miércoles, 16 de mayo de 2018

Algunas ideas para limitar el crecimiento y aumentar el beneficio social

En estos días se pueden apreciar en muchas ciudades mexicanas construcciones de departamentos en lugares donde antes había casas unifamiliares. Por un lado, la densificación de la población puede ser benéfico en el sentido de bajar algunos costos inmediatos. Además de que el costo del terreno donde se construyen estos edificios de departamentos es menor que el costo del terreno para el mismo número de casas habitación unifamiliares en la misma zona. Este simple hecho puede parecer adecuado: disminuir los costos de los terrenos, en este sentido podríamos mencionar otros beneficios. Por ejemplo, ya anteriormente he comentado que con solo 16 m² de sistemas fotovoltaicos se puede proveer de la energía eléctrica para una casa habitación de alto consumo en la mayor parte del territorio mexicano. De esta forma, podríamos calcular el número de pisos que podría tener un edificio de departamentos donde cada uno tuviera 160 m² y que con sistemas fotovoltaicos en el techo de edificio pudieran ser alimentados de energía.
Con este tipo de cálculos podríamos empezar a definir el tamaño de las edificaciones de acuerdo a su uso y a la disponibilidad de recursos. Esto último es muy importante, ya que los recursos naturales son diferentes en diferentes regiones. Por ejemplo, la disponibilidad de agua varía de poblado en poblado, así mientras en Cuernavaca existe una disponibilidad limitada de agua en algunas regiones del sureste mexicano la disponibilidad de agua parece ser mucho mayor. Lo mismo sucedería con la energía, donde en lugares nubosos como Orizaba o Córdoba, Veracruz aumenta el área para que una casa sea autosuficiente en energía con sistemas fotovoltaicos. Sin embargo, al complementarla otras fuentes de energía como la eólica o los combustibles a partir de desechos orgánicos pudiera cambiar las posibilidades de albergar a un mayor número de habitantes por metro cuadrado.
En esta planeación de los tamaños de las edificaciones no solo deben contabilizarse aspectos netamente económicos, sino que debemos contemplar aspectos naturales y de esparcimiento. Recordemos que las zonas verdes, algunas veces llamadas reservas ecológicas, pueden aportar no solo zonas de recreación, sino que también aportan zonas de recarga de los mantos freáticos, zonas donde el aire disminuye su contenido de CO2, etc.
Por supuesto, que si consideramos estos tipos de aspectos y los medimos en el corto plazo pudieran parecer no importantes; pero en el largo plazo, en una visión de varias generaciones, por supuesto que son de lo más relevantes.
El camino que la Ciudad de México tomó en los últimos años de aumentar su densidad poblacional en amplias zonas parece para nada ser sustentable en el largo plazo. La creación de grandes centros comerciales donde la gente va a pasear y sustituye sus antiguos paseos en los parques o en bosque de Chapultepec o de Aragón o de la Marquesa, etc., augura un mayor descontento social. Lo mismo podemos comentar de diferentes paseos en Cuernavaca, los cuernavacenses con mayor edad recuerdan sus diferentes paseos por las cañadas o por guayabos, etc. Todos estos paseos propician un contacto con la naturaleza que hoy casi no tenemos. En cambio, los paseos en las plazas comerciales, desde mi punto de vista, aumentan el descontento social al mostrar lo que no se puede adquirir con los minúsculos salarios que hoy tienen los mexicanos. Esto se observa en que ocupamos uno de los primeros lugares en salarios bajos en el mundo.
Sirva este texto para analizar con puntos de vista diferentes las propuestas que hace diversos candidatos a los puestos de elección en estos días en nuestro país.


Este artículo fue publicado el día 15 de Mayo en la Unión de Morelos.

miércoles, 9 de mayo de 2018

Planear para el futuro

En esta época de elecciones es un momento para tomar decisiones que nos afectarán no solamente tres o seis años, sino posiblemente el resto de nuestras vidas. Mientras los candidatos pueden proponer estrategias que deberán ser desarrolladas en estos cortos periodos de tiempo, las personas debemos pensar en el largo plazo en el momento de tomar decisiones.
La mayoría de las personas planeamos, cuando lo hacemos, con una mira de corto plazo; esta forma de proceder condiciona la solución de problemas complejos que han sido causados por el comportamiento, a lo largo del tiempo, de diversas generaciones. Con una visión de corto plazo los problemas pudieran parecer solucionarse con las estrategias propuestas por la mayoría de los candidatos; pero en el largo plazo los problemas continuarán o incluso se agravarán.
Por ejemplo, para generar empleos se puede solicitar la inversión de una minera y explotar los yacimientos por unos veinte años generando con ello empleos para la población. Tendremos esos empleos por solamente 20 años, cuando hoy en día el empleo de una generación se demanda por unos 45 años. Si aunque no parezca, hoy en día, el periodo de trabajo de una persona comienza alrededor de los 20 años y termina alrededor de los 65. Por supuesto, hace unas cinco décadas este periodo de tiempo se calculaba en unos 30 años. Con este dato podemos inferir que sí hemos sido beneficiados por el conocimiento y nuestra esperanza de vida ha aumentado, la verdad es que, en este sentido, la respuesta es afirmativa; pero ahora tenemos problemas globales mucho muy apremiantes. Regresemos al ejemplo, para una verdadera generación de empleos que promueva el beneficio social debemos contemplar horizontes temporales de al menos tres generaciones y con ello generar bienestar real. Así, para resolver el problema del empleo deberemos pensar en generarlos por más de un siglo para que se beneficien al menos tres generaciones de personas. Con este horizonte estaríamos garantizando el empleo de los nietos que a su vez podrán mantener a sus hijos al menos a la edad de poder obtener frutos con su trabajo.
Con estas ideas en mente resulta totalmente inadecuada la planeación en torno a seis y, menos, tres años. Mientras que la planeación en el corto tiempo se puede realizar con las personas que piensan similarmente, la planeación en el largo plazo requiere de involucrar al mayor número de actores conocedores.
Por esta razón, hace algunos meses comentaba que deberíamos aprender a planear con el que piensa diferente, es decir, la planeación en concordancia con el enemigo. Estoy seguro que solamente al pensar el el futuro lejano los acuerdos puede lograrse y obtener soluciones independientes de las diferencias y por lo tanto para largo plazo. Con ese enfoque se requiere cambiar la estructura de pensamiento y las verdaderas soluciones a los problemas que nos aquejan emergerán. Las diferencias se manifiestan más plenamente en el corto plazo donde los intereses pueden ser divergentes.
Lo que planteo puede ser complicado, ya que, en un país con más de la mitad de su población por debajo de la línea de pobreza que está pensando más en cómo obtener el alimento de mañana que en un futuro incierto, la planeación en el largo plazo parece no ser prioridad. Sin embargo, por más que la situación hoy en día apunta a tener gobernantes que no reconozcan que el conocimiento es lo que puede generar la soluciones a largo plazo; debemos redoblar esfuerzos e iniciar la discusión desde hoy, si desde antes de elegir a nuestros próximos gobernantes, para planear y construir las estructuras organizativas para definir las soluciones basadas tanto en conocimiento científico como tradicional en cada región del país y proponerlas en las elecciones del 2021 y 2024.
Como sociedad debemos planear para el futuro para poder conseguir el beneficio social.

Una versión previa de este artículo fue publicada el día 9 de Mayo

miércoles, 11 de abril de 2018

El interjuego entre talento, azar y éxito

El lunes estaba leyendo el Tweeter y llamó mi atención una referencia a una nota del la BBC Mundo que invitaba a la lectura de su texto mediante la frase “La poderosa y (a menudo) invisible razón por la que gente con poco talento tiene éxito en la vida”. Estoy convencido que parte del éxito de las personas radica en sus habilidades o talentos, por eso decidí guardar el tuit y tomarme tiempo para leerlo con calma. Al leer la nota de Tiffanie Wen encontré interesantes reflexiones producto de simulaciones computacionales, que me recuerdan las simulaciones de muchas partículas que hacemos en física para reproducir los fenómenos en gases, líquidos o sólidos.
Regresando al tema de la relación entre el talento y el éxito, en muchas ocasiones cuando una persona joven desea verse en el futuro como una persona exitosa se le aconseja prepararse para acrecentar sus talentos; pero este consejo ¿le asegura el éxito? La experiencia cotidiana nos indica que no siempre es así; comúnmente observamos que algunas personas con pocas habilidades reciben muchos beneficios y sus recompensas son mucho mayores a otras con mayores talentos. Aunque por supuesto que estas personas exitosas tratan de atribuir su situación a sus habilidades. Un estudio muestra que cuando se invita a reflexionar si hubo causas externas para el éxito (es decir un evento fortuito) en la mayoría de las ocasiones se encuentra. Esta afirmación proviene de estudios de Robert Frank (autor del libro “Success and Luck”). Ante esta situación leí con atención el artículo de Wen y me percaté que comentaba los resultados de una simulación por agentes reportada en uno de los archivos más grande de artículos científicos y de acceso libre http://arxiv.org realizada por un grupo de físicos y economistas italianos. Esta simulación se reportó en febrero de este año y es un típico ejemplo de lo que ahora se conoce como sociofísica o econofísica, donde mediante la definición de algunas reglas sencillas en un juego se simula el comportamiento de un sistema complejo, como el éxito en una sociedad. El juego consiste en definir un conjunto de personas que tienen talentos y habilidades repartidos en una forma normalmente distribuida. Es decir pocas personas tienen muchos talentos o habilidades, pocas personas tienen pocos talentos o habilidades y muchas personas tienen medianos talentos y habilidades. Parece que así es nuestra sociedad donde la mayoría de las personas tienen talentos y habilidades normales. En este juego computacional la realidad se simula mediante los agentes que representan personas con talentos y habilidades repartidas normalmente (para los matemáticos con una distribución gaussiana) que van caminando por la vida inicialmente con una riqueza distribuida equitativamente y repentinamente enfrentan un evento que puede ser afortunado o lamentable. Si es afortunado su riqueza aumenta y si es desafortunado disminuye en ambos casos proporcionalmente a la riqueza que tenían en el paso de tiempo anterior. Con esta sencillas reglas, Pluchino, Rapisarda y Biondo científicos de la Universidad de Catania en Italia, llegan a la conclusión que al final de una vida de trabajo, digamos unos 40 años, una proporción pequeña de la población posee mucha riqueza; en concreto el 20% de la población tiene el 80% de la riqueza. Situación muy parecida a la actual distribución de la riqueza, solo que en nuestro país la desproporción es aun mayor. Otro de los hallazgos interesantes es que el conjunto de personas con mayor riqueza no es el conjunto de personas con mayor talento, sino que personas con mediano talento son las que mayoritariamente tienen más riqueza. La conclusión de este trabajo es que al fomentar políticas que recompensen a los que más éxito han tenido se incrementa la desigualdad. Es importante hacer notar que este tipo de modelos para representar la compleja realidad social, cultural o económica buscan captar la escencia de la problemática; pero difícilmente podrán describir detalladamente situaciones específicas. Esta aclaración la planteo sin en ánimo de demeritar el excelente trabajo, que tiene puntos a discutir y detalles obviados; desde mi perspectiva el desarrollo y análisis de estos modelos nos dan oportunidad de entender las complejas dinámicas que ocurren en la naturaleza o sociedad.
Una de las reflecciones que podemos hacer a la luz de este estudio es que hoy en día la mayoría de las estrategias de fomento a la innovación o a la investigación están basadas en impulsar a los de mayor éxito; sin embargo este estudio implica que se deben revisar estas políticas para considerar el azar e impulsar a los más talentosos para obtener el beneficio social.
Desde mi punto de vista en este caso la desigualdad fue causada por la forma de conceder aleatoriamente más beneficios proporcionales a la riqueza, que ya se tiene con anterioridad, en lugar de obtener beneficios proporcionalmente al talento, este último tiene una distribución normal. Por lo tanto, definamos estrategias para potenciar el talento y esfuerzo de la gente para que obtenga beneficios correspondientes a su esfuerzo.
Con esta discusión quiero plantear las bondades que se tienen al realizar estudios sobre las situaciones sociales mediante la simulación computacional y en general de cualquier fenómeno natural o social para entenderlo y en consecuencia proponer alternativas para contrarestar situaciones que no sean deseables. Los estudios científicos por más teóricos que parezcan aportan conocimiento para tomar decisiones, usemos este conocimiento para propiciar el beneficio social.

Una versión previa de este artículo fue publicada el día 11 de Abril en el periódico la Unión de Morelos.