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miércoles, 22 de septiembre de 2021

Hoy lo sabemos

En estos días se plantea que estamos sufriendo una situación causada por el neoliberalismo y que para ello se pretenden establecer acciones dictadas autocráticamente. Es cierto que dejar que el mercado regule todas las relaciones humanas entre las personas y otras especies es una pésima idea que conduce a distribuciones paretianas de la riqueza y solo promueve el bienestar de unas personas en lo individual.
En estas líneas recordaré algunas ideas sobre el manejo de los bienes comunes. Entendemos que este planeta es un bien común que usamos tanto nosotros las personas como otras especies y que en principio podríamos tener relaciones que condujeran a un bienestar de todos los entes. 
Por otro lado, la definición autoritaria de políticas que pretendan evitar la acumulación del bienestar puede conducir a una disminución de las posibilidades de vida de otras especies al deteriorar el ambiente. Generalmente, estas políticas autoritarias no se sustentan en el conocimiento, ya que una de las características del conocimiento es que no es una posesión individual, sino que requiere, al menos, ser discutido, compartido, consensuado, asimilado y verificado. 
En particular me referiré a las ideas de Elionor Ostrom, ganadora del premio nobel de economía. 
Elionor Ostrom, enfatizó a lo largo de sus estudios que se requiere conocer la diversidad de opciones y reconocer la diversidad de regiones; así como aceptar las diferentes culturas en cuanto al manejo de los recursos que se manifiestan en las regiones en el mundo. Así, ella señala que una solución adecuada para un sitio puede ser totalmente errónea en otro lugar o para otra cultura.
En la actualidad sabemos que los resultados de Ostrom pueden conducir a la definición de una relación menos depredadora entre las diferentes personas y entre estas personas y las otras especies que nos acompañan en esta nave llamada Tierra. Ella misma nos alertó sobre la trampa de pensar en soluciones mágicas que se pudieran aplicar en los diferentes entornos. Es algo muy humano el desear soluciones mágicas. Cuando nos enfermamos, la solución fácil es pedir una pastilla, o un té de una hierba especial, o una poción “nanotecnológica”, digamos; pero la solución muchas veces requiere de cambios en nuestros hábitos o intervenciones más complejas. Basta, con mencionar que muchas personas pensaban que con solo vacunarse ya no les iba a dar COVDI-19 y se han desilusionado al enfermarse a pesar de estar vacunadas. La realidad es más compleja de como la podemos conceptualizar simplistamente la mayoría de las personas. A esta forma de pensar en soluciones mágicas Ostrom la llama el problema de la panacea, de la solución simple y aplicable para todo.
Esta complejidad a la que la realidad nos enfrenta en cada momento, va en contra de la sobresimplificación de las relaciones que la mayoría de las personas deseamos y asumimos para entender fácilmente nuestro entorno social o natural. Por esta razón, Elinor Ostrom enfatiza que debemos desarrollar un ambiente multidisciplinario en un marco de referencia de múltiples niveles para analizar los sistemas sociales y su interacción con el ambiente, es decir, para analizar y comprender los sistemas socioecológicos. En el ámbito de la economía los multiniveles se refieren a que en un nivel están las relaciones entre personas que compran y venden, entre personas que proveen y usan. Otro nivel podría enfocarse en las relaciones entre un sistema de recursos naturales y la gobernanza de ese sistema. Al hablar de un bosque, se tiene un nivel; pero se puede considerar a los árboles como individuos y, así, tenemos otro nivel; pero a su vez en el árbol puede haber subniveles, por ejemplo en la ceiba, donde tenemos sistemas en el suelo o en sus copas.
Una de las tareas que requiere de una colaboración más estrecha entre los diversos actores es la definición del conjunto de variables que son las adecuadas para evaluar las acciones propuestas. La definición de indicadores que sean capaces de medir la bondad o las limitaciones de las propuestas es de suma importancias. No vale decir tengo otros datos, primero podemos definir estos indicadores y medirlos para verdaderamente hacer el ejercicio de evaluación con las mediciones. 

Tenemos un solo planeta
 (imagen wavebreakmedia, freepik.com)



Finalmente, Elinor Ostrom alerta sobre la posible sobre especificación de los problemas, señalando que en ocasiones hay una tendencia a caer en una trampa pretendiendo argumentar que el caso en cuestión es totalmente diferente a otros. Esto puede evitar que se aprendan de otras situaciones al reconocer algunas similitudes. Por esta razón al definir el conjunto de variables e indicadores se puede reconocer las similitudes y con ello adaptar algunas estrategias con base en el aprendizaje.
Lamento tener que decir, y principalmente a la juventud, que la realidad es compleja; aunque que hoy disponemos de conocimientos en muy diversas ramas de las ciencias que requieren que profundicemos en la diversidad y aprendamos a colaborar con personas duchas en donde nosotros no lo somos. Cuando era joven no se conocían los estudios de Elinor Ostrom, hoy sabemos de ellos y es nuestra obligación actuar en consecuencia, ya que no podemos alegar que no se sabía. Situación muy diferente a lo que pasaba a principios de siglo cuando se desconocía lo que el uso irracional de los combustibles fósiles podría causar, no podemos reclamarle a esas personas de principios de siglo XX por el uso desmedido de los hidrocarburos; pero en el futuro claro que nos lo pueden reclamar a nosotros las futuras generaciones.


Este artículo fue publicado el día 22 de Septiembre

miércoles, 13 de noviembre de 2019

Indicadores para “primero los pobres”

Vivimos en un país donde el número de pobres es alarmante. En 2016 teníamos al 43% de la población mexicana viviendo por debajo de la línea de pobreza, para 2018 este porcentaje casi no cambió y se reportó aproximadamente el 42% para este indicador (datos Banco Mundial, la tasa de pobreza nacional es el porcentaje de personas que vive debajo de la línea de pobreza nacional). Con estos hechos, claramente, una frase de “primero los pobres” fue uno de los argumentos que convenció a la mayoría de la población por votar por el Lic. Andrés Manuel López Obrador para presidente de nuestro país. Así, hoy estamos viviendo los cambios en la política económica que pretende beneficiar a las personas que menos satisfactores económicos tienen. Sin embargo, tenemos que decir, que no se han definido bien los indicadores que sirvan para monitorizar estas políticas. Por supuesto, sobra decir que las anteriores políticas no consiguieron propiciar el bienestar social.
Una de los aspectos que mi quehacer en la ciencia me ha enseñado es que debemos medir para poder decidir si alguna propuesta va por buen camino o simplemente será una ocurrencia.
En varias ocasiones se ha mencionado que los indicadores del crecimiento no son adecuados para medir el bienestar social, y en eso coincido; pero argumentan que en cambio lo que debe ser considerado es el desarrollo; sin embargo, no se ha mencionado cuáles son los indicadores que hay que usar en este último caso.
En este sentido, la economía política nos ha quedado a deber al concentrarse en solamente evaluar factores macroeconómicos; pero el pensamiento de las personas cambia y una muestra es el otorgamiento del premio Nobel de Economía 2019 a tres personas: Michael Kremer, Abhijit Banerjee y Esther Duflo quienes realizaron investigaciones para entender las políticas económicas que pretenden combatir la pobreza mediante experimentos y análisis de datos. En las últimas décadas, su nuevo enfoque basado en experimentos ha transformado la economía del desarrollo.
Los galardonados con el premio Nobel 2019 han introducido un nuevo enfoque para obtener respuestas confiables sobre las mejores formas de combatir la pobreza mundial. Su forma de ver las cosas, implica dividir este tema en preguntas más pequeñas y manejables, por ejemplo, analizar las intervenciones más efectivas para mejorar los resultados educativos o la salud infantil. Desde mi perspectiva, es medir indicadores en el micronivel, en el nivel de pequeñas comunidades, en lugar de basar el análisis solamente en indicadores globales como el producto interno bruto de los países. De lo más destacado de los premiados son las simples y precisas formas de diseñar preguntas y acciones que se responden mejor mediante experimentos cuidadosamente diseñados.
Así, por ejemplo puedo mencionar que en el año 2011 los galardonados presentaron un estudio donde mostraron que al simplemente realizar encuestas sobre propuestas de comportamientos posteriores afecta precisamente ese comportamiento. En aquel trabajo se presentan tres estudios de campo de salud y dos de microcréditos, los economistas seleccionaron aleatoriamente a personas para ser encuestadas sobre temas de salud en el hogar, para posteriormente medir el uso de alguna estrategia relacionada con la encuesta. Los resultados mostraron que en los experimentos de salud, las personas que habían sido encuestadas aumentaron el uso de productos para el tratamiento del agua. Las encuestas sobre diarrea condujeron a uso de productos para mejorar de la calidad del agua para beber. En mi opinión, estas investigaciones muestran que la información, aunque no sea impartida en el formato tradicional, tienden a producir decisiones basadas en el conocimiento. Otro aspecto importante, desde mi perspectiva, es el hecho que los estudios de estos economistas han mostrado que simplemente proporcionar más recursos a las escuelas no tiene impacto definitivo en la calidad de la escuela. Proporcionar más libros de texto por estudiante no mejora los puntajes promedio en los exámenes, pero sí mejora los puntajes de los estudiantes más capaces.
Otro de los aspectos a resaltar del trabajo de Barnerjee y Duflo es que consideran muy importante la participación de las personas beneficiadas con los programas de política en la evaluación de los mismos. Es decir, la participación de los beneficiarios tanto en la oferta como en el monitoreo de los servicios públicos es cada vez más esencial para mejorar la eficiencia de estos servicios. Por ejemplo, la intervención que capacitó a voluntarios para enseñar a los niños a leer tuvo un gran impacto en la actividad fuera de las escuelas públicas y no en el desempeño estrictamente escolar. Los jóvenes locales que se ofrecieron como voluntarios para capacitarse y ser instructores en campamentos de lectura encontraron cohesión y diversión social al participar. Mientras que los niños que asistieron a estos campamentos de lectura mejoraron sustancialmente sus habilidades de lectura al mismo tiempo que encontraron esta estrategia como satisfactoria y lúdica. Estos resultados sugieren que aunque los ciudadanos pueden enfrentar limitaciones para participar en la mejora del sistema de educación pública, incluso cuando se preocupan por la educación y están dispuestos a hacer algo para mejorarla, al involucrarlos en las actividades y en las propias iniciativas pueden tener efectos positivos no esperados para la comunidad y para ellos mismos al propiciar bienestar.
En síntesis, la definición de indicadores es de vital importancia en la evaluación de políticas públicas, la participación de los involucrados ayuda al éxito de las mismas y la información propicia la toma de mejores decisiones. Estos aspectos (indicadores, participación de los involucrados e información) no han sido incorporados a la política actual en nuestro país y considero deben ser incluidos para poder monitorizar las políticas de “primero los pobres”.
Finamente, debo mencionar que Esther Duflo es la segunda mujer galardonada con el premio Nobel de economía, la primera fue Elinor Östrom quien también se preocupó por el manejo de los bienes comunes administrados en forma participativa.


Una versión previa de este artículo fue publicada el día 13 de Noviembre en el periódico la Unión de Morelos.

miércoles, 6 de febrero de 2019

Un vistazo desde el espacio

El día de hoy quiero ser especulativo y pensar en la forma en que nos vería alguna civilización extraterrestre. Supongamos que esta civilización hubiera observado el planeta Tierra desde hace algunos milenios y hubiera tenido la oportunidad de observar en detalle el comportamiento de las diferentes especies que habitamos este planeta. Por supuesto, que esta breve descripción tendrá un sesgo y lenguaje profundamente antropocéntrico; pero con esta advertencia prosigamos.
Hace algunos seis mil años, esta civilización extraterrestre se habría percatado de que en este planeta evolucionaban muy diversas especies, desde miniaturas como los insectos hasta mamíferos, que tenían masas varios órdenes de magnitud mayor que los insectos y por eso usaban más recursos, y que la distribución de estas especies obedecía a patrones relacionados con su situación en el planeta, con excepción de una especie que pululaba por todo el planeta y se desarrollaba en cualquier región. Los miembros de esta especie presentaban una masa de las más altas entre las especies y una proclividad a conformar grupos con comportamiento sincronizado. Si bien tenían un comportamiento territorial y preferían permanecer en una región, como muchas otras especies, su movilidad y adaptabilidad en largos períodos de tiempo les permitía avanzar y desarrollarse en situación ambientales diferentes.
Hace unos dos mil años, las observaciones hubieran sido parecidas a estas: El planeta Tierra está cubierto grandemente por la especie que mostraba mayor adaptabilidad. En ese entonces conformaba grandes conglomerados que habían modificado el lugar donde habitaban. Donde se desarrollaban especies vegetales y animales diversos, ahora se propiciaba el desarrollo de especies que servían de alimento o aumentaban la velocidad de crecimiento de la especie mayoritaria. Aunque el número de individuos de esa especie no era el mayor en el planeta (había algunos insectos o especies acuáticas que los superaban en número) en cuanto a los recursos del planeta que usaban si eran los de mayor consumo. Usaban materiales y los transformaban, mediante la energía que libera la combustión, usaban la energía que provee el flujo de fluidos (aire y agua) para mover pequeñas máquinas o vehículos que aumentaban grandemente su movilidad.
Las observaciones de hoy en día serían como: Ese planeta azul está infestado por la especie devastadora. Esta especie ha desplazado a todas las otras especies en muchísimos lugares y usa grandes extensiones de tierra para promover su desarrollo a costa del desenvolvimiento de otras especies. Ha descubierto la forma de extraer grandes cantidades de energía de capas internas del planeta y con ello ha modificado la delgadísima capa gaseosa que rodea al planeta. Estas variaciones en la composición de la capa gaseosa ha provocado mayores fluctuaciones en los flujos de masa y temperatura dentro de ella. Con las habilidades de modificación que esta especie tiene sobre los recursos naturales, ha creado materiales desconocidos para las otras especies que permanecen en los entornos sin ser modificados por tiempos mayores a la vida promedio de los individuos de esa especie fundamentalmente transformadora del entorno y, por ello, estos nuevos materiales no forman parte de los ciclos naturales del planeta. Estos materiales (que no se encontraban disponibles en el planeta con anterioridad) parecen entorpecer el desarrollo de otras especies. Con el uso de enormes cantidades de energía (que sobrepasan grandemente la usada por el resto de las otras especies) para su propio desarrollo, ha empezado a modificar las condiciones físicas y químicas de la delgada capa gaseosa y de la capa líquida que rodea el planeta y con ello disminuido los rangos adecuados de estas variables para el desarrollo de la mayoría de las especies en el planeta. En menos de doscientos años, ha modificado sustancialmente estas variables y parece tener una enorme capacidad modificadora de todo el planeta similar solamente a las que tienen las colisiones con objetos extraterrestres, como los meteoritos, o las erupciones volcánicas que han aparecido en épocas anteriores a la aparición de esa especie transformadora en el planeta Tierra.
Esta situación podría ser la que describieran estos seres extraterrestres en la traducción a un lenguaje antropocéntrico. La idea de analizar cómo se vería el comportamiento de las personas desde el espacio me fue sugerida por Eleonora Isunza, que codirige CinemaPlaneta con Gustavo Ballesté, quien además me invitó a la XI edición de este festival donde se abordarán las problemáticas ambientales con una perspectiva desde el espacio, parece una idea interesante que abre vistazos no tradicionales de esta problemática. En este año que se celebra el 50 aniversario del primer alunizaje tripulado parece ser emblemático el festival. Les anticipo que este año CinemaPlaneta se celebrará a finales del mes de mayo.
Quiero cerrar este pequeño texto invitando a reflexionar sobre los temas ambientales en una perspectiva local sin perder la visto en aspectos globales y de largo plazo. Aunque no parezca los análisis en escalas o periodos de tiempo cortos; nuestras acciones modifican enormemente los entornos debido a las cantidades y tiempos de duración de esas modificaciones, causando nuevas situaciones que no pueden ser resueltas por las especies que habitan esos entornos y, entonces, las modificaciones son mayúsculas y con impactos para nuestra propia especie.

Este artículo fue publicado el día 6 de Febrero en el periódico la Unión de Morelos

miércoles, 30 de enero de 2019

Edificios grandes o pequeños

Estoy seguro que cada día observamos que en las ciudades se construyen nuevos edificios y hay una tendencia a que estos sean cada vez más altos. Se han preguntado; ¿la construcción de estos edificios es adecuada? Esta pregunta me surge por múltiples razones. En primer lugar puedo observar esta situación en Cuernavaca, donde vivo, y en la Ciudad de México, que frecuento; pero esta situación me parece que es una constante en la mayoría de las ciudades del mundo. En segundo, no me parece obvio que mientras más grande la edificación sea mejor para las personas que la usan, en términos energéticos, de agua o de salud en general. Tercero la demanda de infraestructura adicional que requieren las grandes edificaciones es realmente mayor.
Es claro que, en muchas ciudades del mundo se construyen edificios con la finalidad de obtener mayores beneficios en el mismo terreno y con ello se infiere que al construir edificios altos y aumentar la densidad de habitaciones u oficinas se está procurando una mayor eficiencia en el uso de los recursos. A primera vista, esta afirmación parece adecuada; pero al analizarla con mayor detalle podremos encontrar que no necesariamente el construir edificios altos o grandes implica una mayor eficiencia.
Veamos el caso del suministro de agua, claramente, un edificio alto requiere una mayor cantidad de agua para su correcto funcionamiento. Los requerimientos para dotar de agua potable a las personas que habitan o laboran en el edificio implicará la instalación de tuberías y sistemas de bombeo. Lo primero, el sistema de tuberías pudiera ser menos caro que el sistema para proveer de agua a varios edificios más pequeños; sin embargo, el sistema de bombeo presenta un comportamiento que se dispara con la altura del edificio. Es decir, existe un tamaño óptimo para el cual el costo de la instalación de agua, es el menos caro por número de usuarios. Además es claro que el agua debe ser obtenida de algún lugar cercano, y si no está disponible en las cercanías, el costo se incrementa.
Otro aspecto a considerar es el sistema de acceso a los pisos superiores, es decir, los elevadores. Por supuesto, que si tenemos una edificación con tres pisos un sistema de rampas pudiera ser suficiente; con lo cual no se requeriría de energía adicional para operar los elevadores. Sin embargo, edificios mayores a los cuatro pisos si requieren de los elevadores y, por lo tanto, la energía necesaria para su funcionamiento se incrementa. Aspectos similares se pueden mencionar para la iluminación en edificios muy anchos donde la iluminación natural, por ventanas, no sea posible.
También, el aspecto energético puede tomarse en consideración. En el entorno mundial se está observando que en el futuro cercano la generación distribuida de energía (con fuentes renovables) es una de las principales herramientas para desacelerar y finalmente contender con el cambio climático. En este sentido es claro que sea por energía solar, eólica, biocombustibles, etc. la generación local tiene un límite y, por lo tanto, el suministro de energía es limitado y como consecuencia la generación local de energía limitará el tamaño de los edificios. Para ser más claro, déjenme explicar con un ejemplo: En estas líneas he comentado que en la mayoría del territorio mexicano un sistema fotovoltaico compuesto por 16 metros cuadrados de paneles fotovoltaicos es suficiente para generar la electricidad de una casa con un consumo eléctrico alto. Supongamos que el área de planta de esa casa es de 80 metros cuadrados (160 metros cuadrados construidos en dos plantas), por lo tanto, en sus techos se podría generar la energía hasta para cinco casas, es decir, un edificio de diez pisos. Esto equivale al menos a 25 metros de altura. Ahora bien, este edificio daría sombra, de tal forma que en su entorno no se podría construir otra edificación con una altura menor a una distancia menor a los 25 metros. Con esta última restricción se trataría de evitar los sombreamientos. Situación similar se observaría en el caso de usar generadores eólicos de eje horizontal, donde también tenemos desvío de los vientos.
Aquí menciono solamente algunos aspectos, pero la energía, el agua, el manejo de los residuos sólidos o líquidos, de la infraestructura para la movilidad, entre otras consideraciones son las que deben ser contempladas para definir el tamaño de las edificaciones en las ciudades.
Hace medio siglo no se sabía que el uso de los recursos naturales debe realizarse con medida o se ocasiona su agotamiento o se modifica el entorno de tal manera que se provocan cambios globales, como el cambio climático antropogénico que estamos padeciendo. El conocimiento científico nos aporta ahora información para poder tomar decisiones y con ello definir los tamaños adecuados de las edificaciones dependiendo del entorno social y ambiental específico del lugar.
Con este pequeño texto quiero llamar la atención a los tomadores de decisiones en el ámbito de planeación para considerar los diversos aspectos en la definición de los tamaños de las edificaciones para conseguir espacios urbanos, suburbanos o rurales verdaderamente sustentables. Hoy en todo el país y en el mundo estamos ante una verdadera encrucijada ante solamente considerar los costos en el corto plazo lo implica que no estamos pensando en la sustentabilidad que mira hacia la equidad entre las personas que vivimos hoy o vivirán en el futuro.

Una versión previa de este artículo fue publicada el día 29 de Enero en el periódico la Unión de Morelos

miércoles, 15 de agosto de 2018

Turismo social una propuesta desde la ciencia

En estos días llegó a mis manos un ejemplar de la revista Ciencia y Desarrollo editada desde hace 44 años por el Consejo de Nacional de Ciencia y Tecnología CONACyT. Con ella recordé precisamente los primeros números y la primera suscripción que pagué con el salario que obtuve por haber impartido clases de regularización a compañeros de primer grado cuando estudiaba la secundaria. Recuerdo muy claramente los cuentos de Arthur Clarke y de Isaac Asimov entre otros artículos describiendo las galaxias y estrellas. El dinero que pagué por la suscripción anual (que continué por varios años) fue una de las mejores inversiones de mi vida. La lectura de los artículos de esos números fueron elementos que motivaron mi decisión de estudiar física.
En esta ocasión me sorprendió gratamente la lectura de artículos con un verdadero énfasis en la llamada ciencia útil. En el número de abril y mayo del 2018 que cayó en mis manos pude leer seis artículos sobre el tema de Turismo Social. Estos artículos están enfocados a la península de Yucatán y su lectura me permitió reflexionar sobre los caminos que debemos propiciar para conseguir el bienestar social.
En el primer artículo “Las comunidades: Agentes turísticos clave para salvaguardar el patrimonio cultural” se comenta que: “el sector turístico ha experimentado profundos cambios motivados por la rápida modificación de su entorno social y económico. Las nuevas demandas de los viajeros y turistas, así como el diseño de estrategias para potenciar un turismo sostenible y responsable, han dado lugar a la elaboración de estudios y modelos de gestión turística, como el turismo sostenible o el turismo comunitario.” Con estos hallazgos se detecta que las comunidades están dispuestas a abrir su patrimonio cultural para un uso turístico a cambio de obtener beneficios económicos bajo acuerdos institucionales que también respeten sus formas de vida. La conciliación de los intereses de las comunidades y de los turistas es una tarea de las instituciones actuales y futuras para garantizar la sostenibilidad de la actividad turística y la sustentabilidad de las poblaciones y el entorno natural y cultural.
Otro de los estudios plantea que es necesario “Conocer para cuidar: Una forma de valorar el patrimonio en localidades de Mérida, Yucatán”. En este artículo se plantea una metodología para conocer encaminada a detectar los recursos patrimoniales y garantizar las mejores actuaciones para generar productos turísticos de una forma sustentable. Esta metodología en forma simplificada se puede resumir en 5 pasos: 1. Realizar el inventario de los recursos turísticos con la participación de las personas de la localidad; 2. Determinar el perfil del visitante que actualmente o en el futuro se desea; 3. Evaluar el potencial turístico con miras a obtener retribuciones económicas evitando los desequilibrios entre las dimensiones naturales, económicas, sociales y organizacionales; 4. planificación territorial turística participativa para diseñar el producto turístico que contemple los puntos anteriores; y 5. Finalmente, se diseña el producto turístico con alto valor agregado y miras en el largo plazo.
En esta ocasión quiero comentar un tercer artículo “Turismo alternativo en la Península de Yucatán” que enfatiza la necesidad de evaluar la aptitud natural del territorio como un primer paso para generar información sobre las características naturales del territorio y la interacción con la visita de los turistas. Esto permitirá planear las formas óptimas de su uso para el turismo alternativo de manera sustentable. Para ello es muy importante integrar las dimensiones de la sustentabilidad: Naturaleza, Economía, Social y Organizacional con el objetivo de generar las capacidades técnicas y normativas locales necesarias para traducir la riqueza natural en un bienestar social para las comunidades a lo largo de generaciones. El artículo termina comentando que es importante “Reconocer la aptitud natural de la Península de Yucatán para ecoturismo, el turismo de aventura y el turismo rural es, por lo tanto, fundamental para iniciar un proceso estratégico de planificación territorial orientado a generar productos turísticos innovadores y competitivos que contribuyan a impulsar el desarrollo sustentable de las comunidades rurales.”
El sabor de boca que me dejó la lectura de este número de Ciencia y Desarrollo fue muy agradable. Evidentemente esta forma de proponer desarrollo turístico en la península contrasta con la estrategia predominante para la Rivera Maya de los últimos años. Donde se privilegian los aspectos económicos y se menosprecian los sociales y ambientales. Este último causando ya deterioros ambientales y desigualdades sociales.
Desde mi perspectiva la revista muestra una claro ejemplo de investigación desarrollada en el país hacia la construcción de acciones sociales derivadas del conocimiento científico amalgamado con el conocimiento tradicional para propiciar el bienestar social. Acciones como las desarrolladas por el grupo de científicos trabajando en la península de Yucatán con las personas de las comunidades deben ser un ejemplo que imitemos en el resto del país. En particular, en Morelos con cierta vocación turística puede iniciar con estudios de este tipo, donde además incluya aspectos sobre el abasto de la energía por fuentes renovables, dadas sus fortalezas en este sector. A la vez los estudios narrados en la revista son un ejemplo de que la ciencia (natural, exacta o social) es aplicable y útil para resolver la compleja problemática que hoy enfrentamos.

Una versión previa de este artículo fue publicada el día 15 de Agosto en el periódico la Unión de Morelos.

miércoles, 9 de mayo de 2018

Planear para el futuro

En esta época de elecciones es un momento para tomar decisiones que nos afectarán no solamente tres o seis años, sino posiblemente el resto de nuestras vidas. Mientras los candidatos pueden proponer estrategias que deberán ser desarrolladas en estos cortos periodos de tiempo, las personas debemos pensar en el largo plazo en el momento de tomar decisiones.
La mayoría de las personas planeamos, cuando lo hacemos, con una mira de corto plazo; esta forma de proceder condiciona la solución de problemas complejos que han sido causados por el comportamiento, a lo largo del tiempo, de diversas generaciones. Con una visión de corto plazo los problemas pudieran parecer solucionarse con las estrategias propuestas por la mayoría de los candidatos; pero en el largo plazo los problemas continuarán o incluso se agravarán.
Por ejemplo, para generar empleos se puede solicitar la inversión de una minera y explotar los yacimientos por unos veinte años generando con ello empleos para la población. Tendremos esos empleos por solamente 20 años, cuando hoy en día el empleo de una generación se demanda por unos 45 años. Si aunque no parezca, hoy en día, el periodo de trabajo de una persona comienza alrededor de los 20 años y termina alrededor de los 65. Por supuesto, hace unas cinco décadas este periodo de tiempo se calculaba en unos 30 años. Con este dato podemos inferir que sí hemos sido beneficiados por el conocimiento y nuestra esperanza de vida ha aumentado, la verdad es que, en este sentido, la respuesta es afirmativa; pero ahora tenemos problemas globales mucho muy apremiantes. Regresemos al ejemplo, para una verdadera generación de empleos que promueva el beneficio social debemos contemplar horizontes temporales de al menos tres generaciones y con ello generar bienestar real. Así, para resolver el problema del empleo deberemos pensar en generarlos por más de un siglo para que se beneficien al menos tres generaciones de personas. Con este horizonte estaríamos garantizando el empleo de los nietos que a su vez podrán mantener a sus hijos al menos a la edad de poder obtener frutos con su trabajo.
Con estas ideas en mente resulta totalmente inadecuada la planeación en torno a seis y, menos, tres años. Mientras que la planeación en el corto tiempo se puede realizar con las personas que piensan similarmente, la planeación en el largo plazo requiere de involucrar al mayor número de actores conocedores.
Por esta razón, hace algunos meses comentaba que deberíamos aprender a planear con el que piensa diferente, es decir, la planeación en concordancia con el enemigo. Estoy seguro que solamente al pensar el el futuro lejano los acuerdos puede lograrse y obtener soluciones independientes de las diferencias y por lo tanto para largo plazo. Con ese enfoque se requiere cambiar la estructura de pensamiento y las verdaderas soluciones a los problemas que nos aquejan emergerán. Las diferencias se manifiestan más plenamente en el corto plazo donde los intereses pueden ser divergentes.
Lo que planteo puede ser complicado, ya que, en un país con más de la mitad de su población por debajo de la línea de pobreza que está pensando más en cómo obtener el alimento de mañana que en un futuro incierto, la planeación en el largo plazo parece no ser prioridad. Sin embargo, por más que la situación hoy en día apunta a tener gobernantes que no reconozcan que el conocimiento es lo que puede generar la soluciones a largo plazo; debemos redoblar esfuerzos e iniciar la discusión desde hoy, si desde antes de elegir a nuestros próximos gobernantes, para planear y construir las estructuras organizativas para definir las soluciones basadas tanto en conocimiento científico como tradicional en cada región del país y proponerlas en las elecciones del 2021 y 2024.
Como sociedad debemos planear para el futuro para poder conseguir el beneficio social.

Una versión previa de este artículo fue publicada el día 9 de Mayo

miércoles, 11 de abril de 2018

El interjuego entre talento, azar y éxito

El lunes estaba leyendo el Tweeter y llamó mi atención una referencia a una nota del la BBC Mundo que invitaba a la lectura de su texto mediante la frase “La poderosa y (a menudo) invisible razón por la que gente con poco talento tiene éxito en la vida”. Estoy convencido que parte del éxito de las personas radica en sus habilidades o talentos, por eso decidí guardar el tuit y tomarme tiempo para leerlo con calma. Al leer la nota de Tiffanie Wen encontré interesantes reflexiones producto de simulaciones computacionales, que me recuerdan las simulaciones de muchas partículas que hacemos en física para reproducir los fenómenos en gases, líquidos o sólidos.
Regresando al tema de la relación entre el talento y el éxito, en muchas ocasiones cuando una persona joven desea verse en el futuro como una persona exitosa se le aconseja prepararse para acrecentar sus talentos; pero este consejo ¿le asegura el éxito? La experiencia cotidiana nos indica que no siempre es así; comúnmente observamos que algunas personas con pocas habilidades reciben muchos beneficios y sus recompensas son mucho mayores a otras con mayores talentos. Aunque por supuesto que estas personas exitosas tratan de atribuir su situación a sus habilidades. Un estudio muestra que cuando se invita a reflexionar si hubo causas externas para el éxito (es decir un evento fortuito) en la mayoría de las ocasiones se encuentra. Esta afirmación proviene de estudios de Robert Frank (autor del libro “Success and Luck”). Ante esta situación leí con atención el artículo de Wen y me percaté que comentaba los resultados de una simulación por agentes reportada en uno de los archivos más grande de artículos científicos y de acceso libre http://arxiv.org realizada por un grupo de físicos y economistas italianos. Esta simulación se reportó en febrero de este año y es un típico ejemplo de lo que ahora se conoce como sociofísica o econofísica, donde mediante la definición de algunas reglas sencillas en un juego se simula el comportamiento de un sistema complejo, como el éxito en una sociedad. El juego consiste en definir un conjunto de personas que tienen talentos y habilidades repartidos en una forma normalmente distribuida. Es decir pocas personas tienen muchos talentos o habilidades, pocas personas tienen pocos talentos o habilidades y muchas personas tienen medianos talentos y habilidades. Parece que así es nuestra sociedad donde la mayoría de las personas tienen talentos y habilidades normales. En este juego computacional la realidad se simula mediante los agentes que representan personas con talentos y habilidades repartidas normalmente (para los matemáticos con una distribución gaussiana) que van caminando por la vida inicialmente con una riqueza distribuida equitativamente y repentinamente enfrentan un evento que puede ser afortunado o lamentable. Si es afortunado su riqueza aumenta y si es desafortunado disminuye en ambos casos proporcionalmente a la riqueza que tenían en el paso de tiempo anterior. Con esta sencillas reglas, Pluchino, Rapisarda y Biondo científicos de la Universidad de Catania en Italia, llegan a la conclusión que al final de una vida de trabajo, digamos unos 40 años, una proporción pequeña de la población posee mucha riqueza; en concreto el 20% de la población tiene el 80% de la riqueza. Situación muy parecida a la actual distribución de la riqueza, solo que en nuestro país la desproporción es aun mayor. Otro de los hallazgos interesantes es que el conjunto de personas con mayor riqueza no es el conjunto de personas con mayor talento, sino que personas con mediano talento son las que mayoritariamente tienen más riqueza. La conclusión de este trabajo es que al fomentar políticas que recompensen a los que más éxito han tenido se incrementa la desigualdad. Es importante hacer notar que este tipo de modelos para representar la compleja realidad social, cultural o económica buscan captar la escencia de la problemática; pero difícilmente podrán describir detalladamente situaciones específicas. Esta aclaración la planteo sin en ánimo de demeritar el excelente trabajo, que tiene puntos a discutir y detalles obviados; desde mi perspectiva el desarrollo y análisis de estos modelos nos dan oportunidad de entender las complejas dinámicas que ocurren en la naturaleza o sociedad.
Una de las reflecciones que podemos hacer a la luz de este estudio es que hoy en día la mayoría de las estrategias de fomento a la innovación o a la investigación están basadas en impulsar a los de mayor éxito; sin embargo este estudio implica que se deben revisar estas políticas para considerar el azar e impulsar a los más talentosos para obtener el beneficio social.
Desde mi punto de vista en este caso la desigualdad fue causada por la forma de conceder aleatoriamente más beneficios proporcionales a la riqueza, que ya se tiene con anterioridad, en lugar de obtener beneficios proporcionalmente al talento, este último tiene una distribución normal. Por lo tanto, definamos estrategias para potenciar el talento y esfuerzo de la gente para que obtenga beneficios correspondientes a su esfuerzo.
Con esta discusión quiero plantear las bondades que se tienen al realizar estudios sobre las situaciones sociales mediante la simulación computacional y en general de cualquier fenómeno natural o social para entenderlo y en consecuencia proponer alternativas para contrarestar situaciones que no sean deseables. Los estudios científicos por más teóricos que parezcan aportan conocimiento para tomar decisiones, usemos este conocimiento para propiciar el beneficio social.

Una versión previa de este artículo fue publicada el día 11 de Abril en el periódico la Unión de Morelos.

miércoles, 21 de febrero de 2018

¿Cuestan los derechos?

Esta semana estuve platicando con un científico cubano y me comentó una serie de hechos que yo también había observado sobre la valoración de lo que no cuesta. Me comentaba que para él había sido muy importante informar a los estudiantes y colegas de la Universidad de la Habana los montos de dinero asociados a la formación de los estudiantes y a los proyectos de investigación. Esta información permitía hacer conciencia sobre la necesidad de rendirle cuentas a quien aporta el dinero para estos hecho. En todas las sociedades las personas son las que aportan dinero para sostener los derechos.
Aquí es muy importante hacer mención que ambos coincidíamos en que la educación superior es un derecho de las personas y, por lo tanto, debemos buscar que se oferte a todas ellas.
Considero que muchos de nosotros podemos estar de acuerdo que existen derechos para todas las personas como la educación, la libertad, la vida, etc. y, al mismo tiempo, otorgamos la obligación de garantizarlos y satisfacerlos a los gobiernos. De hecho estos derechos de las personas se establecen, por lo regular, en las constituciones de los países o en el ámbito internacional en Declaración Universal de Derechos Humanos. Sin embargo, esta situación invita a pensar que no cuesta las acciones que conlleven a garantizarlos y satisfacerlos. De aquí señalabamos, en esa conversación, la necesidad de hacerlos patentes.
Para comentar concretamente, déjenme transcribir específicamente el artículo 26 de la Declaración Universal de Derechos Humanos: “Toda persona tiene derecho a la educación. La educación debe ser gratuita, al menos en lo concerniente a la instrucción elemental y fundamental. La instrucción elemental será obligatoria. La instrucción técnica y profesional habrá de ser generalizada; el acceso a los estudios superiores será igual para todos, en función de los méritos respectivos.”
Es más el artículo anterior aborda una problemática que puede ser más conflictiva, el artículo 25 dice: “Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez u otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad.”
Estoy totalmente de acuerdo en que estos son derechos mínimos que deben tener las personas; pero claramente los costos deben ser contemplados. Cuando hablo de costos implico: el pago del salario de las personas que enseñan en las escuelas, las que limpian, las que administran, la construcción de las mismas escuelas, los materiales didácticos, los gises, los plumones, los libros en la biblioteca, los videos, los programas de cómputo, etc. Ya no digamos a lo que se refiere el artículo 25. En particular, cuando se dice que la educación debe ser gratuita, se quiere indicar que la educación debe ser provista por el contrato o pacto social que hemos tácitamente aceptado como sociedad y, por lo tanto, el gobierno debería proveernos de una educación de calidad.
De la argumentación anterior, parece concluirse que los derechos fundamentales son un bien común y que para disfrutarlos necesitamos distribuir su costo entre todas las personas. Con estas ideas en la mente, me gustaría comentar sobre quién o quiénes deben pagar para garantizar los derechos de las personas. Para ello quiero recordar la tragedia de los comunes de Garret Hardin quién establece que hay un problema para mantener los recursos en el momento en que no se contempla el pago del uso de lo comunitario. Con este planteamiento del problema deseo ilustrar que los beneficios de lo común se pueden ver disminuidos drásticamente dado que su garantía se pudiera ver comprometida ante la falta de pago que permita su continuidad. Para resolver este problema Donella Meadows (en Thinking in Systems) propone que establezcamos reglas clara para el pago pleno del usufructo de lo común. Hoy no tenemos esas reglas claras o son francamente inequitativas.
El costo o pago de la educación es incluido normalmente en ese pacto social tácitamente establecido al vivir en sociedad, donde se deben incluir reglas claras sobre el pago de lo común. Cuando somos muy conscientes, consideramos que con el pago de impuestos contribuimos suficientemente para que este tipo de servicios se otorguen y con alta calidad. Sin embargo, como no cuantificamos bien los costos, no podemos determinar con exactitud si el pago de impuestos es suficiente. Al menos para mi, no es claro que con los impuestos que pagamos sea suficiente para poder satisfacer la demanda de nuestros derechos como individuos y sociedad. Recordemos que en México, los empleos retribuidos con salario mínimo se han incrementado en cambio los empleos asociados a salarios entre cuatro y cinco salarios han disminuido. Esto implica que el pago de impuestos es menor ahora que antes.
El hecho real es que parece ser que nuestras contribuciones no son suficientes, esta frase se sustenta en el hecho que hoy nos quejamos de la calidad de la educación y muchos pensamos en resolverla contratando de manera particular este servicio. Ante esta situación algunos luchamos por tener una educación pública de calidad, pero para ello se requiere presupuesto.
Continuamente mencionamos que el gobierno debe destinar mayor presupuesto a la educación, a la investigación y a una infinidad de rubros más; pero ¿cuánto cuesta?, ¿es suficiente con lo que contribuimos? Seguro en estos momentos un pensamiento defensivo surge en la mente de muchos lectores “la corrupción” como un “pero” en este análisis. Por supuesto que comparto esta suspicacia; sin embargo, para avanzar en la idea que deseo compartir, por un momento asumamos que resolvemos el problema de la corrupción. De ser así, es probable que podamos enunciar otro “pero” y coincidir en que la tasa de impuestos es alta en México, esto pudiera ser cierto; pero no es un problema de si la tasa es alta. Aquí la pregunta concreta es ¿el gobierno tiene el suficiente recurso para garantizar y satisfacer los derechos de las personas que habitan en nuestro país? Desde mi punto de vista no es la última pregunta, sino que hay otra pregunta todavía que puede ir al fondo del problema: ¿las personas reciben lo suficiente como producto de su trabajo para satisfacer sus necesidades? Así, finalmente la pregunta es: ¿Las personas en México reciben los suficiente para satisfacer sus necesidades y derechos? Por supuesto, que hay una fracción muy pequeña de la población que recibe una retribución cuantiosa y que tiene la posibilidad de vivir con muchísimos privilegios, es decir, garantizar no solo sus necesidades y derechos fundamentales, sino que reciben más beneficios que el 99% de la población. Desgraciadamente, una porción mayor al 50% en nuestro país vive bajo la línea de pobreza. Esto último quiere decir que la mayoría de la población no recibe los suficiente por su trabajo para poder satisfacer sus necesidades elementales y, por consiguiente, tampoco pueden contribuir a pagar el costo total para garantizar y satisfacer los derechos de toda la población, incluso los suyos.
De entrada en la situación actual, el pago de los derechos comunes no puede ser distribuido con una simple división del costo total entre la población total, ya que no todos podrían contribuir para pagar los derechos y subsistir. Para ello, primeramente necesitamos que la retribución por su trabajo alcance para cubrir sus necesidades primarias y después contribuir para el pago de esos derechos universales. Entonces, es necesario conseguir que toda la población cuente con la suficiente retribución para cubrir sus necesidades y derechos. Es decir, parece ser imperioso un aumento de salarios para que las personas reciban por su trabajo lo necesario para satisfacer sus necesidades y puedan contribuir plenamente para el pago de su derechos fundamentales. Siguiendo esta línea de pensamiento podemos decir que: el propugnar porque todas las personas reciban lo suficiente para satisfacer sus necesidades primarias y puedan contribuir para que todos recibamos a cambio los derechos universales no es una premisa altruista.
Si estamos de acuerdo con estos razonamiento, cómo podemos tener actitudes que impliquen el regateo cuando compramos algún producto o servicio a otro, cómo justificar la negociación voraz en un pacto mercantil. Quizá deberíamos aprender a valorar nuestra contribución a la sociedad y exigir la retribución justa para que los otros también puedan contribuir y la demanda sobre nosotros del pago de lo común disminuya. Parece ser que estas ideas están detrás del llamado comercio justo. En mi opinión, la voracidad y el querer ganar en demasía en una negociación puede conducir a solicitar una contribución mayor para el voraz y en el largo plazo esta persona voraz necesite pagar más para cubrir sus necesidades de seguridad, por ejemplo. Esto se basa en el hecho de que si una persona, o empresa, recibe un desproporcionado beneficio, se le exigirá una mayor contribución para el pago de las necesidades y derechos fundamentales de los otros, a quienes “ganó” en la negociación del salario o del “negocio”.
Aquí hay un problema interesante, cuando una persona recibe más que otra puede contribuir más al pago de los derechos comunes con los otros sin afectar mucho su beneficio individual; pero, con este pago adicional, incrementando el beneficio social. Esto último puede, a su vez, incrementar su beneficio individual con lo cual podría tener una ganancia individual, aunque haya contribuido en una mayor proporción. Este comportamiento que pudiera ser entendido como altruismo social, al contribuir en una forma mayor al resto de la población por los que más tienen, finalmente puede incrementar el beneficio individual de la persona que contribuye adicionalmente.
Con esta reflexión llamo la atención a reconocer y enseñar que todo cuesta, que lo justo es luchar por recibir un mejor salario con base en el esfuerzo para entregar productos o servicios de calidad para que todas las personas contribuyamos y gocemos de los derechos universales. Por supuesto, esto no es fácil; pero ahora sabemos lo que pasa cuando tomamos una actitud voraz, que implica que tendremos que contribuir más; mejor ser mesurados para conseguir un bienestar social.

Una primera versión resumida de este artículo fue publicada el día 21 de Febrero en el periódico La Unión de Morelos.

miércoles, 31 de enero de 2018

La basura como una expresión de evasión

La semana pasada comentaba sobre la responsabilidad compartida que tenemos al usar las cosas y disponer de los residuos. Escribí que, dado que sabemos los efectos que causan los desechos si los arrojamos sin cuidado, nuestra responsabilidad es mayor mientras más conocimiento tengamos de las consecuencias de nuestros actos. Hace algunas centurias podíamos arrojar desperdicios orgánicos a los ríos o a los océanos; pero dada la mínima cantidad de ellos los propios procesos naturales podían contender con esos desechos y minimizar el impacto que causaban las personas. Sin embargo, a lo largo de muchas generaciones los recursos naturales mermaron y los propios desechos causaron desastres que provocaron la caída de civilizaciones. Esto pudo ser el caso de nuestra antigua ciudad estado Teotihuacan.
Urgando en la librería, este fin de semana, encontré un título que llamó mi atención: “Comunicación sustentable y responsabilidad social empresarial” por Rafael Tonatiuh Ramírez y Rebeca Illiana Arévalo. De entrada me interesó porque aborda dos de los tópicos que considero fundamentales para conseguir un cambio de actitud en las personas y en las organizaciones. Al leer sus capítulos concordamos en que hoy en día,tenemos un problema claro, los que conocen los temas de sustentabilidad no han podido comunicar, y por lo tanto, difundir que los actuales procesos de disposición de los desechos o la forma de utilizar los bienes puede tener consecuencias catastróficas para la vida tal y como la conocemos.
A pesar de que vivimos en una era de información o de las vertiginosas redes sociales donde hechos sucedidos en cualquier parte del mundo pueden ser conocidos en pocos minutos en lugares a centena de miles de kilómetros de donde ocurrieron; la comunicación y difusión de los conocimientos no han sido capaces de conseguir esa vertiginosa diseminación. Así, parafraseando a Ramírez y Arévalo, el mercado, la globalización y la maximización de la rentabilidad ha provocado una sociedad orientada a la competencia, el individualismo y la evasión.
Es precisamente este aspecto de la evasión al que hoy quiero dedicar unas líneas.
Puedo decir que actualmente muchas personas evadimos nuestra responsabilidad con respecto a diversos hechos que provocamos. En esta ocasió lo ejemplificaré con la producción basura. Como comentaba la semana pasada que en la prehistoria las personas podían comer frutos y arrojar sus desechos sin mirar a donde y esta actitud no influía severamente en su entorno. Hoy este tipo de acciones al tirar lo que sobra de lo que comemos o simplemente usamos (como una bolsa para llevar las compras de la farmacia), dado el número de personas que habita el planeta, afecta el entorno por un tiempo más largo que incluso el de la vida del causante o provoca daños irreparables en periodo de escala humana. Esta situación se agrava con los productos que utilizamos día a día. Por ejemplo los plásticos basados en el PET, como las botellas de agua o de los refrescos o sodas, que compramos y llevamos a la oficina o escuela o a algún otro sitio y, aunque sabemos que una vez que la usemos tienen una vida que puede ser más larga que la nuestra, buscamos un bote de basura para evadir nuestra responsabilidad y tirarla. Es claro que con esta actitud, trasladamos nuestro compromiso con las demás personas y con otras especies a la persona que administra la oficina o escuela o lugar donde disponemos de la botella. Es decir, descargamos nuestra obligación con los otros y se la endosamos a un tercero que no usó la botella.
Este ejemplo ilustra la sencillez con la que evadimos muchas de las responsabilidades y dado que ahora sabemos lo que provocamos con el uso de artefactos o productos sin preocuparnos y ocuparnos de los destinos de los desechos podemos concluir que la basura se produce cuando evadimos nuestra responsabilidad de reusar, reciclar y reducir lo que usamos. Por supuesto, que las organizaciones también pueden evadir al producir artefactos o servicios sin trayectorias definidas para su reuso, reciclamiento o reducción.
En mi opinión, la basura es un claro ejemplo del resultado de nuestra actitud evasiva y, en cambio, el camino a la sustentabilidad implica asumir la responsabilidad que tenemos para hacer vivible nuestro entorno tanto para nosotros como para las otras especies.

Una versión previa de este artículo fue publicada el día 31 de Enero en el periódico la Unión de Morelos.

miércoles, 8 de noviembre de 2017

Después de los sismos las oportunidades

Hace dos meses que en el sur del país se sufrió un sismo que causó daños en Oaxaca y Chiapas principalmente. Hace más de mes y medio que entre Morelos y Puebla ocurrió el sismo que más daños ha causado en tierras morelenses. Como se ha mencionado en la columna de "Y sin embargo" en el periódico La Unión de Morelos, estos sismos: visibilizaron la pobreza en la que está viviendo más de la mitad de la población mexicana y movilizaron profundos sentimientos en las personas, pero particularmente en los niños. Estos aspectos son importantes y debemos prestar atención como sociedad para atenderlos. En este texto reiteraré puntos sobre la pobreza que sufrimos en el país.
Durante estos eventos extremos, las personas mostraron sus mejores sentimientos y sus peores actitudes durante estas fases de emergencia: la mayoría ayudó desinteresadamente y ofrecieron sus pocas cosas a los que perdieron mucho, otros pocos se fueron a tomar la foto para el Face con los que sufren; basten estos ejemplos para ejemplificar contraste. Ya pasó la emergencia, parece ser que ya la pobreza retomó nuevamente a las personas que perdieron lo poco que tenían, y en estos momentos, debemos enfocarnos a construir nuevamente tanto las casas y edificios como las relaciones económicas, sociales, con el ambiente y por supuesto basadas en organizaciones sólidas y que ofrecen resultados.
Durante los primeros días después del sismo del día 19 de septiembre, muchos de los brigadistas del IER-UNAM percibieron una realidad de pobreza que no habían notado y muchos jóvenes de otros lugares ahora tienen dentro de su acerbo de conocimiento información sobre las precarias condiciones de vida en muchas pequeñas localidades del país. Este conocimiento seguramente les permitirá construir soluciones a la problemática nacional con otras perspectivas.
Estas situaciones precarías se deben a que la riqueza en recursos naturales que tenemos en nuestro país no se ha distribuido en una forma que propicie el bienestar social. El mayor recurso que nuestra población ha tenido a lo largo de su historia, el petróleo, ha sido dilapidado y solo ha enriquecido a unos cuantos. Esta semana se anunció descubrimientos de un nuevo yacimiento de petróleo que se pretende siga el mismo camino de los yacimientos en franco agotamiento que hoy se explotan. Parece que no hemos aprendido y actuamos como si el cambio climático y sus consecuentes modificaciones a los patrones de eventos atmosféricos extremos no sean generados por la quema de combustibles fósiles. Hay muchos otros destinos para los barriles de petróleo que no producen gases de efecto invernadero y causan modificaciones a la atmósfera. La industria petroquímica puede producir materiales y generar mayor riqueza que la energética basada en combustibles fósiles por unidad de barril de petróleo, esta sería una mejor inversión y destino para el petróleo de los nuevos yacimientos.
El cambio de la matriz energética debe acelerarse y basarse ampliamente en las fuentes de energía renovables. Como ya he mencionado varias veces una de las principales características de estas fuentes de energía es su amplia distribución que permite generar energía en el lugar donde se requiere, permitiendo autonomía de las edificaciones y una mayor distribución de la riqueza. Para poder realizar estas posibilidades energéticas es necesario desarrollar un almacenamiento de energía eficiente.
Despues de los sismos hoy necesitamos construir nuevamente algunas ciudades y poblados, en mi opinión, primero debemos dar información sobre las posibilidades de generación energética que tienen y en conjunto con las personas del lugar definir nuevos sistemas económicos, sociales y organizacionales que les permitan ofertar productos y servicios que mediante el intercambio les posibilite generar bienestar social en su localidad. La posibilidad real que tienen en la mayoría de las poblaciones más afectadas de generar su propia energía con fuentes renovables debe potenciarse para crear productos o servicios con el valor agregado de provenir de un sistema “verde” y ser promovido dentro del llamado mercado “verde” o “ecológico” que en sí mismo tiene un mayor valor social y ambiental.
Por supuesto se requieren formas de organización que realmente velen por el bienestar colectivo y vigilen la apropiada relación entre las personas y el ambiente.
Termino diciendo que la actual situación nos brinda una oportunidad que debemos aprovechar para construir un futuro con una distribución de la riqueza menos desigual y mayormente equitativa. Esto debe ser el esfuerzo de las personas con formación técnica, social, ambiental, normativa y de la localidad, es decir una diversidad de personas con objetivos comunes y actitudes flexibles. La tarea no es fácil dado que el problema es ancestral y complicado, pero ahora tenemos a la mano el conocimiento multidisciplinario para generar soluciones sistémicas.

Una versión previa de este artículo fue publicada el día 8 de Noviembre en el periódico La Unión de Morelos.

miércoles, 26 de julio de 2017

Ideas simples en un problemático entorno

Es difícil comentar situaciones esperanzadoras en estos momentos. Como lo mencioné la semana pasada las manifestaciones sociales de descontento en nuestro país siguen en aumento. Después de los disturbios de principios de año como respuesta al gasolinazo, le siguen diferentes manifestaciones de rebeldía de la población ante los aparatos de implementación de orden. El fin de semana pasado la violenta respuesta en la delegación de Tlahuac en la Ciudad de México es otro de los avisos de que la población mexicana que sufre de pobreza está mostrando su descontento reprimido ante la situación que padece. Es más el día de ayer se comentó de la nutrida despedida de la población a uno de los posibles líderes de la delincuencia abatido por la policía. Estamos ante el posible surgimiento de muchos "Robin Hood" que rompan la ley para combatir la pobreza. Por supuesto que estas acciones no son soluciones.
Esta situación de pobreza debe ser resuelta de raíz y no podemos separarla de tres aspectos muy importantes. El castigo ejemplar a los actos de corrupción, principalmente a las personas que ocupan u ocuparon puestos de elección que han mostrado un comportamiento corrupto. La retribución justa por el trabajo de las personas; es totalmente imprescindible el aumento de los salarios a nivel nacional para disminuir drásticamente a la población que subsiste con ingresos por debajo de la línea de pobreza. La toma de decisiones basadas en conocimiento, este último aspecto implica aumentar el nivel de conocimiento de las personas y, como ya lo he mencionado antes, la propia generación de conocimiento por parte de la sociedad en general sobre temas y problemáticas que le afecten.
Así para poder comentar el día de hoy decidí consultar revistas científicas de acceso abierto para ver algo que pudiera ser un ejemplo de un estudio directo y de aplicación actual. Consulté la revista PloS ONE y no pasé de la primera página cuando encontré un artículo que propone el uso de escaleras que almacenan energía cuando se bajan y la utilizan como ayuda cuando se suben. En particular, estas escaleras tienen dentro de sus objetivos a futuro ayudar a personas con limitaciones en su movilidad, tanto de subida como de bajada. La referencia al artículo es “Stair negotiation made easier using novel interactive energy-recycling assistive stairs” (Utilización de escaleras más fácil usando un novedoso sistema interactivo de reciclamiento de energía) y se encuentra en Internet en la siguiente liga:
http://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0179637
En ese trabajo se mostró que las escaleras propuestas con reciclaje de energía reducen la cantidad de trabajo que se requiere para que los seres humanos puedan ascender y descender comparada con la energía utilizada en escaleras sin partes móviles. Este sistema de bajo consumo energético, interactivo y modular puede colocarse en escaleras existentes, almacenando energía durante el descenso y devolviendo esa energía al usuario durante el ascenso. La idea es sencilla: cuando se baja usando la escalera se apoya el pie sobre una placa móvil que desciende y comprime un resorte que al llegar al fondo del escalón se bloquea; en el momento de ascender al pisar la placa móvil se libera y el resorte ayuda al segundo pie impulsándolo mientras se asciende. La energía se recicla mediante los resortes sin el uso de mecanismos que requieren energía adicional. En resumen los resultados indican que al ascender por las escaleras de reciclaje de energía, los usuarios requirieron de 17.4 % menos trabajo en comparación con las escaleras convencionales. Además se redujo el trabajo sobre la articulación de la rodilla reduciéndolo en un 37.7%. En cambio durante el descenso los usuarios también generaron 21.9% menos trabajo, con un reducción sobre el trabajo del tobillo del 26.0% (para detalles sobre las variaciones se puede consultar el artículo).


Así los resultados de las pruebas, que se realizaron con jóvenes, son prometedores y motivan a un mayor refinamiento y optimización del sistema de ayuda y reciclado de energía. Dado que los usuarios sanos podrían beneficiarse de manera segura de este sistema sin instrucciones explícitas o capacitación, las pautas y la práctica del usuario en futuros estudios podrían facilitar la optimización de la escalera con sistema de ayuda para aquellos con limitaciones en su movilidad. El diseño de este sistema de escaleras podría adaptarse para proporcionar más trayectorias específicas de almacenamiento y liberación de energía.
Por otro lado, mediante sistemas adicionales se podría utilizar resortes eléctricos para, en su caso, recolectar energía y proveerla a un sistema eléctrico de almacenamiento.
Por supuesto este artículo es solamente el estudio de un prototipo que requiere un mayor esfuerzo para poderlo implementar en sistemas reales, se necesita realizar todavía diferentes pruebas de funcionalidad; sin embargo considero esta idea y el estudio que la acompaña muestra una posibilidad digna de analizarse a detalle.
Como mencioné al principio de esta nota, encontré este artículo sin pasar de la primera página, este artículo es realmente reciente, fue publicado el 12 de julio, hace 15 días y está al alcance de todos. Una limitación es que está escrito en inglés; pero al alcance de todos los que tienen acceso a la Internet a diferencia de muchos otros estudios que solamente se pueden acceder en las versiones impresas o pagando suscripciones. Esta es una ventaja de la publicación de estudios científicos en revistas de acceso abierto. Como lo he mencionado varias veces antes, la democratización del conocimiento es uno de los factores que contribuyen a generar el bienestar social.
Si bien esta nota no pretende aportar soluciones de raíz a la complicada problemática que enfrentamos si muestra que hoy en día tenemos acceso a conocimiento que años atrás no teníamos y pretende aportar ejemplos de notas agradables en el deprimente entorno que estamos viviendo.

Una versión previa de este artículo fue publicada el día 26 de Julio en el periódico la Unión de Morelos.

miércoles, 17 de mayo de 2017

Incentivos fiscales vs soluciones desde las raíces

Este lunes leí la noticia de los incentivos fiscales para las Zonas Económicas Especiales (ZEE) que se están implementando en ciertas regiones en el sur del país. Antes de discutir las bondades y las desventajas de estos incentivos, debemos reconocer que nuestro país tiene profundas diferencias y que mientras en el Bajío y en el norte la productividad ha crecido 47 veces en 20 años, en la zona sur es menor a diez veces. También debemos reconocer que las dificultades de un desarrollo sustentable parecen ser mayores en el sur que en el norte. En el centro sur del país la biodiversidad es mayor y también la diversidad cultural y la densidad de población es mayor. Esta situación implica que la conjunción de los factores naturales, económicos, sociales y organizacionales de la brújula de la sustentabilidad resulta mucho más complicada.
Con estas ideas en mente es interesante una propuesta de incentivos para la inversión en el sur del país. La idea suena apetecible y más sabiendo que en otros países esta diferenciación mediante incentivos fiscales ha producido buenos resultados. Así en Guandong, China la reducción del ISR en un 85% y exención del pago del ISR para inversiones mayores a los 5 millones de dolares, la exención del pago de impuestos sobre las utilidades de los dos primeros años, entre otros incentivos.
En México las ZEE comprenden la región de Lázaro Cárdenas en Michoacán y Guerrero, Salina Cruz en Oaxaca, Coatzacoalcos en Veracruz y Puerto Chiapas en Chiapas. La propuesta en nuestro país considera que los incentivos en estas zonas son: a) no pagar ISR los primeros 10 años de operación y el solo el 50% en los siguientes 5 años, b) un descuento del 50% por 15 años en las cuotas del IMSS y c) no pagar IVA ni aranceles por importaciones temporales.
Al comparar los incentivos entre China y México se observa una ventaja para nuestro país para atraer inversiones con estos incentivos; pero surge la pregunta ¿realmente necesitamos dar tantas facilidades para que las inversiones vayan a estos lugares?
En nuestro país, a lo largo de la historia reciente, se han dado diversos apoyo a las inversiones y se han enfocado en la atracción de capitales con incentivos dirigidos a empresas “tractoras” para que se instalen en parques industriales; pero las acciones se basan en mano de obra barata. En esta ocasión en la exención de impuestos y no en agregar valor a los productos.
Me pregunto ¿cuáles son los atractivos para los inversionistas en otras partes del mundo? Seguramente en los países como China, Malasia, Jordania y Panamá pudiéramos pensar que políticas de incentivos fiscales funcionan. Sin embargo, los verdaderos atractores de inversiones en el largo plazo son la disponibilidad de mano de obra altamente capacitada.
Las regiones de California y Massachusset en Estados Unidos o de Westfalia en Alemania o de Delft en Holanda basan su atractivo en la disponibilidad de personas con altas capacidades para generar empresas de alto valor agregado y no necesariamente son empresas grandes; pero si generan productos de alto valor de intercambio.
Recientemente, estuve en la región queretana entre Peña de Bernal y Tequisquiapan donde, agradablemente, encontré muchos anuncios de vacantes en empresas y más gratamente visité muchos pequeños negocios ofreciendo productos con valor agregado. Así en esta zona del país observé cómo se ofrecían quesos o dulces artesanales simultáneamente en otros establecimientos se ofrecía vinos. Es notable la oferta de recorridos por las instalaciones de estas: fincas vitivinícolas, fábricas, queserías amigables con el ambiente o dulcerías para que las personas que visitan obtengan información y con base en ella seleccionen sus productos. Así se puede visitar un rancho de vacas contentas donde se fabrican quesos con sabor mexicano que podemos adquirir en Cuernavaca. Esta generación de productos de intercambio con alto valor, claramente considera el entorno, la organización social y el pago de los servicios personales en una forma equitativa y fue generada desde las raíces de la sociedad.
Fenómenos similar se puede observar en la región de Ensenada, Baja California, donde la Universidad Autónoma de Baja California ha sustentado el esfuerzo de la población al formar personal capacitado para operar, administrar y generar negocios alrededor de la comida de autor y de la elaboración del vino de artesanal. Nuevamente, en estos productos se involucran aspectos ecológicos, económicos, sociales y organizacionales.
Por supuesto, la generación de negocios basados en el conocimiento científico amalgamado con el tradicional es una tarea complicada y de largo plazo. Claramente, estos negocios van dedicados a las personas locales, en primera estancia; pero posteriormente pueden atraer a personas de otras latitudes generando una mayor derrama económica para la zona.
Parece que lo próspero de estas regiones no descansa en los incentivos fiscales, y son ejemplos mexicanos para regiones mexicanas.
Desde mi punto de vista en la región sur del país debemos propiciar la determinación de estos nichos de mercado con la participación de la gente local al potenciar sus habilidades y capacidades con el conocimiento científico tecnológico. Esta tarea es de mayor demanda en cuanto a tiempo, pero, considero, de mayor aliento y con la posibilidad de englobar los aspectos naturales, económicos, sociales y organizacionales de cada una de las regiones de nuestro México.


Una versión previa de este artículo fue publicada el día 17 de Mayo en el periódico La Unión de Morelos

miércoles, 19 de octubre de 2016

Las energías renovables un bien común

Este lunes participé en la ExpoPyMES de la ciudad de México, me pareció interesante ver a muchas pequeñas empresas orientadas a proveer productos o servicios amigables con el ambiente. Pude observar empresas que ofrecen servicios para instalar fuentes renovables de energía en casas o en pequeñas empresas; otras ofrecen asesorías para diseñar y construir jardines verticales o azoteas verdes; oferta para convertir autos con motores de combustión en autos eléctricos, entre otros muchos ejemplos novedosos y útiles. Desde mi punto de vista, la abundante oferta de estos servicios indica la genuina preocupación de la población emprendedora por ofrecer productos que respeten el ambiente y posibiliten un bienestar social y apuntan a un mercado en crecimiento y con una compromiso con la sustentabilidad. Así, esta exposición anima a continuar trabajando en promover acciones hacia la sustentabilidad. Así quiero continuar con la discusión de la importancia de crear marcos normativos para estos productos; pero más importante para la convivencia entre las personas en nuestro mundo cargado de comportamientos egoístas.


Hoy quiero insistir en un tema del que he escrito en otras ocasiones; pero que enfaticé este lunes en mi intervención en la Expo: el llamado “derecho al Sol”. Con esta sencilla frase quiero referirme a un derecho mucho más complicado de lo que parece.
Considero adecuado dar un ejemplo para aclarar la idea. Hoy en día se puede instalar en la azotea de muchas casas o edificios sistemas solares digamos un calentador solar y un sistema fotovoltaico, para calentar el agua y producir electricidad, respectivamente. Sin embargo. alguno de los vecinos a esta casa o empresa puede construir un edificio de 20 pisos y con ello quitar la posibilidad de utilizar la energía solar. Algunos dirán: que el vecino tiene el derecho a construir; pero otros dirán que el primero instaló con anterioridad los sistemas y, por lo tanto, tiene el derecho a continuar utilizando la energía solar.
Esta situación indica que la energía solar es un bien común y debe ser tratado como eso.
Ya en otras ocasiones he mencionado la tragedia de los comunes, como el fenómeno donde las reglas o normas no han sido elaboradas para propiciar que los beneficios de lo común no sean usurpados por unos cuantos sin retribuir a la comunidad por el usufructo de lo común. Donella Medows y Elinor Ostrom han propuesto la definición de reglas claras para los usos y pagos de las acciones que conserven la posibilidad de continuar disfrutando de lo común.
Ya tenemos la necesidad de empezar a legislar sobre las fuentes renovables de energía como un bien común.
Para aclarar por qué digo que son las energías renovables, y no solo la solar, menciono el ejemplo de una persona que en la costa, instala un aerogenerador y una aerobomba. Durante algunos años los sistemas trabajan utilizando el viento que proviene fundamentalmente del sur; pero un día su vecino del lado sur decide construir un edificio de 10 pisos y con ello le bloquea el viento, sus sistemas eólicos dejan de funcionar adecuadamente. Nuevamente, se ilustra el caso de la interrupción de un uso de fuente renovables de energía por una ausencia de legislación adecuada. En estos momentos en cada pueblo ciudad, región o estado y en el mismo país podemos iniciar la discusión para contar con marcos normativos para el aprovechamiento de la energías renovables.
Considero que con estos sencillos ejemplos ha quedado claro que necesitamos definir con cuidado el “derecho al Sol”.
Este problema no es trivial y requiere que los colegas que se dedican al derecho nos ilustren y construyan sistemas jurídicos para garantizar el uso de los bienes comunes.
Empecemos las discusión y construyamos un marco que permita la convivencia y el adecuado uso de lo común para conseguir un bienestar social.


Una versión previa de este artículo fue publicado el día 19 de Octubre en el periódico La Unión de Morelos.

miércoles, 5 de octubre de 2016

Dos buenas noticias: Subasta eléctrica y transporte eléctrico

Recientemente se concluyó la segunda subasta de energía eléctrica, podemos decir que para las energías renovables fue un éxito. El secretario de energía Pedro Joaquín Coldwell anunció el 22 de septiembre que el precio promedio de esta subasta fue de 33 dólares por Megawatt hora (MWh). ¿Qué significa este precio? Para traducir este costo a lo que nosotros conocemos, déjenme utilizar mi recibo de electricidad que indica que la tarifa sin subsidio que cobra la Comisión Federal de Electricidad es de $2.802 por kWh (de aquí en adelante pesos mexicanos). Es decir el precio que pagará el gobierno mexicano por la electricidad es menor al precio en que la vende. Para ser más claro, el precio de adquisición de electricidad promedio en la segunda subasta es de $0.66 por kWh. Con esto claramente se rompe el mito de que la electricidad generada con fuentes renovables de energía es cara, ya que la CFE tendrá la oportunidad de comercializar la energía transmitiéndola y distribuyéndola con un costo mayor de $1 por kWh y obtener utilidades. Incluso la tarifa subsidiada de doméstica o de negocio (tarifa subsidiada doméstica de $0.73 o de la llamada tarifa 2, de $2.307, respectivamente), en el mes de septiembre, son mayores al precio de compra de la energía generada por las empresas ganadoras de la segunda subasta eléctrica. Por supuesto, estas tarifas subsidiadas para el sector doméstico o de negocios son generadas hoy en día con hidrocarburos en su amplia mayoría, y utilizan nuestros impuestos para dar los subsidios. El problema de que una amplia parte de la población necesita subsidio no es un problema de energía cara, sino de un sistema totalmente inequitativo en el pago de salarios.
Pero, regresemos a la subasta la cantidad de energía anual ofertada durante esta subasta por tipo de fuente renovables es la siguiente: solar fotovoltaica 4,836,597 MWh, eólica 3,874,458 Mwh y geotérmica 198,764 Mwh, todavía es pequeña la contribución de estas fuentes renovables al uso de la energía en nuestro país; pero la buena noticia es que en tecnologías no renovables no se asignó cantidad alguna. Es decir las plantas termoeléctricas de ciclo combinado no fueron consideradas. Esto, desde mi punto de vista, indica que los inversionistas tienen la visión de que el negocio de la electricidad está en las fuentes renovables. Si estas personas reconocen esta situación, considero importante que los mismos gobiernos cambien de dirección con respecto a lo que se ha estado haciendo hoy en día. Lo que parecía adecuado hace unos cuatro años ahora claramente dejó de ser cierto; aunque muchos dijimos hace cuatro años que el camino era empezar con la instalación de sistemas de energías renovables en lugar de continuar quemando los hidrocarburos para producir electricidad. Así el futuro cercano es el campo de acción de las energías renovables.
Otra noticia en la dirección de transitar hacia un mundo sustentable es el anuncio de que la compañía estadounidense Proterra Inc. pone al mercado un autobús eléctrico, con cero emisiones de gases de efecto invernadero durante su operación y que consigue una impresionante autonomía: más de 560 kilómetros con una única carga de sus baterías. Estos autobuses estarán listos para su entrega ya en 2017. El primer prototipo se presentó a mediados de septiembre en la reunión anual que la APTA (Asociación de Transporte Público Estadounidense) celebrada en Los Ángeles, California. Lo importante de este vehículo es que en su sistema de baterías puede almacenar hasta 660 kWh. Para comparar los autos eléctricos actualmente almacenan del orden de los 25 kWh. Hagamos cuentas con: el kilómetro recorrido en el autobús eléctrico con tarifa 2 de negocio no subsidiada de alto precio ($3.06 por kWh) es de $3.6 por kilómetro, es decir podríamos transportar 40 personas un kilómetro por solamente $3.6 esto sería un excelente negocio para el transporte público. Además no habría que sufrir los perjuicios a la salud al respirar los gases que emiten los actuales autobuses, tampoco sufriríamos el impacto térmico al pasar cerca de ellos cuando están en operación, ni los oiríamos pasar con su escandaloso rugir.
Con estos comentarios considero importante transmitir, que ya pasó la época de la energía renovable cara y estamos entrando a la era de las fuentes de energía renovable competitivas. También el transporte sin emisiones durante su operación se acerca y es una opción de nosotros escoger el camino que deseamos.

Una versión previa de este artículo fue publicada el día 5 de Octubre en el periódico La Unión de Morelos.

miércoles, 27 de julio de 2016

La cooperación en poblaciones puede conducir al esplendor

En estos días donde las noticias en el mundo se refieren a atentados contra la vida de personas que, como cualquiera de nosotros, camina por las ciudades, se mueve en transporte público, asiste a una festividad, sea religiosa o civil o gobiernan un municipio quiero abundar sobre un punto que debemos entender y que descuidamos.
Compartimos un planeta, territorio, ciudad, colonia o condominio y en muchas ocasiones manifestamos un poderoso actuar egoísta que atenta contra el bienestar colectivo, de todos.
La semana pasada escribí sobre la problemática de compartir y que debemos aprender a hacerlo, recibí dos comentarios sobre ese texto de dos colegas científicos. Los dos me hicieron notar que había escogido como ejemplo algo banal y que el comportamiento egoísta tenía mucho más manifestaciones. Aquí me permito transcribir algunas frases de Agustín López Munguía: “Tienes toda la razón. Sin embargo me parece que en nuestro cotidiano hay una infinidad de acciones mucho más graves y más egoístas que las que señalas. Nuestra simple incapacidad de aceptar las reglas de tránsito para no ir más lejos. Nuestra incapacidad para implementar el famoso “uno y uno”, los embotellamientos por bloqueo de los cruceros, el no detenerse en la luz roja, o seguir circulando “aprovechando” que los autos siguen pasando ... todo deriva de lo mismo que señalas: mi tiempo es más valioso que el tuyo. Te recomiendo el artículo de Jorge Volpi de hoy (sábado 23 de julio 2016) en Reforma, sobre Empatías. Inicia con una anécdota que va mucho más allá de considerar el tiempo del otro tan valioso como el de uno mismo, y es considerar al otro tan valioso como tu mismo.” Mientras que una científica que se transporta todos los días en la Ciudad de México en bicicleta, Natalia Mantilla, comentó: “Entiendo que la situación de la que hablas, dentro de un estacionamiento, le da «sentido social» al estacionarse en doble fila y me parece una observación relevante e interesante. En lo cotidiano me topo con todo tipo de coches mal estacionados (en lugar prohibido, o en segunda y tercera fila) y me impresiona un tanto la falta de autocrítica o de responsabilidad implícita en ello, además de que en este caso sólo hay agandalle y no un compartir. Creo que tu reflexión y la de Volpi, que cita Agustín, son necesarias en este tiempo, y me sigo preguntando de qué manera podremos avanzar hacia una convivencia más consciente, amable, sana y solidaria”.
Por estos comentarios considero importante que analicemos las posibilidades de aprender a compartir y algo quizá más profundo aprender a tomar decisiones cotidianas que apunten al compartir para lograr una autoorganización óptima.
Con estas ideas en mente me encontré un muy interesante artículo de científicos trabajando en México sobre un modelo matemático para la organización social colectiva de los antiguos teotihuacanos.
Recordemos que Teotihuacan fue una de las metrópolis más pobladas en el mundo de su época y en ese artículo se comenta que la tradición en arqueología sugiere asociar la complejidad social de las metrópolis con una jerarquía centralizada. Sin embargo, hay datos que indican que en Teotihuacan hubo un gobierno de co-gobernantes, y algunas tradiciones artísticas expresan una ideología igualitaria. En este artículo Tom Froese, Carlos Gershenson y Linda R. Manzanilla elaboraron y analizaron un modelo matemático de una red hipotética de representantes en la ciudad para probar formalmente el concepto de que la cooperación generalizada de una manera totalmente distribuida es algo posible. En ese modelo, las decisiones se convierten en configuraciones auto-organizadas óptimas a nivel global a pesar de que algunos representantes locales se comportan y modifican sus relaciones de una manera racional y egoísta. Esta autooptimización requiere crucialmente de las ocasionales interrupciones comunales de la actividad normal, y la autoorganización desaparece cuando algunas secciones de la red son demasiado independientes. Por supuesto los autores plantean que estos ciclos contribuyeron a la desintegración de la megalópolis teotihuacana.
Con estas menciones considero importante saber que han existido períodos en la historia donde el comportamiento cooperativo y colectivo ha permitido construir entornos de esplendor; aunque debo reconocer que hoy sabemos que debemos considerar al entorno natural para posibilitar que estos períodos tengan una mayor duración.
El comportamiento no egoísta puede aumentar el bienestar social y con ello optimizar el bienestar individual de cada uno.


Este artículo fue publicado el día 27 de Julio en el periódico La Unión de Morelos

miércoles, 20 de julio de 2016

No sabemos compartir

¿Cuántas veces hemos visto comportamientos egoístas en nuestro entorno? Desde mi perspectiva los veo muy seguido en nuestra vida diaria. Por ejemplo, un día entre semana en la plaza de Domingo Diez, de Cuernavaca, que tiene un estacionamiento pequeño y una sección donde se permite estacionarse en segunda fila en batería. Las personas que ahí ayudan a los conductores para estacionarse se comprometen a ir a buscar a los automovilistas que se estacionan en segunda fila y así aumentar la capacidad del estacionamiento, la idea es compartir el bien común. En esta situación que precisamente implica un comportamiento cooperativo para aumentar el bienestar de todos, podemos ver dos diferentes comportamientos egoístas. El primero es llegar y estacionarse en la segunda hilera aunque esté vacía la primera. Este comportamiento indica que no se quiere ningún retraso al salir, ya que si se ocupa la primera hilera es probable que un segundo conductor se estacione detrás de nuestro vehículo retrasando la salida del que ocupó la primera hilera. El segundo comportamiento egoísta es estacionarse en segunda fila cuando alguien ya ocupó la primera y no acudir rápidamente a mover el auto cuando sea requerido. En ambas circunstancias las personas que tienen estos comportamientos asumen que SU tiempo es mucho más valioso que el de los otros. Es precisamente este tipo comportamiento el que ocasiona conflictos sociales cuando necesitamos compartir los bienes comunes.
Acciones tan sencillas como estas se pueden apreciar en muchos momentos en nuestra vida cotidiana y muestran un profundo egoísmo de las personas que las hacen. Por supuesto que compartir conlleva el aceptar algunas concesiones hacia los otros. El considerar que el tiempo de los demás es tan valioso como el nuestro nos llevaría a siempre seleccionar la hilera del estacionamiento que permitiera aumentar la capacidad del mismo y, así, disminuir el tiempo de espera de otros que en otras circunstancias podríamos ser nosotros mismos. También el actuar rápidamente y mover el auto de la segunda hilera para permitir que la persona que ocupó la primera y nos dio la oportunidad de estacionarnos atrás de ella salga expeditamente, implica que agradecemos su acción y correspondemos actuando rápidamente.
El comportamiento que promueva la cooperación es una conducta que se aprende desde pequeño y que debemos fomentar en las personas pequeñas con las que convivimos. Estas sencillas reflexiones nos conducirán a razonamientos que promuevan nuestra responsabilidad social hacia los otros. Por supuesto, que la conducta autolimitante que implica el saber compartir, permitirá tener una mayor conciencia social y ambiental.
Respecto a estos comportamientos egoístas, me permito recomendar la lectura del libro de Jared Diamond “El mundo hasta ayer” en especial el capítulo de “amigos, enemigos, desconocidos y comerciantes” donde comenta que el comportamiento cooperativo se da más fácilmente en sociedades que se conocen y se identifican como “”amigos” en cambio cuando se reconocen como competidores o “enemigos” la situación cambia y el comportamiento egoísta aflora.
Quizá, precisamente el comportamiento egoísta aflora en nuestras ciudades debido a que sus habitantes ya no nos reconocemos como “amigos” sino más bien como competidores. Otra posibles razón es que las actividades que se realizan en sitios públicos se han reducido a actividades “de compra”; es realmente triste que los antiguos paseos dominicales al zócalo para jugar con los “amigos” se hayan sustituido por la ida a la “plaza comercial”. Claramente, en las plazas comerciales se observa al “otro” como un competidor por la adquisición de mercancías; de aquí la importancia de recuperar los lugares públicos para la convivencia cercana de los habitantes de las ciudades. Es más, un cambio de paradigma y propiciar el comercio en locales cercanos a las habitaciones donde interaccionemos con los vecinos, más que construir grandes centros comerciales donde lo impersonal y competitivo florece.

Este artículo fue publicado el día 20 de Julio en el periódico La Unión de Morelos.

miércoles, 2 de diciembre de 2015

Buen vivir y energías renovables

Hace una semana estuve en Quito, Ecuador, a petición de la Secretaría de Educación Superior Ciencia, Tecnología e innovación de ese país para ayudar a conformar un plan nacional para investigación en el ámbito de las energías renovables. Por supuesto que estoy convencido de que la investigación científica es un excelente motor para el desarrollo de todas las regiones del mundo y esta invitación me permitió conocer de cerca algunas realidades de nuestra Latinoamérica.
Tuve varias sorpresas en ese viaje desde la visita al templo de la Compañía donde quedé prendado de su belleza y esquistez que comparte con muchos templos de nuestro México. Recordé a Santa Prisca en Taxco y el Templo de la Valenciana en Guanajuato, todas estas edificaciones tienen encantos únicos y otros que comparten, pero todas ella nos llenan de emociones y muestran el trabajo de los antiguos latinoamericanos. Es claro que compartimos ayeres, vicisitudes, conocimientos tradicionales y por supuesto un futuro que construir.


La primera petición de los organizadores, fue que deseaban que la planeación se enfocara al “Plan del Buen Vivir” documento guía del gobierno del presidente Rafael Correa Delgado de Ecuador. Debo manifestar que de entrada me despertó un sentimiento de desánimo y cierta resistencia a iniciar la lectura de este documento. Esto debido a las experiencias que tengo de leer algunos planes de gobierno en nuestro país. Desde mi punto de vista, es necesario aclarar que dicha lectura me fue muy grata al observar que este plan contempla muchos de los aspectos que también son relevantes para el ámbito mexicano y por ende, quizá, con otros países latinoamericanos. Por supuesto que estas aseveraciones están cargadas de mis propios pensamientos que, en síntesis, comparto con el Plan del Buen Vivir (los invito a leerlo seguramente entenderán mi sentimiento de que es una buena iniciativa www.buenvivir.gob.ec).
El Plan tiene doce objetivos y en particular los objetivos 4 y 11 son los que nos indicaron tenían que ver con la Planeación específica para el Instituto Nacional de Eficiencia Energética y Energías Renovables, que fue en la que me invitaron a participar. Así el objetivo 4 consiste en: Fortalecer las capacidades y potencialidades de la ciudadania, en particular algunas de la políticas para cumplir este objetivo consisten en: alcanzar la universalidad de la educación hasta el bachillerato y democratizar el acceso a la educación superior, promover espacios no formales de educación permanente, promover interacciones recíprocas entre los sectores educativo, empresarial y de investigación, promover la gestión adecuada del uso y difusión de conocimientos generados en ecuador. Dentro de este objetivo y políticas subyace una intención que se enuncia como uno de los ejes para la sustentabilidad y mantenimiento de la biodiversidad es la de realizar investigaciones sobre el conocimiento ancestral para su verificación y uso y asegurarlo como un bien público en Ecuador. En otras ocasiones he comentado la necesidad de amalgamar el conocimiento tradicional con el científico para obtener soluciones a la problemática presente que contenga la visión hacia la sustentabilidad. Por esta razón comparto plenamente esta intención. En la definición de estas políticas estoy de acuerdo y aquí en nuestro país muchos las hemos impulsado.
En cuanto al objetivo 11 que se enfoca en: Asegurar la soberanía y eficiencia de los sectores estratégicos para la transformación industrial y tecnológica, en particular mediante la política de Reestructurar la matriz energética bajo criterios de transformación de la matriz productiva, inclusión, calidad, soberanía energética y sustentabilidad, con incremento de la participación de energía renovable, no cabe duda que la comparto y considero de suma importancia. Enfocar la seguridad energética para propiciar la transformación de la matriz productiva con la perspectiva de la sustentabilidad es una visión retadora y con miras en el largo plazo.
En este tenor es que el grupo de trabajo, integrado por colegas brasileños, venezolanos y ecuatorianos, conformamos cinco grandes propósitos para la investigación en el ámbito de la eficiencia energética y energías renovables: contribuir a construir un habitat saludable, una movilidad baja en emisiones de carbono y de calidad, una industria que sea eficiente en energía y use energías renovables donde sea adecuado, un generación de electricidad basada en fuentes renovables de energía y la definición de un plan nacional de uso eficiente de energía y energías renovables.
Claramente con estos propósitos los ecuatorianos podrán conocer que la investigación tanto básica como aplicada y el desarrollo tecnológico en estas áreas tiene intenciones de resolver problemas que le atañen. Con esta estructuración las líneas, temas y problemas específicos quedan delineados. pero lo suficientemente abiertos para que los científicos ecuatorianos generen conocimiento e invenciones en el contexto internacional. La definición de propósitos claros para el ciudadano no científico es muy importante, ya que estas personas podrán percatarse de que sus impuestos tienen objetivos últimos que los beneficiarán. Esta definición contrasta con la que se hace a menudo en nuestro ámbito científico de anteponer los propósitos investigativos y dejar para la última parte la intensión. En este sentido es mucho más claro para las personas no científicas y las científicas declaran de antemano su objetivo último.
Además les comento que la especificidad del plan es profunda y permite guiar con amplitud la investigación tanto en aspectos básicos como de desarrollo de dispositivos, sistemas, herramientas informáticas y de alternativas tecnológicas.
La interacción con colegas de otros países me permitió conocer en detalle lo que hacen y estoy seguro que pronto tendremos colaboraciones para abordar problemáticas comunes desde una perspectiva multidisciplinaria y multienfoque mezclando los conocimientos tradicionales con los que generamos en diferentes latitudes de la región lationamericana.

Una versión previa de este artículo fue publicado el día 2 de Diciembre