En esta bitácora hay escritos que versan sobre ciencia, innovación, opinión política y divertimentos que quiero compartir
Mostrando entradas con la etiqueta vehículos eléctricos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta vehículos eléctricos. Mostrar todas las entradas
miércoles, 6 de diciembre de 2017
El futuro de energías renovables está en nuestras manos
El año 2016 fue el más caliente del mundo registrado, superando 2015 y marcando el tercer año consecutivo de temperaturas promedio récord. Es decir estamos rompiendo el récord de año más caliente cada año. De hecho, de los 17 años más calientes de la historia, 16 han ocurrido en el siglo XXI. Tal como están las cosas, el mundo está en camino de perder los objetivos establecidos en el Acuerdo de París, con casi 1°C de aumento de la temperatura media mundial que hemos presenciado desde la era preindustrial. Por la actividad humana hemos incrementado la temperatura del planeta en forma constante cada año. Para mantenerse dentro de los límites acordados del Acuerdo de París, el mundo solo puede permitirse entre 0,6°C y 1,1°C de calentamiento promedio adicional. En concordancia con este acuerdo, los compromisos de los países, o contribuciones determinadas a nivel nacional, podrían iniciar un descenso de las emisiones en los próximos años; pero no son suficientes para alcanzar los objetivos climáticos. Así que los esfuerzos deben ser fortalecidos y solamente pueden ser satisfechos si empezamos a actuar desde lo individual hacia lo global. Para mi es claro, que los esfuerzos gubernamentales o centralizados han mostrado su ineficiencia y se requiere el compromiso de cada uno de los individuos y para ello es necesario una apropiación del conocimiento de que las actividades de cada persona afecta en lo global.
Es importante conocer que alrededor de dos tercios de las emisiones de Gases de efecto invernadero provienen de la producción y el uso de energía, lo que coloca al sector energético en el centro de los esfuerzos para combatir el cambio climático. Los sectores más grandes emisores de CO2 son la generación de electricidad y la industria, que en conjunto son responsables del 65% de todas las emisiones de CO2 relacionadas con la energía en la actualidad. El 35% restante proviene del transporte, los edificios y la calefacción urbana. Por esta razón, si nosotros nos comprometemos a generar nuestra propia electricidad en el ámbito de nuestro hogar u oficina o industria estaremos contribuyendo sustancialmente a la solución del problema.
El sistema eléctrico actual evolucionó durante muchas décadas con combustibles fósiles en forma centralizada puede ser transformado en uno verdaderamente distribuido. Las nuevas tecnologías de generación de energía requieren un nuevo sistema de electricidad que sea flexible y permita la integración de fuentes variables, como la energía solar y eólica.
La generación de electricidad a partir de estas energías renovables variables fluctúa de acuerdo con la disponibilidad de recursos y puede no coincidir con la demanda. Esto puede causar dificultades para igualar la oferta y la demanda, lo que requiere flexibilidad para enfrentar la variabilidad.
De acuerdo a la opinión de IRENA (Agencia Internacional de Energías Renvables), la participación de la energía eólica y solar en la generación de energía aumentaría al 52% para el 2050, requiriendo una variedad de opciones de flexibilidad para garantizar la estabilidad de la red, incluida la fijación del precio del tiempo de uso, la adaptación de diseños de mercado y nuevos modelos comerciales y de financiamiento.
La generación flexiblilizada y en disminución de combustibles fósiles y la respuesta del lado de la demanda también pueden aumentar la adaptabilidad, lo que permitía mayores porcentajes de energías renovables variables. La integración de microrredes inteligentes en ámbitos locales es una de las tareas pendientes. Una opción de flexibilidad a menudo discutida es el almacenamiento, que hoy en día tiene diversas variantes. En la actualidad, existen alrededor de 4 700 gigavatios hora (GWh) de almacenamiento de electricidad, 96% de los cuales provienen de centrales hidroeléctricas con rebombeo, es decir, hidroeléctricas que en las horas de mayor insolación o de mayor viento rebombean el agua hacia arriba de la presa para poder usar su caida para producir más enerǵia eléctrica.. De acuerdo con IRENA, se esperan 11 900-15 300 GWh de almacenamiento de electricidad para 2030, con solo el 51% de la hidroalmecenamiento. También con las posibilidades que plantea el almacenamiento por batería promedio de 50 kilovatios hora (kWh) en vehículos eléctricos, podrían proporcionar unos 8 000 GWh de almacenamiento para 2030.
El costo de almacenamiento de energía por baterías puede hacerse en forma individual y cada día disminuye; de tal manera que en los próximos años no solamente la generación eléctrica con fotovoltaicos será más barata, como lo es hoy, sino el almacenamiento con baterías será más barato.
Las opciones se están construyendo, hay alternativas económicamente viables hoy o estarán presentes en el corto plazo, solo resta la decisión que debemos tomar individualmente y en colectivo. Impulsemos el uso de las energía renovables con nuestro ejemplo y tomemos el futuro en nuestras manos.
Este artículo fue publicado el día 6 de Diciembre en el periódico la Unión de Morelos.
miércoles, 4 de enero de 2017
Acciones de todos para el 2017
En este fin de año 2016 y principios del 2017 hemos recibido noticias que no auguran un prometedor 2017. Los aumentos en los precios de la energía, la reducción en el presupuesto federal para ciencia y educación superior. La verdad que muchos mexicanos han creído la promesas de algunos candidatos a puestos de gobierno que posteriormente cuando asumieron el puesto como gobernantes no pudieron cumplir. Por ejemplo, la promesa de que a final del sexenio se invertiría el 1% del PIB en Ciencia y Tecnología, que no parece será cumplido; o el compromiso de energía más barata, cuando los precios de procesamiento de los hidrocarburos sube en estos lares y que la energía es subsidiada en nuestro país, era claramente una falacia; pero que muchos creyeron.
La llamada reforma energética garantizó la extracción libre de los hidrocarburos en el territorio nacional. Lo más grave es el hecho que durante más de 50 años los hidrocarburos en nuestro país fueron mal invertidos y para nada fueron usados en inversiones que garantizaran el bienestar social. Es más podemos asegurar que, aunque en promedio somos una de las 20 economías más pujantes en este mundo, en cuanto a la distribución de la riqueza y el bienestar social de los mexicanos ocupamos lugares cercanos al 50.
Debemos ser honestos y decir que esta misma reforma energética posibilita el desarrollo de la energías renovables en comparación con la legislación anterior.
Así estamos ante una verdadera oportunidad. Las energías renovables tienen una característica que las hace naturalmente aptas para propiciar la distribución de la riqueza. Esta característica es que son distribuidas, es decir la energía solar se distribuye a lo largo de casi todo el territorio nacional y se puede aprovechar en cada lugar. La energía eólica de baja potencia tienen una distribución menos amplia, pero en muchas regiones es una opción a considerar para contribuir a la matriz energética local. El aprovechamiento de la energía hidráulica en pequeña escala también es una alternativa en otra regiones. El uso de la geotermia como energía de calentamiento puede ser una opción, pero en algunas regiones en México debemos desarrollar opciones para usarla como sumidero de energía y con ello disminuir la carga a los aires acondicionados.
Por supuesto, este punto de vista es contrario a aquellos que buscan grandes negocios, ya que el uso y aprovechamiento de la energía en forma local dificulta la centralización. Sin embargo, ya se está desarrollando el mercado para centralizar la producción de electricidad distribuida. Suena a contradicción, pero no es así. Se están desarrollando esquemas donde grandes compañías nos ofrezcan energía eléctrica producida en los techos de nuestras casas o negocios u oficinas mediante la instalación de sistemas fotovoltaicos. Esta opción por supuesto es mucho mejor que la actual de producir energía eléctrica centralizada mayoritariamente con hidrocarburos. Sin embargo, el esquema de negocio apunta hacia la concentración de la riqueza. Considero muy importante el desarrollo de esquemas de mercado que implícitamente consideren la distribución del beneficio para conseguir un verdadero desarrollo sustentable o como dicen los franceses perdurable.
Con cálculos sencillos podemos decir que en la mayoría del territorio nacional con un sistema fotovoltaico de unos 32 metros cuadrados se podrían satisfacer la demanda energética de una familia (energía eléctrica para aparatos electrodomésticos y una estufa eléctrica) y una movilidad de 40 km diarios con un auto eléctrico. Podemos añadir un calentador solar (dos metros cuadrados más) para satisfacer la demanda de agua caliente y tener las comodidades que hoy se gozan. Así tendríamos un suministro de energía sustentable.
No dejemos pasar la oportunidad para movilizarnos y optar por un cambio individual que genere un cambio global. Busquemos la forma de invertir y producir la energía que utilizamos en forma renovable. Estudios recientes indican que los sistemas fotovoltaicos que se han producido en los últimos 40 años, ya han generado más energía de la que fue utilizada para producirlos y todavía están generando, así es sustentable la propuesta de sistemas fotovoltaicos. Es decir la forma de producción de estos sistemas ahora ya es totalmente redituabl. De esta manera ya es confiable instalar estos sistemas de energía renovable en casas, negocios o industrias, para ello solo tenemos que decidir hacer la inversión.
Dejemos de pedir y pasemos al actuar para buscar el beneficio de todos.
Una versión previa de este artículo fue publicada el día 4 de Enero
La llamada reforma energética garantizó la extracción libre de los hidrocarburos en el territorio nacional. Lo más grave es el hecho que durante más de 50 años los hidrocarburos en nuestro país fueron mal invertidos y para nada fueron usados en inversiones que garantizaran el bienestar social. Es más podemos asegurar que, aunque en promedio somos una de las 20 economías más pujantes en este mundo, en cuanto a la distribución de la riqueza y el bienestar social de los mexicanos ocupamos lugares cercanos al 50.
Debemos ser honestos y decir que esta misma reforma energética posibilita el desarrollo de la energías renovables en comparación con la legislación anterior.
Así estamos ante una verdadera oportunidad. Las energías renovables tienen una característica que las hace naturalmente aptas para propiciar la distribución de la riqueza. Esta característica es que son distribuidas, es decir la energía solar se distribuye a lo largo de casi todo el territorio nacional y se puede aprovechar en cada lugar. La energía eólica de baja potencia tienen una distribución menos amplia, pero en muchas regiones es una opción a considerar para contribuir a la matriz energética local. El aprovechamiento de la energía hidráulica en pequeña escala también es una alternativa en otra regiones. El uso de la geotermia como energía de calentamiento puede ser una opción, pero en algunas regiones en México debemos desarrollar opciones para usarla como sumidero de energía y con ello disminuir la carga a los aires acondicionados.
Por supuesto, este punto de vista es contrario a aquellos que buscan grandes negocios, ya que el uso y aprovechamiento de la energía en forma local dificulta la centralización. Sin embargo, ya se está desarrollando el mercado para centralizar la producción de electricidad distribuida. Suena a contradicción, pero no es así. Se están desarrollando esquemas donde grandes compañías nos ofrezcan energía eléctrica producida en los techos de nuestras casas o negocios u oficinas mediante la instalación de sistemas fotovoltaicos. Esta opción por supuesto es mucho mejor que la actual de producir energía eléctrica centralizada mayoritariamente con hidrocarburos. Sin embargo, el esquema de negocio apunta hacia la concentración de la riqueza. Considero muy importante el desarrollo de esquemas de mercado que implícitamente consideren la distribución del beneficio para conseguir un verdadero desarrollo sustentable o como dicen los franceses perdurable.
Con cálculos sencillos podemos decir que en la mayoría del territorio nacional con un sistema fotovoltaico de unos 32 metros cuadrados se podrían satisfacer la demanda energética de una familia (energía eléctrica para aparatos electrodomésticos y una estufa eléctrica) y una movilidad de 40 km diarios con un auto eléctrico. Podemos añadir un calentador solar (dos metros cuadrados más) para satisfacer la demanda de agua caliente y tener las comodidades que hoy se gozan. Así tendríamos un suministro de energía sustentable.
No dejemos pasar la oportunidad para movilizarnos y optar por un cambio individual que genere un cambio global. Busquemos la forma de invertir y producir la energía que utilizamos en forma renovable. Estudios recientes indican que los sistemas fotovoltaicos que se han producido en los últimos 40 años, ya han generado más energía de la que fue utilizada para producirlos y todavía están generando, así es sustentable la propuesta de sistemas fotovoltaicos. Es decir la forma de producción de estos sistemas ahora ya es totalmente redituabl. De esta manera ya es confiable instalar estos sistemas de energía renovable en casas, negocios o industrias, para ello solo tenemos que decidir hacer la inversión.
Dejemos de pedir y pasemos al actuar para buscar el beneficio de todos.
Una versión previa de este artículo fue publicada el día 4 de Enero
miércoles, 13 de julio de 2016
Local y mundial
Este mes y medio estuvimos bajo el bombardeo de las noticias de los campeonatos continentales de fútbol. Empezamos con la copa América para terminar este domingo con la Eurocopa. Durante este tiempo muchas personas comentaban sobre los esos partidos y se olvidaron por algunos momentos de los otros partidos, si lo políticos, que en nuestro país han perdido credibilidad. El hablar sobre la falla del penal de Messi tuvo mucha mayor difusión que la renuncia de Agustín Basave Benítez al PRD. También esa noticia tuvo mayor repercusión que el anuncio de que Enrique Ochoa Reza ocupa en cuatro años diferentes puestos en el ámbito político nacional: subsecretario de Hidrocarburos, director de CFE durante la primera fase, no concluida, de la reforma energética y a pasa ahora a presidir el PRI.
Tampoco se analizó por la mayoría de las personas los resultados de las elecciones pasadas en más de diez estados donde se eligieron nuevos gobernadores y donde una coalición PAN-PRD ganó varias de estas elecciones. Estas coaliciones aprovecharon el descontento de la población con respecto a las acciones de los actuales gobiernos locales y obtuvieron mayoría de votos donde nunca antes había habido una alternancia. Aprovecharon el descontento que también fue utilizado en Cuernavaca para ganar la presidencia municipal por el candidato del PSD.
Ayer leí la noticia de que Cuauhtémoc Blanco nombró nuevo secretario del ayuntamiento a Samuel Sotelo Salgado. En mi opinión es necesario que las personas que vivimos en Cuernavaca participemos más en las tomas de decisiones que nos afectan directamente. En un mundo globalizado a veces nos llama más la atención los dichos de Donald Trump que lo que menciona el presidente municipal sobre sus acciones de gobierno. No estoy diciendo que los dichos del posible candidato del partido Republicano al gobierno de los Estados Unidos sean poco relevantes para una persona que vive en Cuernavaca; sino que a esta persona también le debe importar, y por lo tanto, poner atención y estar enterada de lo que sucede en su entorno inmediato.
La apatía que presentamos muchas personas a los acontecimiento locales se nota más en el ámbito deportivo. La noticia de Portugal como campeón en Europa fue más comentado que el campeón del fútbol en el Estado. De aquí la importancia de que los periódicos locales contengan información local y nosotros nos enteremos.
En este tenor me sorprendió la noticia de que en Cuernavaca tenemos un aire limpio, hecho que contrasta dramáticamente con las noticias en este tema en la Ciudad de México. Aunque la topografía es diferente y los niveles de contaminantes son menores en Cuernavaca o Cuautla es importante que en nuestras ciudades morelenses se tomen acciones para disminuir los niveles de contaminación. Para muestra de acciones muy sencillas, mencionemos dos: promover el uso de calentadores solares en las viviendas, profesionalizar el transporte público y propiciar que sea eléctrico. La primera tiene beneficios ambientales inmediatos al evitar la quema de gas para calentar agua y su costo implica una ganancia monetaria en unos tres años. Es decir, si en una casa habitación se instala un calentador solar los beneficios son ambientales y económicos. La segunda acción, puede ser cuestionada en el sentido económico; pero este cuestionamiento tiene una mira de muy corto plazo. El transporte público de calidad es una de las herramientas más poderosos que tienen los gobiernos locales para incrementar la calidad de vida de las personas. El costo actual de estos vehículos eléctricos es mayor que el de los vehículos con motores de combustión interna; pero no emiten gases a nivel de la calle y por lo tanto no lo respira la población. Además evita pasear por la calles una fuente de energía térmica que calienta su entorno y provoca disconfort en la población. Los beneficios a la salud pagan con creces el sobreprecio de los vehículos.
Los gobiernos locales pueden promover la discusión de leyes y normas de construcción que consideren la instalación de calentadores solares. También analizando y proponiendo sistemas de transporte público de calidad y sin emisiones a la atmósfera,
Las soluciones a los problemas que nos afectan no son solamente grandiosas plantas generadoras de electricidad o trenes balas; sino que incorporan acciones individuales, locales y a nuestro alcance. Así, desde mi punto de vista, es importante conocer y actuar tanto en el ámbito local como mundial.
Este artículo fue publicado el día 13 de Junio en el periódico la UNIÓN de Morelos
Tampoco se analizó por la mayoría de las personas los resultados de las elecciones pasadas en más de diez estados donde se eligieron nuevos gobernadores y donde una coalición PAN-PRD ganó varias de estas elecciones. Estas coaliciones aprovecharon el descontento de la población con respecto a las acciones de los actuales gobiernos locales y obtuvieron mayoría de votos donde nunca antes había habido una alternancia. Aprovecharon el descontento que también fue utilizado en Cuernavaca para ganar la presidencia municipal por el candidato del PSD.
Ayer leí la noticia de que Cuauhtémoc Blanco nombró nuevo secretario del ayuntamiento a Samuel Sotelo Salgado. En mi opinión es necesario que las personas que vivimos en Cuernavaca participemos más en las tomas de decisiones que nos afectan directamente. En un mundo globalizado a veces nos llama más la atención los dichos de Donald Trump que lo que menciona el presidente municipal sobre sus acciones de gobierno. No estoy diciendo que los dichos del posible candidato del partido Republicano al gobierno de los Estados Unidos sean poco relevantes para una persona que vive en Cuernavaca; sino que a esta persona también le debe importar, y por lo tanto, poner atención y estar enterada de lo que sucede en su entorno inmediato.
La apatía que presentamos muchas personas a los acontecimiento locales se nota más en el ámbito deportivo. La noticia de Portugal como campeón en Europa fue más comentado que el campeón del fútbol en el Estado. De aquí la importancia de que los periódicos locales contengan información local y nosotros nos enteremos.
En este tenor me sorprendió la noticia de que en Cuernavaca tenemos un aire limpio, hecho que contrasta dramáticamente con las noticias en este tema en la Ciudad de México. Aunque la topografía es diferente y los niveles de contaminantes son menores en Cuernavaca o Cuautla es importante que en nuestras ciudades morelenses se tomen acciones para disminuir los niveles de contaminación. Para muestra de acciones muy sencillas, mencionemos dos: promover el uso de calentadores solares en las viviendas, profesionalizar el transporte público y propiciar que sea eléctrico. La primera tiene beneficios ambientales inmediatos al evitar la quema de gas para calentar agua y su costo implica una ganancia monetaria en unos tres años. Es decir, si en una casa habitación se instala un calentador solar los beneficios son ambientales y económicos. La segunda acción, puede ser cuestionada en el sentido económico; pero este cuestionamiento tiene una mira de muy corto plazo. El transporte público de calidad es una de las herramientas más poderosos que tienen los gobiernos locales para incrementar la calidad de vida de las personas. El costo actual de estos vehículos eléctricos es mayor que el de los vehículos con motores de combustión interna; pero no emiten gases a nivel de la calle y por lo tanto no lo respira la población. Además evita pasear por la calles una fuente de energía térmica que calienta su entorno y provoca disconfort en la población. Los beneficios a la salud pagan con creces el sobreprecio de los vehículos.
Los gobiernos locales pueden promover la discusión de leyes y normas de construcción que consideren la instalación de calentadores solares. También analizando y proponiendo sistemas de transporte público de calidad y sin emisiones a la atmósfera,
Las soluciones a los problemas que nos afectan no son solamente grandiosas plantas generadoras de electricidad o trenes balas; sino que incorporan acciones individuales, locales y a nuestro alcance. Así, desde mi punto de vista, es importante conocer y actuar tanto en el ámbito local como mundial.
Este artículo fue publicado el día 13 de Junio en el periódico la UNIÓN de Morelos
miércoles, 11 de mayo de 2016
En lo cotidiano podemos actuar
Hace unas semanas comentaba sobre el fracaso del programa hoy no circula en la CDMX y también llamaba la atención de todos nosotros para contribuir con acciones dirigidas a conseguir una ciudad, estado, país, mundo menos agresivo para sus habitantes. Hoy en día nuestras acciones han provocado niveles de contaminación y agotamiento de los recursos naturales muy alarmantes y amenazadores. Hemos, con nuestros diario comportamiento, transformado a la CDMX en un lugar inhabitable; sí, la región más transparente ha sido transformada antropogénicamente para reducir la calidad de vida de sus habitantes.
El día 6 de mayo me sorprendí al leer en la revista Nature Energy (efectivamente, la revista más reciente del grupo Nature en ciencia) un artículo, en la misma línea de pensamiento, sobre las oportunidades que tenemos para reducir el consumo de combustibles fósiles en los hogares y las organizaciones. Por supuesto que estas oportunidades deben ser aprovechadas por todos nosotros y, desde mi punto de vista, las estamos dejando pasar. El artículo (Nature Energy 1, 16043 (2016)) comenta que los ambiciosos compromisos de la Conferencia del Clima de París 2015 (COP21) requerirán nuevas formas de satisfacer las necesidades humanas en comparación con las que hemos usado hasta hoy, mediante la quema de combustibles fósiles. Los autores reconocen que los avances tecnológicos serán fundamentales, pero tendrá que haber acciones diferentes a la actual para lograr una rápida adopción de tecnologías y prácticas de baja emisión. Solamente los compromisos nacionales serán alcanzables si las intervenciones tienen en cuenta los factores psicológicos, sociales, culturales y organizacionales que influyen en las decisiones energéticas, junto con los factores de carácter estructural, técnico y económico. Se necesita una intervención más amplia de las ciencias sociales y del comportamiento humano para identificar oportunidades de reducción del consumo de combustibles fósiles. Las oportunidades que muchos hemos señalado se refieren al cambio en los hogares y las organizaciones, principalmente en corto y mediano plazo, e identificar las oportunidades que han sido poco utilizadas en gran parte de la política energética. Sobre la base de este estudio, se sugiere principios de diseño para las intervenciones de los gobiernos y otras organizaciones, e identificar áreas de énfasis para el futuro de las ciencias sociales y la investigación interdisciplinaria. Desde mi perspectiva, claramente los científicos o tecnólogos (físicos, biólogos e ingenieros) nos hemos podido convencer a la sociedad de que las soluciones tecnológicas existen y son factibles para implantarlas en nuestros hogares. De aquí la necesidad de trabajar en colaboración con las ciencias sociales y del comportamiento para implantar acciones concretas ante el mayor reto que hemos enfrentado como humanidad, la transformación antropogénica de nuestro planta.
Este artículo claramente señala que la reducción del consumo de combustibles fósiles en las actividades domésticas puede influir significativamente en reducir el cambio climático antropogénico, ya que las personas somos los usuarios directos e indirectos de los combustibles fósiles. ¡Nuestras acciones cuentan!
En resumen propone una serie de sencillos y posibles cambios en la conducta en el uso de la energía, para el consumo de combustibles fósiles tanto en el ámbito doméstico como en las organizaciones.
Así en los hogares en el aspecto de consumo de energía en el corto plazo proponen: Alterar la temperatura interior de las casas cuando haya aire acondicionado, apagar las luces y los aparatos cuando no estén en uso. Conducir sin cambios bruscos de velocidad (por supuesto que no proponen disminuir la velocidad límite). Compartir el transporte. Cambiar los vehículos del transporte por unos de bajo consumo de hidrocarburos. En el mediano plazo proponen: Reemplazar los electrodomésticos, la calefacción, la ventilación y aire acondicionado y los vehículos de motor con modelos de bajo consumo o eléctricos. Definir estrategias de aislamiento adecuada para los diversos climas. Adoptar sistemas fotovoltaicos o fototérmicos o eólicos, cualquiera renovable dependiendo del lugar. Elegir unidades de vivienda pequeñas y eficientes, cercanas al transporte público, sector comercial y al trabajo. En el largo plazo: Transitar a una tasa de natalidad menor y hogares con generación de energía diversa.
Sobre el consumo de combustibles fósiles relacionados con la cadena de suministros proponen en el corto plazo: Comprar alimentos y servicios de baja huella de carbono. En el mediano plazo: Comprar productos duraderos con baja huella de carbono. En el largo plazo Cambiar las preferencias de casas grandes, suburbanas y coches lujosos y de gran tamaño como expresión de bienestar por otras que minimicen los daños ambientales.
A las organizaciones que proveen bienes y servicios les sugieren en el corto plazo: Encontrar fuentes de suministro de menor huella ecológica. Informar a los clientes sobre el uso eficiente de la energía en los productos y servicios ofrecidos. Reducir el consumo de combustibles fósiles en la cadena de producción. En el medio plazo: Reducir el uso de combustibles fósiles como una parte estratégica de la oferta de negocio. Formar al personal en el pensamiento sistémico y de la sustentabilidad, así como el rediseño de los productos con menores requerimientos de energía. En el largo plazo Desarrollar estándares bajos en carbono para toda la industria.
En fin desde el punto de vista de algunos hacer lo que es racional para propiciar el beneficio social. El estudio reconoce que sus conclusiones se basan en estudios realizados en los países desarrollados, pero invita a que realicemos estudios en las regiones donde le binestar social es más lacerante.
Los invito a leer el artículo y estoy convencido que estarán de acuerdo en cambiar paulatinamente nuestra forma de actuar en lo relacionado con la energía y el uso de los recursos naturales en el día a día para conseguir el bienestar social y olvidarnos de programas fallidos como el HoyNoCircula, que se basan en el síntoma, y atacar los problemas de raíz.
Una versión previa de este artículo fue publicada el día 11 de mayo
El día 6 de mayo me sorprendí al leer en la revista Nature Energy (efectivamente, la revista más reciente del grupo Nature en ciencia) un artículo, en la misma línea de pensamiento, sobre las oportunidades que tenemos para reducir el consumo de combustibles fósiles en los hogares y las organizaciones. Por supuesto que estas oportunidades deben ser aprovechadas por todos nosotros y, desde mi punto de vista, las estamos dejando pasar. El artículo (Nature Energy 1, 16043 (2016)) comenta que los ambiciosos compromisos de la Conferencia del Clima de París 2015 (COP21) requerirán nuevas formas de satisfacer las necesidades humanas en comparación con las que hemos usado hasta hoy, mediante la quema de combustibles fósiles. Los autores reconocen que los avances tecnológicos serán fundamentales, pero tendrá que haber acciones diferentes a la actual para lograr una rápida adopción de tecnologías y prácticas de baja emisión. Solamente los compromisos nacionales serán alcanzables si las intervenciones tienen en cuenta los factores psicológicos, sociales, culturales y organizacionales que influyen en las decisiones energéticas, junto con los factores de carácter estructural, técnico y económico. Se necesita una intervención más amplia de las ciencias sociales y del comportamiento humano para identificar oportunidades de reducción del consumo de combustibles fósiles. Las oportunidades que muchos hemos señalado se refieren al cambio en los hogares y las organizaciones, principalmente en corto y mediano plazo, e identificar las oportunidades que han sido poco utilizadas en gran parte de la política energética. Sobre la base de este estudio, se sugiere principios de diseño para las intervenciones de los gobiernos y otras organizaciones, e identificar áreas de énfasis para el futuro de las ciencias sociales y la investigación interdisciplinaria. Desde mi perspectiva, claramente los científicos o tecnólogos (físicos, biólogos e ingenieros) nos hemos podido convencer a la sociedad de que las soluciones tecnológicas existen y son factibles para implantarlas en nuestros hogares. De aquí la necesidad de trabajar en colaboración con las ciencias sociales y del comportamiento para implantar acciones concretas ante el mayor reto que hemos enfrentado como humanidad, la transformación antropogénica de nuestro planta.
Este artículo claramente señala que la reducción del consumo de combustibles fósiles en las actividades domésticas puede influir significativamente en reducir el cambio climático antropogénico, ya que las personas somos los usuarios directos e indirectos de los combustibles fósiles. ¡Nuestras acciones cuentan!
En resumen propone una serie de sencillos y posibles cambios en la conducta en el uso de la energía, para el consumo de combustibles fósiles tanto en el ámbito doméstico como en las organizaciones.
Así en los hogares en el aspecto de consumo de energía en el corto plazo proponen: Alterar la temperatura interior de las casas cuando haya aire acondicionado, apagar las luces y los aparatos cuando no estén en uso. Conducir sin cambios bruscos de velocidad (por supuesto que no proponen disminuir la velocidad límite). Compartir el transporte. Cambiar los vehículos del transporte por unos de bajo consumo de hidrocarburos. En el mediano plazo proponen: Reemplazar los electrodomésticos, la calefacción, la ventilación y aire acondicionado y los vehículos de motor con modelos de bajo consumo o eléctricos. Definir estrategias de aislamiento adecuada para los diversos climas. Adoptar sistemas fotovoltaicos o fototérmicos o eólicos, cualquiera renovable dependiendo del lugar. Elegir unidades de vivienda pequeñas y eficientes, cercanas al transporte público, sector comercial y al trabajo. En el largo plazo: Transitar a una tasa de natalidad menor y hogares con generación de energía diversa.
Sobre el consumo de combustibles fósiles relacionados con la cadena de suministros proponen en el corto plazo: Comprar alimentos y servicios de baja huella de carbono. En el mediano plazo: Comprar productos duraderos con baja huella de carbono. En el largo plazo Cambiar las preferencias de casas grandes, suburbanas y coches lujosos y de gran tamaño como expresión de bienestar por otras que minimicen los daños ambientales.
A las organizaciones que proveen bienes y servicios les sugieren en el corto plazo: Encontrar fuentes de suministro de menor huella ecológica. Informar a los clientes sobre el uso eficiente de la energía en los productos y servicios ofrecidos. Reducir el consumo de combustibles fósiles en la cadena de producción. En el medio plazo: Reducir el uso de combustibles fósiles como una parte estratégica de la oferta de negocio. Formar al personal en el pensamiento sistémico y de la sustentabilidad, así como el rediseño de los productos con menores requerimientos de energía. En el largo plazo Desarrollar estándares bajos en carbono para toda la industria.
En fin desde el punto de vista de algunos hacer lo que es racional para propiciar el beneficio social. El estudio reconoce que sus conclusiones se basan en estudios realizados en los países desarrollados, pero invita a que realicemos estudios en las regiones donde le binestar social es más lacerante.
Los invito a leer el artículo y estoy convencido que estarán de acuerdo en cambiar paulatinamente nuestra forma de actuar en lo relacionado con la energía y el uso de los recursos naturales en el día a día para conseguir el bienestar social y olvidarnos de programas fallidos como el HoyNoCircula, que se basan en el síntoma, y atacar los problemas de raíz.
Una versión previa de este artículo fue publicada el día 11 de mayo
miércoles, 6 de abril de 2016
Hoy No Circula programa caduco, obsoleto y falaz.
Durante 30 años el programa Hoy No Circula no resolvió el problema del transporte en la Ciudad de México (CDMX), tampoco resolvió el problema de la contaminación, ha probado ser obsoleto, ya caducó y prometió falsas ilusiones al augurar una calidad del aire aceptable en la CDMX. Es más dio pauta para aumentar los mecanismos de corrupción. Hoy encontramos ciudadanos que pagan una dádiva a verificentros que las aceptan o promueven para tener una calcomanía cero. En lugar de premiar a quienes mantienen su auto en buenas condiciones, el programa fomentó las actividades irresponsables de todos los sectores de nuestra sociedad, desde el ciudadano que compra un calcomanía, el empresario que permite que su negocio otorgue calcomanías a conductores cuyos autos no la merecen, hasta las autoridades de la CDMX que para no contender con la problemática desatada acusan a la Suprema Corte de Justicia.
A pesar de las frases anteriores, la pregunta ¿funciona el programa hoy no circula? puede tener una respuesta positiva, pero solamente cuando se considera en muy corto plazo como ya lo vivimos. Claramente este programa es un paliativo y nunca ataca a los problemas desde la raíz. El Hoy No Circula se impuso en la CDMX hace unos treinta años y en aquel entonces provocó un disminución de los gases contaminantes; pero como no ataca el problema de raíz después de este tiempo ahora nuevamente se han alcanzado niveles preocupantes en los indicadores ambientales en la CDMX.
Desde mi perspectiva es totalmente inadmisible que, para disminuir la presión política sobre las malas decisiones en cuanto al tránsito y transporte se han tomado últimamente en esa ciudad, se proponga extender este programa a estados vecinos.
Estos estados vecinos todavía están en la situación donde pueden tomar medidas que ataquen el problema. Además no tienen las condiciones geográficas que presenta la CDMX, ni tampoco tienen el tiempo invertido por horas persona en el transporte que en ella hay, y por lo tanto, estos estados no deben implantar el paliativo “Hoy no circula”, sino desarrollar soluciones reales.
Por supuesto que en toda la República Mexicana hay problemas de contaminación ambiental, principalmente en la ciudades; pero debemos como sociedad solicitar se ataquen los problemas que la ocasionan, no debemos aceptar paliativos.
Una opción real en nuestros días es el uso de vehículos eléctricos, estos vehículos no emiten gases de efecto invernadero mientras están en operación, es decir, al usar un vehículo eléctrico se evita la emisión de gases en el sitio, el calentamiento del entorno cercano disminuyendo la isla de calor que ocasionan los vehículos de combustión interna y se disminuye el ruido en las ciudades. Solamente estos aspectos ya tendrían un efecto totalmente de alivio sobre los indicadores ambientales en el CDMX o en cualquier ciudad. Ya he mencionado aquí en varias ocasiones las bondades de los vehículos eléctricos, como por ejemplo que el costo de recorrer un kilómetro con un vehículo de eléctrico es casi la mitad del costo de recorrer el mismo kilómetro con un vehículo de gasolina. En varias ciudades europeas se está fomentando su uso, es más, en el Estado de California se ha propuesto que en menos de diez años no puedan circular vehículos de combustión interna en su territorio. ¿Podríamos hacer algo así en nuestro país?
Claro que sí, aunque muchos comentarían que es muy cara la implantación de esta medida, por el alto costo inicial de los automóviles. Esta frase no se basa en un cálculo completo, en esta aseveración hace falta incluir muchos costos que estamos pagando al utilizar los automóviles de gasolina. Lo caro es tener que comprar otro auto para circular el día que no se circula, caro es seguir respirando el aire contaminado de la CDMX, caro es para el sistema de salud contender con los malestares respiratorios de una buena parte de la población de las ciudades, caro es el tiempo que se invierte todos los días en el transporte. Si contabilizamos todos estos costos en 30 años veremos que la promoción del uso de los vehículos eléctricos es una alternativa totalmente costeable en nuestros días. Para analizar con mayor detalle las ventajas que tiene el uso de vehículos eléctricos consultar se puede ver un artículo de investigación.
Otro de los caminos, que no tiene porqué ser muy diferente, es el de solicitar un transporte público de calidad. En la CDMX se puede hacer que el metrobús y que todos los vehículos de transporte público sean eléctricos. Por supuesto, que se requerirían armar paquetes de financiamiento para este programa, pero el costo de hacer estos programas debería pagarse con los beneficios que tendríamos en los siguientes 30 años. Claramente, estos programas van más allá de los 6 años de la mayoría de los programas de gobierno; pero nosotros los ciudadanos requerimos soluciones con una visión de mayor plazo y de hecho solicitamos que estas soluciones beneficien también a las generaciones futuras. Así debemos exigir a los encargados en las haciendas de los gobiernos a prever soluciones del largo plazo.
Es más no solamente se podrían resolver problemas de tránsito y ambientales, sino con una visión agresiva se podría generar un sector industrial pujante.
Desde mi punto de vista, no basta con restringir el número de vehículos circulando, debemos propiciar que las personas elijan por conveniencia usar un transporte más eficiente y menos contaminante. Es así como, en todos los estados vecinos de la CDMX podemos optar por medidas que impulsen un transporte público eficiente, de calidad y eléctrico. Esta medida impactará en tener una mejor calidad de vida en las ciudades y en la salud de todos nosotros.
Con gusto trabajamos con los gobiernos de todos los niveles para analizar las posibles medidas que impulsen verdaderas soluciones al problema del transporte en la ciudades que contemplen su solución en el largo plazo.
Una versión previa de este artículo fue publicado el día 6 de Abril
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


