miércoles, 30 de marzo de 2022

La reforma eléctrica no promueve el bienestar social

Hay tantos problemas, tantas situaciones que nos agobian en el día a día y que también nos ensombrecen el futuro que no nos permiten emitir opiniones y dejar plasmados nuestro pensamientos. Estoy seguro de que quienes leen estas líneas tienen propuestas que podrían compartir para atender estos problemas. También es complicado leer la información que circula y con ella construir soluciones a largo plazo que consideren situaciones específicas en nuestro cotidiano deambular.
En esta ocasión, escogí el tema recurrente en estos textos sobre la energía, en particular, la reforma a la industria eléctrica de México para comentar algunos aspectos que nutren con información las posibles ideas para elaborar propuestas concretas.
Antes me parece necesario indicar que en nuestro país, se está volviendo cotidiano el descalificar propuestas solamente por el conocimiento de quien la propone. Desde mi punto de vista, el conocer quien elabora y plantea una propuesta no debe ser el único criterio para evaluarla y entonces aceptarla o rechazarla. De hecho, considero que lo que debe aportar criterios de selección es el análisis a fondo de ellas. Con esto quiero decir que la descalificación de propuestas porque las hizo alguien de la derecha o de la izquierda o del conservadurismo o del neoliberalismo o del comunismo no conduce a construir verdaderas soluciones. La tentación que nos orilla al maniqueísmo es atractiva por su simplicidad: si todo fuera como en las historias de nuestra niñez una lucha entre buenos y malos, entre la maldad y la bondad, las posibles soluciones serían sencillas: apoyar a la bondad; pero nada más contrario a nuestra realidad que es verdaderamente compleja y donde las mayoría de nuestras acciones tienen vertientes que ayudan individualmente perjudicando a la colectividad u otras que fomentan el bienestar social, pero cuestan en lo individual. Por esto, es necesario analizar las propuestas desde diferentes puntos de vista y de ser posible contar con datos que sostengan las afirmaciones en lugar de emitir descalificaciones sin información de los posibles desempeños o de datos históricos.
A principios de este siglo la producción petrolera mexicana alcanzó su máximo histórico con una producción mayor a los 4,000 millones de barriles diarios. En esos momentos el ingreso petrolero era abundante y pudo haber sido utilizado para disminuir las desigualdades, sabemos que no fue así. Desde 2016 la caída en la producción de petróleo se ha mantenido independientemente de los esfuerzos que se hayan realizado. Es claro, el petróleo se está acabando. En lo que va del año 2022, la producción petrolera en México es menor a los 2,000 millones de barriles diarios y, desde mi perspectiva, no parece que podamos regresar a la bonanza de hace más de 15 años. Por estas razones, independientemente de las razones que demandan acciones para combatir el cambio climático, el llamado a usar la fuentes renovables es urgente.


La producción petrolera ha caído en los últimos años.

Por otro lado, en el mundo se está incrementado de manera sostenida la inversión en fuentes renovables pasando de cerca de 200 billones de dólares en 2013 a más de 350 billones de dólares en 2021 anuales. Otro aspecto llamativo es que la inversión en transporte eléctrico, sea público o individual también está creciendo y ha pasado de menos de 50 billones de dólares en 2014 a más de 250 billones de dólares en 2021. Con estos datos, es claro que el mundo del dinero gira hacia las renovables y a la electrificación del transporte por muy diversos motivos. Desde mi perspectiva, por supuesto que, el combate al cambio climático es una de estas razones. Con estas acciones las demás personas podemos influir y buscar que las inversiones no solo sean para promover las ganancias monetarias, sino que también sean utilizadas para promover el bienestar social. Es importante que estas inversiones consideren los aspectos sociales y ambientales para que construyamos una realidad menos desigual. Recordemos que solamente la electrificación de la energía en sí misma no es suficiente. El ejemplo claro es el transporte, donde la movilidad no motorizada es una herramienta que apunta hacia la descarbonización, pero también tiene impactos sustantivos en la salud de las personas y en la construcción de ambientes saludables tanto para otras especies como para las comunidades de personas.
La inversión e renovables y en electrificación del transporte esta subiendo.

Desde mi perspectiva, estos son datos que contribuyen a la discusión sobre la reforma eléctrica que no justifican la versión actual de ella, pero que aportan elementos para modificaciones que permitan tener un sistema eléctrico sustentable que disminuya los efectos que hemos causado a la atmósfera, al mismo tiempo, que promueva el bienestar social. La propuesta actual, desde mi punto de vista, no apunta en estas direcciones que estoy seguro son anhelos que la población mexicana merece disfrutar a la brevedad.
Insisto, no basta con saber quién propone alguna acción para juzgarla, es esencial analizarla y desmenuzarla para poder definir si es adecuada o no. No juzguemos a quien trae el mensaje, analicemos el mensaje para poder juzgarlo adecuadamente. Cada persona tiene la capacidad de hacer estos análisis y nadie debe seguir, sin análisis, a otra persona por más buenas intenciones que se manifiesten.

Una versión previa de este artículo fue publicado el día 30 de marzo en el periódico La Unión de Morelos.

miércoles, 2 de marzo de 2022

Urgen medidas para mitigar el cambio climáticos

Estamos en medio de guerras. Desde que recuerdo hay guerras en este planeta, parece que las sociedades no entienden que los conflictos deben, esencialmente, arreglarse mediante la discusión y el acuerdo.
Aquí, no voy a comentar los peligros de las guerras entre naciones o entre bandos delictivos, ya sean en un lugar de Europa, Asía o en nuestro país. Hoy quiero hablar sobre una guerra que las personas debemos retomar en contra de la manera en que estamos cambiando la composición de la atmósfera y utilizando los otros recursos naturales. Podemos combatir en muy diferentes frentes desde nuestra vida cotidiana y exigir que tanto los gobiernos como las empresas y las organizaciones civiles, también propongan o actúen para modificar esta forma de utilización de los recursos del planeta que modifica nuestros entornos.
Este lunes 28 de febrero el Panel Intergubernametal para el Cambio Climático ha emitido el sexto reporte abordando temas de Impactos, adaptación y vulnerabilidad. Un resumen se puede consultar en su sitio en Internet y la versión preliminar del reporte técnico también está disponible [2].
Veamos algunos de los riesgos en función del incremento en la temperatura promedio global que se alcance en los próximos años: Si se incrementa la temperatura un 1.5 °C: a) la sequía afectará a casi un billón de personas, b) los días con temperaturas arriba de 35 °C serán alrededor de 50 al año, c) el nivel de mar subirá en promedio alrededor de medio metro, entre otros impactos. En cambio, si para el año 2100 el incremento en la temperatura sobrepasa los 3 °C:  la sequía afectará a casi 1. 28 billones de personas, los días con temperaturas arriba de 35 °C serán alrededor de 70 al año, el nivel de mar subirá en promedio alrededor de 0.70 m. Estos son datos que no podemos aquilatar directamente en lo que sucederá en nuestras vidas y actividades cotidianas. En el resumen para tomadores de decisión podemos encontrar recomendaciones. 

Incendio en RBSM
Los incendios forestales se intensifican. En México cada vez más sufrimos de sus estragos.

A continuación, parafrasearé algunas de los impactos que se esperan sobre el cambio del clima: En todos los sectores y regiones de planeta, se observa que las personas y los sistemas más vulnerables se ven afectados de manera desproporcionada, es decir, se afecta más a los que menos tienen. El aumento de los fenómenos meteorológicos extremos ha provocado algunos impactos irreversibles a medida que los sistemas naturales y humanos se ven empujados más allá de su capacidad de adaptación. Es decir, ya se están observando cambios irreversibles tanto en la infraestructura que las personas hemos construido como en los ecosistemas. No es algo que sucederá, sino que se está observando. Aproximadamente entre 3,300 y 3,600 millones de personas viven en contextos altamente vulnerables al cambio climático. Una alta proporción de las especies es vulnerable al cambio climático. La vulnerabilidad humana y del ecosistema son interdependientes, lo que le afecta negativamente a las otras especies que habitan el planeta nos afecta en el mismo sentido a las personas. 
Los actuales patrones de generación de productos y servicios son insostenibles y están aumentando la exposición de los ecosistemas y las personas a los peligros climáticos. No solo es la emisión de gases de efecto invernadero, el uso de los combustibles fósiles, sino la actual manera de utilizar los minerales o las otras especies para satisfacer las necesidades básicas o creadas de las personas. Un punto importante a resaltar es que si instrumentamos acciones a corto plazo que limiten el calentamiento global a cerca de 1.5 °C se reducirían sustancialmente los impactos negativos que se prevén con el cambio climático tanto en los sistemas humanos y como en el resto del ecosistema, en comparación con niveles de calentamiento más altos. Un aspecto muy relevante es que para el año 2040, el cambio climático generará numerosos riesgos para los sistemas naturales y humanos. Los impactos que sucederán en ese futuro cercano serán, varias veces mayores que los observados actualmente. La magnitud y el ritmo del cambio climático y los riesgos asociados dependen en gran medida de las medidas de mitigación y adaptación a corto plazo, y los impactos adversos proyectados y las pérdidas y los daños relacionados aumentan con cada incremento del calentamiento global. 
La advertencia es clara, tenemos que actuar ahora, sabiendo que podemos disminuir los impactos negativos aunque no los revertiremos. Hemos iniciado la fase irreversible, al menos para escalas de tiempo humanas. La advertencia continúa enfatizando que si el calentamiento global supera transitoriamente los 1.5 °C en las próximas décadas muchos sistemas humanos y naturales enfrentarán graves riesgos adicionales, en comparación con permanecer por debajo de los 1.5 °C. De aquí lo apremiante de implementar medidas de mitigación. 
El reporte continúa con las opciones de adaptación afirmando que existen opciones de adaptación eficaces que pueden reducir los riesgos para las personas y la naturaleza. La viabilidad de poner en marcha estas acciones a corto plazo difiere entre sectores y regiones. Es decir, tenemos que generar el conocimiento para construirlas. Las soluciones integradas y multisectoriales que abordan las desigualdades sociales aumentan la viabilidad y la eficacia de la adaptación en múltiples sectores. Es claro que no podemos pensar solamente en la reducción de las emisiones, sino que tenemos que considerar el tomar acciones que redistribuyan el beneficio entre las personas y se transite hacia el bienestar social. Para esto último, es importantísimo que las acciones consideren la flexibilidad en ellas, así como que deben ser acciones multisectoriales y que involucren una planeación a largo plazo promoviendo los beneficios tanto en sectores como en los sistemas completos.  Las evidencias que se observan hoy en día indica que el desarrollo de acciones es más urgente que antes, requiriendo respuestas innovadoras y sinergias entre adaptación y mitigación.
Todo esto implica a que debemos destinar recursos económicos en los estudios para luego conformar los planes de acción y dentro de ellos las estrategias de evaluación con sus respectivos indicadores. Esto último serán los datos que conducirán a seleccionar las opciones que la flexibilidad exige y que las estrategias deben considerar. El trabajo conjunto entre gobiernos, sociedad civil, sector privado es prioritario para reducir la inequidad e injusticia que impera hoy. 
Las decisiones y acciones que como sociedad implementemos en la próxima década determinarán la medida en que las trayectorias a mediano y largo plazo generarán un mayor o menor desarrollo resiliente al clima y, por lo tanto, nos conduzcan a un bienestar más próximo al bienestar social.
Insisto, desde nuestra vida cotidiana podemos contribuir; pero también debemos exigir a los gobiernos, sector privado y organizaciones civiles que implementemos a la brevedad medidas que mitiguen el cambio climático que estamos provocando.

Una versión resumida de este artículo fue publicado el día 2 de marzo en el periódico la Unión de Morelos.

miércoles, 23 de febrero de 2022

Divulgación para informar en lengua local

En estos días continua la discusión sobre cómo compartir los avances científicos con el público en general. La pandemia ha mostrado que es necesario construir una cultura basada en conocimiento y que pueda contrarrestar la infodemia. Desde México con la discusión en la Sociedad Mexicana de Divulgación de la Ciencia y la Técnica y en el mundo la red SciDevNet y hasta en la revista Science se enfatiza la necesidad de compartir conocimiento y hacer que los hallazgos científicos puedan ser conocidos y apropiados por las personas para que tomen decisiones. Siempre es importante tener otros datos, pero someterlos al escrutinio de otras personas es fundamental. 
Es fundamental comentar que la comunidad científica, tanto nacional como en otros lugares, considera que la comunicación del conocimiento científico es una de las labores en la que el personal de ciencia debe colaborar.
Debo recordar que desde hace casi 30 años en Morelos también el sector científico ha mostrado su preocupación y ocupación en tareas de divulgación científica mediante las actividades que la Academia de Ciencias de Morelos (ACMOR) realiza cotidianamente. En Morelos en un acuerdo entre la ACMOR y La Unión de Morelos se ha publicado, desde hace más de 14 años, semanalmente artículos de divulgación que contribuyen a la diseminación del conocimiento entre la población de Morelos, pero están a disposición libremente del público de habla en castellano.
En la actualidad, el idioma de la ciencia es el inglés; pero afortunadamente la comunidad científica en Iberoamérica ha decidido hablar de ciencia en el idioma castellano. Hecho que posibilita que un amplio sector de la población de esta región tenga acceso a información directa en su idioma materno. Es importante mencionar que no es así en otras partes del mundo, donde el idioma de las clases de ciencia es en inglés independientemente de la lengua materna de quienes asisten a esas clases. Con esta última actitud se crea una barrera adicional entre las personas que hablan el inglés como segunda lengua y quienes no han tenido la oportunidad de desarrollar esta habilidad.
Por esta razón, comparto plenamente lo que se ha discutido en SciDevNet para fomentar la divulgación científica en lenguas locales. Este es un esfuerzo que debe ser compartido entre diversas personas, las que nos dedicamos a la ciencia y quienes se dedican a la comunicación. La colaboración es más que deseable y seguramente los productos serán de mayor calidad y tendrán un impacto verdadero en la sociedad al trabajar conjuntamente las comunidades científicas y de comunicación. Quienes trabajamos en el sector científico encontraremos conocimiento y herramientas idóneas para difundir y divulgar nuestros hallazgos de manera divertida, amigable y fundamentalmente adecuada para diferentes sectores de la población. Quienes se dedican a la comunicación, con la colaboración, tendrán la posibilidad de comunicar con certeza y precisión evitando crear confusiones o malinterpretaciones. 

Estudiantes de la Ciudad de México -i---i- (29877861712)

Hoy en día, las piezas de comunicación no se restringen a la palabra escrita, en la Internet encontramos esfuerzos en audio o en videos como en Reporte Sandía donde se presentan noticias científicas en temas ambientales donde se colabora con la comunidad de ciencia. Las noticias ambientales son un aspecto fundamental para que las personas podamos tomar decisiones relacionadas con nuestros entornos ambientales y sociales. 
Estos esfuerzos que hoy podemos observar en el mundo están disponibles en la Internet; pero cómo poder distinguirlos de aquellos que promueven la desinformación. Este es un aspecto interesante y que debe ser atendido. Desde mi perspectiva, se requiere de una indagación previa de las fuentes y revisar si las colaboraciones están basadas en asociaciones que tengan tradición de comunicación o las personas que se invitan a participar ofrecen certeza en sus comentarios basados, no en testimonios sino, en estudios validados por la comunidad científica.
Aquí, tengo que hacer un paréntesis y enfatizar que el esfuerzo por divulgar conocimiento en idioma español es esencial; pero también es necesaria la divulgación en lenguas maternas de poblaciones indígenas. Por ejemplo, en nuestro país, la Sociedad Mexicana de Física publicó en náhuatl contenido de divulgación sobre temas astrofísicos. Estoy seguro de que diversas organizaciones han publicado escritos, videos o audios con contenido informativo en lenguas indígenas latinoamericanas que merecen ser conocidos, difundidos y transmitidos. Recordemos que las lenguas son parte esencial del bagaje cultural de nuestra civilización y mientras se transmita información útil en una lengua se estará fomentando su uso. Por esta razón, invito a quienes leen estas líneas a contribuir en los comentarios incluyendo opciones de comunicación científica en idiomas indígenas de la región latinoamericana, escriban en los comentarios de este blog. Es esencial que contribuyamos difundiendo estos esfuerzo.
Para concluir, déjenme comentar que quienes construimos conocimiento o desarrollamos tecnologías (ingenieriles o sociales) debemos buscar la colaboración de personas con habilidades en comunicación y las personas que saben construir elementos comunicativos efectivos pueden colaborar con el sector científico para, en ambas situaciones, lograr instrumentos comunicativos, en lenguaje local, que contribuyan a una apropiación del conocimiento. Esta apropiación del conocimiento, estoy seguro, aportará elementos para la toma de decisiones que contribuirán de manera decisiva en la construcción de un bienestar social.


Una versión previa de este artículo fue publicada el día 23 de febrero en el periódico la Unión de Morelos

miércoles, 16 de febrero de 2022

La electrificación ha iniciado

El sistema económico no entiende y considera que podemos seguir depredando tanto los recursos minerales como los vivos y además a otras personas y continuar con el actual modo de vida de una minoría de la población; pero podemos movernos hacia un sistema que promueva el bienestar social. Es claro que el actual sistema económico ha generado riqueza y bienestar para algunas personas; pero ha conducido a una desigualdad lacerante, donde la proporción mayoritaria de la población vive sin gozar de bienestar. Esto es particularmente cierto en México, donde más de la mitad de la población vive bajo el nivel de pobreza. 
Desde mi punto de vista, el aparente inagotable acceso a la energía, que han producido las máquinas de combustión alimentadas con combustibles fósiles: carbón, petróleo y gas, ha permitido el desarrollo de una economía voraz que nos solo agota los combustibles fósiles, sino que depreda recursos naturales cambiando el desarrollo balanceado de los ecosistemas; además, modifica la composición de la atmósfera causando un cambio climático que está empezando a incrementar los eventos extremos en nuestro planeta e incrementa las catástrofes que sufrimos.
El control de fuego permitió que la especie homo sapiens asimilara más fácilmente los nutrientes por lo menos desde hace unos cien mil años. El mismo uso del fuego, pero de manera diferente, condujo a que para inicios de siglo XIX el uso del carbón y la aparición de las máquinas de combustión incrementando la disponibilidad de energía y para principios del siglo XX todavía la disponibilidad energética que ofreció el petróleo permitió el desarrollo de los motores de combustión interna que a su vez ampliaron las posibilidades de uso individual de la energía, independientemente de la eficiencia o impactos negativos en los entornos. Cada uno de estos desarrollos han posibilitado tener máquinas menos ineficientes y que permiten incrementar la disponibilidad de energía para ofrecer una abundante diversidad productos y servicios que muchas personas demandan; aunque no lo requieran. Es importante reconocer que, como se observa en la gráfica, a principios del siglo XIX el consumo de energía en el mundo era fundamentalmente de leña, a principios del siglo XX se compartían el consumo de energía entre la leña y el carbón, pero desde la mitad del siglo XX los combustibles fósiles han dominado completamente el consumo de energía en el mundo. Observamos que la dependencia de los combustibles fósiles es abrumadora, pero necesitamos transitar hacia un uso de las fuentes renovables.

Consumo de energía en los últimos 200 años dominado por los combustibles fósiles.

Desde mediados del siglo XIX, los avances en el entendimiento de la electricidad y magnetismo condujeron paulatinamente al dominio de la electricidad que en la actualidad es evidente. Con este dominio de la electricidad se abrió una nueva oportunidad para brindar acceso energético a la población humana y a una masificación de la información sin precedente en la historia.
Por supuesto que la generación de la electricidad se puede hacer quemando combustibles fósiles; pero el avance científico tecnológico nos ha conducido a que podamos usar fuentes renovables de energía. Estas fuentes como la solar y la eólica amplían las posibilidades de acceso a la energía para la población en general sin emitir gases de efecto invernadero en el punto donde se genera la electricidad.
Estamos en el punto crucial donde las fuentes renovables pueden ser masificadas y generar la energía en el punto donde se requiere, en el lenguaje energético de generar distribuidamente. Es claro que estamos en el umbral de la electrificación del sistema energético mundial. Sin embargo, el actual consume de energía en el mundo se base en el uso de los combustibles fósiles, con el petróleo aportando poco más del 30 %, el carbón alrededor del 25 %, situación similar para el carbón y el 20 % restante se comparte entre las renovables, la leña, la nuclear y la hidroeléctrica. La transición energética hacia las fuentes renovables es un hecho y debemos prepararnos para ella.
Dada la variabilidad de la generación con renovables y a la flexibilidad en el lado de la demanda que incrementará la eficiencia energética es de vital importancia el diseño y construcción de un sistema de transmisión y distribución de electricidad verdaderamente inteligente.
La implementación de este sistema de transmisión y distribución es un verdadero nicho de negocio para la empresa que se enfoque en ello. Este es un llamado para CFE, que desde mi perspectiva, debe concentrarse en la implementación de este sistema. Adicionalmente, con un sistema inteligente y que además considere como un objetivo específico la disminución de las diferencias entre accesos a la energía en la población se impactará positivamente en la construcción del bienestar social.
Por estas razones considero que la reforma eléctrica propuesta pierde de vista el objetivo de primero los pobres y se enfoca en primero las empresas del estado. Esto último para nada es deseable ni fue por lo que la población votó en el 2018. La población votó por la disminución en las desigualdades, votó por primero los pobres y la reforma eléctrica no apunta en esa dirección.
La electrificación está en marcha, podemos acelerarla y prepararnos para con ella evitemos continuar con las desigualdades en el acceso a la energía. Es necesario tener un sistema de transmisión y distribución que promueva el acceso universal a energía renovable, en nuestro país se pretende dejarlo para el futuro cuando lo podemos construir hoy en lugar de continuar fomentando los combustibles fósiles..



Una versión previa de este artículo fue publicada el día 16 de febrero en el periódico la Unión de Morelos.

miércoles, 9 de febrero de 2022

Tacoeconomía

Este lunes, Tatiana Clouthier, secretaria de economía, estimó que el PIB de nuestro país crecerá del orden de 2.6 %, mientras que la semana pasada el presidente anunció un 5 % para este indicador. En cuanto a la paridad peso dólar parece que no habrá sobresaltos. Al comparar el crecimiento del PIB con el de otros países, se prevé que el nuestro no tendrá un buen desempeño en el aspecto económico, aunque la paridad puede indicar que estamos alineados.
Es claro que el bienestar de una población no se puede medir con un indicador como el PIB, ni con la paridad con el dólar y lo que nos debe interesar es cómo avanza el bienestar de la gente en nuestro país. Sin embargo, es preocupante que no habrá una recuperación de esa parte de la economía mexicana en este año.
Las comparaciones no siempre son adecuadas, pero de alguna manera indican sutilezas de las acciones que emprendemos como sociedad.  Con la intención de comparar tanto las economías como las paridades en las monedas, en 1986 The Economist inventó el índice BIG MAC en el Mundo. Una comparación del precio de una de las hamburguesas en una cadena global de comida rápida. La idea simple es comparar el poder de compra de un bien o servicio específico en cualquier país. Este índice no pretende ser una medida precisa, pero si tiene un poder de comunicación de aspectos económicos más relevante el PIB, por ejemplo. La mayoría de las personas entendemos más fácilmente esta comparación que algunos otros indicadores económicos. Por ejemplo, en diciembre del 2021 la hamburguesa BIG MAC costaba un -42.5 % en México que en Estados Unidos de América. Al considerar que las paridades en las monedas deben reflejar precios entre los productos y servicios, claramente este no es el caso en este tipo de hamburguesas. Es decir, algunas personas podrían pensar el peso está 42.5 % depreciado. Sin embargo, esto no es así ya que el poder de comprar de la población mexicana no es comparable con el de la población de EE. UU. En la página de The Economist también se hace notar este hecho y se ofrece un ajuste por el PIB. Así el precio de la hamburguesa se divide por el PIB y en este caso el precio ajustado es solamente 6.5 % menor en México que en EE. UU. Como se puede apreciar en la figura, al usar esta forma de comparación podemos observar que en 2015 el precio de la hamburguesa era mayor en nuestro país que en EE. UU., pero que desde el 2016 este precio ha sido menor (los datos completos y los programas en Python están a disposición de quién desee analizarlos ). Por supuesto esta forma de comparar economías o situación de bienestar social son muy cuestionables por múltiples aspectos, pero, repito, son una forma interesante de ilustrar lo que pueden decir los datos y más cuando se explican y detallan las formas de obtenerlos.
índice ajustado Big Mac para México del 2015 al 2022, elaboración propia con datos de https://github.com/TheEconomist/big-mac-data

En este caso, los precios de las hamburguesas cambian también en relación con el costo de las materias primas, la carne, el pan y los aderezos, la mano de obra en la preparación, la renta del local entre otros insumos. Por esta razón, en países donde la mayoría de la población vive en situación de pobreza, como en nuestro país, los precios pueden no ser fácilmente comparables de manera precisa con otros países. Sin embargo, el índice de la hamburguesa ayuda a entender la mecánica de los indicadores y sirve como elemento divulgativo. 
Esta situación, donde los indicadores no pueden reflejar de manera precisa las condiciones que deseamos evaluar se repite en nuestro país. Dado que la forma de vida en el norte no es la misma que en el sur de México, las comparaciones pueden no ser adecuadas. 
En este sentido, invito a hacer el ejercicio de encontrar un bien o producto que pueda servirnos como indicador para analizar las diferencias en el bienestar económico de la población mexicana de una manera significativa. En México, puede ser interesante considerar el taco como un indicador. Seguramente quien lee este texto inmediatamente se sorprende y dice, pero ¿qué taco? el de canasta, el taco al pastor, el de cochinita, el de pescado, el de barbacoa, el de bistec, o cualquier otro de nuestra variada gastronomía. Es importante tener en cuenta que no todos ellos se encuentran en todas las regiones del país y sus formas de guiso dependen también de la región.
Otro platillo para el centro y la región sur sería el pozole, pero este también varía en su preparación y no hay una proveeduría ajustada a un patrón o tipo común para este platillo. 
El salario es algo que pudiera ser aceptable, pero no hay un registro fidedigno en nuestro país para la mayoría de la población que vive de la economía no formalizada.
Me parece que un platillo de comida es adecuado ya que es algo que la mayoría de las personas pudieran consumir, salvo diferencias en los gustos o en los tipos de dietas, pero considero un buen ejercicio que podemos hacer para valorar las dificultades que existen en las definiciones y construcción de indicadores. Les invito a visitar el sitio del INEGI, donde encontraremos no solo las definiciones de indicadores sino las series temporales de muchos de ellos.
Si con este brevísimo texto se despertaron las inquietudes en quien lo lee sobre cómo construir y definir indicadores habrá cumplido su misión.
Reitero, es importante medir, comparar, con datos el avance de las propuestas y acciones que se emprenden para conocer si se va en el camino deseado. No basta con decir tenemos otros datos. Participemos en la construcción y en la obtención de datos para poder decidir con base en información verificable.


Una versión previa de este artículo fue publicado el día 9 de febrero en el periódico la Unión de Morelos

miércoles, 2 de febrero de 2022

Por una CFE con visión sustentable

Seguimos con los intercambios de ideas sobre la reforma eléctrica. Uno de los argumentos que se esgrimen en contra de las fuentes renovables es su variabilidad. La variación de la radiación solar es de lo más evidente y que sucede con mayor predictibilidad, es decir, no hay radiación solar en la noche. Además, con los modelos climatológicos actuales y las capacidades de cálculo se puede pronosticar con certeza la radiación solar que llegará a un lugar determinado. También encontramos variaciones en el viento, pero nuevamente con los modelos actuales se puede predecir con certeza las distribuciones. Estas innegables variabilidades se presentan como argumentos para decir que no es recomendable apostar por la generación con fuentes renovables, en particular con la solar y la eólica. Desde mi punto de vista, esta argumentación en contra era válida hace algunas décadas; pero con la capacidad de cómputo y la disponibilidad de dispositivos eléctricos electrónicos, aunadas a las herramientas de la inteligencia artificial la variabilidad, ahora, es posible compensar y potenciar un uso adecuado de las fuentes renovables.
En esta última dirección apunta un artículo publicado el día 25 de enero de 2022, sí la semana pasada, que enfatiza precisamente que al considerar el agrupamiento de la generación de energía con fuentes renovables de manera en diferentes husos horarios se aumenta la disponibilidad de energía para satisfacer la demanda en el contexto regional o global. Es decir, en el uso de las fuentes renovables las redes de transmisión y distribución son de suma importancia.
Este es un aspecto muy importante al concebir una reforma eléctrica, que no debe ser conceptualizada solamente con la mira en la generación, sino que se tiene que considerar a las redes. De hecho, como apunta este artículo, la inteligencia en las redes requiere de invertir en tecnología tanto en dispositivos eléctricos electrónicos como en algoritmos para utilizar los datos y construir modelos aplicados a un manejo adecuado de las variabilidades de la generación y el uso de la energía.

Transmission towers at sunset in East Texas
La red de transmisión es un negocio que deber ser de la sociedad y para la sociedad

Efectivamente, hasta la línea anterior solamente había comentado la variabilidad en la generación que tienen las renovables, pero otro punto esencial es la variabilidad que tiene el uso de la energía. Por esto, me refiero a que tanto en la industria como en las oficinas, escuelas y en los domicilios el uso de la energía depende de la hora del día y, en muchos lugares, de la época del año.
En este sentido, la red de transmisión y distribución de electricidad tiene que acoplar las variabilidades de la generación y del uso. Ya en otros comentarios he enfatizado la importancia de la flexibilidad en el uso de la energía para construir un sistema energético más eficiente. En esta ocasión, quiero enfatizar lo que dicen C. Wu, X-P Zhang y M. Sterling sobre la disminución de la variación de las renovables si se considera la generación en lo que podríamos llamar un día extendido al considerar diferentes lugares en la generación de la energía demandada en regiones amplias.
Por ejemplo, en nuestro país, se podría construir una red de transmisión y distribución verdaderamente inteligente que acoplara la generación fotovoltaica, eólica, geotérmica, hidroeléctrica y de biocombustibles a lo largo de regiones y del todo el país. En el artículo se menciona que la variabilidad en México disminuiría si se considerara las posibilidades de generación fotovoltaica dadas las cantidades de insolación que recibimos.
Desde mi perspectiva, la posibilidad de contar con un sistema eléctrico sustentable requiere forzosamente la participación mayoritaria de las fuentes renovables y de un sistema de transmisión y distribución verdaderamente inteligente. Digo sistema de transmisión y distribución porque considero que a la red inteligente se le deben incorporar dispositivos y sistemas computacionales con inteligencia artificial para acoplar tanto las variabilidades de la generación como las de la demanda y robustecer el sistema eléctrico. Con esta visión, claramente el negocio de una empresa estatal de energía eléctrica se incrementará en comercializar un sistema de transmisión y distribución verdaderamente inteligente. Así, desde mi punto de vista, la CFE debe apuntar a construir esta opción hacia el bienestar social en lugar de perseguir el anticuado y dañino negocio de la generación con combustibles fósiles.


Este artículo fue publicado el día 2 de febrero en el periódico la Unión de Morelos