miércoles, 27 de enero de 2021

Evaluación del riesgo en innovación

En estos días las conversaciones sobre COVID-19 o la crisis económica provocada por esta enfermedad abundan. Los artículos de opinión o los videos en las redes sociales abordan principalmente estos temas. Sin embargo, hoy quiero llamar la atención a un artículo que apareció recientemente en la revista “Technology in Society” que reporta los hallazgos de dos científicas mexicanas sobre un tema de vital importancia para la transferencia tecnológica en nuestro entorno y por lo tanto para el desarrollo de la innovación a largo plazo. Considero que la innovación tanto tecnológica como social son dos aspectos que permitirán que la generación de conocimiento conduzca construir el beneficio social. Primero debo hacer notar que la innovación basada en la ciencia es el producto de esfuerzos colaborativos entre personal científico, de ingeniería, de administración y de inversionistas que llevan un conocimiento nuevo al usuario mediante la transferencia de tecnología. Es esencial mencionar que este camino está plagado de desafíos e incertezas; por lo tanto, definir estrategias que aumenten el éxito para que los proyectos de alta tecnología lleguen al público usuario es una actividad necesaria y desafiante.
En este artículo, las Dras. Karla Cedano Villavicencio y Araceli Hernández Granados nos ilustran sobre cómo evaluar el riesgo y disminuirlo en los esfuerzos de transferencia tecnológica. Quiero hacer notar que ellas observaron que, en nuestro país, uno de los mayores desafíos que enfrentan las instituciones de investigación es el desarrollo de transferencias exitosas de alta tecnología para hacer evidente que la innovación basada en la ciencia rinde beneficios a la sociedad. Esto ha conducido a que las universidades (públicas o privadas) y las instituciones de investigación construyan Oficinas de Transferencia de Tecnología en busca de tender puentes con la industria y los inversionistas. Ellas señalan que estos esfuerzos son compartidos con muchos otros países y que no han sido efectivos del todo, ya que la percepción de la incerteza es diferente en el sector científico y en el empresarial. En otros escritos he dicho que el manejo del riesgo por parte de la comunidad académica es mucho más amplio que en la comunidad empresarial y ellas modulan esta afirmación estableciendo que la comunidad científica está acostumbrada a trabajar con altos niveles de incertidumbre; pero las empresas e inversionistas no pueden medir el riesgo bajo incertidumbre, necesitan identificar riesgos, planificar su gestión y posible eliminación. Adicionalmente, quiero destacar que en nuestro país no contamos con suficiente talento capacitado tanto en Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas y con aptitudes amplias e innovadoras en Negocios, Gestión y Comunicación. Esta situación, afirman las científicas incrementa la barrera para la colaboración Academia Industria. 
Así en este tenor, en el artículo que menciono, las Dras. Cedano Villavicencio y Hernández Granados descubrieron que ciertos análisis basados en inteligencia tecnológica brindan información estratégica que, una vez que se ha traducido en conocimientos prácticos, son valiosos para la identificación, medición y mitigación de riesgos de proyectos de alta tecnología. Desde mi punto de vista, el principal logro de su trabajo es haber construido una herramienta integrada que puede ayudar en la traducción de los hallazgos científicos en un ambiente de incertidumbre en otro donde se pueda identificar, medir y mitigar estas incertidumbres. Esta herramienta sencilla es útil para calcular una puntuación de riesgo para proyectos de tecnología en las primeras etapas de desarrollo identificando las posibles barreras y con ello apuntalar a la transferencia tecnológica para asegurar éxito de la innovación. Para identificar y gestionar los riesgos asociados del proyecto consideran se debe capacitar a la persona líder, ya que esta debe estar bien informada y conocer los aspectos de innovación, pues es la indicada para alimentar la herramienta y así reducir la incertidumbre definiendo posibles nuevas estrategias cuando se observen incertidumbres. Dicha persona, con la información adecuada y con un liderazgo efectivo, puede capturar la visión del equipo y plasmarla en la herramienta, estableciendo diferentes valores para las escalas de niveles de riesgo, según el contexto de cada proyecto o conjunto de proyectos y así proveer información útil para inversionistas. Por esta razón, mi invitación a leer el artículo para apreciar los detalles.
En estas épocas de crisis de salud, económicas y sociales debemos también construir conocimiento para contender con aspectos a largo plazo. En mi opinión, el desarrollo para evaluación del riesgo en las innovaciones basadas en ciencia que desarrollaron estas científicas mexicanas apunta en la dirección correcta al proporcionarnos una herramienta útil y original en el contexto internacional y pensada para la realidad actual de nuestro país.


Una versión previa de este artículo fue publicada el día 27 de Enero en el periódico la Unión de Morelos.

miércoles, 13 de enero de 2021

Salud y energía: dos de los problemas que enfrentamos

El manejo de la COVID-19, la desaparición de los organismos autónomos, los obstáculos a las energías renovables, la ley de humanidades, ciencia y tecnología, la turba que tomó el Capitolio en Washington... vaya que no paramos por temas polémicos donde deseamos comentar y dar opiniones. Este año 2021 comienza a tambor batiente con tremendas problemáticas que deben ser abordadas con miras tanto en la inmediatez como a largo plazo.
Ya están pasando los días con donde las frases de buenos deseos abundan para pasar a la realidad de discutir e implantar acciones para contender con los problemas que nos afectan y que nos están cambiando la forma en que vivimos o viviremos o vivirán las generaciones futuras. Para mí, el solo hecho de mencionar algunos de esos temas me han dejado con mi optimismo abrumado y cabizbajo. Para nada es fácil ofrecer acciones cuando estamos observando que el manejo de la pandemia ha causado más de una centena de miles de “lamentables defunciones”, como dice el encargado de establecer los lineamientos de nuestras acciones, ya que las propuestas inadecuadas y la necedad de no seguir las recomendaciones basadas en conocimiento han conducido a que nuestro país sufra un lacerante número de defunciones. Al revisar las gráficas de los casos infectados en los primeros meses de la pandemia observamos que nos separamos rápidamente de la tasa de doblamiento de casos, lo que supondría que las primeras medidas fueron efectivas y a tiempo. Indico esto ya que la misma separación de esa terrible tasa no se observó en otros países sino hasta algún tiempo después. Sin embargo, posteriormente al no recomendar medidas obvias, ni apoyar directamente a todos los sectores de la sociedad, establecer el semáforo epidemiológico del COVID-19 y no respetarlo se cayó en una situación profundamente lamentable que lesiona a la sociedad en su conjunto. Hoy en día en el mundo la situación es difícil, pero en nuestro país está a un tris de ser catastrófica. Ayer se anunció con bombo y platillo que llegaron 400 mil vacunas, pero eso implica que solamente 200 mil personas podrán ser inmunizadas, recordemos que en nuestro país vivimos más de 120 millones de personas. Faltan muchísimas vacunas si queremos tener inmunidad para la población o esperar más de un año en esta angustiante situación.
En otro tema, en el mundo la transición energética hacia las fuentes renovables está en proceso y en las regiones del mundo donde basan sus decisiones en el conocimiento se está acelerando. En cambio, en nuestro país se busca reservar a una compañía del estado la posibilidad de generación. Desde mi punto de vista, esta visión parecía adecuada hace 50 años, pero hoy en día con la posibilidad de la electrificación de los usos de la energía y con las opciones de generar en la forma en que se usa y en el lugar, es decir, la diversidad de opciones de fuentes distribuidas de energía, lo idóneo es fortalecer un sistema de transmisión y distribución inteligente. Este sistema debe tener capacidades de predicción y acción, tanto local como regional, que permita, así, asegurar calidad de energía para todos los usos acoplados a las fuentes renovables variables. De hecho, en el ámbito mundial, la generación de electricidad mediante fuentes renovables está ganando el suministro de electricidad. Sin embargo, todavía existe un sector que requiere nuestra atención en todo el orbe y es el transporte. En nuestro país no debemos quedarnos atrás, como está pasando en otros sectores. En este terreno debemos promover un transporte público basado en la electromovilidad para distancias largas y un transporte no motorizado para distancias pequeñas. En estos sentidos la infraestructura actual para el transporte motorizado individual puede transformarse en un transporte sustentable considerando esas dos alternativas: electromovilidad y movilidad no motorizada.
Estos son sintéticos comentarios para la amplia y complicada problemática que enfrentamos hoy en día. El año 2021 comienza con desafíos mayúsculos para todas las personas. Sin embargo, estoy confiado en que el conocimiento y las decisiones que emanen de él pueden brindar opciones de solución adaptables para cada entorno.   


Este artículo fue publicado el día 13 de Enero en el periódico la Unión de Morelos.

miércoles, 6 de enero de 2021

Un buen deseo para inicios de año: la apropiación social del conocimiento

Considero que el principal logro de la comunidad científica durante el año 2020 fueron los desarrollos de las diferentes vacunas en contra del SARS-COV2 y con ello empezar a vislumbrar la contención de la enfermedad de COVID-19. En estos momentos, de inicio de un nuevo año, es tradicional reflexionar sobre los avances y los deseos para este año que comienza. Así es como en esta primera semana del año estamos observando como en diferentes partes del mundo hay personas siendo vacunadas y abriendo realmente las expectativas de un control de esta enfermedad que nos ha modificado muy rápidamente la forma de relacionarnos y de entender la economía. Claramente, el desarrollo de la ciencia es la principal razón para contar con esta vacuna y con ello se enfatiza que precisamente la construcción de conocimiento nos posibilita contender con situaciones inesperadas que afecta a pequeñas o grandes porciones de la población.
La inmediata respuesta de la comunidad científica al estudiar, describir y desarrollar herramientas tanto de los aspectos biológicos del SARS-COV2 como médicos y para entender los efectos del COVID-19 en el ambiente y sus implicaciones sociales son ejemplos de lo que el conocimiento científico puede brindarnos.  
La generación de conocimiento no solo se enfoque en resolver los problemas urgentes, sino que busca entender y dar posibles soluciones a la problemática del largo plazo que enfrentamos. Recordemos que aunque la mayoría de las personas que hoy vivimos en este planeta habremos muerto en un siglo, es nuestro deseo que las personas que vivan en esos momentos disfruten de bienestar social. Con esta premisa, es que la comunidad científica plantea sus objetivos.
En las últimas semanas del año pasado encontré un artículo en la revista Nature [1] que comenta sobre los temas que la comunidad científica plantea para enfatizar en el 2021. Para mi es significativo que no sea el problema del COVID-19 el primer tópico, sino que lo sea el Cambio climático, donde dado que la Unión Europea y China han enfocado sus esfuerzos hacia la reducción de los gases de efecto invernadero y planean objetivos de ser sociedades carbón neutral para las décadas del 2050-2060, se espera que el gobierno de Joe Biden retome estos objetivos e impulse las actividades científicas de ese país en el mismo camino. De hecho, y desde mi perspectiva por la presión del equipo del candidato electo de EE. UU., el discurso de la SENER en nuestro país tibiamente y con amplias deficiencias ha empezado a mencionar a las fuentes renovables; sin embargo los argumentos de la CFE en contra de la fuentes renovables indican que tenemos un camino empedrado para transitar hacia la descarbonización del sector energético. Por lo tanto, debemos impulsar decididamente el fomento a las renovables desde los sectores de la sociedad mexicana si deseamos conseguir el bienestar social. La mención de que el cambio climático regresa a las esferas de los tomadores de decisiones en el ámbito internacional es esperanzador para la vida como la conocemos en este planeta. Los siguientes tópicos están alineados con la crisis de salud que estamos sufriendo hoy.
El cuarto punto, que menciona la revista Nature, se refiere al acceso abierto a las publicaciones científicas. Desde mi perspectiva es un punto crucial y que debemos atender y fomentar con miras a garantizar su impacto positivo. Sin embargo, debe quedar claro que de nada servirá en nuestra sociedad si no enfatizamos la enseñanza de la ciencia en todos los niveles educativos. De esta manera, también las actividades de divulgación científica se tornan esenciales para fomentar la apropiación del conocimiento científico y su posterior uso por amplios sectores de la población. De nada servirá a la población en general el acceso abierto de los hallazgos científicos si solamente pueden ser entendidos por una pequeña porción de ella; las actividades de divulgación y de difusión de estos hallazgos se tornan imprescindibles.
Después se mencionan a dos aspectos investigación en temas de salud, sobre células madre y Alzheimer para transitar a tópicos de la ciencia en el espacio con miras a Marte y a poderosos telescopios que redundarán en mejoras tecnológicas que disfrutarán las personas en el mediano plazo. Recordemos que las tecnologías que hoy demandan los estudios sofisticados en cualquier rama científica son las tecnologías que estarán disponibles para la población en el futuro. La telefonía celular es un ejemplo.
En estos momentos donde la esperanza de retornar a una vida con mayor contacto físico entre las personas proviene del conocimiento científico en su más amplio sentido, debemos reflexionar y promover que este conocimiento sea apropiado por sectores muy amplios de la población para que verdaderamente se puedan tomar decisiones basadas en ese conocimiento y en el futuro se pueda contender con menor dificultad a los retos que plantea la vida o que causamos en este planeta.


Una versión previa de este artículo fue publicada el día 6 de Enero en el periódico La Unión de Morelos.

miércoles, 30 de diciembre de 2020

Reflexiones para el fin del 2020

Cuando era niño, pensaba que el año 2020 estaba muy lejos y que para ese entonces, si vivía, tendría casi la edad de mis abuelos. Veía esa fecha muy lejana e inalcanzable. Hoy el año 2020 está terminando y será recordado como el año en que la población fue sometida a situaciones que no se habían vislumbrado y mucho menos el impacto que está teniendo en las relaciones sociales y en el comportamiento de las comunidades. Claramente, el cine ha abordado las problemáticas de las pandemias mediante las películas de los zombis, pero estas películas han mostrado situaciones catastróficas y sin posibilidad de arreglo o muy al estilo individualista esbozan una posible solución dada por un ente o grupo muy reducido de personas. 
Desde mi perspectiva, el COVID-19 ha mostrado los estragos que puede ocasionar una pandemia en este mundo globalizado, pero también ha mostrado que las alternativas pasan más por las acciones colectivas de la población y de esfuerzos coordinados de grupos de personas de ciencia. También, ha mostrado la vulnerabilidad de las personas que menor bienestar han disfrutado. Las desigualdades se están acentuando, los empleos mejor remunerados pueden continuar realizándose durante el confinamiento, en cambio, las personas con menores salarios requieren salir y exponerse en el transporte público o al contacto directo con otras personas. Otro ejemplo de estas desigualdades lo observamos en la educación que puede continuar en las familias donde hay acceso de calidad a la Internet; pero no así donde la conectividad depende de un celular o de un servicio sin banda ancha que sostenga la comunicación de calidad para las personas que habitan la vivienda. 
Podríamos continuar con ejemplos de desigualdades, mencionando otras situaciones como la atención médica diferenciada por capacidad económica, pero me parece que con estos ejemplos queda claro el punto de que la pandemia impacta en forma diferente a diferentes sectores de la sociedad. 
Por otro lado, la situación de confinamiento reclama una acción altruista por parte de las personas que tienen la posibilidad de continuar con las acciones de distanciamiento físico y con ello formar escudos de protección para disminuir los puntos de contagios. Además, es necesario el uso adecuado del cubrebocas que tiene un efecto de contenedor de las gotículas que transportan el SAR COV 2. Así el uso del cubrebocas indica claramente nuestro comportamiento altruista-egoísta al hacernos responsables de disminuir al máximo los posibles contagios que ocasionemos en caso de estar infectados y de minimizar las posibilidades de aspirar las gotículas transportadores que posiblemente haya en el aire.
Las noticias de que ya hay vacunas disponibles son alentadoras, pero no debemos descuidarnos, ya que todavía se tendrán que seguir con las medidas de distanciamiento físico por varios meses. Notemos que seleccionar la opción de vacunarnos también tiene la dualidad de ser un comportamiento altruista-egoísta al aceptar los posibles efectos secundarios, pero asegurar que no sufriremos una enfermedad grave y proteger, con nuestra acción, a la comunidad cercana. En particular en este punto, sugiero ver el video sobre las vacunas de “En Pocas Palabras – Kurzgesagt”; también en este sitio se puede encontrar videos sobre el comportamiento altruista-egoísta.
Ante las noticias alentadoras y las que nos recuerdan que todavía necesitamos conocer más sobre el SAR COV 2 y el COVID-19 para definir mejores estrategias, debemos reflexionar sobre el comportamiento y las acciones que cotidianamente, antes del 2020, realizábamos y en particular sobre lo que hemos hecho en este año de pandemia, para concluir si son adecuados para construir el bienestar social. En estos días de finales del 2020 es esencial reflexionar sobre estos temas en el contexto local y global de nuestros andares. La forma en la que actualmente nos comportamos en todos los aspectos y principalmente en lo económico y en el uso de los recursos naturales, incluyendo a la energía, implica el agotamiento de los recursos y de perpetuación de las desigualdades. En este sentido, y para invitar a la reflexión, me gustaría parafrasear las ideas de Paul Romer, premio nobel de economía 2018: El crecimiento económico ocurre cuando la gente aprovecha los recursos existentes reorganizándolos de manera que resultan más valiosos y productivos. Una metáfora útil para la producción en una economía que conduzca hacia la sustentabilidad viene de la cocina. Para crear productos finales más valiosos o valorados, mezclamos ingredientes baratos de acuerdo con una receta. Los platillos que se suelen hacer están limitados por la disponibilidad de los ingredientes y por las costumbres de la persona que cocina y de las que se alimentan, la cultura. La mayoría de lo que se cocina con la economía de hoy está produciendo efectos secundarios indeseables, tanto en el ambiente como en la sociedad. Si el crecimiento económico pudiera lograrse únicamente haciendo más y más del mismo tipo de platillo, eventualmente nos quedaríamos sin materias primas y sufriríamos unos niveles inaceptables de contaminación. La historia nos enseña, sin embargo, que el crecimiento económico surge de la utilización de nuevas y mejores recetas, no solo de cocinar más veces lo que ya hacemos o sabemos hacer. Las nuevas recetas generalmente producen menos efectos secundarios desagradables y generan un mayor valor económico por unidad de materia prima. El COVID-19 nos está indicando que existen formas diferentes de conducir la actividad económica y que podemos reducir las velocidades de uso de los recursos, pero que debemos considerar la equidad entre nuestra generación, las que vienen y las otras especies que nos acompañan en la vida en este planta.
Sirvan estas líneas para invitarles a reflexionar sobre nuestros procederes, convencido que hemos aprendido que podemos cambiar en este año que finaliza, y para desearles un 2021 pleno de salud y bienestar para ustedes y sus seres queridos. 

Este artículo fue publicado el día 30 de Diciembre en el Periódico la Unión de Morelos.

miércoles, 25 de noviembre de 2020

Energías limpias, alternas o renovables

¿Qué tipo de fuentes de energía debemos promover? ¿Las energías limpias o las alternas o las renovables o las sustentables? ¿Todos estos términos son sinónimos? Estas son algunas de las preguntas que frecuentemente me plantean en conversaciones diferentes personas. En el ámbito de la energía, todas estos tipos de fuentes de energía son diferentes y su conceptualización implica el conocimiento de algunos detalles que pueden ser importantes al momento de analizar propuestas que ayuden a disminuir nuestros impactos en el entorno natural o social.
Imaginemos que estamos viajando en un velero, es decir estamos utilizando la energía del viento y en un momento de calma chicha, arrancamos un motor de diésel para llegar a nuestro destino. En este caso la energía eólica es la convencional y el diésel es la fuente alterna de energía. Es decir la peculiaridad de energía alterna con otros tipos es que sea una opción diferente a la energía que normalmente se usa para una actividad. Es decir, el nombre de energía alterna o no convencional no es apropiado para referirnos a una fuente de energía que tenga características ambientales o sociales diferente a los combustibles fósiles.
En el mundo las fuentes de energías limpias se refieren en conjunto a las fuentes renovables y a la energía nuclear. Esta es la forma en la que se designa a las fuentes que no emiten gases de efecto invernadero. En las leyes mexicanas se adiciona un tipo de energía eficiente, por ejemplo la cogeneración con gas natural a esta definición de energía limpia. Es decir, en nuestra legislación cuando nos referimos a energía limpia se consideran a las termoeléctricas que usan gas natural en forma eficiente. Desde mi punto de vista estas termoeléctricas si emiten menos gases de efecto invernadero que una de combustóleo; pero no son verdaderamente limpias ya que emisión de gases de efecto invernadero tiene un impacto de aumentar el contenido de CO2 en la atmósfera. Es claro que si bien la energía nuclear no emite gases durante la generación, si produce desechos radioactivos que pueden tener una vida media de varios miles de años.
Las fuentes renovables de energía son aquellas que se usan a una tasa menor de la que se generan. Por ejemplo la energía solar que podemos usar y mientras el Sol exista podemos hacer uso de ella. Lo mismo podemos decir del viento. La energía geotérmica que proviene del interior de la Tierra puede ser también renovable siempre y cuando la utilicemos a una tasa menor de la que se pueda recuperar el reservorio geotérmico. La misma situación podemos decir de los biocombustibles, por ejemplo el uso de la leña puede ser renovable mientras no atentemos contra el bosque. En general las fuentes de energía solar, eólica, geotermia, biocombustibles, hidráulica y oceánica son típicos ejemplos de fuentes de energía renovables. 
A pesar de que las fuentes renovables no emiten gases de efecto invernadero o tienen una emisión neta cero y por ello ayudan a combatir el cambio climático, pueden no ser sustentables. Me parece que debemos aclarar esta frase, ya que muchas personas consideran que energías renovables son sinónimos de energías sustentables. 
La energías sustentables deben contemplar aspectos de los cuatro pilares de la sustentabilidad: la dimensión Natural, la Económica, la Social y la Organizacional. Recordando que cualquier actividad humana para ser sustentable requiere de contemplar estas dimensiones y responder si las acciones afectan o impactan negativamente en estos rubros. Analicemos un ejemplo, la energía eólica ha sido criticada por fea o por provocar disrupción social en poblaciones donde se instala. Claramente, estas dos críticas tienen que ver con aspectos sociales u organizacionales que se ven afectados por la introducción de aerogeneradores en diferentes lugares con diferentes costumbres organizacionales y de percepción del paisaje. Sin embargo, estas críticas no son inherentes a la tecnología eólica, por lo tanto, si su implementación contempla la equidad entre las personas y sus gustos esta fuente renovables puede ser sustentable. También en muchas ocasiones me han comentado que las celdas solares no son adecuadas, ya que contaminarán cuando dejen de usarse. Efectivamente toda actividad humana tiene un posible impacto negativo en el entorno, pero tengo que comentar que lo mismo pasa con los generadores actuales o los motores o nuestros celulares, con alguna ropa o con diversos utensilios o con productos de un solo uso, etc. Sin embargo, me gustaría comentar que en el caso de las celdas solares, ya se están desarrollando procedimientos para un mantenimiento mayor a los módulos fotovoltaicos que les permitirán un segundo uso por otros 20 años más. Adicionalmente, dado que la comunidad científica se ha percatado de este tipo de impactos negativos de las posibles tecnologías, ahora hay una corriente muy importante de desarrollo de conocimiento que buscan tecnologías con menores impactos negativos, por ejemplo la química verde, el diseño de materiales sustentables, etc. 
Todavía hay espacio para que la juventud construya conocimiento y desarrolle tecnologías que busquen la sustentabilidad. Mientras prefiero fomentar el uso de las fuentes renovables de energía que facilitan la definición de estrategias sustentables en lugar de confundir a las audiencias con energías limpias y alternas que nos pueden desviar en la construcción de la sustentabilidad.

Este artículo fue publicado el día 25 de Noviembre en el periódico la Unión de Morelos.

miércoles, 11 de noviembre de 2020

En anhelo de energía accesible y limpia se viabiliza

La combinación de energía solar, eólica y baterías es una  alternativa tecnológicamente posible y económicamente viable, que podría alcanzar el anhelo de generar energía eléctrica 100% sin emitir gases de efecto invernadero para el año 2030, en la mayoría de las regiones pobladas del planeta. Sí, la frase es correcta y tan pronto como para el año 2030. Esta afirmación es producto de la discusión de un grupo de personas expertas conocidas como RethinkX. Este estudio coordinado por Adam Dorr y Tony Seba indica que  la adopción de la combinación de energía solar, eólica y baterías (SEB) está creciendo exponencialmente en el mundo y que la disrupción tecnológica hacia estas fuentes distribuidas de energía es inevitable porque para 2030 ellas ofrecerán la energía eléctrica más barata en la mayoría de las regiones del mundo.
RethinkX es un grupo de reflexión (think tank) independiente que analiza y realiza prospección sobre la velocidad y escala de disrupciones conducidas por la tecnología y sus implicaciones sociales. Este grupo conjuga esfuerzos para producir análisis imparciales orientados por los datos e información disponible. 
En este contexto de datos la visión de futuro, que construye RethinkX, indica que las opciones de generar electricidad con carbón, gas natural y nuclear se verán desplazadas durante la década que comienza y que no se admiten razonamientos para justificar inversiones adicionales a nivel mundial en estas tecnologías que hoy imperan.
Al leer este reporte encontramos conclusiones interesantes que son obtenidas con datos reales y confirmados. Entre estas implicaciones claves se mencionan que 1) (la que ya mencioné y más importante) un sistema eléctrico basado en 100% de SEB es  económica y tecnológicamente viable. 2) la cantidad de energía almacenada requerida en el futuro en baterías es menor de lo que en este momento se estima. 3) Un sistema eléctrico basado en SEB es más barato en áreas populosas. 4) Este esfuerzo demandará millones de empleos tanto en las partes de instalación de  sistemas fotovoltaicos como en el mantenimiento de turbinas eólicas y sistemas de baterías. 5) Con esta transición a SEB conducirá a una reducción de al menos 50% de las emisiones de gases de efecto invernadero. 6) La electrificación del transporte carretero es factible y conducirá a una reducción de la demanda del combustibles fósiles para el transporte del orden de 60%. 7) La generación de electricidad con estas fuentes renovables y baterías es una solución y no un problema. 8) La posibles superabundancia de electricidad que puede ser alimentada con SEB a la red conduce a una transformación del mercado eléctrico bajando los costos a precios por debajo de la generación con combustibles fósiles de hoy. 9) Los escenarios que asumen que la generación con SEB no puede ser mayor al 90% están equivocados porque ellos fallan en reconocer el valor adicional de la generación limpia. 10) Los beneficios adicionales que tiene la generación con SEB puede conducir a una inversión que aporte más del 100% de la energía requerida, bajando los costos y transformando aspectos sociales y económicos. 11) El crecimiento exponencial del sistema 100% de electricidad generada con SEB es actualmente posible y puede empezar de inmediato. 12) El sistema eléctrico debe ser analizado con base en el futuro más que en los costos actuales. 13) El cambio tecnológico hacia SEB es inevitables y no depende de subsidios, impuestos al carbón y otras intervenciones en el mercado. 14) Se debe pensar en un sistema SEB eficiente desde el punto de vista económico más que en términos tecnológicos. 15) El costo marginal casi cero que tienen la generación eléctrica con SEB implica que no deben ser desperdiciada. 16) El cambio disruptivo hacia la generación con SEB implica también un cambio profundo en la forma de transporte hacia su electrificación. 17) El cambio a las SEB implica también un cambio en el sector agroalimentario al potenciar la generación local.
 Aunque algunas conclusiones me parecen más enfocadas hacia privilegiar el desarrollo económico que las dimensiones sociales y organizacionales de la sustentabilidad, considero muy importante que las conozcamos y que analicemos estas visiones de mediano plazo que han sido construidas con datos y tendencias actuales. 
De lo más importante es que no se posterga el uso masivo de la generación eléctrica con renovables, sino que se observa la posibilidad de adoptarlas en el mediano plazo. 
En este mismo sentido el triunfo de Joe Biden en las elecciones presidenciales en Estados Unidos de América apunta a que habrá un impulso creciente hacia las fuentes renovables de energía, aspecto que debe ser retomado en la redefinición de la política de nuestro país y retomar lo planteado en las promesas de campaña del presidente Andrés Manuel López Obrador donde se contemplaba la adopción de fuentes renovables.
Desde mi perspectiva, estos análisis y redefiniciones en el mundo fomentan el optimismo para que la juventud redoble esfuerzos y construya un mundo con bienestar social al ver la posibilidad de encontrar empleo de calidad que propicie un mundo en armonía. Para mi es claro, que el sector de las renovables estará contribuyendo sustancialmente a este anhelo.

Este artículo fue publicado el día 11 de Noviembre en el periódico la Unión de Morelos.