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miércoles, 21 de diciembre de 2022

Peligros de un mundo virtual

En estos días nos aquejan problemas como la inflación que disminuye sensiblemente nuestros ingresos y ahora podemos adquirir menos bienes y servicios con el esfuerzo de nuestro trabajo. También seguimos sufriendo de inseguridad muchísimas regiones de nuestro país. La desigualdad económica continúa creciendo en la sociedad mexicana. La generación de conocimiento no está siendo considerada como una actividad prioritaria en este gobierno. Estos y muchos otros problemas los padecemos y parece que no se resolverán en un futuro cercano.
A pesar de esta situación, quiero insistir en que debemos poner atención en otros problemas que a primera vista pueden parecer secundarios, pero que pueden seguir atizando las desigualdades, la polarización de la sociedad y dificultar enormemente la construcción de sociedades equitativas y sustentables.
Este problema es el que las actuales redes sociales en Internet están siendo administradas por empresas privadas que tienen como fin el aumentar los rendimientos monetarios a sus accionistas.
En este sentido, en mi juventud, leí el libro “Para leer al Pato Donald” de Ariel Dorfman y Armand Mattelart, donde se nos alertaba de cómo desde la infancia mediante, las aparentemente inocentes, películas de Disney se propagaba un estilo de vida consumista y con menosprecio a los valores culturales locales. Notemos que mediante aparentemente inocuos personajes se suprimían los lazos familiares que en Latino América todavía son valorados culturalmente. También promovían las visiones donde el dinero y el valor mercantilista de las cosas, lugares o relaciones son los elementos para aquilatar los beneficios para cada persona. La versión extremadamente simplista de los personajes donde son “buenos” o son “malos” propagaba el maniqueísmo que hoy vemos día a día en las mañanas. Estos son entre otros elementos propagandísticos de la cultura consumista y polarizante nos permea actualmente y evita construir el bienestar social. 
La situación actual con el uso masivo de las redes sociales donde la información que vemos es seleccionada por algoritmos para maximizar nuestro tiempo en ellas, me recuerda al libro de Farenheit 451 de Ray Bradbury donde la “Familia” era más importante que la familia. Me parece que debo aclarar esta frase que parece sin sentido. En el libro, la “Familia” la constituían entes virtuales que aparecen en las pantallas de todas las casas y que conversan con las personas reales construyendo un mundo virtual, inexistente en el entorno físico y natural. Estas personas virtuales, conversaban diariamente con las personas reales y les preguntaban sobre sus actividades cotidianas; conversaciones muy parecidas a las actuales del ChatGPT. Esta “Familia” virtual, entre comillas y mayúsculas, para Mildred, la esposa del protagonista del libro, era más importante que la familia real, que su propio esposo Guy Montag el bombero que quemaba libros. La construcción de lo relevante en el entorno virtual de Mildred lo definía precisamente la “Familia”, como hoy nuestros entornos están construidos por algunas redes sociales.

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Con estas alegorías quiero ilustrar que las acciones de los entramados socioeconómicos por parte de quienes buscan beneficios individuales a toda costa pasan por fases similares periódicamente. Estas fases fueron visualizadas por personas hace algunos años, pero cada vez se parecen más a lo que vivimos en la actualidad. No solo Mattelart, Dorfman y Bradbury entrevieron estas formas, ha habido muchas personas que nos han alertado sobre estas situaciones, pero hoy solo los uso como ejemplos.
Hoy se le pide a las películas de Disney, la inclusión, la supresión de comportamientos estereotipados, entre otras características; pero el entretenimiento se ha extendido y, por ejemplo, los estereotipos abundan en los videojuegos. En muchos aspectos de nuestra vida esto continua y debemos estar alertas de este tipo de manipulaciones en el entretenimiento.
También en la información desplegada en las redes sociales se han observado manipulaciones que utiliza nuestras debilidades para mantener nuestra atención y sesgar nuestra opinión sobre múltiples temas. Por ejemplo podemos ver las películas Nada es privado o Dilema Social donde se ilustra con mayor detalle lo que menciono.
El pensar que las redes sociales son el medio más importante para informarnos o comunicarnos con otras personas puede ser precisamente el causante de no entender a quienes comparten nuestros entornos y mucho menos podamos construir sociedades con bienestar social.
La facilidad con la que encontramos información aparentemente relevante a nuestros intereses indica que se nos brinda lo que está más cerca de lo que pensamos, alineándonos cada vez más con pensamientos únicos que evitan la diversidad.
Las manipulaciones de la información por Facebook en las elecciones de algunos países, la desinformación propagada en Twitter, la expulsión de periodistas contrarios a las políticas de censura de Elon Musk, entre otras acciones nos muestran que sus fines pueden no ser los más convenientes para nosotros o para otras personas. Estas redes administradas por organizaciones lucrativas buscan maximizar las ganancias.
Debemos reflexionar sobre nuestro papel en las redes sociales y ser críticos de la información que recibimos y compartimos. Sé que no es fácil apartarse y ser ermitaño digital, pero es esencial que nuestra participación la hagamos con conciencia de nuestros actos y alertemos a la niñez y juventud sobre su uso, así como alertábamos a la actual juventud sobre el maniqueísmo del entretenimiento tipo disneylandia.  

Este artículo fue publicado el día 21 de deciembre en el periódico la Unión de Morelos.

miércoles, 7 de diciembre de 2022

Participación activa en plataformas de redes sociales

Una de las actividades que impulsaron los confinamientos como respuesta a la pandemia de la Covid-19 fue la participación en las redes sociales digitales. Las cuarentenas incrementaron la participación de las personas en las redes y el uso de los servicios de telecomunicación se incrementaron en muchas partes del mundo. 
Tenemos ya varias semanas escribiendo sobre la participación en diferentes redes sociales y justamente la semana pasada la Gaceta de la UNAM le dedica varios artículos a reflexionar sobre cómo la participación en estas redes sociales ha adquirido un papel relevante en la vida de muchas personas, en particular de la juventud. Tanto que en ocasiones se considera una actividad fundamental para ser considerado estar vivo en los entornos sociales. La necesidad de manifestarse en estas redes redunda en la convivencia con nuestros grupos de la familia, escuela, trabajo, etc. Al no participar en ellas, seremos excluidos de los grupos de amistades, familiares, trabajo de esparcimiento. 
Por estas razones, cada vez más personas usan plataformas de redes sociales y desde mi punto de vista es importante nuestra participación en ellas. 
Entre las más usadas encontramos a Facebook (FB), Twitter, TikTok, Instagram y WhatsApp, todas ellas son plataformas diseñadas, codificadas y operadas por empresas que desean pasemos el mayor tiempo posible en ellas. Esta situación implica que no sabemos exactamente cómo operan, o cómo filtran la información que recibimos, o cómo es usada la información que observan de nuestra conducta mientras las usamos. Dije que observan, porque eso hacen, observan lo que leemos o vemos en detalle para luego usarlo tanto para mostrar contenido como para vender nuestras preferencias.
Ya se ha dicho hasta el cansancio, estas plataformas no son gratis, usan la información de nuestras acciones y no siempre la forma en la que es usada nos conviene. No es fortuito el que FB haya comprado Instagram y WhatsApp hace apenas hace una década y con ello haya incrementado enormemente sus ganancias. 
Desde nuestra conveniencia, debemos considerar que estas plataformas pueden cerrar y nuestra información, la información de nuestros recuerdos o nuestras actividades desaparecería. Podemos pensar que pasaría si FB finaliza sus actividades o deja de brindar el servicio de microbloging o de posteo de fotos, recordemos que estas compañías operan para rendir beneficios económicos a sus accionistas. Esto está pasando en Twitter y ya pasó en otras redes sociales que dejaron de brindar servicios. Algunos proyectos de redes sociales han cerrado, por ejemplo Friendster surge en 2002 para compartir eventos y bandas musicales llegando a más de un millón de usuarios, pero cerró en 2015. Otro ejemplo fue Google+ que nació en 2011 como competidor declarado a FB y fue cerrado en abril de 2019.
En esta línea de pensamientos podríamos preguntar: ¿Qué pasaría si WhatsApp deja de operar?, el sistema de comunicación familiar o de negocios más usado en México. Las actividades de muchas personas se trastocaría y también la de algunas compañías, por ejemplo algunos bancos. ¿Qué pasa si cierra FB, pues las fotografías que se guarda en FB desaparecerían y quienes guardan ahí sus recuerdos los verían desvanecer.
 
Social media platforms


Quizás hemos sido indiferentes al permitir que las plataformas sociales estén en manos de empresas lucrativas sin reglas claras. Una opción es buscar la reglamentación del funcionamiento de esas plataformas y exigir que las autoridades las regulen. Desde mi perspectiva esta opción es en parte pasiva y estaríamos a merced de que se regulara de una forma favorable para la población. En cambio, el asumir que nuestras acciones y actividades en las diversas plataformas sociales involucra un costo podríamos hacer contribuciones de manera comunitaria para financiar plataformas sociales alternas.
Por ejemplo, tenemos el caso de la TV y la radio donde en algunos lugares coexisten alternativas privadas con ejercicios más cercanos a las comunidades. En algunos países existe un sistema público de televisión que, en algunos casos es manejado por el gobierno (BBC) y en otros por asociaciones civiles (PBS). Los primeros se financian mediante los impuestos y los segundos mediante campañas de donativos tanto de personas como de corporaciones. 
Para esta última opción también existen redes sociales alternativas. La semana pasada informaba sobre las variadas opciones que ofrece el Fediverso, donde hay plataformas que podemos financiar con pequeñas aportaciones las personas que las usemos. De esta manera, podemos asegurarnos de su funcionamiento sin necesidad de que su comportamiento obedezca a intereses meramente comerciales.
Hay múltiples ventajas de fomentar estas alternativas de código abierto y administración desde las raíces de la sociedad para nuestra participación en plataformas de redes sociales. Por supuesto también hay limitaciones en cuanto a su limitado uso, pero podemos fomentar su adopción en nuestros entornos cercamos, como algunas personas hemos hecho con el uso de Signal, alternativa a WhatsApp, y ya contamos con interacción mediante otro aplicación de comunicación instantánea.
Recordemos las opciones las podemos conformar desde nuestros entornos para disminuir la influencia de intereses que quizá no sean los nuestros. De esta manera, nuestra participación podría ser activa desde la conformación de las plataformas de redes sociales y no meramente de uso pasivo.


Una versión previa de este artículo fue publicada el día 7 de diciembre en el periódico la Unión de Morelos.

miércoles, 1 de mayo de 2013

Los medios sociales y la ciencia

En la actualidad ha surgido un nuevo concepto el de medios sociales (social media) que se refiere a una moderna forma de relacionarnos mediante la creación, el intercambio o la distribución de información e ideas usando las telecomunicaciones o redes virtuales. De todos es conocidos que fundamentalmente los jóvenes tienen una gran afinidad a participar en actividades sociales a través de los medios de telecomunicación. Las empresas están buscando ansiosamente usar estas nuevas posibilidades para promover sus productos o servicios. Los gobiernos también han entendido estas nuevas formas de relación con la sociedad y como ejemplo podemos citar al gobierno del estado de Morelos que usa el Facebook y el Twitter.
Sobre este tema el día de hoy ha sido motivado por un artículo aparecido recientemente en la prestigiada revista Plos Biology donde se analizan las posibilidades que hoy en día ofrecen los medios sociales para los científicos y de hecho para la ciencia. Al reflexionar rápidamente sobre este punto observamos que la sociedad en general es la que se podría ver más beneficiada si los científicos usaran de una mejor forma estas nuevas herramientas de relación y comunicaran eficientemente sus hallazgos a la sociedad.

Bik HM, Goldstein MC (2013) An Introduction to Social Media for Scientists. PLoS Biol 11(4): e1001535. doi:10.1371/journal.pbio.1001535

Los medios sociales ofrecen una poderosa herramienta para que los científicos manifiesten su voz ante problemas cotidianos y posibilita que sean escuchados por la sociedad. De esta manera los científicos pueden compartir las ligas a sus artículos de investigación, publicitar sus pensamientos, opiniones o reuniones científicas donde se abordan diferentes temas, también publicitar oportunidades de trabajo, llamar la atención para obras de divulgación científica. Esto es realmente importante para la sociedad, ya que la forma actual de localizar información es usando algún buscador en Internet, como google o yahoo. De esta manera, existen indicadores que sugieren que la visibilidad pública y conversaciones constructivas en los medios sociales de las redes beneficia a los científicos e impacta a la investigación en un número creciente de maneras.
De hecho el uso de estas herramientas puede extender y transformar la percepción de la ciencia en la sociedad y provocar su apropiación de una forma más natural y rápida.
Las principales herramientas que están a nuestra disposición son las bitácoras o blogs que son una forma de tener presencia de largo tiempo al permitir publicar opiniones por escrito con una longitud variable y con capacidad del uso de multimedia; para este fin, las herramientas más populares son Wordpress y Blogger que permiten, de una forma gráfica y sencilla, la construcción de documentos electrónicos o digitales. El esfuerzo que se requiere para hacer una audiencia es arduo y el compromiso de ofrecer información periódica implica una inversión considerable de tiempo, pero los beneficios sociales son motivadores.
El incluir en los blogs o en las páginas de los científicos el servicio de RRS es una forma interesante de posibilitar su exploración; ya que esta herramienta permite agregar la páginas a las listas personalizadas de lectura.
Otra de las formas de medios sociales a explorar como científico es el Twitter que es un sitio que alberga una de las redes sociales más grandes y que permite compartir mensajes de no más de 140 caracteres. Twitter es muy útil para establecer conversaciones y emitir opiniones en el momento, digamos de instantánea actualidad al generar corrientes de noticias personalizadas y construir y mantener comunidades en la Internet prácticamente al instante. En Twitter mediante etiquetas (hashtags) una frase puede ser marcada para posibilitar su permanencia por algún tiempo mayor y agruparla en una serie de comentarios. Por ejemplo, las frases que se relacionan con propuestas o ideas para propiciar un desarrollo sustentable para México pueden ser marcadas con la etiqueta #MexicoSustentable, este etiquetado ayuda a Twitter a listar las tendencias en los comentarios. Claramente, la lista de las tendencias puede ser un indicador del impacto de una idea o comentario lanzado en forma de tuit. Un buen amigo científico tuitero sentencia “si tu lista de Twitter no te enoja tres veces al día no es suficientemente diversa”
No podemos terminar este comentario sin mencionar a Facebook el sitio más ampliamente utilizado en la actualidad en las redes sociales. A pesar de este hecho hay opiniones divididas entre los científicos sobre los beneficios del uso de este medio social. Muchos usan Facebook definiendo un perfil público para poder alcanzar a una audiencia diferente a la de Twitter o blogs fundamentalmente mediante fotos o videos y comentarios más personales y no tan amplios como en los blogs. Otro grupo de científicos usan Facebook solamente con fines personales y menosprecia su valor.
Por cuestiones de espacio no menciono otras formas de medios sociales en Internet, pero estoy convencido que son una herramienta indispensable para los científicos del futuro y necesitamos combatir los prejuicios que han generado. Es más, ahora se han definido indicadores que miden la mención o la discusión de artículos científicos en los medios sociales (Twitter, Facebook, blogs, etc.) y estos nos dan cuenta de posibles impactos diferentes a los estrictamente académicos.
Por supuesto lo que aquí mencionamos también es válido para cualquier otra actividad humana diferente a la ciencia.
Para terminar insisto, en mi opinión, es importante que la sociedad exija que los científicos utilicen estos medios para opinar y compartir sus hallazgos y por lo tanto que atienda a estas opiniones. De esta manera la sociedad estará promoviendo el camino hacia la apropiación del conocimiento.
Una versión resumida de este artículo fue publicado el día 1 de mayo