miércoles, 27 de marzo de 2013

Costos escondidos en la generación de electricidad.

Capturar carbón para disminuir el cambio climático fue una de las pláticas de la semana pasada en el Segundo Simposio sobre Energías Renovables y Sustentabilidad celebrado en el Instituto de Energías Renovables de la UNAM, en Temixco, Morelos. En este evento se impartieron más de una decena de conferencias y una mesa redonda. Además se presentaron casi 100 trabajos en la sesión mural. La conferencia sobre la captura y confinamiento de CO2 fue impartida por el Dr. David Jones, de la Gran Bretaña.
Antes de continuar considero importante aclarar por qué me pareció interesantes y las ideas y los fenómenos que se expusieron en la conferencia.
Para todos es conocido que vivimos una época donde las actividades de los humanos han producido un cambio climático, es decir, enfrentamos un cambio climático antropogénico. Este fenómeno conducirá a diferentes cambios en las diferentes regiones de nuestro planeta. En la actualidad, existe acuerdo en que este cambio climático global está siendo causado, fundamentalmente, por la emisión de gases de efecto invernadero consecuencia de las actividades humanas. En particular, el uso de los hidrocarburos (petróleo, gas y carbón) es el responsable del aumento del CO2 en la atmósfera y de la acidificación de los océanos. El hecho es simple: cuando quemamos la gasolina, petróleo, gas o carbón se libera CO2 que se acumula en la atmósfera. De ser esta es la causa de todo el cambio climático, entonces una posible solución sería capturar este gas y confinarlo en los mismos yacimientos de donde se extrajeron dichos hidrocarburos, de tal forma que el CO2 en la atmósfera no aumentara. Considero que esta solución tiene lógica y pudiera parecer idónea, a esta acción se le conoce como captura y almacenamiento del carbono.
Precisamente, de este tema habló el Dr. Jones y comentaba muchos aspectos relevantes. Primeramente para poder proceder con esta idea hay que capturar el CO2 que es un gas y que se emite en muchísimos lugares, por ejemplo en el escape de cada automóvil, en la estufa de la casa, en los escapes de los aviones, chimeneas de barcos y locomotoras, en las calderas de muchísimas empresas, en los hornos de fundición, en los hornos de las cementeras, en las termoeléctricas, etc. Se imaginarán que hacer esto no es una tarea fácil. Otra opción sería capturar solamente el CO2 emitido en centrales termoeléctricas (gas, carbón, combustóleo, etc.) o grandes empresas para reinyectarlo en el yacimiento, de esta manera se eliminaría gran parte del problema. Claramente estas acciones de remediación incrementarían el costo de la generación de electricidad producida usando hidrocarburos; pero sería ambientalmente conveniente, así no se incrementaría el CO2 y no habría cambio climático. Esto podría ser implementado de ahora en adelante en todas las centrales termoeléctricas, pero no puede aplicarse a todo el CO2 que ya se liberó en el siglo pasado. A todo el CO2 liberado con anterioridad al producir la energía que usamos requiere ser capturado y almacenado. El almacenamiento es un problema ya que se deben seleccionar lugares con características especiales, pues no se desea provocar situaciones perjudiciales para las poblaciones y el ambiente cercano a estos yacimientos, como: temblores, contaminación de los mantos acuíferos, fugas indeseadas de carbono capturado. Por supuesto, que el costo de esta captura debería haber sido pagado en el momento de usufructuar la energía generada por la quema de los hidrocarburos. ¿Cómo le hacemos? Ahora tenemos que pagar la remediación de la atmósfera por el desconocimiento que la generación anterior tuvo al no contemplar las consecuencias de asumir una Tierra infinita que podría incorporar una cantidad infinita de CO2. Ahora sabemos que la Tierra es finita, así como sus recursos naturales y su capacidad de procesar las sustancias que fabricamos o desechamos. Por ello y debemos evitar que se continúen emitiendo gases de efecto invernadero.
En la actualidad se hace erróneamente el cálculo del costo de la energía generada por hidrocarburos, ya que en este costo no se incorpora los gastos de la remediación ambiental, es decir la nueva generación debe exigir que se incluya este concepto en el costo de la generación de electricidad o lo estará pagando sin haberlo disfrutado.
Por estas sencillas razones considero que además de capturar el carbono debemos promover el uso de las fuentes renovables de energía (solar, eólica, oceánica) que no contienen dentro de sus costos la captura de gases de efecto invernadero porque no los producen.
Este artículo fue publicado el día 27 de marzo

miércoles, 13 de marzo de 2013

Hacia una educación que promueva la ciencia ciudadana.



En la actualidad se dice que transitamos de la sociedad de la información a la sociedad del conocimiento. La propuesta actual del desarrollo sustentable está basada en el desarrollo de innovaciones tecnológicas. Junto con ello, recientemente se ha iniciado un movimiento social que busca la generación de conocimiento científico con la participación ciudadana. Es necesario propiciar la interacción entre destacados científicos de la Academia de Ciencias de Morelos (ACMor) y profesores de educación básica, en la perspectiva de acrecentar el conocimiento científico con participación del profesorado y de sus alumnos. Los académicos de esta Academia, han diseñado y operado en años anteriores un diplomado para profesores con similares propósitos y ahora refrendamos el compromiso de propiciar la mejora de la enseñanza de las ciencias en el nivel básico y medio. Esto será posible mediante el acercamiento directo entre hacedores de las ciencias y profesorado, en diálogo constructivo, en que serán puestos en práctica o producidos, conocimientos, habilidades, actitudes propias de los procesos de descubrimiento científico y del desarrollo de las ciencias, sus metodologías y enfoques.
En México durante la primera década de este milenio la educación pública superior ha recibido un severo menosprecio por parte del gobierno federal y se ha dado impulso a la educación privada. Esta situación se mostró cuando se propuso un sistema de becas crédito para los estudiantes de escuelas privadas descuidando a los estudiantes de las instituciones públicas de educación superior. En si mismo este programa podría apoyar la formación de los jóvenes; pero esto no está haciendo así. Desde mi punto de vista, la educación superior requiere que las instituciones generen conocimiento y no solamente repitan lo que otros descubren o generan. Las instituciones de educación privada en México han renunciado a la generación del conocimiento, no así en otros países donde fomentan la investigación científica y cultural. Estas actitudes no ayudan a la sociedad en general y, en cambio, nos condenan a continuar seleccionando soluciones sin un conocimiento profundo de la problemática que nos aqueja.
Por otra parte, dada la situación en el mundo y las posibilidades de comunicación a través de la Internet se conjunta una gama amplia de herramientas para acciones de generación de conocimiento que no estamos utilizando suficientemente.
Para conseguir aprovechar estas posibilidades se requiere que los profesores de enseñanza elemental conozcan, practiquen y faciliten con sus alumnos las formas científicas de generar conocimiento.
Generalmente entre los profesionales de la enseñanza en nivel elemental se confunde una indagación bibliográfica con una investigación. Esto conlleva que la metodología científica no sea enseñada adecuadamente en las escuelas de educación elemental y la sociedad paga con altos costos esta carencia, por ejemplo al aceptar los productos “milagro”.
Los profesionales de la educación escasamente usan las posibilidades que ofrece la tecnología de telecomunicación y cuando lo hacen suele ser en calidad de consulta. Nuestro actual sistema educativo sube mínimamente información a la Internet.
Por otro lado, la llamada ciencia ciudadana o ciencia participativa es una actividad que genera conocimiento usando la metodología científica, pero en lugar de que los proyectos sean realizados por profesionales de la ciencia, son desarrollados por equipos de ciudadanos. Las bondades de la generación de conocimiento por parte de la sociedad son evidentes: la sociedad genera el conocimiento que más necesita en ese momento, al generarlo lo asimila y lo comparte, lo socializa, lo incorpora a su cultura.
Recientemente Manuel Martínez Fernández discutió estos aspectos de Investigación Educativa y Práctica Docente y enfatiza las relaciones entre los aspectos de innovación y sustentabilidad con la alfabetización científica. De aquí es importante tener acciones que ayuden a fomentar la cultura científica y utilizar acciones o mecanismos que alcancen a nuestros jóvenes.
En particular para este sexenio el programa de becas salario que está impulsando el gobierno de Graco Ramírez puede ser uno de los pilares del desarrollo sustentable a largo plazo. Este programa pretende beneficiar en forma directa a más de cien mil jóvenes que estudian desde tercero de secundaria hasta el último semestre de una licenciatura, los beneficiados indirectos podríamos ser todos los morelenses. En todo el mundo hay un movimiento que considera que la mejor inversión que puede hacer una sociedad es en la educación de su juventud. En mi opinión, habrá muy pocos argumentos que se pueden esgrimir en contra de esta propuesta.
Desde la ACMor estamos haciendo propuestas que promueven la cultura científica en estos jóvenes, estamos dispuestos a participar en conferencias, talleres, cursos y otras actividades para fortalecer el programa de beca salario. Aunque estamos conscientes de las limitaciones que tenemos como individuos o como organización, tenemos la certeza que podemos participar de forma activa en la búsqueda de que nuestra región sea una pionera en la conformación de una ciencia ciudadana, en la generación del conocimiento desde las raíces de la sociedad para construir una cultura científica que soporte las decisiones hacia un desarrollo sustentable.
Una versión previa de este artículo fue publicado el día 13 de Marzo

miércoles, 27 de febrero de 2013

Los juegos del hambre: oro por empleo barato

El año pasado se exhibió en los cines la película “Los juegos del hambre” donde se narra la inhumana vida de comunidades marginadas en un hipotético mundo futuro. La trama ilustra la lacerante desigualdad entre un grupo frívolo y dominante con diversas comunidades olvidadas del desarrollo enfatizando la inequidad social. No voy a narrar la película solamente comento que algunas grandes corporaciones y gobiernos actuales tampoco han entendido que la equidad social es parte del desarrollo futuro de nuestra especie. La metáfora narrada en esa película está sucediendo en nuestro entorno cercano. En estos días se ha discutido en Morelos la posible instalación de una mina en el municipio de Temixco. Primero estoy convencido que hay recursos naturales que pueden ser utilizados y explotados, pero en una forma racional.
Segundo, la propuesta para la región de Tetlama en el municipio de Temixco, una de las regiones más olvidadas del estado de Morelos, es ofrecer empleo, de baja calidad, por solamente 15 años a cambio de explotar yacimientos de oro y plata con una técnica arcaica y altamente contaminante.
Analicemos algunos puntos adicionales: comparemos la explotación de petróleo con la explotación minera en el ámbito de los impuestos. Las ventas de petróleo son gravadas con una alta tasa de impuestos, en cambio, las minas minerales casi no pagan impuestos. Esto implica que de la riqueza extraída del suelo Morelense no habrá beneficios a largo plazo para la población de la región y después de esos 15 años de explotación no se podrá desarrollar alguna actividad productiva en la región. Los jales son lugares donde no se puede construir o implantar actividades productivas en el futuro. Es decir, por empleos de baja calidad se está condenando el futuro de la región para dejarla totalmente desahuciada. En la explotación petrolera los salarios son mayores que en una minera, la seguridad social de los petroleros contrasta fuertemente con la inseguridad de los mineros.
Es cierto que las explotaciones irracionales de recursos naturales se dan en muy diversos lugares del mundo, por ejemplo la extracción del petróleo a partir de las arenas bituminosas en Canadá que condenan grandes superficies de tierra a la infertilidad por varias generaciones para dotar de energía a la generación actual. Lo mismo sucede con minas a cielo abierto de minerales en muchas otras partes del mundo.
Considero muy importante que cambiemos nuestra forma de uso de los recursos naturales no renovables como los metales. En el caso del oro, mineral que en la nanotecnología tiene innumerables aplicaciones que seguramente ayudarán a tener un bienestar social, se utiliza para aplicaciones industriales menos del 5% del mineral extraído, el resto es usado en joyas y en lingotes de oro para respaldo de las diferentes monedas.
Lo que se está haciendo es contaminar una extensión de tierra y condenar su uso futuro para hacer joyas o lingotes de oro. Establecer una explotación minera en las condiciones actuales implica que se devastarán decenas de hectáreas y se contaminaran otras tantas; ya que el proceso involucra sustancias altamente tóxicas como el cianuro, plomo y mercurio que se quedarán en el lugar por muchos años (para mayor detalle consultar la Blog de la Cátedra Carlos Montemayor). Esto es realmente “el juego del hambre”: pagar unos cuantos pesos por un tiempo menor a un cuarto de la vida de una persona y desahuciar a su entorno ambiental y social, aniquilando su posibilidad de desarrollo ulterior. Con este tipo de proyectos estamos mandando a nuestros jóvenes a un futuro sin opciones, a una batalla por la supervivencia dejándolos sin recursos. Estoy de acuerdo, de la misma forma que muchos otros morelenses, en que es necesario generar empleos en la zona de Tetlama/Temixco; pero estos empleos deben apuntar hacia el desarrollo sustentable de la región. Claramente, la instalación de la mina no apunta en esta dirección y tampoco resuelve el problema de empleo de calidad en la región. Tengo que decir que en esta ocasión, el gobierno estatal ya se manifestó en contra del proyecto minero basados en la Manifestación de Impacto Ambiental elaborada por la empresa minera y en la opinión del consejo ciudadano de la Secretaría de Desarrollo Sustentable. Además organizaciones sociales preocupadas por el bienestar social hicieron lo propio y también coinciden en que la instalación de la mina es perjudicial para el desarrollo de la región. Las luchas de las poblaciones en contra de los asentamientos depredadores mineros en el mundo ha sido documentada, recomiendo ver “Vienen por el oro, vienen por todo”, película de Pablo D'Alo Abba y Cristian Harbaruk que fue exhibida aquí en el “Cinema Planeta”, donde una comunidad logró que se respetara su decisión y no se instaló la empresa minera preservando sus opciones para el futuro. En mi opinión es hora de cerrar filas e independientemente de las filiaciones partidistas se debe apuntar para conseguir el desarrollo sustentable de Morelos, generemos conocimiento científico y desarrollemos tecnología para usar nuestros recursos naturales de una forma razonable y armoniosa que promueva el bienestar social. Una versión resumida de este artículo fue publicado el día 27 de Febrero

miércoles, 20 de febrero de 2013

Ideas para un transporte sustentable

Hace algunas semanas me encontré en un congestionamiento cuando viajaba de la Cd. de México a la ciudad de Puebla: en la Avenida Ignacio Zaragoza estuvimos abordo del autobús casi sin movernos por más de 30 minutos. Todo comenzó cuando tuve una reunión de trabajo en un edificio en Av. Insurgentes en México y de ahí me dirigí a la ciudad de Puebla para dar un curso a profesores de educación media, sobre una perspectiva diferente de impartir clases relacionadas con ciencia. En estos cursos enfatizamos los aspectos experimentales de la obtención de conocimiento como una herramienta que todos los ciudadanos debemos conocer y poner en práctica en nuestras actividades cotidianas. Al salir de la reunión, mientras viajaba en el metrobús, pensaba en la antigua ciudad de México con su tránsito lento en esa avenida, después transbordé al metro y aunque era hora pico no sufrí los apachurramientos a los que estaba acostumbrado en mi adolescencia. Ahora dado que el sistema de transporte colectivo ha crecido las personas no sufren tanto en el metro. Claramente, la ciudad de México ha tenido una mejora sustancial en su sistema de transporte público que redunda en la calidad de vida de sus habitantes.
La apuesta de los gobiernos a invertir en infraestructura para el transporte público ha sido un acierto. La implantación de sistema de uso de la bicicleta ha iniciado una actitud creciente para que los defeños retomen sus calles. Es más la construcción de parques o espacios donde los habitantes pueden caminar, sentarse, platicar y tener alguna actividad física es muy importante para restablecer el tejido social.
Regreso a mi relato, durante mi camino saliendo de la TAPO observé parejas platicando el el camellón o grupos de personas usando los aparatos para ejercitarse y teniendo actividad colectiva con agrado, pero inesperadamente el andar del autobús se suspendió y estuvimos en un congestionamiento. Esto inmediatamente me recordó que en Cuernavaca, que en Morelos, son pocos los lugares donde podemos usar un sistema de transporte público de calidad.
En la mayoría de las ciudades de México el sistema de transporte no ha sido planeado, éste se ha desarrollado acorde con el desarrollo urbano anárquico que hemos sufrido. Conozco ciudades muy pobladas donde la movilidad de sus habitantes obedecen criterios de sustentabilidad. En donde el tiempo invertido en el transporte es calculado de acuerdo a la optimización de los flujos. Esta forma es una relación que Adrian Bejan, ingeniero mecánico especialista en termodinámica de la Universidad de Duke, ha encontrado en la naturaleza y en las formas de transportar sustancias o información de manera óptima. En palabras de Bejan los sistemas de transporte se optimizan cuando una persona viaja tramos con diferentes velocidades que son proporcionales a las distancias de esos tramos. Este principio no ha sido empleado en México para diseñar algún sistema de transporte. La idea es simple. Si una persona requiere moverse de un extremo en una zona metropolitana a otro debe haber una forma rápida de alcanzar un sistema troncal (digamos metro o tren o autobús), que le permite viajar rápidamente una distancia larga, para posteriormente cambiar a otra forma de transporte más lenta, pero que lo lleve a su destino final. Es decir, los sistemas de transporte deben ser planeados de tal forma que estén constituidos por diferentes subsistemas que permitan el transporte masivo y rápido en segmentos largos para posteriormente abordar otros medios más lentos y de menor capacidad que conecten con otros aún menores que finalmente conduzcan a todos los rincones de la ciudades. Pensemos en un viaje hipotético ideal: salimos de casa y caminamos 500 metros en 10 minutos (3Km/h) para abordar una Ruta por un tiempo de 10 minutos y recorremos 3 km (18km/h) que nos conduce a un metro por el que viajamos 10 minutos y recorremos 9 km (54km/h) para en el peor de los casos usar nuevamente una Ruta y después caminar a nuestro destino. De esta forma nuestro destino se puede alcanzar en menos de media hora. Este sería el esquema óptimo del transporte público. En cambio lo que hacemos actualmente es, en el mejor de los casos, usar el automóvil casi una hora para hacer trayectos del orden de 17 km, o en el peor, usar el transporte público actual, que tiene rutas fijas radiales, y tomarnos más de una hora en cubrir la misma distancia; claramente estas dos opciones no son sustentables y por supuesto disminuyen la calidad de vida de las personas.
De esta manera, en una ciudad debe haber un sistema troncal alimentado por una diversidad de opciones más sencillas que permitan alcanzar cualquier destino en un tiempo razonable, siguiendo la regla de proporcionalidad. Por esta razón, hemos propuesto, ya desde hace algún tiempo, que en Cuernavaca debe haber al menos dos líneas troncales, una con dirección norte sur y la otra de norte al oriente. En una perspectiva metropolitana estas líneas troncales podrían extenderse desde Huitizlac hasta Xochitepec y de Huitzilac hasta Yautepec. Para mí es claro que requerimos planeación de este sistema y que posiblemente no se pueda concretar en un futuro cercano, sin embargo considero muy importante se inicien las gestiones para hacerlo. Es más, dado que ese transporte será utilizado por personas los próximos 50 años, se podría explorar la solución eléctrica para el sistema troncal y de ser posible con alimentación fotovoltaica. Esto apuntaría a un aspecto más de la sustentabilidad, el uso de las fuentes renovables de energía.


Una versión resumida de este artículo fue publicado el día 20 de Febrero

miércoles, 13 de febrero de 2013

Indicadores de seguridad ambiental


En esta columna hemos escrito muchas veces que el conocimiento científico es importante para decidir. En esta línea de pensamiento, donde promovemos la cultura científica para tomar decisiones fundamentadas, me llamó la atención el artículo “Promocionar la ciencia para … lo que sigue es lo importante”, de Nora Hebe Schiaffino publicado en el foro de la página del Instituto Iberoamericano de Enseñanza de las Ciencias y la Matemática, que invita a reflexionar sobre los cambios que han provocado las actividades del 20% de la población en nuestro entorno. Sí, solamente las actividades de una pequeña proporción de la población están provocando cambios a escala planetaria y, por lo tanto, afectando directamente al resto de las personas y a otro seres vivos con los que compartimos este planeta. En este artículo se menciona el trabajo de un equipo multinacional de científicos sobre los límites de algunos recursos y variables físicas para que la vida de las personas se pueda llevar a cabo en nuestro planeta. En este trabajo publicado en la revista Nature, el equipo liderado por Johan Rockström, encuentra que hay nueve procesos indicadores que amenazan la vida como la conocemos en el planeta. Estos nueve indicadores son: el cambio climático, la tasa de pérdida de biodiversidad, alteraciones del ciclo del nitrógeno y cambios en el ciclo del fósforo, la pérdida de ozono atmosférico, la acidificación de los océanos, el uso global de agua dulce, los cambios en el uso de la tierra, la carga atmosférica de aerosoles y la contaminación química. Los primeros tres indicadores han sobrepasado los límites a nivel planetario y limitan el desarrollo para la población humana, es más el primero ya no puede ser asociado a fenómenos naturales y ahora se habla de cambio climático antropogénico. Los valores de estos indicadores han sido modificados por las actividades humanas con respecto a los que presentaban antes de la revolución industrial. Una parte de la sociedad, sin analizar profundamente la propuestas tecnológicas para aumentar la productividad a toda costa y sin contemplar lo finito de los recursos del planeta y las afectaciones en otros procesos naturales, ha optado por tecnologías que agotan los recursos naturales y comprometen el bienestar del resto de la sociedad.

En el siguiente video se presenta la conferencia de Johan Rockström donde explica, en forma sencilla, estos indicadores.



La determinación de estos indicadores ha sido realizada con información global del planeta, pero en nuestro país no hemos desarrollado un conjunto de parámetros similares a nivel local que ayuden a comprender los cambios en la región alrededor de los trópicos, y mucho menos a nivel del estado de Morelos.
Considero muy importante conocer los indicadores que debemos monitorizar en el país y en cada estado, en particular en Morelos, para garantizar un desarrollo sustentable de la región. Claramente, no podemos analizar la acidificación de los océanos en Morelos, por eso debemos conocer qué indicadores requerimos analizar para contribuir a determinar los procesos que conducen a la acidificación de los océanos. Por esta razón, es necesario generar los datos y con ellos los indicadores correspondientes en el nivel local a los que hemos mencionado a nivel mundial.
En mi opinión, el impulso a la determinación de estos indicadores es una responsabilidad del gobierno compartida con los ciudadanos. Las herramientas recién creadas: las secretarías de Innovación, Ciencia y Tecnología, así como, de Desarrollo Sustentable pueden proponer estudios de largo plazo con los Fondos Mixtos con el CONACyT. La utilización de estos recursos para generar estos indicadores y sus métodos de actualización es una inversión social a largo plazo que podrá ser utilizada por las futuras generaciones para tomar decisiones. En estos momentos carecemos de ellos y nos encontramos ante situaciones donde la información parece no ser suficiente para decidir.
También es importante hacer notar que estos indicadores solamente se refieren al ambiente y que para propiciar un desarrollo sustentable se requieren los correspondientes a los ámbitos económico, social e institucional, es decir debemos contemplar todos los aspectos de la sustentabilidad con una visión integral.
Todos los mexicanos, y en especial todos los morelenses, podemos contribuir asumiendo que somos capaces de generar conocimiento y con ellos contribuir, desde la ciencia ciudadana, a definir estrategias de largo plazo que consideren todos los ámbitos de la sustentabilidad.

Una versión previa de ste artículo fue publicada el día 13 de Febrero

miércoles, 30 de enero de 2013

Las becas salarios base para construir la sociedad

El día jueves 24 de Enero en “Charlas con científicos”, el programa de televisión por Internet de la Academia de Ciencias de Morelos, que se transmite en vivo, tuvimos como invitado al Lic. Gabriel Pérez Casillas Director General del Instituto Morelense de la Juventud (IMJuve). Entre otros muchos temas platicó sobre el programa de becas salario que está impulsando el gobierno de Graco Ramírez. Este programa pretende beneficiar en forma directa a más de cien mil jóvenes que estudian desde tercero de secundaria hasta el último semestre de una licenciatura, los beneficiados indirectos podríamos ser todos los morelenses. En todo el mundo hay un movimiento que considera que la mejor inversión que puede hacer una sociedad es en la educación de su juventud. En mi opinión, habrá muy pocos argumentos que se pueden esgrimir en contra de esta propuesta. La fundamentación del programa de becas salario, como lo ha mencionado Graco Ramírez y los secretarios de su gabinete, radica en concebir a la educación como un derecho de los morelenses. Este programa propone que los jóvenes deberán hacer trabajo comunitario y cultural. Por supuesto este programa planteado de esta manera es un reto mayúsculo. Gabriel Pérez enfatizó este hecho, el programa es el primero en su tipo y no puede copiar mecanismos para implementarlo. Sin embargo, apuntó aspectos importantes de los mecanismos que ha pensado para su desarrollo. Primero va a trabajar en colaboración con las Secretarías de Desarrollo Social, de Desarrollo Sustentable, de Educación Pública, de Cultura y de Innovación Ciencia y Tecnología para generar las acciones que permitan cumplir con los objetivos del programa; claramente el gobierno tiene una propuesta concreta con una visión transversal de lo que son las actividades juveniles. Sin embargo, aquí voy a enfatizar el aspecto netamente participativo de lo que planteó Gabriel Pérez, voy a centrar mi discusión en la convocatoria que mencionó para que organizaciones civiles propusieran proyectos que involucren actividades de trabajo comunitario y trabajo cultural para los jóvenes becarios. De esta manera, el IMJuve va a solicitar a asociaciones civiles propuestas para desarrollar actividades que coadyuven a cumplir con los objetivos del programa de becas salario.
Desde mi punto de vista, ésta es una oportunidad que la sociedad en su conjunto, todos los que tenemos propuestas para nuestros jóvenes, no podemos dejar pasar. Es claro que el apostar por la educación en la juventud es la mejor forma de asegurarnos una sociedad más segura. No importa si nuestras preferencias son azules, verdes, tricolores, todos no debemos dejar pasar la oportunidad de proponer actividades que promuevan la reconciliación social basada en este derecho a la educación. Por esta razón invito a las organizaciones sociales, educativas, ambientalistas, juveniles, científicas, etc. a empezar a planear los posibles proyectos para que los jóvenes becarios tenga actividades diversas, incluyentes y que apunten hacia la conformación de una sociedad tolerante y conocedora de su diversidad que sustente sus decisiones en el conocimiento.
En mi opinión, esta oportunidad de tener un acuerdo social es muy importante, ya que tiene una visión de largo plazo, no es un remedio que apunte al síntoma, sino que es un programa que pone la mira en el futuro lejano y que mostrará sus logros, cuando muy pronto, en el próximo sexenio. También es claro para mí, que nos están dando la oportunidad de construir esta alternativa, de formar a nuestros jóvenes, quienes realmente dependen de lo que todos propongamos.
Desde la Academia de Ciencias de Morelos haremos propuestas que promuevan la cultura científica en estos jóvenes, estamos dispuestos a participar en conferencias, talleres, cursos y otras actividades que detallaremos en su oportunidad. Aunque estamos conscientes de las limitaciones que tenemos como individuos o como organización, tenemos la certeza que podemos participar de forma activa en la búsqueda de que nuestra región sea una pionera en la conformación de una ciencia ciudadana, en la generación del conocimiento desde las raíces de la sociedad para construir una cultura científica que soporte las decisiones hacia un desarrollo sustentable.

Este artículo fue publicado el día 30 de Enero