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miércoles, 22 de mayo de 2024

Hablamos en el desierto

A veces pienso que hablamos en el desierto y nadie nos lee o escucha. Cada vez estoy más convencido que efectivamente cada día nos acercamos más a la desertificación de las regiones selváticas de nuestra América Latina, en particular de México, y quizá por eso pronto hablaremos en el desierto y no solo metafóricamente.

Imagen generada con inteligencia artificial mediante la frase: "A strong, indigenous Mexican man stands in the foreground, his body giving the back to the viewer. His body is etched with wisdom and concentration as he speaks. The painting is done in Juan O'gorman's signature style - bold outlines, vibrant colors, and a focus on social realism. The painting should evoke a sense of resilience, strength, and the importance of communication in a harsh environment. The background depicts a vast, arid desert landscape without people." en leonardo.ai.

Estamos sufriendo la tercera ola de calor en este año en México y no estamos atendiendo y actuando para mitigar las causas.
Por supuesto que tenemos muchos años de estar alertando a las diferentes comunidades que nuestra adicción a la energía de los combustibles fósiles y a la forma de promover el desarrollo económico de las regiones provoca que el clima en el planeta Tierra esté cambiando. Decirlo de esta manera suena lejano y despreocupadamente; lo que está cambiando son las diferentes formas en las que hemos vivido tanto las personas como las demás especies en NUESTRO planeta por cientos de miles de años.
Las frases que llaman a la acción para la transición energética resultan ahora trilladas, suelen no ser escuchadas y pasan a ser parte normalizada de nuestra vida cotidiana.
Ya sabemos que cuando no tenemos satisfechas nuestras necesidades primarias, el largo plazo pasa a segundo término y eso es lo que sucede en parte de la población mexicana. Sin embargo, no solo los que no alcanzan a cubrir sus necesidades básicas dejan para el futuro la transición energética. Una buena parte de la población que tiene sus necesidades básicas más que cubiertas, con derroche de egoísmo, evita transitar hacia un consumo responsable tanto en recursos como en energía.
Pero, primero, atendamos lo urgente. Ante estas olas de calor lo primero que tenemos que considerar es hacerle caso a las esporádicas y simples advertencias que recibimos. Tenemos que desarrollar campañas de información y sensibilización sobre los riesgos de las olas de calor y enfocar esta información a los grupos vulnerables: infancias, personas mayores o con enfermedades crónicas. Gestionar adecuadamente el agua y reducir su consumo en actividades no esenciales, especialmente en estas olas de calor. Promover generación de sombra con elementos naturales para generar microclimas frescos. 
Nos hemos percatado que durante estas olas de calor, el consumo de energía se dispara. Parece contradictorio que en estos eventos es cuando más energía solar llega a nuestros entornos y no estemos usando los sistemas fotovoltaicos para acondicionar nuestras edificaciones. 
Si bien las fuentes de energía renovable no tienen un impacto directo en la temperatura ambiente ni en la intensidad de las olas de calor, su uso desempeña un papel crucial en la gestión de las olas de calor y sus efectos en el futuro cercano. Las energías renovables no solo contribuyen a mitigar el cambio climático, una de las principales causas del aumento en la frecuencia e intensidad de las olas de calor, sino que también ofrecen varias ventajas específicas para manejar sus consecuencias. Recordemos que el uso de los combustibles fósiles es la principal causa del cambio climático global. 
Los aspectos que podemos empezar a cambiar en nuestros entornos involucran el cambio de la infraestructura urbana, digamos: techos verdes o paredes verdes, parques y espacios verdes para disfrutar el ambiente citadino en lugar de vialidades para los automóviles, fomento al transporte público eléctrico y a la movilidad no motorizada. Dotar a nuestras edificaciones de estrategias de climatización pasiva. Promover el uso de las fuentes renovables de energía, ya que al ser distribuidas y no depender de un suministro centralizado, pueden aumentar la resiliencia de las redes eléctricas y garantizar el acceso a la energía durante las olas de calor, especialmente en zonas críticas como hospitales, centros de salud y escuelas. Recordemos que la energía eléctrica generada con sistemas fotovoltaicos es más barata que la generada con combustibles fósiles. Los ahorros económicos y la reducción de la dependencia de combustibles fósiles que genera la transición hacia energías renovables pueden ser reinvertidos en medidas de adaptación y preparación para las olas de calor, como la creación de infraestructura verde, la mejora de sistemas de alerta temprana y la implementación de programas de educación y asistencia a poblaciones vulnerables, armando una transición justa. El uso de fuentes renovables de energía no solo ayuda a reducir los factores que contribuyen al cambio climático y, por ende, a las olas de calor, sino que también ofrece soluciones prácticas y sustentables para manejar sus efectos inmediatos y a largo plazo.
Seguramente, usted que lee estas líneas ya concluyó que este tipo de infraestructuras urbanas y de estrategias son las que debemos exigir a quienes quieren ocupar los puestos de gobierno en todos los niveles y así es. 
Recordemos que la transición hacia energías renovables debe ser un proceso participativo que considere aspectos sociales, económicos y ambientales, asegurando el aprovisionamiento de energía justo y equitativo de todos los sectores de la sociedad.
Seguramente, ustedes notaron que usé varias veces el concepto de recordar, lo hemos dichos muchas veces, pero cada vez es más urgente nuestra acción y, lamentablemente, cada vez parece que estos llamados se integran más al baúl de las pasividades. Nuestro actuar puede evitar que hablemos en el desierto.


Este artículo fue publicado el día 22 de mayo en el periódico La Unión de Morelos

miércoles, 21 de junio de 2023

Podemos hacer algo ante estas olas de calor

En estos días, estamos sufriendo una de las peores olas de calor de las que recuerde. En nuestro país las lluvias se han retrasado y las temperaturas han estado muy altas en la mayoría del territorio nacional.
Aunque es claro que el cambio climático nos ha alcanzado, todavía podemos tomar acciones de mitigación, acciones que disminuyan nuestra emisiones de gases de efecto invernadero. También es importante decir que el problema no es solo de emisiones, sino de deforestación y de sobreexplotación de los recursos naturales y de la población en las diferentes regiones del planeta. Por supuesto, México y Morelos no escapan de estas afirmaciones.
Regresemos a las ya muy conocidas, pero poco adoptadas acciones de mitigación. Recordemos algunas de ellas y tratemos de implementarlas en nuestro entorno cercano y exijamos que se implementen por las autoridades correspondientes den los diferentes niveles de gobierno: a) Fomentar el uso de transporte público eficiente y accesible, avanzando hacia la electromovilidad como el metro, autobuses rápidos y sistemas de transporte masivo. También promover la infraestructura para ciclistas, como ciclovías y estacionamientos seguros para bicicletas. Es importante enfatizar que lo fundamental es tener un transporte público basado en vehículos eléctricos (de baterías o con cables) para las distancias grandes y modificar la infraestructura citadina e interciudades para promover una movilidad no motorizada. b) Promover que nuestras actividades con uso de energía sean eficientes en edificaciones tanto residenciales como comerciales o de servicios. Esto incluye la adopción de tecnologías más eficientes, como iluminación natural o LED, sistemas de climatización eficientes, ventilación natural o aislamiento térmico y sistemas de energía renovable, como paneles fotovoltaicos. c) Las acciones de mitigación no implican solamente aspectos energéticos, también es fundamental implementar programas de reciclaje y separación de residuos en su lugar de origen. Cada persona debe  la responsabilidad de iniciar el proceso de reciclado o disposición adecuada desde donde generan los residuos. Por supuesto, que promover la reducción del uso de plásticos y materiales de un solo uso es una de las acciones necesarias, así como impulsar el compostaje y la valorización de residuos orgánicos. d) La creación y el mantenimiento de áreas verdes en las ciudades, como parques, jardines, corredores biológicos y calles verdes pensadas para las personas son otras de las acciones que debemos promover en nuestras ciudades. Asimismo, es importante conservar y proteger las áreas naturales cercanas a las ciudades, como bosques, ríos y cuerpos de agua. e) Es imperioso la planificación urbana que promueva el desarrollo compacto y mixto, reduciendo la expansión urbana descontrolada. Esto incluye el diseño de vecindarios caminables, con acceso a servicios básicos, áreas comerciales y recreativas a una distancia accesible. En Cuernavaca tenemos varios años esperando una planeación que sea construida con la ciudadanía para lograr una Cuernavaca sustentable. e) Finalmente la educación ambiental y la sensibilización en la población con enfoque participativo seguramente dirigirá los esfuerzos del futuro para la adopción de prácticas sustentables y la toma de decisiones relacionadas con el medio ambiente.

 
Imagen creada con inteligencia artificial con la frase "abstract style picture of a desert landscape showing a city with people walking slowly" en https://labs.openai.com/

En cuanto a la adaptación al nuevo clima debemos tomar medidas y entre ellas podemos mencionar: a) Desarrollar sistemas de gestión del agua más eficientes y resilientes, incluyendo la construcción de infraestructuras para el almacenamiento, distribución del agua y sistemas de captación de agua de lluvia, así como para su infiltración en ciudades. También se promueve el uso racional del agua, la recarga de acuíferos y la protección de cuencas hidrográficas. En este sentido, reconstruir las redes de distribución de agua potable y el tratamiento de las aguas residuales. Este punto debemos exigirlo a quienes administran los sistemas de agua potable y alcantarillado en las ciudades. Las advertencias de tandeos o restricciones de suministro nos alerta, estos días de tandeos podrían ser los días con mayor suministro de agua del futuro. b) En los marcos regulatorios de la construcción en las diferentes poblaciones del país, debería ser necesario diseñar y construir infraestructuras resilientes al clima, como edificaciones, carreteras, puentes y sistemas de drenaje, considerando los riesgos asociados al cambio climático, como inundaciones, sequías y eventos climáticos extremos. En este sentido, es urgente integrar medidas de adaptación en los planes de desarrollo urbano. c) La promoción de la conservación y restauración de ecosistemas naturales, como bosques, manglares y humedales, que proporcionan servicios ecosistémicos clave, ya que la conservación de la biodiversidad también contribuye a la resiliencia de los sistemas naturales y al mantenimiento de la seguridad alimentaria y hídrica. d)Fomentar la investigación científica y el desarrollo de capacidades en el campo de la adaptación al cambio climático. Este punto, desde mi punto de vista es fundamental, ya que la investigación sobre lo que sucede y puede suceder brindará información para tomar decisiones informadas.
Por ejemplo, la creación de mapas donde se presenten las afectaciones y los cambios que enfrentaremos en el futuro son la mínima información que podemos usar para adaptarnos. Podemos empezar por analizar lo que se ha hecho a nivel global. En Mayo de 2020 se publicó un artículo en PNAS donde se discuten los posibles cambios en las regiones habitables del planeta debido a un cambio climático como el que enfrentamos. La región con habitabilidad en nuestro país se reduce sustancialmente, con esto es posible que la población se vea obligada a migrar masivamente en los próximos años o a demandar mucho más energía para vivir en las regiones actuales. Este incremento en la demanda acrecentará los impactos negativos de no buscarse la eficiencia y el uso de fuentes renovables.
A partir de ese estudio global, se realizó ya un análisis particular en los miles de condados de Estados Unidos [2] presentando los cambios que se pronostican con una resolución más manejable. Si tuviéramos información a nivel municipal en México, la población podría tener información para empezar a tomar acciones que nos beneficien desde ahora y que faciliten la adaptación de la generación que está naciendo hoy.
Sí hay formas de combatir las olas de calor, pero hemos retrasado su implementación, hacer investigación y análisis de las situaciones actuales para vislumbrar las futuras nos ayudarían a acelerar esa necesaria implementación.

Una versión previa de este artículo fue publicada el día 21 de junio en el periódico la Unión de Morelos.

miércoles, 7 de junio de 2023

El cambio climático antropogénico nos alcanzó

“Se desata ola de calor”, este fue el encabezado de La Unión de Morelos de este día lunes. Cada vez más frecuentemente estaremos sufriendo estas situaciones de temperaturas extremas, inclusive en ciudades como Cuernavaca, conocida por su agradable clima durante todo el año. Estas olas de calor que han tenido efectos directos a la población en otros lugares del mundo, están empezando a ocasionar problemas a la salud de las personas, de los animales y, por supuesto, de las plantas, es decir, a todos los seres vivos en las muy diversas regiones del planeta.

Imagen creada con inteligencia artificial usando la frase "drying trees  and people in a city suffering a heat wave,  futuristic style" en https://huggingface.co/spaces/stabilityai/stable-diffusion.

De hecho, este tipo de encabezados en los periódicos de Europa empezaron a ser comunes desde hace algunos años durante el verano, pero en climas más tropicales no habían despertado las inquietudes que ahora observamos y menos habían sido motivos de primeras planas en los periódicos.
La Comisión Nacional del Agua informó que esta semana presenciaremos la tercera ola de calor, sí ya van tres este año, y que se mantendrá al menos hasta el día 9 de junio. Los Servicios de Salud de Morelos alertaron a la población para evitar los golpes de calor y otras enfermedades asociadas. Recomendaron mantenerse hidratado, buscar estar en lugares frescos, evitar la exposición al sol, buscar que nuestras habitaciones se ventilen con aire fresco, usar cortinas o persianas para bloquear la radiación del sol en nuestras habitaciones y evitar actividades extenuantes. Es muy importante estar atento a los posibles signos del golpe de calor: mareos, náuseas, dolor de cabeza intenso, piel enrojecida y caliente. Al observar estos síntomas es importante buscar ayuda médica.
Las olas de calor son fenómenos naturales que suceden en diferentes lugares dada las variaciones climáticas de nuestro entorno; sin embargo, lo que es notable en este momento es que a partir de hoy sucederán con mayor frecuencia. Estas olas de calor irán aumentando tanto en frecuencia como en intensidad y se originan por el cambio climático antropogénico. Quiero enfatizar, que lo que ahora sufrimos lo hemos causado por usar indiscriminadamente la energía que proviene de los combustibles fósiles durante un siglo. Uno de los efectos de quemar gasolina o gas en motores o en cualquiera de nuestras actividades cotidianas es arrojar bióxido de carbono, CO2, a la atmósfera. Con este incremento de CO2 en la atmósfera aumentamos el efecto invernadero que a su vez incrementa la temperatura promedio en el planeta. A medida que la temperatura promedio de la Tierra aumenta, las probabilidades de eventos extremos, como las olas de calor, también aumentan. En síntesis, el cambio climático antropogénico está aumentando la duración, frecuencia e intensidad de estos eventos.
Ante esta situación debemos empezar a tomar medidas de mitigación y adaptación. Podemos empezar por incrementar las áreas verdes en las ciudades. Esto ayudaría a reducir la temperatura local y la vegetación aporta sombra y refresca el ambiente. Promover los techos y paredes verdes en las edificaciones, acción que tiene efecto equivalente a aumentar las áreas verdes. Reducir el consumo de energía en las edificaciones, con acciones que incrementen la eficiencia de los sistemas que se estén utilizando en ellos para utilizar menos combustibles fósiles. De lo más importante es la planeación urbana y definición de reglamentaciones de las nuevas construcciones para que incluyan estrategias de eficiencia energética y aspectos bioclimáticos; así como la definición de porciones verdes en el uso del suelo. Estas estrategias disminuyen el uso de energía y, por ende, disminuyen las emisiones de CO2 y aumentan en el confort de las personas mientras están en esas edificaciones.
Recordemos que Cuernavaca, y una buena porción de la República Mexicana, se encuentra en la región intertropical donde los efectos de las olas de calor también se manifiestan en las regiones rurales. Las olas de calor intensas o más frecuentes pueden afectar negativamente los cultivos y en general la producción agrícola. Las altas temperaturas y la falta de agua pueden provocar la pérdida de cultivos y la disminución de la disponibilidad de alimentos para las comunidades. El calor extremo de estas olas de calor aumenta la evaporación en el campo incrementando la demanda de agua o favoreciendo los incendios dañando no solo los cultivos sino a la fauna y flora de las regiones.
Estoy seguro de que mucho de lo antes mencionado es del conocimiento de quienes leen estas líneas; pero considero muy importante insistir en que la educación e información sobre los impactos negativos que estamos produciendo con el uso de los combustibles fósiles de forma desmedida es fundamental para que las personas puedan tomar decisiones informadas.
Me parece importante que se esté alertando a la población sobre los riesgos que representan las olas de calor. Además, se deben mencionar las vulnerabilidades diferenciadas para la población anciana o infantil o trabajadora al aire libre. Mencionar consejos para ser usados en los hogares es otro aspecto a ser difundido. En este sentido, el trabajo de las autoridades en los diferentes niveles de gobierno apoyados por los medios de comunicación es una alianza que hay que fomentar.
El cambio climático antropogénico nos alcanzó, tenemos que actuar para poder mitigar sus efectos y adaptar nuestras actividades a las diferentes condiciones respecto a las que crecimos como humanidad en los diferentes entornos.


Este artículo fue publicado el día 7 de junio en el periódico la Unión de Morelos.