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miércoles, 24 de abril de 2013

Festival Cinema Planeta


La semana pasada se celebró el Festival Cinema Planeta en la ciudad de Cuernavaca, este festival como su nombre los indica es un festival cinematográfico con temática medioambiental que se celebra en la primavera desde hace cinco años en forma ininterrumpida. El esfuerzo de unos jóvenes visionarios se está cristalizando. Es importante mencionar que en esta ocasión el festival si tuvo un apoyo decidido por parte del gobierno estatal. Además algunos empresarios con vocación social han colaborado para beneficiar a niños y jóvenes financiando funciones y exposiciones públicas. En los últimos tres años la Academia de Ciencias de Morelos (ACMor) ha colaborado con Cinema Planeta para construir las aulas verdes, en ellas investigadores y estudiantes de posgrado han ayudado a fomentar la reflexión sobre las consecuencias de nuestra actual situación de agotamiento de los recursos naturales, de inequidad social o de consumismo para nuestro futuro. Estas aulas verdes, que consisten en la presentación de una película y su posterior comentario y diálogo por parte de científicos o divulgadores de la ciencia con los estudiantes, son uno de los pilares del festival y en ellas al final de esta semana habrán participado más de 10,000 niños y jóvenes.
El apoyo decidido del gobierno estatal consistió en el trabajo coordinado de siete secretarías de gobierno que aunado a la organización de Cinema Planeta y a la colaboración de empresarios y de organizaciones sociales pudo impactar en esta población en formación. De esta manera, las acciones que hoy se hagan en favor de propiciar la cultura ambiental y de las posibilidades de conseguir un desarrollo sustentable son de las acciones con visión de largo plazo que mayor beneficio social pueden traer. En mi opinión, este tipo de esfuerzos indica que lo que proponemos los morelenses puede tener impactos en nuestra sociedad y claramente es un ejemplo de que en Morelos si podemos tener profetas morelenses.
En esta ocasión además de miembros de la ACMor y de académicos de la UAEM y UNAM participaron estudiantes de posgrado y divulgadores científicos de Más Ciencia por México A.C. una asociación de jóvenes profesionales que han considerado que la divulgación científica es una actividad valiosa. Esta asociación civil ya colabora ampliamente con la ACMor al producir los programas Charlas con Científicos que se transmiten todos los jueves a las 17:00 a través de MinutosTV y de las páginas de la ACMor y de La Unión de Morelos.
Así la semana pasada y ésta en las aulas verdes transcurre la actividad promotora de la armonía entre los factores de la sustentabilidad: ambiental, social, económico e institucional mostrando la fortaleza de las acciones conjuntas de los sectores gubernamental, social y académico. Durante esta semanas la discusión, motivada por obras fundamentalmente de carácter artístico, de aspectos de la movilidad sustentable fue centro de nuestra atención y reflexión. La película ganadora en este festival fue “No hay lugar lejano” que aborda la problemática de un pueblo Tarahumara a raíz de la construcción del teleférico sobre la Barranca del Cobre. El documental muestra de una forma bella la incertidumbre y desesperanza de los tarahumaras ante la certidumbre que serán expulsados de las tierras donde crecieron y se desarrollaron desde hace mucho tiempo. Después de verla, nos queda claro que no basta con un discurso de invitación a participar ante acciones tomadas en escritorios lejos de las comunidades, hace falta actitudes incluyentes basadas en información y discusiones de los que serán afectados o beneficiados de obras bien intencionadas para que no dañen al entorno ni a la población.
Como lo he mencionado en estos artículos es muy importante fomentar la cultura científica de la población para poder tomar decisiones basadas en conocimiento científico que involucre y le de certeza al conocimiento tradicional, este proceso amalgamante solamente puede conducir a acciones que involucren de forma participativa a las población local en la construcción de soluciones a los problemas que nos aquejan. Por supuesto apostar por la cultura y la ciencia como motores del bienestar social es una actitud que vislumbra el largo plazo y por ende fomenta el desarrollo sustentable.

Este artículo fue publicado el día 24 de abril

miércoles, 25 de abril de 2012

Cine participativo.

La semana pasada se celebró la cuarta edición del festival de Cinema Planeta. En esta ocasión, en Cuernavaca, durante seis días se presentaron más de treinta películas que abordaban la temática ambiental en un sentido amplio donde se involucran, además de cuestiones meramente ambientales, aspectos económicos y sociales. Entre otras cosas me pareció muy interesante que varias películas Latinoamericanas (mexicanas, brasileñas y argentinas) abordaran la problemática ambiental y social con una importante participación de la comunidad.
En este sentido, ya desde 1985 el sector cinematográfico mexicano está creando material documental que registra la forma de vivir de nuestras comunidades más alejadas con la participación activa de la gente involucrada. En esta ocasión pudimos ver “Tejiendo mar y viento y La vida de una familia ikood” de Luis Lupone y Teófila Palafox Herranz que, hasta donde conozco, fue producto del primer taller de cine indígena en el país. También en este tenor la película ganadora del festival “No Meio do Rio, Entre as Árvores” de Jorge Bodanzky es la narración de algunos pueblos del amazonas que presentan las problemáticas ambientales y sociales desde su propia perspectiva y apuntan a la educación como un elemento de la solución a esa problemática. En otro documental: “Silvestre Pantaleón” de Roberto Olivares Ruiz y Jonathan D. Amith con la participación de la comunidad de San Agustín Oapan, Guerrero nos muestran aspectos tecnológicos sustentables en la elaboración de artesanías que merecen ser detallados para su completa comprensión y, quizá lo más importante para esa comunidad, su difusión para la explotación comercial de esos productos para obtener el pago justo de su trabajo. El documental que me ha parecido más interesante y bello es “Canícula” de José Álvarez donde se retrata una comunidad totonaca. José Álvarez manifestó que la participación directa de la comunidad en el proceso de filmación del documental condujo a plasmar actividades y escenas que retratan con autenticidad su cotidianidad y sentir de la vida. En particular me llamó la atención la bella forma de registrar y transmitir al auditorio aspectos tecnológicos, que al igual del documental de Olivares y Amith, pudieron ser profundizados y utilizados para catapultar el desarrollo sustentable de la región por la comunidad misma.

Quiero hacer énfasis en el aspecto participativo en los documentales, parece ser que ya en muchas de nuestras actividades la participación social cada vez es más importante y decisiva para generar productos nuevos y de impacto local; pero de relevancia global. En esta columna hemos hablado de ciencia ciudadana, como la generación de conocimiento por parte de no científicos, pero usando metodología científica. En cuanto a esta ciencia ciudadana hemos enfatizado el deseable papel colaborativo entre científicos profesionales y los ciudadanos involucrados. Claramente, los documentales que aquí he mencionado son productos de la colaboración entre profesionales del cine y ciudadanos que han dado como resultado excelentes documentales, tanto en contenidos como en la componente artística. El manejo profesional del cine (luces, focos, ritmos, etc.) y el profundo conocimiento de las actividades cotidianas permite crear imágenes con luminosidad y cadencia genuinas.
Desde la mirada de científico estos documentales se quedan cortos en las descripciones de los procesos que son retratados, es decir, hay aspectos que pudieron ser mejor explicados dando la posibilidad de que los documentales además fueran útiles para la difusión y divulgación del conocimiento; pero para ello se requiere colaboración y apoyos específicos
En estas fechas electorales conozco de muy oportunas propuestas para utilizar a la cultura como un motor de la economía al mismo tiempo que se repara el dañado tejido social en que vivimos los morelenses. Estoy convencido que la ciencia también es otro de los motores. Sugiero que trabajemos juntos los científicos, cineastas, artesanos, en fin todos nosotros los ciudadanos para generar productos (cinematográficos, artísticos, científicos) que satisfagan aspectos educativos, económicos, recreativos y emocionales. Espero los candidatos a los puestos de elección popular reconozcan que la participación ciudadana es la vía para generar las soluciones a los problemas y su deber de apoyar decididamente las acciones colectivas.
Una versión de este texto fue publicada el día 25 de Abril en la UNIÓN de Morelos