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miércoles, 18 de septiembre de 2024

Quién tiende mejor una cama

Durante el fin de semana vi un video en X-Twitter de un concurso sobre la mejor forma de tender una cama. Aunque no parezca en China existe este concurso para las personas que se dedican a arreglar los cuartos en los hoteles. La idea es una competencia a dúo para tender una cama lo mejor posible, con maestría y en el menor tiempo posible.
Este sencillo video me da pie a reflexionar sobre la competencia, la meritocracia y el esfuerzo que realizamos como entes individuales para construir el bienestar social. 
Los concursos, las competencias y las evaluaciones han sido satanizadas por algunas tendencias actuales tanto en educación como en las labores cotidianas o de trabajo. La idea de esforzarnos para tener méritos y conseguir mejores calificaciones o recompensas por nuestro desempeño puede verse como meritocracia. Fundamentalmente la crítica a la meritocracia se basa en la idea de que el éxito individual no depende únicamente del esfuerzo personal, sino también de factores sociales y económicos que no son equitativos para todas las personas. Por lo tanto, al enfatizar el mérito individual se ignora la situación y contexto inicial ignorando el papel de la desigualdad estructural perpetuando las injusticias y acentuando las desigualdades.
Sin embargo, nuestro mayor esfuerzo es fundamental para construir un bienestar social más justo.
Hace algunos años comentaba sobre las trampas que los sistemas socioecológicos nos presentan para no conseguir la sustentabilidad. Estas trampas son claramente explicadas por Donella Meadows en su libro “Thinking in Systems”[1]. Aquí solamente me referiré a la trampa de la tendencia al bajo rendimiento. Esta tendencia al bajo rendimiento se puede promover por la ausencia de evaluaciones o por la modificación de las metas o estándares en el proceso evaluativo con base en desempeños anteriores desalentadores o con baja recompensa. Notemos que esta última frase tiene dos vertientes opuestas. Una es la modificación de las metas a la baja y la otra es la baja recompensa por un esfuerzo grande. Estas dos vertientes tienden a fomentar la deriva hacia el bajo rendimiento. En nuestro país podemos ver estas dos vertientes tanto en la actual disminución de los requisitos para acceder a mayor nivel educativo como en los exiguos incrementos salariales de las décadas pasadas. La primera situación también puede ser identificada en la reciente modificación al poder judicial. 

Imagen generada con inteligencia artificial mediante la frase: "A serene and meticulously arranged bedroom in a traditional rural Mexican style, with warm terracotta walls adorned with vibrant woven textiles and delicate ceramic talavera tiles, featuring a plush, ornate wooden bed with intricately carved posts, dressed in crisp white linens and a colorful serape blanket, surrounded by rustic wooden furniture with ornate metalwork, set against a backdrop of lush greenery visible through the large, wooden-framed window with delicately patterned curtains, illuminated by soft, warm sunlight streaming in and casting a subtle glow on the dark wood and richly hued textiles, evoking a sense of tranquility and relaxation in a peaceful rural oasis." en leonardo.ai

Por otro lado, el fomento a las acciones que promuevan el bienestar individual a toda costa, el basar las recompensas solo en el desempeño no suelen ser adecuadas, ya que no consideran los puntos de partida, ni las condiciones reales de cada persona o población. En este sentido, podemos retomar lo que dijo Elinor Ostrom hace algunos años sobre la necesidad de tener reglas flexibles que se adapten a las circunstancias individuales y comunitarias. El éxito de una persona en un concurso de tender camas debe ser valorado similarmente con el éxito en un concurso atlético o académico. En todos estos concursos las personas están realizando un esfuerzo que conducirá al bienestar social. 
Por supuesto que los concursos también pueden ser en equipos o grupales o comunitarios en todos ellos cada participante se esfuerza y adquiere destrezas que seguramente utilizará en beneficio de su comunidad. Un ejemplo simple lo podemos encontrar cuando mostramos una cara de satisfacción al entrar a un hotel y observar una cama limpia, aseada y ordenada o simplemente al entrar en nuestra habitación y encontrar la cama lista es un buen comienzo para un descanso agradable. 
Adicionalmente, Ostrom propone mecanismos de evaluación tanto de desempeño como de los recursos y mecanismos de vigilancia de cumplimiento, así como recompensas proporcionales. Es más, Ostrom demostró que la gestión de recursos compartidos se puede realizar exitosamente por las personas cuando cooperan y encuentran soluciones sustentables a sus problemas con base en cooperación y esfuerzo recompensado.
Para muestra de esto último me encanta un pódcast sobre un niño ajedrecista de nueve años que comparte sus conocimientos de este juego con otras personas; aunque él participa en competencias también. Les recomiendo escuchar El Gran Maestro donde además de competir se comparten conocimientos y entonces el desempeño del grupo crece.
Al aplicar los principios de Meadows y Ostrom a la gestión de los bienes comunes y de desempeño, podemos evaluar el éxito de una comunidad no solo en términos económicos, sino también en términos de equidad, sustentabilidad y bienestar social. La recompensa con base en desempeño debe incluir los puntos de partida para verdaderamente conseguir bienestar social y evitar el recompensar solamente a quien ya ha tenido éxito o parte con ventaja. 

[1] Donella Meadows “Thinking in Systems” (Chelsea Green Pub. 2008).

Este artículo fue publicado el día 18 de Septiembre

miércoles, 31 de enero de 2024

Populista vs cooperativista

En los últimos años me he preguntado, seguramente al igual que ustedes, por qué las opciones populistas y antidemocráticas están siendo seleccionadas por la población de diversas latitudes. Para mi es claro que las democracias han mostrado construcciones del bienestar social en algunas regiones del planeta, pero en muchos lugares no han podido disminuir las desigualdades y en muchas regiones como en nuestro país están aumentando estas inequidades. La selección de gobiernos populistas indica el hartazgo de la población que busca egoístamente el beneficio inmediato en lugar de buscar el beneficio social.
Desde mi punto de vista, la tragedia de los comunes es un hecho que, aunque simplificadamente, describe una gran parte de las inequidades que padecemos hoy en día. El hecho de que los bienes comunes sean utilizados por pocas personas, sin la correspondiente responsabilidad, para con el resto de la comunidad, en su preservación para el uso de las comunidades actuales y futuras, es uno de los aspectos que evita llegar al bienestar social. Este tipo de uso no equitativo de los bienes comunes contrasta con la actitud cooperativista que promovieron el desarrollo de las poblaciones humanas desde el principio de nuestra aparición en el planeta. 

Imagen generada con inteligencia artificial mediante la frase "high quality surrealistic image of people showing cooperation in prisoner dilemma mathematical game" en leonardo.ai

Estas conductas cooperativistas de la población humana nacieron con la definición de reglas o normas de convivencia entre las personas y, por supuesto, que en ella estaban incluidas las normas para el aprovechamiento de los recursos naturales y sociales o los que llamamos bienes comunes. 
No es la primera vez que me refiero a la llamada tragedia de los comunes, definida por Hardin, pero en esta ocasión quiero comentar dos artículos aparecidos en los días pasados en los https://axirv.org que abordan los problemas relacionados con las normas de la vida o de las interacciones en colectividad mediante modelos matemáticos.
El primer artículo versa sobre el impacto que las diferentes maneras temporales de interactuar de las personas tienen en la evolución de los comportamientos cooperativos en diferentes entornos sociales. Podemos pensar que estas interacciones consisten en actividades entre las personas, es decir se refuerzan los lazos mediante actividades comunes. Notemos este detalle, el trabajo se enfoca en definir un tipo de interacción entre las personas del grupo como aleatorio o en forma periódica. Para simplificar el problema se analizan dos mecanismos de interacción temporal entre las personas: uno azaroso y otro periódico analizando el impacto de la frecuencia de la interacción y la sincronicidad en la cooperación en la colectividad. En este modelo matemático el juego consiste en manifestar dos comportamientos: uno cooperativo y otro de abandono, pero en este segundo aunque hay abandono se participa de los bienes. No voy a entrar en detalle del modelo, lo interesante son sus resultados. El modelo indica que la interacción temporal puede promover en gran medida la cooperación, y la mejora del nivel de cooperación está muy influenciada por los patrones temporales de interacción. Las situaciones donde las interacciones son azarosas no conducen a comportamientos cooperativistas, pero las interacciones periódicas conducen a zonas con cooperación. Así este trabajo parece evidenciar que la interacción temporal es un mecanismo alternativo para mejorar la cooperación. Como bien sabemos hay diferentes formas de interacción de las culturas que existen en el planeta, pero estos indicios alertan sobre la necesidad de analizar la periodicidad que deben tener estas interacciones para promover comportamientos cooperativistas en las diferentes regiones del planeta. 
El otro trabajo analiza la forma en que las normas conforman la evolución hacia un comportamiento cooperativista. También mediante un modelo matemático formal de la toma de decisiones de los individuos bajo normas sociales generales. Utilizando el juego del dilema del prisionero se comparan cuatro normas diferentes: compasión, universalización, reciprocidad y equidad, para determinar cuál de ellas facilita la evolución de la cooperación. En este caso se encontró que las dos primeras normas conducen al surgimiento de la cooperación en una amplia gama de juegos, pero las dos últimas no lo hacen por sí solas. La explicación que se presenta en el trabajo es que las conductas recíprocas sirven como amortiguadores para la población. Es decir, simultáneamente desertan con los desertores y cooperan con los cooperadores, reprimiendo a los primeros e impulsando a los segundos. Sin embargo, las normas de reciprocidad y equidad no pueden promover un comportamiento prosocial porque no proporcionan ningún incentivo para que las personas sean más cooperativas. 
Por un lado, este último trabajo nos indica que los castigos (reciprocidad) pueden parecer una opción a corto plazo, pero que no conducen a comportamiento cooperativista. Mientras que el primer trabajo nos señala la importancia de encontrar situaciones donde la población en su conjunto pueda interaccionar de manera periódica para conocerse y ser proclive a manifestar el comportamiento cooperativista.
Es cierto estos dos trabajos no abonan directamente al entendimiento del proceso que en muchas partes del mundo conduce a los populismos, pero considero que al valorar las enseñanzas de los modelos matemáticos de los comportamientos sociales nos da ciertos indicios para definir acciones concretas y evitar que el egoísmo inunde nuestras actividades.

Este artículo fue publicado el día 31 de enero en el periódico La Unión de Morelos

miércoles, 22 de septiembre de 2021

Hoy lo sabemos

En estos días se plantea que estamos sufriendo una situación causada por el neoliberalismo y que para ello se pretenden establecer acciones dictadas autocráticamente. Es cierto que dejar que el mercado regule todas las relaciones humanas entre las personas y otras especies es una pésima idea que conduce a distribuciones paretianas de la riqueza y solo promueve el bienestar de unas personas en lo individual.
En estas líneas recordaré algunas ideas sobre el manejo de los bienes comunes. Entendemos que este planeta es un bien común que usamos tanto nosotros las personas como otras especies y que en principio podríamos tener relaciones que condujeran a un bienestar de todos los entes. 
Por otro lado, la definición autoritaria de políticas que pretendan evitar la acumulación del bienestar puede conducir a una disminución de las posibilidades de vida de otras especies al deteriorar el ambiente. Generalmente, estas políticas autoritarias no se sustentan en el conocimiento, ya que una de las características del conocimiento es que no es una posesión individual, sino que requiere, al menos, ser discutido, compartido, consensuado, asimilado y verificado. 
En particular me referiré a las ideas de Elionor Ostrom, ganadora del premio nobel de economía. 
Elionor Ostrom, enfatizó a lo largo de sus estudios que se requiere conocer la diversidad de opciones y reconocer la diversidad de regiones; así como aceptar las diferentes culturas en cuanto al manejo de los recursos que se manifiestan en las regiones en el mundo. Así, ella señala que una solución adecuada para un sitio puede ser totalmente errónea en otro lugar o para otra cultura.
En la actualidad sabemos que los resultados de Ostrom pueden conducir a la definición de una relación menos depredadora entre las diferentes personas y entre estas personas y las otras especies que nos acompañan en esta nave llamada Tierra. Ella misma nos alertó sobre la trampa de pensar en soluciones mágicas que se pudieran aplicar en los diferentes entornos. Es algo muy humano el desear soluciones mágicas. Cuando nos enfermamos, la solución fácil es pedir una pastilla, o un té de una hierba especial, o una poción “nanotecnológica”, digamos; pero la solución muchas veces requiere de cambios en nuestros hábitos o intervenciones más complejas. Basta, con mencionar que muchas personas pensaban que con solo vacunarse ya no les iba a dar COVDI-19 y se han desilusionado al enfermarse a pesar de estar vacunadas. La realidad es más compleja de como la podemos conceptualizar simplistamente la mayoría de las personas. A esta forma de pensar en soluciones mágicas Ostrom la llama el problema de la panacea, de la solución simple y aplicable para todo.
Esta complejidad a la que la realidad nos enfrenta en cada momento, va en contra de la sobresimplificación de las relaciones que la mayoría de las personas deseamos y asumimos para entender fácilmente nuestro entorno social o natural. Por esta razón, Elinor Ostrom enfatiza que debemos desarrollar un ambiente multidisciplinario en un marco de referencia de múltiples niveles para analizar los sistemas sociales y su interacción con el ambiente, es decir, para analizar y comprender los sistemas socioecológicos. En el ámbito de la economía los multiniveles se refieren a que en un nivel están las relaciones entre personas que compran y venden, entre personas que proveen y usan. Otro nivel podría enfocarse en las relaciones entre un sistema de recursos naturales y la gobernanza de ese sistema. Al hablar de un bosque, se tiene un nivel; pero se puede considerar a los árboles como individuos y, así, tenemos otro nivel; pero a su vez en el árbol puede haber subniveles, por ejemplo en la ceiba, donde tenemos sistemas en el suelo o en sus copas.
Una de las tareas que requiere de una colaboración más estrecha entre los diversos actores es la definición del conjunto de variables que son las adecuadas para evaluar las acciones propuestas. La definición de indicadores que sean capaces de medir la bondad o las limitaciones de las propuestas es de suma importancias. No vale decir tengo otros datos, primero podemos definir estos indicadores y medirlos para verdaderamente hacer el ejercicio de evaluación con las mediciones. 

Tenemos un solo planeta
 (imagen wavebreakmedia, freepik.com)



Finalmente, Elinor Ostrom alerta sobre la posible sobre especificación de los problemas, señalando que en ocasiones hay una tendencia a caer en una trampa pretendiendo argumentar que el caso en cuestión es totalmente diferente a otros. Esto puede evitar que se aprendan de otras situaciones al reconocer algunas similitudes. Por esta razón al definir el conjunto de variables e indicadores se puede reconocer las similitudes y con ello adaptar algunas estrategias con base en el aprendizaje.
Lamento tener que decir, y principalmente a la juventud, que la realidad es compleja; aunque que hoy disponemos de conocimientos en muy diversas ramas de las ciencias que requieren que profundicemos en la diversidad y aprendamos a colaborar con personas duchas en donde nosotros no lo somos. Cuando era joven no se conocían los estudios de Elinor Ostrom, hoy sabemos de ellos y es nuestra obligación actuar en consecuencia, ya que no podemos alegar que no se sabía. Situación muy diferente a lo que pasaba a principios de siglo cuando se desconocía lo que el uso irracional de los combustibles fósiles podría causar, no podemos reclamarle a esas personas de principios de siglo XX por el uso desmedido de los hidrocarburos; pero en el futuro claro que nos lo pueden reclamar a nosotros las futuras generaciones.


Este artículo fue publicado el día 22 de Septiembre

miércoles, 21 de febrero de 2018

¿Cuestan los derechos?

Esta semana estuve platicando con un científico cubano y me comentó una serie de hechos que yo también había observado sobre la valoración de lo que no cuesta. Me comentaba que para él había sido muy importante informar a los estudiantes y colegas de la Universidad de la Habana los montos de dinero asociados a la formación de los estudiantes y a los proyectos de investigación. Esta información permitía hacer conciencia sobre la necesidad de rendirle cuentas a quien aporta el dinero para estos hecho. En todas las sociedades las personas son las que aportan dinero para sostener los derechos.
Aquí es muy importante hacer mención que ambos coincidíamos en que la educación superior es un derecho de las personas y, por lo tanto, debemos buscar que se oferte a todas ellas.
Considero que muchos de nosotros podemos estar de acuerdo que existen derechos para todas las personas como la educación, la libertad, la vida, etc. y, al mismo tiempo, otorgamos la obligación de garantizarlos y satisfacerlos a los gobiernos. De hecho estos derechos de las personas se establecen, por lo regular, en las constituciones de los países o en el ámbito internacional en Declaración Universal de Derechos Humanos. Sin embargo, esta situación invita a pensar que no cuesta las acciones que conlleven a garantizarlos y satisfacerlos. De aquí señalabamos, en esa conversación, la necesidad de hacerlos patentes.
Para comentar concretamente, déjenme transcribir específicamente el artículo 26 de la Declaración Universal de Derechos Humanos: “Toda persona tiene derecho a la educación. La educación debe ser gratuita, al menos en lo concerniente a la instrucción elemental y fundamental. La instrucción elemental será obligatoria. La instrucción técnica y profesional habrá de ser generalizada; el acceso a los estudios superiores será igual para todos, en función de los méritos respectivos.”
Es más el artículo anterior aborda una problemática que puede ser más conflictiva, el artículo 25 dice: “Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez u otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad.”
Estoy totalmente de acuerdo en que estos son derechos mínimos que deben tener las personas; pero claramente los costos deben ser contemplados. Cuando hablo de costos implico: el pago del salario de las personas que enseñan en las escuelas, las que limpian, las que administran, la construcción de las mismas escuelas, los materiales didácticos, los gises, los plumones, los libros en la biblioteca, los videos, los programas de cómputo, etc. Ya no digamos a lo que se refiere el artículo 25. En particular, cuando se dice que la educación debe ser gratuita, se quiere indicar que la educación debe ser provista por el contrato o pacto social que hemos tácitamente aceptado como sociedad y, por lo tanto, el gobierno debería proveernos de una educación de calidad.
De la argumentación anterior, parece concluirse que los derechos fundamentales son un bien común y que para disfrutarlos necesitamos distribuir su costo entre todas las personas. Con estas ideas en la mente, me gustaría comentar sobre quién o quiénes deben pagar para garantizar los derechos de las personas. Para ello quiero recordar la tragedia de los comunes de Garret Hardin quién establece que hay un problema para mantener los recursos en el momento en que no se contempla el pago del uso de lo comunitario. Con este planteamiento del problema deseo ilustrar que los beneficios de lo común se pueden ver disminuidos drásticamente dado que su garantía se pudiera ver comprometida ante la falta de pago que permita su continuidad. Para resolver este problema Donella Meadows (en Thinking in Systems) propone que establezcamos reglas clara para el pago pleno del usufructo de lo común. Hoy no tenemos esas reglas claras o son francamente inequitativas.
El costo o pago de la educación es incluido normalmente en ese pacto social tácitamente establecido al vivir en sociedad, donde se deben incluir reglas claras sobre el pago de lo común. Cuando somos muy conscientes, consideramos que con el pago de impuestos contribuimos suficientemente para que este tipo de servicios se otorguen y con alta calidad. Sin embargo, como no cuantificamos bien los costos, no podemos determinar con exactitud si el pago de impuestos es suficiente. Al menos para mi, no es claro que con los impuestos que pagamos sea suficiente para poder satisfacer la demanda de nuestros derechos como individuos y sociedad. Recordemos que en México, los empleos retribuidos con salario mínimo se han incrementado en cambio los empleos asociados a salarios entre cuatro y cinco salarios han disminuido. Esto implica que el pago de impuestos es menor ahora que antes.
El hecho real es que parece ser que nuestras contribuciones no son suficientes, esta frase se sustenta en el hecho que hoy nos quejamos de la calidad de la educación y muchos pensamos en resolverla contratando de manera particular este servicio. Ante esta situación algunos luchamos por tener una educación pública de calidad, pero para ello se requiere presupuesto.
Continuamente mencionamos que el gobierno debe destinar mayor presupuesto a la educación, a la investigación y a una infinidad de rubros más; pero ¿cuánto cuesta?, ¿es suficiente con lo que contribuimos? Seguro en estos momentos un pensamiento defensivo surge en la mente de muchos lectores “la corrupción” como un “pero” en este análisis. Por supuesto que comparto esta suspicacia; sin embargo, para avanzar en la idea que deseo compartir, por un momento asumamos que resolvemos el problema de la corrupción. De ser así, es probable que podamos enunciar otro “pero” y coincidir en que la tasa de impuestos es alta en México, esto pudiera ser cierto; pero no es un problema de si la tasa es alta. Aquí la pregunta concreta es ¿el gobierno tiene el suficiente recurso para garantizar y satisfacer los derechos de las personas que habitan en nuestro país? Desde mi punto de vista no es la última pregunta, sino que hay otra pregunta todavía que puede ir al fondo del problema: ¿las personas reciben lo suficiente como producto de su trabajo para satisfacer sus necesidades? Así, finalmente la pregunta es: ¿Las personas en México reciben los suficiente para satisfacer sus necesidades y derechos? Por supuesto, que hay una fracción muy pequeña de la población que recibe una retribución cuantiosa y que tiene la posibilidad de vivir con muchísimos privilegios, es decir, garantizar no solo sus necesidades y derechos fundamentales, sino que reciben más beneficios que el 99% de la población. Desgraciadamente, una porción mayor al 50% en nuestro país vive bajo la línea de pobreza. Esto último quiere decir que la mayoría de la población no recibe los suficiente por su trabajo para poder satisfacer sus necesidades elementales y, por consiguiente, tampoco pueden contribuir a pagar el costo total para garantizar y satisfacer los derechos de toda la población, incluso los suyos.
De entrada en la situación actual, el pago de los derechos comunes no puede ser distribuido con una simple división del costo total entre la población total, ya que no todos podrían contribuir para pagar los derechos y subsistir. Para ello, primeramente necesitamos que la retribución por su trabajo alcance para cubrir sus necesidades primarias y después contribuir para el pago de esos derechos universales. Entonces, es necesario conseguir que toda la población cuente con la suficiente retribución para cubrir sus necesidades y derechos. Es decir, parece ser imperioso un aumento de salarios para que las personas reciban por su trabajo lo necesario para satisfacer sus necesidades y puedan contribuir plenamente para el pago de su derechos fundamentales. Siguiendo esta línea de pensamiento podemos decir que: el propugnar porque todas las personas reciban lo suficiente para satisfacer sus necesidades primarias y puedan contribuir para que todos recibamos a cambio los derechos universales no es una premisa altruista.
Si estamos de acuerdo con estos razonamiento, cómo podemos tener actitudes que impliquen el regateo cuando compramos algún producto o servicio a otro, cómo justificar la negociación voraz en un pacto mercantil. Quizá deberíamos aprender a valorar nuestra contribución a la sociedad y exigir la retribución justa para que los otros también puedan contribuir y la demanda sobre nosotros del pago de lo común disminuya. Parece ser que estas ideas están detrás del llamado comercio justo. En mi opinión, la voracidad y el querer ganar en demasía en una negociación puede conducir a solicitar una contribución mayor para el voraz y en el largo plazo esta persona voraz necesite pagar más para cubrir sus necesidades de seguridad, por ejemplo. Esto se basa en el hecho de que si una persona, o empresa, recibe un desproporcionado beneficio, se le exigirá una mayor contribución para el pago de las necesidades y derechos fundamentales de los otros, a quienes “ganó” en la negociación del salario o del “negocio”.
Aquí hay un problema interesante, cuando una persona recibe más que otra puede contribuir más al pago de los derechos comunes con los otros sin afectar mucho su beneficio individual; pero, con este pago adicional, incrementando el beneficio social. Esto último puede, a su vez, incrementar su beneficio individual con lo cual podría tener una ganancia individual, aunque haya contribuido en una mayor proporción. Este comportamiento que pudiera ser entendido como altruismo social, al contribuir en una forma mayor al resto de la población por los que más tienen, finalmente puede incrementar el beneficio individual de la persona que contribuye adicionalmente.
Con esta reflexión llamo la atención a reconocer y enseñar que todo cuesta, que lo justo es luchar por recibir un mejor salario con base en el esfuerzo para entregar productos o servicios de calidad para que todas las personas contribuyamos y gocemos de los derechos universales. Por supuesto, esto no es fácil; pero ahora sabemos lo que pasa cuando tomamos una actitud voraz, que implica que tendremos que contribuir más; mejor ser mesurados para conseguir un bienestar social.

Una primera versión resumida de este artículo fue publicada el día 21 de Febrero en el periódico La Unión de Morelos.

miércoles, 16 de noviembre de 2016

El egoísmo avanza

Hace unos días tuitie “En tiempos de egoísmo debemos reforzar la lucha en contra de la ignorancia y la educación es una excelente arma” lo escribí estando triste después de tener que aceptar que Trump había ganado las elecciones. La noticia de que Gran Bretaña abandona la Unión Europea es un hecho que, en mi opinión, marca que el renacimiento del comportamiento egoísta avanza en esa región del mundo. Ahora con la elección de un presidente racista, acosador y embustero en los Estados Unidos (EUA) son los hechos que atacan directamente mi optimismo. Debo comentar que estuve en la bahía de San Francisco California precisamente el día 8 de noviembre, el día de las elecciones en EUA, y por supuesto que en esa noche me dediqué a ver los noticieros locales. No me interesaba ver las noticias globales, esas son las que vemos aquí en México, sino quería ver las noticias de San Francisco, deseaba ver las caras de los comentaristas locales, de la gente que camina diariamente en las calles de esa ciudad. Esas visiones con sabor local son realmente importantes para aquilatar lo que pasa en la sociedad. Les comento que durante la transmisión en vivo vi caras muy largas al estar anunciando que Hillary iba perdiendo y que Trump iba ganando. Debo confesar que conozco medianamente el estado de California, ya que viví por algún tiempo en esas tierras y, por eso, estoy convencido que su población mayoritariamente es bien educada y preocupada por el entorno cercano y lejano. Aspectos que no he visto claramente en el centro de los EUA, donde imperan los negocios de baja tecnología, donde producen millones de kilos de carne con animales confinados. Ese día estuve en Berkeley en una zona caracterizada por ser de las generadoras de compañías que crean productos o servicios de alto valor agregado, es decir una zona educada e informada. También debo aclarar que considero que las políticas en general de los EUA, independientemente de que partido provengan, siempre contienen una componente que perjudica al resto del mundo, su comportamiento no es altruista. Sin embargo, me es claro (y por supuesto comparto) lo que muchos ciudadanos de los EUA comprenden: el bienestar social, el bienestar de las personas independientemente de su origen incluye al resto del mundo. La idea de que no hay nada lejos, de que no podemos contaminar en un recóndito lugar sin afectar donde vivimos es algo que comparto.
Regreso a comentar mis impresiones sobre que las noticias eran comentadas por personas que mostraban desilusión, hablando con ritmos lentos como esperando que los números cambiaran, desilusionados por lo que estaban experimentando. En los noticiarios. Se mostraban mapas donde se observaba que Massachusetts y California contribuían a la causa de Hillary; pero la parte central del mapa de los EUA era para la causa que promueve el racismo, la xenofobia y promete un retorno al pasado que ya no existe. La propuesta de Trump hace oídos sordos al hecho que el entorno físico ha cambiado, de que se han agotado los recursos naturales y sin mencionar que el propio entorno social ha cambiado. Es un hecho que el agotamiento del los recursos naturales, la desigualdad social, la pobreza extrema ha aumentado sin parar en comparación con la situación a mediados del siglo pasado y estos hechos han sido causados por comportamientos como los asumidos por Trump. En mi opinión, no hay forma en que se pueda retornar a lo que Trump llama una América poderosa.
Hoy en día parece que las artimañas evasivas de impuestos, los plagios de textos o los negocios para los amigos son comportamientos que son aceptados, indistintamente de los países, por los que detentan el poder y lo más grave es que los propios gobernantes rompen las reglas de convivencia. Esto es realmente triste y desesperanzador.
Similarmente a cuando escribí que los ciudadanos de Cuernavaca no merecíamos tener una autoridad municipal sin preparación, hoy comento que los mexicanos y los ciudadanos de los EUA no merecen tener como presidentes a personas que no respetan las leyes que regulan el pacto social del que derivan las relaciones humanas.
En todos estos casos, desde mi perspectiva, solamente puedo justificar el voto de las mayorías por su desinformación y ausencia de información y capacidad de análisis, causada, en parte, por la avalancha de pseudoinformación y la flagrante enajenación que las grandes corporaciones mediáticas están promoviendo al generar y transmitir contenidos que promueven la admiración por las infracciones a las mínimas leyes de convivencia (telenovelas de narcos) y la especulación de que la ciencia y tecnología generan productos que conllevan a daños para todos (apocalipsis zombie).
Desde mi perspectiva no puedo ver otra alternativa de solución a lo anterior que seguir trabajando: primero necesitamos provocar una distribución equitativa de la riqueza y segundo educar e informar para poder tomar decisiones basadas en el conocimiento, pero con las necesidades básicas resueltas.


Este artículo fue publicado el día 16 de Noviembre

miércoles, 19 de octubre de 2016

Las energías renovables un bien común

Este lunes participé en la ExpoPyMES de la ciudad de México, me pareció interesante ver a muchas pequeñas empresas orientadas a proveer productos o servicios amigables con el ambiente. Pude observar empresas que ofrecen servicios para instalar fuentes renovables de energía en casas o en pequeñas empresas; otras ofrecen asesorías para diseñar y construir jardines verticales o azoteas verdes; oferta para convertir autos con motores de combustión en autos eléctricos, entre otros muchos ejemplos novedosos y útiles. Desde mi punto de vista, la abundante oferta de estos servicios indica la genuina preocupación de la población emprendedora por ofrecer productos que respeten el ambiente y posibiliten un bienestar social y apuntan a un mercado en crecimiento y con una compromiso con la sustentabilidad. Así, esta exposición anima a continuar trabajando en promover acciones hacia la sustentabilidad. Así quiero continuar con la discusión de la importancia de crear marcos normativos para estos productos; pero más importante para la convivencia entre las personas en nuestro mundo cargado de comportamientos egoístas.


Hoy quiero insistir en un tema del que he escrito en otras ocasiones; pero que enfaticé este lunes en mi intervención en la Expo: el llamado “derecho al Sol”. Con esta sencilla frase quiero referirme a un derecho mucho más complicado de lo que parece.
Considero adecuado dar un ejemplo para aclarar la idea. Hoy en día se puede instalar en la azotea de muchas casas o edificios sistemas solares digamos un calentador solar y un sistema fotovoltaico, para calentar el agua y producir electricidad, respectivamente. Sin embargo. alguno de los vecinos a esta casa o empresa puede construir un edificio de 20 pisos y con ello quitar la posibilidad de utilizar la energía solar. Algunos dirán: que el vecino tiene el derecho a construir; pero otros dirán que el primero instaló con anterioridad los sistemas y, por lo tanto, tiene el derecho a continuar utilizando la energía solar.
Esta situación indica que la energía solar es un bien común y debe ser tratado como eso.
Ya en otras ocasiones he mencionado la tragedia de los comunes, como el fenómeno donde las reglas o normas no han sido elaboradas para propiciar que los beneficios de lo común no sean usurpados por unos cuantos sin retribuir a la comunidad por el usufructo de lo común. Donella Medows y Elinor Ostrom han propuesto la definición de reglas claras para los usos y pagos de las acciones que conserven la posibilidad de continuar disfrutando de lo común.
Ya tenemos la necesidad de empezar a legislar sobre las fuentes renovables de energía como un bien común.
Para aclarar por qué digo que son las energías renovables, y no solo la solar, menciono el ejemplo de una persona que en la costa, instala un aerogenerador y una aerobomba. Durante algunos años los sistemas trabajan utilizando el viento que proviene fundamentalmente del sur; pero un día su vecino del lado sur decide construir un edificio de 10 pisos y con ello le bloquea el viento, sus sistemas eólicos dejan de funcionar adecuadamente. Nuevamente, se ilustra el caso de la interrupción de un uso de fuente renovables de energía por una ausencia de legislación adecuada. En estos momentos en cada pueblo ciudad, región o estado y en el mismo país podemos iniciar la discusión para contar con marcos normativos para el aprovechamiento de la energías renovables.
Considero que con estos sencillos ejemplos ha quedado claro que necesitamos definir con cuidado el “derecho al Sol”.
Este problema no es trivial y requiere que los colegas que se dedican al derecho nos ilustren y construyan sistemas jurídicos para garantizar el uso de los bienes comunes.
Empecemos las discusión y construyamos un marco que permita la convivencia y el adecuado uso de lo común para conseguir un bienestar social.


Una versión previa de este artículo fue publicado el día 19 de Octubre en el periódico La Unión de Morelos.

miércoles, 17 de agosto de 2016

Seleccionar soluciones con bondades en el largo plazo.

El día de ayer martes me invitaron a los Diálogos para la Sustentabilidad en la Ciudad de México. Este evento organizado por el Colegio Nacional y la UNAM es una de las respuestas de la academia ante la crisis ambiental y social que enfrenta la Ciudad de México; pero esta situación es desafortunadamente compartida por la mayoría de las ciudades de nuestro país. Esta problemática, en la ciudad de México, fue anticipada en la década de los ochentas del siglo pasado; pero nosotros como sociedad no supimos evaluar la situación y decidimos optar por los menores costos en aquel tiempo. Aunque ahora pagamos costos mayores y con réditos sin haber resuelto la problemática, solamente tomamos paleativos.


Considero importante repetir la argumentación y enfatizar los problemas que tenemos y que seguramente en el futuro cercano pueden agravarse hasta caer en una crisis de proporciones mayúsculas que no aquilatamos y no hemos visto antes.
La idea de dialogar para conseguir la sustentabilidad abre la posibilidad de discutir los problemas, encontrar sus orígenes y proponer acciones para enmendar y vislumbrar soluciones.
En el ámbito citadino la energía usada en el transporte es una de las principales fuentes de contaminación. Por esta razón, el uso de transporte eficiente y no emisor de gases de efecto invernadero es, sin discusión, la solución considerando las dimensiones ambientales y sociales. Sin embargo, se apela a la dimensión económica para argumentar su inviabilidad. En mi opinión, es precisamente esta dimensión económica que reforzaría la selección de un transporte no emisor de contaminantes si consideráramos todos los costos del uso de la energía.
Necesito aclarar esta frase de todos los costos del uso de la energía.
Esta afirmación indica que en el precio que hoy pagamos por la gasolina para movernos en automóviles o autobuses no incluye todos los costos. Esto es totalmente cierto. Los costos totales deberían incluir el dejar el ambiente en las mismas condiciones que antes de haber quemado la gasolina. Para que esto último pueda ser alcanzado se requiere que el bióxido o monóxido de carbono producto de la combustión en los motores sea colectado y depositado en lugares seguros que no modifiquen la composición de la atmósfera o de los océanos. Verdaderamente hoy en día los motores de combustión interna que utilizamos para movilizarnos son tremendas fuentes emisoras móviles de gases de efecto invernadero que cambian la composición de la atmósfera. Una posible solución es utilizar motores más eficientes, pero eso solo es una ilusión ya que las emisiones serán menores por el kilómetro recorrido y claramente la composición de la atmósfera cambia. Otra alternativa es aumentar la infraestructura, como con el libramiento de Cuernavaca, y con ello disminuir el tiempo de funcionamiento de los motores al recorrer las distancias; pero nuevamente las emisiones se realizan.
Solo hay dos soluciones posibles el día de hoy utilizar: 1) motores que usen hidrógeno como combustibles o 2) motores eléctricos. Estas dos posibles soluciones implican que en algún otro lugar se almacenará la energía en hidrógeno o en baterías y, entonces, se deberá producir secuestrando el carbono o con energía renovables el hidrógeno o la electricidad necesaria. Sin embargo, es más fácil secuestrar los gases en un solo lugar que intentar hacerlo en los millones de motores de combustión interna utilizados en los automóviles o autobuses.
Hoy se dice que estas dos alternativas son caras; pero estas dos soluciones facilitan el secuestro del carbono o el uso de las fuentes renovables de energía y minimizan los daños al entorno.
Como ciudadanos debemos analizar la situación y exigir verdaderas soluciones para los problemas que nos aquejan y seleccionar aquellas que nos garanticen su bondad en el largo plazo.

Este artículo fue publicado el día 17 de Agosto en el periódico La Unión de Morelos

miércoles, 27 de julio de 2016

La cooperación en poblaciones puede conducir al esplendor

En estos días donde las noticias en el mundo se refieren a atentados contra la vida de personas que, como cualquiera de nosotros, camina por las ciudades, se mueve en transporte público, asiste a una festividad, sea religiosa o civil o gobiernan un municipio quiero abundar sobre un punto que debemos entender y que descuidamos.
Compartimos un planeta, territorio, ciudad, colonia o condominio y en muchas ocasiones manifestamos un poderoso actuar egoísta que atenta contra el bienestar colectivo, de todos.
La semana pasada escribí sobre la problemática de compartir y que debemos aprender a hacerlo, recibí dos comentarios sobre ese texto de dos colegas científicos. Los dos me hicieron notar que había escogido como ejemplo algo banal y que el comportamiento egoísta tenía mucho más manifestaciones. Aquí me permito transcribir algunas frases de Agustín López Munguía: “Tienes toda la razón. Sin embargo me parece que en nuestro cotidiano hay una infinidad de acciones mucho más graves y más egoístas que las que señalas. Nuestra simple incapacidad de aceptar las reglas de tránsito para no ir más lejos. Nuestra incapacidad para implementar el famoso “uno y uno”, los embotellamientos por bloqueo de los cruceros, el no detenerse en la luz roja, o seguir circulando “aprovechando” que los autos siguen pasando ... todo deriva de lo mismo que señalas: mi tiempo es más valioso que el tuyo. Te recomiendo el artículo de Jorge Volpi de hoy (sábado 23 de julio 2016) en Reforma, sobre Empatías. Inicia con una anécdota que va mucho más allá de considerar el tiempo del otro tan valioso como el de uno mismo, y es considerar al otro tan valioso como tu mismo.” Mientras que una científica que se transporta todos los días en la Ciudad de México en bicicleta, Natalia Mantilla, comentó: “Entiendo que la situación de la que hablas, dentro de un estacionamiento, le da «sentido social» al estacionarse en doble fila y me parece una observación relevante e interesante. En lo cotidiano me topo con todo tipo de coches mal estacionados (en lugar prohibido, o en segunda y tercera fila) y me impresiona un tanto la falta de autocrítica o de responsabilidad implícita en ello, además de que en este caso sólo hay agandalle y no un compartir. Creo que tu reflexión y la de Volpi, que cita Agustín, son necesarias en este tiempo, y me sigo preguntando de qué manera podremos avanzar hacia una convivencia más consciente, amable, sana y solidaria”.
Por estos comentarios considero importante que analicemos las posibilidades de aprender a compartir y algo quizá más profundo aprender a tomar decisiones cotidianas que apunten al compartir para lograr una autoorganización óptima.
Con estas ideas en mente me encontré un muy interesante artículo de científicos trabajando en México sobre un modelo matemático para la organización social colectiva de los antiguos teotihuacanos.
Recordemos que Teotihuacan fue una de las metrópolis más pobladas en el mundo de su época y en ese artículo se comenta que la tradición en arqueología sugiere asociar la complejidad social de las metrópolis con una jerarquía centralizada. Sin embargo, hay datos que indican que en Teotihuacan hubo un gobierno de co-gobernantes, y algunas tradiciones artísticas expresan una ideología igualitaria. En este artículo Tom Froese, Carlos Gershenson y Linda R. Manzanilla elaboraron y analizaron un modelo matemático de una red hipotética de representantes en la ciudad para probar formalmente el concepto de que la cooperación generalizada de una manera totalmente distribuida es algo posible. En ese modelo, las decisiones se convierten en configuraciones auto-organizadas óptimas a nivel global a pesar de que algunos representantes locales se comportan y modifican sus relaciones de una manera racional y egoísta. Esta autooptimización requiere crucialmente de las ocasionales interrupciones comunales de la actividad normal, y la autoorganización desaparece cuando algunas secciones de la red son demasiado independientes. Por supuesto los autores plantean que estos ciclos contribuyeron a la desintegración de la megalópolis teotihuacana.
Con estas menciones considero importante saber que han existido períodos en la historia donde el comportamiento cooperativo y colectivo ha permitido construir entornos de esplendor; aunque debo reconocer que hoy sabemos que debemos considerar al entorno natural para posibilitar que estos períodos tengan una mayor duración.
El comportamiento no egoísta puede aumentar el bienestar social y con ello optimizar el bienestar individual de cada uno.


Este artículo fue publicado el día 27 de Julio en el periódico La Unión de Morelos

miércoles, 20 de julio de 2016

No sabemos compartir

¿Cuántas veces hemos visto comportamientos egoístas en nuestro entorno? Desde mi perspectiva los veo muy seguido en nuestra vida diaria. Por ejemplo, un día entre semana en la plaza de Domingo Diez, de Cuernavaca, que tiene un estacionamiento pequeño y una sección donde se permite estacionarse en segunda fila en batería. Las personas que ahí ayudan a los conductores para estacionarse se comprometen a ir a buscar a los automovilistas que se estacionan en segunda fila y así aumentar la capacidad del estacionamiento, la idea es compartir el bien común. En esta situación que precisamente implica un comportamiento cooperativo para aumentar el bienestar de todos, podemos ver dos diferentes comportamientos egoístas. El primero es llegar y estacionarse en la segunda hilera aunque esté vacía la primera. Este comportamiento indica que no se quiere ningún retraso al salir, ya que si se ocupa la primera hilera es probable que un segundo conductor se estacione detrás de nuestro vehículo retrasando la salida del que ocupó la primera hilera. El segundo comportamiento egoísta es estacionarse en segunda fila cuando alguien ya ocupó la primera y no acudir rápidamente a mover el auto cuando sea requerido. En ambas circunstancias las personas que tienen estos comportamientos asumen que SU tiempo es mucho más valioso que el de los otros. Es precisamente este tipo comportamiento el que ocasiona conflictos sociales cuando necesitamos compartir los bienes comunes.
Acciones tan sencillas como estas se pueden apreciar en muchos momentos en nuestra vida cotidiana y muestran un profundo egoísmo de las personas que las hacen. Por supuesto que compartir conlleva el aceptar algunas concesiones hacia los otros. El considerar que el tiempo de los demás es tan valioso como el nuestro nos llevaría a siempre seleccionar la hilera del estacionamiento que permitiera aumentar la capacidad del mismo y, así, disminuir el tiempo de espera de otros que en otras circunstancias podríamos ser nosotros mismos. También el actuar rápidamente y mover el auto de la segunda hilera para permitir que la persona que ocupó la primera y nos dio la oportunidad de estacionarnos atrás de ella salga expeditamente, implica que agradecemos su acción y correspondemos actuando rápidamente.
El comportamiento que promueva la cooperación es una conducta que se aprende desde pequeño y que debemos fomentar en las personas pequeñas con las que convivimos. Estas sencillas reflexiones nos conducirán a razonamientos que promuevan nuestra responsabilidad social hacia los otros. Por supuesto, que la conducta autolimitante que implica el saber compartir, permitirá tener una mayor conciencia social y ambiental.
Respecto a estos comportamientos egoístas, me permito recomendar la lectura del libro de Jared Diamond “El mundo hasta ayer” en especial el capítulo de “amigos, enemigos, desconocidos y comerciantes” donde comenta que el comportamiento cooperativo se da más fácilmente en sociedades que se conocen y se identifican como “”amigos” en cambio cuando se reconocen como competidores o “enemigos” la situación cambia y el comportamiento egoísta aflora.
Quizá, precisamente el comportamiento egoísta aflora en nuestras ciudades debido a que sus habitantes ya no nos reconocemos como “amigos” sino más bien como competidores. Otra posibles razón es que las actividades que se realizan en sitios públicos se han reducido a actividades “de compra”; es realmente triste que los antiguos paseos dominicales al zócalo para jugar con los “amigos” se hayan sustituido por la ida a la “plaza comercial”. Claramente, en las plazas comerciales se observa al “otro” como un competidor por la adquisición de mercancías; de aquí la importancia de recuperar los lugares públicos para la convivencia cercana de los habitantes de las ciudades. Es más, un cambio de paradigma y propiciar el comercio en locales cercanos a las habitaciones donde interaccionemos con los vecinos, más que construir grandes centros comerciales donde lo impersonal y competitivo florece.

Este artículo fue publicado el día 20 de Julio en el periódico La Unión de Morelos.

miércoles, 29 de junio de 2016

Negro porvenir, mejor apoyar a los jóvenes.

Por más que quiero ser optimista hay situaciones que indican que en nuestro país la desigualdad es una situación muy difícil de erradicar. Las acciones de gobierno no son llevadas a cabo con información y provocan enojo social, que no ha sido percibido por los que ocupan cargos en el gobierno y puede estallar. La forma en la que actúan ocasiona que el malestar de la sociedad crezca. Es totalmente inconcebible que se enfrenten cuerpos policíacos armados con herramientas letales contra la población civil, es inadmisible que cuando grupos de choque actúan en manifestaciones legítimas no sean controlados por los cuerpos de seguridad. Claramente entre estos grupos que pretenden provocar acciones de represión, se pueden unir personas que están hartas de intentar conseguir mejores condiciones de vida; pero a pesar de sus esfuerzos ven cada vez más lejos lo que algunos medios masivos les inculca como muestras de los logros de las personas.
La represión en Nochixtlán, Oaxaca es un hecho que no debe ser permitido y debe haber justicia; pero esto último, justicia, es lo que parece más lejana en muchas comunidades mexicanas.
Ante los actos de barbarie o denigración de las personas que hemos visto a lo largo de la historia reciente debemos reflexionar y buscar las causas para atacarlas y erradicarlas. Por supuesto que la flagrante desigualdad en la que nos encontramos en nuestro país es una de esas causas. La ignorancia y falta de información son otros aspectos a considerar.
Lamentablemente, el manejo de la información y la ignorancia son características que no son exclusivas de nuestro país y así tenemos un mundo que sufre. Déjenme comentar que la reciente votación en el Reino Unido para salirse de la Unión Europea muestras estas características. Para sustentar esta afirmación déjenme mencionar que en Londres, Cambridge y Oxford ganó ampliamente el voto por la permanencia. En cambio el voto por la separación ganó, también con holgura, en sectores rurales. Uno de los principales argumentos de los habitantes de esas regiones era el desacuerdo que sienten con la migración; pero estos votantes tienen bien identificada la migración que desean evitar: la migración de africanos o sirios o iraníes, pero la migración de los europeos la consideran positiva, en la red encontramos videos con esta información. Efectivamente estas afirmaciones no resisten el menor análisis de coherencia y muestran la gran desinformación en la que viven en las regiones rurales de Inglaterra.
Podemos decir que en todos lados se cuecen habas y situaciones similares encontramos en nuestro país. El nivel de desinformación que podemos encontrar en nuestra sociedad es muy grande. Para muestra el hecho de que deportistas puedan ser electros para ocupar cargos en el gobierno, aunque ellos nunca tomen decisiones, sino sean “aconsejados” por personas que se dedican a lucrar con las instituciones políticas. Algunos deportistas consideran que gobernar una ciudad es pavimentar sus calles, otros consideran que es adecuado abstenerse en votaciones cruciales para transparentar los intereses de los que ocupan cargos en el gobierno. Que quede claro que no estoy en contra de todos los deportistas, pero antes de postularse para esos cargos los invitaría a prepararse para afrontar el reto.
Como les comentaba al principio hay ocasiones que me parece lejano el futuro en el que pudiera ver disminuir significativamente estas diferencias entre las personas y conseguir un bienestar social.
Considero muy importante contar con un sistema educativo que verdaderamente brinde oportunidades a los niños y jóvenes, percibo que al actual sistema le hace falta sacudidas desde las raíces para cambiarlo. También he sido testigo de corruptelas de algunas organizaciones sindicales que igualmente son inaceptables; pero estos hechos, para nada, pueden justificar represiones.
La sociedad organizada debe encontrar otras opciones para defender sus derechos que no sean las de lastimar los derechos de otros ciudadanos, ni denigrar a los que son diferentes.
Debo ser honesto, cuando veo a los jóvenes que están estudiando Ingeniería en Energías Renovables en el IER-UNAM, cuando veo sus acciones, sus esfuerzos, las ganas e iniciativas de compartir sus conocimientos con sus semejantes, me reanimo. Lo mismo sucede cuando veo jóvenes en la UPEMOR o en la UTEZ o en el Tecnológico de Cintalapa, Chiapas, en fin en tantos otros centros educativos en nuestro país, todos ellos nos reaniman y motivan a seguir trabajando junto con ellos para lograr una sociedad informada, tolerante y con un bienestar compartido. Los jóvenes con sus anhelos y esperanzas de vida motivan para conseguir cambios en beneficio de todos.

Este artículo fue publicado el día 29 de Junio en el periódico La Unión de Morelos.

miércoles, 25 de noviembre de 2015

Festejar el logro de otros es compartirlo.

Hace una semanas fue el concierto “la UNAM por México” donde el tenor Fernando de la Mora, la Orquesta Juvenil Universitaria Eduardo Mata y el Coro Universitario de la Autonomía ofrecieron un sensacional repertorio como: Caminante del Mayab de Guty Cárdenas, Dios nunca muere de M. Alcalá, La Malagueña de E. Ramírez, Vereda tropical de G. Curiel y Bonita de J. Gabriel y otras muchas melodías. Este concierto programó fundamentalmente música mexicana del siglo pasado, de la que se se asocia con el mariachi y los boleros de otras épocas. Mi asistencia me permitió ver la revaloración de lo local antiguo por los jóvenes, ya que la mayoría de las melodías se compusieron en el siglo pasado y no es música “de jóvenes”. Quiero comentar que este concierto fue fundamentalmente interpretado por jóvenes universitarios con destreza y alegría. Estos jóvenes son parte de aquellos que trabajan día a día por prepararse para lidiar con los problemas que nosotros les estamos dejando y muchos los hemos causado. Estoy de acuerdo en que la mayoría de esas melodías las escuchamos en nuestra niñez y por ello puede tocarnos fibras sensibles; pero en esta ocasión hubo arreglos muy interesantes y la brillante interpretación de estos jóvenes hizo vibrar de una forma sin igual a los asistentes. Basta mencionar que hasta Fernando de la Mora dijo que era el concierto más emotivo en el que había participado. Además en esta puesta escénica hubo bailadores regionales y proyección de fotografías de los antiguos interpretes; en resumen, un verdadero deleite para los oídos que tocó lo más profundo de nuestras emociones.


Traigo a colación esta puesta en escena ya que, desde mi perspectiva, tenemos en estos momentos muchísimos jóvenes que están luchando desde sus diferentes trincheras por conseguir resolver problemas actuales y con ello destacar con sus acciones y recibir la aprobación social. Así, una de las pocas acciones que debemos propiciar, nosotros los adultos, es conseguir, otorgar y promover el reconocimiento de sus esfuerzos. Los logros de estos jóvenes que participan en los deportes, en el arte, en las ciencias e ingenierías, en fin en todos los ámbitos de las actividades humanas deben ser reconocidos para que con ello puedan redoblar sus esfuerzos y perciban que existe un regocijo social por su compromiso con nosotros, los otros, los que conformamos su comunidad y la sociedad. Los sentimientos profundos que provocan los triunfos y su correspondiente reconocimiento de los nuestros o de los otros son emociones que se sienten, promueven y cultivan en la niñez y la adolescencia y perduran en la vida adulta. Estas acciones de reconocimiento nos permiten compartir y festejar los logros de aquellos que se esfuerzan disminuyendo los sentimientos egoístas. El reconocimiento es importante para todas las edades y de todas las comunidades, nos hace sentir partícipes de los logros, disminuye la envidia y esta acción fomenta el sentimiento de compartir siendo un factor de cohesión social.
La verdad es que, en el concierto, los rostros de los jóvenes tanto de la orquesta como del coro se veían radiantes y satisfechos por el torrente de aplausos del público asistente. Fue un concierto que disfruté muchísimo.
Similares sentimiento despiertan en mi los concursos o congresos científicos donde participan jóvenes. En ellos, las emociones de los participantes afloran. Ver las caras de personas en formación al explicar sus hallazgos o enfrentarse a una pregunta inesperada y que reconocen debieron haberse hecho antes son situaciones que se disfrutan y alimentan las esperanzas de nuestra sociedad conseguirá un futuro con bienestar social.
Muchas veces lo he mencionado, hay múltiples, diversos y cotidianos ejemplos de jóvenes trabajando mostrando sus logros, la labor inequívoca de todos nosotros, la sociedad, es reconocerlos y festejarlos. No importa de dónde sean o de que comunidad, son éxitos de jóvenes que conocerán que los adultos y otros jóvenes los festejan.

Este artículo fue publicado el día 25 de Noviembre en el periódico la Unión de Morelos

miércoles, 29 de julio de 2015

Instalaciones educativas una inversión social

En este julio viajé a diferentes países para promover la colaboración científica en temas de energías renovables. Tuve la oportunidad de estar en Inglaterra, Estados Unidos y Canadá. Claramente los viajes ilustran y debido a mi trabajo he visitado países de todos los continentes. En estos viajes cada vez me convenzo más de que tenemos que imitar las acciones que nos ayuden a conseguir un bienestar social y, por supuesto, evitar aquellas que deterioren nuestra relación con otras personas o con nuestro entorno natural.
En otras ocasiones me he referido al sistema científico de Morelos como un sector que trabaja y produce conocimiento. Está compuesto por más de mil investigadores formando aproximadamente otros mil estudiantes becados de posgrado. Esta fuerza productiva todavía no ha sido plenamente aprovechada por las empresas o industrias morelenses. Este sector científico tiene poco más de 30 años de establecido en el estado. Aunque para muchos de nosotros es toda una vida no lo es para la sociedad. Todavía no ha pasado una generación con este sector científico que goza de reconocimiento en el ámbito nacional e internacional.
Muchas veces en conversaciones me han preguntado que para que sirve este sector y yo les he dicho que poco a poco se puede cambiar la sociedad y tornarla en una sociedad con mejores fuentes de trabajo y con un ambiente cultural diverso. En pocas palabras todavía este sector científico es un infante y requiere cultivarlo.
Déjenme ampliar esta discusión. Si bien los morelenses estamos orgullosos de tener entre nosotros varios sitios arqueológicos con antigüedad de cientos de años, he tenido la oportunidad de estar en templos en China que han estado funcionando como tales más de un milenio. Claramente, esto es realmente una tradición. Estos lugares han sido ocupados por personas que hacen prácticamente las mismas actividades por más de un milenio. Recientemente estuve en Cambridge, Inglaterra, donde está una universidad fundada hace más de 800 años. Estuve en Manchester donde la universidad tienen casi 200 años trabajando. Claramente estas instituciones han tenido tiempo para generar conocimiento que redunda en beneficio social en su entorno y han dejado huella en el ámbito internacional.
Tengo que enfatizar que, este verano estuve en una ciudad mucho más joven que Cuernavaca (casi 500 años) la ciudad de Toronto que tiene menos de 400 años de fundada. Ahí visité la Universidad de Toronto que tiene más de 150 años de estar operando. Su creación se debió a que los fundadores de la ciudad deseaban que los jóvenes se formaran para que desarrollaran lo necesario para vivir en ese gélido lugar. De esta manera, queda claro que estas sociedades han considerado a la educación como una inversión social, y desde mi perspectiva ha sido totalmente benéfica para ellos. Por esta razón, considero que la inversión que actualmente se hace con la Beca Salario en Morelos es una inversión que redituará en el futuro.


Jesse Ketchum School en Toronto, Canadá, fundada en 1856

Por otro lado, pero en el mismo tenor, quiero resaltar que en Toronto encontré dos escuelas, una primaria y otra secundaria, con más de un siglo de antigüedad, que continúan funcionando como tales. No conozco una escuela en Cuernavaca con esta tradición. Por supuesto que han sido modernizadas, pero continúan siendo activas y formando a los ciudadanos del lugar. Uno de los aspectos que considero importante en estas dos escuelas es que tienen lugar para hacer deporte, cancha de voleibol y basquetbol, así como pequeños jardines que son usados en la mañana por las escuelas, pero en la tarde o fines de semana son disfrutados por la comunidad en conjunto. Es decir, se enseña el compartir y el respetar los lugares de la comunidad.

He comentado todo lo anterior para recordar que tenemos, como sociedad morelense, una deuda con pequeños poblados donde no se han construido instalaciones apropiadas para la enseñanza de los jóvenes. En particular, hoy me refiero a Cuentepec, pero podría decir los mismo de muchas otras pequeñas ciudades o poblados de nuestro México profundo.
Menciono Cuentepec, porque ha sido un lugar en el que la Academia de Ciencias de Morelos ha visto un esfuerzo pausado pero de paso firme hacia la formación científica de sus jóvenes. En Cuentepec está funcionando el COBAEM EMSAD 02, en instalaciones prestadas y sus estudiantes, dirigidos por comprometidos maestros, han tenido excelente desempeño en actividades relacionadas con la ciencia. Esto ya ha sido mencionado varias veces en esta columna por Enrique Galindo y Alejandro Alagón. Es más, en este año uno de sus estudiantes obtuvo el primer lugar en el Congreso CUAM-ACMOR. Sin embargo, no cuentan con instalaciones adecuadas, por supuesto que tenemos un rezago con ellos y considero importante que colaboremos para que cuenten con una escuela digna. Quizá se pueda innovar y construir un sitio comunitario que en el día se ocupado por la escuela y los fines de semana sea disfrutado por la comunidad.
Con esto lo que queremos decir, es que necesitamos darles a nuestros jóvenes las herramientas necesarias para que puedan promover el bienestar social en sus comunidades y en el estado, mejor en el país. Considero muy importante que las personas encargadas de tomar decisiones visualicen la relevancia de establecer instituciones educativas en las poblaciones que no las tengan. Claramente, tenemos que fundar las instituciones educativas donde se requieran y más donde ya haya una actividad docente que la comunidad está valorando, aprovechando y solicitando. Todo esto será una inversión para todos nosotros, incluidos los que no vivimos en esas comunidades.

Una versión previa de este artículo fue publicado el día 29 de Julio

miércoles, 1 de julio de 2015

El Vaticano y el cambio climático antopogénico

Alabada sea la ciencia que ha determinado que el cambio climático ha sido producido por la actividad humana. Parece que esta es la frase crucial de la Encíclica Laudato Si que emitió el papa Francisco. En esta columna no me he referido antes a aspectos religiosos y esta ocasión tampoco lo haré, pero comentaré este comunicado que el Papa hace a su círculo de influencia y que considero es un reconocimiento importante al conocimiento científico que nos ha permitido entender en qué estamos cambiando nuestro entorno.
Primeramente tengo que comentar que me llamó la atención la forma en que la Encíclica está escrita, por supuesto no estoy acostumbrado a leer textos religiosos y como habrán notado mi escritura es directa con frases cortas. En mi opinión, el documento es rebuscado, pero muy disfrutable y versa sobre la situación actual de “nuestra casa común”. Así se refiere la Encíclica a nuestro planeta. Hace un recuento histórico sobre anteriores encíclicas y la relación con la preocupación manifiesta en esta ocasión. En la primera parte el estilo argumentativo enfatiza que religiosos han mencionado con anterioridad las preocupaciones ambientales, económicas y sociales, podríamos decir un estilo de búsqueda de ideas preconcebidas en lugar de sustentarlas con hechos.
El análisis comienza estableciendo que la contaminación y la basura como una característica del descarte, enfatiza lo que hemos dicho varias veces, nuestro planeta y su clima es un bien común, un bien de todos los que lo habitamos. Concluye que el cambio climático es causado por los gases de efecto invernadero que se emiten al obtener la energía que usamos de los hidrocarburos todos los días. Reconoce que los actuales niveles de consumo basados en gastar y tirar son insostenibles. Menciona que uno de los graves problemas es el agua y más la calidad del agua para los pobres del mundo, la pérdida de biodiversidad es un punto a considerar como indicador de la salud del planeta. Los aspectos sociales como la calidad de vida y la degradación social, en particular: la fragmentación social, el crecimiento de la violencia y el surgimiento de nuevas formas de agresividad social, el narcotráfico y el consumo creciente de drogas entre los más jóvenes, la pérdida de identidad son aspectos que le preocupan al papa Francisco y por supuesto que a nosotros también.


El agotamiento de los recursos naturales y la explotación de las personas por otras personas es algo que nadie puede aceptar

Ante esto menciona que “Hay demasiados intereses particulares y muy fácilmente el interés económico llega a prevalecer sobre el bien común y a manipular la información para no ver afectados sus proyectos.“ Muchos de nosotros hemos comentado que "la tragedia de los comunes" es un dilema que debemos resolver.

En algunos párrafos alude a la tecnología como una de las causas y lo mismo hace con las finanzas, como si no fueran manejadas por los mismos intereses económicos de unos cuantos que no fomentan el bien común. Critica fuertemente las acciones que implícitamente consideran recursos infinitos. Desde mi punto de vista disocia a la economía, tecnología y finanzas de los reales actores que somos las personas. Aunque les otorga independencia llama a considerar que los recursos son limitados y por lo tanto invita a moderar el crecimiento económico y considerar tecnologías acordes con las limitaciones que implican el bienestar social. Desde mi perspectiva, cuando trata de discutir sobre algunos usos inadecuados de la tecnología tiene que argumentar cíclicamente y mezclar hechos con creencias; pero lo fundamental es que señala la limitada perspectiva del beneficio de corto plazo, aspecto que contrasta con una visión de resignación en esta vida con la promesa de vida celestial que se ha enarbolado por otros religiosos. De hecho menciona argumentos de las llamada teoría del decrecimiento.
En resumen las propuestas de la encíclica Laudato Si puede ser resumida como: Reducir la emisión de CO2 y gases contaminantes, Propiciar una agricultura sustentable, Tener cautela con los Organismos Genéticamente Modificados, Evitar la contaminación acústica y visual, Disminuir la disparidad social al eliminar los barrio lujosos. Claramente algunas pueden parecer ingenuas otras totalmente obvias. De hecho toda nueva tecnología debe ser aplicada con cautela y dentro de esquemas éticos para evitar catástrofes. Sin embargo, desde mi punto de vista la aceptación de que el cambio climático es antropogénico y de que la desigualdad social es producto de un abuso de los recursos comunes son dos de los principales aciertos de esta encíclica. La afirmación de que el consumismo es una de las causas de la desigualdad social y deterioro ambiental nos invita a reflexionar y proponer reales soluciones a esta problemática.
Por cierto, algunos medios encabezaron sus comentarios sobre esta encíclica como un llamado del papa Francisco hacia el uso de las fuentes renovables de energía y después de leerla comparto este punto de vista y lo reafirmo.
Si eres parte del círculo de feligreses te invito a leer este llamado del papa Francisco, si no perteneces ese círculo, considero importante leerlo y reconocer que hay aspectos innegables de cordura en su invitación a repensar la forma en que en los pasados siglos hemos utilizado los recursos de nuestro planeta.

Una versión previa de artículo fue publicada el día 1 de Julio en la Unión de Morelos

miércoles, 1 de abril de 2015

Periodismo ciudadano y científico

Para poder construir una sociedad dentro de un esquema de bienestar social y con base en conocimiento, es urgente la necesidad de mantener colaboraciones entre científicos y periodistas o comunicólogos. En reiteradas ocasiones muchas personas hemos manifestado que necesitamos tomar decisiones basadas en el conocimiento y deseamos contribuir a ello. Sabemos que en nuestro país tenemos déficit de personas capacitadas, basta reiterar que nos hacen falta como el doble de científicos profesionales para poder estar a la par de otros países, digamos Brasil y mucho más para tener la misma densidad de científicos en términos de la población de países con mayor índice de bienestar.
En este contexto, les comento que acepto con gusto participar en actividades colaborativas con periodistas o comunicólogos, ya que considero que ellos pueden desarrollar de una mejor forma la comunicación de los nuevos conocimientos que generamos los científicos. Así el pasado mes de marzo la Dra, Rosaura Ruiz, de la Facultad de Ciencias de la UNAM, me invitó a participar en el 4to Taller Jack F. Ealy de Periodismo Científico al cual asistí con agrado. Participé en la mesa de cambio climático con la charla de energías renovables y la mitigación del cambio climático.
En esta plática comenté que estamos viviendo un cambio climático antropogénico, en una situación de marcada pobreza extrema en nuestra población (México tiene más de 50% de pobres); además estamos agotando los recursos naturales: los bióticos, los minerales los hidrocarburos, etc. Tenemos desarrollo económico para unos cuantos, México genera ricos muy ricos, pero hay muchos pobres. La buena noticia es que en México tenemos un sector científico profesional, es decir, un sector científico que genera conocimiento de su entorno. En la actual situación donde hay científicos profesionales y divulgadores profesionales; pero todavía sin llegar al número adecuado para el tamaño de nuestra población necesitamos construir una alternativa.
En aquella ocasión comenté que aunque tenemos conocimiento del impacto de lo que hacemos y que también sabemos cómo mitigar este impacto negativo, no lo hemos podido transmitir a la población en general.
Déjenme comentar parte de nuestra precaria situación. Hoy en día estamos agotando todos los recursos y los estamos utilizando como si fueran eternos. Sabemos que el planeta es finito y todo se acaba, todos ustedes están usando automóviles, televisiones, refrigeradores, celulares, etc. Todo ello consume recursos naturales y no necesariamente de una manera renovables. Es decir, estamos acabando con algunos recursos naturales. Dada esta situación, surge la pregunta: ¿quién nos dio el derecho de utilizar el petróleo que está en el subsuelo y quemarlo? Se dice que lo pagamos pero, ¿quién nos dio el derecho a quitárselo a las futuras generaciones? Nosotros lo estamos quemando y las personas que vivan dentro de 200 años van a tener que secuestrar el carbono liberado por nosotros aunque no hayan quemado ese petróleo. Esta es una pregunta para la conciencia, pero al mismo tiempo para los licenciados en derecho preocupados por la sustentabilidad. Como ya lo he mencionado varias veces, esto parece ser un ejemplo del fenómeno llamado “tragedia de los comunes”. Cuando en el año 1900 se empezó a quemar el petróleo no se conocían los efectos, ahora precisamente el efecto de estar quemando el petróleo está cambiando el nivel del mar, está cambiando la salinidad del mar, está cambiando nuestro entorno. Estamos cambiando nuestro planeta y quién nos da derecho a eso. Tenemos que pensar en qué es lo que está pasando.
Desde mi punto de vista necesitamos convencernos y empezar a tomar acciones que ayuden a mitigar nuestro impacto, acciones que disminuyan nuestra huella ecológica; pero antes tenemos que conocer la problemática y sus posibles soluciones.
A pesar que pareciera que la tecnología nos está orillando a cambiar nuestro planeta, estoy convencido que una tecnología basada en el conocimiento integral de los procesos que desencadena es precisamente una herramienta que nos brinda la posibilidad de desarrollarnos sustentablemente: tener bienestar social, desarrollo económico y sana convivencia con la biota.
Quiero comentarles que las fuentes renovables de energía son un mecanismo acelerador de la economía. Recordemos que las fuentes renovables de energía son aquellas fuentes que se utilizan a una tasa menor de la que se produce,.es decir, que no vamos a usar más energía de la que podemos recuperar. Con el petróleo no es así, el petróleo lo quemamos y no estamos esperando millones de años para que se forme nuevamente. Recordemos nuestro planeta está cerrado y todos los biólogos, ecólogos, oceanógrafos, es más, todo mundo está de acuerdo en que la tierra es finita, lo único que le entra es la energía del Sol. Es más el petróleo es energía del Sol almacenada por organismos vivos y preservada por millones de años. La energía solar, tanto fototérmica como fotovoltaica, la energía eólica, la energía geotérmica son fuentes de energía que se pueden utilizar ya. No tenemos que esperarnos. Hoy podemos calentar agua con calentadores solares y generar electricidad con paneles fotovoltaicos. México genera electricidad con grandes turbinas eólicas, tiene plantas geotérmicas y solares y algunas plantas generadoras de electricidad con biogás, producto colectado en rellenos sanitarios. Esto es una realidad tenemos que comunicarlo para que las personas puedan decidir y optar. Hay tarifas que cuestan más que poner fotovoltaicos a los precios actuales, ¡imagínense dentro de un futuro!
Este escrito es una muestra de lo que deberíamos hacer en conjunto los científicos y los periodistas o divulgadores. Este escrito es un ejemplo de un ciudadano que desea comunicar lo que sabe y conoce.
Recordemos que el periodismo ciudadano se hace por ciudadanos deseosos de compartir información con otras personas. La ciencia ciudadana es una actividad humana con el objetivo de generar conocimiento por parte de ciudadanos siguiendo una metodología. Considero estamos listos para conjuntar esfuerzos y crear un periodismo y ciencia ciudadanos.
Este no es un llamado individual, existen actualmente organismo que promueven este tipo de actividades. Por ejemplo: La Unión de Morelos, Academia de Ciencias de Morelos y Más ciencia para México, en Twitter hay muchísimos ejemplos; @MasCienciaMx, @ciencia140, @CienciaUAEM106, @_masUNAM, @Erenovables, @aggregatte, etc. son algunos casos, y así podemos mencionar muchos más. Considero importante que nosotros mismos comencemos a seleccionar nuestra fuentes de información para poder decidir con base en el conocimiento. Hacia un periodismo ciudadano y científico para construir la sociedad del conocimiento.

Una versión resumida de este artículo fue publicado el día 1 de Abril en el periódico la Unión de Morelos.

miércoles, 4 de marzo de 2015

Del Sr. Funcionario a la solución de la tragedia de los comunes

El día de hoy quiero insistir en la importancia de construir esquemas organizativos que permitan contender con la problemática compleja a la que nos enfrentamos en nuestro planeta. A lo largo de la historia las organizaciones humanas han sido fundamentalmente jerárquicas. Incluso en las democracias los elegidos se invisten de títulos que recuerdan a los títulos nobiliarios. Por ejemplo, la forma de dirigirnos a los miembros del congreso en los países democráticos tiene una carga cortesana: nos referimos al Sr. Senador Menganito, al Sr, Diputado Sutanito, al Sr. Presidente Municipal Perenganito, lo mismo hacemos con los presidentes y gobernadores. Para mi es claro que todos estos puestos fueron otorgados por el voto directo de los electores y el nombramiento no siempre confiere distinción a las personas diferente a la de haber sido electos. Claramente esto no es así para los reyes y emperadores que por “derecho divino” les fue conferido el cargo o título. Aquí no me voy a referir a lo justo de ese nombramiento divino, me concretaré a comentar los aspectos de las democracias o de las designaciones.
Desde mi punto de vista hay organizaciones y más concretamente actividades y tareas sociales que deben ser realizadas por entes jerárquicos, mencionemos, por ejemplo, la aplicación de la ley en sanciones a faltas. Sin embargo, hay muchas otras tareas que requieren del concurso del acuerdo social. Pongamos como ejemplo: la convivencia social en un parque de cualquier ciudad, si el parque fuera muy grande y con una gran diversidad de lugares, atractores y entornos, quizá no se requiriera el concurso del acuerdo; pero generalmente son pequeños, así que un buen parque tiene áreas para practicar deportes, otras para juegos infantiles y otra para estar. La definición de estas áreas y su distribución puede ser motivo de conflicto entre la comunidad, pero seguramente se puede llegar a un acuerdo si se busca una buena administración de esta área de uso y disfrute común. Otro ejemplo puede ser el propio instituto donde trabajo, o cualquier otra entidad de investigación. Ahí comparto instalaciones con 67 académicos y más de 300 estudiantes y 80 trabajadores administrativos para desarrollar nuestras labores todos estamos de acuerdo en que se requieren aulas y laboratorios, pero también para contribuir un desarrollo integral de toda la comunidad se requieren instalaciones recreativas y deportivas. Esto último ya entra en conflicto con lo primero. Se requiere de mantenimiento tanto para los laboratorios como de las aulas; pero también es necesario prestar atención a las otras instalaciones. Es más déjenme exponer un tema mucho más específico. Para hacer investigación los académicos del instituto solicitan donativos a muchas instituciones y todos recibimos dinero para desarrollar proyectos de investigación. Cabe decir que la mayor parte del presupuesto operativo de los institutos de la UNAM proviene de fuentes externas a la misma UNAM, es decir, los académicos necesitamos concursar por apoyo de muy diversas organizaciones. Con estos apoyos compramos equipos, algunos muy costosos que pasan a formar parte de la infraestructura del instituto. Dada esta situación tenemos al menos dos posibles conflictos. Los académicos de mayor antigüedad pueden tener más espacio para colocar más equipos, por otro lado estos equipos requieren de mantenimiento y la mayoría de los proyectos tienen una vigencia menor a la vida útil de los equipos; por lo tanto se requiere el pago de mantenimientos con cargo al presupuesto del instituto, que en principio es para todos los académicos. Este tipo de conflictos es conocido como la administración o gobernanza de los comunes. La premio nobel de economía Elionor Ostrom escribió un libro titulado “Governing the Commons” muy interesante donde analiza la gobernanza de los comunes y concluye, al igual que Donella Meadows en el libro, que ya he comentado, “Thinking in Systems”,que este tipo de conflictos pueden ser solucionados desde la teoría de sistemas. En particular, la solución involucra definir reglas claras de uso, mantenimiento y equidad de largo plazo, así como cuotas de recuperación para mantenimiento y reparto de áreas de uso. Todo esto con la finalidad de obtener beneficio social maximizado en lugar de extraer beneficio individual con marginación para muchos. En otras ocasiones he propuesto organizaciones horizontales que promuevan la participación de las personas involucradas.
Fundamentalmente la educación y exhortación a los usuarios para que ellos entiendan las consecuencias del abuso de los recursos son las herramientas que proponen. También la implementación de acciones de retroalimentación para enfatizar mediante la concientización del uso de los recursos y para que colectivamente se sancione los posibles abusos. Una acción también importante es alinear a los actores hacia una meta común de largo plazo en lugar de seguir las metas individuales, generalmente de corto aliento. Señalan como opciones la auto-organización y auto-gobierno como alternativas una vez que se cuente con credibilidad, compromiso y mutua vigilancia de los recursos compartidos. Todo esto apunta en dirección opuesta a mis frases del principio donde anotaba la costumbre que tenemos de otorgar títulos nobiliarios a las personas encargadas de defender los intereses de las comunidades y sugerir acciones verticales que no siempre son adecuadas ni comprendidas por la comunidad.
Debemos construir organizaciones con personas capaces de aportar al bien social. Espero estas líneas nos indiquen que los problemas sociales no se resuelven con tomas de decisiones autoritarias o democráticas, sino mediante el concurso, compromiso, participación, convencimiento y educación sobre las diferentes formas de resolver el conflicto que nos ocasiona compartir el la calle, la colonia, la ciudad, la región, el estado, el país y finalmente nuestro planeta, ya que todos son finitos. Quizá el Universo no lo sea.

Una versión resumida de este artículo fue publicado el día 4 de Febrero en la Unión de Morelos