras acciones.
Debe quedar claro que a los miembros de las fuerzas armadas se les ha pedido cambien el paradigma sobre el respeto a la vida que se nos inculca desde pequeños. A ellos se les dice que en caso necesario, de defensa a la patria por ejemplo, ellos tienen la obligación de defenderla incluso matando a otras personas. Claramente, esto implica que actúan bajo órdenes sin mediar juicio alguno sobre la acción de privar de la vida a otras personas. Para ahondar en la discusión de este espinoso tópico sugiero leer el libro “The World until Yesterday” escrito por Jared Diamond. Los libros de Diamond (Armas, gérmenes y acero y Colapso), premio Pulitzer, han cambiado la forma de ver las cosas de varios colegas y son lecturas obligadas para entender nuestro entorno. En el libro que ahora sugiero nos comenta las conductas y conocimientos que podemos aprender de las sociedades tradicionales, antiguas o autóctonas del mundo actual y pasado. Sus propuestas para entender los hechos históricos claramente ayudan a comprender la actual situación. En el libro que sugiero aborda el problema de las “guerras” en diferentes organizaciones humanas, desde las guerras tribales hasta las guerras mundiales.
Por supuesto en este libro, que analiza nuestros comportamientos sociales desde una perspectiva histórica evolutiva, no aborda las guerras sin estrategia y mucho menos las acciones violentas que atentan contra la vida de personas, sin embargo da una argumentación de por qué no es adecuado dejar las fuerzas armadas a cargo de la “seguridad”.
Hoy en México se pretende criminalizar la protesta, pero también otros promueve la violencia. Un arma de doble filo es azuzar a los jóvenes para que se manifiesten y paren las instituciones de educación superior. Desde mi punto de vista, las instituciones de educación pública son el espacio donde la sociedad forma conciencias y personas capaces de transformar la situación actual, no debemos cancelar este espacio. Hace más de 30 años los paros activos eran utilizados para formar, con los jóvenes, brigadas de información. Hoy en día hemos presenciado movimientos sociales que se han gestado y difundido por la Internet. En México hemos observado esta situación, para ejemplo basta el movimiento #yosoy132. Así los jóvenes ahora tienen opciones para difundir la información que hace unos años no teníamos. El periodismo ciudadano es una herramienta que debemos saber utilizar, con ayuda de los periodistas profesionales, para informar lo que sucede a todos los conciudadanos. No considero adecuado cerrar las instituciones ni utilizar medios violentos, las acciones incendiarias siempre quemarán a algunos inocentes, prefiero un camino largo y seguro a uno rápido y con daños colaterales.


Reitero mi convencimiento de que los caminos que incluyan: opciones de largo plazo para los jóvenes, generación de estas opciones basadas en el conocimiento, tanto científico como tradicional, y acciones que antepongan el beneficio social al individual conforman las trayectorias que debemos impulsar colectivamente. Digamos ¡yo no me canso!

Una versión previa de este artículo fue publicado el día 12 deNoviembre