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miércoles, 25 de diciembre de 2013

Estamos presenciando un cambio hacia la energía solar

Este domingo me dio mucho gusto ir a desayunar a un hostal en Cuernavaca, que he frecuentado por casi veinte años, y observar que han instalado un sistema fotovoltaico y calentador solar. Creo que no sobrará decir que Villas Calmecac es una empresa que se ha destacado por promover la armonía con el ambiente y se ha comprometido con la sustentabilidad. Las características de esta empresa fomentando el empleo de calidad y el respeto al medio ambiento la han llevado a ir incorporando tecnologías de reciclado, uso eficiente de agua y, finalmente, de producción de energía para el autoconsumo. Con este hecho quiero destacar que hoy en día es rentable la producción de energía eléctrica utilizando el Sol. Lo hemos mencionado varias veces y recientemente las políticas en otros países se han volcado hacia el aprovechamiento de la energía solar para generar electricidad o calor de proceso. Esto último puede resultar muy abstracto, pero el calor de proceso puede ser desde calentar agua para lavar en una forma más sencilla los trastos en un restaurante o en la cocina de la casa hasta precalentar fluidos para procesos industriales más complejos.


Sistema fotovoltaico y calentador solar operando en Cuernvaca


Quiero comentar que hace dos semanas fue publicado un artículo que relata los cambios en las políticas energéticas en Europa hacia un aprovechamiento de los fotovoltaicos. En particular, detalla una forma más adecuada de calcular el costo de la energía eléctrica generada por medio de sistemas fotovoltaicos. En este artículo se comenta que en estos días los gobiernos europeos están implementando una serie de programas para incrementar la inversión en tecnología fotovoltaica conectada a la red. Los cálculos de este artículo sugieren que los costos de generación de electricidad pueden ser de menos de 0.10 euros / kWh; hecho que justifica el cambio de política energética. Además enfatiza que debido a la naturaleza escalable de la energía fotovoltaica, muchos consumidores en Europa son ahora capaces de producir su propia electricidad a un costo considerablemente menor que los precios actuales de los proveedores de energía.
Esto mismo lo hemos comentado para México, donde la tarifa 2 para negocios ya es más cara que la generación eléctrica usando sistemas fotovoltaicos. Aunque los actuales cálculos que poseo no puedo asegurar un precio tan bajo como el que se menciona para Europa; pero, insisto, el precio del kWh fotovoltaico es competitivo para los actuales precios en tarifa 2 y domestica de alto consumo (DAC). Debemos mencionar que la mayoría de las tarifas de energía eléctrica en México están subsidiadas y esto es equivalente a subsidiar el uso de hidrocarburos en lugar de promover a la energías renovables.
Es más, les comento que esta semana recibí un correo de un empresario de Ensenada B.C. que me preguntaba por empresas instaladoras y la eficiencia de sistemas fotovoltaicos para satisfacer la demanda de una heladería (unos 30kW h /día). Este consumo podría ser satisfecho con un sistema fotovoltaico interconectado a la red de CFE utilizando una área de aproximadamente 50 m2, según nuestros cálculos sería más barato producir electricidad con un sistema fotovoltaico interconectado a la red que seguir pagando la factura a CFE. Aunque tengo que mencionar que la inversión sería del equivalente al consumo de algunos años.
Ya he mencionado varias veces que cada vez somos más las personas que estamos instalando sistemas fotovoltaicos para generar electricidad en casa o en nuestra empresa, sirvan estas líneas para enfatizarlo. Estamos actuando con responsabilidad ambiental e invirtiendo en el largo plazo.
En Morelos, a nivel gubernamental, Graco Ramírez ha anunciado que pronto la electricidad usada por el gobierno será fundamentalmente proveniente de energía solar, esperamos pronto se materialice esta propuesta y podamos decir que Morelos avanza hacia el autoabastecimiento energético.
Claramente, la característica de las fuentes renovables de energía de ser regionales y locales favorecen la posibilidad de establecer un compromiso social y, ahora más que nunca, podemos, desde nuestra casa o negocio, propiciar el uso de energías renovables. Debo comentar que aquí hay un nicho de mercado para las compañías financieras, ya que el mercado para el financiamiento del autoabasto eléctrico apenas comienza.
Esta característica de autoabastecimiento presenta serios desafíos para los servicios públicos y los proveedores de electricidad tradicionales, poniendo en entredicho el marco del mercado eléctrico existente.
Estamos presenciando un cambio propiciado desde las raíces de la sociedad en la generación de electricidad hacia la energía solar.

Este artículo se publicó el 24 de Diciembre en la Unión de Morelos

miércoles, 17 de abril de 2013

Fuentes renovables de energía: algo que impulsar

En esta bitácora ya he mencionado varias veces que estamos en una situación donde enfrentamos un problemática que involucra un cambio climático antropogénico, que conformamos una sociedad donde una gran parte de la población vive en pobreza extrema, con la actual forma de producción estamos agotando los recursos naturales, el sistema económico ha propiciado un desarrollo económico para una parte muy pequeña de la población. Para poder solucionar esta problemática debemos impulsar estrategias de largo plazo con diferentes vertientes. La comunidad académica mexicana ha propuesto la Agenda Nacional de Ciencia y Tecnología donde se abordan temas de vital importancia para el futuro de nuestro país. Esta propuesta surge de una comunidad científica profesional; pero todavía pequeña en número. Como lo he mencionado, en México para poder transitar a la sociedad del conocimiento es necesario contar con el trabajo de más de 80 mil científicos en los diferentes sectores productivos de la economía. Debo aclarar que concibo al sector de las instituciones de educación superior e investigación como parte de este sector productivo. Desde mi punto de vista la raquítica inversión en ciencia y tecnología de los gobiernos anteriores causaron que este sector haya luchado por sobrevivir, en lugar de funcionar como uno de los motores del desarrollo sustentable. Esto ha propiciado que el sector científico y el sector industrial tengan una pobre cultura de innovación. En particular el cambio climático causado por la utilización a máxima potencia de los hidrocarburos requiere de un giro diametral hacia el uso de las fuentes renovables de energía si deseamos mantener el actual estado del ambiente en el que como especie nos hemos desarrollado.
Es así como en este contexto nacional e internacional las energías renovables son consideradas tecnologías claves para el desarrollo sustentable. Como ha sido establecido en la Agenda Nacional en Ciencia y Tecnología, para alcanzar el desarrollo sustentable se requiere llevar a cabo una excelente investigación básica acoplada a un desarrollo tecnológico flexible que responda a las necesidades locales y globales. De esta manera, los objetivos de la promoción de las fuentes renovables de energía deberán propiciar el uso racional de la energía, el desarrollo de sistemas energéticos renovables óptimos, la integración, mediante la educación, la divulgación y la innovación, a las energías renovables con la sociedad y el desarrollo de conocimiento nuevo en este tema.
De aquí la importancia del mensaje que la UNAM dio hace unos meses al crear el Instituto de Energías Renovables (IER-UNAM) ubicado en Temixco, Morelos. Con este hecho se refuerza las intenciones de la UNAM de promover un desarrollo local al mismo tiempo que contribuir al desarrollo del país en forma global. El IER-UNAM nace con una sólida comunidad académica y una pujante comunidad estudiantil apoyados por trabajadores que facilitan sus labores cotidianas. Los orígenes del IER fueron el Laboratorio de Energía Solar, el Centro de Investigación en Energía que junto con los actuales institutos de Biotecnología y Ciencias Físicas, los centros de Ciencias Genómicas y Regional de Investigaciones Multidisciplinarias y la Unidad de Matemáticas conforman el campus de la UNAM en Morelos y que desde sus inicios colaboraron con otras instituciones radicadas en el estado en la construcción del actual sector científico morelense.
Regresando al tema de las fuentes renovables de energía comento que en el IER-UNAM se están realizando investigaciones básicas y desarrollo tecnológicos relacionados con problemas importantes a nivel internacional como la generación eléctrica a partir de celdas solares de películas delgadas y de materiales orgánicos, de fuentes geotérmicas, la generación de calor a partir de colectores solares planos y de sistemas de alta concentración, la producción de frío a partir de energía solar, la producción de hidrógeno con fines energéticos y la generación de electricidad mediante celdas de combustible, entre otras novedosas aplicaciones. También en el Instituto existen grupos de trabajo que laboran sobre problemas básicos de la ciencia, edificaciones bioclimáticas, energía eólica, planeación energética e indicadores de sustentabilidad que complementan una actividad de investigación sin igual en el país.
Desde mi experiencia el trabajo colaborativo es la única forma de vislumbrar las soluciones la compleja problemática a que nos enfrentamos, si bien los humanos somos las causa de muchos problemas también somos quienes podemos resolverlas. Por esta razón, ahora el IER-UNAM reafirma su convicción de trabajar conjuntamente con otros actores académicos , sociales, empresariales y gubernamentales por lograr un México Sustentable y particularmente un Morelos Sustentable.

Este artículo fue publicado el día 17 de abril

miércoles, 7 de noviembre de 2012

La educación superior en el desarrollo sustentable

En el Congreso de Estudiantes del Centro de Investigación en Energía del pasado mes de octubre, hubo una mesa redonda donde se abordó la pregunta: ¿cuál es el papel de las instituciones de educación superior en el desarrollo sustentable?, en particular, en aspectos de fuentes renovables de energía. En mi opinión la respuesta es simple: las instituciones de educación superior tienen que hacer lo mismo que en otros aspectos: formar e informar. Así de sencillo; pero ¿en qué contexto y para qué?, ésas son realmente las preguntas. Desde mi punto de vista, la mayoría de las instituciones educativas mexicanas desde los años setentas a la fecha han tenido un comportamiento ingenuo y han propuesto desarrollar las fuentes renovables de energía enfocadas a subsanar la pobreza de la población rural. Querían desarrollar estufas ahorradoras de leña, querían promover el uso de sistemas fotovoltaicos en la casa y que así la persona pudiera prender un foco y quizá ver la TV. Ese tipo de propuestas, aunque útiles en alguna medida, son una actitud inocua para el desarrollo sustentable. Esta perspectiva que no es adecuada. En mi opinión debe haber un enfoque productivo en la promoción de las fuentes renovables de energía; pero entendiendo productivo como aquel que genera conocimiento, aquel que desarrolla tecnología y aquel que genera riqueza para la población, para la comunidad. Para lograr conciliar los intereses de los diferentes ámbitos de la sustentabilidad: económico, social, ambiental e institucional, hay que basar la economía en el valor agregado, no en la mano de obra barata, amalgamar el conocimiento tradicional con el científico, propiciar el reparto equitativo de la riqueza y esto lo pueden hacer o promover las instituciones de educación superior.
Por otro lado, en México hay pocos científicos y pocos tecnólogos, los números son claros, en estos rubros estamos en el último lugar de los países del OCDE. Esta situación no es culpa de las instituciones educativas, el sector empresarial tiene una responsabilidad no comprendida. Este sector no está contratando a personas altamente capacitadas, ya que generalmente invierte en negocios basados en mano de obra barata o con el criterio del menor costo. Las instituciones de educación superior tienen que formar personal altamente capacitado. Ellas no pueden rehuir su responsabilidad de preparar personas que produzcan riqueza de alto valor agregado, tienen que formar a los científicos, a los tecnólogos, a los empresarios, a los profesionales, etc. y tienen que formarlos con rigor científico y conciencia social y ambiental.
Las instituciones de educación superior en México tienen que generar conocimiento nuevo, formar personal capaz de comunicar los conocimientos, capacitar emprendedores que generen negocios; pero negocios basados en la tecnología, basados en el conocimiento. Como sociedad no podemos permitir que un sector empresarial, que no está demandando tecnología, exija personal con capacidades limitadas para pagarle poco. Las instituciones de educación tienen que formar ahora emprendedores capaces de generar negocios basados en la tecnología. Podemos decir que el objetivo es generar tecnología, generar negocios, pero negocios no con un afán rapaz en el sentido de obtener la mayor ganancia en el menor tiempo posible; ése es el capitalismo rapaz y ése es el consumismo enajenante que evitan consigamos el desarrollo sustentable. La frase generación de negocios despierta suspicacias en los sectores ambientalistas y sociales; pero debemos propugnar por generar negocios DE y PARA la sociedad, en el sentido de que las ganancias sean repartidas equitativamente y se consideren las limitaciones de recursos y que compartimos nuestro entorno con otros seres vivos.
Acaso esto es una Utopía, considero que lo antes dicho es un futuro deseable.
La educación debe formar gente que haga negocios que genere riqueza equitativamente distribuida; pero tiene que actuarse con conciencia de que el mundo es finito. Aunque tenemos una fuente inagotable de energía que es el Sol; lo único que recibe de manera ilimitada el sistema Tierra es esta energía; todo lo demás es finito. Por lo anterior insisto, las instituciones de educación tienen la misión de formar gente con exigencia académica, rigor científico, responsabilidad social y ética que nos garantice una visión a largo plazo, es decir debemos promover una educación para el desarrollo sustentable

Este artículo fue publicado el día 7 de Noviembre

miércoles, 24 de octubre de 2012

Insisto: Morelos Solar

Hace unas semanas escribí sobre el reciente hallazgo de que la inclusión de plantas de generación de energía eléctrica a lo largo de la red de distribución puede crear un estado de auto-organización. Ante ello recibí varios comentarios que dudaban de lo dicho; sin embargo, me quedó claro que no se leyó el artículo al cual hice referencia y fue desechado por prejuicios. Los comentarios negativos fueron sustentados por artículos que indicaban que en las actuales redes de distribución eléctrica la inclusión de nuevas centrales producían inestabilidades o por la experiencia en el trabajo en las actuales redes de distribución donde encontramos inestabilidades. No dudo de esos artículos o de la experiencia de los comentaristas, lo que me parece temerario es descalificar una aseveración de un estudio científico sin leerlo. Además claramente, establecí que los estudios de simulación de la red realizada en Alemania “sugiere que en las redes de transmisión reales se requerirán mecanismos de control, pero estos serán demandados por las posibles fluctuaciones propias de los sistemas y no por la inclusión de generación distribuida”. Esta frase indica, primeramente que hoy en día las inestabilidades en los sistemas de distribución demandan controles inteligentes y, además, que el estudio fue realizado en redes inteligentes que ya poseen un sistema de control y donde al colocar plantas distribuidas a lo largo de la red se protegerá la infraestructura de la red misma, en lugar de provocar inestabilidades, como podría suceder en las actuales redes (artículo en PRL). En pocas palabras, es necesario instalar sistemas de control en las redes de distribución para convertirlas en redes inteligentes; además, para proteger esta nueva infraestructura se debe fomentar la inclusión de un número mayor de puntos de generación, es decir, promover que cada edificio, cada casa, genere electricidad y se inyecte a la red para provocar auto-organización. Esto no recargará el trabajo del sistema de control, sino que lo ayudará al auto-organizarse y al mismo tiempo protegerá la infraestructura instalada.
Dado que la instalación de estos sistemas de control es ya necesaria en la red de distribución, el costo no es algo adicional. Importante es considerar que los costos ambientales y de emisión de gases de efecto invernadero deben ser incorporados en estos análisis de costos. Un punto adicional, deberá protegerse la nueva infraestructura y qué mejor opción que propiciando la generación limpia y distribuida a través de sistemas fotovoltaicos que se auto-organizarán.
Además, quiero comentar un artículo que salió publicado en la revista Marketing Science del 20 de Septiembre donde se encontró que la energía solar es contagiosa. Esta frase requiere mayor explicación: en un estudio a lo largo de diez años se encontró que en California la probabilidad de instalar sistemas fotovoltaicos en las casas era mayor cuando más vecinos instalaban estos sistemas. Por cada 10% de incremento en el número de sistemas fotovoltaicos instalados en el mismo vecindario la probabilidad de que un nuevo vecino adoptara la idea de instalar módulos solares crecía en un 54%. Entonces debemos empezar a contagiar nuestros vecindarios para esparcir la enfermedad de la energía solar. La aparición de este artículo en una revista de negocios indica que existe oportunidad para empresarios en el nicho de las fuentes renovables de energía.
Para mi es claro que un sistema fotovoltaico instalado en Morelos producirá una cantidad de energía similar a uno instalado en en California, ya que las objeciones técnicas no se sostienen, se requiere un esfuerzo social para implantar el uso de la energía solar. Actualmente, en México el problema es financiero, ya que el tiempo de amortización de la inversión es entre 9 y 10 años; pero seguramente bajarán los precios si existe una demanda mayor y por lo tanto este tiempo disminuirá.
Ya sé que el problema que más sentimos los mexicanos en la actualidad es el agobiante clima de inseguridad, la inmediatez a la que nos orillaron en este sexenio ha provocado que no veamos al futuro, ya que muchas familias no parecen tenerlo. Sin embargo, considero muy importante reiterar que en Morelos, en Cuernavaca, tanto Graco Ramírez como Jorge Morales Barud comentaron en sus campañas el fomento al uso de sistemas fotovoltaicos y que la comunidad relacionada con las fuentes renovables de energía está lista para contribuir en este proyecto que ayudará a construir un futuro sustentable.
En estos artículos he mencionado muchas veces que el gobierno debe tomar su papel de impulsor del uso de las fuentes renovables de energía. Estoy seguro que pronto tendremos noticias, esperemos atentos y listos a estos próximos avisos para actuar en sincronía.

Ésta es una versión ampliada del artículo publicado el día 24 de Octubre

miércoles, 3 de octubre de 2012

Generación distribuida provoca auto-organización

Algunas personas piensan que si distribuimos el control de los recursos o las decisiones sobre una situación particular podemos causar desestabilización. En aspectos sociales hay una discusión constante sobre el tema del control; unos apuestan a que éste debe ser tomado por una persona y otros apostamos a que puede ser manejado en forma distribuida. Algunos sectores de derecha remarcarán que debe mantenerse un control centralizado en cualquier circunstancia. Claramente colegas formados en administración por resultados dirán: depende de la situación, con lo cual estaría de acuerdo.
En este artículo aunque no parezca quiero discutir sobre fuentes renovables de energía y elucubrar sobre sociofísica. Sucede que uno de los principales argumentos que esgrime la Comisión Federal de Electricidad (CFE) para no promover intensamente el uso de la generación distribuida de energía eléctrica es que la red de suministro eléctrico se desestabiliza cuando se incluye en ella generación en muchos lugares. En la actualidad la generación eléctrica en México se basa en hidroeléctricas y termoeléctricas, la política ha sido tener plantas grandes para luego distribuir la energía a través de una complicada red de cables a lo largo de todo el territorio nacional. Así, desde unas cuantos lugares y de manera centralizada se distribuye el fluido eléctrico a los hogares, fábricas y edificios. Parece intuitivo que el control de este fluido eléctrico se simplifica si se tiene pocas plantas generadoras, el peligro de que haya ausencia o sobrecarga en algún ramal parece ser menor al haber pocas plantas. Por otro lado, sabemos que la generación solar o la eólica de electricidad es intermitente. De esta manera, parecía razonable el argumento de que la generación distribuida de electricidad a través de fuentes renovables atenta contra la estabilidad de la red. Esto último pretende justificar la ausencia de su promoción por parte de la CFE del uso masivo de las fuentes renovables. Sin embargo, la idea está en el ambiente: fomentar el uso masivo de sistemas fotovoltaicos y pequeños generadores eólicos. Estas propuestas fueron hechas tanto por Graco Ramírez como por Jorge Morales Barud, actual gobernador de Morelos y presidente municipal electo de Cuernavaca, respectivamente. Sin embargo, las propuestas siempre son frenadas por el argumento de la CFE sobre la estabilidad.
Mi convicción de promover el uso de fuentes renovables de energía en forma distribuida se reforzó cuando leí un artículo aparecido en Agosto de este año en Physical Review Letters (PRL 109, 064101 (2012)), una de las revistas más prestigiadas en física, que estudia la estabilidad de redes de distribución de energía eléctrica. Este articulo muestra que existe auto-organización en las redes distribuidas, lo que aumenta sustancialmente su robustez ante fallas topológicas y evita daños en la infraestructura de ellas. Considero conveniente comentar que estos hallazgos fueron realizados al estudiar la dinámica de un sistema de diferentes resortes (osciladores armónicos) colocados en una red desordenada. Éste es un ejemplo de aplicación de la física teórica al estudio de sistemas complejos. Los resultados se pueden resumir de la siguiente manera: la inclusión de plantas de generación distribuidas en la red no evita que sean susceptibles ante perturbaciones intensas y de corto tiempo; pero las hace menos vulnerables a fallas en las líneas de transmisión. Esto último sugiere que en las redes de transmisión reales se requerirá mecanismos de control, pero estos serán demandados por las posibles fluctuaciones propias de los sistemas y no por la inclusión de generación distribuida. Es decir los sistemas fotovoltaicos distribuidos no serían la causa de la inestabilidad. Como beneficio la generación distribuida le aportará una mayor sincronía a la red gracias a la auto-órganización producida por la inclusión de diversos generadores en la red misma.
Después de leer ese trabajo me quedó claro que estamos listos para ayudar, tanto a Graco Ramírez como a Jorge Morales Barud, en el impulso a los sistemas fotovoltaicos en Morelos y en Cuernavaca (ojalá se animen otros municipios) con argumentos sólidos para contrarrestar las posibles objeciones de la CFE y tener la primera región solar en México.
Por otro lado, este resultado de física de sistemas complejos, abre inmediatamente la pregunta sobre la toma de decisiones distribuida en la sociedad. Para aquellos que trabajan en el ámbito de la sociofísica es claro que un modelo de osciladores con distintas frecuencias de resonancias puede modelar un sistema social en una forma más adecuada que un modelo de ising. En lenguaje cotidiano, los sistemas con diferentes respuestas acoplados en una red pueden reflejar los comportamientos de las personas o entes sociales que responden a los estímulos económicos y ambientales y, por lo tanto, simular algunos detalles de sus interacciones en la sociedad y llegar a mostrar estados de auto-organización, éste es un estudio por hacer. En mi opinión, dado que la generación distribuida tiene fases robustas de auto-organización, también la toma de decisiones distribuida generará auto-organización en una sociedad. Participemos todos (distribuidamente) en la toma de decisiones con base en el conocimiento para resolver los problemas que nos aquejan.

Este artículo fue publicado el día 3 de Octubre

viernes, 1 de abril de 2011

La hora oficial

Era una mañana helada, con neblina; el efímero calor de la respiración calmaba momentáneamente el frío sobre las mejilla de Cronos Contreras. Eran las 6:15 de la mañana según su reloj, pero todavía no se asomaba el Sol. La Iglesia en medio del pueblo, a sus espaldas, y las dos maletas a sus pies parecían indicar que esperaba un autobús.
    Mientras esperaba, sus pensamientos volaban y se preguntaba: “¿no que el Sol sale a las 6:00 AM? Yo aquí esperando en plena oscuridad”.
    Recordó que iba rumbo a la tierra de los canguros y que en ese momento en Sidney eran las 17:45. Cronos nunca se imaginó que hubiera esa transformación de horario oficial, once y media horas de diferencia. Creía que los horarios estaban definidos cada hora. En eso recordó que la hora oficial es un asunto de convención, “en Chiapas decían hora de Dios o de Zedillo para referirse a la hora 'local' o a la hora oficial; o quizás a la hora solar”; pero ¿qué era eso de hora solar? “Si en cada punto de la Tierra el medio día solar lo define el momento en que la sombra de una vara vertical es perpendicular a la línea que genera su misma sombra durante el transcurso del día. ¡Qué trabamentes! Mejor decir el momento justo en que la sombra de esa vara tiene su longitud más corta. ¿A esa hora se refiere la hora de Dios? ¡Qué cosa más rara: un horario para cada punto de la Tierra! De esta manera cien kilómetros al este el medio día solar sucede un poco antes que unos cien kilómetros al oeste de cualquier punto  del país... bueno... por eso se definió la misma hora local para cada gajo de la Tierra de 15 grados que llamamos meridiano. Así, para cada meridiano el momento en el que en su centro es la hora solar se define como la hora local para todo el gajo. Por supuesto la hora local en las fronteras entre los meridianos difiere una media hora de la hora solar del sitio. Mientras que la hora oficial es la que define el gobierno de cada país. Así que eso de la hora es algo relativo, no de la relatividad propuesta por Einstein, pero sí relativo al lugar donde esté definido el tiempo. Otra pregunta más compleja, ¿qué es el tiempo?”
    Miró una pareja caminando presurosa hacia la obscuridad, hecho que lo distrajo de tan compleja pregunta y retornó a una más terrenal: “¿quién necesitó definir un horario para un país? Solamente a los burócratas o a los comerciantes se les podría haber ocurrido definir una hora oficial, ya que a los campesinos, a los obreros a los maestros les basta con la hora local; a sus parcelas,  rebaños, jefes de planta, alumnos no les interesa la hora de otro lugar más que la suya propia”.
    Volteó impaciente a ver si veía las luces del autobús, mientras continuaba cavilando. “Seguramente los burócratas no querían estar atentos en la oficina todo el tiempo y pusieron un horario oficial para que todos ellos en cualquier parte de un país, o nación, trabajaran al unísono y si el jefe supremo les hablara por teléfono, el burócrata segundón le respondiera al instante al otro lado de la línea. Esto no pasaría en una ciudad; tendría que ser un sistema burocrático gobernando una porción grande del globo terráqueo que necesitara definir un horario oficial y, además, requeriría de un sistema de comunicación muy eficiente. Ni Alejandro Magno ni Pakal tuvieron que definir un horario oficial; pero tanto los griegos, como los romanos y los mayas sí definieron un calendario oficial; la resolución en el tiempo que se requería era otra en aquellos días. En nuestros días contamos las horas, los minutos y aún los segundos... ¡qué cambio tan radical! ... Quizás fue un comerciante que disponía de un transporte muy rápido y sincronizado, el que promovió el horario oficial, porque deseaba pasar a recoger los productos de los campesinos u obreros en diferentes lugares en una forma eficiente para disminuir costos. De hecho, la hora oficial no tiene más de tres siglos desde que se implantó el horario de Greenwich para sincronizar los horarios de los trenes.”

Imagen creada en marzo de 2023 con inteligenica artificial con una traducción del primer párrafo de este texto en https://huggingface.co/spaces/stabilityai/stable-diffusion

    Giró la cabeza para ver al campanario y vislumbró las tenues figuras de las palomas que empezaban a agitarse con los ligeros destellos de luz del oriente; los pensamientos se agolpaban: “Ahora ese cuento de que con el cambio de horario en verano habrá un ahorro de energía. Los políticos definieron que el verano dura 7 meses de abril a octubre, cuando a mí desde chiquito me dijeron que el verano dura sólo 3. Cada vez me queda más claro que eso del horario de verano es benéfico, pero solamente una hora no dos”. Esta afirmación le venía a la mente, recordaba que en la década de los cuarentas se corrió el horario de toda la república una hora. Ya casi en este milenio, se corrió otra hora más en el verano de los políticos, con lo que el centro del país está adelantado dos horas de abril a octubre con respecto a la hora solar. “¡Qué líos! Hora oficial, hora local, hora solar”.
    La humedad de las últimas lluvias, el cordonazo de San Francisco se había atrasado, incrementaba la sensación de frío en sus pies y a su mente venía su anterior viaje: corría a las 6:00 hrs. en las playas de Durban, Sudáfrica. En esos momentos el mar refrescaba sus pies y el Sol le quemaba las mejillas no obstante ser tan de mañana; parecía ayer cuando veía a los ciclistas y corredores tomar una café después de su ejercicio y antes de irse a trabajar. “¡Qué diferencia... la misma hora oficial y por allá corriendo con un rico y arropador amanecer. Ése es un pueblo muy sano; bueno, al menos la élite que puede ejercitarse; pero ése si es un horario pensado en la gente. Poder hacer ejercicio antes de las 6:00 AM con Sol... es vida y ... saludable. En cambio la cultura de levantarse en la obscuridad para poder ir de compras con luz a las 20:00 hrs. no piensa en establecer una población saludable”.
    En eso le pareció más nítido y claro el recuerdo de la conferencia de prensa de los investigadores del Centro de Investigación en Energía, donde aclaraban todo esto y lo más importante: “Efectivamente, el cambio de horario de una hora sí ahorró al país muchos kilovatios hora; pero que el segundo cambio era inadecuado para los meses de abril y octubre, ya que el Sol salía demasiado tarde, ¡el verano no tiene 7 meses! La razón era la latitud de nuestro país. Por ejemplo, en Chiapas, el paralelo 14 grados, el Sol sale en el verano solamente 50 minutos antes que en invierno; mientras que en Baja California, paralelo 32, el Sol lo hace 1 hora 50 minutos antes. Con estas diferencias en el amanecer se justifica el mover el horario oficial en el Norte otra hora más, pero no en el Sur.” Un giro momentáneo en su pensamiento lo llevó a deducir que el cambio de una segunda hora podía ser también adecuado para lugares más al norte del Río Bravo.
    Frotó nuevamente sus manos frente a su boca para calentarlas unos momentos; repasaba las razones de sus pensamientos: “México es uno de los países más grandes del mundo y por él cruzan tres husos horarios”. Recordaba a la maestra Julia, su maestra de tercer año de primaria, cuando le decía: “México va desde la longitud 86 grados hasta 118 grados oeste. Por lo tanto tiene 3 husos horarios: 90, 105 y 120”. Continuó recordando que no le salían las cuentas: “La Cd. de México está en el centro, por lo tanto, le corresponde el huso horario 105, eso quiere decir que debería tener 7 horas de diferencia con Londres” y su maestra le decía que había 6. Ya en aquellos días se había ganado la fama de verdadero contreras preguntando por qué esta diferencia. Como había recordado antes la razón radicaba en que en 1948 el gobierno del país había decidido tener solamente dos husos horarios: el de 120 en el Oeste (Baja California y Sonora) y el de 90 en el resto del país. Con esta selección se consiguió tener una hora más de insolación en la tarde en el centro del país y fomentar la actividad mercantil. Volvió a sus cavilaciones, “sería mejor vivir en Mérida”, ahí en estos momentos los rayos del Sol lo estarían calentando “o en Ensenada” ahí todavía estaría dormido.
    Sus pensamientos regresaron a la conferencia: “Lo adecuado para acercarse más al horario solar era considerar al país en tres zonas por latitud y tres por longitud con diferencias de una hora cada una; pero se había argumentado que nueve diferentes horas oficiales eran demasiado para el país y más que unas zonas cambiaban en verano y otras no. Sería un verdadero relajo. No cabe duda el país es grande y los movimientos de los rayos del Sol en esta esfera llamada Tierra son complicados y enredados”.
    Recordó cómo había manifestado su acuerdo con que nueve husos horarios eran una exageración, pero ese día sábado, justo un día antes del cambio al horario de invierno, tenía la certeza que la propuesta de los investigadores de restringir el nuevo cambio de horario de verano en toda la República a cuatro meses era verdaderamente idónea para un país como México. “¿Acaso los nuevos burócratas segundones tienen que obedecer a nuevos jefes supremos que no están en México?, ¿los modernos comerciantes ahora tienen sistemas mucho más rápidos y eficientes de colección de dinero para requerir una sincronización mayor a mayores distancias? Es claro.” pensó “Los horarios oficiales pueden proponerse con diferentes motivaciones. ¿Cuál sería la que nos dio un verano de 7 meses? ¿Podría haber otras motivaciones para definir un horario de verano?” Estas preguntas circulaban en su mente, cuando finalmente, al mismo tiempo que tenues rayos rosados iluminaron parte de las nubes, dos destellos blancos parecieron surgir del pavimento, era el autobús con el que iniciaba su viaje a tierras australianas, país que, como Sudáfrica, respeta a sus ciudadanos más que a los de Wall Street.


Primeramente publicado en el libro: "Ciencia y Ficción". Eds. K.G. Cedano y F. Rebolledo ISBN 978-607-02-0642-9 pp. 95-102 (2009).

martes, 22 de marzo de 2011

Un experiencia en Haití

El pasado mes de Enero estuve en Haití, y desde ese lugar escribí algunas líneas que fueron publicadas el día 19 de ese mes en el periódico La Unión de Morelos. En ese país estuve del día 11 al 22 con un grupo de profesores de la UNAM impartiendo cursos en la Universidad Estatal de Haití. Estos cursos forman parte de las actividades de apoyo de la UNAM, en conjunto con la Secretaría de Relaciones Exteriores de México, a este país en recuperación.
Les comento que los 14 profesores impartimos cursos en condiciones precarias, los salones de clase, levantados sobre los escombros de las antiguas escuelas, tiene paredes de triplai y techo de lámina. Les recuero que la latitud de Puerto Príncipe es la misma que Cuernavaca,  pero en un puerto, es decir el mismo clima que en Chetumal o Zihuatanejo. Por supuesto que terminamos bañados en sudor, los alumnos y nosotros soportamos los rayos directos del Sol dado que para iluminar existen huecos en las tablas. La mayoría de nosotros usamos el gis, aunque tenemos preparados nuestros cursos en la versión computarizada. Lamentablemente, nuestro esfuerzo es comparable con el de  maestros rurales en algunas regiones del país.
El entusiasmo de los estudiantes haitianos es patente, ya que además de recibir información nueva la están recibiendo en un idioma que no dominan; aspecto que no merma su dedicación.
Las fuentes renovables de energía es el tema que más interés ha despertado. Esta situación es propiciada porque en Haití el carbón vegetal es el combustible más empleado. Los bosques en Haití han desaparecido, actualmente hay menos del 10% de los bosques originales. Por lo tanto, el carbón ya no podrá sostener ni siquiera la alimentación del pueblo haitiano y se requiere un cambio de uso en las fuentes de energía.
El Sol y el viento son posibilidades que comparte Haití con Morelos, estas fuentes de energía son renovables y pueden ser el motor de un desarrollo económico sustentable. Además, la opción geotérmica puede ser también un recurso a utilizarse en Haití.
La apuesta hacia la fuentes renovables de energía es la única salida para el pueblo haitiano, uno de los pueblos más pobres de América, con una devastador deterioro económico y ambiental que también ha lastimado severamente el tejido social.
El experimento inconsciente desarrollado por los franceses en Haití desde el siglo XVI, al acabar con el conocimiento local tradicional de las poblaciones autóctonas y la imposición de la forma de vida de dos poblaciones que no conocían el ambiente (europea y africana) en condiciones bióticas totalmente diferentes a las que conocían, agotaron los recursos, terminaron con la biodiversidad y, por lo tanto, disminuyeron grandemente las posibilidades de un desarrollo sustentable de la isla.
En mi opinión, el mal manejo de los recursos naturales en la isla se debe a que la tecnología de los franceses no se amalgamó con el saber local y la población de áfrica no tuvo tiempo de aprender el manejo de los recursos de los primeros habitantes. Recordemos que el saber local es el conocimiento adquirido por las personas que habitaban la isla desde su colonización por los humanos (alrededor de hace unos 10 mil años). Estos habitantes sabían la forma de obtener provecho de su entorno. En la actualidad la deforestación de la isla para producir carbón ha acabado, no sólo con la vegetación sino con las ríos y los suelos fértiles de la isla. Además la introducción de tecnologías no adecuadas y de especies extrañas y agresivas han provocado que las tierras pierdan su fertilidad.
El uso de las fuentes renovables de energía es imperioso en Haití, pero también lo es en todo el mundo. La combinación del saber local y de las nuevas tecnologías junto con una visión de negocios de y para la sociedad que genere de empleos de calidad puede ser una estrategia esperanzadora para nuestros pueblos.