miércoles, 9 de enero de 2013

Algunos caminos de la sustentabilidad

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Esta semana como hace dos años estoy en Haití impartiendo clases a los estudiantes de los últimos semestres de las carreras de ciencias e ingeniería en la Universidad Estatal de Haití. Soy parte de un grupo de 14 académicos de la UNAM que estamos comprometidos con el impulso al desarrollo sustentable para Haití y participamos en la Escuela de Invierno de Ciencias Básicas e Ingeniería. Les comento que algunos de nosotros, que ya habíamos estado en Puerto Príncipe, nos mostrábamos desanimados durante el viaje por la noticias sobre que el dinero, que ha invertido la comunidad internacional, para la restauración de Haití no ha sido completamente utilizado. A pesar de esto y de que conocemos las dificultades que presenta uno de los países más pobres del continente, aun así, participamos activa y decididamente en la formación de los futuros profesores y científicos haitianos.

Los salones de clase en la Facultad de Ciencias en la Universidad Estatal de Haití. Estudiantes haitianos y académicos de la UNAM


Considero importante hacer algunos comentarios sobre lo que México ha hecho con el objeto de impulsar un desarrollo en Haití. Primero nuestro país en conjunto a través de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) ha apoyado con mas de 15 mil toneladas de ayuda general. Además durante la época más difícil, después del terremoto del 2010, repartió 16 mil raciones alimenticias diarias durante 45 días en diversas poblaciones haitianas. Esto es solamente una muestra de los diversos proyectos que tiene nuestro país como parte de la ayuda Sur-Sur que está implementando en su política exterior. La SRE ha coordinado proyectos en Haití donde se han construido centros de salud, escuelas y se ha ayudado a formar especialistas en diversas áreas. De esta manera, el esfuerzo que realizamos hace dos años 14 académicos de la UNAM formó parte de la cooperación que nuestro país ha realizado durante estos años y que se fundamenta en la transferencia de conocimiento, más que en la transferencia de recursos. Claramente, en la UNAM se comparte con la SRE el propósito de promover un desarrollo sustentable en el mundo. La escuela de Invierno de este 2013 fue sufragada tanto por la UNAM como por la Universidad Estatal de Haití, ya que no fue apoyada por la SRE argumentando un cambio de gobierno; estas universidades, en un trato de iguales que reconocen sus virtudes y apuestan por la colaboración, comparten la visión de que la educación es fundamental para conseguir el bienestar de la población. A pesar de estos esfuerzos, no se tienen a la mano los datos que permitan evaluar si estas acciones han generado una diferencia hacia la sustentabilidad. Los parámetros macroeconómicos no son suficientes para cuantificar el bienestar social y la sustentabilidad es uno de los aspectos que persigue.
Una vez más vemos que la necesidad de contar con indicadores para evaluar la sustentabilidad es imperiosa, estos mismos indicadores se requieren en México y aunque pueden ser diferentes para las distintas regiones es fundamental contar con ellos. Por esta razón, es necesario una mayor investigación para construir y alimentar las bases de datos que tengas estos indicadores. Con esta perspectiva es que el INEGI brinda al Instituto de Estadística de Haití asesoría en indicadores poblacionales y cartográficos; pero se requiere generar datos que sirvan para diseñar, implementar y posteriormente evaluar las acciones que se están desarrollando. La ausencia de datos para alimentar modelos es inmensa y no conduce a estrategias eficaces.
Tengo que comentar que he percibido un cambio interesante en la población haitiana, hace dos años los parques estaban abarrotados de refugiados y las personas deambulaban sin rumbo, sin motivo por las calles, con una necesidad de encontrar lo que no se busca, lo que no se quiere aceptar. Ahora con las misma cadencia se observan pasos firmes en las remozadas calles, que han sido limpiadas, barridas y escombradas, como quién vislumbra esperanza en un futuro. Las acciones para el cambio se empiezan por lo simple. Las casas están limpias y los niños, jóvenes y adultos caminan con ganas de hacer algo. Casi en cada manzana hay una escuela, la mayoría de ellas privadas de dudosa calidad; esto indica la esperanza de los padres en la educación de sus hijos como elemento promotor de su bienestar. La formación de profesores es urgente, estamos colaborando para ello.
Entre estas acciones hacia la sustentabilidad una que me dio mucho gusto es ver una glorieta con paneles fotovoltaicos para iluminarla en la noche. Lo mismo en el camino al Fuerte Jacques en uno de los cerros cercanos a Puerto Príncipe, encontramos muchos arbotantes con paneles fotovoltaicos y baterías que iluminan la calle en la noche. Sin embargo, me dio mucha tristeza el ver que esa energía eléctrica solamente se usa para alumbrar y, en mi opinión, se desperdicia parte de la capacidad de esos sistemas fotovoltaicos, ya que podrían haber sido conectados a las red eléctrica y aprovechar esa energía solar para producir riqueza para la población.
Estamos en México iniciando el camino hacia el uso de las fuentes renovables de energía, con estos hechos vemos que Haití lo está haciendo también, pero busquemos que esta energía redunde en la generación de riqueza de esta manera todos podremos alcanzar el bienestar social. Todas las regiones del mundo tienen conocimiento, productos, cultura, en fin muchas cosas materiales e inmateriales que compartir, impulsemos el desarrollo sustentable en todas las regiones, en mi opinión, es la única forma de conseguir el bienestar social.

Una versión resumida de este artículo fue publicado el día 9 de Enero

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