miércoles, 15 de agosto de 2018

Turismo social una propuesta desde la ciencia

En estos días llegó a mis manos un ejemplar de la revista Ciencia y Desarrollo editada desde hace 44 años por el Consejo de Nacional de Ciencia y Tecnología CONACyT. Con ella recordé precisamente los primeros números y la primera suscripción que pagué con el salario que obtuve por haber impartido clases de regularización a compañeros de primer grado cuando estudiaba la secundaria. Recuerdo muy claramente los cuentos de Arthur Clarke y de Isaac Asimov entre otros artículos describiendo las galaxias y estrellas. El dinero que pagué por la suscripción anual (que continué por varios años) fue una de las mejores inversiones de mi vida. La lectura de los artículos de esos números fueron elementos que motivaron mi decisión de estudiar física.
En esta ocasión me sorprendió gratamente la lectura de artículos con un verdadero énfasis en la llamada ciencia útil. En el número de abril y mayo del 2018 que cayó en mis manos pude leer seis artículos sobre el tema de Turismo Social. Estos artículos están enfocados a la península de Yucatán y su lectura me permitió reflexionar sobre los caminos que debemos propiciar para conseguir el bienestar social.
En el primer artículo “Las comunidades: Agentes turísticos clave para salvaguardar el patrimonio cultural” se comenta que: “el sector turístico ha experimentado profundos cambios motivados por la rápida modificación de su entorno social y económico. Las nuevas demandas de los viajeros y turistas, así como el diseño de estrategias para potenciar un turismo sostenible y responsable, han dado lugar a la elaboración de estudios y modelos de gestión turística, como el turismo sostenible o el turismo comunitario.” Con estos hallazgos se detecta que las comunidades están dispuestas a abrir su patrimonio cultural para un uso turístico a cambio de obtener beneficios económicos bajo acuerdos institucionales que también respeten sus formas de vida. La conciliación de los intereses de las comunidades y de los turistas es una tarea de las instituciones actuales y futuras para garantizar la sostenibilidad de la actividad turística y la sustentabilidad de las poblaciones y el entorno natural y cultural.
Otro de los estudios plantea que es necesario “Conocer para cuidar: Una forma de valorar el patrimonio en localidades de Mérida, Yucatán”. En este artículo se plantea una metodología para conocer encaminada a detectar los recursos patrimoniales y garantizar las mejores actuaciones para generar productos turísticos de una forma sustentable. Esta metodología en forma simplificada se puede resumir en 5 pasos: 1. Realizar el inventario de los recursos turísticos con la participación de las personas de la localidad; 2. Determinar el perfil del visitante que actualmente o en el futuro se desea; 3. Evaluar el potencial turístico con miras a obtener retribuciones económicas evitando los desequilibrios entre las dimensiones naturales, económicas, sociales y organizacionales; 4. planificación territorial turística participativa para diseñar el producto turístico que contemple los puntos anteriores; y 5. Finalmente, se diseña el producto turístico con alto valor agregado y miras en el largo plazo.
En esta ocasión quiero comentar un tercer artículo “Turismo alternativo en la Península de Yucatán” que enfatiza la necesidad de evaluar la aptitud natural del territorio como un primer paso para generar información sobre las características naturales del territorio y la interacción con la visita de los turistas. Esto permitirá planear las formas óptimas de su uso para el turismo alternativo de manera sustentable. Para ello es muy importante integrar las dimensiones de la sustentabilidad: Naturaleza, Economía, Social y Organizacional con el objetivo de generar las capacidades técnicas y normativas locales necesarias para traducir la riqueza natural en un bienestar social para las comunidades a lo largo de generaciones. El artículo termina comentando que es importante “Reconocer la aptitud natural de la Península de Yucatán para ecoturismo, el turismo de aventura y el turismo rural es, por lo tanto, fundamental para iniciar un proceso estratégico de planificación territorial orientado a generar productos turísticos innovadores y competitivos que contribuyan a impulsar el desarrollo sustentable de las comunidades rurales.”
El sabor de boca que me dejó la lectura de este número de Ciencia y Desarrollo fue muy agradable. Evidentemente esta forma de proponer desarrollo turístico en la península contrasta con la estrategia predominante para la Rivera Maya de los últimos años. Donde se privilegian los aspectos económicos y se menosprecian los sociales y ambientales. Este último causando ya deterioros ambientales y desigualdades sociales.
Desde mi perspectiva la revista muestra una claro ejemplo de investigación desarrollada en el país hacia la construcción de acciones sociales derivadas del conocimiento científico amalgamado con el conocimiento tradicional para propiciar el bienestar social. Acciones como las desarrolladas por el grupo de científicos trabajando en la península de Yucatán con las personas de las comunidades deben ser un ejemplo que imitemos en el resto del país. En particular, en Morelos con cierta vocación turística puede iniciar con estudios de este tipo, donde además incluya aspectos sobre el abasto de la energía por fuentes renovables, dadas sus fortalezas en este sector. A la vez los estudios narrados en la revista son un ejemplo de que la ciencia (natural, exacta o social) es aplicable y útil para resolver la compleja problemática que hoy enfrentamos.

Una versión previa de este artículo fue publicada el día 15 de Agosto en el periódico la Unión de Morelos.

viernes, 3 de agosto de 2018

Mensaje graduacion 2018

Me agrada ver sus caras satisfechas por haber concluido sus estudios de ingeniería en energías renovables, la maestría en ingeniería o el doctorado. Reconozco en sus caras las diferentes facetas de la esperanza por un bienestar futuro; pero al mismo tiempo veo incertidumbre que puede parecer miedo. Esta misma situación la percibo hoy en nuestro México. Después de las elecciones del pasado 1 de julio se han despertado esperanzas e incertidumbres. Lo mismo podemos decir de hoy para ustedes, las bondades de haber concluido con éxito la meta planteada abre esperanzas; pero los cambios siempre insinúan incertezas. Sin embargo, quiero comentar que realmente veo más situaciones prometedoras para ustedes en forma individual y para nuestra sociedad en forma colectiva. Considero su estancia en el IER ha sido fructífera en ámbitos académicos, pero también en aspectos sociales y de convivencia. Los veo más preparados para afrontar situaciones complejas difíciles. Ustedes al igual que todos los que vivimos aquí los sismos del pasado mes de septiembre, hemos sido marcados por la solidaridad ante la adversidad. Las acciones solidarias que pudimos mostrar, seguramente, guiarán nuestras actividades futuras. Con las experiencias que vivimos nos percatamos de un México con dificultades añejas, con una población que no merece vivir en las condiciones de pobreza actuales. También con estas experiencias nos dimos cuenta de que podemos hacer cambios; pero que tienen que contemplar diferentes actores y que no solamente con la tecnología se puede resolver la compleja problemática de nuestro país. Esta inmersión abrupta en una realidad que no percibimos cotidianamente, nos ha permitido reconocer la importancia de considerar los aspectos económicos, sociales, ambientales y organizacionales para proponer soluciones colaborativas. Quizás uno de los aspectos más importantes de estas vivencias fue el mostrarnos las limitaciones que enfrentamos y que nos prepara para poder conjuntar conocimiento científico con el tradicional para vencerlas en el futuro.
Este día celebramos que durante este año cumplieron una meta que se trazaron hace más de dos o cuatro años. Algunos de ustedes llegaron aquí ya como profesionales, buscando especializarse y abrir caminos en ámbitos nuevos construyendo conocimiento para resolver problemas nuevos o ya viejos. Otros llegaron aquí, casi adolescentes, con expectativa inmensas para construir alternativas a la problemática ambiental y social. Espero su estancia aquí en el IER les haya brindado la oportunidad de construir veredas en la dirección que se plantearon y que hoy tengan posibilidades de escoger diferentes caminos con la amplitud que da el conocimiento. Estoy seguro hoy pueden tomar decisiones basadas en el conocimiento construido, asimilado y compartido.
Estoy seguro que en estos instantes pueden recordar momentos agradables y algunos otros tristes, parte de estas vivencias conformarán sus experiencias de vida. Estas vivencias les permitirán transformar los entornos donde se desenvuelvan.
Felicidades a los nuevos doctores recientes maestros y próximos ingenieros en energías renovables. Por supuesto extiendo estas felicitaciones a sus familias que también participaron activamente para que ustedes los estudiantes terminen está etapa.
Solo me resta reiterar que la UNAM es una institución que los albergó por algún tiempo y les abrió opciones, que lamentablemente, no son para la población en su totalidad, que mantiene sus puertas abiertas, especialmente, para ustedes. Recuerden, aquí en el IER siempre tendrán cabida para compartir, discutir y construir realidades que propicien el bienestar social. La comunidad del IER siempre mantendrá sus puertas abiertas para ustedes.

Mensaje leído en la ceremonia de graduación 2018 de los estudiantes de licenciatura, maestría y doctorado del IER-UNAM

miércoles, 1 de agosto de 2018

Sin popote por favor

Hace algunas semanas que se ha lanzado una propaganda para evitar el uso de los popotes plásticos como una alternativa para disminuir la contaminación plástica que estamos ocasionando. Por supuesto, que me parece un esfuerzo que debe apoyarse; pero lo considero insuficiente. Claramente, al no usar los popotes disminuimos la contaminación; pero el resultado es mínimo.
Una alternativa mayúscula sería reciclar todos los artefactos de plásticos que utilizamos; pero esta alternativa no es realmente viable. El problema radica en que la mayoría de los plásticos son muy baratos y con ellos podemos transportar fácilmente objetos, líquidos o productos. Los costos asociados a estas bolsas o estos envases son mínimos y no compiten con los reusables. La opción de reciclaje es importante; pero no es fácil reciclar los plaśticos. Una de las dificultades reside en que hay diversos tipos de plásticos y aunque la mayoría de los productos están clasificados no siempre el reciclado puede ser completo.
En particular, los símbolos triangulares con números que encontramos en la mayoría de los plásticos indican el tipo de plástico y con ello la temperatura y proceso de reciclamiento. En general se identifican siete tipos de ellos y con ello sabemos que una planta recicladora de plásticos completa debe implementar los siete procesos. Claramente, esta situación incrementa la inversión necesaria para establecer una industria recicladora de plásticos. Además, debemos considerar que los costos de transporte de estos plásticos ya usados se incluye generalmente en la parte del reciclado, incrementando con ello su costo. Si verdaderamente el primer usuario le transmite el costo del reciclado a quien desea reciclarlo y no paga por hacer uso de ese plástico que contaminará el entorno de todos nosotros. De esta manera, los costos del primer uso de plásticos desechables no se asocian con estos primeros usuarios sino con los que desean remediar el problema.
Esta última situación dificulta el reciclado, sería diferente si todo usuario de plásticos pagara por el proceso de reciclamiento, esto debe ser incluido en el primer uso.
Sin embargo, debemos ser claros y no pensar solamente en el proceso de remediación de la contaminación. Desde mi perspectiva, lo más importante es evitar esa contaminación. Así, que evitar el uso de plásticos desachables es una de las acciones realmente efectivas para evitar la contaminación plástica que estamos sufriendo.
El verdadero problema es que los productos desechables de plástico -como las bolsas de supermercado, que usamos durante un promedio de 12 minutos, pero puede persistir en el medio ambiente durante medio milenio- son un abuso de las posibilidades tecnológicas que hemos desarrollado. Para mi es claro que durante la mitad del siglo pasado, cuando se desarrolló la tecnología para producir plásticos, no se vislumbraban las posibilidades de ocasionar daños a los ecosistemas con ellos. Hoy estamos en un punto donde se debe considerar que la producción masiva de plástico desechables debería haberse evitado en lugar de promoverse.
Con esta problemática encontré en el bolg de la revista electrónica Scientific American un artículo escrito por Matt Wilkinson donde reflexiona y propone tres acciones para asumir la responsabilidad del uso de los plásticos.
Primero: asumir que las personas somos los responsables del desastre ecológico global causado por los plásticos. Nuestro gran problema con el plástico es el resultado de un marco legal que no contempla asociar los costos de los productos a quienes realmente los usan. Además de que reciclar también es muy difícil en la mayoría de los Estados Unidos y carece de los incentivos adecuados para que funcione bien.
Segundo: Promover discusiones sobre el tema con los miembros de su familia y amigos para tomar conciencia de nuestras decisiones al usar o no los plásticos desechables, como los popotes. Solicitar a nuestros legisladores locales y federales para que respalden las leyes que implanten costos reales a bolsas de plástico y, con ello, se genere una mayor responsabilidad sobre su uso y se promueva la reutilización y el reciclaje.
Tercero: Pensar en grande y en lugar de proponer acciones para reducir en una pequeña fracción el problema de los plásticos desechables, promover cambios en el estilo de vida para asegurarse de que casi todo se reutilice, recicle o composte.
Una mejor alternativa sería promover el modelos de economía circular, donde los desechos se minimizan al planificar cómo los productos pueden reutilizarse o reciclarse desde su mismo diseño y fabricación.
Aunque no es una solución definitiva empecemos ya; y digamos: “sin popote por favor”, “sin bolsa por favor”, “traigo mi recipiente”, etc. Esto será un comienzo para evitar seguir contaminando nuestro entorno para las próximas centurias.


Este artículo fue publicado el día 1 de Agosto en el periódico la Unión de Morelos.

miércoles, 25 de julio de 2018

Sobre los parques de Cuernavaca


En toda comunidad los espacios para la convivencia son de vital importancia. En estos textos he mencionado diversas ciudades con excelentes espacios para convivir y que tienden a encaminarse hacia la sustentabilidad. La ciudad de México tiene muchos de ellos distribuidos en diferentes regiones, aunque en otras su carencia es notoria. En esta ocasión quiero llamar la atención sobre el uno de los espacios que tenemos en Cuernavaca y donde disfruto en cuanto puedo de una caminata relajante y enriquecedora.
Quiero enfatizar que desde mi punto de vista las plazas comerciales no son lugares adecuados para convivir. Estas plazas que recuerdan a los “malls” de vecino país del norte son lugares que no fomentan la convivencia y nos alejan de percibir la naturaleza que hemos relegado por el desarrollo urbano descontrolado que hemos propiciado. Por otra parte, estas plazas fomentan la frustración en las personas que no reciben lo suficiente por su trabajo para adquirir los productos que se ofertan en estas tiendas.
En cambio lugares como Chapultepec o el Parque de Aragón en la ciudad de México fomentan la convivencia entre las personas y la naturaleza, aunque en su mínima expresión, son uno de los ejemplos que muchos conocemos.


En Cuernavaca contamos que muy pocos parques y uno de ellos es realmente emblemático porque está situado en una bellísima cañada con ahuehuetes centenarios. Me refiero al Chapultepec de Cuernavaca. Este lugar lo he disfrutado en diferentes formas desde que me mudé a Cuernavaca hace casi 30 años. Primeramente, lo disfruté con mis hijos pequeños llevándolos a conocer algunos pequeños animales; después lo he apreciado al ejercitarme por las mañanas y hoy lo valoro tremendamente caminando y percibiendo los diferentes usos que se le da dependiendo de la edad de los visitantes. Así en un día normal podemos observar como antes de las 8:00 de la mañana ya hay personas que disfrutan de ejercitarse al correr, trotar o caminar entre la vegetación y el murmullo del correr de las aguas del arrollo que circula por la cañada. En esta época del año, alrededor de las 10:00 podemos observar a centenares de niños y jóvenes ingresando al parque para convivir con su franja etaria y con la vegetación del lugar. A esa misma hora podemos observar también el ingreso de familias con niños menores que miran con alegría el mismo entorno natural y sienten que se introducen en un inmenso bosque en compañía de sus seres más amados.
Desde mi punto de vista, las condiciones en las que se ha mantenido el lugar han sido suficientes para que sea disfrutable; pero podría mejorarse. El año pasado escribía por estos espacios que se estaba adecuando las pista para trotar; hecho que se realizó y quedó bien en la mayoría de los tramos. Hoy podemos observar que se están rehabilitando las zonas que no quedaron perfectas; pero el mantenimiento ha continuado y considero está dentro de lo aceptable. Ante el cambio de administración en el entorno estatal, me permito recomendar que se continúe con el mantenimiento y la mejora de este parque; pero que se evite su privatización como se intentó en los primeros sexenios de este milenio.
Existe otro parque el conocido como Alameda Luis Donaldo Colosio dónde también van familias a pasar un rato; pero no tiene la belleza natural que se ha conseguido a lo largo de décadas en el parque Chapultepec de Cuernavaca.
Es más se tiene la oportunidad de que además de los aspectos naturales del parque Chapultepec pueda convertirse en un verdadero ejemplo del uso de ecotécnias o de fuentes renovables de energía; pero para ello se requiere de proponer un buen plan y de contar con los recursos financieros para conseguirlo. Hoy podemos ver una casa que muestra estos aspectos hacia la sustentabilidad; pero no de forma funcional. Es más existe una planta minihidráulica al final del pequeño lago que no ha podido funcionar por un diseño no adecuado. El parque está sufriendo las malas decisiones de sexenios anteriores; pero hoy la sociedad cuernavasense se merece al menos continuar disfrutando de este parque.
Por supuesto que si se desea contribuir con algún otro espacio para los cuernavasenses sería importante realizar un plan de revitalización del parque Ocampo. He estado en ese parque y realmente lo disfrutan muchas familias. Es más los domingo en la temporada de calor se convierte en un balneario abierto al público que goza verdaderamente las personas del lugar. Sin embargo, se requiere impulsar mayor número de actividades en forma continua para que sea retomado por la sociedad y que el sentimiento de inseguridad, que en ocasiones se percibe, desaparezca. Es un parque menor; pero con posibilidades interesantes que con una inversión moderada podría revitalizar a artistas locales en todas sus facetas. Otro pequeño parque es el de Acapatzingo donde se encuentra el museo de Ciencias, en ese lugar ya existen actividades; pero pueden aumentarse y esperar a que en algunos años los árboles maduren mucho más y sea un verdadero lugar para disfrutar de la primavera.
Tenemos al menos estos parques en la zona metropolitana de Cuernavaca, algunos con vocaciones científicas y ambientales o recinto de biblioteca; pero hace falta uno con vacación artística, este podría ser el nicho de oportunidad para el Ocampo.
Por supuesto, que para que estos parques cumplan completamente su función de integración social se requieren actividades en todos los matices de las actividades de las personas. Sin embargo, provocar inicialmente una vocación específica puede facilitar la consolidación de todos ellos como la tiene el Jardín Borda.

Una versión previa de este artículo fue publicada el día 25 de Julio en el periódico la Unión de Morelos.