miércoles, 18 de julio de 2018

Tantas esperanzas y tantos miedos para seis años

Después de las elecciones del pasado 1 de Julio, en nuestro país se han abierto expectativas de cambio con respecto a los últimos 18 años. Estas esperanzas son muchas, ya que la desigualdad en la que vivimos ha sumido en la pobreza a la mayoría de la población en nuestro país. La bonanza que pudo haber ocasionado un precio del barril del petróleo por arriba de los cien dolares durante el sexenio de Vicente Fox se esfumó y solamente produjo que los que tenían más consiguieran más. La guerra sin estrategia que se emprendió durante el sexenio de Felipe Calderón y que se continuo en el de Enrique Peña Nieto ha causado centenas de miles de muertes y una corrupción que ha permeado muchísimos sectores de nuestra sociedad. Lo anterior y muchas otras lamentables situaciones han ocasionado que la mayoría de los electores participaran en las elecciones de este mes y que la mayoría de los que sufragaran lo hicieran por Andrés Manuel López Obrador con la esperanza de propiciar y ser parte de un cambio real en la forma de repartir la riqueza. Tenemos que ser claros, en nuestro país, los indicadores macroeconómicos han sido mantenidos y en algunos casos incrementado durante este milenio; pero los indicadores que reflejan el bienestar social han caído dramáticamente y ahora son verdaderamente de un país subdesarrollado. La apuesta de implementar estrategias para propiciar el beneficio social ha sido comprendida como una alternativa real a la solución de la inseguridad, además, la propuesta de combatir a la corrupción parecen parte de la última opción antes de provocar un estallido social del que nadie parece estar convencido sea conveniente.
Esta situación, ha provocado que se revivan los miedos heredados por la población sometida a la propaganda anticomunista del siglo pasado. En esta época he oído muchísimos comentarios sobre López Obrador muy similares a aquellos que se podían leer en la revista Selecciones desorientando a la población sobre ficticias acciones de los comunistas. La mayoría de las personas de hoy no leyeron esos enajenantes mensajes; pero si escuchan los actuales. Una proporción pequeña, pero influyente de nuestra población, se identifica con el lema de todos podemos ser ricos rápidamente. Esta porción de la población no se ha percatado que este lema necesariamente implica que el incremento de las ganancias de unos cuantos es a costa de disminuir los ingresos de los que solamente tienen su fuerza de trabajo para conseguir sus satisfactores. He mencionado varias veces en esta bitácora que el mayor flujo del dinero genera distribuciones muy desiguales de la riqueza. Desde mi perspectiva, parece más adecuado concebir que si a los vecinos les va bien y a los que viven en otra ciudad también y si los ciudadanos de otros países tiene sus necesidades satisfechas entonces la distribución de la riqueza será menos desigual y propiciará un mayor bienestar social con la consecuente seguridad social.
Hoy, en este mundo globalizado, se puede conseguir si propiciamos que la mayoría de la población genere servicios o productos con valor de intercambio que puedan aportar lo suficiente para satisfacer sus necesidades.
Uno de los aspectos necesarios para conseguir estos productos o servicios es el conocimiento y, ya sabemos, que la ciencia es la herramienta para generar conocimiento. Así la innovación basada en ciencia, en conocimiento, es una de las actividades que debemos propiciar en nuestro país. También los científicos tenemos esperanzas y miedos para este período.
Sabemos que para poder realizar innovación basada en conocimiento, primero tenemos que generar conocimiento de frontera; algunos llaman a esta actividad ciencia básica y la distinguen de la ciencia aplicada. El sector industrial y empresarial en nuestro país ha tratado de priorizar la llamada ciencia aplicada. Desde mi punto de vista, es una división artificial, dado que toda la ciencia es aplicable y, en ese sentido, debemos cultivar todas las facetas de la ciencia para incrementar la posibilidad de generar esos productos o servicios con alto valor de intercambio.
Por esta razón, me parece adecuado la propuesta de incentivar más las labores de científicas en nuestro país. Estoy seguro que si se logra cumplir con la meta de una inversión del 1% en actividades científicas se podrá promover toda la ciencia aplicable (básica, aplicada y desarrollo tecnológico) y generar innovación basada en conocimiento. Esto último requiere de la participación de los diferentes sectores: científico, industrial, sociedad civil y gobierno.
Como todo establecimiento de políticas públicas es necesario evaluar su desempeño, por lo tanto, es importante desarrollar herramientas de evaluación para conocer los impactos que esta actividad científica otorgará a la población mexicana. En este sentido, no basta con contar los artículos científicos, la formación de personal altamente capacitado o los comentarios recibidos en la literatura científica; sino que, además, deberá ser incluida en la evaluación la opinión de la sociedad que participa o usa esta generación de conocimiento. El pasado día 4 de julio apareció un artículo en la revista Nature mencionando una herramienta enfocada a explorar la opinión de la sociedad respecto a proyectos científicos. Este artículo propone que mediante rúbricas se pueden evaluar diferentes impactos del conocimiento científico desarrollado y apoyado por la sociedad misma o los gobiernos o las empresas; estas rúbricas permiten sistematizar la opinión tanto de científicos de otras áreas como de personas no científicas; pero que pueden ser beneficiarias de ese conocimiento nuevo.
Considero, estamos ante la posibilidad de concretar las esperanzas y sobrepasar los miedos para construir un México que propicie el beneficio social de largo plazo. El camino, no será fácil, no considero pueda ser realizado en seis años; pero si todos contribuimos podemos iniciar un verdadero cambio que genere ese bienestar social que merecemos.


Una primera versión de este artículo fue publicada el día 18 de Julio en el periódico La Unión de Morelos.

miércoles, 4 de julio de 2018

Necesitamos propiciar un futuro de bienestar social

Hace doce años durante la jornada electoral, después de ir a votar, esperé ansioso la hora del cierre de casillas y fui de observador a mi casilla para presenciar el conteo. Cuando terminó, vi el vaciado de los resultados en la cartulina y su colocación en un lugar visible, me dirigí a mi casa y me dediqué a consultar la información del PREP. Durante varias horas, observé como la votación que en un principio favorecía a Andrés Manuel López Obrador ser iba convirtiendo en el triunfo de Felipe Calderón Hinojosa. Según comenté posteriormente con Luis Mochán eso lo mismo le pasaba a él. El Dr. Mochán, esa noche, tuvo a bien escribir un programa en computadora para empezar a analizar la información que vertía cada diez minutos el PREP y a pesar de todos sus intentos no pudo mostrar que hubiera fraude. Lo que si pudo concluir es que los mexicanos no sabemos contar e incluso en el conteo de las boletas existe un error y que es del orden del 1%. Como bien recordamos, en el 2006 la diferencia entre López Obrador y Calderón fue menor a ese porcentaje. Esa diferencia alimentó la incredulidad sobre la veracidad del resultado. En esa línea de pensamiento, y dado los resultados de aquella ocasión, algunos considerábamos importante implantar una segunda vuelta en las elecciones para subsanar esos errores y tener una selección de gobernantes por una mayoría. Los científicos conocemos que muchas veces los errores en las mediciones pueden llevar a resultados diferentes, cosa que pudo haber pasado en esas elecciones también.
Hace seis años, me convertí en un verificador de actas y durante varias horas estuve revisando las fotografías que enviaban diferentes personas en una plataforma desarrollada, entre otros, por Víctor Romero, tanto el Dr. Romero como el Dr. Mochán son científicos dedicados a la física que decidieron dedicar parte de su tiempo a investigar si se efectuaba algún fraude en el conteo de las boletas electorales. En el 2012 también tuvimos que concluir que no hubo fraude en el momento del conteo. Los resultados de las cartulinas enviados por fotografía coincidían con los reportados en el PREP; quizá se desarrollen estrategias de compra de votos o alguna otra artimaña; pero no en el conteo de las boletas en las casillas. Enrique Peña Nieto ganó aquella ocasión, pero tampoco consiguió la mayoría y la propaganda sobre el miedo le ganó a la evidencia de que las políticas implantadas este milenio aumentaron la desigualdad, en lugar de disminuirla.
El pasado domingo, la situación fue totalmente diferente, después de ir a votar me dediqué a leer y esperar al cierre de las casillas. No salí a presenciar el conteo de mi casilla, me sentía confiado en el sistema electoral mexicano y en los ciudadanos que cuentan y cuidan que los votos. Al cierre de las casillas, alrededor de las 18:00 hrs. me dediqué a oír la información de TV Azteca al mismo tiempo que escuchaba por Internet a Carmen Aristegui. A las 20:00 hrs. escuché el anuncio del cierre de casillas y el informe de Lorenzo Córdoba sobre la jornada electoral que fue mayoritariamente celebrada con civilidad.
A los pocos minutos, sinceramente, me agradó escuchar que José Antonio Meade se preparaba para dar un mensaje y, mucho más me alegré al escucharlo mencionar que las tendencias no lo favorecían y que los datos, disponibles para él, indicaban que Andrés Manuel López Obrador tenía una ventaja incuestionable. Posteriormente, escuche diversas encuestas realizadas por diferentes compañías; pero estas últimas fueron irrelevantes, ¡ya uno de los contendientes había reconocido su derrota! Como todos saben a los pocos minutos, Ricardo Anaya hizo lo propio y reconoció el triunfo de López Obrador. Así para sorpresa de muchos los que no fueron seleccionados por la mayoría de los que participaron en las votaciones reconocían este hecho y anunciaron a López Obrador como el virtual presidente electo. También tenemos que reconocer que López Obrador no emitió ningun comunicado público hasta después de las 23:00 hrs. cuando ya se había dado a conocer el resultado por el INE.
Es claro que estos acontecimientos son una muestra de civilidad, pero estas elecciones en esencia son totalmente diferentes a las situaciones del pasado, dado que los márgenes en la diferencia de los votos a favor o en contra en las elecciones del 2018 son totalmente diferentes comparados con las elecciones del 2006 o del 2012. En este año más del 50% de los votantes seleccionamos a Andrés Manuel como nuestro futuro presidente, mayoría totalmente indiscutible en comparación con cualquier votación en este milenio en nuestro país.
Por primera vez, en la historia tendremos un gobierno de la llamada izquierda que pretenderá distribuir de una forma más equitativa la riqueza en nuestro país. Claramente los gobiernos del PRI y del PAN han conseguido que los parámetros macro-económicos sean estables; pero debemos reconocer que han fracasado rotundamente en propiciar el bienestar social en nuestro pais. Hoy, por ejemplo, tenemos un producto interno bruto per cápita dentro del rango de país desarrollado, pero indicadores lacerantes en términos de desigualdades, por ejemplo un coeficiente GINI en la medianía del total de países. Esto último predice que la seguridad en una sociedad con ese GINI no puede ser garantizada.
En estas páginas he mencionado muchas veces que tenemos que construir entre todos y para todos; no dejemos pasar la oportunidad que nos otorga una visión y actuar diferente; tomemos la acción en nuestras manos y actuemos.
En mi opinión, requerimos trabajar conjuntamente para definir y propiciar un futuro de nuestra sociedad que se sustente el respeto al ambiente, que propicie la equidad, que logremos que todas las personas con su trabajo generen productos o servicios con valor de intercambio que le permita disfrutar de un bienestar social.

Una versión previa de este artículo fue publicado el día 4 de Julio en el periódico La Unión de Morelos.

miércoles, 27 de junio de 2018

Fútbol en tiempo de elecciones


En estos días podemos observar comportamiento diferentes en nuestra sociedad. Ante la televisión durante los juegos de fútbol en el mundial de Rusia 2018, vemos reunidos bajo una causa común a muchísimas personas: impulsando a los 11 jugadores para que consigan el triunfo. Este artículo precisamente sale a la luz unas horas antes del partido de México contra Suecia, cuyo resultado definirá si el equipo mexicano pasa a la siguiente ronda. Quizás algún lector, al ver estas líneas, ya conozca el resultado; pero algún otro madrugador no lo sabrá y todavía tendrá la incertidumbre de si el equipo mexicano logra pasar a los cuartos de final. Durante estas últimas dos semanas la atención sobre la copa del mundo del fútbol ha sido fomentada por la televisión y expectación está en el ambiente.
También con ese tipo de zozobras estamos en este día la mayoría del país, pero en cuestiones de política; ya que no sabemos quiénes ocuparán la presidencia de la República, las sillas en las cámaras de senadores o de los diputados. En algunos estados la incertidumbre incluye los puestos de los diputados locales, los gobernadores y los presidentes municipales.
Sin embargo, estos dos tipos de zozobras son totalmente diferentes en muchísimos sentidos. Claramente, en uno de ellos somos totalmente espectadores y solamente podemos restringirnos a comentar con los cercanos o escuchar la interminables y escolásticas discusiones de los comentaristas en la TV, que enajenan a diestra y siniestra, menospreciando la inteligencia de los que escuchamos. Desde mi punto de vista, algunos medios de comunicación provocan que las personas estén informadas de banalidades y no fomentan la información de conocimiento útil. Estoy seguro que la mayoría de los lectores coincidirá conmigo cuando escribo que la información detallada sobre aspectos de la copa el mundo no aporta utilidad para el bienestar social; pero si es una información que permite socializar.
En cambio en lo referente a las elecciones de nuestros representantes para los poderes ejecutivo y legislativo, sí pudimos haber participado y, de hecho, debimos haber participado provocando un mayor impacto. Debemos reconocer que como sociedad no lo hemos hecho bien, y no hemos conseguido generar opciones que aglutinen a las mayorías en todos los niveles de gobierno. También estoy cierto de que ustedes coincidirán con la afirmación de que: necesitamos divulgar con mayor eficacia el conocimiento útil para resolver las complejas situaciones que enfrentamos hoy, en lugar de propagar información enajenante. Este conocimiento útil requiere mucho mayor detalle de la localidad. Quiero enfatizar que son diversas las situaciones que enfrenamos y no podemos intentar aplicar una solución a la diversidad y particularidad de cada región y, por lo tanto, de cada problemática.
Si bien considero debemos prepararnos mejor para las próximas elecciones promoviendo equipos de trabajo con habilidades probadas para entender la situación y proponer soluciones con indicadores de desempeño; este fin de semana debemos participar en la elección de las personas que conducirán, de alguna forma, nuestro futuro cercano.
Algunas de las opciones para los puestos de elección invitan a no asistir a votar; pero considero realmente importante que si lo hagamos. Desde mi punto de vista, en casi la totalidad de las casilla habrá algún candidato que requiera de nuestro voto para convertirse en un actor que beneficie nuestro entorno.
Por lo anterior, a la vez que mantengo las esperanzas de que el equipo mexicano que participa en la copa del mundo de fútbol obtenga triunfos; invito a que participemos activa y responsablemente en la jornada electoral del domingo 2 de julio. A la vez que recomiendo ir preparando las opciones, desde múltiples perspectivas, para proponer soluciones a la compleja situación que enfrentamos en todos los rincones del país para el futuro cercano y lejano.

Este artículo fue publicado el día 27 de Junio en el periódico La Unión de Morelos.