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miércoles, 22 de septiembre de 2021

Hoy lo sabemos

En estos días se plantea que estamos sufriendo una situación causada por el neoliberalismo y que para ello se pretenden establecer acciones dictadas autocráticamente. Es cierto que dejar que el mercado regule todas las relaciones humanas entre las personas y otras especies es una pésima idea que conduce a distribuciones paretianas de la riqueza y solo promueve el bienestar de unas personas en lo individual.
En estas líneas recordaré algunas ideas sobre el manejo de los bienes comunes. Entendemos que este planeta es un bien común que usamos tanto nosotros las personas como otras especies y que en principio podríamos tener relaciones que condujeran a un bienestar de todos los entes. 
Por otro lado, la definición autoritaria de políticas que pretendan evitar la acumulación del bienestar puede conducir a una disminución de las posibilidades de vida de otras especies al deteriorar el ambiente. Generalmente, estas políticas autoritarias no se sustentan en el conocimiento, ya que una de las características del conocimiento es que no es una posesión individual, sino que requiere, al menos, ser discutido, compartido, consensuado, asimilado y verificado. 
En particular me referiré a las ideas de Elionor Ostrom, ganadora del premio nobel de economía. 
Elionor Ostrom, enfatizó a lo largo de sus estudios que se requiere conocer la diversidad de opciones y reconocer la diversidad de regiones; así como aceptar las diferentes culturas en cuanto al manejo de los recursos que se manifiestan en las regiones en el mundo. Así, ella señala que una solución adecuada para un sitio puede ser totalmente errónea en otro lugar o para otra cultura.
En la actualidad sabemos que los resultados de Ostrom pueden conducir a la definición de una relación menos depredadora entre las diferentes personas y entre estas personas y las otras especies que nos acompañan en esta nave llamada Tierra. Ella misma nos alertó sobre la trampa de pensar en soluciones mágicas que se pudieran aplicar en los diferentes entornos. Es algo muy humano el desear soluciones mágicas. Cuando nos enfermamos, la solución fácil es pedir una pastilla, o un té de una hierba especial, o una poción “nanotecnológica”, digamos; pero la solución muchas veces requiere de cambios en nuestros hábitos o intervenciones más complejas. Basta, con mencionar que muchas personas pensaban que con solo vacunarse ya no les iba a dar COVDI-19 y se han desilusionado al enfermarse a pesar de estar vacunadas. La realidad es más compleja de como la podemos conceptualizar simplistamente la mayoría de las personas. A esta forma de pensar en soluciones mágicas Ostrom la llama el problema de la panacea, de la solución simple y aplicable para todo.
Esta complejidad a la que la realidad nos enfrenta en cada momento, va en contra de la sobresimplificación de las relaciones que la mayoría de las personas deseamos y asumimos para entender fácilmente nuestro entorno social o natural. Por esta razón, Elinor Ostrom enfatiza que debemos desarrollar un ambiente multidisciplinario en un marco de referencia de múltiples niveles para analizar los sistemas sociales y su interacción con el ambiente, es decir, para analizar y comprender los sistemas socioecológicos. En el ámbito de la economía los multiniveles se refieren a que en un nivel están las relaciones entre personas que compran y venden, entre personas que proveen y usan. Otro nivel podría enfocarse en las relaciones entre un sistema de recursos naturales y la gobernanza de ese sistema. Al hablar de un bosque, se tiene un nivel; pero se puede considerar a los árboles como individuos y, así, tenemos otro nivel; pero a su vez en el árbol puede haber subniveles, por ejemplo en la ceiba, donde tenemos sistemas en el suelo o en sus copas.
Una de las tareas que requiere de una colaboración más estrecha entre los diversos actores es la definición del conjunto de variables que son las adecuadas para evaluar las acciones propuestas. La definición de indicadores que sean capaces de medir la bondad o las limitaciones de las propuestas es de suma importancias. No vale decir tengo otros datos, primero podemos definir estos indicadores y medirlos para verdaderamente hacer el ejercicio de evaluación con las mediciones. 

Tenemos un solo planeta
 (imagen wavebreakmedia, freepik.com)



Finalmente, Elinor Ostrom alerta sobre la posible sobre especificación de los problemas, señalando que en ocasiones hay una tendencia a caer en una trampa pretendiendo argumentar que el caso en cuestión es totalmente diferente a otros. Esto puede evitar que se aprendan de otras situaciones al reconocer algunas similitudes. Por esta razón al definir el conjunto de variables e indicadores se puede reconocer las similitudes y con ello adaptar algunas estrategias con base en el aprendizaje.
Lamento tener que decir, y principalmente a la juventud, que la realidad es compleja; aunque que hoy disponemos de conocimientos en muy diversas ramas de las ciencias que requieren que profundicemos en la diversidad y aprendamos a colaborar con personas duchas en donde nosotros no lo somos. Cuando era joven no se conocían los estudios de Elinor Ostrom, hoy sabemos de ellos y es nuestra obligación actuar en consecuencia, ya que no podemos alegar que no se sabía. Situación muy diferente a lo que pasaba a principios de siglo cuando se desconocía lo que el uso irracional de los combustibles fósiles podría causar, no podemos reclamarle a esas personas de principios de siglo XX por el uso desmedido de los hidrocarburos; pero en el futuro claro que nos lo pueden reclamar a nosotros las futuras generaciones.


Este artículo fue publicado el día 22 de Septiembre

miércoles, 4 de abril de 2018

La información oportuna y de calidad a la ciudadanía

Desde hace ya casi un año se ha mencionado que hay problemas de contaminación del agua en algunos pozos en Cuernavaca. Este lunes leí con atención una nota donde el Sistema de Agua Potable y Alcantarillado (SAPAC) afirma que son falsas las noticias que se propagan en el mundo de las redes sociales donde se menciona que se cerrarán algunas válvulas de la red de distribución del agua potable. En la nota que aparece en el periódico La Unión de Morelos, no se mencioná alguna información técnica sobre este hecho solamente se dice que la “información” proviene de un comunicado de prensa. En esta nota de María Esther L. Martínez se dice que “es ‘completamente falsa’ la información de que en toda la ciudad se iniciará un supuesto cierre de válvulas en las redes que distribuyen el agua potable. Al respecto, el comunicado indicó que "esta información no tiene otro objetivo más que el de alarmar a la población y desestabilizar el trabajo que realiza día a día este organismo operador, y que se suma a otras acciones negativas como el cierre de válvulas y robo de coladeras de alcantarillas".
A mi me sorprendió el tono de reclamación del comunicado y quise leerlo con cuidado.
El llegar a la página en la Internet de SAPAC me agradó la estructura con una idea clara y un compromiso de transparencia manifiesto. También resultó agradable ver una sección sobre la cultura del agua, donde podemos encontrar información del programa de formación de cultura del manejo del agua. Hasta aquí todo iba, digamos bien. Comparto el compromiso por poner a disposición información y más a los niños en cuanto al manejo de los recursos naturales.
Me dispuse a buscar los comunicados para leer lo que SAPAC había informado oficialmente y con el ánimo de enterarme de los problemas que este organismo da a conocer a la ciudadanía. La verdad es que encontré los comunicado ordenados en una sección de información bajo el rubro de boletines. Ahí pude leer fácilmente los boletines de prensa del año 2016 y hasta los de noviembre de 2017; pero no están disponibles (al menos hasta el día martes 3 de abril de 2018 a las 22:30 hrs) los boletines más recientes, no hay boletines ni comunicados en el 2018. Así que el compromiso de transparencia se esfumó frente a mí, no pude encontrar la información que deseaba.
Es, precisamente, en los boletines de febrero y marzo de este año donde esperaba encontrar la información que me permitiera conocer del problema para que yo pudiera justificar la frase de que “la información falsa que circula en las redes solo pretende alarmar a la población”. Verdaderamente, visité el sitio de SAPAC en la Internet con la esperanza de encontrar boletines de calidad que dieran información sustentada en aspectos técnicos que tranquilizaran a cualquier curioso como yo. La verdad es que la calidad de la información deja que desear. La mayoría de los boletines fueron para promover la persona a cargo de la presidencia municipal de Cuernavaca o al director del la propia SAPAC; aunque debo reconocer que en lo boletines se mencionaba continuamente los programas de fomento a la cultura del agua en el sector educativo.
Los comunicados, que son documentos diferentes a los boletines, señalan aspectos que parecen urgentes, donde se mencionaba que había reuniones. Por ejemplo, en agosto del 2017 (comunciado 002-013) se menciona que hay reuniones para informar a los ayudantes municipales y tranquilizar a la gente. En diversos boletines de ese mes se menciona que: se está realizando un proceso biológico (sin mencionar nunca cuál) para combatir la presencia de hidrocarburos en los pozos en particular se indica que: “Desde el momento que se nos notificó la presencia de posible gasolina en el agua, estamos abocados a atender este tema, y de manera permanente se ha estado trabajando, y Pemex ya está coadyuvando". En Septiembre se puede leer, en el boletín 002-124, “El director general del Sapac José Pérez Torres, informó que la COPRISEM entregó al Sapac los resultados practicados por un laboratorio que posee la certificación de la Entidad Mexicana de Acreditación (EMA), el cual confirma que el agua de los la (sic) Noria en la que se ubican dos pozos (Noria 1 y Noria 2) se encuentra en condiciones adecuadas para ser distribuida en la población. Más adelante se dice que “Para salvaguardar la salud de los habitantes, Pérez Torres, instruyó al personal de laboratorio de este Organismo mantener los muestreos correspondientes, así como el proceso de cloración para garantizar la confiabilidad del agua.” Sin embargo, no se menciona que tipo de sustancias fueron encontradas y menos se dice que acciones fueron las que llevaron a cabo para disminuir la presencia de hidrocarburos en los pozos. Hasta donde conozco no siempre es adecuado clorar el agua si se encuentran algunas moléculas orgánicas asociadas a los combustibles que se transportan en los ductos de PEMEX. Realmente es muy importante informar a la sociedad de lo qué se hace y cómo se hace, ya que las acciones pueden ser contraproducentes.
Esta situación de información extremadamente escueta y sin sustento técnico es la que propicia que en las redes circule información que pudiera ser falsa. Ya en otras ocasiones he mencionado que el manejo inadecuado de la información en las redes puede tener fines extremamente irresponsables. Sin embargo, en este caso y desde mi punto de vista, es urgente que los organismos operadores de servicios municipales, como el agua, del manejo de los residuos sólidos entre otros, aporten información de calidad a la ciudadanía para que estemos informados y, con esta información de calidad tomemos las medidas necesarias en eventos catastróficos como los que sufrimos al tener pozos contaminados con hidrocarburos en Cuernavaca.

Una versión previa de este artículo fue publicada el día 4 de Abril en el periódico La Unión de Morelos.

miércoles, 5 de febrero de 2014

Un camino que todavía podemos seguir


En 1987 compré y leí con entusiasmo el libro titulado “Tecnologías alternativas para el desarrollo urbano” escrito por Álvaro Portillo y Gladys Sirvent, publicado por el Centro de Ecodesarrollo. Ya desde aquellas épocas pensaba en que debería haber alternativas de desarrollo amigables con el ambiente. Desde esas fechas buscaba un desarrollo sustentable que contemplara las cuatro dimensiones de la sustentabilidad: economía, ambiente, sociedad e institucional. Aunque en aquellos días no me quedaba claro la dimensión institucional. Ahora considero muy importante las acciones que emprendamos para construir leyes y organizaciones que nos brinden el marco adecuado para amalgamar los intereses aparentemente encontrados en el corto plazo de las otras dimensiones de la sustentabilidad.
En aquel tiempo leí el libro con avidez, interés y asombro al ver que era una colección de buenos deseos; y no entendía la razón de que no se implantaban esas tecnologías que parecían obvias y necesarias. Ayer busqué el Centro de Ecodesarrollo y parece que fue un esfuerzo que sucumbió a los embates del neoliberalismo. Sus últimos esfuerzos se plasmaron en libros que han sido rescatados y ahora están disponibles en la Internet en un sitio de la Universidad Veracruzana; vale la pena leerlos y tratar de entender por qué estas propuestas no prosperaron. Comento que también es importante señalar que las universidades públicas están buscando hacer el rescate de este tipo de documentos que pueden servir para conocer el camino andado por otras personas con ideas similares a las nuestras.
En este libro de tecnologías alternativas encuentro nombres que ahora conozco y con quienes he trabajado en el impulso de las fuentes renovables de energía, a saber: José Luis Fernández Zayas, Jorge Huacuz, Roberto Best, Aarón Sánchez, Jorge Hernández, Isaac Pilatowki, Jesús Arias, y muchos otros. Todos ellos proponían tecnologías que parecían resolver las necesidades urbanas. Digo parecían ya que no fueron ampliamente implantadas en las ciudades. Debo mencionar que las tecnologías a las que se referían eran en su mayor parte arquitectónicas y de viviendas sencillas con calentadores solares, celdas fotovoltaicas, generadores eólicos, uso de biocombustibles. También se discutía el uso racional y abastecimiento del agua, como la separación de desechos sólidos para reciclado y aprovechamiento. Todas estas tecnologías no han logrado penetrar en las urbes y ahora padecemos problemas en la ciudades por no usarlas, es decir fueron un camino no escogido por la sociedad en su conjunto. Esto me recuerda el recomendable documental de Hemauer y Keller “A road no taken” sobre los calentadores solares de la Casa Blanca en EEUU que fueron arrumbados en lugar de ser utilizados. Las propuestas de una generación que intuía la necesidad de un “ecodesarrollo” para armonizar los aspectos económicos y ambientales no fueron consideradas (A road no taken).
Debo comentar que la lectura de ese libro y mi asistencia, en 1985, al curso de Actualización en Energía Solar organizado por Manuel Martínez e Isaac Pilatowski en el entonces Laboratorio de Energía Solar en Temixco, Morelos (hoy Instituto de Energías Renovables, UNAM) me convencieron de que era posible el uso de tecnologías amigables con el ambiente en el ámbito urbano. Así hoy, más de 20 años después, en casa separamos los desechos: composteamos y reciclamos, usamos calentador solar para tener agua caliente, reusamos el agua gris y recientemente generamos electricidad con fotovoltaicos en la opción de cogeneración. En la construcción usamos los preceptos de la arquitectura bioclimática y usamos techos aligerados y aislantes para gozar de un microclima más confortable en el interior y con verdor en el exterior sin utilizar más energía. Es decir hemos implantado la mayoría de estas tecnologías que, hace más de 20 años eran alternativas, ahora son una realidad. Con ellas ahorramos dinero y disminuimos nuestra huella ecológica, ilustramos que podemos implantar los sueños del antaño.
En la parte final del libro hay una recomendación: “Debe cumplirse la legislación vigente en materia de tecnología para el desarrollo urbano. Solamente al interior del sector de desarrollo urbano y ecología existe un importante conjunto de disposiciones legales que responsabilizan a la administración pública federal en materia de desarrollo tecnológico, difusión y asistencia técnica.” Con esta frase Álvaro y Gladys apuntaban a la necesidad de incorporar el ámbito institucional a los ambientales, económicos y sociales, aspecto que ahora entiendo es crucial para conseguir el desarrollo sustentable.
También considero muy importante la difusión de los conocimientos científicos y la asimilación de los conocimientos tradicionales para verdaderamente seleccionar el camino y el rumbo que debemos seguir como especie en este planeta.


Debemos seleccionar con base en el conocimiento los rumbos a seguir

Una versión previa de este artículo fue publicado el día 5 de febrero

miércoles, 21 de agosto de 2013

Reforma energética, hacia las renovables

En estos días se está discutiendo el tema de la llamada Reforma Energética y digo llamada ya que la mayoría de las propuestas solamente se refieren a una reestructuración del sector de hidrocarburos y de la generación de electricidad para obtener la máxima ganancia en el menor tiempo posible. Esto corresponde a una irresponsable forma de plantear el abasto energético del país. Las propuestas en discusión son diferentes en la concepción de lo que es el futuro de largo plazo y de la responsabilidad de nuestra generación con el futuro. En esta ocasión trataré de llamar la atención sobre temas que no son profusamente discutidos, ya que la mayoría de los medios aborda el tópico de las concesiones del petróleo y las reformas constitucionales. Aquí, abordaré una perspectiva enfocada a una reforma en el abasto de la energía que propicie un desarrollo sustentable y que enfatiza la localidad de las soluciones sustentables.


Nuestro horizonte de largo plazo está en las fuentes renovables de energía

Como ya he mencionado en estos artículos estamos enfrentando un cambio climático antropogénico causado fundamentalmente por la quema de hidrocarburos para producir energía. La mayoría del consumo de esos hidrocarburos se ha usado para el transporte y para la producción de electricidad, es decir para impulsar un tipo de desarrollo económico caracterizado por explotar los recursos naturales y la mano de obra en una forma autodestructiva.
Al menos para mí, es claro, que a principios del siglo pasado el conocimiento de aquella época del ambiente, de los procesos industriales y en general de los ecosistemas de nuestro planeta no podía augurar el cambio climático y la situación de deterioro ambiental al que hemos llegado. En la actualidad es irresponsable no tomar en cuenta que nuestra voraz forma de explotar los recursos naturales y la fuerza de trabajo son actitudes que comprometen la forma natural en que se desarrollan los ecosistemas. Estos ecosistemas son los que nos permiten la vida tal y como la conocemos, somos parte de ellos y, para propiciar un desarrollo de las personas, debemos conocer sus procesos naturales. Hoy en día, nuestro conocimiento del medio natural y de los procesos económicos y sociales nos indican que este sistema económico no es sustentable y que sus crisis recurrentes pueden terminar en desastres sociales y ambientales.
En mi opinión, una de las causas principales del meteórico desarrollo económico ha sido la densidad energética que se encuentra en los hidrocarburos y su fácil acceso. Sin embargo, ya no podemos argumentar que su uso puede ser continuado a la tasa actual sin influir negativamente en nuestro entorno natural. Tampoco, podemos argumentar que el actual sistema económico basado en la maximización del consumo es justo y equitativo y conlleva a un bienestar social.
Con estas ideas en mente, estaré de acuerdo con una propuesta de reforma energética que realmente apunte hacia un cambio en la forma de utilización y generación de la energía que usamos para satisfacer las necesidades de nuestra población sin perjudicar el posible desarrollo de nuestra y las demás especies que habitamos este finito planeta.
En estos momentos no existe una fuente de energía capaz de sustituir a los hidrocarburos, sin embargo diversas combinaciones de fuentes renovables de energía en diferentes ecosistemas pueden suplirlos en un futuro. La transición debe ser planeada y fomentada.
Dos de las tres principales propuestas de reforma energética mencionan pobremente a las fuentes renovables de energía y se enfocan fundamentalmente hacia la explotación de los hidrocarburos, otra considera importante fomentar el uso de las fuentes renovables de energía y apunta hacia el impulso a la investigación sobre ellas.
Por supuesto, estamos ante un reto mayúsculo: obtener de las dispersas fuentes renovables de energía el equivalente a la altamente densa energía de los hidrocarburos. Además la mayoría de las renovables son intermitentes y nuestro actual patrón de consumo energético no se ajusta a este cambiante suministro. Las dificultades son reales y los retos complicados, pero las herramientas que hemos construido para generar conocimiento han probado su eficacia, es hora de que las usemos pensando en el largo plazo.
En mi opinión, estamos a tiempo para realizar investigación y desarrollos tecnológicos en estas áreas. Los retos son locales, las fuentes renovables de energía tienen características particulares en las diferentes zonas del planeta, sus problemas son relativamente diferentes para latitudes mayores a los 32 grados y México se ubica entre los 14 y los 32 grados de latitud. Las características de sus fuentes renovables de energía son diferentes a las de países como Alemania, EEUU, Japón, Corea, etc. tenemos peculiaridades que debemos entender para resolverlas y también tenemos opciones diferentes que debemos explotar. Estamos a tiempo para diseñar, generar y construir nuestras propias soluciones sin comprometer el futuro de la población que vivirá en esta región del planeta.

Una versión resumida de este artículo fue publicado el día 21 de agosto

miércoles, 7 de agosto de 2013

Cultura científica en Mesoamérica

Esta semana hice un viaje relámpago a Guatemala, fue mi primera visita a ese hermano país muy similar a México. Estuve con un grupo de físicos mesoamericanos que desean impulsar el desarrollo sustentable en la región mediante la investigación científica y, particularmente, en física. Participé activamente en el 1er Seminario de Investigación y Desarrollo Científico Regional de Mesoamérica, que se celebró en la Universidad Rafael Landívar en Guatemala. Este es un esfuerzo de cooperación internacional que organizan conjuntamente el International Center for Theoretical Physics, con sede en Trieste, Italia, el Centro Mesoamericano de Física Teórica (Mesoamerican Center for Theoretical Physics MCTP) con sede en Tuxtla Gutierrez. Los organizadores invitaron a científicos laborando en Canadá, Colombia, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Panamá y EE UU para discutir cómo impulsar el desarrollo de la física en la región con particular énfasis en tópicos de la energía, medio ambiente y transporte. A diferencia de la mayoría de las reuniones internacionales donde participo, el idioma oficial fue el español, ya que todos los participantes crecimos en algún país de la región mesoamericana.
La temática común en las discusiones era la necesidad de fomentar la formación de recursos humanos con alta especialidad en física, pero con particular atención a la energía y materiales.
Para los participantes es claro que México tiene un sistema científico profesional, aunque todavía pequeño comparado con su población, y que los demás países de la región requieren urgentemente formar cuadros de científicos profesionales que les permitan competir con equidad en este mundo globalizado.
Aquí debo comentar que Chiapas, un estado mexicano con una tremenda desigualdad social y plenos recursos naturales sobrexplotados, está apostando por una inversión en investigación en física. En esta ocasión las dos principales universidades públicas chiapanecas, UNACH y UNICACH, han decido impulsar la iniciativa del MCTP colaborando desde sus escuelas de física y matemáticas, la primera, y el departamento de energías renovables de la segunda. En estas instituciones trabajan jóvenes investigadores que han sido formados en la CINVESTAV y la UNAM en aspectos de física y energías renovables.
Debo comentar que el actual director del ICTP, un profesor de la Universidad de Cambridge, es nacido en Guatemala, Fernando Quevedo y dentro de su plan de trabajo, aprobado por la UNESCO, está el propiciar el desarrollo de la física en la región mesoamericana; los coordinadores del MCTP son Arnulfo Zepeda, investigador del CINVESTAV y Elí Santos profesor de la UNACH sobre quienes recae todo el esfuerzo cotidiano. Es importante enfatizar que la UNESCO admite la necesidad del desarrollo de la cultura científica en la región como una herramienta para generar bienestar; para México contar con el MCTP es una oportunidad, de conjuntamente con el resto de los países mesoamericanos, desarrollar la cultura científica en el sur de nuestro país, donde la pobreza económica abunda y el propiciar la formación de recursos humanos científicos redundará en beneficio de todos.
Quiero comentar que varios de los desarrollos que se han hecho en el Instituto de Energías Renovables de la UNAM, en Temixco, se enfocan al aprovechamiento de la energía solar en la región intertropical, que es precisamente donde se ubica Mesoamérica. Por esta razón, es fácil para nosotros compartir nuestros hallazgos y transmitir nuestras experiencias. Basta mencionar que la forma del aprovechamiento de esta energía depende de la latitud del lugar y la Cd. de Guatemala tiene prácticamente la misma latitud que Cuernavaca y Temixco.
Recordemos, hace más de 30 años, científicos de instituciones en la Cd. de México como el IIE, IMTA, INSP y UNAM decidieron impulsar el desarrollo de la ciencia en Morelos, ese esfuerzo, de unos cuantos, propició lo que tenemos ahora en el Estado de Morelos. Así el sector científico morelense creció y se consolidó en los primeros años de este siglo (unos quince años desde su formación), ahora es el segundo sistema de investigación más importante de México con capacidad de competir exitosamente en el ámbito internacional y que en nuestros días está generando empresas de base tecnológica. Es decir, ahora se busca su transformación en el sistema de innovación de Morelos.
La conformación del MCTP es un esfuerzo de muchos físicos, jóvenes y maduros, convencidos de que la física impacta más allá de donde pesamos, todos con una visión de largo plazo que merecen pongamos atención en esta iniciativa. Es larga la lista de participantes en el Seminario y crecerá con la el compromiso de muchos otros científicos, cada vez hay más científicos comprometidos con el desarrollo sustentable de sus regiones y que están dispuestos a salir de sus cubículos para propiciar un desarrollo sustentable.
Seguramente, el esfuerzo colaborativo para la conformación del MCTP podrá impulsar un sector científico importante en la región que apuntará, ya desde sus inicios, a un sistema de innovación. Ahí los científicos mesoamericanos, en especial los morelenses, podemos compartir experiencias y construir conjuntamente la cultura científica.
En mi opinión, podemos impulsar estas acciones con un enfoque colaborativo para desde todos los ámbitos de la ciencia, la ingeniería y la divulgación apoyar esta iniciativa que seguramente redundará en beneficio de nuestra región mesoamericana.

Una versión resumida de este artículo fue publicado el día 7 de Agosto

miércoles, 27 de marzo de 2013

Costos escondidos en la generación de electricidad.

Capturar carbón para disminuir el cambio climático fue una de las pláticas de la semana pasada en el Segundo Simposio sobre Energías Renovables y Sustentabilidad celebrado en el Instituto de Energías Renovables de la UNAM, en Temixco, Morelos. En este evento se impartieron más de una decena de conferencias y una mesa redonda. Además se presentaron casi 100 trabajos en la sesión mural. La conferencia sobre la captura y confinamiento de CO2 fue impartida por el Dr. David Jones, de la Gran Bretaña.
Antes de continuar considero importante aclarar por qué me pareció interesantes y las ideas y los fenómenos que se expusieron en la conferencia.
Para todos es conocido que vivimos una época donde las actividades de los humanos han producido un cambio climático, es decir, enfrentamos un cambio climático antropogénico. Este fenómeno conducirá a diferentes cambios en las diferentes regiones de nuestro planeta. En la actualidad, existe acuerdo en que este cambio climático global está siendo causado, fundamentalmente, por la emisión de gases de efecto invernadero consecuencia de las actividades humanas. En particular, el uso de los hidrocarburos (petróleo, gas y carbón) es el responsable del aumento del CO2 en la atmósfera y de la acidificación de los océanos. El hecho es simple: cuando quemamos la gasolina, petróleo, gas o carbón se libera CO2 que se acumula en la atmósfera. De ser esta es la causa de todo el cambio climático, entonces una posible solución sería capturar este gas y confinarlo en los mismos yacimientos de donde se extrajeron dichos hidrocarburos, de tal forma que el CO2 en la atmósfera no aumentara. Considero que esta solución tiene lógica y pudiera parecer idónea, a esta acción se le conoce como captura y almacenamiento del carbono.
Precisamente, de este tema habló el Dr. Jones y comentaba muchos aspectos relevantes. Primeramente para poder proceder con esta idea hay que capturar el CO2 que es un gas y que se emite en muchísimos lugares, por ejemplo en el escape de cada automóvil, en la estufa de la casa, en los escapes de los aviones, chimeneas de barcos y locomotoras, en las calderas de muchísimas empresas, en los hornos de fundición, en los hornos de las cementeras, en las termoeléctricas, etc. Se imaginarán que hacer esto no es una tarea fácil. Otra opción sería capturar solamente el CO2 emitido en centrales termoeléctricas (gas, carbón, combustóleo, etc.) o grandes empresas para reinyectarlo en el yacimiento, de esta manera se eliminaría gran parte del problema. Claramente estas acciones de remediación incrementarían el costo de la generación de electricidad producida usando hidrocarburos; pero sería ambientalmente conveniente, así no se incrementaría el CO2 y no habría cambio climático. Esto podría ser implementado de ahora en adelante en todas las centrales termoeléctricas, pero no puede aplicarse a todo el CO2 que ya se liberó en el siglo pasado. A todo el CO2 liberado con anterioridad al producir la energía que usamos requiere ser capturado y almacenado. El almacenamiento es un problema ya que se deben seleccionar lugares con características especiales, pues no se desea provocar situaciones perjudiciales para las poblaciones y el ambiente cercano a estos yacimientos, como: temblores, contaminación de los mantos acuíferos, fugas indeseadas de carbono capturado. Por supuesto, que el costo de esta captura debería haber sido pagado en el momento de usufructuar la energía generada por la quema de los hidrocarburos. ¿Cómo le hacemos? Ahora tenemos que pagar la remediación de la atmósfera por el desconocimiento que la generación anterior tuvo al no contemplar las consecuencias de asumir una Tierra infinita que podría incorporar una cantidad infinita de CO2. Ahora sabemos que la Tierra es finita, así como sus recursos naturales y su capacidad de procesar las sustancias que fabricamos o desechamos. Por ello y debemos evitar que se continúen emitiendo gases de efecto invernadero.
En la actualidad se hace erróneamente el cálculo del costo de la energía generada por hidrocarburos, ya que en este costo no se incorpora los gastos de la remediación ambiental, es decir la nueva generación debe exigir que se incluya este concepto en el costo de la generación de electricidad o lo estará pagando sin haberlo disfrutado.
Por estas sencillas razones considero que además de capturar el carbono debemos promover el uso de las fuentes renovables de energía (solar, eólica, oceánica) que no contienen dentro de sus costos la captura de gases de efecto invernadero porque no los producen.
Este artículo fue publicado el día 27 de marzo

miércoles, 13 de febrero de 2013

Indicadores de seguridad ambiental


En esta columna hemos escrito muchas veces que el conocimiento científico es importante para decidir. En esta línea de pensamiento, donde promovemos la cultura científica para tomar decisiones fundamentadas, me llamó la atención el artículo “Promocionar la ciencia para … lo que sigue es lo importante”, de Nora Hebe Schiaffino publicado en el foro de la página del Instituto Iberoamericano de Enseñanza de las Ciencias y la Matemática, que invita a reflexionar sobre los cambios que han provocado las actividades del 20% de la población en nuestro entorno. Sí, solamente las actividades de una pequeña proporción de la población están provocando cambios a escala planetaria y, por lo tanto, afectando directamente al resto de las personas y a otro seres vivos con los que compartimos este planeta. En este artículo se menciona el trabajo de un equipo multinacional de científicos sobre los límites de algunos recursos y variables físicas para que la vida de las personas se pueda llevar a cabo en nuestro planeta. En este trabajo publicado en la revista Nature, el equipo liderado por Johan Rockström, encuentra que hay nueve procesos indicadores que amenazan la vida como la conocemos en el planeta. Estos nueve indicadores son: el cambio climático, la tasa de pérdida de biodiversidad, alteraciones del ciclo del nitrógeno y cambios en el ciclo del fósforo, la pérdida de ozono atmosférico, la acidificación de los océanos, el uso global de agua dulce, los cambios en el uso de la tierra, la carga atmosférica de aerosoles y la contaminación química. Los primeros tres indicadores han sobrepasado los límites a nivel planetario y limitan el desarrollo para la población humana, es más el primero ya no puede ser asociado a fenómenos naturales y ahora se habla de cambio climático antropogénico. Los valores de estos indicadores han sido modificados por las actividades humanas con respecto a los que presentaban antes de la revolución industrial. Una parte de la sociedad, sin analizar profundamente la propuestas tecnológicas para aumentar la productividad a toda costa y sin contemplar lo finito de los recursos del planeta y las afectaciones en otros procesos naturales, ha optado por tecnologías que agotan los recursos naturales y comprometen el bienestar del resto de la sociedad.

En el siguiente video se presenta la conferencia de Johan Rockström donde explica, en forma sencilla, estos indicadores.



La determinación de estos indicadores ha sido realizada con información global del planeta, pero en nuestro país no hemos desarrollado un conjunto de parámetros similares a nivel local que ayuden a comprender los cambios en la región alrededor de los trópicos, y mucho menos a nivel del estado de Morelos.
Considero muy importante conocer los indicadores que debemos monitorizar en el país y en cada estado, en particular en Morelos, para garantizar un desarrollo sustentable de la región. Claramente, no podemos analizar la acidificación de los océanos en Morelos, por eso debemos conocer qué indicadores requerimos analizar para contribuir a determinar los procesos que conducen a la acidificación de los océanos. Por esta razón, es necesario generar los datos y con ellos los indicadores correspondientes en el nivel local a los que hemos mencionado a nivel mundial.
En mi opinión, el impulso a la determinación de estos indicadores es una responsabilidad del gobierno compartida con los ciudadanos. Las herramientas recién creadas: las secretarías de Innovación, Ciencia y Tecnología, así como, de Desarrollo Sustentable pueden proponer estudios de largo plazo con los Fondos Mixtos con el CONACyT. La utilización de estos recursos para generar estos indicadores y sus métodos de actualización es una inversión social a largo plazo que podrá ser utilizada por las futuras generaciones para tomar decisiones. En estos momentos carecemos de ellos y nos encontramos ante situaciones donde la información parece no ser suficiente para decidir.
También es importante hacer notar que estos indicadores solamente se refieren al ambiente y que para propiciar un desarrollo sustentable se requieren los correspondientes a los ámbitos económico, social e institucional, es decir debemos contemplar todos los aspectos de la sustentabilidad con una visión integral.
Todos los mexicanos, y en especial todos los morelenses, podemos contribuir asumiendo que somos capaces de generar conocimiento y con ellos contribuir, desde la ciencia ciudadana, a definir estrategias de largo plazo que consideren todos los ámbitos de la sustentabilidad.

Una versión previa de ste artículo fue publicada el día 13 de Febrero

miércoles, 25 de abril de 2012

Cine participativo.

La semana pasada se celebró la cuarta edición del festival de Cinema Planeta. En esta ocasión, en Cuernavaca, durante seis días se presentaron más de treinta películas que abordaban la temática ambiental en un sentido amplio donde se involucran, además de cuestiones meramente ambientales, aspectos económicos y sociales. Entre otras cosas me pareció muy interesante que varias películas Latinoamericanas (mexicanas, brasileñas y argentinas) abordaran la problemática ambiental y social con una importante participación de la comunidad.
En este sentido, ya desde 1985 el sector cinematográfico mexicano está creando material documental que registra la forma de vivir de nuestras comunidades más alejadas con la participación activa de la gente involucrada. En esta ocasión pudimos ver “Tejiendo mar y viento y La vida de una familia ikood” de Luis Lupone y Teófila Palafox Herranz que, hasta donde conozco, fue producto del primer taller de cine indígena en el país. También en este tenor la película ganadora del festival “No Meio do Rio, Entre as Árvores” de Jorge Bodanzky es la narración de algunos pueblos del amazonas que presentan las problemáticas ambientales y sociales desde su propia perspectiva y apuntan a la educación como un elemento de la solución a esa problemática. En otro documental: “Silvestre Pantaleón” de Roberto Olivares Ruiz y Jonathan D. Amith con la participación de la comunidad de San Agustín Oapan, Guerrero nos muestran aspectos tecnológicos sustentables en la elaboración de artesanías que merecen ser detallados para su completa comprensión y, quizá lo más importante para esa comunidad, su difusión para la explotación comercial de esos productos para obtener el pago justo de su trabajo. El documental que me ha parecido más interesante y bello es “Canícula” de José Álvarez donde se retrata una comunidad totonaca. José Álvarez manifestó que la participación directa de la comunidad en el proceso de filmación del documental condujo a plasmar actividades y escenas que retratan con autenticidad su cotidianidad y sentir de la vida. En particular me llamó la atención la bella forma de registrar y transmitir al auditorio aspectos tecnológicos, que al igual del documental de Olivares y Amith, pudieron ser profundizados y utilizados para catapultar el desarrollo sustentable de la región por la comunidad misma.

Quiero hacer énfasis en el aspecto participativo en los documentales, parece ser que ya en muchas de nuestras actividades la participación social cada vez es más importante y decisiva para generar productos nuevos y de impacto local; pero de relevancia global. En esta columna hemos hablado de ciencia ciudadana, como la generación de conocimiento por parte de no científicos, pero usando metodología científica. En cuanto a esta ciencia ciudadana hemos enfatizado el deseable papel colaborativo entre científicos profesionales y los ciudadanos involucrados. Claramente, los documentales que aquí he mencionado son productos de la colaboración entre profesionales del cine y ciudadanos que han dado como resultado excelentes documentales, tanto en contenidos como en la componente artística. El manejo profesional del cine (luces, focos, ritmos, etc.) y el profundo conocimiento de las actividades cotidianas permite crear imágenes con luminosidad y cadencia genuinas.
Desde la mirada de científico estos documentales se quedan cortos en las descripciones de los procesos que son retratados, es decir, hay aspectos que pudieron ser mejor explicados dando la posibilidad de que los documentales además fueran útiles para la difusión y divulgación del conocimiento; pero para ello se requiere colaboración y apoyos específicos
En estas fechas electorales conozco de muy oportunas propuestas para utilizar a la cultura como un motor de la economía al mismo tiempo que se repara el dañado tejido social en que vivimos los morelenses. Estoy convencido que la ciencia también es otro de los motores. Sugiero que trabajemos juntos los científicos, cineastas, artesanos, en fin todos nosotros los ciudadanos para generar productos (cinematográficos, artísticos, científicos) que satisfagan aspectos educativos, económicos, recreativos y emocionales. Espero los candidatos a los puestos de elección popular reconozcan que la participación ciudadana es la vía para generar las soluciones a los problemas y su deber de apoyar decididamente las acciones colectivas.
Una versión de este texto fue publicada el día 25 de Abril en la UNIÓN de Morelos

miércoles, 14 de marzo de 2012

Algunos avances

Esta semana estuve en la Estación del Instituto de Biología de la UNAM en Los Tuxtlas, Veracruz. Con la finalidad analizar las posibilidades de implementar el uso de fuentes renovables de energía. Durante esta estancia unos colegas ingenieros nucleares me propusieron visitar las instalaciones de la planta nuclear en Laguna Verde, Veracruz. ¿Será por el accidente nuclear de hace un año? Sin embargo, no quisiera ver en los poblados de la Costa Esmeralda veracruzana pueblos fantasmas como los aledaños a Fukushima. Si bien es cierto que comparto la certeza sobre la imperiosa necesidad de ofrecer mayor energía para el desarrollo de nuestras comunidades con los colegas nucleares; no comparto su confianza en los actuales sistemas de seguridad y menos en un país con las características geográficas y de corrupción como el nuestro. También me queda claro que la búsqueda de una solución tecnológica para la fusión nuclear es atractiva, pero todavía no está madura. Por ésta y otras razones considero muy importante continuar haciendo investigación, desarrollo tecnológico y aplicaciones concretas de las fuentes renovables de energía: solar y eólica, entre otras. En la región de los Tuxtlas existen del orden de un 20% de las horas Sol que tenemos en Morelos y aun así creo que la energía solar podría ayudar al desarrollo de la región. Sin embargo, la opción en esa parte del país podría ser la eólica de baja potencia. Aspecto contrario sucede en Morelos, donde la energía solar es costeable. Según nuestros cálculos, el costo de los sistemas fotovoltaicos se paga en 9 o 10 años y éstos tienen una vida media de 20 años. Hemos propuesto que los techos de las oficinas públicas sean utilizados para generar energía. ¿Cuál es la opinión de los candidatos a los puestos de elección sobre el tema?
En el aspecto de disminuir los gases de efecto invernadero, en particular de bióxido de carbono, es muy importante el logro del Movimiento Bicicletero de Cuernavaca por la aprobación la Ciclovía recreativa que enarboló Vera Sisniega. En un acuerdo la pasada semana el Ayuntamiento de Cuernavaca aprobó: la creación de la Ciclovía recreativa Cuernavaca para realizarse los días domingo en una avenida principal de esta ciudad. Además se instruyó a las Secretarías de Protección y Auxilio Ciudadano y Desarrollo Social, para dar cumplimiento al acuerdo y a la Coordinación General de Comunicación Social e Imagen para dárnoslo a conocer. Ésta es una acción que nos permite usar en forma segura la bicicleta y también provocará que más visitantes (turistas) vengan y disfruten de la hospitalidad morelense. Ahora vayamos más lejos en las propuestas y no necesariamente en Cuernavaca, digamos por ejemplo Cuautla, ¿podría la Secretaría de Turismo hacer una demanda tecnológica para un autobús turístico movido por pedales? Hagamos un plan para conectar las ciudades morelenses a través de ciclopistas. ¿podría la Secretaría de Desarrollo Urbano y Obras Públicas junto con la de Turismo proponer una demanda para la generación de este plan? Estoy seguro que las instituciones de educación superior públicas y privadas podrían responder a estas demandas, que tecnológicamente son viables y considero económicamente rentables para los morelenses. Éstas y otras propuestas ciudadanas marcan el camino a seguir: todos nosotros participando y promoviendo acciones que nos conduzcan al desarrollo económico sustentable.
Sin embargo, si no contamos con una visión de futuro, si no contamos con un plan para el desarrollo sustentable de Morelos, de cada municipio y en particular de cada poblado o colonia, podremos sufrir las consecuencias de un caminante aleatorio y hacer propuestas descoordinadas. Las acciones pequeñas pueden conformar un buen camino; pero no creo que sea un camino óptimo. En cambio la generación de un plan de desarrollo sustentable con la participación democrática de los ciudadanos puede ser una guía confiable para todos los candidatos independientemente del color partidario o de tener partido o no tenerlo. Además, este plan deberá contener los indicadores que nos muestren el avance real de las acciones, de las políticas públicas. Insistimos: una forma de generar estos planes es a través de la metodología de políticas públicas abiertas ; esto claramente nos conducirá a una nueva forma de gobernanza donde la participación ciudadana y los acuerdos en los futuros deseables coincidan.
La implementación de fuentes renovables de energía en todos los municipios del país es una acción impostergable (la bicicleta es un ejemplo del uso de las fuentes renovables de energía para el transporte), sin embargo en este momento no contamos con el capital humano para generar implementaciones de mayor alcance. Incluso en Morelos nos hacen falta más técnicos e ingenieros en fuentes renovables. También nos hace falta desarrollar un mayor número de aplicaciones confiables como los calentadores domésticos de agua que ya son una tecnología completamente madura y costeable.
Continuo preguntando: ¿cuáles son las propuestas de los candidatos a estos temas? Espero después de la tregua empezar a conocerlas. Aunque algunos, parece, ya han empezado a proponer; trabajemos en el análisis.

Este texto se publicó el 14 de marzo en la UNIÓN.

martes, 10 de mayo de 2011

Es necesario conocer nuestro entorno

Como ya les conté en esta bitácora, el pasado mes de enero estuve en una estancia de 11 días en Haití, donde con 13 colegas más impartimos cursos en la Universidad Estatal de Haití. La pobreza que encontré en Haití es comparable con la que he observado en Oaxaca y Chiapas, durante mi andar por México impartiendo múltiples conferencias, coincidencia que no debe orgullecer ni a México ni a Haití, más bien debe despertar indignación en ambos países.
Para aquellos que preguntan como es la situación de los haitianos, les puedo comentar que es muy difícil, los recursos naturales de ese país han sido explotados de una manera irracional y por lo tanto se han agotado. Ya no encontré bosques tropicales en el viaje de Puerto Príncipe a Jacmel, del centro al sur. Jacmel es un pueblo con una playa en el caribe, enfrente de Venezuela y en la misma latitud que Zihuatanejo, por lo tanto debería haber selva, ya no la encontré. Estos bosques fueron talados y convertidos en carbón para cocinar. Las imágenes captadas por Yann Arthus Bertrand y divulgadas en sus dos películas Home



e Historia de un viaje



dan cuenta de la catástrofe en una forma contrastantemente bella, esta belleza que solamente se puede percibir desde los aires. Desde la carretera solamente percibí aridez. Parece que en el pasado había grandes ríos, ahora son grandes causes con pequeños flujos de agua serpenteando en lechos casi secos. Una central hidroeléctrica alimenta la mayor parte de la electricidad de Haití. Observé viento la mayor parte de los días que estuve ahí y dado que el manto freático en las regiones que visité está en el orden de los cinco metros esperaba encontrar algunas aerobombas, como en la península de Yucatán o en la región del Valle en Jalisco, por citar algunos ejemplos, pero no fue así. Es más, mi decepción fue mayúscula cuando en la Facultad de Ciencias e Ingeniería no sabían como funcionaban estas bombas eólicas. También fui informado de la existencia de aguas termales con temperaturas cercanas a los 50 grados centígrados, pero desconocían la temperatura del yacimiento geotérmico, esto mismo sucedía cuando preguntaba las velocidades de los vientos o el flujo de agua en los ríos, es decir había un desconocimiento pavoroso del entorno y eso que estaba en la Universidad Estatal de Haití.
Este tipo de desconocimiento me llevó a preguntar que hacía el sistema científico haitiano y la respuesta es que no existía. Esta respuesta me sorprendió. En mis adentros decía que seguramente Francia había ayudado al pueblo haitiano a generar cuadros tecnológicos que pudieran resolver la problemática del país. Así que realicé una búsqueda de artículos científicos en una base de datos internacional con al menos una dirección en Haití. El resultado me dejó estupefacto ... la base de datos solamente reportaba 540 artículos científicos desde 1900 hasta finales de 2010. Para tener puntos de comparación, Morelos tiene una producción de más de 600 artículos por año, los artículos científicos con dirección de Temixco son más de 500 desde 1980 a la fecha. Esta ínfima producción científica haitiana me llevó a preguntar en qué se preparaban los estudiantes haitianos que iban a Francia, la respuesta que se me dio fue: en letras y humanidades y que sistemáticamente el gobierno francés negaba o limitaba las becas en ciencia e ingeniería.
Cuando revisé los temas que abordaban los artículos donde aparecía un colaborador haitiano me dejó todavía un sabor de boca más amargo. Las palabras relevantes eran: HIV, aids, trimethoprim sulfamethoxazole, congenital syphilis, pulmonary tuberculosis, anthrax, seropositive. De aquí, en mi opinión, la pregunta obvia: ¿es Haití un laboratorio de enfermedades, fármacos y venenos?
Ninguna referencia a investigación en ingeniería sísmica, ¿acaso esto explica la deficiente reglamentación de construcción? Ningún artículo sobre la biodiversidad de la región haitiana, se han sembrado especies muy agresivas en la región que no permiten el crecimiento de la flora autóctona y, por lo tanto, los ecosistemas cambian y se desestabilizan. Ningún artículo sobre fuentes renovables de energía.
Sería tedioso escribir tantas y tantas cosas que el desconocimiento científico produce, los haitianos tienen que producir conocimiento de su entorno a marchas forzadas. De esto debemos aprender que necesitamos conocer a profundidad nuestro entorno para poder generar soluciones a nuestros problemas con fundamento.
En Morelos generamos conocimiento científico, es obligación de toda la sociedad aplicarlo y usarlo para su bienestar; no lo desperdiciemos. Lamentablemente, en Haití no lo tienen y menos lo generan; les costará mucho tiempo adquirirlo y luego poder generarlo. Esto es parte de la problemática mundial que todos padecemos y que sólo en conjunto podemos resolver.

Una primera versión de este texto fue publicada el 26 de enero de 2011.