En esta bitácora hay escritos que versan sobre ciencia, innovación, opinión política y divertimentos que quiero compartir
miércoles, 24 de febrero de 2016
Necesitamos evaluaciones que mejoren el desempeño
Las instituciones públicas de investigación en nuestro país cuentan con metodologías de evaluación para sus académicos. Estas instituciones son las encargadas fundamentalmente de mantener el sector científico del país. De hecho el sector científico mexicano es uno de los sectores nacionales con una tradición de más de 30 años de evaluación constante. Independientemente de lo exhaustiva o de idoneidad de esta metodología de evaluación se ha conseguido, en este período de tiempo, profesionalizar este sector. Hoy podemos decir que este el sector científico mexicano es profesional y puede contribuir a la generación de conocimiento en el ámbito internacional. Sin embargo, todavía este sector no tiene el tamaño adecuado para que sus hallazgos puedan impactar positivamente en los diferentes sectores sociales, empresariales y gubernamentales. En palabras científicas el sector científico mexicano todavía no percola en la sociedad. Sí, en analogía a la preparación de café cuando el grano de café está muy pulverizado y el agua no puede pasar a través del él y no obtenemos la bebida amarga que a muchos nos gusta, la ciencia todavía no ha sido capaz de difundirse en la sociedad para que los mexicanos basemos nuestras decisiones en el conocimiento.
En estos días en el sector de investigación de la UNAM se están haciendo las evaluaciones anuales al personal académico. En esta buena costumbre participan los órganos internos de planeación y evaluación. Para la evaluación anual de los académicos se utiliza a consejos internos donde los participantes son académicos de cada una de las entidades. Es decir es una “auto-evaluación”; para la permanencia y promoción se convocan a comisiones dictaminadoras que son fundamentalmente integradas por colegas ajenos a las entidades mismas.
Desde mi punto de vista, el sector científico presenta característica de los sistemas complejos y claramente su evalaución no puede ser realizada en forma sencilla por cualquier persona, sino que debe ser llevada a cabo por personas igualmente entrenadas en el ámbito académico. A esta forma se le conoce como evaluación por “pares”. Podemos decir que es el sector científico es un sistema auto-regulado, que se evalúa a sí mismo. Como lo comenté hace algún tiempo, de acuerdo con Donella Meadows, los sistemas auto-regulados pueden tender a un desempeño pobre cuando se permite que las remuneraciones a los integrantes de los sistemas autoregulados sean otorgadas por miembros del sistema mismo. Es decir, la participación de personas ajenas en las evaluaciones es deseable para poder mantener un desempeño a la alta. Por otra parte, la definición de estándares absolutos que no dependan del peor desempeño individual, sino que promueva el compromiso individual hacia una calificación mayor es lo que impulsa a todo el sistema a salir de la trampa hacia el bajo desempeño. Evidentemente, esto implica que los estándares de evaluación tienden a evolucionar y cada vez se convierten en mayores retos. Cabe mencionar que mi experiencia indica que con el tiempo la dificultad de cumplir con los estándares anteriores es menor.
Por supuesto que esta propuesta contrasta con las definiciones de niveles académicos otorgados con base en la antigüedad y puede ser vista como inequitativa para los de mayor y menor edad en comparación con aquellos que se encuentran en la plenitud de su vida académica. También es comprensible el anhelo de muchos académicos de conseguir un nivel para incursionar en temas de mayor envergadura, pero esto contrasta con la audacia que va disminuyendo con la edad y que permite atacar retos con formas novedosas como pueden ser propuestas por los más jóvenes.
Es importante mencionar, que las situaciones que he mencionado pueden ser muy diferentes para diferentes individuos y un joven puede ser extremadamente cauteloso y solamente abordar temas que le garanticen una producción sostenida, aunque su contribución no sea de ruptura.
Es difícil proponer una sola estrategia para evaluar el trabajo académico, considero que debemos optar por diferentes formas de abordar el problema y, basados en una perspectiva de sistema, contender con las llamadas trampas de los sistemas complejos por Donella Meadows. De ser así debemos aprender a combinar tanto las bondades de los jóvenes con las virtudes de los más experimentados para conseguir un desempeño a la alta en el ámbito académico, como las bondades de las evaluaciones por miembros internos y externos del sistema.
Desde mi punto de vista, necesitamos evaluaciones de muchas actividades que mejoren claramente el desempeños y que esta forma de atacar el problema de la evaluación puede ser trasladado a cualquiera de los ámbitos en la sociedad que presente una estructura compleja.
Este artículo fue publicado en La Unión de Morelos el día 24 de Febrero
miércoles, 10 de febrero de 2016
Festejando 50 años de oportunidades para jóvenes
Este lunes tuve profundos y agradables recuerdos de mi adolescencia. Recordé mis cascaritas o tochitos en el amplio espacio que separaba los carriles centrales de la lateral en la amplísima avenida de los Insurgentes Norte en la década de los setentas. Revisité mis clases sobre geometría analítica, lógica, ética, dibujo de imitación, biología y muchas otras; todas ellas compartidas con muchos otros adolescentes que teníamos sueños de ser médicos, arquitectos, sociólogos o físicos. Todos nosotros éramos la décima generación que estudiaba en ese plantel de la preparatoria.
A principio de semana tuve el gusto y el honor de estar en la ceremonia del inicio de los festejos del 50 aniversario de la Preparatoria 9 “Pedro de Alba” de la UNAM. La Q.F.B. Roberta Orozco Hernández, directora del plantel, me invitó a compartir este festejo. Así recordé ese fugaz período, hoy lo veo así, en aquel entonces tuve que sufrir algunos interminables soñolientos cursos, aunque también gocé de muchos otros retadores o motivadores que me permitieron continuar con mi formación académica y concluirla con éxito.
Ya lo he mencionado en otras ocasiones, la creación, establecimiento y consolidación de instituciones educativas son acciones que debemos festejar y fomentar. Celebrar 50 años de una institución educativa dedicada a los jóvenes es un motivo de congratulación que debemos compartir. La Prepa 9 forma miles de estudiantes al año y estoy seguro que durante este medio siglo ha contribuido sustancialmente a que jóvenes se conviertan en personas que propicien el bienestar tanto individual como social. Esta es una de las principales labores de nuestras instituciones educativas.
El año pasado en Morelos diversas instituciones celebramos 10, 15 y hasta 30 años de labores en nuestro estado, hecho que festejamos con alegría.
También es responsabilidad de estas instituciones, y más en el ámbito superior, mostrar madurez y contribuir a formar verdaderas personas que fomenten el bienestar social. En este sentido una de las obligaciones de estas instituciones educativas es desligarse de la concepción paternalista del estado y conseguir mediante proyectos útiles para la sociedad una parte de los recurso para formar personas críticas y autosuficientes. Debemos reconocer que es necesario construir esquemas que propicien la toma de decisiones desde las regiones locales con vista a la problemática global y esto pasa por evitar acciones como la del pasado de vergüenza donde se pasaba lista en mítines pro-gobiernistas para asegurar el empleo. Las instituciones educativas no deben propiciar este tipo de acciones para mantenerse con autoridad moral para poder criticar situaciones similares cuando sean usadas por otros con arteras intenciones de obtener ganancias ilimitadas.
Reconozco que en el esquema actual, la sociedad le ha otorgado al gobierno la tarea de financiar la educación, pero también entiendo que la actual forma de educación puede no satisfacer a muchos, por esta razón considero muy importante que la instituciones de educación superior tengan independencia para poder decidir la forma en que se imparte educación. Desde mi punto de vista, es igual y quizá de mayor importancia que estas instituciones informen con transparencia y oportunidad de los recursos de todos que usan. El día de hoy las autoridades federales auditan a nuestras instituciones y la UNAM, institución educativa donde laboro, ha considerado adecuado informar y, en consecuencia, respondemos a las autoridades federales dando información oportuna. Esta actitud para nada merma la autonomía universitaria y sí da certeza a las personas de la forma en que son usados los recursos que provienen de sus contribuciones a través del pago de impuestos.
Estoy convencido de las bondades de una educación pública consolidada y que compita con cualquier otra institución de educación superior obteniendo las mejores calificaciones en todos los aspectos. Es una obligación de estas instituciones formar personas críticas y que, en forma diversa, aporten soluciones a las tremenda problemática que nos aqueja.
Cuando veo las situaciones actuales me da tristeza, siento que les estamos dejando una sociedad enferma a estos jóvenes. Durante mi charlas con los estudiantes preparatorianos, les comentaba que cuando asistía a la Prepa 9 las puertas siempre estaban abiertas, había algunos problemas con jóvenes que no veían alternativas de movilidad social y respondían en forma antisocial agrediendo a otros jóvenes, pero las agresiones eran mínimas. Hoy, para mi dolor, encontré unas instalaciones cerradas como respuesta a una sociedad que agrede a sus semejantes. Por supuesto, esta situación de auto-encierro no es deseada, pero es necesaria para proteger a los jóvenes que han decidido estudiar para poder construir soluciones a los problemas que les heredamos.
Termino reiterando que debemos festejar el paso del tiempo de nuestras instituciones educativas, que debemos reconocer el trabajo cotidiano de muchos maestros y profesores que han dedicado su vida a la formación de jóvenes que se han convertido en adultos y que han aportado soluciones. Así también, debemos festejar los logros de los jóvenes que pasan día a día por estas instituciones y que en un futuro muy próximo, más pronto de lo que ellos imaginan, nos sustituirán.
Este artículo fue publicado el día 10 de Febrero en el periódico la Unión de Morelos.
A principio de semana tuve el gusto y el honor de estar en la ceremonia del inicio de los festejos del 50 aniversario de la Preparatoria 9 “Pedro de Alba” de la UNAM. La Q.F.B. Roberta Orozco Hernández, directora del plantel, me invitó a compartir este festejo. Así recordé ese fugaz período, hoy lo veo así, en aquel entonces tuve que sufrir algunos interminables soñolientos cursos, aunque también gocé de muchos otros retadores o motivadores que me permitieron continuar con mi formación académica y concluirla con éxito.
Ya lo he mencionado en otras ocasiones, la creación, establecimiento y consolidación de instituciones educativas son acciones que debemos festejar y fomentar. Celebrar 50 años de una institución educativa dedicada a los jóvenes es un motivo de congratulación que debemos compartir. La Prepa 9 forma miles de estudiantes al año y estoy seguro que durante este medio siglo ha contribuido sustancialmente a que jóvenes se conviertan en personas que propicien el bienestar tanto individual como social. Esta es una de las principales labores de nuestras instituciones educativas.
El año pasado en Morelos diversas instituciones celebramos 10, 15 y hasta 30 años de labores en nuestro estado, hecho que festejamos con alegría.
También es responsabilidad de estas instituciones, y más en el ámbito superior, mostrar madurez y contribuir a formar verdaderas personas que fomenten el bienestar social. En este sentido una de las obligaciones de estas instituciones educativas es desligarse de la concepción paternalista del estado y conseguir mediante proyectos útiles para la sociedad una parte de los recurso para formar personas críticas y autosuficientes. Debemos reconocer que es necesario construir esquemas que propicien la toma de decisiones desde las regiones locales con vista a la problemática global y esto pasa por evitar acciones como la del pasado de vergüenza donde se pasaba lista en mítines pro-gobiernistas para asegurar el empleo. Las instituciones educativas no deben propiciar este tipo de acciones para mantenerse con autoridad moral para poder criticar situaciones similares cuando sean usadas por otros con arteras intenciones de obtener ganancias ilimitadas.
Reconozco que en el esquema actual, la sociedad le ha otorgado al gobierno la tarea de financiar la educación, pero también entiendo que la actual forma de educación puede no satisfacer a muchos, por esta razón considero muy importante que la instituciones de educación superior tengan independencia para poder decidir la forma en que se imparte educación. Desde mi punto de vista, es igual y quizá de mayor importancia que estas instituciones informen con transparencia y oportunidad de los recursos de todos que usan. El día de hoy las autoridades federales auditan a nuestras instituciones y la UNAM, institución educativa donde laboro, ha considerado adecuado informar y, en consecuencia, respondemos a las autoridades federales dando información oportuna. Esta actitud para nada merma la autonomía universitaria y sí da certeza a las personas de la forma en que son usados los recursos que provienen de sus contribuciones a través del pago de impuestos.
Estoy convencido de las bondades de una educación pública consolidada y que compita con cualquier otra institución de educación superior obteniendo las mejores calificaciones en todos los aspectos. Es una obligación de estas instituciones formar personas críticas y que, en forma diversa, aporten soluciones a las tremenda problemática que nos aqueja.
Cuando veo las situaciones actuales me da tristeza, siento que les estamos dejando una sociedad enferma a estos jóvenes. Durante mi charlas con los estudiantes preparatorianos, les comentaba que cuando asistía a la Prepa 9 las puertas siempre estaban abiertas, había algunos problemas con jóvenes que no veían alternativas de movilidad social y respondían en forma antisocial agrediendo a otros jóvenes, pero las agresiones eran mínimas. Hoy, para mi dolor, encontré unas instalaciones cerradas como respuesta a una sociedad que agrede a sus semejantes. Por supuesto, esta situación de auto-encierro no es deseada, pero es necesaria para proteger a los jóvenes que han decidido estudiar para poder construir soluciones a los problemas que les heredamos.
Termino reiterando que debemos festejar el paso del tiempo de nuestras instituciones educativas, que debemos reconocer el trabajo cotidiano de muchos maestros y profesores que han dedicado su vida a la formación de jóvenes que se han convertido en adultos y que han aportado soluciones. Así también, debemos festejar los logros de los jóvenes que pasan día a día por estas instituciones y que en un futuro muy próximo, más pronto de lo que ellos imaginan, nos sustituirán.
Este artículo fue publicado el día 10 de Febrero en el periódico la Unión de Morelos.
miércoles, 3 de febrero de 2016
No debemos argumentar que no sabíamos
Escucha este texto
Una versión previa de este artículo fue publicada el día 3 de Febrero
Estaba en el supermercado pasando por la sección de jabones y escuche a dos personas platicando: “No compres el jabón de pasta... es mejor el líquido”. Es muy común escuchar, recibir y dar este tipo de recomendaciones a la hora de adquirir algún producto; pero con qué criterios se emitió el juicio de mejor. En otras ocasiones he mencionado que varios de los problemas que hoy en día enfrentamos se deben a que cuando se desarrollaron algunas soluciones o productos se desconocían sus posibles efectos secundarios, pero ahora ya lo sabemos. Esto es muy claro en el ámbito de las medicinas, donde se han establecido protocolos de investigación para determinar los efectos secundarios no deseados de los nuevos medicamentos. Este cuidado que se tiene actualmente con los medicamentos es un procedimiento que deberíamos extender para todo lo que consumimos, usamos o creamos.
Así con el conocimiento científico de hoy podemos tomar decisiones menos dañinas para nosotros. Cuando me refiero a nosotros, incluyo a otras personas y al ambiente, así la frase de menos dañinas debe entenderse en un sentido muy amplio y con implicaciones de largo plazo.
En este sentido, debemos empezar a promover un tipo de análisis detallado de los impactos (benéficos y dañinos) que causan los productos o procesos que desarrollamos con la nueva tecnología o que se han aplicado por décadas o siglos. A este tipo de análisis se les conoce como análisis de ciclo de vida (ACV o LCA, por sus siglas en inglés). Desde mi punto de vista con este tipo de análisis, que debe explicitar los supuestos en los que se basa y las condiciones en las que se realizó, es que podemos empezar a tomar decisiones. De esta manera, podemos realmente llegar al construir una sociedad del conocimiento. No basta con que alguna parte de la sociedad conozca el proceso, sino que toda la comunidad involucrada debe participar de este conocimiento.
Déjenme regresar a la pregunta inicial y comentar que en 2009 se realizó un cuidadoso análisis, con esta perspectiva, de dos tipos de jabón para lavarse las manos. En este estudio Annete Koehler y Caroline Wildbolz llevaron a cabo una evaluación detallada del ciclo de vida de nueve productos de cuidado en el hogar y de higiene personal. Su objetivo era cuantificar y comparar los impactos ambientales de los productos que se podrían utilizar para la misma aplicación, por ejemplo, barra jabón contra el jabón líquido para lavarse las manos. En este aspecto podemos resumir su resultado como: Aunque la huella ambiental de 1 kg de barra de jabón desde su fabricación hasta su final tiene mayores impactos negativos que la del jabón líquido; el lavado de manos con jabón en barra, en general, resulta tener un impacto menor al jabón líquido para todos los indicadores que ellas estudiaron. Los productos en barra muestran claras ventajas y desventajas: el lavado de manos con jabón en barra requiere cantidades más pequeñas de jabón, y esto provoca impactos considerablemente más bajos en la cadena de suministro de barras de jabón. Sin embargo, se necesitan volúmenes de agua caliente más grandes para la aplicación de barra de jabón, y las cargas ambientales en consecuencia son más altas. Desde mi punto de vista es importante notar que este estudio fue realizado en Suiza, en un contexto europeo, y por ende consideran muy importante el uso de agua caliente en el lavado de manos, aspecto que pudiera ser menos relevante para el caso mexicano. De aquí la necesidad de empezar a realizar este ACV para los productos que usamos y con las formas que los usamos en nuestro país. Claramente, también puede ser importante contextualizar en las diferentes regiones de México.
Es importante conocer las sustancias y las consecuencias de usar productos en el largo plazo; el análisis de ciclo de vida de los productos nos da información para decidir
Este tipo de estudios ha sido promovido por la Asociación Internacional de Jabones, Detergentes y Productos de mantenimiento (AISE por sus siglas en inglés) desde 2005 para promover estrategias para la sustentabilidad de la industria de productos de limpieza. Con este marco recientemente se publicó otro trabajo realizado por un grupo europeo que comparó los estudios de seis categorías de productos de limpieza para el hogar: lava trastos, líquido lava ropa, líquido lava-ventanas, líquido para aspersar para baños, líquido con ácidos para baños, y fluidos blanqueadores de baño sin ácidos. En este estudio se concluyó que las variables que determinan los resultados para detergentes lava trastos y detergentes para ropa son: la temperatura del agua, el consumo de agua, la dosis de producto, y la selección y cantidad de agente tensoactivo. En cambio, para los aspersores de baño, limpiadores con ácido y sin ácido, los factores determinantes son: los envases de plástico, transporte hasta el usuario, y los ingredientes específicos. Además, el tipo de tensoactivo es muy importante para los blanqueadores.
Claramente estos estudios deben ser realizados para los productos que actualmente están disponibles en nuestro país y también deberíamos realizarlos para todos aquellos que se venden a granel en algunos comercios locales como productos de limpieza “biodegradables” o “amigables” con el ambiente; no sabemos cuales son los tensoactivos, ácidos o blanqueadores que utilizan, pero nos dicen que son amigables. Hoy en día debemos, como ciudadanos, conocer más y propiciar la apropiación del conocimiento por todas las personas para realmente basar nuestras decisiones en el conocimiento, seamos responsables, ¡ya no debemos argumentar que no sabíamos!
Así con el conocimiento científico de hoy podemos tomar decisiones menos dañinas para nosotros. Cuando me refiero a nosotros, incluyo a otras personas y al ambiente, así la frase de menos dañinas debe entenderse en un sentido muy amplio y con implicaciones de largo plazo.
En este sentido, debemos empezar a promover un tipo de análisis detallado de los impactos (benéficos y dañinos) que causan los productos o procesos que desarrollamos con la nueva tecnología o que se han aplicado por décadas o siglos. A este tipo de análisis se les conoce como análisis de ciclo de vida (ACV o LCA, por sus siglas en inglés). Desde mi punto de vista con este tipo de análisis, que debe explicitar los supuestos en los que se basa y las condiciones en las que se realizó, es que podemos empezar a tomar decisiones. De esta manera, podemos realmente llegar al construir una sociedad del conocimiento. No basta con que alguna parte de la sociedad conozca el proceso, sino que toda la comunidad involucrada debe participar de este conocimiento.
Déjenme regresar a la pregunta inicial y comentar que en 2009 se realizó un cuidadoso análisis, con esta perspectiva, de dos tipos de jabón para lavarse las manos. En este estudio Annete Koehler y Caroline Wildbolz llevaron a cabo una evaluación detallada del ciclo de vida de nueve productos de cuidado en el hogar y de higiene personal. Su objetivo era cuantificar y comparar los impactos ambientales de los productos que se podrían utilizar para la misma aplicación, por ejemplo, barra jabón contra el jabón líquido para lavarse las manos. En este aspecto podemos resumir su resultado como: Aunque la huella ambiental de 1 kg de barra de jabón desde su fabricación hasta su final tiene mayores impactos negativos que la del jabón líquido; el lavado de manos con jabón en barra, en general, resulta tener un impacto menor al jabón líquido para todos los indicadores que ellas estudiaron. Los productos en barra muestran claras ventajas y desventajas: el lavado de manos con jabón en barra requiere cantidades más pequeñas de jabón, y esto provoca impactos considerablemente más bajos en la cadena de suministro de barras de jabón. Sin embargo, se necesitan volúmenes de agua caliente más grandes para la aplicación de barra de jabón, y las cargas ambientales en consecuencia son más altas. Desde mi punto de vista es importante notar que este estudio fue realizado en Suiza, en un contexto europeo, y por ende consideran muy importante el uso de agua caliente en el lavado de manos, aspecto que pudiera ser menos relevante para el caso mexicano. De aquí la necesidad de empezar a realizar este ACV para los productos que usamos y con las formas que los usamos en nuestro país. Claramente, también puede ser importante contextualizar en las diferentes regiones de México.
Es importante conocer las sustancias y las consecuencias de usar productos en el largo plazo; el análisis de ciclo de vida de los productos nos da información para decidir
Este tipo de estudios ha sido promovido por la Asociación Internacional de Jabones, Detergentes y Productos de mantenimiento (AISE por sus siglas en inglés) desde 2005 para promover estrategias para la sustentabilidad de la industria de productos de limpieza. Con este marco recientemente se publicó otro trabajo realizado por un grupo europeo que comparó los estudios de seis categorías de productos de limpieza para el hogar: lava trastos, líquido lava ropa, líquido lava-ventanas, líquido para aspersar para baños, líquido con ácidos para baños, y fluidos blanqueadores de baño sin ácidos. En este estudio se concluyó que las variables que determinan los resultados para detergentes lava trastos y detergentes para ropa son: la temperatura del agua, el consumo de agua, la dosis de producto, y la selección y cantidad de agente tensoactivo. En cambio, para los aspersores de baño, limpiadores con ácido y sin ácido, los factores determinantes son: los envases de plástico, transporte hasta el usuario, y los ingredientes específicos. Además, el tipo de tensoactivo es muy importante para los blanqueadores.
Claramente estos estudios deben ser realizados para los productos que actualmente están disponibles en nuestro país y también deberíamos realizarlos para todos aquellos que se venden a granel en algunos comercios locales como productos de limpieza “biodegradables” o “amigables” con el ambiente; no sabemos cuales son los tensoactivos, ácidos o blanqueadores que utilizan, pero nos dicen que son amigables. Hoy en día debemos, como ciudadanos, conocer más y propiciar la apropiación del conocimiento por todas las personas para realmente basar nuestras decisiones en el conocimiento, seamos responsables, ¡ya no debemos argumentar que no sabíamos!
Una versión previa de este artículo fue publicada el día 3 de Febrero
miércoles, 27 de enero de 2016
Impresión 3D y fabricación local
Miremos a nuestro alrededor y encontraremos una infinidad de productos manufacturados. Aunque debemos reconocer que ya muchos son “maquinofacturados”, es decir aquellos artefactos que los artesanos fabricaban a mano o que en las fábricas del siglo XIX producían los obreros, ahora se fabrican fundamentalmente por máquinas y no estrictamente son hechos a mano. Todos estos artefactos son elaborados o armados en diferentes fábricas o industrias para luego ser enviados a almacenes y ponerlos a nuestra disposición para su adquisición. Gran parte del costo que pagamos es por el almacenamiento y transporte de estos bienes de consumo. Existen hoy en día algunas empresas que arman diferentes artefactos a petición del cliente para luego enviarlos directamente al comprador. Un ejemplo de esta forma de armar artefactos son muchas de las computadoras de marca Dell. Con este último procedimiento, el fabricante se ahorra el costo de almacenar las piezas que componen el producto, el costo de almacenar el producto elaborado y la comisión de venta al mayorista. Este proceso es claramente una mejora en cuanto a costo para el consumidor y, quizás una mayor ganancia para el fabricante; pero todavía se tiene que armar el artefacto en una fábrica y enviar el producto desde la planta armadora al consumidor. El transporte es algo que disminuye la sustentabilidad.
Hace varios cientos de años, la mayoría de las personas elaboraban sus propios artefactos: el cazador elaboraba sus flechas, la cocinera fabricaba sus ollas, por citar unos ejemplos. Fue hasta la división del trabajo que empezaron a existir los especialistas en fabricar artefactos o producir alimentos para el trueque o la venta y en la actualidad la industria produce la mayoría de nuestros utensilios, artefactos, ropas y demás cosas.
Así compramos utensilios que fueron fabricados en el extremo opuesto de nuestro planeta, y con ello pagamos, algunas veces, más por su transporte que el costo mismo del producto. ¿Habría alguna forma de producir los utensilios en el lugar de su consumo? Algo como lo que he mencionado varias veces de producir la energía en el lugar donde se requiere y así evitar el costo del transporte.
Una pareja de estudiantes de física me llamaron la atención sobre un hecho que tenemos casi a nuestro alcance y que podría ser la respuesta afirmativa a esta pregunta cuando me mencionaron que las impresoras 3D podrían contribuir a la sustentabilidad. Una impresora 3D es una máquina capaz de realizar "impresiones" de diseños en 3D, es decir, crea piezas, artefactos o maquetas volumétricas a partir de un diseño hecho en una computadora. Una impresora 3D puede hacer cucharas u ollas o agujas o anillos y otras muchas cosas más.
Efectivamente, las impresoras 3D pueden reconfigurar el actual modo de producción.
La impresión 3D puede ser a la fabricación lo que la Internet hizo a la información. Hoy en día la información está disponible en nuestras casas o en nuestros lugares de trabajo gracias a la Internet, esto no era así hace 50 años. Las impresoras 3D podrían “imprimir” artefactos de cocina o piezas de automóviles o teléfonos celulares en nuestras casas. Lo que necesitaríamos comprar son “las tintas” o materiales que pudieran componer el producto y quizá lo más importante compraríamos los diseños de los diferentes artefactos. Por supuesto es importante avanzar en la reglamentación de estas posibilidades. Los actuales esquemas de diseño propietario de los artefactos protegidos por patentes contrastan con los diseños abiertos. De hecho ya existen códigos abiertos para una tecnología apropiada (open source for appropriate technology, OSAT) que pretende usar diseños del dominio público para facilitar la fabricación de diversos utensilios en una forma económica en diferentes comunidades. En estos momentos los esfuerzos se dirigen a desarrollar metodologías que cuantifiquen las propiedades de los objetos “impresos” (fabricados) para poder ofrecer la completa satisfacción de las personas.
Debemos enfatizar que la impresión 3D es un proceso de fabricación por capas donde cada capa del producto es seccionada y depositada mediante una secuencia bien establecida de acuerdo con un diseño que se ha codificado (programado) para que una máquina lo ejecute. Así un artefacto se realiza por el depósito de diferentes materiales capa por capa hasta conluirlo. Este proceso idealmente no requiere el uso de accesorios, herramientas de corte, refrigerantes, ni otros recursos auxiliares. Permite la optimización del diseño y de la producción de piezas personalizadas bajo demanda o solicitud. Así sus ventajas sobre la fabricación convencional han cautivado la imaginación de muchos y está proponiendo “otra revolución industrial” en cuanto al modo de producción. Claramente esto abre nuevas posibilidades para un desarrollo sustentable.
Evidentemente, no se requeriría una impresora 3D en cada casa, podría haber una en la tienda del barrio o en la cooperativa del conjunto habitacional o en el edificio de oficinas, en fin estaríamos ante un nuevo (antiguo) paradigma “la fabriación local”. Los diseños de artefactos de códigos cerrados (propietarios, patentados) podrían comprarse y fabricarse; pero los diseños con códigos abiertos podrían modificarse y, así, producir artefactos o utensilios con mejoras para el uso específico que se les daría. Por supuesto, después de 20 años los diseños patentados pasarían al dominio público. Evidentemente, también podría propiciarse un consumismo ampliado; pero, aun en este caso los costos asociados al transporte disminuirían drásticamente.
En mi opinión, es posible un futuro diferente, algo podemos vislumbrar, hay que tener los ojos abiertos y una actitud basada en nuestro conocimiento para orientar los cambios hacia un futuro sustentable.
Una versión previa de este artículo fue publicada el día 27 de Enero
Hace varios cientos de años, la mayoría de las personas elaboraban sus propios artefactos: el cazador elaboraba sus flechas, la cocinera fabricaba sus ollas, por citar unos ejemplos. Fue hasta la división del trabajo que empezaron a existir los especialistas en fabricar artefactos o producir alimentos para el trueque o la venta y en la actualidad la industria produce la mayoría de nuestros utensilios, artefactos, ropas y demás cosas.
Así compramos utensilios que fueron fabricados en el extremo opuesto de nuestro planeta, y con ello pagamos, algunas veces, más por su transporte que el costo mismo del producto. ¿Habría alguna forma de producir los utensilios en el lugar de su consumo? Algo como lo que he mencionado varias veces de producir la energía en el lugar donde se requiere y así evitar el costo del transporte.
Una pareja de estudiantes de física me llamaron la atención sobre un hecho que tenemos casi a nuestro alcance y que podría ser la respuesta afirmativa a esta pregunta cuando me mencionaron que las impresoras 3D podrían contribuir a la sustentabilidad. Una impresora 3D es una máquina capaz de realizar "impresiones" de diseños en 3D, es decir, crea piezas, artefactos o maquetas volumétricas a partir de un diseño hecho en una computadora. Una impresora 3D puede hacer cucharas u ollas o agujas o anillos y otras muchas cosas más.
Efectivamente, las impresoras 3D pueden reconfigurar el actual modo de producción.
La impresión 3D puede ser a la fabricación lo que la Internet hizo a la información. Hoy en día la información está disponible en nuestras casas o en nuestros lugares de trabajo gracias a la Internet, esto no era así hace 50 años. Las impresoras 3D podrían “imprimir” artefactos de cocina o piezas de automóviles o teléfonos celulares en nuestras casas. Lo que necesitaríamos comprar son “las tintas” o materiales que pudieran componer el producto y quizá lo más importante compraríamos los diseños de los diferentes artefactos. Por supuesto es importante avanzar en la reglamentación de estas posibilidades. Los actuales esquemas de diseño propietario de los artefactos protegidos por patentes contrastan con los diseños abiertos. De hecho ya existen códigos abiertos para una tecnología apropiada (open source for appropriate technology, OSAT) que pretende usar diseños del dominio público para facilitar la fabricación de diversos utensilios en una forma económica en diferentes comunidades. En estos momentos los esfuerzos se dirigen a desarrollar metodologías que cuantifiquen las propiedades de los objetos “impresos” (fabricados) para poder ofrecer la completa satisfacción de las personas.
Debemos enfatizar que la impresión 3D es un proceso de fabricación por capas donde cada capa del producto es seccionada y depositada mediante una secuencia bien establecida de acuerdo con un diseño que se ha codificado (programado) para que una máquina lo ejecute. Así un artefacto se realiza por el depósito de diferentes materiales capa por capa hasta conluirlo. Este proceso idealmente no requiere el uso de accesorios, herramientas de corte, refrigerantes, ni otros recursos auxiliares. Permite la optimización del diseño y de la producción de piezas personalizadas bajo demanda o solicitud. Así sus ventajas sobre la fabricación convencional han cautivado la imaginación de muchos y está proponiendo “otra revolución industrial” en cuanto al modo de producción. Claramente esto abre nuevas posibilidades para un desarrollo sustentable.
Evidentemente, no se requeriría una impresora 3D en cada casa, podría haber una en la tienda del barrio o en la cooperativa del conjunto habitacional o en el edificio de oficinas, en fin estaríamos ante un nuevo (antiguo) paradigma “la fabriación local”. Los diseños de artefactos de códigos cerrados (propietarios, patentados) podrían comprarse y fabricarse; pero los diseños con códigos abiertos podrían modificarse y, así, producir artefactos o utensilios con mejoras para el uso específico que se les daría. Por supuesto, después de 20 años los diseños patentados pasarían al dominio público. Evidentemente, también podría propiciarse un consumismo ampliado; pero, aun en este caso los costos asociados al transporte disminuirían drásticamente.
En mi opinión, es posible un futuro diferente, algo podemos vislumbrar, hay que tener los ojos abiertos y una actitud basada en nuestro conocimiento para orientar los cambios hacia un futuro sustentable.
Una versión previa de este artículo fue publicada el día 27 de Enero
miércoles, 20 de enero de 2016
Una vez más indignación e impotencia
Este año ha iniciado con muchas noticias mexicanas que en el ámbito internacional han merecido la atención. Desde el artero asesinato de Gisela Mota, alcaldeza de Temixco, la recaptura del Chapo y, otras menos impactantes en nuestro entorno local, pero igualmente importantes en el contexto mundial, como la sexta reunión de la asamblea de la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA, por sus siglas en inglés).
Todo esto es una muestra de la vorágine de información que requiere de un procesamiento detallado para su entendimiento. La mayoría de los hechos pudieran parecer inconexos, asilados; pero todos ellos tienen causas y efectos que se interrelacionan.
La inseguridad en Temixco, es algo que vivimos cotidianamente en el Instituto de Energías Renovables de la UNAM (IER-UNAM), y parece tener su origen en la lucha que narcotraficantes y delincuentes organizados tienen por el dominio en regiones del país. Este hecho se liga entonces con la recaptura del Chapo que es uno de los líderes de estos grupos que se dedican a actividades ilícitas. Estos grupos, fundamentalmente involucran jóvenes que no vislumbran posibilidades de desarrollo en el entorno actual, ya que la sociedad en la que estamos viviendo no les ofrece alternativas dignas para las expectativas que les genera. Una de las causas de esta situación se puede asociar con la explotación desmedida y el desarrollo desigual que se origina en un modelo que propicia el agotamiento de los recursos naturales y la explotación de las personas anteponiendo las ganancias económicas de unos cuantos al beneficio social. En este tipo de desarrollo, la energía que hemos obtenido de los hidrocarburos ha jugado un papel muy importante. La alta densidad energética y disponibilidad de los hidrocarburos nos ha hecho deslumbrarnos con las posibilidades de una fuente de energía inagotable, cuando verdaderamente son limitados y provocan un cambio en el entorno totalmente antropogénico y que genera un cambio que atenta con la vida tal y como la conocemos. La generación de riqueza que han propiciado los procesos económicos actuales, basados en los hidrocarburos, no ha sido equitativa y menos ha dado como resultado el bienestar social para la población mundial. Hoy en día es necesario que utilicemos las energías renovables para poder satisfacer la demanda energética para preservar la forma de vida actual y para propiciar el bienestar social en todas las regiones del planeta. Por esta razón, la reunión organizada por IRENA es de fundamental importancia.
En este entorno, es importante mencionar que en el IER-UNAM tuvimos pláticas con Gisela Mota para iniciar estrategias de uso de energías renovables, así como fomentar la apropiación de tecnologías renovables en diferentes regiones del municipio de Temixco. Habíamos definido que la implantación de energía solar en los pozos de agua y de iluminación eficiente y con renovables eran estrategias totalmente factibles. Un proyecto para generar información útil en lengua náhuatl para los jóvenes de regiones marginadas del municipio fue otro de los acuerdos a impulsar.
Esto último ha sido propuesto varias veces por miembros de la Academia de Ciencias de Morelos que están listos para colaborar con el entorno cercano.
Como vemos este texto ha pasado de una noticia a otra en una forma sencilla, como si platicáramos en una reunión, abordando diversos temas, pero todos conectados y que forman parte de nuestra compleja realidad tanto local como planetaria.
Este texto es una muestra de lo que han sido seis años de colaboración de los científicos o tecnólogos morelenses y el periódico la Unión de Morelos al establecer un espacio para la manifestación libre de las reflexiones de esta comunidad sobre la problemática local o mundial con un enfoque diferente al que se presenta normalmente en las columnas de opinión en los periódicos locales. La diversa narrativa y abundante colección de tópicos y opiniones de más de 60 científicos o tecnólogos ha quedado plasmada en Internet y puede ser consultada en http://sites.google.com/site/semueveunion/. Los textos proponen soluciones o planteamientos con argumentos diversos que tienen como común denominador: la intención de contribuir a resolver una problemática social que compartimos y padecemos.
Hoy, con respecto al uso de las energías renovables solamente puedo reiterar que es urgente la transición hacia ellas y que desde todos los sectores de la sociedad debemos propiciar su utilización y observar actitudes de ahorro y uso eficiente de energía. En cuanto al entorno nacional mi convencimiento que el castigo ejemplar para los hechos evidentes de corrupción es una de las acciones que debemos promover. El artero asesinato de Gisela Mota es una agresión clara a la sociedad que me indigna y me muestra la impotencia que nos agobia. Las palabras sobran, los lamentos no satisfacen, estos hechos solo me dejan la posibilidad manifiesta de compartir el duelo de su familia y reiterar que continuaremos trabajando para conseguir un Temixco con bienestar social.
Una versión precia de este artículo fue publicado el día 20 de Enero
Todo esto es una muestra de la vorágine de información que requiere de un procesamiento detallado para su entendimiento. La mayoría de los hechos pudieran parecer inconexos, asilados; pero todos ellos tienen causas y efectos que se interrelacionan.
La inseguridad en Temixco, es algo que vivimos cotidianamente en el Instituto de Energías Renovables de la UNAM (IER-UNAM), y parece tener su origen en la lucha que narcotraficantes y delincuentes organizados tienen por el dominio en regiones del país. Este hecho se liga entonces con la recaptura del Chapo que es uno de los líderes de estos grupos que se dedican a actividades ilícitas. Estos grupos, fundamentalmente involucran jóvenes que no vislumbran posibilidades de desarrollo en el entorno actual, ya que la sociedad en la que estamos viviendo no les ofrece alternativas dignas para las expectativas que les genera. Una de las causas de esta situación se puede asociar con la explotación desmedida y el desarrollo desigual que se origina en un modelo que propicia el agotamiento de los recursos naturales y la explotación de las personas anteponiendo las ganancias económicas de unos cuantos al beneficio social. En este tipo de desarrollo, la energía que hemos obtenido de los hidrocarburos ha jugado un papel muy importante. La alta densidad energética y disponibilidad de los hidrocarburos nos ha hecho deslumbrarnos con las posibilidades de una fuente de energía inagotable, cuando verdaderamente son limitados y provocan un cambio en el entorno totalmente antropogénico y que genera un cambio que atenta con la vida tal y como la conocemos. La generación de riqueza que han propiciado los procesos económicos actuales, basados en los hidrocarburos, no ha sido equitativa y menos ha dado como resultado el bienestar social para la población mundial. Hoy en día es necesario que utilicemos las energías renovables para poder satisfacer la demanda energética para preservar la forma de vida actual y para propiciar el bienestar social en todas las regiones del planeta. Por esta razón, la reunión organizada por IRENA es de fundamental importancia.
En este entorno, es importante mencionar que en el IER-UNAM tuvimos pláticas con Gisela Mota para iniciar estrategias de uso de energías renovables, así como fomentar la apropiación de tecnologías renovables en diferentes regiones del municipio de Temixco. Habíamos definido que la implantación de energía solar en los pozos de agua y de iluminación eficiente y con renovables eran estrategias totalmente factibles. Un proyecto para generar información útil en lengua náhuatl para los jóvenes de regiones marginadas del municipio fue otro de los acuerdos a impulsar.
Esto último ha sido propuesto varias veces por miembros de la Academia de Ciencias de Morelos que están listos para colaborar con el entorno cercano.
Como vemos este texto ha pasado de una noticia a otra en una forma sencilla, como si platicáramos en una reunión, abordando diversos temas, pero todos conectados y que forman parte de nuestra compleja realidad tanto local como planetaria.
Este texto es una muestra de lo que han sido seis años de colaboración de los científicos o tecnólogos morelenses y el periódico la Unión de Morelos al establecer un espacio para la manifestación libre de las reflexiones de esta comunidad sobre la problemática local o mundial con un enfoque diferente al que se presenta normalmente en las columnas de opinión en los periódicos locales. La diversa narrativa y abundante colección de tópicos y opiniones de más de 60 científicos o tecnólogos ha quedado plasmada en Internet y puede ser consultada en http://sites.google.com/site/semueveunion/. Los textos proponen soluciones o planteamientos con argumentos diversos que tienen como común denominador: la intención de contribuir a resolver una problemática social que compartimos y padecemos.
Hoy, con respecto al uso de las energías renovables solamente puedo reiterar que es urgente la transición hacia ellas y que desde todos los sectores de la sociedad debemos propiciar su utilización y observar actitudes de ahorro y uso eficiente de energía. En cuanto al entorno nacional mi convencimiento que el castigo ejemplar para los hechos evidentes de corrupción es una de las acciones que debemos promover. El artero asesinato de Gisela Mota es una agresión clara a la sociedad que me indigna y me muestra la impotencia que nos agobia. Las palabras sobran, los lamentos no satisfacen, estos hechos solo me dejan la posibilidad manifiesta de compartir el duelo de su familia y reiterar que continuaremos trabajando para conseguir un Temixco con bienestar social.
Una versión precia de este artículo fue publicado el día 20 de Enero
miércoles, 6 de enero de 2016
Es posible un sector productivo de vehículos eléctricos en México.
México es actualmente uno de los más importantes fabricantes de automóviles en el mundo. En el año 2013 se ubicó como el cuarto país exportador de vehículos en el mundo, de acuerdo con la revista Forbes. Ya para octubre del 2015 se apuntaba hacia el segundo lugar, de acuerdo con el reporte de Mexico Export. En cuanto a la producción de automóviles México ocupaba el octavo lugar en el mundo en 2013 y continua en ascenso. Con una participación importante del sector automotriz en el PIB es claro que, como país, debemos apuntar a consolidarnos en el futuro como un exportador de bienes de valor agregado como los automóviles. En este sentido, de acuerdo con la tendencia actual para promover la sustitución de vehículos impulsados con motor de combustión interna por otros con motor eléctrico, insisto: debemos promover la innovación en este sector. El impulso para convertirnos en un país que provea de la tecnología para los diferentes componentes de los autos eléctricos nos daría una clara ventaja en el largo plazo y aumentaría las posibilidades de contar con fuentes de empleo de calidad por algo más de una generación. A diferencia, los motores de combustión interna pueden ofrecer con certeza este desarrollo por el tiempo comprendido en una generación y no más.
Es importante insistir, hay ventajas claras para promover el uso del transporte eléctrico en todas sus vertientes y a pesar de algunos opositores se ha demostrado que los vehículos eléctricos contribuyen sustancialmente más en combatir la emisión de gases de efecto invernadero que los autos de gasolina más eficientes(Los Angeles Times). Así, contar con la capacidad industrial para proveer de vehículos eléctricos puede ser un nicho de oportunidad en el largo plazo. Reitero, tener un sector industrial con esquemas innovadores para vehículos eléctricos: individuales (bicicletas o motocicletas), familiares ( automóviles) o masivos (autobuses, metrobuses o trolebuses) es claramente una oportunidad a nivel global.
El día de hoy propongo una posible ruta para tener una industria innovadora en el ámbito de la movilidad eléctrica.
En otras partes del mundo una decisión gubernamental puede catapultar un sector industrial con medidas que demanden productos específicos. Déjenme explicar con detalle.
En nuestro país contamos con cerca de 90 pueblos mágicos, en varios de ellos se ha desarrollado un sistema de movilidad basado en motocicletas modificadas para movilizar a dos o tres pasajeros. Estas regiones podrían ser impulsadas con la promoción del uso de motocicletas eléctricas para sustituir a las de combustión interna. Son evidentes algunas de las ventajas: las motocicletas eléctricas son menos ruidosas, no arrojan gases de la combustión a los pasajeros o a las personas o vehículos que están en la parte posterior, no contribuyen a incrementar la temperatura de la isla de calor en las ciudades. Los Pueblos Mágicos atraerán más personas y será un atractivo más el disfrutar de un paseo en un sistema eléctrico.
De acuerdo con el INEGI en Morelos en los últimos cinco años se ha incrementado en más del doble el número de motocicletas registradas (de 15,998 en 2010 a 39,588 en 2014). Algo similar se puede decir en el ámbito nacional (de 1,154,145 en 2010 a 2,270,458 en 2014). El número total de motocicletas registradas es del orden del 10% de los automóviles en ambos entornos, el mercado es amplio.
En el año 2014 los estudios de mercado de las motocicletas en México apuntaban hacia una oportunidad para las motos de combustión interna de acuerdo con estudios reportados por el Financiero o Alto Nivel. Estas oportunidades de negocio pueden ser convertidas en realidad y con un valor agregado adicional al promover el uso de estos vehículos eléctricos en poblaciones pequeñas. Es más, en otras ciudades o poblaciones el uso de motocicletas modificadas se ha incrementado, por ejemplo en la región de Xoxocotla, Morelos o de Peña de Bernal, Querétaro por dar dos ejemplos. De esta manera no solo los Pueblos Mágicos pueden ser beneficiados, sino muchos otras regiones.
Para conseguir el desarrollo de la industria de los vehículos eléctricos se podría demandar primeramente el involucramiento de las instituciones de investigación y desarrollo tecnológico de las regiones, para que en colaboración con las empresas desarrollen las diferentes partes que se requieren para tener vehículos eléctricos más eficientes y que reúnan las expectativas de los usuarios. Los retos tecnológicos pueden ser menores en los vehículos como las motocicletas o las motocicletas modificadas para transporte local de pasajeros que para automóviles, pero la experiencia adquirida podría posteriormente aplicarse a los vehículos familiares, para en el futuro dar el brinco al transporte masivo. Esta propuesta puede ser implantada en diferentes regiones del país. Morelos tiene cierta ventaja para iniciar este camino e impulsar una industria basada en el sector automotriz que tiene y en sus centros de investigación con experiencia en energías renovables y de investigaciones eléctricas donde ha mostrado tener liderazgo en el país.
El sector científico y tecnológico está listo para colaborar, ahora falta la visión comercial e industrial del sector empresarial y la visión de largo plazo del sector gubernamental para propiciar encuentros que generen sinergias y productos de alto valor agregado en el desarrollo de un mercado de vehículos eléctricos amigables con el ambiente.
Una versión previa de este artículo fue publicada el día 6 de Enero en el periódico La Unión de Morelos
Etiquetas:
autos eléctricos,
cambio climático,
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