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miércoles, 19 de junio de 2024

La evolución y los ODS

Esta semana me sorprendí de leer el título de un artículo: “Liga entre la evolución y sociedad promoviendo los objetivos del desarrollo sustentable de la ONU” (A link between evolution and society fostering the UN sustainable development goals). En mis adentros la liga entre la evolución y la sustentabilidad era algo obvio, pero al leerlo me convencí de que hay aspectos que no estaba considerando a cabalidad. Especialmente tenemos esta situación cuando hacemos referencia a un concepto de otra disciplina, como la teoría de la evolución que no fue acuñada en mi área de especialidad. En este caso la teoría de la evolución que es parte sustancial de los fundamentos teóricos de la biología da elementos cruciales para definir estrategias hacia la sustentabilidad. Con la lectura de este artículo entendí que este marco conceptual es la base de la biodiversidad que fomenta la resiliencia de los ecosistemas ante los cambios que pueden sufrir en su desarrollo.
En este artículo discuten a profundidad los procesos evolutivos como una herramienta para adaptarse a los cambios, en particular, al cambio climático antropogénico. En él se señala que las consecuencias de las capacidades evolutivas no se han considerado en la investigación sobre la sustentabilidad.
Uno de los aspectos más relevantes radica en la argumentación sobre que los conceptos, herramientas metodológicas y los datos colectados mediante las investigaciones de la evolución pueden contribuir a diseñar estrategias que conduzcan a lograr los ODS. Enfáticamente, señalan que la diversidad biológica en los ecosistemas es necesaria para que las poblaciones, humanas o de otras especies, puedan responder adecuadamente a los cambios. En particular, al referirse a la especie humana señalan que la información analizada desde la teoría de la evolución conduce a tomar decisiones sobre aspectos económicos, sociales y por supuesto ambientales que construyan un bienestar sustentable.
Para mí, de lo más interesante fue la tabla donde se plantean las contribuciones evolutivas a los ODS, considero que este ejercicio tiene las bondades de la comunicación hacia sectores amplios de la población humana. 

Imagen generada con inteligencia artificial mediante la frase "abstract image of the interconnectedness between evolution and sustainable development goals. Representing Good Health and Well-being with A stylized medical symbol or a human figure. Also include Affordable and Clean Energy by A stylized solar panel or wind turbine." en leonardo.ai

Por supuesto, en este pequeño espacio no me será posible comentar todos los ejemplos desarrollados en el artículo, pero indicaré algunos a continuación:
Por ejemplo, para lograr el ODS 2: hambre cero; consideran que la diversidad filogenética y genética aumenta la resiliencia al cambio global de los ecosistemas de producción de alimentos. Con esto resaltan que no estamos preparándonos para este cambio climático con los actuales monocultivos y que es imperioso promover esta diversidad genética en los sistemas de producción de alimentos.
En lo referente al ODS 3: salud y bienestar; proponen el uso de la teoría de la evolución para mejorar las predicciones sobre enfermedades emergentes. Los actuales modelos epidemiológicos no usan los mecanismos evolutivos de los agentes infecciosos al mismo tiempo que los mecanismos evolutivos de la población enferma. Esto fue claro en la epidemia del COVID-19, pero puede ser aplicable a las enfermedades de cualquier otra especie que usemos para nuestra alimentación.
Me llamó mucho la atención una de las contribuciones evolutivas para el ODS 10: disminución de las desigualdades; proponen el uso de algoritmos evolutivos para planificar el transporte urbano. Efectivamente, las estrategias que desaliente el transporte individual motorizado pueden ser concebidas mediante el uso de algoritmos genéticos u otras herramientas de inteligencia artificial que construyan sistemas de transporte público limpio y de calidad.
No voy a mencionar aquí todos los ODS, pero considero que si debo abordar el OSD 7: energía asequible y no contaminante; en esta parte le dedican algunas líneas a la biodiversidad en la producción de biocombustibles, aspecto muy relevante. En mi opinión, la biometización para mejorar la eficiencia de las celdas solar es algo ingenuo, ya que la eficiencia fotosintética es menor al 11 % y las eficiencias de las actuales celdas solares son mayores al 30 %. Sin embargo, a lo largo de todo el artículo enfatizan la diversidad como una característica que fomenta la resiliencia y este aspecto, la diversidad, se puede aplicar directamente al sector energético; el fomento de la diversidad de las fuentes renovables de energía dependiendo de las capacidades de las poblaciones en cada entorno es una estrategia fundamental para cumplir el OSD 7.
También indican las barreras que han estado presentes para evitar que los conceptos evolutivos impactan mayormente en la definición de estrategias para conseguir los ODS. En particular, señalan: que la falsa percepción que la teoría de la evolución tiene un horizonte de tiempo muy grande, de varias generaciones; pero muchos organismos tienen períodos de vida mucho menores que la escala de vida humana, por ejemplo las bacterias y los virus. Otra de las barreras mencionadas son los conflictos entre beneficios individuales y colectivos. Por ejemplo, la prevención del desarrollo de resistencia a los antibióticos requiere una reducción en el uso de antibióticos, aunque segmentos poblacionales pueden beneficiarse con un uso más liberal. Estas barreras pueden ser evidenciadas y con ello sobrepasadas en futuros análisis.
Al final hacen un llamado a una mayor colaboración entre la ciencia de la sustentabilidad y la biología evolutiva y, de mi parte añadiría, con todas las disciplinas de las ciencias básicas para poder lograr los ODS.
Desde mi perspectiva, podemos analizar desde un punto de vista termodinámico las estrategias para asegurar cumplir los ODS y ya entrados en el tema, podemos empezar con una simple pregunta: ¿qué dirá al segunda ley de la termodinámica sobre las posibilidades de la sustentabilidad?  Me parece que puedo anticipar que debemos analizar desde la formulación local de esta ley, en contraposición con una visión de la termodinámica clásica que es limitante.
Les invito a leer este artículo, que nos abre una serie de perspectivas encaminadas a decidir con base en el conocimiento.


Este artículo fue publicado el día 19 de junio en el periódico La Unión de Morelos

miércoles, 11 de noviembre de 2020

En anhelo de energía accesible y limpia se viabiliza

La combinación de energía solar, eólica y baterías es una  alternativa tecnológicamente posible y económicamente viable, que podría alcanzar el anhelo de generar energía eléctrica 100% sin emitir gases de efecto invernadero para el año 2030, en la mayoría de las regiones pobladas del planeta. Sí, la frase es correcta y tan pronto como para el año 2030. Esta afirmación es producto de la discusión de un grupo de personas expertas conocidas como RethinkX. Este estudio coordinado por Adam Dorr y Tony Seba indica que  la adopción de la combinación de energía solar, eólica y baterías (SEB) está creciendo exponencialmente en el mundo y que la disrupción tecnológica hacia estas fuentes distribuidas de energía es inevitable porque para 2030 ellas ofrecerán la energía eléctrica más barata en la mayoría de las regiones del mundo.
RethinkX es un grupo de reflexión (think tank) independiente que analiza y realiza prospección sobre la velocidad y escala de disrupciones conducidas por la tecnología y sus implicaciones sociales. Este grupo conjuga esfuerzos para producir análisis imparciales orientados por los datos e información disponible. 
En este contexto de datos la visión de futuro, que construye RethinkX, indica que las opciones de generar electricidad con carbón, gas natural y nuclear se verán desplazadas durante la década que comienza y que no se admiten razonamientos para justificar inversiones adicionales a nivel mundial en estas tecnologías que hoy imperan.
Al leer este reporte encontramos conclusiones interesantes que son obtenidas con datos reales y confirmados. Entre estas implicaciones claves se mencionan que 1) (la que ya mencioné y más importante) un sistema eléctrico basado en 100% de SEB es  económica y tecnológicamente viable. 2) la cantidad de energía almacenada requerida en el futuro en baterías es menor de lo que en este momento se estima. 3) Un sistema eléctrico basado en SEB es más barato en áreas populosas. 4) Este esfuerzo demandará millones de empleos tanto en las partes de instalación de  sistemas fotovoltaicos como en el mantenimiento de turbinas eólicas y sistemas de baterías. 5) Con esta transición a SEB conducirá a una reducción de al menos 50% de las emisiones de gases de efecto invernadero. 6) La electrificación del transporte carretero es factible y conducirá a una reducción de la demanda del combustibles fósiles para el transporte del orden de 60%. 7) La generación de electricidad con estas fuentes renovables y baterías es una solución y no un problema. 8) La posibles superabundancia de electricidad que puede ser alimentada con SEB a la red conduce a una transformación del mercado eléctrico bajando los costos a precios por debajo de la generación con combustibles fósiles de hoy. 9) Los escenarios que asumen que la generación con SEB no puede ser mayor al 90% están equivocados porque ellos fallan en reconocer el valor adicional de la generación limpia. 10) Los beneficios adicionales que tiene la generación con SEB puede conducir a una inversión que aporte más del 100% de la energía requerida, bajando los costos y transformando aspectos sociales y económicos. 11) El crecimiento exponencial del sistema 100% de electricidad generada con SEB es actualmente posible y puede empezar de inmediato. 12) El sistema eléctrico debe ser analizado con base en el futuro más que en los costos actuales. 13) El cambio tecnológico hacia SEB es inevitables y no depende de subsidios, impuestos al carbón y otras intervenciones en el mercado. 14) Se debe pensar en un sistema SEB eficiente desde el punto de vista económico más que en términos tecnológicos. 15) El costo marginal casi cero que tienen la generación eléctrica con SEB implica que no deben ser desperdiciada. 16) El cambio disruptivo hacia la generación con SEB implica también un cambio profundo en la forma de transporte hacia su electrificación. 17) El cambio a las SEB implica también un cambio en el sector agroalimentario al potenciar la generación local.
 Aunque algunas conclusiones me parecen más enfocadas hacia privilegiar el desarrollo económico que las dimensiones sociales y organizacionales de la sustentabilidad, considero muy importante que las conozcamos y que analicemos estas visiones de mediano plazo que han sido construidas con datos y tendencias actuales. 
De lo más importante es que no se posterga el uso masivo de la generación eléctrica con renovables, sino que se observa la posibilidad de adoptarlas en el mediano plazo. 
En este mismo sentido el triunfo de Joe Biden en las elecciones presidenciales en Estados Unidos de América apunta a que habrá un impulso creciente hacia las fuentes renovables de energía, aspecto que debe ser retomado en la redefinición de la política de nuestro país y retomar lo planteado en las promesas de campaña del presidente Andrés Manuel López Obrador donde se contemplaba la adopción de fuentes renovables.
Desde mi perspectiva, estos análisis y redefiniciones en el mundo fomentan el optimismo para que la juventud redoble esfuerzos y construya un mundo con bienestar social al ver la posibilidad de encontrar empleo de calidad que propicie un mundo en armonía. Para mi es claro, que el sector de las renovables estará contribuyendo sustancialmente a este anhelo.

Este artículo fue publicado el día 11 de Noviembre en el periódico la Unión de Morelos.










miércoles, 2 de septiembre de 2020

Democracia, centralismo y transición energética

La crisis de salud y económica que estamos padeciendo nos ha mostrado que tenemos que replantearnos la forma de vida que estamos llevando. Esta forma de utilizar los recursos naturales lo más rápido posible para obtener los mayores beneficios económicos en el menor tiempo posible y sin construir el bienestar social nos ha conducido a una estructura totalmente desigual e injusta. Con el actual modelo económico las desigualdades son lacerantes y una proporción muy grande de la población no obtiene ni los mínimos satisfactores, cuando otra proporción extremadamente pequeña de la población vive en la opulencia malgastando y desperdiciando los recursos a las que otras personas no tienen acceso. 

Por otro lado, en estos textos he planteado en diversas ocasiones que la descentralización de la generación de energía usando las fuentes renovables posibilita la democratización de la energía y por ende facilita la construcción del bienestar social y no solo del beneficio a unas cuantas personas. En este contexto, un colega periodista, Juan Mayorga, me llamó la atención sobre un artículo que analiza en un plano de dos dimensiones esta dicotomía. En este trabajo Ryan Thombs, pone en un eje el tipo de propiedad de la fuente: monopolista o democrática y en el otro eje el tipo de planta de generación: centralista o distribuida. Con esta forma esquemática analiza las opciones en cuatro cuadrantes: (1) descentralismo energético libertario, (2) centralismo energético tecnocrático, (3) centralismo energético democrático y (4) descentralismo energético democrático. El esquema descentralismo energético libertario, consiste en tecnologías de energía distribuida que pertenecen y son operadas principalmente por empresas privadas que maximizan las ganancias con una modesta supervisión y regulación gubernamental. El segundo (centralismo energético tecnocrático) consiste en un sistema energético donde el control está centralizado independientemente de que sean de propiedad estatal, privada o una combinación de ambas; las decisiones relacionadas con el sistema se toman centralmente basadas en aspectos tecnócratas. La tercera (centralismo energético democrático), aunque la toma de decisiones en este esquema es democrática lo esencial es que las tecnologías y los sistemas son centralizados. Finalmente el cuarto esquema contempla la toma de decisiones en forma democrática y añade la operabilidad descentralizada de las fuentes de energía, es decir se contemplan la generación distribuida, las tecnologías de red y la cercanía entre la generación y el uso de la energía. Para mi resulta muy interesante y novedosa la forma de presentar las opciones, Thombs indica que las cuatro alternativas no son equivalentes en términos de potencia, equidad e impacto ecológico. 

El artículo fue publicado a principios del año pasado cuando todavía no existía la pandemia del COVID-19, sin embargo, su análisis concluye en que actualmente, la mayoría de las sociedades reflejan el descentralismo energético libertario o el centralismo energético tecnocrático, que la propia pandemia nos ha invitado a cuestionar. Bajo el análisis de Thombs, se observa que es poco probable una transición justa bajo estos esquemas dada la naturaleza explotadora y al consumo insostenible de recursos que imperan en ellos. Así, Thomb considera que para cualquier transición justa es fundamental democratizar las relaciones sociales, incluidas aquellas del sistema energético. Por otro lado, enfatiza que la escala del sistema energético desempeñará un papel fundamental en la configuración y el refuerzo de las relaciones sociales en el futuro energético. En particular, señala que merece una seria consideración por parte de activistas sociales y legisladores la configuración de la propiedad social de la generación de energía. Por lo tanto, sugiere crear e implantar instrumentos de política que sean multiescalares, como los que caracterizan al esquema democrático descentralizado y contemplar las escalas desde edificios, barrios, ciudades, regiones, etc. Aunque advierte que la centralización o descentralización completas tendrán limitaciones tanto sociales como ecológicas, por lo que un futuro justo y sostenible probablemente será una amalgama de esquemas contemplando las diferencias de las comunidades, recursos, tecnologías y estructuras de gobernanza y todos ellos interconectados. Ante este análisis, desde mi perspectiva, planteo utilizar la herramienta, muy útil en el ámbito de la efectividad gerencial, de proponer hacer un análisis usando un tercer eje el del bienestar social opuesto a solo el bienestar individual, donde podamos realizar una estructuración de las bondades y de las limitaciones de cada esquema en la construcción de ese bienestar social. 




Claramente el análisis deberá realizarse en el marco de las cuatro dimensiones de la sustentabilidad: economía, naturaleza, sociedad y el ámbito organizacional. Todas estas dimensiones se enmarcan en el trabajo de Thombs y merecen ser revisadas a la luz del eje del bienestar social. Aquí enfatizo la palabra social ya que los actuales esquemas descentralismo energético libertario o centralismo energético tecnocrático han propiciado el bienestar de unas cuantas personas. Este análisis queda pendiente, pero me parece puede hacerse.

La acertada coexistencia o combinación de estos esquemas para construir un sistema energético justo depende claramente de los entornos naturales y sociales de las diferentes regiones, por lo tanto, a la luz de ese trabajo proponer esquema único es un error conceptual evidente. Es decir, la selección acertada depende fuertemente de la situación en articular de la región o localidad del sistema energético. 

La problemática actual del sistema energético y las herencias centralistas y antidemocráticas que padecemos de los combustibles fósiles deben ser revisadas y utilizar las bondades democratizadoras y descentralizadores que nos otorgan las fuentes renovables. 


Una versión previa de este artículo fue publicada el día 2 de Septiembre en el periódico la Unión de Morelos.

miércoles, 15 de mayo de 2019

La ciencia en el PND 2019-2024

La publicación del Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024 (PND) hace dos semanas levantó polémica, mientras algunas personas consideran que establece una nueva forma de gobernar y plantear lo deseado en términos humanistas, otras consideran que deja mucho que desear y no establece claramente las estrategias. La semana pasada ya comenté algunos aspectos sobre energía, hoy quiero hacer algunos comentarios en el ámbito de las ciencias.
Es cierto que la primera parte del PND solo se hace mención en un párrafo a la ciencia y de este párrafo los científicos podemos quedar desilusionados por la importancia que se le da a las ciencias en esta nueva administración. Sin embargo, en la segunda parte del PND como principio rector en el punto 4 se menciona el impulso a la investigación, la ciencia y la educación con el objetivo de impulsar el bienestar social. Este principio rector seguramente es compartido por muchas personas. También en la segunda parte del PND se establecen los cinco criterios que la administración pretende seguir, y en el número 2 se menciona que el uso de las tecnologías de información y comunicación (TIC) se promoverá para que la transparencia y la rendición de cuentas sea simple, eficiente y expedita. Desde mi punto de vista, el que la nueva administración se base en las TIC para fomentar la transparencia y la rendición de cuentas es necesario.
Por otro lado, en lo referente a las relaciones con otros países, se señala que la cooperación mexicana debe articularse para encauzar conocimientos, tecnología para contribuir a generar las condiciones de bienestar y prosperidad para reducir la migración. Por supuesto, que la aplicación de los conocimientos y tecnología con fines de fomentar el bienestar social también es una de las tareas de las ciencias y tecnologías. Sin embargo, para verdaderamente contribuir a generar las condiciones de bienestar en la región Latino Americana se requiere fortalecer al sector de ciencia y tecnología mexicano primero para que funja como el soporte de la región.
En el PND se reconoce que la baja calidad de la educación limita la adquisición de conocimiento y la formación de habilidades para mejorar las oportunidades laborales, mayores ingresos y una mejor calidad de vida. Además se reconoce que el desafío consiste en la formación de la juventud para la adaptación a los cambios tecnológicos globales y a las nuevas exigencia del sector industrial o empresarial y al auge del aprendizaje mediante plataformas virtuales. En esta parte, concuerdo con las necesidades de adaptación; y me hubiera gustado que se enfatizará que pasaríamos de ser un país maquilador a un país que generara productos y servicios de alto valor agregado basado en el conocimiento. Nuevamente, tengo que enfatizar que se requiere apoyar decididamente al sector científico y fomentar que los sectores sociales y empresariales basen sus ofertas de productos y servicios en el conocimiento para conseguir mejores oportunidades de intercambio.
El PND enfatiza que el conocimiento tradicional debe ser incorporado al buscar las soluciones a problemáticas socioambientales incluyendo además la innovación tecnológica. Desde mi punto de vista, es necesario amalgamar este conocimiento tradicional con el científico tecnológico para conseguir un verdadero desarrollo sustentable y propiciar el bienestar social. No podemos relegar por mucho más tiempo la inversión en ciencia ya que llevamos décadas de no alcanzar lo mínimo indispensable para pensar en el bienestar social.
Estoy totalmente de acuerdo cuando el PND manifiesta que es necesario fomentar el proceso de asimilación de la ciencia y la tecnología como parte de la cultura de los mexicanos y que la construcción de ciudadanía se realiza desde los ámbitos del arte, cultura, ciencia y tecnología entre otros aspectos. Sin embargo, el indicador del logro de este objetivo queda totalmente limitado al presentarlo como la cercanía a un evento cultural de las personas; esta forma de medir, me desilusionó totalmente. En cuanto a aspectos económicos, el PND manifiesta que se facilitará el intercambio de conocimiento y la transferencia de tecnología bajo un marco de protección de la propiedad industrial. Recordemos que la certeza en la propiedad (individual o colectiva) sea de lo material o inmaterial es uno de los requerimientos para conseguir inversiones que generen bienestar.
Después de leer estos comentarios queda claro que hay diversos puntos donde las ciencias y el conocimiento generado por estas actividades son una de las base para construir el bienestar social y que es más que solamente las cinco líneas que se pueden leer en la primera parte del PND. Sin embargo, quedan muchas lagunas y llamo la atención nuevamente al hecho que la comunidad científica y el sector empresarial el año pasado le presentamos al Lic. López Obrador un documento (“Hacia la consolidación y desarrollo de políticas públicas en ciencia, tecnología e innovación”) que busca apoyar y participar con base en el conocimiento a la definición de las políticas de ciencia, tecnología e innovación y que contempla todos los aspectos de ciencia que se plantean en el PND; pero no a la viceversa. Por lo tanto, desde mi perspectiva es necesario que se implementen las estrategias esquematizadas en el documento, que enfatizo fue elaborado por consenso, y reforcemos el papel del conocimiento en la generación de las soluciones a la compleja problemática que enfrentamos en nuestros días. Primeramente, se requiere defender lo logrado en las décadas anteriores, donde se ha formado un sector científico profesional; pero se requiere sectores industriales y sociales capaces de interactuar con el conocimiento generado y transformarlo en productos y servicios de alto valor de intercambio.
Finalmente, en el PND se presenta una matriz de vinculación entre sus objetivos del PND y los Objetivos del Desarrollo Sostenible. Esta parte es de lo más ilustrativa y, desde mi perspectiva, ha pasado desapercibida en otros análisis. Al presentar las vinculaciones e interacciones entre los objetivos del PND y de los ODS se muestra que existe un sector en la presente administración que sí contempla el largo plazo y los retos planteados por la comunidad nacional e internacional en cuanto a la pobreza, la energía, la equidad, la justicia, el agua, la biodiversidad, etc. y las formas complementarias e interdependientes de los problemas de nuestros días. En este tenor, les comento que la semana pasada escuché a las legisladoras María Marivel Solís Barrera y Beatríz Elena Paredes Rangel, presidenta de la Comisión de Ciencia y Tecnología de la Cámara de Diputados y presidenta de la Comisión de Ciencia y Tecnología de la Cámara de Senadores, respectivamente (es de destacarse que las legisladoras son de partidos diferentes; pero ambas con la misma propuesta), manifestarse en torno a la necesidad de incrementar el presupuesto a Ciencia, Tecnología e Innovación y alcanzar el 1% del PIB que establece la legislación actual. Considero que es importante apoyar a los más necesitados; pero también es necesario generar conocimiento y, por lo tanto, pudiera aceptar una disminución en el presupuesto a CTI; pero esta disminución debería ser de no más de un año para inmediatamente incrementarlo sustancialmente y con ello asegurar las perspectivas del bienestar social en el largo plazo. Es urgente que para el año 2020 la inversión en ciencia y tecnología, no solamente recupere los niveles del pasado milenio, sino que aumente para alcanzar al menos el promedio de los países de la OCDE.
Mi postura personal ha sido siempre destacar las coincidencias para construir soluciones y he encontrado aspectos que puedo compartir en el PND y con los cuales podemos trabajar para en conjunto promover el bienestar social mediante la generación y divulgación del conocimiento.

Una versión resumida de este artículo fue publicada el día 15 de Mayo en el periódico La Unión de Morelos

jueves, 14 de marzo de 2019

Apuntes para discusión sobre el CTI 2019

Mis apuntes para la discusión en el Conversatorio para el análisis del sistema CTI 2019

Participé en: Mesa 8
Las actividades científicas, tecnológicas y de innovación para la solución de los problemas nacionales. Los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS) como eje transversal en el Plan Nacional de Desarrollo (PND) y el Programa Especial de Ciencia, Tecnología e Innovación (PECiTI).

Hoy en día la generación de conocimiento debe contemplarse desde una perspectiva global que incluya los conocimientos desarrollados en el ámbito internacional para resolver la problemática local y global. Así, el sistema científico de una región debe responder a las demandas de los locales en un contexto internacional. Con esta visión, en un esfuerzo internacional por plantear estrategias de largo plazo, se definió la Agenda 2030 que busca monitorizar las políticas públicas hacia la sustentabilidad del planeta mediante la definición de objetivos, metas e indicadores. De esta manera, surge un acuerdo internacional al definir los 17 objetivos del desarrollo sustentable, que en forma sucinta son: (1) acabar con la pobreza, (2) hambre cero, (3) salud y bienestar para todos, (4) educación de calidad, (5) igualdad de género, (6) agua limpia y saneamiento, (7) energía asequible y no contaminante, (8) trabajo digno y crecimiento económico, (9) industria, innovación e infraestructura, (10) reducción de desigualdad, (11) ciudades y comunidades sustentables, (12) producción y consumo responsable, (13) acción por el clima, (14) vida submarina, (15) vida de ecosistemas terrestres, (16) paz, justicia e instituciones sólidas, y (17) alianzas intersectoriales. Estos objetivos contemplan que la sustentabilidad del planeta radica en considerar cuatro dimensiones, que podemos resumir como: Naturaleza, Economía, Sociedad y Organizacional (para recordarlo se puede usar la brújula de la sustentabilidad ver Fig. 1 ), para analizar cualquiera de nuestras actividades (económicas, sociales, políticas o recreacionales) y determinar la huella que dejamos al hacerla. Es importante hacer notar que la dimensión organizacional es muy importante para nuestro país ya que considera el buen gobierno como una dimensión esencial en el análisis y que esta dimensión no se contemplaba en los primeros esfuerzos por definir la sustentabilidad. Con estas bases recientemente, las instituciones dedicadas a la educación superior han reconocido la necesidad de colaborar y se ha formado la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible encabezada por el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey y la Universidad Nacional Autónoma de México que fundamenta, desde el punto de vista científico, las estrategias para brindar soluciones hacia la sustentabilidad.


Figura 1. Brújula de la sustentabilidad que representa las dimensiones de la sustentabilidad y las ligas con los 17 ODS

En el ámbito internacional y nacional se ha reconocido que la investigación en temas de la sustentabilidad global y local representan retos mayúsculos; pero que son muy relevantes para la sociedad en su conjunto y en todas las regiones, ya que aportan conocimiento para la toma de decisiones. Uno de los principales retos para conseguir los Objetivos del Desarrollo Sostenible radica en la definición de las formas de medir el camino hacia su cumplimiento, de aquí que una de las principales tareas para el sector científico sea la determinación de los indicadores idóneos para medir ese tránsito hacia la sustentabilidad. El entrelazamiento de los ODS se observa en que cada uno de ellos está relacionado con las diferentes dimensiones de la sustentabilidad y, por lo tanto, para cumplirlos se requiere de estrategias multidimensionales tanto en aspectos ambientales, económicos, sociales y organizacionales pasando por su implementación en los diferentes niveles: globales, regionales y locales. El seguimiento de la evolución en el cumplimiento de los ODS requiere de un marco de indicadores donde las metodologías científicas son imprescindibles. La ciencia puede fundamentar los procedimientos para monitorizar estos indicadores que deben tanto depender de las características de las regiones como incorporar sus diversidades sociales, ambientales y culturales. La integración entre el conocimiento empírico, desarrollado por personas locales, y el conocimiento científico es necesaria para mejorar el entendimiento de las interrelaciones y sinergias que las estrategias pueden brindar al cumplimiento de los ODS en cada región.

Desde mi perspectiva, debe quedar claro que el sector científico mexicano es profesional y presenta un impacto positivo en la ciencia global; sin embargo los datos indican que el impacto en la sociedad todavía no es el deseable, analicemos algunos datos.


Figura 2. Esquema que representa esquemáticamente que la inversión en ciencia y tecnología correlaciona con la ausencia de pobreza

Primero debemos enmarcar a la ciencia en el contexto social y reconocer que la desigualdad en nuestro país es lacerante, ya que un 43\% de la población está por debajo de la línea de pobreza, que incluso comparado con otros países latinoamericanos es lamentable. Estos datos son más lamentables cuando vemos que el porcentaje del PIB dedicado a actividades científicas correlaciona con la pobreza (ver Fig. 2). Por ejemplo, Brasil y Venezuela reportan un 10\% y 33\% de personas por debajo de la línea de pobreza; mientras que en Corea y Alemania el porcentaje en este rubro es insignificante.


Figura 3. Esquema que representa esquemáticamente que la inversión en ciencia y tecnología correlaciona con el menor número de científicos

Con este simple gráfico de la desigualdad abordemos lo tocante al número de personas dedicadas a actividades científicas, en Brasil y Venezuela se reportan a 2.5 y 9 personas por cada 10 mil habitantes; en cambio Corea y Alemania reportan 71 y 49; mientras que en nuestro país somos solamente 3 personas dedicadas a la ciencia por cada 10 mil habitantes. El porcentaje del PIB dedicado como presupuesto a actividades científicas en estos países es: 2.94\% Alemania, 4.24\% Corea, 1.28\% Brasil, 0.25\% Venezuela y menos del 0.5\% del PIB en nuestro país (ver Fig. 3). Con tan magra inversión en la generación de conocimiento de nuestra sociedad no podemos augurar una intervención positiva en la disminución de la pobreza, así es de esperar que el impacto del sector científico no sea el que deseamos.


Figura 4. Esquema que representa las contribuciones de las universidades, las familias de patentes y el índice h de los artículos de los países que se usan para ilustrar el punto de GII, 2017

Para reforzar mi dicho analicemos otro indicador global: el Índice Global de Innovación que nos coloca en el lugar 31 de 64 países y donde Alemania, Corea y Brasil ocupan los lugares 4, 9 y 28, respectivamente, indicando que requerimos mejorar la actividad en este sector de innovación. Es importante mencionar que este índice de innovación es una combinación de indicadores de ciencia y de desempeño empresarial. Un análisis más detallado señala que los indicadores académicos que componen este índice muestran un mejor desempeño que los indicadores empresariales como podemos ver el lugar que ocupan nuestras universidades y el número $h$ de nuestros artículos impacta mayormente en el índice en comparación con el número de familias de patentes que es un indicador del sector empresarial e industrial (situación que se ilustra en la Fig. 4). Esta situación reclama que haya una mayor participación de la inversión privada en actividades científico tecnológicas con una verdadera vocación innovadora que transforme al sector económico hacia un sector basado en la generación de productos o servicios con alto valor agregado que promoverá el desempeño económico y, dada la actividad económica basada en conocimiento, generará un sesgo al bienestar social.

Estrategias
Con esta información en mente, regresemos a los ODS que contemplan claramente objetivos que hoy estamos convencidos que deben ser abordados en nuestro país: Fin a la pobreza y hambre, asegurar la vida saludable y educación de calidad, combate al cambio climático y la protección al ambiente desde lo local a lo global.

Al observar los 17 ODS podemos notar que se requiere la participación de todas la ciencias y las humanidades para definir las políticas públicas que permitan cumplirlos en forma local y global y, más importante, definir los indicadores específicos correspondientes a cada región que permitan darle seguimiento a estas políticas. Así desde el sector científico, para conseguir los ODS podemos proponer algunas estrategias:

  • Reconocer que la ciencia es una actividad humana que ayuda a la construcción de un mundo sustentable y que la ciencia básica es uno de los principales requerimientos para la innovación tecnológica y social, que conlleva a la actividad económica basada en productos o servicios de alto valor y que puede promover la armonía con el ambiente e inversión en el largo plazo.
  • Incrementar la diversidad en el sector científico consolidando la equidad de género y construyendo un amplio espectro de actores, incluyendo grupos subrepresentados y minorías en el quehacer científico.
  • Fortalecer la educación científica incrementando la divulgación de la ciencia y construyendo talento y entendimiento científico en todos los niveles educativos.
  • Invertir en educación y generación de conocimiento mediante becas para programas científicos fomentando la participación de las minorías sin menoscabo de la excelencia.
  • Incrementar el presupuesto a ciencia, tecnología e innovación al asignar el 1\% PIB para labores científicas y tecnológicas promoviendo la participación activa del sector privado para construir y consolidar la infraestructura científico tecnológica en escuelas, universidades, centros públicos de investigación y sector industrial y empresarial.
  • Promover un sector científico integrado abordando las cuatro dimensiones de la sustentabilidad considerando aspectos sociales, económicos, ambientales y de buen gobierno con perspectivas tanto disciplinarias como fomentando la inter-, multi- y transdisciplina sin olvidar la colaboración local, regional nacional e internacional.

En esta última estrategia, es importante que las minorías y sectores relegados sean incluidos en las políticas de Ciencia Tecnología e Innovación (CTI) y una forma de asegurar esta inclusión es tomar como referencia los ODS y el marco dimensional de la sustentabilidad.

La perspectiva que debemos tomar al abordar estas estrategias es la de teoría de sistemas y con ello debemos considerar la argumentación de Donella Meadows, en "Thinking in Systems" y de Elinor Ostrom en "Understanding Institutional Diversity": referente a que los sistemas e instituciones deben ser evaluados con base en su desempeño y de ser posible por agentes externos; además de mostrar flexibilidad para responder ante situaciones diversas. En este sentido el sector científico también debe estar sujeto a las evaluaciones externas, como lo ha estado, y a contemplar diversidad de organizaciones, disciplinas y por supuesto de opiniones en su seno. De aquí la importancia de concebir un sistema CTI con una amplia diversidad de actores. La construcción de un sistema CTI flexible con diversidad de opinión garantiza involucrar las dimensiones de la sustentabilidad y la selección de soluciones basadas en conocimiento local y global.

Precisamente la generación de conocimiento local debe contribuir al conocimiento global y la ciencia internacional puede contribuir en la construcción de soluciones reales y de largo plazo.

Estas estrategias se pueden ilustrar con ejemplos en el ámbito de las energías renovables que contribuye directamente al ODS 7. Las energías renovables brindan la oportunidad a la población para que ella genere su propia energía y ha sido la ciencia y la tecnología que han contribuido en este aspecto. Hace algunas décadas, por ejemplo, la energía solar fotovoltaica era cara, hoy en día es más barata que la energía producida con combustibles fósiles. Así debemos reconocer y divulgar este hecho. Hoy en día las mujeres están optando por estudios doctorales en ámbitos de las energías renovables y en algunas instituciones ya son la mitad de la matrícula. En aspectos de brindar energía a comunidades es importante consultarlas para que ellas definan las necesidades de acuerdo a las actividades que deseen desarrollar, sean para producir productos o servicios con valor de intercambio o de esparcimiento o de educación. La estrategia para brindar energía renovable de acuerdo al entorno (ambiental, social) debe ser definida por la comunidad misma con participación de científicos, tecnólogos y humanistas que aporten conocimiento verificable.

Objetivos

Con respecto a los objetivos del sector CTI existe la propuesta consensuada en la comunidad académica y plasmada en el documento “Hacia la consolidación y desarrollo de políticas públicas en ciencia, tecnología e innovación” donde se establece que es “prioritario para el sistema de CTI hacer del conocimiento, la tecnología y la innovación, incluida la innovación social, una palanca fundamental para el crecimiento económico sustentable de México, que favorezca el desarrollo humano, posibilite una mayor justicia social, consolide la democracia y la paz, y fortalezca la soberanía nacional”. En este mismo documento se indica que: “La transformación y expansión del Sistema de Ciencia, Tecnología e Innovación en México es un factor crucial para establecer una verdadera sociedad y economía basadas en el conocimiento y en la información, con una visión ética, de compromiso social y sustentable para conseguir el bienestar social.”

Con estas miras es claro que la generación de conocimiento es un eje transversal en el combate a la pobreza, desigualdad y deterioro del ambiente que hoy sufrimos y que la generación de indicadores que monitoricen el avance en los ODS es una de las tareas de las ciencias que manifiestan esta transversalidad.

Tanto las ciencias e ingenierías como las humanidades son actividades que las personas podemos cultivar y disfrutar por igual. Hoy más que en las épocas pasadas, la información tanto científica como tecnológica abre posibilidades muy interesantes para las ciencias sociales y humanidades y su futuro desarrollo y divulgación. La participación de la sociedad en estas actividades puede detonar interacciones entre los profesionales de las ciencias y humanidades con los no profesionales generando efectos sinérgicos en la búsqueda de soluciones a los problemas o diversificando las propias actividades o compartición de visiones. Actualmente, el sistema de educación superior con su enfoque de extensión está contribuyendo en estos aspectos.

La educación superior, basada en la generación de conocimiento, es una inversión social imprescindible; además consideramos importante mencionar que la diversidad en el sector de educación superior y de investigación es fundamental para conseguir que la construcción del conocimiento permita adaptación social que utilice la flexibilidad de los ecosistemas para otorgar versatilidad al sector empresarial en la generación de productos y servicios con valor de intercambio en el entorno local, nacional e internacional. La diversidad de instituciones participantes en el sector de educación superior: tecnológicas, politécnicas, autónomas, etc. debe garantizarse para construir una sociedad flexible y adaptable.

En este contexto es esencial reconocer que la ciencia se enmarca dentro de las actividades participativas de las personas que se dedican a ella y que no se construye con base en verdades absolutas, sino en acuerdos entre las personas que se dedican a ella basadas en información verificada.

Por lo tanto, los objetivos del sistema de CTI, además del impulso a la ciencia fundamental y de frontera, deben contemplar:

  • Facilitar el acceso al conocimiento científico y mejorar los procesos y mecanismos de transferencia y divulgación de conocimiento y tecnología, generados en las instituciones de educación superior y en los centros públicos de investigación.
  • Fomentar la generación de talento en ciencia, tecnología e innovación desde la llamada ciencia básica, considerando que solamente existe una clase de ciencias: las aplicables, hasta la innovación por parte del sector empresarial contemplando las características ambientales y culturales de las diferentes regiones.
  • Fomentar la divulgación del pensamiento científico y humanístico en todos los sectores sociales, así como buscar diferentes formas de acercamiento con organizaciones de la sociedad civil para la construcción, transferencia e intercambio de conocimientos y experiencias, respetando y construyendo diversidad.
  • Coadyuvar mediante la generación de conocimiento científico y tecnológico a la búsqueda de soluciones que contribuyan positivamente a elevar los niveles de bienestar de la población mexicana, atendiendo en particular a los grupos vulnerables y con un enfoque hacia la sustentabilidad.
  • Institucionalizar una coordinación efectiva entre todos los niveles de gobierno, la iniciativa privada, el sector social, las instituciones de educación superior y los centros públicos de investigación para fortalecer las tareas de vinculación en CTI; además de intensificar el intercambio entre las diversas instituciones de educación superior a lo largo del país, con el fin de compartir el conocimiento generado y propiciar su apropiación por parte de la población en general.
  • Construir participativamente planes estratégicos con indicadores para abordar los ODS en todas las regiones contemplando sus diversidades culturales, sociales y ambientales basados en conocimiento y en la identificación de las ausencias de información.

Nuevamente a manera de ejemplo puedo ilustrar algunos aspectos con un objetivo, en cuanto al ODS 7 : energía accesible y renovable. Podemos comentar que es necesario que el sector científico construya y abra bases de datos físicos, químicos o biológicos que ayuden a diseñar e implementar sistemas renovables como sistemas fotovoltaicos o eólicos para producir electricidad o sistemas termosolares para calentamiento de fluidos necesarios en algún proceso productivo o sanitario. Hoy en día es necesaria la formación de talento en los niveles técnicos, ingenieriles y de generación de conocimiento en los temas de las energías renovables. No contamos en el país con suficientes instaladores, diseñadores, verificadores y científicos en temas de energías renovables. La implantación de sistemas distribuidos en conjunto con sistemas centralizados generadores de energía requiere de la coordinación efectiva de diversos niveles de gobierno, empresas, organizaciones sociales y de instituciones de educación para generar, transferir, divulgar y apropiarse de conocimiento para la toma de decisiones. La construcción de soluciones locales y distribuidas de generación de energía son un verdadero ejemplo de democratización energética y empoderamiento de las personas y comunidades.

Todas las figuras de este texto fueron elaboradas en colaboración con la Lic. Celeste Morales Santiago del IER-UNAM