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miércoles, 12 de agosto de 2020

Evitemos la quema de combustóleo

En estos momentos muchas personas estamos descorazonadas al percibir que la política energética actual no nos conduce al bienestar social. Algunos leímos en el plan propuesto por Andrés Manuel López Obrador (2018) en la materia energética mencionaba a las fuentes renovables como una alternativa para transformar el país y compartimos esa visión. Muchas personas estamos convencidas que la transición a las fuentes renovables de energía es una de las acciones que permitirá a la mayoría de la población mexicana alcanzar el bienestar que merecemos. 

En estas líneas he insistido en que los recursos petroleros no fueron aprovechados para construir una sociedad que comparta los beneficios de esos recursos naturales no renovables y solamente fueron aprovechados por una minoría. Hoy no solo enfrentamos el agotamiento de esos recursos y observamos el inexorable declive de su extracción, con esta situación somos testigos de una disminución de los recursos económicos que nos aportaron a principios de este siglo. Precisamente en la primera década de este siglo los precios del petróleo indicaban que la venta de este recurso natural podría impulsar la economía, claramente no fue así y esos recursos no fueron bien invertidos. Ahora al finalizar la segunda década, tenemos un país donde más del 40 % de la población vive por debajo de la línea de pobreza. Los precios el año pasado marcaron mínimos en este siglo y nuestro país se negó a disminuir la cuota de explotación con el pretexto de no ver disminuidos sus ingresos; aunque, desde mi punto de vista, lo hizo para cumplir una promesa de campaña de aumentar la extracción de petróleo, cosa que no ha sucedido y continua disminuyendo.

La problemática no es sencilla, pero me gustaría enfatizar algunos puntos que se han mencionado sobre la situación del ámbito petrolero. Seguramente, hemos visto que los precios del crudo mexicano son bajos comparados con los precios del petróleo de otras regiones. En estos días el precio de la mezcla mexicana es del orden de los 40 USD/barril mientras que el Brent está en 45 USD/barril. Esta diferencia de precios se debe a que nuestro petróleo es más denso y contiene mayor cantidad de azufre que otros tipos de petróleo lo que incrementa el costo de refinación y aumenta la contaminación al quemarlo. En particular, para poder refinar nuestro petróleo se requiere contar con refinerías que tengan implantada la tecnología para procesarlo. Hoy en día las refinerías mexicanas generan una gran cantidad de residuos que llamamos combustóleo y que contiene los residuos de azufre que son altamente contaminantes. Una salida de esos residuos es quemarlo en termoeléctricas, aunque claramente no es un combustible amigable con el entorno. Otra alternativa que tenía nuestro país era su venta como combustible para la industria naviera; sin embargo, a partir de este año la Organización Marítima Internacional acordó reducir el máximo contenido de azufre del combustóleo que se permite quemar en las embarcaciones con trayectos internacionales a menos del 0.5 % y el combustóleo mexicano contiene más de seis veces esa cantidad de azufre. Así vimos canceladas las posibles salidas de ese residuo de la refinación en nuestro país. Claramente, este es un problema para PEMEX, al no poder darle salida a los residuos (al combustóleo) y tratar de cumplir las metas de refinación de petróleo para producir las gasolinas que usamos en el transporte. La propuesta de los tres actores principales del sector energético (SENER, PEMEX y CFE) es quemar el combustóleo en las termoeléctricas y producir la electricidad que el país requiere. Sin embargo, una mala noticia, aunque el combustóleo es un residuo, la generación de electricidad es más cara con combustóleo que con gas natural y ya no se diga en comparación con las generaciones fotovoltaicas o eólicas. Efectivamente, las llamadas energías limpias generan electricidad más barata que la generada con el contaminante combustóleo. Para conseguir que la generación de electricidad con combustóleo sea competitiva en comparación con las renovables, se han incrementado los precios para la transmisión de electricidad. Recordemos que la CFE es la dueña del sistema de transmisión y distribución del fluido eléctrico en el país y que toda planta de generación le entrega la energía a la CFE para que ella la transporte y distribuya, claro con un pago por el transporte. Así, que los actores acordaron incrementar el costo por el transporte a las empresas generadores y asunto arreglado las plantas de combustóleo, que son mayoritariamente de CFE, son competitivas.

Desde mi perspectiva, estamos errando la estrategia. Debemos apoyar la generación con energías renovables y transitar aceleradamente hacia energías sustentables. Se deben promover acciones de eficiencia energética en todos los sectores (industriales, empresariales, servicios, educativo, gubernamental, social, etc.) y promover la instalación de sistemas distribuidos de generación con renovables. Al mismo tiempo que modernizar el sistema de transmisión y distribución y convertirlo en un sistema verdaderamente inteligente que aporte servicios de valor agregado que pueda ser cobrado y que redunde en una mejora en la calidad de la electricidad entregada a la población. En estas acciones se debe contemplar la electrificación del transporte y de muchos otros usos de energía. Siempre debemos perseguir los usos de diferentes formas de mirando hacia la sustentabilidad y por ende al bienestar social.


Este artículo fue publicado el día 12 de Agosto en el periódico la Unión Morelos

miércoles, 5 de febrero de 2020

Cambio de paradigma en el sistema energético mexicano

El sector energético en el mundo está cambiando de un sistema centralizado y jerárquico a uno descentralizado y con esquemas organizacionales, de negocios y de autonomía que recuerdan a la red de redes, la Internet. Para entender este cambio considero importante leer el documento de la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA) sobre la organización del sistema energético en la era de las energías renovables. El siglo pasado fue movilizado por las fuentes de energía fósiles, este siglo apunta a ser el de la transición al uso masivo de las fuentes renovables de energía. En nuestra opinión, la actual política energética mexicana (y de algunos otros países) no está considerando lo inminente de esta transición y busca aferrarse a los combustibles fósiles, por ser una opción conocida; sin embargo, las bondades de las renovables son evidentes en el contexto local y global. En este sentido IRENA establece que: “Para garantizar que la transición energética sea lo suficientemente profunda y rápida, las estructuras de los sistemas de energía deben ser modificadas para que se fomenten el uso máximo y óptimo de las fuentes y tecnologías de energía renovable. Simplemente ajustarlos no será suficiente para apoyar la transición. Se necesita un cambio de paradigma que implique el rediseño de las estructuras del sistema de energía, haciéndolas adecuadas para un sistema de energía basado en renovables.” Para lograr este cambio de paradigma es necesario que en la concepción de la estructura del sistema energético se considere que el uso de la energía se enmarca en un contexto económico, dentro de una sociedad y en un entorno natural obligando, a que, para el buen diseño de este sistema, sea necesario contemplar todas las dimensiones de la sustentabilidad. No podemos considerar al sistema energético aislado o enmarcarlo solo en la dimensión económica, sino que se requiere armonizarlo en el contexto social y ambiental mediante instituciones y normativas sólidas y confiables.
En diversas partes del mundo, principalmente en Europa y California, se implementaron mecanismos de apoyo a la generación de energía mediante renovables cuando no eran competitiva en costos con los combustibles fósiles. Esta situación ha cambiado, ahora las fuentes renovables son totalmente competitivas, incluso más baratas, y no presentan las llamadas externalidades (inherentes de los hidrocarburos, como la emisión de gases de efecto invernadero). Hoy en día estos mecanismos resultan ineficientes y se comportan como barreras. De hecho, la política energética mexicana considera la variabilidad de las renovables como una limitación en lugar de verla como una razón para innovar y utilizar las diversas formas de almacenamiento de energía, que cada día son más competitivas. En una forma sencilla el precio en el mundo de la energía eléctrica mayorista se establece cuando la demanda coincide con la oferta. De esta manera la presencia de generadores renovables de bajos precios reducen los volúmenes de energía demandados a generadores con costos marginales más altos como las plantas de combustibles fósiles. En este sentido, las termoeléctricas de ciclo combinado, basadas en gas natural, tienen una ventaja sobre las de carbón o nucleares al presentar mayor flexibilidad y poder responder en caso necesario para satisfacer la demanda. Es decir, el sector energético al electrificarse puede ofertar una mayor flexibilidad en la oferta para empatar con una demanda energética flexible que use generación distribuida con renovables.
En este punto quiero enfatizar que el reporte de IRENA pone como ejemplo los bajos precios que se alcanzaron en las subastas mexicanas de electricidad de los años 2016 y 2017. Estas subastas que hoy en día han sido suspendidas.
Bajo la premisa de primero los pobres, es necesario que la estructura del sistema energético sea bien diseñada. En particular, se debe considerar que los precios de la electricidad se alinearían con los costos y, que un sistema energético que permita la generación distribuida fomentará un valor social adicional que conduzca a construir el bienestar social al minimizar los subsidios liberando recursos para los fines sociales.
Así, los esfuerzos para redefinir la estructura del sistema de energía deben apuntar al equilibrio entre competencia y regulación en el marco de contextos regionales. En el sector energético mexicano es necesario aumentar la participación y la gobernanza, reduciendo las desigualdades, liberando el potencial de la generación distribuida y alineando la competitividad con los enfoques regulatorios y los objetivos sociales.
Claramente, este cambio de paradigma en el sistema de energía no es tarea para un gobierno, sino que requiere de la participación comprometida de los otros actores de la sociedad, desde las empresas hasta las comunidades organizadas y las personas en lo individual. En el futuro energético se observa que desde el nivel individual, pasando por pequeñas comunidades u organizaciones hasta grandes colectivos o empresas existe la posibilidad de generar y almacenar la energía necesaria para realizar las actividades de todas las personas. Este es un sistema distribuido donde podemos usar la energía de la red de la misma forma que la generamos. Esta situación es similar a la Internet, donde usamos la información global; pero también podemos aportar (subir información) con nuestras visiones. En este sentido el cambio de paradigma implica que consideremos que podemos hacer algo para disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero y este algo pasa necesariamente por dos aspectos: la eficiencia energética y el uso de las fuentes renovables de energía.
Asumamos la responsabilidad y optemos por el uso de las fuentes renovables de energía; las personas y demás seres vivos del futuro sabrán que hicimos lo que teníamos que hacer.


Una versión previa de este artículo fue publicada el día 5 de Febrero en el periódico la Unión de Morelos.

miércoles, 26 de junio de 2019

Construyendo caminos hacia la sustentabildiad

Desde medidos de la semana pasada tuve la oportunidad de estar colaborando con colegas de la Universidad de las Villas en Santa Clara, Cuba. Con ellos estuvimos compartiendo las experiencias que generamos en el Centro Mexicano de Innovación en Energía Solar, proyecto que está cercano a su término y con él la comunidad solar continuamos aprendiendo a colaborar y compartir conocimiento, entre otras muchos beneficios que obtuvimos. Estos beneficios para la comunidad solar nos acercaron más que nunca a impactar positivamente en la sociedad, entre otros aprendizajes encontramos que necesitamos colaborar con el sector empresarial y social para llevar a los usuarios nuestras invenciones o conocimientos. Además encontramos ideas diferentes y nos percatamos de la urgente necesidad de utilizar indicadores para monitorizar el avance de los desarrollos tecnolgicos (niveles de madurez tecnológica) y principalmente que existen los niveles de madurez en innovación social. Estos últimos de vital importancia para que los desarrollos en energías renovables lleguen a las comunidades mexicanas.
Con estos antecedentes, durante mi viaje por la isla de Cuba vinieron a mi mente recuerdos de otras tierras de nuestra Latino América o de nuestro país donde el sistema ecológico ha sido perturbado fuertemente y la búsqueda de la sustentabilidad es apremiante. Estos paisajes tanto naturales como citadinos me trajeron a la mente las lecturas de los libros de Jared Diamond, en particular el libro de “Colapso”. En este libro Diamond discute diversas hipótesis sobre las razones para los colapsos de diferentes sociedades humanas a lo largo de la historia.
La verdad es que los viajes ilustran (si deseamos promover beneficios sociales es urgente promover la movilidad de las personas, nos evita tener solamente un pensamiento parroquial) y las vivencias que he tenido me han otorgado la oportunidad de sufrir, compartir y gozar; además me han dado la posibilidad de comprender más ampliamente lo que Diamond comparte como reflexiones que debemos valorar, cuestionar y, por supuesto, complementar o desmentir según sea el caso: a) Las sociedades colapsan cuando su crecimiento va más allá de lo que sus recursos permiten. b) Una de los efectos es la deforestación y la erosión de la tierra con el consecuente agotamiento de los nutrientes en la tierra y la disminución de las cosechas para alimentar la población. Esto hace que haya un incremento de las luchas internas en la sociedad por la escasez de recursos y finalmente, c) los gobernantes no pudieron resolver los problemas de la sociedad, se enfocaron en los problemas del corto plazo enriqueciéndose, y explotando a la población en general.
Es claro que las sociedades que colapsaron (como la de los mayas) no disponían de los conocimientos que hoy tenemos y que con el afán de generar un bienestar no se percataban que agotaban los recursos y con ello provocaban el colapso de su forma de existir. Hoy dado los conocimientos científicos que hemos generado reconocemos que los recursos son finitos y que nuestras acciones pueden cambiar las condiciones de nuestro entorno cercano y lejano, de hecho las condiciones del planeta en su totalidad.
Para mí, es claro que los conocimientos tradicionales son limitados y han producido el bienestar social que hoy han alcanzado las poblaciones que los generaron mediante el empirismo propio de las personas, pero que hoy en día no les brindan las soluciones a la compleja problemática que enfrentan; que la ciencia ha generado una basta gama de conocimientos que pueden incrementar este bienestar, pero que también pueden acelerar el agotamiento de los recursos en el largo plazo. Por estas razones, considero importante amalgamar de una manera sinérgica estos dos tipos de conocimiento para promover soluciones a los problemas con visión local considerando el ambiente natural, los comportamientos sociales, el intercambio de bienes inter y extra localidad y construir las normas y organizaciones que rijan las relaciones entre estos diversos aspectos; pero primordialmente con una visión de largo plazo para contemplar la eficiencia en lugar de la búsqueda de la obtención rápida de beneficios individuales.
Este tipo de consideraciones son las que permearon en el CeMIE-Sol y la Red Temática de Energía Solar que, me parecen han contribuido a construir una comunidad colaborativa con visión de largo plazo que llamó la atención tanto del gobierno, como de colegas universitarios cubanos para que compartiéramos con ellos las experiencias y pudieran construir sus propias soluciones basadas en nuestras experiencias.
Termino diciendo, que nos da gusto que en otras regiones se reconozca los esfuerzos que realizamos los mexicanos para construir caminos hacia la sustentabilidad. Reitero estamos listos para colaborar con otros mexicanos y en general con otras personas para contribuir al bienestar social.

Una versión previa de este artículo fue publicada el día 26 de Junio en el periódico la Unión de Morelos

miércoles, 8 de mayo de 2019

Sobre los aspectos energéticos del PND

La semana pasada fue entregado el Plan Nacional de Desarrollo (PND) por el presidente Andrés Manuel López Obrador a la Cámara de Diputados. Este documento era esperado por un sector de la población mexicana con el objeto de analizar las estrategias que el presidente plantea para transformar la realidad de nuestro país. El documento consta de dos grandes apartados, uno donde reitera las ofertas de transformación que planteó en su campaña electoral del año pasado y el segundo con detalle de algunos indicadores para dar seguimiento al PND.
En este texto, presentaré algunas de mis opiniones este documento y, en particular, el día de hoy tocaré temas de carácter energético.
Al tema de energía en la primera parte del documento se le dedica un poco más de una página de las 63 que tiene esta parte. En esta página, se manifiesta nuevamente la visión de López Obrador, sobre la necesidad de rescatar a la CFE y PEMEX como las empresas emblemáticas que fueron en la segunda mitad el siglo XX. Desde mi perspectiva, puedo compartir que la riqueza petrolera fue extraída del subsuelo mexicano sin propiciar verdadero bienestar social, es más, que cuando hubo mayor ingreso económico, a principios de este milenio, no se usó adecuadamente para disminuir las diferencias económicas en la población mexicana. En uno de sus párrafos establece que: “La nueva política del Estado mexicano impulsará el desarrollo sostenible mediante la incorporación de poblaciones y comunidades a la producción de energía con fuentes renovables… La transición energética dará pie a impulsar el surgimiento de un sector social en ese ramo, así como para alentar la reindustrialización del país.”
Después de leer este párrafo mi estado de ánimo subió y me hizo pensar que, si bien el discurso ha sido dirigido en un principio hacia el restablecimiento de los hidrocarburos como fuente energética, estas frases apuntan hacia un desarrollo sustentable basado en fuentes renovables de energía utilizada en forma distribuida por poblaciones o comunidades. Desde mi perspectiva, estas frases indican una posible estrategia hacia un futuro sustentable.


Como mencioné anteriormente, el PND tiene dos secciones, y la segunda sección se dedica a plantear objetivos e indicadores para monitorizar las políticas y estrategias planteadas. En esta segunda parte en el eje transversal “Territorio y desarrollo sostenible” comenta que: “En los casos que resulte aplicable, la determinación de las opciones de política pública deberá favorecer el uso de tecnologías bajas en carbono y fuentes de generación de energía renovable”. En esta última oración me preocupa que se implique que no en todos los casos es aplicable la tecnología baja en carbono o de fuentes renovables; cuando desde mi perspectiva, siempre existe la opción baja en carbono y renovable. Además que hoy en día puede ser más barata esta última opción.
En cuanto a los ejes generales podemos decir que en el eje 3. “Desarrollo Económico” se esbozan las estrategias del sector energético. En este eje general el objetivo es: “Incrementar la productividad y promover un uso eficiente y responsable de los recursos para contribuir a un crecimiento económico equilibrado que garantice un desarrollo igualitario, incluyente, sostenible y a lo largo de todo el territorio.” Dentro de este eje, el objetivo específico 3.5 se refiere a: “Establecer una política energética soberana, sostenible, baja en emisiones y eficiente para garantizar la accesibilidad, calidad y seguridad energética.” Aquí quiero hacer notar que entenderé la palabra sostenible como sinónimo de sustentable y, al hacerlo así, comparto totalmente este objetivo. En el desarrollo de este objetivo me preocupa la insistencia en mantener como pilares de la economía a PEMEX y CFE cuando quizá existen otras múltiples opciones para construir nuevos pilares. Es más, las siguientes ocho estrategias planteadas para conseguir este objetivo específico me parecen muy adecuadas y con gusto trabajo para conseguirlas.
Sin embargo, tengo que mencionar que uno de los indicadores, el 3.5.1: Participación de la generación eléctrica con energías limpias, con línea base de 25.6% (2018) y alcanzar el 35.8% en el 2024 me desilusiona. Primero porque en todo el texto se menciona energías renovables y en el indicador se usa el concepto de energía limpia, que ya hemos criticado varias veces. Recordemos que energías limpias en nuestro país incluye a la cogeneración eficiente que generalmente es con gas natural y que también emite gases de efecto invernadero en cambio las fuentes renovables no emiten estos gases. Segundo, porque el compromiso es igual al que estableció el anterior gobierno y, yo en particular, esperaba un mayor compromiso por parte de la administración del Lic. López Obrador con la sustentabilidad y por ende con el bienestar de las personas. Un compromiso de conseguir el 40% de la generación con renovables al 2024 hubiera sido deseable y además, sabemos que es alcanzable.
Por supuesto que este es un análisis somero del PND y solamente en aspectos energéticos, es deseable que leamos el PND y lo analicemos para poder tener ciertas certezas de lo que podemos esperar de la administración de López Obrador.
La liga al documento del PND es: http://gaceta.diputados.gob.mx/PDF/64/2019/abr/20190430-XVIII-1.pdf

Este artículo fue publicado el día 19 de Septiembre

miércoles, 10 de abril de 2019

Extraigamos el petróleo, vendámoslo, pero no lo quememos.

El pasado 21 de marzo la Secretaria de Energía, la Ing. Rocío Nahle, comentó que México es pionero en la generación de energía limpia. Desde mi opinión, las acciones iniciales en temas energéticos y lenguaje no coincide con esta afirmación. Primero tengo que aclarar nuevamente que en campaña, el Lic. Andrés Manuel López Obrador era el único candidato que usaba el concepto de energías renovables, en lugar del de energías limpias. Ya en esta columna he comentado varias veces que la Ley de Transición Energética define a las energías limpias como: las energías renovables, la energía nuclear y a las energías que generen electricidad eficientemente; ejemplo de esta última son las plantas termoeléctricas de ciclo combinado (que normalmente queman gas natural). Recordemos que las energías renovables son aquellas que se usan a una tasa menor de la que se producen y no emiten gases de efecto invernadero que cambian la composición de la atmósfera; por lo tanto, este tipo de fuentes renovables son las únicas que verdaderamente evitan el cambio climático antropogénico. Así, el uso del concepto de energías limpias es un retroceso hacia las políticas de anteriores sexenios. En el mundo cuando se habla de energía limpia solamente se considera a las renovables y la energía nuclear. En cambio el Coordinador de Energía Renovables de la SENER, Luis Abelardo González, ha mencionado que para fin de este sexenio la generación de electricidad será del 40% con energías renovables. Este último compromiso me parece totalmente adecuado y accesible en nuestras condiciones, solamente requerimos definir estrategias para seguirlas desde este momento y muchas personas estamos listas para colaborar.
Debo comentar, que en otros lugares el viraje hacia las fuentes renovables está siendo contundente. Por ejemplo, Noruega, país petrolero, que aunque ha conseguido que su petróleo verdaderamente mejore la calidad de vida de sus habitantes, está optando por un impulso sin precedentes hacia las renovables. Las inversiones de los ingresos petroleros en ese país están siendo invertidos en instalaciones de renovables, tanto eólicas como solares. Es sorprendente como Noruega un país situado en una región del mundo donde el recurso solar no es tan abundante y con variaciones anuales mucho más pronunciadas que en nuestro país, está invirtiendo en esta fuente renovable. Lo mismo podemos decir de otros países petroleros de la región del Golfo Pérsico, que aunque venden el petróleo están desarrollando su capacidad de uso de las renovables. Incluso Alemania tiene una política muy agresiva de promoción de las renovables. En particular, Alemania está impulsando la generación distribuida en una forma que produce derramas económicas directas a la población, recordemos que en este país hay más de 1,800,000 productores de electricidad con fuentes renovables. Para comparar en nuestro país estamos abajo de los cien mil.
¿Qué nos hace falta en México para virar decididamente a las fuentes renovables? Primero reconocer, que el petróleo fue una riqueza que no se difundió a la gran población en nuestro país y que cada vez tenemos menos petróleo para vender o quemar. Si bien reconocemos que una parte muy importante de nuestros ingresos es por la exportación de este recurso natural, también debemos aceptar que si lo usamos como energético estamos cambiando la composición de la atmósfera y con ello estamos incrementando las posibilidades de eventos meteorológicos extremos que causan daños principalmente a nuestra población más vulnerable y, también estamos produciendo cambios irreversibles en nuestro entorno cercano. Segundo, que las energías renovables tienen la característica de que están distribuidas en el territorio nacional y que posibilitan que cada persona genere, al menos una buena parte, la energía que utiliza. Precisamente esta posibilidad abre la puerta a una verdadera democratización de la energía propiciando su accesibilidad y sin contaminar.
Por esta razón, estoy totalmente de acuerdo cuando Luis Abelardo González comenta que debemos propiciar desarrollos para el almacenamiento de energía de las fuentes renovables y su interconexión a la red de CFE. Con estas medidas estaremos disminuyendo los efectos de la variabilidad de las fuentes renovables. Para mi, es muy importante que se promueva la creación de empresas instaladoras certificadas de sistemas pequeños para que las personas podamos generar electricidad en nuestras casas, oficinas, negocios, industrias, etc. Les recuerdo, un sencillo ejemplo, que un consultorio dental requiere del orden de 32 metros cuadrados de paneles fotovoltaicos para generar la energía que usa o que una casa con solo 16 metros cuadrados puede satisfacer su demanda de energía incluyendo la cocción de alimentos. Estos ejemplos pueden ser utilizados para estimar lo que se requiere en cada lugar.
Al empezar promoviendo campañas de instalación de fuentes renovables, podríamos iniciar una disminución sustancial en el uso del petróleo como combustible en el país y podríamos vender más barriles y con ello obtener los mismos ingresos que antes del declive de la producción petrolera mexicana; y al mismo tiempo tener una atmósfera cercana mucho más limpia. Las ventas petroleras no tienen porqué estar asociadas al uso del petróleo como energético. Tampoco la energía barata está asociada a que extraigamos el petróleo de nuestro subsuelo. Hoy en día la energía eólica o energía solar son más baratas y no tienen el problema de emitir gases contaminantes en el lugar de generación, por lo tanto optar por estas últimas fuentes de energía en conjunto con la posibilidad de generación distribuida dará la oportunidad de que nuestra población tenga acceso a energéticos limpios y baratos.
Dado que en nuestro país tenemos un recurso natural no renovable como el petróleo que nos provee de ingresos por su exportación, propongo que lo extraigamos lo vendamos o lo transformemos; pero no lo quememos que para generar energía tenemos a las fuentes renovables.


Una versión previa de este artículo fue publicada el día 10 de Abril en el periódico La Unión de Morelos.

miércoles, 6 de febrero de 2019

Un vistazo desde el espacio

El día de hoy quiero ser especulativo y pensar en la forma en que nos vería alguna civilización extraterrestre. Supongamos que esta civilización hubiera observado el planeta Tierra desde hace algunos milenios y hubiera tenido la oportunidad de observar en detalle el comportamiento de las diferentes especies que habitamos este planeta. Por supuesto, que esta breve descripción tendrá un sesgo y lenguaje profundamente antropocéntrico; pero con esta advertencia prosigamos.
Hace algunos seis mil años, esta civilización extraterrestre se habría percatado de que en este planeta evolucionaban muy diversas especies, desde miniaturas como los insectos hasta mamíferos, que tenían masas varios órdenes de magnitud mayor que los insectos y por eso usaban más recursos, y que la distribución de estas especies obedecía a patrones relacionados con su situación en el planeta, con excepción de una especie que pululaba por todo el planeta y se desarrollaba en cualquier región. Los miembros de esta especie presentaban una masa de las más altas entre las especies y una proclividad a conformar grupos con comportamiento sincronizado. Si bien tenían un comportamiento territorial y preferían permanecer en una región, como muchas otras especies, su movilidad y adaptabilidad en largos períodos de tiempo les permitía avanzar y desarrollarse en situación ambientales diferentes.
Hace unos dos mil años, las observaciones hubieran sido parecidas a estas: El planeta Tierra está cubierto grandemente por la especie que mostraba mayor adaptabilidad. En ese entonces conformaba grandes conglomerados que habían modificado el lugar donde habitaban. Donde se desarrollaban especies vegetales y animales diversos, ahora se propiciaba el desarrollo de especies que servían de alimento o aumentaban la velocidad de crecimiento de la especie mayoritaria. Aunque el número de individuos de esa especie no era el mayor en el planeta (había algunos insectos o especies acuáticas que los superaban en número) en cuanto a los recursos del planeta que usaban si eran los de mayor consumo. Usaban materiales y los transformaban, mediante la energía que libera la combustión, usaban la energía que provee el flujo de fluidos (aire y agua) para mover pequeñas máquinas o vehículos que aumentaban grandemente su movilidad.
Las observaciones de hoy en día serían como: Ese planeta azul está infestado por la especie devastadora. Esta especie ha desplazado a todas las otras especies en muchísimos lugares y usa grandes extensiones de tierra para promover su desarrollo a costa del desenvolvimiento de otras especies. Ha descubierto la forma de extraer grandes cantidades de energía de capas internas del planeta y con ello ha modificado la delgadísima capa gaseosa que rodea al planeta. Estas variaciones en la composición de la capa gaseosa ha provocado mayores fluctuaciones en los flujos de masa y temperatura dentro de ella. Con las habilidades de modificación que esta especie tiene sobre los recursos naturales, ha creado materiales desconocidos para las otras especies que permanecen en los entornos sin ser modificados por tiempos mayores a la vida promedio de los individuos de esa especie fundamentalmente transformadora del entorno y, por ello, estos nuevos materiales no forman parte de los ciclos naturales del planeta. Estos materiales (que no se encontraban disponibles en el planeta con anterioridad) parecen entorpecer el desarrollo de otras especies. Con el uso de enormes cantidades de energía (que sobrepasan grandemente la usada por el resto de las otras especies) para su propio desarrollo, ha empezado a modificar las condiciones físicas y químicas de la delgada capa gaseosa y de la capa líquida que rodea el planeta y con ello disminuido los rangos adecuados de estas variables para el desarrollo de la mayoría de las especies en el planeta. En menos de doscientos años, ha modificado sustancialmente estas variables y parece tener una enorme capacidad modificadora de todo el planeta similar solamente a las que tienen las colisiones con objetos extraterrestres, como los meteoritos, o las erupciones volcánicas que han aparecido en épocas anteriores a la aparición de esa especie transformadora en el planeta Tierra.
Esta situación podría ser la que describieran estos seres extraterrestres en la traducción a un lenguaje antropocéntrico. La idea de analizar cómo se vería el comportamiento de las personas desde el espacio me fue sugerida por Eleonora Isunza, que codirige CinemaPlaneta con Gustavo Ballesté, quien además me invitó a la XI edición de este festival donde se abordarán las problemáticas ambientales con una perspectiva desde el espacio, parece una idea interesante que abre vistazos no tradicionales de esta problemática. En este año que se celebra el 50 aniversario del primer alunizaje tripulado parece ser emblemático el festival. Les anticipo que este año CinemaPlaneta se celebrará a finales del mes de mayo.
Quiero cerrar este pequeño texto invitando a reflexionar sobre los temas ambientales en una perspectiva local sin perder la visto en aspectos globales y de largo plazo. Aunque no parezca los análisis en escalas o periodos de tiempo cortos; nuestras acciones modifican enormemente los entornos debido a las cantidades y tiempos de duración de esas modificaciones, causando nuevas situaciones que no pueden ser resueltas por las especies que habitan esos entornos y, entonces, las modificaciones son mayúsculas y con impactos para nuestra propia especie.

Este artículo fue publicado el día 6 de Febrero en el periódico la Unión de Morelos

miércoles, 10 de octubre de 2018

Mirar en el largo plazo para el desarrollo económico

Aunque decidí titular este comentario mencionando el desarrollo económico, estoy pensando en el bienestar social. Sin embargo, la nota es el Premio Noble de Economía y este premio se otorgó en la economía. Si bien es cierto que fue en la macroeconomía. Quiero comentar que en la jerga de los versados en economía al hablar de desarrollo económico se está invocando a frases cargadas de ideología que evitan la discusión y los acuerdos cuando otros invocamos el desarrollo sustentable y algunos más radicales evitan la palabra desarrollo. Pero, no me voy a detener en estas sutilezas, sino trataré de explicar en términos cotidianos la importancia de que la Academia Sueca haya decidido otorgar el Premio Nobel de Economía a: William D. Nordhaus (Yale University) por la integración del concepto de cambio climático con una perspectiva de largo plazo en el análisis macroeconómico y Paul M. Romer (NYU Stern School of Business) por integrar la innovación tecnológica en el análisis macroeconómico con una perspectiva de largo plazo. En síntesis la Academia Sueca premia a dos destacados economistas por realizar trabajo con miras en el largo plazo y con dos aspectos fundamentales de nuestros días: el cambio climático y la innovación tecnológica.
En palabras de la Academia Sueca: William D. Nordhaus y Paul M. Romer han diseñado métodos para abordar algunas de las preguntas más básicas y apremiantes de nuestro tiempo acerca de cómo creamos un crecimiento económico sostenido y sustentable en el largo plazo. A continuación la propia Academia abunda en la información aclarando que han ampliado significativamente el alcance del análisis económico al construir modelos que explican cómo la economía de mercado interacciona con la naturaleza y el conocimiento.
Por supuesto, estamos de acuerdo con la importancia de estos tópicos. De hecho en estos comentarios hemos abordado varias veces la necesidad de enfocar los estudios en las interacciones entre los ámbitos económicos, ambientales, sociales y organizacionales de la sustentabilidad. Los lectores no nos dejarán mentir, al recordar nuestras frases dirigidas a estudios en el largo plazo para contender con las contradicciones entre estos ámbitos que debemos dirimir para conseguir la sustentabilidad.
Paul Romer modeló cómo las decisiones económicas determinaban la creación de la tecnología y no solo la tecnología era el motor de la economía. Consideró los efectos en ambos sentidos y para ello necesitó una visión de largo plazo. De esta manera, sus modelos han generado nuevas investigaciones sobre las regulaciones y políticas que fomentan nuevas ideas y bienestar en el largo plazo. Para nosotros, lo importante es contemplar que las políticas definidas para fomentar la innovación tecnológica tiene repercusiones en el bienestar de las personas, sí se analizan en el largo plazo.
Entre tanto, William Nordhaus se convirtió en la primera persona en crear un modelo de evaluación integrado de la economía y el ambiente, es decir, un modelo cuantitativo que describe la interacción global entre la economía y el clima. Su modelo considera teorías y resultados empíricos de la física, la química y la economía. El modelo de Nordhaus ahora está ampliamente difundido y se utiliza para simular cómo la economía y el clima coevolucionan en una forma entrelazada. Sus herramientas nos permiten simular cómo la economía y el clima co-evolucionan bajo supuestos alternativos sobre el funcionamiento de la naturaleza y la economía de mercado, incluidas las políticas. Así, su modelo se está utilizando para examinar las consecuencias de las intervenciones de política climática, por ejemplo, los impuestos al carbono en el desarrollo económico y se está ampliando para considerar el bienestar social. Por supuesto, él ha iniciado la tarea y es una opción para nosotros continuar con los estudios para determinar qué políticas sn las adecuadas en el largo plazo.
Es importante mencionar que en las primeras entrevistas después de conocerse la noticia de otorgamiento del Premio Nobel, Romer enfatizó que si es posible atender las medidas urgentes para disminuir la aceleración del cambio climático. Estas medidas han sido señaladas brevemente por el Panel Intergubernamental para el Cambio Climático de la Organización de las Naciones Unidas, y con ello no incrementar más de 1.5 grados la temperatura en el futuro cercano. En la opinión de Romer, las personas tenemos una gran capacidad para resolver los problemas; y que lo importante es evitar apreciar como catastrófico e irresoluble la problemática de cambio climático, ya que sí tiene solución y podemos implementarla. Nordhaus señaló que debemos pensar en el largo plazo y lo global para poder contender con este cambio climático antopogénico. Con estas frase debemos enfatizar que nada está lejos y que todo tiempo nos llega.
Quiero recordar que en estos comentarios he mencionado varias veces a otra persona ganadora del premio Noble de Economía en 2009, Elinor Ostrom, quien con sus contribuciones en el entendimiento de la gobernanza de lo común también nos brinda herramientas para construir un bienestar social. Analicemos las propuestas que hacen
Los invito a leer y difundir estos logros científicos en el área de la economía que apuntan más bien a una generación multidisciplinaria de conocimiento, donde debemos enfocarnos más a la compresión de las ideas que a la definición de conceptos o vocablos propios de las jergas disciplinarias.
Finalizo, comentando que las ciencias sociales y económicas deben redoblar los esfuerzos, al igual que las exactas y naturales, para que las personas que tomamos las decisiones votando tengamos conocimiento adecuado para elegir a otras personas que puedan con conocimiento resolver nuestros graves problemas locales y globales en el largo plazo.

Este artículo fue publicado el día 10 de Octubre

miércoles, 18 de julio de 2018

Tantas esperanzas y tantos miedos para seis años

Después de las elecciones del pasado 1 de Julio, en nuestro país se han abierto expectativas de cambio con respecto a los últimos 18 años. Estas esperanzas son muchas, ya que la desigualdad en la que vivimos ha sumido en la pobreza a la mayoría de la población en nuestro país. La bonanza que pudo haber ocasionado un precio del barril del petróleo por arriba de los cien dolares durante el sexenio de Vicente Fox se esfumó y solamente produjo que los que tenían más consiguieran más. La guerra sin estrategia que se emprendió durante el sexenio de Felipe Calderón y que se continuo en el de Enrique Peña Nieto ha causado centenas de miles de muertes y una corrupción que ha permeado muchísimos sectores de nuestra sociedad. Lo anterior y muchas otras lamentables situaciones han ocasionado que la mayoría de los electores participaran en las elecciones de este mes y que la mayoría de los que sufragaran lo hicieran por Andrés Manuel López Obrador con la esperanza de propiciar y ser parte de un cambio real en la forma de repartir la riqueza. Tenemos que ser claros, en nuestro país, los indicadores macroeconómicos han sido mantenidos y en algunos casos incrementado durante este milenio; pero los indicadores que reflejan el bienestar social han caído dramáticamente y ahora son verdaderamente de un país subdesarrollado. La apuesta de implementar estrategias para propiciar el beneficio social ha sido comprendida como una alternativa real a la solución de la inseguridad, además, la propuesta de combatir a la corrupción parecen parte de la última opción antes de provocar un estallido social del que nadie parece estar convencido sea conveniente.
Esta situación, ha provocado que se revivan los miedos heredados por la población sometida a la propaganda anticomunista del siglo pasado. En esta época he oído muchísimos comentarios sobre López Obrador muy similares a aquellos que se podían leer en la revista Selecciones desorientando a la población sobre ficticias acciones de los comunistas. La mayoría de las personas de hoy no leyeron esos enajenantes mensajes; pero si escuchan los actuales. Una proporción pequeña, pero influyente de nuestra población, se identifica con el lema de todos podemos ser ricos rápidamente. Esta porción de la población no se ha percatado que este lema necesariamente implica que el incremento de las ganancias de unos cuantos es a costa de disminuir los ingresos de los que solamente tienen su fuerza de trabajo para conseguir sus satisfactores. He mencionado varias veces en esta bitácora que el mayor flujo del dinero genera distribuciones muy desiguales de la riqueza. Desde mi perspectiva, parece más adecuado concebir que si a los vecinos les va bien y a los que viven en otra ciudad también y si los ciudadanos de otros países tiene sus necesidades satisfechas entonces la distribución de la riqueza será menos desigual y propiciará un mayor bienestar social con la consecuente seguridad social.
Hoy, en este mundo globalizado, se puede conseguir si propiciamos que la mayoría de la población genere servicios o productos con valor de intercambio que puedan aportar lo suficiente para satisfacer sus necesidades.
Uno de los aspectos necesarios para conseguir estos productos o servicios es el conocimiento y, ya sabemos, que la ciencia es la herramienta para generar conocimiento. Así la innovación basada en ciencia, en conocimiento, es una de las actividades que debemos propiciar en nuestro país. También los científicos tenemos esperanzas y miedos para este período.
Sabemos que para poder realizar innovación basada en conocimiento, primero tenemos que generar conocimiento de frontera; algunos llaman a esta actividad ciencia básica y la distinguen de la ciencia aplicada. El sector industrial y empresarial en nuestro país ha tratado de priorizar la llamada ciencia aplicada. Desde mi punto de vista, es una división artificial, dado que toda la ciencia es aplicable y, en ese sentido, debemos cultivar todas las facetas de la ciencia para incrementar la posibilidad de generar esos productos o servicios con alto valor de intercambio.
Por esta razón, me parece adecuado la propuesta de incentivar más las labores de científicas en nuestro país. Estoy seguro que si se logra cumplir con la meta de una inversión del 1% en actividades científicas se podrá promover toda la ciencia aplicable (básica, aplicada y desarrollo tecnológico) y generar innovación basada en conocimiento. Esto último requiere de la participación de los diferentes sectores: científico, industrial, sociedad civil y gobierno.
Como todo establecimiento de políticas públicas es necesario evaluar su desempeño, por lo tanto, es importante desarrollar herramientas de evaluación para conocer los impactos que esta actividad científica otorgará a la población mexicana. En este sentido, no basta con contar los artículos científicos, la formación de personal altamente capacitado o los comentarios recibidos en la literatura científica; sino que, además, deberá ser incluida en la evaluación la opinión de la sociedad que participa o usa esta generación de conocimiento. El pasado día 4 de julio apareció un artículo en la revista Nature mencionando una herramienta enfocada a explorar la opinión de la sociedad respecto a proyectos científicos. Este artículo propone que mediante rúbricas se pueden evaluar diferentes impactos del conocimiento científico desarrollado y apoyado por la sociedad misma o los gobiernos o las empresas; estas rúbricas permiten sistematizar la opinión tanto de científicos de otras áreas como de personas no científicas; pero que pueden ser beneficiarias de ese conocimiento nuevo.
Considero, estamos ante la posibilidad de concretar las esperanzas y sobrepasar los miedos para construir un México que propicie el beneficio social de largo plazo. El camino, no será fácil, no considero pueda ser realizado en seis años; pero si todos contribuimos podemos iniciar un verdadero cambio que genere ese bienestar social que merecemos.


Una primera versión de este artículo fue publicada el día 18 de Julio en el periódico La Unión de Morelos.

miércoles, 13 de junio de 2018

Debates sin contenido

En las pasadas semanas fuimos testigos de los debates entre los candidatos presidenciales, ayer fue el último; pero esta opinión se centra en el debate de Morelos. Estos debates no han permitido una difusión real de las propuestas, ni han posibilitado una comunicación efectiva entre los candidatos y los votantes. Si bien el debate entre los presidenciales dejó aspectos que desear el de ayer (12 de junio) aporto ligeramente mayor contenido.
En cambio, aquí quiero comentar lo desilusionante que me resultó el debate entre los candidatos a la gobernatura del estado de Morelos del pasado domingo. En el caso de Morelos, sufrimos la ausencia de propuestas reales. La mayoría de los candidatos se dedicaron a enunciar posibles actos de corrupción; pero no propusieron estrategias de solución. Si acaso manifestaron buenos deseos o frases hechas. Los punteros morelenses, con una franca arrogancia y menosprecio hacia las preguntas que se hicieron por diversos actores de la sociedad morelense, no contestaron las inquietudes planteadas. En cambio se dedicaron a emitir ataques entre ellos, que en su mayoría no fundamentaban, solo vociferaban. Con estas frases no estoy negando las afirmaciones de corrupción que se emitieron mutuamente, sino que en el debate solamente se dedicaron a enunciar posibles hechos; pero ni siquiera se han atrevido a denunciar formalmente. Parecía una competencia entre quién podría mencionar más hechos de corrupción del otro que un debate de ideas. Los contados destellos de planteamiento de soluciones fueron ahogados por el tiempo o la frase de enunciamiento de actos de corrupción de los otros. El nerviosismo de algunos, el ligero esbozo de propuestas conservadoras o de léxico ininteligible no terminado, obstaculizó la difusión de las ideas y me pregunto: ¿acaso las tienen?
Esta situación es verdaderamente lamentable, la ausencia de discusión sobre las estrategias que cada candidato a gobernador de Morelos propone para resolver la problemática compleja que enfrentamos no augura buen fin para todos nosotros.
Me parece que estamos acostumbrados a que algunos medios de comunicación basan sus acciones en promover el morbo en las discusiones en lugar de propiciar el intercambio de ideas y así algunos candidatos actuaron. Así a diferencia del debate nacional en lo local, se propician debates sin contenido que más bien se acercan a un circo. De hecho algunos noticieros matutinos nacionales basan la captura de oyentes en el insulto y la descalificación. No disfruto esta forma de vociferar, prefiero la libre discusión y argumentación de las ideas para definir estrategias de conjunto.
Hace algunos días a una pregunta expresa sobre que le pediría a los nuevos gobernantes, comentaba que deseaba que en los próximos años se planeara con una verdadera visión de largo plazo para todas las regiones de nuestro país.
Como lo he mencionado anteriormente, considero debemos planear en conjunto con el adversario; pero definiendo el futuro de largo plazo que deseamos. Desde mi perspectiva, la planeación con miras en varias generaciones facilita la discusión y el acuerdo entre los que piensan diferente en el corto plazo. Por ejemplo, considero todos estaríamos de acuerdo en que para el año 2100 las fuentes renovables de energía deberían ser las predominantes. En cambio decir esto mismo para el año 2050 no sería plenamente aceptado; aunque algunos hayamos calculado su posibilidad y encontrado que este hecho es totalmente factible. Es decir, en el largo plazo el consenso es más fácil. Las planeaciones para períodos trianuales o sexenales causan fraccionamiento de la sociedad, por esta razón en nuestro país requerimos definiciones, que algunos llaman de estado, en el largo plazo. Estos acuerdos no han sido promovidos y si se ha propiciado la profundización de las diferencias. Esta situación nos ha conducido a una fragmentación política perniciosa donde las alianzas no son explicables con base en acuerdos de largo plazo, sino en un reparto pragmático de los puestos gubernamentales para el período inmediato (trianual o sexenal).
Insisto, la situación es lamentable y desde mi perspectiva debemos prepararnos para la siguiente elección, hoy ya no podemos actuar con conocimiento. Si queremos resolver la compleja problemática actual, en los próximos meses, debemos estar definiendo estrategias para conseguir una planeación del verdadero futuro. Por supuesto, esta planeación contrasta con la necesidad de procurar el sustento diario que tiene una porción mayoritaria de nuestra población.
En esta bitácora de opinión, y en la columna “Y sin embargo”, se pueden encontrar opiniones que mayoritariamente apuntan hacia el futuro, es aquí donde los científicos o tecnólogos han manifestado opiniones que pueden ser elementos de discusión para las estrategias a definir los actores políticos.

Una versión previa de este artículo fue publicada el día 13 de Junio en el periódico la Unión de Morelos

miércoles, 14 de febrero de 2018

Los vehículos eléctricos una verdadera alternativa sustentable

Una pregunta recurrente en mis conversaciones es sobre el precio de la energía renovable o los autos eléctricos o híbridos. Reiteradamente tengo que comentar que las energías renovables ya son más baratas que la energía que proviene de los combustibles fósiles. Las subastas eléctricas en nuestro país han mostrado como el precio de la energía fotovoltaica o eólica es más barata que el gas natural. Es más, si la electricidad no estuviera subsidiada en nuestro país a todos nos convendría instalar sistemas fotovoltaicos y con ellos podríamos generar parte o toda la energía que usamos.
En cuanto a los automóviles, por supuesto que los autos eléctricos tienen muchísimas ventajas sobre los automóviles de gasolina o en general de combustión interna. Ya en varias ocasiones en esta columna he comentado que los autos eléctricos tienen ventajas que no son evidentes; pero que incrementan dramáticamente la calidad de vida de las personas alrededor de ellos. Por ejemplo, un auto eléctrico no emite gases contaminantes; si bien los gases pueden ser emitidos en el lugar donde se genera la electricidad, estos gases pueden ser capturados en ese lugar con mayor facilidad que en cada uno de los vehículos que andan en las calles. Otra ventaja, es el menor ruido de los autos eléctricos comparado con los de gasolina. El motor eléctrico es generalmente silencioso y como no hay explosiones en su interior el ruido es mucho menor. Además cuando el vehículo no se mueve el motor puede estar apagado; hecho que no sucede en la mayoría de los autos de gasolina, donde el motor está andando aunque el vehículo esté parado y calienta su entorno. Así podría repetir algunas otras ventajas; pero a continuación, me gustaría comentar sobre una alternativa que podemos explorar de transporte eléctrico en poblaciones pequeñas y de especial interés en nuestro país.
Hoy quiero llamar su atención al trabajo realizado por el recién ingeniero José Luis Perea Arenas en su tesis de ingeniería en energías renovables en el IER-UNAM [1]. El trabajo realizado lleva por título “Hacia un transporte sustentable en Pueblos Mágicos: integración fotovoltaica y mototaxi eléctrico” y en él se plantea un sencillo análisis de las características de los mototaxis en diferentes poblaciones, en particular en Xoxocotla, Morelos donde la solución de mototaxi es ampliamente utilizada. Con la determinación de las características de las motocicletas empleadas en ellos, se procede a analizar las opciones que hay de motocicletas eléctricas y el Ing. Perea encuentra que es posible satisfacer las necesidades con una motocicleta eléctrica. Lo más interesante es que los dos escenarios que analiza, uno donde las motocicletas se conectan directamente a la red eléctrica o un esquema con abastecimiento fotovoltaico, son económicamente más redituables en un lapso de tres años en comparación con las actuales motocicletas de gasolina. Además comenta que si analizara la propuesta con un mayor tiempo las ventajas económicas de los mototaxis eléctricos aumentarían.
Las posibilidades de incrementar la afluencia de turistas a los pueblos mágicos propiciando el uso de energía renovables para aumentar los ingresos de las personas y considerando aspectos sociales como la mejora de la calidad del aire y de la disminución de ruido en las calles son de los aspectos benéficos que resalta este estudio. En mi opinión, estos resultados merecen la promoción por parte de las Secretarías de Turismo de los diferentes niveles de gobierno al uso de los vehículos eléctricos para aumentar los ingresos de las personas en los pueblos mágicos; al mismo tiempo que propician una mejor calidad en la estancia en esos lugares de los turistas.
En este sencillo análisis no se incluyó los beneficios que pudieran aportar los vehículos eléctricos a la estabilidad de la red eléctrica. Si aunque no parezca ya existen estudios que indican que la energía almacenada en las baterías de los vehículos puede ayudar disminuir el precio de la energía [2]. Este último estudio, publicado en la prestigiosa revista Nature Energy, indica que, además de la disminución de la contaminación por el uso de vehículos eléctricos, su interconexión a la red eléctrica pudiera redituar en la disminución del costo de la electricidad y por lo tanto el beneficio social, ambiental y económico para la sociedad se multiplicaría.
Desde mi punto de vista estamos observando la caída de diferentes mitos en el ámbito energético y ahora podemos concluir, al menos, dos hechos totalmente diferentes a las creencias del pasado: 1) las energías renovables son más baratas que la energía que proviene de los combustibles fósiles y 2) los autos eléctricos impulsarán la caída del precio de la electricidad.
Usemos esta información y procedamos a tomar decisiones.

[1] Perea J.L. “ Hacia un transporte sustentable en Pueblos Mágicos: integración fotovoltaica y mototaxi eléctrico” tesis de Ingeniería en Energía Renovables, IER-UNAM (2018).

[2] Wolinetz, M., Axsen, J., Peters, J., y Crawford, C. "Simulating the value of electric-vehicle–grid integration using a behaviourally realistic model" > Nature Energy 3, 132–139 (2018).

Este artículo fue publicado el día 14 de Febrero en el periódico La Unión de Morelos

miércoles, 7 de febrero de 2018

Por un México con 100% de Energía Renovable

El uso masivo e intensivo de la energía en los últimos siglos ha provocado un desarrollo sin comparación en la historia de la humanidad. La comprensión de los fenómenos electromagnéticos posibilitó el desarrollo de la tecnología que ha facilitado el uso de la electricidad en forma masiva y sus múltiples aplicaciones. Así los descubrimientos empíricos de Micheal Faraday y Andre Marie Ampere entre otros físicos y la formalización de estos descubrimientos, realizada por James Clerk Maxwell, en la electrodinámica han dado el sustento para la forma y estilo de vida que tenemos. Hoy en día en la mayoría de los hogares en el mundo se usa la electricidad y las telecomunicaciones que son producto del entendimiento profundo de los fenómenos electromagnéticos.
Sin embargo, la cantidad de energía utilizada en los usos de esta energía solamente se pudo generar con la acelerada explotación de los hidrocarburos. Es decir, el uso masivo del petróleo, gas y carbón mineral, tanto en aplicaciones directas en motores de combustión como en las plantas termoeléctricas, posibilitó precisamente el desarrollo vertiginoso de los últimos siglos.
Estos dos hechos, desde mi punto de vista, han cambiado la forma en la que una gran parte de la población en el mundo vive y, esta forma de vida, es muy diferente a la que las personas tenían normalmente hace unos tres siglos.
A pesar de los logros evidentes para incrementar el bienestar de muchas personas, debemos reconocer que para una proporción grande de la gente esto no ha sido tan beneficioso. Por ejemplo, en México más de la mitad de la población vive por debajo del umbral de la pobreza. Además, el uso indiscriminado de los hidrocarburos ha propiciado cambios sustanciales en la composición de la atmósfera y ha producido un cambio climático antropogénico que somete a un reto mayúsculo a las actuales formas de vida en el planeta y amenaza su subsistencia.
En la actualidad el reto implica mantener el bienestar de las personas sin menoscabo del bienestar de otras personas o especies en el planeta. Para tratar de conseguir este objetivo es que muchas personas proponemos perseguir el paradigma de la sustentabilidad. Desde esta perspectiva podemos conseguir un verdadero bienestar social, no solo de las personas individualmente, sino de la sociedad y el entorno físico y biótico en la que están inmersas.
Para esto se requiere generar la energía necesaria en una forma diferente y las fuentes renovables de energía son la opción que nos puede garantizar la energía necesaria. Adicionalmente, en el futuro cercano las fuentes renovables de energía, como la solar, eólica, oceánica, geotermia y algunos biocombustibles producidos con residuos orgánicos, pueden brindar la energía para regiones donde la pobreza impere.
En este sentido podemos encontrar un interesante estudio realizado por científicos Indios y Finlandeses sobre la región de Asia Meridional e India (Publicado en la revista PLoS One en 2017) que concluye que en esa región es posible la generación eléctrica totalmente con energías renovables. Esta región, como nuestro país, alberga a un gran número de personas que viven por debajo del umbral de la pobreza. Este artículo analiza la posibilidad de cumplir con el objetivo 7 del desarrollo sustentable: proporcionar electricidad asequible, universalmente accesible, confiable y con bajo o cero carbono. Los científicos realizaron una simulación de un sistema de energía 100% renovable de costo óptimo para la región y con miras en el año 2030. Uno de los aspectos importantes de esta simulación es que se realizó con una resolución horaria y para ello la región se dividió en 16 subregiones. Los resultados obtenidos indican que un costo nivelado de electricidad del sistema disminuye de 71.6 € / MWh en un sistema descentralizado a 67.2 € / MWh para un escenario conectado a la red centralizada. Con esto el estudio muestra que un sistema de energía 100% renovable podría ser una realidad en la región de Asia Meridional e India con los supuestos de costos utilizados en esta investigación y que puede ser más competitivo en costos que las alternativas de captura y almacenamiento de carbono fósil y nuclear.
Hay algunos aspectos a resaltar de este estudio, primero se realizó en una región comparte aspectos geográficos y ecológicos análogos a buena parte de nuestro país; segundo, el nivel de pobreza en la región también se comparte con la parte sur de nuestro México y tercero, la abundancia de los recursos bióticos y los sistemas ecológicos tienen similitudes con los nuestros. Por lo anterior, considero que los resultados más importantes pueden ser considerados como cercanos a nuestra realidad. De hecho podemos encontrar la tesis maestría en ingeniería de David Castrejón (en la UNAM) dirigida por el Dr. Manuel Martínez Fernández (IER-UNAM) donde en el año 2012 se analizaron diferentes escenarios para la generación de electricidad en nuestro país. El principal resultado de ese estudio era que el escenario de 100% de generación eléctrica con energías renovables era posible para el 2070. En la época en que el estudio fue realizado los precios y la penetración de las energías renovables era totalmente incipiente. Estoy seguro una actualización de ese estudio podría concluir algo similar al estudio publicado el año pasado en PLoS One que mencioné anteriormente.
De esta manera insisto, podemos proponer planes y desarrollar acciones para conseguir un México encaminado hacia la sustentabilidad con un 100% de energías renovables en un futuro cercano... digamos... 2030.


Sistemas fotovoltaicos integrados a la Red en la Coordinación de la Investigación Científica de la UNAM

Una versión previa de este artículo fue publicada el día 7 de Febrero en el periódico La Unión de Morelos.

miércoles, 4 de enero de 2017

Acciones de todos para el 2017

En este fin de año 2016 y principios del 2017 hemos recibido noticias que no auguran un prometedor 2017. Los aumentos en los precios de la energía, la reducción en el presupuesto federal para ciencia y educación superior. La verdad que muchos mexicanos han creído la promesas de algunos candidatos a puestos de gobierno que posteriormente cuando asumieron el puesto como gobernantes no pudieron cumplir. Por ejemplo, la promesa de que a final del sexenio se invertiría el 1% del PIB en Ciencia y Tecnología, que no parece será cumplido; o el compromiso de energía más barata, cuando los precios de procesamiento de los hidrocarburos sube en estos lares y que la energía es subsidiada en nuestro país, era claramente una falacia; pero que muchos creyeron.
La llamada reforma energética garantizó la extracción libre de los hidrocarburos en el territorio nacional. Lo más grave es el hecho que durante más de 50 años los hidrocarburos en nuestro país fueron mal invertidos y para nada fueron usados en inversiones que garantizaran el bienestar social. Es más podemos asegurar que, aunque en promedio somos una de las 20 economías más pujantes en este mundo, en cuanto a la distribución de la riqueza y el bienestar social de los mexicanos ocupamos lugares cercanos al 50.
Debemos ser honestos y decir que esta misma reforma energética posibilita el desarrollo de la energías renovables en comparación con la legislación anterior.
Así estamos ante una verdadera oportunidad. Las energías renovables tienen una característica que las hace naturalmente aptas para propiciar la distribución de la riqueza. Esta característica es que son distribuidas, es decir la energía solar se distribuye a lo largo de casi todo el territorio nacional y se puede aprovechar en cada lugar. La energía eólica de baja potencia tienen una distribución menos amplia, pero en muchas regiones es una opción a considerar para contribuir a la matriz energética local. El aprovechamiento de la energía hidráulica en pequeña escala también es una alternativa en otra regiones. El uso de la geotermia como energía de calentamiento puede ser una opción, pero en algunas regiones en México debemos desarrollar opciones para usarla como sumidero de energía y con ello disminuir la carga a los aires acondicionados.
Por supuesto, este punto de vista es contrario a aquellos que buscan grandes negocios, ya que el uso y aprovechamiento de la energía en forma local dificulta la centralización. Sin embargo, ya se está desarrollando el mercado para centralizar la producción de electricidad distribuida. Suena a contradicción, pero no es así. Se están desarrollando esquemas donde grandes compañías nos ofrezcan energía eléctrica producida en los techos de nuestras casas o negocios u oficinas mediante la instalación de sistemas fotovoltaicos. Esta opción por supuesto es mucho mejor que la actual de producir energía eléctrica centralizada mayoritariamente con hidrocarburos. Sin embargo, el esquema de negocio apunta hacia la concentración de la riqueza. Considero muy importante el desarrollo de esquemas de mercado que implícitamente consideren la distribución del beneficio para conseguir un verdadero desarrollo sustentable o como dicen los franceses perdurable.
Con cálculos sencillos podemos decir que en la mayoría del territorio nacional con un sistema fotovoltaico de unos 32 metros cuadrados se podrían satisfacer la demanda energética de una familia (energía eléctrica para aparatos electrodomésticos y una estufa eléctrica) y una movilidad de 40 km diarios con un auto eléctrico. Podemos añadir un calentador solar (dos metros cuadrados más) para satisfacer la demanda de agua caliente y tener las comodidades que hoy se gozan. Así tendríamos un suministro de energía sustentable.
No dejemos pasar la oportunidad para movilizarnos y optar por un cambio individual que genere un cambio global. Busquemos la forma de invertir y producir la energía que utilizamos en forma renovable. Estudios recientes indican que los sistemas fotovoltaicos que se han producido en los últimos 40 años, ya han generado más energía de la que fue utilizada para producirlos y todavía están generando, así es sustentable la propuesta de sistemas fotovoltaicos. Es decir la forma de producción de estos sistemas ahora ya es totalmente redituabl. De esta manera ya es confiable instalar estos sistemas de energía renovable en casas, negocios o industrias, para ello solo tenemos que decidir hacer la inversión.
Dejemos de pedir y pasemos al actuar para buscar el beneficio de todos.

Una versión previa de este artículo fue publicada el día 4 de Enero

miércoles, 19 de octubre de 2016

Las energías renovables un bien común

Este lunes participé en la ExpoPyMES de la ciudad de México, me pareció interesante ver a muchas pequeñas empresas orientadas a proveer productos o servicios amigables con el ambiente. Pude observar empresas que ofrecen servicios para instalar fuentes renovables de energía en casas o en pequeñas empresas; otras ofrecen asesorías para diseñar y construir jardines verticales o azoteas verdes; oferta para convertir autos con motores de combustión en autos eléctricos, entre otros muchos ejemplos novedosos y útiles. Desde mi punto de vista, la abundante oferta de estos servicios indica la genuina preocupación de la población emprendedora por ofrecer productos que respeten el ambiente y posibiliten un bienestar social y apuntan a un mercado en crecimiento y con una compromiso con la sustentabilidad. Así, esta exposición anima a continuar trabajando en promover acciones hacia la sustentabilidad. Así quiero continuar con la discusión de la importancia de crear marcos normativos para estos productos; pero más importante para la convivencia entre las personas en nuestro mundo cargado de comportamientos egoístas.


Hoy quiero insistir en un tema del que he escrito en otras ocasiones; pero que enfaticé este lunes en mi intervención en la Expo: el llamado “derecho al Sol”. Con esta sencilla frase quiero referirme a un derecho mucho más complicado de lo que parece.
Considero adecuado dar un ejemplo para aclarar la idea. Hoy en día se puede instalar en la azotea de muchas casas o edificios sistemas solares digamos un calentador solar y un sistema fotovoltaico, para calentar el agua y producir electricidad, respectivamente. Sin embargo. alguno de los vecinos a esta casa o empresa puede construir un edificio de 20 pisos y con ello quitar la posibilidad de utilizar la energía solar. Algunos dirán: que el vecino tiene el derecho a construir; pero otros dirán que el primero instaló con anterioridad los sistemas y, por lo tanto, tiene el derecho a continuar utilizando la energía solar.
Esta situación indica que la energía solar es un bien común y debe ser tratado como eso.
Ya en otras ocasiones he mencionado la tragedia de los comunes, como el fenómeno donde las reglas o normas no han sido elaboradas para propiciar que los beneficios de lo común no sean usurpados por unos cuantos sin retribuir a la comunidad por el usufructo de lo común. Donella Medows y Elinor Ostrom han propuesto la definición de reglas claras para los usos y pagos de las acciones que conserven la posibilidad de continuar disfrutando de lo común.
Ya tenemos la necesidad de empezar a legislar sobre las fuentes renovables de energía como un bien común.
Para aclarar por qué digo que son las energías renovables, y no solo la solar, menciono el ejemplo de una persona que en la costa, instala un aerogenerador y una aerobomba. Durante algunos años los sistemas trabajan utilizando el viento que proviene fundamentalmente del sur; pero un día su vecino del lado sur decide construir un edificio de 10 pisos y con ello le bloquea el viento, sus sistemas eólicos dejan de funcionar adecuadamente. Nuevamente, se ilustra el caso de la interrupción de un uso de fuente renovables de energía por una ausencia de legislación adecuada. En estos momentos en cada pueblo ciudad, región o estado y en el mismo país podemos iniciar la discusión para contar con marcos normativos para el aprovechamiento de la energías renovables.
Considero que con estos sencillos ejemplos ha quedado claro que necesitamos definir con cuidado el “derecho al Sol”.
Este problema no es trivial y requiere que los colegas que se dedican al derecho nos ilustren y construyan sistemas jurídicos para garantizar el uso de los bienes comunes.
Empecemos las discusión y construyamos un marco que permita la convivencia y el adecuado uso de lo común para conseguir un bienestar social.


Una versión previa de este artículo fue publicado el día 19 de Octubre en el periódico La Unión de Morelos.

miércoles, 5 de octubre de 2016

Dos buenas noticias: Subasta eléctrica y transporte eléctrico

Recientemente se concluyó la segunda subasta de energía eléctrica, podemos decir que para las energías renovables fue un éxito. El secretario de energía Pedro Joaquín Coldwell anunció el 22 de septiembre que el precio promedio de esta subasta fue de 33 dólares por Megawatt hora (MWh). ¿Qué significa este precio? Para traducir este costo a lo que nosotros conocemos, déjenme utilizar mi recibo de electricidad que indica que la tarifa sin subsidio que cobra la Comisión Federal de Electricidad es de $2.802 por kWh (de aquí en adelante pesos mexicanos). Es decir el precio que pagará el gobierno mexicano por la electricidad es menor al precio en que la vende. Para ser más claro, el precio de adquisición de electricidad promedio en la segunda subasta es de $0.66 por kWh. Con esto claramente se rompe el mito de que la electricidad generada con fuentes renovables de energía es cara, ya que la CFE tendrá la oportunidad de comercializar la energía transmitiéndola y distribuyéndola con un costo mayor de $1 por kWh y obtener utilidades. Incluso la tarifa subsidiada de doméstica o de negocio (tarifa subsidiada doméstica de $0.73 o de la llamada tarifa 2, de $2.307, respectivamente), en el mes de septiembre, son mayores al precio de compra de la energía generada por las empresas ganadoras de la segunda subasta eléctrica. Por supuesto, estas tarifas subsidiadas para el sector doméstico o de negocios son generadas hoy en día con hidrocarburos en su amplia mayoría, y utilizan nuestros impuestos para dar los subsidios. El problema de que una amplia parte de la población necesita subsidio no es un problema de energía cara, sino de un sistema totalmente inequitativo en el pago de salarios.
Pero, regresemos a la subasta la cantidad de energía anual ofertada durante esta subasta por tipo de fuente renovables es la siguiente: solar fotovoltaica 4,836,597 MWh, eólica 3,874,458 Mwh y geotérmica 198,764 Mwh, todavía es pequeña la contribución de estas fuentes renovables al uso de la energía en nuestro país; pero la buena noticia es que en tecnologías no renovables no se asignó cantidad alguna. Es decir las plantas termoeléctricas de ciclo combinado no fueron consideradas. Esto, desde mi punto de vista, indica que los inversionistas tienen la visión de que el negocio de la electricidad está en las fuentes renovables. Si estas personas reconocen esta situación, considero importante que los mismos gobiernos cambien de dirección con respecto a lo que se ha estado haciendo hoy en día. Lo que parecía adecuado hace unos cuatro años ahora claramente dejó de ser cierto; aunque muchos dijimos hace cuatro años que el camino era empezar con la instalación de sistemas de energías renovables en lugar de continuar quemando los hidrocarburos para producir electricidad. Así el futuro cercano es el campo de acción de las energías renovables.
Otra noticia en la dirección de transitar hacia un mundo sustentable es el anuncio de que la compañía estadounidense Proterra Inc. pone al mercado un autobús eléctrico, con cero emisiones de gases de efecto invernadero durante su operación y que consigue una impresionante autonomía: más de 560 kilómetros con una única carga de sus baterías. Estos autobuses estarán listos para su entrega ya en 2017. El primer prototipo se presentó a mediados de septiembre en la reunión anual que la APTA (Asociación de Transporte Público Estadounidense) celebrada en Los Ángeles, California. Lo importante de este vehículo es que en su sistema de baterías puede almacenar hasta 660 kWh. Para comparar los autos eléctricos actualmente almacenan del orden de los 25 kWh. Hagamos cuentas con: el kilómetro recorrido en el autobús eléctrico con tarifa 2 de negocio no subsidiada de alto precio ($3.06 por kWh) es de $3.6 por kilómetro, es decir podríamos transportar 40 personas un kilómetro por solamente $3.6 esto sería un excelente negocio para el transporte público. Además no habría que sufrir los perjuicios a la salud al respirar los gases que emiten los actuales autobuses, tampoco sufriríamos el impacto térmico al pasar cerca de ellos cuando están en operación, ni los oiríamos pasar con su escandaloso rugir.
Con estos comentarios considero importante transmitir, que ya pasó la época de la energía renovable cara y estamos entrando a la era de las fuentes de energía renovable competitivas. También el transporte sin emisiones durante su operación se acerca y es una opción de nosotros escoger el camino que deseamos.

Una versión previa de este artículo fue publicada el día 5 de Octubre en el periódico La Unión de Morelos.

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Infraestructuras para la sustentabilidad

La semana pasada comentaba de la necesidad que tenemos hoy de construir infraestructura para crear espacio de convivencia en nuestro entorno. Estos pensamientos surgen después de la guerra sin estrategia contra el narcotráfico del sexenio anterior y la drástica reducción del presupuesto debido a la caída de los precios del petróleo de este período y a la corrupción galopante y cínica del presente sexenio. Estas dos condiciones nos obligan a reflexionar seriamente sobre en qué podemos invertir para contrarrestar los efecto negativos que nos han dejado estos hechos. Desde mi punto de vista una de las mejores inversiones será la reconstrucción del tejido social y fomento al desarrollo local. Claramente, la educación es otra inversión; pero hoy quiero enfatizar la imperiosa necesidad que tenemos, en nuestro país y en nuestro estado, de construir infraestructura para la convivencia.
La tradición en muchas poblaciones era ir al parque central o zócalo a dar la vuelta, platicar, echar novio o echar novia, jugar encantados, platicar con los vecinos, escuchar la banda de música o simplemente dar la vuelta deambulando por el lugar. Estas actividades estaban rodeadas de comercio, conocimiento mutuo que disminuían las tensiones sociales y generaban un conocimiento entre las personas que propiciaban la solución de conflictos de formas menos nocivas para todos. Estas actividades son recomendadas por la premio nobel de economía Elionor Ostrom como una forma de construir un desarrollo que conduzca al beneficio social en lugar de al individual.
Así nuevamente estoy llamando la atención de los tomadores de decisiones en el entorno de los municipios de Temixco y Emiliano Zapara donde he observado que la población está usando un puente construido exclusivamente para el uso de vehículos motorizados como una vía para cruzar caminando o en bicicleta la autopista Cuernavaca Acapulco y trasladarse entre los dos municipios. En los extremos de dicho puente podemos encontrar dos centros comerciales que bien podrían verse beneficiados de la construcción de andadores lo suficientemente anchos para que sean compartidos con ciclistas. Hace un año para caminar entre los dos lugares se recorrían casi tres kilómetros dando un rodeo muy extenso, hoy en día se recorre aproximadamente un kilómetro para ir de un lugar a otro. En ambos extremos de este puente, como ya mencioné, hay dos centros comerciales, con locales de diferentes giros. La población ya está usando esta vía y dado que no fue pensada para su uso peatonal, las personas tienen que sortear a los automóviles que salen o entran de la autopista.
Por supuesto la solución no es prohibir el tránsito de peatones o ciclistas, sino darles la seguridad para que usen esta vía y además, si se provee de buena infraestructura, se puede convertir en un espacio de convivencia. Nada más gratificante sería ver entre semana a los estudiantes de la Universidad Tecnológica Emiliano Zapata o a las estudiantes del CeCyTE Zapata o a las estudiantes del IER-UNAM o de la UAEM usando con sus bicicletas estas vías. Por supuesto que los trabajadores podían hacer lo mismo y cruzan en forma segura este puente. Hoy en las mañanas se puede observar a personas caminando o corriendo, de hecho haciendo ejercicio; pero no en instalaciones adecuadas. Estoy seguro que los fines de semana, si hay lugares adecuados las familiar de Temixco y Emiliano Zapata disfrutarán de estos espacios enseñando a andar en bicicleta a los más pequeños o dando paseos tomados de la mano o abrazados los más grandes.
Como lo dije la semana pasada, estamos justo a tiempo para hacer una inversión y propiciar lugares de convivencia que contribuyan a restaurar el tejido social que se ha roto por las situaciones que todos conocemos.
De esta manera, inversiones que ayuden a reconstruir el tejido social y contribuyan a generar espacios de convivencia son alternativas que trazan caminos hacia la sustentabilidad, optemos por ellas.

Este artículo fue publicado el día 20 de Septiembre en el periódico La Unión de Morelos.

miércoles, 14 de septiembre de 2016

Espacios para convivir

En estos momentos de crisis debemos apostar por verdadera inversiones de largo plazo. Como bien saben enfatizaré los aspectos científicos, pero también les compartiré una experiencia que quizás podamos concretar en una verdadera inversión para nuestro Estado de Morelos. Por supuesto que la idea podría ser retomada en cualquier otra parte de nuestro país o el mundo.
La semana pasada estuve en Montevideo, Uruguay participando en el Foro de Ciencia para Latinoamérica y el Caribe (CILAC). En particular estuve platicando en las sesiones paralelas que organizó el Centro LatinoAmericano de Física (CLAF), cuya objetivo fue ilustrar cómo la física ha impactado en problemas reales en nuestros países; pero que todavía no lo hecho con la suficiente contundencia por falta, precisamente de una inversión. Además de la inversión monetaria hace falta preparar personas que puedan contender con la problemática. Los participantes nos enfocamos en dos aspectos fundamentalmente, la salud y la energía. Este segundo ya lo he abordado varias veces en esas páginas y solamente diré que la promoción del uso de las energías renovables es una imperiosa necesidad y por supuesto en ellas hay infinidad de temas de física. Desde la compresión del efecto fotovoltaico que captura un fotón para convertirlo en un par electrón hueco, que puede circular por el material produciendo una corriente eléctrica que usamos en muchísimas aplicaciones hoy en día, pasando por el entendimiento de la mejor aerodinámica para construir aspas que moverán un generador y producirán energía eléctrica, hasta el conocimiento para fabricar materiales absorbedores de radiación solar que permitan calentar fluidos para que luego los usemos en cualquier aplicación térmica.
La parte correspondiente a la salud fue expuesta por un colega uruguayo que enfatizó la necesidad que tenemos para contar con especialistas en física médica que sean capaces de manejar, entender y dosificar las radiaciones que se usan habitualmente en los aparatos para diagnóstico y tratamiento de diversas enfermedades. Para ello es muy necesario el entendimiento profundo de la interacción radiación materia y con ello poder accionar mecanismos específicos de respuesta donde se desean, en lugar de afectar los tejidos que están sanos.
Regreso a la parte de experiencia de mi viaje. En mis andares me encanta caminar y con ello conocer de cerca el comportamiento de los lugareños. Lo mismo hago cuando voy a alguna ciudad en México o en el mundo. Caminé por las Ramblas de Montevideo, son espectaculares. A la altura de Montevideo el Río de la Plata es anchísimo, parado en la orilla no se puede ver el otro extremo. Desde la playa, efectivamente hay arena en las orillas y así de repente se tiene la ilusión de estar en un mar, pero sin olas. Las ramblas son una gran avenida sobre la ribera del río, pero con grandes andadores para caminar o patinar o andar en bicicleta. Muy pocos lugares han sido concesionados a particulares y prácticamente unos 40 km son reservados para el uso comunitario. Si, se pueden imaginar esos 40 km desde Montevideo hasta Carrillo, por un lado el inmenso río y por el otro muchísimos edificios de departamentos donde muchos de ellos tienen comercios en la parte baja que promueve el desarrollo local y algunos empleos en la misma zona. Por supuesto desde los edificios se puede apreciar el horizonte y el navegar de los barcos que se dirigen hacia Montevideo o Buenos Aires.


Seguramente, se preguntarán, pero en Morelos no tenemos ríos tan anchos o mares, qué podemos aprender de las ramblas uruguayas. Pues la construcción de infraestructuras para el disfrute de la sociedad tiene beneficios a largo plazo y se gozan por todas las personas. En Montevideo vi personas caminando usando los celulares o accesorios más modernos al mismo tiempo que familias humildes sentadas en la playa disfrutando de la comida que habían preparado. El caminar brioso de los jóvenes contrastando con el andar pausado de los mayores. La algarabía de los niños y el mutis de los lectores sentados en bancas que periódicamente se distraen para sonreír por las chiquilladas de su alrededor.
Propongo hacer infraestructura para compartir, por ejemplo entre Cuernavaca y Cuautla se podría hacer una “rambla” terrestre donde por su parte central pudieran circular los autos o autobuses y por las laterales hubiera espacio suficiente y de calidad para que transitaran bicicletas o peatones. En las márgenes de este camino podría haber diversos servicios, como los hay hoy: fondas, restaurantes o balnearios o tiendas o centros de esparcimiento. Seguramente sería un atractor turístico para actividades que no perturban a los lugareños y sí incrementa su calidad de vida.
Algo más sencillo y concreto. Hoy hay un puente, que originalmente se diseñó solamente para automóviles, que está siendo usado por muchos peatones o ciclistas que caminan de Temixco a Emiliano Zapata pasando por arriba de la autopista México Acapulco. El caminar no es seguro en el puente es necesario acondicionarlo para que los peatones o ciclistas tengan seguridad al usarlo. Los actuales estudios indican que la infraestructura debe separar físicamente los ciclistas y peatones de los automóviles. Este puente une dos zonas comerciales que bien podrían beneficiarse de la adecuación para que sea un primer paso peatonal/ciclista/coche del Estado. Todavía se puede construir la infraestructura adecuada; pero estamos en el justo momento de construirla o perderla para siempre. Hay que tomar acciones y pronto.
Este conjunto de ideas podría ser retomada por los presidentes municipales y establecerlas en los reglamentos de construcción y urbanización. Construir este tipo de infraestructuras sería un generador de bienestar social. Así, todo nuevo desarrollo urbano debería contar con los accesos donde se pueda caminar andar en bicicleta y conducir vehículos automotores en fin convivir y hacer vivible el desarrollo.

Una versión previa de este artículo fue publicado el día 14 de Septiembre en el periódico la Unión de Morelos.

miércoles, 17 de agosto de 2016

Seleccionar soluciones con bondades en el largo plazo.

El día de ayer martes me invitaron a los Diálogos para la Sustentabilidad en la Ciudad de México. Este evento organizado por el Colegio Nacional y la UNAM es una de las respuestas de la academia ante la crisis ambiental y social que enfrenta la Ciudad de México; pero esta situación es desafortunadamente compartida por la mayoría de las ciudades de nuestro país. Esta problemática, en la ciudad de México, fue anticipada en la década de los ochentas del siglo pasado; pero nosotros como sociedad no supimos evaluar la situación y decidimos optar por los menores costos en aquel tiempo. Aunque ahora pagamos costos mayores y con réditos sin haber resuelto la problemática, solamente tomamos paleativos.


Considero importante repetir la argumentación y enfatizar los problemas que tenemos y que seguramente en el futuro cercano pueden agravarse hasta caer en una crisis de proporciones mayúsculas que no aquilatamos y no hemos visto antes.
La idea de dialogar para conseguir la sustentabilidad abre la posibilidad de discutir los problemas, encontrar sus orígenes y proponer acciones para enmendar y vislumbrar soluciones.
En el ámbito citadino la energía usada en el transporte es una de las principales fuentes de contaminación. Por esta razón, el uso de transporte eficiente y no emisor de gases de efecto invernadero es, sin discusión, la solución considerando las dimensiones ambientales y sociales. Sin embargo, se apela a la dimensión económica para argumentar su inviabilidad. En mi opinión, es precisamente esta dimensión económica que reforzaría la selección de un transporte no emisor de contaminantes si consideráramos todos los costos del uso de la energía.
Necesito aclarar esta frase de todos los costos del uso de la energía.
Esta afirmación indica que en el precio que hoy pagamos por la gasolina para movernos en automóviles o autobuses no incluye todos los costos. Esto es totalmente cierto. Los costos totales deberían incluir el dejar el ambiente en las mismas condiciones que antes de haber quemado la gasolina. Para que esto último pueda ser alcanzado se requiere que el bióxido o monóxido de carbono producto de la combustión en los motores sea colectado y depositado en lugares seguros que no modifiquen la composición de la atmósfera o de los océanos. Verdaderamente hoy en día los motores de combustión interna que utilizamos para movilizarnos son tremendas fuentes emisoras móviles de gases de efecto invernadero que cambian la composición de la atmósfera. Una posible solución es utilizar motores más eficientes, pero eso solo es una ilusión ya que las emisiones serán menores por el kilómetro recorrido y claramente la composición de la atmósfera cambia. Otra alternativa es aumentar la infraestructura, como con el libramiento de Cuernavaca, y con ello disminuir el tiempo de funcionamiento de los motores al recorrer las distancias; pero nuevamente las emisiones se realizan.
Solo hay dos soluciones posibles el día de hoy utilizar: 1) motores que usen hidrógeno como combustibles o 2) motores eléctricos. Estas dos posibles soluciones implican que en algún otro lugar se almacenará la energía en hidrógeno o en baterías y, entonces, se deberá producir secuestrando el carbono o con energía renovables el hidrógeno o la electricidad necesaria. Sin embargo, es más fácil secuestrar los gases en un solo lugar que intentar hacerlo en los millones de motores de combustión interna utilizados en los automóviles o autobuses.
Hoy se dice que estas dos alternativas son caras; pero estas dos soluciones facilitan el secuestro del carbono o el uso de las fuentes renovables de energía y minimizan los daños al entorno.
Como ciudadanos debemos analizar la situación y exigir verdaderas soluciones para los problemas que nos aquejan y seleccionar aquellas que nos garanticen su bondad en el largo plazo.

Este artículo fue publicado el día 17 de Agosto en el periódico La Unión de Morelos

miércoles, 6 de julio de 2016

Tenemos que actuar

Estas semanas he leído diferentes columnas en periódicos u oído comentarios sobre la dificultad de conseguir una economía verde o un desarrollo económico entonado con el ambiente. Por supuesto que el paradigma de la sustentabilidad radica precisamente en encontrar el balance entre los ámbitos social, económico, natural y organizacional (institucional). Así el paradigma consiste en generar acciones que consideren las cuatro direcciones de la brújula de la sustentabilidad (Naturaleza, Economía, Sociedad y Organizacional) claramente todos nosotros sabemos que en el espacio físico los caminos solamente pueden dirigirse a una dirección o quizá establecer direcciones entre dos de los puntos cardinales; pero la sustentabilidad requiere que en cada acción contemplemos todos los ámbitos. Este requerimiento es realmente un verdadero reto.
Por supuesto que la inclusión de aspectos sociales limita las ganancias para un individuo; pero este individuo debe conocer que la autolimitación conducirá a un desarrollo más equilibrado y con ello fortalecerá la seguridad en su entorno. Al contemplar los aspectos naturales podrá conseguir un mejor ambiente y por lo tanto salud y esparcimiento natural. Cuando se contempla conseguir beneficios económicos de los entornos naturales y se persigue que estos beneficios estén disponibles por generaciones se estará reduciendo la rapidez con que fluye lo monetario, pero se logrará que tanto los ámbitos naturales como sociales se vean fortalecidos. Sin duda para esto último es necesario que las normas sean consensadas y se cumplan.
Lo anterior son lucubraciones teóricas o de modelos construidos por científicos de todas las ramas desde las naturales hasta las sociales, sin embargo debemos ser capaces de proponer acciones cotidianas que permitan a todos nosotros contribuir con la ruptura del paradigma de obtener lo máximo posible en el menor tiempo y construir la opción que genere beneficios sociales duraderos.
Las estrategias para determinar las acciones son múltiples y ya son conocidas por todos nosotros: usar energía solar, separar los desechos sólidos, reciclar, reducir, reusar, hacer compostas, cuidar los jardines y parques, usar el transporte público, pagar salarios que permitan tener satisfactores, apagar las luces que no usamos, disminuir el uso de vehículos con motor de combustión, no desperdiciar el agua, usar eficientemente la cocina, no pedir bolsas cuando compramos, pagar lo justo por mercancías, fomentar el comercio justo y muchas otras más. Todas estas pequeñas acciones, que muchas de ellas están completamente a nuestro alcance, contribuyen a construir la opción de beneficios de largo plazo.
Evidentemente un compromiso social de gran envergadura (gobiernos, empresas y sociedad civil) podría facilitar este tránsito hacia la sustentabilidad; pero en la ausencia de esta situación cualquier contribución, por pequeña que sea, redundará en trazar rutas certeras y perdurables hacia un bienestar social.
Debo insistir en que debemos definir indicadores (cocientes de mediciones) que permiten monitorizar el desempeño de las políticas o acciones que emprendemos. Así la huella ecológica que indica el impacto que causamos en nuestra vida diaria sobre la biósfera. Hoy en día el 86% de la población vive en regiones donde se le exige más al ambiente natural de lo que puede ofrecer, así se contamina el aire, la tierra, el agua o se explotan los recursos naturales a una tasa mayor de la que se pueden regenerar (para más detalle consultar [1]).
Estas frases suena huecas cuando en nuestro país sufrimos una desigualdad lacerante: el gobierno impone políticas sin contemplar la diversidad de las localidades, la corrupción ha capturado a organizaciones gubernamentales, empresariales y sociales y a individuos por igual. Esta desigualdad ha causado que en la búsqueda de satisfactores inmediatos se violenten las más elementales reglas de la convivencia.
Requerimos un esfuerzo que va desde lo individual pasa por lo colectivo y llega hasta lo mundial, pero todo empieza en nuestro diario actuar, no dejemos pasar la oportunidad de tomar acciones concretas que apunten hacia la sustentabilidad.

[1] Siguiendo la Huella por Mireya Imaz et al. (México, UNAM-Siglo XXI, 2015)

Este artículo fue publicado el día 6 de Julio en el periódico la Unión de Morelos