Se han preguntado ¿cuál es la altura máxima que puede alcanzar un edificio? Esta pregunta surge dado que cada año o más frecuentemente podemos ver, leer o escuchar que se está construyendo un edificio más alto. Recuerdo mi niñez cuando se decía que la Torre Latinoamericana en la Ciudad de México era la más alta del país. Por supuesto, que en esa época al pasar a su lado la veía enorme, aunque la verdad es que también los edificios de Tlatelolco me parecía muy grandes. En las películas de aquellas épocas el Empire State era un edificio emblemático por su altura. La misma idea surgió al construir el Hotel de México en el entonces Distrito Federal. Así podemos observar en diferentes latitudes cómo los edificios han sido construidos para mostrar que se puede hacer uno más alto.
Esta desmedida ambición por construir edificios altos puede ser una características de las personas que buscan dejar algo para la posteridad. Esta ambición data desde los palacios chinos o las pirámides de Egipto o las pirámides de los antiguos mexicanos. Como ejemplo citemos la pirámide del Sol y la Luna en Teotihuacán o la pirámide de Cholula o las construcciones en Chichen Itza y Uxmal, me restrinjo a nuestro entorno cercano; pero en cada civilización encontramos algún ejemplo.
Desde mi perspectiva, la idea de construir edificios, puentes, centrales eléctricas, presas, trenes, aeropuertos cada vez más grandes o altos parecería un reto interesante; pero hoy en día con el conocimiento que tenemos de las consecuencias de nuestras acciones merece detenernos a reflexionar sobre la pertinencia de abordar este desafío. Claramente, el reto de construir algo más grande es tentador y merece estudiarlo dado que ahora que conocemos el impacto de lo que construimos, debemos reflexionar sobre las consecuencias de poder vencer este desafío.
Primeramente, la construcción de una edificación tiene un fin y debemos preguntarnos si ese fin requiere del tamaño planificado para satisfacer la necesidad planteada. El edificio ¿alojará oficinas, escuelas, empresas, industrias? Claramente, su destino definirá la necesidad de construirlo y su tamaño. La definición de su tamaño implica que pudiera cumplir con sus objetivos en cuanto a funcionalidad y debemos también considerar la forma en que satisfará esos objetivos.
Hoy en día en la mayoría de las ciudades cuando se planea una edificación se demanda a la compañía encargada de la electricidad el suministro de la energía para el funcionamiento de la edificación. Lo mismo sucede con la demanda de agua, gas o desalojo de las aguas residuales o de los residuos sólidos originados por su funcionamiento. Sin embargo, considero que hoy tenemos la posibilidad de cambiar esta forma de proceder y, en este pequeño escrito, quiero llamar la atención para modificar la manera en la que las personas simulamos resolver los problemas que ocasiona nuestro vivir.
Quiero con un sencillo ejemplo ilustrar esta aparente solución al problema. Consideren que compro una sencilla bolsa de cacahuates en la tienda para que en el transcurso del día satisfaga ligeramente el apetito que pudiera tener, ya que sé que no podré comer y para poder soportar la larga jornada (sea laboral o de paseo) compro esa bolsita de cacahuates. Por supuesto, esta acción es realmente minúscula; pero analicemos lo que cotidianamente hacemos. Durante mi jornada, trabajo o disfruto del día y al momento que deseo ingerir algún alimento: abro mu bolsita de cacahuates y los ingiero. Como persona responsable con el entorno, no tiro la bolsita inmediatamente y busco de un depósito para arrojarla. Primero la guardo en mi pantalón o en mi bolsa de mano; pero en el momento que puedo la arrojo en un bote de reciclado. Noten por favor que no la arrojé en un bote de basura; porque considero que se puede reciclar y la deposito en el bote adecuado y me libero de ella. Con este acto que parece responsable a la luz de la situación actual; lo único que he hecho es trasladar mi problema de contender con esa bolsita, que me fue útil, a otra persona y organización para su reciclado o disposición final. Es más cuando decimos disposición final lo que realmente hacemos es desentendernos del problema y abandonarla en la naturaleza para que los procesos naturales contiendan con lo que hemos ocasionado.
Desde mi perspectiva, el hecho de saber que el uso de las gasolinas, los envases de plástico y muchas otras cosas que utilizamos en nuestra vida cotidiana causan problemas en el corto y largo plazo debe llevarnos a tomar conciencia de nuestros actos afectan positiva o negativamente el bienestar de otras personas que comparten nuestro tiempo o que vivirán en el futuro, y a reflexionar antes de actuar.
Espero con este sencillísimo ejemplo de la bolsita pueda ejemplificar lo problemático que puede ser el construir un edificio muy grande. Las construcciones majestuosas implican una demanda de servicios igualmente majestuosa y debemos preguntarnos cuál sería el límite a esa demanda.
En el caso de los edificios, podría ser que el tamaño fuera limitado por la disponibilidad de los recursos para su funcionamiento. Déjenme ilustrarlo con la energía.
El tamaño de un edificio pudiera estar limitado en su altura por la disponibilidad de la energía que pudiera ser generada en su techo. Es decir, las autoridades, o más bien los ciudadanos podríamos exigir que las autoridades limitaran el tamaño de los edificios de acuerdo a la energía que demanden para su funcionamiento. En la ciudad de México podríamos decir que por cada metro cuadrado se podría generar 0.5 kWh al día de energía y así determinar, de acuerdo al uso del edificio su altura. Por ejemplo, un consultorio dental debería ser construido con una superficie mínima de 32 metros cuadrados para que un sistema fotovoltaico con esa superficie pudiera proveerlo de su energía. Una casa habitación podría necesitar del orden de los 16 metros cuadrados para satisfacer su demanda de energía con paneles fotovoltaicos.
La argumentación anterior apunta a que desde nuestro cotidiano actuar reflexionemos en los impactos que tendrán nuestras pequeñas acciones y limitemos los posibles daños a nuestro entorno o a nuestros semejantes.
Hoy más que nunca quisiera que los políticos que hoy están tomando sus posiciones en diferentes lugares del país pudieran evitar construir obras faraónicas que efímeramente serán recordadas como obras que alimentaron sus egos; pero que no resolvieron los problemas que nos aquejan en el largo plazo.
Una versión previa de este artículo fue publicada el día 3 de Octubre en el periódico La Unión de Morelos.
En esta bitácora hay escritos que versan sobre ciencia, innovación, opinión política y divertimentos que quiero compartir
miércoles, 3 de octubre de 2018
miércoles, 26 de septiembre de 2018
La inversión en ciencia, una acción postergada
La semana pasada estuve en Buenos Aires, Argentina, en una Asamblea del Centro Latinoamericano de Física (CLAF) organismo de la UNESCO que tiene como objetivo potenciar la colaboración en el ámbito de la ciencia entre los países y las personas de los países de la región; por supuesto en particular en la física. Esta Asamble fue hospedada por la reunión de la Asociación de Física Argentina (AFA) donde se hizo un homenaje a los creadores del CLAF: Juan José Giambiagi (Argentina), José Leite Lopes (Brasil) y Marcos Moshinsky (México). Estos físicos latinoamericanos consideraron que la colaboración entre los países Latinoamericanos podría acelerar la forma en que nuestros países pudieran acceder a un bienestar social mediante la generación de conocimiento en la región en concordancia con la realidad de nuestros entornos. Sus intenciones fueron similares a las que en otras partes del mundo de aquella época (hace 55 años) si acogieron y hoy en día las desigualdades en otras regiones del mundo son mucho menores en Latinoamerica. El contexto hoy en día en todo la región latinoamericana es de una lacerante desigualdad. En este contexto, en la asamblea del CLAF se leyó un comunicado de la AFA donde manifiesta preocupación por la disminución del presupuesto para apoyar las actividades científicas en Argentina. En este documento, se plantea que la forma de construir un verdadero beneficio social pasa por la generación de conocimiento.
Como podemos apreciar hoy la situación de abandono de la ciencia en los países Latinoamericanos por parte de los gobiernos y del sector industrial o empresarial es una situación compartida. Con esta forma de actuar las sociedades latinoamericanas renuncian a su capacidad de generar productos o servicios con alto valor agregado y asumen, sin cuestionar, un rol de proveedores de productos sin procesar y servicios de bajo valor agregado, generando bienestar para unos cuantos. Esta situación enfatiza la necesidad de basar una productividad en mano de obra barata, con la consecuente pobreza económica de la mayoría de su población al no recibir suficiente remuneración por un trabajo o producto sin alto valor de intercambio.
Es importante mencionar que en otras regiones en el mundo la inversión en ciencia y tecnología por parte de los gobiernos y de las empresas (privadas o sociales) asegura la generación de productos y servicios de alto valor agregado con la consecuencia de ofrecer empleos bien remunerados a la población que le son suficientes para alcanzar un relativo beneficio social.
Es importante enfatizar la visión de Gambiagi, Leite López y Moshinsky al proponer una institución que fomenta la colaboración como una medida para generar conocimiento en la región Latinoamericana. Sin embargo, tenemos que decir que en la región existe una colaboración que no es suficiente y que estamos más atentos a lo que sucede en Europa, en los Estados Unidos o en el Canadá que en compartir las contadas instalaciones para generar conocimiento científico en la región. Aunque existen interesantes esfuerzos realizados por Brasil hace unos 20 años al aportar más de 10 veces lo que otros países para mantener el CLAF, o las actuales ofertas de becas, por parte de nuestro CONACyT, para que personas latinoamericanas puedan estudiar un posgrado en México.
La oferta de becas por parte de México es consonante con la forma en que nuestro país considera a la educación superior como un derecho y no como un servicio. Considero importante detenerme en este punto. La concepción de la educación superior, que han mantenido las Universidades públicas mexicanas, como un derecho de las personas y, por lo tanto, como parte del compromiso que forma el contrato social por el que vivimos en comunidad; contrasta con la visión de considerar a la educación superior como un servicio que debe ser brindado por el sector privado. Estas dos visiones, están confrontándose en nuestro países. Si bien, en México, el sistema de educación superior pública ha crecido; pero se ha dirigido fundamentalmente a formar personas con competencias en concordancia con el actual sistema empresarial o industrial basado en mano de obra barata; en lugar de propiciar la formación de talento para la generación de conocimiento desde lo local que conduzca a alternativas para construir empresas o industrias, basadas en ese conocimiento, para que la población pueda intercambiar productos o servicios de alto valor agregado. Por supuesto que esto último, debe realizarse bajo un esquema de sustentabilidad para generar progreso económico y bienestar social.
Hoy en nuestro país con tantas esperanzas y tantos miedos ante el inminente cambio en el gobierno muchos deseamos que el apoyo a las actividades científicas sea considerado prioritario, aunque de entrada, se nos ha dicho que permanecerá igual. Hecho, que desde mi perspectiva, es equivalente a condenar el futuro de varias generaciones a una vida basada en salarios bajos y pobreza económica.
La perspectiva en el estado de Morelos no ha podido ser aquilatada, ya que no se han dado a conocer los detalles de la política científica y mucho menos se han compartido los retos planteados por el gobierno entrante para el sector científico morelense y sus respectivas estrategias. Si se comparten los retos se puede construir conjuntamente políticas que conlleven el uso de conocimiento para la toma de decisiones y la generación del tan anhelado bienestar social.
Claramente, el menosprecio a la ciencia en la región Latinoamericana es un mal compartido por los gobiernos; pero las personas no podemos cruzarnos de brazos y resignarnos al retraso en la construcción del camino que la ciencia abre para todas las personas de nuestro entorno local, nacional o continental. Exijamos a las autoridades, que fueron electas por nuestros votos, un giro en el timón y que brinden un verdadero o contundente apoyo financiero a las actividades de ciencia y tecnología, no posterguemos la inversión en ciencia, recordemos el financiamiento a las ciencias no es un gasto es una inversión para nuestra y futuras generaciones.
Una versión previa de este artículo fue publicada el día 26 de Septiembre en el periódico La Unión de Morelos
Como podemos apreciar hoy la situación de abandono de la ciencia en los países Latinoamericanos por parte de los gobiernos y del sector industrial o empresarial es una situación compartida. Con esta forma de actuar las sociedades latinoamericanas renuncian a su capacidad de generar productos o servicios con alto valor agregado y asumen, sin cuestionar, un rol de proveedores de productos sin procesar y servicios de bajo valor agregado, generando bienestar para unos cuantos. Esta situación enfatiza la necesidad de basar una productividad en mano de obra barata, con la consecuente pobreza económica de la mayoría de su población al no recibir suficiente remuneración por un trabajo o producto sin alto valor de intercambio.
Es importante mencionar que en otras regiones en el mundo la inversión en ciencia y tecnología por parte de los gobiernos y de las empresas (privadas o sociales) asegura la generación de productos y servicios de alto valor agregado con la consecuencia de ofrecer empleos bien remunerados a la población que le son suficientes para alcanzar un relativo beneficio social.
Es importante enfatizar la visión de Gambiagi, Leite López y Moshinsky al proponer una institución que fomenta la colaboración como una medida para generar conocimiento en la región Latinoamericana. Sin embargo, tenemos que decir que en la región existe una colaboración que no es suficiente y que estamos más atentos a lo que sucede en Europa, en los Estados Unidos o en el Canadá que en compartir las contadas instalaciones para generar conocimiento científico en la región. Aunque existen interesantes esfuerzos realizados por Brasil hace unos 20 años al aportar más de 10 veces lo que otros países para mantener el CLAF, o las actuales ofertas de becas, por parte de nuestro CONACyT, para que personas latinoamericanas puedan estudiar un posgrado en México.
La oferta de becas por parte de México es consonante con la forma en que nuestro país considera a la educación superior como un derecho y no como un servicio. Considero importante detenerme en este punto. La concepción de la educación superior, que han mantenido las Universidades públicas mexicanas, como un derecho de las personas y, por lo tanto, como parte del compromiso que forma el contrato social por el que vivimos en comunidad; contrasta con la visión de considerar a la educación superior como un servicio que debe ser brindado por el sector privado. Estas dos visiones, están confrontándose en nuestro países. Si bien, en México, el sistema de educación superior pública ha crecido; pero se ha dirigido fundamentalmente a formar personas con competencias en concordancia con el actual sistema empresarial o industrial basado en mano de obra barata; en lugar de propiciar la formación de talento para la generación de conocimiento desde lo local que conduzca a alternativas para construir empresas o industrias, basadas en ese conocimiento, para que la población pueda intercambiar productos o servicios de alto valor agregado. Por supuesto que esto último, debe realizarse bajo un esquema de sustentabilidad para generar progreso económico y bienestar social.
Hoy en nuestro país con tantas esperanzas y tantos miedos ante el inminente cambio en el gobierno muchos deseamos que el apoyo a las actividades científicas sea considerado prioritario, aunque de entrada, se nos ha dicho que permanecerá igual. Hecho, que desde mi perspectiva, es equivalente a condenar el futuro de varias generaciones a una vida basada en salarios bajos y pobreza económica.
La perspectiva en el estado de Morelos no ha podido ser aquilatada, ya que no se han dado a conocer los detalles de la política científica y mucho menos se han compartido los retos planteados por el gobierno entrante para el sector científico morelense y sus respectivas estrategias. Si se comparten los retos se puede construir conjuntamente políticas que conlleven el uso de conocimiento para la toma de decisiones y la generación del tan anhelado bienestar social.
Claramente, el menosprecio a la ciencia en la región Latinoamericana es un mal compartido por los gobiernos; pero las personas no podemos cruzarnos de brazos y resignarnos al retraso en la construcción del camino que la ciencia abre para todas las personas de nuestro entorno local, nacional o continental. Exijamos a las autoridades, que fueron electas por nuestros votos, un giro en el timón y que brinden un verdadero o contundente apoyo financiero a las actividades de ciencia y tecnología, no posterguemos la inversión en ciencia, recordemos el financiamiento a las ciencias no es un gasto es una inversión para nuestra y futuras generaciones.
Una versión previa de este artículo fue publicada el día 26 de Septiembre en el periódico La Unión de Morelos
miércoles, 22 de agosto de 2018
Innovación en el sistema energético
El pasado mes de mayo la Agencia Internacional de Energía (IRENA) dio a conocer su reporte sobre innovación para transformar el sistema energético global. Debo comentar que IRENA es el organismo internacional que promueve con mayor ahínco el uso de las fuentes renovables de energía y, desde mi punto de vista, tiene excelentes reportes que son materia para tomar decisiones de política pública o de selección de nichos de oportunidad para inversionistas y organizaciones civiles en busca de soluciones sustentables.
Entre los hallazgos de este estudio de IRENA podemos encontrar que la evidencia indiscutible del inicio de un cambio en el sistema energético global conducido por las necesidades de conseguir que la energía sea accesible, segura y contienda con el cambio climático. Este cambio es posible debido a que actualmente las fuentes renovables son competitivas en el costo y a que están emergiendo tecnologías innovadoras tanto en política como en el mercado.
Señala, el reporte, que las innovación tecnológica ha sido y será un aspecto importante para facilitar el proceso de cambio; sin embargo estas innovaciones requieren ser conducidas con mayor esfuerzo hacia los retos que representa la integración de la generación con renovables al sistema eléctrico; además, de integrar adecuadamente este tipo de generación con los usos finales en el transporte, industria y edificaciones.
Desde mi punto de vista, uno de los aspectos más importantes para nuestras comunidades y en general para nuestro país, es el hecho de que los aspectos a innovar requieren ir más allá de las cuestiones tecnológicas o de demostración. Hoy requerimos que la innovación basada en conocimiento transforme las formas tradicionales de hacer negocios, políticas públicas, procesos de adopción y, por supuesto, de los mercados mismos de la energía.
El reporte enfatiza que los gobiernos deben fomentar la innovación en todas las etapas para conseguir que las renovables lleguen a los usuarios finales. Los programa de fomento deben ser cuidadosamente priorizados y no deben dejarse exclusivamente a las leyes del mercado. En particular, que la innovación debe contener sus tres diferentes formas la de empujar (push), la de madurar (nuture) y la de facilitar (facilite),
Claramente el reporte señala que la inversión del sector público en energías renovables necesita ser fomentada sostenida e incrementada. La inversión del sector privado requiere de un pensamiento nuevo y de acción coordinada con el sector público y social.
Los aspectos cruciales para la integración de las fuentes renovables requieren de innovación en la operación de los sistemas energéticos y la electrificación del sector de usuarios finales. Los sectores industriales y de transporte requieren especial atención. Ya que el primero, en el ámbito internacional es el causante del 17% de las emisiones de CO2; mientras que el segundo es responsable del 11% de las emisiones actuales. En particular, respecto al sector de transporte señala que se requiere poner atención en el transporte de carga y en el aéreo.
De este reporte de carácter mundial, dedicado especialmente a los hacedores de políticas, podemos retomar acciones en nuestras localidades. En el ámbito nacional, debemos cuidar los recursos fósiles y evitar venderlos o quemarlos. Los hidrocarburos son y deberán ser utilizados en la fabricación de materiales de uso diferente a los naturales en lugar de ser quemados para obtener energía. Las tecnologías que hoy existen posibilitan que la energía que usemos provenga de fuentes renovables, reservando los hidrocarburos para otros fines diferentes a los energéticos. En el ámbito estatal, en Morelos tenemos el recurso solar disponible en más del 90% de territorio. Con un promedio superior a los 5 kWh diarios de energía solar, las posibilidades de generación distribuida en Morelos son verdaderamente alentadoras. Es decir, los gobiernos estatales y municipales deben fomentar el uso de la energía solar en cada edificación, sea residencial, industrial o de servicios. Hoy es posible generar la energía eléctrica en cada edificación o usar los captadores solares para calentar agua o fluidos en usos térmicos a precios competitivos y evitando la emisión de gases de efecto invernadero.
En estos días de definiciones específicas de las políticas públicas por las autoridades electas en todos los niveles, los tomadores de decisiones deberían asesorarse para, con base en conocimiento, establecer estas políticas y sus respectivos indicadores. Desde mi perspectiva, la definición de los indicadores posibilitará una verdadera evaluación, en el futuro cercano del desempeño de estos gobernantes por parte de la ciudadanía y son parte fundamental del establecimiento de las políticas. Reiteramos, nuestro compromiso por trabajar en la dirección de construir un futuro sustentable donde propiciemos un balance entre los aspectos sociales, económicos, ambientales y organizaciones que conlleven al bienestar social.
[1] IRENA (2018), Innovation priorities to transform the energy system, International Renewable Energy Agency, Abu Dhabi. ISBN 978-92-9260-065-5
Este artículo fue publicado el día 22 de Agosto en el periódico la Unión de Morelos
miércoles, 15 de agosto de 2018
Turismo social una propuesta desde la ciencia
En estos días llegó a mis manos un ejemplar de la revista Ciencia y Desarrollo editada desde hace 44 años por el Consejo de Nacional de Ciencia y Tecnología CONACyT. Con ella recordé precisamente los primeros números y la primera suscripción que pagué con el salario que obtuve por haber impartido clases de regularización a compañeros de primer grado cuando estudiaba la secundaria. Recuerdo muy claramente los cuentos de Arthur Clarke y de Isaac Asimov entre otros artículos describiendo las galaxias y estrellas. El dinero que pagué por la suscripción anual (que continué por varios años) fue una de las mejores inversiones de mi vida. La lectura de los artículos de esos números fueron elementos que motivaron mi decisión de estudiar física.
En esta ocasión me sorprendió gratamente la lectura de artículos con un verdadero énfasis en la llamada ciencia útil. En el número de abril y mayo del 2018 que cayó en mis manos pude leer seis artículos sobre el tema de Turismo Social. Estos artículos están enfocados a la península de Yucatán y su lectura me permitió reflexionar sobre los caminos que debemos propiciar para conseguir el bienestar social.
En el primer artículo “Las comunidades: Agentes turísticos clave para salvaguardar el patrimonio cultural” se comenta que: “el sector turístico ha experimentado profundos cambios motivados por la rápida modificación de su entorno social y económico. Las nuevas demandas de los viajeros y turistas, así como el diseño de estrategias para potenciar un turismo sostenible y responsable, han dado lugar a la elaboración de estudios y modelos de gestión turística, como el turismo sostenible o el turismo comunitario.” Con estos hallazgos se detecta que las comunidades están dispuestas a abrir su patrimonio cultural para un uso turístico a cambio de obtener beneficios económicos bajo acuerdos institucionales que también respeten sus formas de vida. La conciliación de los intereses de las comunidades y de los turistas es una tarea de las instituciones actuales y futuras para garantizar la sostenibilidad de la actividad turística y la sustentabilidad de las poblaciones y el entorno natural y cultural.
Otro de los estudios plantea que es necesario “Conocer para cuidar: Una forma de valorar el patrimonio en localidades de Mérida, Yucatán”. En este artículo se plantea una metodología para conocer encaminada a detectar los recursos patrimoniales y garantizar las mejores actuaciones para generar productos turísticos de una forma sustentable. Esta metodología en forma simplificada se puede resumir en 5 pasos: 1. Realizar el inventario de los recursos turísticos con la participación de las personas de la localidad; 2. Determinar el perfil del visitante que actualmente o en el futuro se desea; 3. Evaluar el potencial turístico con miras a obtener retribuciones económicas evitando los desequilibrios entre las dimensiones naturales, económicas, sociales y organizacionales; 4. planificación territorial turística participativa para diseñar el producto turístico que contemple los puntos anteriores; y 5. Finalmente, se diseña el producto turístico con alto valor agregado y miras en el largo plazo.
En esta ocasión quiero comentar un tercer artículo “Turismo alternativo en la Península de Yucatán” que enfatiza la necesidad de evaluar la aptitud natural del territorio como un primer paso para generar información sobre las características naturales del territorio y la interacción con la visita de los turistas. Esto permitirá planear las formas óptimas de su uso para el turismo alternativo de manera sustentable. Para ello es muy importante integrar las dimensiones de la sustentabilidad: Naturaleza, Economía, Social y Organizacional con el objetivo de generar las capacidades técnicas y normativas locales necesarias para traducir la riqueza natural en un bienestar social para las comunidades a lo largo de generaciones. El artículo termina comentando que es importante “Reconocer la aptitud natural de la Península de Yucatán para ecoturismo, el turismo de aventura y el turismo rural es, por lo tanto, fundamental para iniciar un proceso estratégico de planificación territorial orientado a generar productos turísticos innovadores y competitivos que contribuyan a impulsar el desarrollo sustentable de las comunidades rurales.”
El sabor de boca que me dejó la lectura de este número de Ciencia y Desarrollo fue muy agradable. Evidentemente esta forma de proponer desarrollo turístico en la península contrasta con la estrategia predominante para la Rivera Maya de los últimos años. Donde se privilegian los aspectos económicos y se menosprecian los sociales y ambientales. Este último causando ya deterioros ambientales y desigualdades sociales.
Desde mi perspectiva la revista muestra una claro ejemplo de investigación desarrollada en el país hacia la construcción de acciones sociales derivadas del conocimiento científico amalgamado con el conocimiento tradicional para propiciar el bienestar social. Acciones como las desarrolladas por el grupo de científicos trabajando en la península de Yucatán con las personas de las comunidades deben ser un ejemplo que imitemos en el resto del país. En particular, en Morelos con cierta vocación turística puede iniciar con estudios de este tipo, donde además incluya aspectos sobre el abasto de la energía por fuentes renovables, dadas sus fortalezas en este sector. A la vez los estudios narrados en la revista son un ejemplo de que la ciencia (natural, exacta o social) es aplicable y útil para resolver la compleja problemática que hoy enfrentamos.
Una versión previa de este artículo fue publicada el día 15 de Agosto en el periódico la Unión de Morelos.
En esta ocasión me sorprendió gratamente la lectura de artículos con un verdadero énfasis en la llamada ciencia útil. En el número de abril y mayo del 2018 que cayó en mis manos pude leer seis artículos sobre el tema de Turismo Social. Estos artículos están enfocados a la península de Yucatán y su lectura me permitió reflexionar sobre los caminos que debemos propiciar para conseguir el bienestar social.
En el primer artículo “Las comunidades: Agentes turísticos clave para salvaguardar el patrimonio cultural” se comenta que: “el sector turístico ha experimentado profundos cambios motivados por la rápida modificación de su entorno social y económico. Las nuevas demandas de los viajeros y turistas, así como el diseño de estrategias para potenciar un turismo sostenible y responsable, han dado lugar a la elaboración de estudios y modelos de gestión turística, como el turismo sostenible o el turismo comunitario.” Con estos hallazgos se detecta que las comunidades están dispuestas a abrir su patrimonio cultural para un uso turístico a cambio de obtener beneficios económicos bajo acuerdos institucionales que también respeten sus formas de vida. La conciliación de los intereses de las comunidades y de los turistas es una tarea de las instituciones actuales y futuras para garantizar la sostenibilidad de la actividad turística y la sustentabilidad de las poblaciones y el entorno natural y cultural.
Otro de los estudios plantea que es necesario “Conocer para cuidar: Una forma de valorar el patrimonio en localidades de Mérida, Yucatán”. En este artículo se plantea una metodología para conocer encaminada a detectar los recursos patrimoniales y garantizar las mejores actuaciones para generar productos turísticos de una forma sustentable. Esta metodología en forma simplificada se puede resumir en 5 pasos: 1. Realizar el inventario de los recursos turísticos con la participación de las personas de la localidad; 2. Determinar el perfil del visitante que actualmente o en el futuro se desea; 3. Evaluar el potencial turístico con miras a obtener retribuciones económicas evitando los desequilibrios entre las dimensiones naturales, económicas, sociales y organizacionales; 4. planificación territorial turística participativa para diseñar el producto turístico que contemple los puntos anteriores; y 5. Finalmente, se diseña el producto turístico con alto valor agregado y miras en el largo plazo.
En esta ocasión quiero comentar un tercer artículo “Turismo alternativo en la Península de Yucatán” que enfatiza la necesidad de evaluar la aptitud natural del territorio como un primer paso para generar información sobre las características naturales del territorio y la interacción con la visita de los turistas. Esto permitirá planear las formas óptimas de su uso para el turismo alternativo de manera sustentable. Para ello es muy importante integrar las dimensiones de la sustentabilidad: Naturaleza, Economía, Social y Organizacional con el objetivo de generar las capacidades técnicas y normativas locales necesarias para traducir la riqueza natural en un bienestar social para las comunidades a lo largo de generaciones. El artículo termina comentando que es importante “Reconocer la aptitud natural de la Península de Yucatán para ecoturismo, el turismo de aventura y el turismo rural es, por lo tanto, fundamental para iniciar un proceso estratégico de planificación territorial orientado a generar productos turísticos innovadores y competitivos que contribuyan a impulsar el desarrollo sustentable de las comunidades rurales.”
El sabor de boca que me dejó la lectura de este número de Ciencia y Desarrollo fue muy agradable. Evidentemente esta forma de proponer desarrollo turístico en la península contrasta con la estrategia predominante para la Rivera Maya de los últimos años. Donde se privilegian los aspectos económicos y se menosprecian los sociales y ambientales. Este último causando ya deterioros ambientales y desigualdades sociales.
Desde mi perspectiva la revista muestra una claro ejemplo de investigación desarrollada en el país hacia la construcción de acciones sociales derivadas del conocimiento científico amalgamado con el conocimiento tradicional para propiciar el bienestar social. Acciones como las desarrolladas por el grupo de científicos trabajando en la península de Yucatán con las personas de las comunidades deben ser un ejemplo que imitemos en el resto del país. En particular, en Morelos con cierta vocación turística puede iniciar con estudios de este tipo, donde además incluya aspectos sobre el abasto de la energía por fuentes renovables, dadas sus fortalezas en este sector. A la vez los estudios narrados en la revista son un ejemplo de que la ciencia (natural, exacta o social) es aplicable y útil para resolver la compleja problemática que hoy enfrentamos.
Una versión previa de este artículo fue publicada el día 15 de Agosto en el periódico la Unión de Morelos.
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viernes, 3 de agosto de 2018
Mensaje graduacion 2018
Me agrada ver sus caras satisfechas por haber concluido sus estudios de ingeniería en energías renovables, la maestría en ingeniería o el doctorado. Reconozco en sus caras las diferentes facetas de la esperanza por un bienestar futuro; pero al mismo tiempo veo incertidumbre que puede parecer miedo. Esta misma situación la percibo hoy en nuestro México. Después de las elecciones del pasado 1 de julio se han despertado esperanzas e incertidumbres. Lo mismo podemos decir de hoy para ustedes, las bondades de haber concluido con éxito la meta planteada abre esperanzas; pero los cambios siempre insinúan incertezas. Sin embargo, quiero comentar que realmente veo más situaciones prometedoras para ustedes en forma individual y para nuestra sociedad en forma colectiva. Considero su estancia en el IER ha sido fructífera en ámbitos académicos, pero también en aspectos sociales y de convivencia. Los veo más preparados para afrontar situaciones complejas difíciles. Ustedes al igual que todos los que vivimos aquí los sismos del pasado mes de septiembre, hemos sido marcados por la solidaridad ante la adversidad. Las acciones solidarias que pudimos mostrar, seguramente, guiarán nuestras actividades futuras. Con las experiencias que vivimos nos percatamos de un México con dificultades añejas, con una población que no merece vivir en las condiciones de pobreza actuales. También con estas experiencias nos dimos cuenta de que podemos hacer cambios; pero que tienen que contemplar diferentes actores y que no solamente con la tecnología se puede resolver la compleja problemática de nuestro país. Esta inmersión abrupta en una realidad que no percibimos cotidianamente, nos ha permitido reconocer la importancia de considerar los aspectos económicos, sociales, ambientales y organizacionales para proponer soluciones colaborativas. Quizás uno de los aspectos más importantes de estas vivencias fue el mostrarnos las limitaciones que enfrentamos y que nos prepara para poder conjuntar conocimiento científico con el tradicional para vencerlas en el futuro.
Este día celebramos que durante este año cumplieron una meta que se trazaron hace más de dos o cuatro años. Algunos de ustedes llegaron aquí ya como profesionales, buscando especializarse y abrir caminos en ámbitos nuevos construyendo conocimiento para resolver problemas nuevos o ya viejos. Otros llegaron aquí, casi adolescentes, con expectativa inmensas para construir alternativas a la problemática ambiental y social. Espero su estancia aquí en el IER les haya brindado la oportunidad de construir veredas en la dirección que se plantearon y que hoy tengan posibilidades de escoger diferentes caminos con la amplitud que da el conocimiento. Estoy seguro hoy pueden tomar decisiones basadas en el conocimiento construido, asimilado y compartido.
Estoy seguro que en estos instantes pueden recordar momentos agradables y algunos otros tristes, parte de estas vivencias conformarán sus experiencias de vida. Estas vivencias les permitirán transformar los entornos donde se desenvuelvan.
Felicidades a los nuevos doctores recientes maestros y próximos ingenieros en energías renovables. Por supuesto extiendo estas felicitaciones a sus familias que también participaron activamente para que ustedes los estudiantes terminen está etapa.
Solo me resta reiterar que la UNAM es una institución que los albergó por algún tiempo y les abrió opciones, que lamentablemente, no son para la población en su totalidad, que mantiene sus puertas abiertas, especialmente, para ustedes. Recuerden, aquí en el IER siempre tendrán cabida para compartir, discutir y construir realidades que propicien el bienestar social. La comunidad del IER siempre mantendrá sus puertas abiertas para ustedes.
Mensaje leído en la ceremonia de graduación 2018 de los estudiantes de licenciatura, maestría y doctorado del IER-UNAM
Este día celebramos que durante este año cumplieron una meta que se trazaron hace más de dos o cuatro años. Algunos de ustedes llegaron aquí ya como profesionales, buscando especializarse y abrir caminos en ámbitos nuevos construyendo conocimiento para resolver problemas nuevos o ya viejos. Otros llegaron aquí, casi adolescentes, con expectativa inmensas para construir alternativas a la problemática ambiental y social. Espero su estancia aquí en el IER les haya brindado la oportunidad de construir veredas en la dirección que se plantearon y que hoy tengan posibilidades de escoger diferentes caminos con la amplitud que da el conocimiento. Estoy seguro hoy pueden tomar decisiones basadas en el conocimiento construido, asimilado y compartido.
Estoy seguro que en estos instantes pueden recordar momentos agradables y algunos otros tristes, parte de estas vivencias conformarán sus experiencias de vida. Estas vivencias les permitirán transformar los entornos donde se desenvuelvan.
Felicidades a los nuevos doctores recientes maestros y próximos ingenieros en energías renovables. Por supuesto extiendo estas felicitaciones a sus familias que también participaron activamente para que ustedes los estudiantes terminen está etapa.
Solo me resta reiterar que la UNAM es una institución que los albergó por algún tiempo y les abrió opciones, que lamentablemente, no son para la población en su totalidad, que mantiene sus puertas abiertas, especialmente, para ustedes. Recuerden, aquí en el IER siempre tendrán cabida para compartir, discutir y construir realidades que propicien el bienestar social. La comunidad del IER siempre mantendrá sus puertas abiertas para ustedes.
Mensaje leído en la ceremonia de graduación 2018 de los estudiantes de licenciatura, maestría y doctorado del IER-UNAM
miércoles, 1 de agosto de 2018
Sin popote por favor
Hace algunas semanas que se ha lanzado una propaganda para evitar el uso de los popotes plásticos como una alternativa para disminuir la contaminación plástica que estamos ocasionando. Por supuesto, que me parece un esfuerzo que debe apoyarse; pero lo considero insuficiente. Claramente, al no usar los popotes disminuimos la contaminación; pero el resultado es mínimo.
Una alternativa mayúscula sería reciclar todos los artefactos de plásticos que utilizamos; pero esta alternativa no es realmente viable. El problema radica en que la mayoría de los plásticos son muy baratos y con ellos podemos transportar fácilmente objetos, líquidos o productos. Los costos asociados a estas bolsas o estos envases son mínimos y no compiten con los reusables. La opción de reciclaje es importante; pero no es fácil reciclar los plaśticos. Una de las dificultades reside en que hay diversos tipos de plásticos y aunque la mayoría de los productos están clasificados no siempre el reciclado puede ser completo.
En particular, los símbolos triangulares con números que encontramos en la mayoría de los plásticos indican el tipo de plástico y con ello la temperatura y proceso de reciclamiento. En general se identifican siete tipos de ellos y con ello sabemos que una planta recicladora de plásticos completa debe implementar los siete procesos. Claramente, esta situación incrementa la inversión necesaria para establecer una industria recicladora de plásticos. Además, debemos considerar que los costos de transporte de estos plásticos ya usados se incluye generalmente en la parte del reciclado, incrementando con ello su costo. Si verdaderamente el primer usuario le transmite el costo del reciclado a quien desea reciclarlo y no paga por hacer uso de ese plástico que contaminará el entorno de todos nosotros. De esta manera, los costos del primer uso de plásticos desechables no se asocian con estos primeros usuarios sino con los que desean remediar el problema.
Esta última situación dificulta el reciclado, sería diferente si todo usuario de plásticos pagara por el proceso de reciclamiento, esto debe ser incluido en el primer uso.
Sin embargo, debemos ser claros y no pensar solamente en el proceso de remediación de la contaminación. Desde mi perspectiva, lo más importante es evitar esa contaminación. Así, que evitar el uso de plásticos desachables es una de las acciones realmente efectivas para evitar la contaminación plástica que estamos sufriendo.
El verdadero problema es que los productos desechables de plástico -como las bolsas de supermercado, que usamos durante un promedio de 12 minutos, pero puede persistir en el medio ambiente durante medio milenio- son un abuso de las posibilidades tecnológicas que hemos desarrollado. Para mi es claro que durante la mitad del siglo pasado, cuando se desarrolló la tecnología para producir plásticos, no se vislumbraban las posibilidades de ocasionar daños a los ecosistemas con ellos. Hoy estamos en un punto donde se debe considerar que la producción masiva de plástico desechables debería haberse evitado en lugar de promoverse.
Con esta problemática encontré en el bolg de la revista electrónica Scientific American un artículo escrito por Matt Wilkinson donde reflexiona y propone tres acciones para asumir la responsabilidad del uso de los plásticos.
Primero: asumir que las personas somos los responsables del desastre ecológico global causado por los plásticos. Nuestro gran problema con el plástico es el resultado de un marco legal que no contempla asociar los costos de los productos a quienes realmente los usan. Además de que reciclar también es muy difícil en la mayoría de los Estados Unidos y carece de los incentivos adecuados para que funcione bien.
Segundo: Promover discusiones sobre el tema con los miembros de su familia y amigos para tomar conciencia de nuestras decisiones al usar o no los plásticos desechables, como los popotes. Solicitar a nuestros legisladores locales y federales para que respalden las leyes que implanten costos reales a bolsas de plástico y, con ello, se genere una mayor responsabilidad sobre su uso y se promueva la reutilización y el reciclaje.
Tercero: Pensar en grande y en lugar de proponer acciones para reducir en una pequeña fracción el problema de los plásticos desechables, promover cambios en el estilo de vida para asegurarse de que casi todo se reutilice, recicle o composte.
Una mejor alternativa sería promover el modelos de economía circular, donde los desechos se minimizan al planificar cómo los productos pueden reutilizarse o reciclarse desde su mismo diseño y fabricación.
Aunque no es una solución definitiva empecemos ya; y digamos: “sin popote por favor”, “sin bolsa por favor”, “traigo mi recipiente”, etc. Esto será un comienzo para evitar seguir contaminando nuestro entorno para las próximas centurias.
Este artículo fue publicado el día 1 de Agosto en el periódico la Unión de Morelos.
Una alternativa mayúscula sería reciclar todos los artefactos de plásticos que utilizamos; pero esta alternativa no es realmente viable. El problema radica en que la mayoría de los plásticos son muy baratos y con ellos podemos transportar fácilmente objetos, líquidos o productos. Los costos asociados a estas bolsas o estos envases son mínimos y no compiten con los reusables. La opción de reciclaje es importante; pero no es fácil reciclar los plaśticos. Una de las dificultades reside en que hay diversos tipos de plásticos y aunque la mayoría de los productos están clasificados no siempre el reciclado puede ser completo.
En particular, los símbolos triangulares con números que encontramos en la mayoría de los plásticos indican el tipo de plástico y con ello la temperatura y proceso de reciclamiento. En general se identifican siete tipos de ellos y con ello sabemos que una planta recicladora de plásticos completa debe implementar los siete procesos. Claramente, esta situación incrementa la inversión necesaria para establecer una industria recicladora de plásticos. Además, debemos considerar que los costos de transporte de estos plásticos ya usados se incluye generalmente en la parte del reciclado, incrementando con ello su costo. Si verdaderamente el primer usuario le transmite el costo del reciclado a quien desea reciclarlo y no paga por hacer uso de ese plástico que contaminará el entorno de todos nosotros. De esta manera, los costos del primer uso de plásticos desechables no se asocian con estos primeros usuarios sino con los que desean remediar el problema.
Esta última situación dificulta el reciclado, sería diferente si todo usuario de plásticos pagara por el proceso de reciclamiento, esto debe ser incluido en el primer uso.
Sin embargo, debemos ser claros y no pensar solamente en el proceso de remediación de la contaminación. Desde mi perspectiva, lo más importante es evitar esa contaminación. Así, que evitar el uso de plásticos desachables es una de las acciones realmente efectivas para evitar la contaminación plástica que estamos sufriendo.
El verdadero problema es que los productos desechables de plástico -como las bolsas de supermercado, que usamos durante un promedio de 12 minutos, pero puede persistir en el medio ambiente durante medio milenio- son un abuso de las posibilidades tecnológicas que hemos desarrollado. Para mi es claro que durante la mitad del siglo pasado, cuando se desarrolló la tecnología para producir plásticos, no se vislumbraban las posibilidades de ocasionar daños a los ecosistemas con ellos. Hoy estamos en un punto donde se debe considerar que la producción masiva de plástico desechables debería haberse evitado en lugar de promoverse.
Con esta problemática encontré en el bolg de la revista electrónica Scientific American un artículo escrito por Matt Wilkinson donde reflexiona y propone tres acciones para asumir la responsabilidad del uso de los plásticos.
Primero: asumir que las personas somos los responsables del desastre ecológico global causado por los plásticos. Nuestro gran problema con el plástico es el resultado de un marco legal que no contempla asociar los costos de los productos a quienes realmente los usan. Además de que reciclar también es muy difícil en la mayoría de los Estados Unidos y carece de los incentivos adecuados para que funcione bien.
Segundo: Promover discusiones sobre el tema con los miembros de su familia y amigos para tomar conciencia de nuestras decisiones al usar o no los plásticos desechables, como los popotes. Solicitar a nuestros legisladores locales y federales para que respalden las leyes que implanten costos reales a bolsas de plástico y, con ello, se genere una mayor responsabilidad sobre su uso y se promueva la reutilización y el reciclaje.
Tercero: Pensar en grande y en lugar de proponer acciones para reducir en una pequeña fracción el problema de los plásticos desechables, promover cambios en el estilo de vida para asegurarse de que casi todo se reutilice, recicle o composte.
Una mejor alternativa sería promover el modelos de economía circular, donde los desechos se minimizan al planificar cómo los productos pueden reutilizarse o reciclarse desde su mismo diseño y fabricación.
Aunque no es una solución definitiva empecemos ya; y digamos: “sin popote por favor”, “sin bolsa por favor”, “traigo mi recipiente”, etc. Esto será un comienzo para evitar seguir contaminando nuestro entorno para las próximas centurias.
Este artículo fue publicado el día 1 de Agosto en el periódico la Unión de Morelos.
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