miércoles, 20 de abril de 2016

Sabemos que #HoyNoCircula no funciona ¿Qué hacemos?


Después de 30 años ha sido evidente que la restricción de circulación de vehículos automotores de combustión interna en la CDMX no ha conseguido aumentar sostenidamente la calidad del aire. Claramente, el HoyNoCircula no aborda de raíz los problemas, sino solamente se dedica a atacar los síntomas causando daños colaterales y tiene efectos secundarios. Esto es muy similar a las medicinas que se centran en los síntomas en lugar de contrarrestar las causas.
En mi opinión, tenemos ya varias décadas donde se atacan la enfermedad de la contaminación en el país con analgésicos que no atienden a las causas de la enfermedad.
Por supuesto, que una de las acciones que sí aborda directamente la solución del problema es la implantación de sistemas de transporte público eficiente y de calidad. Muchos podrán decir que el Metrobús es una de estas acciones; pero se quedó corta la medida. Al usar vehículos de combustión interna se continua emitiendo gases de efecto invernadero, se continua contribuyendo al incremento de la temperatura en las llamadas islas de calor de las ciudades y sus efectos en el consumo de climatización en estas ciudades. Así el uso de vehículos eléctricos debió haberse implementado en el Metrobús. Seguro estoy, que cuando los actuales administradores de las finanzas públicas lean estas líneas, inmediatamente argumentarían que los vehículos eléctricos son más caros. Desde mi punto de vista, esta afirmación es parcialmente cierta. Claro que si solamente consideramos el precio de los vehículos eléctricos, este precio es más caro que el de vehículos de combustión interna, gasolina o diésel; pero esta forma no es la adecuada para calcular el costo total para la sociedad. Para conocer realmente el costo se deben contemplar los aspectos colaterales. El costo del sistema de salud para contender con las enfermedades respiratorias que provocan los altos índices de contaminación en las ciudades. Además del costo en la salud propia de cada uno de los habitantes de las ciudades. También se debe contemplar el costo que provoca el cambio climático que estamos provocando al emitir los gases de efecto invernadero al quemar las combustibles en forma distribuida. Es más para cada habitante de la ciudad que usa un vehículo sea de combustión interna, eléctrico o impulsado por su propios músculos el estar en un ambiente contaminado le representa un costo “oculto” que no hemos cuantificado.
Por supuesto, que habrá algunas mentes inquisitivas que inmediatamente argumentarán que los vehículos eléctricos solo trasladarán la contaminación a otros lugares donde se genere la electricidad para usar estos vehículos eléctricos. Nuevamente, argumento que esto es parcialmente cierto; ya que es mucho más barato la captura de carbono que se produce en un solo lugar durante la generación de electricidad que la misma captura en los millones de sitios móviles que hoy en día tenemos en cada uno de los vehículos de combustión interna.
Así, la propuesta concreta es impulsar que los vehículos de todos los niveles de gobierno sean eléctricos. El costo adicional a la sociedad será evidentemente menor del que es ahora implantar los paliativos para contender con la contaminación. Para cuantificación específica se requiere un análisis de ciclo de vida, pero con mi experiencia este costo decantará a favor de la opción eléctrica. Así debemos luchar por un transporte eléctrico en lugar de uno de combustión interna, esta medida ya ha sido impulsada en otras latitudes donde para el año 2025 no se permitirá la circulación de vehículos emisores de CO2. Estas estrategias podrían implementarse en todo el país, en particular en Morelos tenemos la oportunidad de reestructurar el transporte público y conseguir implantar un sistema de transporte público eficiente, de calidad y no contaminante. Ya hace varios años comenté que una opción eléctrica y de una red de ciclopistas podría detonar un turismo diferente en nuestro estado.
Pero no tenemos por que esperar, hoy en día, si bien el precio del kilómetro recorrido es más barato con electricidad que con gasolina, la inversión inicial es todavía alta. Aquellos que personalmente puedan adquirir un vehículo eléctrico podrán contribuir al bienestar social. Pero, cada uno de nosotros podemos hacer algo en este momento y que nos aportará beneficios económicos en el corto plazo.
En cada una de nuestros domicilios tenemos un emisor de las mayores fuentes de CO2, si en la mayoría de los domicilios hay calentadores de agua de gas o leña. Todos ellos emiten gases de combustión que pueden ser evitados al usar calentadores solares. Hoy en día el costo de estos calentadores solares se amortiza en menos de tres años con los ahorros de gas o leña. Así con este ejemplo, quiero ilustrar que parte de la solución está en nuestro proceder y no tenemos que esperar a que otros impulsen o implementen medidas; por supuesto debemos exigir que se implanten verdaderas soluciones; pero parte de la solución está en nosotros y tenemos que insistir. Ya sabemos que hacer, no podemos argumentar ignorancia, ahora depende de nosotros y de nuestro actuar.

Una versión previa de este artículo fue publicada el día 20 de Abril en La Unión de Morelos.

miércoles, 6 de abril de 2016

Hoy No Circula programa caduco, obsoleto y falaz.


Durante 30 años el programa Hoy No Circula no resolvió el problema del transporte en la Ciudad de México (CDMX), tampoco resolvió el problema de la contaminación, ha probado ser obsoleto, ya caducó y prometió falsas ilusiones al augurar una calidad del aire aceptable en la CDMX. Es más dio pauta para aumentar los mecanismos de corrupción. Hoy encontramos ciudadanos que pagan una dádiva a verificentros que las aceptan o promueven para tener una calcomanía cero. En lugar de premiar a quienes mantienen su auto en buenas condiciones, el programa fomentó las actividades irresponsables de todos los sectores de nuestra sociedad, desde el ciudadano que compra un calcomanía, el empresario que permite que su negocio otorgue calcomanías a conductores cuyos autos no la merecen, hasta las autoridades de la CDMX que para no contender con la problemática desatada acusan a la Suprema Corte de Justicia.
A pesar de las frases anteriores, la pregunta ¿funciona el programa hoy no circula? puede tener una respuesta positiva, pero solamente cuando se considera en muy corto plazo como ya lo vivimos. Claramente este programa es un paliativo y nunca ataca a los problemas desde la raíz. El Hoy No Circula se impuso en la CDMX hace unos treinta años y en aquel entonces provocó un disminución de los gases contaminantes; pero como no ataca el problema de raíz después de este tiempo ahora nuevamente se han alcanzado niveles preocupantes en los indicadores ambientales en la CDMX.
Desde mi perspectiva es totalmente inadmisible que, para disminuir la presión política sobre las malas decisiones en cuanto al tránsito y transporte se han tomado últimamente en esa ciudad, se proponga extender este programa a estados vecinos.
Estos estados vecinos todavía están en la situación donde pueden tomar medidas que ataquen el problema. Además no tienen las condiciones geográficas que presenta la CDMX, ni tampoco tienen el tiempo invertido por horas persona en el transporte que en ella hay, y por lo tanto, estos estados no deben implantar el paliativo “Hoy no circula”, sino desarrollar soluciones reales.
Por supuesto que en toda la República Mexicana hay problemas de contaminación ambiental, principalmente en la ciudades; pero debemos como sociedad solicitar se ataquen los problemas que la ocasionan, no debemos aceptar paliativos.


El metrobús puede ser eléctrico

Una opción real en nuestros días es el uso de vehículos eléctricos, estos vehículos no emiten gases de efecto invernadero mientras están en operación, es decir, al usar un vehículo eléctrico se evita la emisión de gases en el sitio, el calentamiento del entorno cercano disminuyendo la isla de calor que ocasionan los vehículos de combustión interna y se disminuye el ruido en las ciudades. Solamente estos aspectos ya tendrían un efecto totalmente de alivio sobre los indicadores ambientales en el CDMX o en cualquier ciudad. Ya he mencionado aquí en varias ocasiones las bondades de los vehículos eléctricos, como por ejemplo que el costo de recorrer un kilómetro con un vehículo de eléctrico es casi la mitad del costo de recorrer el mismo kilómetro con un vehículo de gasolina. En varias ciudades europeas se está fomentando su uso, es más, en el Estado de California se ha propuesto que en menos de diez años no puedan circular vehículos de combustión interna en su territorio. ¿Podríamos hacer algo así en nuestro país?
Claro que sí, aunque muchos comentarían que es muy cara la implantación de esta medida, por el alto costo inicial de los automóviles. Esta frase no se basa en un cálculo completo, en esta aseveración hace falta incluir muchos costos que estamos pagando al utilizar los automóviles de gasolina. Lo caro es tener que comprar otro auto para circular el día que no se circula, caro es seguir respirando el aire contaminado de la CDMX, caro es para el sistema de salud contender con los malestares respiratorios de una buena parte de la población de las ciudades, caro es el tiempo que se invierte todos los días en el transporte. Si contabilizamos todos estos costos en 30 años veremos que la promoción del uso de los vehículos eléctricos es una alternativa totalmente costeable en nuestros días. Para analizar con mayor detalle las ventajas que tiene el uso de vehículos eléctricos consultar se puede ver un artículo de investigación.
Otro de los caminos, que no tiene porqué ser muy diferente, es el de solicitar un transporte público de calidad. En la CDMX se puede hacer que el metrobús y que todos los vehículos de transporte público sean eléctricos. Por supuesto, que se requerirían armar paquetes de financiamiento para este programa, pero el costo de hacer estos programas debería pagarse con los beneficios que tendríamos en los siguientes 30 años. Claramente, estos programas van más allá de los 6 años de la mayoría de los programas de gobierno; pero nosotros los ciudadanos requerimos soluciones con una visión de mayor plazo y de hecho solicitamos que estas soluciones beneficien también a las generaciones futuras. Así debemos exigir a los encargados en las haciendas de los gobiernos a prever soluciones del largo plazo.
Es más no solamente se podrían resolver problemas de tránsito y ambientales, sino con una visión agresiva se podría generar un sector industrial pujante.
Desde mi punto de vista, no basta con restringir el número de vehículos circulando, debemos propiciar que las personas elijan por conveniencia usar un transporte más eficiente y menos contaminante. Es así como, en todos los estados vecinos de la CDMX podemos optar por medidas que impulsen un transporte público eficiente, de calidad y eléctrico. Esta medida impactará en tener una mejor calidad de vida en las ciudades y en la salud de todos nosotros.
Con gusto trabajamos con los gobiernos de todos los niveles para analizar las posibles medidas que impulsen verdaderas soluciones al problema del transporte en la ciudades que contemplen su solución en el largo plazo.

Una versión previa de este artículo fue publicado el día 6 de Abril

miércoles, 9 de marzo de 2016

La despersonalización de lo social

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El interés colectivo representado por los valores de la ciudadanía se contraponen con la visión de una persona como consumidor. Un ente social que suscribe un acuerdo entre la colectividad (ciudadano) y el individuo que solo responde a sus intereses o deseos momentáneos son aspectos de una realidad social que hoy vivimos. En otras palabras estas ideas fueron agolpadas en mi mente por el Dr. Óscar Ugarteche durante el seminario del Instituto de Energías Renovables de la UNAM el viernes pasado. En su seminario titulado, como su libro: La gran mutación: capitalismo real del siglo XXI, comentó aspectos muy interesantes de la economía actual y de cómo el sector financiero ha dominado en las últimas décadas la definición de políticas económicas.
Con la inspiración de dicha plática me surgieron algunas analogías, que como un desconocedor de la economía me permito compartir. La actual economía asigna valor a entes no existentes en forma similar como la sociedad asigna valor a la información. Hoy en día muchos de nosotros tenemos la capacidad de acercarnos información y eso cuesta; pero la información es un intangible, algo que no se puede tocar. El auge de lo financiero tiene que ver con la posibilidad de crear negocios con los mercados derivados. Para entender esto consulté el libro del Dr. Ugarteche (que está disponible en la Internet) y menciona un ejemplo muy ilustrativo de lo que son los mercados derivados.


Aquí lo utilizaré: Si tengo una vaca, realmente existente, puedo comerciar con ella, digamos venderla. Ahora si pienso que en el futuro puedo venderla y encuentro a alguien y le digo te vendo mi vaca, pero te la entrego en seis meses tengo varias opciones. Primero, si mi vaca es vieja podría venderla en menos dinero que el día de hoy; pero si es muy joven podría venderla en algo más de dinero que hoy, ya que al comprador le ahorraré el alimento de seis meses. En cambio si es una vaca madura, podríamos hacer un cálculo de cuanta leche producirá después de los próximos seis meses y con base en su producción histórica podríamos fijar un precio. Con todas estas opciones podría venderla a un comprador. El comprador tendría que valorar el riesgo de comprarla hoy para recibirla después y, no solo recuperar su dinero, sino obtener una ganancia por de la operación. Supongamos que consigo ese comprador y me paga la vaca para que yo se la entregue en seis meses. Al terminar la negociación, este comprador encuentra a otra persona y le comenta que en seis mese tendrá una vaca y que de acuerdo con sus cálculos la producción de leche de esa vaca será muy buena y le propone venderle su derecho a poseer la vaca en seis meses con alguna ganancia para el primer comprador. Este nuevo comprador conoce a un quesero y antes de comprar el derecho a tener la vaca en seis meses le marca por teléfono al quesero para ofrecerle una vaca lechera con una excelente producción de leche en seis meses. El quesero ve la oportunidad de hacer negocio con otra vaca y le compra al segundo comprador el derecho a poseer una vaca en seis meses con otro ligero sobreprecio. La verdad es que el quesero ha comprado probabilidades de tener una vaca, es decir no ha comprado algo tangible, solamente ha cuantificado, empírica o rigurosamente, dependiendo de la profundidad de su análisis, un riesgo. Esto es lo que en general se llaman mercado de derivados. En el ejemplo de una vaca podríamos definir muchos más productos financieros con un posible comprador (mercado) y un precio, a saber queso, leche, carne, etc. Dado que los precios pueden ser fijados a la alza, es decir cada vendedor obtiene una pequeña ganancia, la economía financiera puede ser muchas veces mayor que la economía de entes tangibles. Por supuesto, que si la vaca se enferma o le cae un rayo, todo el negocio se viene abajo o si la vaca no resulta tan productiva el último comprador no podrá recuperar su dinero. La burbuja financiera se romperá y no quedará nada.
Hoy en día el valor de la economía descansa en aspectos financieros que no necesariamente corresponden con valores reales.
Por otro lado, hoy el salario promedio ha disminuido y en comparación con el salario promedio de las personas de hace unos 50 años. El Dr. Ugarteche nos platicó que ahora la mayoría de las personas viven de crédito y no de sus salarios, que las deudas individuales han crecido en una forma constante.
Con el dogma de que el mercado es el que debe dictar las preferencias de la economía se ha desvirtuado al ciudadano y reducido a un ente individual (no social) que obedece caprichos consumistas sin el compromiso de lo social.
Desde mi punto de vista, esta explicación es considerar solamente los aspectos económicos desde la perspectiva del consumo, pero incluso del lado de la producción podemos ver el mismo hecho: la pérdida del sentido social en las acciones colectivas.
Así en mi opinión, en el paradigma capitalista los dueños de las empresas son las personas que forman las sociedades anónimas: los accionistas y estas personas deben definir las políticas de crecimiento de las empresas o industrias. Las asambleas de los accionistas son las que dictan estas políticas, pero cada vez más estas decisiones se toman por juntas directivas a quienes se les encomienda el obtener la mayor ganancia en el menor tiempo posible. Con esta encomienda la junta directiva puede optar por contratar a expertos (otras personas) que aconsejen sobre el manejo de las políticas de la empresa conformando otras empresas administradoras que a su vez emiten otras acciones que nuevamente se pretende rindan grandes dividendos mediante otras juntas directivas todavía más ajenas a los primeros accionistas, con esto último se despersonaliza la sociedad y se priva al accionista de su conducta social, enfatizo se aniquila el posible compromiso social que el primer accionista estableció con los otros socios.
Desde mi punto de vista, parece ser que el modelo económico actual ha despersonalizado los dos extremos del capitalismo, al ciudadano que conformó un acuerdo social para conseguir bienestar colectivo y al accionista que lo ha reducido a un ente sin capacidad de incidir sobre sus pertenencias.

Una versión previa de este artículo fue publicado el día 9 de Marzo en la Unión de Morelos.

miércoles, 24 de febrero de 2016

Necesitamos evaluaciones que mejoren el desempeño


Las instituciones públicas de investigación en nuestro país cuentan con metodologías de evaluación para sus académicos. Estas instituciones son las encargadas fundamentalmente de mantener el sector científico del país. De hecho el sector científico mexicano es uno de los sectores nacionales con una tradición de más de 30 años de evaluación constante. Independientemente de lo exhaustiva o de idoneidad de esta metodología de evaluación se ha conseguido, en este período de tiempo, profesionalizar este sector. Hoy podemos decir que este el sector científico mexicano es profesional y puede contribuir a la generación de conocimiento en el ámbito internacional. Sin embargo, todavía este sector no tiene el tamaño adecuado para que sus hallazgos puedan impactar positivamente en los diferentes sectores sociales, empresariales y gubernamentales. En palabras científicas el sector científico mexicano todavía no percola en la sociedad. Sí, en analogía a la preparación de café cuando el grano de café está muy pulverizado y el agua no puede pasar a través del él y no obtenemos la bebida amarga que a muchos nos gusta, la ciencia todavía no ha sido capaz de difundirse en la sociedad para que los mexicanos basemos nuestras decisiones en el conocimiento.
En estos días en el sector de investigación de la UNAM se están haciendo las evaluaciones anuales al personal académico. En esta buena costumbre participan los órganos internos de planeación y evaluación. Para la evaluación anual de los académicos se utiliza a consejos internos donde los participantes son académicos de cada una de las entidades. Es decir es una “auto-evaluación”; para la permanencia y promoción se convocan a comisiones dictaminadoras que son fundamentalmente integradas por colegas ajenos a las entidades mismas.
Desde mi punto de vista, el sector científico presenta característica de los sistemas complejos y claramente su evalaución no puede ser realizada en forma sencilla por cualquier persona, sino que debe ser llevada a cabo por personas igualmente entrenadas en el ámbito académico. A esta forma se le conoce como evaluación por “pares”. Podemos decir que es el sector científico es un sistema auto-regulado, que se evalúa a sí mismo. Como lo comenté hace algún tiempo, de acuerdo con Donella Meadows, los sistemas auto-regulados pueden tender a un desempeño pobre cuando se permite que las remuneraciones a los integrantes de los sistemas autoregulados sean otorgadas por miembros del sistema mismo. Es decir, la participación de personas ajenas en las evaluaciones es deseable para poder mantener un desempeño a la alta. Por otra parte, la definición de estándares absolutos que no dependan del peor desempeño individual, sino que promueva el compromiso individual hacia una calificación mayor es lo que impulsa a todo el sistema a salir de la trampa hacia el bajo desempeño. Evidentemente, esto implica que los estándares de evaluación tienden a evolucionar y cada vez se convierten en mayores retos. Cabe mencionar que mi experiencia indica que con el tiempo la dificultad de cumplir con los estándares anteriores es menor.
Por supuesto que esta propuesta contrasta con las definiciones de niveles académicos otorgados con base en la antigüedad y puede ser vista como inequitativa para los de mayor y menor edad en comparación con aquellos que se encuentran en la plenitud de su vida académica. También es comprensible el anhelo de muchos académicos de conseguir un nivel para incursionar en temas de mayor envergadura, pero esto contrasta con la audacia que va disminuyendo con la edad y que permite atacar retos con formas novedosas como pueden ser propuestas por los más jóvenes.
Es importante mencionar, que las situaciones que he mencionado pueden ser muy diferentes para diferentes individuos y un joven puede ser extremadamente cauteloso y solamente abordar temas que le garanticen una producción sostenida, aunque su contribución no sea de ruptura.
Es difícil proponer una sola estrategia para evaluar el trabajo académico, considero que debemos optar por diferentes formas de abordar el problema y, basados en una perspectiva de sistema, contender con las llamadas trampas de los sistemas complejos por Donella Meadows. De ser así debemos aprender a combinar tanto las bondades de los jóvenes con las virtudes de los más experimentados para conseguir un desempeño a la alta en el ámbito académico, como las bondades de las evaluaciones por miembros internos y externos del sistema.
Desde mi punto de vista, necesitamos evaluaciones de muchas actividades que mejoren claramente el desempeños y que esta forma de atacar el problema de la evaluación puede ser trasladado a cualquiera de los ámbitos en la sociedad que presente una estructura compleja.

Este artículo fue publicado en La Unión de Morelos el día 24 de Febrero

miércoles, 10 de febrero de 2016

Festejando 50 años de oportunidades para jóvenes

Este lunes tuve profundos y agradables recuerdos de mi adolescencia. Recordé mis cascaritas o tochitos en el amplio espacio que separaba los carriles centrales de la lateral en la amplísima avenida de los Insurgentes Norte en la década de los setentas. Revisité mis clases sobre geometría analítica, lógica, ética, dibujo de imitación, biología y muchas otras; todas ellas compartidas con muchos otros adolescentes que teníamos sueños de ser médicos, arquitectos, sociólogos o físicos. Todos nosotros éramos la décima generación que estudiaba en ese plantel de la preparatoria.
A principio de semana tuve el gusto y el honor de estar en la ceremonia del inicio de los festejos del 50 aniversario de la Preparatoria 9 “Pedro de Alba” de la UNAM. La Q.F.B. Roberta Orozco Hernández, directora del plantel, me invitó a compartir este festejo. Así recordé ese fugaz período, hoy lo veo así, en aquel entonces tuve que sufrir algunos interminables soñolientos cursos, aunque también gocé de muchos otros retadores o motivadores que me permitieron continuar con mi formación académica y concluirla con éxito.
Ya lo he mencionado en otras ocasiones, la creación, establecimiento y consolidación de instituciones educativas son acciones que debemos festejar y fomentar. Celebrar 50 años de una institución educativa dedicada a los jóvenes es un motivo de congratulación que debemos compartir. La Prepa 9 forma miles de estudiantes al año y estoy seguro que durante este medio siglo ha contribuido sustancialmente a que jóvenes se conviertan en personas que propicien el bienestar tanto individual como social. Esta es una de las principales labores de nuestras instituciones educativas.
El año pasado en Morelos diversas instituciones celebramos 10, 15 y hasta 30 años de labores en nuestro estado, hecho que festejamos con alegría.
También es responsabilidad de estas instituciones, y más en el ámbito superior, mostrar madurez y contribuir a formar verdaderas personas que fomenten el bienestar social. En este sentido una de las obligaciones de estas instituciones educativas es desligarse de la concepción paternalista del estado y conseguir mediante proyectos útiles para la sociedad una parte de los recurso para formar personas críticas y autosuficientes. Debemos reconocer que es necesario construir esquemas que propicien la toma de decisiones desde las regiones locales con vista a la problemática global y esto pasa por evitar acciones como la del pasado de vergüenza donde se pasaba lista en mítines pro-gobiernistas para asegurar el empleo. Las instituciones educativas no deben propiciar este tipo de acciones para mantenerse con autoridad moral para poder criticar situaciones similares cuando sean usadas por otros con arteras intenciones de obtener ganancias ilimitadas.
Reconozco que en el esquema actual, la sociedad le ha otorgado al gobierno la tarea de financiar la educación, pero también entiendo que la actual forma de educación puede no satisfacer a muchos, por esta razón considero muy importante que la instituciones de educación superior tengan independencia para poder decidir la forma en que se imparte educación. Desde mi punto de vista, es igual y quizá de mayor importancia que estas instituciones informen con transparencia y oportunidad de los recursos de todos que usan. El día de hoy las autoridades federales auditan a nuestras instituciones y la UNAM, institución educativa donde laboro, ha considerado adecuado informar y, en consecuencia, respondemos a las autoridades federales dando información oportuna. Esta actitud para nada merma la autonomía universitaria y sí da certeza a las personas de la forma en que son usados los recursos que provienen de sus contribuciones a través del pago de impuestos.
Estoy convencido de las bondades de una educación pública consolidada y que compita con cualquier otra institución de educación superior obteniendo las mejores calificaciones en todos los aspectos. Es una obligación de estas instituciones formar personas críticas y que, en forma diversa, aporten soluciones a las tremenda problemática que nos aqueja.
Cuando veo las situaciones actuales me da tristeza, siento que les estamos dejando una sociedad enferma a estos jóvenes. Durante mi charlas con los estudiantes preparatorianos, les comentaba que cuando asistía a la Prepa 9 las puertas siempre estaban abiertas, había algunos problemas con jóvenes que no veían alternativas de movilidad social y respondían en forma antisocial agrediendo a otros jóvenes, pero las agresiones eran mínimas. Hoy, para mi dolor, encontré unas instalaciones cerradas como respuesta a una sociedad que agrede a sus semejantes. Por supuesto, esta situación de auto-encierro no es deseada, pero es necesaria para proteger a los jóvenes que han decidido estudiar para poder construir soluciones a los problemas que les heredamos.
Termino reiterando que debemos festejar el paso del tiempo de nuestras instituciones educativas, que debemos reconocer el trabajo cotidiano de muchos maestros y profesores que han dedicado su vida a la formación de jóvenes que se han convertido en adultos y que han aportado soluciones. Así también, debemos festejar los logros de los jóvenes que pasan día a día por estas instituciones y que en un futuro muy próximo, más pronto de lo que ellos imaginan, nos sustituirán.

Este artículo fue publicado el día 10 de Febrero en el periódico la Unión de Morelos.

miércoles, 3 de febrero de 2016

No debemos argumentar que no sabíamos

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Estaba en el supermercado pasando por la sección de jabones y escuche a dos personas platicando: “No compres el jabón de pasta... es mejor el líquido”. Es muy común escuchar, recibir y dar este tipo de recomendaciones a la hora de adquirir algún producto; pero con qué criterios se emitió el juicio de mejor. En otras ocasiones he mencionado que varios de los problemas que hoy en día enfrentamos se deben a que cuando se desarrollaron algunas soluciones o productos se desconocían sus posibles efectos secundarios, pero ahora ya lo sabemos. Esto es muy claro en el ámbito de las medicinas, donde se han establecido protocolos de investigación para determinar los efectos secundarios no deseados de los nuevos medicamentos. Este cuidado que se tiene actualmente con los medicamentos es un procedimiento que deberíamos extender para todo lo que consumimos, usamos o creamos.
Así con el conocimiento científico de hoy podemos tomar decisiones menos dañinas para nosotros. Cuando me refiero a nosotros, incluyo a otras personas y al ambiente, así la frase de menos dañinas debe entenderse en un sentido muy amplio y con implicaciones de largo plazo.
En este sentido, debemos empezar a promover un tipo de análisis detallado de los impactos (benéficos y dañinos) que causan los productos o procesos que desarrollamos con la nueva tecnología o que se han aplicado por décadas o siglos. A este tipo de análisis se les conoce como análisis de ciclo de vida (ACV o LCA, por sus siglas en inglés). Desde mi punto de vista con este tipo de análisis, que debe explicitar los supuestos en los que se basa y las condiciones en las que se realizó, es que podemos empezar a tomar decisiones. De esta manera, podemos realmente llegar al construir una sociedad del conocimiento. No basta con que alguna parte de la sociedad conozca el proceso, sino que toda la comunidad involucrada debe participar de este conocimiento.
Déjenme regresar a la pregunta inicial y comentar que en 2009 se realizó un cuidadoso análisis, con esta perspectiva, de dos tipos de jabón para lavarse las manos. En este estudio Annete Koehler y Caroline Wildbolz llevaron a cabo una evaluación detallada del ciclo de vida de nueve productos de cuidado en el hogar y de higiene personal. Su objetivo era cuantificar y comparar los impactos ambientales de los productos que se podrían utilizar para la misma aplicación, por ejemplo, barra jabón contra el jabón líquido para lavarse las manos. En este aspecto podemos resumir su resultado como: Aunque la huella ambiental de 1 kg de barra de jabón desde su fabricación hasta su final tiene mayores impactos negativos que la del jabón líquido; el lavado de manos con jabón en barra, en general, resulta tener un impacto menor al jabón líquido para todos los indicadores que ellas estudiaron. Los productos en barra muestran claras ventajas y desventajas: el lavado de manos con jabón en barra requiere cantidades más pequeñas de jabón, y esto provoca impactos considerablemente más bajos en la cadena de suministro de barras de jabón. Sin embargo, se necesitan volúmenes de agua caliente más grandes para la aplicación de barra de jabón, y las cargas ambientales en consecuencia son más altas. Desde mi punto de vista es importante notar que este estudio fue realizado en Suiza, en un contexto europeo, y por ende consideran muy importante el uso de agua caliente en el lavado de manos, aspecto que pudiera ser menos relevante para el caso mexicano. De aquí la necesidad de empezar a realizar este ACV para los productos que usamos y con las formas que los usamos en nuestro país. Claramente, también puede ser importante contextualizar en las diferentes regiones de México.


Es importante conocer las sustancias y las consecuencias de usar productos en el largo plazo; el análisis de ciclo de vida de los productos nos da información para decidir

Este tipo de estudios ha sido promovido por la Asociación Internacional de Jabones, Detergentes y Productos de mantenimiento (AISE por sus siglas en inglés) desde 2005 para promover estrategias para la sustentabilidad de la industria de productos de limpieza. Con este marco recientemente se publicó otro trabajo realizado por un grupo europeo que comparó los estudios de seis categorías de productos de limpieza para el hogar: lava trastos, líquido lava ropa, líquido lava-ventanas, líquido para aspersar para baños, líquido con ácidos para baños, y fluidos blanqueadores de baño sin ácidos. En este estudio se concluyó que las variables que determinan los resultados para detergentes lava trastos y detergentes para ropa son: la temperatura del agua, el consumo de agua, la dosis de producto, y la selección y cantidad de agente tensoactivo. En cambio, para los aspersores de baño, limpiadores con ácido y sin ácido, los factores determinantes son: los envases de plástico, transporte hasta el usuario, y los ingredientes específicos. Además, el tipo de tensoactivo es muy importante para los blanqueadores.
Claramente estos estudios deben ser realizados para los productos que actualmente están disponibles en nuestro país y también deberíamos realizarlos para todos aquellos que se venden a granel en algunos comercios locales como productos de limpieza “biodegradables” o “amigables” con el ambiente; no sabemos cuales son los tensoactivos, ácidos o blanqueadores que utilizan, pero nos dicen que son amigables. Hoy en día debemos, como ciudadanos, conocer más y propiciar la apropiación del conocimiento por todas las personas para realmente basar nuestras decisiones en el conocimiento, seamos responsables, ¡ya no debemos argumentar que no sabíamos!

Una versión previa de este artículo fue publicada el día 3 de Febrero