Mostrando entradas con la etiqueta bienestar social. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta bienestar social. Mostrar todas las entradas

miércoles, 13 de diciembre de 2023

No buenas noticias

Con este título podría referirme a muchísimos eventos que estamos viendo pasar en nuestro país, en la región Latino Americana o en el mundo. Hoy no me referiré a la violencia que estamos sufriendo o a la desigualdad que viven las mujeres o a los eventos políticos que suceden en nuestros entorno. Quiero alertar sobre los avisos que se anunciaron este día lunes en relación a la declaratoria final de la COP 28 era insuficiente. La COP 28 es la Conferencia de las Partes donde se discute la política ambiental en el entorno internacional y es el órgano político de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), es decir, en estas conferencias se discuten y negocian acciones conjuntas entre las naciones para abordar el cambio climático.
De hecho, la COP 21, celebrada en Francia (2015), concluyó con el Acuerdo de París estableciendo estrategias para limitar el incremento de temperatura a 1.5 grados centígrados. El acuerdo propuesto en la COP celebrada en Dubái en las pasadas dos semanas, no tiene la suficiente contundencia para verdaderamente influir en la trayectoria de un cambio climático que se vislumbra irreversible.
Para mi es alarmante que el lunes 11 de diciembre, el gobierno alemán, indicara que el documento preliminar es insuficiente y decepcionante. En particular, este documento no considera que los combustibles fósiles deben ser sustituidos por fuentes renovables. 
El punto sensible para el gobierno alemán consiste en que la sustitución de los combustibles fósiles es una estrategia totalmente necesaria para abordar la limitación al cambio climático. Con estas afirmaciones terminó la COP 28, pero se manifestó la disposición al diálogo para continuar y luchar por convencer en lugar emitir un documento limitado.
Una de las frases desafortunada dice que las naciones se comprometen a “reducir tanto el consumo como la producción de combustibles fósiles, de manera justa, ordenada y equitativa, con el objetivo de alcanzar emisiones netas cero para, antes o alrededor de 2050, de acuerdo con la ciencia” (en inglés: reducing both consumption and production of fossil fuels, in a just, orderly and equitable manner, so as to achieve net zero by, before or around 2050, in keeping with the science). Claramente, esta frase es la que se había estado estableciendo con anterioridad, pero ante los últimos informes del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) y de los hallazgos validados por la comunidad científica, es totalmente insuficiente. Muchas naciones están de acuerdo en establecer que los combustibles fósiles deben salir del ámbito energético. Los principales desacuerdos están en el llamamiento a iniciar una fase de salida de los combustibles fósiles en lugar de su reducción. El fraseo parece simple, pero hay una diferencia muy grande en las acciones que debemos implementar para reducir el consumo y producción de los combustibles fósiles, comparadas con las acciones que debemos promover para iniciar la fase de salida de estos combustibles. Para enfatizar más este punto, podemos mencionar que en el 2021, en Glasgow en la COP 26, ya se había planteado acordar la salida de los combustibles fósiles y muchas personas y naciones pensaban que ya era el momento de iniciar esta fase con el acuerdo declaratorio en esta COP 28.

Imagen generada con inteligencia artificial con la frase "detailed Mexican city landscape with solar photovoltaics, wind turbines, green walls on buildings, road with bicycle lanes, trees and flowers on the side walks and happy people under a sunny sky and mountains in the horizon" en leonardo.ai

Las estrategias y acciones se están instrumentado en muchas partes del mundo, por ejemplo, en Europa para el año 2035 será ilegal circular en autos usando gasolina o diésel. Es claro que no se trata de si la gasolina es cara o barata, hay una conciencia sobre que la quema de la gasolina afecta nuestra vida y la de muchas otras especies.
Las negociaciones en la COP 28 fueron auspiciadas por los países extractores de las mayores cantidades de petróleo del subsuelo. Aunque estas actividades extractivistas producen riqueza para ciertos sectores de esos países, también es claro que en ellos hay desigualdades que laceran a parte de su población. Lo que sucede en esas regiones, lo conocemos por vivencia en nuestra región. Por casi un siglo, en México, hemos explotado los mantos petrolíferos de nuestro subsuelo; sin embargo, esta riqueza no ha permeado a la sociedad y la desigualdad impera hoy en nuestra población. Cerca de la mitad de la población mexicana vive por debajo de la línea de pobreza. Este dato nos debe alertar, ya que el bienestar de todas las personas fomenta el tener un bienestar individual, si hay población en pobreza nadie puede tener bienestar pleno.
No tenemos buenas noticias, pero estoy seguro de que podemos implantar estrategias y acciones desde cualquier población y sobre estas acciones comentaré este fin de año.

P.D. Después de las 22:00 hrs del día 12 de diciembre finalmente, en sesiones extraordinarias, se llegó a un acuerdo y se modificó la frase de reducción de los combustibles fósiles por transitar hacia el abandono de los combustibles fósiles ("transition away" from coal, oil and gas)). Claramente esto no es tan contundente como iniciar una fase de salida de los combustibles fósiles.


Una versión precia de este artículo fue publicada el día 13 de Diciembre en el periódico La Unión de Morelos.

miércoles, 14 de junio de 2023

Combatir la pobreza vs combatir la desigualdad

Durante la semana pasada, llamó mi atención un tuit donde se presentaba la información de la evolución del porcentaje de la renta nacional en manos del segmento más rico de la población (10 %). El gráfico disponible en el tuit, muestra que para México el 30 % de la renta nacional está en manos del 10 % de la población. En mi opinión esta desigualdad es lacerante, opinión fue compartida y enfatizada por colegas.
Así, a pesar de que esta opinión me parecía tendría consenso, me sorprendí al leer las respuestas al tuit original. En ellas se polemizaba sobre que lo importante era combatir la pobreza y no la desigualdad. Me parecen extrañas estas precisiones. El combate a la pobreza y el combate a la desigualdad son necesarios para construir situaciones donde tengamos bienestar social. Combatir la pobreza y combatir la desigualdad son dos objetivos relacionados; pero, parece ser, distintos para construir una sociedad sustentable. Aunque ambos están interrelacionados, abordan aspectos diferentes de los desafíos ambientales, sociales y económicos que enfrenta México. Déjenme en pocas palabras intentar resumir las posiciones. 
Podemos decir que el combate a la pobreza se enfoca en la reducción de la pobreza extrema y la mejora de las condiciones de vida de las personas que viven en situaciones de pobreza. Esto implica proporcionar acceso a servicios básicos como vivienda, educación, atención médica, alimentación y agua potable. El combate a la pobreza busca garantizar que todas las personas puedan satisfacer sus necesidades básicas. Sin pretender una distribución igualitaria de los recursos.
El combate a la desigualdad se refiere a la reducción de las disparidades socioeconómicas entre diferentes grupos de la población. Esto implica abordar las desigualdades en la distribución del ingreso, el acceso a oportunidades educativas, el empleo, la salud y otros aspectos que han sido considerados implícitamente en los “pactos sociales” que hemos asumido. El combate a la desigualdad busca garantizar una distribución más equitativa de los beneficios económicos y sociales, promoviendo la inclusión y la justicia social. Sin pretender que impere la pobreza en la población.
Cuando privilegiamos una visión sobre la otra, estaremos optando por concepciones sociales diferentes. 
Sin embargo, cuando observamos que compartimos un planeta con recursos finitos y limitados queda claro que el enfoque debe ser simultáneo: sin combate a la pobreza y a la desigualdad la construcción del bienestar social es imposible.
Pensemos en un escenario hipotético donde los recursos fueran infinitos, el enfoque principal podría ser el combate a la pobreza. En este caso, se podría trabajar en la erradicación de la pobreza extrema garantizando que todas las personas tengan acceso a los recursos necesarios para satisfacer sus necesidades básicas. La idea sería brindar oportunidades y apoyo para que las personas puedan mejorar su calidad de vida ya que no tienen que competir por recursos, pues son, en este escenario, ilimitados.
Por supuesto ese escenario no existe, como ya mencioné vivimos en un planeta donde los recursos son limitados. Así, para promover el bienestar social, es decir, para que las personas y las otras especies en el planeta vivan con bienestar, el enfoque debe desplazarse hacia el combate a la desigualdad. Debemos aceptar que para que estemos bien otras personas también deben estar bien y con ello evitar competencia por los recursos escasos. En este caso, es importante garantizar que las distribuciones de los bienes estén en concordancia las necesidades evitando el acaparamiento. En un mundo limitado, para que unas personas sean ricas y tengan mucho, otras deben ser pobres y tener muy poco. Las distribuciones de los recursos en la actualidad siguen una distribución paretiana (en forma sencilla esta distribución indica que el 80 % de la “riqueza” la tiene el 20 % de la población). Es decir, hoy en México y en el mundo hay una desigualdad lacerante. 
Por supuesto en todas partes las personas desean ser partícipes de los recursos y buscan trabajo con mejores salarios, buscan educación capacitación, defiende sus entornos, migran, etc. Todo con el afán de tener bienestar. Estoy convencido que para que cada persona tenga bienestar se debe promover el bienestar social, es decir, que se comparta el bienestar entre la población. Esta repartición no debe ser paretiana y también estoy consiente que no es igualar a la población en la pobreza.
Insisto solamente combatir la pobreza no construye bienestar social.

Imagen creada con inteligencia artificial con la frase "people enjoying wellbeing in impressionist style" en https://labs.openai.com/ .

En resumen, la estrategia para construir una sociedad sustentable con bienestar social debe combatir tanto la pobreza como la desigualdad, adaptándose al contexto específico y considerando la disponibilidad de recursos de cada entorno. Un enfoque integral que equilibre la justicia social, el desarrollo económico y la protección ambiental es esencial para lograr una sociedad equitativa y sustentable.

Este artículo fue publicado el día 14 de junio en el periódico la Unión de Morelos.

miércoles, 26 de abril de 2023

Cambio cultural para el bienestar social

Estamos enfrentando una muy compleja situación. Muchos aspectos de nuestra vida cotidiana pueden verse afectados en las próximas décadas. Desde las dificultades económicas, la crisis del agua, el cambio climático, la marginación de diferentes sectores de la población y la polarización social son muestras de las muchas facetas de esta compleja situación que necesitamos resolver para transitar hacia el bienestar social.

Con vías a contribuir a solucionar esta situación se ha propuesto implantar modelos de ciudad de 15 minutos. Esta idea consiste en diseñar o adaptar entornos habitacionales donde la población puede satisfacer sus necesidades de trabajo, educación, adquisición de alimentos y enseres, esparcimiento, acceso a la salud, en fin la mayoría de ellas dentro de un tiempo de desplazamiento de entre 15 y 30 minutos. Es decir, se requeriría cambiar las actuales configuraciones de colonias o suburbios dormitorio por entornos donde existan infraestructuras y en una misma superficie se puedan satisfacer varias necesidades.

Este tipo de conceptos son más complicados en ciudades construidas entre barrancas. Por ejemplo, Cuernavaca o Taxco pueden presentar desventajas significativas. Algunas de ellas son: Su topografía que implica que hay terrenos con pendientes y desniveles significativos, lo que puede dificultar la accesibilidad a pie o en bicicleta. La población residente podría enfrentar desafíos adicionales para llegar a los servicios y actividades esenciales, especialmente si se encuentran en la cima de las colinas. Las barrancas pueden limitar el espacio disponible para construir nuevos servicios y actividades esenciales. Además, las restricciones de construcción en zonas de alto riesgo pueden limitar la capacidad de construir nuevas viviendas y servicios en esas áreas. Para implantar el modelo de ciudad de 15 minutos en una ciudad construida entre barrancas, puede requerirse una inversión significativa en infraestructura, como la construcción de rampas para mejorar la accesibilidad no motorizada a esos lugares. Esto puede ser costoso y llevar tiempo tanto en la planeación como obstáculos de la población en su implementación. En particular, esto último requiere de un cambio cultural. La implantación del modelo de ciudad de 15 minutos también puede requerir un cambio cultural significativo en la forma en que la población de la ciudad se mueve y accede a los servicios. Es muy importante fomentar tantos nuevos hábitos y patrones de movilidad como modificar los indicadores de bienestar individual, por ejemplo, la posesión de automóvil como evidencia de éxito.

Imagen creada con inteligencia artificial con la frase "sustainbility and energy in OGorman style" in https://huggingface.co/spaces/stabilityai/stable-diffusion

Debe quedar claro que, la implantación del modelo de ciudad de 15 minutos requiere un cambio cultural, entre otros aspectos, porque este enfoque promueve una forma de vida más activa, sostenible y comunitaria. El modelo busca reducir la dependencia del transporte privado y fomentar la movilidad activa, como caminar o andar en bicicleta, lo que puede ser una experiencia nueva para la población de zonas urbanas donde se ha priorizado el uso del automóvil.

Además, el modelo de ciudad de 15 minutos fomenta la creación de comunidades más conectadas, donde las personas pueden acceder a servicios y actividades esenciales cerca de sus hogares. Esto significa que la población puede pasar más tiempo en sus vecindarios y participar en la vida comunitaria local. Para algunas personas, esto también puede ser una experiencia nueva y requiere un cambio en sus patrones de comportamiento y relaciones, enfatizando que incrementa sustancialmente la cohesión del tejido social.

En general, para que la implantación del modelo de ciudad de 15 minutos tenga éxito, es necesario fomentar un cambio cultural en la forma en que las personas se movilicen y acceden a los servicios. Esto puede requerir campañas de concientización y educación para promover los beneficios del modelo, así como infraestructura adecuada y políticas públicas que faciliten la movilidad activa y la creación de comunidades conectadas y sostenibles.

En particular en Cuernavaca hay una oposición a la implementación de una ciclovía en la Av. Palmira, cuyos pobladores no se percatan de los beneficios de esta acción. Merecemos que la población en general comprenda que para conseguir el bienestar social, hay que ceder en algunos beneficios no compartidos que se han convertido en privilegios de algunas personas marginando al resto de la población. 

En conclusión, implantar el modelo de ciudad de 15 minutos presenta desafíos significativos que son diferentes en cada lugar y suelen estar relacionados con la topografía, las limitaciones de espacio, la infraestructura disponible y con la necesidad de un cambio cultural que apunte hacia el bienestar común. Es importante abordar estos desafíos para garantizar que el modelo sea efectivo y justo para toda la población de la ciudad y sus entornos.

Este artículo fue publicado el día 26 de abril en el periódico La Unión de Morelos

miércoles, 5 de abril de 2023

El saludo, una microfelicidad al caminar

De los placeres que hemos perdido con la actual vida que llevamos en las ciudades de México es el disfrute de la caminar por ellas. Les puedo platicar que tuve la oportunidad de vivir una año en Londres donde no usé el automóvil durante un año y me movilicé mediante el transporte público o caminando. El poder desplazarme con seguridad y tranquilidad por esa gran urbe para conocer sus diferentes vecindarios y las grandezas de otro tiempo, pero que permanecen de pie y en uso para las actuales personas, resulta beneficioso en mi salud tanto física como mental. Adicionalmente, el poder caminar y con acceso a la tecnología, me permitió escuchar pódcasts y enterarme de noticias tanto cotidianas como de ciencia o poner atención a reflexiones sobre diferentes temas científicos, sociales y artísticos.
En estos días de regreso a Cuernavaca empecé a caminar para realizar algunas de mis actividades cotidianas dentro de distancias caminables y me sorprendió algo que no disfruté en Londres, además del caluroso clima.
Tengo que enfatizar que para mi sorpresa al caminar por el noreste de mi ciudad, Cuernavaca, la gente saluda ante los encuentros con otras personas aunque no se conozcan. Comportamiento que nunca observe en todo el año en Londres. Esta amigable conducta forma parte de nuestra forma de ser y por supuesto que tiene beneficios y aporta al bienestar social.
Podemos decir el saludo es una forma de comunicación que se utiliza en muchas culturas para establecer un vínculo entre las personas. La costumbre del saludo ante el encuentro con otra persona sin conocerla con antelación, ni tener la certidumbre de otro próximo encuentro tiene varias bondades que contribuyen a la convivencia en colectividad y a mejorar el bienestar de las personas.
En primer lugar, el saludo es una forma de reconocimiento y respeto hacia la otredad. Al saludar a alguien, se está reconociendo su presencia y se le está mostrando que es importante y que tiene valía en el espacio compartido. Esto contribuye a crear un ambiente de cordialidad y amabilidad en la comunidad, lo que puede llevar a la generación de vínculos más sólidos y duraderos.
Adicionalmente, el saludo es una forma de crear un sentido de comunidad y pertenencia. Cuando las personas se saludan entre sí, están estableciendo un vínculo de familiaridad que les permite sentirse parte de un grupo. Esto puede ser especialmente importante en contextos urbanos, donde el anonimato puede generar una sensación de aislamiento y desconexión social.

Imagen creada con la frase: impressionist style one person walking in front another person in a city giving a regards "good morning" en  https://labs.openai.com/

Otra bondad del saludo es que puede ser un gesto que ayude a romper las barreras culturales y lingüísticas. En muchos lugares, el saludo es una práctica común que trasciende las diferencias de idioma y cultura. Al saludar a alguien, se está enviando un mensaje de amistad y buenos deseos, que puede ser entendido por personas de diferentes orígenes y nacionalidades.
Por último, el saludo también puede tener un efecto positivo en el bienestar emocional de las personas. Al recibir un saludo, el sentimiento de reconocimiento y valoración, genera alegría y satisfacción. Además, el saludo puede ayudar a reducir el estrés y la ansiedad, ya que establece un ambiente de tranquilidad y relajación. Al recibir una voz con saludo al caminar por los lugares, sean conocidos o no, nos da sentido de aceptación.
La conducta de saludo al encuentro durante las caminatas parece ser una costumbre de zonas rurales o menos urbanizadas. Sin embargo, considero que es una agradable costumbre que debemos cultivar para renovar el deteriorado tejido social que sufrimos actualmente en las ciudades medianas de nuestro México.
El recibir un saludo durante nuestras caminatas en las ciudades es una microactividad que contribuye directamente al bienestar comunitario.
Déjenme enfatizar lo ya dicho, el saludo es una práctica común en muchas zonas rurales que tiene diversas bondades para la convivencia en colectividad y el bienestar de las personas. Al reconocer y respetar la otredad, crear un sentido de comunidad y pertenencia, romper barreras culturales y mejorar el bienestar emocional, el saludo se convierte en una práctica valiosa que deberíamos fomentar en nuestra vida cotidiana y nos aporta momentos de microfelicidad.

Este artículo fue publicado el día 5 de abril en el periódico la Unión de Morelos.

miércoles, 22 de febrero de 2023

Centralismo y populismo

Para beneficio del pueblo, el 18 de febrero el presidente, Andrés Manuel López Obrador, decretó la nacionalización del litio. Una de las motivaciones que se argumentaron fue el evitar que lo puedan explotar extranjeros, “ni de Rusia, ni de China, ni de Estados Unidos” fueron sus palabras textuales. También se mencionó que “El petróleo y el litios son de la nación” y deben ser encaminados para beneficio del pueblo.
Esta palabra “pueblo” que representa diversos conceptos como: ciudad o villa, población de menor categoría, conjuntan de personas de un lugar o región, gente común y humilde de una población. Tiene un dejo de referirse a quienes no forman parte de las élites o escogidos de una población; pero que no siempre se establece cuáles fueron los criterios para la selección. Esta palabra que, ahora, la usan muchos gobernantes que se pueden etiquetar como populistas; pero que pueden tomar diversas tonalidades o inclinaciones económicas y políticas sin pertenecer a corrientes claramente definidas. Así el populismo parece más bien un estilo de hacer política sin una clara ideología que está sorprendiendo con propuestas que destruyen las instituciones actuales. Desde mi punto de vista, estas propuestas no permiten vislumbrar las formas alternas de organización que permitirán construir bienestar social; solamente muestra la dirección que una persona señala, acercándose a lo que conocemos como dictadura.


Imagen de inteligencia artificial con el texto: "populist government and extractivist company, oil and mining" desde https://huggingface.co/spaces/stabilityai/stable-diffusion


No veo directrices, ni planeación basada en datos con miras al futuro. El promover que los beneficios de la extracción del litio sea para promover el bienestar social es una apuesta que es buena. Sin embargo, más valdría tener un plan para dejar atrás la visión extractivista de los recursos que ha provocado que la mitad de la población mexicana viva por debajo de la línea de pobreza (que es la consecuencia de solo extraer el petróleo en nuestro país) y se construya una cadena de valor para que las diferentes opciones de uso del litio, entre otras recursos del entorno mexicano, pueda generar diversidad de empleos basados en capacidades técnicas, sociales y ambientales de las diferentes regiones.
Las estrategias centralistas en la mayoría de las actividades económicas han provocado desigualdades, donde muy pocos tienen mucho y muchos tienen muy poco. En particular en el sector energético, la alta densidad energética del petróleo y de la energía nuclear alimenta la visión centralista, al facilitar una opción única. Si algo hemos aprendido en el último siglo es que la realidad es verdaderamente compleja y que la diversidad, es más que una opción, es la forma en la que la vida en la Tierra ha evolucionado. La tecnología actual del sector energético permite precisamente esa diversidad y con soluciones descentralizadas puede facilitar y construir una amplia gama de alternativas energéticas en concordancia con las capacidades humanas, económicas y naturales de los diferentes entornos en donde vivimos.
Si bien veo que las centrales fotovoltaicas son una opción mucho menos dañina que las plantas termoeléctricas o nucleares, también considero que la generación descentralizada es una opción que apunta más hacia la convivencia sustentable entre las personas y las especies que nos acompañan en este planeta.
En este sentido, es interesante como las autoridades municipales en nuestro país se organizan para analizar la diversidad de problemas que enfrentan y plantean estrategias desde lo local. Me llamó la atención como la Asociación de Ciudades Capitales de México, que agrupa a los ayuntamientos de las ciudades capitales de la México para discutir acciones de buen gobierno, propone estrategias que vislumbran futuros más allá de seis años. Es decir, van más allá de los tiempos que parecen involucrar las políticas federales. Entre las acciones que acuerdan podemos encontrar la implementación de la participación ciudadana en el desarrollo de todos los objetivos y metas de la agenda 2020-2030 para el desarrollo sostenible incluyendo la toma de decisiones, formulación de políticas y procesos de seguimiento y evaluación.
Este punto en particular, requiere de estrategias diferentes en concordancia con las características propias de cada ciudad, no son lo mismo ciudades grandes que ciudades medianas; no son lo mismo ciudades en latitudes al norte del trópico cáncer que ciudades al sur; tampoco ciudades en el desierto que en la costa. Sin embargo, el compromiso para atender los objetivos y metas de la agenda del desarrollo sustentable es patente y une. Adicionalmente, buscan unirse para conseguir fondos internacionales ya que el gobierno centralista no les brinda recursos.
Estas visiones desde lo local atendiendo a problemas globales con datos e información contrastan fuertemente con visiones centralistas, autoritarias y populistas. No quiero decir que en el ámbito de los gobiernos de ciudades no haya tendencias populistas, sino que mientras en las asociaciones se busca construir consensos que permiten construir soluciones de largo aliento, las visiones autoritarias, normalmente, no construyen, ni generan acuerdos que sobrepasan a los caudillos.

Este artículo fue publicado el día 22 de febrero en el periódico la Unión de Morelos

miércoles, 16 de noviembre de 2022

Altruismo con el dinero y el tiempo

Para construir una sociedad sustentable es esencial fomentar el comportamiento altruista en nuestra población. La evolución de la humanidad se ha caracterizado por la lucha entre el comportamiento egoísta y el altruista. En el 2013 comentaba, en esta bitácora, que el comportamiento cooperativista es una de las características de nuestra especie y que en un sencillo experimento social se había encontrado que en sectores donde la población tiene satisfechas sus necesidades primarias el comportamiento altruista emerge más frecuentemente. Sin embargo, en ese mismo año escribí que el comportamiento no ético es más frecuente en las personas que tiene más que cubiertas sus necesidades básicas. Como es de esperarse la aparición del comportamiento altruista o egoísta no está determinado por un solo factor, sino que involucra diversas condiciones en el entorno social y ambiental en el que se encuentren las personas. Sin embargo, los estudios sobre el tema nos ofrecen explicaciones parciales que nos pueden ayudar a diseñar estrategias para construir bienestar social.
En este sentido, un reciente estudio utiliza herramientas matemáticas de teoría de juego para esbozar una respuesta a la pregunta ¿son las personas ricas más egoístas que las pobres?
Esta pregunta sobre si los grupos socioeconómicos difieren en su comportamiento prosocial y ético es especial para las sociedades que siguen el modelo occidental de combinar democracia y capitalismo. Esto se debe a que toman decisiones consensuadas para redistribuir la riqueza y corregir la extrema desigualdad social que ha producido el capitalismo voraz. De acuerdo con la definición en el estudio, los grupos socioeconómicos difieren en sus ingresos, educación y prestigio ocupacional. No quiero entrar a discutir los detalles de esta simplificación, para enfocarme en los resultados y enseñanzas del estudio. 
Comparto la visión del artículo que la redistribución del dinero es uno de los aspectos importantes que las diferentes sociedades han resuelto mediante los impuestos, repartos de utilidades, oferta de servicios públicos de educación y salud, para citar algunas acciones en donde se involucra el dinero. Adicionalmente, este estudio considera también el tiempo para compartir. Este punto me parece muy interesante, ya que si bien el dinero está inequitativamente distribuido en la mayoría de las sociedades actuales, el tiempo es algo que poseemos, digamos, por igual es un bien que corre independientemente de nosotros. Seguramente, a ustedes les surgió la duda de que las personas en pobreza tienen menos tiempo, ya que lo invierten en buscar satisfacer sus necesidades básicas, pero el día tiene 24 horas para cada persona, así que esencialmente es el mismo.

Helping Hand (90940005)
Tiempo de calidad

El modelo matemático que usaron fue un juego del dictador que consiste en que una persona (la que propone) ofrece una oferta única de algún bien a la otra (la destinataria). La que responde puede optar por aceptar o rechazar la oferta de la dictadora, pero rechazar la oferta daría como resultado que ambas jugadoras reciban un pago nulo, en cambio, si acepta reciben lo pactado. En el juego la dictadora, determina cómo repartir (digamos premio en efectivo) entre ella y la destinataria. El espacio de acción de la dictadora es completo y, por tanto, queda a su voluntad determinar la repartición, que va desde no dar nada hasta dar toda la recompensa. La destinataria no tiene influencia sobre el resultado del juego, lo que significa que la destinataria desempeña un papel pasivo. Por supuesto, este juego es supersimplificado, pues en el mundo real se tiende a involucrar ofertas y contraofertas, mientras que en el juego simplemente una persona oferta y otra acepta. Normalmente, la destinataria siempre acepta cualquier oferta para ganar algo.
De esta manera, se diseñó un juego donde se repartía una dotación de dinero y se preguntaba si lo repartían y en que proporción, recordemos que si la destinataria acepta ambas ganan. Lo mismo se hizo con el tiempo para compartir.
El juego matemático se realizó en cuatro países Alemania, Polonia, Suecia y Estados Unidos. Los resultados específicos varían, pero lo que encontraron como común denominador es que las donaciones monetarias en porcentaje de la dotación compartida aumentan con el nivel socioeconómico. Por el contrario, el tiempo dedicado a cumplir la tarea en porcentaje disminuye con ese nivel.
A decir del equipo de investigación sus hallazgos respaldan la idea de que las propuestas dependen de los antecedentes socioeconómicos de quien propone y que hay una conciencia sobre la necesidad de redistribuir la riqueza, pero que con el tiempo el comportamiento es diferente.
Este tipo de comportamientos se puede extender a muchas partes de nuestra vida diaria. Por ejemplo, muchas veces manifestamos la disposición a hacer donaciones, pero con nuestro tiempo es diferente. Sin embargo, es el tiempo que disponemos el que nos hace verdaderamente entes sociales y familiares. El tiempo de calidad dedicado a la crianza, a los cuidados de otras personas o a la construcción del propio bienestar social es algo que debemos aquilatar y entender que es parte de esa construcción. 
En mi opinión, de acuerdo con este estudio, la conciencia de que el capitalismo ha generado desigualdades es un conocimiento compartido. Adicionalmente, el tiempo que dediquemos a las personas que nos rodean y a la construcción de ese bienestar colectivo resultará en nuestro propio bienestar.

Este artículo fue publicado el día 16 de Noviembre en el periódico la Unión de Morelos

miércoles, 2 de septiembre de 2020

Democracia, centralismo y transición energética

La crisis de salud y económica que estamos padeciendo nos ha mostrado que tenemos que replantearnos la forma de vida que estamos llevando. Esta forma de utilizar los recursos naturales lo más rápido posible para obtener los mayores beneficios económicos en el menor tiempo posible y sin construir el bienestar social nos ha conducido a una estructura totalmente desigual e injusta. Con el actual modelo económico las desigualdades son lacerantes y una proporción muy grande de la población no obtiene ni los mínimos satisfactores, cuando otra proporción extremadamente pequeña de la población vive en la opulencia malgastando y desperdiciando los recursos a las que otras personas no tienen acceso. 

Por otro lado, en estos textos he planteado en diversas ocasiones que la descentralización de la generación de energía usando las fuentes renovables posibilita la democratización de la energía y por ende facilita la construcción del bienestar social y no solo del beneficio a unas cuantas personas. En este contexto, un colega periodista, Juan Mayorga, me llamó la atención sobre un artículo que analiza en un plano de dos dimensiones esta dicotomía. En este trabajo Ryan Thombs, pone en un eje el tipo de propiedad de la fuente: monopolista o democrática y en el otro eje el tipo de planta de generación: centralista o distribuida. Con esta forma esquemática analiza las opciones en cuatro cuadrantes: (1) descentralismo energético libertario, (2) centralismo energético tecnocrático, (3) centralismo energético democrático y (4) descentralismo energético democrático. El esquema descentralismo energético libertario, consiste en tecnologías de energía distribuida que pertenecen y son operadas principalmente por empresas privadas que maximizan las ganancias con una modesta supervisión y regulación gubernamental. El segundo (centralismo energético tecnocrático) consiste en un sistema energético donde el control está centralizado independientemente de que sean de propiedad estatal, privada o una combinación de ambas; las decisiones relacionadas con el sistema se toman centralmente basadas en aspectos tecnócratas. La tercera (centralismo energético democrático), aunque la toma de decisiones en este esquema es democrática lo esencial es que las tecnologías y los sistemas son centralizados. Finalmente el cuarto esquema contempla la toma de decisiones en forma democrática y añade la operabilidad descentralizada de las fuentes de energía, es decir se contemplan la generación distribuida, las tecnologías de red y la cercanía entre la generación y el uso de la energía. Para mi resulta muy interesante y novedosa la forma de presentar las opciones, Thombs indica que las cuatro alternativas no son equivalentes en términos de potencia, equidad e impacto ecológico. 

El artículo fue publicado a principios del año pasado cuando todavía no existía la pandemia del COVID-19, sin embargo, su análisis concluye en que actualmente, la mayoría de las sociedades reflejan el descentralismo energético libertario o el centralismo energético tecnocrático, que la propia pandemia nos ha invitado a cuestionar. Bajo el análisis de Thombs, se observa que es poco probable una transición justa bajo estos esquemas dada la naturaleza explotadora y al consumo insostenible de recursos que imperan en ellos. Así, Thomb considera que para cualquier transición justa es fundamental democratizar las relaciones sociales, incluidas aquellas del sistema energético. Por otro lado, enfatiza que la escala del sistema energético desempeñará un papel fundamental en la configuración y el refuerzo de las relaciones sociales en el futuro energético. En particular, señala que merece una seria consideración por parte de activistas sociales y legisladores la configuración de la propiedad social de la generación de energía. Por lo tanto, sugiere crear e implantar instrumentos de política que sean multiescalares, como los que caracterizan al esquema democrático descentralizado y contemplar las escalas desde edificios, barrios, ciudades, regiones, etc. Aunque advierte que la centralización o descentralización completas tendrán limitaciones tanto sociales como ecológicas, por lo que un futuro justo y sostenible probablemente será una amalgama de esquemas contemplando las diferencias de las comunidades, recursos, tecnologías y estructuras de gobernanza y todos ellos interconectados. Ante este análisis, desde mi perspectiva, planteo utilizar la herramienta, muy útil en el ámbito de la efectividad gerencial, de proponer hacer un análisis usando un tercer eje el del bienestar social opuesto a solo el bienestar individual, donde podamos realizar una estructuración de las bondades y de las limitaciones de cada esquema en la construcción de ese bienestar social. 




Claramente el análisis deberá realizarse en el marco de las cuatro dimensiones de la sustentabilidad: economía, naturaleza, sociedad y el ámbito organizacional. Todas estas dimensiones se enmarcan en el trabajo de Thombs y merecen ser revisadas a la luz del eje del bienestar social. Aquí enfatizo la palabra social ya que los actuales esquemas descentralismo energético libertario o centralismo energético tecnocrático han propiciado el bienestar de unas cuantas personas. Este análisis queda pendiente, pero me parece puede hacerse.

La acertada coexistencia o combinación de estos esquemas para construir un sistema energético justo depende claramente de los entornos naturales y sociales de las diferentes regiones, por lo tanto, a la luz de ese trabajo proponer esquema único es un error conceptual evidente. Es decir, la selección acertada depende fuertemente de la situación en articular de la región o localidad del sistema energético. 

La problemática actual del sistema energético y las herencias centralistas y antidemocráticas que padecemos de los combustibles fósiles deben ser revisadas y utilizar las bondades democratizadoras y descentralizadores que nos otorgan las fuentes renovables. 


Una versión previa de este artículo fue publicada el día 2 de Septiembre en el periódico la Unión de Morelos.

miércoles, 1 de julio de 2020

La inequidad cobra más muertes por COVID19

La semana pasada un joven muy querido me compartió la información de que el COVID-19 ataca más ferozmente a las personas que menos tienen. Para sustentar este hecho en nuestro país, me mostraba la estadística de que las personas con menores posibilidades de educación escolar mueren más por COVID-19 que las que tuvieron la oportunidad de acceder a una mayor escolaridad. Me comentaba indignado que del orden del 13% de de las muertes por COVID-19 en nuestro país eran de personas con educación superior y que por lo tanto, el resto de las personas que han muerto no habían tenido la oportunidad de alcanzar esa escolaridad. Le explicaba que esta diferencia todavía es más lacerante cuando observamos que el 20% de la población mexicana alcanza a terminar la educación superior. Es decir, de la proporción de personas con escolaridad de educación superior mueren menos que de las personas que no alcanzaron este nivel de escolaridad. Además recordemos que a mayor escolaridad los ingresos son mayores. Esto indica que muy lamentablemente la muerte por COVID-19 sucede en un mayor porcentaje en los segmentos de la población que menos tienen. 
En este mismo tenor, el lunes leí un artículo de Jeffrey D. Sachs sobre cómo las inequidades socavan la cohesión social, erosiona la confianza pública y profundiza la polarización política. Esta situación de desconfianza y de división afecta negativamente la capacidad de los gobiernos para responder a las crisis y, en particular, dificulta contender eficazmente contra un problema global como el COVID-19. En su opinión, esto explica por qué Estados Unidos, Brasil y México, hoy, representan casi la mitad de las muertes reportadas en el mundo desde el comienzo de la pandemia. Sin embargo, Sachs hace notar que la inequidad no es determinante para los desenlaces fatales y menciona el caso de China, donde la desigualdad es importante, y contuvo la epidemia con rigurosas políticas de control y pruebas masivas logrando controlar más eficazmente la epidemia. Claramente, esta política del gobierno central chino y de las correspondientes autoridades locales contrasta con las erráticas y deficientes medidas que se implementan en nuestro país, donde se manipulan los datos para mostrar avances que no son claros. En estos líneas hemos reconocido los avances, pero también indicamos las posibles malinterpretaciones de los datos abiertos de la Secretaria de Salud del gobierno federal mexicano. Esto no solo sucede en México, en estos momentos, somos testigos de que en muchos países lo que sucede muestra los enormes costos de la desigualdad masiva: gobernanza inepta, desconfianza social y una enorme población de personas vulnerables incapaces de protegerse de los daños que nos afectan. 
Aquí tengo que señalar otro punto que muestra la desconfianza social. En Facebook y otras redes sociales circulan infinidad de noticias falsas y para contrarrestarlas el esfuerzo de la comunidad que las detecta es mayúsculo, en particular la comunidad científica dedica esfuerzo a luchar contra las noticias falsas. En las mismas redes circulan estas aclaraciones evidenciando la falsedad de esas noticias. Déjenme mencionar un ejemplo: circulan videos que argumentan que los termómetros de no contacto pueden dañarnos. Sí, esos que pueden ser usados en los mercados, supermercados o las oficinas o las industria, en muchos lugares para detectar fiebre. Enfatizo, es totalmente falso que puedan hacernos daño. En el laboratorio que tenemos en el IER-UNAM trabajamos con cámaras de infrarojo que pueden medir la temperatura de objetos o personas sin tener un contacto directo con lo que miden y son muy similares a esos termómetros de infarrojo. Estos aparatos, las cámaras y los termómetros, lo que hacen es detectar la ondas electromagnéticas que emitimos todos los cuerpos vivos e inanimados por el hecho de presentar una temperatura. Es decir, estos aparatos no emiten sino que reciben lo que enviamos al ambiente en cada momento. Una de las leyes de la naturaleza nos dice que todo cuerpo con una temperatura arriba del cero absoluto emite ondas electromagnéticas (para satisfacer las inquietudes sugiero buscar en línea Ley de Wien, Ley de Planck y Ley de Stefan-Boltzmann). Por lo tanto, concluyo que ese termómetro no emite solo detecta, es como nuestros ojos al captar la luz que emiten o reflejan los objetos y vemos, y por lo tanto, no nos hace algo y no puede causarnos daños. Por esta razón, me pregunto: ¿qué gana o qué beneficio obtiene la persona que alimenta la desconfianza elaborando esos videos, escritos, infografías, etc.? La verdad, no entiendo el proceder de los generadores de desconfianza y noticias falsas, pero son evidencia de una sociedad sin conocimiento y con profundas desconfianzas que llevan a creer en esas noticias falsas. Regresando a la epidemia de COVID-19 es alarmante que las inequidades generen mayores desigualdades y los que menos tienen más sufren. 
De aquí, nuevamente, invito a la corresponsabilidad de todas las personas, y más de las que si podemos, #QuédateEnCasa, que es la mejor opción, difundamos el #UsarBienElCubrebocas, y enfaticemos que el #MeCuidoParaCuidarte. Los que hemos tenido privilegios debemos cuidar de quienes no los han tenido y promover que los tengan, a eso se le llama buscar el bienestar social. 

Una versión previa de este artículo fue publicada el día 1 de Julio en el periódico la Unión de Morelos.

miércoles, 20 de noviembre de 2019

Correlación entre usuarios de renovables y diversidad política

Muchas veces me he preguntado por qué no actuamos para cambiar la situación del cambio climático a la que nos enfrentamos. Me refiero a que claramente estamos observando, sin actuar, situaciones que son consecuencias de este cambio climático antropogénico. Por ejemplo, la inundación de la ciudad de Venecia y la aparición de huracanes más violentos que azotan las islas caribeñas. Quizá nos parezcan lejanas ya que las mencionadas suceden realmente lejos de nuestros entornos cotidianos; pero dado que ahora la información fluye muy rápidamente deberíamos estar preocupados y ocupados en actuar para evitar este cambio que no augura una vida más placentera, en el futuro, para la mayoría de la población.
Por otro lado, a veces me he preguntado ¿la inclinación política sesga las decisiones sobre las acciones para contender contra el cambio climático?
Estaba rumiando estas ideas cuando noté un artículo en la revista Nature Energy, este pasado lunes 18 de noviembre, analizando algunas de las inclinaciones políticas de las personas que han instalado sistemas fotovoltaicos en sus casas. Me llamó la atención una de las posibles conclusiones de trabajo en el sentido que los hogares que tienen instalada energía solar en la azotea sean habitados por personas con diversos orígenes políticos; pero que sean mucho más propensos a ser políticamente activos. Este estudio fue realizado por académicos de la Universidad de California. Los científicos analizaron los registros históricos de votación e imágenes satelitales para comparar el comportamiento de los votantes con las propiedades donde se han instalado sistemas solar. Se tomaron en cuenta varios factores demográficos para garantizar que el estudio pudiera identificar con precisión las posibles correlaciones entre los resultados de diversas votaciones y la propiedad de sistemas fotovoltaicos en los techos de las casas. Los científicos encontraron que mientras los propietarios de sistemas fotovoltaicos en los techos eran ligeramente más progresistas en sus ideas políticas, y generalmente tendían a votar por los demócratas, esta tendencia era muy pequeña; pero no era un indicador determinante de cómo las personas votaban. Los datos refieren que, en las localidades analizadas, se encontró que el 34% de las personas que instalaban sistemas fotovoltaicas eran demócratas; mientras que en el grupo control era del 31%. En cambio, el 20% se declaraba republicano mientras que el 22% lo era en el grupo control. Claramente estas pequeñas diferencias no pueden ser concluyentes. Sin embargo, lo más relevante era que los sistemas fotovoltaicos eran instalados independientemente de la orientación política. Así, la investigación mostró que los propietarios de los sistemas solares en la azotea votaban indistintamente por los partidos demócratas o republicanos a tasas casi idénticas a la población general de la zona analizada. Por lo tanto, los investigadores concluyeron que no había correlaciones entre la instalación fotovoltaica y la afiliación a un partido. Dado que los científicos tampoco encontraron correlación ideológica en los que instalaron primero o después los sistemas fotovoltaicos, se puede concluir que el momento de la adopción de la tecnología solar no es un indicador de la afiliación política.


Si bien la adopción de una tecnología renovable, como la energía solar, no parece estar correlacionada con una afiliación política particular, la investigación sí encontró que los propietarios de sistemas solares eran sustancialmente más activos políticamente que sus vecinos, y eran significativamente más propensos a haber votado en elecciones anteriores. Esta conclusión fue sustentada al encontrar que los propietarios de la energía solar en la azotea votaron con mayor frecuencia en las elecciones federales y municipales que en los grupos control. Además también se encontró que eran más activos durante las elecciones "primarias" en las que se eligió a un candidato particular del partido por los votantes (recordemos que en Estados Unidos, hay elecciones para elegir al candidato de un partido y a estas elecciones se les llama primarias).
Este estudio, aunque realizado en Estados Unidos y para el entorno específico de California parece indicar que precisamente las personas con mayor iniciativa y participación son las que primero seleccionan tecnología renovable y entonces la respuesta a mi pregunta sobre la inclinación política de los que actúan contra el cambio climático no tiene una respuesta sencilla.
Sin embargo, con este estudio reafirmo que nosotros como sociedad activa podemos propiciar el cambio hacia un mundo sustentable y podemos llegar a establecer consensos independientemente de la inclinación partidista, solamente tenemos que pensar en el largo plazo. Así que tenemos que actuar ya y no esperar a que otros lo hagan por nosotros.


Una versión previa de este artículo fue publicada el día 20 de Noviembre en el periódico La Unión de Morelos.

miércoles, 13 de noviembre de 2019

Indicadores para “primero los pobres”

Vivimos en un país donde el número de pobres es alarmante. En 2016 teníamos al 43% de la población mexicana viviendo por debajo de la línea de pobreza, para 2018 este porcentaje casi no cambió y se reportó aproximadamente el 42% para este indicador (datos Banco Mundial, la tasa de pobreza nacional es el porcentaje de personas que vive debajo de la línea de pobreza nacional). Con estos hechos, claramente, una frase de “primero los pobres” fue uno de los argumentos que convenció a la mayoría de la población por votar por el Lic. Andrés Manuel López Obrador para presidente de nuestro país. Así, hoy estamos viviendo los cambios en la política económica que pretende beneficiar a las personas que menos satisfactores económicos tienen. Sin embargo, tenemos que decir, que no se han definido bien los indicadores que sirvan para monitorizar estas políticas. Por supuesto, sobra decir que las anteriores políticas no consiguieron propiciar el bienestar social.
Una de los aspectos que mi quehacer en la ciencia me ha enseñado es que debemos medir para poder decidir si alguna propuesta va por buen camino o simplemente será una ocurrencia.
En varias ocasiones se ha mencionado que los indicadores del crecimiento no son adecuados para medir el bienestar social, y en eso coincido; pero argumentan que en cambio lo que debe ser considerado es el desarrollo; sin embargo, no se ha mencionado cuáles son los indicadores que hay que usar en este último caso.
En este sentido, la economía política nos ha quedado a deber al concentrarse en solamente evaluar factores macroeconómicos; pero el pensamiento de las personas cambia y una muestra es el otorgamiento del premio Nobel de Economía 2019 a tres personas: Michael Kremer, Abhijit Banerjee y Esther Duflo quienes realizaron investigaciones para entender las políticas económicas que pretenden combatir la pobreza mediante experimentos y análisis de datos. En las últimas décadas, su nuevo enfoque basado en experimentos ha transformado la economía del desarrollo.
Los galardonados con el premio Nobel 2019 han introducido un nuevo enfoque para obtener respuestas confiables sobre las mejores formas de combatir la pobreza mundial. Su forma de ver las cosas, implica dividir este tema en preguntas más pequeñas y manejables, por ejemplo, analizar las intervenciones más efectivas para mejorar los resultados educativos o la salud infantil. Desde mi perspectiva, es medir indicadores en el micronivel, en el nivel de pequeñas comunidades, en lugar de basar el análisis solamente en indicadores globales como el producto interno bruto de los países. De lo más destacado de los premiados son las simples y precisas formas de diseñar preguntas y acciones que se responden mejor mediante experimentos cuidadosamente diseñados.
Así, por ejemplo puedo mencionar que en el año 2011 los galardonados presentaron un estudio donde mostraron que al simplemente realizar encuestas sobre propuestas de comportamientos posteriores afecta precisamente ese comportamiento. En aquel trabajo se presentan tres estudios de campo de salud y dos de microcréditos, los economistas seleccionaron aleatoriamente a personas para ser encuestadas sobre temas de salud en el hogar, para posteriormente medir el uso de alguna estrategia relacionada con la encuesta. Los resultados mostraron que en los experimentos de salud, las personas que habían sido encuestadas aumentaron el uso de productos para el tratamiento del agua. Las encuestas sobre diarrea condujeron a uso de productos para mejorar de la calidad del agua para beber. En mi opinión, estas investigaciones muestran que la información, aunque no sea impartida en el formato tradicional, tienden a producir decisiones basadas en el conocimiento. Otro aspecto importante, desde mi perspectiva, es el hecho que los estudios de estos economistas han mostrado que simplemente proporcionar más recursos a las escuelas no tiene impacto definitivo en la calidad de la escuela. Proporcionar más libros de texto por estudiante no mejora los puntajes promedio en los exámenes, pero sí mejora los puntajes de los estudiantes más capaces.
Otro de los aspectos a resaltar del trabajo de Barnerjee y Duflo es que consideran muy importante la participación de las personas beneficiadas con los programas de política en la evaluación de los mismos. Es decir, la participación de los beneficiarios tanto en la oferta como en el monitoreo de los servicios públicos es cada vez más esencial para mejorar la eficiencia de estos servicios. Por ejemplo, la intervención que capacitó a voluntarios para enseñar a los niños a leer tuvo un gran impacto en la actividad fuera de las escuelas públicas y no en el desempeño estrictamente escolar. Los jóvenes locales que se ofrecieron como voluntarios para capacitarse y ser instructores en campamentos de lectura encontraron cohesión y diversión social al participar. Mientras que los niños que asistieron a estos campamentos de lectura mejoraron sustancialmente sus habilidades de lectura al mismo tiempo que encontraron esta estrategia como satisfactoria y lúdica. Estos resultados sugieren que aunque los ciudadanos pueden enfrentar limitaciones para participar en la mejora del sistema de educación pública, incluso cuando se preocupan por la educación y están dispuestos a hacer algo para mejorarla, al involucrarlos en las actividades y en las propias iniciativas pueden tener efectos positivos no esperados para la comunidad y para ellos mismos al propiciar bienestar.
En síntesis, la definición de indicadores es de vital importancia en la evaluación de políticas públicas, la participación de los involucrados ayuda al éxito de las mismas y la información propicia la toma de mejores decisiones. Estos aspectos (indicadores, participación de los involucrados e información) no han sido incorporados a la política actual en nuestro país y considero deben ser incluidos para poder monitorizar las políticas de “primero los pobres”.
Finamente, debo mencionar que Esther Duflo es la segunda mujer galardonada con el premio Nobel de economía, la primera fue Elinor Östrom quien también se preocupó por el manejo de los bienes comunes administrados en forma participativa.


Una versión previa de este artículo fue publicada el día 13 de Noviembre en el periódico la Unión de Morelos.

miércoles, 18 de septiembre de 2019

Sobre la inversión en ciencia y formación de talento

Estoy convencido, como muchas otras personas, de que la inversión en ciencia, tecnología e innovación contribuye positivamente hacia la construcción del conocimiento requerido para alcanzar el bienestar social. Por esta razón, reitero el llamado que diversos sectores de la población, y particularmente el sector científico, hacen para incrementar los recursos federales destinados a las actividades científicas y de educación superior. Además, de que es importante enfatizar que tanto las actividades que generan y aplican el conocimiento como las de formación de talento son de largo plazo y requieren de períodos cercanos a las generaciones de las personas para brindar frutos. Es más, son necesarios decenas de décadas para consolidar la conformación de instituciones académicas con prestigio que puedan mostrar impacto social, así tenemos ejemplos en Europa y Norte América donde las universidades como las conocemos ya tienen centurias. En México nuestras instituciones científicas y de educación superior se conformaron, en su institucionalidad actual, hace algunas décadas y, debido a este proceso de maduración, lamentablemente todavía pueden ser destruidas en unos cuantos años si no se les otorga el financiamiento adecuado.
De hecho ya está en la Cámara de Diputados la propuesta del ejecutivo sobre el presupuesto. En este Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación para el Ejercicio Fiscal 2020 por parte del ejecutivo federal el monto solicitado para la labores científicas en el ramo 38 correspondiente al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología es de 25,658,798,449 pesos de un total de 6,096,335,800,000 en el presupuesto de la federación; es decir, el 0.42% del gasto total federal se solicita sea asignado a ciencia, tecnología e innovación. Consideramos que el gobierno Federal puede hacer todavía un mayor esfuerzo para garantizar la adecuada evolución del sector científico tecnológico del país. Esta solicitud se basa en que en el año 2018 el porcentaje era de 0.51% y en el año 2019 es de 0.42%. Sí el presupuesto al CONACyT disminuyó en este sexenio. Consideramos que un pequeño aumento podría causar diferencias significativas para la consolidación de la construcción de las soluciones a la problemática actual y futura basadas en conocimiento. Además, debemos recordar que a finales del 2018 el Lic. Andrés Manuel López Obrador, el presidente de México, se comprometió a no disminuir el presupuesto a ciencia y tecnología ante un número importante de científicos en el Palacio de Minería en la Ciudad de México, promesa que, aunque no se cumplió en 2019, se podría cumplir en el 2020.
Por supuesto, el financiamiento a ciencia y tecnología sin un aumento sustancial al sector de la educación superior limitaría los alcances, ya que la construcción de conocimiento se hace a la par de la formación de talento. Desde mi punto de vista, es más importante consolidar o modificar el rumbo de las instituciones a crear nuevas opciones que tardarán décadas en consolidarse. El sistema actual de universidades públicas forma talento crítico capaz de generar, diseñar y construir soluciones a la problemática nacional. Por supuesto, reconocemos que los sectores científico y de educación superior deben estar sujetos a evaluación y medidas de transparencia en el uso de los recursos y mostrar responsabilidad en la rendición de cuentas a la sociedad. En estas actividades de evaluación, transparencia y rendición de cuentas se ha trabajado en los últimos años en algunas instituciones y en otras se ha quedado a deber; es imperioso que se apliquen las sanciones donde haya que hacerlo y aumentar el financiamiento donde se ha mostrado honestidad, efectividad académica y de manejo de recursos con la finalidad de potenciar los desempeños y los impactos positivos en el entorno de estas instituciones generadoras de conocimiento y formadoras de talento.
Una idea sencilla, es que la Secretaría de Hacienda considere transferir las plazas del programa de cátedras del CONACyT a las instituciones donde actualmente están comisionadas las cátedras. Este programa ya lleva varios años y los proyectos han sido evaluados y la mayoría ha dado buenos resultados, por lo tanto, considero que la opción no solamente es dar becas para preparación en los niveles de maestría y doctorado, sino también abrir lugares de trabajo para personal altamente capacitado, como las actuales cátedras. Actualmente, el sector empresarial ha quedado a deber en este tema y su inversión para la contratación de talento altamente especializado es una de las tareas pendientes. Esto último permitirá transitar a una economía basada en productos de alto valor agregado.
Por estas razones, considero que la Cámara de Diputados debe reflexionar en estas líneas y modificar el presupuesto incrementando (al menos arriba del 0.5% del presupuesto total de la Federación) los rubros que permitan una inversión adecuada en los sectores científicos y de educación superior para construir los talentos y los conocimientos que sirvan de base para conseguir el bienestar social en nuestro país.

Este artículo fue publicado el día 18 de Septiembre en el periódico La Unión de Morelos.

miércoles, 15 de mayo de 2019

La ciencia en el PND 2019-2024

La publicación del Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024 (PND) hace dos semanas levantó polémica, mientras algunas personas consideran que establece una nueva forma de gobernar y plantear lo deseado en términos humanistas, otras consideran que deja mucho que desear y no establece claramente las estrategias. La semana pasada ya comenté algunos aspectos sobre energía, hoy quiero hacer algunos comentarios en el ámbito de las ciencias.
Es cierto que la primera parte del PND solo se hace mención en un párrafo a la ciencia y de este párrafo los científicos podemos quedar desilusionados por la importancia que se le da a las ciencias en esta nueva administración. Sin embargo, en la segunda parte del PND como principio rector en el punto 4 se menciona el impulso a la investigación, la ciencia y la educación con el objetivo de impulsar el bienestar social. Este principio rector seguramente es compartido por muchas personas. También en la segunda parte del PND se establecen los cinco criterios que la administración pretende seguir, y en el número 2 se menciona que el uso de las tecnologías de información y comunicación (TIC) se promoverá para que la transparencia y la rendición de cuentas sea simple, eficiente y expedita. Desde mi punto de vista, el que la nueva administración se base en las TIC para fomentar la transparencia y la rendición de cuentas es necesario.
Por otro lado, en lo referente a las relaciones con otros países, se señala que la cooperación mexicana debe articularse para encauzar conocimientos, tecnología para contribuir a generar las condiciones de bienestar y prosperidad para reducir la migración. Por supuesto, que la aplicación de los conocimientos y tecnología con fines de fomentar el bienestar social también es una de las tareas de las ciencias y tecnologías. Sin embargo, para verdaderamente contribuir a generar las condiciones de bienestar en la región Latino Americana se requiere fortalecer al sector de ciencia y tecnología mexicano primero para que funja como el soporte de la región.
En el PND se reconoce que la baja calidad de la educación limita la adquisición de conocimiento y la formación de habilidades para mejorar las oportunidades laborales, mayores ingresos y una mejor calidad de vida. Además se reconoce que el desafío consiste en la formación de la juventud para la adaptación a los cambios tecnológicos globales y a las nuevas exigencia del sector industrial o empresarial y al auge del aprendizaje mediante plataformas virtuales. En esta parte, concuerdo con las necesidades de adaptación; y me hubiera gustado que se enfatizará que pasaríamos de ser un país maquilador a un país que generara productos y servicios de alto valor agregado basado en el conocimiento. Nuevamente, tengo que enfatizar que se requiere apoyar decididamente al sector científico y fomentar que los sectores sociales y empresariales basen sus ofertas de productos y servicios en el conocimiento para conseguir mejores oportunidades de intercambio.
El PND enfatiza que el conocimiento tradicional debe ser incorporado al buscar las soluciones a problemáticas socioambientales incluyendo además la innovación tecnológica. Desde mi punto de vista, es necesario amalgamar este conocimiento tradicional con el científico tecnológico para conseguir un verdadero desarrollo sustentable y propiciar el bienestar social. No podemos relegar por mucho más tiempo la inversión en ciencia ya que llevamos décadas de no alcanzar lo mínimo indispensable para pensar en el bienestar social.
Estoy totalmente de acuerdo cuando el PND manifiesta que es necesario fomentar el proceso de asimilación de la ciencia y la tecnología como parte de la cultura de los mexicanos y que la construcción de ciudadanía se realiza desde los ámbitos del arte, cultura, ciencia y tecnología entre otros aspectos. Sin embargo, el indicador del logro de este objetivo queda totalmente limitado al presentarlo como la cercanía a un evento cultural de las personas; esta forma de medir, me desilusionó totalmente. En cuanto a aspectos económicos, el PND manifiesta que se facilitará el intercambio de conocimiento y la transferencia de tecnología bajo un marco de protección de la propiedad industrial. Recordemos que la certeza en la propiedad (individual o colectiva) sea de lo material o inmaterial es uno de los requerimientos para conseguir inversiones que generen bienestar.
Después de leer estos comentarios queda claro que hay diversos puntos donde las ciencias y el conocimiento generado por estas actividades son una de las base para construir el bienestar social y que es más que solamente las cinco líneas que se pueden leer en la primera parte del PND. Sin embargo, quedan muchas lagunas y llamo la atención nuevamente al hecho que la comunidad científica y el sector empresarial el año pasado le presentamos al Lic. López Obrador un documento (“Hacia la consolidación y desarrollo de políticas públicas en ciencia, tecnología e innovación”) que busca apoyar y participar con base en el conocimiento a la definición de las políticas de ciencia, tecnología e innovación y que contempla todos los aspectos de ciencia que se plantean en el PND; pero no a la viceversa. Por lo tanto, desde mi perspectiva es necesario que se implementen las estrategias esquematizadas en el documento, que enfatizo fue elaborado por consenso, y reforcemos el papel del conocimiento en la generación de las soluciones a la compleja problemática que enfrentamos en nuestros días. Primeramente, se requiere defender lo logrado en las décadas anteriores, donde se ha formado un sector científico profesional; pero se requiere sectores industriales y sociales capaces de interactuar con el conocimiento generado y transformarlo en productos y servicios de alto valor de intercambio.
Finalmente, en el PND se presenta una matriz de vinculación entre sus objetivos del PND y los Objetivos del Desarrollo Sostenible. Esta parte es de lo más ilustrativa y, desde mi perspectiva, ha pasado desapercibida en otros análisis. Al presentar las vinculaciones e interacciones entre los objetivos del PND y de los ODS se muestra que existe un sector en la presente administración que sí contempla el largo plazo y los retos planteados por la comunidad nacional e internacional en cuanto a la pobreza, la energía, la equidad, la justicia, el agua, la biodiversidad, etc. y las formas complementarias e interdependientes de los problemas de nuestros días. En este tenor, les comento que la semana pasada escuché a las legisladoras María Marivel Solís Barrera y Beatríz Elena Paredes Rangel, presidenta de la Comisión de Ciencia y Tecnología de la Cámara de Diputados y presidenta de la Comisión de Ciencia y Tecnología de la Cámara de Senadores, respectivamente (es de destacarse que las legisladoras son de partidos diferentes; pero ambas con la misma propuesta), manifestarse en torno a la necesidad de incrementar el presupuesto a Ciencia, Tecnología e Innovación y alcanzar el 1% del PIB que establece la legislación actual. Considero que es importante apoyar a los más necesitados; pero también es necesario generar conocimiento y, por lo tanto, pudiera aceptar una disminución en el presupuesto a CTI; pero esta disminución debería ser de no más de un año para inmediatamente incrementarlo sustancialmente y con ello asegurar las perspectivas del bienestar social en el largo plazo. Es urgente que para el año 2020 la inversión en ciencia y tecnología, no solamente recupere los niveles del pasado milenio, sino que aumente para alcanzar al menos el promedio de los países de la OCDE.
Mi postura personal ha sido siempre destacar las coincidencias para construir soluciones y he encontrado aspectos que puedo compartir en el PND y con los cuales podemos trabajar para en conjunto promover el bienestar social mediante la generación y divulgación del conocimiento.

Una versión resumida de este artículo fue publicada el día 15 de Mayo en el periódico La Unión de Morelos

miércoles, 6 de febrero de 2019

Un vistazo desde el espacio

El día de hoy quiero ser especulativo y pensar en la forma en que nos vería alguna civilización extraterrestre. Supongamos que esta civilización hubiera observado el planeta Tierra desde hace algunos milenios y hubiera tenido la oportunidad de observar en detalle el comportamiento de las diferentes especies que habitamos este planeta. Por supuesto, que esta breve descripción tendrá un sesgo y lenguaje profundamente antropocéntrico; pero con esta advertencia prosigamos.
Hace algunos seis mil años, esta civilización extraterrestre se habría percatado de que en este planeta evolucionaban muy diversas especies, desde miniaturas como los insectos hasta mamíferos, que tenían masas varios órdenes de magnitud mayor que los insectos y por eso usaban más recursos, y que la distribución de estas especies obedecía a patrones relacionados con su situación en el planeta, con excepción de una especie que pululaba por todo el planeta y se desarrollaba en cualquier región. Los miembros de esta especie presentaban una masa de las más altas entre las especies y una proclividad a conformar grupos con comportamiento sincronizado. Si bien tenían un comportamiento territorial y preferían permanecer en una región, como muchas otras especies, su movilidad y adaptabilidad en largos períodos de tiempo les permitía avanzar y desarrollarse en situación ambientales diferentes.
Hace unos dos mil años, las observaciones hubieran sido parecidas a estas: El planeta Tierra está cubierto grandemente por la especie que mostraba mayor adaptabilidad. En ese entonces conformaba grandes conglomerados que habían modificado el lugar donde habitaban. Donde se desarrollaban especies vegetales y animales diversos, ahora se propiciaba el desarrollo de especies que servían de alimento o aumentaban la velocidad de crecimiento de la especie mayoritaria. Aunque el número de individuos de esa especie no era el mayor en el planeta (había algunos insectos o especies acuáticas que los superaban en número) en cuanto a los recursos del planeta que usaban si eran los de mayor consumo. Usaban materiales y los transformaban, mediante la energía que libera la combustión, usaban la energía que provee el flujo de fluidos (aire y agua) para mover pequeñas máquinas o vehículos que aumentaban grandemente su movilidad.
Las observaciones de hoy en día serían como: Ese planeta azul está infestado por la especie devastadora. Esta especie ha desplazado a todas las otras especies en muchísimos lugares y usa grandes extensiones de tierra para promover su desarrollo a costa del desenvolvimiento de otras especies. Ha descubierto la forma de extraer grandes cantidades de energía de capas internas del planeta y con ello ha modificado la delgadísima capa gaseosa que rodea al planeta. Estas variaciones en la composición de la capa gaseosa ha provocado mayores fluctuaciones en los flujos de masa y temperatura dentro de ella. Con las habilidades de modificación que esta especie tiene sobre los recursos naturales, ha creado materiales desconocidos para las otras especies que permanecen en los entornos sin ser modificados por tiempos mayores a la vida promedio de los individuos de esa especie fundamentalmente transformadora del entorno y, por ello, estos nuevos materiales no forman parte de los ciclos naturales del planeta. Estos materiales (que no se encontraban disponibles en el planeta con anterioridad) parecen entorpecer el desarrollo de otras especies. Con el uso de enormes cantidades de energía (que sobrepasan grandemente la usada por el resto de las otras especies) para su propio desarrollo, ha empezado a modificar las condiciones físicas y químicas de la delgada capa gaseosa y de la capa líquida que rodea el planeta y con ello disminuido los rangos adecuados de estas variables para el desarrollo de la mayoría de las especies en el planeta. En menos de doscientos años, ha modificado sustancialmente estas variables y parece tener una enorme capacidad modificadora de todo el planeta similar solamente a las que tienen las colisiones con objetos extraterrestres, como los meteoritos, o las erupciones volcánicas que han aparecido en épocas anteriores a la aparición de esa especie transformadora en el planeta Tierra.
Esta situación podría ser la que describieran estos seres extraterrestres en la traducción a un lenguaje antropocéntrico. La idea de analizar cómo se vería el comportamiento de las personas desde el espacio me fue sugerida por Eleonora Isunza, que codirige CinemaPlaneta con Gustavo Ballesté, quien además me invitó a la XI edición de este festival donde se abordarán las problemáticas ambientales con una perspectiva desde el espacio, parece una idea interesante que abre vistazos no tradicionales de esta problemática. En este año que se celebra el 50 aniversario del primer alunizaje tripulado parece ser emblemático el festival. Les anticipo que este año CinemaPlaneta se celebrará a finales del mes de mayo.
Quiero cerrar este pequeño texto invitando a reflexionar sobre los temas ambientales en una perspectiva local sin perder la visto en aspectos globales y de largo plazo. Aunque no parezca los análisis en escalas o periodos de tiempo cortos; nuestras acciones modifican enormemente los entornos debido a las cantidades y tiempos de duración de esas modificaciones, causando nuevas situaciones que no pueden ser resueltas por las especies que habitan esos entornos y, entonces, las modificaciones son mayúsculas y con impactos para nuestra propia especie.

Este artículo fue publicado el día 6 de Febrero en el periódico la Unión de Morelos

miércoles, 30 de enero de 2019

Edificios grandes o pequeños

Estoy seguro que cada día observamos que en las ciudades se construyen nuevos edificios y hay una tendencia a que estos sean cada vez más altos. Se han preguntado; ¿la construcción de estos edificios es adecuada? Esta pregunta me surge por múltiples razones. En primer lugar puedo observar esta situación en Cuernavaca, donde vivo, y en la Ciudad de México, que frecuento; pero esta situación me parece que es una constante en la mayoría de las ciudades del mundo. En segundo, no me parece obvio que mientras más grande la edificación sea mejor para las personas que la usan, en términos energéticos, de agua o de salud en general. Tercero la demanda de infraestructura adicional que requieren las grandes edificaciones es realmente mayor.
Es claro que, en muchas ciudades del mundo se construyen edificios con la finalidad de obtener mayores beneficios en el mismo terreno y con ello se infiere que al construir edificios altos y aumentar la densidad de habitaciones u oficinas se está procurando una mayor eficiencia en el uso de los recursos. A primera vista, esta afirmación parece adecuada; pero al analizarla con mayor detalle podremos encontrar que no necesariamente el construir edificios altos o grandes implica una mayor eficiencia.
Veamos el caso del suministro de agua, claramente, un edificio alto requiere una mayor cantidad de agua para su correcto funcionamiento. Los requerimientos para dotar de agua potable a las personas que habitan o laboran en el edificio implicará la instalación de tuberías y sistemas de bombeo. Lo primero, el sistema de tuberías pudiera ser menos caro que el sistema para proveer de agua a varios edificios más pequeños; sin embargo, el sistema de bombeo presenta un comportamiento que se dispara con la altura del edificio. Es decir, existe un tamaño óptimo para el cual el costo de la instalación de agua, es el menos caro por número de usuarios. Además es claro que el agua debe ser obtenida de algún lugar cercano, y si no está disponible en las cercanías, el costo se incrementa.
Otro aspecto a considerar es el sistema de acceso a los pisos superiores, es decir, los elevadores. Por supuesto, que si tenemos una edificación con tres pisos un sistema de rampas pudiera ser suficiente; con lo cual no se requeriría de energía adicional para operar los elevadores. Sin embargo, edificios mayores a los cuatro pisos si requieren de los elevadores y, por lo tanto, la energía necesaria para su funcionamiento se incrementa. Aspectos similares se pueden mencionar para la iluminación en edificios muy anchos donde la iluminación natural, por ventanas, no sea posible.
También, el aspecto energético puede tomarse en consideración. En el entorno mundial se está observando que en el futuro cercano la generación distribuida de energía (con fuentes renovables) es una de las principales herramientas para desacelerar y finalmente contender con el cambio climático. En este sentido es claro que sea por energía solar, eólica, biocombustibles, etc. la generación local tiene un límite y, por lo tanto, el suministro de energía es limitado y como consecuencia la generación local de energía limitará el tamaño de los edificios. Para ser más claro, déjenme explicar con un ejemplo: En estas líneas he comentado que en la mayoría del territorio mexicano un sistema fotovoltaico compuesto por 16 metros cuadrados de paneles fotovoltaicos es suficiente para generar la electricidad de una casa con un consumo eléctrico alto. Supongamos que el área de planta de esa casa es de 80 metros cuadrados (160 metros cuadrados construidos en dos plantas), por lo tanto, en sus techos se podría generar la energía hasta para cinco casas, es decir, un edificio de diez pisos. Esto equivale al menos a 25 metros de altura. Ahora bien, este edificio daría sombra, de tal forma que en su entorno no se podría construir otra edificación con una altura menor a una distancia menor a los 25 metros. Con esta última restricción se trataría de evitar los sombreamientos. Situación similar se observaría en el caso de usar generadores eólicos de eje horizontal, donde también tenemos desvío de los vientos.
Aquí menciono solamente algunos aspectos, pero la energía, el agua, el manejo de los residuos sólidos o líquidos, de la infraestructura para la movilidad, entre otras consideraciones son las que deben ser contempladas para definir el tamaño de las edificaciones en las ciudades.
Hace medio siglo no se sabía que el uso de los recursos naturales debe realizarse con medida o se ocasiona su agotamiento o se modifica el entorno de tal manera que se provocan cambios globales, como el cambio climático antropogénico que estamos padeciendo. El conocimiento científico nos aporta ahora información para poder tomar decisiones y con ello definir los tamaños adecuados de las edificaciones dependiendo del entorno social y ambiental específico del lugar.
Con este pequeño texto quiero llamar la atención a los tomadores de decisiones en el ámbito de planeación para considerar los diversos aspectos en la definición de los tamaños de las edificaciones para conseguir espacios urbanos, suburbanos o rurales verdaderamente sustentables. Hoy en todo el país y en el mundo estamos ante una verdadera encrucijada ante solamente considerar los costos en el corto plazo lo implica que no estamos pensando en la sustentabilidad que mira hacia la equidad entre las personas que vivimos hoy o vivirán en el futuro.

Una versión previa de este artículo fue publicada el día 29 de Enero en el periódico la Unión de Morelos

miércoles, 26 de diciembre de 2018

La física y la evaluación de las políticas públicas

La generación de conocimiento básico impacta más allá de donde pensamos, con esta idea comentaba la semana pasada la necesidad de invertir en ciencia y educación superior para conseguir un bienestar social de largo aliento. En esta ocasión quiero comentar como métodos de la física cuántica puede ser usada para orientar a los gobiernos a seleccionar los indicadores que pueden monitorizar el camino a la sustentabilidad.
Espero con la frase anterior no haber asustado a los lectores, primero a los científicos que pudieran también ser escépticos ante esta frase y tal vez los lectores no científicos por considerar que la física cuántica está lejos de su entendimiento. Quiero aclarar que ambos conjuntos están equivocados. A continuación trataré de explicar un artículo que presenta una metodología para seleccionar los indicadores que pueden monitorizar las políticas públicas tendientes a construir la sustentabilidad.
Primero déjenme explicar que la selección de los indicadores que puedan realizar este acto es de importancia para todas las personas que serán afectadas por la implementación de esas políticas públicas. Como ejemplo, el gobierno puede seleccionar becar a los jóvenes para que se capaciten y puedan conseguir mejores empleos al brindar una mano de obra calificada a las empresas; además puede invertir para que las empresas contraten a jóvenes con talentos potenciados por la educación superior de calidad. Este tipo de políticas pueden ser bien vistas por algunas personas, pero no por otras. La verdad es que no debemos dejarnos llevar por si son bien vistas o no, lo que requerimos son indicadores que puedan evaluar su efectividad; pero en todas las dimensiones: económicas, sociales, ambientales e institucionales. Así que la primera interrogante, para los gobernantes que proponen esas políticas y también para las personas que las sufrimos, es seleccionar esos indicadores que evalúen la política. Digamos que los indicadores directos como el porcentaje de la población con educación superior, otro pudiera ser el porcentaje de personas ocupadas en empleos con salario de especialista, otro pudiera ser las exportaciones de productos elaborados. Quizá algunos empiecen a dudar de este último; pero las interacciones entre las múltiples vertientes del bienestar social no son evidentes y dependen de muchos factores por ejemplo de los recursos naturales lugar, las costumbres de las personas y el grado de confiabilidad en las instituciones. Así las capacidades de las personas de diferentes lugares con recursos naturales diferentes requieren de capacitaciones diferentes para producir productos con valor de intercambio (exportables) que les propicien bienestar social.
Tengo que comentar que la ONU ha definido más de un centenar de estos indicadores, algunos gobiernos comprometidos con el diseño de caminos hacia la sustentabilidad han seleccionado otros tantos. Así que un presidente municipal o un gobernador o un presidente tiene muy diversas opciones para seleccionar indicadores. Podríamos irnos por el camino sencillo y decir usemos todos los indicadores que ya han sido definidos, pero la medición y el posterior seguimiento de estos indicadores requiere de financiamiento y en la mayoría de las ciudades, estados o países el dinero es escaso.
Por supuesto, ya llegamos al punto donde empezamos a sufrir por la propuesta de los presupuestos. La población generalmente está más preocupada por el bienestar individual e inmediato; sin embargo, la planeación y bienestar social en el largo plazo es una de las preocupaciones que debe tener el buen gobernante. En fin, no me detendré en esta discusión, solamente concluiré que debemos reducir el número de indicadores que monitorizaremos para evaluar las políticas públicas; pero que este conjunto de indicadores debe ser suficiente para verdaderamente evidenciar si las políticas implantadas son las adecuadas.
En este mes publicamos un artículo de investigación en una revista de acceso abierto que aborda precisamente la selección de indicadores que puedan monitorizar el camino a la sustentabilidad en diferentes regiones de acuerdo a sus características ambientales, económicas, organizacionales y sociales. Este artículo muestra cómo la selección de estos indicadores puede hacerse con la misma metodología para ciudades tan diferentes como Thronheim, Noruega (solo 11 indicadores); Mascota, Jalisco (solo 16 indicadores) o Cuernavaca, Morelos (solo 16 indicadores). La selección de estos indicadores se basa en un modelo inspirado en la interacción que manifiestan los átomos o moléculas en materiales magnéticos (modelo de spin) y contempla los mecanismos de competencia entre especies biológicas durante la evolución. Este modelo lo publicamos hace unos tres años y parece ser adecuado para hacer este tipo de selecciones.
Con este sencillo ejemplo quiero llamar la atención a la población en general para que considere la inversión en ciencia, sea física, matemáticas, biología o cualquier otra rama de la llamada ciencia básica, como una de las posibilidades para realmente incrementar su bienestar social. Así como comentaba la semana pasada la ciencia impacta más allá de dónde pensamos, pues un modelo generalizado de interacciones magnéticas puede modelar la competencia entre los indicadores para monitorizar políticas públicas, algo no evidente; pero dentro del ámbito de las ciencias de la complejidad.
Sin el entendimiento en los fundamentos de la física no se podría haber diseñado este método de selección de indicadores que pueden monitorizar las políticas públicas. Invito a los lectores interesados a leer los artículos o comunicarse conmigo para poder colaborar y definir los indicadores de diferentes regiones.


Una versión previa de este artículo fue publicada el día 26 de Diciembre en el periódico la Unión de Morelos.

miércoles, 7 de noviembre de 2018

Miquixtli en Cuernavaca

En varias ocasiones, en esta bitácora, me he referido a la importancia de crear actividades culturales para construir armonía en la población. Hoy quiero enfatizar la celebración de las festividades del día de muertos en Morelos. Con la celebración de Miquixtli en Cuernavaca las personas que asistimos al centro de la ciudad entre los días 1 al 4 de noviembre pudimos convivir y apreciar parte de nuestra cultura relacionada con los recuerdos de nuestros muertos.
En este año, pude disfrutar en dos días de las artesanías y de eventos artísticos tanto callejeros como profesionales.
Primero, me quiero referir a los callejeros que a lo largo de la calle Miguel Hidalgo, en el centro de Cuernavaca, que va del Jardín Borda a un costado de la plaza de armas, se instalaron y con diferentes propuestas artísticas o musicales nos deleitaban. En nuestro caminar, disfrutamos de dúos tocando charangos y cantando con disfraces alegóricos a las Catrinas o de interpretaciones de obras de música clásica que invitaban a detener el caminar solo por el placer de escuchar y disfrutar. Estos músicos se instalaron en las cercanías de los cafés en la calle Hidalgo o de la Casona Spencer y entretenían al caminante o amenizaban el mismo ambiente de los comensales. En particular, la coincidencia de nuestro andar en el tiempo y el espacio nos permitió escuchar tres excelentes propuestas musicales que disfrutamos ampliamente.
Estas invitaciones de calidad musical excepcional se unían a otras, para compartir con otros andantes, de puestas en escena de obras coreográficas con áreas importantes para la mejora; pero que permitían el contacto remoto y efímero entre las personas que paseábamos por el lugar al observar los pretenciosos movimientos evocadores de emociones.
En uno de los extremos de la calle Hidalgo, se encuentra el Jardín Borda, donde las tradicionales ofrendas de las diferentes regiones del Estado podrían ser admiradas. También en este jardín se instalaron los puestos de artesanos desde los tradicionales hasta los artesanos de la tercera edad que ofertaban sus productos y los paseantes comprábamos para usar y disfrutar después.
En mi opinión, las ofrendas diseñadas y realizadas por varias escuelas de la ciudad de Cuernavaca, que se exhibieron en la Casona Spencer, también mostraron la calidad de todos los años anteriores y asó podemos decir que el evento #festivalCopalli está contribuyendo significativamente a la cultura cuernavasense. Paseando entre las ofrendas del festival Copalli pudimos evocar momentos de otros tiempos y apreciar otras manifestaciones teatrales con artistas locales de excelente calidad.
Para finalizar, la calle Hidalgo en la plaza de armas se instaló otro sitios para artesanos o puestos de artesanías. Estos puestos adicionales a los que cotidianamente están en el lado sur del Palacio de Cortés o Museo Cuauhnáhuac también permitían ser espectadores del trabajo de los mexicanos.
Además de estas formas, digamos, espontáneas, de interpretaciones artísticas o de comercio en zonas no destinadas para ello; se presentaron en lugares diseñados para estos fines, como la fuente Magna o en la Sala Manuel M Ponce del Jardín Borda, diferentes eventos teatrales o musicales. Ahí se presentó uno de mis grupos vocales favoritos “Vocal Axolote Ensamble” y que recomiendo ampliamente escucharlos, son un grupo muy talentoso de jóvenes con excepcionales voces.
Claramente, estos esfuerzos de los artesanos, artistas, comerciantes y de las autoridades locales y estatales, durante ya varios sexenios, han fomentado la creación de una identidad entorno a Miquixtli en la ciudad de Cuernavaca que las personas disfrutamos y asociamos con la cultura propia de Morelos. Por supuesto, que a lo largo del tiempo, hay variantes tanto en la forma de organizar como en la selección de los artistas; pero lo importante es preservar la tradición.
En estos momentos de franca incertidumbre en nuestro país por los cambios anunciados, pero con amplias esperanzas; la preservación de actividades colectivas enfocadas a la ciudadanía fomentan la cohesión social que tanta falta nos hace en estos momentos, donde también las divisiones parecen aundarse.
Esperemos que las actividades orientadas a las personas como Miquixtli o la Semana de la Ciencia se preserven y las autoridades actuales las continúen.


Una versión previa de este artículo fue publicada el día 7 de Noviembre en el periódico La Unión de Morelos