Me agrada ver sus caras satisfechas por haber concluido sus estudios de ingeniería en energías renovables, la maestría en ingeniería o el doctorado. Reconozco en sus caras las diferentes facetas de la esperanza por un bienestar futuro; pero al mismo tiempo veo incertidumbre que puede parecer miedo. Esta misma situación la percibo hoy en nuestro México. Después de las elecciones del pasado 1 de julio se han despertado esperanzas e incertidumbres. Lo mismo podemos decir de hoy para ustedes, las bondades de haber concluido con éxito la meta planteada abre esperanzas; pero los cambios siempre insinúan incertezas. Sin embargo, quiero comentar que realmente veo más situaciones prometedoras para ustedes en forma individual y para nuestra sociedad en forma colectiva. Considero su estancia en el IER ha sido fructífera en ámbitos académicos, pero también en aspectos sociales y de convivencia. Los veo más preparados para afrontar situaciones complejas difíciles. Ustedes al igual que todos los que vivimos aquí los sismos del pasado mes de septiembre, hemos sido marcados por la solidaridad ante la adversidad. Las acciones solidarias que pudimos mostrar, seguramente, guiarán nuestras actividades futuras. Con las experiencias que vivimos nos percatamos de un México con dificultades añejas, con una población que no merece vivir en las condiciones de pobreza actuales. También con estas experiencias nos dimos cuenta de que podemos hacer cambios; pero que tienen que contemplar diferentes actores y que no solamente con la tecnología se puede resolver la compleja problemática de nuestro país. Esta inmersión abrupta en una realidad que no percibimos cotidianamente, nos ha permitido reconocer la importancia de considerar los aspectos económicos, sociales, ambientales y organizacionales para proponer soluciones colaborativas. Quizás uno de los aspectos más importantes de estas vivencias fue el mostrarnos las limitaciones que enfrentamos y que nos prepara para poder conjuntar conocimiento científico con el tradicional para vencerlas en el futuro.
Este día celebramos que durante este año cumplieron una meta que se trazaron hace más de dos o cuatro años. Algunos de ustedes llegaron aquí ya como profesionales, buscando especializarse y abrir caminos en ámbitos nuevos construyendo conocimiento para resolver problemas nuevos o ya viejos. Otros llegaron aquí, casi adolescentes, con expectativa inmensas para construir alternativas a la problemática ambiental y social. Espero su estancia aquí en el IER les haya brindado la oportunidad de construir veredas en la dirección que se plantearon y que hoy tengan posibilidades de escoger diferentes caminos con la amplitud que da el conocimiento. Estoy seguro hoy pueden tomar decisiones basadas en el conocimiento construido, asimilado y compartido.
Estoy seguro que en estos instantes pueden recordar momentos agradables y algunos otros tristes, parte de estas vivencias conformarán sus experiencias de vida. Estas vivencias les permitirán transformar los entornos donde se desenvuelvan.
Felicidades a los nuevos doctores recientes maestros y próximos ingenieros en energías renovables. Por supuesto extiendo estas felicitaciones a sus familias que también participaron activamente para que ustedes los estudiantes terminen está etapa.
Solo me resta reiterar que la UNAM es una institución que los albergó por algún tiempo y les abrió opciones, que lamentablemente, no son para la población en su totalidad, que mantiene sus puertas abiertas, especialmente, para ustedes. Recuerden, aquí en el IER siempre tendrán cabida para compartir, discutir y construir realidades que propicien el bienestar social. La comunidad del IER siempre mantendrá sus puertas abiertas para ustedes.
Mensaje leído en la ceremonia de graduación 2018 de los estudiantes de licenciatura, maestría y doctorado del IER-UNAM
En esta bitácora hay escritos que versan sobre ciencia, innovación, opinión política y divertimentos que quiero compartir
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viernes, 3 de agosto de 2018
miércoles, 8 de noviembre de 2017
Después de los sismos las oportunidades
Hace dos meses que en el sur del país se sufrió un sismo que causó daños en Oaxaca y Chiapas principalmente. Hace más de mes y medio que entre Morelos y Puebla ocurrió el sismo que más daños ha causado en tierras morelenses. Como se ha mencionado en la columna de "Y sin embargo" en el periódico La Unión de Morelos, estos sismos: visibilizaron la pobreza en la que está viviendo más de la mitad de la población mexicana y movilizaron profundos sentimientos en las personas, pero particularmente en los niños. Estos aspectos son importantes y debemos prestar atención como sociedad para atenderlos. En este texto reiteraré puntos sobre la pobreza que sufrimos en el país.
Durante estos eventos extremos, las personas mostraron sus mejores sentimientos y sus peores actitudes durante estas fases de emergencia: la mayoría ayudó desinteresadamente y ofrecieron sus pocas cosas a los que perdieron mucho, otros pocos se fueron a tomar la foto para el Face con los que sufren; basten estos ejemplos para ejemplificar contraste. Ya pasó la emergencia, parece ser que ya la pobreza retomó nuevamente a las personas que perdieron lo poco que tenían, y en estos momentos, debemos enfocarnos a construir nuevamente tanto las casas y edificios como las relaciones económicas, sociales, con el ambiente y por supuesto basadas en organizaciones sólidas y que ofrecen resultados.
Durante los primeros días después del sismo del día 19 de septiembre, muchos de los brigadistas del IER-UNAM percibieron una realidad de pobreza que no habían notado y muchos jóvenes de otros lugares ahora tienen dentro de su acerbo de conocimiento información sobre las precarias condiciones de vida en muchas pequeñas localidades del país. Este conocimiento seguramente les permitirá construir soluciones a la problemática nacional con otras perspectivas.
Estas situaciones precarías se deben a que la riqueza en recursos naturales que tenemos en nuestro país no se ha distribuido en una forma que propicie el bienestar social. El mayor recurso que nuestra población ha tenido a lo largo de su historia, el petróleo, ha sido dilapidado y solo ha enriquecido a unos cuantos. Esta semana se anunció descubrimientos de un nuevo yacimiento de petróleo que se pretende siga el mismo camino de los yacimientos en franco agotamiento que hoy se explotan. Parece que no hemos aprendido y actuamos como si el cambio climático y sus consecuentes modificaciones a los patrones de eventos atmosféricos extremos no sean generados por la quema de combustibles fósiles. Hay muchos otros destinos para los barriles de petróleo que no producen gases de efecto invernadero y causan modificaciones a la atmósfera. La industria petroquímica puede producir materiales y generar mayor riqueza que la energética basada en combustibles fósiles por unidad de barril de petróleo, esta sería una mejor inversión y destino para el petróleo de los nuevos yacimientos.
El cambio de la matriz energética debe acelerarse y basarse ampliamente en las fuentes de energía renovables. Como ya he mencionado varias veces una de las principales características de estas fuentes de energía es su amplia distribución que permite generar energía en el lugar donde se requiere, permitiendo autonomía de las edificaciones y una mayor distribución de la riqueza. Para poder realizar estas posibilidades energéticas es necesario desarrollar un almacenamiento de energía eficiente.
Despues de los sismos hoy necesitamos construir nuevamente algunas ciudades y poblados, en mi opinión, primero debemos dar información sobre las posibilidades de generación energética que tienen y en conjunto con las personas del lugar definir nuevos sistemas económicos, sociales y organizacionales que les permitan ofertar productos y servicios que mediante el intercambio les posibilite generar bienestar social en su localidad. La posibilidad real que tienen en la mayoría de las poblaciones más afectadas de generar su propia energía con fuentes renovables debe potenciarse para crear productos o servicios con el valor agregado de provenir de un sistema “verde” y ser promovido dentro del llamado mercado “verde” o “ecológico” que en sí mismo tiene un mayor valor social y ambiental.
Por supuesto se requieren formas de organización que realmente velen por el bienestar colectivo y vigilen la apropiada relación entre las personas y el ambiente.
Termino diciendo que la actual situación nos brinda una oportunidad que debemos aprovechar para construir un futuro con una distribución de la riqueza menos desigual y mayormente equitativa. Esto debe ser el esfuerzo de las personas con formación técnica, social, ambiental, normativa y de la localidad, es decir una diversidad de personas con objetivos comunes y actitudes flexibles. La tarea no es fácil dado que el problema es ancestral y complicado, pero ahora tenemos a la mano el conocimiento multidisciplinario para generar soluciones sistémicas.
Una versión previa de este artículo fue publicada el día 8 de Noviembre en el periódico La Unión de Morelos.
Durante estos eventos extremos, las personas mostraron sus mejores sentimientos y sus peores actitudes durante estas fases de emergencia: la mayoría ayudó desinteresadamente y ofrecieron sus pocas cosas a los que perdieron mucho, otros pocos se fueron a tomar la foto para el Face con los que sufren; basten estos ejemplos para ejemplificar contraste. Ya pasó la emergencia, parece ser que ya la pobreza retomó nuevamente a las personas que perdieron lo poco que tenían, y en estos momentos, debemos enfocarnos a construir nuevamente tanto las casas y edificios como las relaciones económicas, sociales, con el ambiente y por supuesto basadas en organizaciones sólidas y que ofrecen resultados.
Durante los primeros días después del sismo del día 19 de septiembre, muchos de los brigadistas del IER-UNAM percibieron una realidad de pobreza que no habían notado y muchos jóvenes de otros lugares ahora tienen dentro de su acerbo de conocimiento información sobre las precarias condiciones de vida en muchas pequeñas localidades del país. Este conocimiento seguramente les permitirá construir soluciones a la problemática nacional con otras perspectivas.
Estas situaciones precarías se deben a que la riqueza en recursos naturales que tenemos en nuestro país no se ha distribuido en una forma que propicie el bienestar social. El mayor recurso que nuestra población ha tenido a lo largo de su historia, el petróleo, ha sido dilapidado y solo ha enriquecido a unos cuantos. Esta semana se anunció descubrimientos de un nuevo yacimiento de petróleo que se pretende siga el mismo camino de los yacimientos en franco agotamiento que hoy se explotan. Parece que no hemos aprendido y actuamos como si el cambio climático y sus consecuentes modificaciones a los patrones de eventos atmosféricos extremos no sean generados por la quema de combustibles fósiles. Hay muchos otros destinos para los barriles de petróleo que no producen gases de efecto invernadero y causan modificaciones a la atmósfera. La industria petroquímica puede producir materiales y generar mayor riqueza que la energética basada en combustibles fósiles por unidad de barril de petróleo, esta sería una mejor inversión y destino para el petróleo de los nuevos yacimientos.
El cambio de la matriz energética debe acelerarse y basarse ampliamente en las fuentes de energía renovables. Como ya he mencionado varias veces una de las principales características de estas fuentes de energía es su amplia distribución que permite generar energía en el lugar donde se requiere, permitiendo autonomía de las edificaciones y una mayor distribución de la riqueza. Para poder realizar estas posibilidades energéticas es necesario desarrollar un almacenamiento de energía eficiente.
Despues de los sismos hoy necesitamos construir nuevamente algunas ciudades y poblados, en mi opinión, primero debemos dar información sobre las posibilidades de generación energética que tienen y en conjunto con las personas del lugar definir nuevos sistemas económicos, sociales y organizacionales que les permitan ofertar productos y servicios que mediante el intercambio les posibilite generar bienestar social en su localidad. La posibilidad real que tienen en la mayoría de las poblaciones más afectadas de generar su propia energía con fuentes renovables debe potenciarse para crear productos o servicios con el valor agregado de provenir de un sistema “verde” y ser promovido dentro del llamado mercado “verde” o “ecológico” que en sí mismo tiene un mayor valor social y ambiental.
Por supuesto se requieren formas de organización que realmente velen por el bienestar colectivo y vigilen la apropiada relación entre las personas y el ambiente.
Termino diciendo que la actual situación nos brinda una oportunidad que debemos aprovechar para construir un futuro con una distribución de la riqueza menos desigual y mayormente equitativa. Esto debe ser el esfuerzo de las personas con formación técnica, social, ambiental, normativa y de la localidad, es decir una diversidad de personas con objetivos comunes y actitudes flexibles. La tarea no es fácil dado que el problema es ancestral y complicado, pero ahora tenemos a la mano el conocimiento multidisciplinario para generar soluciones sistémicas.
Una versión previa de este artículo fue publicada el día 8 de Noviembre en el periódico La Unión de Morelos.
miércoles, 12 de agosto de 2015
Reflexiones sobre instituciones educativas
En estos días he tenido muchos dilemas y aunque soy optimista el pesimismo me arrastra y tiende a desanimarme. La situación en nuestro país no parece cambiar en lo global. La pobreza aumenta, la injusticia también y la pesada carga de la corrupción parece no dejar que nosotros podamos construir una alternativa viable para nuestra sociedad. Puedo llenar estas páginas con narraciones que en la mayoría de las personas despiertan indignación y reclamo de justicia y equidad. De hecho los medios de comunicación y, más fervientemente, nosotros mismos en la Internet hemos descrito infinidad (ahora esta palabra me parece acotada) de hechos que nunca debieron haber sucedido. A veces prefiero pensar en que hay incapacidad, aunque otras me obligan a concluir que hay premeditación en las actuaciones que provocan corrupción, impunidad, explotación tanto de la tierra como de las personas y por ende una sociedad mexicana plena de pobreza y desigualdad.
La verdad que mi estado de ánimo fluctúa. Esta fluctuación se debe al contacto cotidiano con los jóvenes que me reaniman y provocan que regrese mi optimismo.
La semana pasada conviví por algunos minutos, hubiera querido que fuera más tiempo, con los nuevos estudiantes de la Licenciatura en Ingeniería en Energías Renovables que se imparte en Temixco (Instituto de Energías Renovables de la UNAM) durante la semana de ambientación. La intención de esta semana es presentarles, a estos jóvenes, el Instituto, la forma de trabajar y, aunque nos pesa, la forma de cuidarse. Recibimos 27 jóvenes de licenciatura y otros tantos en nuestro posgrado de Ingeniería en Energía, todos ellos se ganaron su puesto al acreditar sus capacidades y habilidades en los correspondientes exámenes de admisión. Todos ellos son jóvenes que merecen felicitaciones. En mi intervención en estas actividades me divertí con ellos. Vimos como se puede hacer una investigación sobre el concepto de belleza que posee este grupo y lo pudimos comparar cuantitativamente con el concepto de belleza occidental. También fue interesante cómo medimos el comportamiento colectivo y nos convencimos que en equipo y con la definición y apropiación de objetivos podemos lograr metas concretas que todos compartimos. Así en el IER, como en todas las instituciones educativas comienza el nuevo ciclo escolar con esperanzas para muchos jóvenes, debería ser para todos ellos, pero nuestra sociedad tiene un rezago en esta parte y no todos ellos tiene acceso a educación superior.
Como he comentado en escritos anteriores, las instituciones de educación superior en Morelos son jóvenes, lo mismo sucede en el país. En muchos países las instituciones educativas tiene siglos. En cambio en nuestro país, la mayoría de las instituciones educativas fueron fundadas en el siglo pasado, esta juventud se percibe en nuestra economía que todavía dista mucho de ser una basada en el conocimiento. De esta manera, tanto la sociedad como las mismas instituciones deben fomentar que el resultado de la educación redunde en beneficios sociales. Al ser estas instituciones entes vivos, dinámicos, sociales que tienen marcos institucionales y que interaccionan con el entorno natural pueden ser analizadas desde una perspectiva de sistemas complejos. Una de las principales trampas en las que caen este tipo de sistemas es el comportamiento en espiral descendente hacia bajo desempeño. Esto sucede cuando, entre otras cosas, la autoevaluación otorga beneficios económicos a los integrantes de la institución educativa. Por esta razón los órganos de evaluación deben tener un fuerte componente externo con criterios claros que impliquen la búsqueda de un desempeño creciente en cuanto a la obtención de productos académicos. La evaluación basada en resultados académicos también debe ser implantada en la evaluación de los estudiantes, es decir debe imperar la evaluación con base en resultados. Los criterios académicos son los únicos que deben argumentarse en estas evaluaciones, son los únicos que realmente prepararán a los jóvenes para contender con los complejos problemas a los que nos enfrentamos.
En nuestra sociedad requerimos de jóvenes capaces de generar soluciones a problemas que tienen características muy complejas con muchísimas aristas y que no parecen tener soluciones triviales, deberán poder trabajar en equipo, exigirse cada vez más un mejor desempeño, saber compartir y responsabilizarse de sus errores. Lamento tener que reconocer que mi generación en general no tuvo estos comportamientos y es una de las razones por las que les dejamos esta situación que nos agobia.
Reitero mi compromiso de trabajar en conjunto con los jóvenes para lograr transitar a una sociedad que genere el beneficio social.
Este artículo fue publicado el día 12 de agosto en el periódico La Unión de Morelos
La verdad que mi estado de ánimo fluctúa. Esta fluctuación se debe al contacto cotidiano con los jóvenes que me reaniman y provocan que regrese mi optimismo.
La semana pasada conviví por algunos minutos, hubiera querido que fuera más tiempo, con los nuevos estudiantes de la Licenciatura en Ingeniería en Energías Renovables que se imparte en Temixco (Instituto de Energías Renovables de la UNAM) durante la semana de ambientación. La intención de esta semana es presentarles, a estos jóvenes, el Instituto, la forma de trabajar y, aunque nos pesa, la forma de cuidarse. Recibimos 27 jóvenes de licenciatura y otros tantos en nuestro posgrado de Ingeniería en Energía, todos ellos se ganaron su puesto al acreditar sus capacidades y habilidades en los correspondientes exámenes de admisión. Todos ellos son jóvenes que merecen felicitaciones. En mi intervención en estas actividades me divertí con ellos. Vimos como se puede hacer una investigación sobre el concepto de belleza que posee este grupo y lo pudimos comparar cuantitativamente con el concepto de belleza occidental. También fue interesante cómo medimos el comportamiento colectivo y nos convencimos que en equipo y con la definición y apropiación de objetivos podemos lograr metas concretas que todos compartimos. Así en el IER, como en todas las instituciones educativas comienza el nuevo ciclo escolar con esperanzas para muchos jóvenes, debería ser para todos ellos, pero nuestra sociedad tiene un rezago en esta parte y no todos ellos tiene acceso a educación superior.
Como he comentado en escritos anteriores, las instituciones de educación superior en Morelos son jóvenes, lo mismo sucede en el país. En muchos países las instituciones educativas tiene siglos. En cambio en nuestro país, la mayoría de las instituciones educativas fueron fundadas en el siglo pasado, esta juventud se percibe en nuestra economía que todavía dista mucho de ser una basada en el conocimiento. De esta manera, tanto la sociedad como las mismas instituciones deben fomentar que el resultado de la educación redunde en beneficios sociales. Al ser estas instituciones entes vivos, dinámicos, sociales que tienen marcos institucionales y que interaccionan con el entorno natural pueden ser analizadas desde una perspectiva de sistemas complejos. Una de las principales trampas en las que caen este tipo de sistemas es el comportamiento en espiral descendente hacia bajo desempeño. Esto sucede cuando, entre otras cosas, la autoevaluación otorga beneficios económicos a los integrantes de la institución educativa. Por esta razón los órganos de evaluación deben tener un fuerte componente externo con criterios claros que impliquen la búsqueda de un desempeño creciente en cuanto a la obtención de productos académicos. La evaluación basada en resultados académicos también debe ser implantada en la evaluación de los estudiantes, es decir debe imperar la evaluación con base en resultados. Los criterios académicos son los únicos que deben argumentarse en estas evaluaciones, son los únicos que realmente prepararán a los jóvenes para contender con los complejos problemas a los que nos enfrentamos.
En nuestra sociedad requerimos de jóvenes capaces de generar soluciones a problemas que tienen características muy complejas con muchísimas aristas y que no parecen tener soluciones triviales, deberán poder trabajar en equipo, exigirse cada vez más un mejor desempeño, saber compartir y responsabilizarse de sus errores. Lamento tener que reconocer que mi generación en general no tuvo estos comportamientos y es una de las razones por las que les dejamos esta situación que nos agobia.
Reitero mi compromiso de trabajar en conjunto con los jóvenes para lograr transitar a una sociedad que genere el beneficio social.
Este artículo fue publicado el día 12 de agosto en el periódico La Unión de Morelos
lunes, 10 de agosto de 2015
La graduación de la primera generación de licenciatura en IER-UNAM
Hoy en día nos congratulamos de poder celebrar la primera graduación de la Licenciatura en Ingeniería en Energías Renovables (LIER). Hoy, estoy seguro, nos encanta ver que las jóvenes personas recién desempacadas del bachillerato hace cuatro años ahora inician su camino como profesionales de las energías renovables. Estoy seguro que estos jóvenes están satisfechos de haber alcanzado un sueño. Hoy también celebramos que otro grupo selecto de jóvenes profesionales culminaron sus estudios de posgrado, Tenemos entre nosotros nuevos profesionales de energías renovables, maestros y doctores en Ingeniería, Ciencia de materiales y Física.
Este día debemos reconocer la confianza, el amor, la fuerza que sus padres y en algunos casos sus parejas les dieron para forjar el temple para este largo recorrido -que no termina hoy- pero que hoy da muestras del compromiso y del esfuerzo que durante estos años han tenido que sostener.
Disfruten hoy el paisaje del camino recorrido. La vida misma es un andar, pero el andar por la Universidad es un privilegio especial.
Este es un día especial y lo especial lo hace esta temporalidad, hoy tenemos ya graduados de la primera generación de la LIER. Ustedes alumnos de la LIER han cambiado la vida de esta entidad académica, de este ahora Instituto. Los estudiantes de posgrado que ahora se gradúan también interaccionaron con ustedes y también fueron moldeados mediante estas interacciones cotidianas. Nosotros los académicos tuvimos que recordar (o aprender) cómo impartir cursos a estudiantes de licenciatura y con ello nos reanimamos y hasta rejuvenecimos. Encontramos mediante las ayudantías para ustedes la enseñanza a los estudiantes de posgrado del quehacer docente, aspecto que habíamos descuidado.
De estas interacciones todos hemos aprendido y construido una comunidad más sólida, tolerante y con nuevos bríos que solamente la juventud, como la de ustedes transmite, fomenta e inyecta.
Hoy es posible que ya aparezca la nostalgia para todos. Algunos de ustedes seguramente se despiden de nuestra entorno, pero sépanse siempre bienvenidos para intercambiar experiencias y recordar anécdotas enojosas, jocosas o ilustrativas, todas ellas conforman nuestras experiencias compartidas.
Pues sí, todos o casi todos los que estamos aquí fuimos partícipes en el día a día de eso que vivieron ustedes, de una u otra manera los acompañamos y también disfrutamos, a veces nos preocupamos, otras nos enojamos; porque facilitas las cosas no fueron; todas nuestras vivencias fueron cargadas de emociones, eso es parte de las delicias del proceso enseñanza aprendizaje. Sin embargo, todos hemos triunfado y ahora somas más tolerantes y tenemos más anhelos y todos: maestros, personal administrativo y sobre todo ustedes estudiantes han transitado por una comunidad que trata de imbuirles con el espíritu universitario. Este compromiso universitario se acentúo con la incorporación de la LIER y nos condujo a construir nuevas actividades aumentó el esfuerzo que la comunidad tuvo que realizar. Por supuesto, entonces las satisfacciones se incrementaron.
Con esta graduación estamos iniciando una actividad: la celebración de la graduación de nuestros estudiantes. En 1986 se graduó la primera estudiante de licenciatura que realizó su tesis en Temixco. En aquel entonces esta entidad solamente era el Laboratorio de Energía Solar, después hubo un primer maestro y un primer doctor. También hubo un primer maestro en Energía Solar. Desde mi punto de vista, debimos haber celebrado a todas y cada una de las generaciones de nuestros estudiantes y espero a partir de hoy lo hagamos cada año. Con esta celebración estamos creando una tradición de honrar a los nuestros. Aquí debo reconocer el trabajo de Magali Nieto, a quien toda la comunidad le ha encomendado cuidar nuestro ambiente, ella me insistió en concretar esta ceremonia y ahora aquí estamos.
Todos ustedes nos han escuchado a varios académicos, si no es que a todos, hablar de que debemos apuntar hacia un desarrollo sustentable. Es más estoy seguro que ustedes mismos escogieron esta carrera, esta maestría o este doctorado con la esperanza de contribuir hacia la sustentabilidad para nuestra sociedad.
Desde mi punto de vista, ese es el verdadero reto que todos enfrentamos. Recordemos que la sustentabilidad no es algo simple, es más no es algo sencillo de explicar. Lo que si sabemos es que es una forma de vivir tanto para las personas, como para las familias, las comunidades, las empresas las naciones, e incluso para las civilizaciones en su conjunto. Si no logramos transitar a ella el destino de nuestra especie está en peligro.
La formación universitaria, en este mundo occidental, tiene ya casi un milenio y en Temixco tenemos 30 años, estamos en los comienzos. La ventaja que tenemos es que en esas universidades también están descubriendo, como nosotros, que estamos en un punto donde el uso de las energías renovables es apremiante para que podamos conseguir el bienestar social.
Considero que si bien la curricula o proyectos donde participan tienen un amplio y detallado contenido técnico también nuestra intención es inspirarlos para que en su trabajo profesional promuevan una visión hacia la sustentabilidad, y, más que un bienestar individual, la construcción del bienestar social. A pesar que la sustentabilidad involucra cuatro ámbitos, la localidad y la temporalidad, requiere que abordemos sistemas que presentan resiliencia con un profundo conocimiento de las interacciones entre muchos entes, es decir es un verdadero sistema complejo. Para abordar este tipo de sistemas podemos seguir las reflexiones de Donella Meadows en su libro “Thinking in Systems” donde señala las trampas en las que solemos caer al vernos inmersos en la problemática de los sistemas complejos: a) Política de resistencia al cambio, b) La tragedia de los comunes, c) Deriva al desempeño pobre, d)Espiral al agotamiento, e) Éxito al exitoso, f) Traslado del costo al interventor, g) Distorsión de las reglas, h) Búsqueda del objetivo erróneo. Considero, tanto en la licenciatura como en el posgrado, les hemos dado herramientas para que contribuyan a construir sendas que nos ayuden a transitar hacia el bienestar social desde una perspectiva sistémica y podamos resolver estas trampas. Recuerden promover los beneficios comunes, la educación e información, la tolerancia, la búsqueda de la calidad, el optimismo, el aprender haciendo, la perspectiva de trabajo colectivo y del largo plazo.
Hoy estamos de fiesta y felicidades queridos estudiantes graduados, a ustedes y a su Familia. En el camino nos veremos para construir juntos nuestras metas.
Este texto fue leído en la Ceremonia de graduación de la primera generación de la LIER y de estudiantes de posgrado del IER-UNAM el 10 de agosto de 2015.
Este día debemos reconocer la confianza, el amor, la fuerza que sus padres y en algunos casos sus parejas les dieron para forjar el temple para este largo recorrido -que no termina hoy- pero que hoy da muestras del compromiso y del esfuerzo que durante estos años han tenido que sostener.
Disfruten hoy el paisaje del camino recorrido. La vida misma es un andar, pero el andar por la Universidad es un privilegio especial.
Este es un día especial y lo especial lo hace esta temporalidad, hoy tenemos ya graduados de la primera generación de la LIER. Ustedes alumnos de la LIER han cambiado la vida de esta entidad académica, de este ahora Instituto. Los estudiantes de posgrado que ahora se gradúan también interaccionaron con ustedes y también fueron moldeados mediante estas interacciones cotidianas. Nosotros los académicos tuvimos que recordar (o aprender) cómo impartir cursos a estudiantes de licenciatura y con ello nos reanimamos y hasta rejuvenecimos. Encontramos mediante las ayudantías para ustedes la enseñanza a los estudiantes de posgrado del quehacer docente, aspecto que habíamos descuidado.
De estas interacciones todos hemos aprendido y construido una comunidad más sólida, tolerante y con nuevos bríos que solamente la juventud, como la de ustedes transmite, fomenta e inyecta.
Hoy es posible que ya aparezca la nostalgia para todos. Algunos de ustedes seguramente se despiden de nuestra entorno, pero sépanse siempre bienvenidos para intercambiar experiencias y recordar anécdotas enojosas, jocosas o ilustrativas, todas ellas conforman nuestras experiencias compartidas.
Pues sí, todos o casi todos los que estamos aquí fuimos partícipes en el día a día de eso que vivieron ustedes, de una u otra manera los acompañamos y también disfrutamos, a veces nos preocupamos, otras nos enojamos; porque facilitas las cosas no fueron; todas nuestras vivencias fueron cargadas de emociones, eso es parte de las delicias del proceso enseñanza aprendizaje. Sin embargo, todos hemos triunfado y ahora somas más tolerantes y tenemos más anhelos y todos: maestros, personal administrativo y sobre todo ustedes estudiantes han transitado por una comunidad que trata de imbuirles con el espíritu universitario. Este compromiso universitario se acentúo con la incorporación de la LIER y nos condujo a construir nuevas actividades aumentó el esfuerzo que la comunidad tuvo que realizar. Por supuesto, entonces las satisfacciones se incrementaron.
Con esta graduación estamos iniciando una actividad: la celebración de la graduación de nuestros estudiantes. En 1986 se graduó la primera estudiante de licenciatura que realizó su tesis en Temixco. En aquel entonces esta entidad solamente era el Laboratorio de Energía Solar, después hubo un primer maestro y un primer doctor. También hubo un primer maestro en Energía Solar. Desde mi punto de vista, debimos haber celebrado a todas y cada una de las generaciones de nuestros estudiantes y espero a partir de hoy lo hagamos cada año. Con esta celebración estamos creando una tradición de honrar a los nuestros. Aquí debo reconocer el trabajo de Magali Nieto, a quien toda la comunidad le ha encomendado cuidar nuestro ambiente, ella me insistió en concretar esta ceremonia y ahora aquí estamos.
Todos ustedes nos han escuchado a varios académicos, si no es que a todos, hablar de que debemos apuntar hacia un desarrollo sustentable. Es más estoy seguro que ustedes mismos escogieron esta carrera, esta maestría o este doctorado con la esperanza de contribuir hacia la sustentabilidad para nuestra sociedad.
Desde mi punto de vista, ese es el verdadero reto que todos enfrentamos. Recordemos que la sustentabilidad no es algo simple, es más no es algo sencillo de explicar. Lo que si sabemos es que es una forma de vivir tanto para las personas, como para las familias, las comunidades, las empresas las naciones, e incluso para las civilizaciones en su conjunto. Si no logramos transitar a ella el destino de nuestra especie está en peligro.
La formación universitaria, en este mundo occidental, tiene ya casi un milenio y en Temixco tenemos 30 años, estamos en los comienzos. La ventaja que tenemos es que en esas universidades también están descubriendo, como nosotros, que estamos en un punto donde el uso de las energías renovables es apremiante para que podamos conseguir el bienestar social.
Considero que si bien la curricula o proyectos donde participan tienen un amplio y detallado contenido técnico también nuestra intención es inspirarlos para que en su trabajo profesional promuevan una visión hacia la sustentabilidad, y, más que un bienestar individual, la construcción del bienestar social. A pesar que la sustentabilidad involucra cuatro ámbitos, la localidad y la temporalidad, requiere que abordemos sistemas que presentan resiliencia con un profundo conocimiento de las interacciones entre muchos entes, es decir es un verdadero sistema complejo. Para abordar este tipo de sistemas podemos seguir las reflexiones de Donella Meadows en su libro “Thinking in Systems” donde señala las trampas en las que solemos caer al vernos inmersos en la problemática de los sistemas complejos: a) Política de resistencia al cambio, b) La tragedia de los comunes, c) Deriva al desempeño pobre, d)Espiral al agotamiento, e) Éxito al exitoso, f) Traslado del costo al interventor, g) Distorsión de las reglas, h) Búsqueda del objetivo erróneo. Considero, tanto en la licenciatura como en el posgrado, les hemos dado herramientas para que contribuyan a construir sendas que nos ayuden a transitar hacia el bienestar social desde una perspectiva sistémica y podamos resolver estas trampas. Recuerden promover los beneficios comunes, la educación e información, la tolerancia, la búsqueda de la calidad, el optimismo, el aprender haciendo, la perspectiva de trabajo colectivo y del largo plazo.
Hoy estamos de fiesta y felicidades queridos estudiantes graduados, a ustedes y a su Familia. En el camino nos veremos para construir juntos nuestras metas.
Este texto fue leído en la Ceremonia de graduación de la primera generación de la LIER y de estudiantes de posgrado del IER-UNAM el 10 de agosto de 2015.
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