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miércoles, 24 de julio de 2024

Más universidades y mejor educación básica y secundaria

En semanas anteriores se dieron a conocer los resultados de los exámenes de admisión para diferentes universidades. Como siempre, los resultados del examen de admisión de la UNAM genero muchos comentarios. Entre ellos, la semana pasada me encontré en X-Twitter un excelente video de Vero Teigeiro que en cinco minutos plantea que el problema de la educación superior no está en el número de lugares en este tercer nivel de la educación sino en la calidad de la educación básica y media, es decir, debemos reflexionar sobre la calidad de la educación que reciben nuestra niñez y nuestras juventudes.
La propuesta de crear más universidades parece muy buena y se puede justificar con algunos indicadores. Por ejemplo analicemos el porcentaje de personas de cualquier grupo de edad matriculadas en educación terciaria o superior, expresado como porcentaje del total población del grupo de cinco años de edad posterior al egreso de la escuela secundaria (~18-23 años). Me propongo ilustrar el caso con dos regiones que incluyen a México: Norte América y América Latina y el Caribe, para más detalle se puede ver la gráfica de abajo. Primero, en 1990 este indicador de matrícula en educación superior de Norte América  era de 71 % y para América Latina y el Caribe era de 17 %; mientras que para México, individualmente, era del 15.5 %. Estos datos indicaban que la brecha entre Canadá y Estados Unidos con México era muy grande; pero con respecto a América Latina estábamos en el promedio. La situación cambio para el 2018 y era la siguiente: 86.5 %,52.2 % y 41.6 %, respectivamente. Con estos datos claramente, en las regiones donde estamos hubo un crecimiento, pero muy a nuestro pesar la matrícula universitaria en nuestro país no creció al mismo ritmo. Este indicador justifica la creación de universidades. Sin embargo, podemos revisar qué pasó con la creación de las Universidades Benito Juárez; parece que solamente contribuyó en un crecimiento de 4 %, pues la matrícula en México creció a 45.7 % para 2021. 

Gráfica de la evolución de la tasa bruta de matriculación en América del Norte, América Latina y el Caribe y México en los últimos 50 años, gráfica modificada de OurWorld in data por JAdRP

Aunque, solamente fijarnos en este indicador oculta lo que Vero Teijeiro enfatiza y en lo que debemos ocuparnos: la mayoría de postulantes a un lugar en nuestras instituciones de nivel superior no pasa el examen de ingreso o diagnóstico indicando que los niveles primarios y secundarios no están cumpliendo con brindar una educación comparable con otras regiones del mundo.
Podemos implementar diversos indicadores para evaluar, no solo la cobertura sino también, la calidad; como siempre podemos compararnos con otras sociedades y para ello necesitamos indicadores globales. Déjenme usar uno que tenemos a la mano: el resultado de la prueba PISA de matemáticas. Podemos mencionar que en esta prueba, del 2003 al 2006 la evaluación pasó de 391 a 410 para varones y de 380 a 401 para mujeres, creció; para 2009 los puntajes fueron de 425 y 412 respectivamente; es decir todavía hubo un ligero crecimiento; pero para 2012 los puntajes decrecieron a 420 y 406. El decrecimiento continuó y para el 2022 los puntajes retrocedieron a 401 para varones y 389 para mujeres es decir hubo un retroceso de 20 años en el puntaje. Situación similar se aprecia en el desempeño de lectura de comprensión y uso de la información escrita. No hemos avanzado en este siglo en la calidad de la educación incluso con las alternancias de gobierno.
Estos datos refuerzan lo que Vero Teijeiro señala, nuestro problema también está en la calidad de la educación básica y secundaria.
Considero que podemos estar de acuerdo, en que en general, quien tiene un grado universitario tiene mayores tasas de empleabilidad y mejor salario que quien tiene un nivel de escolaridad menor. Esto se traduce en un mayor nivel de vida, mejor acceso a bienes y servicios, y mayor seguridad económica. En general, la educación superior fomenta el desarrollo de habilidades cognitivas como el pensamiento crítico, la resolución de problemas y el análisis de información. Estas habilidades son esenciales para tener éxito en el mercado laboral actual y para tomar decisiones informadas en la vida personal. Las personas con mayor nivel educativo tienden a ser más participativas en la vida cívica y social de sus comunidades. Votan con mayor frecuencia, se involucran en actividades voluntarias y se postulan para cargos públicos. Esto contribuye a una sociedad más democrática y participativa. Existe una correlación positiva entre el nivel educativo y la salud. Las madres con educación superior tienden a priorizar la salud y la educación de sus hijos e hijas, creando un ciclo positivo intergeneracional. La educación superior puede ayudar a las personas a desarrollar habilidades para afrontar el estrés, la ansiedad y la depresión. Las personas con mayor nivel educativo suelen tener una mayor conciencia sobre la importancia de la sustentabilidad y el cuidado del medio ambiente.

Imagen generada con inteligencia artificial mediante la frase "Create a vibrant, realistic image that captures the essence of a university classroom in Mexico. The primary focus is a woman professor of Mexican heritage, standing confidently at the front of the room. She is casually yet professionally dressed in a stylish blouse and a skirt or pants, exuding a warm and welcoming aura. In her hand, she holds an electromagnet, using it as a teaching tool to engage her students. The classroom is filled with several students of diverse backgrounds, all seated attentively at their individual laboratory desks, their eyes fixed on the professor, hanging onto her every word. The background of the image showcases typical elements of a laboratory classroom, including rows of laboratory desks complete with stools or chairs, and educational posters adorning the walls, adding to the academic atmosphere. The overall scene should evoke a sense of learning, curiosity, and the joy of discovery." en leonardo.ai

La educación de nivel terciario no solo beneficia a los individuos que la reciben, sino que también tiene un impacto positivo y significativo en la sociedad en general, contribuyendo al desarrollo económico, social, y sustentable de una región. Por ello, aumentar el acceso y la calidad de la educación terciaria es clave para construir un mayor bienestar y desarrollo sustentable a nivel nacional.
Sin embargo, no debemos perder el foco en reconocer que, aunque ampliemos la cobertura de educación superior, ella por si sola no puede resolver los problemas que enfrentamos y que una educación básica y media de calidad es primordial para verdaderamente construir el bienestar social.

Una versión previa de este artículo fue publicada el día 24 de julio en el periódico la Unión de Morelos.

miércoles, 22 de junio de 2022

Flexibilidad en la educación superior

Bajo el clima de violencia que hemos vivido en México desde hace más de una década, es difícil pensar en estrategia de largo aliento para promover el bienestar de toda la sociedad mexicana. Sin embargo, la planeación es una tarea que debemos hacer periódicamente y con ella definir acciones que tengan el impacto que deseamos en nuestro futuro.
Por otro lado, la pandemia, de la que parece estamos saliendo, nos ha dejado una serie de enseñanzas que podemos aprovechar. La situación que hemos enfrentado desde hace más de dos años ha sido una sacudida en la que habíamos considerado nuestra normalidad y ahora podemos cuestionarnos qué cosas, actividades o comportamientos merecen ser revisados, modificados o de plano desechados de nuestros portafolios cotidianos.
En este sentido, al de reflexionar sobre las enseñanzas que nos esta dejando la COVID-19 podemos plantearnos cambios que nos beneficien. En esta ocasión quiero reiterar que en el ámbito de la educación y de la comunicación del conocimiento tenemos “mucha leña que cortar”; pero no debemos quemarla sino transformarla en acciones adecuadas para la convivencia con otras personas y otras especies.
Hoy quiero comentar algunos aspectos en la educación superior, en la forma en la que desarrollamos actividades de aprendizaje para la juventud actual que serán quienes tomen decisiones en el futuro. Antes del cierre de la escuelas en el 2020, las actividades docentes se centraban fundamentalmente en dictar conferencias y las actividades del estudiantado se reducía pasivamente a la escucha. Estas dos conductas fueron revisadas y cuestionadas por el personal docente y por la juventud en muchas ocasiones, pero eran el modo predominante. 
Durante el confinamiento, el diseño y desarrollo de actividades de aprendizaje diferentes a la conferencia fueron el común denominador en las clases a distancia que pudieron haber cambiado incluso la relación vertical entre docente y estudiante. Fue un hecho que la juventud enseñaba el manejo de herramientas de telecomunicación. Las actividades también se modificaron.

Biblioteca Central de la Universidad Nacional Autónoma de México


Desde el lado docente, el aprendizaje de las herramientas para participar y dirigir reuniones mediante plataformas en línea (Zoom, Meet, Teams, Webex, etc.) fue uno de las habilidades aprendidas. El uso en general de dispositivos y programas o aplicaciones de telecomunicación se amplío significativamente en la población adulta. También la preparación de material didáctico para ser consultado a distancia y de manera asíncrona fue de las herramientas que se aprendieron y desarrollaron. En algunas ocasiones la implementación de recursos didácticos interactivos generó aprendizaje lúdico con beneficios relajantes. 
Desde la posición estudiantil, la posibilidad de adecuar los ritmos de trabajo en las actividades asíncronas condujo a una construcción responsable en el uso del tiempo. Por supuesto, también la profundización en el manejo de las herramientas de telecomunicación fue uno de los beneficios. La comunidad estudiantil pudo constatar que la información que se ha volcado en la Internet puede ser utilizada con motivos de aprendizaje y de construcción de habilidades en entornos diferente al escolar. Entre otras muchos aprendizajes para ambos sectores.
El retorno a las actividades presenciales y síncronas en las instituciones de educación superior, obliga a reflexionar qué de estos aprendizajes deben formar parte ahora de nuestra cotidiana interacción en los diferentes entornos de aprendizaje. Ya no podemos decir que el salón de clase con pizarrón y con bancas multiusos es el ambiente de aprendizaje; hoy entendemos que el entorno de aprendizaje se amplía y trasciende al entorno escolar y puede estar constituido por plataformas informáticas, bases de datos, YouTube, Facebook, Instagram, TikTok, etc. Tanto los sectores docentes como estudiantiles se han percatado que casi cualquier medio de comunicación en redes sociales mediante la Internet puede ser utilizada para compartir recursos didácticos y, por lo tanto, para construir experiencias de aprendizaje significativas. De vital importancia es considerar que la presencialidad física abona a la construcción de lo social y, por lo tanto, debemos aquilatar los beneficios que nos brindan las actividades presenciales aumentadas por las virtuales y asíncronas. 
Con esto quiero señalar que el confinamiento causado por la COVID-19 nos ha abierto las posibilidades de interacción a distancias y de manera asíncrona ampliando las posibilidades en el espacio y en el tiempo del entorno escolar. Nos ha mostrado que podemos utilizar la flexibilidad en nuestras acciones y conductas.
Por supuesto, que estas posibilidades han sido catalizadas en un sector privilegiado de la población mexicana que tiene acceso a estos recursos. Sin embargo, con la apertura de los planteles, las instituciones educativas tiene la posibilidad de poner a disposición de sus estudiantes estos recursos y de alguna manera paliar las diferencias. Estas diferencias fueron profundizadas por la pandemia y es forzoso que luchemos por resarcir los rezagos y ofertemos espacios para la cicatrización de las heridas en la sociedad que esperemos empiecen a sanar en la estructura educativa.
Las tareas no son sencillas, pero es tiempo de reflexionar, utilizar lo aprendido y actuar de manera flexible para ampliar los espectros de actuación en los entornos diversos.


Este artículo fue publicado el día 22 de junio en el periódico la Unión de Morelos.