miércoles, 1 de julio de 2020

La inequidad cobra más muertes por COVID19

La semana pasada un joven muy querido me compartió la información de que el COVID-19 ataca más ferozmente a las personas que menos tienen. Para sustentar este hecho en nuestro país, me mostraba la estadística de que las personas con menores posibilidades de educación escolar mueren más por COVID-19 que las que tuvieron la oportunidad de acceder a una mayor escolaridad. Me comentaba indignado que del orden del 13% de de las muertes por COVID-19 en nuestro país eran de personas con educación superior y que por lo tanto, el resto de las personas que han muerto no habían tenido la oportunidad de alcanzar esa escolaridad. Le explicaba que esta diferencia todavía es más lacerante cuando observamos que el 20% de la población mexicana alcanza a terminar la educación superior. Es decir, de la proporción de personas con escolaridad de educación superior mueren menos que de las personas que no alcanzaron este nivel de escolaridad. Además recordemos que a mayor escolaridad los ingresos son mayores. Esto indica que muy lamentablemente la muerte por COVID-19 sucede en un mayor porcentaje en los segmentos de la población que menos tienen. 
En este mismo tenor, el lunes leí un artículo de Jeffrey D. Sachs sobre cómo las inequidades socavan la cohesión social, erosiona la confianza pública y profundiza la polarización política. Esta situación de desconfianza y de división afecta negativamente la capacidad de los gobiernos para responder a las crisis y, en particular, dificulta contender eficazmente contra un problema global como el COVID-19. En su opinión, esto explica por qué Estados Unidos, Brasil y México, hoy, representan casi la mitad de las muertes reportadas en el mundo desde el comienzo de la pandemia. Sin embargo, Sachs hace notar que la inequidad no es determinante para los desenlaces fatales y menciona el caso de China, donde la desigualdad es importante, y contuvo la epidemia con rigurosas políticas de control y pruebas masivas logrando controlar más eficazmente la epidemia. Claramente, esta política del gobierno central chino y de las correspondientes autoridades locales contrasta con las erráticas y deficientes medidas que se implementan en nuestro país, donde se manipulan los datos para mostrar avances que no son claros. En estos líneas hemos reconocido los avances, pero también indicamos las posibles malinterpretaciones de los datos abiertos de la Secretaria de Salud del gobierno federal mexicano. Esto no solo sucede en México, en estos momentos, somos testigos de que en muchos países lo que sucede muestra los enormes costos de la desigualdad masiva: gobernanza inepta, desconfianza social y una enorme población de personas vulnerables incapaces de protegerse de los daños que nos afectan. 
Aquí tengo que señalar otro punto que muestra la desconfianza social. En Facebook y otras redes sociales circulan infinidad de noticias falsas y para contrarrestarlas el esfuerzo de la comunidad que las detecta es mayúsculo, en particular la comunidad científica dedica esfuerzo a luchar contra las noticias falsas. En las mismas redes circulan estas aclaraciones evidenciando la falsedad de esas noticias. Déjenme mencionar un ejemplo: circulan videos que argumentan que los termómetros de no contacto pueden dañarnos. Sí, esos que pueden ser usados en los mercados, supermercados o las oficinas o las industria, en muchos lugares para detectar fiebre. Enfatizo, es totalmente falso que puedan hacernos daño. En el laboratorio que tenemos en el IER-UNAM trabajamos con cámaras de infrarojo que pueden medir la temperatura de objetos o personas sin tener un contacto directo con lo que miden y son muy similares a esos termómetros de infarrojo. Estos aparatos, las cámaras y los termómetros, lo que hacen es detectar la ondas electromagnéticas que emitimos todos los cuerpos vivos e inanimados por el hecho de presentar una temperatura. Es decir, estos aparatos no emiten sino que reciben lo que enviamos al ambiente en cada momento. Una de las leyes de la naturaleza nos dice que todo cuerpo con una temperatura arriba del cero absoluto emite ondas electromagnéticas (para satisfacer las inquietudes sugiero buscar en línea Ley de Wien, Ley de Planck y Ley de Stefan-Boltzmann). Por lo tanto, concluyo que ese termómetro no emite solo detecta, es como nuestros ojos al captar la luz que emiten o reflejan los objetos y vemos, y por lo tanto, no nos hace algo y no puede causarnos daños. Por esta razón, me pregunto: ¿qué gana o qué beneficio obtiene la persona que alimenta la desconfianza elaborando esos videos, escritos, infografías, etc.? La verdad, no entiendo el proceder de los generadores de desconfianza y noticias falsas, pero son evidencia de una sociedad sin conocimiento y con profundas desconfianzas que llevan a creer en esas noticias falsas. Regresando a la epidemia de COVID-19 es alarmante que las inequidades generen mayores desigualdades y los que menos tienen más sufren. 
De aquí, nuevamente, invito a la corresponsabilidad de todas las personas, y más de las que si podemos, #QuédateEnCasa, que es la mejor opción, difundamos el #UsarBienElCubrebocas, y enfaticemos que el #MeCuidoParaCuidarte. Los que hemos tenido privilegios debemos cuidar de quienes no los han tenido y promover que los tengan, a eso se le llama buscar el bienestar social. 

Una versión previa de este artículo fue publicada el día 1 de Julio en el periódico la Unión de Morelos.

miércoles, 24 de junio de 2020

La corresponsabilidad para evitar los contagios COVID-19

Ante los avisos contradictorios o no específicos de las diferentes autoridades en los diferentes órdenes de gobierno la ciudadanía puede tener más incertidumbres que certezas para definir su proceder y contender con la epidemia del COVID19. Me parece que debo aclarar la afirmación anterior. La forma de pasar de una Jornada Nacional de Sana Distancia a un sistema de semáforo donde la responsabilidad pasa del nivel federal al Estatal no permeó a la población. Así, si en alguna región del país estamos en semáforo rojo, es claro que solo debe haber actividades económicas esenciales y todas las demás deben estar suspendidas. Sin embargo, a falta de definición en el nivel estatal, algunos municipios pueden optar por reaperturas responsabilizando a la población, como es el caso de Cuautla y Cuernavaca. En estos lugares, las autoridades locales transfieren la responsabilidad del cuidado de los contagios a la población. En particular, el presidente municipal de Cuernavaca anunció que se pretende una reapertura gradual, segura y responsable de las actividades socioeconómicas en la ciudad. Específicamente, anunció que a partir de lunes se abrían los mercados, comercios, talleres y sin contacto con usuarios, que este miércoles podrían abrir los cines y teatros, así como otros giros relacionados con alimentos, hoteles y centros comerciales. Aunque reitera que es una apertura gradual, no aprecio en los comunicados el detalle de las medidas de gradualidad. Tampoco puedo visualizar la amplia difusión de las medidas de protección que la población de la ciudad debe adoptar. En mi opinión, los datos con los que contamos actualmente no justifican una reapertura en este momento. Para fundamentar este dicho, voy a utilizar los datos abiertos de la Secretaría de Salud para la ciudad de Cuernavaca, en mi opinión, sus datos muestran claramente lo que deseo ilustrar en cuanto a interpretación de datos.

Gráfica de datos de la epidemia COVID-19 para la ciudad de Cuernavaca, fuente datos abiertos Secretaría de Salud, México

  Como se puede ver en la figura anexa a este documento donde se grafican los casos nuevos en los últimos 7 días contra los casos confirmados estamos nuevamente en una fase de crecimiento exponencial. Este tipo de gráficas indican observacionalmente la evolución de la epidemia. La gráfica no es el resultado de un modelo epidemiológico, sino solamente es la presentación de los datos en una forma que nos permiten una fácil interpretación, y la calidad de la información que la gráfica nos brinda depende solamente de la calidad de los datos. Así, sin cuestionar la calidad de los datos abiertos de la Secretaría de Salud Federal, que pueden estar subrepresentando la epidemia; pero de ninguna forma podemos decir que la sobreestima, analicemos la gráfica. Primero, quiero comentar que este tipo de análisis ya lo he detallado en las opiniones vertidas en estos textos en abril y mayo; en ellas explicaba y comparaba la información del país con otros países y enfatizaba que mientras la curva sea creciente la epidemia crece. En ese entonces comentaba que el #QuédateEnCasa estaba funcionando. En esta ocasión quiero enfatizar que cuando aparece un gancho hacia abajo claramente se está observando una etapa de disminución de la epidemia. Por ejemplo los invito a visitar la página que configuró Héctor Cortés donde presenta este tipo de páginas para los diferentes estados de la República Mexicana o la página de Aatish Bhatia donde podemos ver las trayectorias de diferentes países. En este tipo de gráficas no basta un aplanamiento es necesario observar un descenso para concluir que la epidemia está disminuyendo significativamente. Por esta razón, al ver nuevamente la gráfica, puedo decir que al final del mes de Mayo se observaba una disminución en la epidemia en Cuernavaca, sin embargo, todavía no era definitivo ese comportamiento hacia la de extinción de la epidemia. En la gráfica observamos también que la semana pasada hubo un comportamiento hacia la disminución, pero en los últimos dos días el cambio muestra un crecimiento significativo e indica que estamos regresando a fases de crecimiento exponencial que no mostrábamos desde el mes de abril. Esta situación puede deberse a que la mayoría de la población ya no puede continuar en aislamiento físico, esta situación es un llamado a la conciencia de toda la sociedad. En mi opinión, en este momento es cuando la comunicación efectiva y contundente sobre los cuidados a seguir para disminuir al máximo los riesgos de contagio debe darse en todas las formas posibles. Desde mi punto de vista, dada la evolución de los datos en Cuernavaca, la apertura en este momento no es adecuada, pero puedo entender que la situación económica de sectores amplios de la población no permita continuar con el aislamiento físico. Así que, insisto este momento es cuando debemos enfatizar las medidas de prevención del contagio diferentes al aislamiento. Aunque la medida más efectiva es el #QuédateEnCasa, debemos difundir el #UsarBienElCubrebocas, muchas personas lo usan mal y no tienen el cuidado de mantenerlo adecuadamente, #MantenerSanaDistancia evitando los lugares concurridos, en lo posible evitar las reuniones grupales y fomentar en todo momento, el #MeCuidoParaCuidarte, usar cubrebocas o caretas no es una actitud de desconfianza, sino una actitud de no te voy a contagiar. Las autoridades en los diferentes niveles han apelado a la corresponsabilidad de la ciudadanía, es el momento de mostrarla y difundir las mejores acciones para evitar los contagios. 

Una versión previa de este artículo fue publicada el día 24 de Junio en el periódico la Unión de Morelos.

miércoles, 17 de junio de 2020

De música y ductos de combustibles fósiles.

Los ductos de petróleo o gas deberían ser usado para recrearnos con música. Esta frase desconcierta, pero expliquémosla. En estos días de #QuédateEnCasa he tenido la oportunidad de trabajar desde casa dando clases, teniendo reuniones por videoconferencia, haciendo llamadas y disminuyendo los tiempos de trayectos de casa al instituto. Así que me ha permitido hacer algo de exploración en los amplios contenidos de la Internet y me encontré una video que presenta la diversión de un músico tocando su saxofón en la boca de un tubo de un gaseoducto [ liga espero les agrade como a mí ]. La verdad disfruté mucho los cuatro minutos de música. Richard C, el saxofonista, como buen músico conoce de física y los fenómenos de las ondas sonoras, aprovecha el retraso del eco en una forma para generar un diálogo entre él y el ducto, algo que se aprecia y goza, Me imaginé a diferentes artistas musicales haciendo propuestas de acuerdo a su estilo en un futuro donde las fuentes renovables de energía nos provean de la energía para el bienestar social y los ductos se queden para disfrute de las personas en lugar de conducir los hidrocarburos que aportan la energía que hoy usamos, pero que envenenan el ambiente. Estoy de acuerdo con el lector, que inmediatamente pensará, pero si en México parece que vamos en camino contrario hacia acelerar el uso de las fuentes renovables de energía. Hoy enfrentamos la declaración del director de la CFE de que las fuentes renovables son caras porque son intermitentes, nada más falso, las fuentes renovables son más baratas, aunque variables. La diferencia es que en el ámbito de la ingeniería las variaciones pueden ser modeladas, anticipadas y, por lo tanto, contempladas para atender la demanda de energía. Por ejemplo la energía solar varía en el tiempo, pero con modelos de predicción del clima se puede conocer con su posible variación, de esta manera las variaciones se anticipan, lo intermitente no es anticipable y las renovables son variables en ese sentido. Por otro lado, la construcción de una refinería que no va a funcionar más de 20 años, podría ser sustituida por miles de sistemas fotovoltaicos que provean de energía a miles de casas o pequeños negocios e incrementen el bienestar de miles de personas, en lugar de alimentar de combustibles a la insaciable demanda de energía del estilo consumista irracional actual. Esta demanda irracional de la energía puede ser mostrada dado que hoy en día el país que más energía per cápita usa es Estados Unidos (E.U.) y cuando consideramos la productividad energética de ese país es menor a la productividad energética de diferentes países europeos. Para ser más claros, con la energía equivalente a un barril de petróleo E.U. produce cerca 8 USD mientras que Alemania y Gran Bretaña producen 11 y 14 USD con la misma cantidad de energía. Es más, la sociedad mexicana, hasta hace dos años, producía cerca de los 11 USD con el mismo barril de petróleo. En síntesis, podemos decir que en promedio somos, los mexicanos, menos gastadores de energía que los E.U. Sin embargo, no debemos echar las campanas al vuelo, ya que esto es en promedio y sabemos que el problema real en nuestro país es la pésima distribución de la riqueza que tenemos. En considerar a la desigualdad como un lastre de la sociedad mexicana coincidimos con el actual gobierno. La desigualdad es un hecho que debemos combatir y los esfuerzos, no solo del gobierno, sino de la sociedad mexicana deben conducir a disminuir estas lacerantes diferencias. Hoy ante la crisis ocasionada por el COVID-19, los sectores del gobierno actual que consideran a las fuentes renovables como una herramienta para combatir la pobreza de los que menos tienen deben salir y promover su uso. Amplios sectores de la sociedad se les unirán y fomentando la colaboración que es algo que buena falta nos hace podemos transformar realmente a nuestra sociedad. Esta fue la invitación que hicieron tanto Federico Vázquez como Camilo Arancibia en esta columna para en conjunto tocar una misma melodía en aras de bienestar social desde el sector ambiental y el científico del actual gobierno, espero estos llamados sean escuchados. Con esto regreso al saxofonista que usa el eco del ducto para desde lo artístico usar la física y generar emociones que nos beneplacen. Así con afán colaborativo en lugar de establecer barreras podemos realmente transformar este país y encaminarnos al bienestar social. 


Este artículo fue publicado el día 17 de Junio en el periódico La Unión de Morelos

miércoles, 3 de junio de 2020

Pensar para un regreso sustentable

A pesar de que en la mayoría del territorio nacional estamos todavía en una fase preocupante de la epidemia COVID-19, debemos empezar a planear el regreso a actividades. Tuvimos más de dos meses para reflexionar sobre las cosas que hacemos y seleccionar cuáles son más importantes que otras, apreciamos las diferencias en las posibilidades que nos ofrece la forma de vivir para diferentes personas. Desde mi punto de vista, la forma en la que vivimos no es adecuada para promover el bienestar social y debemos realizar cambios para transitar hacia la sustentabilidad. Tengo que recordar que en estas líneas cuando escribo sustentabilidad me refiero a un anhelo social donde se producirán bienes y servicios a partir de recursos a un ritmo en el cual no los agotemos y los cambios que produzcamos en el entorno puedan ser procesados de manera natural en un tiempo que no exceda por mucho la vida útil del producto o servicio. Para conseguir este reto es necesario contemplar aspectos sociales, económicos, naturales y organizacionales simultáneamente y con igualdad de relevancia. Desde esta perspectiva, en varias ocasiones he manifestado que la actual forma en la que vivimos implica el agotamiento de los recursos naturales y genera una tremenda desigualdad en la distribución de la riqueza que evita el bienestar social. En particular, he insistido en que la forma actual de nuestro proceder busca obtener beneficios lo más rápidamente posible y que una perspectiva que contemple los beneficios en el largo plazo podría ser más adecuada. Sin embargo, tengo que comentar que en conversaciones que he tenido con colegas, que son especialistas en otras áreas del conocimiento, me he visto impedido de transmitir a cabalidad estas ideas. En el ámbito de la ciencias físicas e ingenierías, es muy claro el concepto de potencia, que implica una división entre el tiempo y, por ende, para incrementar esta potencia se debe considerar tiempos cortos. En cambio el concepto de eficiencia no considera el tiempo explícitamente y, por lo tanto, puede ser más adecuado para analizar los beneficios en el largo plazo. Déjenme tratar de explicar con un ejemplo sencillo. Consideremos que llegamos a una región costera donde abundan las sardinas y que es de fácil extracción. Podemos llegar con maquinaria suficiente para extraer todas las sardinas y enlatarlas y venderlas de inmediato, con ello obtendrías ganancias de inmediato. Esto sería actuar buscando maximizar la potencia. Sin embargo, podemos tener otro comportamiento, llegar con maquinaria y estudiar el entorno para definir una tasa de extracción de la sardina de tal manera que le demos la oportunidad de reproducirse y mantener el negocio por muchos años, digamos generaciones humanas. Claramente este último comportamiento requeriría de mayor inversión inicial, ya que implica generar conocimiento y diseñar estrategias para el largo plazo; pero evidentemente con una visión de décadas se obtendrían mayores beneficios, la eficiencia sería mayor, aunque la potencia no sería muy alta. Por supuesto, que al definir estrategias en el largo plazo, abriría la oportunidad de generar otros productos o servicios que pudieran aportar beneficios adicionales tanto económicos, como sociales, ambientales y organizacionales. Esto último se acerca más a la sustentabilidad. Con esta visión, hoy insisto en que una de las acciones que podemos implementar para la reactivación en estos días dentro de la epidemia del COVID-19, es el uso de las fuentes renovables de energía. Claramente, el fomento a las renovables no es suficientes y debemos implementar otras actitudes como consumo local, reciclado, reuso, economía circular, etc. Debo recordar que aunque la entrega de potencia de las fuentes renovables variables de energía no es una de sus virtudes, si lo es la generación sin emisiones de gases de efecto invernadero. Es más recordemos que los costos de estas fuentes renovables se ha abaratado dramáticamente en la última década. A pesar del COVID-19 en el ámbito internacional la generación de electricidad con renovables creció en este año. Los costos de la electricidad generada con las fuentes solares disminuyó en un 47% en el caso de termosolar y en 82% en el caso de fotovoltaicos entre 2010 y 2019. En nuestro país, los amparos para las pruebas de interconexión han sido otorgados y esperemos se puedan poner en marcha las plantas y en caso de haber malos manejos sean atendidos por las autoridades competentes. Mientras es importante que la CFE implante decididamente un plan de modernización de la red de transmisión y distribución para que constituyan una verdadera red inteligente para fomentar las renovables. Esta red debe contar con dispositivos inteligentes que actúen en los diferentes nodos o micronodos de la red y que posean las características de ser “plug and play”, contar con auto-detección de fallas, la adaptabilidad, la autonomía y la cooperatividad, es decir una verdadera red inteligente descentralizada, pero con control autoorganizante. Esto último facilitaría la tarea del CENACE y posibilitará el uso creciente de fuentes renovables variables. Esto último desde el ámbito macro del sistema energético; pero desde el punto de vista individual, nosotros tenemos muchas cosas que reflexionar y actuar en consecuencia. Algunas preguntas: ¿Cuánta energía uso en mi vida cotidiana? comparar la energía que uso en el traslado a los diferentes lugares, ¿si voy en avión, si voy en autobús, si voy en auto, si voy en taxi, si voy en transporte público, si voy en bicicleta, si voy caminando? ¿es necesario ir a la reunión o la puedo tener por teléfono o videoconferencia?¿qué es más sustentable ir al supermercado o comprar en la tiendas del barrio?¿comprar la ropa hecha en otro país o comprar ropa hecha en la ciudad donde vivo? Recordemos, hace algunas décadas no sabíamos que al usar los combustibles fósiles para obtener una inmensa cantidad de energía en un tiempo muy corto íbamos a cambiar la composición de la atmósfera. Hoy en día lo sabemos. Hoy estamos ante la posibilidad de conjuntar los conocimientos científicos con los tradicionales y encontrar las estrategias para construir bienestar social en todos nuestros entornos; pero para ello necesitamos colaborar con las otras personas. Utilicemos nuestros conocimientos para definir estrategias en este regreso que impliquen la construcción de un bienestar de todas las personas y otros seres vivos en nuestros entornos. Una versión previa de este artículo fue publicada el día 3 de Junio en el periódico la Unión de Morelos.