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miércoles, 5 de febrero de 2025

Acciones de todos los días

En estos días, mucha de la atención del gobierno federal, de la comunidad política y económica del país se ha centrado en las políticas proteccionistas y agresivas de Donald Trump. Es más, ya la comunidad científica y académica se está manifestando y denunciando que esta política no conduce al bienestar social. Las propuestas del presidente Trump se dirigen a promover la discriminación y segregación de la población en lugar de buscar el bienestar colectivo. 
El día de ayer, martes, rumbo a la oficina estaba escuchando un pódcast del “The Economist” donde estaban hablando de la reciente muerte del expresidente de E.E. U.U., Jimmy Carter, y mencionaban que muchas personas consideran su período como una presidencia sin logros. Yo lo veo como un período donde se enfrentó la primer crisis energética y que su llamado a ahorrar energía no le gustó a la población acostumbrada al despilfarro.

Imagen generada con inteligencia artificial mediante la frase "In the picture, a diverse group of people walks towards a utopian horizon. Each figure represents a different aspect of humanity, showcasing the modern world's diversity. In the image appear European, Latin American figures . The horizon holds a promise of hope and happiness in the distance. This scene is depicted in a stunning painting, where vibrant colors and intricate details bring the image to life. The overall quality of the artwork is exceptional, capturing the essence of unity and optimism beautifully." en leonardo.ai

Lo he dicho muchas veces, la cantidad de energía per cápita que la población estadounidense usa es mucho mayor a la energía per cápita de la mayoría de los países en este planeta. La propuesta de bajar un poco la temperatura del termostato en invierno y a subirla un poco en el verano, son acciones que se debería promover en todo el mundo. Es claro que la comodidad es uno de los fines del bienestar, pero el estar con ropa ligera en el invierno y con suéter en el verano no son comportamientos razonables.
Lo mismo sucede otro recurso que hoy en día lo hemos estresado, el agua. Tanto en su uso desmedido por algunos segmentos de la población como por algunas otras industrias o sectores productivos que no miran las actuales condiciones de sobreexplotación de nuestros acuíferos en muchas regiones del país.
Ahora estoy viviendo en una ciudad, Londres, donde para desarrollar nuestras actividades cotidianas se requiere de climatizar los lugares donde las hacemos. Hemos decidido usar suéter en el departamento donde habitamos para evitar el despilfarro de energía. En forma realista, esta acción es sencilla y no requiere de mayor esfuerzo. Todas las personas podríamos adecuarnos a este tipo de situación que no impactan en nuestra comodidad.
Por supuesto que las empresas también tendrían que adoptar acciones de eficiencia en su producción con lo que disminuirían sus costos y disminuirían la presión sobre los recursos que hoy hacemos con nuestras actividades cotidianas.
Otro tema similar a los anteriores, es el uso desmedido de materiales no reciclables o de un solo uso en la vida cotidiana. Podemos adoptar una acción selectiva de lo que compramos, al mismo tiempo que las industrias o empresas definan políticas comerciales de un mejor uso, reuso y reciclado de sus productos o de los empaques para proteger sus productos. La valorización de nuestros desechos es una de las acciones pendientes que hoy tenemos. Debemos ser conscientes de que el problema de nuestros desechos no lo resolvemos poniéndolos en la basura. Es ahí donde verdaderamente le creamos un problema a la sociedad, es imperioso que nos hagamos responsables de nuestros materiales de uso y evitemos a toda costa enviarlos a la basura buscando las mejores opciones para reuso y reciclaje o compostaje.
No se trata de decir, yo lo puedo pagar; ya que la verdad es que NO. Los costos ambientales los pagarán las generaciones que vienen y esas futuras generaciones ni siquiera usaron los recursos que hoy dilapidamos o que las generaciones que vivieron en el siglo pasado usaron de manera ineficiente e irresponsable.
Estos son problemas que no vemos una solución sencilla, pero que merecen las acciones de cada persona para colaborar y promover que nuestras actividades tengan el menor impacto negativo en nuestros alrededores. 
Los problemas actuales de una parte de la población mexicana o latinoamericana se refieren a la persecución de la que son víctimas cuando solamente desean poder trabajar para optar por una vida con mayor número de satisfactores. Es apremiante que emerja la solidaridad con estas poblaciones en riesgo.
La situación no es fácil de resolver, pero podemos diseñar acciones que apunten a su solución desde el ámbito individual y proponer estrategias regionales o globales en concordancia con el bienestar de todas las personas. Recordemos que en la actualidad nada está lejos y la interconexión entre todas las regiones del planeta cada vez es más evidente. Escojamos acciones de todos los días que se dirijan hacia aportar para el beneficio de las personas y de las otras especies que habitan este planeta.

Este artículo fue publicado el día 5 de febrero en el periódico la Unión de Morelos.

miércoles, 3 de enero de 2024

Los mejores deseos renovables para 2024

Iniciemos este año con ánimos para transitar a una sociedad donde el bienestar social sea la situación que prevalezca en la mayoría de las comunidades del mundo. Esta frase está en concordancia que los buenos deseos que normalmente imperan en estas fechas. Nuestros saludos en estos días se llenan de estas frases de aliento, esperanza y ganas de compartir felicidad y bienestar con quienes nos rodean.
En este sentido, también deseo que iniciemos verdaderamente la transición hacia el uso de las fuentes renovables de energía. En particular, debemos estar atentos al llamado que hace la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA) que señala que la forma caminar hacia los objetivos del Acuerdo de París es triplicar la energía renovable y duplicar la eficiencia energética para 2030. En el entorno mundial durante el 2022 se produjo el mayor aumento anual jamás registrado en energía renovable, que ahora representa el 40 % de la capacidad de energía instalada mundial. Sin embargo, la escala y el alcance del despliegue de energías renovables entre diferentes sectores y regiones son desiguales y no alcanza una trayectoria justa y equitativa de 1.5°C. En México, y la zona de América Latina este aumento fue mucho menor. 

Imagen generada con inteligencia artificial mediante la frase "detailed city landscape with solar photovoltaics, wind turbines, green walls on buildings, road with bicycle lanes, trees and flowers on the side walks and happy people under a sunny sky and mountains on the horizon" en leonardo.ai

Como lo he mencionado antes, necesitamos eliminar gradualmente los combustibles fósiles para apegarnos lo más posible al escenario de 1.5°C que es el de menor daño para la población mundial.
En este sentido, se requerirá de una inversión cuantiosa que muchas regiones de América Latina y, en especial, de México. Por esta razón, las regiones del sur global buscaron la implementación del fondo para la transición energética justa en la COP 28. Ya hay regiones que se han beneficiado de estos programas. Por ejemplo podemos citar a Sudáfrica con 8.5 mil millones, a Indonesia con 20 mil millones, a Vietnam con 15.5 mil millones y a Senegal con 2.7 mil millones  de USD. No he encontrado datos para nuestra región, si los hay, seguramente los montos son mucho menores.
Por estas razones, considero que las personas que desean participar en las próximas elecciones y actualmente están formulando sus propuestas de gobierno deben incluir propuestas para la sustitución de los combustibles fósiles por fuentes renovables de energía y solicitar apoyos de estos fondos internacionales.
En particular, dado que Cuernavaca y todo el Estado de Morelos tienen un clima soleado es ideal para el desarrollo de la energía solar. El gobierno local podría invertir en la construcción de plantas de energía solar para generar electricidad renovable. Estas acciones se pueden materializar para sectores en específico, por ejemplo los organismos de agua potable pueden instalar sistemas fotovoltaicos y con ellos disminuir grandemente su costo de electricidad y por tanto el pago por este servicio. Es muy importante hacer notar que en los últimos 13 años los precios de los paneles fotovoltaicos han caído en un 80 % y que al incluir los costos de instalación los sistemas fotovoltaicos han disminuido su costo en un 50 %. Lo que hace más de una década era impagable hoy en día es totalmente posible desde el punto de vista técnico y económico.
Ya mencionaba en las semanas pasadas, que la electrificación del transporte es una de las acciones necesarias para incrementar la calidad de vida en nuestra región. Si a esta medida añadimos la reglamentación para que las organizaciones concesionarias del transporte generen su propia electricidad con fuentes renovables estaremos caminando en la dirección correcta. Para la implantación de estas mediadas se requiere financiamiento, que puede ser negociado con organizaciones de crédito públicas o privadas y apalancadas por los financiamientos internacionales disponibles. En este sentido, la gestión por parte de las personas que ocupen los diferentes niveles de gobierno debe estar encaminada hacia estas opciones de financiamiento internacional que no necesariamente requerirán de fondos gubernamentales.
Estos son ejemplos sencillos de la gestión gubernamental que debe considerar el desarrollo de políticas energéticas sustentables instrumentando estrategias y marcos regulatorios que fomenten la inversión en energías renovables. Gestionar con la CFE, la expansión de la infraestructura necesaria para la generación de electricidad distribuida y descentralizada, en particular transformado la red de transmisión y distribución en una red inteligente y actuante. Los gobiernos locales, en colaboración con los medios de comunicación y las instituciones educativas y de investigación, pueden desarrollar campañas educativas para concienciar a la población sobre la importancia de la transición hacia las fuentes renovables y sus bondades económicas en el mediano y largo plazo.
En particular, los gobiernos locales pueden incorporar criterios de sustentabilidad y preferencia por las fuentes de energías renovables en sus adquisiciones y establecer estándares verdes en la construcción y renovación de la infraestructura pública que aborden.
Estoy convencido que este tipo de acciones implementadas de manera coordinada con las comunidades promoviendo su participación contribuirá de manera significativa a la transición hacia una matriz energética sustentable en Morelos, México y en general en la región de América Latina. Por supuesto estoy comprometido para colaborar con planes y programas en estas líneas de acción.
Estos son parte de mis buenos deseos para este año que comienza pensando en el futuro de la juventud de la región que merece disfrutar del bienestar social.

Una versión previa de este artículo fue publicada el día 3 de enero en el periódico la Unión de Morelos.

miércoles, 22 de noviembre de 2023

La electrificación en nuestro país, podemos empezar con los ferrocarriles

¿Cómo nos vemos y vislumbramos el futuro del uso de la energía en México? A esta pregunta muchas veces contestamos con algunas ambigüedades y otras veces nos comparamos con otros países que tienen otros comportamientos sociales o económicos. Para analizar cómo usamos la energía y vislumbrar un mejor futuro, podrías ser adecuado compararnos con países de América Latina. Esta comparación la podemos ver al revisar la perspectiva energética de América Latina que elaboró la Agencia Internacional de Energía (IEA) y salió publicada este mes de noviembre.
Antes de proceder con la información es importante resaltar que América Latina y el Caribe abarcan una región grande y diversa en términos de desarrollo económico y recursos naturales. Esta región es rica en combustibles fósiles y energía renovable, así como en minerales críticos. En aspectos energéticos la diversidad se observa en el aprovechamiento de los biocombustibles en Brasil, la energía hidroeléctrica en Brasil, Venezuela, México, Colombia, Argentina y Paraguay, o en la abundancia de recursos solares y eólicos de alta calidad en Brasil, México, Chile o Argentina. En cuanto a materiales, se observa abundancia de materiales como el cobre o litio en Chile, Perú y Argentina. También tiene todavía recursos de petroleros y de gas natural en Venezuela, Brasil, Colombia, Argentina, México o Guyana. Así podemos decir que la región de América Latina y el Caribe está bien posicionada para prosperar a medida que avanzan las transiciones a energías renovables y contribuir a la seguridad energética global y los objetivos climáticos.

Imagen generada con inteligencia artificial y la frase "high contrast portrait of a field with different renewable energy plants in a Latin American environment for example solar, wind, geothermal and hydro plants and crops and farm animals around the field" en leonardo.ai

Los combustibles fósiles representan alrededor de dos tercios de la combinación energética de la región, cifra considerablemente inferior al promedio mundial del 80 %, gracias a la participación del 60 % de las energías renovables en la generación de electricidad en la región. La energía hidroeléctrica por sí sola representa el 45 % del suministro eléctrico de la región. En Costa Rica y Paraguay, casi todo el suministro eléctrico proviene de fuentes renovables. Los combustibles fósiles dominan en muchos sectores de uso final y el petróleo es, en particular, el combustible principalmente utilizado en el transporte. Sin embargo, la proporción de biocombustibles en el transporte por carretera es el doble del promedio mundial. América Latina y el Caribe representaron el 5 % de todas las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero (GEI) relacionadas con la energía desde 1971, mientras que representaron el 9 % del PIB mundial durante el período. Hoy en día, la región es exportadora neta de petróleo crudo y carbón, pero importadora neta de productos derivados del petróleo y gas natural. En la región, junto con Brasil somos los que utilizamos más energía, pero en términos de la densidad energética no somos más productivos. Recordemos que la densidad energética nos dice cuánta energía se requiere para producir un USD de riqueza de acuerdo con el PIB. Veamos siguientes datos: México y Brasil usan 1.13 y 1.17 kWh/USD mientras que Costa Rica solamente 0.88 kWh/USD y Estados Unidos 1.48 kWh/USD. Con estos datos inferimos que México y Brasil son más eficientes en la producción de riqueza que Estdos Unidos, pero que sorprendentemente Costa Rica es aún más eficiente.
A pesar de este dato, el componente de hidrocarburos de la mezcla energética de México (total energy supply mix) es el más alto de los países analizados por la IEA en el reporte de América Latina.  Mientras en México cerca del 80 % de generación eléctrica es con combustibles fósiles, en la región de América Latina y el Caribe es solamente del 60 %. México y Brasil producen más de la mitad de los gases de efecto invernadero asociados a la generación y uso de energía. En mi opinión podríamos tener una mezcla más inclinada a las renovables y disminuir significativamente estos gases.
De la región somos el país que más importa gas natural y por ende somos dependientes y para nada soberanos en temas de energía. Importamos la mayor cantidad de gas natural de un solo país, de Estados Unidos. De hecho, solamente somos exportadores netos de petróleo, pero importadores netos de gas natural y carbón. Así que es una falacia el pretender que seamos autosuficientes de energía al refinar petróleo para producir gasolinas. A pesar de lo que se dice la gasolina aumentó un 8 % del 2021 al 2022.
El sector que más consume energía es el transporte. Por lo tanto, promover la transición hacia la electromovilidad es una de las tareas pendientes. Con esta visión es importante promover los ferrocarriles de pasajeros; pero solamente si se usa energía eléctrica para moverlos de otra forma es inadecuado. 
El actual borrador de la Estrategia de Movilidad Eléctrica propone que para el 2040 los vehículos de pasajeros serán eléctricos o híbridos enchufables y que para el 2050 serán totalmente eléctricos. Insisto la idea de promover los ferrocarriles eléctricos para pasajeros es una buena idea, pero no se ha dicho de esta manera. Espero que se promulgue esta estrategia con estos compromisos.
Debemos recordar que nuestras posibilidades para producir electricidad mediante energía solar fotovoltaica está distribuida prácticamente en todo el país y la factibilidad generación con energía eólica también es sustancial si se considera el recurso costa afuera. Tenemos una oportunidad en la definición de nuevas forma de financiamiento para los proyectos renovables. Esto se observa cuando notamos que la composición del costo nivelado de electricidad es de casi el 50 % para el financiamiento, el 30 % costo de capital y solo el 20 % de mantenimiento y operación. Es decir, quienes más incrementan el costo de la electricidad son los créditos, una oportunidad para definir novedosas formas de financiar los proyectos renovables. Si se disminuyen estos costos habrá solicitudes y por lo tanto volumen.
Al continuar revisando el reporte de la IEA, para mi sorpresa, la producción de litio o sus reservas no fueron significativas en nuestro país de acuerdo. Así que la minería del litio no es significativa. 
Otro dato sorprendente es que hemos disminuido en el uso de energía limpia para cocinar y pasamos de un 17 % en 2010 a casi el 20 % en 2022, es decir, estamos condenando a una mayor proporción de la población a aspirar los nocivos gases de la combustión en lugar de transitar hacia la electrificación.
Con estos datos, considero que podemos impulsar la electrificación en nuestro país y en toda la región de América Latina.


Una versión previa de este artículo fue publicada el día 22 de Noviembre en el periódico La Unión de Morelos.

miércoles, 13 de julio de 2022

Electrificación y flexibilidad del sector energético

En el ámbito energético en México durante los primeros meses de este año, la discusión se centró en la propuesta del ejecutivo para hacer una reforma del sector eléctrico. En mi opinión, nadie ganó con el resultado de esa estrategia política. Si bien al Reforma Energética del sexenio pasado tiene puntos para mejorar, la propuesta de este sexenio no atendía esas deficiencias y si retornaba a un modelo centralizado que para nada beneficiaba a la población en general. La propuesta seguramente iba a incrementar la contaminación con la que el sector energético contribuye y para nada utilizaba los aspectos de generación distribuida con renovables que posibilitan la democratización de la energía. 
Así que en México necesitamos una verdadera política energética que utilice las características de las fuentes distribuidas que en la actualidad están disponibles y son partes inherentes de las fuentes renovables. Es urgente una reorganización del sector energético que considere a las fuentes renovables y los aspectos sociales y organizacionales específicos de cada región.
Tenemos que decir que esta reorganización es una tarea que se está emprendiendo en todo el mundo. Las necesidades de esta reorganización se refieren a problemas a corto plazo tanto como a largo plazo. La guerra que Rusia desembocó contra Ucrania ha puesto en alerta a Europa que depende del suministro del gas ruso para atender la demanda de energía de su población. Para atender esta situación en Europa se están llevando a cabo medidas urgentes para contender con esta amenaza. Podemos aprender y contribuir con propuestas y estudios en el ámbito internacional.
Ante esta situación, la Agencia Internacional de Energía Renovable (IRENA) lanzó en su reporte sobre la reorganización del sector energético para transitar hacia una sistema energético sustentable. Este reporte enfatiza algunos aspectos que comentaremos.

Taxi electrico with solar panels - Mexico City

Los sistemas de energía requieren estructuras organizativas enfocadas a la transición energética, dado que obedecen a las características centralizadas de los combustibles fósiles y se centran en la energía y no en los usos de ellas. Para conseguir la transición se requiere de un sistema con enfoque holístico que aborde las interacciones a través de las diferentes dimensiones que tiene el uso de la energía: económica, social y natural.
La necesidad de transitar a un sistema energético sustentable trae desafíos y oportunidades para los sistemas de energía. Las implicaciones de la transición incluyen el dominio de la generación de energía renovable variable (VRE), de componentes y reglas flexibles, más uso de los recursos energéticos distribuidos, un papel más activo para las personas que usamos energía y un impulso en la recopilación e intercambio de datos mediante la digitalización.
La estructura organizativa de un sistema de energía debe anticipar y adquirir la capacidad y la infraestructura necesarias, considerando los límites socioeconómicos y ambientales de cada región, para atender los usos de energía. Las estructuras actuales fueron concebidas y puestas en marcha para cumplir los objetivos de la era de los combustibles fósiles con modelos centralizados y súper regulados. Ahora necesitan adaptarse a los requisitos y al contexto de la transición energética.
La dicotomía entre sistemas de energía “regulados” y “liberalizados”, no es tal, como lo he mencionado con anterioridad, debemos promover sistemas que se adapten al entorno con una hibridación de estas dos visiones. Hoy en día, no tenemos toda la información necesaria para conseguir estas combinaciones, es necesario construir infraestructura que genere y procese datos para conseguir un sistema energético actuante con información de quienes lo usan. 
Ya en ocasiones anteriores, había comentado la necesidad de contar con sistemas de decisiones democráticas y centralizadas en el mismo sector energético, precisamente son estos sistemas, que junto con la estructura híbrida, deben facilitar la transición a las renovables con infraestructura actuante en todos los niveles de la generación, transmisión y distribución de la energía. Esta infraestructura actuante también debe ser alimentada por información multinivel desde los datos meteorológicos globales hasta las costumbres de cada persona.
Estas interacciones multinivel demandan encontrar un balance entre la competencia, la regulación y la colaboración de cada actor involucrado.
La propuesta general de IRENA es promover la electrificación y la flexibilidad del sector eléctrico tanto en la parte de la demanda como en la parte usuaria. 
Efectivamente, requerimos minimizar la quema de combustibles y eso involucra a la electrificación, pero debemos caminar de acuerdo a las capacidades de los diferentes entornos naturales y sociales, por lo tanto, necesitamos de flexibilidad. 
Este último aspecto era uno de los que se olvidaban en la propuesta de reforma eléctrica. La rigidez era su columna vertebral, pero las columnas vertebrales naturales eficientes son flexibles.
Les invito a leer el reporte de IRENA a profundidad y encontrarán que podemos implantar una serie de acciones en todos los niveles, desde nuestros hogares, pasando por los lugares de trabajo, en las empresas e industrias, en las escuelas, en el transporte y las autoridades en los diferentes niveles de gobierno también tiene mucho que aportar con regulaciones flexibles que promuevan la transición a las energías sustentables.
Este artículo fue publicado el día 13 de julio en el periódico la Unión de Morelos.

miércoles, 28 de abril de 2021

Prefiero las renovables a la nuclear

Han pasado diez años desde el accidente en la planta nuclear de Fukushima. Como consecuencia de un terremoto en el océano Pacífico se produjo un tsunami que provocó la fusión de los tres reactores de la planta nuclear de Fukushima. Este accidente ha sido el accidente más grave en el ámbito internacional. Aunado a esto, las recientes conjeturas sobre el manejo de la planta de Laguna Verde nos alertan sobre los riesgos inherentes a las planteas nucleares para generar electricidad (termonucleares o nucleoléctricas).
Han pasado diez años desde el desastre de Fukushima y la comunidad científica continua aprendiendo sobre los impactos que todavía se están manifestando. Los efectos de la radiación residual y del transporte de los isótopos radiactivos en los ecosistemas todavía requiere mayores estudios. Por supuesto de las alternativas de cómo mitigar en el futuro este tipo de accidentes  son temas de investigación actual. Por ejemplo, hoy en día se debate si es adecuado que Japón diluya el agua contaminada en el océano. 
A continuación comentaré algunos de los estudios en revistas científicas a los que cualquier persona puede acceder mediante la Internet. 
Los estudios científicos empezaron a ser publicados aproximadamente un año después del accidente, estos estudios son necesarios para diseñar las acciones para mitigar los daños. Así, uno de los primeros artículos versa sobre los productos radioactivos de las reacciones de fisión que se liberaron al ambiente. Se encontraron ampliamente distribuidos isótopos radioactivos volátiles de Telurio, Iodo, y Cerio en la región de Fukushima y de las prefecturas adyacentes del este de Japón. También se encontraron actinoides como el Plutonio tanto en la atmósfera como en el suelo del noroeste y el sur de la Planta termonuclear de Fukushima. 
Los primeros efectos en el ambiente natural empezaron a ser reportados un año después y se encontró que tanto las hojas como las ramas que se encontraban en el suelo del bosque presentaban altas concentraciones de isótopos de Cerio radioactivo y que estos isótopos eran transmitidos al suelo para su mayor dispersión. Por lo tanto, era necesario la remoción de la capa orgánica más resiente en el suelo. Esta medida de mitigación trae consecuencias para la salud del ecosistema, pero menores a las que produce la contaminación radioactiva. Un año después se reportaron mediciones del isótopo radiactivo del Iodo en personas evacuadas de la zona, encontrándose actividad del isótopo en la tiroides en el 74% de los estudiados.
Los daños causados por la radioactividad liberada al ambiente son de largo plazo en las personas, pero pueden ser analizados en forma más temprana en otras especies. Por ejemplo se encontraron daños fisiológicos y genéticos en una mariposa común en el Japón (Zizeeria maha). En mariposas que se colectaron en mayo 2011 mostraron leves anomalías, en cambio su descendencia presentó anomalías más graves, que fueron heredadas a la siguiente generación. En cuanto a estudios realizados en animales más parecidos a las personas, podemos encontrar una investigación en monos salvajes japoneses (Macaca fuscata) de los bosques alrededor de la ciudad de Fukushima y a unos 70 km de la planta nuclear de Fukushima publicado en 2014. En ellos se encontraron significativamente menores conteos de hemoglobina, células rojas y blancas en la sangre en comparación con monos localizados a una distancia de 400 km de la planta nuclear. La reducción de la células en la sangre también fue reportada en población infantil después del accidente de Chernobyl. Aunque los conteos bajos de las células de la sangre no necesariamente indican un riesgo en la salud, si sugieren que el sistema inmune está comprometido y la susceptibilidad a enfermedades o epidemias aumenta. También se encontró (2016) la incorporación de isótopos radioactivos de Estroncio en los dientes de ganado abandonado durante la evacuación de la zona cercana a la plata nuclear de Fukushima y se pudo asociar su concentración en los dientes a la contaminación radioactiva en el ambiente. En la comida también se ha podido encontrar contaminación radioactiva causada por el accidente nuclear. Por ejemplo, los hongos secos en la prefectura de Iwate (aproximadamente unos 200 km de Fukushima) presentaron concentraciones de isótopos radioactivos de Cesio mayores una y media veces  a las de otros lugares de Japón. Sin embargo la contaminación con isótopos de Cesio en Japón es conocida con anterioridad. La explosiones de las bombas nucleares todavía muestran sus impactos en las diferentes regiones. La contaminación radioactiva tiene implicaciones a muy largo plazo.
Después de casi una década, el cáncer de tiroides en la población infantil muestra una correlación positiva con los niveles de contaminación radioactiva en el ambiente. 
Estos resultados son solo una muestra de la vastísima literatura científica que muestra la contaminación radioactiva causada por este accidente. 
En una sociedad adicta la energía, la solución de generar electricidad en cantidades enormes y sin emitir gases de efecto invernadero parecía adecuada hace unos 40 años. Hoy en día, ante el desarrollo tecnológico de las fuentes renovables y de las posibilidades de almacenamiento en un proceso de disminución de precios, la centrales nucleares de fisión no son una alternativa a elegir. 
Desde mi punto de vista, las tecnologías actuales de fuentes renovables tienen un impacto mucho menor y de corto tiempo comparadas con los combustibles fósiles y las centrales nucleares. Por supuesto, la crisis económica provocada por la COVID-19 nos ha enseñado que podemos disminuir y distribuir nuestra demanda de energía. Así la eficiencia energética y el uso de renovables son un camino que debemos promover.

Este artículo fue publicado el día 28 de abril en el periódico la Unión de Morelos.

miércoles, 14 de abril de 2021

Las renovables van

Tenemos una buena noticia, en el mundo las fuentes renovables de energía están ganando terreno y cada año se instalan más plantas de generación renovable. De acuerdo con el reporte estadístico 2021 de la Agencia Internacional de Energía Renovable (IRENA) en el mundo se añadieron más de 260 GW de capacidad de fuentes renovables de energía en el 2020, incrementándose un 50 % adicional a la expansión que se realizó en 2019. Este dato sobrepasó a las estimaciones de mediados del año pasado al inicio de la crisis económica provocada por la COVID-19. Es de reconocer que todavía se instalan plantas de generación con combustibles fósiles, pero solamente fueron 60 GW de capacidad instalada con fósiles que es menor a un cuarto de la instalación de fuentes renovables. 
Por supuesto que debemos redoblar los esfuerzos para aumentar la eficiencia con la que usamos la energía y de ser necesario la ampliación de la capacidad de generación, debemos optar por las fuentes renovables.
Al anunciar estas noticias el director del IRENA, Francesco la Camera afirmó: “Estos números dicen una notable historia de resiliencia y esperanza. A pesar de los retos y la incertidumbre del 2020, las energías renovables emergen como una fuente de innegable optimismo para un mejor, más equitativo, resiliente, limpio y justo futuro”. Por supuesto comparto su opinión y considero importante redoblar los esfuerzos para construir ese futuro con bienestar social.
En particular, Francesco la Camera enfatizó que estamos comenzando la década de las energías renovables. Así es como en el mundo se observa que para salir de la crisis económica el impulso a las fuentes renovables es una alternativa real y posible. No solo los costos de la energía generada con renovables están disminuyendo día con día, sino que cada vez más las opciones renovables se adecuan al entorno natural y social construyendo caminos hacia la sustentabilidad. 
Parte de las buenas noticias son, que a pesar de la crisis económica provocada por la COVID-19, las opciones renovables están mostrando sus bondades y se están posicionando cada vez más en la selección de alternativas energéticas. Por supuesto, que la búsqueda de opciones eficientes siempre es preferible a la generación de energía, pero es claro que necesitamos generar energía para poder construir bienestar social.
Los datos son importantes y podemos afirmar que en nuestro país pasamos de tener en el 2011 una capacidad instalada de 13,480 MW a 28,358 MW en el 2020. De esta capacidad instalada en 2020, de acuerdo con los datos oficiales que comparte IRENA, observamos que 12,671 MW son hidroeléctricos, 8,128 MW corresponden a eólica, 5, 630 MW a fotovoltaica, termosolar aporta 14 MW, mientras que 1,010 MW son de bioenergía y de geotermia 906 MW para un total de 32.2 % de proporción de renovables en la generación eléctrica. 
Estas contribuciones de renovables diferentes a la hidroeléctrica son fundamentalmente aportadas por las personas y empresas que están convencidas de que es necesario contribuir para contender contra el cambio climático. Además de esta ventaja ambiental, para las personas y empresas es evidente que el costo de la electricidad generada con fuentes renovables es más barato que la generada con combustibles fósiles; de esta manera, salimos ganando quienes instalamos renovables en forma distribuida y quienes vivimos y respiramos un aire menos contaminado. Claramente, al definir estrategias de ahorro y uso eficiente de energía estamos disminuyendo los efectos negativos de nuestras actividades. 
Desde mi perspectiva es necesario un cambio en la política energética del país y que con ello decididamente fomente el uso de las fuentes renovables de energía. Este giro, además de los beneficios ambientales abrirá más empleos mejor remunerados y posibilitará de una manera más directa la democratización de la energía.
Sirvan estas líneas para motivación para, con ella, exigir un cambio de política energética hacia el bienestar social.


Este artículo fue publicado el día 14 de abril  en el periódico la Unión de Morelos.

miércoles, 31 de marzo de 2021

La transición energética es ineludible

La transición energética hacia las fuentes renovables de energía es ineludible a escala mundial. Sin embargo, en México se puede retrasar y con ello perder opciones de generar bienestar social como lo anhelamos. 
En estos textos he mencionado muchas veces que las fuentes renovables son una alternativa deseable con respecto a los combustibles fósiles y que el sistema energético mexicano debe transitar, sin demora, hacia estar basado en una matriz energética renovable, articulada por un sistema eléctrico de transmisión y distribución moderno e inteligente.
La semana pasada la Agencia Internacional de Energía Renovable (IRENA) publicó su informe preliminar sobre la Trayectoria hacia una transición mundial energética para circunscribir la temperatura promedio del cambio climático a 1.5 C . En este reporte preliminar, enfatiza que si bien la ventana de oportunidad para lograr la meta de mantener el compromiso del Acuerdo de París está cerrándose, las recientes tendencias en el ámbito internacional indican que las diferencias entre los compromisos nacionales y los logros están decreciendo. El compromiso global implica una disminución del 45 % de las emisiones de gases de efecto invernadero para el 2030 con respecto al 2010. De esta manera, las acciones que definamos en los siguientes 9 años son fundamentales.
Para lograr este escenario, IRENA considera que las fuentes renovables, la electrificación y la eficiencia energética serán los pilares de esta transición. En particular la sinergia entre las cada vez más baratas tecnologías renovables y la adopción creciente de la electrificación en las aplicaciones de uso final y del transporte son indispensables. Sí, la electrificación del transporte. Este es un llamado para la industria automotriz y su proveeduría mexicana que debe modificar sus productos para atender este mercado emergente o quedará relegada de la transición. Se espera que un 67 % del total de la reducción de las emisiones en el transporte sean originadas por la electrificación de estos sistemas.
Para lograr los compromisos nacionales que nuestro país refrendó recientemente, debemos triplicar o cuadruplicar la generación eléctrica con fuentes renovables para conseguir al menos 90 % para el año 2050. Notemos, este compromiso no será visto por quien escribe y algunas personas lectoras de estas líneas, pero que podemos contribuir para lograrlo y dejar a la actual juventud una situación menos alarmante. Aquí es importante destacar que se plantea que las fuentes renovables no variables deberán aportar del orden de un 30 %, dejando el restante 60 % a las fuentes renovables variables. Para conseguir esta meta es importante, desarrollar sistemas de potencia flexibles que acompañados con estrategias de flexibilidad en el lado de la demanda (si de nosotros usuarios y usuarias) posibiliten los cambios en las costumbres y los usos energéticos de hoy, por otros que posibiliten alcanzar la sustentabilidad.
Para tener un sistema energético flexible en los dos lados, generación y uso, es esencial que el uso final de la energía pase a ser eléctrico en más del 50 %.
Un elemento al que debemos poner atención es el cambio a combustibles de cero emisiones netas como el hidrógeno verde y los biocombustibles cuyo aporte puede ser mayor al 10 % tanto para generar electricidad como para usos térmicos.  
Aunque, la mayoría de las tecnologías de eficiencia energética y de fuentes renovables están disponibles hoy en día, es esencial fomentar la innovación para la descarbonización de la sociedad en el ámbito energético mundial. 
En nuestro país, la dependencia de los combustibles fósiles es cercana al 75 % del total de la energía que usamos. Así que los esfuerzos para transitar a una matriz basada en fuentes renovables deben ser impulsados desde este momento. La formación de talento, que conozca las tecnologías y que genere conocimiento nuevo, tanto en la parte científico-técnica como en los aspectos sociales y organizacionales, es uno de los mayores retos que tenemos.
Por estas razones, las inversiones en el sector energético deben moverse hacia una transición baja en carbono, es decir, hacia las renovables. En particular, en nuestro país, se requiere inversión tanto privada como social en el sector energético. En esta situación de reactivación económica  ante la crisis COVID-19, las acciones de fomento para que lo promovamos esta transición son indispensables.
Aunque la transición energética es ineludible, puede darse de una forma no sustentable en nuestro país. Por esa razón, estoy convencido que el momento de actuar es ahora, invertir en soluciones tecnológicas renovables y en la formación de talento que pueda seleccionar las opciones de acuerdo con el entorno específico y a las capacidades sociales de cada lugar o región son de las acciones necesarias para poder construir una transición energética que conduzca al bienestar social. 

Este artículo fue publicado el día 31 de marzo en el periódico la Unión de Morelos.

miércoles, 13 de enero de 2021

Salud y energía: dos de los problemas que enfrentamos

El manejo de la COVID-19, la desaparición de los organismos autónomos, los obstáculos a las energías renovables, la ley de humanidades, ciencia y tecnología, la turba que tomó el Capitolio en Washington... vaya que no paramos por temas polémicos donde deseamos comentar y dar opiniones. Este año 2021 comienza a tambor batiente con tremendas problemáticas que deben ser abordadas con miras tanto en la inmediatez como a largo plazo.
Ya están pasando los días con donde las frases de buenos deseos abundan para pasar a la realidad de discutir e implantar acciones para contender con los problemas que nos afectan y que nos están cambiando la forma en que vivimos o viviremos o vivirán las generaciones futuras. Para mí, el solo hecho de mencionar algunos de esos temas me han dejado con mi optimismo abrumado y cabizbajo. Para nada es fácil ofrecer acciones cuando estamos observando que el manejo de la pandemia ha causado más de una centena de miles de “lamentables defunciones”, como dice el encargado de establecer los lineamientos de nuestras acciones, ya que las propuestas inadecuadas y la necedad de no seguir las recomendaciones basadas en conocimiento han conducido a que nuestro país sufra un lacerante número de defunciones. Al revisar las gráficas de los casos infectados en los primeros meses de la pandemia observamos que nos separamos rápidamente de la tasa de doblamiento de casos, lo que supondría que las primeras medidas fueron efectivas y a tiempo. Indico esto ya que la misma separación de esa terrible tasa no se observó en otros países sino hasta algún tiempo después. Sin embargo, posteriormente al no recomendar medidas obvias, ni apoyar directamente a todos los sectores de la sociedad, establecer el semáforo epidemiológico del COVID-19 y no respetarlo se cayó en una situación profundamente lamentable que lesiona a la sociedad en su conjunto. Hoy en día en el mundo la situación es difícil, pero en nuestro país está a un tris de ser catastrófica. Ayer se anunció con bombo y platillo que llegaron 400 mil vacunas, pero eso implica que solamente 200 mil personas podrán ser inmunizadas, recordemos que en nuestro país vivimos más de 120 millones de personas. Faltan muchísimas vacunas si queremos tener inmunidad para la población o esperar más de un año en esta angustiante situación.
En otro tema, en el mundo la transición energética hacia las fuentes renovables está en proceso y en las regiones del mundo donde basan sus decisiones en el conocimiento se está acelerando. En cambio, en nuestro país se busca reservar a una compañía del estado la posibilidad de generación. Desde mi punto de vista, esta visión parecía adecuada hace 50 años, pero hoy en día con la posibilidad de la electrificación de los usos de la energía y con las opciones de generar en la forma en que se usa y en el lugar, es decir, la diversidad de opciones de fuentes distribuidas de energía, lo idóneo es fortalecer un sistema de transmisión y distribución inteligente. Este sistema debe tener capacidades de predicción y acción, tanto local como regional, que permita, así, asegurar calidad de energía para todos los usos acoplados a las fuentes renovables variables. De hecho, en el ámbito mundial, la generación de electricidad mediante fuentes renovables está ganando el suministro de electricidad. Sin embargo, todavía existe un sector que requiere nuestra atención en todo el orbe y es el transporte. En nuestro país no debemos quedarnos atrás, como está pasando en otros sectores. En este terreno debemos promover un transporte público basado en la electromovilidad para distancias largas y un transporte no motorizado para distancias pequeñas. En estos sentidos la infraestructura actual para el transporte motorizado individual puede transformarse en un transporte sustentable considerando esas dos alternativas: electromovilidad y movilidad no motorizada.
Estos son sintéticos comentarios para la amplia y complicada problemática que enfrentamos hoy en día. El año 2021 comienza con desafíos mayúsculos para todas las personas. Sin embargo, estoy confiado en que el conocimiento y las decisiones que emanen de él pueden brindar opciones de solución adaptables para cada entorno.   


Este artículo fue publicado el día 13 de Enero en el periódico la Unión de Morelos.

miércoles, 25 de noviembre de 2020

Energías limpias, alternas o renovables

¿Qué tipo de fuentes de energía debemos promover? ¿Las energías limpias o las alternas o las renovables o las sustentables? ¿Todos estos términos son sinónimos? Estas son algunas de las preguntas que frecuentemente me plantean en conversaciones diferentes personas. En el ámbito de la energía, todas estos tipos de fuentes de energía son diferentes y su conceptualización implica el conocimiento de algunos detalles que pueden ser importantes al momento de analizar propuestas que ayuden a disminuir nuestros impactos en el entorno natural o social.
Imaginemos que estamos viajando en un velero, es decir estamos utilizando la energía del viento y en un momento de calma chicha, arrancamos un motor de diésel para llegar a nuestro destino. En este caso la energía eólica es la convencional y el diésel es la fuente alterna de energía. Es decir la peculiaridad de energía alterna con otros tipos es que sea una opción diferente a la energía que normalmente se usa para una actividad. Es decir, el nombre de energía alterna o no convencional no es apropiado para referirnos a una fuente de energía que tenga características ambientales o sociales diferente a los combustibles fósiles.
En el mundo las fuentes de energías limpias se refieren en conjunto a las fuentes renovables y a la energía nuclear. Esta es la forma en la que se designa a las fuentes que no emiten gases de efecto invernadero. En las leyes mexicanas se adiciona un tipo de energía eficiente, por ejemplo la cogeneración con gas natural a esta definición de energía limpia. Es decir, en nuestra legislación cuando nos referimos a energía limpia se consideran a las termoeléctricas que usan gas natural en forma eficiente. Desde mi punto de vista estas termoeléctricas si emiten menos gases de efecto invernadero que una de combustóleo; pero no son verdaderamente limpias ya que emisión de gases de efecto invernadero tiene un impacto de aumentar el contenido de CO2 en la atmósfera. Es claro que si bien la energía nuclear no emite gases durante la generación, si produce desechos radioactivos que pueden tener una vida media de varios miles de años.
Las fuentes renovables de energía son aquellas que se usan a una tasa menor de la que se generan. Por ejemplo la energía solar que podemos usar y mientras el Sol exista podemos hacer uso de ella. Lo mismo podemos decir del viento. La energía geotérmica que proviene del interior de la Tierra puede ser también renovable siempre y cuando la utilicemos a una tasa menor de la que se pueda recuperar el reservorio geotérmico. La misma situación podemos decir de los biocombustibles, por ejemplo el uso de la leña puede ser renovable mientras no atentemos contra el bosque. En general las fuentes de energía solar, eólica, geotermia, biocombustibles, hidráulica y oceánica son típicos ejemplos de fuentes de energía renovables. 
A pesar de que las fuentes renovables no emiten gases de efecto invernadero o tienen una emisión neta cero y por ello ayudan a combatir el cambio climático, pueden no ser sustentables. Me parece que debemos aclarar esta frase, ya que muchas personas consideran que energías renovables son sinónimos de energías sustentables. 
La energías sustentables deben contemplar aspectos de los cuatro pilares de la sustentabilidad: la dimensión Natural, la Económica, la Social y la Organizacional. Recordando que cualquier actividad humana para ser sustentable requiere de contemplar estas dimensiones y responder si las acciones afectan o impactan negativamente en estos rubros. Analicemos un ejemplo, la energía eólica ha sido criticada por fea o por provocar disrupción social en poblaciones donde se instala. Claramente, estas dos críticas tienen que ver con aspectos sociales u organizacionales que se ven afectados por la introducción de aerogeneradores en diferentes lugares con diferentes costumbres organizacionales y de percepción del paisaje. Sin embargo, estas críticas no son inherentes a la tecnología eólica, por lo tanto, si su implementación contempla la equidad entre las personas y sus gustos esta fuente renovables puede ser sustentable. También en muchas ocasiones me han comentado que las celdas solares no son adecuadas, ya que contaminarán cuando dejen de usarse. Efectivamente toda actividad humana tiene un posible impacto negativo en el entorno, pero tengo que comentar que lo mismo pasa con los generadores actuales o los motores o nuestros celulares, con alguna ropa o con diversos utensilios o con productos de un solo uso, etc. Sin embargo, me gustaría comentar que en el caso de las celdas solares, ya se están desarrollando procedimientos para un mantenimiento mayor a los módulos fotovoltaicos que les permitirán un segundo uso por otros 20 años más. Adicionalmente, dado que la comunidad científica se ha percatado de este tipo de impactos negativos de las posibles tecnologías, ahora hay una corriente muy importante de desarrollo de conocimiento que buscan tecnologías con menores impactos negativos, por ejemplo la química verde, el diseño de materiales sustentables, etc. 
Todavía hay espacio para que la juventud construya conocimiento y desarrolle tecnologías que busquen la sustentabilidad. Mientras prefiero fomentar el uso de las fuentes renovables de energía que facilitan la definición de estrategias sustentables en lugar de confundir a las audiencias con energías limpias y alternas que nos pueden desviar en la construcción de la sustentabilidad.

Este artículo fue publicado el día 25 de Noviembre en el periódico la Unión de Morelos.

miércoles, 4 de noviembre de 2020

Por un sector energético que promueva el bienestar social

En nuestro querido pero vapuleado país, en las últimas semanas… digo en los últimos meses... mejor dicho en los últimos años hemos observado como se promueve el uso de los combustibles fósiles en lugar de fomentar el uso de las fuentes renovables de energía.  Cualquier persona puede revisar mis comentarios en estas páginas donde he escrito en muy diversas ocasiones la ausencia de una política energética clara de apoyo a las renovables. Desde la llamada reforma energética que fue concebida en los momentos de máximos precios del petróleo, donde se auguraba que esos precios posibilitarían la inversión extranjera para sacar más rápido el petróleo del subsuelo y venderlo para tener ingresos a las arcas nacionales. Digo a las arcas nacionales no para el beneficio social de nuestro país. Esa reforma energética sin querer benefició la inversión en fuentes renovables que cada día son más baratas en comparación con la energía que proviene de los combustibles fósiles. Recordemos que al usar estos combustibles modificamos la composición de la atmósfera provocando un cambio climático que, a su vez, está propiciando que los eventos extremos en la atmósfera aparezcan más frecuentemente y con mayor intensidad. Debe quedar claro que si la atmósfera se calienta habrá más energía disponible y, por lo tanto, los huracanes y ciclones se manifestarán más violentamente. La energía disponible favorece las mayores velocidades de viento; así como el agua evaporada es mayor y, por ende, la precipitación pluvial aumenta. Esta es una muy sencilla forma de explicar lo que nos espera ante este cambio climático antropogénico.  
Después de esta desviación explicativa de los efectos del cambio climático. Regresemos a la política energética, en el año 2018 en las propuestas de campaña de los tres principales candidatos se observaba que Andrés Manuel López Obrador mencionaba a las fuentes renovables en su escrito político, mientras que los otros dos candidatos mencionaban a las energías limpias. La diferencia está en la ley mexicana que define como energías limpias: las renovables, la nuclear y la cogeneración eficiente. Esta última normalmente se realiza con gas natural en ciclos combinados, pero no deja de emitir gases de efecto invernaderos causantes del cambio climático. Por lo tanto, yo prefiero hablar de renovables para ser claro y específico. Así con esa propuesta de plan de gobierno de AMLO se esperaba un apoyo a las fuentes renovables; pero, para mi sorpresa, la política energética se ha centrado en buscar una mayor extracción de petróleo, que por cierto no se han cumplido las metas en este rubro, y en la construcción de una refinería. Además de aferrarse a la entronización de las empresas productivas del estado en el sector energético, cuando ahora las fuentes renovables de energía apuntan hacia una verdadera democratización de la generación con su inclinación hacia la generación distribuida.
Cuando en otras latitudes se fomenta la generación distribuida para evitar pérdidas por la transmisión, en nuestro país se desea regresar a un centralismo en la generación que ya mostró su incompetencia para evitar que más del 40 % de la población mexicana esté por debajo de la línea de pobreza. En estos momentos la empresa productiva del estado en el ámbito de la electricidad está perdiendo la oportunidad de ponerse a la vanguardia en cuanto a la tecnología inteligente para manejo de la red de Transmisión y Distribución y se aferra a retornar a un dominio centralista de la generación, donde perdió su oportunidad de ser innovadora hace varias décadas, yendo en dirección opuesta al beneficio social.
Por otro lado, las estadísticas internacionales indican que en el sector energético las fuentes de empleo están en las renovables, principalmente en la solar. Además, señalan tanto IRENA como IEA, las dos agencias internacionales en el ámbito energético, que los empleos en las fuentes renovables son de calidad en comparación con los empleos en las fuentes de combustibles fósiles. Es decir, si preparamos a personas en el sector de las renovables su salario será mejor que en el sector de combustibles fósiles. 
Por estas razones y muchas otras que hemos escrito muy diferentes personas a lo largo de estos años, invito a la población en general a reflexionar y actuar en consecuencia. El uso de las fuentes renovables, solar, eólica, biocombustibles no solamente son viables, sino en muchos casos más baratas. Además, no aumentan el contenido de gases de efecto invernadero en la atmósfera y demandan empleos de calidad. Si la política energética no fomenta a las renovables nosotros como población pensante si podemos hacer el cambio y usarlas. Necesitamos un sector energético que verdaderamente promueva el bienestar social y no solo el de unos cuantos. 

Este artículo fue publicado el día 4 de Noviembre en el periódico la Unión de Morelos.

miércoles, 2 de septiembre de 2020

Democracia, centralismo y transición energética

La crisis de salud y económica que estamos padeciendo nos ha mostrado que tenemos que replantearnos la forma de vida que estamos llevando. Esta forma de utilizar los recursos naturales lo más rápido posible para obtener los mayores beneficios económicos en el menor tiempo posible y sin construir el bienestar social nos ha conducido a una estructura totalmente desigual e injusta. Con el actual modelo económico las desigualdades son lacerantes y una proporción muy grande de la población no obtiene ni los mínimos satisfactores, cuando otra proporción extremadamente pequeña de la población vive en la opulencia malgastando y desperdiciando los recursos a las que otras personas no tienen acceso. 

Por otro lado, en estos textos he planteado en diversas ocasiones que la descentralización de la generación de energía usando las fuentes renovables posibilita la democratización de la energía y por ende facilita la construcción del bienestar social y no solo del beneficio a unas cuantas personas. En este contexto, un colega periodista, Juan Mayorga, me llamó la atención sobre un artículo que analiza en un plano de dos dimensiones esta dicotomía. En este trabajo Ryan Thombs, pone en un eje el tipo de propiedad de la fuente: monopolista o democrática y en el otro eje el tipo de planta de generación: centralista o distribuida. Con esta forma esquemática analiza las opciones en cuatro cuadrantes: (1) descentralismo energético libertario, (2) centralismo energético tecnocrático, (3) centralismo energético democrático y (4) descentralismo energético democrático. El esquema descentralismo energético libertario, consiste en tecnologías de energía distribuida que pertenecen y son operadas principalmente por empresas privadas que maximizan las ganancias con una modesta supervisión y regulación gubernamental. El segundo (centralismo energético tecnocrático) consiste en un sistema energético donde el control está centralizado independientemente de que sean de propiedad estatal, privada o una combinación de ambas; las decisiones relacionadas con el sistema se toman centralmente basadas en aspectos tecnócratas. La tercera (centralismo energético democrático), aunque la toma de decisiones en este esquema es democrática lo esencial es que las tecnologías y los sistemas son centralizados. Finalmente el cuarto esquema contempla la toma de decisiones en forma democrática y añade la operabilidad descentralizada de las fuentes de energía, es decir se contemplan la generación distribuida, las tecnologías de red y la cercanía entre la generación y el uso de la energía. Para mi resulta muy interesante y novedosa la forma de presentar las opciones, Thombs indica que las cuatro alternativas no son equivalentes en términos de potencia, equidad e impacto ecológico. 

El artículo fue publicado a principios del año pasado cuando todavía no existía la pandemia del COVID-19, sin embargo, su análisis concluye en que actualmente, la mayoría de las sociedades reflejan el descentralismo energético libertario o el centralismo energético tecnocrático, que la propia pandemia nos ha invitado a cuestionar. Bajo el análisis de Thombs, se observa que es poco probable una transición justa bajo estos esquemas dada la naturaleza explotadora y al consumo insostenible de recursos que imperan en ellos. Así, Thomb considera que para cualquier transición justa es fundamental democratizar las relaciones sociales, incluidas aquellas del sistema energético. Por otro lado, enfatiza que la escala del sistema energético desempeñará un papel fundamental en la configuración y el refuerzo de las relaciones sociales en el futuro energético. En particular, señala que merece una seria consideración por parte de activistas sociales y legisladores la configuración de la propiedad social de la generación de energía. Por lo tanto, sugiere crear e implantar instrumentos de política que sean multiescalares, como los que caracterizan al esquema democrático descentralizado y contemplar las escalas desde edificios, barrios, ciudades, regiones, etc. Aunque advierte que la centralización o descentralización completas tendrán limitaciones tanto sociales como ecológicas, por lo que un futuro justo y sostenible probablemente será una amalgama de esquemas contemplando las diferencias de las comunidades, recursos, tecnologías y estructuras de gobernanza y todos ellos interconectados. Ante este análisis, desde mi perspectiva, planteo utilizar la herramienta, muy útil en el ámbito de la efectividad gerencial, de proponer hacer un análisis usando un tercer eje el del bienestar social opuesto a solo el bienestar individual, donde podamos realizar una estructuración de las bondades y de las limitaciones de cada esquema en la construcción de ese bienestar social. 




Claramente el análisis deberá realizarse en el marco de las cuatro dimensiones de la sustentabilidad: economía, naturaleza, sociedad y el ámbito organizacional. Todas estas dimensiones se enmarcan en el trabajo de Thombs y merecen ser revisadas a la luz del eje del bienestar social. Aquí enfatizo la palabra social ya que los actuales esquemas descentralismo energético libertario o centralismo energético tecnocrático han propiciado el bienestar de unas cuantas personas. Este análisis queda pendiente, pero me parece puede hacerse.

La acertada coexistencia o combinación de estos esquemas para construir un sistema energético justo depende claramente de los entornos naturales y sociales de las diferentes regiones, por lo tanto, a la luz de ese trabajo proponer esquema único es un error conceptual evidente. Es decir, la selección acertada depende fuertemente de la situación en articular de la región o localidad del sistema energético. 

La problemática actual del sistema energético y las herencias centralistas y antidemocráticas que padecemos de los combustibles fósiles deben ser revisadas y utilizar las bondades democratizadoras y descentralizadores que nos otorgan las fuentes renovables. 


Una versión previa de este artículo fue publicada el día 2 de Septiembre en el periódico la Unión de Morelos.

miércoles, 12 de agosto de 2020

Evitemos la quema de combustóleo

En estos momentos muchas personas estamos descorazonadas al percibir que la política energética actual no nos conduce al bienestar social. Algunos leímos en el plan propuesto por Andrés Manuel López Obrador (2018) en la materia energética mencionaba a las fuentes renovables como una alternativa para transformar el país y compartimos esa visión. Muchas personas estamos convencidas que la transición a las fuentes renovables de energía es una de las acciones que permitirá a la mayoría de la población mexicana alcanzar el bienestar que merecemos. 

En estas líneas he insistido en que los recursos petroleros no fueron aprovechados para construir una sociedad que comparta los beneficios de esos recursos naturales no renovables y solamente fueron aprovechados por una minoría. Hoy no solo enfrentamos el agotamiento de esos recursos y observamos el inexorable declive de su extracción, con esta situación somos testigos de una disminución de los recursos económicos que nos aportaron a principios de este siglo. Precisamente en la primera década de este siglo los precios del petróleo indicaban que la venta de este recurso natural podría impulsar la economía, claramente no fue así y esos recursos no fueron bien invertidos. Ahora al finalizar la segunda década, tenemos un país donde más del 40 % de la población vive por debajo de la línea de pobreza. Los precios el año pasado marcaron mínimos en este siglo y nuestro país se negó a disminuir la cuota de explotación con el pretexto de no ver disminuidos sus ingresos; aunque, desde mi punto de vista, lo hizo para cumplir una promesa de campaña de aumentar la extracción de petróleo, cosa que no ha sucedido y continua disminuyendo.

La problemática no es sencilla, pero me gustaría enfatizar algunos puntos que se han mencionado sobre la situación del ámbito petrolero. Seguramente, hemos visto que los precios del crudo mexicano son bajos comparados con los precios del petróleo de otras regiones. En estos días el precio de la mezcla mexicana es del orden de los 40 USD/barril mientras que el Brent está en 45 USD/barril. Esta diferencia de precios se debe a que nuestro petróleo es más denso y contiene mayor cantidad de azufre que otros tipos de petróleo lo que incrementa el costo de refinación y aumenta la contaminación al quemarlo. En particular, para poder refinar nuestro petróleo se requiere contar con refinerías que tengan implantada la tecnología para procesarlo. Hoy en día las refinerías mexicanas generan una gran cantidad de residuos que llamamos combustóleo y que contiene los residuos de azufre que son altamente contaminantes. Una salida de esos residuos es quemarlo en termoeléctricas, aunque claramente no es un combustible amigable con el entorno. Otra alternativa que tenía nuestro país era su venta como combustible para la industria naviera; sin embargo, a partir de este año la Organización Marítima Internacional acordó reducir el máximo contenido de azufre del combustóleo que se permite quemar en las embarcaciones con trayectos internacionales a menos del 0.5 % y el combustóleo mexicano contiene más de seis veces esa cantidad de azufre. Así vimos canceladas las posibles salidas de ese residuo de la refinación en nuestro país. Claramente, este es un problema para PEMEX, al no poder darle salida a los residuos (al combustóleo) y tratar de cumplir las metas de refinación de petróleo para producir las gasolinas que usamos en el transporte. La propuesta de los tres actores principales del sector energético (SENER, PEMEX y CFE) es quemar el combustóleo en las termoeléctricas y producir la electricidad que el país requiere. Sin embargo, una mala noticia, aunque el combustóleo es un residuo, la generación de electricidad es más cara con combustóleo que con gas natural y ya no se diga en comparación con las generaciones fotovoltaicas o eólicas. Efectivamente, las llamadas energías limpias generan electricidad más barata que la generada con el contaminante combustóleo. Para conseguir que la generación de electricidad con combustóleo sea competitiva en comparación con las renovables, se han incrementado los precios para la transmisión de electricidad. Recordemos que la CFE es la dueña del sistema de transmisión y distribución del fluido eléctrico en el país y que toda planta de generación le entrega la energía a la CFE para que ella la transporte y distribuya, claro con un pago por el transporte. Así, que los actores acordaron incrementar el costo por el transporte a las empresas generadores y asunto arreglado las plantas de combustóleo, que son mayoritariamente de CFE, son competitivas.

Desde mi perspectiva, estamos errando la estrategia. Debemos apoyar la generación con energías renovables y transitar aceleradamente hacia energías sustentables. Se deben promover acciones de eficiencia energética en todos los sectores (industriales, empresariales, servicios, educativo, gubernamental, social, etc.) y promover la instalación de sistemas distribuidos de generación con renovables. Al mismo tiempo que modernizar el sistema de transmisión y distribución y convertirlo en un sistema verdaderamente inteligente que aporte servicios de valor agregado que pueda ser cobrado y que redunde en una mejora en la calidad de la electricidad entregada a la población. En estas acciones se debe contemplar la electrificación del transporte y de muchos otros usos de energía. Siempre debemos perseguir los usos de diferentes formas de mirando hacia la sustentabilidad y por ende al bienestar social.


Este artículo fue publicado el día 12 de Agosto en el periódico la Unión Morelos

miércoles, 17 de junio de 2020

De música y ductos de combustibles fósiles.

Los ductos de petróleo o gas deberían ser usado para recrearnos con música. Esta frase desconcierta, pero expliquémosla. En estos días de #QuédateEnCasa he tenido la oportunidad de trabajar desde casa dando clases, teniendo reuniones por videoconferencia, haciendo llamadas y disminuyendo los tiempos de trayectos de casa al instituto. Así que me ha permitido hacer algo de exploración en los amplios contenidos de la Internet y me encontré una video que presenta la diversión de un músico tocando su saxofón en la boca de un tubo de un gaseoducto [ liga espero les agrade como a mí ]. La verdad disfruté mucho los cuatro minutos de música. Richard C, el saxofonista, como buen músico conoce de física y los fenómenos de las ondas sonoras, aprovecha el retraso del eco en una forma para generar un diálogo entre él y el ducto, algo que se aprecia y goza, Me imaginé a diferentes artistas musicales haciendo propuestas de acuerdo a su estilo en un futuro donde las fuentes renovables de energía nos provean de la energía para el bienestar social y los ductos se queden para disfrute de las personas en lugar de conducir los hidrocarburos que aportan la energía que hoy usamos, pero que envenenan el ambiente. Estoy de acuerdo con el lector, que inmediatamente pensará, pero si en México parece que vamos en camino contrario hacia acelerar el uso de las fuentes renovables de energía. Hoy enfrentamos la declaración del director de la CFE de que las fuentes renovables son caras porque son intermitentes, nada más falso, las fuentes renovables son más baratas, aunque variables. La diferencia es que en el ámbito de la ingeniería las variaciones pueden ser modeladas, anticipadas y, por lo tanto, contempladas para atender la demanda de energía. Por ejemplo la energía solar varía en el tiempo, pero con modelos de predicción del clima se puede conocer con su posible variación, de esta manera las variaciones se anticipan, lo intermitente no es anticipable y las renovables son variables en ese sentido. Por otro lado, la construcción de una refinería que no va a funcionar más de 20 años, podría ser sustituida por miles de sistemas fotovoltaicos que provean de energía a miles de casas o pequeños negocios e incrementen el bienestar de miles de personas, en lugar de alimentar de combustibles a la insaciable demanda de energía del estilo consumista irracional actual. Esta demanda irracional de la energía puede ser mostrada dado que hoy en día el país que más energía per cápita usa es Estados Unidos (E.U.) y cuando consideramos la productividad energética de ese país es menor a la productividad energética de diferentes países europeos. Para ser más claros, con la energía equivalente a un barril de petróleo E.U. produce cerca 8 USD mientras que Alemania y Gran Bretaña producen 11 y 14 USD con la misma cantidad de energía. Es más, la sociedad mexicana, hasta hace dos años, producía cerca de los 11 USD con el mismo barril de petróleo. En síntesis, podemos decir que en promedio somos, los mexicanos, menos gastadores de energía que los E.U. Sin embargo, no debemos echar las campanas al vuelo, ya que esto es en promedio y sabemos que el problema real en nuestro país es la pésima distribución de la riqueza que tenemos. En considerar a la desigualdad como un lastre de la sociedad mexicana coincidimos con el actual gobierno. La desigualdad es un hecho que debemos combatir y los esfuerzos, no solo del gobierno, sino de la sociedad mexicana deben conducir a disminuir estas lacerantes diferencias. Hoy ante la crisis ocasionada por el COVID-19, los sectores del gobierno actual que consideran a las fuentes renovables como una herramienta para combatir la pobreza de los que menos tienen deben salir y promover su uso. Amplios sectores de la sociedad se les unirán y fomentando la colaboración que es algo que buena falta nos hace podemos transformar realmente a nuestra sociedad. Esta fue la invitación que hicieron tanto Federico Vázquez como Camilo Arancibia en esta columna para en conjunto tocar una misma melodía en aras de bienestar social desde el sector ambiental y el científico del actual gobierno, espero estos llamados sean escuchados. Con esto regreso al saxofonista que usa el eco del ducto para desde lo artístico usar la física y generar emociones que nos beneplacen. Así con afán colaborativo en lugar de establecer barreras podemos realmente transformar este país y encaminarnos al bienestar social. 


Este artículo fue publicado el día 17 de Junio en el periódico La Unión de Morelos

miércoles, 3 de junio de 2020

Pensar para un regreso sustentable

A pesar de que en la mayoría del territorio nacional estamos todavía en una fase preocupante de la epidemia COVID-19, debemos empezar a planear el regreso a actividades. Tuvimos más de dos meses para reflexionar sobre las cosas que hacemos y seleccionar cuáles son más importantes que otras, apreciamos las diferencias en las posibilidades que nos ofrece la forma de vivir para diferentes personas. Desde mi punto de vista, la forma en la que vivimos no es adecuada para promover el bienestar social y debemos realizar cambios para transitar hacia la sustentabilidad. Tengo que recordar que en estas líneas cuando escribo sustentabilidad me refiero a un anhelo social donde se producirán bienes y servicios a partir de recursos a un ritmo en el cual no los agotemos y los cambios que produzcamos en el entorno puedan ser procesados de manera natural en un tiempo que no exceda por mucho la vida útil del producto o servicio. Para conseguir este reto es necesario contemplar aspectos sociales, económicos, naturales y organizacionales simultáneamente y con igualdad de relevancia. Desde esta perspectiva, en varias ocasiones he manifestado que la actual forma en la que vivimos implica el agotamiento de los recursos naturales y genera una tremenda desigualdad en la distribución de la riqueza que evita el bienestar social. En particular, he insistido en que la forma actual de nuestro proceder busca obtener beneficios lo más rápidamente posible y que una perspectiva que contemple los beneficios en el largo plazo podría ser más adecuada. Sin embargo, tengo que comentar que en conversaciones que he tenido con colegas, que son especialistas en otras áreas del conocimiento, me he visto impedido de transmitir a cabalidad estas ideas. En el ámbito de la ciencias físicas e ingenierías, es muy claro el concepto de potencia, que implica una división entre el tiempo y, por ende, para incrementar esta potencia se debe considerar tiempos cortos. En cambio el concepto de eficiencia no considera el tiempo explícitamente y, por lo tanto, puede ser más adecuado para analizar los beneficios en el largo plazo. Déjenme tratar de explicar con un ejemplo sencillo. Consideremos que llegamos a una región costera donde abundan las sardinas y que es de fácil extracción. Podemos llegar con maquinaria suficiente para extraer todas las sardinas y enlatarlas y venderlas de inmediato, con ello obtendrías ganancias de inmediato. Esto sería actuar buscando maximizar la potencia. Sin embargo, podemos tener otro comportamiento, llegar con maquinaria y estudiar el entorno para definir una tasa de extracción de la sardina de tal manera que le demos la oportunidad de reproducirse y mantener el negocio por muchos años, digamos generaciones humanas. Claramente este último comportamiento requeriría de mayor inversión inicial, ya que implica generar conocimiento y diseñar estrategias para el largo plazo; pero evidentemente con una visión de décadas se obtendrían mayores beneficios, la eficiencia sería mayor, aunque la potencia no sería muy alta. Por supuesto, que al definir estrategias en el largo plazo, abriría la oportunidad de generar otros productos o servicios que pudieran aportar beneficios adicionales tanto económicos, como sociales, ambientales y organizacionales. Esto último se acerca más a la sustentabilidad. Con esta visión, hoy insisto en que una de las acciones que podemos implementar para la reactivación en estos días dentro de la epidemia del COVID-19, es el uso de las fuentes renovables de energía. Claramente, el fomento a las renovables no es suficientes y debemos implementar otras actitudes como consumo local, reciclado, reuso, economía circular, etc. Debo recordar que aunque la entrega de potencia de las fuentes renovables variables de energía no es una de sus virtudes, si lo es la generación sin emisiones de gases de efecto invernadero. Es más recordemos que los costos de estas fuentes renovables se ha abaratado dramáticamente en la última década. A pesar del COVID-19 en el ámbito internacional la generación de electricidad con renovables creció en este año. Los costos de la electricidad generada con las fuentes solares disminuyó en un 47% en el caso de termosolar y en 82% en el caso de fotovoltaicos entre 2010 y 2019. En nuestro país, los amparos para las pruebas de interconexión han sido otorgados y esperemos se puedan poner en marcha las plantas y en caso de haber malos manejos sean atendidos por las autoridades competentes. Mientras es importante que la CFE implante decididamente un plan de modernización de la red de transmisión y distribución para que constituyan una verdadera red inteligente para fomentar las renovables. Esta red debe contar con dispositivos inteligentes que actúen en los diferentes nodos o micronodos de la red y que posean las características de ser “plug and play”, contar con auto-detección de fallas, la adaptabilidad, la autonomía y la cooperatividad, es decir una verdadera red inteligente descentralizada, pero con control autoorganizante. Esto último facilitaría la tarea del CENACE y posibilitará el uso creciente de fuentes renovables variables. Esto último desde el ámbito macro del sistema energético; pero desde el punto de vista individual, nosotros tenemos muchas cosas que reflexionar y actuar en consecuencia. Algunas preguntas: ¿Cuánta energía uso en mi vida cotidiana? comparar la energía que uso en el traslado a los diferentes lugares, ¿si voy en avión, si voy en autobús, si voy en auto, si voy en taxi, si voy en transporte público, si voy en bicicleta, si voy caminando? ¿es necesario ir a la reunión o la puedo tener por teléfono o videoconferencia?¿qué es más sustentable ir al supermercado o comprar en la tiendas del barrio?¿comprar la ropa hecha en otro país o comprar ropa hecha en la ciudad donde vivo? Recordemos, hace algunas décadas no sabíamos que al usar los combustibles fósiles para obtener una inmensa cantidad de energía en un tiempo muy corto íbamos a cambiar la composición de la atmósfera. Hoy en día lo sabemos. Hoy estamos ante la posibilidad de conjuntar los conocimientos científicos con los tradicionales y encontrar las estrategias para construir bienestar social en todos nuestros entornos; pero para ello necesitamos colaborar con las otras personas. Utilicemos nuestros conocimientos para definir estrategias en este regreso que impliquen la construcción de un bienestar de todas las personas y otros seres vivos en nuestros entornos. Una versión previa de este artículo fue publicada el día 3 de Junio en el periódico la Unión de Morelos.

miércoles, 5 de febrero de 2020

Cambio de paradigma en el sistema energético mexicano

El sector energético en el mundo está cambiando de un sistema centralizado y jerárquico a uno descentralizado y con esquemas organizacionales, de negocios y de autonomía que recuerdan a la red de redes, la Internet. Para entender este cambio considero importante leer el documento de la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA) sobre la organización del sistema energético en la era de las energías renovables. El siglo pasado fue movilizado por las fuentes de energía fósiles, este siglo apunta a ser el de la transición al uso masivo de las fuentes renovables de energía. En nuestra opinión, la actual política energética mexicana (y de algunos otros países) no está considerando lo inminente de esta transición y busca aferrarse a los combustibles fósiles, por ser una opción conocida; sin embargo, las bondades de las renovables son evidentes en el contexto local y global. En este sentido IRENA establece que: “Para garantizar que la transición energética sea lo suficientemente profunda y rápida, las estructuras de los sistemas de energía deben ser modificadas para que se fomenten el uso máximo y óptimo de las fuentes y tecnologías de energía renovable. Simplemente ajustarlos no será suficiente para apoyar la transición. Se necesita un cambio de paradigma que implique el rediseño de las estructuras del sistema de energía, haciéndolas adecuadas para un sistema de energía basado en renovables.” Para lograr este cambio de paradigma es necesario que en la concepción de la estructura del sistema energético se considere que el uso de la energía se enmarca en un contexto económico, dentro de una sociedad y en un entorno natural obligando, a que, para el buen diseño de este sistema, sea necesario contemplar todas las dimensiones de la sustentabilidad. No podemos considerar al sistema energético aislado o enmarcarlo solo en la dimensión económica, sino que se requiere armonizarlo en el contexto social y ambiental mediante instituciones y normativas sólidas y confiables.
En diversas partes del mundo, principalmente en Europa y California, se implementaron mecanismos de apoyo a la generación de energía mediante renovables cuando no eran competitiva en costos con los combustibles fósiles. Esta situación ha cambiado, ahora las fuentes renovables son totalmente competitivas, incluso más baratas, y no presentan las llamadas externalidades (inherentes de los hidrocarburos, como la emisión de gases de efecto invernadero). Hoy en día estos mecanismos resultan ineficientes y se comportan como barreras. De hecho, la política energética mexicana considera la variabilidad de las renovables como una limitación en lugar de verla como una razón para innovar y utilizar las diversas formas de almacenamiento de energía, que cada día son más competitivas. En una forma sencilla el precio en el mundo de la energía eléctrica mayorista se establece cuando la demanda coincide con la oferta. De esta manera la presencia de generadores renovables de bajos precios reducen los volúmenes de energía demandados a generadores con costos marginales más altos como las plantas de combustibles fósiles. En este sentido, las termoeléctricas de ciclo combinado, basadas en gas natural, tienen una ventaja sobre las de carbón o nucleares al presentar mayor flexibilidad y poder responder en caso necesario para satisfacer la demanda. Es decir, el sector energético al electrificarse puede ofertar una mayor flexibilidad en la oferta para empatar con una demanda energética flexible que use generación distribuida con renovables.
En este punto quiero enfatizar que el reporte de IRENA pone como ejemplo los bajos precios que se alcanzaron en las subastas mexicanas de electricidad de los años 2016 y 2017. Estas subastas que hoy en día han sido suspendidas.
Bajo la premisa de primero los pobres, es necesario que la estructura del sistema energético sea bien diseñada. En particular, se debe considerar que los precios de la electricidad se alinearían con los costos y, que un sistema energético que permita la generación distribuida fomentará un valor social adicional que conduzca a construir el bienestar social al minimizar los subsidios liberando recursos para los fines sociales.
Así, los esfuerzos para redefinir la estructura del sistema de energía deben apuntar al equilibrio entre competencia y regulación en el marco de contextos regionales. En el sector energético mexicano es necesario aumentar la participación y la gobernanza, reduciendo las desigualdades, liberando el potencial de la generación distribuida y alineando la competitividad con los enfoques regulatorios y los objetivos sociales.
Claramente, este cambio de paradigma en el sistema de energía no es tarea para un gobierno, sino que requiere de la participación comprometida de los otros actores de la sociedad, desde las empresas hasta las comunidades organizadas y las personas en lo individual. En el futuro energético se observa que desde el nivel individual, pasando por pequeñas comunidades u organizaciones hasta grandes colectivos o empresas existe la posibilidad de generar y almacenar la energía necesaria para realizar las actividades de todas las personas. Este es un sistema distribuido donde podemos usar la energía de la red de la misma forma que la generamos. Esta situación es similar a la Internet, donde usamos la información global; pero también podemos aportar (subir información) con nuestras visiones. En este sentido el cambio de paradigma implica que consideremos que podemos hacer algo para disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero y este algo pasa necesariamente por dos aspectos: la eficiencia energética y el uso de las fuentes renovables de energía.
Asumamos la responsabilidad y optemos por el uso de las fuentes renovables de energía; las personas y demás seres vivos del futuro sabrán que hicimos lo que teníamos que hacer.


Una versión previa de este artículo fue publicada el día 5 de Febrero en el periódico la Unión de Morelos.

miércoles, 30 de octubre de 2019

La transición a las fuentes renovables de energía es impostergable.

Recientemente, hemos escuchado algunas falacias en cuanto al costo de las fuentes renovables de energía. Es un hecho que la generación de energía es más barata mediante energía solar fotovoltaica y eólica que la generada con combustibles fósiles. Esta situación no solo es real en nuestro país, sino que es un hecho en todo el mundo. Sin embargo, tenemos que reconocer que hay algunas preocupaciones que atender para conseguir una transición hacia la sustentabilidad, en particular en este texto veremos dos: la entrega de potencia y la variabilidad de las fuentes renovables de energía.
Déjenme explicar la diferencia entre energía entregada y potencia con un ejemplo sencillo. Consideremos el hecho de que necesitamos subir una carga de 200 kg a la azotea de un edificio y que contamos con el sistema de poleas (polipasto) necesario ya colgado en la parte superior de la azotea. Tenemos algunas opciones, una es solicitar la ayuda de unas diez personas para que tiren de la cadena o de la cuerda para subir la carga, la otra es usar un motor o grúa para que tire de la cadena y suba la carga. En ambas situaciones la energía necesaria para subir la carga es la misma; sin embargo, la primera estrategia requerirá de más tiempo y por ello de menos potencia y la segunda lo hará más rápido demandando una mayor potencia. Efectivamente, la potencia tiene que ver con el tiempo en que se entrega la energía. Es así como las fuentes renovables de energía entregan la energía necesaria, pero no se pueden comprometer a entregar la potencia requerida por algunas demandas. Esta situación se debe en gran medida a la variabilidad de las fuentes renovables, ya que dependen de la intensidad de la radiación solar o de la velocidad del viento en el momento.
No solamente la potencia les preocupa a la Comisión Federal de Electricidad en cuanto al uso de las fuentes renovables; también, como ya mencionamos, la variabilidad de las fuentes renovables y el incremento de la generación distribuida han sido vistos como desventajas. La generación distribuida de energía es la que podemos generar en el sitio donde se requiere, por ejemplo al instalar sistemas fotovoltaicos en los techos de las casas, oficinas, empresas, escuelas, hospitales, es decir: prácticamente en cualquier edificación en nuestro país e interconectarla a la red de distribución de energía eléctrica. Dada la variabilidad de la energía solar y la eólica, la CFE está preocupada porque requiere tener un sistema de distribución con alta tecnología que pueda contender con esta variabilidad y ofrecer un servicio de calidad.
Ante esta situación y el inminente cambio tecnológico que en el mundo está sucediendo, al pasar de los combustibles fósiles a las fuentes renovables, se requiere de acciones inmediatas por parte de todos los sectores de la población. Nuestro país no puede quedarse atrás y nosotros necesitamos tomar acciones proactivas hacia el cambio en lugar de argumentar pretextos que retrasen la incorporación de México al escenario sustentable.
La Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA) está enfocando sus estudios hacia la definición de diferentes acciones para promover esta transición. IRENA ha sugerido que para esta transición hacia las fuentes renovables se requiere la participación e intensa coordinación de todas las instituciones gubernamentales de cada región, no solo del sector energético, ya que la transición energética tiene implicaciones económicas sociales y quizá culturales.
Para ejemplificar esta última sugerencia, déjenme comentar que la misma IRENA comenta que el transporte del futuro será eléctrico y que los sistemas de potencia deben hacer máximo uso de las fuentes de energía renovables y que para ello se requerirá de sistemas inteligentes de cargas para los vehículos eléctricos y con ello flexibilizar el uso de energía solar y eólica. Estas afirmaciones implicarán cambios no solo en el transporte, sino en las formas económicas de hacerlo, la organización social para implantar los sistemas de cargas y requerirá de una nueva cultura sobre el uso de la energía en el transporte y en otros sectores que en este momento no están ligados.
A pesar de que el gobierno actual ha reducido el presupuesto para la fuentes renovables de energía, nosotros, la sociedad podemos marcar la diferencia y promover la transición energética hacia la sustentabilidad. La tarea es ardua; pero debemos encontrar las sinergias entre los diferentes actores, en lugar de buscar pretextos para retrasar la transición a las renovables y condenar a esta generación a sufrir un entorno contaminado y los eventos extremos causados por el cambio climático.

Una versión previa de este artículo fue publicada el día 30 de Octubre en el periódico La Unión de Morelos.

miércoles, 5 de junio de 2019

Estoy triste y desanimado

Desesperanzado estoy... veo nubarrones en el futuro de México… veo un futuro incierto, en nuestro país en muchos aspectos, especialmente para las fuentes renovables de energía y para la generación de conocimiento. Estoy convencido que el uso de las energías solar, eólica, geotérmica, etc. y la actividad científica apuntan hacia construir el bienestar social. Sin embargo, en esta nueva administración del presidente López Obrador cada vez me cuesta más trabajo ser optimista y visualizar que sus actos apuntan hacia la construcción de ese anhelado bienestar social.
Para justificar mi desánimo, déjenme comentar que en el Programa de Desarrollo del Sistema Eléctrico 2019-2033 (PRODESEN) durante los primeros cuatro años la Comisión Federal de Electricidad no invertirá en fuentes renovables de energía. Para ello debemos ver la Tabla 7.2 de PRODESEN, es lamentable que aunque el Lic. López Obrador dice que quiere renovar a la CFE y restaurarla como una empresa que promueva el desarrollo, la condena a ir en la retaguardia de la generación eléctrica usando combustibles fósiles en lugar de optar por las fuentes renovables de energía que, hoy en día, son más baratas. Además, la dependencia del gas natural para la generación de electricidad pone en riesgo la seguridad energética del país. Este PRODESEN me explica la conservadora meta de 35.8% de energía renovable para fin de sexenio establecida en el Plan Nacional de Desarrollo, cuando la tecnología está disponible para plantear una meta de al menos 40% para 2024. Además, ahora sabemos las fuentes renovables de energía, por su carácter distribuido, aumentan el empleo de calidad, aspecto necesario en nuestro entorno. Otro de los detalles que observé con respecto al Plan Nacional de Desarrollo (PND) es la sustitución del concepto de energías renovables por el de energías limpias. Este ligero cambio también me recuerda que en el texto del PND se menciona a las fuentes renovables de energía, pero en la meta se usa energía limpia. Tengo que aclarar que en el caso de México el concepto energía limpia acepta a la cogeneración eficiente con gas natural, lo que hace más fácil conseguir la meta del 35.8% de energías limpias.


Tabla 7.2 del PRODESEN

Por otro lado, mi optimismo se ve disminuido cuando veo la reducción real del presupuesto a las actividades científicas y la reglas suicidas aplicadas a los Centros Públicos de Investigación y a instituciones de prestigio académico como el Centro de Estudios Avanzados del IPN (CINVESTAV) y el Centro de Estudios y Docencia Económica, por mencionar algunos. Quiero comentar que en nuestro país existe un sector científico profesional, pero pequeño. El hecho de que sea pequeño implica que no puede tener el impacto necesario para generar un beneficio generalizado y, por ende, todavía requiere de inversión. Como ya lo he mencionado, en este milenio la inversión en ciencia y tecnología ha sido menor a la mitad recomendada para promover un verdadero bienestar social, así tenemos un atraso para construir nuestro futuro. Algunos sectores de este gobierno se han manifestado con reclamos hacia el sector científico culpándolos de no resolver problemas nacionales. El responsabilizar al sector científico por el limitado impacto en los entornos más desfavorecidos es irracional y muestra una falta de análisis y entendimiento de la realidad. Los científicos están encargados de generar conocimiento, pero el uso de ese conocimiento es responsabilidad de la sociedad en conjunto. Es más, el sector empresarial puede influir de manera sustancial en el uso de ese conocimiento nuevo al invertir en la generación de productos, bienes y servicios de alto valor, en lugar de basar sus ganancias en el pago de bajos salarios. En este sentido, yo esperaría que las personas que nos dedicamos a la ciencia como actividad profesional defendiéramos esta perspectiva y lucháramos por dedicar más inversión a esta actividad para que más personas con enfoque incluyente atendieran la necesidad de construir soluciones a la problemática actual.
Déjenme especificar lo complicado del problema y explicar cómo a veces menospreciamos la actividad científica. En muchas poblaciones en nuestro país se cocina con estufas de leña. Los efectos para la salud de las personas que cocinan debe evitarse al mismo tiempo que la eficiencia energética no es adecuada. Hay hoy en día propuestas eficientes de leña y algunas han sido propuestas por mexicanos; pero todavía su uso no se ha extendido y quizá las limitaciones sean que los tecnólogos no entendamos la diversidad cultural de estas poblaciones. Aquí quiero apuntar que las propuestas de uso de estufas solares suenan muy interesantes y tenemos muchas variantes para ello. Es más, en el IER-UNAM hemos patentado varias de ellas; pero no han sido adoptadas en la generalidad. En el entorno de las asociaciones sociales y colegas del ámbito social nos reclaman a los ingenieros o físicos que hagamos dispositivos con materiales locales y que las personas de estas comunidades los puedan construir. La verdad es que dar soluciones a problemas que llevan cientos de años no son fáciles o, en su defecto, ya las mismas personas las hubieran obtenido. Las personas que viven en estas poblaciones son las que más experiencia tienen en el manejo de materiales y conocen a profundidad los guisos que prefieren y si no han modificado su forma de procesarlos, es porque no es técnicamente fácil. Las comunidades son inteligentes y ellas han construido a lo largo del tiempo tecnologías y procesos que funcionan, aunque no necesariamente conocen sus desventajas. Estas últimas las hemos conocido precisamente gracias al conocimiento científicos. Basta observar que obtener energía del Sol, hoy es factible, pero por cientos o miles de años no fue así. El bienestar social en las comunidades desfavorecidas de nuestro país implica la solución de problemas ancestrales que requieren el concurso de nuevas tecnologías amalgamadas con el conocimiento tradicional, procesos que no son simples y que requiere de personas con entrenamiento científico (en el sentido más amplio: exactas, naturales sociales, etc.) y capaces de dialogar con las comunidades para dar soluciones aceptables y reclamadas para ellas.
Para contar con un sector científico informado y formado en la frontera del conocimiento necesitamos invertir o dejaremos que las soluciones las elaboren otros que quizá no deseen contemplar la diversidad de nuestro país.
Hoy estoy triste y desanimado, pero ofrezco mi trabajo para promover la generación de conocimiento y el uso de fuentes renovables de energía, estoy convencido que estas actividades promueven el bienestar social.

Una versión previa de este artículo fue publicada el día 5 de Junio en el periódico La UNIÓN de Morelos.