Mostrando entradas con la etiqueta biodiversidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta biodiversidad. Mostrar todas las entradas

miércoles, 31 de julio de 2024

El auge del mezcal y la necesidad de una producción sustentable

Es verdaderamente interesante el conocimiento que la comunidad científica está generando sobre la producción del mezcal. Este conocimiento puede ser utilizado para evitar que, con el auge de la producción de mezcal, tengamos los mismos errores que con la producción del tequila. Esta semana participo en una reunión de discusión del Proyecto “Auge Mezcalero, deudas de extinción” liderado por el Dr. Alfonso Valiente del Instituto de Ecología de la UNAM. 
Es claro que el mezcal, bebida ancestral mexicana, ha experimentado un crecimiento exponencial en su demanda, lo cual plantea la necesidad de garantizar una producción sustentable y equitativa para la sociedad y los ecosistemas. Para lograrlo, es imprescindible construir el conocimiento científico tanto biológico como ecológico del agave y amalgamarlo con el conocimiento tradicional y social de las diferentes regiones mezcaleras y no mezcaleras. La información disponible revela la complejidad de los sistemas agroecológicos asociados al cultivo del agave. Desde la germinación y la sobrevivencia de las plantas hasta su interacción con polinizadores y el impacto en los ecosistemas, cada etapa del proceso productivo ofrece oportunidades para la investigación científica. Adicionalmente, las diferencias en las organizaciones sociales de las regiones mezcaleras demandan la incorporación de sociotécnicas para valorar los conocimientos de las diferentes comunidades y sus formas de conducirse y actuar.
En esa reunión se destacaron que la diversidad genética del agave durante su cultivo posibilita mayor resistencia a enfermedades y a variaciones climáticas. Por otro lado, la microbiota asociada a las plantas indica que existe la necesidad de conservar los ecosistemas naturales y promover prácticas agrícolas que preserven la biodiversidad tanto de las otras plantas que cohabitan el entorno como de microorganismos que las acompañan. Por ejemplo, el evitar los monocultivos y promover la siembra de los agaves acompañados de vegetación natural ha demostrado una mayor sobrevivencia y desarrollo de los agaves mezcaleros. Esta situación se repite en entornos tan diferentes como los presentes en Tamaulipas, Oaxaca y Guerrero. Es más, estos estudios que también fueron realizados en zonas no productoras de mezcal, como Querétaro, sugieren que la integración de los cultivos de agave en paisajes más complejos puede contribuir a la conservación de la biodiversidad y aumentar la salud y bienestar de los propios agaves.
La actual tendencia a la producción del mezcal, caracterizada por el uso de combustibles fósiles y prácticas agrícolas intensivas, plantea desafíos ambientales significativos. La investigación científica en biología y ecología puede identificar prácticas más sustentables, como la reducción del uso de agroquímicos, la optimización del uso del agua y el uso eficiente y sustentable de la energía.
La producción de mezcal es una actividad fundamental para muchas comunidades rurales. La investigación puede contribuir al desarrollo de estrategias para fortalecer la participación comunitaria, mejorar los ingresos de los productores y promover otras actividades en la misma región como el turismo de naturaleza.
Los estudios detallados sobre la biología del agave, incluyendo la genética, la fisiología y la interacción con el medioambiente, son fundamentales para comprender los factores que afectan el crecimiento, la reproducción y la resistencia a plagas y enfermedades. La investigación en ecología puede ayudar a identificar los servicios ecosistémicos proporcionados por las plantas de agave y evaluar el impacto de diferentes prácticas de manejo en la biodiversidad y los procesos ecológicos.
La investigación en tecnologías sostenibles puede contribuir a la mejora de las prácticas de cultivo y el aumento de la calidad del producto final. Estudios sobre la socioeconomía de la producción de mezcal pueden ayudar a comprender las dinámicas sociales y económicas que influyen en la producción y comercialización del mezcal, así como a identificar oportunidades para mejorar la equidad y la sustentabilidad de la cadena de producción mezcalera.

Destilador de barro para mezcal ancestral en Oaxaca, foto IER-UNAM.

En particular, nuestro grupo del IER-UNAM, está desarrollando estrategias de uso eficiente de energía basadas en fuentes renovables. La implementación de estrategias para un uso eficiente de energía en la destilación del mezcal es un paso fundamental hacia una producción más sustentable y respetuosa con el medioambiente. En este aspecto, debemos reconocer que parte de las características distintivas del mezcal provienen del cocimiento en hornos construidos directamente en el suelo. Su forma suele ser cónica o cilíndrica, y se recubren con piedras y algunas hojas vegetales. El calor se genera mediante la combustión de leña, que se coloca en el fondo del horno.  Este tipo de horno confiere a los mezcales sabores ahumados y complejos. Por esta razón, la transición a otro tipo de procedimiento en la parte de cocción requiere de estudios mucho más profundos. En cambio, en la parte de destilación, el uso de electricidad puede ser una estrategia limpia y, si se genera con fuentes renovables, de cero emisiones disminuyendo la necesidad de leña. Esto último, es lo que promovemos desde el IER-UNAM.
El tema del auge mezcalero es importante para una buena parte de regiones de México, pero en particular para 23 municipios del Estado de Morelos que en 2018 fueron incluidos en la denominación de origen del mezcal. En Morelos es un tema de relevancia para los gobiernos que iniciarán su gestión próximamente. Tenemos experiencia con el tequila que no ha beneficiado a la población mexicana como se esperaría, con el mezcal podemos definir estrategias que aumenten la posibilidad de construir un beneficio social.

Imagen generada con inteligencia artificial mediante la frase "Photorealistic image of a agave field with other different plants and trees during a sunset with golden colors around. The background represents the biodiversity of a natural agave field. An agave showing inflorescence. " en leonardo.ai #leonardolearn

La producción de mezcal representa una oportunidad para combinar la tradición y la innovación, la conservación de la biodiversidad, el desarrollo económico y bienestar social. La investigación científica sobre tópicos biológicos, ecológicos, sociales, económicos e ingenieriles es fundamental para garantizar una producción más sustentable y equitativa, que beneficie tanto a las comunidades productoras como a las consumidoras y a los ecosistemas en general. Al invertir en investigación, podemos asegurar que el mezcal siga siendo una bebida emblemática de México y un símbolo de la riqueza natural y cultural del país. Con esa visión el colectivo del proyecto “Auge mezcalero: deudas de extinción” está comprometido y me motiva el participar en él.

Una versión previa de este artículo fue publicada el día 31 de julio en el periódico la Unión de Morelos.

miércoles, 29 de marzo de 2017

Desplazados por los incendios

Este pasado viernes al llegar al atardecer a casa escuche una algarabía inusual en los árboles cercanos. Era de llamar la atención escuchar el piar de muchas aves. Por supuesto no tengo formación de ornitólogo y no puedo identificar a las aves por su sonido. Lo que si era claro, para mí, es que no eran los sonidos a los que estoy acostumbrado. Es más en el amanecer escuché muy diversos cantos de aves que me despertaron, ya que no los había escuchado por mis rumbos. Es decir, el viernes y sábado habían llegado aves diferentes a las cotidianas a la zona entre Cuernavaca y Ocotepec. Hecho que me despertó mi curiosidad y me invitó a pensar por un rato por qué habían tantas aves y no de las cotidianas.
Una de las explicaciones que vinieron a mi mente fueron los incendios ocurridos el miércoles y el jueves en la zona poniente de Cuernavaca. Sabemos que se quemaron varias hectáreas de la zona poniente donde tienen su habitat diferentes animales y, en particular, un buen número de aves.
Parece que no fui el único en notarlo, ese sábado en la mañana en mi paseo semanal por el parque Barranca de Chapultepec encontré a un pequeño número de jóvenes liderados por una mujer con binoculares observando las copas de los árboles. La verdad es que no les pregunté; pero seguramente estaban también sorprendidos por ver especies de aves diferentes a las cotidianas en ese lugar. Ya que continuamente se invitaban a observar a diestra y siniestra con los binoculares.
Los impactos de los incendios generalmente se mencionan como: se quemaron tantas hectáreas y ¡ya!; pero quizá las personas no versadas en los temas de la naturaleza obviamos los verdaderos impactos de estos incendios sobre los habitantes de esos lugares. Por supuesto, que por habitantes me refiero a los animales que se desarrollan en esos lugares.
Considero que es claro que los animales intentaron huir de las llamas, quizás algunos mamíferos pequeños lo pudieron hacer y muchos otros no, pero seguramente muchas aves lo hicieron y quizá esta clase del reino animal es la que más fácilmente pudo huir de los incendios.
Con el hecho de haberme percatado del desplazamiento de estas aves hacia lugares que no habitaban cotidianamente me obliga a requerir información sobre los impactos de esos incendios. Seguramente los biólogos pueden estimarlos. No solamente la curiosidad científica debe motivarnos a conocer o generar esa información, sino debemos conocer la biología de los sistemas cercanos a donde vivimos y realizamos nuestras actividades. Esto permitirá mejorar la convivencia y armonía con nuestro entorno.
En este caso parece ser que las aves no encontraron en los árboles cercanos a casa las condiciones para poder vivir. Ya no escucho la diversidad de cantos en las mañanas que escuché en sábado. ¿Qué fue lo que encontraron esas aves que no les gustó? ¿Qué fue los que no encontraron en las cercanías para mudarse definitivamente? Estas son algunas de las preguntas que podemos hacer en lo referente a las aves desplazadas por los incendios. Los incendios son eventos que suceden normalmente en nuestros entornos y los sistemas ecológicos muestran resiliencia y contienden con ello. Es más, en algunas regiones del planeta los incendios son necesarios para que algunas semillas encuentren en el suelo la alcalinidad necesaria para germinar. Seguramente algún amigo biólogo podrá decirnos si existen plantas en la selva baja caducifolia de Morelos con estas características y entonces podamos asegurar que no solo hay resiliencia a los incendios en este ecosistema; sino que los seres vivos requieren de estos eventos para subsistir. Lo que no debemos permitir es que a estos terrenos, que por algún tiempo se aprecian devastados, les cambien el uso del suelo y los urbanicen bajo el pretexto de que ya no cumplen su función de zonas de amortiguamiento.
Por otro lado, las preguntas sobre las razones para que las aves desplazadas ya no permanecieran en los primeros refugios que encontraron son las mismas que podemos abrir sobre los mexicanos que migran y regresan. ¿Cuáles fueron las causas (los posibles incendios) que los obligan a migrar? Ahora que las políticas racistas los obligan a regresar ¿encontraran las condiciones para establecerse y desarrollarse? La migración es un fenómeno natural en la civilización humana, su entendimiento nos ayudará a contender con ella y propiciar realmente desarrollo de la población migrante y de la que permanece y disminuir los impactos negativos de ella sobre las regiones involucradas.
Los fenómenos de migración son parte del comportamiento natural de los sistemas biológicos; que involucran muchos aspectos que no son obvios y que un mal entendimiento puede propiciar acciones contrarias al desarrollo de los sistemas mismos. De aquí que debemos conocer la dinámica de los sistemas para poder propiciar desarrollos armónicos.


Este artículo fue publicado el día 29 de Marzo en el periódico la Unión de Morelos.

miércoles, 13 de febrero de 2013

Indicadores de seguridad ambiental


En esta columna hemos escrito muchas veces que el conocimiento científico es importante para decidir. En esta línea de pensamiento, donde promovemos la cultura científica para tomar decisiones fundamentadas, me llamó la atención el artículo “Promocionar la ciencia para … lo que sigue es lo importante”, de Nora Hebe Schiaffino publicado en el foro de la página del Instituto Iberoamericano de Enseñanza de las Ciencias y la Matemática, que invita a reflexionar sobre los cambios que han provocado las actividades del 20% de la población en nuestro entorno. Sí, solamente las actividades de una pequeña proporción de la población están provocando cambios a escala planetaria y, por lo tanto, afectando directamente al resto de las personas y a otro seres vivos con los que compartimos este planeta. En este artículo se menciona el trabajo de un equipo multinacional de científicos sobre los límites de algunos recursos y variables físicas para que la vida de las personas se pueda llevar a cabo en nuestro planeta. En este trabajo publicado en la revista Nature, el equipo liderado por Johan Rockström, encuentra que hay nueve procesos indicadores que amenazan la vida como la conocemos en el planeta. Estos nueve indicadores son: el cambio climático, la tasa de pérdida de biodiversidad, alteraciones del ciclo del nitrógeno y cambios en el ciclo del fósforo, la pérdida de ozono atmosférico, la acidificación de los océanos, el uso global de agua dulce, los cambios en el uso de la tierra, la carga atmosférica de aerosoles y la contaminación química. Los primeros tres indicadores han sobrepasado los límites a nivel planetario y limitan el desarrollo para la población humana, es más el primero ya no puede ser asociado a fenómenos naturales y ahora se habla de cambio climático antropogénico. Los valores de estos indicadores han sido modificados por las actividades humanas con respecto a los que presentaban antes de la revolución industrial. Una parte de la sociedad, sin analizar profundamente la propuestas tecnológicas para aumentar la productividad a toda costa y sin contemplar lo finito de los recursos del planeta y las afectaciones en otros procesos naturales, ha optado por tecnologías que agotan los recursos naturales y comprometen el bienestar del resto de la sociedad.

En el siguiente video se presenta la conferencia de Johan Rockström donde explica, en forma sencilla, estos indicadores.



La determinación de estos indicadores ha sido realizada con información global del planeta, pero en nuestro país no hemos desarrollado un conjunto de parámetros similares a nivel local que ayuden a comprender los cambios en la región alrededor de los trópicos, y mucho menos a nivel del estado de Morelos.
Considero muy importante conocer los indicadores que debemos monitorizar en el país y en cada estado, en particular en Morelos, para garantizar un desarrollo sustentable de la región. Claramente, no podemos analizar la acidificación de los océanos en Morelos, por eso debemos conocer qué indicadores requerimos analizar para contribuir a determinar los procesos que conducen a la acidificación de los océanos. Por esta razón, es necesario generar los datos y con ellos los indicadores correspondientes en el nivel local a los que hemos mencionado a nivel mundial.
En mi opinión, el impulso a la determinación de estos indicadores es una responsabilidad del gobierno compartida con los ciudadanos. Las herramientas recién creadas: las secretarías de Innovación, Ciencia y Tecnología, así como, de Desarrollo Sustentable pueden proponer estudios de largo plazo con los Fondos Mixtos con el CONACyT. La utilización de estos recursos para generar estos indicadores y sus métodos de actualización es una inversión social a largo plazo que podrá ser utilizada por las futuras generaciones para tomar decisiones. En estos momentos carecemos de ellos y nos encontramos ante situaciones donde la información parece no ser suficiente para decidir.
También es importante hacer notar que estos indicadores solamente se refieren al ambiente y que para propiciar un desarrollo sustentable se requieren los correspondientes a los ámbitos económico, social e institucional, es decir debemos contemplar todos los aspectos de la sustentabilidad con una visión integral.
Todos los mexicanos, y en especial todos los morelenses, podemos contribuir asumiendo que somos capaces de generar conocimiento y con ellos contribuir, desde la ciencia ciudadana, a definir estrategias de largo plazo que consideren todos los ámbitos de la sustentabilidad.

Una versión previa de ste artículo fue publicada el día 13 de Febrero

miércoles, 25 de julio de 2012

Difícil, incierto e inseguro

Aquella tarde del 11 de enero, 2011, día en que se celebró la ceremonia de cierre de nuestra estancia en Haití en el contexto de la Escuela de Invierno de Ciencias e Ingeniería que organizó la UNAM en la Universidad Estatal de Haití (UEH), Bárbara, Raúl, Hubermane y yo iniciamos nuestro caminar por las calles de Puerto Príncipe de la Ecole Normal, donde impartíamos clases, a la Facultad de Ciencias, ambas de la UEH, donde era la clausura.
Los cuatro caminábamos tranquilamente sobre el asfalto; las banquetas estaban ocupadas como siempre por vendedores, cuidándonos de las camionettes, singulares camionetas decoradas con imaginación y colorido que transportaban apretujados y sudorosos pasajeros. Cada vez que oíamos un claxon avisarnos que iban a pasar muy cerca de nosotros, que iban a echarnos la camionette encima, volteábamos para calcular cuántos centímetros nos quedaban para seguir caminando. Cuando, de repente, en el crucero Bárbara se encontró con una imagen que le pareció muy interesante y digna de capturarse, justo en la mera esquina: mujeres de piel de todos los matices que tiene el color negro con vestidos brillantes sentadas en la acera vendían frutas multicolores. Sin aviso, Bárbara se plantó en medio del crucero a capturar en una foto aquel colorido. No me dio tiempo de decir palabra, la motocicleta que venía a su lado también se sorprendió y dio un brusco giro para poder librarla invadiendo el otro carril. El motociclista gritó algo en creol que no comprendí, pero entendí perfectamente. Sin inmutarse y con toda calma, Bárbara continuó caminando al tiempo que fotografiaba a vendedores de medicinas que exponían sus mercancías en curiosas torres multicolores. Estas torres simulaban termiteros hechos con las pastillas en sus fundas de plástico aluminio, puestas con interesante gusto para llamar la atención sobre coloridas cubetas de plástico que aumentaba el festín multicolor a la escena de la vendimia.
A pesar de no conocer el idioma y de estar rodeados de basura (era viernes y la recolección se hace los sábados), además de escombros provocados por el terremoto del año pasado que todavía inundaban las aceras y aun el asfalto, caminábamos tranquilamente sintiéndonos seguros. Estábamos confiados en que las medidas de limpieza e higiene que seguíamos nos mantendrían alejados del cólera, que pululaba en la ciudad; seguros que la próxima semana estaríamos con nuestras familias y nuestros colegas alejados de la situación de desesperanza que nos rodeaba.
De repente, al no sentir más su compañía, volteé buscando a Raúl que hasta antes del crucero caminaba unos tres pasos atrás de nosotros. Me moví hacia media calle para avistar hasta el crucero. Me alarmé, Hubermane, el traductor de mi curso que después de catorce días me interpretaba, me comprendió con la mirada y también volteó en búsqueda de Raúl. Tardé solo unas fracciones de segundo en tranquilizarme, ya que al escudriñar la acera, Raúl era fácilmente reconocible por su piel. Raúl caminaba más seguro esquivando humanos y escombros sobre la acera, que toreando autos en la calle. Él también caminaba despreocupado tratando de guardar en su memoria las imágenes de cadencia y ritmo detrás del caos y el desorden.
Después de este injustificado sobresalto, ya tranquilo, continué admirando la belleza de las mujeres y los hombres haitianos, sus musculosos y contorneados cuerpos danzando, algunos cabizbajos, otros altivos, pero casi todos prestos a sonreír, es más... a reír, ante cualquier buen signo de la vida, con inmensos ojos esperanzadores, ávidos de conocimiento; pero al mismo tiempo, con una actitud de pesado escepticismo que conduce a la inactividad. Esta última de alguna manera provocada por la frustración que genera las horas de trabajo continuo con poco o ningún provecho. Veía muchas pieles negras con un hermoso brillo producto de las caricias diarias de los rayos del sol durante las largas caminatas para ir de la casa a las labores, regresar al medio día a casa para volver al trabajo en la tarde. Una cultura caribeña sin siesta, abrumada por un trabajo mal remunerado.
Continuamos la caminata ahora sobre los escombros de la Escuela de Artes que llegaban a un cuarto de la calle y formaban un pequeño montículo, cuyo principio escalábamos observando cómo crecía al adentrarse en lo que alguna vez fueron salones de clase. Nada quedaba en pie, es más, no había edificios provisionales, nadie laboraba en estas ruinas, sólo se acumulaba basura a su alrededor.
Unos pasos más adelante y después de algunas fotos adicionales, al fin llegamos a la Facultad de Ciencias donde nos esperaban nuestros colegas y otros alumnos para celebrar la clausura de los cursos de la Escuela de Invierno UNAM-UEH. Nosotros tres habíamos impartido por un período de 14 días cursos de matemáticas, química ambiental y energía solar, hubo cursos de manejo de residuos sólidos, ingeniería sísmica, física médica entre otros.
Nos instalamos en el salón de clases más grande y equipado: un galerón de madera con techo de lámina con algunos ventiladores que esparcían la tierra que entraba por las ventanas sin vidrios. Mientras se hacían los últimos arreglos para iniciar la ceremonia de clausura, la situación que percibí durante mi estancia en Haití trajo a mi mente el libro Colapso de Jared Diamond que explica que la situación de este país es producto del experimento inconsciente desarrollado por los franceses desde el siglo XVII, al acabar con el conocimiento local tradicional de las poblaciones autóctonas y la imposición de la forma de vida de dos poblaciones que no conocían el ambiente caribeño (europea y africana), en condiciones bióticas totalmente diferentes a las que habitaban, agotaron los recursos, terminaron con la biodiversidad y, por lo tanto, disminuyeron grandemente las posibilidades de un desarrollo sustentable de la isla. El mal manejo de los recursos naturales en Haití se debe a que la tecnología de los franceses no se amalgamó con el saber local, los nativos fueron exterminados, y por esta razón la población de África no tuvo tiempo de aprender el manejo de los recursos de los primeros habitantes. El saber local sobre el manejo de los recursos: ese conocimiento adquirido por las personas que habitaban la isla desde su colonización por los humanos (alrededor de hace unos 10 mil años), esa sabiduría sobre la forma de convivir con las especies autóctonas no llegó hasta nuestros días. Esos habitantes exterminados y esa biodiversidad aniquilada formaban un ecosistema interesante que había perdurado por algunos miles de años. Venían a mi mente nuevamente las bellas y escalofriantes imágenes de Home y de Historia de un viaje de Yann Arthus-Bertrand, donde se muestra la deforestación de Haití y los almacenamientos irracionales de carbón vegetal. En la actualidad la deforestación de la isla para producir carbón vegetal usado en la cocina ha acabado, no sólo con la vegetación sino con los ríos y los suelos fértiles. Además la introducción de tecnologías no adecuadas y de especies extrañas y agresivas ha provocado que las tierras pierdan su fertilidad. Las actuales condiciones ponen en riesgo la seguridad de supervivencia de todo un país. Recordaba que en México sufríamos de inseguridad del mismo tipo y de otros, con similares riesgos.
En la ceremonia de clausura dieron los discursos: Guerda, la artífice de la misión de la UNAM en Haití, de Fritz el organizador en Haití de la odisea por la construcción de una verdadera Universidad haitiana y los más elocuentes: las voces de los estudiantes que participaron en los cursos, agradeciendo a los profesores con palabras lanzadas con ritmo caribeño y esperanza urgida, anunciando un posible futuro: una colaboración con un igual, un país latino que ofrece respeto y trabajo conjunto. País conocedor de los efectos de la colonización de hace siglos y de la corrupción actual. La oferta: compartir conocimiento y trabajo. ¡Qué simple!, ¡qué fácil suena! ¡Qué difícil, incierto e inseguro camino nos espera!

miércoles, 29 de junio de 2011

Conocer nuestra biota algo urgente

Morelos es el primer Estado de la República Mexicana que crea la Comisión Estatal de Biodiversidad (COESBIO). Debemos estar de pláceme, ya que esto implica que en Morelos se iniciará el registro detallado de su biodiversidad. Esta iniciativa tuvo un muy largo camino para ser asumida en su totalidad por el gobierno. De hecho, la propuesta nace a principios de siglo, en el 2001. Durante todo estos diez años, se han realizado propuestas y estudios por parte de profesores universitarios en colaboración estrecha con la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio). Ésta es una comisión intersecretarial, creada en 1992 con carácter de permanente y está integrada por nueve secretarias federales, la preside el Presidente de la República, pero lo realmente importante es que es encabezada por un académico de prestigio internacional en cuestiones de biodiversidad (Dr. José Sarhukán Kermez) que lidera un equipo fundamentalmente académico que le da solidez y visión de futuro y tiene presupuesto y libertad de acción. En su página en la Internet se puede leer: "La Conabio tiene la misión de promover, coordinar, apoyar y realizar actividades dirigidas al conocimiento de la diversidad biológica, así como a su conservación y uso sustentable para beneficio de la sociedad. La Conabio fue concebida como una organización de investigación aplicada, promotora de investigación básica, que compila y genera información sobre biodiversidad, desarrolla capacidades humanas en el área de informática de la biodiversidad y es fuente pública de información y conocimiento accesible para toda la sociedad." Una de las principales funciones de la Conabio es la de instrumentar y operar el Sistema Nacional de Información sobre Biodiversidad. Es decir el conocimiento de nuestra biota. Basta ver la calidad de la página de Internet, así como la información sobre nuestra riqueza biótica para comprender lo que hemos avanzado en este aspecto en casi 20 años en el ámbito nacional, en particular recomiendo Biodiversidad Mexicana. Me encantaría pronto ver un video como el de los manglares de México, hablando de los bosques de coníferas morelenses o de la selva baja caducifolia de la Sierra de Huautla, o sobre la biota de Tequesquitengo, etc.



Por estas razones, apoyo la propuesta de que la misión y funciones de la Conabio deben ser heredadas por la COESBIO con un enfoque de mayor detalle y profundidad en aspectos locales. Déjenme hacer una narración breve de tortuoso camino de esta propuesta: La fase de acercamiento donde la CEAMA en conjunción con la UAEM manifiestan ante Conabio su interés por participar en la Estrategia Estatal de Biodiversidad en el 2001. La fase de planeación que va de 2001 a 2006 periodo donde se publican la estrategia estatal de biodiversidad en el diario oficial y se publicó “La diversidad biológica en Morelos: Estudio de Estado”. La fase de Implementación con el convenio para la Estrategia Estatal de Biodiversidad de Morelos con la participación de CONABIO, la CEAMA y representantes del Gobierno del Estado que se realizó en el 2008 y que ahora concluye con el establecimiento de la comisión en el mes del medio ambiente. ¡Qué largo camino! ¿Por qué se tardó tanto?
Cuando platiqué con el Dr. José Sarukhán Kermez, hace un año, le insistí mucho que la COESBIO fuera autónoma, pero la propuesta no tiene este carácter. Esta comisión podrá tener los mismos problemas que tiene el Consejo de Ciencia y Tecnología de Estado de Morelos, si el responsable de CEAMA no tiene la sensibilidad para involucrar a todos los sectores de la sociedad en este proyecto.
Notemos que la COESBIO generará conocimiento sobre la biota del Estado y que precisamente este tipo de conocimiento es uno de los candidatos idóneos para la ciencia ciudadana, es decir para que toda la población participe en la generación, asimilación y difusión de este conocimiento. Ya en esta bitácora he publicado sobre la ciencia desde las raíces de la sociedad. En este caso el liderazgo de biólogos profesionales en conjunción con los poseedores del conocimiento local será de gran valía. Además la parte del desarrollo informático para poner a disposición a la sociedad el conocimiento generado es una oportunidad para impulsar otro sector empresarial morelense, la industria del software o la industria de dispositivos de localización, también en el sector de las telecomunicaciones. Actividades económicas que son pujantes en nuestro Estado.
La CEAMA tiene la posibilidad de impulsar, a través de la COESBIO, la generación una de las mejores bases de datos y conocimiento detallado de la diversidad biológica en nuestro país, y quizá del mundo, si involucra al sector académico, empresarial y social en esta nueva comisión estatal. Los actores gubernamentales deben hacer su tarea, en mi opinión propiciando la participación de todos. Claramente, el conocimiento detallado de nuestro estado es una de los aspectos que debemos impulsar y que muchos estamos listos para colaborar. Los mejores deseos para la COESBIO.


Una versión corta de este artículo fue publicado en la UNIÓN de Morelos el día 29 de junio 2011