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miércoles, 13 de noviembre de 2024

Sobre la Estrategia Nacional del Sector Eléctrico

La semana pasada hubo noticias importantes que nos afectan en nuestro día a día, aunque no lo veamos tan directamente. Sin embargo, no voy a hablar de la elección de Donald Trump, de eso ya comenté en noviembre de 2016. Hoy quiero hacer algunos comentarios sobre la Estrategia Nacional de Sector Eléctrico que presentó la Dra. Claudia Sheimbaum el 6 de noviembre pasado.
Esta estrategia, que algunos medios mal llamaron estrategia energética, presenta los 4 ejes rectores que buscan fortalecer el sector eléctrico mexicano. 1) Fortalecer la planeación del sector eléctrico nacional, 2) Promover la justicia energética, 3) Garantizar un sistema eléctrico robusto, confiable y seguro y 4) Establecer las reglas claras para la inversión privada.
Coincido con algunos puntos y de ello hemos escrito en esta columna de opinión. 
En cuanto al primer eje, se describe que “El estado recupera la rectoría de la política energética, garantiza la soberanía energética y asegura el abasto de electricidad a las empresas al tiempo que promueve el desarrollo equitativo, inclusivo e integral para todas y todos.” El fortalecimiento de la planeación no implica que lo que se describe. Estos son deseos ideológicos los primeros y obligaciones del gobierno los segundos. Lamento que NO se describan las estrategias para verdaderamente fortalecer la planeación del sector. Por ejemplo, la semana pasada, comenté un artículo que analizaba las estrategias para el abandono de los combustibles fósiles, no solo del sector eléctrico, sino también en el sector industrial. Este estudio enfatizaba el acoplamiento entre estos dos sectores de la economía en el uso de energía renovable hacia su trayectoria sustentable. La implementación de análisis del tipo descrito la semana pasada es un ejemplo de las verdaderas acciones para fortalecer la planeación del sector eléctrico. Por supuesto que no es la única acción, pero la descripción de ellas permitiría observar que ya se ha pensado en el asunto.

Imagen generada con inteligencia artificial mediante la frase: "A bustling Mexican city radiates under the sun, adorned with sleek solar panels and elegant wind turbines. The scene is captured in a stunning photograph, showcasing the harmonious blend of modern technology and traditional architecture. Each detail is vivid and crisp, from the vibrant colors of the buildings to the gleaming surfaces of the renewable energy sources. The image is a masterpiece, inviting viewers to marvel at the innovative and sustainable cityscape before them. In the horizon, a volcano appears with a snow crown." en leonardo.ai

El segundo eje se limita a “... mantener los precios de las tarifas y llevar la electricidad a los hogares que hoy no cuentan con ella”. La justicia energética no es solamente mantener los precios, sino que es imperioso asegurar que las personas cuenten con el acceso a energía de calidad para satisfacer sus necesidades para iniciar el camino hacia la justicia energética. Es más, la energía debe ser no contaminante y de acuerdo con sus necesidades, capacidades y adecuada al entorno sociológico y ambiental de cada región. Adicionalmente, debe conducirse bajo una gobernanza incluyente donde las soluciones y acciones involucren a las comunidades. Sin estos atributos no podemos hablar de justicia energética.
El tercer eje se refiere a que “la CFE implementa un Plan de Confiabilidad para asegurar integralmente la operación confiable, segura y continua del Sistema Eléctrico Nacional. Se prevén inversiones a 2030 por 23,400 millones de dólares.” Ojalá, esta inversión apuntale tanto la generación descentralizada y distribuida de electricidad con fuentes renovables como la transmisión y distribución inteligente de la electricidad. Coincido plenamente en que la transmisión y distribución debe ser una tarea exclusiva del Estado Mexicano para asegurar que la energía eléctrica de calidad llegue suficientemente a cada persona. No basta con decir que el 54 % de la electricidad la generará CFE, es necesario que toda esa electricidad sea generada de manera que beneficie a las diversas comunidades del país. Debemos recordar que en el sexenio pasado se adquirieron las plantas termoeléctricas que pertenecían a Iberdrola brindándole efectivo a esta compañía para transitar su inversión hacia fuentes renovables y obligando a la CFE a usar esa energía no renovable. Este tipo de inversiones no consolidan a la CFE, sino que la encasillan en el pasado.
Finalmente, en el eje cuatro, al enfatizar que “La participación de empresas privadas en el sector contará con reglas claras y se mantendrá la participación privada con un porcentaje de 46 % en la generación eléctrica”, reconoce que es necesaria la inversión privada en la generación de electricidad y que las reglas no serán modificadas, como sí se hizo en el sexenio pasado. Insisto, aferrarse a un porcentaje de generación por parte de la CFE evita la flexibilidad que debe tener un sistema eléctrico inteligente basado en generación descentralizada y distribuida que se amolde a las diversas necesidades de las diferentes comunidades sociales y ambientales que tenemos en el país.
Me hubiera gustado más leer una estrategia nacional verdaderamente de izquierda social que definiera claramente los indicadores de evaluación de las acciones que se pretende implementar y que conduzcan hacia la transición hacia una energía sustentable que satisfaga las diversas necesidades de las poblaciones en México.


Este artículo fue publicado el día 13 de noviembre en el periódico la Unión de Morelos

miércoles, 23 de octubre de 2024

Fin de la era del carbón

La revolución industrial comenzó con el uso del carbón en la industria inglesa como la fuente primaria de energía para los diferentes sectores de su economía. En particular, hace casi 150 años las carboeléctricas comenzaron a calentar agua para producir vapor y generar electricidad en el Reino Unido. El pasado 30 de septiembre se anunció que la planta de Ratcliffe concluiría sus operaciones en este mes de octubre. Aunque la historia de las plantas de carboeléctricas en Inglaterra tiene casi siglo y medio la planta de Ratcliffe solo tiene 57 años de antigüedad. Desde el momento en que la primera central eléctrica a carbón de Reino Unido comenzó a generar energía en 1882 hasta el cierre de Ratcliffe, las centrales a carbón del Reino Unido quemaron aproximadamente 4,600 millones de toneladas de carbón y emitieron 10,400 millones de toneladas de dióxido de carbono. La verdad es que la historia del uso carbón mineral para alimentar a la economía inglesa comenzó antes de la revolución industrial. Se considera que la civilización romana ya explotaba las minas de carbón en la región de Somerset, Inglaterra para calentar sus baños y forjar el hierro. El pico en el uso del carbón en ese país fue hace un siglo en la década de los 1920. Con esto lo que quiero enfatizar es que en casi dos milenios la economía inglesa utilizó el carbón como una fuente de energía y que solamente en los últimos 150 años ha emitido más de 10 mil millones de toneladas de carbón a la atmósfera. Desde el año 2013, con la planta de Tilbury, las principales plantas carboeléctricas empezaron a cerrar o a cambiar de combustible por uno menos contaminante y como mencioné en este mes cierra la planta de Ratcliffe finalizando la generación eléctrica con carbón en ese país. Por supuesto, los acuerdos internacionales y los compromisos para evitar la emisión de gases de efecto invernadero son unas de las razones para este cierre, pero el principal motivo es que las plantas de carbón han incrementado sus costos de operación y sus adecuaciones a las nuevas reglas de emisiones no son económicamente viables. Es síntesis, estas plantas cierran por caras y contaminantes.

Imagen generada con inteligencia artificial mediante la frase "Photorealistic Image of miners slowly walking and showing the tiredness and exhaustion of their work. In the background you can see the exit from the coal mine. Their clothing shows the dust that has stuck to their clothes and on their face and hands there are traces of coal soot." en leonardo.ai

Reconozco que la sociedad inglesa es muy apegada a sus tradiciones y me imagino lo que las personas que han trabajado por décadas en esa planta sienten al verla cerrar. De hecho, el gerente de la planta Peter O’Grady reconoce que “Este año ha sido una serie de momentos conmovedores. Estoy seguro de que habrá algunas lágrimas cuando todo termine y la gente se vaya.” Por supuesto que esta acción es un paso esperado por la comunidad en respuesta a la emergencia climática que estamos enfrentando. Es también aceptado que estas acciones debieron haberse instrumentado con anterioridad.
Seguramente, usted que lee estas líneas se estará preguntando y qué pasa en México. En 2018 la generación eléctrica con carbón era de 29.03 TWh, en 2019 se incrementó a 32.68 TWh, en 2021 disminuyó a 13.55; esta fue una buena noticia; pero se debió al efecto de la pandemia. En 2021 la generación de electricidad en general fue menor que en los años previos. Para 2023 este tipo de generación eléctrica se incrementó a 33.91 TWh, es decir, en el sexenio pasado la generación eléctrica usando carbón creció en México.
Podemos resumir los inconvenientes del uso de las carboeléctricas. La combustión del carbón libera grandes cantidades de dióxido de carbono (CO2), uno de los principales gases responsables del calentamiento global y el cambio climático. Además del CO2, la quema de carbón produce otros contaminantes atmosféricos como óxidos de nitrógeno (NOx), óxidos de azufre (SOx), y partículas finas, que pueden causar problemas respiratorios, enfermedades cardiovasculares y otros problemas de salud. Los óxidos de azufre y nitrógeno emitidos por las centrales eléctricas de carbón reaccionan con el agua en la atmósfera para formar ácidos que caen en forma de lluvia, dañando los ecosistemas acuáticos, los bosques y los cultivos. La combustión del carbón genera grandes cantidades de cenizas, que contienen sustancias tóxicas como metales pesados y compuestos orgánicos que puede tienen efectos negativos en la biodiversidad, afectando a los ecosistemas terrestres y acuáticos.
En cuanto a la minería del carbón, podemos mencionar la erosión, la pérdida de la capa fértil y la alteración de los ecosistemas locales. También puede contaminar las fuentes de agua subterránea y superficial con sustancias químicas tóxicas, como metales pesados y sedimentos destruyendo hábitats naturales, afectando a la flora y fauna local.  Las personas trabajadoras en las minas están expuestas a numerosos riesgos para la salud, como enfermedades respiratorias, silicosis y accidentes laborales. Además, las comunidades cercanas a las minas pueden sufrir problemas de salud debido a la contaminación del aire y del agua. La economía de las regiones mineras suele estar fuertemente ligada a la actividad extractiva, lo que las vuelve vulnerables a las fluctuaciones de los precios del carbón y a la disminución de la demanda.
Todos estos inconvenientes y el hecho de que la electricidad generada con carbón es más cara y contaminante deberían conducir a políticas energéticas que promuevan la transición a las fuentes renovables. Un país con tradiciones deja el carbón, México un país también con tradiciones podría dejar el carbón y renovarse.
En este sexenio que comienza, la Secretaría de Energía regresó a la estructura de principios de siglo con tres subsecretarías: Electricidad, Hidrocarburos y Transición energética. Deseo fervientemente que esta última subsecretaría sea la más importante e impulse primero las renovables.
Ya estamos viendo los ejemplos de Alemania, con el cierre de las nucleares y del Reino Unido, con el cierre de las carboeléctricas. Podemos convertirnos en un México 100 % de energía renovable, empezando por un 45 % en el 2030 como lo advirtió la actual presidenta. 



Una versión previa de este artículo fue publicada el día 23 de octubre en el periódico la Unión de Morelos.

miércoles, 16 de octubre de 2024

Nuevas para las energías renovables

Hace poco más de 5 años, en mayo de 2019, podíamos leer “La nueva política del Estado mexicano impulsará el desarrollo sostenible mediante la incorporación de poblaciones y comunidades a la producción de energía con fuentes renovables… La transición energética dará pie a impulsar el surgimiento de un sector social en ese ramo, así como para alentar la reindustrialización del país.” Este texto está en el Plan Nacional de Desarrollo (PND) del Lic. Andrés Manuel López Obrador. En la actualidad, al paso de los años y ya que su gobierno ha terminado, podemos notar que no se cumplió esta propuesta. Hubo promesas, y muchas, que no se cumplieron.
La primera semana de este octubre la Dra. Claudia Sheimbaum Pardo, al iniciar su período como presidenta, retoma el tema de las fuentes renovables de energía y anuncia que para el 2030 se producirá electricidad hasta con un 45 % de renovables. Es claro que esta propuesta nos realínea hacia el objetivo de ser 100 % renovables para el 2050. Por supuesto que estamos deseosos de que se cumpla y que la electricidad en México se genere con renovables.
Ya en el año 2019, enfaticé que la propuesta en el PND de López Obrador era una meta posible y que merecía ser apoyada. Sin embargo, no se tomaron las medias políticas y económicas para lograrla.
Se tienen que configurar estrategias con indicadores para que se pueda monitorizar su avance, habrá que redoblar esfuerzos, hemos perdido valiosos años; pero considero factible alcanzar la meta del 45 % de renovables en la generación eléctrica.

Imagen generada con inteligencia artificial mediante la frase "Aerial photo captured by a drone of a picturesque rural town bathed in sunlight. The town is characterized by its traditional architecture and charming cobblestone streets. Numerous rooftops are adorned with solar panels, showcasing a commitment to renewable energy. In the heart of the town, a school stands out with a large, community-owned photovoltaic system. Children and adults can be seen enjoying the school grounds, basking in the warm sunlight and playing happily. The overall atmosphere is one of peace, sustainability, and community spirit." en leonardo.ai

Seguramente ustedes que están leyendo estas líneas se preguntan y como le podemos lograr si hemos perdido 6 años. Comparto su opinión que hemos perdido estos años, pero tampoco íbamos por buen camino en los años anteriores. Durante el gobierno de los licenciados Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto tampoco las políticas estaban diseñadas para fomentar decididamente a las fuentes renovables. Así que en la actual administración de la Dra. Sheimbaum se pueden diseñar las estrategias que impulsen verdaderamente a las renovables y se empiece a combatir el cambio climático desde el gobierno federal alineando al sector empresarial y social con este fin.
Si bien el contexto internacional era favorable en aquel 2019 hoy en 2024 es mucho más favorable. Para sustentar esta afirmación podemos consultar los reportes de las agencias internacionales dedicadas a la energía Agencia Internacional de Energía (IEA) y la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA). Ambas agencias tienen análisis que nos permiten ser optimistas. Aunque debemos aceptar que no será fácil la transición con una red de transmisión y distribución arcaica que requiere capital para transformarla en una red inteligente que adquiera información, la procese y actúe para incrementar la eficiencia y confiabilidad en el servicio eléctrico para toda la población. Hoy el servicio eléctrico deja mucho que desear en aspectos de calidad y confiabilidad para un sector muy amplio de la población. Recordemos que no es lo mismo acceso a la electricidad que un servicio de calidad y confiable.
Veamos lo que nos indica IRENA: La capacidad instalada en 2023 de energía renovable estableció un récord en 2023 con 473 GW, un aumento del 54 % en comparación con las instalaciones de 2022 que representa el mayor crecimiento anual desde el año 2000. En 2010, el costo nivelado promedio de electricidad mundial (LCOE) de la energía eólica terrestre fue un 23 % superior al LCOE medio ponderado de los combustibles fósiles. En cambio, en 2023, el LCOE medio ponderado mundial de los nuevos proyectos eólicos terrestres fue un 67 % inferior al promedio ponderado de esas soluciones alimentadas con combustibles fósiles. Lo más notable fue el cambio en la energía fotovoltaica, ya que en 2010, el LCOE promedio ponderado global de la energía solar fotovoltaica fue 414 % más alto que el LCOE promedio ponderado de la solución más barata alimentada con combustibles fósiles; sin embargo, debido a una disminución espectacular de los costos, en 2023 la energía solar fotovoltaica costó 56 % menos que la solución promedio ponderada alimentada con combustibles fósiles de menor costo. La energía fotovoltaica en estos 14 años ha bajado un 96 % su costo, no es posible decir que es más cara.
En este mismo sentido está el informe de la IEA que considerando las políticas y las condiciones del mercado actuales prevé un escenario principal 5,500 gigavatios (GW) de nueva capacidad renovable entren en funcionamiento en 2030. Esta capacidad instalada implica que las incorporaciones de capacidad renovable global seguirán aumentando cada año, hasta alcanzar casi 940 GW anuales en 2030, un 70 % más que el nivel récord alcanzado el año 2030. La energía solar fotovoltaica y la eólica juntas representan el 95 % de todo el crecimiento de la capacidad renovable hasta finales de esta década debido a su creciente atractivo económico en casi todos los países. La IEA enfatiza que el gran potencial de energías renovables que aún no se ha explotado en las economías emergentes y en desarrollo se puede materializar si se mejoran las políticas. Los elevados costos de financiamiento reducen el atractivo económico de las energías renovables en la mayoría de las economías emergentes y en desarrollo. Otro reto importante es la débil infraestructura de la red. Esto ya lo habíamos señalado en el caso de México. Para solucionar estos problemas, la IEA propone medidas para reducir los riesgos, como la creación de entornos normativos estables con objetivos claros a largo plazo. En los países con exceso de capacidad de combustibles fósiles con contratos a largo plazo, los responsables de las políticas podrían considerar la posibilidad de renegociar los contratos de energía y combustibles para acelerar la eliminación gradual de las plantas de combustibles fósiles. Esta última recomendación, considero, es una de las más importantes y que indica que la compra de plantas generadoras de electricidad con combustibles fósiles en el sexenio pasado no fue una buena idea. Adicionalmente señala que la inversión en infraestructura de las redes eléctricas está retrasada en el mundo. Esta es la situación en el mundo y en nuestro país también.
Necesitamos transitar hacia las fuentes renovables de energía, hacer eficiente el uso de la energía y promover que la energía sea de calidad para la mayoría de la población. Vamos tarde como país y como población mundial; pero los análisis económicos, técnicos y sociales nos indican que podemos transitar hacia un uso menos dañino de la energía en todos los sectores de la economía y de los servicios sociales. No perdamos esta oportunidad nuevamente.

Una versión resumida de este artículo fue publicada el día 16 de octubre en el periódico la Unión de Morelos.

miércoles, 29 de mayo de 2024

Herramientas de IA en renovables y sustentabilidad

Estamos en un momento álgido para la población en México, estamos a menos de una semana de participar en las elecciones de nuestras autoridades nacionales, estatales y municipales en la mayoría de las poblaciones. Para quien lee que no esté familiarizado con México, no todos los estados y municipio eligen a sus autoridades en sincronía con las autoridades federales. En estas elecciones la población mexicana está de acuerdo en combatir la inseguridad que estamos sufriendo y en disminuir la desigualdad lacerante, ya que casi la mitad de la población está por debajo de la línea de pobreza.
Como un tercer tema pudiera mencionarse el cambio climático, pero este punto parece lejano y sin posibilidades de actuación en el corto plazo desde nuestros entornos locales. Aunque en esta opiniones hemos mencionado muchas veces acciones que van encaminadas a mitigar y combatir el cambio climático.

Imagen generada con inteligencia artificial mediante la frase "abstract image of artificial intelligence designing a new material for sustainable energy" en leonardo.ai

Por otro lado, el año pasado sorpresivamente el concepto de inteligencia artificial percoló rápidamente la población con acceso a la digitalización y uso cotidiano de la Internet. Hasta parecía que el arribo de esta inteligencia artificial fuera una cosa de magia que de repente emergía de la nada; pero podemos afirmar que surge de una amplia tradición científica que basa sus predicciones en datos y actualmente de muchos datos.
En particular el uso de herramientas de inteligencia artificial han sido utilizadas desde hace muchos años para optimizar, hacer eficiente, adecuar metodologías o procesos relacionados con fuentes renovables de energías. En el IER, parte del personal  académico, hemos realizado estudios y aplicaciones con estos fines.
Con la idea de encontrar en qué se están usando las herramientas de inteligencia artificial en tópicos de energías renovables y sustentabilidad, busqué en los arxiv.org y rápidamente encontré cinco artículos publicados este mes.
Considero importante describirlos brevemente para que conozcamos algunas formas en las que la comunidad científica está preocupada por ofrecer alternativas a la problemática que el cambio climático nos presenta.
Parte de las estrategias para sobrepasar la variabilidad de las fuentes renovables de energía consiste en poderlas predecir con modelos en las diferentes regiones del mundo. Es decir, usar los modelos climáticos globales y regionales para medir patrones futuros de variables climáticas, incluida la radiación solar. En este contexto la predicción de la radiación solar anticipa la producción fotovoltaica (PV), especialmente a medida que la industria fotovoltaica visualiza que la vida útil de las plantas a 50 años. Con estas intenciones podemos encontrar artículos que utilizan modelos de aprendizaje profundo. Sin embargo, estas metodologías tienen la desventaja que requieren una gran cantidad de datos de alta calidad. En mi búsqueda encontré a SolNet, un novedoso pronosticador de energía solar que considera múltiples variables, de uso general, que aborda estos desafíos mediante el uso de un proceso de pronóstico de dos pasos que incorpora el aprendizaje por transferencia a partir de abundantes datos sintéticos generados a partir del Sistema de Información Geográfica Fotovoltaica (PVGIS) de la Unión Europea en conjunto con datos de producción energética reales de cientos de sitios en los Países Bajos, Australia y Bélgica. Este trabajo muestra que SolNet mejora el rendimiento de la previsión en entornos con escasez de datos, así como en modelos de referencia. Con una finalidad similar, fue propuesto un método que se centra en el uso funciones matemáticas que se adaptan para construir superficies finas (thin plate splines, TPS) e interpolar los datos con granularidad de 20 km2 en una dimensión de 8 Km2 y así reducir la escala espacial de los datos. Esta técnica utiliza una función suave que pasa exactamente por un conjunto de puntos dados en el espacio y es construida a pedazos. El nombre proviene de la analogía con una placa metálica delgada que se dobla para ajustarse a los puntos dados, minimizando la energía de flexión. Esta metodología es suficiente para inferir la variabilidad diaria en momentos en que el sol está en el cenit mostrando que métodos más complicados no son necesarios. 
Por otro lado, las compañías de electricidad y más las que están encargadas de la transmisión y distribución requieren de un mapeo preciso de las instalaciones fotovoltaicas y con ello hacer las adecuaciones necesarias en sus equipos para un eficiente transporte de la energía. Para satisfacer esta necesidad, se ha desarrollado una metodología llamada S3Former para segmentar paneles solares a partir de imágenes aéreas y proporcionar información de tamaño y ubicación. La identificación de paneles solares es un desafío debido a factores como las diferentes condiciones climáticas, las características del techo, las variaciones en la distancia de muestreo del suelo y la falta de pesos de inicialización adecuados para un entrenamiento optimizado. Para abordar estas complejidades, S3Former presenta un transformador de máscara que incorpora una columna vertebral de aprendizaje autosupervisado previamente entrenado. Específicamente, el modelo aprovecha características de bajo y alto nivel extraídas de la red troncal e incorpora un mecanismo de consulta de instancia incorporado en la arquitectura Transformer para mejorar la localización de instalaciones solares fotovoltaicas. 
Como hemos observado la creciente demanda de energía eléctrica sigue los aumentos de temperatura, pero también en el futuro cercano seguirá al aumento en el uso de vehículos eléctricos (EV). Sin embargo, esta gran cantidad de energía necesaria, que se almacena en las baterías de los vehículos eléctricos, no siempre se utiliza. Existen diferentes propuestas para que los vehículos eléctricos estén equipados con sistemas bidireccionales que pueden cargar o descargar energía según las necesidades de la población usuaria o de la red. Tanto los vehículos eléctricos como las propias baterías pueden considerarse como dispositivos de almacenamiento móvil pueden agregar resiliencia y beneficios de equilibrio entre oferta y demanda a cargas específicas, en muchos casos como parte de una microrred. Es decir, los vehículos y las baterías son elementos de lo que llamamos recursos energéticos distribuidos que requieren de una adecuada gestión. La implementación de estas ideas requiere del uso de las nuevas técnicas de inteligencia artificial que potencialmente serán el núcleo de gestión de dichos sistemas. Las técnicas de aprendizaje automático pueden modelar el entorno de la red energética de una manera tan flexible que es posible una optimización constante.
Con la misma idea de los sistemas distribuidos y su relación con la red eléctrica podemos contar con los retos que imponen las comunidades energéticos o sistemas distribuidos y descentralizados. El concepto de prosumidor, una persona que consume y genera energía en un mismo lugar, implica el desarrollo de estrategias de gestión energética donde las herramientas de inteligencia artificial son de utilidad. Las comunidades energéticas requieren de plataformas avanzadas que permitan participar activamente en los mercados eléctricos locales tanto fijando y ajustando sus propios precios de energía como actuando para estabilizar la red. Con estas intenciones encontramos otro artículo que aborda los servicios de estacionamiento compartido para vehículos eléctricos y los mecanismos de programación de energía, que facilita la transferencia y comunicación de energía entre diferentes comunidades energéticas. Se centra optimizar tanto los retornos económicos como los beneficios sociales para quien participa en el consumo y generación. Este tipo de sistemas requiere garantizar que todas las transacciones de energía sean transparentes y beneficiosas para la comunidad prosumidora. 
Con estos sencillos ejemplos de artículos que usan las herramientas de inteligencia artificial en el uso, aprovechamiento  de sistemas energéticos distribuidos y en la determinación de los lugares adecuados o de las entregas de energía en el futuro con granularidad pequeña se potencia la posibilidad de contar con energía renovable y asequible para toda la población.
Nuevamente, las desigualdades pueden ser incrementadas, dada las diferentes oportunidades para la población. El uso de software abierto disminuye este conflicto, por ello debemos dar mayor difusión tanto a las posibilidades de los sistemas de energía distribuida y descentralizada como a las herramientas de inteligencia artificial disponible. Enfatizo, estos ejemplos se publicaron en solo el mes de mayo del 2024 en una búsqueda sencilla, en un solo sitio, el conocimiento en el tema es mucho más amplio, pero no es conocido y mucho menos apropiado por la población. Las personas con acceso y posible entendimiento tenemos el compromiso de divulgarlo.


Una versión resumida de este artículo fue publicada el día 29 de mayo en el periódico La Unión de Morelos.

miércoles, 24 de mayo de 2023

Cambios en el uso de energía en una década

De las energías que no desechan humo, la energía nuclear es la única que no ha disminuido sus precios en plantas nuevas en la última década. Veamos con más detalle esta afirmación. El costo de la energía solar fotovoltaica pasó de 378 USD/MWh en 2010 a 68 USD/MWh en 2019, es decir, el precio bajó a menos del 20 % en este período. En el caso de la energía eólica en tierra el cambio fue de 86 USD/MWh a 53 USD/MWh, en este caso la caída fue al 60 %. Para la energía eólica en el mar el cambio porcentual es muy similar al caso de tierra y la disminución en el precio fue de 162 USD/MWh a 115 USD/MWh. En cambio, como ya dijimos la energía nuclear pasó de los 96 USD/MWh a 155 USD/MWh. Evidentemente, estos precios, en el año 2019, indican que las plantas de generación de electricidad solares fotovoltaicas y eólicas son más baratas que las plantas nucleares como no lo eran a principios de siglo. Para la implementación masiva, todavía hay sectores en la población que alegan la variabilidad de estas dos fuentes renovables; sin embargo, tenemos otro dato igualmente alentador y es que el precio de las baterías ha disminuido. En el caso de las baterías de litio que en 1982 era de 6,035 USD/kWh y para 2016 es de 244 USD/kWh y a menos de 150 USD/kWh en 2022. Por supuesto, estos datos solo consideran los aspectos económicos de las formas de producir electricidad. También debemos aquilatar los aspectos ambientales, sociales y organizacionales de las diferentes posibilidades de implementación, aunque en estos aspectos las fuentes renovables todavía tienen bondades en la parte ambiental y con la posibilidad de fomentar las opciones distribuidas y descentralizadas responden con mayor idoneidad a las demandas sociales y organizacionales.

Imagen creada con inteligencia artificial con la frase "Building with solar photovoltaic panel and a wind turbine close to a rainforest in picasso style" en https://labs.openai.com , como homenaje a Picasso.

En el mundo hay una tendencia de aumento de la energía que usa cada persona. En este caso estoy hablando de toda la energía, no solo de la energía eléctrica. Los países llamados del norte global han sido los que han usado la mayor parte de la energía procedente de los hidrocarburos que hoy han causado el cambio climático. Debemos notar que hoy hay una tendencia lenta, pero clara, hacia la disminución del uso de energía per cápita en estos países. Por ejemplo, Estados Unidos pasó de 83,397 kWh al año por persona en 2010 a 76,634 kWh en 2021; Reino Unido a de 39,665 a 29,641 kWh y Alemania de 47,306 a 42,101 kWh, es decir, redujeron su consumo en 9 %, 26 % y 11 % respectivamente. Es evidente que los Estados Unidos ha realizado el menor esfuerzo y es una de las economías que más energía per cápita usa. También es importante hacer notar que el clima de diferentes lugares puede ser un elemento que demande usar más energía para adecuar nuestros entornos a las necesidades de la población.
Quizá ustedes que leen estos textos puedan pensar que la economía de Estados Unidos es más grande y por eso es que su consumo es mayor. Para evaluar esta posibilidad se puede analizar la intensidad energética, que es el cociente de la energía total entre el producto interno total de cada país. Es decir, la densidad energética nos indica la energía que se utiliza para generar un dólar en la economía. Así podemos ver que la intensidad de energía de Estados Unidos pasó de 1.70 kWh/USD en 2010 a 1.48 kWh/USD en 2018, este indicador para Alemania pasó de 1.15 a 0.98 kWh/USD y para Reino Unido de 1.14 a 0.88 kWh/USD, en resumen, disminuyeron el uso de energía en 13 %, 15 % y 23 %. Estos esfuerzos no son suficientes para contender contra el cambio climático.
En cuanto a nuestro país, la energía per cápita pasó de 18,109 kWh a 14,884 al año por persona, tuvimos un 18 % menos en el mismo período. En cuanto a la intensidad energética, pasamos de 1.24 kWh/USD a 1.09 kWh/USD de 2010 a 2018, un 13 % más eficiente. Sin embargo, la proporción de la población en pobreza se mantuvo prácticamente constante en nuestro país.
Con estos datos podemos decir que el uso de energías renovables conduce a un menor costo de la energía. En el mundo, las sociedades están tomando medidas para usar las renovables y con ello favorecer el desarrollo económico, aunado a que, estas fuentes de energía, no trasladan los costos actuales sobre el ambiente a las generaciones que no usaron esa energía. Ya sea mediante la emisión de gases de efecto invernadero o de contaminación radioactiva.
En nuestro país los cambios han sido tendenciales, podemos hacer mucho más fomentando el uso eficiente de energía y suministrando esta energía con fuentes renovables en concordancia con los diferentes entornos que tenemos y a las diferentes organizaciones sociales que caracterizan nuestras regiones. Falta que como sociedad actuemos y propongamos acciones que implantemos.

Este artículo fue publicado el día 24 de mayo en el periódico la Unión de Morelos

miércoles, 2 de febrero de 2022

Por una CFE con visión sustentable

Seguimos con los intercambios de ideas sobre la reforma eléctrica. Uno de los argumentos que se esgrimen en contra de las fuentes renovables es su variabilidad. La variación de la radiación solar es de lo más evidente y que sucede con mayor predictibilidad, es decir, no hay radiación solar en la noche. Además, con los modelos climatológicos actuales y las capacidades de cálculo se puede pronosticar con certeza la radiación solar que llegará a un lugar determinado. También encontramos variaciones en el viento, pero nuevamente con los modelos actuales se puede predecir con certeza las distribuciones. Estas innegables variabilidades se presentan como argumentos para decir que no es recomendable apostar por la generación con fuentes renovables, en particular con la solar y la eólica. Desde mi punto de vista, esta argumentación en contra era válida hace algunas décadas; pero con la capacidad de cómputo y la disponibilidad de dispositivos eléctricos electrónicos, aunadas a las herramientas de la inteligencia artificial la variabilidad, ahora, es posible compensar y potenciar un uso adecuado de las fuentes renovables.
En esta última dirección apunta un artículo publicado el día 25 de enero de 2022, sí la semana pasada, que enfatiza precisamente que al considerar el agrupamiento de la generación de energía con fuentes renovables de manera en diferentes husos horarios se aumenta la disponibilidad de energía para satisfacer la demanda en el contexto regional o global. Es decir, en el uso de las fuentes renovables las redes de transmisión y distribución son de suma importancia.
Este es un aspecto muy importante al concebir una reforma eléctrica, que no debe ser conceptualizada solamente con la mira en la generación, sino que se tiene que considerar a las redes. De hecho, como apunta este artículo, la inteligencia en las redes requiere de invertir en tecnología tanto en dispositivos eléctricos electrónicos como en algoritmos para utilizar los datos y construir modelos aplicados a un manejo adecuado de las variabilidades de la generación y el uso de la energía.

Transmission towers at sunset in East Texas
La red de transmisión es un negocio que deber ser de la sociedad y para la sociedad

Efectivamente, hasta la línea anterior solamente había comentado la variabilidad en la generación que tienen las renovables, pero otro punto esencial es la variabilidad que tiene el uso de la energía. Por esto, me refiero a que tanto en la industria como en las oficinas, escuelas y en los domicilios el uso de la energía depende de la hora del día y, en muchos lugares, de la época del año.
En este sentido, la red de transmisión y distribución de electricidad tiene que acoplar las variabilidades de la generación y del uso. Ya en otros comentarios he enfatizado la importancia de la flexibilidad en el uso de la energía para construir un sistema energético más eficiente. En esta ocasión, quiero enfatizar lo que dicen C. Wu, X-P Zhang y M. Sterling sobre la disminución de la variación de las renovables si se considera la generación en lo que podríamos llamar un día extendido al considerar diferentes lugares en la generación de la energía demandada en regiones amplias.
Por ejemplo, en nuestro país, se podría construir una red de transmisión y distribución verdaderamente inteligente que acoplara la generación fotovoltaica, eólica, geotérmica, hidroeléctrica y de biocombustibles a lo largo de regiones y del todo el país. En el artículo se menciona que la variabilidad en México disminuiría si se considerara las posibilidades de generación fotovoltaica dadas las cantidades de insolación que recibimos.
Desde mi perspectiva, la posibilidad de contar con un sistema eléctrico sustentable requiere forzosamente la participación mayoritaria de las fuentes renovables y de un sistema de transmisión y distribución verdaderamente inteligente. Digo sistema de transmisión y distribución porque considero que a la red inteligente se le deben incorporar dispositivos y sistemas computacionales con inteligencia artificial para acoplar tanto las variabilidades de la generación como las de la demanda y robustecer el sistema eléctrico. Con esta visión, claramente el negocio de una empresa estatal de energía eléctrica se incrementará en comercializar un sistema de transmisión y distribución verdaderamente inteligente. Así, desde mi punto de vista, la CFE debe apuntar a construir esta opción hacia el bienestar social en lugar de perseguir el anticuado y dañino negocio de la generación con combustibles fósiles.


Este artículo fue publicado el día 2 de febrero en el periódico la Unión de Morelos

miércoles, 26 de enero de 2022

No miren a las renovables, parecen decir

Hace cinco años, si hace un lustro escribía que el “hoy no circula es un programa caduco, obsoleto y falaz”, lo mismo puedo decir de la pretendida reforma a la industria eléctrica. Que la propuesta es caduca, obsoleta y falaz. 
La propuesta de promover la generación eléctrica con combustóleo continuará el daño a la salud de miles de personas en nuestro país. El pretender que la generación eléctrica se base principalmente en las plantas actuales de la CFE implica que se utilizarán combustibles fósiles mayoritariamente. En particular, la propuesta pretende ayudar a PEMEX a colocar en algún lugar los residuos de las plantas de refinación. Uno de los principales residuos de las plantas de refinerías de petróleo es el combustóleo que ya no puede ser desechado o quemado en muchos lugares.
Es así, como dos propuestas falaces para atender a los pobres primero están causando más desigualdad que resolver precisamente la gran desigualdad que existe en nuestro país. 
Es esencial enfatizar que este problema no surge en esta administración federal, sino que se viene arrastrando desde hace más de medio siglo. Pero, también debemos reconocer que las propuestas actuales en el ámbito energético, de construir o comprar refinerías, solamente descansan en argumentos falaces. Es falso que al refinar el petróleo vayamos a tener gasolina barata a largo plazo, tampoco es veraz el que tener dos empresas del estado podrán propiciar el bienestar social de una población de más de 120 millones de personas. La visión economista de solamente considerar los precios, es una perspectiva que muchas personas criticamos desde finales del siglo pasado, cuando enfatizábamos la importancia de los aspectos negativos que tiene en la salud de las personas y de los ecosistemas la quema de combustibles fósiles.
También es claro que hace medio siglo, la tecnología de las fuentes renovables era más cara que la tecnología de los combustibles fósiles y que la perspectiva ambientalista no era soportada por datos firmes y se esgrimían incertidumbres. En nuestros días, estos aspectos han cambiado. Las tecnologías de fuentes renovables son más baratas que las tecnologías fósiles. El costo ambiental ya está siendo importante en muchos lugares, incluso en nuestro país. Se están produciendo cambios en el terreno agrícola o en las demandas de energía para enfriar o calentar debido a temperaturas cada vez más extremas o las inversiones o costos para atender eventos climáticos extremos como huracanes que con mayor frecuencia desatan desastres en la infraestructura y en la población. Así vemos que las antiguas incertezas ahora son verdades confirmadas: Estamos sufriendo un cambio climático antropogénico, es decir, causado por las actividades humanas.

La fuentes renovables son parte de la solución al bienestar social

La propuesta de cambios del ejecutivo arguye devolver a los mexicanos la soberanía energética y, desde mi punto de vista, faltan a la verdad; ya que hoy el sistema energético descansa en las plantas de cogeneración para las que no se cuenta con el suficiente combustible en nuestro país. Se requiere importar el combustible o quemar el combustóleo que verdaderamente causa estragos en la salud de la población cercana a las termoeléctricas y contribuye a acentuar el cambio climático. Es decir, no contribuyen a la soberanía ya que se importa el combustible.
Así es como esta propuesta, me recuerda una película de moda y me sugiere una frase para los políticos mexicanos actuales que parecen gritar “NO MIREN A LAS RENOVABLES”. 
Es evidente que las diferentes visiones de las ciencias exactas, naturales y sociales, sí de todas ellas, apuntan a que las fuentes renovables, en conjunto, pueden aportar alternativas en la construcción de un bienestar social. Cuando el discurso desde la CFE o desde la SENER enfatizan a los combustibles fósiles nos están tapando los ojos y dicen no miren a las renovables, no las consideren; hagamos como en la película y como la fábula del avestruz, escondamos la cabeza en el agujero del pasado y no veamos las posibilidades de construir una solución que ataque la diversidad de problemas que enfrentamos.
Nuestra situación no es fácil y las soluciones no son evidentes y menos nominalistas, ni tampoco maniqueas. Las diferentes capacidades de la diversidad de entornos sociales y ambientales requieren de la conjunción y construcción de conocimientos desde muy variadas perspectivas y áreas. Tenemos que construir soluciones para las diversidades de nuestro país.
Espero el parlamento abierto y la contribución de muchas personas en él y en los diversos medios permitan construir una verdadera opción energética para satisfacer las necesidades de la población mexicana.
No me queda más que concluir diciendo, miremos a las renovables, son las herramientas para construir una realidad donde el bienestar social empiece a florecer. 


Este artículo fue publicado el día 26 de enero en el periódico la Unión de Morelos.

miércoles, 19 de enero de 2022

Es posible caminar hacia la energía sustentable en México

Esta semana comenzó el parlamento abierto para discutir la propuesta de reforma constitucional sobre la industria eléctrica. Me anticipo a decir que, aunque no parezca, tenemos la oportunidad de cambiar las cosas para que aceleremos la transición hacia energías renovables y el bienestar social. Por supuesto que si pensamos en estas direcciones, tenemos que pugnar por cambios que no se apuntan en la propuesta presidencial y que tampoco se habían impulsado con vehemencia en el pasado. Con estas advertencias debe quedar claro que el camino será más que complicado y que enfrentaremos ideas preconcebidas hace algunas décadas, que han revivido inexplicablemente, e intereses creados en los últimos años.
En mi opinión, la visión que nos permitirá conciliar los aspectos económicos con los ambientales y los sociales involucra a la sustentabilidad. Recordemos que con el concepto de sustentabilidad consideramos que es un paradigma que busca considerar simultáneamente las dimensiones de la naturaleza, la economía, la sociedad y la organizacional. Con esta visión de que en cada acción, en cada estrategia y en cada evaluación de resultados se involucren estas cuatro dimensiones, se potencializa la construcción del bienestar social. El concepto de bienestar social también involucra el bienestar de todas personas y de las otras especies con las que compartimos el planeta.
En este marco de referencia, uno de los problemas que enfrentamos hoy en día es el cambio climático que por más de un siglo hemos causado las personas que hemos usamos los combustibles fósiles de una manera que maximiza la rapidez de consumo.
En el entorno internacional observamos diferentes tendencias unas propugnan por acelerar la transición energética a las renovables y otras minimizan los posibles impactos y promueven un lento movimiento de esta transición. Desde mi perspectiva, no solo debemos acelerar la transición, sino que debemos buscar una revolución energética que utilice de manera responsable la energía y que sea generada de fuentes renovables. 
Con la idea de manera responsable, me refiero a utilizar la tecnología energética involucrando en la toma de decisiones a las capacidades de los entornos naturales como de las comunidades para cada uso, aplicación o fuente de generación.


AVD Domaine de Nidolères Tresserre vue du ciel (3)

Primeramente, debe quedar claro que la energía es un medio para atender las necesidades de las diferentes comunidades y ellas son las que definen qué necesidades atender y, con información basada en conocimiento, decidir las tecnologías a usar. Segundo, es imperioso que la selección considere los aspectos ambientales y de salud tanto de las personas como de los ecosistemas. Tercero, dadas las desigualdades de disponibilidad y uso de la energía, es recomendable brindar oportunidad para que las sociedades con pobreza económica puedan generar productos y servicios con valor de intercambio y promover la eliminación del uso irracional y desmedido de la energía por sectores que no han tenido conciencia del impacto negativo que han provocado con el uso meramente consumista de la energía y recursos naturales.
Desde mi perspectiva el gobierno y la CFE tienen la encomienda de brindar acceso a la energía para que las personas puedan satisfacer sus necesidades y realizar actividades que nos permita alcanzar el bienestar social. Para ello, es conveniente encargarse de la transmisión y distribución de la energía, como hasta ahora; pero invirtiendo en una red de transmisión y distribución verdaderamente inteligente. Esta red inteligente, deberá contener dispositivos y sistemas que colecten información de su entorno cercano para compartirla con otros segmentos de la red. Estos dispositivos o sistemas también deberán tener la capacidad de procesar la información propia y de otros segmentos y con ellas actuar para maximizar el uso de energía que provenga de fuentes renovables minimizando el uso de los combustibles fósiles.
Dadas las tecnologías renovables disponibles y su conveniencia económica y ambiental, la promoción de la generación distribuida mediante la adecuada conexión a la red de distribución y transmisión es uno de los pilares para conseguir un sistema energético sustentable. Aquí reitero que la energía sustentable no solamente es renovable, sino que para poder atribuir el adjetivo de sustentable, los sistemas/plantas/dispositivos de fuentes renovables en su implementación deben incluir todas las dimensiones de la sustentabilidad. Así una fuente renovable que no considere los aspectos sociales, no puede ser calificada como sustentable. 
En mi opinión, en el parlamento abierto podemos enfocarnos en la búsqueda de un sistema eléctrico nacional sustentable en lugar de perseguir solamente energía barata, o de usar el petróleo para fines energéticos (el petróleo puede ser usado en otras formas), o de maximizar los beneficios económicos a costa de impactos nocivos en la sociedad o en el ambiente.
La electrificación de las actividades es una trayectoria que puede construirse colectivamente si nos enfocamos en la sustentabilidad.
Los tiempos no son tranquilos y hay posibilidades de retroceder algunas décadas en el sector energético; pero podemos buscar construir colectivamente un futuro energético para nuestras juventudes donde el bienestar social sea un común denominador en las diferentes sociedades.
Este artículo fue publicado el día 19 de enero

miércoles, 20 de octubre de 2021

La construcción de soluciones energéticas diversas

La llamada reforma energética del sexenio pasado fue un cambio en las leyes para extraer los hidrocarburos de una forma más rápida. Sin embargo, tuvo bondades al permitir que la misma población y las empresas impulsaran las fuentes renovables. Debe quedar claro que no fue un impulso decidido por parte del gobierno, sino que, al bajar los precios las inversiones fluyeron. Por ejemplo, el costo de los sistemas fotovoltaicos en diez años cayó al 20 %, es decir, hubo una reducción cercana al 80 % en los precios de la electricidad generada con paneles fotovoltaicos.

Otro punto más importante que debemos tomar en consideración para construir una verdadera transición energética es que la accesibilidad a la energía debe ser definida por la población. Dado que la energía no es un fin, sino que es un medio para satisfacer nuestras necesidades. Los requerimientos de energía son diversos y usados en forma diferente por cada población, es más cada persona puede tener objetivos diferentes para usar la energía y una verdadera transición hacia las sustentabilidad requiere de ofertar energía sustentable para satisfacer las necesidades de la población.
Esta diversidad energética que ahora estamos entendiendo, no solamente es para el lado de la generación, sino que dada la tecnología hoy podemos pensar y construir una flexibilidad en el lado de la demanda que promoverá un uso eficiente, racional y en concordancia con el entorno local y de acuerdo con las prioridades de las diferentes poblaciones. Esta forma de satisfacer las necesidades energéticas de las diferentes poblaciones en la diversidad de entornos es un reto mayúsculo, que será muy difícil de construir desde una mirada centralista y con toma de decisiones verticales de arriba hacia abajo.

Busquemos la transición energética
(imagen de freepik)

Precisamente, la posibilidad de construir estos portafolios de soluciones que respondan a la población es lo que se perderá con la actual propuesta de reforma que solo considera un actor con decisiones verticales en contraposición a un esquema que deseamos donde convivan las soluciones distribuidas con las centralizadas y en concordancia con toma de decisiones globales, pero basadas en el conocimiento local del entorno y de sus necesidades.

La buena noticia para transitar a las energías sustentables es que hoy, la tecnología puede ser usada para construir soluciones diversas y basadas en la toma de decisiones desde las raíces de la sociedad. Sí desde abajo. Las nuevas herramientas tecnológicas permiten la convivencia entre la generación centralizada y la generación en cada lugar donde se está requiriendo la energía, es decir, distribuidamente. La posibilidad de contar con herramientas tecnológicas que ahora soportan una diversidad de posibles soluciones para conformar el sistema energético nacional no existía en el siglo pasado. Tampoco la disponibilidad de información, ni la capacidad de análisis de ella, que hoy tenemos, eran conocidas a principios del tercer cuarto del siglo pasado. El enfoque dirigido hacia el diseño y construcción de redes de transmisión y distribución que respondan a la variabilidad de todas las fuentes de energía es una de las opciones tecnológicas que debe ser promovida desde la centralidad, pero posibilitando la respuesta local. Digamos como la Internet donde conviven enormes consorcios informáticos con las demandas individuales, pasando por muchos diferentes niveles de aglomeración.

La Internet es un ejemplo claro donde conviven lo centralizado en la información con lo individual, simultáneamente con administraciones centrales y locales que posibilitan tanto construir información como tomar de decisiones desde la centralidad, los grupos y los entes individuales.
Por supuesto, que la definición de las reglas de convivencia es uno de los pilares para la construcción de este sistema energético que, además de mitigar los efectos que hemos causado al usar indiscriminadamente los combustibles fósiles, entre otras cargas al sistema de nuestro planeta. Estas reglas deben ser construidas basadas en el conocimiento, no solo en la información, para responder a las necesidades de la diversidad de la población y de los entornos.

Fomentemos la construcción de soluciones energéticas renovables y diversas mediante la consolidación de organismos autónomos que fomenten la convivencia de las opciones centrales con las distribuidas. Estos organismos autónomos pueden conformar un diálogo entre la información local y la global para atender necesidades locales con enfoque global y conducir al bienestar social.



Una versión previa de este artículo fue publicada el día 20 de Octubre en el periódico La Unión de Morelos.

miércoles, 13 de octubre de 2021

Un sector energético mexicano que promueva el bienestar social

Empecemos con alguna buena noticia. El pasado 8 de octubre el Consejo de Derechos Humanos de la ONU aprobó por consenso, es decir, sin voto en contra, el Derecho Humano a un ambiente seguro, limpio y saludable. Con este hecho histórico se reconoce que todas las personas que habitamos este planeta tenemos el derecho a disfrutar de un ambiente que nos brinde seguridad y aporte a nuestra salud. Con esta declaración, que por cierto el gobierno mexicano votó en favor, podemos continuar exigiendo que las actividades humanas no deterioren el ambiente provocando daños a la salud y contaminando los suelos, las aguas o el aire. 
Como lo he mencionado en diversas ocasiones, las actividades humanas en este último siglo han provocado cambios en la atmósfera; sin embargo, hay que mencionar que quienes más consumen tienen mayor contribución a este cambio climático global. Aunque las consecuencias son pagadas por la población en general y quienes menos tienen pagan en demasía.
En este sentido, la propuesta de que la CFE despache primero las plantas de combustibles fósiles que las plantas solares o eólicas es un contrasentido. Ya que al no disminuir la cantidad de gases de efecto invernadero estamos obligando a las futuras generaciones a pagar los impactos negativos que hoy en día estamos generando nosotros. Es un total contrasentido despachar antes de la solar y eólica a las generadas con combustibles fósiles que son caras y contaminan. Debe quedar muy claro, el cambio climático futuro lo estamos causando quienes vivimos y usamos la energía que hoy se genera con combustibles fósiles y, más daño se provoca, si se usan el carbón y el combustóleo. 

Panel Solar generando electricidad en los techos de las casas 
(foto arp)

Para lograr que el cambio climático no sea tan grave en algunas décadas debemos actuar hoy. No es posible diferir el cambio a las fuentes renovables, de hecho, ya nos tardamos. Desde el sexenio anterior el apoyo a las renovables no fue contundente, sino que la reforma energética de ese período se encaminó a posibilitar la extracción rápida de los hidrocarburos del subsuelo. A pesar de este objetivo extractivista, se posibilitó que se abriera el mercado a las fuentes renovables. Estas fuentes renovables presentan hoy en día los precios más bajos y por ello el mercado mismo las selecciona para incrementar las ganancias.
En nuestro país la generación con renovables, solar y eólica, ha crecido y gracias a ello, se están cumpliendo marginalmente las metas que nos fijamos para colaborar en la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero. La forma actual de suministrar energía es despachar primero a las fuentes más baratas para luego satisfacer la demanda con las otras fuentes. Si bien este esquema es totalmente mercantilista, tiene la ventaja de que hoy las renovables son más baratas y no emiten gases de efecto invernadero. Durante muchos años, quienes estamos preocupados y ocupados en disminuir los gases de efecto invernadero para no contribuir más al cambio climático, proponíamos que se impusiera un costo adicional a los combustibles fósiles para promover la investigación y el desarrollo tecnológico; para con las alternativas renovables combatir, precisamente, a la contaminación generada con los combustibles fósiles. Esas acciones ya no son tan necesarias, sin embargo, es necesario que implantemos una política de apoyo decidido a las fuentes renovables y es urgente que saquemos de funcionamiento a las plantas generadoras de combustión.
Cada vez es más claro que el cambio climático inició desde que la humanidad controla el fuego solamente que es un cambio exponencial y lo peor es que estamos al final, donde el doble del impacto en miles de años está ocurriendo en décadas. Basta leer el artículo que salió publicado la semana pasada en la revista Nature sobre la huella que dejaron los primeros pobladores Maorís de Nueva Zelanda en los hielos de la Antártida, si esa población agrícola de roza, tumba y quema, como las culturas agrícolas mesoamericanas, dejó su huella por miles de años en los glaciares. Una muestra de que los grupos de personas a lo largo de la historia han causado impactos negativos. Solo que con el conocimiento científico de ahora lo sabemos, ellas no lo sabían, y, por lo tanto, también tenemos la obligación de cambiar lo que ha parecido natural a lo largo del tiempo.
Por otro lado, la reserva para el estado de la extracción del litio debe ser acompañada de una política que limite un comportamiento extractivista por parte de cualquier empresa o del mismo estado. Adicionalmente, su explotación debe realizarse respetando el ambiente y las culturas donde se encuentran estos yacimientos. Ideal sería promover un desarrollo sustentable, considerando aspectos sociales, económicos, ambientales e institucionales, de las regiones y del país mismo basado en la conceptualización y oferta de productos y servicios con alto valor de intercambio. Para muestra de que acciones que nos conduzcan a esquemas extractivistas no construyen el bienestar social, tenemos al petróleo que en más de 80 años no nos ha ayudado a tener un régimen de bienestar social.
Nuevamente, insisto, la propuesta de reforma en la política energética no está basada en el conocimiento, sino que parece provenir de ideas preconcebidas hace algunas décadas que hoy han mostrado no conducen al bienestar social.
Las organizaciones sociales, las comunidades, algunos pueblos indígenas, seguidas de gobiernos y empresas, promovieron ante la ONU la declaratoria para que toda persona tenga derecho a un ambiente seguro, limpio y saludable. México votó a favor de esta declaratoria. La propuesta actual de la reforma constitucional para el sector energético está a contrapelo de esta declaratoria. 
Estoy listo para colaborar con organizaciones sociales, comunidades, pueblos indígenas, gobiernos y empresas para conseguir un sector energético mexicano que promueva el bienestar social basado en decisiones colectivas y en el conocimiento.


Este artículo fue publicado el día 13 de Octubre en el periódico La Unión de Morelos

miércoles, 6 de octubre de 2021

Sobre los cambios en el sector energético

En junio de 2019 escribía “Desesperanzado estoy... veo nubarrones en el futuro de México... veo un futuro incierto en nuestro país en muchos aspectos, especialmente para las fuentes renovables de energía y para la generación de conocimiento”. Tengo que decir nada ha cambiado mi sentir. Sin embargo, debo insistir en que las fuentes renovables de energía y nuestras acciones para amalgamar el conocimiento científico con el tradicional son parte de las estrategias para caminar hacia la sustentabilidad.
Hace más de dos años los reportes del IPCC indicaban que era muy posible que las actividades humanas causaran el cambio climático. En el reporte de este año, como lo hemos comentado, señala que ya estamos sufriendo un cambio climático global y que precisamente las actividades humanas son las causantes. Por supuesto, las actividades que realiza cada persona en los diferentes regiones no tienen el mismo impacto. La energía utilizada por las personas en países desarrollados, en promedio es mucho mayor que la energía utilizada por las personas en los países pobres. Sin embargo, en las ciudades de muchos países, incluyendo México, hay formas de vida que despilfarran tanto la energía como los recursos y causan un impacto negativo mayor que otras personas. Aquí quiero señalar que si bien las acciones individuales pueden contribuir a construir formas sustentables de vivir para la especie humana; también es cierto que se requiere modificar las formas en las que se producen los bienes y servicios en el ámbito global y, por supuesto, de la intervención de los gobiernos de todos los niveles, locales, regionales y nacionales.
En este contexto, lamento mucho que el contenido de la propuesta para modificar la Ley de la Industria Eléctrica que ha sido enviada por el ejecutivo al poder legislativo no conduce a un bienestar social. Esta propuesta ningunea los conocimientos técnicos y sociales que hemos construido en los últimos cuarenta años y parte de intenciones nominalistas sin definir la estrategia a seguir con los cambios propuestos. Considero importante explicar esta frase. Una de las acepciones del nominalismo es considerar que por el solo hecho de mencionar las cosas, estas sucederán. En este caso, por solo decir que al fortalecer a la CFE y a PEMEX, por arte de magia del decreto, se arreglarán los problemas de la energía en nuestro país. 
Hemos vivido décadas en lo que algunos llaman el neoliberalismo y para defendernos, la sociedad, hemos construido organismos autónomos que entre otras cosas han permitido que consigamos alternancia en el gobierno y posibilidad de limitar algunas propuestas autoritarias. Una aclaración, comparto la decepción de muchas personas al reconocer que estas alternancias no han dado los resultados esperados. Sin embargo, hay actividades donde sí hay avances significativos, por mencionar unas, contamos con información confiable para la toma de decisiones construida por un organismo profesional autónomo (INEGI), tenemos instituciones de investigación autónomas y profesionales que construyen conocimiento aplicable y forman talento, tenemos organizaciones de periodistas que plantean la diversidad de opiniones que hay en nuestro entorno. Estas formas de organización contribuyen a que mediante las normas que hemos construido, de respetarse, disfrutemos de una sana convivencia.

Sistema fotovoltaico del IER-UNAM
(foto adrp)


Después de esta aclaración, la política energética que se propone basada en el fortalecimiento de dos empresas del estado no parece responder con conocimiento a la problemática actual. Esta visión pudiera haber sido propuesta cuando la tecnología disponible era más adecuada para las decisiones centralizadas provenientes de entes privados o gubernamentales. Sin embargo, hoy, las fuentes renovables de energía nos han mostrado que pueden haber esquemas energéticos distribuidos donde las decisiones se pudieran tomar democrática y localmente. Por otro lado, dada la diversidad ecológica, social y cultural que existe en nuestro planeta y, en particular, en cada país, no es adecuada la definición de un solo esquema de toma de decisiones en el ámbito energético; me atrevería decir que en muchos ámbitos esta es la situación. 
Por lo tanto, la construcción de esquemas donde convivan las fuentes centralizadas y las distribuidas; así como la toma de decisiones autoritarias con la toma de decisiones por consenso serán esquemas dinámicos con posibilidades de flexibilizarse para atender las diferencias con una idoneidad que difícilmente la podría ofrecer un esquema autoritario y centralista. Obsérvese que he escrito esquemas, dado que las diferencias obligan a construir, con base en conocimiento, una diversidad de opciones para atender a los problemas que enfrentamos dada sus complejidades.
Situación similar en el ámbito de la generación de conocimiento donde la diversidad es una verdadera riqueza.
En este texto he tratado de dar argumentos diferentes a los que se pueden encontrar en mis pasadas argumentaciones, que por lo visto no han sido aquilatadas por los que hoy toman las decisiones y que desde mi perspectiva están tomando caminos equivocados que evitarán podamos construir un bienestar social.
Sirvan estas líneas para abonar a la discusión y tomar de decisiones basadas en opiniones diversas.


Este artículo fue publicado el día 6 de octubre en el periódico La Unión de Morelos

miércoles, 16 de junio de 2021

Sobre la electrificación de la cocina

De las actividades que realizamos cada día, hay muchas que nos producen daño sin que veamos que es lo que nos está perjudicando. Una de ellas es la preparación de los alimentos o calentamiento de bebidas. Una gran mayoría de la población mexicana calienta o cuece sus alimentos en estufas de gas o de leña. No hay duda que estas últimas, cuando se utilizan en lugares cerrados sin ventilación o sin una campana adecuada producen daño en el sistema respiratorio a quienes están preparando los alimentos o bebidas. El problema no es hacer una comida en un día especial o hacerlo esporádicamente, el problema se hace notorio y causa daños acumulativos cuando estas actividades se realizan cada día. Sin embargo, el uso de las estufas de gas también provoca daños a quienes guisan. Durante la pandemia de COVID-19 se observó que estos daños e intoxicaciones se extendían a toda la familia dado que el confinamiento provocó que las personas permanecieran en sus domicilios y durante el invierno la ventilación no fuera la adecuada, aumentando las incidencias.
Es claro que el dominio del fuego otorgó a la humanidad la posibilidad de aumentar la digestibilidad de los vegetales y productos animales. Con el cocimiento se aumentó la diversidad y se modificó drásticamente la calidad en la alimentación para la población que usaba el fuego. Con el descubrimiento del gas se disminuyeron grandemente las emisiones de gases y de cenizas durante el proceso de cocción. Es más se podría pensar que la quema del gas en las estufas modernas es inocua; sin embargo, no es así. 
El año pasado B. A. Seals y A. Krasner publicaron un estudio donde alertan sobre los efectos negativos en la salud del uso de las estufas de gas. En particular, concluyen que, mientras la calidad del aire en algunas actividades industriales está regulada y es vigilada, en los domicilios esta práctica no es común. De esta manera, las posibles fuentes de contaminación del aire en los domicilios no han sido estudiadas extensamente. Dentro de los hallazgos de sus indagatorias señalan que dentro de las habitaciones las estufas de gas son una fuente de contaminantes tóxicos para las personas y otras especies animales que comparten las habitaciones. Los niveles de contaminación debido a la actividad de preparación o calentamiento de los alimentos puede llegar a niveles que no serían permitidos en el exterior. La población infantil está particularmente en riesgo de padecer enfermedades respiratorias por la exposición a la contaminación de las estufas de gas. La ventilación es fundamental para disminuir estos riesgos y, por supuesto, transitar a la electrificación de las actividades en la cocina es una forma más limpia de cocinar.
Seguramente las personas que guisan conocen que el propio proceso de cocción genera sustancias que llenan el ambiente de las cocinas, y muchas de ellas nos despiertan el apetito y son agradables. Sin embargo, hay otras que no se notan tanto, pero que pueden afectar nuestra salud. Dentro de los gases de combustión están el dióxido de nitrógeno y el monóxido de carbono que son los principales contaminantes de la combustión del gas en las estufas. Los resultados del monitoreo del aire en los domicilios con estufas de gas muestran contenidos más altos de dióxido de nitrógeno y de monóxido de carbono que en domicilios con estufas eléctricas. Estas disparidades aumentan cuando las estufas no han recibido mantenimiento (¿cuándo fue la última vez que le dieron mantenimiento a la estufa donde se cocina en su domicilio?).  Es más las estufas que mantienen un piloto encendido incrementan estos niveles sustancialmente.
El estudio también dice que la población infantil es más susceptible a padecer enfermedades asociadas a la contaminación del aire por respirar más frecuentemente por su actividad física, a la mayor razón de superficie de los pulmones a su masa corporal y a que tanto el sistema inmune como el respiratorio están todavía en desarrollo. Nuestra población infantil está en mayor riesgo. Se ha encontrado que los niveles de dióxido de nitrógeno caen en más de la mitad en domicilios donde no se usan estufas de gas.
En nuestro país el uso de estufas eléctricas (incluyendo las de inducción) no es común. Sin embargo, dado estos estudios y el hecho de que el cocimiento con electricidad es hoy en día más barato que con gas, puede motivar a cambiar nuestras estufas de gas por eléctricas. No es solo una cuestión de economía, sino de salud. 
Es cierto que en el siglo pasado era más barato cocinar con gas y parecía más limpio en comparación con el uso de leña. Hoy este tipo de estudios y las nuevas dinámicas en el trabajo, que indican la posibilidad de pasar más tiempo en nuestros domicilios, sugieren analizar con mayor detenimiento la transición hacia la electrificación de nuestras actividades.
Por supuesto que si transitáramos hacia la electrificación, deberíamos promover que esa electricidad fuese generada con fuentes renovables. 


Este artículo fue publicado el día 16 de junio en el periódico la Unión de Morelos

miércoles, 26 de mayo de 2021

De COVID-19, energía y elecciones

Estamos a unos días de las elecciones intermedias y todavía estamos sufriendo la grave crisis económica y de salud que nos ocasionó la COVID-19. Por otro lado, estamos sufriendo una crisis que no se combate con vacunas y es el cambio climático antropogénico que estamos causando por la adicción al uso desmedido de la energía y fundamentalmente al uso de los combustibles fósiles. 
Me parece adecuado evaluar el desempeño de los actuales gobiernos en todos los niveles considerando estas dos temáticas. Por supuesto que se podrían analizar algunos otros tópicos, como el desempeño en el sector científico o en las acciones para erradicar la violencia contra las mujeres, por mencionar algunas; pero en este escrito abordaremos rápidamente el desempeño de las acciones para combatir la COVID-19 y el cambio climático.
Primeramente, quiero llamar la atención al Boletín sobre COVID-19 que ha estado emitiendo el Departamento de Salud Pública de la Facultad de Medicina de la UNAM. Esta publicación periódica contiene información pertinente que puede ser consultada fácilmente por el público en general, y en especial, por el personal dedicado a salvaguardar la salud de la población.
En particular, en el boletín número 17 del volumen 2 publicado el 4 de mayo encontramos varios artículos con información valiosa para el análisis que estamos planteando.  Desde la editorial en este Boletín se afirma que el no requerir el uso del cubrebocas o mascarilla, como si la pandemia no fuera un evento que requiriera la participación activa de la población en su conjunto, ocasionó un sufrimiento innecesario a la población mexicana.
El artículo que considero más importante para esta discusión es el escrito por Alejandro Cortés Meda y Guadalupe Ponciano Rodríguez donde se menciona el impacto de los determinantes sociales de la COVID-19 en nuestro país. Este documento basado en uno previo del Dr. Héctor Hernández Bringas concluye que las inequidades como la pobreza y la falta de acceso a la atención médica influyen directamente en el riesgo de enfermar por la COVID-19 y morir a causa de este padecimiento.
Recordemos que en nuestro país, durante este siglo, el porcentaje de la población en pobreza ha oscilado entre el 40 % y el 50 %. Aunque no parezca, pero durante estos 20 años casi la mitad de la población mexicana ha vivido en condiciones de pobreza y esta situación la pone en riesgo mayúsculo ante cualquier eventualidad, como lo ha sido la COVID-19. Aunada a la situación económica, la baja escolaridad también afecta la probabilidad de muerte. En este artículo se encontró que prácticamente la mitad de las muertes se produjeron en personas con un nivel educativo máximo de primaria.
En nuestro país el número de muertes por COVID-19 supera las 200 mil personas. Sin embargo, el número de muertes no esperadas (en exceso), pero asociadas a COVID en marzo de 2021 superaba las 337 mil personas, de acuerdo con las cifras oficiales del propio gobierno federal. En poco más de un año han muerto más de 300 mil personas que vivían en México, a causa del COVID-19, cifra que en sí misma ya es un desastre para la población.
En el mismo boletín, en el artículo de Daniela Hernández Puente y colaboradores se reporta la situación de la vacunación y se puede observar que en nuestro país se sigue una tendencia similar a la global. Esto pareciera un consuelo, pero al revisar los datos de personas completamente vacunadas en la base de datos de “Our World in Data”  (ver la gráfica anexa) observamos que todavía no tenemos al 10 % de la población mexicana con esquema de vacunación completa. Es decir, mientras que en Chile y Reino Unido ya se ha vacunado a más del 30 % de su población, en nuestro país hay una deuda con más del 90 % de ella. 






Mientras observamos esta situación de la COVID-19 en nuestro país, el día lunes se anunció la compra de una refinería por parte de PEMEX a la compañía Shell en Texas. Para mí esta noticia fue totalmente desesperanzadora. En el contexto nacional, y por supuesto en el internacional, las personas que estamos atentas a la verdadera crisis que nos enfrentaremos en este siglo: el cambio climático antropogénico, no dejamos de sorprendernos por la necedad de impulsar a los combustibles fósiles como una quimera para salir de la pobreza en nuestro país. La bonanza petrolera mexicana fue dilapidada por administraciones pasadas y solo sirvió para enriquecer a unos cuantos, dejando a la mayoría de la población sumida en la pobreza, como hemos comentado. Precisamente en los primeros años de este siglo fue cuando los precios del petróleo alcanzaron máximos históricos y la producción petrolera del país alcanzó también su máximo. A partir del 2010, la disminución ha sido la tendencia en la producción del petróleo en el territorio nacional. Hoy las empresas energéticas globales están invirtiendo en fuentes renovables y, por supuesto, descontinuando sus infraestructuras basadas en combustibles fósiles. Además, los precios de las fuentes renovables de energía han ido a la baja, disminuyendo en más del 80 % en una década, lo mismo que sucede con el costo del almacenamiento en baterías. Estas son razones económicas para invertir en renovables y deshacerse de los activos en combustibles fósiles.
Por otro lado, la sociedad mexicana cada día reclama más la construcción de infraestructura adecuada en las ciudades para fomentar la movilidad no motorizada y recuperar los espacios viales dedicados a los automóviles para las personas. Este reclamo incluye un transporte público eficiente y que no emita gases contaminantes por toda la ciudad. Entre otros muchas expectativas relacionadas con la sustentabilidad y el bienestar social.
Estos últimos aspectos indican que el futuro es la eficiencia energética, las fuentes renovables de energía y la recuperación de la tranquilidad de las personas evitando las conductas que fomenten el máximo consumo. Esto último, ha sido evidenciado y mostrado su viabilidad por la crisis económica causada por la COVID-19, tenemos que aprender de las crisis.
Sirvan estas líneas para reflexionar sobre a quienes elegiremos en las próximas elecciones. Reconozco que en el pasado la situación no era buena, pero ahora tampoco, solo reitero que la responsabilidad está en la población en conjunto, en cada persona que puede, asume y decide, hagámoslo con responsabilidad e información. Votemos este 6 de junio.



Una versión previa de este artículo fue publicado el día 26 de mayo en el periódico La Unión de Morelos.

miércoles, 6 de enero de 2021

Un buen deseo para inicios de año: la apropiación social del conocimiento

Considero que el principal logro de la comunidad científica durante el año 2020 fueron los desarrollos de las diferentes vacunas en contra del SARS-COV2 y con ello empezar a vislumbrar la contención de la enfermedad de COVID-19. En estos momentos, de inicio de un nuevo año, es tradicional reflexionar sobre los avances y los deseos para este año que comienza. Así es como en esta primera semana del año estamos observando como en diferentes partes del mundo hay personas siendo vacunadas y abriendo realmente las expectativas de un control de esta enfermedad que nos ha modificado muy rápidamente la forma de relacionarnos y de entender la economía. Claramente, el desarrollo de la ciencia es la principal razón para contar con esta vacuna y con ello se enfatiza que precisamente la construcción de conocimiento nos posibilita contender con situaciones inesperadas que afecta a pequeñas o grandes porciones de la población.
La inmediata respuesta de la comunidad científica al estudiar, describir y desarrollar herramientas tanto de los aspectos biológicos del SARS-COV2 como médicos y para entender los efectos del COVID-19 en el ambiente y sus implicaciones sociales son ejemplos de lo que el conocimiento científico puede brindarnos.  
La generación de conocimiento no solo se enfoque en resolver los problemas urgentes, sino que busca entender y dar posibles soluciones a la problemática del largo plazo que enfrentamos. Recordemos que aunque la mayoría de las personas que hoy vivimos en este planeta habremos muerto en un siglo, es nuestro deseo que las personas que vivan en esos momentos disfruten de bienestar social. Con esta premisa, es que la comunidad científica plantea sus objetivos.
En las últimas semanas del año pasado encontré un artículo en la revista Nature [1] que comenta sobre los temas que la comunidad científica plantea para enfatizar en el 2021. Para mi es significativo que no sea el problema del COVID-19 el primer tópico, sino que lo sea el Cambio climático, donde dado que la Unión Europea y China han enfocado sus esfuerzos hacia la reducción de los gases de efecto invernadero y planean objetivos de ser sociedades carbón neutral para las décadas del 2050-2060, se espera que el gobierno de Joe Biden retome estos objetivos e impulse las actividades científicas de ese país en el mismo camino. De hecho, y desde mi perspectiva por la presión del equipo del candidato electo de EE. UU., el discurso de la SENER en nuestro país tibiamente y con amplias deficiencias ha empezado a mencionar a las fuentes renovables; sin embargo los argumentos de la CFE en contra de la fuentes renovables indican que tenemos un camino empedrado para transitar hacia la descarbonización del sector energético. Por lo tanto, debemos impulsar decididamente el fomento a las renovables desde los sectores de la sociedad mexicana si deseamos conseguir el bienestar social. La mención de que el cambio climático regresa a las esferas de los tomadores de decisiones en el ámbito internacional es esperanzador para la vida como la conocemos en este planeta. Los siguientes tópicos están alineados con la crisis de salud que estamos sufriendo hoy.
El cuarto punto, que menciona la revista Nature, se refiere al acceso abierto a las publicaciones científicas. Desde mi perspectiva es un punto crucial y que debemos atender y fomentar con miras a garantizar su impacto positivo. Sin embargo, debe quedar claro que de nada servirá en nuestra sociedad si no enfatizamos la enseñanza de la ciencia en todos los niveles educativos. De esta manera, también las actividades de divulgación científica se tornan esenciales para fomentar la apropiación del conocimiento científico y su posterior uso por amplios sectores de la población. De nada servirá a la población en general el acceso abierto de los hallazgos científicos si solamente pueden ser entendidos por una pequeña porción de ella; las actividades de divulgación y de difusión de estos hallazgos se tornan imprescindibles.
Después se mencionan a dos aspectos investigación en temas de salud, sobre células madre y Alzheimer para transitar a tópicos de la ciencia en el espacio con miras a Marte y a poderosos telescopios que redundarán en mejoras tecnológicas que disfrutarán las personas en el mediano plazo. Recordemos que las tecnologías que hoy demandan los estudios sofisticados en cualquier rama científica son las tecnologías que estarán disponibles para la población en el futuro. La telefonía celular es un ejemplo.
En estos momentos donde la esperanza de retornar a una vida con mayor contacto físico entre las personas proviene del conocimiento científico en su más amplio sentido, debemos reflexionar y promover que este conocimiento sea apropiado por sectores muy amplios de la población para que verdaderamente se puedan tomar decisiones basadas en ese conocimiento y en el futuro se pueda contender con menor dificultad a los retos que plantea la vida o que causamos en este planeta.


Una versión previa de este artículo fue publicada el día 6 de Enero en el periódico La Unión de Morelos.

miércoles, 11 de noviembre de 2020

En anhelo de energía accesible y limpia se viabiliza

La combinación de energía solar, eólica y baterías es una  alternativa tecnológicamente posible y económicamente viable, que podría alcanzar el anhelo de generar energía eléctrica 100% sin emitir gases de efecto invernadero para el año 2030, en la mayoría de las regiones pobladas del planeta. Sí, la frase es correcta y tan pronto como para el año 2030. Esta afirmación es producto de la discusión de un grupo de personas expertas conocidas como RethinkX. Este estudio coordinado por Adam Dorr y Tony Seba indica que  la adopción de la combinación de energía solar, eólica y baterías (SEB) está creciendo exponencialmente en el mundo y que la disrupción tecnológica hacia estas fuentes distribuidas de energía es inevitable porque para 2030 ellas ofrecerán la energía eléctrica más barata en la mayoría de las regiones del mundo.
RethinkX es un grupo de reflexión (think tank) independiente que analiza y realiza prospección sobre la velocidad y escala de disrupciones conducidas por la tecnología y sus implicaciones sociales. Este grupo conjuga esfuerzos para producir análisis imparciales orientados por los datos e información disponible. 
En este contexto de datos la visión de futuro, que construye RethinkX, indica que las opciones de generar electricidad con carbón, gas natural y nuclear se verán desplazadas durante la década que comienza y que no se admiten razonamientos para justificar inversiones adicionales a nivel mundial en estas tecnologías que hoy imperan.
Al leer este reporte encontramos conclusiones interesantes que son obtenidas con datos reales y confirmados. Entre estas implicaciones claves se mencionan que 1) (la que ya mencioné y más importante) un sistema eléctrico basado en 100% de SEB es  económica y tecnológicamente viable. 2) la cantidad de energía almacenada requerida en el futuro en baterías es menor de lo que en este momento se estima. 3) Un sistema eléctrico basado en SEB es más barato en áreas populosas. 4) Este esfuerzo demandará millones de empleos tanto en las partes de instalación de  sistemas fotovoltaicos como en el mantenimiento de turbinas eólicas y sistemas de baterías. 5) Con esta transición a SEB conducirá a una reducción de al menos 50% de las emisiones de gases de efecto invernadero. 6) La electrificación del transporte carretero es factible y conducirá a una reducción de la demanda del combustibles fósiles para el transporte del orden de 60%. 7) La generación de electricidad con estas fuentes renovables y baterías es una solución y no un problema. 8) La posibles superabundancia de electricidad que puede ser alimentada con SEB a la red conduce a una transformación del mercado eléctrico bajando los costos a precios por debajo de la generación con combustibles fósiles de hoy. 9) Los escenarios que asumen que la generación con SEB no puede ser mayor al 90% están equivocados porque ellos fallan en reconocer el valor adicional de la generación limpia. 10) Los beneficios adicionales que tiene la generación con SEB puede conducir a una inversión que aporte más del 100% de la energía requerida, bajando los costos y transformando aspectos sociales y económicos. 11) El crecimiento exponencial del sistema 100% de electricidad generada con SEB es actualmente posible y puede empezar de inmediato. 12) El sistema eléctrico debe ser analizado con base en el futuro más que en los costos actuales. 13) El cambio tecnológico hacia SEB es inevitables y no depende de subsidios, impuestos al carbón y otras intervenciones en el mercado. 14) Se debe pensar en un sistema SEB eficiente desde el punto de vista económico más que en términos tecnológicos. 15) El costo marginal casi cero que tienen la generación eléctrica con SEB implica que no deben ser desperdiciada. 16) El cambio disruptivo hacia la generación con SEB implica también un cambio profundo en la forma de transporte hacia su electrificación. 17) El cambio a las SEB implica también un cambio en el sector agroalimentario al potenciar la generación local.
 Aunque algunas conclusiones me parecen más enfocadas hacia privilegiar el desarrollo económico que las dimensiones sociales y organizacionales de la sustentabilidad, considero muy importante que las conozcamos y que analicemos estas visiones de mediano plazo que han sido construidas con datos y tendencias actuales. 
De lo más importante es que no se posterga el uso masivo de la generación eléctrica con renovables, sino que se observa la posibilidad de adoptarlas en el mediano plazo. 
En este mismo sentido el triunfo de Joe Biden en las elecciones presidenciales en Estados Unidos de América apunta a que habrá un impulso creciente hacia las fuentes renovables de energía, aspecto que debe ser retomado en la redefinición de la política de nuestro país y retomar lo planteado en las promesas de campaña del presidente Andrés Manuel López Obrador donde se contemplaba la adopción de fuentes renovables.
Desde mi perspectiva, estos análisis y redefiniciones en el mundo fomentan el optimismo para que la juventud redoble esfuerzos y construya un mundo con bienestar social al ver la posibilidad de encontrar empleo de calidad que propicie un mundo en armonía. Para mi es claro, que el sector de las renovables estará contribuyendo sustancialmente a este anhelo.

Este artículo fue publicado el día 11 de Noviembre en el periódico la Unión de Morelos.