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miércoles, 18 de diciembre de 2024

Complementariedad entre solar y eólica

En temas de implementación de energías renovables se menciona mucho la variabilidad de las fuentes renovables. Es común que se diga que no son funcionales o que son caras porque no siempre están presentes. Este hecho es tan cierto como que en la noche no brilla el sol, pero en la noche generalmente temprano en la mañana o en el atardecer podemos sentir viento. Muchas veces, hemos mencionado este hecho y decimos que estas dos fuentes renovables son complementarias. Es decir, que cuando una no se manifiesta la otra si está presente y viceversa.
Recientemente, el equipo de trabajo de temas eólicos en el IE-UNAM publicó un estudio sobre la complementariedad de las disponibilidades de energías solar y eólica en la península de Yucatán. En este estudio analizamos la complementariedad de la energía eólica marina y la solar fotovoltaica para satisfacer la demanda eléctrica de la península de Yucatán. 
Para realizar este estudio se usaron datos meteorológicos entre 2016 y 2020. de lo más interesante es que se ha establecido una metodología para hacer este tipo de estudios en cualquier región de México y de América Latina. Usando datos del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas, ERA5, que son datos abiertos. De hecho, es la quinta generación de este tipo de datos y han sido mejorados en los últimos años. Este conjunto de datos proporciona información horaria en una cuadrícula espacial de 0.25°x0.25°. Los datos incluyen variables meteorológicas como la velocidad del viento, la radiación solar y la temperatura del aire a 2 m sobre el suelo. Con estos datos estimamos la producción de energía renovable, solar y eólica y podemos comprender la dinámica de la disponibilidad de la energía solar y viento para que mediante sistemas fotovoltaicos y generadores eólicos para asegurar un suministro de energía consistente a lo largo del tiempo. En la parte estadística, primeramente se empleó el coeficiente de Spearman para evaluar la complementariedad temporal en diferentes escalas de tiempo: diaria, semanal y anual. Este enfoque asegura que se tenga una verdadera complementariedad. Enfatizo este punto, ya que la complementariedad se puede dar de manera estacional, es decir, que en invierno haya una fuente y en verano otra, pero no a escala diaria. Al incorporar estas tres escalas de tiempo se puede concluir que la combinación de ambas energías renovables ofrece una solución para la región.
También es importante mencionar que se utilizaron datos de reanálisis, es decir, un conjunto de datos meteorológicos que se produce combinando modelos numéricos con datos reales. Este proceso genera una reconstrucción coherente de las condiciones atmosféricas del pasado para que con modelos de pronóstico predecir los comportamientos en el futuro. 

Imagen generada con inteligencia artificial mediante la frase: "A bustling Mexican city radiates under the sun, adorned with sleek solar panels and elegant wind turbines. The scene is captured in a stunning photograph, showcasing the harmonious blend of modern technology and traditional architecture. Each detail is vivid and crisp, from the vibrant colors of the buildings to the gleaming surfaces of the renewable energy sources. The image is a masterpiece, inviting viewers to marvel at the innovative and sustainable cityscape before them. In the horizon, a brilliant Yucatan peninsula landscape with a Mayan pyramid." en leonardo.ai

Estos datos y los modelos desarrollados se pueden utilizar para planificar el desarrollo del sector energético, determinando las capacidades necesarias para satisfacer la demanda regional. En particular, para la península de Yucatán se pudieron construir escenarios posibles donde se satisficiera la demanda.
Uno de los escenarios posibles fue para cubrir el 50 % de la demanda eléctrica de la península con 950.2 MW de solar fotovoltaica distribuida y descentralizada y 966.1 MW de eólica en mar abierto. Otro escenario analizado fue la cobertura de un 80 % de la demanda donde se requeriría de 1,520 MW de solar fotovoltaica distribuida y de 1,545 en mar abierto. En este estudio se muestra claramente como las fuentes renovables pueden ser complementarias y su implementación posible.
El equipo de trabajo del IER-UNAM está en posibilidades de realizar este tipo de estudios para las diferentes regiones del país o de América Latina, donde no se han realizado estos estudios y con ellos planear el futuro de la transición energética hacia las renovables en nuestras regiones.

Una versión previa de este artículo fue publicada el día 18 de Diciembre en el periódico la Unión de Morelos.

miércoles, 16 de octubre de 2024

Nuevas para las energías renovables

Hace poco más de 5 años, en mayo de 2019, podíamos leer “La nueva política del Estado mexicano impulsará el desarrollo sostenible mediante la incorporación de poblaciones y comunidades a la producción de energía con fuentes renovables… La transición energética dará pie a impulsar el surgimiento de un sector social en ese ramo, así como para alentar la reindustrialización del país.” Este texto está en el Plan Nacional de Desarrollo (PND) del Lic. Andrés Manuel López Obrador. En la actualidad, al paso de los años y ya que su gobierno ha terminado, podemos notar que no se cumplió esta propuesta. Hubo promesas, y muchas, que no se cumplieron.
La primera semana de este octubre la Dra. Claudia Sheimbaum Pardo, al iniciar su período como presidenta, retoma el tema de las fuentes renovables de energía y anuncia que para el 2030 se producirá electricidad hasta con un 45 % de renovables. Es claro que esta propuesta nos realínea hacia el objetivo de ser 100 % renovables para el 2050. Por supuesto que estamos deseosos de que se cumpla y que la electricidad en México se genere con renovables.
Ya en el año 2019, enfaticé que la propuesta en el PND de López Obrador era una meta posible y que merecía ser apoyada. Sin embargo, no se tomaron las medias políticas y económicas para lograrla.
Se tienen que configurar estrategias con indicadores para que se pueda monitorizar su avance, habrá que redoblar esfuerzos, hemos perdido valiosos años; pero considero factible alcanzar la meta del 45 % de renovables en la generación eléctrica.

Imagen generada con inteligencia artificial mediante la frase "Aerial photo captured by a drone of a picturesque rural town bathed in sunlight. The town is characterized by its traditional architecture and charming cobblestone streets. Numerous rooftops are adorned with solar panels, showcasing a commitment to renewable energy. In the heart of the town, a school stands out with a large, community-owned photovoltaic system. Children and adults can be seen enjoying the school grounds, basking in the warm sunlight and playing happily. The overall atmosphere is one of peace, sustainability, and community spirit." en leonardo.ai

Seguramente ustedes que están leyendo estas líneas se preguntan y como le podemos lograr si hemos perdido 6 años. Comparto su opinión que hemos perdido estos años, pero tampoco íbamos por buen camino en los años anteriores. Durante el gobierno de los licenciados Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto tampoco las políticas estaban diseñadas para fomentar decididamente a las fuentes renovables. Así que en la actual administración de la Dra. Sheimbaum se pueden diseñar las estrategias que impulsen verdaderamente a las renovables y se empiece a combatir el cambio climático desde el gobierno federal alineando al sector empresarial y social con este fin.
Si bien el contexto internacional era favorable en aquel 2019 hoy en 2024 es mucho más favorable. Para sustentar esta afirmación podemos consultar los reportes de las agencias internacionales dedicadas a la energía Agencia Internacional de Energía (IEA) y la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA). Ambas agencias tienen análisis que nos permiten ser optimistas. Aunque debemos aceptar que no será fácil la transición con una red de transmisión y distribución arcaica que requiere capital para transformarla en una red inteligente que adquiera información, la procese y actúe para incrementar la eficiencia y confiabilidad en el servicio eléctrico para toda la población. Hoy el servicio eléctrico deja mucho que desear en aspectos de calidad y confiabilidad para un sector muy amplio de la población. Recordemos que no es lo mismo acceso a la electricidad que un servicio de calidad y confiable.
Veamos lo que nos indica IRENA: La capacidad instalada en 2023 de energía renovable estableció un récord en 2023 con 473 GW, un aumento del 54 % en comparación con las instalaciones de 2022 que representa el mayor crecimiento anual desde el año 2000. En 2010, el costo nivelado promedio de electricidad mundial (LCOE) de la energía eólica terrestre fue un 23 % superior al LCOE medio ponderado de los combustibles fósiles. En cambio, en 2023, el LCOE medio ponderado mundial de los nuevos proyectos eólicos terrestres fue un 67 % inferior al promedio ponderado de esas soluciones alimentadas con combustibles fósiles. Lo más notable fue el cambio en la energía fotovoltaica, ya que en 2010, el LCOE promedio ponderado global de la energía solar fotovoltaica fue 414 % más alto que el LCOE promedio ponderado de la solución más barata alimentada con combustibles fósiles; sin embargo, debido a una disminución espectacular de los costos, en 2023 la energía solar fotovoltaica costó 56 % menos que la solución promedio ponderada alimentada con combustibles fósiles de menor costo. La energía fotovoltaica en estos 14 años ha bajado un 96 % su costo, no es posible decir que es más cara.
En este mismo sentido está el informe de la IEA que considerando las políticas y las condiciones del mercado actuales prevé un escenario principal 5,500 gigavatios (GW) de nueva capacidad renovable entren en funcionamiento en 2030. Esta capacidad instalada implica que las incorporaciones de capacidad renovable global seguirán aumentando cada año, hasta alcanzar casi 940 GW anuales en 2030, un 70 % más que el nivel récord alcanzado el año 2030. La energía solar fotovoltaica y la eólica juntas representan el 95 % de todo el crecimiento de la capacidad renovable hasta finales de esta década debido a su creciente atractivo económico en casi todos los países. La IEA enfatiza que el gran potencial de energías renovables que aún no se ha explotado en las economías emergentes y en desarrollo se puede materializar si se mejoran las políticas. Los elevados costos de financiamiento reducen el atractivo económico de las energías renovables en la mayoría de las economías emergentes y en desarrollo. Otro reto importante es la débil infraestructura de la red. Esto ya lo habíamos señalado en el caso de México. Para solucionar estos problemas, la IEA propone medidas para reducir los riesgos, como la creación de entornos normativos estables con objetivos claros a largo plazo. En los países con exceso de capacidad de combustibles fósiles con contratos a largo plazo, los responsables de las políticas podrían considerar la posibilidad de renegociar los contratos de energía y combustibles para acelerar la eliminación gradual de las plantas de combustibles fósiles. Esta última recomendación, considero, es una de las más importantes y que indica que la compra de plantas generadoras de electricidad con combustibles fósiles en el sexenio pasado no fue una buena idea. Adicionalmente señala que la inversión en infraestructura de las redes eléctricas está retrasada en el mundo. Esta es la situación en el mundo y en nuestro país también.
Necesitamos transitar hacia las fuentes renovables de energía, hacer eficiente el uso de la energía y promover que la energía sea de calidad para la mayoría de la población. Vamos tarde como país y como población mundial; pero los análisis económicos, técnicos y sociales nos indican que podemos transitar hacia un uso menos dañino de la energía en todos los sectores de la economía y de los servicios sociales. No perdamos esta oportunidad nuevamente.

Una versión resumida de este artículo fue publicada el día 16 de octubre en el periódico la Unión de Morelos.

miércoles, 28 de agosto de 2024

Fotovoltaicos comunitarios o en azoteas

Las propuestas de algunas mujeres que están pronto a tomar los puestos de decisión involucran el fomento a las fuentes renovables de energía. En particular, considero que la promoción de la generación descentralizada y distribuida mediante energía solar fotovoltaica ofrece numerosas ventajas, incluyendo la autonomía energética, ahorros en costos y reducción de emisiones, entre otras. Recientemente, se publicó un artículo que aborda los aspectos económicos en que difieren la adopción de azoteas fotovoltaicas o de generación comunitaria fotovoltaica. En el pasado se ha dejado que las personas o comunidades por iniciativa propia intenten adoptar estos modelos y no se ha definido una política de promoción. En nuestro país, el crecimiento de las instalaciones fotovoltaicas en los techos de los domicilios ha ido creciendo a pesar de que no hay incentivos diseñados para su promoción. Las instalaciones comunitarias de energía solar fotovoltaica han tenido un desarrollo más lento.
Las ventajas de las instalaciones en los techos de las casas se traducen, para quien posee o habita en estas casas, en que pueden generar su propia electricidad, reduciendo su dependencia de la red eléctrica y, aunque una porción de la energía utilizada está subsidiada por el gobierno federal mediante la CFE, se  ahorra en el costo real de la electricidad. Al generar electricidad desde fuentes renovables, se disminuye la emisión de bióxido de carbono. Las casas con paneles solares a menudo tienen un mayor valor de reventa, ya que quien las compra se beneficia del ahorro energético. En la mayoría de los casos, la instalación de paneles solares en techos es relativamente sencilla. Estos sistemas de paneles solares combinados con baterías proporcionan mayor resiliencia al ofrecer una alternativa viable en caso de apagones o fallos en la red eléctrica. Aunque la inversión inicial puede ser alta, los sistemas fotovoltaicos en los techos tienden a generar ahorros significativos con el tiempo al reducir las facturas de electricidad y aumentar la resiliencia en especial para los pequeños negocios.

Imagen generada con inteligencia artificial mediante la frase: "Aerial photo captured by a drone of a picturesque rural town bathed in sunlight. The town is characterized by its traditional architecture and charming cobblestone streets. Numerous rooftops are adorned with solar panels, showcasing a commitment to renewable energy. In the heart of the town, a school stands out with a large, community-owned photovoltaic system. Children and adults can be seen enjoying the school grounds, basking in the warm sunlight and playing happily. The overall atmosphere is one of peace, sustainability, and community spirit." en leonardo.ai #leonardolearn

Las instalaciones comunitarias, es decir sistemas fotovoltaicos que dan servicios a colonias, conjuntos habitacionales o comunidades, son una opción colectiva para generar electricidad en forma descentralizada y distribuida. Los proyectos comunitarios suelen tener una capacidad mayor que los sistemas individuales, lo que reduce los costos por kilovatio instalado y mejora la eficiencia general del sistema. Personas que no pueden instalar paneles en sus casas (por falta de espacio, edificios de departamentos, etc.) pueden participar en proyectos comunitarios y beneficiarse de la energía renovable. Las granjas solares se pueden ubicar en áreas óptimas para la captación de energía solar, maximizando la generación de electricidad. Este tipo de proyectos fomenta la participación comunitaria y puede beneficiar a sectores desfavorecidos al democratizar el acceso a la energía renovable. Una comunidad con generación y almacenamiento propios puede seguir funcionando en caso de interrupciones en la red eléctrica. Estos sistemas pueden optimizar la producción, para atender el consumo variable maximizando los beneficios de la instalación al administrar inteligentemente la entregas de energía.
En este contexto las personas que tomarán las decisiones en los próximos años deben diseñar esquemas para promover la adopción de la energía renovable en las diferentes poblaciones. Es claro, que tenemos la urgencia por establecer objetivos ambiciosos de sustitución de los combustibles fósiles y alcanzarlos rápidamente. Esta dirección apunta el artículo que mencioné , su análisis económico incluye una dimensión temporal en las metas que se especifican en los modelos que analizan este proceso de adopción. En particular, esta definición de metas con el paso del tiempo considera el establecimiento de subsidios y su influencia en la adopción de energía solar. Otro aspecto, que señala el trabajo, es la necesidad de impulsar innovaciones en los modelos comerciales, particularmente enfocados promover la energía solar comunitaria. En este trabajo se modeló la demanda de electricidad de un hogar como un proceso estocástico de tiempo continuo, lo que permite centrarse en las decisiones de adopción de los hogares y su elección entre energía solar comunitaria y energía solar en la azotea. Uno de los resultados del estudio es la derivación de un umbral de ingresos que rige la elección entre instalaciones en las azoteas o por sistemas comunitarios. Adicionalmente se obtuvieron los parámetros necesarios para definir los niveles de subsidio para modificar el umbral de selección. Es decir, con estos modelos económicos dinámicos se pueden definir los subsidios dependiendo de la distribución de ingresos para cumplir con los objetivos tanto en capacidad instalada como en el tiempo de adopción.
En mi opinión, las medidas de promoción del uso de fuentes renovables de energía no deben basarse en ocurrencias, tenemos las herramientas de modelado para poder analizar, mediante simulaciones, las diferentes propuestas y definir las que aumenten su impacto y beneficio social.

Este artículo fue publicado el día 28 de agosto en el periódico la Unión de Morelos

miércoles, 22 de mayo de 2024

Hablamos en el desierto

A veces pienso que hablamos en el desierto y nadie nos lee o escucha. Cada vez estoy más convencido que efectivamente cada día nos acercamos más a la desertificación de las regiones selváticas de nuestra América Latina, en particular de México, y quizá por eso pronto hablaremos en el desierto y no solo metafóricamente.

Imagen generada con inteligencia artificial mediante la frase: "A strong, indigenous Mexican man stands in the foreground, his body giving the back to the viewer. His body is etched with wisdom and concentration as he speaks. The painting is done in Juan O'gorman's signature style - bold outlines, vibrant colors, and a focus on social realism. The painting should evoke a sense of resilience, strength, and the importance of communication in a harsh environment. The background depicts a vast, arid desert landscape without people." en leonardo.ai.

Estamos sufriendo la tercera ola de calor en este año en México y no estamos atendiendo y actuando para mitigar las causas.
Por supuesto que tenemos muchos años de estar alertando a las diferentes comunidades que nuestra adicción a la energía de los combustibles fósiles y a la forma de promover el desarrollo económico de las regiones provoca que el clima en el planeta Tierra esté cambiando. Decirlo de esta manera suena lejano y despreocupadamente; lo que está cambiando son las diferentes formas en las que hemos vivido tanto las personas como las demás especies en NUESTRO planeta por cientos de miles de años.
Las frases que llaman a la acción para la transición energética resultan ahora trilladas, suelen no ser escuchadas y pasan a ser parte normalizada de nuestra vida cotidiana.
Ya sabemos que cuando no tenemos satisfechas nuestras necesidades primarias, el largo plazo pasa a segundo término y eso es lo que sucede en parte de la población mexicana. Sin embargo, no solo los que no alcanzan a cubrir sus necesidades básicas dejan para el futuro la transición energética. Una buena parte de la población que tiene sus necesidades básicas más que cubiertas, con derroche de egoísmo, evita transitar hacia un consumo responsable tanto en recursos como en energía.
Pero, primero, atendamos lo urgente. Ante estas olas de calor lo primero que tenemos que considerar es hacerle caso a las esporádicas y simples advertencias que recibimos. Tenemos que desarrollar campañas de información y sensibilización sobre los riesgos de las olas de calor y enfocar esta información a los grupos vulnerables: infancias, personas mayores o con enfermedades crónicas. Gestionar adecuadamente el agua y reducir su consumo en actividades no esenciales, especialmente en estas olas de calor. Promover generación de sombra con elementos naturales para generar microclimas frescos. 
Nos hemos percatado que durante estas olas de calor, el consumo de energía se dispara. Parece contradictorio que en estos eventos es cuando más energía solar llega a nuestros entornos y no estemos usando los sistemas fotovoltaicos para acondicionar nuestras edificaciones. 
Si bien las fuentes de energía renovable no tienen un impacto directo en la temperatura ambiente ni en la intensidad de las olas de calor, su uso desempeña un papel crucial en la gestión de las olas de calor y sus efectos en el futuro cercano. Las energías renovables no solo contribuyen a mitigar el cambio climático, una de las principales causas del aumento en la frecuencia e intensidad de las olas de calor, sino que también ofrecen varias ventajas específicas para manejar sus consecuencias. Recordemos que el uso de los combustibles fósiles es la principal causa del cambio climático global. 
Los aspectos que podemos empezar a cambiar en nuestros entornos involucran el cambio de la infraestructura urbana, digamos: techos verdes o paredes verdes, parques y espacios verdes para disfrutar el ambiente citadino en lugar de vialidades para los automóviles, fomento al transporte público eléctrico y a la movilidad no motorizada. Dotar a nuestras edificaciones de estrategias de climatización pasiva. Promover el uso de las fuentes renovables de energía, ya que al ser distribuidas y no depender de un suministro centralizado, pueden aumentar la resiliencia de las redes eléctricas y garantizar el acceso a la energía durante las olas de calor, especialmente en zonas críticas como hospitales, centros de salud y escuelas. Recordemos que la energía eléctrica generada con sistemas fotovoltaicos es más barata que la generada con combustibles fósiles. Los ahorros económicos y la reducción de la dependencia de combustibles fósiles que genera la transición hacia energías renovables pueden ser reinvertidos en medidas de adaptación y preparación para las olas de calor, como la creación de infraestructura verde, la mejora de sistemas de alerta temprana y la implementación de programas de educación y asistencia a poblaciones vulnerables, armando una transición justa. El uso de fuentes renovables de energía no solo ayuda a reducir los factores que contribuyen al cambio climático y, por ende, a las olas de calor, sino que también ofrece soluciones prácticas y sustentables para manejar sus efectos inmediatos y a largo plazo.
Seguramente, usted que lee estas líneas ya concluyó que este tipo de infraestructuras urbanas y de estrategias son las que debemos exigir a quienes quieren ocupar los puestos de gobierno en todos los niveles y así es. 
Recordemos que la transición hacia energías renovables debe ser un proceso participativo que considere aspectos sociales, económicos y ambientales, asegurando el aprovisionamiento de energía justo y equitativo de todos los sectores de la sociedad.
Seguramente, ustedes notaron que usé varias veces el concepto de recordar, lo hemos dichos muchas veces, pero cada vez es más urgente nuestra acción y, lamentablemente, cada vez parece que estos llamados se integran más al baúl de las pasividades. Nuestro actuar puede evitar que hablemos en el desierto.


Este artículo fue publicado el día 22 de mayo en el periódico La Unión de Morelos

miércoles, 3 de abril de 2024

Insisto: transitar a una sociedad postpetróleo es urgente

Hace algunos días proponía que era imperioso cerrar refinerías e instalar sistemas fotovoltaicos descentralizados y distribuidos por las diferentes regiones en México; pero también en el resto de los países de América Latina. Algunas personas se indignaron por esta propuesta, alegando que las refinerías de petróleo se utilizan para muchas otras cosas. Tienen razón las refinerías también procesan diferentes materiales, pero en la actualidad están destinadas principalmente para producir combustibles. Ya desde hace algún tiempo he dicho que no me opongo a que extraigamos el petróleo, lo procesemos, pero no lo quememos . Hoy quiero enfatizar estos dichos. 

Imagen generada con inteligenci artificial mediante la frase "Image of happy people walking towards a natural and beautiful Latin American city" en leonardo.ai

Debe quedar claro que desde el punto de vista energético la generación de electricidad mediante fuentes renovables es una meta a seguir y es urgente. También es evidente que el actual modo de vida necesita muy diversos materiales que provienen del petróleo y son producidos en estas refinerías.
Por supuesto que en una refinería se obtienen materias primas para la producción de una amplia variedad de plásticos, que se utilizan en envases, juguetes, muebles, dispositivos electrónicos entre otros usos. También muchos ingredientes activos en medicamentos provienen de derivados del petróleo. Ingredientes como parafina, vaselina, aceites minerales y otros derivados del petróleo se utilizan en la fabricación de productos cosméticos y de cuidado personal como cremas, lociones, entre otros. Algunos productos químicos derivados del petróleo se utilizan en la fabricación de fertilizantes, que son esenciales para la producción de alimentos. Muchos detergentes y productos de limpieza contienen ingredientes derivados del petróleo, como los surfactantes. La industria textil, también, utiliza productos derivados del petróleo en la fabricación de materiales sintéticos como el poliestireno, polietileno, polipropileno, policloruro de vinilo y el nailon, que se utilizan en la producción de botellas, envases de detergentes, envoltorios de alimentos, tapas de botellas, juguetes, espumas de embalaje, tuberías, ropa y otros textiles. Estos productos son parte de nuestra vida cotidiana y facilitan el modo de vida actual. 
Es muy importante que sepamos que la mayoría de estos productos no son biodegradables y pueden tener un impacto negativo en el medioambiente, ya que pueden tardar cientos o miles de años en descomponerse. Recomiendo ver el documental Plastic Planet que vi hace algunos años en el festival CinemaPlaneta aquí en Cuernavaca.
Desde mi perspectiva el petróleo ha posibilitado el actual modo de vida, pero después de un siglo nos hemos percatado que lo hemos usado sin medir sus posibles impactos en nuestro ambiente y por ende en nuestra propia vida. En la actualidad hay una intensa actividad de investigación sobre el efecto sobre nuestra salud que tienen los microplásticos que se encuentran en nuestros cuerpos.
Estos estudios han motivado a que una parte importante del sector científico enfoque sus esfuerzos hacia el desarrollo de alternativas sustentables a estos productos, como los bioplásticos y los fertilizantes orgánicos. 
Es decir, además de modificar nuestra forma de obtener energía y pasar de los combustibles fósiles a la generación eléctrica con renovables debemos promover la instalación de biorefinerías. 
Las biorefinerías son instalaciones industriales que procesan materiales biológicos renovables, como desechos agrícolas, forestales o residuos orgánicos, para producir una variedad de productos bioquímicos, biocombustibles, materiales y productos químicos renovables. A diferencia de las refinerías de petróleo, que procesan crudo para producir estos productos, las biorefinerías utilizan materias primas renovables de origen biológico. En general pueden utilizar materiales biológicos primarios; pero, en mi opinión, debemos enfocarnos en el uso de materiales biológicos de segundo uso o de desecho y producir biocombustibles (bioetanol, biodiésel, biogás), productos químicos para la industria, materia prima para productos farmacéuticos, etc. Todo esto se puede, actualmente puede ser más caro, pero lo mismo decíamos hace algunos años de la generación fotovoltaica.
No dejo de reconocer que el petróleo ha sido el oro negro para nuestra sociedad, pero también el uso irracional que le hemos dado, no solo ha causado el cambio climático, sino que puede afectar nuestro organismo. Enfatizo, es el uso que le hemos dado no el petróleo en sí mismo.
No quiero ser alarmista, pero podríamos iniciar una fase de salida de los combustibles fósiles y de las refinerías de petróleo y encaminarnos hacia la generación de electricidad con fuentes renovables y al mismo tiempo esforzarnos en el diseño e instalación de biorefinerías. Estas opciones, parecen tener menores impactos ambientales y en nuestros entornos que las tradicionales basadas en el petróleo.
Insisto, debemos pensar en soluciones sociotecnológicas sustentables que consideren las capacidades de las diferentes regiones. Claramente esto implica cerrar la producción de energía como hoy la conocemos y de los materiales que se procesan en las refinerías de petróleo. Estas ideas las sintetizo en una simple frase: “cerrar refinerías e instalar fotovoltaicos”, pero involucran muchas otras sociotécnicas. Las personas que hoy están buscando nuestro apoyo para gobernarnos deberían considerar estos puntos y hacer propuestas para una era postpetróleo. En estos textos de opinión hay algunas posibles propuestas. 



Este artículo fue publicado el día 2 de abril en el periódico la Unión de Morelos

miércoles, 13 de marzo de 2024

Cerrar Refinerías vs Instalar Fotovoltaicas

En los últimos días se ha discutido en el ámbito político sobre el cerrar algunas refinerías de petróleo por ser contaminantes. La ubicación de refinerías de petróleo en las proximidades de zonas urbanas ha sido motivo de creciente preocupación debido a los múltiples impactos negativos que estas instalaciones pueden tener en la salud humana y el medio ambiente. Aunque las refinerías desempeñan un papel crucial en la producción de derivados del petróleo, su coexistencia cercana a las poblaciones plantea una serie de desafíos significativos. Estos efectos abarcan desde la contaminación ambiental hasta riesgos para la salud pública y la calidad de vida de la población humana y animal de sus entornos.
Como antecedente podemos citar que la refinería “18 de Marzo” en la delegación de Azcapotzalco cerró definitivamente en 1991. Esta decisión se tomó debido a la contaminación ambiental que generaba en una zona urbana densamente poblada como la Ciudad de México. El proceso de desmantelamiento de la refinería comenzó en 2002. Si bien es cierto que la refinería se construyó en los primeros años de la década de la expropiación petrolera y modernizada una década después, para la década de 1980 estaba contaminando seriamente la Ciudad de México. En aquel entonces la presión social y los grandes índices de contaminación de la ciudad fueron los argumentos para cerrarla.  El terreno donde se encontraba la refinería se ha transformado en un parque público llamado “Parque Bicentenario”. Sin embargo, hay que mencionar que el proceso de desmantelamiento de la planta y descontaminación de los suelos llevó varios años. Algunos hechos que no se pueden discutir.
En primer lugar, las refinerías son conocidas por emitir una variedad de contaminantes atmosféricos, además de CO2, emiten partículas finas, óxidos de nitrógeno y compuestos orgánicos volátiles. Estos contaminantes pueden tener consecuencias perjudiciales para la población humana en problemas respiratorios y otros trastornos de salud. Además, la exposición crónica a estas emisiones puede aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares y respiratorias, afectando especialmente a grupos vulnerables. Otro aspecto preocupante es el riesgo de accidentes industriales en las refinerías, como fugas de productos químicos peligrosos o explosiones. Estos eventos pueden tener consecuencias catastróficas para las comunidades vecinas, poniendo en peligro la vida de las personas y causando daños irreparables en el suelo y subsuelo. La proximidad de refinerías a áreas densamente pobladas aumenta el potencial impacto de tales accidentes, generando un temor constante entre los residentes locales. También presionan el recurso hídrico de la zona y son generalmente ruidosas.
Tenemos que reconocer que las refinerías de petróleo desempeñaron un papel crucial en la producción de combustibles y productos derivados del petróleo que fueron fundamentales para el funcionamiento de la sociedad actual. Contribuyeron significativamente a la creación de empleo y al crecimiento económico al generar oportunidades laborales y estimular la industria relacionada. Además, proporcionaron una fuente constante de energía para diversas aplicaciones, desde el transporte hasta la generación de electricidad.
Una de los productos de las refinerías son los combustibles que usamos cotidianamente como fuentes de energía. En la actualidad la ciencia ha conducido al desarrollo de las fuentes renovables que son técnicamente factibles y económicamente viables. En particular, las plantas fotovoltaicas, como la de la Central de Abastos de la Ciudad de México, representan una forma más sustentable y limpia de generar electricidad. Su principal ventaja radica en la capacidad de aprovechar la energía solar, una fuente renovable y respetuosa con el medio ambiente. Las plantas fotovoltaicas no emiten gases de efecto invernadero durante su operación, contribuyendo así a la reducción de la huella de carbono y mitigando el cambio climático. 

Imagen generada con inteligencia artificial mediante las frase de ilustrar una refinería y una planta fotovoltaica en los techos en leonardo.ai y luego yuxtapuesta por JAdRP. 

Adicionalmente la generación fotovoltaica puede desarrollarse de manera distribuida y descentralizada. Esta última opción, la descentralizada, significa que la generación de energía ocurre más cerca del punto de uso, reduciendo las pérdidas asociadas con la transmisión a largas distancias. Además, la generación distribuida fotovoltaica fomenta el empleo local, la autonomía energética y permitiendo a la población usuaria tener un mayor control sobre su consumo y costos. De lo más importante es que la generación distribuida fomenta la resiliencia del sistema eléctrico al descentralizar la producción y reducir la vulnerabilidad ante eventos climáticos extremos.
La transición energética hacia un modelo descentralizado con renovables no solo promueve la eficiencia energética y la democratización de la energía, sino que también aborda los desafíos medioambientales, allanando el camino hacia un futuro sustentable.
Desde mi perspectiva, no hay dilema. El cierre de las refinerías es inminente y cuanto más pronto mejor. El acompañamiento de estos cierres de refinerías debe ser acompañado de la promoción de la generación distribuida con renovables en concordancia con las capacidades y necesidades locales. Considero muy importante fomentar la electrificación con renovables de nuestras actividades productivas y cotidianas en los diferentes entornos socio ambientales. Estamos cercanos a la conmemoración de la expropiación petrolera, podemos iniciar este año con la era de las fuentes renovables de energía de manera distribuida en concordancia con las localidades.


Una versión previa de este artículo fue publicada el día 13 de marzo en el periódico la Unión de Morelos

miércoles, 8 de junio de 2022

Energía renovable y energía sustentable

En mis pláticas cotidianas me comentan frecuentemente sobre que las fuentes renovables no son soluciones completas, mencionando ejemplos de comunidades afectadas por un uso no adecuado de la generación eléctrica con renovables. Por eso digo que el concepto de energías renovables es técnico y se refiere a la energía generada con una fuente que se usa a una tasa menor de la que se renueva. En cambio, el concepto de energía sustentable involucra soluciones energéticas que consideran las dimensiones de la sustentabilidad y la energía sustentable si es una forma de solución energética para entornos locales considerando sus diferentes capacidades. ¿Qué sucede en nuestro país? o en el mundo en este tema.
En el ámbito de la energía y en particular en cuanto a electricidad se dice que nuestro país tiene una amplia cobertura, ya que más del 98 % de la población tiene acceso a la electricidad. Efectivamente, el fluido eléctrico llega a la mayoría de la población en México. Sin embargo, es importante enfatizar que no solamente debemos poner atención en el hecho de que en nuestros domicilios haya la posibilidad de usar la electricidad, sino que debemos evaluar si esa electricidad es energía de calidad. Por supuesto, que en estos temas hay algunos que son más técnicos como la frecuencia, el voltaje y la intermitencia del servicio que hace que no tengamos la electricidad de calidad que se tiene en otros lugares del mundo. Sin embargo, podemos indicarlos en términos de uso. 
Por ejemplo, cuando llegué a Cuernavaca hace unos 30 años en la zona de Ocotepec teníamos un problema de voltaje alto. Esta situación implicaba que los aparatos electrónicos se descomponían con facilidad en cambio en la Unidad Habitacional Morelos había voltaje bajo y los refrigeradores se descomponían más frecuentemente. El servicio eléctrico debe ser evaluado considerando que esté disponible para ser usado por las personas. Recordemos que la energía en sí misma no es un fin, sino que es el medio para que tengamos satisfactores y beneficios. Es más hay lugares en nuestro país donde el servicio eléctrico no puede alimentar máquinas para que las personas utilicen la energía para ofrecer productos o servicios con valor de intercambio.
Recientemente, se publicó un artículo en la revista Nature Energy donde se menciona que el acceso a la electricidad de calidad facilita las actividades para generar bienes o servicios, que a su vez contribuyen al crecimiento económico de las localidades. Pero el crecimiento no puede sostenerse sin abordar la desigualdad de género en varias esferas, incluidas las barreras que enfrentan las mujeres para construir sus formas de obtener ingresos. Aunque el artículo se refiere a un entorno africano, el ampliar las oportunidades para las mujeres que emprenden actividades económicas son de las políticas que deben ser implantadas también en la región Latino Americana y en nuestro país. 


Mounting of solar panel 2

Hace varias décadas el llevar electricidad de calidad a lugares apartados o lugares donde la población no podía pagarla era una labor titánica y no económicamente posible. Sin embargo, el uso de sistemas de generación distribuida con fuentes renovables de electricidad a pequeña escala es hoy en día una posibilidad real y factible para brindar acceso a la energía de calidad a esa proporción de la población. Estos sistemas distribuidos contribuyen a la creación de empresas y a empleos locales con salarios dignos y especializados. En regiones complicadas como Tanzania se informa se ha encontrado que el acceso a la energía proporcionada por estos sistemas de electricidad renovable a pequeña escala cambia la dinámica empresarial y fomenta la innovación, pero reproduce las estructuras que determinan la asignación de energía y recursos en las comunidades locales.
Sin embargo, un punto importante a señalar es que el uso de las fuentes renovables de forma distribuida no equilibra de inmediato las desigualdades de género que existen en nuestras sociedades. El estudio en Tanzania apuntó que las desigualdades en la forma de posesión de la tierra, el acceso a créditos, las posibilidades de comprar, gestionar y manejar de maquinaria entre otras inequidades imposibilitaron el desarrollo igualitario entre varones y mujeres en el aprovechamiento de las fuentes renovables distribuidas. Podríamos encontrar situaciones similares en la región Latino Americana.
Con estas ideas quiero enfatizar que si bien la generación distribuida con fuentes renovables de energía es una solución técnica y económicamente viable, es necesario revisar con detalle los otros aspectos relacionados con las dimensiones social y organizacional de la sustentabilidad.
En síntesis, la energía renovable no garantiza que el uso de energía sea sustentable. Por esa razón, debemos procurar que nuestras acciones consideren los cuatro pilares de la sustentabilidad, la Naturaleza, la Economía, lo Social y la Organización específica de la región y de la población donde se utilizarán las fuentes renovables.


Este artículo fue publicado el día 8 de junio en el periódico la Unión de Morelos

miércoles, 19 de enero de 2022

Es posible caminar hacia la energía sustentable en México

Esta semana comenzó el parlamento abierto para discutir la propuesta de reforma constitucional sobre la industria eléctrica. Me anticipo a decir que, aunque no parezca, tenemos la oportunidad de cambiar las cosas para que aceleremos la transición hacia energías renovables y el bienestar social. Por supuesto que si pensamos en estas direcciones, tenemos que pugnar por cambios que no se apuntan en la propuesta presidencial y que tampoco se habían impulsado con vehemencia en el pasado. Con estas advertencias debe quedar claro que el camino será más que complicado y que enfrentaremos ideas preconcebidas hace algunas décadas, que han revivido inexplicablemente, e intereses creados en los últimos años.
En mi opinión, la visión que nos permitirá conciliar los aspectos económicos con los ambientales y los sociales involucra a la sustentabilidad. Recordemos que con el concepto de sustentabilidad consideramos que es un paradigma que busca considerar simultáneamente las dimensiones de la naturaleza, la economía, la sociedad y la organizacional. Con esta visión de que en cada acción, en cada estrategia y en cada evaluación de resultados se involucren estas cuatro dimensiones, se potencializa la construcción del bienestar social. El concepto de bienestar social también involucra el bienestar de todas personas y de las otras especies con las que compartimos el planeta.
En este marco de referencia, uno de los problemas que enfrentamos hoy en día es el cambio climático que por más de un siglo hemos causado las personas que hemos usamos los combustibles fósiles de una manera que maximiza la rapidez de consumo.
En el entorno internacional observamos diferentes tendencias unas propugnan por acelerar la transición energética a las renovables y otras minimizan los posibles impactos y promueven un lento movimiento de esta transición. Desde mi perspectiva, no solo debemos acelerar la transición, sino que debemos buscar una revolución energética que utilice de manera responsable la energía y que sea generada de fuentes renovables. 
Con la idea de manera responsable, me refiero a utilizar la tecnología energética involucrando en la toma de decisiones a las capacidades de los entornos naturales como de las comunidades para cada uso, aplicación o fuente de generación.


AVD Domaine de Nidolères Tresserre vue du ciel (3)

Primeramente, debe quedar claro que la energía es un medio para atender las necesidades de las diferentes comunidades y ellas son las que definen qué necesidades atender y, con información basada en conocimiento, decidir las tecnologías a usar. Segundo, es imperioso que la selección considere los aspectos ambientales y de salud tanto de las personas como de los ecosistemas. Tercero, dadas las desigualdades de disponibilidad y uso de la energía, es recomendable brindar oportunidad para que las sociedades con pobreza económica puedan generar productos y servicios con valor de intercambio y promover la eliminación del uso irracional y desmedido de la energía por sectores que no han tenido conciencia del impacto negativo que han provocado con el uso meramente consumista de la energía y recursos naturales.
Desde mi perspectiva el gobierno y la CFE tienen la encomienda de brindar acceso a la energía para que las personas puedan satisfacer sus necesidades y realizar actividades que nos permita alcanzar el bienestar social. Para ello, es conveniente encargarse de la transmisión y distribución de la energía, como hasta ahora; pero invirtiendo en una red de transmisión y distribución verdaderamente inteligente. Esta red inteligente, deberá contener dispositivos y sistemas que colecten información de su entorno cercano para compartirla con otros segmentos de la red. Estos dispositivos o sistemas también deberán tener la capacidad de procesar la información propia y de otros segmentos y con ellas actuar para maximizar el uso de energía que provenga de fuentes renovables minimizando el uso de los combustibles fósiles.
Dadas las tecnologías renovables disponibles y su conveniencia económica y ambiental, la promoción de la generación distribuida mediante la adecuada conexión a la red de distribución y transmisión es uno de los pilares para conseguir un sistema energético sustentable. Aquí reitero que la energía sustentable no solamente es renovable, sino que para poder atribuir el adjetivo de sustentable, los sistemas/plantas/dispositivos de fuentes renovables en su implementación deben incluir todas las dimensiones de la sustentabilidad. Así una fuente renovable que no considere los aspectos sociales, no puede ser calificada como sustentable. 
En mi opinión, en el parlamento abierto podemos enfocarnos en la búsqueda de un sistema eléctrico nacional sustentable en lugar de perseguir solamente energía barata, o de usar el petróleo para fines energéticos (el petróleo puede ser usado en otras formas), o de maximizar los beneficios económicos a costa de impactos nocivos en la sociedad o en el ambiente.
La electrificación de las actividades es una trayectoria que puede construirse colectivamente si nos enfocamos en la sustentabilidad.
Los tiempos no son tranquilos y hay posibilidades de retroceder algunas décadas en el sector energético; pero podemos buscar construir colectivamente un futuro energético para nuestras juventudes donde el bienestar social sea un común denominador en las diferentes sociedades.
Este artículo fue publicado el día 19 de enero

miércoles, 13 de octubre de 2021

Un sector energético mexicano que promueva el bienestar social

Empecemos con alguna buena noticia. El pasado 8 de octubre el Consejo de Derechos Humanos de la ONU aprobó por consenso, es decir, sin voto en contra, el Derecho Humano a un ambiente seguro, limpio y saludable. Con este hecho histórico se reconoce que todas las personas que habitamos este planeta tenemos el derecho a disfrutar de un ambiente que nos brinde seguridad y aporte a nuestra salud. Con esta declaración, que por cierto el gobierno mexicano votó en favor, podemos continuar exigiendo que las actividades humanas no deterioren el ambiente provocando daños a la salud y contaminando los suelos, las aguas o el aire. 
Como lo he mencionado en diversas ocasiones, las actividades humanas en este último siglo han provocado cambios en la atmósfera; sin embargo, hay que mencionar que quienes más consumen tienen mayor contribución a este cambio climático global. Aunque las consecuencias son pagadas por la población en general y quienes menos tienen pagan en demasía.
En este sentido, la propuesta de que la CFE despache primero las plantas de combustibles fósiles que las plantas solares o eólicas es un contrasentido. Ya que al no disminuir la cantidad de gases de efecto invernadero estamos obligando a las futuras generaciones a pagar los impactos negativos que hoy en día estamos generando nosotros. Es un total contrasentido despachar antes de la solar y eólica a las generadas con combustibles fósiles que son caras y contaminan. Debe quedar muy claro, el cambio climático futuro lo estamos causando quienes vivimos y usamos la energía que hoy se genera con combustibles fósiles y, más daño se provoca, si se usan el carbón y el combustóleo. 

Panel Solar generando electricidad en los techos de las casas 
(foto arp)

Para lograr que el cambio climático no sea tan grave en algunas décadas debemos actuar hoy. No es posible diferir el cambio a las fuentes renovables, de hecho, ya nos tardamos. Desde el sexenio anterior el apoyo a las renovables no fue contundente, sino que la reforma energética de ese período se encaminó a posibilitar la extracción rápida de los hidrocarburos del subsuelo. A pesar de este objetivo extractivista, se posibilitó que se abriera el mercado a las fuentes renovables. Estas fuentes renovables presentan hoy en día los precios más bajos y por ello el mercado mismo las selecciona para incrementar las ganancias.
En nuestro país la generación con renovables, solar y eólica, ha crecido y gracias a ello, se están cumpliendo marginalmente las metas que nos fijamos para colaborar en la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero. La forma actual de suministrar energía es despachar primero a las fuentes más baratas para luego satisfacer la demanda con las otras fuentes. Si bien este esquema es totalmente mercantilista, tiene la ventaja de que hoy las renovables son más baratas y no emiten gases de efecto invernadero. Durante muchos años, quienes estamos preocupados y ocupados en disminuir los gases de efecto invernadero para no contribuir más al cambio climático, proponíamos que se impusiera un costo adicional a los combustibles fósiles para promover la investigación y el desarrollo tecnológico; para con las alternativas renovables combatir, precisamente, a la contaminación generada con los combustibles fósiles. Esas acciones ya no son tan necesarias, sin embargo, es necesario que implantemos una política de apoyo decidido a las fuentes renovables y es urgente que saquemos de funcionamiento a las plantas generadoras de combustión.
Cada vez es más claro que el cambio climático inició desde que la humanidad controla el fuego solamente que es un cambio exponencial y lo peor es que estamos al final, donde el doble del impacto en miles de años está ocurriendo en décadas. Basta leer el artículo que salió publicado la semana pasada en la revista Nature sobre la huella que dejaron los primeros pobladores Maorís de Nueva Zelanda en los hielos de la Antártida, si esa población agrícola de roza, tumba y quema, como las culturas agrícolas mesoamericanas, dejó su huella por miles de años en los glaciares. Una muestra de que los grupos de personas a lo largo de la historia han causado impactos negativos. Solo que con el conocimiento científico de ahora lo sabemos, ellas no lo sabían, y, por lo tanto, también tenemos la obligación de cambiar lo que ha parecido natural a lo largo del tiempo.
Por otro lado, la reserva para el estado de la extracción del litio debe ser acompañada de una política que limite un comportamiento extractivista por parte de cualquier empresa o del mismo estado. Adicionalmente, su explotación debe realizarse respetando el ambiente y las culturas donde se encuentran estos yacimientos. Ideal sería promover un desarrollo sustentable, considerando aspectos sociales, económicos, ambientales e institucionales, de las regiones y del país mismo basado en la conceptualización y oferta de productos y servicios con alto valor de intercambio. Para muestra de que acciones que nos conduzcan a esquemas extractivistas no construyen el bienestar social, tenemos al petróleo que en más de 80 años no nos ha ayudado a tener un régimen de bienestar social.
Nuevamente, insisto, la propuesta de reforma en la política energética no está basada en el conocimiento, sino que parece provenir de ideas preconcebidas hace algunas décadas que hoy han mostrado no conducen al bienestar social.
Las organizaciones sociales, las comunidades, algunos pueblos indígenas, seguidas de gobiernos y empresas, promovieron ante la ONU la declaratoria para que toda persona tenga derecho a un ambiente seguro, limpio y saludable. México votó a favor de esta declaratoria. La propuesta actual de la reforma constitucional para el sector energético está a contrapelo de esta declaratoria. 
Estoy listo para colaborar con organizaciones sociales, comunidades, pueblos indígenas, gobiernos y empresas para conseguir un sector energético mexicano que promueva el bienestar social basado en decisiones colectivas y en el conocimiento.


Este artículo fue publicado el día 13 de Octubre en el periódico La Unión de Morelos

miércoles, 18 de agosto de 2021

Propuestas para nuestras ciudades: fotovoltaicos para el suministro de agua

En estas últimas semanas, en Cuernavaca, hemos sufrido de la interrupción del servicio de agua potable. La Comisión Federal de Electricidad (CFE) decidió suspender el servicio de energía eléctrica para operar los pozos de agua por el Servicio de Agua Potable y Alcantarillado de Cuernavaca (SAPAC) debido a la estratosférica deuda que tiene SAPAC por el pago del servicio eléctrico. Esta deuda se ha incrementado desde hace más de seis años. Con el hecho de que no tengamos agua en nuestros domicilios se manifiestan dos gravísimos problemas que, en cualquier parte del mundo, estamos o estaremos enfrentando con mayor frecuencia en el futuro: el abastecimiento de agua y el suministro de energía.
Estos dos problemas que enfrentamos, son causados por el mal manejo que hemos dado a los recursos naturales. Primeramente, la manera en la que nuestra especie ha aprovechado la construcción de conocimiento para el uso de los recursos naturales no ha considerado los efectos negativos que tiene este uso acelerado para otras personas o especies en el planeta. También observamos que el uso de los combustibles fósiles en forma irracional nos ha conducido a sufrir un cambio climático. Situación similar se observa en el uso del agua, donde en algunas regiones se utiliza sin regresar a su estado natural para que otras personas o especies las usen.


El agua es un bien común (imagen de freepik)

En estos días, en Cuernavaca se puede observar que los malos manejos de las últimas administraciones de SAPAC han dejado una organización en quiebra y con una infraestructura totalmente deteriorada que no puede atender la demanda, en algunas ocasiones inequitativa, de la población. 
Desde mi punto de vista, en Cuernavaca se observa que la CFE está urgida de obtener los recursos económicos que no le han sido pagados porque requiere, a su vez, pagar la electricidad cara que genera con combustibles fósiles. 
Hace unos diez años, proponíamos que la electricidad que se requiere para el bombeo de agua se generara con sistemas fotovoltaicos. En aquel entonces la propuesta era un poco más alta que el costo de la electricidad en ese momento. Sin embargo, en la actualidad los costos reales de los sistemas fotovoltaicos han caído del orden de un 80 % desde entonces. Así que, hoy en día, los fotovoltaicos son francamente una mejor opción económica y ambiental para el suministro de energía eléctrica de la mayoría de los sistemas de agua potable del país.
Es importante destacar que la inversión en sistemas fotovoltaicos tiene un horizonte de al menos 20 años y una tasa de retorno de no más de 8 años, por lo tanto la factibilidad económica es evidente. Además, la instalación puede hacerse de manera modular, es decir, no se requiere tener todo el dinero para hacer una inversión cuantiosa, sino que paulatinamente se puede ir incrementando la capacidad de generación de electricidad hasta alcanzar la requerida y con ello financiar la instalación completa.
Para mi, es evidente que una política desde la CFE que promueva la instalación de sistemas fotovoltaicos en las instalaciones o en las cercanías de los pozos tendrá beneficios para la CFE y para los sistemas de agua potable de los diferentes municipios del país. La ciudadanía también nos veremos beneficiados al tener un servicio de agua potable que para su funcionamiento no generará gases de efecto invernadero y será más barato. Por supuesto, en algunos municipios pudiera ser más adecuado instalar generadores eólicos o de biocombustibles o geotérmicos para satisfacer la demanda de electricidad que requieren los sistemas de agua potable.
De haberse implantado un programa de instalación de sistemas fotovoltaicos en los organismos del agua desde hace una década, estoy seguro que muchos municipios podrían estar ya saneados de sus finanzas referentes al agua. De esta manera, estos municipios podrían dedicar presupuesto para el manejo de plantas tratadoras de aguas, que es otro de los aspectos que urgen ser atendidos y estamos descuidando. Por supuesto, la energía que se requiere en el manejo de estos plantas tratadoras también pudiera ser generada con renovables.
Por otra parte, es muy importante que nosotros, la ciudadanía, entendamos que los recursos naturales son finitos y que debemos hacer un uso adecuados de ellos considerando que otras personas y especies también tienen derecho a su uso en la actualidad y en el futuro.
Sirvan estas líneas para apuntalar propuestas que las autoridades municipales pueden empezar a implantar con una visión de largo aliento en lugar de solamente atender lo inmediato sin brindar verdaderas soluciones. Desde mi perspectiva, el municipio de Cuernavaca tiene una verdadera oportunidad de construir soluciones, si instala sistemas fotovoltaicos dedicados a aportar la energía para el suministro de agua.


Este artículo fue publicado el día 18 de agosto en el periódico la Unión de Morelos.

miércoles, 20 de noviembre de 2019

Correlación entre usuarios de renovables y diversidad política

Muchas veces me he preguntado por qué no actuamos para cambiar la situación del cambio climático a la que nos enfrentamos. Me refiero a que claramente estamos observando, sin actuar, situaciones que son consecuencias de este cambio climático antropogénico. Por ejemplo, la inundación de la ciudad de Venecia y la aparición de huracanes más violentos que azotan las islas caribeñas. Quizá nos parezcan lejanas ya que las mencionadas suceden realmente lejos de nuestros entornos cotidianos; pero dado que ahora la información fluye muy rápidamente deberíamos estar preocupados y ocupados en actuar para evitar este cambio que no augura una vida más placentera, en el futuro, para la mayoría de la población.
Por otro lado, a veces me he preguntado ¿la inclinación política sesga las decisiones sobre las acciones para contender contra el cambio climático?
Estaba rumiando estas ideas cuando noté un artículo en la revista Nature Energy, este pasado lunes 18 de noviembre, analizando algunas de las inclinaciones políticas de las personas que han instalado sistemas fotovoltaicos en sus casas. Me llamó la atención una de las posibles conclusiones de trabajo en el sentido que los hogares que tienen instalada energía solar en la azotea sean habitados por personas con diversos orígenes políticos; pero que sean mucho más propensos a ser políticamente activos. Este estudio fue realizado por académicos de la Universidad de California. Los científicos analizaron los registros históricos de votación e imágenes satelitales para comparar el comportamiento de los votantes con las propiedades donde se han instalado sistemas solar. Se tomaron en cuenta varios factores demográficos para garantizar que el estudio pudiera identificar con precisión las posibles correlaciones entre los resultados de diversas votaciones y la propiedad de sistemas fotovoltaicos en los techos de las casas. Los científicos encontraron que mientras los propietarios de sistemas fotovoltaicos en los techos eran ligeramente más progresistas en sus ideas políticas, y generalmente tendían a votar por los demócratas, esta tendencia era muy pequeña; pero no era un indicador determinante de cómo las personas votaban. Los datos refieren que, en las localidades analizadas, se encontró que el 34% de las personas que instalaban sistemas fotovoltaicas eran demócratas; mientras que en el grupo control era del 31%. En cambio, el 20% se declaraba republicano mientras que el 22% lo era en el grupo control. Claramente estas pequeñas diferencias no pueden ser concluyentes. Sin embargo, lo más relevante era que los sistemas fotovoltaicos eran instalados independientemente de la orientación política. Así, la investigación mostró que los propietarios de los sistemas solares en la azotea votaban indistintamente por los partidos demócratas o republicanos a tasas casi idénticas a la población general de la zona analizada. Por lo tanto, los investigadores concluyeron que no había correlaciones entre la instalación fotovoltaica y la afiliación a un partido. Dado que los científicos tampoco encontraron correlación ideológica en los que instalaron primero o después los sistemas fotovoltaicos, se puede concluir que el momento de la adopción de la tecnología solar no es un indicador de la afiliación política.


Si bien la adopción de una tecnología renovable, como la energía solar, no parece estar correlacionada con una afiliación política particular, la investigación sí encontró que los propietarios de sistemas solares eran sustancialmente más activos políticamente que sus vecinos, y eran significativamente más propensos a haber votado en elecciones anteriores. Esta conclusión fue sustentada al encontrar que los propietarios de la energía solar en la azotea votaron con mayor frecuencia en las elecciones federales y municipales que en los grupos control. Además también se encontró que eran más activos durante las elecciones "primarias" en las que se eligió a un candidato particular del partido por los votantes (recordemos que en Estados Unidos, hay elecciones para elegir al candidato de un partido y a estas elecciones se les llama primarias).
Este estudio, aunque realizado en Estados Unidos y para el entorno específico de California parece indicar que precisamente las personas con mayor iniciativa y participación son las que primero seleccionan tecnología renovable y entonces la respuesta a mi pregunta sobre la inclinación política de los que actúan contra el cambio climático no tiene una respuesta sencilla.
Sin embargo, con este estudio reafirmo que nosotros como sociedad activa podemos propiciar el cambio hacia un mundo sustentable y podemos llegar a establecer consensos independientemente de la inclinación partidista, solamente tenemos que pensar en el largo plazo. Así que tenemos que actuar ya y no esperar a que otros lo hagan por nosotros.


Una versión previa de este artículo fue publicada el día 20 de Noviembre en el periódico La Unión de Morelos.

miércoles, 13 de septiembre de 2017

El futuro de la energía

Esta semana se celebra en la Ciudad de Mexico la International Renewable Energy Conference (MEXIREC) simultáneamente con el Diálogo para el Futuro de la Energía (DEMEX), reuniones de discusión coordinadas fundamentalmente por la Secretaría de Energía. En este evento participan funcionarios gubernamentales, directivos de empresas, consultores de agencias internacionales de cooperación y algunos científicos de muchos países del mundo. Pude ver participantes europeos, africanos, americanos y asiáticos, es decir de muy diversos entornos (aunque lo que más alegría me dio fue ver a estudiantes del IERUNAM), todos ellos compartiendo experiencias sobre el uso de las energías renovables.
Algunos muestran como su objetivo principal la disminución de las emisiones de gases de efecto invernadero, otros impulsan el uso de las energías renovables argumentando la oportunidad de generar negocios con beneficios inmediatos, algunos invocan la necesidad de armonizar nuestro desarrollo con la naturaleza. Desde mi punto de vista son todos los aspectos mencionados los que sostienen que debemos utilizar las energías renovables de una forma más amplia en nuestra sociedad.
Quiero enfatizar que en todas las reuniones a los que he asistido durante el evento el común denominador es que el precio de la energía generada con fuentes renovables es igual o menor que la energía que proviene de los combustibles fósiles. Con esto se reafirma que la situación de desventaja económica de estas fuentes frente a los hidrocarburos ha desaparecido. Lo he mencionado aquí, la electricidad generada con sistemas fotovoltaicos es más barata que la generada con gas natural, por ejemplo. Este cálculo no considera la carbonización de los precios de la energía. Esta idea de carbonización se refiere a poner un precio a las emisiones de gases de efecto invernadero de las fuentes fósiles para contemplar la futura remoción de esos gases de la atmósfera. Por supuesto que si se considerara este sobreprecio, la ventaja competitiva de las energías renovables sería mucho más amplia; sin embargo este sobreprecio difícilmente se utilizaría en una verdadera remoción, así que es mejor no hacer esas emisiones y generar energía con renovables.
Por supuesto, también en todas las reuniones otro común denominador es que hoy en día no tenemos la capacidad de cambiar de golpe todo el sistema energético y suplir toda la energía con renovables; pero si estamos en posibilidades de acelerar la transición energética y cumplir con los objetivos planteados en el acuerdo de París antes de los previsto.
Esta última parte requiere de amplia información y de acciones políticas; pero sobre todo por primera vez en la historia una transición global, dada la característica local de las renovables, está en las manos de todos nosotros.
Efectivamente, primero la generación distribuida, esa que podemos hacer nosotros en nuestra casa, oficina, escuela, industria, parque, es decir en todos los lugares, está al alcance de todos y es más barata. La desventaja es todavía los costos iniciales que son mayores, por esta razón debemos generar esquemas de financiamiento para facilitar su uso. Debo comentar que ya la banca empieza a vislumbrar estas opciones; sin embargo requiere generar experiencia en la evaluación de los proyecto y para eso necesita de especialistas en energías renovables. Lamentablemente no contamos en el mundo con suficientes personas con estas capacidades, es una verdadera área de oportunidad para los jóvenes.
En resumen, en estos días he reafirmado mi convencimiento de que el uso de las energías renovables: sistemas fotovoltaicos y calentadores solares en los techos son una de las opciones a nuestro alcance; la generación de electricidad en los techos de las empresas o industrias es totalmente redituable; el uso de vehículos eléctricos se masificará en breve tiempo y debemos prepararnos para generar esa electricidad con fuentes renovables. Mencioné ejemplos de energía solar, pero la eólica, los biocombustibles la geotérmica, la minihidráulica y la oceánica también presentan esta situación. Sin embargo, en el centro de nuestro país la energía solar es una de la principales opciones que podemos empezar a masificar su uso. Así que no esperemos acciones gubernamentales, no esperemos a que las grandes empresas cambien y redoblemos nuestros esfuerzos para tomar la solución en nuestras manos: usemos las renovables.

Una versión previa de este artículo fue publicada el día 13 de Septiembre

miércoles, 1 de marzo de 2017

Monitoreo y la caracterización de los productos mexicanos: el caso de la energía solar.

Ante los embates racistas que estamos sufriendo los mexicanos, tanto aquí en nuestro país como en los mismos Estados Unidos debemos tomar acciones para promover la generación de productos de calidad. Por supuesto, estos productos deben poder competir con el resto del mundo, ya sea en los mercados extranjeros o en nuestro mismo mercado interno contra aquellos fabricados en otros lugares y que se vendan en México.
En particular, una veta de oportunidad está en el ámbito de las energías renovables y muy especialmente en las aplicaciones de la energía solar. Como mencioné antes es necesario que los productos mexicanos puedan competir en el mercado internacional para que puedan conseguir también su distribución en el mercado nacional.
En el Instituto de Energías Renovables de la UNAM (IER), ubicado en el municipio de Temixco, Morelos, se trabaja para realizar pruebas de desempeños de sistemas solares tanto de calentamiento de fluidos como de generación eléctrica. En este tenor es importante mencionar que mañana jueves se realizará un evento para fortalecer la industria solar.
Con la conjunción de varios proyectos se presentarán las opciones que se tienen en el IER para emitir opinión técnica sobre el desempeño de calentadores solares de agua, al mismo tiempo que se ilustrarán diversos sistemas solares para calentamiento de agua o de aire.
Esta actividad en el marco de un proyecto apoyado por CONACyT, en particular con el financiamiento del Fondo Institucional de Fomento Regional para el Desarrollo Científico Tecnológico y de Innovación (FORDECYT) mediante del proyecto 190603: “Estudio sobre el uso de la energía solar en aplicaciones residenciales, industriales y comerciales en diferentes Estados del país”, liderado por el Dr. Octavio García Valladares. En este evento se presentarán diferentes desarrollos para propiciar un mejor desempeño de las empresas solares como 1) Desarrollo de Calculadoras Solares, para vivienda, para el sector comercial o industrial y para albercas, 2) Consultoría especializada para grandes usuarios, 3) Taller de software libre para el cálculo de captadores solares planos y 4) Monitoreo en tiempo real de sistemas solares térmicos. Este evento se realizará en el hotel Hostería Las Quintas de Cuernavaca que tiene precisamente un sistema de calentamiento de agua monitorizado por el IER que muestra las bondades de la energía solar tanto en el balance energético, la cantidad de gases de efecto invernadero evitados y, algo fundamental, el ahorro en el gasto del pago de combustibles. Esta experiencia consta de 3 subsistemas para brindar agua caliente a la lavandería, secciones de cuartos del hotel y albercas. Todos estos sistemas son monitorizados en tiempo real y sus resultados son de acceso libre por Internet mostrando que la energía solar es viable y pueden tener un impacto positivo en la economía, el ambiente y en la sociedad en su conjunto.
De hecho, en el estado de Morelos, se apoya a los hoteles y balnearios para la instalación de sistemas solares de calentamiento de agua mediante una bonificación en los impuestos estatales, este programa debería ser imitado en el ámbito nacional, ya que los beneficios son para toda la población al evitar la emisión de gases de efecto invernadero.
Por otro lado, la presentación del Laboratorio de Pruebas de Equipos de Calentamiento Solar, que los investigadores del IER llaman afectuosamente “LAPECAS”, es precisamente la contribución del IER para conseguir la fabricación de equipos solares de calidad que puedan competir en el ámbito internacional y contrarresten las embestidas racistas que hoy sufrimos como mexicanos.
Esto es un ejemplo de cómo el sector científico puede contribuir para generar productos de calidad en nuestro país.


Este artículo fue publicado el día 1 de Marzo

miércoles, 14 de diciembre de 2016

Producir energía en cada edifico es posible

En el pasado mes de septiembre la segunda subasta eléctrica indicó que, para nuestro país, ha llegado la generación de electricidad utilizando energía solar. Los grandes inversionistas han apostado por una energía renovable, en particular por la solar fotovoltaica, para satisfacer parte de la demanda energética haciendo a un lado a los hidrocarburos. Esta visión que han tenido los inversionistas puede ser seguida por nosotros en nuestras casa o pequeño o mediano negocio.
La Comisión Reguladora de Energía (CRE) está analizando propuestas para que los usuarios pequeños podamos vender los excedentes de energía que generemos.
Considero adecuado explicar la situación actual y ver cual sería el esquema en el futuro de la generación distribuida. Hoy es posible instalar alguna forma de generación de electricidad en casa para autoconsumo. Por ejemplo, podemos instalar sistemas fotovoltaicos y generar electricidad durante el día para en la noche tomarla de la red eléctrica. La Comisión Federal de Electricidad mide cuánta energía eléctrica generamos en el día y cuánta utilizamos y hace un balance si generamos menos de la que usamos la pagamos, si usamos más de la que usamos se guarda como energía acumulada para posteriores meses. Es decir, hoy no hay pago por la generación adicional de electricidad. La energía que se genera adicional y se acumula no puede pasar de un año para ser utilizada. Esta situación es desventajosa para los usuarios, ya que la mayoría pudiera utilizar los beneficios de comprar sistemas que sobrepasen sus necesidades para generar más energía y con ello, si se pagaran los excedentes, disminuir el tiempo de recuperación de la inversión.
Así en estos momentos la CRE está analizando la posibilidad de modificar las reglas de interconexión y considerar un pago para los usuarios por su contribución adicional en energía después de un año. Es decir, si generamos más energía eléctrica de la que usamos se acumulará para hacer un balance al año, al final de ese año de haber todavía excedentes, el usuario recibirá un pago por la energía que inyectó a la red eléctrica.
Claramente, este esquema nos beneficia a todos al incentivar la instalación de sistemas fotovoltaicos en la casa o pequeños negocios y con ello generar electricidad minimizando la emisión de gases de efecto invernadero. En la mayoría del territorio nacional con una instalación menor de 20 metros cuadrados un casa con un consumo alto de energía podría inclusive generar excedentes. Un consultorio dental con una instalación menor de 40 metros cuadrados podría hacer lo mismo. Así, al permitir instalar sistemas en los techos de las casas o pequeños negocios se incentivaría la generación distribuida que evidentemente tiene ventajas.
El uso de las techumbres de los edificios para generar electricidad mediante sistemas fotovoltaicos disminuye la necesidad de transmitir energía y con ello disminuye las pérdidas, aumentando luego la eficiencia. Además al utilizar los techos de las edificaciones disminuye la presión para utilizar terrenos específicos para la generación de electricidad, el emplear terrenos que ya han sido alterados evita perturbar más nuestro entorno.
Las instalaciones deberían ser menores a 10 kW, esta restricción realmente ayuda a la población para no requerir permisos adicionales (en el caso fotovoltaico menores a 60 metros cuadrados).
Con este ejemplo, considero importante, comenzar a pensar en un nuevo paradigma de construcción de edificios donde consideremos que los diseños deben contemplar la generación de la energía que use el edificio a lo largo de su vida útil. Así de nacimiento los edificios deben ser planeados para generar la energía que requieran para su funcionamiento. Este paradigma invitaría a contemplar en las reglamentaciones de construcción la generación de electricidad y abriría el debate a considerar el derecho a recibir el sol en nuestras azoteas. También a recibir el viento en nuestros edificios limitando con ello la altura de las construcciones propiciando un desarrollo que no genere desigualdades. Este es un tópico que invita a la reflexión social y que requiere de contemplar a la energía como un bien común.
Las opciones están ahí, participemos en la discusión con la CRE y apostemos por un futuro diferente, donde la energía se produzca donde se utiliza.


Una versión previa de este artículo fue publicado el día 14 de Diciembre

miércoles, 19 de agosto de 2015

Capacitación para el uso de Energías Renovables


Uno de los efectos que la Reforma Energética trajo al ámbito académico es que instituciones extranjeras han detectado que no contamos con las suficientes personas preparadas para aprovechar nuestro potencial energético. Situación que no debe alegrarnos y estas instituciones han mostrado interés en la formación de estas personas. Recordemos que durante unos 40 años fuimos un país petrolero que vivió de este recurso no renovable y que en la mayoría de este tiempo solamente el Instituto Politécnico Nacional y la Universidad Nacional Autónoma de México tenían la carrera de ingeniería petrolera. La triste definición de PEMEX como empresa seguidora de tecnología (y no creadora) provocó que el país renunciara a lo que pudo ser su principal motor tecnológico. Para mí es claro que, a pesar de que ya casi agotamos nuestros yacimientos de hidrocarburos, la riqueza que se extrajo de estos yacimientos no fue utilizada con sabiduría para disminuir la desigualdad en la distribución de la riqueza. Claramente, en este milenio cuando más caro se vendió el barril de petróleo, la desigualdad en el bienestar de la población aumentó en todo el territorio nacional. En nuestro país el petróleo no ha servido para propiciar un beneficio social y ahora se busca explotar lo que queda a un mayor ritmo con inversión extranjera.
Regreso al tema de que instituciones académicas extranjeras se preocupan por darnos asesoría para poder extraer, lo más rápido posible, lo que resta en los yacimientos de hidrocarburos. Es más empresas extranjeras que poseen tecnología para este fin también están interesadas en invertir para ello. Lamentablemente para ellas, la situación del precio del petróleo, orilló a que la oferta de los yacimientos de hidrocarburos no fuera tan exitosa como se había pronosticado hace dos años. Debo aclarar que en la mayoría de las reuniones con empresas o instituciones educativas con estos fines la constante es hablar de temas de energía. En algunas de estas conversaciones los extranjeros consideran que la energía en México es sinónimo de hidrocarburo, por supuesto he he argumentado en contra de esta afirmación, aclarando que esa no es la situación en el mundo y menos en nuestro país.
México con su privilegiada ubicación geográfica posee un envidiable abanico de fuentes renovables de energía. Tenemos en promedio 5kWh por metro cuadrado de energía diaria que proviene del Sol. Contamos con recurso eólico para grandes aerogeneradores en diversas regiones del país y con un amplio litoral adecuado para instalar aerogeneradores pequeños, en este mismo litoral el aprovechamiento de la energía de mareas, corrientes marinas y oleaje es promisorio. Otras fuentes de energía que están esperando su uso son la geotérmica tanto la hidrotermal como los yacimientos de roca seca caliente. La extracción de energía de los residuos sólidos orgánicos también es un aspecto que podemos integrar en una estrategia de generación distribuida de energía.
Esta situación es totalmente diferente a la que encontramos en los países de origen de las instituciones que nos ofrecen su ayuda: en la Gran Bretaña donde la disponibilidad de la energía solar es realmente limitada, lo mismo sucede con Canadá. Este último país cuenta con recursos hidroeléctrico que puede explotar. Los ingleses están apostando a la eólica tanto en la tierra como en el mar. Un ejemplo de adaptación interesante es Islandia donde el aprovechamiento de la energía geotérmica está ampliamente extendido y la mayoría de la energía que se usa en la isla proviene de ella. Alemania está apostando a diversificar la generación de electricidad y usa la escasa energía solar de que dispone. En el mundo muchas comunidades, ciudades y países están apostando por la promoción de estas fuentes de energía.
Si bien, el recurso petrolero no lo pudimos aprovechar en los aspectos educativos, desde mi punto de vista considero que, con las fuentes renovables de energía no debe pasar lo mismo.
Claramente hoy en día en nuestro país, y en el mundo, se requiere personal técnico, profesional y de investigación en energías renovables. Hoy, en nuestro país, hay más de 30 instituciones que imparten carreras relacionadas con energías renovables. En el Instituto de Energías Renovables se imparte a nivel licenciatura y en los posgrados de Ingeniería, Materiales y Física se abordan temas de investigación relacionados con estos tópicos. Situación similar sucede en diversas instituciones en el país. En particular, Morelos tiene capacidades y disponibilidad para utilizar la energía solar tanto para producir electricidad mediante sistemas fotovoltaicos como para calentamiento de agua con calentadores solares.
Hoy en día, inclusive con los precios de electricidad y combustibles la opción de usar fuentes renovables de energía es económicamente redituable para la sociedad contemplando los costos de capturar las emisiones de bióxido de carbono.
En mi opinión, para tener un país sustentable podemos empezar por buscar un México movido por fuentes renovables de energía, esta es tarea de todos, compartamos este esfuerzo, capacitemos a nuestra gente y no lo dejemos en manos de otros.

Una versión previa de este artículo fue publicado el día 19 de agosto

miércoles, 24 de junio de 2015

Redoblemos esfuerzos para el uso de Energías Renovables

La semana pasada estuve en el Consejo Consultiva de Energías Renovables de la Secretaría de Energía (SENER). Les comento que me sorprendieron dos aspectos de la reunión. El primero es la buena noticia de que el número de empleos generados por proyectos relacionados con energías renovables sobrepasó hasta por cuatro veces las expectativas que la propia SENER había pronosticado. Esto corrobora lo que intuitivamente algunos colegas percibíamos con información circunstancial y que en otros países está ocurriendo: los proyectos de energías renovables son generadores de empleos.
De seguir con esta tendencia pronto tendremos un impulso económico desde estas actividades.
La segunda noticia es la propuesta de la Iniciativa Climática Regional para América Latina (LARCI) sobre el impulso a la instalación de sistemas fotovoltaicos en edificios mediante un traslado del subsidio actual a los hidrocarburos a un financiamiento para la adquisición de sistemas fotovoltaicos, es decir, la promoción de la generación distribuida mediante sistemas fotovoltaicos.


Sistemas fotovoltaicos sobre estacionamientos

Como he mencionado en varias ocasiones, actualmente el precio de le electricidad en nuestro país está subsidiado, pero solamente para aquella que se produce con hidrocarburos. De tal manera, que cuando compramos sistemas fotovoltaicos y los instalamos en nuestros edificios, perdemos ese subsidio. Claramente, esta medida inhibe la instalación de estos sistemas de generación de energía renovable y limpia.
La idea es convertir el subsidio en un crédito blando para que todos podamos instalar sistemas fotovoltaicos en nuestros edificios y con ello generar electricidad limpia y más barata que la tarifa Doméstica de Alto Consumo (DAC) o Tarifa 2 de Negocios. Con esta medida que fue detallada por LARCI en esta reunión y que en esencia la hemos solicitado desde muchos foros, es claro que nos uniremos a los países que promueven verdaderamente las energías renovables. También con estas medidas asumiremos responsablemente nuestro uso de energía sin dejarles a las futuras generaciones el costo y la problemática de capturar el carbono liberado por los hidrocarburos que ellos no usaron.
Estoy seguro que esta medida de inversión redundará en beneficio para toda la sociedad mexicana.
Solamente, tenemos que poner atención en que esta medida sea acompañada de una medición neta de energía. Lo que quiero señalar es la importancia de que se intercambie energía y se mida directamente la inyección de energía a la red por parte de los sistemas de energía renovable y la energía que se extrae de ella. Hoy en día así es. Déjeme explicar con detalle con un ejemplo real. En casa tengo un sistema fotovoltaico que produce energía eléctrica que a lo largo del día uso en los diferentes electrodomésticos que hay en casa. Casi todos los días el sistema genera más energía de la que estoy usando en el momento y esa energía se inyecta a la red de la CFE. Por supuesto, en la noche no hay Sol y entonces tomo la energía que necesito de esa red. Con ayuda de un medidor bidireccional se cuenta la energía que entra o sale de casa y solamente pago la energía que no inyecté a la red. Esto es una medición neta de energía y se hace el corte cada año. De tal forma que tengo un crédito de energía para los días que por alguna causa (nublados por ejemplo) no se genere la energía suficiente. Esta forma también se aplica a generadores eólicos donde sea adecuada su instalación o a generados basados en corrientes marinas, o a minigeneradores hidráulicos, es decir a todas las posibles fuentes de energía renovables donde haya disponibilidad.
Esta forma de contribuir a la generación de electricidad por parte de todos nosotros sería más barata para la sociedad. Actualmente, la aplicación del subsidio que existe para las tarifas domésticas finalmente las pagamos todos y el costo social es alto. Sin embargo, el costo de la electricidad al consumidor es más barato mediante los sistemas de energía renovables de acuerdo a la disponibilidad del lugar específico.
La viabilidad económica de estos sistemas depende del lugar, pero con ello se evitan las pérdidas que ocurren durante el transporte de la electricidad. Estas pérdidas por efecto Joule son intrínsecas de la forma centralizada de producción de electricidad, la alternativa de producción distribuida de energía eléctrica minimiza estas pérdidas.
Por cierto, la próxima semana revisaré con cuidado la encíclica “Laudato Si” de papa Francisco que aborda estas problemáticas y que parece coincidir con las propuestas de impulso a las energías renovables, invito a su lectura.
Después de las malas noticias de la situación de nuestro país que me han entristecido por varios días, meses y años, las dos que recibí en esta primera reunión del Consejo Consultivo de Energías Renovables me parecieron alentadoras; sin embargo tenemos que continuar promoviendo este tipo de medidas si deseamos un México Sustentable. Por supuesto que tendremos que redoblar nuestros esfuerzos en ciudades como Cuernavaca.

Este artículo fue publicado el día 24 de junio en la Unión de Morelos