miércoles, 2 de enero de 2019

La educación superior una inversión social imprescindible

En estos días he leído y oído diversos comentarios sobre que debemos seleccionar entre las ciencias e ingenierías o las humanidades; que las universidades tal y como las conocemos desaparecerán para sucumbir en una versión mercantilista. Estas frases así, descontextualizadas, pueden dar origen a discusiones estériles y sin conclusiones posibles.
En cuanto a la primera frase, desde mi perspectiva es una falsa dicotomía y que no tenemos que optar por una o por otra. En mi opinión, tanto las ciencias e ingenierías como las humanidades son actividades que las personas podemos cultivar y disfrutar por igual. Hoy más que en las épocas pasadas, la información tanto científica como tecnológica abre posibilidades muy interesantes para las ciencias sociales e humanidades y su futuro desarrollo y divulgación; y, al mismo tiempo, las posibilidades de conocer desde cualquier punto del planeta diferentes culturas y apreciar obras filosóficas o artísticas, ya sean plásticas, literarias o puestas en escena por citar algunos ejemplos, a larga distancia e influye en la demanda de nuevos conocimientos científicos y tecnológicos. Aquí quiero mencionar un hecho que he resaltado anteriormente como consecuencia de mis visitas a Haití: durante los siglos XIX y XX Francia becaba a los haitianos para que realizaran estudios en ciencias sociales y humanidades en Francia y evitaba otorgar becas en ciencias e ingenierías, como resultado esta sociedad caribeña no ha podido desarrollar la tecnología para resolver los intrincados problemas socioambientales que ahora lo sumen en una profunda pobreza. Así la interacción, en nuestros días, entre lo que llamamos ciencia y tecnología y ciencias sociales y humanidades es, por lo menos, multifacética y muy intrincada.
La segunda frase, algunas personas la atribuyen a las intenciones de ideología neoliberal por promover las carreras que generen opciones de trabajo en este mundo tecnificado y se menciona que las carreras de ciencias e ingeniería son preferidas por las personas en las universidades, despreciando las carreras de humanidades. Sin embargo, lo que hemos visto es que la tendencia neoliberal en México ha disminuido dramáticamente el apoyo a ciencias y tecnología y nunca ha cumplido su promesa de invertir el 1% del PIB en este sector. Además esa frase está llena de prejuicios y presupone que las personas con carreras científicas o tecnológicas van o tener una mayor posibilidad de empleo bien remunerado. Hoy en día, los artistas y humanistas tiene la posibilidad de llegar al gran público en todo el planeta con lo que pueden optar por difundir su obra de una forma más eficiente.
Por esta razón, desde mi punto de vista la afirmación sobre que las universidades están conducidas a no contemplar las carreras humanistas es falsa. Es más, un hecho es que el número de estudiantes en las carreras científicas ha disminuido en las últimas décadas en todo el planeta; y esta situación lo que ha propiciado es que no tengamos las suficientes soluciones técnico-sociales a los problemas actuales que sufrimos. Quizá la verdadera preocupación a la que debemos atender es que la mayoría de la población pudiera acceder a educación de calidad. Sin embargo, si debemos comprender que los capitales, los fondos de inversión, los accionistas sin nombre, etc. están buscando nuevas formas de obtener más rápidamente beneficios y la educación superior en general está visualizándose claramente como una forma de negocio y aspiran a sacar del mercado al mayor competidor: el sector gubernamental. Por razones de brevedad del texto, aquí solamente escribiré que estas formas de negocios deben ser reguladas por la sociedad en general y considerar que la inversión en educación es un bien que conviene a todas las personas. Mientras más ampliamente conocedoras son las personas de una sociedad, las decisiones que tomen tendrán mayores fundamentos y contemplarán mayor número de posibilidades y perspectivas diferentes con mucho mayores posibilidades de apuntar hacia un bienestar social.
Con este texto, quiero contribuir para convencer al lector que no existe el dilema entre ciencias y humanidades, sino que son expresiones de actividades humanas y, por otro lado, que más que propugnar por la enseñanza de las humanidades en las universidades, debemos enfatizar en que la educación en todos los niveles es una inversión social y como tal debe estar regulada la participación del sector privado. Por supuesto, siempre privilegiando la inversión desde las arcas gubernamentales, que son la fuente de financiamiento para las iniciativas sociales y así, en particular, financiar la educación superior en todos las áreas o dimensiones de nuestra humanidad. Por estas razones, considero que la inversión en educación superior es una de las acciones imprescindibles de cualquier sociedad.
Finalmente, ¡feliz año 2019 para todas las personas en este planeta!


Este artículo fue publicado el día 1 de Enero en el periódico la Unión de Morelos.

miércoles, 26 de diciembre de 2018

La física y la evaluación de las políticas públicas

La generación de conocimiento básico impacta más allá de donde pensamos, con esta idea comentaba la semana pasada la necesidad de invertir en ciencia y educación superior para conseguir un bienestar social de largo aliento. En esta ocasión quiero comentar como métodos de la física cuántica puede ser usada para orientar a los gobiernos a seleccionar los indicadores que pueden monitorizar el camino a la sustentabilidad.
Espero con la frase anterior no haber asustado a los lectores, primero a los científicos que pudieran también ser escépticos ante esta frase y tal vez los lectores no científicos por considerar que la física cuántica está lejos de su entendimiento. Quiero aclarar que ambos conjuntos están equivocados. A continuación trataré de explicar un artículo que presenta una metodología para seleccionar los indicadores que pueden monitorizar las políticas públicas tendientes a construir la sustentabilidad.
Primero déjenme explicar que la selección de los indicadores que puedan realizar este acto es de importancia para todas las personas que serán afectadas por la implementación de esas políticas públicas. Como ejemplo, el gobierno puede seleccionar becar a los jóvenes para que se capaciten y puedan conseguir mejores empleos al brindar una mano de obra calificada a las empresas; además puede invertir para que las empresas contraten a jóvenes con talentos potenciados por la educación superior de calidad. Este tipo de políticas pueden ser bien vistas por algunas personas, pero no por otras. La verdad es que no debemos dejarnos llevar por si son bien vistas o no, lo que requerimos son indicadores que puedan evaluar su efectividad; pero en todas las dimensiones: económicas, sociales, ambientales e institucionales. Así que la primera interrogante, para los gobernantes que proponen esas políticas y también para las personas que las sufrimos, es seleccionar esos indicadores que evalúen la política. Digamos que los indicadores directos como el porcentaje de la población con educación superior, otro pudiera ser el porcentaje de personas ocupadas en empleos con salario de especialista, otro pudiera ser las exportaciones de productos elaborados. Quizá algunos empiecen a dudar de este último; pero las interacciones entre las múltiples vertientes del bienestar social no son evidentes y dependen de muchos factores por ejemplo de los recursos naturales lugar, las costumbres de las personas y el grado de confiabilidad en las instituciones. Así las capacidades de las personas de diferentes lugares con recursos naturales diferentes requieren de capacitaciones diferentes para producir productos con valor de intercambio (exportables) que les propicien bienestar social.
Tengo que comentar que la ONU ha definido más de un centenar de estos indicadores, algunos gobiernos comprometidos con el diseño de caminos hacia la sustentabilidad han seleccionado otros tantos. Así que un presidente municipal o un gobernador o un presidente tiene muy diversas opciones para seleccionar indicadores. Podríamos irnos por el camino sencillo y decir usemos todos los indicadores que ya han sido definidos, pero la medición y el posterior seguimiento de estos indicadores requiere de financiamiento y en la mayoría de las ciudades, estados o países el dinero es escaso.
Por supuesto, ya llegamos al punto donde empezamos a sufrir por la propuesta de los presupuestos. La población generalmente está más preocupada por el bienestar individual e inmediato; sin embargo, la planeación y bienestar social en el largo plazo es una de las preocupaciones que debe tener el buen gobernante. En fin, no me detendré en esta discusión, solamente concluiré que debemos reducir el número de indicadores que monitorizaremos para evaluar las políticas públicas; pero que este conjunto de indicadores debe ser suficiente para verdaderamente evidenciar si las políticas implantadas son las adecuadas.
En este mes publicamos un artículo de investigación en una revista de acceso abierto que aborda precisamente la selección de indicadores que puedan monitorizar el camino a la sustentabilidad en diferentes regiones de acuerdo a sus características ambientales, económicas, organizacionales y sociales. Este artículo muestra cómo la selección de estos indicadores puede hacerse con la misma metodología para ciudades tan diferentes como Thronheim, Noruega (solo 11 indicadores); Mascota, Jalisco (solo 16 indicadores) o Cuernavaca, Morelos (solo 16 indicadores). La selección de estos indicadores se basa en un modelo inspirado en la interacción que manifiestan los átomos o moléculas en materiales magnéticos (modelo de spin) y contempla los mecanismos de competencia entre especies biológicas durante la evolución. Este modelo lo publicamos hace unos tres años y parece ser adecuado para hacer este tipo de selecciones.
Con este sencillo ejemplo quiero llamar la atención a la población en general para que considere la inversión en ciencia, sea física, matemáticas, biología o cualquier otra rama de la llamada ciencia básica, como una de las posibilidades para realmente incrementar su bienestar social. Así como comentaba la semana pasada la ciencia impacta más allá de dónde pensamos, pues un modelo generalizado de interacciones magnéticas puede modelar la competencia entre los indicadores para monitorizar políticas públicas, algo no evidente; pero dentro del ámbito de las ciencias de la complejidad.
Sin el entendimiento en los fundamentos de la física no se podría haber diseñado este método de selección de indicadores que pueden monitorizar las políticas públicas. Invito a los lectores interesados a leer los artículos o comunicarse conmigo para poder colaborar y definir los indicadores de diferentes regiones.


Una versión previa de este artículo fue publicada el día 26 de Diciembre en el periódico la Unión de Morelos.

miércoles, 19 de diciembre de 2018

La ciencia impacta más allá de donde pensamos

Una de las afirmaciones que más quisiera convencer a los lectores de su valía y veracidad es: “La ciencia impacta más allá de donde pensamos”. Desde mi perspectiva, la ignorancia de las posibilidades que da el conocimiento, entendido como una construcción de las personas, para resolver la diversidad de problemas que enfrentamos es una de las limitaciones importantes para resolver esta problemática. Para mi, es claro que la inversión en ciencia y tecnología precisamente abona en la construcción del conocimiento necesario.
En esta mismas líneas del pensamiento, las instituciones que se encargan de construir este conocimiento son, tradicionalmente, las universidades o centros de investigación. Considero que en nuestros tiempos las personas con un entrenamiento mínimo también pueden construir conocimiento y, en este sentido, la ciencia ciudadana es una de las facetas del quehacer científico que posibilita una mayor usabilidad del conocimiento. Sin embargo, la ciencia ciudadana requiere de apoyo del sistema científico profesional.
Por estas razones, me sorprendió negativamente la propuesta del ejecutivo para presupuesto federal que contienen una reducción en los rubros para las universidades públicas y el órgano encargado de coordinar e impulsar las actividades científicas en el país, actual CONACyT. Ya se han analizado algunos puntos y la Dra. Brenda Valderrama realizó un interesante análisis del presupuesto. También podemos encontrar desplegados por las instituciones de educación superior en los medios masivos de comunicación, por ejemplo el de la UNAM , donde se manifiesta la preocupación de la anunciada disminución en estos presupuestos a la educación e investigación científica.
Tanto la construcción conocimiento como la formación de talento son actividades humanas que demandan inversión con un retorno valioso en el largo plazo. No son como las inversiones en el mundo de las finanzas donde los dividendos se obtienen en períodos de horas o de días. Las actividades científicas o de formación de personas requieren de períodos cercanos a las generaciones de las personas y la conformación de instituciones con tradición. Así podemos observar las tradiciones ya casi milenarias de las universidades europeas o centenarias en el caso de las estadounidenses. En México la tradición no es tan extendida y lamentablemente estas instituciones o tradiciones científicas pueden destruirse en muy corto tiempo.
Con la disminución del presupuesto a estas actividades, en nuestro país, corremos el riesgo de desarticular estas instituciones que nos han permitido contar con un sistema científico profesional que conoce la forma de generar conocimiento útil y de frontera en el ámbito internacional. El sistema de universidades públicas también conoce las formas de formar talento crítico y útil a la sociedad mexicana. Por supuesto, que estos sistemas pueden ser sujetos a evaluación y con ello mejorar sus desempeño; aunque no me parece que recortando su presupuesto, sin haber recibido una retroalimentación sobre su desempeño, pueda conducir a una mayor contribución a la sociedad en general. Es importante mencionar que el presupuesto ha mantenido una tendencia a la baja en esta década y el presupuesto para el año 2019 es el menor en los últimos seis años. Para tener los datos concretos, el presupuesto para ciencia y tecnología en el año 2010 fue de $21,865 millones de pesos de ese año, en 2013 el presupuesto fue de $30,941 millones; en el año 2015 encontramos el máximo de la década con $38,636 millones y la propuesta para el año 2019 es de $24,664 millones, inclusive menor al del 2018. Claramente esta disminución está condenando a la dependencia científica y tecnológica a las generaciones futuras. Desde mi perspectiva, al no invertir en educación superior y ciencia estamos coartando las posibilidades de que la juventud actual obtengan ingresos mayores basados en el conocimiento y tecnología generados por ella y la condenamos a buscar empleos mal remunerados. Al mismo tiempo limitamos a las empresas e industrias a contratar personas con capacidades mermadas y a buscar soluciones tecnológicas fuera del país.
Estos datos en los rubros de ciencia y educación superior del presupuesto 2019 de la federación contrasta con un incremento de casi diez veces del presupuesto para energía; y más cuando se pretende construir refinerías que no podrán tener una vida mayor a los 40 años. Si menos de una generación. Las personas jóvenes de hoy con alrededor de 20 años, verán como esas refinerías se convierten en edificios inútiles. Recordemos que en la mayoría del mundo se está contemplando seriamente la electrificación de la movilidad, dentro de 40 años la gasolina será objeto del pasado. Otro aspecto contrastante es que el presupuesto para comunicación del poder ejecutivo, el gasto en propaganda, se observa casi duplicado con respecto al 2018.
Considero los diputados deben reflexionar en estas líneas y modificar el presupuesto evitando propuestas que parecen buenas; pero son malas en el largo plazo. Quizá en un período de seis años parezcan adecuadas; pero nosotros no vivimos seis años, sino casi diez veces ese tiempo.
Por estas razones, ya que estoy convencido de que La ciencia impacta más allá de donde pensamos, me uno a los llamados #NoAlRecorteCienciaMx y #NoAlRecorteEducaciónMx


Este artículo fue publicado el día 19 de Diciembre en el periódico la Unión de Morelos; pero fue escrito el día 18, antes de que se anunciara que la reducción al presupuesto de las universidades era un error; sin embargo considero que sigue siendo válida la solicitud para #NoAlRecorteCienciaMx

miércoles, 7 de noviembre de 2018

Miquixtli en Cuernavaca

En varias ocasiones, en esta bitácora, me he referido a la importancia de crear actividades culturales para construir armonía en la población. Hoy quiero enfatizar la celebración de las festividades del día de muertos en Morelos. Con la celebración de Miquixtli en Cuernavaca las personas que asistimos al centro de la ciudad entre los días 1 al 4 de noviembre pudimos convivir y apreciar parte de nuestra cultura relacionada con los recuerdos de nuestros muertos.
En este año, pude disfrutar en dos días de las artesanías y de eventos artísticos tanto callejeros como profesionales.
Primero, me quiero referir a los callejeros que a lo largo de la calle Miguel Hidalgo, en el centro de Cuernavaca, que va del Jardín Borda a un costado de la plaza de armas, se instalaron y con diferentes propuestas artísticas o musicales nos deleitaban. En nuestro caminar, disfrutamos de dúos tocando charangos y cantando con disfraces alegóricos a las Catrinas o de interpretaciones de obras de música clásica que invitaban a detener el caminar solo por el placer de escuchar y disfrutar. Estos músicos se instalaron en las cercanías de los cafés en la calle Hidalgo o de la Casona Spencer y entretenían al caminante o amenizaban el mismo ambiente de los comensales. En particular, la coincidencia de nuestro andar en el tiempo y el espacio nos permitió escuchar tres excelentes propuestas musicales que disfrutamos ampliamente.
Estas invitaciones de calidad musical excepcional se unían a otras, para compartir con otros andantes, de puestas en escena de obras coreográficas con áreas importantes para la mejora; pero que permitían el contacto remoto y efímero entre las personas que paseábamos por el lugar al observar los pretenciosos movimientos evocadores de emociones.
En uno de los extremos de la calle Hidalgo, se encuentra el Jardín Borda, donde las tradicionales ofrendas de las diferentes regiones del Estado podrían ser admiradas. También en este jardín se instalaron los puestos de artesanos desde los tradicionales hasta los artesanos de la tercera edad que ofertaban sus productos y los paseantes comprábamos para usar y disfrutar después.
En mi opinión, las ofrendas diseñadas y realizadas por varias escuelas de la ciudad de Cuernavaca, que se exhibieron en la Casona Spencer, también mostraron la calidad de todos los años anteriores y asó podemos decir que el evento #festivalCopalli está contribuyendo significativamente a la cultura cuernavasense. Paseando entre las ofrendas del festival Copalli pudimos evocar momentos de otros tiempos y apreciar otras manifestaciones teatrales con artistas locales de excelente calidad.
Para finalizar, la calle Hidalgo en la plaza de armas se instaló otro sitios para artesanos o puestos de artesanías. Estos puestos adicionales a los que cotidianamente están en el lado sur del Palacio de Cortés o Museo Cuauhnáhuac también permitían ser espectadores del trabajo de los mexicanos.
Además de estas formas, digamos, espontáneas, de interpretaciones artísticas o de comercio en zonas no destinadas para ello; se presentaron en lugares diseñados para estos fines, como la fuente Magna o en la Sala Manuel M Ponce del Jardín Borda, diferentes eventos teatrales o musicales. Ahí se presentó uno de mis grupos vocales favoritos “Vocal Axolote Ensamble” y que recomiendo ampliamente escucharlos, son un grupo muy talentoso de jóvenes con excepcionales voces.
Claramente, estos esfuerzos de los artesanos, artistas, comerciantes y de las autoridades locales y estatales, durante ya varios sexenios, han fomentado la creación de una identidad entorno a Miquixtli en la ciudad de Cuernavaca que las personas disfrutamos y asociamos con la cultura propia de Morelos. Por supuesto, que a lo largo del tiempo, hay variantes tanto en la forma de organizar como en la selección de los artistas; pero lo importante es preservar la tradición.
En estos momentos de franca incertidumbre en nuestro país por los cambios anunciados, pero con amplias esperanzas; la preservación de actividades colectivas enfocadas a la ciudadanía fomentan la cohesión social que tanta falta nos hace en estos momentos, donde también las divisiones parecen aundarse.
Esperemos que las actividades orientadas a las personas como Miquixtli o la Semana de la Ciencia se preserven y las autoridades actuales las continúen.


Una versión previa de este artículo fue publicada el día 7 de Noviembre en el periódico La Unión de Morelos

miércoles, 17 de octubre de 2018

Visión al 2050 en energías renovables.

En estos días los comentarios son sobre la transformación de nuestro país están a la orden del día, en la mayoría de los medios de comunicación la palabras sobre la cuarta transformación son cotidianas. Así que hablemos de transformación aquí también.
La semana pasada en estos comentarios tocamos las contribuciones que dieron origen a los premios Nobel de este año en economía, enfatizando que los galardonados hicieron contribuciones que involucran los aspectos limitantes del cambio climático y el empuje de la innovación tecnológica en los ámbitos del análisis macroeconómico. Hoy quiero continuar comentando uno de los aspectos que mencioné tangencialmente la semana pasada: La urgente necesidad de cambiar nuestro comportamiento respecto al uso de la energía para conseguir contender con el cambio climático antropogénico.
Para ello quiero seguir la líneas que planteó hace algunos meses la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA) en la propuesta de mapa de ruta para las energías renovables con miras al 2050.
En este estudio se concluye que las tendencias actuales de las emisiones apuntan a que no se cumplirá el objetivo de mantener el incremento de la temperatura en menos de 2°C con respecto a la temperatura de la época preindustrial a menos que cambiemos estas tendencias. Por lo tanto tenemos que hacer algo.
En ese estudio, se enfatiza que los planes gubernamentales siguen muy lejos de satisfacer las necesidades de reducción de las emisiones. Claramente, no es cuestión de encontrar más yacimientos de petróleo, sino de la necesidad de no quemarlo, dado que existen otras fuentes de energía.
Con las políticas actuales, el mundo agotaría en menos de 20 años su “presupuesto de carbono” (CO2). Es decir, mientras que los combustibles fósiles como el petróleo, el gas natural y el carbón sigan siendo predominantes en el conjunto de las fuentes de energía, las emisiones de CO2 causarán más estragos en el ambiente, cambiando el clima y las consecuencias de este cambio climático global serán catastróficas para la mayoría de los seres vivos en nuestro planeta.
Para contender con esta tendencia, IRENA propone actuar y define acciones en seis ámbitos:
1. Aprovechar las potentes sinergias entre la eficiencia energética y las energías renovables. El efecto de estrategias dirigidas a utilizar la eficiencia energética y las fuentes renovables de energía pueden satisfacer rentablemente la mayoría de las necesidades de descarbonización relacionadas con la energía para 2050.
2. Planificar un sector eléctrico en el que una elevada proporción de la energía sea renovable. Modificar los aspectos normativos del sector eléctrico para contemplar a la energía solar y eólica como las columnas vertebrales de las redes eléctricas. Esto implica una planificación del sector eléctrico enfocado hacia la generación distribuida.
3. Aumentar el uso de la electricidad en el transporte, los edificios y la industria. Deben establecerse las normas de ordenación urbana y construcción para hacer posible una descarbonización exhaustiva y rentable de los sectores de transporte, doméstico e industrial mediante electricidad. También es muy importante considerar la bioenergía moderna, la energía solar térmica y la geotermia como parte fundamental de la mezcla de fuentes renovables de acuerdo con el entorno del uso específico de la energía.
4. Fomentar la innovación en todo el sistema. Las iniciativas de innovación deben abarcar todo el ciclo de vida de una tecnología, incluyendo las fases de demostración, implantación, comercialización y adopción social. Esta innovación debe considerar los enfoques de gestión de los sistemas energéticos y de los mercados, así como los modelos de negocio y concienciación de los usuarios sobre los impactos de sus diversos usos de energía. Para conseguir las innovaciones que necesita la transición energética, los gobiernos nacionales, los actores internacionales, el sector privado y el social deberán actuar de forma intensiva, enfocada y coordinada.
5. Armonizar las estructuras socioeconómicas y la inversión con la transición hacia las renovables. Cuanto más rápido se materialice la transición energética, menores serán los costos de adaptación al cambio climático y el trastorno socioeconómico. El sistema financiero debe armonizarse con mayores requisitos de sustentabilidad y transición energética. Es indispensable que los costos económicos reflejen debidamente los costos ambientales y sociales del uso de los combustibles fósiles y, con ello contribuyan a eliminar los obstáculos para acelerar la implantación de soluciones basadas en las renovables. Es fundamental proponer estrategias que fomenten las inversiones distribuidas (eficiencia energética y generación distribuida), muchas de ellas pueden ser sociales.
6. Velar por que los costos y beneficios de la transición se repartan de forma equitativa. El alcance de la transición necesaria es tal que solo se podrá conseguir por medio de un proceso colaborativo en el que se involucre toda la sociedad. Recordemos que la energía se puede ver como un bien común y su uso debe ser pagado en forma equitativa por todos los miembros de la comunidad. El acceso universal a la energía es un componente esencial de una transición justa y equitativa. Se debe promover un sistema de contabilidad social que visualice las contribuciones a la transición y las obligaciones que conlleva para ciudadanos, comunidades, países y regiones. Hay que avanzar en la definición y establecimiento de un contexto equitativo para compartir los costos de la transición, al tiempo que se promueven y facilitan estructuras que permitan un reparto equitativo de sus beneficios.
Por supuesto, que estas líneas son solamente el resumen de la propuesta, pero considero importante mencionarlas y apoyarlas. Hoy que en nuestro país se están definiendo las políticas para los próximos años que afectarán por el resto de nuestras vidas; es imperioso tener una visión de largo plazo que seguramente evidenciará que el único futuro posible está basado en las energías renovables. Quiero concluir: Hay que cuidar al petróleo, no lo quememos. Por un México basado en energías renovables en el 2050, recordemos que ese futuro no está lejos para la mayoría de las personas que habitan hoy este planeta.


Una versión previa de este artículo fue publicada el día 17 de Octubre en el periódico La Unión de Morelos.

miércoles, 10 de octubre de 2018

Mirar en el largo plazo para el desarrollo económico

Aunque decidí titular este comentario mencionando el desarrollo económico, estoy pensando en el bienestar social. Sin embargo, la nota es el Premio Noble de Economía y este premio se otorgó en la economía. Si bien es cierto que fue en la macroeconomía. Quiero comentar que en la jerga de los versados en economía al hablar de desarrollo económico se está invocando a frases cargadas de ideología que evitan la discusión y los acuerdos cuando otros invocamos el desarrollo sustentable y algunos más radicales evitan la palabra desarrollo. Pero, no me voy a detener en estas sutilezas, sino trataré de explicar en términos cotidianos la importancia de que la Academia Sueca haya decidido otorgar el Premio Nobel de Economía a: William D. Nordhaus (Yale University) por la integración del concepto de cambio climático con una perspectiva de largo plazo en el análisis macroeconómico y Paul M. Romer (NYU Stern School of Business) por integrar la innovación tecnológica en el análisis macroeconómico con una perspectiva de largo plazo. En síntesis la Academia Sueca premia a dos destacados economistas por realizar trabajo con miras en el largo plazo y con dos aspectos fundamentales de nuestros días: el cambio climático y la innovación tecnológica.
En palabras de la Academia Sueca: William D. Nordhaus y Paul M. Romer han diseñado métodos para abordar algunas de las preguntas más básicas y apremiantes de nuestro tiempo acerca de cómo creamos un crecimiento económico sostenido y sustentable en el largo plazo. A continuación la propia Academia abunda en la información aclarando que han ampliado significativamente el alcance del análisis económico al construir modelos que explican cómo la economía de mercado interacciona con la naturaleza y el conocimiento.
Por supuesto, estamos de acuerdo con la importancia de estos tópicos. De hecho en estos comentarios hemos abordado varias veces la necesidad de enfocar los estudios en las interacciones entre los ámbitos económicos, ambientales, sociales y organizacionales de la sustentabilidad. Los lectores no nos dejarán mentir, al recordar nuestras frases dirigidas a estudios en el largo plazo para contender con las contradicciones entre estos ámbitos que debemos dirimir para conseguir la sustentabilidad.
Paul Romer modeló cómo las decisiones económicas determinaban la creación de la tecnología y no solo la tecnología era el motor de la economía. Consideró los efectos en ambos sentidos y para ello necesitó una visión de largo plazo. De esta manera, sus modelos han generado nuevas investigaciones sobre las regulaciones y políticas que fomentan nuevas ideas y bienestar en el largo plazo. Para nosotros, lo importante es contemplar que las políticas definidas para fomentar la innovación tecnológica tiene repercusiones en el bienestar de las personas, sí se analizan en el largo plazo.
Entre tanto, William Nordhaus se convirtió en la primera persona en crear un modelo de evaluación integrado de la economía y el ambiente, es decir, un modelo cuantitativo que describe la interacción global entre la economía y el clima. Su modelo considera teorías y resultados empíricos de la física, la química y la economía. El modelo de Nordhaus ahora está ampliamente difundido y se utiliza para simular cómo la economía y el clima coevolucionan en una forma entrelazada. Sus herramientas nos permiten simular cómo la economía y el clima co-evolucionan bajo supuestos alternativos sobre el funcionamiento de la naturaleza y la economía de mercado, incluidas las políticas. Así, su modelo se está utilizando para examinar las consecuencias de las intervenciones de política climática, por ejemplo, los impuestos al carbono en el desarrollo económico y se está ampliando para considerar el bienestar social. Por supuesto, él ha iniciado la tarea y es una opción para nosotros continuar con los estudios para determinar qué políticas sn las adecuadas en el largo plazo.
Es importante mencionar que en las primeras entrevistas después de conocerse la noticia de otorgamiento del Premio Nobel, Romer enfatizó que si es posible atender las medidas urgentes para disminuir la aceleración del cambio climático. Estas medidas han sido señaladas brevemente por el Panel Intergubernamental para el Cambio Climático de la Organización de las Naciones Unidas, y con ello no incrementar más de 1.5 grados la temperatura en el futuro cercano. En la opinión de Romer, las personas tenemos una gran capacidad para resolver los problemas; y que lo importante es evitar apreciar como catastrófico e irresoluble la problemática de cambio climático, ya que sí tiene solución y podemos implementarla. Nordhaus señaló que debemos pensar en el largo plazo y lo global para poder contender con este cambio climático antopogénico. Con estas frase debemos enfatizar que nada está lejos y que todo tiempo nos llega.
Quiero recordar que en estos comentarios he mencionado varias veces a otra persona ganadora del premio Noble de Economía en 2009, Elinor Ostrom, quien con sus contribuciones en el entendimiento de la gobernanza de lo común también nos brinda herramientas para construir un bienestar social. Analicemos las propuestas que hacen
Los invito a leer y difundir estos logros científicos en el área de la economía que apuntan más bien a una generación multidisciplinaria de conocimiento, donde debemos enfocarnos más a la compresión de las ideas que a la definición de conceptos o vocablos propios de las jergas disciplinarias.
Finalizo, comentando que las ciencias sociales y económicas deben redoblar los esfuerzos, al igual que las exactas y naturales, para que las personas que tomamos las decisiones votando tengamos conocimiento adecuado para elegir a otras personas que puedan con conocimiento resolver nuestros graves problemas locales y globales en el largo plazo.

Este artículo fue publicado el día 10 de Octubre