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miércoles, 15 de agosto de 2018

Turismo social una propuesta desde la ciencia

En estos días llegó a mis manos un ejemplar de la revista Ciencia y Desarrollo editada desde hace 44 años por el Consejo de Nacional de Ciencia y Tecnología CONACyT. Con ella recordé precisamente los primeros números y la primera suscripción que pagué con el salario que obtuve por haber impartido clases de regularización a compañeros de primer grado cuando estudiaba la secundaria. Recuerdo muy claramente los cuentos de Arthur Clarke y de Isaac Asimov entre otros artículos describiendo las galaxias y estrellas. El dinero que pagué por la suscripción anual (que continué por varios años) fue una de las mejores inversiones de mi vida. La lectura de los artículos de esos números fueron elementos que motivaron mi decisión de estudiar física.
En esta ocasión me sorprendió gratamente la lectura de artículos con un verdadero énfasis en la llamada ciencia útil. En el número de abril y mayo del 2018 que cayó en mis manos pude leer seis artículos sobre el tema de Turismo Social. Estos artículos están enfocados a la península de Yucatán y su lectura me permitió reflexionar sobre los caminos que debemos propiciar para conseguir el bienestar social.
En el primer artículo “Las comunidades: Agentes turísticos clave para salvaguardar el patrimonio cultural” se comenta que: “el sector turístico ha experimentado profundos cambios motivados por la rápida modificación de su entorno social y económico. Las nuevas demandas de los viajeros y turistas, así como el diseño de estrategias para potenciar un turismo sostenible y responsable, han dado lugar a la elaboración de estudios y modelos de gestión turística, como el turismo sostenible o el turismo comunitario.” Con estos hallazgos se detecta que las comunidades están dispuestas a abrir su patrimonio cultural para un uso turístico a cambio de obtener beneficios económicos bajo acuerdos institucionales que también respeten sus formas de vida. La conciliación de los intereses de las comunidades y de los turistas es una tarea de las instituciones actuales y futuras para garantizar la sostenibilidad de la actividad turística y la sustentabilidad de las poblaciones y el entorno natural y cultural.
Otro de los estudios plantea que es necesario “Conocer para cuidar: Una forma de valorar el patrimonio en localidades de Mérida, Yucatán”. En este artículo se plantea una metodología para conocer encaminada a detectar los recursos patrimoniales y garantizar las mejores actuaciones para generar productos turísticos de una forma sustentable. Esta metodología en forma simplificada se puede resumir en 5 pasos: 1. Realizar el inventario de los recursos turísticos con la participación de las personas de la localidad; 2. Determinar el perfil del visitante que actualmente o en el futuro se desea; 3. Evaluar el potencial turístico con miras a obtener retribuciones económicas evitando los desequilibrios entre las dimensiones naturales, económicas, sociales y organizacionales; 4. planificación territorial turística participativa para diseñar el producto turístico que contemple los puntos anteriores; y 5. Finalmente, se diseña el producto turístico con alto valor agregado y miras en el largo plazo.
En esta ocasión quiero comentar un tercer artículo “Turismo alternativo en la Península de Yucatán” que enfatiza la necesidad de evaluar la aptitud natural del territorio como un primer paso para generar información sobre las características naturales del territorio y la interacción con la visita de los turistas. Esto permitirá planear las formas óptimas de su uso para el turismo alternativo de manera sustentable. Para ello es muy importante integrar las dimensiones de la sustentabilidad: Naturaleza, Economía, Social y Organizacional con el objetivo de generar las capacidades técnicas y normativas locales necesarias para traducir la riqueza natural en un bienestar social para las comunidades a lo largo de generaciones. El artículo termina comentando que es importante “Reconocer la aptitud natural de la Península de Yucatán para ecoturismo, el turismo de aventura y el turismo rural es, por lo tanto, fundamental para iniciar un proceso estratégico de planificación territorial orientado a generar productos turísticos innovadores y competitivos que contribuyan a impulsar el desarrollo sustentable de las comunidades rurales.”
El sabor de boca que me dejó la lectura de este número de Ciencia y Desarrollo fue muy agradable. Evidentemente esta forma de proponer desarrollo turístico en la península contrasta con la estrategia predominante para la Rivera Maya de los últimos años. Donde se privilegian los aspectos económicos y se menosprecian los sociales y ambientales. Este último causando ya deterioros ambientales y desigualdades sociales.
Desde mi perspectiva la revista muestra una claro ejemplo de investigación desarrollada en el país hacia la construcción de acciones sociales derivadas del conocimiento científico amalgamado con el conocimiento tradicional para propiciar el bienestar social. Acciones como las desarrolladas por el grupo de científicos trabajando en la península de Yucatán con las personas de las comunidades deben ser un ejemplo que imitemos en el resto del país. En particular, en Morelos con cierta vocación turística puede iniciar con estudios de este tipo, donde además incluya aspectos sobre el abasto de la energía por fuentes renovables, dadas sus fortalezas en este sector. A la vez los estudios narrados en la revista son un ejemplo de que la ciencia (natural, exacta o social) es aplicable y útil para resolver la compleja problemática que hoy enfrentamos.

Una versión previa de este artículo fue publicada el día 15 de Agosto en el periódico la Unión de Morelos.

miércoles, 9 de mayo de 2018

Planear para el futuro

En esta época de elecciones es un momento para tomar decisiones que nos afectarán no solamente tres o seis años, sino posiblemente el resto de nuestras vidas. Mientras los candidatos pueden proponer estrategias que deberán ser desarrolladas en estos cortos periodos de tiempo, las personas debemos pensar en el largo plazo en el momento de tomar decisiones.
La mayoría de las personas planeamos, cuando lo hacemos, con una mira de corto plazo; esta forma de proceder condiciona la solución de problemas complejos que han sido causados por el comportamiento, a lo largo del tiempo, de diversas generaciones. Con una visión de corto plazo los problemas pudieran parecer solucionarse con las estrategias propuestas por la mayoría de los candidatos; pero en el largo plazo los problemas continuarán o incluso se agravarán.
Por ejemplo, para generar empleos se puede solicitar la inversión de una minera y explotar los yacimientos por unos veinte años generando con ello empleos para la población. Tendremos esos empleos por solamente 20 años, cuando hoy en día el empleo de una generación se demanda por unos 45 años. Si aunque no parezca, hoy en día, el periodo de trabajo de una persona comienza alrededor de los 20 años y termina alrededor de los 65. Por supuesto, hace unas cinco décadas este periodo de tiempo se calculaba en unos 30 años. Con este dato podemos inferir que sí hemos sido beneficiados por el conocimiento y nuestra esperanza de vida ha aumentado, la verdad es que, en este sentido, la respuesta es afirmativa; pero ahora tenemos problemas globales mucho muy apremiantes. Regresemos al ejemplo, para una verdadera generación de empleos que promueva el beneficio social debemos contemplar horizontes temporales de al menos tres generaciones y con ello generar bienestar real. Así, para resolver el problema del empleo deberemos pensar en generarlos por más de un siglo para que se beneficien al menos tres generaciones de personas. Con este horizonte estaríamos garantizando el empleo de los nietos que a su vez podrán mantener a sus hijos al menos a la edad de poder obtener frutos con su trabajo.
Con estas ideas en mente resulta totalmente inadecuada la planeación en torno a seis y, menos, tres años. Mientras que la planeación en el corto tiempo se puede realizar con las personas que piensan similarmente, la planeación en el largo plazo requiere de involucrar al mayor número de actores conocedores.
Por esta razón, hace algunos meses comentaba que deberíamos aprender a planear con el que piensa diferente, es decir, la planeación en concordancia con el enemigo. Estoy seguro que solamente al pensar el el futuro lejano los acuerdos puede lograrse y obtener soluciones independientes de las diferencias y por lo tanto para largo plazo. Con ese enfoque se requiere cambiar la estructura de pensamiento y las verdaderas soluciones a los problemas que nos aquejan emergerán. Las diferencias se manifiestan más plenamente en el corto plazo donde los intereses pueden ser divergentes.
Lo que planteo puede ser complicado, ya que, en un país con más de la mitad de su población por debajo de la línea de pobreza que está pensando más en cómo obtener el alimento de mañana que en un futuro incierto, la planeación en el largo plazo parece no ser prioridad. Sin embargo, por más que la situación hoy en día apunta a tener gobernantes que no reconozcan que el conocimiento es lo que puede generar la soluciones a largo plazo; debemos redoblar esfuerzos e iniciar la discusión desde hoy, si desde antes de elegir a nuestros próximos gobernantes, para planear y construir las estructuras organizativas para definir las soluciones basadas tanto en conocimiento científico como tradicional en cada región del país y proponerlas en las elecciones del 2021 y 2024.
Como sociedad debemos planear para el futuro para poder conseguir el beneficio social.

Una versión previa de este artículo fue publicada el día 9 de Mayo

miércoles, 22 de noviembre de 2017

Los retos de las edificaciones sustentables

Una de las actividades que más se están haciendo en diferentes ciudades es construir grandes edificios. Muchas personas tienden a querer trascender mediante la construcción de grandes edificaciones para dejar muestra de que estuvieron por este mundo. Sin embargo debemos preguntarnos si es adecuado incrementar la densidad de viviendas o de oficinas con ese tipo de edificaciones.
El día de hoy quiero invitarlos a reflexionar sobre este punto. Hay varios dilemas en cuanto al tamaño de las edificaciones. Parece ser que una gran casa donde solo habite una familia puede ser un indicador de problema social de inequidad en cuanto haya muchas familias que solamente tengan unos cuantos metros cuadrados para su casa o departamento. También puede ser un indicativo de un uso privado bienes como los espacios, la energía y el agua, por ejemplo, que bien pudieran compartirse o aprovechar las bondades de un uso colectivo y pago compartido por estos bienes.
En algunas ciudades en el mundo han tratado de resolver este tipo de dilemas construyendo edificios que comparten áreas verdes, de esparcimiento, agua y muy recientemente energía. Sin embargo, no puedo encontrar un estudio profundo de cómo debería ser una edificación que minimizara los impactos nocivos a la sociedad y al ambiente considerando un costo económico aceptable, además de concebir una organización interna que prevea la resolución de conflictos. Es decir un estudio que contemple las cuatro dimensiones de la sustentabilidad: natural, económica social y organizacional.
Primeramente debemos considerar que el tamaño de estas edificaciones debería ser diferente y en concordancia con la localidad. Veamos algunos ejemplos: la disponibilidad de agua es una de las condicionantes más importantes. Lo ideal sería que esa edificación contara con un sistema de tratamiento de agua que permitiera la recarga de los mantos acuíferos o de las fuentes de agua superficial que utilizara; no solo captación de agua de lluvia sino un sistema de utilización del agua que permitiera su retorno futuro al sistema natural sin causar afectaciones a otras personas o especies. Así el tamaño de las edificaciones dependerá de la cantidad, calidad y posibilidad de tratamiento del agua, de toda la gestión del agua que es diferente en cada localidad. Otro ejemplo sería contemplar energía asequible y renovable para todo el funcionamiento de la edificación. Se imaginan contar con casas, departamentos, escuelas, oficinas, o industrias que generen la energía necesaria para su funcionamiento. Por supuesto esta demanda debería considerar que la altura de los edificios impide que los vecinos puedan aprovechar tanto la energía solar como la eólica; ya que los edificios altos son barreras para el sol y el viento; así se debería determinar alturas máximas para las edificaciones cercanas o espacio libre para no afectar a los vecinos.


Con estos ejemplos considero debe quedar claro que la determinación de un tamaño idóneo para una edificación debe ser en concordancia con el lugar físico y debe contemplar aspectos ambientales y de organización para poder propiciar un beneficio social.
Estamos en un momento en la historia donde, dado el avance en el conocimiento, sabemos del resultado nocivo o beneficioso de casi todas nuestras actividades y acciones. Por esta razón debemos definir normas adecuadas para la convivencia entre las personas y con otras especies animales o vegetales. Una hecho irrevocable, es que estos animales o vegetales no conocen el resultado de sus acciones en el largo plazo, esto ha sido así también para las personas y solamente en el último siglo es cuando los avances en el conocimiento han permitido que conozcamos los impactos que causamos al ambiente o a otras pesonas o a otras especies.
Con estas frases solamente los invito a reflexionar sobre el punto de diseñar verdaderas edificaciones sustentables, por supuesto se deben contemplar las acciones para el tratamiento de los desechos sólidos generados por los usuarios y muchos otros aspectos, pero todos ellos considerando las cuatro dimensiones de la sustentabilidad.
Dediquémonos a amalgamar el conocimiento científico con el tradicional para definir una trayectoria para contar con edificios sustentables.

Una vversión previa de este artículo fue publicado el día 22 de Noviembre en el periódico la Unión de Morelos.

miércoles, 3 de febrero de 2016

No debemos argumentar que no sabíamos

Escucha este texto
Estaba en el supermercado pasando por la sección de jabones y escuche a dos personas platicando: “No compres el jabón de pasta... es mejor el líquido”. Es muy común escuchar, recibir y dar este tipo de recomendaciones a la hora de adquirir algún producto; pero con qué criterios se emitió el juicio de mejor. En otras ocasiones he mencionado que varios de los problemas que hoy en día enfrentamos se deben a que cuando se desarrollaron algunas soluciones o productos se desconocían sus posibles efectos secundarios, pero ahora ya lo sabemos. Esto es muy claro en el ámbito de las medicinas, donde se han establecido protocolos de investigación para determinar los efectos secundarios no deseados de los nuevos medicamentos. Este cuidado que se tiene actualmente con los medicamentos es un procedimiento que deberíamos extender para todo lo que consumimos, usamos o creamos.
Así con el conocimiento científico de hoy podemos tomar decisiones menos dañinas para nosotros. Cuando me refiero a nosotros, incluyo a otras personas y al ambiente, así la frase de menos dañinas debe entenderse en un sentido muy amplio y con implicaciones de largo plazo.
En este sentido, debemos empezar a promover un tipo de análisis detallado de los impactos (benéficos y dañinos) que causan los productos o procesos que desarrollamos con la nueva tecnología o que se han aplicado por décadas o siglos. A este tipo de análisis se les conoce como análisis de ciclo de vida (ACV o LCA, por sus siglas en inglés). Desde mi punto de vista con este tipo de análisis, que debe explicitar los supuestos en los que se basa y las condiciones en las que se realizó, es que podemos empezar a tomar decisiones. De esta manera, podemos realmente llegar al construir una sociedad del conocimiento. No basta con que alguna parte de la sociedad conozca el proceso, sino que toda la comunidad involucrada debe participar de este conocimiento.
Déjenme regresar a la pregunta inicial y comentar que en 2009 se realizó un cuidadoso análisis, con esta perspectiva, de dos tipos de jabón para lavarse las manos. En este estudio Annete Koehler y Caroline Wildbolz llevaron a cabo una evaluación detallada del ciclo de vida de nueve productos de cuidado en el hogar y de higiene personal. Su objetivo era cuantificar y comparar los impactos ambientales de los productos que se podrían utilizar para la misma aplicación, por ejemplo, barra jabón contra el jabón líquido para lavarse las manos. En este aspecto podemos resumir su resultado como: Aunque la huella ambiental de 1 kg de barra de jabón desde su fabricación hasta su final tiene mayores impactos negativos que la del jabón líquido; el lavado de manos con jabón en barra, en general, resulta tener un impacto menor al jabón líquido para todos los indicadores que ellas estudiaron. Los productos en barra muestran claras ventajas y desventajas: el lavado de manos con jabón en barra requiere cantidades más pequeñas de jabón, y esto provoca impactos considerablemente más bajos en la cadena de suministro de barras de jabón. Sin embargo, se necesitan volúmenes de agua caliente más grandes para la aplicación de barra de jabón, y las cargas ambientales en consecuencia son más altas. Desde mi punto de vista es importante notar que este estudio fue realizado en Suiza, en un contexto europeo, y por ende consideran muy importante el uso de agua caliente en el lavado de manos, aspecto que pudiera ser menos relevante para el caso mexicano. De aquí la necesidad de empezar a realizar este ACV para los productos que usamos y con las formas que los usamos en nuestro país. Claramente, también puede ser importante contextualizar en las diferentes regiones de México.


Es importante conocer las sustancias y las consecuencias de usar productos en el largo plazo; el análisis de ciclo de vida de los productos nos da información para decidir

Este tipo de estudios ha sido promovido por la Asociación Internacional de Jabones, Detergentes y Productos de mantenimiento (AISE por sus siglas en inglés) desde 2005 para promover estrategias para la sustentabilidad de la industria de productos de limpieza. Con este marco recientemente se publicó otro trabajo realizado por un grupo europeo que comparó los estudios de seis categorías de productos de limpieza para el hogar: lava trastos, líquido lava ropa, líquido lava-ventanas, líquido para aspersar para baños, líquido con ácidos para baños, y fluidos blanqueadores de baño sin ácidos. En este estudio se concluyó que las variables que determinan los resultados para detergentes lava trastos y detergentes para ropa son: la temperatura del agua, el consumo de agua, la dosis de producto, y la selección y cantidad de agente tensoactivo. En cambio, para los aspersores de baño, limpiadores con ácido y sin ácido, los factores determinantes son: los envases de plástico, transporte hasta el usuario, y los ingredientes específicos. Además, el tipo de tensoactivo es muy importante para los blanqueadores.
Claramente estos estudios deben ser realizados para los productos que actualmente están disponibles en nuestro país y también deberíamos realizarlos para todos aquellos que se venden a granel en algunos comercios locales como productos de limpieza “biodegradables” o “amigables” con el ambiente; no sabemos cuales son los tensoactivos, ácidos o blanqueadores que utilizan, pero nos dicen que son amigables. Hoy en día debemos, como ciudadanos, conocer más y propiciar la apropiación del conocimiento por todas las personas para realmente basar nuestras decisiones en el conocimiento, seamos responsables, ¡ya no debemos argumentar que no sabíamos!

Una versión previa de este artículo fue publicada el día 3 de Febrero

miércoles, 2 de diciembre de 2015

Buen vivir y energías renovables

Hace una semana estuve en Quito, Ecuador, a petición de la Secretaría de Educación Superior Ciencia, Tecnología e innovación de ese país para ayudar a conformar un plan nacional para investigación en el ámbito de las energías renovables. Por supuesto que estoy convencido de que la investigación científica es un excelente motor para el desarrollo de todas las regiones del mundo y esta invitación me permitió conocer de cerca algunas realidades de nuestra Latinoamérica.
Tuve varias sorpresas en ese viaje desde la visita al templo de la Compañía donde quedé prendado de su belleza y esquistez que comparte con muchos templos de nuestro México. Recordé a Santa Prisca en Taxco y el Templo de la Valenciana en Guanajuato, todas estas edificaciones tienen encantos únicos y otros que comparten, pero todas ella nos llenan de emociones y muestran el trabajo de los antiguos latinoamericanos. Es claro que compartimos ayeres, vicisitudes, conocimientos tradicionales y por supuesto un futuro que construir.


La primera petición de los organizadores, fue que deseaban que la planeación se enfocara al “Plan del Buen Vivir” documento guía del gobierno del presidente Rafael Correa Delgado de Ecuador. Debo manifestar que de entrada me despertó un sentimiento de desánimo y cierta resistencia a iniciar la lectura de este documento. Esto debido a las experiencias que tengo de leer algunos planes de gobierno en nuestro país. Desde mi punto de vista, es necesario aclarar que dicha lectura me fue muy grata al observar que este plan contempla muchos de los aspectos que también son relevantes para el ámbito mexicano y por ende, quizá, con otros países latinoamericanos. Por supuesto que estas aseveraciones están cargadas de mis propios pensamientos que, en síntesis, comparto con el Plan del Buen Vivir (los invito a leerlo seguramente entenderán mi sentimiento de que es una buena iniciativa www.buenvivir.gob.ec).
El Plan tiene doce objetivos y en particular los objetivos 4 y 11 son los que nos indicaron tenían que ver con la Planeación específica para el Instituto Nacional de Eficiencia Energética y Energías Renovables, que fue en la que me invitaron a participar. Así el objetivo 4 consiste en: Fortalecer las capacidades y potencialidades de la ciudadania, en particular algunas de la políticas para cumplir este objetivo consisten en: alcanzar la universalidad de la educación hasta el bachillerato y democratizar el acceso a la educación superior, promover espacios no formales de educación permanente, promover interacciones recíprocas entre los sectores educativo, empresarial y de investigación, promover la gestión adecuada del uso y difusión de conocimientos generados en ecuador. Dentro de este objetivo y políticas subyace una intención que se enuncia como uno de los ejes para la sustentabilidad y mantenimiento de la biodiversidad es la de realizar investigaciones sobre el conocimiento ancestral para su verificación y uso y asegurarlo como un bien público en Ecuador. En otras ocasiones he comentado la necesidad de amalgamar el conocimiento tradicional con el científico para obtener soluciones a la problemática presente que contenga la visión hacia la sustentabilidad. Por esta razón comparto plenamente esta intención. En la definición de estas políticas estoy de acuerdo y aquí en nuestro país muchos las hemos impulsado.
En cuanto al objetivo 11 que se enfoca en: Asegurar la soberanía y eficiencia de los sectores estratégicos para la transformación industrial y tecnológica, en particular mediante la política de Reestructurar la matriz energética bajo criterios de transformación de la matriz productiva, inclusión, calidad, soberanía energética y sustentabilidad, con incremento de la participación de energía renovable, no cabe duda que la comparto y considero de suma importancia. Enfocar la seguridad energética para propiciar la transformación de la matriz productiva con la perspectiva de la sustentabilidad es una visión retadora y con miras en el largo plazo.
En este tenor es que el grupo de trabajo, integrado por colegas brasileños, venezolanos y ecuatorianos, conformamos cinco grandes propósitos para la investigación en el ámbito de la eficiencia energética y energías renovables: contribuir a construir un habitat saludable, una movilidad baja en emisiones de carbono y de calidad, una industria que sea eficiente en energía y use energías renovables donde sea adecuado, un generación de electricidad basada en fuentes renovables de energía y la definición de un plan nacional de uso eficiente de energía y energías renovables.
Claramente con estos propósitos los ecuatorianos podrán conocer que la investigación tanto básica como aplicada y el desarrollo tecnológico en estas áreas tiene intenciones de resolver problemas que le atañen. Con esta estructuración las líneas, temas y problemas específicos quedan delineados. pero lo suficientemente abiertos para que los científicos ecuatorianos generen conocimiento e invenciones en el contexto internacional. La definición de propósitos claros para el ciudadano no científico es muy importante, ya que estas personas podrán percatarse de que sus impuestos tienen objetivos últimos que los beneficiarán. Esta definición contrasta con la que se hace a menudo en nuestro ámbito científico de anteponer los propósitos investigativos y dejar para la última parte la intensión. En este sentido es mucho más claro para las personas no científicas y las científicas declaran de antemano su objetivo último.
Además les comento que la especificidad del plan es profunda y permite guiar con amplitud la investigación tanto en aspectos básicos como de desarrollo de dispositivos, sistemas, herramientas informáticas y de alternativas tecnológicas.
La interacción con colegas de otros países me permitió conocer en detalle lo que hacen y estoy seguro que pronto tendremos colaboraciones para abordar problemáticas comunes desde una perspectiva multidisciplinaria y multienfoque mezclando los conocimientos tradicionales con los que generamos en diferentes latitudes de la región lationamericana.

Una versión previa de este artículo fue publicado el día 2 de Diciembre

miércoles, 7 de octubre de 2015

Diversidad y densidad

En estos momentos me parece adecuado escribir sobre muchos aspectos que estamos sufriendo. Nuestro México tiene dificultadas cada vez más complicadas de resolver. Tenemos deficiencias en la educación elemental, tampoco podemos decir que los otros niveles de educación son satisfactorios. La riqueza cada vez es peor distribuida y por lo tanto tenemos cada vez menos personas con mayor riqueza y más pobres con menos necesidades satisfechas. Nuestros recursos naturales son explotados cada día con mayor rapidez, dilapidando la basta distribución de estos recursos en aras de una generación de riqueza inmediata sin miras en un futuro.
Sin embargo, el tiempo para escribir y el espacio son limitados, también lo es el tiempo de los lectores, cada uno está preocupado por obtener los recursos para sobrevivir. Nuestra precaria situación implica que dediquemos una gran parte de nuestro tiempo para conseguir una vida llevadera. La mayoría de la población en nuestro país, aunque trabaje el día entero más allá de lo legislado de 8 horas diarias, no lo logra,.
En otras ocasiones he comentado que ya somos muchos, pero realmente ¿es un problema de sobrepoblación? Un estudio reciente indica que la mayoría de las regiones en el mundo pueden ser autosuficientes en la producción de alimento.


Por otro lado, muchas veces se ha enfatizado que la energía solar que llega a la tierra es mucho mayor que la energía que usamos. En muchos lugares los techos de las edificaciones pueden producir energía eléctrica. La mayoría de los litorales pueden ser utilizados por dispositivos que aprovechan la energía de las mareas, las corrientes marinas o la olas. Por supuesto, lo mismo sucede con el posible aprovechamiento de la energía del viento.
Enfatizo el problema energético, porque conozco algo más de él; pero en cada uno de los aspectos que nos están causando una inmensa discrepancia entre las personas y las especies de este planta y por ende conduciéndonos por caminos no sustentables encuentro que el problema radica en la forma en que los utilizamos y distribuimos los recursos.
La educación de calidad es un punto importante, no basta con instrucción o capacitación, en mi opinión, debemos promover una educación que permita construir conocimiento en todos los rincones del mundo. Es extremadamente simplista pensar que en algún otro lugar del mundo se ha generado el conocimiento que puede resolver los problemas de cualquier región.
Generalmente la regiones con mayor rezago de satisfactores son regiones donde las condiciones son más adversas para resolver problemas de alimentación y uso de recursos. Déjenme dar un ejemplo. Los grandes barcos fueron construidos en regiones donde los vientos eran favorables para moverlos. Por esa razón no se desarrollaron las carabelas en la región maya para que pudieran surcar el Atlántico y conquistar a los europeos. La llamada zona de calma intertropical no es adecuada para el empleo intensivo de la energía eólica. Los vientos huracanados son intensos, pero de baja densidad muy distribuidos a lo largo del año. De hecho aun hoy en día es extremadamente difícil decir que se puede usar la energía de los vientos huracanados. En cambio en la zona cercana al mediterráneo el viento es constante y bien distribuido a lo largo del año. El aprovechamiento intensivo de la energía solar no es un proceso simple, requiere de tecnología que ha sido desarrollada por cientos de años al concebir procesos que no encontramos en forma natural y poder dominar el efecto fotovoltaico. Basta mencionar que la fotosíntesis es menos eficiente y cosecha menos energía por unidad de tiempo en comparación con las celdas fotovoltaicas.
Como estos sencillos ejemplos podemos encontrar muchos en la literatura actual.
En resumen, esto indica que las regiones donde mayor pobreza hay son regiones donde las dificultades para un desarrollo sustentable han sido mayores a lo largo de la historia (una discusión más amplia la encontramos en Colapso de Jared Diamond). Sin embargo, ellas también tienen una gran diversidad, aunque con menor densidad, de recursos. En mi opinión, debemos construir las soluciones contemplando esta baja densidad y distribución de los recursos, las soluciones donde los recursos como los energéticos o la producción de alimentos sean usados intensivamente sin contemplar los efectos negativos de ellas parecen que no han sido aceptables en los últimos siglos.
Por estas razones insisto, las soluciones que amalgamen el conocimiento científico con el tradicional prometen cambiar los paradigmas tanto de las urbes del conocimiento como de las regiones y, por lo tanto, ofrecen alternativas con una base más amplia que incrementan el éxito.
La apuesta por la educación es una de las más certeras, la redistribución de la riqueza para que los jóvenes estudien es una de las soluciones de largo plazo que considero más adecuadas; pero todos debemos aceptar que no dan fruto pronto. Debo reconocer que en Morelos se ha optado por apoyar esta visión y es una acción que debemos sostener. Estoy seguro que en una década dará frutos.
Por otro lado, las medidas que se amparan en las tendencias actuales en el uso de los hidrocarburos deben ser poco a poco minimizadas y apoyar con mayor decisión el uso de las fuentes renovables de energía. En este sentido en Morelos, y en la mayor parte del territorio nacional, la energía solar es una verdadera alternativa con baja densidad energética e intermitencia, pero que debemos empezar a usar para contribuir a su desarrollo y con ello propiciar que sus desventajas sean sobrellevadas.
Sirva este texto para discutir y dejo para otro día el abordar otros problemas.

Una versión previa de este artículo fue publicado el día 7 de Octubre

miércoles, 25 de marzo de 2015

Comprar, usar, reparar, usar



Este fin de semana alguien muy querido me preguntaba ¿qué si los mexicanos habíamos perdido la capacidad de reparar los aparatos electrónicos? Para poder continuar con el tema, considero muy importante aclarar el contexto en que surgió la pregunta.
Estábamos platicando sobre las vicisitudes de los aparatos electrodomésticos. Estaba comentando el hecho de que de repente empezó a fallar mi horno de microondas y tuve que llevarlo a revisar. En el taller me dijeron que todo estaba bien con el horno y que seguramente tenía bajo voltaje en casa. Esto era algo común hace unos 25 años, pero desde hace varios años, debo decir que la calidad del fluido eléctrico ha sido adecuada. Regresé con mi horno a casa, cabizbajo ya que decía para mis adentros: ¿por qué no checaste primero el voltaje? En lugar de pensar que los aparatos ya no tienen la vida que antes. Debo confesar que el anterior horno de microondas que acabo de jubilar nos dio excelente servicio por más de 20 años y ahora el nuevo tiene menos de 3. Así que llegue a casa y saqué mi multímetro para medir el voltaje. El voltaje era el adecuado antes de poner a funcionar el horno y cuando empezaba a funcionar caía a menos de 100 Volts (el voltaje adecuado es 120 V) evitando que el horno funcione bien. Esta falla generalmente se debe a que el neutro que proviene de la CFE y entra a las instalaciones se desconectó o tiene un falso contacto. Lo demás funcionaba dado que tengo una tierra eléctrica adecuada. Efectivamente salí a la calle y pude observar que el cable que llegaba a mi casa tenía el otro extremo flotando en el aire. Por supuesto llamé a la CFE, me atendieron amablemente y coincidieron en que mi explicación podría ser la causa de la falla de mi horno de microondas. Me dieron varios números y me comentaron que en menos de 48 horas debería estar arreglado el problema. Para mi sorpresa el cable suelto fue arreglado por la CFE en menos de 4 horas.
Sirva todo este preámbulo para continuar con la primera pregunta (que para estos momentos el lector quizá habrá olvidado, al menos el escritor tuvo que volver a leerla). Estaba comentando lo del horno cuando de repente saltamos al tema de que últimamente entre los conversadores habíamos mandado a reparar cuatro teléfonos celulares o aparatos electrónicos pequeños para oír música y que la respuesta común de los técnicos de los diferentes servicios era que costaba más repararlo o que no tenían las partes para reparar el aparato.
En este contexto surgió la pregunta, ¿estamos perdiendo la capacidad de reparación en nuestro país?
La respuesta es que sí, sin embargo no es algo exclusivo de nuestro país. Esta capacidad se está perdiendo en todo el mundo, dado que nos encontramos en una estrategia de maximización del consumismo. Los cuatro aparatos fueron diagnosticados y la respuesta que se obtuvo fue que la refacción ya no se encontraba; pero en todos los casos tenían menos de cuatro años de uso, surgen muchas preguntas. Uno tenía el display estrellado, pero lo demás funcionaba, otro la conexión para cargarlo estaba rota, otro más que el sector de arranque se había dañado, etc. Todas estas explicación indican que se tiene la capacidad de diagnosticar las fallas, pero no la de reparar los aparatos. En la actualidad los fabricantes de aparatos electrónicos no tienen la obligación de fabricar refacciones para poder repararlos en caso de falla. Recuerdo que hace algunos años un fabricante de automóviles adquiría el compromiso de fabricar las refacciones por al menos diez años. En el caso de los electrónicos no es así.
La situación todavía es más alarmante, en la actualidad contamos con dispositivos electrónicos que están programados para ya no trabajar después de una corta vida de uso. Sí, aunque el lector no lo crea, hay fabricantes que programan sus productos para morir sin motivo alguno, solamente propiciando la compra de un nuevo producto. Es más, en la actualidad varios celulares que electrónicamente funcionan, ya no pueden ser utilizados debido a que el nuevo software no puede correr en ellos. De esta manera, si uno desea contar con nuevos servicios requiere de comprar un nuevo celular. Este fenómeno es conocido como obsolescencia programada y tiene aspectos que deben ser considerados en su análisis.


Vean este excelente video de unos 8 minutos sobre Obsolescencia programada por MakingUFeel

Un argumento a favor de esta programación para la salida de circulación de los productos es que con ello se generan empleos y las personas pueden vivir. Claramente, este argumento puede ser rebatido fácilmente, ya que la fabricación de las refacciones también puede generar los empleos suficientes.
Para mayor información les recomiendo ver la película “Comprar, Tirar, Comprar”. Yo la vi por primera vez en el festival Cinemaplaneta (en este abril será la nueva edición) hace algunos años y todavía la recuerdo. La verdad es que el comportamiento consumista actual hace que la recuerde vívidamente.
Hoy en día estamos enfrentado una problemática compleja con múltiples aspectos a considerar. Algunos estamos convencidos que el desarrollo sustentable es una alternativa, pero se requiere que todos contemos con información y podamos decidir con conocimiento.

Una primera versión de este artículo fue publicado el día 25 de Marzo en la Unión de Morelos.

miércoles, 18 de marzo de 2015

En la búsqueda del bienestar social.

Esta semana comenzó con una mala noticia para quienes valoramos el periodismo real y comprometido con difundir información. Claramente, no puede haber información imparcial, toda información tiene el sesgo de quien la difunde. Sin embargo, debemos reconocer el comprometido esfuerzo que ha realizado Carmen Aristegui y su equipo de colaboradores desde hace varios años.
Todos los días en la mañana tenía la disyuntiva de escuchar la noticias locales o los programas de ciencia matutinos o escuchar las muy interesantes y agudas narraciones, entrevistas o los comentarios de los invitados de Carmen Aristegui. Conocía perfectamente las frecuencias para poder escucharla, ya sea en el D.F. o en Cuernavaca y cuando viajaba también la escuchaba por Internet. Todo el tiempo me era claro que iba a decir cuidadosamente lo que pensaba y mediante preguntas inteligentes hacer que sus entrevistados dieran información.
En artículos anteriores he comentado como el periodismo ciudadano está cambiando la manera en que la sociedad se informa; pero siempre es importante contar con un equipo profesional, crítico y comprometido para informar de la manera más amplia posible, sin restricción de parte de intereses mezquinos.
En esta ocasión, quiero comentar que desde mi perspectiva existen muchos posibles argumentos para que MVS decidiera no permitir más que Carmen Aristegui continuara con el noticiero matutino líder en el país. Todas ellas muestran la mezquindad, egoísmo y avaricia del sector social mexicano que se ha apoderado tanto del ámbito político como del ámbito empresarial. Desde mi punto de vista, el periodismo crítico de Carmen Aristegui sirvió a MVS mientras se discutían las leyes de radio y televisión, pero ahora ya no les interesa mantener posturas críticas a los dueños de esa empresa. Ellos también son parte de la sociedad mexicana; pero claramente tienen una desmedida ansia de poseer sin dejar algo para los demás.
Por supuesto que esta situación me despierta coraje, impotencia e incontrolables deseos de acceso a niveles de decisión para poder transformar los paradigmas actuales. Estos deseos lo plasmo en mi vida cotidiana, tratando de formar mejores personas al dar clases, realizar investigación y formar personas más preparadas y con compromiso social.
Ya es tradicional que mencione aquí algunos textos de personas que han dedicado tiempo y esfuerzo para entender la problemática que nos aqueja y vislumbrar con ello las posibles soluciones.
El día de hoy pensaba argumentar más lo que discutí hace algunas semanas sobre la problemática de la tragedia de los comunes. Con mucho agrado, la semana pasada, recibí un mensaje a mi cuenta de Facebook de Alejandro Pisanty, buen amigo, científico y promotor de un activo y socialmente responsable Internet. El Dr. Pisanty me sugirió leyera otro libro de Elinor OstromUnderstanding Institutional Diversity” para que completara la propuesta de solución a la conformación de instituciones que atiendan la complejidad de limitaciones en los recursos y que al mismo tiempo sean promotoras del bienestar de su comunidad maximizando ese bienestar colectivo. Por supuesto, estas estrategias son diametralmente opuestas a las que estamos sufriendo, donde las reformas estructurales parece beneficiar solamente a los sectores más pudientes. Esto último, Donella Meadows lo denomina acciones que dan más a los exitosos. Para contrarrestar el beneficio individual desmedido propusimos la educación y concientización. A esto el Dr. Pisanty me recordó que debemos definir reglas de uso, aprovechamiento y mantenimiento de los recursos en dos niveles: a) reglas propuestas por la comunidad y b) reglas propuestas por el entorno social de la institución, esto es discutido ampliamente en el libro que me recomendó. Por supuesto Alejandro Pisanty tiene razón y debemos construir estructuras sólidas en los dos niveles. La fortaleza de las reglas comunitarias podría ser suficiente en un entorno cerrado, pero debemos trabajar para construir y fortalecer las reglas externas. Actualmente tenemos en México y en el planeta este tipo de reglas; pero en ambos niveles son muy débiles. En las dictaduras las reglas fuertes son extracomunitarias. Por esta razón considero imperioso empecemos a trabajar colectivamente para definir y hacer respetar reglas con la fortaleza de haber sido consensuadas para que garanticen que los procesos de nuestra vida consigan involucrar equitativamente los ámbitos económicos, sociales, ambientales e institucionales.
Percibo severas dificultades en este camino; pero invito a continuar trabajando para conformar sólidas bases colectivas, por ejemplo: periodismo ciudadano (la iniciativa Mexicoleaks es un claro ejemplo), ciencia ciudadana (estudiando localmente los problemas locales, amalgamando el conocimiento tradicional con el científico) y en general organizaciones sociales para institucionalizar reglas basadas en perspectivas de largo plazo y que su objetivo sea maximizar el bienestar social. Quizá nuestro deseo de un periodismo crítico pueda ser un detonador de actividades colectivas que construyan entes sociales capaces de generar beneficio social que deseamos.

Una versión resumida de este artículo fue publicado el día 18 de Marzo

miércoles, 7 de enero de 2015

El México hasta ayer

Esta semana comienza el año 2015 y en nuestro país enfrentamos una severa crisis económica, social, ambiental e institucional, es tiempo de reflexión. Aunque algunos indicadores globales sugieren una economía estable, parte de la estabilidad reside en un exiguo crecimiento económico cuya desigual distribución cada día se incrementa y lacera. La corrupción galopante en todos los niveles sociales y en muchos aspectos de la vida cotidiana son otra muestra de esta crisis social. La explotación a mansalva de los recursos naturales así como la desforestación y las explotaciones de minerales que arrojan residuos peligrosos sin control o confinamiento asegurado, también son parte de la problemática. Estos tres aspectos nos condicionan severamente el llamado desarrollo sustentable. Todavía más grave es la crisis institucional del sistema nuestro político que conduce a una profunda desconfianza de todos hacia los diferentes niveles de gobierno. Aquí debo comentar que si bien el ámbito institucional ha sido mencionado, existe un forma diferente para designar a este ámbito como el ámbito del “buen gobierno”. Quizá podamos entenderlo mejor de esta manera.
Estas breves líneas solamente contienen lo que todos mencionamos en las charlas cotidianas. Entendemos por desarrollo sustentable aquel que contempla y resuelve los conflictos entre los ámbitos económicos, sociales, ambientales e institucionales; por estas razones en nuestro país, nos encontramos ante uno reto mayúsculo. Todos los ámbitos del paradigma de la sustentabilidad están en situaciones lo menos favorables para alcanzar este paradigma.
En estas líneas muchos científicos hemos opinado sobre estos temas e indicado la problemática que observamos y proponiendo algunas soluciones. Ya en estos textos se han mencionado lo ilustrativo de los libros de Jared Diamond al abordar este tipo de problemáticas desde una perspectiva histórica moderna donde contempla no solamente los aspectos históricos, sino que incluye en la discusión tópicos biológicos, genéticos y, en general, ambientales. Muy recomendables son sus libros “Armas, gérmenes y acero” y “Colapso”. El día de hoy sugiero leer su último libro: “El mundo hasta ayer”. En este nuevo texto, Diamond, aborda diferentes problemas actuales y analiza las formas en las que se se han resuelto tanto a lo largo de la historia como en las sociedades actuales. Sin embargo, uno de los aspectos más interesantes de su enfoque radica en que describe diversas formas de solución en sociedades actuales pero “tradicionales”. Aquí debemos hacer una pausa y ampliar el concepto que Diamond señala con la palabra “tradicional”. Primero no se refiere a sociedades conservadoras, ni retrógradas; sino a comunidades que han mantenido ese estilo de vida por varias centenas de años. Ejemplos de estas sociedades son los !Kung del desierto africano del Kalahari, los Dani de Nueva Guinea, los Iñupiat de Alaska, los Pigmeos en África o los Yanomani de Sudamérica, aunque comenta otras más. Con la descripción de las formas de resolver conflictos en estas sociedades tradicionales que han perdurado por siglos, y en algunos casos por milenios, pretende ilustrar que hay soluciones diversas a la misma problemática y que múltiples reflexiones son necesarias para poder encontrar realmente soluciones acordes con el entorno específico. En particular, la pregunta fundamental del libro es: “¿qué podemos aprender de las sociedades tradicionales?” y la verdad es que amplía la visión que podamos tener de muchísimos de los problemas actuales.
En la actualidad los problemas de tenencia de la tierra y la explotación de los recursos naturales disponibles en ella es uno de los temas a tratar. En el libro “El mundo hasta ayer” se discute empezando al analizar los conceptos de amigo, enemigo, desconocido y comerciante para posteriormente definir fronteras y territorios excluyentes y detallar los esquemas de la economía de mercado tanto en nuestra particular forma de vida como en las de las sociedades tradicionales. Hoy en México se dice que hay regiones en guerra, en la segunda parte comenta los problemas de la paz y de la guerra analizando la problemática desde las posibles causas de los conflictos armados hasta la solución a través de las diferentes justicias. Entre otros aspectos menciona las diversas formas de tratar a los jóvenes y a los ancianos para concluir con las instituciones. Para abordar a las instituciones, toca un delicado tema: la religión y otro muy importante la salud.
Recomiendo la lectura de este libro para aquellos que consideren que las soluciones a los problemas que tenemos tienen que ser profundas y de raíz al mismo tiempo que paulatinas y con la suficiente información para que todos estemos informados de los cambios y apoyemos a conseguirlos.
Los “mayores” veremos en el libro confirmación de muchas ideas que hemos aprendido al mismo tiempo que encontraremos soluciones inimaginables para la forma en que hemos sido entrenados. Los jóvenes encontrarán ideas dignas de ser exploradas para conseguir que el México "conflictuado" que tenemos sea el México hasta ayer.

Este artículo fue publicado el día 7 de Enero en el periódico la Unión de Morelos

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Yo no me canso

Escucha este texto

En estos días he estado hastiado de los inhumanos comportamientos, abrumado por tantas noticias de muertes y corruptelas, triste por el futuro tendencial que amenaza a muchos jóvenes y me he sentido totalmente impotente para cambiar algunas de estas situaciones. En estos días comparto el sufrimiento de muchos mexicanos ante la situación que estamos padeciendo, pero no puedo decir ¡ya me cansé! Mi convicción y compromiso me motiva a seguir trabajando por construir opciones para nuestros jóvenes. La forma y frase con la que Jesús Murillo Karam concluyó la conferencia de prensa, de la semana pasada, anunciando los avances de la investigación en el caso de los estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa: ¡ya me cansé! es indignante y reveladora de un evidente comportamiento de desprecio por los que claman justicia y no tienen los recursos económicos ni contactos con los que detentan el poder. Aunque nuestro idioma permita decir “ya me cansé” como sinónimo de hartazgo también puede significar claudicación y esto último es algo que no quiero hacer. Por estas razones siempre propongo construir caminos, dar opciones y, lo más importante, busco generar actividades que formen personas capaces de contender con la problemática que nos aqueja.


Por supuesto que protestar y manifestar nuestra indignación son acciones que debemos usar, más en situaciones tan extremas como las que presenciamos ahora. La situación actual, desde mi punto de vista, es producto de una voracidad por conseguir las mayores ganancias en el menor tiempo posible, de la declaración de una guerra sin estrategia, de haber dejado a las instituciones que deben resguardar a todos los mexicanos encargadas de una lucha sin un plan definido con calendario, para no exponerlas a la corrupción, entre otras acciones.
Debe quedar claro que a los miembros de las fuerzas armadas se les ha pedido cambien el paradigma sobre el respeto a la vida que se nos inculca desde pequeños. A ellos se les dice que en caso necesario, de defensa a la patria por ejemplo, ellos tienen la obligación de defenderla incluso matando a otras personas. Claramente, esto implica que actúan bajo órdenes sin mediar juicio alguno sobre la acción de privar de la vida a otras personas. Para ahondar en la discusión de este espinoso tópico sugiero leer el libro “The World until Yesterday” escrito por Jared Diamond. Los libros de Diamond (Armas, gérmenes y acero y Colapso), premio Pulitzer, han cambiado la forma de ver las cosas de varios colegas y son lecturas obligadas para entender nuestro entorno. En el libro que ahora sugiero nos comenta las conductas y conocimientos que podemos aprender de las sociedades tradicionales, antiguas o autóctonas del mundo actual y pasado. Sus propuestas para entender los hechos históricos claramente ayudan a comprender la actual situación. En el libro que sugiero aborda el problema de las “guerras” en diferentes organizaciones humanas, desde las guerras tribales hasta las guerras mundiales.
Por supuesto en este libro, que analiza nuestros comportamientos sociales desde una perspectiva histórica evolutiva, no aborda las guerras sin estrategia y mucho menos las acciones violentas que atentan contra la vida de personas, sin embargo da una argumentación de por qué no es adecuado dejar las fuerzas armadas a cargo de la “seguridad”.
Hoy en México se pretende criminalizar la protesta, pero también otros promueve la violencia. Un arma de doble filo es azuzar a los jóvenes para que se manifiesten y paren las instituciones de educación superior. Desde mi punto de vista, las instituciones de educación pública son el espacio donde la sociedad forma conciencias y personas capaces de transformar la situación actual, no debemos cancelar este espacio. Hace más de 30 años los paros activos eran utilizados para formar, con los jóvenes, brigadas de información. Hoy en día hemos presenciado movimientos sociales que se han gestado y difundido por la Internet. En México hemos observado esta situación, para ejemplo basta el movimiento #yosoy132. Así los jóvenes ahora tienen opciones para difundir la información que hace unos años no teníamos. El periodismo ciudadano es una herramienta que debemos saber utilizar, con ayuda de los periodistas profesionales, para informar lo que sucede a todos los conciudadanos. No considero adecuado cerrar las instituciones ni utilizar medios violentos, las acciones incendiarias siempre quemarán a algunos inocentes, prefiero un camino largo y seguro a uno rápido y con daños colaterales.


Reitero mi convencimiento de que los caminos que incluyan: opciones de largo plazo para los jóvenes, generación de estas opciones basadas en el conocimiento, tanto científico como tradicional, y acciones que antepongan el beneficio social al individual conforman las trayectorias que debemos impulsar colectivamente. Digamos ¡yo no me canso!

Una versión previa de este artículo fue publicado el día 12 deNoviembre

miércoles, 5 de febrero de 2014

Un camino que todavía podemos seguir


En 1987 compré y leí con entusiasmo el libro titulado “Tecnologías alternativas para el desarrollo urbano” escrito por Álvaro Portillo y Gladys Sirvent, publicado por el Centro de Ecodesarrollo. Ya desde aquellas épocas pensaba en que debería haber alternativas de desarrollo amigables con el ambiente. Desde esas fechas buscaba un desarrollo sustentable que contemplara las cuatro dimensiones de la sustentabilidad: economía, ambiente, sociedad e institucional. Aunque en aquellos días no me quedaba claro la dimensión institucional. Ahora considero muy importante las acciones que emprendamos para construir leyes y organizaciones que nos brinden el marco adecuado para amalgamar los intereses aparentemente encontrados en el corto plazo de las otras dimensiones de la sustentabilidad.
En aquel tiempo leí el libro con avidez, interés y asombro al ver que era una colección de buenos deseos; y no entendía la razón de que no se implantaban esas tecnologías que parecían obvias y necesarias. Ayer busqué el Centro de Ecodesarrollo y parece que fue un esfuerzo que sucumbió a los embates del neoliberalismo. Sus últimos esfuerzos se plasmaron en libros que han sido rescatados y ahora están disponibles en la Internet en un sitio de la Universidad Veracruzana; vale la pena leerlos y tratar de entender por qué estas propuestas no prosperaron. Comento que también es importante señalar que las universidades públicas están buscando hacer el rescate de este tipo de documentos que pueden servir para conocer el camino andado por otras personas con ideas similares a las nuestras.
En este libro de tecnologías alternativas encuentro nombres que ahora conozco y con quienes he trabajado en el impulso de las fuentes renovables de energía, a saber: José Luis Fernández Zayas, Jorge Huacuz, Roberto Best, Aarón Sánchez, Jorge Hernández, Isaac Pilatowki, Jesús Arias, y muchos otros. Todos ellos proponían tecnologías que parecían resolver las necesidades urbanas. Digo parecían ya que no fueron ampliamente implantadas en las ciudades. Debo mencionar que las tecnologías a las que se referían eran en su mayor parte arquitectónicas y de viviendas sencillas con calentadores solares, celdas fotovoltaicas, generadores eólicos, uso de biocombustibles. También se discutía el uso racional y abastecimiento del agua, como la separación de desechos sólidos para reciclado y aprovechamiento. Todas estas tecnologías no han logrado penetrar en las urbes y ahora padecemos problemas en la ciudades por no usarlas, es decir fueron un camino no escogido por la sociedad en su conjunto. Esto me recuerda el recomendable documental de Hemauer y Keller “A road no taken” sobre los calentadores solares de la Casa Blanca en EEUU que fueron arrumbados en lugar de ser utilizados. Las propuestas de una generación que intuía la necesidad de un “ecodesarrollo” para armonizar los aspectos económicos y ambientales no fueron consideradas (A road no taken).
Debo comentar que la lectura de ese libro y mi asistencia, en 1985, al curso de Actualización en Energía Solar organizado por Manuel Martínez e Isaac Pilatowski en el entonces Laboratorio de Energía Solar en Temixco, Morelos (hoy Instituto de Energías Renovables, UNAM) me convencieron de que era posible el uso de tecnologías amigables con el ambiente en el ámbito urbano. Así hoy, más de 20 años después, en casa separamos los desechos: composteamos y reciclamos, usamos calentador solar para tener agua caliente, reusamos el agua gris y recientemente generamos electricidad con fotovoltaicos en la opción de cogeneración. En la construcción usamos los preceptos de la arquitectura bioclimática y usamos techos aligerados y aislantes para gozar de un microclima más confortable en el interior y con verdor en el exterior sin utilizar más energía. Es decir hemos implantado la mayoría de estas tecnologías que, hace más de 20 años eran alternativas, ahora son una realidad. Con ellas ahorramos dinero y disminuimos nuestra huella ecológica, ilustramos que podemos implantar los sueños del antaño.
En la parte final del libro hay una recomendación: “Debe cumplirse la legislación vigente en materia de tecnología para el desarrollo urbano. Solamente al interior del sector de desarrollo urbano y ecología existe un importante conjunto de disposiciones legales que responsabilizan a la administración pública federal en materia de desarrollo tecnológico, difusión y asistencia técnica.” Con esta frase Álvaro y Gladys apuntaban a la necesidad de incorporar el ámbito institucional a los ambientales, económicos y sociales, aspecto que ahora entiendo es crucial para conseguir el desarrollo sustentable.
También considero muy importante la difusión de los conocimientos científicos y la asimilación de los conocimientos tradicionales para verdaderamente seleccionar el camino y el rumbo que debemos seguir como especie en este planeta.


Debemos seleccionar con base en el conocimiento los rumbos a seguir

Una versión previa de este artículo fue publicado el día 5 de febrero

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Ciencia ciudadana, Energías Renovables y Reforma Energética

Somos un país de jóvenes al revisar los censos encontramos que el rango de los jóvenes entre 15 y 24 años ha crecido a lo largo de la historia; pero creció mkás rápidamente desde los años 80, aunque actualmente se ha estacionado. Hasta el 2010 teníamos 20 millones de jóvenes en el país y a estas personas, nosotros los viejitos, les heredaremos un mundo ya sin recursos. Empiezo con estos datos ya que los jóvenes de ahora son los que tendrán que resolver los problemas que no hemos resuelto y los que hemos creado mi generación que usó las bondades de los hidrocarburos de una forma no sustentable.


Elaborada con datos del INEGI

¿Cuántos de estos jóvenes se dedican a la ciencia o tecnología? La comparación con otros países siempre puede ser ilustrativa. En Brasil laboran 70 mil doctores en instituciones de educación superior, más los que lo hacen desde las empresas. En México somos 20 mil investigadores en el Sistema Nacional de Investigadores. Para comparar requerimos conocer la población brasileña y encontramos que es de 170 millones de habitantes México tiene 110 millones, nosotros deberíamos tener al menos 40 mil para tener lo mismo que tiene Brasil en todo México, solo en las universidades públicas. Por otro lado, la producción científica ha crecido en forma continua desde el año 1983, sin embargo, este crecimiento ha sido muy lento. Es más en el último milenio todavía lo ha hecho más lentamente. Es decir requerimos más personas capacitadas laborando en ciencia y tecnología. Esperemos esto se revierta con el anuncio desde CONACyT de una política de contratación de jóvenes investigadores, en 2014 se contrataran 500 jóvenes en investigación científica
Podemos decir, que la ciencia mexicana es una ciencia profesional, esto quiere decir que la ciencia que se hace en nuestro país es similar a la hecha en cualquier parte del mundo.


Con datos del SNI, elaborada en colaboración con K. Cedano y M. Martínez

La ciencia es una de las actividades humanas que realmente tiene la característica de la internacionalización, no podemos concebir una ciencia circunscrita a un estado, podemos buscar que impacte más en lo local, pero la ciencia se hace a nivel mundial.
Lo que quiero fomentar es hacer una ciencia ciudadana, ya en estas páginas hemos comentado este concepto donde la población aborda problemas utilizando la metodología científica y obtiene conocimiento para tomar decisiones. Generalmente esta forma de proceder, amalgama el conocimiento tradicional en estas soluciones.
Recordemos que la actividad científica no termina hasta que se difunde y es aquí donde las redes sociales y los medios de comunicación juegan un papel relevante, como en el periodismo ciudadano.
Hoy estamos enfrentados a la problemática energética y muchos deseamos fomentar las fuentes renovables de energía.
Les puedo comentar que la Estrategia Nacional de Energía (ENE) propone que haya una transición energética, pasando de los hidrocarburos a otras fuentes de energía, con la meta de tener el 35% de la energía con fuentes renovables al 2024.
En el tema 2 de la ENE dice: promover el uso eficiente de la energía en todos los sectores. Y para eso propone considerar las externalidades, he comentado ya varias veces que los hidrocarburos son más baratos, pero porque no consideran que se tienen que regresar al ambiente en su situación que estaban antes de emisión. Por ejemplo, si yo quemo un barril de petróleo libero el bióxido de carbono de la combustión normal y entonces voy a cambiar la composición del aire, de la atmósfera. Si yo quiero hacer algo sustentable tengo que tomar ese carbono y volverlo a inyectar al interior de la tierra. Y resulta que cuando a mi me venden un litro de gasolina nada más contemplan lo que se sacó de los pozos el petróleo refinado y me lo venden, pero nunca me cobran el costo de incorporar el carbono al interior de la tierra, es decir, hay un costo ahí que le llaman externalidades cuando yo creo que son las internalidades precisas de la fuente de energía que se está utilizando.
Ya en otro artículo analicé las tres propuestas de Reforma Energética: la del PAN no menciona a las fuentes renovables; la del PRI dice que son una buena opción y el enunciado del PRI dice que generan en China y en Alemania fuentes de empleo; la del PRD si menciona a las renovables y las está proponiendo.
Todos justifican a la Reforma Energética argumentando que hay una crisis ambiental propiciada por la emisión descontrolada de gases de efecto invernadero; sin embargo solo dos propuestas mencionan a las fuentes renovables de energía
La Reforma Energética es una oportunidad y tenemos que luchar por ella, por eso cuando a mi me han dicho que si participo en foros, he participado en foros aquí, en México, en varios lugares, en muchos otros sitios he estado diciendo que la Reforma Energética tiene que considerar a las fuentes renovables de energía.
Entonces desde mi punto de vista la ciencia desde las raíces de la sociedad, eso que podemos hacer nosotros para estar averiguando cuánto sol hay cuánto viento hay, cómo podemos producir es lo que nos puede precisamente generar una sociedad del conocimiento, es una herramienta de la ciudadanía para impulsar un desarrollo sustentable.
En particular, desde mi punto de vista los jóvenes mediante la ciencia ciudadana pueden ser capaces de desarrollar, promover e implementar a las Energías Renovables y conseguir un mundo equitativo y con bienestar social.

Este artículo fue publicado el día 11 Diciembre

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Universidades enredadas

En estas páginas hemos mencionado muchas veces que buscamos un desarrollo sustentable y que apuntamos a una sociedad del conocimiento. Hemos mencionado que no basta con decir que pertenecemos a la era de la información, donde estamos bombardeados de datos, noticias y propaganda, sino que deseamos transitar a una sociedad que se apropie del conocimiento para poder tomar decisiones con fundamento.
En la actualidad vemos como los mercados cambian cada día, nuevas tecnologías aparecen, los productos nacen y caducan instantes después. Ante esto solamente las empresas que se renuevan, se centran en resultados y generan nuevo conocimiento sobreviven. Esto último contrasta con las anteriores estructuras organizacionales caracterizadas por ser verticales, jerárquicas o piramidales que fragmentan el conocimiento, que se centran en los procedimientos y evitan la integración de los procesos.
En los últimos años se han producido diversos estudios en administración para flexibilizar y renovar esas estructuras piramidales o jerárquicas. Así nace la estructura en red.
Considero esto es obvio para las empresas, pero pregunto será válido solamente para ellas o también otras organizaciones deberán cambiar. Cuando me refiero a organizaciones estoy pensando en gobierno o instituciones de educación.
La pregunta fundamental es: ¿Nuestras organizaciones responden a las necesidades de esta era del conocimiento?
En mi opinión, en la sociedad del conocimiento, las organizaciones deben ser diferentes a aquellas en las que nos hemos desarrollado y transitar hacia configurarse como entes capaces de concebir su propio cambio. En otras palabras la sociedad del conocimiento requiere una reconfiguración radical de las organizaciones, es decir, de las empresas, de las universidades, de las llamadas organizaciones civiles, ya que ahora sus intereses y dominios se superponen más que nunca.
Déjenme abundar en el tema de las universidades. Hoy existe un aumento de la demanda de educación superior para resolver problemas locales sin descuidar su internacionalización. La investigación es uno de los factores dominantes del cambio para la universidad que impulsa nuevas expectativas sobre su papel y sus relaciones con la sociedad (empresa, gobierno, entorno social). La nueva universidad y la sociedad del conocimiento están relacionadas por nuevas trayectorias de transformación en el contexto de la economía del conocimiento que debe atender tanto las particularidades del entorno inmediato como del global. Además, las instituciones de educación superior generan conocimiento y esto implica transitar por caminos desconocidos, poco certeros. En ellas existe una intensa interacción entre diferentes expertos para formar personas creativas y para diseñar e implantar soluciones a la compleja problemática que enfrentamos. Todo lo anterior demanda características a las organizaciones para que respondan como un ente inteligente que pueda anticipar su cambio a un entorno dinámico y en evolución.
La formas de organización piramidales o matriciales han probado que no pueden resolver las contradicciones entre los diversos expertos, contender con dinámicas complejas y propiciar un ambiente que promueva la creatividad necesaria en organizaciones generadoras de conocimiento. Es decir este tipo de organizaciones, en el que crecimos, no es el adecuado para contender con una problemática como la actual.


En la jerarquía no importa la persona, lo que importa es el puesto

Hoy, en el mundo, se propone una Organización en Red, como una forma inteligente de dar respuesta a las situaciones de crecimiento autogenerado, identificando los ciclos y procesos flexibles de adaptación al medio complejo real, utilizando reglas mínimas de conectividad adquiriendo un mayor volumen de crecimiento individual y colectivo. Esta organización en red puede realizar auto correcciones, generando nuevas conexiones, cuando algunos circuitos parciales fallan. Esta flexibilidad le da una acción auto reparadora, que no poseen las organizaciones jerárquicas. Estas últimas limitan la creatividad y la adaptación de la organización, imponiendo restricciones artificiales a las partes en conflicto. La organización en red genera grupos que tienen sensibilidad y experiencia común para enfrentar distintas situaciones de crecimiento compartidas y da respuestas consensuadas.
Una organización en red debe tomar conciencia de la complejidad a la que enfrenta y de la relación diferente entre las personas o grupos que la conforman o sea pensar en relaciones y procesos más que en entes, es decir, concebirse en red.


En red las personas son importantes

Una organización en red sabe enfrentar fenómenos aparentemente desordenados e identifica que ellos pueden ser abordados caso por caso encontrando flujos de información, ideas, herramientas y procesos viables donde pareciera una situación caótica. Para ello es necesario crear un conjunto de estrategias que conformen una dirección lo suficientemente flexible y ancha para ser certera y conseguir el resultado esperado. En la organización en red todas las personas o grupos pueden crecer si entrenan su forma de percibir la complejidad del nuevo esquema de posibilidades para desarrollarse.
Este enfoque es interesante para construir nuevas estructuras organizativas en instituciones de educación superior que respondan a la sociedad del conocimiento.
Para construir una organización en red es importante identificar los resultados deseados para definir los objetivos y abstraer los procesos de los productos para definir las posibles relaciones virtuosas entre los entes que conforman la organización. En esta tarea es importante separar los productos de los procesos y generar un ambiente agradable de trabajo para fomentar la creatividad.
Por estas razones considero importante reflexionar sobre la pertinencia de enredar a nuestras universidades, es decir, reconfigurarlas y darles una organización en red.
Quizá sea hora de pensar en nuevas formas conformacionales para todas nuestras organizaciones que respondan a nuestras expectativas de transformación de nuestra sociedad en una que promueva la democracia, el desarrollo y el bienestar social.

Una versión previa de este artículo fue publicado el día 4 de Diciembre

miércoles, 24 de abril de 2013

Festival Cinema Planeta


La semana pasada se celebró el Festival Cinema Planeta en la ciudad de Cuernavaca, este festival como su nombre los indica es un festival cinematográfico con temática medioambiental que se celebra en la primavera desde hace cinco años en forma ininterrumpida. El esfuerzo de unos jóvenes visionarios se está cristalizando. Es importante mencionar que en esta ocasión el festival si tuvo un apoyo decidido por parte del gobierno estatal. Además algunos empresarios con vocación social han colaborado para beneficiar a niños y jóvenes financiando funciones y exposiciones públicas. En los últimos tres años la Academia de Ciencias de Morelos (ACMor) ha colaborado con Cinema Planeta para construir las aulas verdes, en ellas investigadores y estudiantes de posgrado han ayudado a fomentar la reflexión sobre las consecuencias de nuestra actual situación de agotamiento de los recursos naturales, de inequidad social o de consumismo para nuestro futuro. Estas aulas verdes, que consisten en la presentación de una película y su posterior comentario y diálogo por parte de científicos o divulgadores de la ciencia con los estudiantes, son uno de los pilares del festival y en ellas al final de esta semana habrán participado más de 10,000 niños y jóvenes.
El apoyo decidido del gobierno estatal consistió en el trabajo coordinado de siete secretarías de gobierno que aunado a la organización de Cinema Planeta y a la colaboración de empresarios y de organizaciones sociales pudo impactar en esta población en formación. De esta manera, las acciones que hoy se hagan en favor de propiciar la cultura ambiental y de las posibilidades de conseguir un desarrollo sustentable son de las acciones con visión de largo plazo que mayor beneficio social pueden traer. En mi opinión, este tipo de esfuerzos indica que lo que proponemos los morelenses puede tener impactos en nuestra sociedad y claramente es un ejemplo de que en Morelos si podemos tener profetas morelenses.
En esta ocasión además de miembros de la ACMor y de académicos de la UAEM y UNAM participaron estudiantes de posgrado y divulgadores científicos de Más Ciencia por México A.C. una asociación de jóvenes profesionales que han considerado que la divulgación científica es una actividad valiosa. Esta asociación civil ya colabora ampliamente con la ACMor al producir los programas Charlas con Científicos que se transmiten todos los jueves a las 17:00 a través de MinutosTV y de las páginas de la ACMor y de La Unión de Morelos.
Así la semana pasada y ésta en las aulas verdes transcurre la actividad promotora de la armonía entre los factores de la sustentabilidad: ambiental, social, económico e institucional mostrando la fortaleza de las acciones conjuntas de los sectores gubernamental, social y académico. Durante esta semanas la discusión, motivada por obras fundamentalmente de carácter artístico, de aspectos de la movilidad sustentable fue centro de nuestra atención y reflexión. La película ganadora en este festival fue “No hay lugar lejano” que aborda la problemática de un pueblo Tarahumara a raíz de la construcción del teleférico sobre la Barranca del Cobre. El documental muestra de una forma bella la incertidumbre y desesperanza de los tarahumaras ante la certidumbre que serán expulsados de las tierras donde crecieron y se desarrollaron desde hace mucho tiempo. Después de verla, nos queda claro que no basta con un discurso de invitación a participar ante acciones tomadas en escritorios lejos de las comunidades, hace falta actitudes incluyentes basadas en información y discusiones de los que serán afectados o beneficiados de obras bien intencionadas para que no dañen al entorno ni a la población.
Como lo he mencionado en estos artículos es muy importante fomentar la cultura científica de la población para poder tomar decisiones basadas en conocimiento científico que involucre y le de certeza al conocimiento tradicional, este proceso amalgamante solamente puede conducir a acciones que involucren de forma participativa a las población local en la construcción de soluciones a los problemas que nos aquejan. Por supuesto apostar por la cultura y la ciencia como motores del bienestar social es una actitud que vislumbra el largo plazo y por ende fomenta el desarrollo sustentable.

Este artículo fue publicado el día 24 de abril

miércoles, 7 de noviembre de 2012

La educación superior en el desarrollo sustentable

En el Congreso de Estudiantes del Centro de Investigación en Energía del pasado mes de octubre, hubo una mesa redonda donde se abordó la pregunta: ¿cuál es el papel de las instituciones de educación superior en el desarrollo sustentable?, en particular, en aspectos de fuentes renovables de energía. En mi opinión la respuesta es simple: las instituciones de educación superior tienen que hacer lo mismo que en otros aspectos: formar e informar. Así de sencillo; pero ¿en qué contexto y para qué?, ésas son realmente las preguntas. Desde mi punto de vista, la mayoría de las instituciones educativas mexicanas desde los años setentas a la fecha han tenido un comportamiento ingenuo y han propuesto desarrollar las fuentes renovables de energía enfocadas a subsanar la pobreza de la población rural. Querían desarrollar estufas ahorradoras de leña, querían promover el uso de sistemas fotovoltaicos en la casa y que así la persona pudiera prender un foco y quizá ver la TV. Ese tipo de propuestas, aunque útiles en alguna medida, son una actitud inocua para el desarrollo sustentable. Esta perspectiva que no es adecuada. En mi opinión debe haber un enfoque productivo en la promoción de las fuentes renovables de energía; pero entendiendo productivo como aquel que genera conocimiento, aquel que desarrolla tecnología y aquel que genera riqueza para la población, para la comunidad. Para lograr conciliar los intereses de los diferentes ámbitos de la sustentabilidad: económico, social, ambiental e institucional, hay que basar la economía en el valor agregado, no en la mano de obra barata, amalgamar el conocimiento tradicional con el científico, propiciar el reparto equitativo de la riqueza y esto lo pueden hacer o promover las instituciones de educación superior.
Por otro lado, en México hay pocos científicos y pocos tecnólogos, los números son claros, en estos rubros estamos en el último lugar de los países del OCDE. Esta situación no es culpa de las instituciones educativas, el sector empresarial tiene una responsabilidad no comprendida. Este sector no está contratando a personas altamente capacitadas, ya que generalmente invierte en negocios basados en mano de obra barata o con el criterio del menor costo. Las instituciones de educación superior tienen que formar personal altamente capacitado. Ellas no pueden rehuir su responsabilidad de preparar personas que produzcan riqueza de alto valor agregado, tienen que formar a los científicos, a los tecnólogos, a los empresarios, a los profesionales, etc. y tienen que formarlos con rigor científico y conciencia social y ambiental.
Las instituciones de educación superior en México tienen que generar conocimiento nuevo, formar personal capaz de comunicar los conocimientos, capacitar emprendedores que generen negocios; pero negocios basados en la tecnología, basados en el conocimiento. Como sociedad no podemos permitir que un sector empresarial, que no está demandando tecnología, exija personal con capacidades limitadas para pagarle poco. Las instituciones de educación tienen que formar ahora emprendedores capaces de generar negocios basados en la tecnología. Podemos decir que el objetivo es generar tecnología, generar negocios, pero negocios no con un afán rapaz en el sentido de obtener la mayor ganancia en el menor tiempo posible; ése es el capitalismo rapaz y ése es el consumismo enajenante que evitan consigamos el desarrollo sustentable. La frase generación de negocios despierta suspicacias en los sectores ambientalistas y sociales; pero debemos propugnar por generar negocios DE y PARA la sociedad, en el sentido de que las ganancias sean repartidas equitativamente y se consideren las limitaciones de recursos y que compartimos nuestro entorno con otros seres vivos.
Acaso esto es una Utopía, considero que lo antes dicho es un futuro deseable.
La educación debe formar gente que haga negocios que genere riqueza equitativamente distribuida; pero tiene que actuarse con conciencia de que el mundo es finito. Aunque tenemos una fuente inagotable de energía que es el Sol; lo único que recibe de manera ilimitada el sistema Tierra es esta energía; todo lo demás es finito. Por lo anterior insisto, las instituciones de educación tienen la misión de formar gente con exigencia académica, rigor científico, responsabilidad social y ética que nos garantice una visión a largo plazo, es decir debemos promover una educación para el desarrollo sustentable

Este artículo fue publicado el día 7 de Noviembre

miércoles, 7 de marzo de 2012

Quitina y tempesquistle


La semana pasada estuve nuevamente en la ciudad de Mérida en el III Congreso Nacional de Ciencias e Ingeniería de Materiales, me sorprendió gratamente ver que muchos estudiantes están preocupados por obtener nuevos materiales que presenten una solución viable para una amplia diversidad de problemas. En particular, me llamó la atención el esfuerzo de colegas y estudiantes de diferentes lugares de la República Mexicana, que van desde Sonora hasta Yucatán, por obtener una película delgada que sustituya a los plásticos a partir de la quitina. Es decir, tener una película orgánica que sirva para sustituir al plástico obtenido del petróleo. Creo importante recordar que la quitina es un compuesto orgánico que de acuerdo a la jerga científica se encuentra fundamentalmente en los exoesqueletos de los artrópodos, en lenguaje común: encontramos a la quitina en las “cáscaras” de los camarones, es decir en la “basura” que tiramos después de comer camarones frescos, y en la cubiertas de la mayoría de los insectos. Debo comentar que para fabricar la película deseada se requiere modificar la quitina y transformarla en quitosano, algo todavía más interesante es que el quitosano tiene propiedades antifúngicas, inhibe el desarrollo de hongos. Es decir, además de poder generar un “plástico” orgánico se podría tener envolturas que disminuyera la proliferación de hongos dentro de ellas. También me enteré que las setas (Pleurotus ostreatus), sí, las que comemos, producen quitina, aunque en menor proporción que los artópodos; por supuesto hay otros hongos no comestibles que producen quitina y pueden ser una alternativa para la obtención del quitosano. En este tema hay trabajo para los químico1es, ingenieros químicos, biólogos, genómicos, agrónomos, acuiculturores, etc. Es decir necesitamos un ejercito de jóvenes preparados y emprendedores que unan esfuerzos para obtener un método viable y amigable con el ambiente para obtener este tipo de “plásticos” orgánicos.
Debo decir que hubo otros trabajos interesantes; pero me tocó las fibras más sensibles un trabajo de cuatro jóvenes ingenieras poblanas sobre las propiedades del tempesquistle (Sideroxylon palmeri) “un fruto, parecido a la aceituna en cuanto a forma, color e incluso en su semilla o hueso interior que al abrirla desprende una sustancia lechosa blanca que al contacto con la piel se percibe pegajosa”. Al menos yo desconocía este fruto, no sabía que crecía en la mixteca poblana y que después de un proceso peculiar de cocimiento es consumido como parte de la dieta de la población de la región. Lo importante del trabajo no fueron los hallazgos, sino la intención que defendían vehementemente las autoras del mismo. Argumentaban que requerían estudiar las propiedades alimenticias de tempesquistle; pero que sus estudios se enfocan a identificar los compuestos presentes en este fruto y que pudieran tener alguna aplicación interesante para desarrollar productos comercializados desde la región. ¿Cuántos otros recursos naturales tenemos a nuestro alcance? ¿Cuántas plantas contienen compuestos no descubiertos con posibles usos?
En mi opinión, éste es un ejemplo del compromiso que los jóvenes ingenieros y científicos están asumiendo para obtener soluciones a la problemática que nos afecta. ¿Cómo van los candidatos a los puestos de elección a apoyar a esta población comprometida? Obviamente la respuesta no puede ser “apoyar” a proyectos específicos, la respuesta tendría que incluir acciones a todos los niveles educativos que promovieran los estudios de nuestro entorno que generen conocimiento. Cada vez me queda más claro que en nuestro país, y en nuestro Estado en particular, impera el desconocimiento de nuestro entorno y por ende de sus posibilidades para el desarrollo económico sustentable. El estudio detallado del entorno usando las metodología científica para obtener conocimiento y aplicarlo de inmediato es algo que hemos pregonado y que nos puede conducir a este tipo desarrollo sustentable.
Me queda claro que la juventud se compromete, desde aquel que estudia una licenciatura en informática y se enrola en la policía federal, hasta aquella ingeniera que estudia el tempesquistle en busca de compuestos y procesos que puedan conducir a productos comercializables desde la mixteca poblana. Sin embargo, mientras una responde a una acción reactiva, la segunda es propositiva y creativa, considero muy importante fomentar las últimas.

Este texto se publicó el 7 de marzo en la UNIÓN.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Nuestros recursos científicos

Ya muchos conocen que en Morelos hay más de 800 científicos que son profesionales de la ciencia en el contexto internacional, la mayoría radicados en Cuernavaca o la zona Conurbada. Hay más de 30 instituciones que realizan actividades de investigación y desarrollo. Morelos cuenta con una Academia de Ciencias, cuyos requisitos son iguales o más estrictos que la Academia Mexicana de Ciencas, es la sede de la Coordinación Regional 5 de la Academia de Ingeniería (Guerrero, Hidalgo, Morelos, Puebla y Tlaxcala). Los científicos que laboran en Morelos producen más de 800 artículos por año con lo que colocan a Morelos en la media de la producción científica per cápita de los países de la OCDE. Para fundamentar los dichos anteriores tenemos la siguiente información: para el año 2010:
Artículos de investigación con dirección MEXICO (2010): 11,705.
Artículos de investigación con dirección MEXICO y MORELOS (2010) 805.
Por otro lado, de acuerdo con el INEGI los datos de habitantes en México (2010): 112,336,538 y en Morelos (2010) 1,777,227.
También el INEGI no da como datos del PIB en el 2010 (pesos del 2003) Mexico 7,977,299,703,000 y para Morelos 96,909,827,000.
Si bien estos son los datos crudos. En colaboración con Karla Cedano y Manuel Martínez Fernández hemos considerado que la presentación de estos datos puede ser más informativa al calcular algunos cocientes como por ejemplo:
Artículos por Millón de habitantes. Artículos / millón de habitantes México = 99
Artículos / millón de habitantes Morelos = 453.
Con respecto al PIB en el 2010 (pesos 2003)
Artículos / billón de pesos PIB Mexico = 1467 y
Artículos / billón de pesos del PIB Morelos = 8299.
Estos indicadores nos dicen que los datos tanto totales como porcentuales han crecido (ver Ciencia Morelense), pero han perdido importancia en el ámbito nacional, es decir estos cocientes eran mayores en años anteriores. Eso habla bien de otros estados, pero no de Morelos.
Por otro lado, el presupuesto para ciencia y tecnología del Estado de Morelos no alcanza el 1% del gasto y mucho menos el 1% del PIB estatal que es una de las recomendaciones de la OCDE para transitar a la economía del conocimiento, el gobierno estatal no ha cumplido cabalmente con su papel de impulsor de esta actividad. En los ámbitos de la competitividad Morelos ocupa el segundo lugar dentro de los estados en capital intelectual. En los últimos años la gestión de la Academia de Ingeniería hizo posible la creación del Centro Morelense de Innovación y Transferencia Tecnológica (CemiTT). La Academia de Ciencias de Morelos mantuvo por más cinco años un programa de capacitación para profesores de nivel medio (secundaria y bachillerato) en temas científicos, a decir la de Secretaria de Educación Estatal, este diplomado ha tenido un impacto positivo directo en la enseñanza de la ciencias en el Estado, medido en términos de aprovechamiento. Actualmente está en reorganización. También ha mantenido por más de cuatro años su programa de divulgación de la ciencia: La ciencia desde Morelos en colaboración con el periódico la Union de Morelos.
En 2006 no se habían incubado empresas de alta tecnología en Morelos, para inicios de 2009 se estaban incubando 15 empresas de alta tecnología y actualmente se han graduado todas ellas. En el periodo de 2007 a 2009 se incrementaron en un 50% las solicitudes de patentes presentadas en el Estado. La Academia de Ciencias de Morelos firma un convenio de colaboración con el Municipio de Cuernavaca, en 2009, sin embargo se interrumpe ante el cambio de gobierno. La Academia de Ingeniería organza el ciclo de conferencias con una antigüedad de más de un año “La ingeniería y la sociedad del conocimiento”.
En fin el camino se está transitando; pero hace falta mucho.
La sociedad requiere implementar estrategias para utilizar este capital humano. También todos, científicos y no científicos, requerimos trabajar para incorporar el conocimiento científico a la sociedad y sistematizar el conocimiento tradicional para incorporarlo al saber global. Estos retos junto con muchos otros deberían obligar a la clase política a consultar a las personas especialistas y a todos nosotros, los ciudadanos, a exigir a los partidos a basar sus propuestas en el conocimiento. Es más nosotros mismos debemos incorporar el conocimiento científico en nuestras decisiones diarias.
na versión resumida de este artículo fue publicada el día 23 de Noviembre, 2011