Desde medidos de la semana pasada tuve la oportunidad de estar colaborando con colegas de la Universidad de las Villas en Santa Clara, Cuba. Con ellos estuvimos compartiendo las experiencias que generamos en el Centro Mexicano de Innovación en Energía Solar, proyecto que está cercano a su término y con él la comunidad solar continuamos aprendiendo a colaborar y compartir conocimiento, entre otras muchos beneficios que obtuvimos. Estos beneficios para la comunidad solar nos acercaron más que nunca a impactar positivamente en la sociedad, entre otros aprendizajes encontramos que necesitamos colaborar con el sector empresarial y social para llevar a los usuarios nuestras invenciones o conocimientos. Además encontramos ideas diferentes y nos percatamos de la urgente necesidad de utilizar indicadores para monitorizar el avance de los desarrollos tecnolgicos (niveles de madurez tecnológica) y principalmente que existen los niveles de madurez en innovación social. Estos últimos de vital importancia para que los desarrollos en energías renovables lleguen a las comunidades mexicanas.
Con estos antecedentes, durante mi viaje por la isla de Cuba vinieron a mi mente recuerdos de otras tierras de nuestra Latino América o de nuestro país donde el sistema ecológico ha sido perturbado fuertemente y la búsqueda de la sustentabilidad es apremiante. Estos paisajes tanto naturales como citadinos me trajeron a la mente las lecturas de los libros de Jared Diamond, en particular el libro de “Colapso”. En este libro Diamond discute diversas hipótesis sobre las razones para los colapsos de diferentes sociedades humanas a lo largo de la historia.
La verdad es que los viajes ilustran (si deseamos promover beneficios sociales es urgente promover la movilidad de las personas, nos evita tener solamente un pensamiento parroquial) y las vivencias que he tenido me han otorgado la oportunidad de sufrir, compartir y gozar; además me han dado la posibilidad de comprender más ampliamente lo que Diamond comparte como reflexiones que debemos valorar, cuestionar y, por supuesto, complementar o desmentir según sea el caso: a) Las sociedades colapsan cuando su crecimiento va más allá de lo que sus recursos permiten. b) Una de los efectos es la deforestación y la erosión de la tierra con el consecuente agotamiento de los nutrientes en la tierra y la disminución de las cosechas para alimentar la población. Esto hace que haya un incremento de las luchas internas en la sociedad por la escasez de recursos y finalmente, c) los gobernantes no pudieron resolver los problemas de la sociedad, se enfocaron en los problemas del corto plazo enriqueciéndose, y explotando a la población en general.
Es claro que las sociedades que colapsaron (como la de los mayas) no disponían de los conocimientos que hoy tenemos y que con el afán de generar un bienestar no se percataban que agotaban los recursos y con ello provocaban el colapso de su forma de existir. Hoy dado los conocimientos científicos que hemos generado reconocemos que los recursos son finitos y que nuestras acciones pueden cambiar las condiciones de nuestro entorno cercano y lejano, de hecho las condiciones del planeta en su totalidad.
Para mí, es claro que los conocimientos tradicionales son limitados y han producido el bienestar social que hoy han alcanzado las poblaciones que los generaron mediante el empirismo propio de las personas, pero que hoy en día no les brindan las soluciones a la compleja problemática que enfrentan; que la ciencia ha generado una basta gama de conocimientos que pueden incrementar este bienestar, pero que también pueden acelerar el agotamiento de los recursos en el largo plazo. Por estas razones, considero importante amalgamar de una manera sinérgica estos dos tipos de conocimiento para promover soluciones a los problemas con visión local considerando el ambiente natural, los comportamientos sociales, el intercambio de bienes inter y extra localidad y construir las normas y organizaciones que rijan las relaciones entre estos diversos aspectos; pero primordialmente con una visión de largo plazo para contemplar la eficiencia en lugar de la búsqueda de la obtención rápida de beneficios individuales.
Este tipo de consideraciones son las que permearon en el CeMIE-Sol y la Red Temática de Energía Solar que, me parecen han contribuido a construir una comunidad colaborativa con visión de largo plazo que llamó la atención tanto del gobierno, como de colegas universitarios cubanos para que compartiéramos con ellos las experiencias y pudieran construir sus propias soluciones basadas en nuestras experiencias.
Termino diciendo, que nos da gusto que en otras regiones se reconozca los esfuerzos que realizamos los mexicanos para construir caminos hacia la sustentabilidad. Reitero estamos listos para colaborar con otros mexicanos y en general con otras personas para contribuir al bienestar social.
Una versión previa de este artículo fue publicada el día 26 de Junio en el periódico la Unión de Morelos
En esta bitácora hay escritos que versan sobre ciencia, innovación, opinión política y divertimentos que quiero compartir
miércoles, 26 de junio de 2019
miércoles, 12 de junio de 2019
La automatización y el mercado laboral
¿Qué trabajo le podemos recomendar a la juventud? Seguramente, el lector podrá hacer alguna recomendación a las personas jóvenes o adolescentes que están estudiando o pretenden encontrar algún trabajo en estos días en nuestro país. Es claro que no todas las personas tenemos que estudiar una profesión universitaria, ya que podemos encontrar trabajos muy dignos y útiles que no necesariamente requieren una preparación universitaria, aunque esta formación siempre ayuda. Por ejemplo pensemos en el trabajo que atiende a bebés o personas adultas, estas actividades parecieran tener siempre vigencia y pareciera que nuestra sociedad debiera, dada su importancia, recompensar con una mejor retribución monetaria estas dos actividades, para muchos esta pudiera ser una recomendación juiciosa.
Estoy seguro, que muchos de nosotros, cuando éramos jóvenes, no pensamos en llegar a la edad adulta con un solo trabajo; pero algunos hemos tenido la fortuna de hacerlo. Durante este tiempo hemos presenciado la desaparición de algunos trabajos; por ejemplo operadores/operadoras de teléfono. Quizá tenga que explicar aquí lo que era una operadora de teléfonos, dado que la juventud de hoy no ha hecho uso de operadora (aquí tengo que aclarar que nunca conocí a un operador). La profesión de contestar una llamada de un teléfono para conectar manualmente con la línea de otro teléfono era una profesión abrumadoramente ocupada por mujeres. Recordemos cuál era la situación en el inicio de la telefonía, uno descolgaba el teléfono y del otro lado de la línea contestaba una operadora, uno le pedía hablar con otro teléfono, le daba el número y ella manualmente enchufaba nuestra línea con la otra para poder hablar. Efectivamente, era al otro lado de la línea, del cable que se comunicaban los teléfonos. Por supuesto, hoy en día la automatización hizo que este trabajo desapareciera. Aquí tengo que enfatizar que muchas labores que hace medio siglo se hacían personalmente, hoy se hacen automáticamente o por robots. Es más, en algunos lugares la atención a clientes, como en los bancos, es fundamentalmente realizada por autómatas, se graban los mensajes.
Con estos antecedentes, para la juventud es necesario conocer cuáles son los trabajos que se pudieran automatizar y entonces la recomendación pudiera ser que escojan otros trabajos. Por ejemplo, cuando yo era pequeño, los chóferes de automóviles no parecía ser una de las profesiones automatizables, hasta los supersónicos (caricatura de los años 60 del siglo pasado) conducían personalmente sus naves espaciales; sin embargo, hoy en día hay un esfuerzo para automatizar la conducción de vehículos usando inteligencia artificial.
Con estas ideas me topé cuando este martes llamó mi atención un artículo publicado en uno de los depósitos de acceso libre más connotados en los ámbitos de la física, matemáticas, economía y computación de escritos científicos, que versaba precisamente sobre automatización y sus consecuencias para la movilidad laboral. En este artículo mediante un modelo matemático, consistente en una red de ocupaciones donde se mueven agentes computacionales, se describe la dinámica de las personas entre diferentes puestos de trabajo para posteriormente encontrar los cambios entre las diferentes ocupaciones debido a los efectos de la automatización.
Aunque no parezca, este artículo es un ejemplo de lo que llamamos econofísica, de la que he hablado anteriormente; pero se acerca mucho a la sociofísica dado que aborda también un problema social, el desempleo. En ese trabajo se destaca que hay diversos empleos que son propensos a la automatización y por lo tanto tenderán a desaparecer; aunque, por otro lado, las nuevas tecnologías crean nuevos trabajos, y para propiciar el bienestar social es crucial entender las transiciones entre estas ocupaciones. El artículo usa una base de datos empíricos de los Estados Unidos y con estos datos se construyó la red de movilidad ocupacional donde los nodos son ocupaciones y las aristas de la red representan la probabilidad de transitar de un trabajo a otro, de un nodo a otro. Para estudiar los efectos de la automatización se construyó un modelo de mercado laboral. El artículo enfatiza la importancia de dirigir los planes de readiestramiento o capacitación de las personas hacia las ocupaciones con menor posibilidades de automatización. Así, con este modelo se encontraron resultados contraintuitivos en los que, debido a la estructura de la red, los trabajadores en ciertas ocupaciones altamente automatizadas pueden beneficiarse de la automatización, mientras que los trabajadores en ciertas ocupaciones con un bajo nivel de automatización pueden sufrir consecuencias adversas.
Para ilustrar este hecho, déjenme utilizar el siguiente ejemplo: los asistentes de estadística son más vulnerables a la automatización que las personas dedicadas al cuidado infantil. Sin embargo, dado que un asistente estadístico puede hacer una transición a las ocupaciones con la creciente demanda como el análisis de datos, los autores sugieren que es más probable que disminuya la tasa de desempleo a largo plazo para los estadísticos. En contraste, dado que muchas ocupaciones con menor demanda de preparación, pero automatizables, pueden hacer una transición a cuidadores infantiles, es más probable que aumente el desempleo a largo plazo entre las personas de cuidados infantiles. Por lo tanto, los esfuerzos de apoyo y reentrenamiento podrían dirigirse mejor a los trabajadores de cuidado infantil.
Con este ejemplo, vemos como es necesario tener datos para construir estos modelos, los datos utilizados son para el mercado laboral de los Estados Unidos y no tenemos los correspondientes para nuestro país, necesitamos más científicos de datos en México, entre otros muchas personas que generan conocimiento.
Insisto, debemos consolidar el sector científico mexicano para entender nuestro entorno y poder brindar soluciones que promuevan el bienestar social.
Una versión previa de este artículo fue publicada el día 12 de Junio en el periódico La Unión de Morelos.
Estoy seguro, que muchos de nosotros, cuando éramos jóvenes, no pensamos en llegar a la edad adulta con un solo trabajo; pero algunos hemos tenido la fortuna de hacerlo. Durante este tiempo hemos presenciado la desaparición de algunos trabajos; por ejemplo operadores/operadoras de teléfono. Quizá tenga que explicar aquí lo que era una operadora de teléfonos, dado que la juventud de hoy no ha hecho uso de operadora (aquí tengo que aclarar que nunca conocí a un operador). La profesión de contestar una llamada de un teléfono para conectar manualmente con la línea de otro teléfono era una profesión abrumadoramente ocupada por mujeres. Recordemos cuál era la situación en el inicio de la telefonía, uno descolgaba el teléfono y del otro lado de la línea contestaba una operadora, uno le pedía hablar con otro teléfono, le daba el número y ella manualmente enchufaba nuestra línea con la otra para poder hablar. Efectivamente, era al otro lado de la línea, del cable que se comunicaban los teléfonos. Por supuesto, hoy en día la automatización hizo que este trabajo desapareciera. Aquí tengo que enfatizar que muchas labores que hace medio siglo se hacían personalmente, hoy se hacen automáticamente o por robots. Es más, en algunos lugares la atención a clientes, como en los bancos, es fundamentalmente realizada por autómatas, se graban los mensajes.
Con estos antecedentes, para la juventud es necesario conocer cuáles son los trabajos que se pudieran automatizar y entonces la recomendación pudiera ser que escojan otros trabajos. Por ejemplo, cuando yo era pequeño, los chóferes de automóviles no parecía ser una de las profesiones automatizables, hasta los supersónicos (caricatura de los años 60 del siglo pasado) conducían personalmente sus naves espaciales; sin embargo, hoy en día hay un esfuerzo para automatizar la conducción de vehículos usando inteligencia artificial.
Con estas ideas me topé cuando este martes llamó mi atención un artículo publicado en uno de los depósitos de acceso libre más connotados en los ámbitos de la física, matemáticas, economía y computación de escritos científicos, que versaba precisamente sobre automatización y sus consecuencias para la movilidad laboral. En este artículo mediante un modelo matemático, consistente en una red de ocupaciones donde se mueven agentes computacionales, se describe la dinámica de las personas entre diferentes puestos de trabajo para posteriormente encontrar los cambios entre las diferentes ocupaciones debido a los efectos de la automatización.
Aunque no parezca, este artículo es un ejemplo de lo que llamamos econofísica, de la que he hablado anteriormente; pero se acerca mucho a la sociofísica dado que aborda también un problema social, el desempleo. En ese trabajo se destaca que hay diversos empleos que son propensos a la automatización y por lo tanto tenderán a desaparecer; aunque, por otro lado, las nuevas tecnologías crean nuevos trabajos, y para propiciar el bienestar social es crucial entender las transiciones entre estas ocupaciones. El artículo usa una base de datos empíricos de los Estados Unidos y con estos datos se construyó la red de movilidad ocupacional donde los nodos son ocupaciones y las aristas de la red representan la probabilidad de transitar de un trabajo a otro, de un nodo a otro. Para estudiar los efectos de la automatización se construyó un modelo de mercado laboral. El artículo enfatiza la importancia de dirigir los planes de readiestramiento o capacitación de las personas hacia las ocupaciones con menor posibilidades de automatización. Así, con este modelo se encontraron resultados contraintuitivos en los que, debido a la estructura de la red, los trabajadores en ciertas ocupaciones altamente automatizadas pueden beneficiarse de la automatización, mientras que los trabajadores en ciertas ocupaciones con un bajo nivel de automatización pueden sufrir consecuencias adversas.
Para ilustrar este hecho, déjenme utilizar el siguiente ejemplo: los asistentes de estadística son más vulnerables a la automatización que las personas dedicadas al cuidado infantil. Sin embargo, dado que un asistente estadístico puede hacer una transición a las ocupaciones con la creciente demanda como el análisis de datos, los autores sugieren que es más probable que disminuya la tasa de desempleo a largo plazo para los estadísticos. En contraste, dado que muchas ocupaciones con menor demanda de preparación, pero automatizables, pueden hacer una transición a cuidadores infantiles, es más probable que aumente el desempleo a largo plazo entre las personas de cuidados infantiles. Por lo tanto, los esfuerzos de apoyo y reentrenamiento podrían dirigirse mejor a los trabajadores de cuidado infantil.
Con este ejemplo, vemos como es necesario tener datos para construir estos modelos, los datos utilizados son para el mercado laboral de los Estados Unidos y no tenemos los correspondientes para nuestro país, necesitamos más científicos de datos en México, entre otros muchas personas que generan conocimiento.
Insisto, debemos consolidar el sector científico mexicano para entender nuestro entorno y poder brindar soluciones que promuevan el bienestar social.
Una versión previa de este artículo fue publicada el día 12 de Junio en el periódico La Unión de Morelos.
miércoles, 5 de junio de 2019
Estoy triste y desanimado
Desesperanzado estoy... veo nubarrones en el futuro de México… veo un futuro incierto, en nuestro país en muchos aspectos, especialmente para las fuentes renovables de energía y para la generación de conocimiento. Estoy convencido que el uso de las energías solar, eólica, geotérmica, etc. y la actividad científica apuntan hacia construir el bienestar social. Sin embargo, en esta nueva administración del presidente López Obrador cada vez me cuesta más trabajo ser optimista y visualizar que sus actos apuntan hacia la construcción de ese anhelado bienestar social.
Para justificar mi desánimo, déjenme comentar que en el Programa de Desarrollo del Sistema Eléctrico 2019-2033 (PRODESEN) durante los primeros cuatro años la Comisión Federal de Electricidad no invertirá en fuentes renovables de energía. Para ello debemos ver la Tabla 7.2 de PRODESEN, es lamentable que aunque el Lic. López Obrador dice que quiere renovar a la CFE y restaurarla como una empresa que promueva el desarrollo, la condena a ir en la retaguardia de la generación eléctrica usando combustibles fósiles en lugar de optar por las fuentes renovables de energía que, hoy en día, son más baratas. Además, la dependencia del gas natural para la generación de electricidad pone en riesgo la seguridad energética del país. Este PRODESEN me explica la conservadora meta de 35.8% de energía renovable para fin de sexenio establecida en el Plan Nacional de Desarrollo, cuando la tecnología está disponible para plantear una meta de al menos 40% para 2024. Además, ahora sabemos las fuentes renovables de energía, por su carácter distribuido, aumentan el empleo de calidad, aspecto necesario en nuestro entorno. Otro de los detalles que observé con respecto al Plan Nacional de Desarrollo (PND) es la sustitución del concepto de energías renovables por el de energías limpias. Este ligero cambio también me recuerda que en el texto del PND se menciona a las fuentes renovables de energía, pero en la meta se usa energía limpia. Tengo que aclarar que en el caso de México el concepto energía limpia acepta a la cogeneración eficiente con gas natural, lo que hace más fácil conseguir la meta del 35.8% de energías limpias.
Por otro lado, mi optimismo se ve disminuido cuando veo la reducción real del presupuesto a las actividades científicas y la reglas suicidas aplicadas a los Centros Públicos de Investigación y a instituciones de prestigio académico como el Centro de Estudios Avanzados del IPN (CINVESTAV) y el Centro de Estudios y Docencia Económica, por mencionar algunos. Quiero comentar que en nuestro país existe un sector científico profesional, pero pequeño. El hecho de que sea pequeño implica que no puede tener el impacto necesario para generar un beneficio generalizado y, por ende, todavía requiere de inversión. Como ya lo he mencionado, en este milenio la inversión en ciencia y tecnología ha sido menor a la mitad recomendada para promover un verdadero bienestar social, así tenemos un atraso para construir nuestro futuro. Algunos sectores de este gobierno se han manifestado con reclamos hacia el sector científico culpándolos de no resolver problemas nacionales. El responsabilizar al sector científico por el limitado impacto en los entornos más desfavorecidos es irracional y muestra una falta de análisis y entendimiento de la realidad. Los científicos están encargados de generar conocimiento, pero el uso de ese conocimiento es responsabilidad de la sociedad en conjunto. Es más, el sector empresarial puede influir de manera sustancial en el uso de ese conocimiento nuevo al invertir en la generación de productos, bienes y servicios de alto valor, en lugar de basar sus ganancias en el pago de bajos salarios. En este sentido, yo esperaría que las personas que nos dedicamos a la ciencia como actividad profesional defendiéramos esta perspectiva y lucháramos por dedicar más inversión a esta actividad para que más personas con enfoque incluyente atendieran la necesidad de construir soluciones a la problemática actual.
Déjenme especificar lo complicado del problema y explicar cómo a veces menospreciamos la actividad científica. En muchas poblaciones en nuestro país se cocina con estufas de leña. Los efectos para la salud de las personas que cocinan debe evitarse al mismo tiempo que la eficiencia energética no es adecuada. Hay hoy en día propuestas eficientes de leña y algunas han sido propuestas por mexicanos; pero todavía su uso no se ha extendido y quizá las limitaciones sean que los tecnólogos no entendamos la diversidad cultural de estas poblaciones. Aquí quiero apuntar que las propuestas de uso de estufas solares suenan muy interesantes y tenemos muchas variantes para ello. Es más, en el IER-UNAM hemos patentado varias de ellas; pero no han sido adoptadas en la generalidad. En el entorno de las asociaciones sociales y colegas del ámbito social nos reclaman a los ingenieros o físicos que hagamos dispositivos con materiales locales y que las personas de estas comunidades los puedan construir. La verdad es que dar soluciones a problemas que llevan cientos de años no son fáciles o, en su defecto, ya las mismas personas las hubieran obtenido. Las personas que viven en estas poblaciones son las que más experiencia tienen en el manejo de materiales y conocen a profundidad los guisos que prefieren y si no han modificado su forma de procesarlos, es porque no es técnicamente fácil. Las comunidades son inteligentes y ellas han construido a lo largo del tiempo tecnologías y procesos que funcionan, aunque no necesariamente conocen sus desventajas. Estas últimas las hemos conocido precisamente gracias al conocimiento científicos. Basta observar que obtener energía del Sol, hoy es factible, pero por cientos o miles de años no fue así. El bienestar social en las comunidades desfavorecidas de nuestro país implica la solución de problemas ancestrales que requieren el concurso de nuevas tecnologías amalgamadas con el conocimiento tradicional, procesos que no son simples y que requiere de personas con entrenamiento científico (en el sentido más amplio: exactas, naturales sociales, etc.) y capaces de dialogar con las comunidades para dar soluciones aceptables y reclamadas para ellas.
Para contar con un sector científico informado y formado en la frontera del conocimiento necesitamos invertir o dejaremos que las soluciones las elaboren otros que quizá no deseen contemplar la diversidad de nuestro país.
Hoy estoy triste y desanimado, pero ofrezco mi trabajo para promover la generación de conocimiento y el uso de fuentes renovables de energía, estoy convencido que estas actividades promueven el bienestar social.
Una versión previa de este artículo fue publicada el día 5 de Junio en el periódico La UNIÓN de Morelos.
Para justificar mi desánimo, déjenme comentar que en el Programa de Desarrollo del Sistema Eléctrico 2019-2033 (PRODESEN) durante los primeros cuatro años la Comisión Federal de Electricidad no invertirá en fuentes renovables de energía. Para ello debemos ver la Tabla 7.2 de PRODESEN, es lamentable que aunque el Lic. López Obrador dice que quiere renovar a la CFE y restaurarla como una empresa que promueva el desarrollo, la condena a ir en la retaguardia de la generación eléctrica usando combustibles fósiles en lugar de optar por las fuentes renovables de energía que, hoy en día, son más baratas. Además, la dependencia del gas natural para la generación de electricidad pone en riesgo la seguridad energética del país. Este PRODESEN me explica la conservadora meta de 35.8% de energía renovable para fin de sexenio establecida en el Plan Nacional de Desarrollo, cuando la tecnología está disponible para plantear una meta de al menos 40% para 2024. Además, ahora sabemos las fuentes renovables de energía, por su carácter distribuido, aumentan el empleo de calidad, aspecto necesario en nuestro entorno. Otro de los detalles que observé con respecto al Plan Nacional de Desarrollo (PND) es la sustitución del concepto de energías renovables por el de energías limpias. Este ligero cambio también me recuerda que en el texto del PND se menciona a las fuentes renovables de energía, pero en la meta se usa energía limpia. Tengo que aclarar que en el caso de México el concepto energía limpia acepta a la cogeneración eficiente con gas natural, lo que hace más fácil conseguir la meta del 35.8% de energías limpias.
Por otro lado, mi optimismo se ve disminuido cuando veo la reducción real del presupuesto a las actividades científicas y la reglas suicidas aplicadas a los Centros Públicos de Investigación y a instituciones de prestigio académico como el Centro de Estudios Avanzados del IPN (CINVESTAV) y el Centro de Estudios y Docencia Económica, por mencionar algunos. Quiero comentar que en nuestro país existe un sector científico profesional, pero pequeño. El hecho de que sea pequeño implica que no puede tener el impacto necesario para generar un beneficio generalizado y, por ende, todavía requiere de inversión. Como ya lo he mencionado, en este milenio la inversión en ciencia y tecnología ha sido menor a la mitad recomendada para promover un verdadero bienestar social, así tenemos un atraso para construir nuestro futuro. Algunos sectores de este gobierno se han manifestado con reclamos hacia el sector científico culpándolos de no resolver problemas nacionales. El responsabilizar al sector científico por el limitado impacto en los entornos más desfavorecidos es irracional y muestra una falta de análisis y entendimiento de la realidad. Los científicos están encargados de generar conocimiento, pero el uso de ese conocimiento es responsabilidad de la sociedad en conjunto. Es más, el sector empresarial puede influir de manera sustancial en el uso de ese conocimiento nuevo al invertir en la generación de productos, bienes y servicios de alto valor, en lugar de basar sus ganancias en el pago de bajos salarios. En este sentido, yo esperaría que las personas que nos dedicamos a la ciencia como actividad profesional defendiéramos esta perspectiva y lucháramos por dedicar más inversión a esta actividad para que más personas con enfoque incluyente atendieran la necesidad de construir soluciones a la problemática actual.
Déjenme especificar lo complicado del problema y explicar cómo a veces menospreciamos la actividad científica. En muchas poblaciones en nuestro país se cocina con estufas de leña. Los efectos para la salud de las personas que cocinan debe evitarse al mismo tiempo que la eficiencia energética no es adecuada. Hay hoy en día propuestas eficientes de leña y algunas han sido propuestas por mexicanos; pero todavía su uso no se ha extendido y quizá las limitaciones sean que los tecnólogos no entendamos la diversidad cultural de estas poblaciones. Aquí quiero apuntar que las propuestas de uso de estufas solares suenan muy interesantes y tenemos muchas variantes para ello. Es más, en el IER-UNAM hemos patentado varias de ellas; pero no han sido adoptadas en la generalidad. En el entorno de las asociaciones sociales y colegas del ámbito social nos reclaman a los ingenieros o físicos que hagamos dispositivos con materiales locales y que las personas de estas comunidades los puedan construir. La verdad es que dar soluciones a problemas que llevan cientos de años no son fáciles o, en su defecto, ya las mismas personas las hubieran obtenido. Las personas que viven en estas poblaciones son las que más experiencia tienen en el manejo de materiales y conocen a profundidad los guisos que prefieren y si no han modificado su forma de procesarlos, es porque no es técnicamente fácil. Las comunidades son inteligentes y ellas han construido a lo largo del tiempo tecnologías y procesos que funcionan, aunque no necesariamente conocen sus desventajas. Estas últimas las hemos conocido precisamente gracias al conocimiento científicos. Basta observar que obtener energía del Sol, hoy es factible, pero por cientos o miles de años no fue así. El bienestar social en las comunidades desfavorecidas de nuestro país implica la solución de problemas ancestrales que requieren el concurso de nuevas tecnologías amalgamadas con el conocimiento tradicional, procesos que no son simples y que requiere de personas con entrenamiento científico (en el sentido más amplio: exactas, naturales sociales, etc.) y capaces de dialogar con las comunidades para dar soluciones aceptables y reclamadas para ellas.
Para contar con un sector científico informado y formado en la frontera del conocimiento necesitamos invertir o dejaremos que las soluciones las elaboren otros que quizá no deseen contemplar la diversidad de nuestro país.
Hoy estoy triste y desanimado, pero ofrezco mi trabajo para promover la generación de conocimiento y el uso de fuentes renovables de energía, estoy convencido que estas actividades promueven el bienestar social.
Una versión previa de este artículo fue publicada el día 5 de Junio en el periódico La UNIÓN de Morelos.
miércoles, 15 de mayo de 2019
La ciencia en el PND 2019-2024
La publicación del Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024 (PND) hace dos semanas levantó polémica, mientras algunas personas consideran que establece una nueva forma de gobernar y plantear lo deseado en términos humanistas, otras consideran que deja mucho que desear y no establece claramente las estrategias. La semana pasada ya comenté algunos aspectos sobre energía, hoy quiero hacer algunos comentarios en el ámbito de las ciencias.
Es cierto que la primera parte del PND solo se hace mención en un párrafo a la ciencia y de este párrafo los científicos podemos quedar desilusionados por la importancia que se le da a las ciencias en esta nueva administración. Sin embargo, en la segunda parte del PND como principio rector en el punto 4 se menciona el impulso a la investigación, la ciencia y la educación con el objetivo de impulsar el bienestar social. Este principio rector seguramente es compartido por muchas personas. También en la segunda parte del PND se establecen los cinco criterios que la administración pretende seguir, y en el número 2 se menciona que el uso de las tecnologías de información y comunicación (TIC) se promoverá para que la transparencia y la rendición de cuentas sea simple, eficiente y expedita. Desde mi punto de vista, el que la nueva administración se base en las TIC para fomentar la transparencia y la rendición de cuentas es necesario.
Por otro lado, en lo referente a las relaciones con otros países, se señala que la cooperación mexicana debe articularse para encauzar conocimientos, tecnología para contribuir a generar las condiciones de bienestar y prosperidad para reducir la migración. Por supuesto, que la aplicación de los conocimientos y tecnología con fines de fomentar el bienestar social también es una de las tareas de las ciencias y tecnologías. Sin embargo, para verdaderamente contribuir a generar las condiciones de bienestar en la región Latino Americana se requiere fortalecer al sector de ciencia y tecnología mexicano primero para que funja como el soporte de la región.
En el PND se reconoce que la baja calidad de la educación limita la adquisición de conocimiento y la formación de habilidades para mejorar las oportunidades laborales, mayores ingresos y una mejor calidad de vida. Además se reconoce que el desafío consiste en la formación de la juventud para la adaptación a los cambios tecnológicos globales y a las nuevas exigencia del sector industrial o empresarial y al auge del aprendizaje mediante plataformas virtuales. En esta parte, concuerdo con las necesidades de adaptación; y me hubiera gustado que se enfatizará que pasaríamos de ser un país maquilador a un país que generara productos y servicios de alto valor agregado basado en el conocimiento. Nuevamente, tengo que enfatizar que se requiere apoyar decididamente al sector científico y fomentar que los sectores sociales y empresariales basen sus ofertas de productos y servicios en el conocimiento para conseguir mejores oportunidades de intercambio.
El PND enfatiza que el conocimiento tradicional debe ser incorporado al buscar las soluciones a problemáticas socioambientales incluyendo además la innovación tecnológica. Desde mi punto de vista, es necesario amalgamar este conocimiento tradicional con el científico tecnológico para conseguir un verdadero desarrollo sustentable y propiciar el bienestar social. No podemos relegar por mucho más tiempo la inversión en ciencia ya que llevamos décadas de no alcanzar lo mínimo indispensable para pensar en el bienestar social.
Estoy totalmente de acuerdo cuando el PND manifiesta que es necesario fomentar el proceso de asimilación de la ciencia y la tecnología como parte de la cultura de los mexicanos y que la construcción de ciudadanía se realiza desde los ámbitos del arte, cultura, ciencia y tecnología entre otros aspectos. Sin embargo, el indicador del logro de este objetivo queda totalmente limitado al presentarlo como la cercanía a un evento cultural de las personas; esta forma de medir, me desilusionó totalmente. En cuanto a aspectos económicos, el PND manifiesta que se facilitará el intercambio de conocimiento y la transferencia de tecnología bajo un marco de protección de la propiedad industrial. Recordemos que la certeza en la propiedad (individual o colectiva) sea de lo material o inmaterial es uno de los requerimientos para conseguir inversiones que generen bienestar.
Después de leer estos comentarios queda claro que hay diversos puntos donde las ciencias y el conocimiento generado por estas actividades son una de las base para construir el bienestar social y que es más que solamente las cinco líneas que se pueden leer en la primera parte del PND. Sin embargo, quedan muchas lagunas y llamo la atención nuevamente al hecho que la comunidad científica y el sector empresarial el año pasado le presentamos al Lic. López Obrador un documento (“Hacia la consolidación y desarrollo de políticas públicas en ciencia, tecnología e innovación”) que busca apoyar y participar con base en el conocimiento a la definición de las políticas de ciencia, tecnología e innovación y que contempla todos los aspectos de ciencia que se plantean en el PND; pero no a la viceversa. Por lo tanto, desde mi perspectiva es necesario que se implementen las estrategias esquematizadas en el documento, que enfatizo fue elaborado por consenso, y reforcemos el papel del conocimiento en la generación de las soluciones a la compleja problemática que enfrentamos en nuestros días. Primeramente, se requiere defender lo logrado en las décadas anteriores, donde se ha formado un sector científico profesional; pero se requiere sectores industriales y sociales capaces de interactuar con el conocimiento generado y transformarlo en productos y servicios de alto valor de intercambio.
Finalmente, en el PND se presenta una matriz de vinculación entre sus objetivos del PND y los Objetivos del Desarrollo Sostenible. Esta parte es de lo más ilustrativa y, desde mi perspectiva, ha pasado desapercibida en otros análisis. Al presentar las vinculaciones e interacciones entre los objetivos del PND y de los ODS se muestra que existe un sector en la presente administración que sí contempla el largo plazo y los retos planteados por la comunidad nacional e internacional en cuanto a la pobreza, la energía, la equidad, la justicia, el agua, la biodiversidad, etc. y las formas complementarias e interdependientes de los problemas de nuestros días. En este tenor, les comento que la semana pasada escuché a las legisladoras María Marivel Solís Barrera y Beatríz Elena Paredes Rangel, presidenta de la Comisión de Ciencia y Tecnología de la Cámara de Diputados y presidenta de la Comisión de Ciencia y Tecnología de la Cámara de Senadores, respectivamente (es de destacarse que las legisladoras son de partidos diferentes; pero ambas con la misma propuesta), manifestarse en torno a la necesidad de incrementar el presupuesto a Ciencia, Tecnología e Innovación y alcanzar el 1% del PIB que establece la legislación actual. Considero que es importante apoyar a los más necesitados; pero también es necesario generar conocimiento y, por lo tanto, pudiera aceptar una disminución en el presupuesto a CTI; pero esta disminución debería ser de no más de un año para inmediatamente incrementarlo sustancialmente y con ello asegurar las perspectivas del bienestar social en el largo plazo. Es urgente que para el año 2020 la inversión en ciencia y tecnología, no solamente recupere los niveles del pasado milenio, sino que aumente para alcanzar al menos el promedio de los países de la OCDE.
Mi postura personal ha sido siempre destacar las coincidencias para construir soluciones y he encontrado aspectos que puedo compartir en el PND y con los cuales podemos trabajar para en conjunto promover el bienestar social mediante la generación y divulgación del conocimiento.
Una versión resumida de este artículo fue publicada el día 15 de Mayo en el periódico La Unión de Morelos
Es cierto que la primera parte del PND solo se hace mención en un párrafo a la ciencia y de este párrafo los científicos podemos quedar desilusionados por la importancia que se le da a las ciencias en esta nueva administración. Sin embargo, en la segunda parte del PND como principio rector en el punto 4 se menciona el impulso a la investigación, la ciencia y la educación con el objetivo de impulsar el bienestar social. Este principio rector seguramente es compartido por muchas personas. También en la segunda parte del PND se establecen los cinco criterios que la administración pretende seguir, y en el número 2 se menciona que el uso de las tecnologías de información y comunicación (TIC) se promoverá para que la transparencia y la rendición de cuentas sea simple, eficiente y expedita. Desde mi punto de vista, el que la nueva administración se base en las TIC para fomentar la transparencia y la rendición de cuentas es necesario.
Por otro lado, en lo referente a las relaciones con otros países, se señala que la cooperación mexicana debe articularse para encauzar conocimientos, tecnología para contribuir a generar las condiciones de bienestar y prosperidad para reducir la migración. Por supuesto, que la aplicación de los conocimientos y tecnología con fines de fomentar el bienestar social también es una de las tareas de las ciencias y tecnologías. Sin embargo, para verdaderamente contribuir a generar las condiciones de bienestar en la región Latino Americana se requiere fortalecer al sector de ciencia y tecnología mexicano primero para que funja como el soporte de la región.
En el PND se reconoce que la baja calidad de la educación limita la adquisición de conocimiento y la formación de habilidades para mejorar las oportunidades laborales, mayores ingresos y una mejor calidad de vida. Además se reconoce que el desafío consiste en la formación de la juventud para la adaptación a los cambios tecnológicos globales y a las nuevas exigencia del sector industrial o empresarial y al auge del aprendizaje mediante plataformas virtuales. En esta parte, concuerdo con las necesidades de adaptación; y me hubiera gustado que se enfatizará que pasaríamos de ser un país maquilador a un país que generara productos y servicios de alto valor agregado basado en el conocimiento. Nuevamente, tengo que enfatizar que se requiere apoyar decididamente al sector científico y fomentar que los sectores sociales y empresariales basen sus ofertas de productos y servicios en el conocimiento para conseguir mejores oportunidades de intercambio.
El PND enfatiza que el conocimiento tradicional debe ser incorporado al buscar las soluciones a problemáticas socioambientales incluyendo además la innovación tecnológica. Desde mi punto de vista, es necesario amalgamar este conocimiento tradicional con el científico tecnológico para conseguir un verdadero desarrollo sustentable y propiciar el bienestar social. No podemos relegar por mucho más tiempo la inversión en ciencia ya que llevamos décadas de no alcanzar lo mínimo indispensable para pensar en el bienestar social.
Estoy totalmente de acuerdo cuando el PND manifiesta que es necesario fomentar el proceso de asimilación de la ciencia y la tecnología como parte de la cultura de los mexicanos y que la construcción de ciudadanía se realiza desde los ámbitos del arte, cultura, ciencia y tecnología entre otros aspectos. Sin embargo, el indicador del logro de este objetivo queda totalmente limitado al presentarlo como la cercanía a un evento cultural de las personas; esta forma de medir, me desilusionó totalmente. En cuanto a aspectos económicos, el PND manifiesta que se facilitará el intercambio de conocimiento y la transferencia de tecnología bajo un marco de protección de la propiedad industrial. Recordemos que la certeza en la propiedad (individual o colectiva) sea de lo material o inmaterial es uno de los requerimientos para conseguir inversiones que generen bienestar.
Después de leer estos comentarios queda claro que hay diversos puntos donde las ciencias y el conocimiento generado por estas actividades son una de las base para construir el bienestar social y que es más que solamente las cinco líneas que se pueden leer en la primera parte del PND. Sin embargo, quedan muchas lagunas y llamo la atención nuevamente al hecho que la comunidad científica y el sector empresarial el año pasado le presentamos al Lic. López Obrador un documento (“Hacia la consolidación y desarrollo de políticas públicas en ciencia, tecnología e innovación”) que busca apoyar y participar con base en el conocimiento a la definición de las políticas de ciencia, tecnología e innovación y que contempla todos los aspectos de ciencia que se plantean en el PND; pero no a la viceversa. Por lo tanto, desde mi perspectiva es necesario que se implementen las estrategias esquematizadas en el documento, que enfatizo fue elaborado por consenso, y reforcemos el papel del conocimiento en la generación de las soluciones a la compleja problemática que enfrentamos en nuestros días. Primeramente, se requiere defender lo logrado en las décadas anteriores, donde se ha formado un sector científico profesional; pero se requiere sectores industriales y sociales capaces de interactuar con el conocimiento generado y transformarlo en productos y servicios de alto valor de intercambio.
Finalmente, en el PND se presenta una matriz de vinculación entre sus objetivos del PND y los Objetivos del Desarrollo Sostenible. Esta parte es de lo más ilustrativa y, desde mi perspectiva, ha pasado desapercibida en otros análisis. Al presentar las vinculaciones e interacciones entre los objetivos del PND y de los ODS se muestra que existe un sector en la presente administración que sí contempla el largo plazo y los retos planteados por la comunidad nacional e internacional en cuanto a la pobreza, la energía, la equidad, la justicia, el agua, la biodiversidad, etc. y las formas complementarias e interdependientes de los problemas de nuestros días. En este tenor, les comento que la semana pasada escuché a las legisladoras María Marivel Solís Barrera y Beatríz Elena Paredes Rangel, presidenta de la Comisión de Ciencia y Tecnología de la Cámara de Diputados y presidenta de la Comisión de Ciencia y Tecnología de la Cámara de Senadores, respectivamente (es de destacarse que las legisladoras son de partidos diferentes; pero ambas con la misma propuesta), manifestarse en torno a la necesidad de incrementar el presupuesto a Ciencia, Tecnología e Innovación y alcanzar el 1% del PIB que establece la legislación actual. Considero que es importante apoyar a los más necesitados; pero también es necesario generar conocimiento y, por lo tanto, pudiera aceptar una disminución en el presupuesto a CTI; pero esta disminución debería ser de no más de un año para inmediatamente incrementarlo sustancialmente y con ello asegurar las perspectivas del bienestar social en el largo plazo. Es urgente que para el año 2020 la inversión en ciencia y tecnología, no solamente recupere los niveles del pasado milenio, sino que aumente para alcanzar al menos el promedio de los países de la OCDE.
Mi postura personal ha sido siempre destacar las coincidencias para construir soluciones y he encontrado aspectos que puedo compartir en el PND y con los cuales podemos trabajar para en conjunto promover el bienestar social mediante la generación y divulgación del conocimiento.
Una versión resumida de este artículo fue publicada el día 15 de Mayo en el periódico La Unión de Morelos
miércoles, 8 de mayo de 2019
Sobre los aspectos energéticos del PND
La semana pasada fue entregado el Plan Nacional de Desarrollo (PND) por el presidente Andrés Manuel López Obrador a la Cámara de Diputados. Este documento era esperado por un sector de la población mexicana con el objeto de analizar las estrategias que el presidente plantea para transformar la realidad de nuestro país. El documento consta de dos grandes apartados, uno donde reitera las ofertas de transformación que planteó en su campaña electoral del año pasado y el segundo con detalle de algunos indicadores para dar seguimiento al PND.
En este texto, presentaré algunas de mis opiniones este documento y, en particular, el día de hoy tocaré temas de carácter energético.
Al tema de energía en la primera parte del documento se le dedica un poco más de una página de las 63 que tiene esta parte. En esta página, se manifiesta nuevamente la visión de López Obrador, sobre la necesidad de rescatar a la CFE y PEMEX como las empresas emblemáticas que fueron en la segunda mitad el siglo XX. Desde mi perspectiva, puedo compartir que la riqueza petrolera fue extraída del subsuelo mexicano sin propiciar verdadero bienestar social, es más, que cuando hubo mayor ingreso económico, a principios de este milenio, no se usó adecuadamente para disminuir las diferencias económicas en la población mexicana. En uno de sus párrafos establece que: “La nueva política del Estado mexicano impulsará el desarrollo sostenible mediante la incorporación de poblaciones y comunidades a la producción de energía con fuentes renovables… La transición energética dará pie a impulsar el surgimiento de un sector social en ese ramo, así como para alentar la reindustrialización del país.”
Después de leer este párrafo mi estado de ánimo subió y me hizo pensar que, si bien el discurso ha sido dirigido en un principio hacia el restablecimiento de los hidrocarburos como fuente energética, estas frases apuntan hacia un desarrollo sustentable basado en fuentes renovables de energía utilizada en forma distribuida por poblaciones o comunidades. Desde mi perspectiva, estas frases indican una posible estrategia hacia un futuro sustentable.
Como mencioné anteriormente, el PND tiene dos secciones, y la segunda sección se dedica a plantear objetivos e indicadores para monitorizar las políticas y estrategias planteadas. En esta segunda parte en el eje transversal “Territorio y desarrollo sostenible” comenta que: “En los casos que resulte aplicable, la determinación de las opciones de política pública deberá favorecer el uso de tecnologías bajas en carbono y fuentes de generación de energía renovable”. En esta última oración me preocupa que se implique que no en todos los casos es aplicable la tecnología baja en carbono o de fuentes renovables; cuando desde mi perspectiva, siempre existe la opción baja en carbono y renovable. Además que hoy en día puede ser más barata esta última opción.
En cuanto a los ejes generales podemos decir que en el eje 3. “Desarrollo Económico” se esbozan las estrategias del sector energético. En este eje general el objetivo es: “Incrementar la productividad y promover un uso eficiente y responsable de los recursos para contribuir a un crecimiento económico equilibrado que garantice un desarrollo igualitario, incluyente, sostenible y a lo largo de todo el territorio.” Dentro de este eje, el objetivo específico 3.5 se refiere a: “Establecer una política energética soberana, sostenible, baja en emisiones y eficiente para garantizar la accesibilidad, calidad y seguridad energética.” Aquí quiero hacer notar que entenderé la palabra sostenible como sinónimo de sustentable y, al hacerlo así, comparto totalmente este objetivo. En el desarrollo de este objetivo me preocupa la insistencia en mantener como pilares de la economía a PEMEX y CFE cuando quizá existen otras múltiples opciones para construir nuevos pilares. Es más, las siguientes ocho estrategias planteadas para conseguir este objetivo específico me parecen muy adecuadas y con gusto trabajo para conseguirlas.
Sin embargo, tengo que mencionar que uno de los indicadores, el 3.5.1: Participación de la generación eléctrica con energías limpias, con línea base de 25.6% (2018) y alcanzar el 35.8% en el 2024 me desilusiona. Primero porque en todo el texto se menciona energías renovables y en el indicador se usa el concepto de energía limpia, que ya hemos criticado varias veces. Recordemos que energías limpias en nuestro país incluye a la cogeneración eficiente que generalmente es con gas natural y que también emite gases de efecto invernadero en cambio las fuentes renovables no emiten estos gases. Segundo, porque el compromiso es igual al que estableció el anterior gobierno y, yo en particular, esperaba un mayor compromiso por parte de la administración del Lic. López Obrador con la sustentabilidad y por ende con el bienestar de las personas. Un compromiso de conseguir el 40% de la generación con renovables al 2024 hubiera sido deseable y además, sabemos que es alcanzable.
Por supuesto que este es un análisis somero del PND y solamente en aspectos energéticos, es deseable que leamos el PND y lo analicemos para poder tener ciertas certezas de lo que podemos esperar de la administración de López Obrador.
La liga al documento del PND es: http://gaceta.diputados.gob.mx/PDF/64/2019/abr/20190430-XVIII-1.pdf
Este artículo fue publicado el día 19 de Septiembre
En este texto, presentaré algunas de mis opiniones este documento y, en particular, el día de hoy tocaré temas de carácter energético.
Al tema de energía en la primera parte del documento se le dedica un poco más de una página de las 63 que tiene esta parte. En esta página, se manifiesta nuevamente la visión de López Obrador, sobre la necesidad de rescatar a la CFE y PEMEX como las empresas emblemáticas que fueron en la segunda mitad el siglo XX. Desde mi perspectiva, puedo compartir que la riqueza petrolera fue extraída del subsuelo mexicano sin propiciar verdadero bienestar social, es más, que cuando hubo mayor ingreso económico, a principios de este milenio, no se usó adecuadamente para disminuir las diferencias económicas en la población mexicana. En uno de sus párrafos establece que: “La nueva política del Estado mexicano impulsará el desarrollo sostenible mediante la incorporación de poblaciones y comunidades a la producción de energía con fuentes renovables… La transición energética dará pie a impulsar el surgimiento de un sector social en ese ramo, así como para alentar la reindustrialización del país.”
Después de leer este párrafo mi estado de ánimo subió y me hizo pensar que, si bien el discurso ha sido dirigido en un principio hacia el restablecimiento de los hidrocarburos como fuente energética, estas frases apuntan hacia un desarrollo sustentable basado en fuentes renovables de energía utilizada en forma distribuida por poblaciones o comunidades. Desde mi perspectiva, estas frases indican una posible estrategia hacia un futuro sustentable.
Como mencioné anteriormente, el PND tiene dos secciones, y la segunda sección se dedica a plantear objetivos e indicadores para monitorizar las políticas y estrategias planteadas. En esta segunda parte en el eje transversal “Territorio y desarrollo sostenible” comenta que: “En los casos que resulte aplicable, la determinación de las opciones de política pública deberá favorecer el uso de tecnologías bajas en carbono y fuentes de generación de energía renovable”. En esta última oración me preocupa que se implique que no en todos los casos es aplicable la tecnología baja en carbono o de fuentes renovables; cuando desde mi perspectiva, siempre existe la opción baja en carbono y renovable. Además que hoy en día puede ser más barata esta última opción.
En cuanto a los ejes generales podemos decir que en el eje 3. “Desarrollo Económico” se esbozan las estrategias del sector energético. En este eje general el objetivo es: “Incrementar la productividad y promover un uso eficiente y responsable de los recursos para contribuir a un crecimiento económico equilibrado que garantice un desarrollo igualitario, incluyente, sostenible y a lo largo de todo el territorio.” Dentro de este eje, el objetivo específico 3.5 se refiere a: “Establecer una política energética soberana, sostenible, baja en emisiones y eficiente para garantizar la accesibilidad, calidad y seguridad energética.” Aquí quiero hacer notar que entenderé la palabra sostenible como sinónimo de sustentable y, al hacerlo así, comparto totalmente este objetivo. En el desarrollo de este objetivo me preocupa la insistencia en mantener como pilares de la economía a PEMEX y CFE cuando quizá existen otras múltiples opciones para construir nuevos pilares. Es más, las siguientes ocho estrategias planteadas para conseguir este objetivo específico me parecen muy adecuadas y con gusto trabajo para conseguirlas.
Sin embargo, tengo que mencionar que uno de los indicadores, el 3.5.1: Participación de la generación eléctrica con energías limpias, con línea base de 25.6% (2018) y alcanzar el 35.8% en el 2024 me desilusiona. Primero porque en todo el texto se menciona energías renovables y en el indicador se usa el concepto de energía limpia, que ya hemos criticado varias veces. Recordemos que energías limpias en nuestro país incluye a la cogeneración eficiente que generalmente es con gas natural y que también emite gases de efecto invernadero en cambio las fuentes renovables no emiten estos gases. Segundo, porque el compromiso es igual al que estableció el anterior gobierno y, yo en particular, esperaba un mayor compromiso por parte de la administración del Lic. López Obrador con la sustentabilidad y por ende con el bienestar de las personas. Un compromiso de conseguir el 40% de la generación con renovables al 2024 hubiera sido deseable y además, sabemos que es alcanzable.
Por supuesto que este es un análisis somero del PND y solamente en aspectos energéticos, es deseable que leamos el PND y lo analicemos para poder tener ciertas certezas de lo que podemos esperar de la administración de López Obrador.
La liga al documento del PND es: http://gaceta.diputados.gob.mx/PDF/64/2019/abr/20190430-XVIII-1.pdf
Este artículo fue publicado el día 19 de Septiembre
miércoles, 10 de abril de 2019
Extraigamos el petróleo, vendámoslo, pero no lo quememos.
El pasado 21 de marzo la Secretaria de Energía, la Ing. Rocío Nahle, comentó que México es pionero en la generación de energía limpia. Desde mi opinión, las acciones iniciales en temas energéticos y lenguaje no coincide con esta afirmación. Primero tengo que aclarar nuevamente que en campaña, el Lic. Andrés Manuel López Obrador era el único candidato que usaba el concepto de energías renovables, en lugar del de energías limpias. Ya en esta columna he comentado varias veces que la Ley de Transición Energética define a las energías limpias como: las energías renovables, la energía nuclear y a las energías que generen electricidad eficientemente; ejemplo de esta última son las plantas termoeléctricas de ciclo combinado (que normalmente queman gas natural). Recordemos que las energías renovables son aquellas que se usan a una tasa menor de la que se producen y no emiten gases de efecto invernadero que cambian la composición de la atmósfera; por lo tanto, este tipo de fuentes renovables son las únicas que verdaderamente evitan el cambio climático antropogénico. Así, el uso del concepto de energías limpias es un retroceso hacia las políticas de anteriores sexenios. En el mundo cuando se habla de energía limpia solamente se considera a las renovables y la energía nuclear. En cambio el Coordinador de Energía Renovables de la SENER, Luis Abelardo González, ha mencionado que para fin de este sexenio la generación de electricidad será del 40% con energías renovables. Este último compromiso me parece totalmente adecuado y accesible en nuestras condiciones, solamente requerimos definir estrategias para seguirlas desde este momento y muchas personas estamos listas para colaborar.
Debo comentar, que en otros lugares el viraje hacia las fuentes renovables está siendo contundente. Por ejemplo, Noruega, país petrolero, que aunque ha conseguido que su petróleo verdaderamente mejore la calidad de vida de sus habitantes, está optando por un impulso sin precedentes hacia las renovables. Las inversiones de los ingresos petroleros en ese país están siendo invertidos en instalaciones de renovables, tanto eólicas como solares. Es sorprendente como Noruega un país situado en una región del mundo donde el recurso solar no es tan abundante y con variaciones anuales mucho más pronunciadas que en nuestro país, está invirtiendo en esta fuente renovable. Lo mismo podemos decir de otros países petroleros de la región del Golfo Pérsico, que aunque venden el petróleo están desarrollando su capacidad de uso de las renovables. Incluso Alemania tiene una política muy agresiva de promoción de las renovables. En particular, Alemania está impulsando la generación distribuida en una forma que produce derramas económicas directas a la población, recordemos que en este país hay más de 1,800,000 productores de electricidad con fuentes renovables. Para comparar en nuestro país estamos abajo de los cien mil.
¿Qué nos hace falta en México para virar decididamente a las fuentes renovables? Primero reconocer, que el petróleo fue una riqueza que no se difundió a la gran población en nuestro país y que cada vez tenemos menos petróleo para vender o quemar. Si bien reconocemos que una parte muy importante de nuestros ingresos es por la exportación de este recurso natural, también debemos aceptar que si lo usamos como energético estamos cambiando la composición de la atmósfera y con ello estamos incrementando las posibilidades de eventos meteorológicos extremos que causan daños principalmente a nuestra población más vulnerable y, también estamos produciendo cambios irreversibles en nuestro entorno cercano. Segundo, que las energías renovables tienen la característica de que están distribuidas en el territorio nacional y que posibilitan que cada persona genere, al menos una buena parte, la energía que utiliza. Precisamente esta posibilidad abre la puerta a una verdadera democratización de la energía propiciando su accesibilidad y sin contaminar.
Por esta razón, estoy totalmente de acuerdo cuando Luis Abelardo González comenta que debemos propiciar desarrollos para el almacenamiento de energía de las fuentes renovables y su interconexión a la red de CFE. Con estas medidas estaremos disminuyendo los efectos de la variabilidad de las fuentes renovables. Para mi, es muy importante que se promueva la creación de empresas instaladoras certificadas de sistemas pequeños para que las personas podamos generar electricidad en nuestras casas, oficinas, negocios, industrias, etc. Les recuerdo, un sencillo ejemplo, que un consultorio dental requiere del orden de 32 metros cuadrados de paneles fotovoltaicos para generar la energía que usa o que una casa con solo 16 metros cuadrados puede satisfacer su demanda de energía incluyendo la cocción de alimentos. Estos ejemplos pueden ser utilizados para estimar lo que se requiere en cada lugar.
Al empezar promoviendo campañas de instalación de fuentes renovables, podríamos iniciar una disminución sustancial en el uso del petróleo como combustible en el país y podríamos vender más barriles y con ello obtener los mismos ingresos que antes del declive de la producción petrolera mexicana; y al mismo tiempo tener una atmósfera cercana mucho más limpia. Las ventas petroleras no tienen porqué estar asociadas al uso del petróleo como energético. Tampoco la energía barata está asociada a que extraigamos el petróleo de nuestro subsuelo. Hoy en día la energía eólica o energía solar son más baratas y no tienen el problema de emitir gases contaminantes en el lugar de generación, por lo tanto optar por estas últimas fuentes de energía en conjunto con la posibilidad de generación distribuida dará la oportunidad de que nuestra población tenga acceso a energéticos limpios y baratos.
Dado que en nuestro país tenemos un recurso natural no renovable como el petróleo que nos provee de ingresos por su exportación, propongo que lo extraigamos lo vendamos o lo transformemos; pero no lo quememos que para generar energía tenemos a las fuentes renovables.
Una versión previa de este artículo fue publicada el día 10 de Abril en el periódico La Unión de Morelos.
Debo comentar, que en otros lugares el viraje hacia las fuentes renovables está siendo contundente. Por ejemplo, Noruega, país petrolero, que aunque ha conseguido que su petróleo verdaderamente mejore la calidad de vida de sus habitantes, está optando por un impulso sin precedentes hacia las renovables. Las inversiones de los ingresos petroleros en ese país están siendo invertidos en instalaciones de renovables, tanto eólicas como solares. Es sorprendente como Noruega un país situado en una región del mundo donde el recurso solar no es tan abundante y con variaciones anuales mucho más pronunciadas que en nuestro país, está invirtiendo en esta fuente renovable. Lo mismo podemos decir de otros países petroleros de la región del Golfo Pérsico, que aunque venden el petróleo están desarrollando su capacidad de uso de las renovables. Incluso Alemania tiene una política muy agresiva de promoción de las renovables. En particular, Alemania está impulsando la generación distribuida en una forma que produce derramas económicas directas a la población, recordemos que en este país hay más de 1,800,000 productores de electricidad con fuentes renovables. Para comparar en nuestro país estamos abajo de los cien mil.
¿Qué nos hace falta en México para virar decididamente a las fuentes renovables? Primero reconocer, que el petróleo fue una riqueza que no se difundió a la gran población en nuestro país y que cada vez tenemos menos petróleo para vender o quemar. Si bien reconocemos que una parte muy importante de nuestros ingresos es por la exportación de este recurso natural, también debemos aceptar que si lo usamos como energético estamos cambiando la composición de la atmósfera y con ello estamos incrementando las posibilidades de eventos meteorológicos extremos que causan daños principalmente a nuestra población más vulnerable y, también estamos produciendo cambios irreversibles en nuestro entorno cercano. Segundo, que las energías renovables tienen la característica de que están distribuidas en el territorio nacional y que posibilitan que cada persona genere, al menos una buena parte, la energía que utiliza. Precisamente esta posibilidad abre la puerta a una verdadera democratización de la energía propiciando su accesibilidad y sin contaminar.
Por esta razón, estoy totalmente de acuerdo cuando Luis Abelardo González comenta que debemos propiciar desarrollos para el almacenamiento de energía de las fuentes renovables y su interconexión a la red de CFE. Con estas medidas estaremos disminuyendo los efectos de la variabilidad de las fuentes renovables. Para mi, es muy importante que se promueva la creación de empresas instaladoras certificadas de sistemas pequeños para que las personas podamos generar electricidad en nuestras casas, oficinas, negocios, industrias, etc. Les recuerdo, un sencillo ejemplo, que un consultorio dental requiere del orden de 32 metros cuadrados de paneles fotovoltaicos para generar la energía que usa o que una casa con solo 16 metros cuadrados puede satisfacer su demanda de energía incluyendo la cocción de alimentos. Estos ejemplos pueden ser utilizados para estimar lo que se requiere en cada lugar.
Al empezar promoviendo campañas de instalación de fuentes renovables, podríamos iniciar una disminución sustancial en el uso del petróleo como combustible en el país y podríamos vender más barriles y con ello obtener los mismos ingresos que antes del declive de la producción petrolera mexicana; y al mismo tiempo tener una atmósfera cercana mucho más limpia. Las ventas petroleras no tienen porqué estar asociadas al uso del petróleo como energético. Tampoco la energía barata está asociada a que extraigamos el petróleo de nuestro subsuelo. Hoy en día la energía eólica o energía solar son más baratas y no tienen el problema de emitir gases contaminantes en el lugar de generación, por lo tanto optar por estas últimas fuentes de energía en conjunto con la posibilidad de generación distribuida dará la oportunidad de que nuestra población tenga acceso a energéticos limpios y baratos.
Dado que en nuestro país tenemos un recurso natural no renovable como el petróleo que nos provee de ingresos por su exportación, propongo que lo extraigamos lo vendamos o lo transformemos; pero no lo quememos que para generar energía tenemos a las fuentes renovables.
Una versión previa de este artículo fue publicada el día 10 de Abril en el periódico La Unión de Morelos.
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