miércoles, 14 de septiembre de 2022

Estoy triste y desilusionado

Cada vez estoy más triste y no es porque, después de más de dos años y seis meses de cuidarme y andar siempre con cubrebocas en lugares concurridos, me contagié de COVID-19. Los últimos días he estado en casa aislado, sin contacto con otras personas. La verdad, con síntomas muy leves y esperando pronto ya no ser contagioso para salir nuevamente a mis actividades.
Les decía que estoy cada vez más triste, desilusionado y sintiéndome engañado. Al revisar los artículos publicados en el segundo semestre del 2018 y el primero del 2019, observo que en aquel entonces confiaba en lo que se plasmaba en los planes de gobierno de Andrés Manuel López Obrador. En ellos se enfatizaba el uso de las fuentes renovables; de hecho, fue el único candidato que mencionaba el término energía renovable en su programa, los otros candidatos mencionaban energías limpias y para mí eso hace una gran diferencia. Es más, personal directivo de la Secretaría de Energía de principios de sexenio afirmaba que en lugar de cumplir con el 35 % de energía eléctrica generada con renovables se iba a conseguir el 40 %, se puede leer esta declaración en el artículo que publiqué el miércoles 3 de abril del 2019. En aquel entonces, con estas frases tenía la esperanza que se transitara hacia las energías renovables, era el comienzo del sexenio. Sin embargo, unas semanas después, el 8 de mayo, analizaba lo que se había entregado a la Cámara de los Diputados como el Plan Nacional de Desarrollo, y en ese texto se mantiene que el compromiso sería de 35 %, como lo había puesto Peña Nieto, desmintiendo a quienes unas semanas antes habían anunciado que el gobierno del López Obrador se comprometería a un 40 % de renovables en la industria eléctrica. Como era de esperarse, los directivos que promovían el cambio a las renovables salieron de la SENER y, aunque ellos continúan trabajando en pequeños proyecto de renovables, la orientación gubernamental hacia la transición energética fue aplastada por la visión autoritaria y capitalista extractivista de la actual Secretaria de Energía. 
Durante los años del gobierno de López Obrador, me ido entristeciendo cada vez más por los caminos que ha seleccionado. El intentar hacer que el bienestar social de un país tan grande como México crezca mediante la promoción de dos empresas energéticas es realmente ilusorio. Esta estrategia no está basada en ningún cálculo o modelo de crecimiento económico y mucho menos de un modelo integral del bienestar social. Tampoco los proyecto emblemáticos, aunque tuvieran éxito, parecerían dar para incrementar sustancialmente el bienestar social de las regiones.


School Strike for Climate in Wellington 13

La declaración del Litio como un material reservado para que el gobierno lo extraiga, me parece innecesaria, ya está en nuestra Constitución; pero lo que me parece más grave es que se continúa con la visión extractivista de materias primas y no se construyen estrategias para la construcción de bienes y servicios con alto valor de intercambio. Por ejemplo, en el caso del Litio, quizás es mucho más benéfico el desarrollo de tecnologías para aprovechar este material y construir las mejores baterías basadas en Litio. Para ello, falta impulso a la investigación y desarrollo tecnológico aunado a un ambiente propicio para que las industrias que utilizarán esas baterías se establezcan en zonas donde se requiere empleo en el país. Adicionalmente, la preparación de las personas debe fomentarse en estas áreas. Pero, nada de eso se está realizando, el gobierno actual considera que con solo reservar las materias primas para su extracción se aparecerá el bienestar social. En pocos países se ha logrado que una industria extractiva fomente el bienestar social, podemos consultar el caso de Noruega, pero no en las condiciones que se están planteando en México. Desde mi perspectiva, esta visión fomenta el colonialismo que nos ha conducido a tener más de la mitad de la población debajo de la línea de pobreza.
Es más, muchas veces oí criticar a López Obrador la declaratoria de guerra contra el narco de Felipe Calderón, argumentando que el ejército no debería estar en las calles y compartía la visión de que el ejército no debe estar encargado de labores en las calles. En la actualidad, el ejército estará haciendo labores policíacas. Desde mi perspectiva, una cosa es la seguridad nacional y otra es la seguridad cotidiana, en la primera una visión militar es adecuada. En la segunda, la visión debe ser integral atendiendo primero las causas, buscando erradicarlas, para pasar a las sanciones dentro del respeto a los derechos humanos. El ejército, mexicano no se ha caracterizado por ser respetuoso de los derechos de las personas en el pasado y nada indica que lo podrá hacer en el futuro sin cambios sustanciales, que no observo hoy en día. 
Ahora, desde la distancia, veo un mundo donde las juventudes en diferentes países están exigiendo que tanto los gobiernos como las empresas dejen de simular y transiten verdaderamente a una economía no consumista, a un sistema energético basado en renovables, a un sistema económico equitativo y justo. Comparto estas exigencias y he trabajado en ellas. En cambio, en México observo que se están repitiendo los errores que critiqué hace cincuenta años, esperanzándose en que dos empresas o tres proyecto sacarán de la pobreza a un país con más de 130 millones de personas. Estas estrategias no resisten cualquier análisis cuantitativo. Por más que busco datos reales no los encuentro, quizá el incremento al salario mínimo es algo que se rescata. No me salen los números por más que deseo que estas acciones sean exitosas.  
Desde mi perspectiva, tenemos que reflexionar y evaluar las acciones con base en indicadores cuantitativos, no podemos continuar con creencias o percepciones.  Considero que ya es tiempo de cambiar de opinión y entender que el actual gobierno no promueve el bienestar social, sino que pretende heredar un gobierno autoritario y militarizado.


Este artículo fue publicado el día 14 de septiembre en el periódico la Unión de Morelos.

miércoles, 7 de septiembre de 2022

Recarga o reemplazo en vehículos eléctricos


La electrificación del transporte público es una de las trayectorias que se prevén en el futuro cercano. Como lo he comentado varias veces en estos textos, países en diferentes regiones en el mundo están optando por futuros donde los vehículos no quemen combustibles y emitan gases nocivos para la salud de las personas, del entorno y del planeta mismo. Ya hemos analizado los factores económicos y técnicos de este tipo de transiciones en ciudades medianas en México. Estas ciudades comparten características de población y extensión con otras ciudades en Latino América, por lo tanto, podemos decir que los resultados indican que es muy adecuado el transitar hacia sistemas de transporte público eléctrico en toda nuestra región. En particular los resultados para Cuernavaca, la ciudad donde he decidido radicar, son muy buenos tanto desde el punto de vista económico como técnico y para el ambiente. En estos análisis estudiamos diferentes formas de carga eléctrica de los vehículos: a) mediante conexiones a la red eléctrica y 2) con asistencia de sistemas fotovoltaicos en las terminales o lugares de guarda de las unidades durante la noche.
Como resultado de estos textos, recibí un comentario de un amigo, el Dr. Alejandro Pisanti, indicándome de que otra posibilidad sería el intercambio de baterías. Efectivamente, esta opción tiene algunas ventajas, la evidente: no se tendría que aguardar a que se carguen las baterías del vehículo inmovilizándolo. Se podría llegar con el vehículo que muestra indicios de una batería baja a la estación de intercambio y con una grúa pequeña extraer las baterías y reemplazarlas con unas cargadas. Este cambio se llevaría menos del tiempo que actualmente se ocupa en llenar el tanque de un vehículos de combustión internan (diésel, gas o gasolina). En la estación de intercambio se procedería a cargar las baterías extraídas en una forma lenta.
Seguramente ustedes se preguntarán ¿qué pasa con la carga rápida? Primero tenemos que decir que si hay diversos sistemas de carga rápida de baterías; como los cargadores de algunos celulares que cargan rápidamente la pila a diferencia de otros que lo hacen lentamente. Pues sucede que la mayoría de las baterías o pilas envejecen en menos ciclos de carga y descarga si se cargan rápidamente. Es decir, tendríamos que cambiar el sistema de baterías de los vehículos eléctrico más frecuentemente. Este hecho implica que se tendría que instrumentar segundos usos para las baterías que se descartan de los vehículos o formas de reciclar sus componentes para reutilizarlos. En cambio, la carga lenta incrementa la vida útil de las baterías o pilas. 

Electrically-powered bus in Japan around 1949
Autobuses eléctricos en Japón en el año 1949

Precisamente la discusión sobre que es mejor si estaciones de carga o estaciones de intercambio de baterías para los diferentes vehículos eléctricos ha sido un tema de las últimas semanas. 
Veamos sus ventajas y sus inconvenientes. El esquema de intercambio de batería requeriría que esta parte del vehículo no se compre con él, sino que se rente bajo un sistema de pago mensual o por reemplazo. Digamos pago mensual o por evento en las actuales opciones de proveedores de contenido en la Internet. Sin embargo, en esta situación quien renta tendría una batería diferente y desconoce el estado de la batería y, por lo tanto, no puede controlar su degradación. Tampoco el proveedor del servicio tendría control sobre este estado físico de la batería, ya que en principio se podría cargar en estaciones de carga. Estos últimos aspectos complican grandemente un contrato de garantía. En cambio, cuando la batería se adquiere con el vehículo, si se pueden hacer convenios de garantía.
Por otro lado, las estaciones de carga rápida están conceptualizadas para ofrecer recargas de baterías que lleguen digamos con al menos 10 % de la carga y la lleven a un 80 % en menos de 30 minutos, pudiendo reducirse hasta los 12 minutos, dependiendo de la tecnología de recarga. El límite de 80 %, se debe a que al mismo sistema de carga le llevaría un tiempo muy similar al inicial para cargar la batería al 100 %. Es decir, cargar las baterías al 100 % necesitaría del doble del tiempo que llevarlas a 80 %.
El intercambio de baterías podría ser muy útil para el transporte público donde si se pueden comprar baterías de intercambio y darles seguimiento para mantener circulando las unidades y cargando las baterías de remplazo en una forma que alargue su vida útil. 
Hoy en día las apuestas están corriendo y las diferentes compañías armadoras de vehículos eléctricos en el mundo están haciendo sus apuestas al escoger los sistemas de carga rápida o remplazo de baterías [3]. Algunas diseñan los sistemas de baterías para que sean fácilmente intercambiables [3] otras diseñan los vehículos para requerir maniobras complicadas en su reemplazo.
En la búsqueda de dar más opciones, el sector científico y tecnológico está desarrollando desde materiales hasta sistemas completos de baterías que sufran un menor desgaste con la carga rápida o que respondan más rápidamente. La demanda tanto de conocimiento como de innovaciones tecnológicas para definir la opción con mayor perspectiva de sustentabilidad está en apogeo.
No cabe duda que estamos observando el inicio de una amplia diversidad de opciones para transitar hacia la electromovilidad. La pregunta queda abierta y quizá veamos algunos desenlaces en el futuro cercano.

Este artículo fue publicado el día 7 de Septiembre en el periódico la Unión de Morelos.

miércoles, 31 de agosto de 2022

Nos merecemos un transporte sustentable

Durante cuatro meses me he movilizado mediante transporte público o caminando por diferentes ciudades. Lo que he podido constatar durante este tiempo, es que mi condición física ha mejorado, he asistido a trabajar cotidianamente, me he divertido y asistido a actividades recreativas y culturales. Lamentablemente para hacer esto he tenido que salir de mi ciudad habitual, he salido por una temporada de Cuernavaca y he estado este tiempo en ciudades europeas. Aunque algunas muy pobladas y con un movimiento casi frenético de la población. He estado en Londres, donde realizo la mayoría de mis actividades usando el tren subterráneo (Tube) o el sistema de autobuses. Aunque tengo que decir que también he pasado situaciones aparentemente complicadas cuando he encontrado huelga en el servicio. Situación que se activa intermitentemente, pero que se avisa con antelación, permitiendo que se tomen las medidas pertinentes. En la mayoría de las ocasiones con una caminata de entre 30 a 45 minutos se ha solucionado el problema.
Con esta experiencia, me queda cada vez más claro, que debemos modificar los sistemas de movilidad de nuestras ciudades. Mientras en la Ciudad de México los cambios se realizan paulatinamente y es probable que no se noten rápidamente, en las ciudades medianas o pequeñas la transición a una movilidad sustentable puede realizarse más rápido acelerando su visibilidad y, con ello, incrementando la transición siendo ejemplo a seguir.
En los últimos meses he escrito acerca de que transitar hacia la electrificación en el sistema de transporte público es benéfico para la salud y para el bolsillo de las personas, al bajar los costos a largo plazo. 
De acuerdo con la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA) [1], el papel central del transporte en la generación de emisiones de carbono tiene que ser atendido de inmediato. Adicionalmente el hecho de que las energías renovables representan solo una muy pequeña parte de la energía consumida en el sector del transporte hace que las modificaciones en este sector sean prioritarias para modificar un sector altamente petrolizado, que emite gases de efecto invernadero y contaminantes muy cerca de la población citadina. 
IRENA invita así a las autoridades de las ciudades a establecer una combinación de políticas que evitan las emisiones de carbono promoviendo un cambio en los modos de transporte, pasando por la electrificación de los vehículos del transporte público con el desarrollo de infraestructura para la movilidad no motorizada. También es posible pasar de los automóviles privados a modos de transporte más eficientes, como caminar, andar en bicicleta y el transporte público, lo que reduce el consumo de energía y las emisiones por cada kilómetro de viaje de los pasajeros. En este apartado, la infraestructura de seguridad para las bicicletas y para el peatón conjuntan una caja de herramientas muy valiosa para las autoridades urbanas interesadas en transformar su ciudad a una de bajo impacto en carbono. En particular, estas transformaciones fomentan e impulsan actividades turísticas, al propiciar un ambiente sano en las ciudades.
IRENA continúa enfatizando que una forma clave de evitar las emisiones de carbono es mediante políticas de uso de la tierra urbana. El rediseño de las ciudades para reducir la necesidad de viajes largos es fundamental. Las ciudades que persiguen un desarrollo denso y priorizan el acceso al transporte esencialmente reestructuran la vida urbana, de modo que los viajes largos a través de la ciudad se vuelven menos necesarios.


Transporte público en Praga, 
usando electricidad para no contaminar a su paso (foto JAdRP 2022). 

Se puede alentar un cambio mediante esquemas de incentivos, proporcionando infraestructura de carga, estableciendo mandatos para mezclar combustibles para quemar de manera más limpia e incluso prohibiendo el transporte impulsado por combustibles fósiles.
Es fundamental mejorar los sistemas de transporte haciéndolos más limpios, más accesibles y más asequibles, y por lo tanto más atractivos para el público. Los coches eléctricos son más limpios que los que funcionan con gas, especialmente si su electricidad proviene de fuentes renovables.
La electrificación de las flotas de autobuses municipales y el uso de estos vehículos eléctricos en los sistemas rápidos de transporte (BRT) pueden ser una combinación poderosa. El despliegue de esas alternativas se puede acelerar proporcionando infraestructura de carga en las terminales, como lo hemos mencionado. En los actuales paraderos o con mayor amplitud en los lugares de guarda de las rutas se pueden establecer sistemas fotovoltaicos que carguen las baterías de los vehículos. En particular, se pueden requerir vehículos con intercambio de baterías para cargarlas mientras ellos se movilizan con otro juego de batería.
También es posible implementar medidas extremas, como con el establecimiento de mandatos para mezclar combustibles provenientes del tratamiento de los residuos orgánicos e incluso prohibiendo el transporte impulsado por combustibles fósiles en un futuro cercano.
Todas estas medidas las he visto implementarse en diversas ciudades europeas y en otras estadounidenses. 
En mi opinión, en México nos merecemos un transporte que no nos dañe y que evite el deterioro de nuestro entorno y que no atente contra nuestra salud.
Por esta razón, insisto e invito a las autoridades de las ciudades pequeñas y medianas, por ejemplo, Cuernavaca, para que impulsen los cambios que se requieren para poder contar con un sistema de transporte sustentable en nuestras poblaciones.

[1] IRENA (2021), Renewable Energy Policies for Cities: Transport, International Renewable Energy Agency, Abu Dhabi

Este artículo fue publicado el día 31 de agosto en el periódico la Unión de Morelos.

miércoles, 17 de agosto de 2022

Colegialidad sustento para organizaciones enredadas

Pasaba por el Facebook, FB, red social que cada vez me queda más lejana y me despierta sabores más agrios que dulces. Esa red que me exigía diera mi celular para seguir usándola y me bloqueó por más de un mes hasta que compré una llave física, con la que entro actualmente. Esa llave, me permite acceder sin compartir los datos que en mi celular puedo acceder, ya que solamente uso FB en mi computadora. Ese puede ser tema de otra discusión. Regreso al punto que deseo compartir hoy, estaba pasando por el muro del FB y encontré el trabajo del Dr. Miguel Ángel Izquierdo Sánchez titulado “Colegialidad: conceptos, virtudes y prácticas”. Me llamó la atención la palabra “colegialidad”, que para mí era nueva; aunque podría intuir de que se trataba. Busqué en el diccionario y encontré: Condición de la asociación que se organiza a modo de colegio o corporación. Definición que me llevó a recordar los colegios de universidades o de otras corporaciones donde las reglas conducen a las tomas de decisiones por consejos de pares, es decir, de forma colegiada. En esta forma de toma de decisiones se privilegia el diálogo, la argumentación y el convencimiento mediante promover el razonamiento colectivo.

A General History for Colleges and High Schools - p 76
La estructura de colegio tiene una apasionante historia.

El libro, escrito por el Dr. Izquierdo, invita a reflexionar a las personas que hemos decidido la docencia y construcción de conocimiento como nuestra actividad primaria. En particular, a aquellas que laboramos en instituciones de educación superior (IES), pero enfatiza que esta forma de conducir organizaciones educativas debería ser la normalidad en todos los niveles. Es más me atrevo a concluir que invita a todas las organizaciones sociales a conducirse de esta manera. El Dr. Izquierdo hace una síntesis de las estructuras colegiadas en las universidades en la historia nos remonta a la época de los romanos y rápidamente desemboca a las instituciones educativas europeas. A lo largo de esta visión histórica enfatiza los aspectos éticos y de compromiso social de estas primeras versiones de instituciones de educación superior. Aspectos que coincido son fundamentales en esta época donde existen desigualdades lacerantes que mantienen en niveles de pobreza a una porción mayoritaria de la población en México y en el Mundo. Resalta el sistema tutoral de esas primeras IES y lamenta que ya no sea el predominante en el actual sistema educativo. Por supuesto, es de notar que las primeras IES eran de tamaño pequeño comparadas con las IES actuales donde decenas o centenas de miles de estudiantes acuden a entornos donde miles o decenas de miles de docentes imparten cátedras.
En lo referente ya a nuestra época resalta la importancia del trabajo colectivo y colegiado contrastándolo contra el individualista.  El Dr. Izquierdo reitera que "múltiples sistemas de evaluación desestiman en bien común y sobrevaloran la productividad individual". Estas ideas contrastan con las que se están privilegiando en el nuevo reglamento del Sistema Nacional de Investigadores.
Hace una analogía entre quienes cuidan de la casa, con quienes cuidan la Academia, y concluye que una porción de la comunidad académica basados en la razón y reciprocidad puede conducir una evaluación de pares con un escrutinio crítico y constructivo. Enfatiza que esta forma de proceder requiere de tiempo para comunicarse y de lectura a fondo de los productos académicos. Nos adentra a las virtudes que deben tener los miembros de la comunidad, donde la apertura a nuevos conocimientos y nuevas formas de relacionarse debe ser bienvenida, la consideración a lo diferente donde un trato por igual es fundamental y la preocupación por la comunidad tanto en las IES como en los entornos que las rodean. Es fundamental promover comportamientos para compartir valores, voluntad de escucha, tolerancia, colaborar con colegas, disposiciones para participar en discusiones y aportar tanto como aceptar propuestas buscando consensos.
Toca también el tema de las organizaciones modernas en el entorno mexicano y es ahí donde me recordó más los temas que he abordado en estos textos, de la Universidad Enredada, refiriéndome a estructuras horizontales que asemejan más bien una red horizontal que a un sistema jerárquico como la mayoría de las estructuras actuales de las IES. Estos sistemas horizontales, también son una forma de organización propuesta por la Dra. Elinor Östrom, ganadora del premio nobel, en “Understanding Institutional Diversity”, quien adicionalmente aborda el problema de la conformación de instituciones que atiendan la complejidad de limitaciones en los recursos y, que al mismo tiempo, sean promotoras del bienestar de su comunidad aumentando ese bienestar colectivo. Ella, además de la autoevaluación invita a fomentar la evaluación externa para evitar la corrupción del propio colegio cuando no se tiene la tradición de un verdadero trabajo colegiado. 
Para cualquier docente en una IES, o de cualquier nivel, es muy recomendable leer el texto del Dr. Miguel A. Izquierdo y con él reflexionar sobre las diversas formas para conducir colegiadamente esa institución. Por supuesto, esta lectura es obligada para quienes dirigen estas instituciones para que las conduzcan colectivamente y se enfoquen hacia el bienestar social. Adicionalmente, la lectura es recomendable también para las personas que con su proceder cotidiano, mediante organizaciones sociales actúan para construir un bienestar colectivo, fortalezcan esas organizaciones, de manera que se consoliden e impacten sustancialmente a la sociedad.
En este sentido considero que la colegialidad es el sustento para construir organizaciones que funcionen horizontalmente en entornos de red.


Este artículo fue publicado el día 16 de agosto en el periódico la Unión de Morelos.

miércoles, 10 de agosto de 2022

Transporte público eléctrico en ciudades medianas como Cuernavaca

La jerarquía de la movilidad es primero las personas, para continuar con las personas ciclistas, las personas usuarias de transporte público de pasajeros, las personas prestadoras de servicios de transporte y, finalmente, las personas usuarias de vehículos motorizados particulares. Esta jerarquía es la que establece el artículo 6 de la Ley General de Movilidad y Seguridad Vial que se aprobó en Mayo de este año para toda la República Mexicana. Aunque en las calles de muchas ciudades parece que esta jerarquía se invierte y las personas conduciendo sus vehículos motorizados pretenden que las calles son de su exclusividad, actitud que debemos modificar.
Regresando al tema de la ley, entre sus finalidades que está derecho garantizar que durante la movilidad  las personas mantengan su integridad física y la prevención de lesiones, la accesibilidad a todas las personas, la movilidad eficiente de personas, bienes y mercancías, la preservación y restauración del equilibrio ecológico y la calidad de los servicios de transporte y de la infraestructura. En cuanto a los aspectos de eficiencia y sostenibilidad se menciona que las autoridades procurarán los menores impactos negativos en la calidad de vida de las personas y el medio ambiente, tanto en el presente como en el futuro. También deberán promover medidas para controlar y reducir los efectos negativos de la contaminación del aire y la emisión de gases de efecto invernadero. 
En esta Ley también se aborda el tema de la modernización del parque vehicular estableciendo que las autoridades competentes promoverán mecanismos y programas para la renovación del parque vehicular estableciendo los acuerdos necesarios para la renovación con las especificaciones técnicas necesarias para cumplir con las finalidades mencionadas.
Si bien la definición de las especificaciones para la renovación del parque vehicular destinado al servicio público recae en el ámbito estatal, las autoridades municipales deben desarrollar estrategias y proyectos para la movilidad fomentando y priorizando el transporte público y los modos no motorizados.
Desde hace algunos años he argumentado para tomar acciones que fomenten la transición hacia el uso de vehículos eléctricos en el transporte público. Es con esta ley que los gobiernos locales tiene el sustento para realizar estudios y con ellos propongan mecanismos para migrar a un transporte eficiente y que no emita gases de efecto invernadero a la población al transitar por las calles. 
La semana pasada, se publicó un estudio, en esta dirección, sobre la viabilidad técnica y económica para la sustitución de los actuales vehículos de combustión interna (gas, gasolina o diésel) por autobuses o microbuses eléctricos. En ese estudio se seleccionaron dos ciudades: Cuernavaca, Morelos y Morelia, Michoacán para ilustrar la factibilidad técnica y económica de un transporte público eléctrico. En particular, se analizaron las características de la Ruta Uno de Cuernavaca, considerando sus recorridos y los actuales tipos de vehículos. Con un estudio de mercado, se analizó, con el parámetro de valor presente neto, la renovación de las unidades por otras de similares características de combustión interna, y la alternativa de sustituirlas por vehículos eléctricos con similar capacidad de pasajeros. En este análisis se utilizaron los valores promedios de los combustibles y de la electricidad en tarifa de HM para las diferentes épocas del año. En este sentido, el costo por kilómetro con vehículos eléctricos fue de cerca del 15 % del costo que actualmente se tiene con los precios de los combustibles fósiles, es decir, el kilómetro recorrido con uno de los vehículos eléctricos es mucho menos caro que con gasolina o gas. También, se consideraron la inversión en vehículos nuevos, de combustión interna y eléctricos, de los costos de mantenimientos y de los ingresos por el cobro del pasaje y se obtuvo que el valor presente neto de la inversión en un parque eléctrico es mayor que el de combustibles fósiles. Por lo tanto, la inversión es redituable al tener un mayor valor presente.

Cuernavaca Morelos Mexico 
 Transitemos hacia un transporte público eléctrico.

Adicionalmente, se hizo una análisis de la superficie disponible en las estaciones donde se guardan los vehículos durante la noche para instalar sistemas fotovoltaicos incrementando este valor presente neto con la ventaja adicional que se disminuye sustancialmente, hasta un 90 %, la emisión de gases de efecto invernadero para el caso de Cuernavaca. Así, en caso de optar por una autogeneración eléctrica el beneficio es mayor y las emisiones de CO2 todavía disminuyen más.
Esta situación ventajosa para el parque eléctrico indica que el gobierno municipal podría promover un programa de renovación de vehículos gestionando un financiamiento comercial o estatal o federal para que la población de Cuernavaca empiece a contar con un sistema de transporte público de calidad, eficiente y no contaminante. Situación similar se observó en Morelia, por lo tanto, parece ser que la propuesta podría ser adecuada para cualquier ciudad de tamaño mediano de la República Mexicana.
Esta es una oportunidad que las administraciones municipales no deben dejar pasar para promover estrategias para brindar a la población en general un sistema de transporte público de calidad.

Este artículo fue publicado el día 10 de agosto en el periódico la Unión de Morelos.

miércoles, 3 de agosto de 2022

La migración requiere atención

Antes de que entrara la pandemia del COVID-19 uno de los problemas que en México se manifestaba con mucha mayor preocupación era la migración. En México veíamos en las calles de las ciudades personas que en tránsito en busca de condiciones que les permitiera una vida decorosa. Desde mi perspectiva, pocas personas desean abandonar su lugar de origen si en él encuentran forma de desarrollarse. Es mucho más sencillo desarrollarse en un entorno conocido y en el que hemos pasado la parte inicial de nuestra vida. Sin embargo, en ausencia de condiciones para construir de manera decorosa nuestro bienestar, puede surgir la necesidad de migrar en busca de ese bienestar.
En el contexto mexicano, antes de este siglo podíamos pensar que solamente exportábamos personas y que la migración fundamentalmente era de nuestro país hacia Estados Unidos; pero, a partir de 2018, empezamos a ver como se incrementaba el flujo de personas de Centroamérica y el Caribe que pasaba por nuestro país buscando internarse en Estados Unidos. Para mí, no deja de ser extraño que justamente cuando la política de Donald Trump para hacer que México pagara por el muro estaba pasando por situaciones adversas, se materializaron verdaderas caravanas de miles de migrantes. En esos momentos, podíamos ver hombres, mujeres, familias completas viajando en condiciones verdaderamente angustiantes, solicitando ayuda humanitaria en casi cualquier ciudad de nuestro país. Esta situación, condujo a uno de las definiciones de política migratoria que más nos ha costado en términos de seguridad y, desde mi punto de vista, se tomó una política totalmente equivocada al destinar a la Guardia Nacional a fungir como el muro humano que demandaba el gobierno de Trump y, lo peor, con el pago desde nuestros impuestos. Así la población mexicana estamos, efectivamente, pagando ese muro vigilante para disminuir el flujo de migrantes hacia el país de nuestro norte. 
Las barreras humanas o físicas no funcionarán, mientras las desigualdades y las nulas posibilidades de obtener una vida plena imperen en nuestros entornos.
De seguir estas condiciones de desigualdad en muchas partes del mundo, seguiremos siendo testigos de tragedias y pérdidas de vidas humanas en las trayectorias de las zonas con marginación a zonas con mayores ofertas de satisfactores. La migración es un fenómeno global causado por las tremendas desigualdades en oportunidades.
De acuerdo con los datos de la ONU para 2019 había en el mundo más de 270 millones de personas que vivían en un país donde no habían nacido, es decir, migrantes. Más de 135 millones viven en Europa y Estados Unidos. La migración en busca de mejores opciones para obtener bienestar es clara.
Las causas de la pauperización de las otras regiones del mundo, las conocemos y sabemos que son producto de la explotación tanto de los recursos naturales como de las personas que habitan el llamado sur global.
La migración en México en los últimos 30 años.


Los datos en México son alarmantes (ver gráfica), más de 10 millones de compatriotas ahora viven en otros lugares, para tener un dato de referencia: en 1990 solo había 4 millones de personas nacidas en México viviendo en otros países. Por supuesto, la mayoría en Estados Unidos. Dado que en México vivimos un poco más de 130 millones, casi el 10 % ha migrado.
La migración tiene dos vertientes, estos datos en México son solo de la emigración. En cuanto a la inmigración, hemos pasado de poco más de 450 mil en 1995 a más de 1.2 millones en 2020. Es decir, tenemos alrededor de 1 % de la población migrante, pero debemos indicar que estos números se han casi duplicado en los últimos 15 años.
Debemos entender las dos facetas de este movimiento de personas, la libertad para buscar opciones de bienestar es algo que debemos preservar. Por otro lado, la construcción de opciones similares para que cada persona labore para conseguir ese bienestar social es una de las tareas pendientes que tenemos en este planeta.
En este sentido, primero debemos ofrecer las garantías para que hoy, dada la situación de desigualdad que impera en todo el mundo, las personas puedan movilizarse buscando opciones y, segundo, debemos construir las formas para que en todos los lugares las opciones de bienestar social estén disponibles para todas las personas.

Una versión previa de este artículo fue publicada el día 3 de agosto en el periódico la Unión de Morelos.