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miércoles, 30 de diciembre de 2020

Reflexiones para el fin del 2020

Cuando era niño, pensaba que el año 2020 estaba muy lejos y que para ese entonces, si vivía, tendría casi la edad de mis abuelos. Veía esa fecha muy lejana e inalcanzable. Hoy el año 2020 está terminando y será recordado como el año en que la población fue sometida a situaciones que no se habían vislumbrado y mucho menos el impacto que está teniendo en las relaciones sociales y en el comportamiento de las comunidades. Claramente, el cine ha abordado las problemáticas de las pandemias mediante las películas de los zombis, pero estas películas han mostrado situaciones catastróficas y sin posibilidad de arreglo o muy al estilo individualista esbozan una posible solución dada por un ente o grupo muy reducido de personas. 
Desde mi perspectiva, el COVID-19 ha mostrado los estragos que puede ocasionar una pandemia en este mundo globalizado, pero también ha mostrado que las alternativas pasan más por las acciones colectivas de la población y de esfuerzos coordinados de grupos de personas de ciencia. También, ha mostrado la vulnerabilidad de las personas que menor bienestar han disfrutado. Las desigualdades se están acentuando, los empleos mejor remunerados pueden continuar realizándose durante el confinamiento, en cambio, las personas con menores salarios requieren salir y exponerse en el transporte público o al contacto directo con otras personas. Otro ejemplo de estas desigualdades lo observamos en la educación que puede continuar en las familias donde hay acceso de calidad a la Internet; pero no así donde la conectividad depende de un celular o de un servicio sin banda ancha que sostenga la comunicación de calidad para las personas que habitan la vivienda. 
Podríamos continuar con ejemplos de desigualdades, mencionando otras situaciones como la atención médica diferenciada por capacidad económica, pero me parece que con estos ejemplos queda claro el punto de que la pandemia impacta en forma diferente a diferentes sectores de la sociedad. 
Por otro lado, la situación de confinamiento reclama una acción altruista por parte de las personas que tienen la posibilidad de continuar con las acciones de distanciamiento físico y con ello formar escudos de protección para disminuir los puntos de contagios. Además, es necesario el uso adecuado del cubrebocas que tiene un efecto de contenedor de las gotículas que transportan el SAR COV 2. Así el uso del cubrebocas indica claramente nuestro comportamiento altruista-egoísta al hacernos responsables de disminuir al máximo los posibles contagios que ocasionemos en caso de estar infectados y de minimizar las posibilidades de aspirar las gotículas transportadores que posiblemente haya en el aire.
Las noticias de que ya hay vacunas disponibles son alentadoras, pero no debemos descuidarnos, ya que todavía se tendrán que seguir con las medidas de distanciamiento físico por varios meses. Notemos que seleccionar la opción de vacunarnos también tiene la dualidad de ser un comportamiento altruista-egoísta al aceptar los posibles efectos secundarios, pero asegurar que no sufriremos una enfermedad grave y proteger, con nuestra acción, a la comunidad cercana. En particular en este punto, sugiero ver el video sobre las vacunas de “En Pocas Palabras – Kurzgesagt”; también en este sitio se puede encontrar videos sobre el comportamiento altruista-egoísta.
Ante las noticias alentadoras y las que nos recuerdan que todavía necesitamos conocer más sobre el SAR COV 2 y el COVID-19 para definir mejores estrategias, debemos reflexionar sobre el comportamiento y las acciones que cotidianamente, antes del 2020, realizábamos y en particular sobre lo que hemos hecho en este año de pandemia, para concluir si son adecuados para construir el bienestar social. En estos días de finales del 2020 es esencial reflexionar sobre estos temas en el contexto local y global de nuestros andares. La forma en la que actualmente nos comportamos en todos los aspectos y principalmente en lo económico y en el uso de los recursos naturales, incluyendo a la energía, implica el agotamiento de los recursos y de perpetuación de las desigualdades. En este sentido, y para invitar a la reflexión, me gustaría parafrasear las ideas de Paul Romer, premio nobel de economía 2018: El crecimiento económico ocurre cuando la gente aprovecha los recursos existentes reorganizándolos de manera que resultan más valiosos y productivos. Una metáfora útil para la producción en una economía que conduzca hacia la sustentabilidad viene de la cocina. Para crear productos finales más valiosos o valorados, mezclamos ingredientes baratos de acuerdo con una receta. Los platillos que se suelen hacer están limitados por la disponibilidad de los ingredientes y por las costumbres de la persona que cocina y de las que se alimentan, la cultura. La mayoría de lo que se cocina con la economía de hoy está produciendo efectos secundarios indeseables, tanto en el ambiente como en la sociedad. Si el crecimiento económico pudiera lograrse únicamente haciendo más y más del mismo tipo de platillo, eventualmente nos quedaríamos sin materias primas y sufriríamos unos niveles inaceptables de contaminación. La historia nos enseña, sin embargo, que el crecimiento económico surge de la utilización de nuevas y mejores recetas, no solo de cocinar más veces lo que ya hacemos o sabemos hacer. Las nuevas recetas generalmente producen menos efectos secundarios desagradables y generan un mayor valor económico por unidad de materia prima. El COVID-19 nos está indicando que existen formas diferentes de conducir la actividad económica y que podemos reducir las velocidades de uso de los recursos, pero que debemos considerar la equidad entre nuestra generación, las que vienen y las otras especies que nos acompañan en la vida en este planta.
Sirvan estas líneas para invitarles a reflexionar sobre nuestros procederes, convencido que hemos aprendido que podemos cambiar en este año que finaliza, y para desearles un 2021 pleno de salud y bienestar para ustedes y sus seres queridos. 

Este artículo fue publicado el día 30 de Diciembre en el Periódico la Unión de Morelos.

miércoles, 10 de octubre de 2018

Mirar en el largo plazo para el desarrollo económico

Aunque decidí titular este comentario mencionando el desarrollo económico, estoy pensando en el bienestar social. Sin embargo, la nota es el Premio Noble de Economía y este premio se otorgó en la economía. Si bien es cierto que fue en la macroeconomía. Quiero comentar que en la jerga de los versados en economía al hablar de desarrollo económico se está invocando a frases cargadas de ideología que evitan la discusión y los acuerdos cuando otros invocamos el desarrollo sustentable y algunos más radicales evitan la palabra desarrollo. Pero, no me voy a detener en estas sutilezas, sino trataré de explicar en términos cotidianos la importancia de que la Academia Sueca haya decidido otorgar el Premio Nobel de Economía a: William D. Nordhaus (Yale University) por la integración del concepto de cambio climático con una perspectiva de largo plazo en el análisis macroeconómico y Paul M. Romer (NYU Stern School of Business) por integrar la innovación tecnológica en el análisis macroeconómico con una perspectiva de largo plazo. En síntesis la Academia Sueca premia a dos destacados economistas por realizar trabajo con miras en el largo plazo y con dos aspectos fundamentales de nuestros días: el cambio climático y la innovación tecnológica.
En palabras de la Academia Sueca: William D. Nordhaus y Paul M. Romer han diseñado métodos para abordar algunas de las preguntas más básicas y apremiantes de nuestro tiempo acerca de cómo creamos un crecimiento económico sostenido y sustentable en el largo plazo. A continuación la propia Academia abunda en la información aclarando que han ampliado significativamente el alcance del análisis económico al construir modelos que explican cómo la economía de mercado interacciona con la naturaleza y el conocimiento.
Por supuesto, estamos de acuerdo con la importancia de estos tópicos. De hecho en estos comentarios hemos abordado varias veces la necesidad de enfocar los estudios en las interacciones entre los ámbitos económicos, ambientales, sociales y organizacionales de la sustentabilidad. Los lectores no nos dejarán mentir, al recordar nuestras frases dirigidas a estudios en el largo plazo para contender con las contradicciones entre estos ámbitos que debemos dirimir para conseguir la sustentabilidad.
Paul Romer modeló cómo las decisiones económicas determinaban la creación de la tecnología y no solo la tecnología era el motor de la economía. Consideró los efectos en ambos sentidos y para ello necesitó una visión de largo plazo. De esta manera, sus modelos han generado nuevas investigaciones sobre las regulaciones y políticas que fomentan nuevas ideas y bienestar en el largo plazo. Para nosotros, lo importante es contemplar que las políticas definidas para fomentar la innovación tecnológica tiene repercusiones en el bienestar de las personas, sí se analizan en el largo plazo.
Entre tanto, William Nordhaus se convirtió en la primera persona en crear un modelo de evaluación integrado de la economía y el ambiente, es decir, un modelo cuantitativo que describe la interacción global entre la economía y el clima. Su modelo considera teorías y resultados empíricos de la física, la química y la economía. El modelo de Nordhaus ahora está ampliamente difundido y se utiliza para simular cómo la economía y el clima coevolucionan en una forma entrelazada. Sus herramientas nos permiten simular cómo la economía y el clima co-evolucionan bajo supuestos alternativos sobre el funcionamiento de la naturaleza y la economía de mercado, incluidas las políticas. Así, su modelo se está utilizando para examinar las consecuencias de las intervenciones de política climática, por ejemplo, los impuestos al carbono en el desarrollo económico y se está ampliando para considerar el bienestar social. Por supuesto, él ha iniciado la tarea y es una opción para nosotros continuar con los estudios para determinar qué políticas sn las adecuadas en el largo plazo.
Es importante mencionar que en las primeras entrevistas después de conocerse la noticia de otorgamiento del Premio Nobel, Romer enfatizó que si es posible atender las medidas urgentes para disminuir la aceleración del cambio climático. Estas medidas han sido señaladas brevemente por el Panel Intergubernamental para el Cambio Climático de la Organización de las Naciones Unidas, y con ello no incrementar más de 1.5 grados la temperatura en el futuro cercano. En la opinión de Romer, las personas tenemos una gran capacidad para resolver los problemas; y que lo importante es evitar apreciar como catastrófico e irresoluble la problemática de cambio climático, ya que sí tiene solución y podemos implementarla. Nordhaus señaló que debemos pensar en el largo plazo y lo global para poder contender con este cambio climático antopogénico. Con estas frase debemos enfatizar que nada está lejos y que todo tiempo nos llega.
Quiero recordar que en estos comentarios he mencionado varias veces a otra persona ganadora del premio Noble de Economía en 2009, Elinor Ostrom, quien con sus contribuciones en el entendimiento de la gobernanza de lo común también nos brinda herramientas para construir un bienestar social. Analicemos las propuestas que hacen
Los invito a leer y difundir estos logros científicos en el área de la economía que apuntan más bien a una generación multidisciplinaria de conocimiento, donde debemos enfocarnos más a la compresión de las ideas que a la definición de conceptos o vocablos propios de las jergas disciplinarias.
Finalizo, comentando que las ciencias sociales y económicas deben redoblar los esfuerzos, al igual que las exactas y naturales, para que las personas que tomamos las decisiones votando tengamos conocimiento adecuado para elegir a otras personas que puedan con conocimiento resolver nuestros graves problemas locales y globales en el largo plazo.

Este artículo fue publicado el día 10 de Octubre

miércoles, 9 de marzo de 2016

La despersonalización de lo social

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El interés colectivo representado por los valores de la ciudadanía se contraponen con la visión de una persona como consumidor. Un ente social que suscribe un acuerdo entre la colectividad (ciudadano) y el individuo que solo responde a sus intereses o deseos momentáneos son aspectos de una realidad social que hoy vivimos. En otras palabras estas ideas fueron agolpadas en mi mente por el Dr. Óscar Ugarteche durante el seminario del Instituto de Energías Renovables de la UNAM el viernes pasado. En su seminario titulado, como su libro: La gran mutación: capitalismo real del siglo XXI, comentó aspectos muy interesantes de la economía actual y de cómo el sector financiero ha dominado en las últimas décadas la definición de políticas económicas.
Con la inspiración de dicha plática me surgieron algunas analogías, que como un desconocedor de la economía me permito compartir. La actual economía asigna valor a entes no existentes en forma similar como la sociedad asigna valor a la información. Hoy en día muchos de nosotros tenemos la capacidad de acercarnos información y eso cuesta; pero la información es un intangible, algo que no se puede tocar. El auge de lo financiero tiene que ver con la posibilidad de crear negocios con los mercados derivados. Para entender esto consulté el libro del Dr. Ugarteche (que está disponible en la Internet) y menciona un ejemplo muy ilustrativo de lo que son los mercados derivados.


Aquí lo utilizaré: Si tengo una vaca, realmente existente, puedo comerciar con ella, digamos venderla. Ahora si pienso que en el futuro puedo venderla y encuentro a alguien y le digo te vendo mi vaca, pero te la entrego en seis meses tengo varias opciones. Primero, si mi vaca es vieja podría venderla en menos dinero que el día de hoy; pero si es muy joven podría venderla en algo más de dinero que hoy, ya que al comprador le ahorraré el alimento de seis meses. En cambio si es una vaca madura, podríamos hacer un cálculo de cuanta leche producirá después de los próximos seis meses y con base en su producción histórica podríamos fijar un precio. Con todas estas opciones podría venderla a un comprador. El comprador tendría que valorar el riesgo de comprarla hoy para recibirla después y, no solo recuperar su dinero, sino obtener una ganancia por de la operación. Supongamos que consigo ese comprador y me paga la vaca para que yo se la entregue en seis meses. Al terminar la negociación, este comprador encuentra a otra persona y le comenta que en seis mese tendrá una vaca y que de acuerdo con sus cálculos la producción de leche de esa vaca será muy buena y le propone venderle su derecho a poseer la vaca en seis meses con alguna ganancia para el primer comprador. Este nuevo comprador conoce a un quesero y antes de comprar el derecho a tener la vaca en seis meses le marca por teléfono al quesero para ofrecerle una vaca lechera con una excelente producción de leche en seis meses. El quesero ve la oportunidad de hacer negocio con otra vaca y le compra al segundo comprador el derecho a poseer una vaca en seis meses con otro ligero sobreprecio. La verdad es que el quesero ha comprado probabilidades de tener una vaca, es decir no ha comprado algo tangible, solamente ha cuantificado, empírica o rigurosamente, dependiendo de la profundidad de su análisis, un riesgo. Esto es lo que en general se llaman mercado de derivados. En el ejemplo de una vaca podríamos definir muchos más productos financieros con un posible comprador (mercado) y un precio, a saber queso, leche, carne, etc. Dado que los precios pueden ser fijados a la alza, es decir cada vendedor obtiene una pequeña ganancia, la economía financiera puede ser muchas veces mayor que la economía de entes tangibles. Por supuesto, que si la vaca se enferma o le cae un rayo, todo el negocio se viene abajo o si la vaca no resulta tan productiva el último comprador no podrá recuperar su dinero. La burbuja financiera se romperá y no quedará nada.
Hoy en día el valor de la economía descansa en aspectos financieros que no necesariamente corresponden con valores reales.
Por otro lado, hoy el salario promedio ha disminuido y en comparación con el salario promedio de las personas de hace unos 50 años. El Dr. Ugarteche nos platicó que ahora la mayoría de las personas viven de crédito y no de sus salarios, que las deudas individuales han crecido en una forma constante.
Con el dogma de que el mercado es el que debe dictar las preferencias de la economía se ha desvirtuado al ciudadano y reducido a un ente individual (no social) que obedece caprichos consumistas sin el compromiso de lo social.
Desde mi punto de vista, esta explicación es considerar solamente los aspectos económicos desde la perspectiva del consumo, pero incluso del lado de la producción podemos ver el mismo hecho: la pérdida del sentido social en las acciones colectivas.
Así en mi opinión, en el paradigma capitalista los dueños de las empresas son las personas que forman las sociedades anónimas: los accionistas y estas personas deben definir las políticas de crecimiento de las empresas o industrias. Las asambleas de los accionistas son las que dictan estas políticas, pero cada vez más estas decisiones se toman por juntas directivas a quienes se les encomienda el obtener la mayor ganancia en el menor tiempo posible. Con esta encomienda la junta directiva puede optar por contratar a expertos (otras personas) que aconsejen sobre el manejo de las políticas de la empresa conformando otras empresas administradoras que a su vez emiten otras acciones que nuevamente se pretende rindan grandes dividendos mediante otras juntas directivas todavía más ajenas a los primeros accionistas, con esto último se despersonaliza la sociedad y se priva al accionista de su conducta social, enfatizo se aniquila el posible compromiso social que el primer accionista estableció con los otros socios.
Desde mi punto de vista, parece ser que el modelo económico actual ha despersonalizado los dos extremos del capitalismo, al ciudadano que conformó un acuerdo social para conseguir bienestar colectivo y al accionista que lo ha reducido a un ente sin capacidad de incidir sobre sus pertenencias.

Una versión previa de este artículo fue publicado el día 9 de Marzo en la Unión de Morelos.