miércoles, 28 de diciembre de 2011

Buenos deseos para la sociedad del conocimiento

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Esta semana termina el año, un año donde los cuernavacenses tuvimos que salir varias veces a la calle para reclamar que se tomen acciones para contrarrestar la inseguridad en la que vivimos; esta situación que impera en todo el país y que no vemos para cuando pueda terminar. Las acciones que solamente utilizan la violencia no pueden ser las soluciones a la problemática. No me queda claro que se esté tomando el camino adecuado en la solución de los problemas que nos aquejan.
Para muestra lo siguiente: en estos días se anunció que Argentina impulsará decididamente las actividades científicas para contrarrestar las desventajas que en estos momentos tiene su economía; su apuesta comienza con un presupuesto del 1% de su PIB para el sector científico, como lo sugiere la Organización de Cooperación para el Desarrollo Económico (OCDE). En cambio en México, y en Morelos en particular, el presupuesto a ciencia y tecnología no cambia y por lo tanto sigue en franca caída en términos reales, actualmente es menor al 0.36% del PIB. El gobernador de Morelos solicitó un presupuesto igual que el de este año que termina en ciencia y tecnología para el 2012 y la cámara de diputados local no modificó el monto. Así que seguiremos con un presupuesto ínfimo, menor al 0.07% del PIB estatal para estas actividades que, como sabemos, son parte fundamental de la construcción de nuestro futuro, ¿dónde está el apoyo al gran cisne?
Considero que todos estamos de acuerdo en que el conocimiento nos da la oportunidad de acceder a soluciones novedosas, plausibles y sustentables para la compleja problemática que nos aqueja.
Recientemente, se dieron a conocer los resultados de la liberación masiva de metano al descongelarse los suelos en Siberia (se pierde el permafrost), este gas aumenta en 20 veces el efecto invernadero que produce el bióxido de carbono. Así vemos que el cambio climático antropogénico que estamos padeciendo tendrá efectos mucho más dramáticos que los que se habían pensado. Esta noticia es de un lugar lejano; pero qué sabemos nosotros de lo que está pasando en nuestro entorno inmediato. ¿Cuál es la tasa con la que disminuyen los glaciales del Popocatepetl o del Iztaccihuatl o del Citlaltepetl? El Nevado de Toluca hay varios meses al año que no tiene nieve. ¿Cómo afectan estos cambios los suministros de agua para Toluca o Morelos? ¿Sabemos cuál es la reserva de agua de las lagunas de Zempoala? ¿Qué le está pasando a los bosques entre México y Cuernavaca? ¿Cuál es la situación de las reservas de agua en Morelos? Todas las respuestas a estas preguntas y muchas otras deberían ser conocidas por los ciudadanos de Morelos para poder tomar decisiones sobre las acciones a emprender para adecuar nuestra vida a los cambios y minimizar los posibles efectos negativos de ellos.
Por otro lado, tampoco conocemos algunos indicadores de nuestro ámbito económico. Recientemente, leí que la tasa de desempleo entre las personas con doctorado (1.9%) era menor que en las personas con un grado de licenciatura (2.4%) y que a su vez era menor que la respectiva para personas sin preparación de bachillerato (14.9%), pero estos datos son para Estados Unidos ¿cuál es la información para México? Me alarman las edades de las personas que participan en actos delictivos en todo México. En mi opinión, de acuerdo a la edad reportada deberían estar estudiando; los estamos condenando al dejarlos sin opciones. ¡Tantos y tantos datos e información que no disponemos y que propician que no podamos decidir con base en el conocimiento!
Aunque se dice que en Morelos hay muchos científicos, también es cierto que aún somos insuficientes para generar tanto el conocimiento necesario de nuestro entorno, como las posibles soluciones a los problemas que nos aquejan (en México como país según lo recomendado por la OCDE deberíamos ser cuatro veces más científicos). En mi opinión, la ciencia ciudadana es una opción. La ciencia ciudadana es una actividad que genera conocimiento usando la metodología científica, pero en lugar de que los proyectos sean realizados por profesionales de la ciencia son desarrollados por equipos de ciudadanos. Ya lo he mencionado en estos artículos, las bondades de la generación de conocimiento por parte de la sociedad son evidentes: la sociedad genera el conocimiento que más necesita en ese momento, al generarlo lo asimila y lo comparte, se socializa lo incorpora a su cultura. La interacción entre los científicos y los usuarios del conocimiento se potencia cuando la sociedad misma participa en los proyectos científicos tecnológicos y en colaboración con científicos profesionales genera el conocimiento necesario para resolver una problemática específica.
Para ello se requiere que la metodología científica sea conocida por todos, esta metodología se enseña en las escuelas, principalmente en la educación media (secundaria y bachillerato). En estos ciclos los maestros juegan un papel muy importante para la formación de ciudadanos conscientes del valor del conocimiento científico. Inculcar este tipo de actitudes desde la educación elemental y enfatizarla en la educación media es asegurar el futuro de nuestra sociedad.
En la actualidad las posibilidades de comunicación a través de la Internet o de las opciones que soportan los dispositivos móviles o la velocidad y cantidad de información que pueden manejar redes sociales interactivas dan una gama de herramientas para acciones de generación de conocimiento que no estamos utilizando. ¿Qué deben hacer la ciudadanía, los jóvenes y los científicos para lograr usar estas herramientas?
En mi opinión, tenemos que exigir que haya una inversión mayor en educación, ciencia y cultura al mismo tiempo que debemos comprometernos a trabajar en equipo todos los sectores de la sociedad para construir el conocimiento de nuestro entorno.
Estos son mis buenos deseos para el próximo año.

Este artículo se publicó el 28 de Diciembre

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