jueves, 14 de marzo de 2019

Apuntes para discusión sobre el CTI 2019

Mis apuntes para la discusión en el Conversatorio para el análisis del sistema CTI 2019

Participé en: Mesa 8
Las actividades científicas, tecnológicas y de innovación para la solución de los problemas nacionales. Los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS) como eje transversal en el Plan Nacional de Desarrollo (PND) y el Programa Especial de Ciencia, Tecnología e Innovación (PECiTI).

Hoy en día la generación de conocimiento debe contemplarse desde una perspectiva global que incluya los conocimientos desarrollados en el ámbito internacional para resolver la problemática local y global. Así, el sistema científico de una región debe responder a las demandas de los locales en un contexto internacional. Con esta visión, en un esfuerzo internacional por plantear estrategias de largo plazo, se definió la Agenda 2030 que busca monitorizar las políticas públicas hacia la sustentabilidad del planeta mediante la definición de objetivos, metas e indicadores. De esta manera, surge un acuerdo internacional al definir los 17 objetivos del desarrollo sustentable, que en forma sucinta son: (1) acabar con la pobreza, (2) hambre cero, (3) salud y bienestar para todos, (4) educación de calidad, (5) igualdad de género, (6) agua limpia y saneamiento, (7) energía asequible y no contaminante, (8) trabajo digno y crecimiento económico, (9) industria, innovación e infraestructura, (10) reducción de desigualdad, (11) ciudades y comunidades sustentables, (12) producción y consumo responsable, (13) acción por el clima, (14) vida submarina, (15) vida de ecosistemas terrestres, (16) paz, justicia e instituciones sólidas, y (17) alianzas intersectoriales. Estos objetivos contemplan que la sustentabilidad del planeta radica en considerar cuatro dimensiones, que podemos resumir como: Naturaleza, Economía, Sociedad y Organizacional (para recordarlo se puede usar la brújula de la sustentabilidad ver Fig. 1 ), para analizar cualquiera de nuestras actividades (económicas, sociales, políticas o recreacionales) y determinar la huella que dejamos al hacerla. Es importante hacer notar que la dimensión organizacional es muy importante para nuestro país ya que considera el buen gobierno como una dimensión esencial en el análisis y que esta dimensión no se contemplaba en los primeros esfuerzos por definir la sustentabilidad. Con estas bases recientemente, las instituciones dedicadas a la educación superior han reconocido la necesidad de colaborar y se ha formado la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible encabezada por el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey y la Universidad Nacional Autónoma de México que fundamenta, desde el punto de vista científico, las estrategias para brindar soluciones hacia la sustentabilidad.


Figura 1. Brújula de la sustentabilidad que representa las dimensiones de la sustentabilidad y las ligas con los 17 ODS

En el ámbito internacional y nacional se ha reconocido que la investigación en temas de la sustentabilidad global y local representan retos mayúsculos; pero que son muy relevantes para la sociedad en su conjunto y en todas las regiones, ya que aportan conocimiento para la toma de decisiones. Uno de los principales retos para conseguir los Objetivos del Desarrollo Sostenible radica en la definición de las formas de medir el camino hacia su cumplimiento, de aquí que una de las principales tareas para el sector científico sea la determinación de los indicadores idóneos para medir ese tránsito hacia la sustentabilidad. El entrelazamiento de los ODS se observa en que cada uno de ellos está relacionado con las diferentes dimensiones de la sustentabilidad y, por lo tanto, para cumplirlos se requiere de estrategias multidimensionales tanto en aspectos ambientales, económicos, sociales y organizacionales pasando por su implementación en los diferentes niveles: globales, regionales y locales. El seguimiento de la evolución en el cumplimiento de los ODS requiere de un marco de indicadores donde las metodologías científicas son imprescindibles. La ciencia puede fundamentar los procedimientos para monitorizar estos indicadores que deben tanto depender de las características de las regiones como incorporar sus diversidades sociales, ambientales y culturales. La integración entre el conocimiento empírico, desarrollado por personas locales, y el conocimiento científico es necesaria para mejorar el entendimiento de las interrelaciones y sinergias que las estrategias pueden brindar al cumplimiento de los ODS en cada región.

Desde mi perspectiva, debe quedar claro que el sector científico mexicano es profesional y presenta un impacto positivo en la ciencia global; sin embargo los datos indican que el impacto en la sociedad todavía no es el deseable, analicemos algunos datos.


Figura 2. Esquema que representa esquemáticamente que la inversión en ciencia y tecnología correlaciona con la ausencia de pobreza

Primero debemos enmarcar a la ciencia en el contexto social y reconocer que la desigualdad en nuestro país es lacerante, ya que un 43\% de la población está por debajo de la línea de pobreza, que incluso comparado con otros países latinoamericanos es lamentable. Estos datos son más lamentables cuando vemos que el porcentaje del PIB dedicado a actividades científicas correlaciona con la pobreza (ver Fig. 2). Por ejemplo, Brasil y Venezuela reportan un 10\% y 33\% de personas por debajo de la línea de pobreza; mientras que en Corea y Alemania el porcentaje en este rubro es insignificante.


Figura 3. Esquema que representa esquemáticamente que la inversión en ciencia y tecnología correlaciona con el menor número de científicos

Con este simple gráfico de la desigualdad abordemos lo tocante al número de personas dedicadas a actividades científicas, en Brasil y Venezuela se reportan a 2.5 y 9 personas por cada 10 mil habitantes; en cambio Corea y Alemania reportan 71 y 49; mientras que en nuestro país somos solamente 3 personas dedicadas a la ciencia por cada 10 mil habitantes. El porcentaje del PIB dedicado como presupuesto a actividades científicas en estos países es: 2.94\% Alemania, 4.24\% Corea, 1.28\% Brasil, 0.25\% Venezuela y menos del 0.5\% del PIB en nuestro país (ver Fig. 3). Con tan magra inversión en la generación de conocimiento de nuestra sociedad no podemos augurar una intervención positiva en la disminución de la pobreza, así es de esperar que el impacto del sector científico no sea el que deseamos.


Figura 4. Esquema que representa las contribuciones de las universidades, las familias de patentes y el índice h de los artículos de los países que se usan para ilustrar el punto de GII, 2017

Para reforzar mi dicho analicemos otro indicador global: el Índice Global de Innovación que nos coloca en el lugar 31 de 64 países y donde Alemania, Corea y Brasil ocupan los lugares 4, 9 y 28, respectivamente, indicando que requerimos mejorar la actividad en este sector de innovación. Es importante mencionar que este índice de innovación es una combinación de indicadores de ciencia y de desempeño empresarial. Un análisis más detallado señala que los indicadores académicos que componen este índice muestran un mejor desempeño que los indicadores empresariales como podemos ver el lugar que ocupan nuestras universidades y el número $h$ de nuestros artículos impacta mayormente en el índice en comparación con el número de familias de patentes que es un indicador del sector empresarial e industrial (situación que se ilustra en la Fig. 4). Esta situación reclama que haya una mayor participación de la inversión privada en actividades científico tecnológicas con una verdadera vocación innovadora que transforme al sector económico hacia un sector basado en la generación de productos o servicios con alto valor agregado que promoverá el desempeño económico y, dada la actividad económica basada en conocimiento, generará un sesgo al bienestar social.

Estrategias
Con esta información en mente, regresemos a los ODS que contemplan claramente objetivos que hoy estamos convencidos que deben ser abordados en nuestro país: Fin a la pobreza y hambre, asegurar la vida saludable y educación de calidad, combate al cambio climático y la protección al ambiente desde lo local a lo global.

Al observar los 17 ODS podemos notar que se requiere la participación de todas la ciencias y las humanidades para definir las políticas públicas que permitan cumplirlos en forma local y global y, más importante, definir los indicadores específicos correspondientes a cada región que permitan darle seguimiento a estas políticas. Así desde el sector científico, para conseguir los ODS podemos proponer algunas estrategias:

  • Reconocer que la ciencia es una actividad humana que ayuda a la construcción de un mundo sustentable y que la ciencia básica es uno de los principales requerimientos para la innovación tecnológica y social, que conlleva a la actividad económica basada en productos o servicios de alto valor y que puede promover la armonía con el ambiente e inversión en el largo plazo.
  • Incrementar la diversidad en el sector científico consolidando la equidad de género y construyendo un amplio espectro de actores, incluyendo grupos subrepresentados y minorías en el quehacer científico.
  • Fortalecer la educación científica incrementando la divulgación de la ciencia y construyendo talento y entendimiento científico en todos los niveles educativos.
  • Invertir en educación y generación de conocimiento mediante becas para programas científicos fomentando la participación de las minorías sin menoscabo de la excelencia.
  • Incrementar el presupuesto a ciencia, tecnología e innovación al asignar el 1\% PIB para labores científicas y tecnológicas promoviendo la participación activa del sector privado para construir y consolidar la infraestructura científico tecnológica en escuelas, universidades, centros públicos de investigación y sector industrial y empresarial.
  • Promover un sector científico integrado abordando las cuatro dimensiones de la sustentabilidad considerando aspectos sociales, económicos, ambientales y de buen gobierno con perspectivas tanto disciplinarias como fomentando la inter-, multi- y transdisciplina sin olvidar la colaboración local, regional nacional e internacional.

En esta última estrategia, es importante que las minorías y sectores relegados sean incluidos en las políticas de Ciencia Tecnología e Innovación (CTI) y una forma de asegurar esta inclusión es tomar como referencia los ODS y el marco dimensional de la sustentabilidad.

La perspectiva que debemos tomar al abordar estas estrategias es la de teoría de sistemas y con ello debemos considerar la argumentación de Donella Meadows, en "Thinking in Systems" y de Elinor Ostrom en "Understanding Institutional Diversity": referente a que los sistemas e instituciones deben ser evaluados con base en su desempeño y de ser posible por agentes externos; además de mostrar flexibilidad para responder ante situaciones diversas. En este sentido el sector científico también debe estar sujeto a las evaluaciones externas, como lo ha estado, y a contemplar diversidad de organizaciones, disciplinas y por supuesto de opiniones en su seno. De aquí la importancia de concebir un sistema CTI con una amplia diversidad de actores. La construcción de un sistema CTI flexible con diversidad de opinión garantiza involucrar las dimensiones de la sustentabilidad y la selección de soluciones basadas en conocimiento local y global.

Precisamente la generación de conocimiento local debe contribuir al conocimiento global y la ciencia internacional puede contribuir en la construcción de soluciones reales y de largo plazo.

Estas estrategias se pueden ilustrar con ejemplos en el ámbito de las energías renovables que contribuye directamente al ODS 7. Las energías renovables brindan la oportunidad a la población para que ella genere su propia energía y ha sido la ciencia y la tecnología que han contribuido en este aspecto. Hace algunas décadas, por ejemplo, la energía solar fotovoltaica era cara, hoy en día es más barata que la energía producida con combustibles fósiles. Así debemos reconocer y divulgar este hecho. Hoy en día las mujeres están optando por estudios doctorales en ámbitos de las energías renovables y en algunas instituciones ya son la mitad de la matrícula. En aspectos de brindar energía a comunidades es importante consultarlas para que ellas definan las necesidades de acuerdo a las actividades que deseen desarrollar, sean para producir productos o servicios con valor de intercambio o de esparcimiento o de educación. La estrategia para brindar energía renovable de acuerdo al entorno (ambiental, social) debe ser definida por la comunidad misma con participación de científicos, tecnólogos y humanistas que aporten conocimiento verificable.

Objetivos

Con respecto a los objetivos del sector CTI existe la propuesta consensuada en la comunidad académica y plasmada en el documento “Hacia la consolidación y desarrollo de políticas públicas en ciencia, tecnología e innovación” donde se establece que es “prioritario para el sistema de CTI hacer del conocimiento, la tecnología y la innovación, incluida la innovación social, una palanca fundamental para el crecimiento económico sustentable de México, que favorezca el desarrollo humano, posibilite una mayor justicia social, consolide la democracia y la paz, y fortalezca la soberanía nacional”. En este mismo documento se indica que: “La transformación y expansión del Sistema de Ciencia, Tecnología e Innovación en México es un factor crucial para establecer una verdadera sociedad y economía basadas en el conocimiento y en la información, con una visión ética, de compromiso social y sustentable para conseguir el bienestar social.”

Con estas miras es claro que la generación de conocimiento es un eje transversal en el combate a la pobreza, desigualdad y deterioro del ambiente que hoy sufrimos y que la generación de indicadores que monitoricen el avance en los ODS es una de las tareas de las ciencias que manifiestan esta transversalidad.

Tanto las ciencias e ingenierías como las humanidades son actividades que las personas podemos cultivar y disfrutar por igual. Hoy más que en las épocas pasadas, la información tanto científica como tecnológica abre posibilidades muy interesantes para las ciencias sociales y humanidades y su futuro desarrollo y divulgación. La participación de la sociedad en estas actividades puede detonar interacciones entre los profesionales de las ciencias y humanidades con los no profesionales generando efectos sinérgicos en la búsqueda de soluciones a los problemas o diversificando las propias actividades o compartición de visiones. Actualmente, el sistema de educación superior con su enfoque de extensión está contribuyendo en estos aspectos.

La educación superior, basada en la generación de conocimiento, es una inversión social imprescindible; además consideramos importante mencionar que la diversidad en el sector de educación superior y de investigación es fundamental para conseguir que la construcción del conocimiento permita adaptación social que utilice la flexibilidad de los ecosistemas para otorgar versatilidad al sector empresarial en la generación de productos y servicios con valor de intercambio en el entorno local, nacional e internacional. La diversidad de instituciones participantes en el sector de educación superior: tecnológicas, politécnicas, autónomas, etc. debe garantizarse para construir una sociedad flexible y adaptable.

En este contexto es esencial reconocer que la ciencia se enmarca dentro de las actividades participativas de las personas que se dedican a ella y que no se construye con base en verdades absolutas, sino en acuerdos entre las personas que se dedican a ella basadas en información verificada.

Por lo tanto, los objetivos del sistema de CTI, además del impulso a la ciencia fundamental y de frontera, deben contemplar:

  • Facilitar el acceso al conocimiento científico y mejorar los procesos y mecanismos de transferencia y divulgación de conocimiento y tecnología, generados en las instituciones de educación superior y en los centros públicos de investigación.
  • Fomentar la generación de talento en ciencia, tecnología e innovación desde la llamada ciencia básica, considerando que solamente existe una clase de ciencias: las aplicables, hasta la innovación por parte del sector empresarial contemplando las características ambientales y culturales de las diferentes regiones.
  • Fomentar la divulgación del pensamiento científico y humanístico en todos los sectores sociales, así como buscar diferentes formas de acercamiento con organizaciones de la sociedad civil para la construcción, transferencia e intercambio de conocimientos y experiencias, respetando y construyendo diversidad.
  • Coadyuvar mediante la generación de conocimiento científico y tecnológico a la búsqueda de soluciones que contribuyan positivamente a elevar los niveles de bienestar de la población mexicana, atendiendo en particular a los grupos vulnerables y con un enfoque hacia la sustentabilidad.
  • Institucionalizar una coordinación efectiva entre todos los niveles de gobierno, la iniciativa privada, el sector social, las instituciones de educación superior y los centros públicos de investigación para fortalecer las tareas de vinculación en CTI; además de intensificar el intercambio entre las diversas instituciones de educación superior a lo largo del país, con el fin de compartir el conocimiento generado y propiciar su apropiación por parte de la población en general.
  • Construir participativamente planes estratégicos con indicadores para abordar los ODS en todas las regiones contemplando sus diversidades culturales, sociales y ambientales basados en conocimiento y en la identificación de las ausencias de información.

Nuevamente a manera de ejemplo puedo ilustrar algunos aspectos con un objetivo, en cuanto al ODS 7 : energía accesible y renovable. Podemos comentar que es necesario que el sector científico construya y abra bases de datos físicos, químicos o biológicos que ayuden a diseñar e implementar sistemas renovables como sistemas fotovoltaicos o eólicos para producir electricidad o sistemas termosolares para calentamiento de fluidos necesarios en algún proceso productivo o sanitario. Hoy en día es necesaria la formación de talento en los niveles técnicos, ingenieriles y de generación de conocimiento en los temas de las energías renovables. No contamos en el país con suficientes instaladores, diseñadores, verificadores y científicos en temas de energías renovables. La implantación de sistemas distribuidos en conjunto con sistemas centralizados generadores de energía requiere de la coordinación efectiva de diversos niveles de gobierno, empresas, organizaciones sociales y de instituciones de educación para generar, transferir, divulgar y apropiarse de conocimiento para la toma de decisiones. La construcción de soluciones locales y distribuidas de generación de energía son un verdadero ejemplo de democratización energética y empoderamiento de las personas y comunidades.

Todas las figuras de este texto fueron elaboradas en colaboración con la Lic. Celeste Morales Santiago del IER-UNAM

miércoles, 20 de febrero de 2019

La autonomía garante de la diversidad

En estos días en el ámbito nacional se ha discutido sobre la autonomía de algunas instituciones. Si bien se ha argumentado que algunas instituciones autónomas obedecen a intereses grupales en lugar de velar por el bienestar social, considero que de ser cierto, el error está en la composición de estas instituciones y no se debe cuestionar su existencia por algunos errores en la composición.
Para analizar este punto, nuevamente quiero llamar la atención sobre el trabajo de Donella Meadows, Thinking in Systems, donde alerta sobre la resistencia política que puede haber en un sistema cuando diversos actores intentan impulsar al sistema en diferentes direcciones para satisfacer objetivos diferentes. Para contrarrestar esta resistencia lo que propone es atraer a todos los actores para usar la energía de cada uno de ellos y buscar la satisfacción de todos ellos mediante la definición de objetivos más amplios y más importantes en el largo plazo. De esta manera, cada uno de los actores puede impulsar sus propios objetivos, pero en forma conjunta con los otros actores. Desde mi punto de vista, esta es una clara visión sistémica de la compleja problemática que hoy sufrimos en nuestro país. Si bien el discurso oficial de hoy es de inclusión, en la práctica debe enfatizarse y manifestarse. En particular, es importante promover la consideración de actores diferentes en los objetivos de largo plazo para implantar políticas que desde el corto plazo estén alineadas con un futuro donde el bienestar social impere, en lugar de definir trayectorias rígidas que generan descontento en algunos sectores.
Con esta visión general, ahora déjenme transitar al problema de la autonomía de las instituciones de educación superior. Primero, considero importante mencionar que las universidades tienen, principalmente, los objetivos de preparar los talentos y generar los conocimientos para alcanzar un bienestar social. Ya este lunes el Dr. Juan Ramón de la Fuente expuso con detalle las motivaciones y bondades que hace casi un siglo se argumentaron para dar la autonomía a las universidades, y que, desde mi perspectiva, siguen siendo vigentes. Además, el Dr. de la Fuente aclaró las características que tiene la autonomía en las universidades y la responsabilidad social que conlleva esta autonomía; así como, el compromiso con la rendición de cuentas (Ayer martes la UNAM cumplió al 100% con los requisitos de transparencia del INAI). Hoy en día en nuestro país tenemos un sistema educativo público en el nivel superior muy diverso. Contamos con el Instituto Tecnológico Nacional de México con decenas de entidades en todo el país, Universidades Politécnicas y Universidades Tecnológicas que presentan la característica de depender de las autoridades políticas de cada región o del nivel federal. Por otro lado, también están las diferentes universidades autónomas que precisamente ofrecen una forma diferente de educación e investigación para propiciar el bienestar social. Con una visión reduccionista esta diversidad de opciones para la educación superior pudiera parecer caótica; sin embargo, en el tema de la educación superior en una sociedad debe responder de manera diversa para poder construir y contender con la diversidad que se requiere en la actualidad. Además, la forma de organización de las universidades autónomas obedece, generalmente, a estructuras multinivel para la toma de decisiones con el objeto de garantizar la buena administración de los recursos y talentos.
Desde una visión sistémica, podemos recordar lo mencionado por Elinor Ostrom en Understanding Institutional Diversity, donde menciona la importancia de contar con sistemas de gobernanza policéntricos para fomentar la capacidad adaptativa de los sistemas sociales. Ella define que sistema policéntrico se refiere a aquellos sistemas donde las personas son capaces de organizarse no solo bajo un esquema de una autoridad sino de múltiples autoridades en diferentes escalas. Cada uno de estos niveles ejerce considerable independencia para hacer y seguir reglas dentro del dominio de su autoridad. En las universidades autónomas se tienen consejos internos, asesores, técnicos, académicos o universitarios o asambleas y todas estas autoridades en sus respectivos ámbitos tienen representación de la comunidad universitaria respectiva. Esta organización, que ya de por sí es policéntrica, es compleja y obedece a características específicas de cada comunidad y entorno. La gama de este tipo de estructuras es amplia y, desde mi punto de vista, perfectible pero está funcionando en la mayoría de los casos.
Esta diversidad en las universidades garantiza a la sociedad una capacidad de respuesta y adaptación ante diferentes problemáticas que un sistema de educación superior sin diversidad no puede ofertar.
Así, desde la perspectiva de los sistemas complejos, nuestra sociedad requiere tener diversidad en las instituciones que preparan talentos y generan conocimiento y al garantizar la autonomía de estas instituciones en la Constitución es la única forma efectiva tener la adaptabilidad requerida por nuestra sociedad para transitar hacia el bienestar social.


Una versión previa de este artículo fue publicada el día 20 de Febrero en el periódico la Unión de Morelos.

miércoles, 13 de febrero de 2019

La diversidad es fundamental en la construcción del conocimiento


La semana pasada se difundió la noticia sobre una propuesta para modificar la Ley de Ciencia y Tecnología. Esta propuesta contiene cambios en la estructura del sector científico tecnológico que debemos analizar con cuidado. En estas líneas brevemente expondré algunas ideas para analizar la propuesta y evidentemente dejaré otras para el futuro.
Primeramente, debemos reconocer que la ciencia se enmarca en actividades participativas de las personas que se dedican a ella y que no se construye con base en verdades absolutas, sino en acuerdos entre las personas que se dedica a ella basadas en información verificada. Además, es común que existan diferentes corrientes de pensamiento, que a lo largo del tiempo convergen en un mayor y profundo entendimiento de los fenómenos naturales o sociales en los que estamos inmersos. La diversidad de opinión es uno de los baluartes de la comunidad científica.
Por otro lado, siguiendo la argumentación de Donella Meadows, en Thinking in Systems y de Elinor Ostrom en Understanding Institutional Diversity: los sistemas e instituciones deben ser evaluados con base en su desempeño y de ser posible por agentes externos. En este sentido el sector científico también debe estar sujeto a las evaluaciones externas y a contemplar diversidad de opiniones en su seno.
Otro aspecto importante, es que en la mayoría de las sociedades actuales, los científicos se han agrupado en organizaciones que conforman núcleos asesores para los gobiernos y, que basados precisamente en la diversidad de opiniones y de información verificada, orientan las decisiones hacia soluciones científico-tecnicas que son priorizadas por la política del gobierno en turno. Dado estas acciones, los gobiernos financian las actividades de estas organizaciones científicas para mantenerlas activas y prestas a colaborar. Este financiamiento debe ser otorgado aunque en ocasiones las academias alerten sobre la posible implementación políticas que no concuerden con la visión gubernamental en turno.
Recordemos, que uno de los sectores más críticos de toda sociedad siempre es el científico, ya que está entrenado para encontrar aspectos no contundentes en las afirmaciones de otras personas y con ello proponer formas que sean más incluyentes o más precisas o más generales en el entendimiento de los fenómenos naturales o sociales.
Desde mi punto de vista, toda modificación a la Ley de Ciencia y Tecnología debe contemplar los puntos señalados arriba y comento que la propuesta no parece incluirlos. Al proponer que el Consejo Nacional de Humanidades Ciencias y Tecnología es el único actor que define la política en este sector y que tiene las facultades inhibir actividades en algunos tópicos es totalmente anticientífico. Además, me parece que al dejar a una sola persona tomar de decisiones de una variedad muy amplia de temas que humanamente son imposibles de comprender a cabalidad, no es deseable. Si se plantea tener órganos consultores, la pregunta es ¿por qué no los existentes? ¿Acaso se desconfía de ellos?, me parece que la suspicacia es extrema. Las organizaciones científicas actuales, las Academias de Ciencias, Ingeniería, Medicina, etc. son organizaciones caracterizadas por su diversidad y actitud crítica hacia cualquier propuesta. Esta forma de responder críticamente ante cualquier propuesta es una de las características del sector científico que los tomadores de decisión deben aquilatar en sobremanera y usarla para evitar tomar decisiones equivocadas.
Basado, precisamente en las propuestas sistémicas de Meadows y Ostrom, las evaluaciones en el ámbito académico deben tener una componente externa. En este sentido el nuevo CONAHCyT, debe tener precisamente evaluadores y consultores externos que critiquen o aplaudan las políticas que defina. Las diversas organizaciones que los científicos hemos construido orgánica y participativamente a lo largo de décadas pueden ser estos evaluadores externos. En el ámbito científico y de las humanidades la diversidad no solo es tolerada sino se fomenta con la certeza de poder construir entendimientos y apreciaciones más sólidos e incluyentes de los fenómenos naturales y sociales.
Por estas razones, me preocupa la propuesta de eliminar al Consejo Consultivo de Ciencias (membresía unipersonal formado por las personas que han recibido Premios Nacionales en Ciencias) y al Foro Consultivo Científico Tecnológico (asociación de instituciones: Academia de Ingeniería, Academia Mexicana de Ciencias, Academia Mexicana de la Lengua, Academia Nacional de Medicina de México, Asociación de Directivos de la Investigación Aplicada y Desarrollo Tecnológico, Consejo Mexicano de Ciencias Sociales, CANACINTRA, CONCAMIN, COPARMEX, Presidente del Consejo Nacional Agropecuario, Red Nacional de Consejos y Organismos Estatales de Ciencia y Tecnología, CINVESTAV, IPN, UNAM, Sistema de Centros Públicos de Investigación CONACyT y adicionalmente tres científicos electos por votación directa de los miembros del SNI) como elementos de acompañamiento y vigilancia desde la comunidad científica hacia las actividades del CONACyT. Como se puede observar de la lista de organizaciones e instituciones es realmente diversa y muchas de ellas tiene prácticas democráticas y participativas desde hace décadas; no hay forma de argumentar que todas ellas puedan confabularse para conseguir canonjías o corromperse simultáneamente. Para mi, es claro que se pueden incluir otras organizaciones desde las raíces de la sociedad; pero eliminar las que pudieran presentar una oposición con base en conocimiento y experiencia me parece una actitud no promotora de la participación de la comunidad científica en la toma de decisiones. Me preocupa principalmente que la Junta de Gobierno del nuevo CONAHCyT estaría totalmente integrada por titulares de secretarías de gobierno y no habría ninguna representación social o científica, considero esto no es adecuado. También desde mi punto de vista, muchos científicos y humanistas votaron en 2018 por un cambio en el sentido de propiciar mayor participación, para nada en el sentido de la toma de decisiones verticales arguyendo una verdad absoluta preconcebida. También votaron por un mayor financiamiento a las actividades científicas, humanistas y culturales, aspecto que no se ha cumplido hasta el momento.
En todos los ámbitos científicos y humanistas, el intercambio de ideas con los que piensan diferentes se fomenta con el afán de construir, es muy lamentable que esta propuesta de cambio haya sido presentada por un partido sin haberla discutida con el sector científico tecnológico.
Estas y otras partes preocupantes de la propuesta, espero hayan sido presentadas causadas por algún error como ha pasado recientemente en aspectos de financiamiento a las universidades.
Estoy seguro que la mayoría de las personas que participaron en las elecciones del 2018 no votarían por un sistema dictatorial, y, en cambio, sí lo hicieron por la construcción de una sociedad donde el bienestar social aparezca y la diversidad de opiniones sea considerada en forma participativa. La diversidad es fundamental en la construcción del conocimiento y debemos fomentarla en todos los ámbitos de nuestra vida.

Una versión previa de este artículo fue publicada el día 13 de Febrero en el periódico La UNIÓN de Morelos.

miércoles, 6 de febrero de 2019

Un vistazo desde el espacio

El día de hoy quiero ser especulativo y pensar en la forma en que nos vería alguna civilización extraterrestre. Supongamos que esta civilización hubiera observado el planeta Tierra desde hace algunos milenios y hubiera tenido la oportunidad de observar en detalle el comportamiento de las diferentes especies que habitamos este planeta. Por supuesto, que esta breve descripción tendrá un sesgo y lenguaje profundamente antropocéntrico; pero con esta advertencia prosigamos.
Hace algunos seis mil años, esta civilización extraterrestre se habría percatado de que en este planeta evolucionaban muy diversas especies, desde miniaturas como los insectos hasta mamíferos, que tenían masas varios órdenes de magnitud mayor que los insectos y por eso usaban más recursos, y que la distribución de estas especies obedecía a patrones relacionados con su situación en el planeta, con excepción de una especie que pululaba por todo el planeta y se desarrollaba en cualquier región. Los miembros de esta especie presentaban una masa de las más altas entre las especies y una proclividad a conformar grupos con comportamiento sincronizado. Si bien tenían un comportamiento territorial y preferían permanecer en una región, como muchas otras especies, su movilidad y adaptabilidad en largos períodos de tiempo les permitía avanzar y desarrollarse en situación ambientales diferentes.
Hace unos dos mil años, las observaciones hubieran sido parecidas a estas: El planeta Tierra está cubierto grandemente por la especie que mostraba mayor adaptabilidad. En ese entonces conformaba grandes conglomerados que habían modificado el lugar donde habitaban. Donde se desarrollaban especies vegetales y animales diversos, ahora se propiciaba el desarrollo de especies que servían de alimento o aumentaban la velocidad de crecimiento de la especie mayoritaria. Aunque el número de individuos de esa especie no era el mayor en el planeta (había algunos insectos o especies acuáticas que los superaban en número) en cuanto a los recursos del planeta que usaban si eran los de mayor consumo. Usaban materiales y los transformaban, mediante la energía que libera la combustión, usaban la energía que provee el flujo de fluidos (aire y agua) para mover pequeñas máquinas o vehículos que aumentaban grandemente su movilidad.
Las observaciones de hoy en día serían como: Ese planeta azul está infestado por la especie devastadora. Esta especie ha desplazado a todas las otras especies en muchísimos lugares y usa grandes extensiones de tierra para promover su desarrollo a costa del desenvolvimiento de otras especies. Ha descubierto la forma de extraer grandes cantidades de energía de capas internas del planeta y con ello ha modificado la delgadísima capa gaseosa que rodea al planeta. Estas variaciones en la composición de la capa gaseosa ha provocado mayores fluctuaciones en los flujos de masa y temperatura dentro de ella. Con las habilidades de modificación que esta especie tiene sobre los recursos naturales, ha creado materiales desconocidos para las otras especies que permanecen en los entornos sin ser modificados por tiempos mayores a la vida promedio de los individuos de esa especie fundamentalmente transformadora del entorno y, por ello, estos nuevos materiales no forman parte de los ciclos naturales del planeta. Estos materiales (que no se encontraban disponibles en el planeta con anterioridad) parecen entorpecer el desarrollo de otras especies. Con el uso de enormes cantidades de energía (que sobrepasan grandemente la usada por el resto de las otras especies) para su propio desarrollo, ha empezado a modificar las condiciones físicas y químicas de la delgada capa gaseosa y de la capa líquida que rodea el planeta y con ello disminuido los rangos adecuados de estas variables para el desarrollo de la mayoría de las especies en el planeta. En menos de doscientos años, ha modificado sustancialmente estas variables y parece tener una enorme capacidad modificadora de todo el planeta similar solamente a las que tienen las colisiones con objetos extraterrestres, como los meteoritos, o las erupciones volcánicas que han aparecido en épocas anteriores a la aparición de esa especie transformadora en el planeta Tierra.
Esta situación podría ser la que describieran estos seres extraterrestres en la traducción a un lenguaje antropocéntrico. La idea de analizar cómo se vería el comportamiento de las personas desde el espacio me fue sugerida por Eleonora Isunza, que codirige CinemaPlaneta con Gustavo Ballesté, quien además me invitó a la XI edición de este festival donde se abordarán las problemáticas ambientales con una perspectiva desde el espacio, parece una idea interesante que abre vistazos no tradicionales de esta problemática. En este año que se celebra el 50 aniversario del primer alunizaje tripulado parece ser emblemático el festival. Les anticipo que este año CinemaPlaneta se celebrará a finales del mes de mayo.
Quiero cerrar este pequeño texto invitando a reflexionar sobre los temas ambientales en una perspectiva local sin perder la visto en aspectos globales y de largo plazo. Aunque no parezca los análisis en escalas o periodos de tiempo cortos; nuestras acciones modifican enormemente los entornos debido a las cantidades y tiempos de duración de esas modificaciones, causando nuevas situaciones que no pueden ser resueltas por las especies que habitan esos entornos y, entonces, las modificaciones son mayúsculas y con impactos para nuestra propia especie.

Este artículo fue publicado el día 6 de Febrero en el periódico la Unión de Morelos