Muchas veces me he preguntado por qué no actuamos para cambiar la situación del cambio climático a la que nos enfrentamos. Me refiero a que claramente estamos observando, sin actuar, situaciones que son consecuencias de este cambio climático antropogénico. Por ejemplo, la inundación de la ciudad de Venecia y la aparición de huracanes más violentos que azotan las islas caribeñas. Quizá nos parezcan lejanas ya que las mencionadas suceden realmente lejos de nuestros entornos cotidianos; pero dado que ahora la información fluye muy rápidamente deberíamos estar preocupados y ocupados en actuar para evitar este cambio que no augura una vida más placentera, en el futuro, para la mayoría de la población.
Por otro lado, a veces me he preguntado ¿la inclinación política sesga las decisiones sobre las acciones para contender contra el cambio climático?
Estaba rumiando estas ideas cuando noté un artículo en la revista Nature Energy, este pasado lunes 18 de noviembre, analizando algunas de las inclinaciones políticas de las personas que han instalado sistemas fotovoltaicos en sus casas. Me llamó la atención una de las posibles conclusiones de trabajo en el sentido que los hogares que tienen instalada energía solar en la azotea sean habitados por personas con diversos orígenes políticos; pero que sean mucho más propensos a ser políticamente activos. Este estudio fue realizado por académicos de la Universidad de California. Los científicos analizaron los registros históricos de votación e imágenes satelitales para comparar el comportamiento de los votantes con las propiedades donde se han instalado sistemas solar. Se tomaron en cuenta varios factores demográficos para garantizar que el estudio pudiera identificar con precisión las posibles correlaciones entre los resultados de diversas votaciones y la propiedad de sistemas fotovoltaicos en los techos de las casas. Los científicos encontraron que mientras los propietarios de sistemas fotovoltaicos en los techos eran ligeramente más progresistas en sus ideas políticas, y generalmente tendían a votar por los demócratas, esta tendencia era muy pequeña; pero no era un indicador determinante de cómo las personas votaban. Los datos refieren que, en las localidades analizadas, se encontró que el 34% de las personas que instalaban sistemas fotovoltaicas eran demócratas; mientras que en el grupo control era del 31%. En cambio, el 20% se declaraba republicano mientras que el 22% lo era en el grupo control. Claramente estas pequeñas diferencias no pueden ser concluyentes. Sin embargo, lo más relevante era que los sistemas fotovoltaicos eran instalados independientemente de la orientación política. Así, la investigación mostró que los propietarios de los sistemas solares en la azotea votaban indistintamente por los partidos demócratas o republicanos a tasas casi idénticas a la población general de la zona analizada. Por lo tanto, los investigadores concluyeron que no había correlaciones entre la instalación fotovoltaica y la afiliación a un partido. Dado que los científicos tampoco encontraron correlación ideológica en los que instalaron primero o después los sistemas fotovoltaicos, se puede concluir que el momento de la adopción de la tecnología solar no es un indicador de la afiliación política.
Si bien la adopción de una tecnología renovable, como la energía solar, no parece estar correlacionada con una afiliación política particular, la investigación sí encontró que los propietarios de sistemas solares eran sustancialmente más activos políticamente que sus vecinos, y eran significativamente más propensos a haber votado en elecciones anteriores. Esta conclusión fue sustentada al encontrar que los propietarios de la energía solar en la azotea votaron con mayor frecuencia en las elecciones federales y municipales que en los grupos control. Además también se encontró que eran más activos durante las elecciones "primarias" en las que se eligió a un candidato particular del partido por los votantes (recordemos que en Estados Unidos, hay elecciones para elegir al candidato de un partido y a estas elecciones se les llama primarias).
Este estudio, aunque realizado en Estados Unidos y para el entorno específico de California parece indicar que precisamente las personas con mayor iniciativa y participación son las que primero seleccionan tecnología renovable y entonces la respuesta a mi pregunta sobre la inclinación política de los que actúan contra el cambio climático no tiene una respuesta sencilla.
Sin embargo, con este estudio reafirmo que nosotros como sociedad activa podemos propiciar el cambio hacia un mundo sustentable y podemos llegar a establecer consensos independientemente de la inclinación partidista, solamente tenemos que pensar en el largo plazo. Así que tenemos que actuar ya y no esperar a que otros lo hagan por nosotros.
Una versión previa de este artículo fue publicada el día 20 de Noviembre en el periódico La Unión de Morelos.
En esta bitácora hay escritos que versan sobre ciencia, innovación, opinión política y divertimentos que quiero compartir
miércoles, 20 de noviembre de 2019
miércoles, 13 de noviembre de 2019
Indicadores para “primero los pobres”
Vivimos en un país donde el número de pobres es alarmante. En 2016 teníamos al 43% de la población mexicana viviendo por debajo de la línea de pobreza, para 2018 este porcentaje casi no cambió y se reportó aproximadamente el 42% para este indicador (datos Banco Mundial, la tasa de pobreza nacional es el porcentaje de personas que vive debajo de la línea de pobreza nacional). Con estos hechos, claramente, una frase de “primero los pobres” fue uno de los argumentos que convenció a la mayoría de la población por votar por el Lic. Andrés Manuel López Obrador para presidente de nuestro país. Así, hoy estamos viviendo los cambios en la política económica que pretende beneficiar a las personas que menos satisfactores económicos tienen. Sin embargo, tenemos que decir, que no se han definido bien los indicadores que sirvan para monitorizar estas políticas. Por supuesto, sobra decir que las anteriores políticas no consiguieron propiciar el bienestar social.
Una de los aspectos que mi quehacer en la ciencia me ha enseñado es que debemos medir para poder decidir si alguna propuesta va por buen camino o simplemente será una ocurrencia.
En varias ocasiones se ha mencionado que los indicadores del crecimiento no son adecuados para medir el bienestar social, y en eso coincido; pero argumentan que en cambio lo que debe ser considerado es el desarrollo; sin embargo, no se ha mencionado cuáles son los indicadores que hay que usar en este último caso.
En este sentido, la economía política nos ha quedado a deber al concentrarse en solamente evaluar factores macroeconómicos; pero el pensamiento de las personas cambia y una muestra es el otorgamiento del premio Nobel de Economía 2019 a tres personas: Michael Kremer, Abhijit Banerjee y Esther Duflo quienes realizaron investigaciones para entender las políticas económicas que pretenden combatir la pobreza mediante experimentos y análisis de datos. En las últimas décadas, su nuevo enfoque basado en experimentos ha transformado la economía del desarrollo.
Los galardonados con el premio Nobel 2019 han introducido un nuevo enfoque para obtener respuestas confiables sobre las mejores formas de combatir la pobreza mundial. Su forma de ver las cosas, implica dividir este tema en preguntas más pequeñas y manejables, por ejemplo, analizar las intervenciones más efectivas para mejorar los resultados educativos o la salud infantil. Desde mi perspectiva, es medir indicadores en el micronivel, en el nivel de pequeñas comunidades, en lugar de basar el análisis solamente en indicadores globales como el producto interno bruto de los países. De lo más destacado de los premiados son las simples y precisas formas de diseñar preguntas y acciones que se responden mejor mediante experimentos cuidadosamente diseñados.
Así, por ejemplo puedo mencionar que en el año 2011 los galardonados presentaron un estudio donde mostraron que al simplemente realizar encuestas sobre propuestas de comportamientos posteriores afecta precisamente ese comportamiento. En aquel trabajo se presentan tres estudios de campo de salud y dos de microcréditos, los economistas seleccionaron aleatoriamente a personas para ser encuestadas sobre temas de salud en el hogar, para posteriormente medir el uso de alguna estrategia relacionada con la encuesta. Los resultados mostraron que en los experimentos de salud, las personas que habían sido encuestadas aumentaron el uso de productos para el tratamiento del agua. Las encuestas sobre diarrea condujeron a uso de productos para mejorar de la calidad del agua para beber. En mi opinión, estas investigaciones muestran que la información, aunque no sea impartida en el formato tradicional, tienden a producir decisiones basadas en el conocimiento. Otro aspecto importante, desde mi perspectiva, es el hecho que los estudios de estos economistas han mostrado que simplemente proporcionar más recursos a las escuelas no tiene impacto definitivo en la calidad de la escuela. Proporcionar más libros de texto por estudiante no mejora los puntajes promedio en los exámenes, pero sí mejora los puntajes de los estudiantes más capaces.
Otro de los aspectos a resaltar del trabajo de Barnerjee y Duflo es que consideran muy importante la participación de las personas beneficiadas con los programas de política en la evaluación de los mismos. Es decir, la participación de los beneficiarios tanto en la oferta como en el monitoreo de los servicios públicos es cada vez más esencial para mejorar la eficiencia de estos servicios. Por ejemplo, la intervención que capacitó a voluntarios para enseñar a los niños a leer tuvo un gran impacto en la actividad fuera de las escuelas públicas y no en el desempeño estrictamente escolar. Los jóvenes locales que se ofrecieron como voluntarios para capacitarse y ser instructores en campamentos de lectura encontraron cohesión y diversión social al participar. Mientras que los niños que asistieron a estos campamentos de lectura mejoraron sustancialmente sus habilidades de lectura al mismo tiempo que encontraron esta estrategia como satisfactoria y lúdica. Estos resultados sugieren que aunque los ciudadanos pueden enfrentar limitaciones para participar en la mejora del sistema de educación pública, incluso cuando se preocupan por la educación y están dispuestos a hacer algo para mejorarla, al involucrarlos en las actividades y en las propias iniciativas pueden tener efectos positivos no esperados para la comunidad y para ellos mismos al propiciar bienestar.
En síntesis, la definición de indicadores es de vital importancia en la evaluación de políticas públicas, la participación de los involucrados ayuda al éxito de las mismas y la información propicia la toma de mejores decisiones. Estos aspectos (indicadores, participación de los involucrados e información) no han sido incorporados a la política actual en nuestro país y considero deben ser incluidos para poder monitorizar las políticas de “primero los pobres”.
Finamente, debo mencionar que Esther Duflo es la segunda mujer galardonada con el premio Nobel de economía, la primera fue Elinor Östrom quien también se preocupó por el manejo de los bienes comunes administrados en forma participativa.
Una versión previa de este artículo fue publicada el día 13 de Noviembre en el periódico la Unión de Morelos.
Una de los aspectos que mi quehacer en la ciencia me ha enseñado es que debemos medir para poder decidir si alguna propuesta va por buen camino o simplemente será una ocurrencia.
En varias ocasiones se ha mencionado que los indicadores del crecimiento no son adecuados para medir el bienestar social, y en eso coincido; pero argumentan que en cambio lo que debe ser considerado es el desarrollo; sin embargo, no se ha mencionado cuáles son los indicadores que hay que usar en este último caso.
En este sentido, la economía política nos ha quedado a deber al concentrarse en solamente evaluar factores macroeconómicos; pero el pensamiento de las personas cambia y una muestra es el otorgamiento del premio Nobel de Economía 2019 a tres personas: Michael Kremer, Abhijit Banerjee y Esther Duflo quienes realizaron investigaciones para entender las políticas económicas que pretenden combatir la pobreza mediante experimentos y análisis de datos. En las últimas décadas, su nuevo enfoque basado en experimentos ha transformado la economía del desarrollo.
Los galardonados con el premio Nobel 2019 han introducido un nuevo enfoque para obtener respuestas confiables sobre las mejores formas de combatir la pobreza mundial. Su forma de ver las cosas, implica dividir este tema en preguntas más pequeñas y manejables, por ejemplo, analizar las intervenciones más efectivas para mejorar los resultados educativos o la salud infantil. Desde mi perspectiva, es medir indicadores en el micronivel, en el nivel de pequeñas comunidades, en lugar de basar el análisis solamente en indicadores globales como el producto interno bruto de los países. De lo más destacado de los premiados son las simples y precisas formas de diseñar preguntas y acciones que se responden mejor mediante experimentos cuidadosamente diseñados.
Así, por ejemplo puedo mencionar que en el año 2011 los galardonados presentaron un estudio donde mostraron que al simplemente realizar encuestas sobre propuestas de comportamientos posteriores afecta precisamente ese comportamiento. En aquel trabajo se presentan tres estudios de campo de salud y dos de microcréditos, los economistas seleccionaron aleatoriamente a personas para ser encuestadas sobre temas de salud en el hogar, para posteriormente medir el uso de alguna estrategia relacionada con la encuesta. Los resultados mostraron que en los experimentos de salud, las personas que habían sido encuestadas aumentaron el uso de productos para el tratamiento del agua. Las encuestas sobre diarrea condujeron a uso de productos para mejorar de la calidad del agua para beber. En mi opinión, estas investigaciones muestran que la información, aunque no sea impartida en el formato tradicional, tienden a producir decisiones basadas en el conocimiento. Otro aspecto importante, desde mi perspectiva, es el hecho que los estudios de estos economistas han mostrado que simplemente proporcionar más recursos a las escuelas no tiene impacto definitivo en la calidad de la escuela. Proporcionar más libros de texto por estudiante no mejora los puntajes promedio en los exámenes, pero sí mejora los puntajes de los estudiantes más capaces.
Otro de los aspectos a resaltar del trabajo de Barnerjee y Duflo es que consideran muy importante la participación de las personas beneficiadas con los programas de política en la evaluación de los mismos. Es decir, la participación de los beneficiarios tanto en la oferta como en el monitoreo de los servicios públicos es cada vez más esencial para mejorar la eficiencia de estos servicios. Por ejemplo, la intervención que capacitó a voluntarios para enseñar a los niños a leer tuvo un gran impacto en la actividad fuera de las escuelas públicas y no en el desempeño estrictamente escolar. Los jóvenes locales que se ofrecieron como voluntarios para capacitarse y ser instructores en campamentos de lectura encontraron cohesión y diversión social al participar. Mientras que los niños que asistieron a estos campamentos de lectura mejoraron sustancialmente sus habilidades de lectura al mismo tiempo que encontraron esta estrategia como satisfactoria y lúdica. Estos resultados sugieren que aunque los ciudadanos pueden enfrentar limitaciones para participar en la mejora del sistema de educación pública, incluso cuando se preocupan por la educación y están dispuestos a hacer algo para mejorarla, al involucrarlos en las actividades y en las propias iniciativas pueden tener efectos positivos no esperados para la comunidad y para ellos mismos al propiciar bienestar.
En síntesis, la definición de indicadores es de vital importancia en la evaluación de políticas públicas, la participación de los involucrados ayuda al éxito de las mismas y la información propicia la toma de mejores decisiones. Estos aspectos (indicadores, participación de los involucrados e información) no han sido incorporados a la política actual en nuestro país y considero deben ser incluidos para poder monitorizar las políticas de “primero los pobres”.
Finamente, debo mencionar que Esther Duflo es la segunda mujer galardonada con el premio Nobel de economía, la primera fue Elinor Östrom quien también se preocupó por el manejo de los bienes comunes administrados en forma participativa.
Una versión previa de este artículo fue publicada el día 13 de Noviembre en el periódico la Unión de Morelos.
miércoles, 30 de octubre de 2019
La transición a las fuentes renovables de energía es impostergable.
Recientemente, hemos escuchado algunas falacias en cuanto al costo de las fuentes renovables de energía. Es un hecho que la generación de energía es más barata mediante energía solar fotovoltaica y eólica que la generada con combustibles fósiles. Esta situación no solo es real en nuestro país, sino que es un hecho en todo el mundo. Sin embargo, tenemos que reconocer que hay algunas preocupaciones que atender para conseguir una transición hacia la sustentabilidad, en particular en este texto veremos dos: la entrega de potencia y la variabilidad de las fuentes renovables de energía.
Déjenme explicar la diferencia entre energía entregada y potencia con un ejemplo sencillo. Consideremos el hecho de que necesitamos subir una carga de 200 kg a la azotea de un edificio y que contamos con el sistema de poleas (polipasto) necesario ya colgado en la parte superior de la azotea. Tenemos algunas opciones, una es solicitar la ayuda de unas diez personas para que tiren de la cadena o de la cuerda para subir la carga, la otra es usar un motor o grúa para que tire de la cadena y suba la carga. En ambas situaciones la energía necesaria para subir la carga es la misma; sin embargo, la primera estrategia requerirá de más tiempo y por ello de menos potencia y la segunda lo hará más rápido demandando una mayor potencia. Efectivamente, la potencia tiene que ver con el tiempo en que se entrega la energía. Es así como las fuentes renovables de energía entregan la energía necesaria, pero no se pueden comprometer a entregar la potencia requerida por algunas demandas. Esta situación se debe en gran medida a la variabilidad de las fuentes renovables, ya que dependen de la intensidad de la radiación solar o de la velocidad del viento en el momento.
No solamente la potencia les preocupa a la Comisión Federal de Electricidad en cuanto al uso de las fuentes renovables; también, como ya mencionamos, la variabilidad de las fuentes renovables y el incremento de la generación distribuida han sido vistos como desventajas. La generación distribuida de energía es la que podemos generar en el sitio donde se requiere, por ejemplo al instalar sistemas fotovoltaicos en los techos de las casas, oficinas, empresas, escuelas, hospitales, es decir: prácticamente en cualquier edificación en nuestro país e interconectarla a la red de distribución de energía eléctrica. Dada la variabilidad de la energía solar y la eólica, la CFE está preocupada porque requiere tener un sistema de distribución con alta tecnología que pueda contender con esta variabilidad y ofrecer un servicio de calidad.
Ante esta situación y el inminente cambio tecnológico que en el mundo está sucediendo, al pasar de los combustibles fósiles a las fuentes renovables, se requiere de acciones inmediatas por parte de todos los sectores de la población. Nuestro país no puede quedarse atrás y nosotros necesitamos tomar acciones proactivas hacia el cambio en lugar de argumentar pretextos que retrasen la incorporación de México al escenario sustentable.
La Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA) está enfocando sus estudios hacia la definición de diferentes acciones para promover esta transición. IRENA ha sugerido que para esta transición hacia las fuentes renovables se requiere la participación e intensa coordinación de todas las instituciones gubernamentales de cada región, no solo del sector energético, ya que la transición energética tiene implicaciones económicas sociales y quizá culturales.
Para ejemplificar esta última sugerencia, déjenme comentar que la misma IRENA comenta que el transporte del futuro será eléctrico y que los sistemas de potencia deben hacer máximo uso de las fuentes de energía renovables y que para ello se requerirá de sistemas inteligentes de cargas para los vehículos eléctricos y con ello flexibilizar el uso de energía solar y eólica. Estas afirmaciones implicarán cambios no solo en el transporte, sino en las formas económicas de hacerlo, la organización social para implantar los sistemas de cargas y requerirá de una nueva cultura sobre el uso de la energía en el transporte y en otros sectores que en este momento no están ligados.
A pesar de que el gobierno actual ha reducido el presupuesto para la fuentes renovables de energía, nosotros, la sociedad podemos marcar la diferencia y promover la transición energética hacia la sustentabilidad. La tarea es ardua; pero debemos encontrar las sinergias entre los diferentes actores, en lugar de buscar pretextos para retrasar la transición a las renovables y condenar a esta generación a sufrir un entorno contaminado y los eventos extremos causados por el cambio climático.
Una versión previa de este artículo fue publicada el día 30 de Octubre en el periódico La Unión de Morelos.
Déjenme explicar la diferencia entre energía entregada y potencia con un ejemplo sencillo. Consideremos el hecho de que necesitamos subir una carga de 200 kg a la azotea de un edificio y que contamos con el sistema de poleas (polipasto) necesario ya colgado en la parte superior de la azotea. Tenemos algunas opciones, una es solicitar la ayuda de unas diez personas para que tiren de la cadena o de la cuerda para subir la carga, la otra es usar un motor o grúa para que tire de la cadena y suba la carga. En ambas situaciones la energía necesaria para subir la carga es la misma; sin embargo, la primera estrategia requerirá de más tiempo y por ello de menos potencia y la segunda lo hará más rápido demandando una mayor potencia. Efectivamente, la potencia tiene que ver con el tiempo en que se entrega la energía. Es así como las fuentes renovables de energía entregan la energía necesaria, pero no se pueden comprometer a entregar la potencia requerida por algunas demandas. Esta situación se debe en gran medida a la variabilidad de las fuentes renovables, ya que dependen de la intensidad de la radiación solar o de la velocidad del viento en el momento.
No solamente la potencia les preocupa a la Comisión Federal de Electricidad en cuanto al uso de las fuentes renovables; también, como ya mencionamos, la variabilidad de las fuentes renovables y el incremento de la generación distribuida han sido vistos como desventajas. La generación distribuida de energía es la que podemos generar en el sitio donde se requiere, por ejemplo al instalar sistemas fotovoltaicos en los techos de las casas, oficinas, empresas, escuelas, hospitales, es decir: prácticamente en cualquier edificación en nuestro país e interconectarla a la red de distribución de energía eléctrica. Dada la variabilidad de la energía solar y la eólica, la CFE está preocupada porque requiere tener un sistema de distribución con alta tecnología que pueda contender con esta variabilidad y ofrecer un servicio de calidad.
Ante esta situación y el inminente cambio tecnológico que en el mundo está sucediendo, al pasar de los combustibles fósiles a las fuentes renovables, se requiere de acciones inmediatas por parte de todos los sectores de la población. Nuestro país no puede quedarse atrás y nosotros necesitamos tomar acciones proactivas hacia el cambio en lugar de argumentar pretextos que retrasen la incorporación de México al escenario sustentable.
La Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA) está enfocando sus estudios hacia la definición de diferentes acciones para promover esta transición. IRENA ha sugerido que para esta transición hacia las fuentes renovables se requiere la participación e intensa coordinación de todas las instituciones gubernamentales de cada región, no solo del sector energético, ya que la transición energética tiene implicaciones económicas sociales y quizá culturales.
Para ejemplificar esta última sugerencia, déjenme comentar que la misma IRENA comenta que el transporte del futuro será eléctrico y que los sistemas de potencia deben hacer máximo uso de las fuentes de energía renovables y que para ello se requerirá de sistemas inteligentes de cargas para los vehículos eléctricos y con ello flexibilizar el uso de energía solar y eólica. Estas afirmaciones implicarán cambios no solo en el transporte, sino en las formas económicas de hacerlo, la organización social para implantar los sistemas de cargas y requerirá de una nueva cultura sobre el uso de la energía en el transporte y en otros sectores que en este momento no están ligados.
A pesar de que el gobierno actual ha reducido el presupuesto para la fuentes renovables de energía, nosotros, la sociedad podemos marcar la diferencia y promover la transición energética hacia la sustentabilidad. La tarea es ardua; pero debemos encontrar las sinergias entre los diferentes actores, en lugar de buscar pretextos para retrasar la transición a las renovables y condenar a esta generación a sufrir un entorno contaminado y los eventos extremos causados por el cambio climático.
Una versión previa de este artículo fue publicada el día 30 de Octubre en el periódico La Unión de Morelos.
miércoles, 18 de septiembre de 2019
Sobre la inversión en ciencia y formación de talento
Estoy convencido, como muchas otras personas, de que la inversión en ciencia, tecnología e innovación contribuye positivamente hacia la construcción del conocimiento requerido para alcanzar el bienestar social. Por esta razón, reitero el llamado que diversos sectores de la población, y particularmente el sector científico, hacen para incrementar los recursos federales destinados a las actividades científicas y de educación superior. Además, de que es importante enfatizar que tanto las actividades que generan y aplican el conocimiento como las de formación de talento son de largo plazo y requieren de períodos cercanos a las generaciones de las personas para brindar frutos. Es más, son necesarios decenas de décadas para consolidar la conformación de instituciones académicas con prestigio que puedan mostrar impacto social, así tenemos ejemplos en Europa y Norte América donde las universidades como las conocemos ya tienen centurias. En México nuestras instituciones científicas y de educación superior se conformaron, en su institucionalidad actual, hace algunas décadas y, debido a este proceso de maduración, lamentablemente todavía pueden ser destruidas en unos cuantos años si no se les otorga el financiamiento adecuado.
De hecho ya está en la Cámara de Diputados la propuesta del ejecutivo sobre el presupuesto. En este Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación para el Ejercicio Fiscal 2020 por parte del ejecutivo federal el monto solicitado para la labores científicas en el ramo 38 correspondiente al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología es de 25,658,798,449 pesos de un total de 6,096,335,800,000 en el presupuesto de la federación; es decir, el 0.42% del gasto total federal se solicita sea asignado a ciencia, tecnología e innovación. Consideramos que el gobierno Federal puede hacer todavía un mayor esfuerzo para garantizar la adecuada evolución del sector científico tecnológico del país. Esta solicitud se basa en que en el año 2018 el porcentaje era de 0.51% y en el año 2019 es de 0.42%. Sí el presupuesto al CONACyT disminuyó en este sexenio. Consideramos que un pequeño aumento podría causar diferencias significativas para la consolidación de la construcción de las soluciones a la problemática actual y futura basadas en conocimiento. Además, debemos recordar que a finales del 2018 el Lic. Andrés Manuel López Obrador, el presidente de México, se comprometió a no disminuir el presupuesto a ciencia y tecnología ante un número importante de científicos en el Palacio de Minería en la Ciudad de México, promesa que, aunque no se cumplió en 2019, se podría cumplir en el 2020.
Por supuesto, el financiamiento a ciencia y tecnología sin un aumento sustancial al sector de la educación superior limitaría los alcances, ya que la construcción de conocimiento se hace a la par de la formación de talento. Desde mi punto de vista, es más importante consolidar o modificar el rumbo de las instituciones a crear nuevas opciones que tardarán décadas en consolidarse. El sistema actual de universidades públicas forma talento crítico capaz de generar, diseñar y construir soluciones a la problemática nacional. Por supuesto, reconocemos que los sectores científico y de educación superior deben estar sujetos a evaluación y medidas de transparencia en el uso de los recursos y mostrar responsabilidad en la rendición de cuentas a la sociedad. En estas actividades de evaluación, transparencia y rendición de cuentas se ha trabajado en los últimos años en algunas instituciones y en otras se ha quedado a deber; es imperioso que se apliquen las sanciones donde haya que hacerlo y aumentar el financiamiento donde se ha mostrado honestidad, efectividad académica y de manejo de recursos con la finalidad de potenciar los desempeños y los impactos positivos en el entorno de estas instituciones generadoras de conocimiento y formadoras de talento.
Una idea sencilla, es que la Secretaría de Hacienda considere transferir las plazas del programa de cátedras del CONACyT a las instituciones donde actualmente están comisionadas las cátedras. Este programa ya lleva varios años y los proyectos han sido evaluados y la mayoría ha dado buenos resultados, por lo tanto, considero que la opción no solamente es dar becas para preparación en los niveles de maestría y doctorado, sino también abrir lugares de trabajo para personal altamente capacitado, como las actuales cátedras. Actualmente, el sector empresarial ha quedado a deber en este tema y su inversión para la contratación de talento altamente especializado es una de las tareas pendientes. Esto último permitirá transitar a una economía basada en productos de alto valor agregado.
Por estas razones, considero que la Cámara de Diputados debe reflexionar en estas líneas y modificar el presupuesto incrementando (al menos arriba del 0.5% del presupuesto total de la Federación) los rubros que permitan una inversión adecuada en los sectores científicos y de educación superior para construir los talentos y los conocimientos que sirvan de base para conseguir el bienestar social en nuestro país.
Este artículo fue publicado el día 18 de Septiembre en el periódico La Unión de Morelos.
De hecho ya está en la Cámara de Diputados la propuesta del ejecutivo sobre el presupuesto. En este Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación para el Ejercicio Fiscal 2020 por parte del ejecutivo federal el monto solicitado para la labores científicas en el ramo 38 correspondiente al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología es de 25,658,798,449 pesos de un total de 6,096,335,800,000 en el presupuesto de la federación; es decir, el 0.42% del gasto total federal se solicita sea asignado a ciencia, tecnología e innovación. Consideramos que el gobierno Federal puede hacer todavía un mayor esfuerzo para garantizar la adecuada evolución del sector científico tecnológico del país. Esta solicitud se basa en que en el año 2018 el porcentaje era de 0.51% y en el año 2019 es de 0.42%. Sí el presupuesto al CONACyT disminuyó en este sexenio. Consideramos que un pequeño aumento podría causar diferencias significativas para la consolidación de la construcción de las soluciones a la problemática actual y futura basadas en conocimiento. Además, debemos recordar que a finales del 2018 el Lic. Andrés Manuel López Obrador, el presidente de México, se comprometió a no disminuir el presupuesto a ciencia y tecnología ante un número importante de científicos en el Palacio de Minería en la Ciudad de México, promesa que, aunque no se cumplió en 2019, se podría cumplir en el 2020.
Por supuesto, el financiamiento a ciencia y tecnología sin un aumento sustancial al sector de la educación superior limitaría los alcances, ya que la construcción de conocimiento se hace a la par de la formación de talento. Desde mi punto de vista, es más importante consolidar o modificar el rumbo de las instituciones a crear nuevas opciones que tardarán décadas en consolidarse. El sistema actual de universidades públicas forma talento crítico capaz de generar, diseñar y construir soluciones a la problemática nacional. Por supuesto, reconocemos que los sectores científico y de educación superior deben estar sujetos a evaluación y medidas de transparencia en el uso de los recursos y mostrar responsabilidad en la rendición de cuentas a la sociedad. En estas actividades de evaluación, transparencia y rendición de cuentas se ha trabajado en los últimos años en algunas instituciones y en otras se ha quedado a deber; es imperioso que se apliquen las sanciones donde haya que hacerlo y aumentar el financiamiento donde se ha mostrado honestidad, efectividad académica y de manejo de recursos con la finalidad de potenciar los desempeños y los impactos positivos en el entorno de estas instituciones generadoras de conocimiento y formadoras de talento.
Una idea sencilla, es que la Secretaría de Hacienda considere transferir las plazas del programa de cátedras del CONACyT a las instituciones donde actualmente están comisionadas las cátedras. Este programa ya lleva varios años y los proyectos han sido evaluados y la mayoría ha dado buenos resultados, por lo tanto, considero que la opción no solamente es dar becas para preparación en los niveles de maestría y doctorado, sino también abrir lugares de trabajo para personal altamente capacitado, como las actuales cátedras. Actualmente, el sector empresarial ha quedado a deber en este tema y su inversión para la contratación de talento altamente especializado es una de las tareas pendientes. Esto último permitirá transitar a una economía basada en productos de alto valor agregado.
Por estas razones, considero que la Cámara de Diputados debe reflexionar en estas líneas y modificar el presupuesto incrementando (al menos arriba del 0.5% del presupuesto total de la Federación) los rubros que permitan una inversión adecuada en los sectores científicos y de educación superior para construir los talentos y los conocimientos que sirvan de base para conseguir el bienestar social en nuestro país.
Este artículo fue publicado el día 18 de Septiembre en el periódico La Unión de Morelos.
miércoles, 11 de septiembre de 2019
Apuntes para promover el uso de la bicicleta
La plasticidad de las personas nos ha permitido adaptarnos a múltiples actividades que las tecnologías nos ofrecen. No hace muchos años muchas personas con edades arriba de los sesenta años manifestaban su rechazo al uso de los llamados teléfonos inteligentes. Era común escuchar: Esa tecnología no es para mí… con un teléfono simple me basta… a eso no le voy a entender y muchas otras frases que anticipaban un rechazo hacia la tecnología de los teléfonos inteligentes. Hoy en día vemos en muchos lugares a estas personas de edad avanzada usar estos dispositivos para comunicarse cotidianamente con sus familiares y amistades. De hecho, podemos decir, que el concepto de teléfono inteligente ha pasado a la historia y las opciones de “inteligencia” son, hoy, parte indispensable de estos dispositivos. Con este ejemplo de adaptación de las personas quiero introducir otro que quizá sea más polémico y que puede ayudarnos a definir una movilidad diferente para las personas en los próximos años.
En el pasado mes de agosto fue publicado un artículo en la revista PLoSONE que analiza la seguridad de los ciclistas y, como el resultado más importante, encuentra que las personas mayores de cincuenta años son menos propensos a sufrir accidentes que la juventud ciclista. Por supuesto que este resultado parece diferente a lo esperado.
Un punto en particular que nos indica que el resultado de este estudio puede ser útil para nuestro país es que este fue realizado en países Latinoamericanos: Colombia y Argentina. Los investigadores analizaron los datos de 911 ciclistas de esos países. Para este estudio dividieron la muestra en jóvenes (menores a 26 años), adultos ( entre 26-50 años) y mayores (mayores a 50 años). En particular, a los científicos les interesó el hecho de que tanto en Colombia como en Argentina se ha experimentado un crecimiento sustancial del ciclismo urbano durante los últimos años. Ellos elaboraron un cuestionario y los participantes respondieron a preguntas sobre comportamientos en bicicleta, salud mental y seguridad en bicicleta.
En esta encuesta, las personas adultas mayores reportaron tasas más bajas de conductas de riesgo y accidentes de tránsito y, por otro lado, una mayor percepción de riesgo y un mejor conocimiento de las normas de tránsito que los otros dos dos grupos de ciclistas: adultos y jóvenes. Se descubrió que los comportamientos y los accidentes de ciclismo están significativamente relacionados con los indicadores de salud mental. En mi opinión, es también interesante que los indicadores de salud mental son más altos en la población ciclista de mayor edad. Si bien el resultado de los ciclistas adultos no tienen comparativamente un mayor riesgo para las lesiones y muertes en bicicleta, su nivel de riesgo sigue siendo alto. Además, definitivamente se requieren más acciones y medidas para promover la civilidad entre las personas que conducen tanto bicicletas como vehículos motorizados para reducir los riesgos de comportamiento y de la inconveniencia de la infraestructura vial que afectan la seguridad del ciclismo.
Otro punto a resaltar, de acuerdo con el estudio, es que la introducción sistemática de dispositivos electrónicos (por ejemplo, teléfonos celulares, navegadores GPS, auriculares) ha aumentado sustancialmente la probabilidad de que los ciclistas se distraigan y, posteriormente, sufran incidentes de tráfico que van desde incidentes hasta accidentes fatales. Regreso al comentario del inicio de este texto, las personas adultas cada vez más usan los dispositivos electrónicos. Aunque algunos estudios recientes se han centrado en el problema del uso de dispositivos electrónicos de los ciclistas jóvenes, la creciente naturalización de los dispositivos electrónicos en la vida cotidiana también está afectando la dinámica de transporte de los ciclistas que pertenecen a todos los segmentos de edad, el llamado de atención es para todas las edades. Por lo tanto, vale la pena discutir el papel de las distracciones en los accidentes de tránsito que involucran a ciclistas.
Con estos comentarios quiero enfatizar que la movilidad en bicicleta de la población de mayor edad parece ser una opción real y que los prejuicios deben ser evitados y revisados mediante estudios científicos.
Me parece claro que en la CDMX se está promoviendo la movilidad en bicicleta y que se requieren estudios como el que aquí comento para este entorno específico. Dado que vivo en Cuernavaca, una ciudad con una topografía ligeramente complicada para la movilidad en bicicleta recomiendo realizar estudios similares, así como habilitar la infraestructura para que la población ciclista crezca y, por supuesto, generar una la cultura cívica para que las diferentes formas de movilidad coexistan en una verdadera ciudad sustentable. Solo apunto, ya existen las bicicletas eléctricas que facilitan la movilidad en entornos como el de Cuernavaca. Ahora toca a los planeadores de la vialidad facilitar la transición para una movilidad sustentable.
Este artículo fue publicado el día 11 de Septiembre en el periódico la Unión de Morelos.
En el pasado mes de agosto fue publicado un artículo en la revista PLoSONE que analiza la seguridad de los ciclistas y, como el resultado más importante, encuentra que las personas mayores de cincuenta años son menos propensos a sufrir accidentes que la juventud ciclista. Por supuesto que este resultado parece diferente a lo esperado.
Un punto en particular que nos indica que el resultado de este estudio puede ser útil para nuestro país es que este fue realizado en países Latinoamericanos: Colombia y Argentina. Los investigadores analizaron los datos de 911 ciclistas de esos países. Para este estudio dividieron la muestra en jóvenes (menores a 26 años), adultos ( entre 26-50 años) y mayores (mayores a 50 años). En particular, a los científicos les interesó el hecho de que tanto en Colombia como en Argentina se ha experimentado un crecimiento sustancial del ciclismo urbano durante los últimos años. Ellos elaboraron un cuestionario y los participantes respondieron a preguntas sobre comportamientos en bicicleta, salud mental y seguridad en bicicleta.
En esta encuesta, las personas adultas mayores reportaron tasas más bajas de conductas de riesgo y accidentes de tránsito y, por otro lado, una mayor percepción de riesgo y un mejor conocimiento de las normas de tránsito que los otros dos dos grupos de ciclistas: adultos y jóvenes. Se descubrió que los comportamientos y los accidentes de ciclismo están significativamente relacionados con los indicadores de salud mental. En mi opinión, es también interesante que los indicadores de salud mental son más altos en la población ciclista de mayor edad. Si bien el resultado de los ciclistas adultos no tienen comparativamente un mayor riesgo para las lesiones y muertes en bicicleta, su nivel de riesgo sigue siendo alto. Además, definitivamente se requieren más acciones y medidas para promover la civilidad entre las personas que conducen tanto bicicletas como vehículos motorizados para reducir los riesgos de comportamiento y de la inconveniencia de la infraestructura vial que afectan la seguridad del ciclismo.
Otro punto a resaltar, de acuerdo con el estudio, es que la introducción sistemática de dispositivos electrónicos (por ejemplo, teléfonos celulares, navegadores GPS, auriculares) ha aumentado sustancialmente la probabilidad de que los ciclistas se distraigan y, posteriormente, sufran incidentes de tráfico que van desde incidentes hasta accidentes fatales. Regreso al comentario del inicio de este texto, las personas adultas cada vez más usan los dispositivos electrónicos. Aunque algunos estudios recientes se han centrado en el problema del uso de dispositivos electrónicos de los ciclistas jóvenes, la creciente naturalización de los dispositivos electrónicos en la vida cotidiana también está afectando la dinámica de transporte de los ciclistas que pertenecen a todos los segmentos de edad, el llamado de atención es para todas las edades. Por lo tanto, vale la pena discutir el papel de las distracciones en los accidentes de tránsito que involucran a ciclistas.
Con estos comentarios quiero enfatizar que la movilidad en bicicleta de la población de mayor edad parece ser una opción real y que los prejuicios deben ser evitados y revisados mediante estudios científicos.
Me parece claro que en la CDMX se está promoviendo la movilidad en bicicleta y que se requieren estudios como el que aquí comento para este entorno específico. Dado que vivo en Cuernavaca, una ciudad con una topografía ligeramente complicada para la movilidad en bicicleta recomiendo realizar estudios similares, así como habilitar la infraestructura para que la población ciclista crezca y, por supuesto, generar una la cultura cívica para que las diferentes formas de movilidad coexistan en una verdadera ciudad sustentable. Solo apunto, ya existen las bicicletas eléctricas que facilitan la movilidad en entornos como el de Cuernavaca. Ahora toca a los planeadores de la vialidad facilitar la transición para una movilidad sustentable.
Este artículo fue publicado el día 11 de Septiembre en el periódico la Unión de Morelos.
miércoles, 21 de agosto de 2019
Urge la electromovilidad
Ya en varias ocasiones he comentado que para contender contra el cambio climático debemos transitar en forma urgente a la electromovilidad en nuestro país; sin embargo algunas personas inmediatamente me responden que no es adecuada la electromovilidad, ya que la energía eléctrica, hoy en México, es generada con hidrocarburos y, por lo tanto, también contribuye a la emisión CO2. Esta frase aunque parece cierta no es exacta, ya que debemos hacer la comparación cuantitativa de esas emisiones y de las tecnologías para evitarlas o mitigarlas. Tratando de realizar estas comparaciones, recientemente fue publicado un trabajo de investigación en la revista Scientific Reports que estudia las emisiones de gases de efecto invernadero reales de vehículos eléctricos con baterías y de vehículos híbridos enchufables. Antes de continuar, déjenme dejar claro a lo que me refiero por vehículo eléctrico con baterías (BEV): un vehículo con motor eléctrico y un banco de baterías que se cargan conectándose en sitios específicos. En cambio los vehículos híbridos enchufables (PHEV) son automóviles con dos motores, uno de gasolina y otro eléctrico con un banco de batería más pequeño en comparación con el BEV, pero que también se conectan a la red eléctrica para poder cargar sus baterías. A pesar de que los PHEV tienen un motor de gasolina el estudio concluye que el potencial de mitigación de CO2 de PHEV es más grande de lo esperado y por supuesto que son mucho más convenientes que los vehículos de gasolina o diésel convencionales. A menudo, los BEV son vistos como muy superiores a los PHEV, ya que solo son eléctricos y no tienen emisiones directas durante la conducción; en cambio los PHEV en ocasiones si queman gasolina en algunos momentos. Sin embargo, la comparación debe hacerse en términos de los kilómetros recorridos con una capacidad de batería dada, ya que esa es la energía utilizada y que no emite. El estudio al que me refiero presenta la primera descripción sistemática de los hallazgos empíricos sobre el uso en condiciones reales de PHEV y BEV. Contrariamente a lo intuitivo se encontró que, los PHEV con aproximadamente 60 km de autonomía en el mundo real recorren eléctricamente tantos kilómetros anuales como los BEV, aunque tienen una batería mucho más pequeña. En consecuencia, el PHEV recargado con electricidad renovable puede contribuir en gran medida a la mitigación de gases de efecto invernadero durante la transportación con automóviles. En este resultado se incluyó el hecho de que en la fabricación de un vehículo BEV se generan mayores emisiones de CO2eq en comparación con el proceso de producción de un PHEV, simplemente por el tamaño de la batería. Por esta razón los PHEV, en el momento del uso presentan hoy mayores ahorros de CO2eq que los BEV y, por supuesto, que ambos vehículos eléctricos emiten menos gases en comparación con los vehículos convencionales.
Además se encontró que el factor de utilidad promedio (definido como la porción de kilómetros recorridos con el motor eléctrico) depende principalmente de la autonomía eléctrica del vehículo y oscila entre el 15 y el 35% durante aproximadamente 20 km, entre el 40 y el 50% durante 40 km y aproximadamente el 75% para aproximadamente 60 km de autonomía. Es importante hacer notar que los vehículos PHEV con autonomía de 60 km solamente requieren de un banco de batería de menos de la mitad de los actuales BEV. Por lo tanto, para estos vehículos PHEV un sistema de carga rápida todavía aumentaría la ventaja, y si los recorridos diarios son menores a los 60 kilómetros la conveniencia es evidente. Por otro lado, con la ventaja de que los PHEV pueden ser utilizados en situaciones de emergencia solamente con el modo de combustibles y recorrer grandes distancias la aceptabilidad de los PHEV es mucho mayor entre las personas. Actualmente, todos los vehículos eléctricos disminuyen las emisiones de CO2eq en comparación con los vehículos convencionales (gasolina o diésel). Por supuesto que una descarbonización de la generación de electricidad, es decir la producción de electricidad con fuentes renovables, todavía disminuirá considerablemente las emisiones de CO2eq de los BEV y PHEV. Esto estudios fueron realizados en Alemania y EEUU, pero las variaciones de los resultados en nuestro país no serán muy grandes y, dada la altitud de la mayor parte de territorio nacional, seguramente los resultados indicarán una mayor conveniencia de los autos eléctricos o híbridos con respecto a los de gasolina.
Aunque este estudio fue realizado con automóviles se puede esperar que sus resultados puedan ser similares cuando se trate de autobuses; de aquí la conveniencia de que también el transporte público urbano como suburbano inicie su transformación hacia la electromovilidad.
Este tipo de estudios apuntan a que debemos promover el uso de vehículos eléctricos o híbridos para disminuir la emisión de gases de efecto invernadero. Adicionalmente, como lo he mencionado con anterioridad, el costo de un kilómetro recorrido en forma eléctrica es aproximadamente el 65% del costo del mismo kilómetro recorrido con motor de combustión interna a los precios actuales de la electricidad y la gasolina. El llamado a la sociedad a promover la electromovilidad es urgente; además también es apremiante recordarle a las empresas del sector automotriz que inicien su transformación como proveedores de partes de autos eléctricos o quedarán fuera del mercado en un futuro cercano.
Una versión previa de este artículo fue publicada el día 22 de Agosto en el periódico La Unión de Morelos.
Además se encontró que el factor de utilidad promedio (definido como la porción de kilómetros recorridos con el motor eléctrico) depende principalmente de la autonomía eléctrica del vehículo y oscila entre el 15 y el 35% durante aproximadamente 20 km, entre el 40 y el 50% durante 40 km y aproximadamente el 75% para aproximadamente 60 km de autonomía. Es importante hacer notar que los vehículos PHEV con autonomía de 60 km solamente requieren de un banco de batería de menos de la mitad de los actuales BEV. Por lo tanto, para estos vehículos PHEV un sistema de carga rápida todavía aumentaría la ventaja, y si los recorridos diarios son menores a los 60 kilómetros la conveniencia es evidente. Por otro lado, con la ventaja de que los PHEV pueden ser utilizados en situaciones de emergencia solamente con el modo de combustibles y recorrer grandes distancias la aceptabilidad de los PHEV es mucho mayor entre las personas. Actualmente, todos los vehículos eléctricos disminuyen las emisiones de CO2eq en comparación con los vehículos convencionales (gasolina o diésel). Por supuesto que una descarbonización de la generación de electricidad, es decir la producción de electricidad con fuentes renovables, todavía disminuirá considerablemente las emisiones de CO2eq de los BEV y PHEV. Esto estudios fueron realizados en Alemania y EEUU, pero las variaciones de los resultados en nuestro país no serán muy grandes y, dada la altitud de la mayor parte de territorio nacional, seguramente los resultados indicarán una mayor conveniencia de los autos eléctricos o híbridos con respecto a los de gasolina.
Aunque este estudio fue realizado con automóviles se puede esperar que sus resultados puedan ser similares cuando se trate de autobuses; de aquí la conveniencia de que también el transporte público urbano como suburbano inicie su transformación hacia la electromovilidad.
Este tipo de estudios apuntan a que debemos promover el uso de vehículos eléctricos o híbridos para disminuir la emisión de gases de efecto invernadero. Adicionalmente, como lo he mencionado con anterioridad, el costo de un kilómetro recorrido en forma eléctrica es aproximadamente el 65% del costo del mismo kilómetro recorrido con motor de combustión interna a los precios actuales de la electricidad y la gasolina. El llamado a la sociedad a promover la electromovilidad es urgente; además también es apremiante recordarle a las empresas del sector automotriz que inicien su transformación como proveedores de partes de autos eléctricos o quedarán fuera del mercado en un futuro cercano.
Una versión previa de este artículo fue publicada el día 22 de Agosto en el periódico La Unión de Morelos.
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