miércoles, 28 de febrero de 2024

Red de transmisión nacional inteligente

El cambio climático es el desafío más urgente de nuestro tiempo. La generación y consumo de energía de los combustibles fósiles son las principales causas de las emisiones de gases de efecto invernadero, por lo que transformar nuestro sistema energético es fundamental para asegurar un futuro sustentable. 
Las fuentes renovables representan el pilar fundamental que impulsa la transición hacia una matriz energética sustentable y resiliente. Para potenciar sus bondades e idoneidades es esencial que se utilicen de acuerdo al entorno y uso final, por lo tanto, debe enfatizarse su uso distribuido y descentralizado. Para la descentralización de la generación energía es muy importante contar con una red de transmisión y distribución verdaderamente inteligente. Con anterioridad he abordado este tema de redes inteligentes. Estas redes no solo optimizan la eficiencia en la entrega de energía, sino que también facilitan la integración armoniosa de fuentes renovables.
Las redes inteligentes deben estar dotadas de tecnologías avanzadas de monitoreo, gestión y control. En la actualidad con la disponibilidad de dispositivos conectados a la Internet (IoT) podemos contar con información de calidad en tiempo real y de manera amplia que permita construir los algoritmos para incrementar la eficiencia energética y optimizar la integración de las fuentes renovables. Cuando decimos que es información de calidad y amplia nos referimos a que con los dispositivos actuales podemos saber, por ejemplo, el consumo de un refrigerador en el hogar o de un congelador en un establecimiento o de la energía generada por un sistema fotovoltaico instalado en un casa o edificio. Con esta enorme cantidad de información se pueden diseñar sistemas informáticos detallados que indiquen acciones para que las redes de transmisión o distribución gestionen y controlen el flujo de energía de manera óptima y en concordancia con las necesidades. Estas redes inteligentes deben ser flexibles para adaptarse a la variabilidad de la generación renovable y a la variabilidad de la propia demanda respondiendo rápidamente a los cambios en la generación renovable, como los que se producen debido a las condiciones climáticas o a las demandas intermitentes de los centros de trabajo o industriales. También estas redes deben considerar la integración de tecnologías de almacenamiento aumentando su flexibilidad y resiliencia. Para conseguir estas características es esencial contar con una gran cantidad de información, datos. 

Imagen generada con inteligencia artificial mediante la frase "futuristic image of an artificial intelligence woman planning an intelligent energy network in Sunny day of big bright landscape of Cuernavaca city Mexico showing solar photovoltaic and wind turbines " con leonardo.ai

La semana pasada fue publicado un artículo que señala algunos puntos a considerar en el manejo de la información que se está generando desde los diversos dispositivos y que alimenta a la inteligencia de estas redes de transmisión y distribución. El artículo señala que los medidores inteligentes se han implementado ampliamente en todo el mundo, pero hay un problema que a menudo se pasa por alto y que sigue sin resolver: los datos recopilados de estos dispositivos tienen una resolución temporal relativamente baja. Es decir, la forma en la que se envía la información a la red involucra promedios de la información colectada en tiempo real para evitar gasto en los datos o en el almacenamiento. Esta limitación dificulta la respuesta rápida de la red y limita sus beneficios, aunque los dispositivos midan ese dato con alta resolución, lo transmiten promediado, baja resolución. Digamos miden cada minuto y envían la información promediada cada 10 minutos o cada hora o una vez al día. Este artículo plantea la construcción de un marco para la recopilación, mantenimiento y almacenamiento de datos de medidores de servicios inteligentes para obtener registros de alta resolución mediante la compresión codificda. Propone utilizar métodos de compresión de datos y con ello asegurar su disponibilidad para el análisis detallado y su utilización en el entrenamiento de la inteligencia de las redes. 
Hay dos desafíos importantes en este manejo masivo de datos. Es de suma relevancia garantizar la seguridad de los sistemas que recopilan y transmiten información en tiempo real, tanto sobre la generación renovable como sobre el uso de la energía y proteger la privacidad de los datos de tanto la población consumidora, como de la generadora y la prosumidora (El término prosumidora es una combinación de las palabras productora y consumidora. Una prosumidora es una persona que no solo consume productos o servicios, sino que también participa activamente en su creación, promoción y mejora) que se utilizan para generar información en tiempo real sobre la generación, el uso y el manejo de la energía. 
Como ejemplo quiero mencionar que ya hace algunos años se analizó la necesidad de contar con información más detallada de la velocidad del viento para evaluar acertadamente la factibilidad económica de los aerogeneradores de baja potencia. Las metodologías que usan los promedios de velocidad de viento de 10 minutos, que son adecuadas para los aerogeneradores de alta potencia, castigan las rápidas respuestas de los aerogeneradores de baja capacidad y su mejor desempeño ante las ráfagas y con ello menosprecian su valor económico y ambiental.
Quiero concluir enfatizando que la implementación de fuentes renovables de energía distribuidas y descentralizadas requieren de la construcción de verdaderas redes inteligentes entrenadas con datos en tiempo real tanto de dispositivos como de sistemas generadores disponibles con una granularidad temporal en concordancia con la rapidez de los actuadores (El actuador es un artefacto para dar energía y movimiento a otro dispositivo generando una acción en ese otro dispositivo) disponibles para las redes de transmisión y distribución. Es decir los actuadores reciben una señal y transmiten señales a otros dispositivos para que cambien su comportamiento, digamos dejen pasar energía proveniente de otra región cuando la fuente primaria no es suficiente. Cada día las velocidades de respuesta son mayores y están solamente restringidas por las inductancias de las propias redes que también pueden ser optimizadas. 
Recordemos que en México la red de transmisión y distribución está reservada para la CFE y en este contexto dependemos de sus decisiones para el desarrollo de estas redes. En mi opinión, es urgente contar con un sistema eléctrico nacional inteligente que posibilite su acción con base en información de calidad con granularidad temporal y espacial detallada. En este tema es donde radica la soberanía energética y no en los aspectos de la generación que debe ser distribuida y descentralizada.


Una versión previa de este artículo fue publicada el día 28 de febrero en el periódico la Unión de Morelos

miércoles, 21 de febrero de 2024

Energías sustentables, estamos perdiendo la oportunidad de construir conocimiento

En mis conversaciones cotidianas los temas de fuentes renovables son recurrentes, después de comentar sobre las bondades de las fuentes renovables, frecuentemente me preguntan: ¿Por qué no observamos un cambio rápido hacia las energías renovables? Hoy sabemos que las fuentes renovables de energía, además de no emitir gases de efecto invernadero, son más baratas. El hecho de que hace algunas décadas eran más caras que los combustibles fósiles ya pasó a la historia y en la actualidad tienen ventajas tecnológicas, ambientales y económicas sobre las fuentes fósiles.
Ante esta genuina pregunta de especialistas en otras áreas, familiares, periodistas, normalmente, contesto que considero que hace falta divulgar más estas bondades. 
Nuevamente, al igual que la semana pasada quiero enfatizar que estamos perdiendo la oportunidad de construir conocimiento más cercano a nuestras poblaciones y entornos. En este caso me referiré al uso de fuentes renovables de energía y a las causas de la lenta adopción en nuestros entornos. 
Para mi resulta muy significativo que en países con un menor ingreso promedio per cápita que México, están invirtiendo dinero y esfuerzo para responder estas preguntas. Recientemente, en la revista Scientific Reports se publicó un artículo que aborda este tema en Bangladés. Este estudio investigó los factores que influyen en la adopción de energía limpia entre los hogares de Bangladés, utilizando la descomposición de Blinder-Oaxaca que conlleva a la conclusión esperada, las poblaciones urbanas adoptan más rápidamente la tecnología de renovables. 


Imagen generada con inteligencia artificial mediante la frase "ultra defined image of happy Mexican people working in open workshops using photovoltaic and wind turbines on the tops of the buildings in a tropical environment landscape." en leonardo.ai

Deseo hacer un paréntesis, al ver en el resumen la mención a una metodología estadística llamada Blinder-Oaxaca, seguramente de manera similar a quien lee estas líneas se despertó mi curiosidad para saber más sobre el método Blinder-Oaxaca. Mi imaginación voló e imaginé alguna metodología inspirada en algún hecho o en alguna condición o en algún juego o en “algo” de la región de Oaxaca. Al leer sobre esta metodología, aprendí, y mi prejuicio se desvaneció. El método Blinder-Oaxaca fue propuesto para analizar estadísticamente diferencias en los promedios entre grupos de las variables independientes y proyectándolas a los resultados en las variables dependientes. Regresando al resultado de este trabajo sobre Bangldesh, aunque aporta información tengo que enfatizar que las correlaciones no explican y hace falta analizar con perspectivas sociotécnicas estas preguntas.
En esta última dirección apuntan los esfuerzos liderados por Karla Cedano Villavicencio, Ana Rincón Rubio y Manuel Martínez Fernández en temas de pobreza energética y los aspectos emocionales en la transición energética que, efectivamente, aportan información valiosa para intentar responder este tipo de preguntas. En sus trabajos concuerdan en que la pobreza económica es un factor que disminuye el uso de las renovables y el entorno rural o urbano también determina la velocidad de la transición; adicionalmente incluyen aspectos emocionales que conflictúan a las comunidades ante el ofrecimiento de acceso a la energía que no considera la satisfacción de las necesidades comunitarias. 
Los gobiernos en México han utilizado el término acceso a la energía para combatir la desigualdad energética; pero el dar acceso a energía ha dejado de lado aspectos como suficiencia, entorno y calidad energética entre otros. Por ejemplo, estos aspectos son relevantes para conseguir confort térmico en las edificaciones de cada entorno, muchos de los desarrollos en tecnologías o normas energéticas en los países del norte global se refieren a la calefacción que no son necesarias o adaptables a los países en la región intertropical [3]. Adicionalmente, la oferta centrada en el acceso a la energía, que puede involucrar la energía de iluminación o para algún otro artefacto eléctrico, no resuelve la necesidad energética de la población para satisfacer sus necesidades y mucho menos para generar productos o servicios con valor de intercambio y esta limitación produce emociones contradictorias. Los aspectos emocionales se refieren a tristeza, decepción, enojo o culpabilidad, emociones que provocan ambivalencias a las comunidades hacia las energías en general, pero en particular hacia las nuevas tecnologías. Así, con solo brindar el acceso a la energía, sin considerar a la energía como un medio para satisfacer las necesidades y para la construcción de productos y servicios con valor de intercambio conlleva a una satisfacción energética frágil e incompleta en las comunidades.
Antes de concluir, quiero agradecer el Dr. Marco José quien leyó el artículo de la semana antepasada y amablemente me hizo llegar un artículo sobre la COVID larga en México que fue publicado en línea el día 3 de febrero pasado y que yo no alcance a conocer cuando escribí ese artículo. Este trabajo realizado por colegas del Instituto Nacional de Geriatría, Instituto Nacional de Cardiología y de la UNAM concluye, entre otros hallazgos, que los síntomas de la COVID-19 persisten en un 12 % en la población mayor de 20 años, un alto porcentaje de la población que merece atención. Finalmente, también concluyen que la forma severa de estos síntomas disminuye con la vacunación. Así que a vacunarnos.
Estos son ejemplos muy interesantes con aporte sustancial a nuestro conocimiento en dos áreas enfocadas, a su manera, en el bienestar de la población mexicana, pero nos hacen falta mayor conocimiento de nuestros entornos.
Ahora déjenme regresar al tema energético. Quiero enfatizar que para transitar hacia las fuentes renovables de manera justa, comparto la opinión de las Dras. Cedano y Rincón en que debemos realizar nuevas investigaciones en estas direcciones sociales, en particular, las emocionales para poder responder a la pregunta planteada y muchas otras que se están quedando en nuestros tinteros.


Este artículo fue publicado el día 21 de febrero en el periódico la Unión de Morelos

miércoles, 7 de febrero de 2024

Estamos perdiendo la oportunidad de generar conocimiento: COVID larga

Tenemos cuatro años desde que surgió la COVID-19 y de que llegó a nuestro país causando centenas de miles de fallecimientos y perturbaciones a la población en los ámbitos sociales y económicos de los cuales todavía no salimos del todo. Uno de los aspectos que fueron observados desde los primeros meses de la aparición de la enfermedad fue la COVID larga (Long COVID). La COVID larga “se caracteriza por la continuación o desarrollo de nuevos síntomas tres meses después de que inició la infección causada por el virus del SARS-CoV-2 en los pacientes”. Los efectos de la COVID larga pueden manifestarse de diferentes maneras, siendo las más frecuentes el agotamiento, molestias musculares, fatiga persistente y dolores en las articulaciones. Adicionalmente, se pueden presentar secuelas como la neblina mental, cambios en los hábitos de sueño, la pérdida del sentido del olfato, alteraciones en el gusto de los alimentos y cierta dificultad respiratoria. A pesar de estas alertas la COVID larga sigue siendo una alteración en la salud no muy estudiada en los países de ingresos medios y bajos. Aunque debemos comentar que tampoco se ha entendido del todo en los países con altos ingresos, pero los estudios en países como el nuestro han sido escasos. De los estudios que pude encontrar, hay uno en Malasia que encontró una mayor probabilidad de experimentar síntomas prolongados de COVID entre los grupos marginados y de bajos ingresos. Otro estudio realizado en Pakistán tuvo como objetivo determinar la prevalencia de la COVID larga y su asociación con la gravedad de la enfermedad y el estado de vacunación, encontrando correlación con la ausencia de vacunas. Con estos resultados es altamente necesario realizar este tipo de estudios en entornos de pobreza y marginación como los que tenemos en México.

Imagen generada con inteligencia artificial mediante la frase "Diego Rivera style paint of a couple of exhausted people with muscle discomfort, fatigue, joint pain, brain fog, lack of dreams and difficulty breathing" en leonardo.ai

La falta de este tipo de datos sobre la COVID larga en los países menos ricos ha dejado paralizado al sector médico, ya que escaso personal de salud reconoce la existencia de la COVID larga en estas regiones y mucho menos las formas de su tratamiento. Esta falta de datos se acentúa por los escasos diagnósticos confirmados en países como el nuestro, donde no se aplicaron el número adecuado de pruebas diagnósticas de la COVID-19. Si bien la evidencia sugiere que la prevalencia de la COVID prolongada en los países de ingresos bajos y medios podría ser similar a la de los países más ricos, se necesita más investigación para comprender mejor el impacto de la COVID larga en estos entornos.
Recordemos que un estudio realizado en México afirma que la pandemia de COVID-19 evidenció grandes desigualdades estructurales mostrando disparidades en la salud de las personas en función del nivel socioeconómico, es decir, la COVID-19 afectó proporcionalmente más a las personas con marginación socioeconómica que a los niveles superiores de ingreso. Con estos datos, se puede concluir que la mayor afectación de la COVID-19 fue en la población en pobreza en México. Dado que los hallazgos en otros países sobre la afectación de la COVID larga a estos sectores en pobreza, es de esperar que la COVID larga esté cobrando mayor factura a esta población mexicana. 
Es de mínima justicia social que se dedique presupuesto para este tipo de estudios. Desde mi perspectiva, hay que financiar diversos estudios en esta dirección y no solamente crear un “mega” proyecto financiado. México es un país diverso tanto en entornos ecológicos como sociales que merecen ser considerados en la generación de conocimiento y para ello se requiere financiamiento y formación de talento en diversas áreas y contextos. Las opciones miopes que pretende restringir los estudios a solamente una opción ya han mostrado sus limitaciones, para ejemplo bastan mencionar El proyecto de los respiradores para los casos graves y El proyecto de la vacuna para prevenir la COVID-19 que no dieron en el tiempo requerido los frutos que merece la población mexicana. 
En México, tenemos un sector científico profesional que, aunque restringido en número, puede aportar diversas soluciones a problemas similares en diferentes circunstancias. Ante problemas complejos, la diversidad de alternativas posibilita encontrar soluciones para cada circunstancia y ante dificultades, también, ofrece diversos caminos en esa búsqueda.
La comprensión de las características de la COVID prolongada en los diversos entornos de nuestro país conducirá a un mejor tratamiento de esas personas que silenciosamente sufren de la enfermedad larga y que no están teniendo una atención adecuada.
Este es solo un ejemplo de lo que está pasando con la generación de conocimiento en nuestro país. El retraso que tenemos con las limitaciones presupuestales en rubros científicos y tecnológicos lo padecerá nuestra juventud de hoy en su futuro. No solo es presupuesto para realizar investigación, se requiere de la demanda de empleos que generen conocimiento tanto en el sector académico como en los sectores industriales, agronómicos y de servicios en general. Con ellos se podrá construir conocimiento que responda a las muy diversas demandas de nuestras comunidades.


Este artículo fue publicado el día 7 de febrero en el periódico la Unión de Morelos

miércoles, 31 de enero de 2024

Populista vs cooperativista

En los últimos años me he preguntado, seguramente al igual que ustedes, por qué las opciones populistas y antidemocráticas están siendo seleccionadas por la población de diversas latitudes. Para mi es claro que las democracias han mostrado construcciones del bienestar social en algunas regiones del planeta, pero en muchos lugares no han podido disminuir las desigualdades y en muchas regiones como en nuestro país están aumentando estas inequidades. La selección de gobiernos populistas indica el hartazgo de la población que busca egoístamente el beneficio inmediato en lugar de buscar el beneficio social.
Desde mi punto de vista, la tragedia de los comunes es un hecho que, aunque simplificadamente, describe una gran parte de las inequidades que padecemos hoy en día. El hecho de que los bienes comunes sean utilizados por pocas personas, sin la correspondiente responsabilidad, para con el resto de la comunidad, en su preservación para el uso de las comunidades actuales y futuras, es uno de los aspectos que evita llegar al bienestar social. Este tipo de uso no equitativo de los bienes comunes contrasta con la actitud cooperativista que promovieron el desarrollo de las poblaciones humanas desde el principio de nuestra aparición en el planeta. 

Imagen generada con inteligencia artificial mediante la frase "high quality surrealistic image of people showing cooperation in prisoner dilemma mathematical game" en leonardo.ai

Estas conductas cooperativistas de la población humana nacieron con la definición de reglas o normas de convivencia entre las personas y, por supuesto, que en ella estaban incluidas las normas para el aprovechamiento de los recursos naturales y sociales o los que llamamos bienes comunes. 
No es la primera vez que me refiero a la llamada tragedia de los comunes, definida por Hardin, pero en esta ocasión quiero comentar dos artículos aparecidos en los días pasados en los https://axirv.org que abordan los problemas relacionados con las normas de la vida o de las interacciones en colectividad mediante modelos matemáticos.
El primer artículo versa sobre el impacto que las diferentes maneras temporales de interactuar de las personas tienen en la evolución de los comportamientos cooperativos en diferentes entornos sociales. Podemos pensar que estas interacciones consisten en actividades entre las personas, es decir se refuerzan los lazos mediante actividades comunes. Notemos este detalle, el trabajo se enfoca en definir un tipo de interacción entre las personas del grupo como aleatorio o en forma periódica. Para simplificar el problema se analizan dos mecanismos de interacción temporal entre las personas: uno azaroso y otro periódico analizando el impacto de la frecuencia de la interacción y la sincronicidad en la cooperación en la colectividad. En este modelo matemático el juego consiste en manifestar dos comportamientos: uno cooperativo y otro de abandono, pero en este segundo aunque hay abandono se participa de los bienes. No voy a entrar en detalle del modelo, lo interesante son sus resultados. El modelo indica que la interacción temporal puede promover en gran medida la cooperación, y la mejora del nivel de cooperación está muy influenciada por los patrones temporales de interacción. Las situaciones donde las interacciones son azarosas no conducen a comportamientos cooperativistas, pero las interacciones periódicas conducen a zonas con cooperación. Así este trabajo parece evidenciar que la interacción temporal es un mecanismo alternativo para mejorar la cooperación. Como bien sabemos hay diferentes formas de interacción de las culturas que existen en el planeta, pero estos indicios alertan sobre la necesidad de analizar la periodicidad que deben tener estas interacciones para promover comportamientos cooperativistas en las diferentes regiones del planeta. 
El otro trabajo analiza la forma en que las normas conforman la evolución hacia un comportamiento cooperativista. También mediante un modelo matemático formal de la toma de decisiones de los individuos bajo normas sociales generales. Utilizando el juego del dilema del prisionero se comparan cuatro normas diferentes: compasión, universalización, reciprocidad y equidad, para determinar cuál de ellas facilita la evolución de la cooperación. En este caso se encontró que las dos primeras normas conducen al surgimiento de la cooperación en una amplia gama de juegos, pero las dos últimas no lo hacen por sí solas. La explicación que se presenta en el trabajo es que las conductas recíprocas sirven como amortiguadores para la población. Es decir, simultáneamente desertan con los desertores y cooperan con los cooperadores, reprimiendo a los primeros e impulsando a los segundos. Sin embargo, las normas de reciprocidad y equidad no pueden promover un comportamiento prosocial porque no proporcionan ningún incentivo para que las personas sean más cooperativas. 
Por un lado, este último trabajo nos indica que los castigos (reciprocidad) pueden parecer una opción a corto plazo, pero que no conducen a comportamiento cooperativista. Mientras que el primer trabajo nos señala la importancia de encontrar situaciones donde la población en su conjunto pueda interaccionar de manera periódica para conocerse y ser proclive a manifestar el comportamiento cooperativista.
Es cierto estos dos trabajos no abonan directamente al entendimiento del proceso que en muchas partes del mundo conduce a los populismos, pero considero que al valorar las enseñanzas de los modelos matemáticos de los comportamientos sociales nos da ciertos indicios para definir acciones concretas y evitar que el egoísmo inunde nuestras actividades.

Este artículo fue publicado el día 31 de enero en el periódico La Unión de Morelos

miércoles, 24 de enero de 2024

Sobre el papel de la comunidad académica

Durante muchos años he estado convencido que el desarrollo científico impacta en el bienestar de las personas, mi trabajo cotidiano se enfoca con este objetivo. La impartición de clases, en diferentes niveles, las tareas de construcción de conocimiento, los desarrollos tecnológicos y las propuestas para conformar organizaciones académicas o sociales, la formación de talento y mis esfuerzos por divulgar el conocimiento son parte cotidiana de mis actividades. 
De hecho, el mantener activa esta sección de opinión en el periódico la Unión de Morelos desde enero de 2010 es parte de estos esfuerzos.

Imagen generada con inteligencia artificial con la frase "Image of people taking water samples from streams to be analyzed in a low deciduous forest environment" en leonardo.ai

Esta semana el Dr. Enrique Galindo, colega que también comparte este tipo de preocupaciones y ocupaciones, me hizo favor de hacer llegar un artículo que reflexiona sobre el desarrollo científico en nuestra América Latina con una perspectiva desde México. Este artículo considera que hay un puente roto entre la comunidad académica y personas del ámbito político representando un obstáculo que impide impulsar el bienestar social. Este puente roto aparece en los diferentes niveles tanto regionales como globales; sin embargo, se observan más en la región de América Latina.
Coincido con las afirmaciones en el artículo de que la comunidad científica tiene corresponsabilidad en la construcción de dicho puente y hace algunas preguntas para que esta comunidad despierte y se involucre activamente en la construcción de relaciones colaborativas con las personas en los puestos de decisión. Entre estas preguntas plantea: ¿Es suficiente con publicar nuestros resultados o quejarnos de las autoridades? Por supuesto que la respuesta a esta pregunta es No. 
Esta respuesta ha sido el motor de parte de la comunidad científica en Morelos y ha conducido a que la Academia de Ciencias de Morelos (ACMor) haya tenido un esfuerzo durante más de 20 años en actividades de divulgación científica en diferentes medios de comunicación. En la actualidad diferentes integrantes de la comunidad académica colaboran con sus opiniones en periódicos y canales de televisión compartiendo sus ideas y vertiendo su opinión. Esta labor, si bien es importante, ha tenido impacto limitado. En algunos períodos ha tenido un mayor impacto en la política pública de Morelos, donde claramente se construyeron los puentes, pero lamentablemente no fueron lo suficientemente sólidos para evitar que fueran demolidos.
Debemos prepararnos para que esto no suceda. Un punto relevante que señala el artículo es que la comunidad científica puede reforzar su papel de “intermediario honesto” y mostrar todas las posibles opciones y los alcances de las mismas sin importar si están alineadas con su ideología personal. Esta actitud parece similar al examinar los datos experimentales u observacionales sin prejuiciarnos por las hipótesis establecidas. Es una actitud científica que debemos extender a nuestra relación con las personas en puestos de decisión y con ello cementar los puentes construidos.
No basta con quejarnos, podemos aprender diferentes habilidades para poder comunicar eficazmente los conocimientos que hemos construido y definir claramente las certezas para que quienes conocen de los riesgos puedan tomar las decisiones. Desde mi punto de vista, la comunidad científica pretende disminuir las incertezas y es parte de su quehacer, pero la certidumbre siempre está limitada y la valoración de estas limitantes es tarea de las personas de la política.
El artículo enfatiza que la comunidad científica debe aprender a comunicarse mejor y participar de la vida democrática. En particular, considero que la participación debe ser enfatizada en las redes sociales contrastando los conocimientos con las falsedades que circulan en ellos.
Todas estas ideas son muy relevantes y deben estar integradas en la formación del talento de las generaciones venideras de la comunidad científica. Adicionalmente, quiero indicar que el tamaño de la comunidad científica en América Latina es pequeño y no tiene los números suficientes para percolar o permear en la sociedad. Así que, en mi opinión, debemos impulsar la apertura de empleos para las nuevas generaciones que seguramente vendrán con mayores bríos.
Una opción no completamente explorada es que la comunidad científica promueva la conformación de colectivos de ciencia ciudadana, es decir, promover las actividades científicas desde las raíces de la sociedad generando conocimiento relevante para los diferentes entornos ambientales o sociales.
Recomendiendo ampliamente la lectura del artículo escrito por Alma Cristal Hernández Mondragón, Gilberto Castañeda Hernández y Mariannela Celeste Ruiz Ruiz colegas que reflexionan sobre nuestras actividades encaminadas a construir el bienestar social. En este tiempo de elecciones que se avecinan estamos justo en el último momento para construir los puentes que generen sinergia entre nuestra comunidad y las personas candidatas a los puestos de elección de todas las posibles corrientes.

Una versión previa de este artículo fue publicada el día 24 de enero en el periódico la Unión de Morelos.

miércoles, 17 de enero de 2024

Los planes de gobierno deben incluir el impulso a la electrificación

Sabemos que el cambio climático ha sido originado por el uso desmedido de los combustibles fósiles y, que en la actualidad, lo estamos padeciendo de diferentes formas toda la población humana y los otros seres vivos que nos acompañan en el planeta. Aunque el cambio es global, no quiere decir que en todas partes sus efectos sean iguales, ni que a todas las personas nos afecte equitativamente. Cada vez estamos más seguros que los efectos son más intensos para las personas que menos tienen.
Hoy en día, la inmensa mayoría de la población humana usa directa o indirectamente combustibles fósiles durante su vida cotidiana; pero por supuesto que cada persona los usa de manera diferente y en algunos casos de manera racional y con mesura.
Consideremos algunos datos. Las emisiones en el año 2022 promedio de la población mexicana fue de 4 toneladas de CO2 por habitante, en cambio, una persona en Estados Unidos emitió en promedio 14.9, mientras que una persona en China emitió 8, en cambio, una persona en Colombia contribuyó con 1.9 toneladas. Como vemos nuestras emisiones varían grandemente en las diferentes partes del mundo y también localmente hay variaciones. Por ejemplo, no emite la misma cantidad de CO2 a la atmósfera una persona promedio que habite en San Pedro, Nuevo León que una que viva en Cuernavaca, Morelos. También es importante mencionar que la emisión de gases de efecto invernadero no es proporcional a la cantidad de riqueza que las personas generan. Esta última afirmación va para quienes creían que al emitir menos CO2 la gente es menos productiva, incluso restringiendo productividad en su carácter económico, no hay correlación entre la productividad y la emisión.
Para medir nuestra contribución en las emisiones de gases de efecto invernadero se han desarrollado diferentes algoritmos, como la huella de carbono o la huella ecológica. De hecho, ya hay calculadoras en la Internet que nos ayudan a verificar cuáles son las actividades que realizamos con mayor contribución al cambio climático . Con ellas podemos analizar nuestras actividades con base en estos conceptos que claramente nos ayuda a tener conciencia de lo que hacemos. La idea de estas calculadoras es ayudarnos a definir una serie de acciones que verdaderamente contribuyan a disminuir nuestros impactos negativos en el entorno ambiental tanto local como global. Pero surge la pregunta ¿podemos definir acciones individuales? Para responder a esta pregunta, quizá sea conveniente hacernos algunas otras preguntas que nos parecen más cercanos. Por ejemplo: ¿cuánto contribuyen a las emisiones de gases de efecto invernadero mi forma de cocinar? ¿cuánto contribuye la forma en la que me traslado por la ciudad? ¿de qué manera contribuyen mis hábitos de consumo, de vestimenta, alimentación y esparcimiento?
Claramente estas preguntas se refieren a que analicemos las pequeñas actividades cotidianas, en síntesis a que midamos lo que hacemos y que con ello calculemos nuestras contribuciones. Sin embargo, esto no es tan fácil y las calculadoras que mencioné anteriormente están diseñadas para otras latitudes que quizá correspondan más cercanamente al norte del país. Nos hace falta definir los aspectos importantes para nuestras regiones situadas en la zona intertropical. Esta tarea no es sencilla y requiere mayores esfuerzos por parte de la comunidad académica o de organizaciones civiles ocupadas por divulgar las ideas sobre las trayectorias hacia sustentabilidad. Por estas razones, considero muy importante impulsar los temas de educación ambiental en los niveles escolares elementales y medios para asegurar que la población, cuando sea adulta o tenga capacidad de decisión, pueda intuir los cambios que se requieren para disminuir las emisiones que hacemos por vivir en esta época.

Imagen generada con inteligencia artificial mediante la frase "Realistic image of an old Mexican kitchen with a modern electric induction stove. The view is from an overhead perspective with a 45-degree downward inclination. The background is a Mexican-type kitchen with old and modern utensils." en leonardo.ai

Por ejemplo, en la primera mitad del siglo pasado el pasar de la estufa de petróleo a la con gas fue una mejora significativa para la salud y el entorno físico y ambiental. Ahora el uso de la electricidad para cocinar puede, no solo evitar los gases nocivos de la combustión en nuestros hogares, sino evitar la quema de gas en cada hogar con la consecuente emisión de gases de efecto invernadero. También es importante considerar que es más fácil y menos costoso conducir electricidad por cables que transportar el gas en recipientes, camiones cisterna o pipas o por tuberías; además, mucho menos peligroso.
Con estos ejemplos y esta discusión, considero muy importante que las personas candidatas a ocupar puestos de autoridad o legislación incluyan en sus planes el impulso la electrificación de las diferentes actividades que realizamos cotidianamente. Quisiera ver en las campañas este punto, ya que con ello se indicaría que se está pensando a largo plazo y no solo con estrategias populistas.
Adicionalmente, este impulso puede ser también fomentado desde lo personal; sí, estoy convencido que, aunque nuestras emisiones no sean muy altas, podemos empezar por electrificar nuestras actividades (productivas, hogareñas, de esparcimiento, de educación, etc.) y con ello disminuir nuestras emisiones y contribuir a combatir el cambio climático.
El combate al cambio climático es una tarea gigantesca de dimensiones planetarias y por ello requiere el esfuerzo de toda la población.

Este artículo fue publicado el día 17 de enero en el periódico la Unión de Morelos.