La semana pasada asistí a la reunión de la Red Temática del CONACyT sobre Sustentabilidad, Medio Ambiente y Sociedad, ahí escuche con atención la plática de Yolanda Lechón una colega española que explicaba la forma de calcular las externalidades de las diferentes fuentes de energía.
Esta plática estaba motivada porque, durante muchos años la objeción a la implementación de diversas fuentes renovables de energía era su costo. Se argumentaba que la energía solar y la energía eólica era caras. Primero la energía eólica rompió con ese mito y ahora en este año la energía eléctrica fotovoltaica ha mostrado ser realmente competitiva. Como ya he mencionado anteriormente, el precio que alcanzó la energía eléctrica generada mediante sistemas fotovoltaicos en la segunda subasta de este año en nuestro país fue de 33 USD/MWh; precio menor al de la tarifa de uso doméstico con aportación gubernamental.
Estos hechos muestran que ya no se puede argumentar el aspecto del costo de las renovables y ahora tenemos que reforzar su divulgación, ya que la percepción de que las energías renovables son caras está ampliamente difundida..
También es importante mencionar que, como explicó la Dra. Lechón, se han desarrollaron metodologías muy complejas para poder calcular lo que los economistas llaman externalidades de los costos de producción de energía con hidrocarburos. Es importante aclarar el concepto de externalidades, así en este ámbito se consideran externalidades toda aquella consecuencia en la sociedad y en el medio ambiente causadas por un proceso de producción que no es tenida en cuenta en el precio del producto. Por ejemplo, el costo de usar automóviles de gasolina en la ciudad de México tiene una externalidad al producir enfermedades respiratorias en su población y al precio de venta de la gasolina se le debe aumentar el costo que cuesta el atender a los enfermos. Es más, también se debería considerar el costo de tener el programa un día no circula. Otro caso sería que al costo de generar energía eléctrica con hidrocarburos se le debería aumentar todos los costos de mitigar y combatir el cambio climático antropogénico. Para todos los científicos es claro que el cambio climático inició en la época de la revolución industrial con el uso masivo de la máquina de vapor (carbón) y después se agudizó con el uso de la máquina de combustión interna (gasolina, gas, diésel). No debemos confundir con el uso de la leña, que si bien tiene problemas para la salud cuando no se cuida la correcta emisión de los gases de combustión, puede ser de balance cero de carbón emitido a la atmósfera si se hace de manera adecuada. La emisión de gases de efecto invernadero es algo intrínseco de la tecnología de los hidrocarburos, a menos que se capturen y secuestren estos gases y se evite que sean emitidos a la atmósfera; es decir, tendríamos que cambiarla sustancialmente y en este cambio considerar que la persona que usa los hidrocarburos para producir energía debe ser responsable de evitar las emisiones de gases de efecto invernadero.
Así, el uso masivo de la energía que proviene de los hidrocarburos posibilitó en inmenso desarrollo del sistema económico basado en el consumismo, que fomenta maximizar el flujo del dinero provocando distribuciones paretianas de la riqueza totalmente inequitativas y cambiando la composición química de nuestra atmósfera.
En una rápida mirada al problema podemos pensar que solamente el uso de los hidrocarburos como fuente de energía tiene estas llamadas externalidades; pero no es así, muchísimas de las cosas que usamos hoy en tienen efectos negativos que no son contemplados en sus costos y que deberíamos incorporarlos.
De aquí la necesidad de incorporar a todas nuestras actividades el llamado análisis de ciclo de vida, donde a toda mercancía o proceso se le hace un análisis de cómo se fabrica, dónde y cómo se usa y a dónde y cómo se desecha. En palabras cotidianas: un estudio desde la cuna hasta la tumba de cada uno de las cosas que usamos. Solamente con este tipo de análisis de largo plazo podemos estar seguros de no estar haciendo pagar por lo que nosotros usamos a otras personas, a otras especies y a las generaciones que vienen.
Mientras debemos estar atentos a que las llamadas externalidades del costo de la energía generada con hidrocarburos son realmente internalidades de esas fuentes de energía.
Una versión previa de este artículo fue publicada el día 30 de Noviembre en el periódico La Unión de Morelos.
En esta bitácora hay escritos que versan sobre ciencia, innovación, opinión política y divertimentos que quiero compartir
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miércoles, 30 de noviembre de 2016
miércoles, 17 de agosto de 2016
Seleccionar soluciones con bondades en el largo plazo.
El día de ayer martes me invitaron a los Diálogos para la Sustentabilidad en la Ciudad de México. Este evento organizado por el Colegio Nacional y la UNAM es una de las respuestas de la academia ante la crisis ambiental y social que enfrenta la Ciudad de México; pero esta situación es desafortunadamente compartida por la mayoría de las ciudades de nuestro país. Esta problemática, en la ciudad de México, fue anticipada en la década de los ochentas del siglo pasado; pero nosotros como sociedad no supimos evaluar la situación y decidimos optar por los menores costos en aquel tiempo. Aunque ahora pagamos costos mayores y con réditos sin haber resuelto la problemática, solamente tomamos paleativos.
Considero importante repetir la argumentación y enfatizar los problemas que tenemos y que seguramente en el futuro cercano pueden agravarse hasta caer en una crisis de proporciones mayúsculas que no aquilatamos y no hemos visto antes.
La idea de dialogar para conseguir la sustentabilidad abre la posibilidad de discutir los problemas, encontrar sus orígenes y proponer acciones para enmendar y vislumbrar soluciones.
En el ámbito citadino la energía usada en el transporte es una de las principales fuentes de contaminación. Por esta razón, el uso de transporte eficiente y no emisor de gases de efecto invernadero es, sin discusión, la solución considerando las dimensiones ambientales y sociales. Sin embargo, se apela a la dimensión económica para argumentar su inviabilidad. En mi opinión, es precisamente esta dimensión económica que reforzaría la selección de un transporte no emisor de contaminantes si consideráramos todos los costos del uso de la energía.
Necesito aclarar esta frase de todos los costos del uso de la energía.
Esta afirmación indica que en el precio que hoy pagamos por la gasolina para movernos en automóviles o autobuses no incluye todos los costos. Esto es totalmente cierto. Los costos totales deberían incluir el dejar el ambiente en las mismas condiciones que antes de haber quemado la gasolina. Para que esto último pueda ser alcanzado se requiere que el bióxido o monóxido de carbono producto de la combustión en los motores sea colectado y depositado en lugares seguros que no modifiquen la composición de la atmósfera o de los océanos. Verdaderamente hoy en día los motores de combustión interna que utilizamos para movilizarnos son tremendas fuentes emisoras móviles de gases de efecto invernadero que cambian la composición de la atmósfera. Una posible solución es utilizar motores más eficientes, pero eso solo es una ilusión ya que las emisiones serán menores por el kilómetro recorrido y claramente la composición de la atmósfera cambia. Otra alternativa es aumentar la infraestructura, como con el libramiento de Cuernavaca, y con ello disminuir el tiempo de funcionamiento de los motores al recorrer las distancias; pero nuevamente las emisiones se realizan.
Solo hay dos soluciones posibles el día de hoy utilizar: 1) motores que usen hidrógeno como combustibles o 2) motores eléctricos. Estas dos posibles soluciones implican que en algún otro lugar se almacenará la energía en hidrógeno o en baterías y, entonces, se deberá producir secuestrando el carbono o con energía renovables el hidrógeno o la electricidad necesaria. Sin embargo, es más fácil secuestrar los gases en un solo lugar que intentar hacerlo en los millones de motores de combustión interna utilizados en los automóviles o autobuses.
Hoy se dice que estas dos alternativas son caras; pero estas dos soluciones facilitan el secuestro del carbono o el uso de las fuentes renovables de energía y minimizan los daños al entorno.
Como ciudadanos debemos analizar la situación y exigir verdaderas soluciones para los problemas que nos aquejan y seleccionar aquellas que nos garanticen su bondad en el largo plazo.
Este artículo fue publicado el día 17 de Agosto en el periódico La Unión de Morelos
Considero importante repetir la argumentación y enfatizar los problemas que tenemos y que seguramente en el futuro cercano pueden agravarse hasta caer en una crisis de proporciones mayúsculas que no aquilatamos y no hemos visto antes.
La idea de dialogar para conseguir la sustentabilidad abre la posibilidad de discutir los problemas, encontrar sus orígenes y proponer acciones para enmendar y vislumbrar soluciones.
En el ámbito citadino la energía usada en el transporte es una de las principales fuentes de contaminación. Por esta razón, el uso de transporte eficiente y no emisor de gases de efecto invernadero es, sin discusión, la solución considerando las dimensiones ambientales y sociales. Sin embargo, se apela a la dimensión económica para argumentar su inviabilidad. En mi opinión, es precisamente esta dimensión económica que reforzaría la selección de un transporte no emisor de contaminantes si consideráramos todos los costos del uso de la energía.
Necesito aclarar esta frase de todos los costos del uso de la energía.
Esta afirmación indica que en el precio que hoy pagamos por la gasolina para movernos en automóviles o autobuses no incluye todos los costos. Esto es totalmente cierto. Los costos totales deberían incluir el dejar el ambiente en las mismas condiciones que antes de haber quemado la gasolina. Para que esto último pueda ser alcanzado se requiere que el bióxido o monóxido de carbono producto de la combustión en los motores sea colectado y depositado en lugares seguros que no modifiquen la composición de la atmósfera o de los océanos. Verdaderamente hoy en día los motores de combustión interna que utilizamos para movilizarnos son tremendas fuentes emisoras móviles de gases de efecto invernadero que cambian la composición de la atmósfera. Una posible solución es utilizar motores más eficientes, pero eso solo es una ilusión ya que las emisiones serán menores por el kilómetro recorrido y claramente la composición de la atmósfera cambia. Otra alternativa es aumentar la infraestructura, como con el libramiento de Cuernavaca, y con ello disminuir el tiempo de funcionamiento de los motores al recorrer las distancias; pero nuevamente las emisiones se realizan.
Solo hay dos soluciones posibles el día de hoy utilizar: 1) motores que usen hidrógeno como combustibles o 2) motores eléctricos. Estas dos posibles soluciones implican que en algún otro lugar se almacenará la energía en hidrógeno o en baterías y, entonces, se deberá producir secuestrando el carbono o con energía renovables el hidrógeno o la electricidad necesaria. Sin embargo, es más fácil secuestrar los gases en un solo lugar que intentar hacerlo en los millones de motores de combustión interna utilizados en los automóviles o autobuses.
Hoy se dice que estas dos alternativas son caras; pero estas dos soluciones facilitan el secuestro del carbono o el uso de las fuentes renovables de energía y minimizan los daños al entorno.
Como ciudadanos debemos analizar la situación y exigir verdaderas soluciones para los problemas que nos aquejan y seleccionar aquellas que nos garanticen su bondad en el largo plazo.
Este artículo fue publicado el día 17 de Agosto en el periódico La Unión de Morelos
miércoles, 29 de abril de 2015
Autos: ¿eléctricos o de gasolina?
Hay un debate cada vez más intenso acerca de la sustitución de vehículos convencionales (VC) por vehículos eléctricos (VE). En general, se cree que la transición debe retrasarse, mientras que algunos pensamos que debe acelerarse. Actualmente los vehículos eléctricos tienen un mayor costo inicial y debido a las baterías pueden causar una mayor contaminación que los VC en la etapa inicial. Recientemente, un artículo en la prestigiada revista Scientific Reports, la versión de acceso abierto del grupo Nature, analizó la conveniencia de sustituir VC por VE y encontró que al menos existen dos beneficios no percibidos al usar vehículos eléctricos para hacer frente al cambio climático; y por ende es imperioso apoyar aceleración en la sustitución de VC por vehículos eléctricos. El trabajo concluye que, dado que los vehículos eléctricos, durante su funcionamiento, emiten mucho menos energía térmica al ambiente que los VC en el mismo kilometraje, la sustitución puede mitigar el efecto de isla de calor urbano. Este sencillo hecho implica que se reduce con ello el consumo energético de los acondicionadores de aire, beneficiando localmente el entorno y por supuesto en sentido global reduciendo el consumo energético. En particular, el trabajo analizó la situación de la ciudad de Beijing, China y encontró que los vehículos eléctricos disipan solamente el 19.8% del calor total emitido por VC por kilómetro. Con este resultado la sustitución de VC por los vehículos eléctricos en 2012 podría haber mitigado el efecto de la isla de calor del verano en aproximadamente 0.94 °C. Esta reducción de la cantidad de electricidad consumida diariamente por aparatos de aire acondicionado en los edificios en ciudades del tamaño de la ciudad de México podría alcanzar los 14.44 millones de kilowatts-hora (kWh). En resumen una posible reducción diaria en 10,686 toneladas equivalentes en emisiones de CO2.
Estas son las bondades para mitigar el cambio climático que ofrecen los vehículos eléctricos. Sin embargo, considero importante mencionar que los vehículos eléctricos son más rendidores que los VC en recorrido. Analicemos algunos casos disponibles actualmente en México.
Primero el Leaf de la Nissan con un banco de baterías equivalente de 24 kWh y una autonomía de más de 160 km, es decir con un rendimiento de 6.66 km/kWh, y dado que el precio del kWh en México es cuando más caro de $3.44 por kWh es decir recorrer 160 km nos cuesta menos de $83 si usáramos un Leaf. Es decir, menos de un peso por kilómetro ($0.51). ¿Qué pasa si tenemos un Spark de la Chevrolet? Este vehículo será comercializado a mediados de este año. El banco de baterías es de 21.4 kWh y una autonomía de 130 km. Con este automóvil también el precio por kilómetro sería menor a un peso ($0.53). Hoy existe en el mercado mexicano el i3 de la BMW, también eléctrico, tiene una autonomía entre 130 y 160 km y un banco de baterías de aproximadamente 22 kWh con un costo muy similar al del Spark o al Leaf, dependiendo de las condiciones de manejo; con un costo menor a un peso por kilómetro también.
Para poder comparar analicemos los costos de recorrer los 160 km cuando usamos nuestros automóviles de gasolina. Supongamos un rendimiento en ciudad de 12 km/l, es decir gastamos 13.3 litros en recorrer esos 160 km y dado que el litro de gasolina magna cuesta $13.75 el litro la inversión será de más de $180, es decir más de un peso por kilómetro ($1.12). Claramente, el kilómetro recorrido con un auto eléctrico es más barato que en un VC.
Seguramente, los versados en cuestiones de ingeniería y economía comentarán que la eficiencia de los cargadores no puede ser del 100% y eso se asume implícitamente en mis cálculos, también que en la ciudad el consumo puede ser mayor. Para lo primero tengo que comentar que efectivamente eso se considera en mis cálculos, pero que difícilmente la eficiencia de los cargadores es menor al 70%, con ello los cálculos todavía son favorables al vehículo eléctrico. En cuanto a la segunda observación, comento que los vehículos eléctrico efectivamente se apagan en cuanto se detiene el vehículo con lo cual el consumo energético disminuye muchísimo en situaciones de tránsito pesado.
Como ya he mencionado en otros artículos, el costo de la tarifa DAC de CFE que he utilizado aquí, tiene dos aspectos que castigan el rendimiento de los autos eléctricos. Primero, el costo de la energía en tarifa DAC es mayor que el costo de la energía eléctrica que proviene de sistemas fotovoltaicos, en la región central de México, por lo tanto el costo por kilómetro será menor si se tiene sistemas fotovoltaicos que son una fuente renovable de energía. Segundo, la mayoría de los mexicanos pagan menos de $3 por kWh, con lo que el costo del kilómetro todavía disminuye en los vehículos eléctricos, esto es todavía más notorio para las empresas. Esto último puede ser importante cuando se tiene una flotilla y los recorridos diarios sean menores a los 100 km.
Por otro lado, un aspecto adicional para aquellos versados en cuestiones de sustentabilidad y de rechazo al uso de vehículos eléctricos. Debemos considerar que aunque la energía eléctrica usada para cargar las baterías del vehículo eléctrico sea generada con hidrocarburos, es mucho más barato plantear un esquema de secuestro de carbono en la planta generadora que proponer acciones de secuestro distribuidas a lo largo de las calles o de los propios vehículos.
Por la brevedad del espacio he dejado fuera otras consideraciones; sin embargo la intención de este texto es invitar a realizar un verdadero análisis financiero para poder decidir si es importante para la economía el impulso a la utilización de vehículos eléctricos. La ambiental ya ha quedado clara con el estudio que mencioné al principio.
Considero impostergable el impulso al uso de las fuentes renovables de energía y espero estos simples argumentos sirvan como un punto de partida.
Una versión resumida de este artículo fue publicado el día 29 de Abril
Estas son las bondades para mitigar el cambio climático que ofrecen los vehículos eléctricos. Sin embargo, considero importante mencionar que los vehículos eléctricos son más rendidores que los VC en recorrido. Analicemos algunos casos disponibles actualmente en México.
Primero el Leaf de la Nissan con un banco de baterías equivalente de 24 kWh y una autonomía de más de 160 km, es decir con un rendimiento de 6.66 km/kWh, y dado que el precio del kWh en México es cuando más caro de $3.44 por kWh es decir recorrer 160 km nos cuesta menos de $83 si usáramos un Leaf. Es decir, menos de un peso por kilómetro ($0.51). ¿Qué pasa si tenemos un Spark de la Chevrolet? Este vehículo será comercializado a mediados de este año. El banco de baterías es de 21.4 kWh y una autonomía de 130 km. Con este automóvil también el precio por kilómetro sería menor a un peso ($0.53). Hoy existe en el mercado mexicano el i3 de la BMW, también eléctrico, tiene una autonomía entre 130 y 160 km y un banco de baterías de aproximadamente 22 kWh con un costo muy similar al del Spark o al Leaf, dependiendo de las condiciones de manejo; con un costo menor a un peso por kilómetro también.
Para poder comparar analicemos los costos de recorrer los 160 km cuando usamos nuestros automóviles de gasolina. Supongamos un rendimiento en ciudad de 12 km/l, es decir gastamos 13.3 litros en recorrer esos 160 km y dado que el litro de gasolina magna cuesta $13.75 el litro la inversión será de más de $180, es decir más de un peso por kilómetro ($1.12). Claramente, el kilómetro recorrido con un auto eléctrico es más barato que en un VC.
Seguramente, los versados en cuestiones de ingeniería y economía comentarán que la eficiencia de los cargadores no puede ser del 100% y eso se asume implícitamente en mis cálculos, también que en la ciudad el consumo puede ser mayor. Para lo primero tengo que comentar que efectivamente eso se considera en mis cálculos, pero que difícilmente la eficiencia de los cargadores es menor al 70%, con ello los cálculos todavía son favorables al vehículo eléctrico. En cuanto a la segunda observación, comento que los vehículos eléctrico efectivamente se apagan en cuanto se detiene el vehículo con lo cual el consumo energético disminuye muchísimo en situaciones de tránsito pesado.
Como ya he mencionado en otros artículos, el costo de la tarifa DAC de CFE que he utilizado aquí, tiene dos aspectos que castigan el rendimiento de los autos eléctricos. Primero, el costo de la energía en tarifa DAC es mayor que el costo de la energía eléctrica que proviene de sistemas fotovoltaicos, en la región central de México, por lo tanto el costo por kilómetro será menor si se tiene sistemas fotovoltaicos que son una fuente renovable de energía. Segundo, la mayoría de los mexicanos pagan menos de $3 por kWh, con lo que el costo del kilómetro todavía disminuye en los vehículos eléctricos, esto es todavía más notorio para las empresas. Esto último puede ser importante cuando se tiene una flotilla y los recorridos diarios sean menores a los 100 km.
Por otro lado, un aspecto adicional para aquellos versados en cuestiones de sustentabilidad y de rechazo al uso de vehículos eléctricos. Debemos considerar que aunque la energía eléctrica usada para cargar las baterías del vehículo eléctrico sea generada con hidrocarburos, es mucho más barato plantear un esquema de secuestro de carbono en la planta generadora que proponer acciones de secuestro distribuidas a lo largo de las calles o de los propios vehículos.
Por la brevedad del espacio he dejado fuera otras consideraciones; sin embargo la intención de este texto es invitar a realizar un verdadero análisis financiero para poder decidir si es importante para la economía el impulso a la utilización de vehículos eléctricos. La ambiental ya ha quedado clara con el estudio que mencioné al principio.
Considero impostergable el impulso al uso de las fuentes renovables de energía y espero estos simples argumentos sirvan como un punto de partida.
Una versión resumida de este artículo fue publicado el día 29 de Abril
miércoles, 23 de abril de 2014
Acciones para mitigar el cambio climático
En este mes fue dado a conocer un nuevo reporte del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) que señala la urgencia de iniciar acciones para mitigar los efectos nocivos de los gases de efecto invernadero (GEI). El informe también evalúa las opciones de mitigación en los diferentes niveles de gobierno y en los distintos sectores económicos, así como las implicaciones sociales de las diferentes políticas de mitigación.
A continuación describiré algunos de los aspectos que considero importantes. Primeramente debo aclarar que por estrategias de mitigación del cambio climático, se entiende la intervención humana para reducir las fuentes o mejorar los sumideros de GEI.
En este reporte se establece que el desarrollo sustentable y la equidad constituyen una base para la evaluación de las políticas climáticas y ponen de manifiesto la necesidad de hacer frente el cambio climático.
Menciona que la mitigación eficaz no se logrará si los sectores individuales (económico, social y ambiental) promueven sus propios intereses de forma egoísta.
Aclara que para definir estas políticas públicas, tendientes a evitar el cambio climático, se requiere involucrar juicios de valor y consideraciones éticas, sociales y económicas para propiciar el bienestar social, valores culturales y valores no relacionados directamente con las personas.
Aspectos que hemos mencionado con anterioridad en este espacio y que conviene leer con detalle en el reporte.
En esta ocasión quiero destaca algunos aspectos que hemos discutido, pero considero importante rescatarlos en la forma expresada en el reporte. Se señala que desde hace unos años, muchas tecnologías de energía renovable han mostrado mejoras sustanciales en sus rendimiento y reducción de costos, y un número cada vez mayor de tecnologías de energías renovables han alcanzado un nivel de madurez para permitir el despliegue a escala significativa. Es decir también en la opinión del grupo de estudio estamos listos para usar masivamente a las fuentes renovables de energía.
Menciona que la energía nuclear es una fuente de baja emisión de GEI, pero su participación en la generación mundial de electricidad se ha reducido desde 1993. La energía nuclear puede contribuir al suministro de energía de baja emisión de carbono, pero existen una serie de obstáculos y riesgos. Entre ellos se incluyen: los riesgos operativos, y de extracción de uranio, los riesgos financieros y de regulación; además de los problemas no resueltos de gestión de residuos.
Esto último, para mí de los más preocupante.
En la actual situación, las tecnologías de captura y almacenamiento de dióxido de carbono podrían reducir las emisiones de GEI durante el ciclo de vida de las centrales eléctricas de combustibles fósiles.
Respecto al transporte, las medidas de eficiencia técnica y de modificación de los hábitos de las personas son factores importantes para la mitigación en todos los modos de transporte; además de nuevas infraestructuras e inversiones de reurbanización, podrían reducir la demanda de energía en el transporte para el 2050 en un 40% por debajo de la línea de base.
Un aspecto muy importante son los recientes avances tecnológicos que permiten la implantación de políticas para estabilizar o reducir el consumo global de energía en el sector de edificios para mediados de siglo. Nuevamente estamos ante la necesidad de combinar la tecnología con cambios en estilo de vida y del comportamiento para influir de manera significativa en el consumo de energía en los edificios. La mayoría de las opciones de mitigación para los edificios tienen co-beneficios considerables y diversos, además de un ahorro de costos de energía
En cuanto a la industria, las mejoras en la eficiencia de emisión de GEI y en la eficiencia del uso de materiales, el reciclaje y la reutilización de materiales y la reducción global de la demanda de productos y la demanda de servicios podrían, además de la eficiencia energética, ayudar a reducir las emisiones de GEI por debajo del nivel de referencia en el sector de la industria
Finalmente la planeación de las zonas urbanas es una opción de mitigación. Las oportunidades de mitigación más grandes con respecto a los asentamientos humanos son áreas en las que la demanda de residencia y la infraestructura no se construyen en un rápido proceso de urbanización, sino que se realiza mediante la planeación integral, esto es factible en regiones con gobernabilidad, capacidades técnicas, financieras e institucionales.
Por supuesto que en estas líneas no he podido agotar la riqueza del reporte, pero desde mi punto de vista estos aspectos, que han sido señalados por el IPCC, conducen a políticas públicas que pueden ser implantadas en nuestra ciudad, estado o país. Leamos el reporte y actuemos en consecuencia: usemos la tecnología y modifiquemos nuestro comportamiento.
Este artículo fue publicado el día 23 de Abril
A continuación describiré algunos de los aspectos que considero importantes. Primeramente debo aclarar que por estrategias de mitigación del cambio climático, se entiende la intervención humana para reducir las fuentes o mejorar los sumideros de GEI.
En este reporte se establece que el desarrollo sustentable y la equidad constituyen una base para la evaluación de las políticas climáticas y ponen de manifiesto la necesidad de hacer frente el cambio climático.
Menciona que la mitigación eficaz no se logrará si los sectores individuales (económico, social y ambiental) promueven sus propios intereses de forma egoísta.
Aclara que para definir estas políticas públicas, tendientes a evitar el cambio climático, se requiere involucrar juicios de valor y consideraciones éticas, sociales y económicas para propiciar el bienestar social, valores culturales y valores no relacionados directamente con las personas.
Aspectos que hemos mencionado con anterioridad en este espacio y que conviene leer con detalle en el reporte.
En esta ocasión quiero destaca algunos aspectos que hemos discutido, pero considero importante rescatarlos en la forma expresada en el reporte. Se señala que desde hace unos años, muchas tecnologías de energía renovable han mostrado mejoras sustanciales en sus rendimiento y reducción de costos, y un número cada vez mayor de tecnologías de energías renovables han alcanzado un nivel de madurez para permitir el despliegue a escala significativa. Es decir también en la opinión del grupo de estudio estamos listos para usar masivamente a las fuentes renovables de energía.
Menciona que la energía nuclear es una fuente de baja emisión de GEI, pero su participación en la generación mundial de electricidad se ha reducido desde 1993. La energía nuclear puede contribuir al suministro de energía de baja emisión de carbono, pero existen una serie de obstáculos y riesgos. Entre ellos se incluyen: los riesgos operativos, y de extracción de uranio, los riesgos financieros y de regulación; además de los problemas no resueltos de gestión de residuos.
Esto último, para mí de los más preocupante.
En la actual situación, las tecnologías de captura y almacenamiento de dióxido de carbono podrían reducir las emisiones de GEI durante el ciclo de vida de las centrales eléctricas de combustibles fósiles.
Respecto al transporte, las medidas de eficiencia técnica y de modificación de los hábitos de las personas son factores importantes para la mitigación en todos los modos de transporte; además de nuevas infraestructuras e inversiones de reurbanización, podrían reducir la demanda de energía en el transporte para el 2050 en un 40% por debajo de la línea de base.
Un aspecto muy importante son los recientes avances tecnológicos que permiten la implantación de políticas para estabilizar o reducir el consumo global de energía en el sector de edificios para mediados de siglo. Nuevamente estamos ante la necesidad de combinar la tecnología con cambios en estilo de vida y del comportamiento para influir de manera significativa en el consumo de energía en los edificios. La mayoría de las opciones de mitigación para los edificios tienen co-beneficios considerables y diversos, además de un ahorro de costos de energía
En cuanto a la industria, las mejoras en la eficiencia de emisión de GEI y en la eficiencia del uso de materiales, el reciclaje y la reutilización de materiales y la reducción global de la demanda de productos y la demanda de servicios podrían, además de la eficiencia energética, ayudar a reducir las emisiones de GEI por debajo del nivel de referencia en el sector de la industria
Finalmente la planeación de las zonas urbanas es una opción de mitigación. Las oportunidades de mitigación más grandes con respecto a los asentamientos humanos son áreas en las que la demanda de residencia y la infraestructura no se construyen en un rápido proceso de urbanización, sino que se realiza mediante la planeación integral, esto es factible en regiones con gobernabilidad, capacidades técnicas, financieras e institucionales.
Por supuesto que en estas líneas no he podido agotar la riqueza del reporte, pero desde mi punto de vista estos aspectos, que han sido señalados por el IPCC, conducen a políticas públicas que pueden ser implantadas en nuestra ciudad, estado o país. Leamos el reporte y actuemos en consecuencia: usemos la tecnología y modifiquemos nuestro comportamiento.
Este artículo fue publicado el día 23 de Abril
miércoles, 10 de abril de 2013
Construir nuestro futuro energético
Primeramente debo partir de hechos que no voy a argumentar y solo enunciaré, enfrentamos un cambio climático antropogénico, vivimos en una sociedad donde una gran parte de la población vive en pobreza extrema, estamos agotando los recursos naturales, el desarrollo económico ha sido para unos cuantos. En estas condiciones ¿es posible tener desarrollo económico sustentable fundamentado en el uso responsable de los recursos energéticos dentro de una economía basada en el consumo?
En mi opinión, tal y como conocemos esta economía no es posible; necesitamos modificar nuestros hábitos de consumo, quizás un camino sería hacia la adquisición de intangibles relacionados con las artes, las ciencias, el conocimiento: la cultura en general. Solamente de esta forma podremos seguir consumiendo infinitamente sin comprometer los recursos naturales finitos con los que contamos. Esta sencilla premisa puede ayudar a conseguir un desarrollo sustentable. Recordemos que entendemos desarrollo sustentable como aquel que respeta el ambiente, promueve la equidad con las generaciones actuales y futuras.
La actual economía de consumo asume que estamos en un sistema abierto con recursos ilimitados y utiliza los recursos naturales en la forma más rápida posible para maximizar ganancias monetarias. Realmente el único recurso que puede ser considerado como ilimitado es la energía, ya que la energía solar si puede ser estimada como infinita en la escala planetaria. De hecho, la actual economía de consumo tomó la energía de los combustibles fósiles como infinita; pero lo más grave no es esta consideración, sino el hecho de que al utilizar los hidrocarburos y liberar el carbono a la atmósfera a una tasa inequiparable en la historia está modificando las condiciones climáticas y con ello cambia el entorno en el que nos desarrollamos los seres vivos en este planeta. Las consecuencias de este acto puede dificultar la sobrevivencia de muchas especies incluyendo a los humanos.
Ante esta problemática, la comunidad científica mexicana, ya ha propuesto tomar acciones y ha establecido la Agenda Ciudadana de Ciencia, Tecnología e Innovación los tópicos de cambio climático, energía y educación, entre otros, como elementos indispensables para acoplar el desarrollo tecnológico flexible que responda a las necesidades locales y globales y propicie el desarrollo económico sustentable. De esta manera, en particular los aspectos relacionados con la energía deberían tener como objetivos la promoción de las fuentes renovables de energía, propiciar el uso racional de la energía, desarrollar sistemas energéticos renovables óptimos e integrar, mediante la educación, la divulgación y la innovación, a las llamadas energías renovables con la sociedad.
Repito, claramente, los actuales costos de energía no involucran los criterios de sustentabilidad, es más el costo asociado a la captura y almacenamiento del carbono liberado al usar los hidrocarburos como energéticos puede sobrepasar los costos de extracción y distribución de los mismos hidrocarburos propiciando una carga económica para las generaciones futuras que no podrán disfrutar de este recurso.
En resumen las fuentes renovables de energía son la única vía limpia para suministrar energía que posibilita el desarrollo sustentable. A continuación enlisto acciones concretas, que ya han sido recomendadas por Manuel Martínez Fernández para conseguir un futuro energético sustentable: impulsar el uso y construcción sólo de los equipos más eficientes y hacerlos funcionar sólo con energía de fuentes renovables; instalar sólo redes eléctricas inteligentes que permitan compartir las fuentes renovables de energía que existen en diferentes regiones; erradicar la pobreza energética al lograr el abastecimiento universal de energía con fuentes renovables; invertir lo necesario en fuentes renovables y productos y edificios eficientes; producir alimentos de manera eficiente y sustentable, reducir la cantidad de desechos y que la gente con alta ingesta de proteínas consuma menos carne; reducir el contenido de materiales en los bienes y reutilizarlos y reciclarlos; proveer incentivos para alcanzar un mayor uso del transporte público y reducir las distancias que viajan las personas y los bienes, así como impulsar su electrificación y la producción de hidrógeno y de biocombustibles; promover el desarrollo de la tecnología nacional (local) a partir de planes conjuntos, tanto bilaterales como multilaterales; desarrollar e implantar normas obligatorias para el uso de fuentes renovables de energía en apoyo del desarrollo sustentable; e impulsar acuerdos obligatorios a nivel mundial en Cambio Climático y en temas energéticos para impulsar la eficiencia energética y el uso de fuentes renovables de energía.
Existe un futuro en el marco del desarrollo sustentable que requiere de energía limpia.
Claramente su construcción depende de las acciones que emprendamos hoy, su viabilidad es nuestro compromiso actual.
En mi opinión el impulso decidido de las fuentes renovables de energía es el único camino.
Este artículo fue publicado el día 10 de abril
En mi opinión, tal y como conocemos esta economía no es posible; necesitamos modificar nuestros hábitos de consumo, quizás un camino sería hacia la adquisición de intangibles relacionados con las artes, las ciencias, el conocimiento: la cultura en general. Solamente de esta forma podremos seguir consumiendo infinitamente sin comprometer los recursos naturales finitos con los que contamos. Esta sencilla premisa puede ayudar a conseguir un desarrollo sustentable. Recordemos que entendemos desarrollo sustentable como aquel que respeta el ambiente, promueve la equidad con las generaciones actuales y futuras.
La actual economía de consumo asume que estamos en un sistema abierto con recursos ilimitados y utiliza los recursos naturales en la forma más rápida posible para maximizar ganancias monetarias. Realmente el único recurso que puede ser considerado como ilimitado es la energía, ya que la energía solar si puede ser estimada como infinita en la escala planetaria. De hecho, la actual economía de consumo tomó la energía de los combustibles fósiles como infinita; pero lo más grave no es esta consideración, sino el hecho de que al utilizar los hidrocarburos y liberar el carbono a la atmósfera a una tasa inequiparable en la historia está modificando las condiciones climáticas y con ello cambia el entorno en el que nos desarrollamos los seres vivos en este planeta. Las consecuencias de este acto puede dificultar la sobrevivencia de muchas especies incluyendo a los humanos.
Ante esta problemática, la comunidad científica mexicana, ya ha propuesto tomar acciones y ha establecido la Agenda Ciudadana de Ciencia, Tecnología e Innovación los tópicos de cambio climático, energía y educación, entre otros, como elementos indispensables para acoplar el desarrollo tecnológico flexible que responda a las necesidades locales y globales y propicie el desarrollo económico sustentable. De esta manera, en particular los aspectos relacionados con la energía deberían tener como objetivos la promoción de las fuentes renovables de energía, propiciar el uso racional de la energía, desarrollar sistemas energéticos renovables óptimos e integrar, mediante la educación, la divulgación y la innovación, a las llamadas energías renovables con la sociedad.
Repito, claramente, los actuales costos de energía no involucran los criterios de sustentabilidad, es más el costo asociado a la captura y almacenamiento del carbono liberado al usar los hidrocarburos como energéticos puede sobrepasar los costos de extracción y distribución de los mismos hidrocarburos propiciando una carga económica para las generaciones futuras que no podrán disfrutar de este recurso.
En resumen las fuentes renovables de energía son la única vía limpia para suministrar energía que posibilita el desarrollo sustentable. A continuación enlisto acciones concretas, que ya han sido recomendadas por Manuel Martínez Fernández para conseguir un futuro energético sustentable: impulsar el uso y construcción sólo de los equipos más eficientes y hacerlos funcionar sólo con energía de fuentes renovables; instalar sólo redes eléctricas inteligentes que permitan compartir las fuentes renovables de energía que existen en diferentes regiones; erradicar la pobreza energética al lograr el abastecimiento universal de energía con fuentes renovables; invertir lo necesario en fuentes renovables y productos y edificios eficientes; producir alimentos de manera eficiente y sustentable, reducir la cantidad de desechos y que la gente con alta ingesta de proteínas consuma menos carne; reducir el contenido de materiales en los bienes y reutilizarlos y reciclarlos; proveer incentivos para alcanzar un mayor uso del transporte público y reducir las distancias que viajan las personas y los bienes, así como impulsar su electrificación y la producción de hidrógeno y de biocombustibles; promover el desarrollo de la tecnología nacional (local) a partir de planes conjuntos, tanto bilaterales como multilaterales; desarrollar e implantar normas obligatorias para el uso de fuentes renovables de energía en apoyo del desarrollo sustentable; e impulsar acuerdos obligatorios a nivel mundial en Cambio Climático y en temas energéticos para impulsar la eficiencia energética y el uso de fuentes renovables de energía.
Existe un futuro en el marco del desarrollo sustentable que requiere de energía limpia.
Claramente su construcción depende de las acciones que emprendamos hoy, su viabilidad es nuestro compromiso actual.
En mi opinión el impulso decidido de las fuentes renovables de energía es el único camino.
Este artículo fue publicado el día 10 de abril
miércoles, 27 de marzo de 2013
Costos escondidos en la generación de electricidad.
Capturar carbón para disminuir el cambio climático fue una de las pláticas de la semana pasada en el Segundo Simposio sobre Energías Renovables y Sustentabilidad celebrado en el Instituto de Energías Renovables de la UNAM, en Temixco, Morelos. En este evento se impartieron más de una decena de conferencias y una mesa redonda. Además se presentaron casi 100 trabajos en la sesión mural. La conferencia sobre la captura y confinamiento de CO2 fue impartida por el Dr. David Jones, de la Gran Bretaña.
Antes de continuar considero importante aclarar por qué me pareció interesantes y las ideas y los fenómenos que se expusieron en la conferencia.
Para todos es conocido que vivimos una época donde las actividades de los humanos han producido un cambio climático, es decir, enfrentamos un cambio climático antropogénico. Este fenómeno conducirá a diferentes cambios en las diferentes regiones de nuestro planeta. En la actualidad, existe acuerdo en que este cambio climático global está siendo causado, fundamentalmente, por la emisión de gases de efecto invernadero consecuencia de las actividades humanas. En particular, el uso de los hidrocarburos (petróleo, gas y carbón) es el responsable del aumento del CO2 en la atmósfera y de la acidificación de los océanos. El hecho es simple: cuando quemamos la gasolina, petróleo, gas o carbón se libera CO2 que se acumula en la atmósfera. De ser esta es la causa de todo el cambio climático, entonces una posible solución sería capturar este gas y confinarlo en los mismos yacimientos de donde se extrajeron dichos hidrocarburos, de tal forma que el CO2 en la atmósfera no aumentara. Considero que esta solución tiene lógica y pudiera parecer idónea, a esta acción se le conoce como captura y almacenamiento del carbono.
Precisamente, de este tema habló el Dr. Jones y comentaba muchos aspectos relevantes. Primeramente para poder proceder con esta idea hay que capturar el CO2 que es un gas y que se emite en muchísimos lugares, por ejemplo en el escape de cada automóvil, en la estufa de la casa, en los escapes de los aviones, chimeneas de barcos y locomotoras, en las calderas de muchísimas empresas, en los hornos de fundición, en los hornos de las cementeras, en las termoeléctricas, etc. Se imaginarán que hacer esto no es una tarea fácil. Otra opción sería capturar solamente el CO2 emitido en centrales termoeléctricas (gas, carbón, combustóleo, etc.) o grandes empresas para reinyectarlo en el yacimiento, de esta manera se eliminaría gran parte del problema. Claramente estas acciones de remediación incrementarían el costo de la generación de electricidad producida usando hidrocarburos; pero sería ambientalmente conveniente, así no se incrementaría el CO2 y no habría cambio climático. Esto podría ser implementado de ahora en adelante en todas las centrales termoeléctricas, pero no puede aplicarse a todo el CO2 que ya se liberó en el siglo pasado. A todo el CO2 liberado con anterioridad al producir la energía que usamos requiere ser capturado y almacenado. El almacenamiento es un problema ya que se deben seleccionar lugares con características especiales, pues no se desea provocar situaciones perjudiciales para las poblaciones y el ambiente cercano a estos yacimientos, como: temblores, contaminación de los mantos acuíferos, fugas indeseadas de carbono capturado. Por supuesto, que el costo de esta captura debería haber sido pagado en el momento de usufructuar la energía generada por la quema de los hidrocarburos. ¿Cómo le hacemos? Ahora tenemos que pagar la remediación de la atmósfera por el desconocimiento que la generación anterior tuvo al no contemplar las consecuencias de asumir una Tierra infinita que podría incorporar una cantidad infinita de CO2. Ahora sabemos que la Tierra es finita, así como sus recursos naturales y su capacidad de procesar las sustancias que fabricamos o desechamos. Por ello y debemos evitar que se continúen emitiendo gases de efecto invernadero.
En la actualidad se hace erróneamente el cálculo del costo de la energía generada por hidrocarburos, ya que en este costo no se incorpora los gastos de la remediación ambiental, es decir la nueva generación debe exigir que se incluya este concepto en el costo de la generación de electricidad o lo estará pagando sin haberlo disfrutado.
Por estas sencillas razones considero que además de capturar el carbono debemos promover el uso de las fuentes renovables de energía (solar, eólica, oceánica) que no contienen dentro de sus costos la captura de gases de efecto invernadero porque no los producen.
Este artículo fue publicado el día 27 de marzo
Antes de continuar considero importante aclarar por qué me pareció interesantes y las ideas y los fenómenos que se expusieron en la conferencia.
Para todos es conocido que vivimos una época donde las actividades de los humanos han producido un cambio climático, es decir, enfrentamos un cambio climático antropogénico. Este fenómeno conducirá a diferentes cambios en las diferentes regiones de nuestro planeta. En la actualidad, existe acuerdo en que este cambio climático global está siendo causado, fundamentalmente, por la emisión de gases de efecto invernadero consecuencia de las actividades humanas. En particular, el uso de los hidrocarburos (petróleo, gas y carbón) es el responsable del aumento del CO2 en la atmósfera y de la acidificación de los océanos. El hecho es simple: cuando quemamos la gasolina, petróleo, gas o carbón se libera CO2 que se acumula en la atmósfera. De ser esta es la causa de todo el cambio climático, entonces una posible solución sería capturar este gas y confinarlo en los mismos yacimientos de donde se extrajeron dichos hidrocarburos, de tal forma que el CO2 en la atmósfera no aumentara. Considero que esta solución tiene lógica y pudiera parecer idónea, a esta acción se le conoce como captura y almacenamiento del carbono.
Precisamente, de este tema habló el Dr. Jones y comentaba muchos aspectos relevantes. Primeramente para poder proceder con esta idea hay que capturar el CO2 que es un gas y que se emite en muchísimos lugares, por ejemplo en el escape de cada automóvil, en la estufa de la casa, en los escapes de los aviones, chimeneas de barcos y locomotoras, en las calderas de muchísimas empresas, en los hornos de fundición, en los hornos de las cementeras, en las termoeléctricas, etc. Se imaginarán que hacer esto no es una tarea fácil. Otra opción sería capturar solamente el CO2 emitido en centrales termoeléctricas (gas, carbón, combustóleo, etc.) o grandes empresas para reinyectarlo en el yacimiento, de esta manera se eliminaría gran parte del problema. Claramente estas acciones de remediación incrementarían el costo de la generación de electricidad producida usando hidrocarburos; pero sería ambientalmente conveniente, así no se incrementaría el CO2 y no habría cambio climático. Esto podría ser implementado de ahora en adelante en todas las centrales termoeléctricas, pero no puede aplicarse a todo el CO2 que ya se liberó en el siglo pasado. A todo el CO2 liberado con anterioridad al producir la energía que usamos requiere ser capturado y almacenado. El almacenamiento es un problema ya que se deben seleccionar lugares con características especiales, pues no se desea provocar situaciones perjudiciales para las poblaciones y el ambiente cercano a estos yacimientos, como: temblores, contaminación de los mantos acuíferos, fugas indeseadas de carbono capturado. Por supuesto, que el costo de esta captura debería haber sido pagado en el momento de usufructuar la energía generada por la quema de los hidrocarburos. ¿Cómo le hacemos? Ahora tenemos que pagar la remediación de la atmósfera por el desconocimiento que la generación anterior tuvo al no contemplar las consecuencias de asumir una Tierra infinita que podría incorporar una cantidad infinita de CO2. Ahora sabemos que la Tierra es finita, así como sus recursos naturales y su capacidad de procesar las sustancias que fabricamos o desechamos. Por ello y debemos evitar que se continúen emitiendo gases de efecto invernadero.
En la actualidad se hace erróneamente el cálculo del costo de la energía generada por hidrocarburos, ya que en este costo no se incorpora los gastos de la remediación ambiental, es decir la nueva generación debe exigir que se incluya este concepto en el costo de la generación de electricidad o lo estará pagando sin haberlo disfrutado.
Por estas sencillas razones considero que además de capturar el carbono debemos promover el uso de las fuentes renovables de energía (solar, eólica, oceánica) que no contienen dentro de sus costos la captura de gases de efecto invernadero porque no los producen.
Este artículo fue publicado el día 27 de marzo
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