miércoles, 21 de septiembre de 2016

Infraestructuras para la sustentabilidad

La semana pasada comentaba de la necesidad que tenemos hoy de construir infraestructura para crear espacio de convivencia en nuestro entorno. Estos pensamientos surgen después de la guerra sin estrategia contra el narcotráfico del sexenio anterior y la drástica reducción del presupuesto debido a la caída de los precios del petróleo de este período y a la corrupción galopante y cínica del presente sexenio. Estas dos condiciones nos obligan a reflexionar seriamente sobre en qué podemos invertir para contrarrestar los efecto negativos que nos han dejado estos hechos. Desde mi punto de vista una de las mejores inversiones será la reconstrucción del tejido social y fomento al desarrollo local. Claramente, la educación es otra inversión; pero hoy quiero enfatizar la imperiosa necesidad que tenemos, en nuestro país y en nuestro estado, de construir infraestructura para la convivencia.
La tradición en muchas poblaciones era ir al parque central o zócalo a dar la vuelta, platicar, echar novio o echar novia, jugar encantados, platicar con los vecinos, escuchar la banda de música o simplemente dar la vuelta deambulando por el lugar. Estas actividades estaban rodeadas de comercio, conocimiento mutuo que disminuían las tensiones sociales y generaban un conocimiento entre las personas que propiciaban la solución de conflictos de formas menos nocivas para todos. Estas actividades son recomendadas por la premio nobel de economía Elionor Ostrom como una forma de construir un desarrollo que conduzca al beneficio social en lugar de al individual.
Así nuevamente estoy llamando la atención de los tomadores de decisiones en el entorno de los municipios de Temixco y Emiliano Zapara donde he observado que la población está usando un puente construido exclusivamente para el uso de vehículos motorizados como una vía para cruzar caminando o en bicicleta la autopista Cuernavaca Acapulco y trasladarse entre los dos municipios. En los extremos de dicho puente podemos encontrar dos centros comerciales que bien podrían verse beneficiados de la construcción de andadores lo suficientemente anchos para que sean compartidos con ciclistas. Hace un año para caminar entre los dos lugares se recorrían casi tres kilómetros dando un rodeo muy extenso, hoy en día se recorre aproximadamente un kilómetro para ir de un lugar a otro. En ambos extremos de este puente, como ya mencioné, hay dos centros comerciales, con locales de diferentes giros. La población ya está usando esta vía y dado que no fue pensada para su uso peatonal, las personas tienen que sortear a los automóviles que salen o entran de la autopista.
Por supuesto la solución no es prohibir el tránsito de peatones o ciclistas, sino darles la seguridad para que usen esta vía y además, si se provee de buena infraestructura, se puede convertir en un espacio de convivencia. Nada más gratificante sería ver entre semana a los estudiantes de la Universidad Tecnológica Emiliano Zapata o a las estudiantes del CeCyTE Zapata o a las estudiantes del IER-UNAM o de la UAEM usando con sus bicicletas estas vías. Por supuesto que los trabajadores podían hacer lo mismo y cruzan en forma segura este puente. Hoy en las mañanas se puede observar a personas caminando o corriendo, de hecho haciendo ejercicio; pero no en instalaciones adecuadas. Estoy seguro que los fines de semana, si hay lugares adecuados las familiar de Temixco y Emiliano Zapata disfrutarán de estos espacios enseñando a andar en bicicleta a los más pequeños o dando paseos tomados de la mano o abrazados los más grandes.
Como lo dije la semana pasada, estamos justo a tiempo para hacer una inversión y propiciar lugares de convivencia que contribuyan a restaurar el tejido social que se ha roto por las situaciones que todos conocemos.
De esta manera, inversiones que ayuden a reconstruir el tejido social y contribuyan a generar espacios de convivencia son alternativas que trazan caminos hacia la sustentabilidad, optemos por ellas.

Este artículo fue publicado el día 20 de Septiembre en el periódico La Unión de Morelos.

miércoles, 14 de septiembre de 2016

Espacios para convivir

En estos momentos de crisis debemos apostar por verdadera inversiones de largo plazo. Como bien saben enfatizaré los aspectos científicos, pero también les compartiré una experiencia que quizás podamos concretar en una verdadera inversión para nuestro Estado de Morelos. Por supuesto que la idea podría ser retomada en cualquier otra parte de nuestro país o el mundo.
La semana pasada estuve en Montevideo, Uruguay participando en el Foro de Ciencia para Latinoamérica y el Caribe (CILAC). En particular estuve platicando en las sesiones paralelas que organizó el Centro LatinoAmericano de Física (CLAF), cuya objetivo fue ilustrar cómo la física ha impactado en problemas reales en nuestros países; pero que todavía no lo hecho con la suficiente contundencia por falta, precisamente de una inversión. Además de la inversión monetaria hace falta preparar personas que puedan contender con la problemática. Los participantes nos enfocamos en dos aspectos fundamentalmente, la salud y la energía. Este segundo ya lo he abordado varias veces en esas páginas y solamente diré que la promoción del uso de las energías renovables es una imperiosa necesidad y por supuesto en ellas hay infinidad de temas de física. Desde la compresión del efecto fotovoltaico que captura un fotón para convertirlo en un par electrón hueco, que puede circular por el material produciendo una corriente eléctrica que usamos en muchísimas aplicaciones hoy en día, pasando por el entendimiento de la mejor aerodinámica para construir aspas que moverán un generador y producirán energía eléctrica, hasta el conocimiento para fabricar materiales absorbedores de radiación solar que permitan calentar fluidos para que luego los usemos en cualquier aplicación térmica.
La parte correspondiente a la salud fue expuesta por un colega uruguayo que enfatizó la necesidad que tenemos para contar con especialistas en física médica que sean capaces de manejar, entender y dosificar las radiaciones que se usan habitualmente en los aparatos para diagnóstico y tratamiento de diversas enfermedades. Para ello es muy necesario el entendimiento profundo de la interacción radiación materia y con ello poder accionar mecanismos específicos de respuesta donde se desean, en lugar de afectar los tejidos que están sanos.
Regreso a la parte de experiencia de mi viaje. En mis andares me encanta caminar y con ello conocer de cerca el comportamiento de los lugareños. Lo mismo hago cuando voy a alguna ciudad en México o en el mundo. Caminé por las Ramblas de Montevideo, son espectaculares. A la altura de Montevideo el Río de la Plata es anchísimo, parado en la orilla no se puede ver el otro extremo. Desde la playa, efectivamente hay arena en las orillas y así de repente se tiene la ilusión de estar en un mar, pero sin olas. Las ramblas son una gran avenida sobre la ribera del río, pero con grandes andadores para caminar o patinar o andar en bicicleta. Muy pocos lugares han sido concesionados a particulares y prácticamente unos 40 km son reservados para el uso comunitario. Si, se pueden imaginar esos 40 km desde Montevideo hasta Carrillo, por un lado el inmenso río y por el otro muchísimos edificios de departamentos donde muchos de ellos tienen comercios en la parte baja que promueve el desarrollo local y algunos empleos en la misma zona. Por supuesto desde los edificios se puede apreciar el horizonte y el navegar de los barcos que se dirigen hacia Montevideo o Buenos Aires.


Seguramente, se preguntarán, pero en Morelos no tenemos ríos tan anchos o mares, qué podemos aprender de las ramblas uruguayas. Pues la construcción de infraestructuras para el disfrute de la sociedad tiene beneficios a largo plazo y se gozan por todas las personas. En Montevideo vi personas caminando usando los celulares o accesorios más modernos al mismo tiempo que familias humildes sentadas en la playa disfrutando de la comida que habían preparado. El caminar brioso de los jóvenes contrastando con el andar pausado de los mayores. La algarabía de los niños y el mutis de los lectores sentados en bancas que periódicamente se distraen para sonreír por las chiquilladas de su alrededor.
Propongo hacer infraestructura para compartir, por ejemplo entre Cuernavaca y Cuautla se podría hacer una “rambla” terrestre donde por su parte central pudieran circular los autos o autobuses y por las laterales hubiera espacio suficiente y de calidad para que transitaran bicicletas o peatones. En las márgenes de este camino podría haber diversos servicios, como los hay hoy: fondas, restaurantes o balnearios o tiendas o centros de esparcimiento. Seguramente sería un atractor turístico para actividades que no perturban a los lugareños y sí incrementa su calidad de vida.
Algo más sencillo y concreto. Hoy hay un puente, que originalmente se diseñó solamente para automóviles, que está siendo usado por muchos peatones o ciclistas que caminan de Temixco a Emiliano Zapata pasando por arriba de la autopista México Acapulco. El caminar no es seguro en el puente es necesario acondicionarlo para que los peatones o ciclistas tengan seguridad al usarlo. Los actuales estudios indican que la infraestructura debe separar físicamente los ciclistas y peatones de los automóviles. Este puente une dos zonas comerciales que bien podrían beneficiarse de la adecuación para que sea un primer paso peatonal/ciclista/coche del Estado. Todavía se puede construir la infraestructura adecuada; pero estamos en el justo momento de construirla o perderla para siempre. Hay que tomar acciones y pronto.
Este conjunto de ideas podría ser retomada por los presidentes municipales y establecerlas en los reglamentos de construcción y urbanización. Construir este tipo de infraestructuras sería un generador de bienestar social. Así, todo nuevo desarrollo urbano debería contar con los accesos donde se pueda caminar andar en bicicleta y conducir vehículos automotores en fin convivir y hacer vivible el desarrollo.

Una versión previa de este artículo fue publicado el día 14 de Septiembre en el periódico la Unión de Morelos.

miércoles, 24 de agosto de 2016

La realidad aumentada mexicana

La irrupción del acceso al mundo cibernético desde nuestros celulares ha generado una muy interesante posibilidad: la realidad aumentada. La realidad aumentada es el término que se usa para definir una visión a través de un dispositivo tecnológico, directa o indirecta, de un entorno físico del mundo real, cuyos elementos se combinan con elementos virtuales para la creación de una realidad mixta en tiempo real. En corto es la mezcla de elementos no reales con el mundo real. Esta posibilidad ya aparece ligeramente cuando, hace algunos años, usamos el dispositivo llamado GPS para conocer la forma en que podíamos llegar de un lugar a otro. Este dispositivo electrónico nos ilustraba la ruta a seguir. Posteriormente se incorporó la posibilidad de escuchar una voz que nos iba indicando el camino. Hoy en día con el google maps o el waze podemos, con algoritmos y datos reales colectados en el momento y compartidos por los usuarios, hasta anticipar el tiempo que haremos y seleccionar la ruta más rápida.
Sin embargo, estos casos pudieran parecer simples ante lo ue puede ocurrir. Hace un mes se lanzó un juego que precisamente es un claro ejemplo de la mezcla entre realidad y elementos virtuales: Pokemon Go. Este juego fue muy bien explicado por Alejandra Zayas en el artículo de este lunes en la Ciencia desde Morelos para el Mundo publicado en la Unión de Morelos. En ese texto se señaló que el algoritmo del juego podría ser utilizado para, desde una perspectiva de la ciencia ciudadana, realizar muestreos de aves. Pero, regresemos al juego de Pokemon Go que consiste en caminar y visitar muchos lugares para atrapar pequeños demonios virtuales que aparecen de improviso y que se mezclan con la imagen real de nuestro entorno. Con ellos luego se puede conquistar y defender gimnasios virtuales. Cuando digo virtuales quiero decir que solamente se manifiestan en el juego del celular, pero que se sobreponen al mundo real. Los jugadores ven en sus celulares un mapa donde aparecen los pokemones o gimnasios. Así la pequeña glorieta de Cuauhtémoc en la avenida Teopanzolco de Cuernavaca o el atrio de la iglesia de Yecapixtla o el estadio Olímpico Universitario en la ciudad de México son gimnasios virtuales donde los jugadores de pokemones pueden combatir por ellos para conquistarlos y luego defenderlos.
Este ejemplo de realidad aumentada es un juego que ha puesto a caminar a muchos y nos indica que la novela de Aldous Huxley “Un Mundo Feliz” (Brave New World) ha quedado corta en algunos aspectos en menos de un siglo, hoy sin necesidad de drogas como el soma podemos ver pokemones, pokegimnasios o pokeparadas donde no existen.
Sin embargo, esta realidad aumentada no es extraño para los mexicanos, si bien las películas del Santo contra las momias que fueron, sin intención, aportes surrealistas mexicanos al cine; ahora los asaltos a la ética en la escritura de tesis se les llama errores de estilo y solamente son otro ejemplo de la realidad aumentada que vivimos hoy en día en nuestro país.
Así, en nuestro México, vemos y sufrimos diariamente agresiones al mundo real que intenta distorsionarlo y transformarlo al antojo de algunos. Pretender ser víctima de persecución política para no rendir cuentas del dinero de todos es otro ejemplo de sobreposición del mundo real con la fantasía. Claramente esta pretención no tiene los fines de esparcimiento de Pokemon Go.
Todos los días estamos siendo testigos de situaciones que intentan modificar la realidad y conformar una opinión pública para conducir a las conciencias, no tan claras, por caminos de no realistas.
Por estas razones, me atrevo a considerar que Pokemon Go nos copio a los mexicanos quienes hemos ya experimentado por muchos años la realidad aumentada; pero para nuestra desgracia esta experiencia ha conducido a un país plagado de corrupción, pobreza extrema, agotamiento de los recursos naturales y una población que confunde los héroes deportivos con los posibles tomadores de decisiones para conducir los futuros de ciudades.
La única forma de combatir a estos pretenciosos de la realidad aumentada es con información real y buena memoria para recordar los dichos y acciones anteriores. Podemos admirar, participar de la realidad aumentada; pero siempre debemos reconocer que es un juego y no la realidad. La realidad aumentada que sufrimos hoy puede ser una mentira que seduce, confunde y enajena con fines no lúdicos.


Una versión previa de este artículo fue publicado el día 24 de Agosto en el periódico La Unión de Morelos