En esta bitácora hay escritos que versan sobre ciencia, innovación, opinión política y divertimentos que quiero compartir
miércoles, 22 de agosto de 2012
Hacia la movilidad sustentable.
En estas semanas hemos resentido en Cuernavaca el aumento del tránsito vehicular, como un ejemplo podemos mencionar que el flujo de vehículos en el libramiento es más lento. Esto quizá se deba a los desvíos o a la limitación de carriles producidos por las construcciones de puentes que se están desarrollando. También es posible que se deba al aumento en la ocupación de las viviendas construidas en la región sur de la zona metropolitana de Cuernavaca. Claramente, los desarrollos de casas habitación en esa zona no contaron con estudios de movilidad de las personas. Aspecto que para nada preocupa a los actuales miembros del gabinete estatal. Basta mencionar la respuesta que, en una conferencia, dio un Secretario de Gobierno a mi observación de que el Parque Científico Tecnológico de Morelos no cuenta con acceso por medio de transporte público. La respuesta fue: eso lo tendrían que resolver individualmente las empresas que decidieran instalarse en ese parque. Debemos recordar que a los funcionarios de un gobierno se les encomienda resolver los problemas que nos aquejan y que no deben pretender evadir esa responsabilidad. Es importante recordar que la sustentabilidad en nuestros días debe contemplar diferentes aspectos para definir las condiciones de un desarrollo urbano apropiado y, para este fin, la incorporación de indicadores de sustentabilidad son aspectos obligados. Dentro de estos últimos, el transporte es de los más importantes. De esta manera, podemos afirmar que actualmente el Parque Científico Tecnológico reprueba en uno de los aspectos de sustentabilidad más importantes. En la actualidad este problema está ampliamente extendido, ya que la mayoría de las ciudades no han sido planeadas para soportar el tránsito tan denso que actualmente sufren.
Estoy convencido que debemos desarrollar un sistema de transporte eficiente desde diferentes aspectos. Un transporte que use eficientemente la energía y que se abastezca de fuentes renovables. Las diferentes alternativas de uso de biocombustibles no parecen ser idóneas, ya que para satisfacer la demanda actual se requeriría usar con fines energéticos extensiones de tierra cultivables para alimentos; sin embargo, los biocombustibles pueden ser parte de la solución. En mi opinión, la movilidad individual basada en el automóvil tiene muchísimas desventajas para cumplir los criterios de sutentabilidad. Actualmente la solución de autos eléctricos se ve restringida por la corta vida de las baterías y por la relativa corta independencia de este tipo de autos.
La ciudad de México, al igual que en muchas otras ciudades, ha iniciado un camino claro hacia una solución híbrida de movilidad al implementar varias líneas de transporte público y de ciclovías. Estas apuestas por el transporte público parecen ser más eficientes tanto en aspectos energéticos como en beneficios sociales.
En la actualidad el transporte en Morelos utiliza exclusivamente hidrocarburos, sin embargo, la propuesta de un transporte público de calidad puede involucrar soluciones basadas en fuentes renovables de energía. Bajo estas líneas de pensamiento, la movilidad en el Estado de Morelos podría contemplar la construcción de transporte público eléctrico que uniera diferentes ciudades y que aledañamente contara con ciclopistas. Debemos recordar que el próximo gobierno contempló dentro de sus propuestas el fomento a las fuentes renovables de energía, en particular, el uso de sistemas fotovoltaicos. Estos últimos podrían ser instalados en edificios públicos o en las mismas estaciones de autobuses eléctricos o quizá de trolebuses rediseñados.
Una propuesta de un sistema de Transporte eléctrico metropolitano puede ser una alternativa real. En particular, los trolebuses pueden ser una opción renovadora, ya que por alguna razón no han sido objeto de una mejora sustancial en los últimos años y seguramente son un área de oportunidad para los ingenieros mecánicos, eléctricos, electrónicos y diseñadores industriales quienes podrían implementar mejoras a estos trolebuses. Con ellos se podrían crear compañías morelenses con nichos de mercado cercanos a la industria automotriz con una vertiente sustentable basada en los sistemas eléctricos.
A manera de ejemplo y con el ánimo provocador para generar soluciones a largo plazo se plantea: Construir un sistema de transporte eléctrico inter-metropolitano Cuernavaca-Cuautla- Jojutla-Puente de Ixtla-Cuernavaca. Se debe incluir un transporte eléctrico que una Cuernavaca y CIVAC al Parque Científico Tecnológico pues sería una acción hacia la sustentabilidad del parque. Estos sistemas pueden transportar tanto personas como carga, fomentando el intercambio comercial entre las zonas metropolitanas de Morelos, y abaratando la movilidad de productos y personas. Además, las estaciones y parte de las rutas pueden ser cubiertas con sistemas fotovoltaicos y así generar parte de la energía usada en el transporte. Este sistema generará también mayor turismo. Es más, si se añade, con un costo insignificante una ciclopista, los impactos sociales económicos, ambientales y de salud serán todavía más relevantes. El fomento al turismo nacional e internacional y el aumento de la movilidad de personas y de bienes serán puntos a favor de esta inversión. Incluso, el mayor negocio puede ser el esparcimiento de los pobladores del DF en Morelos. La movilidad de las personas puede constituirse en un ejemplo de negocio de y para la sociedad, es decir, en una movilidad sustentable.
Este artículo fue publicado el día 22 de Agosto
miércoles, 15 de agosto de 2012
Ciencia y Deporte
Ya terminaron los juegos olímpicos y con ello retornamos a nuestra vida cotidiana. La medalla de oro ganada por el equipo de futbol dio alegría a muchísimos mexicanos, lo mismo que las otras dos medallas en tiro con arco (plata y bronce), clavados (dos de plata y una de bronce) y la de taekwondo (bronce); pero no deja de llamar la atención que México ocupa un lugar muy diferente en el medallero olímpico con respecto al lugar que ocupa su economía. México ocupó el lugar 39 en la lista de medallas, en cambio ocupa el lugar 14 entre las economías del mundo. Desde el punto de vista del desarrollo científico, México ocupa el lugar 31 en la lista del banco mundial. La pregunta surge inmediatamente, ¿habrá alguna relación entre lo que pasa con el deporte y la ciencia en México?
Primeramente, notemos que tanto el deporte como la ciencia son actividades características de los seres humanos, ningún animal conocido hace ciencia o practica deportes, así, éstas son actividades netamente humanas. No debemos confundir estas actividades con el juego que sí es practicado por muchos animales. Estas dos actividades requieren de un entrenamiento especial para poder desarrollarse con plenitud, aunque todas las personas tenemos la capacidad para realizarlas, y deberían fomentarse en toda la sociedad. El hecho de que el futbol sea utilizado por los medios masivos de comunicación como un medio para obtener ganancias multimillonarias contrasta con la mayoría de los otros deportes que son marginados y no se promocionan en forma similar. En México, las ligas profesionales de basquetbol o de voleibol no pasan por la televisión, tampoco se hace con los eventos nacionales de atletismo, esgrima, tiro con arco y demás. Todas estas actividades deportivas pasan desapercibidas en los grandes medios masivos de comunicación.
Situación similar sucede en con los sucesos científicos. Los congresos o hallazgos científicos no son reseñados con amplitud en los medios masivos de comunicación. Es más, es notorio que la obtención de medallas de oro, plata o bronce en las olimpiadas internacionales de matemáticas, física, química y biología por jóvenes mexicanos no es contemplada como buena noticia, aunque sea un logro indiscutible de nuestros jóvenes. Los actuales medios masivos de comunicación filtran la información y limitan la difusión de otros aspectos importantes.
Desde mi punto de vista, es muy importante promover las actividades deportivas entre la población; pero no sólo en la forma contemplativa, al mirar los deportes en la televisión, sino como una forma participativa para propiciar la salud individual y la cohesión social. En este mismo tenor, es importante promover la ciencia participativa o ciencia ciudadana para generar el conocimiento de nuestro entorno que permita resolver los problemas locales que nos aquejan.
Claramente, la ausencia de estas actividades en México se debe a la poca participación de la sociedad en ellas, tenemos muy pocos deportistas, tanto en los ámbitos amateur como profesional. Lo mismo decimos de los científicos: de acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico en un país de 100 millones de habitantes debe haber al menos 80 mil científicos y en México el Sistema Nacional de Investigadores tiene menos de 20 mil miembros. Por esta razón, tanto el sector público como el privado tienen una deuda con la sociedad y requieren contratar más deportistas y científicos. Si leyeron bien, debe haber más deportistas profesionales y esto requiere que los empresarios empiecen a invertir en el deporte y las instituciones públicas también pueden actuar para promover estas nuevas actividades económicas que están siendo olvidadas. De manera similar, los empresarios están perdiendo nichos de negocios al no contratar científicos que podrían impulsar negocios de alto valor agregado. Por supuesto, el sector social también tiene rubros de acción, las organizaciones sociales pueden promover el deporte entre la población, así como estudios científicos del entorno inmediato y conjuntarlos para promover el bienestar social y la cohesión social.
Además, el trabajo colaborativo entre científicos, entrenadores y deportistas da frutos tanto individuales como sociales, para abundar en esto recomiendo ampliamente ver la Charla que sostuvo Javier Careaga Tagüeña con científicos el pasado 2 de agosto en donde se relata cómo la interacción entre la ciencia y el deporte propicia avances en ambas direcciones.
Termino invitando a los medios de comunicación locales para que redoblen sus esfuerzos en la difusión de los logros deportivos y científicos entre sus comunidades, aspecto que los grandes medios de comunicación han olvidado. Aunque es labor de todos hacer deporte y ciencia.
Este artículo fue publicado el día 15 de Agosto
miércoles, 8 de agosto de 2012
Síndrome del Señor Funcionario
El pasado sábado 29 de julio envié el siguiente tuit antes de que Graco Ramírez diera su discurso de agradecimiento por el trabajo de muchos colaboradores en su campaña: “En pocos lugares del país se ve la posibilidad de enterrar el síndrome del funcionario #Cuernavaca @gracoramirez Vamos bien”. Con ello refrendé mi entendimiento de la personalidad de Graco Ramírez, ya que en ese discurso dijo que él fue electo para coordinar los esfuerzos de la gente para construir un Morelos de bienestar para todos. Así solicitó que le llamáramos por su nombre y no por el de Señor Gobernador. Esa sencilla petición debe quedar muy presente en todos los secretarios de gobierno que lo acompañarán en la coordinación de los esfuerzos de los morelenses para darse un lugar digno donde desarrollarse. La actitud democrática comienza con ese simple mensaje.
Después de su discurso hubo una carrera para saludarlo, muchas personas deseaban decirle que ahora sí se ponían a sus órdenes. Él educadamente saludó a todos los que se le acercaron y posteriormente recorrió las mesas saludando a otros que no tenían por qué correr, sino que esperaban pacientemente su turno para seguir trabajando por Una Nueva Visión.
Dado que estamos en una democracia, debemos evitar la continuación del síndrome del Señor Funcionario, situación que seguramente observaremos en algunos los recién electos funcionarios. Nada más antidemocrático que el entronizar a las personas que han sido electas para cumplir una función en nuestras instituciones de gobierno. El Señor Funcionario, inmediatamente reclama ser nombrado como Señor Diputado, Señor Senador, Señor Presidente Municipal, Señor Presidente, apelativo que ostenta como un título nobiliario. Lamento comentar que esta situación también se extiende en algunas instituciones académicas y se solicita el apelativo de Señor Director. Este tipo de actitudes es de entrada opuesto a una designación democrática y denota aspiraciones de adquirir vasallaje con el nombramiento. Desde una perspectiva democrática las personas que son electas para estos cargos son representantes de la comunidad encargadas de servir, remuneradamente, al resto de los miembros de esta comunidad. No vivimos una monarquía, sino una democracia representativa, que algunos aspiramos a que sea democracia participativa.
La actitud de un funcionario de mantenerse con los pies en la tierra es uno de los requisitos para desempeñarse con éxito en las labores encomendadas. Actuar como uno más de los participantes asumiendo las responsabilidades que le fueron conferidas, sin atribuirse propiedades divinas o de nobleza, contribuirán a crear un ambiente de trabajo con la autocrítica propia de un sistema democrático. Por supuesto, al funcionario se le exige tomar decisiones con responsabilidad. Todos los que interaccionamos con los funcionarios también tenemos la obligación de recordarles que no somos vasallos y asumir una actitud responsable de crítica y no entronizarlos.
En ambientes democráticos ha surgido el uso de palabras como colegas, compañeros o camaradas para ser usadas en tono de respeto a otros iguales, sin embargo considero que la mención por el nombre de una persona, ya indica un respeto mayor, pues al menos se recuerda el nombre.
Hace algún tiempo escribí sobre el Síndrome del Emperador, ese síndrome que padecen muchas de las personas que por algún tiempo tienen un cargo con cierto poder de decisión en una institución y que asumen ser los que más saben de un tema y toman decisiones inadecuadas. Al usar un refrán popular para ilustrar rápidamente a lo que nos referimos, diríamos que este síndrome lo padecen las personas que se marean al subirse a un ladrillo. Esta actitud claramente es perjudicial para la institución, ya que como aquel emperador Claudius, él que padece este síndrome no aceptará opinión alguna que sea diferente a sus preconcepciones y puede hundir el barco.
Estos dos síndromes son enfermedades que afectan gravemente a nuestro México y que debemos erradicar. Tenemos muchas costumbres que cambiar para conseguir una democracia participativa.
Después de su discurso hubo una carrera para saludarlo, muchas personas deseaban decirle que ahora sí se ponían a sus órdenes. Él educadamente saludó a todos los que se le acercaron y posteriormente recorrió las mesas saludando a otros que no tenían por qué correr, sino que esperaban pacientemente su turno para seguir trabajando por Una Nueva Visión.
Dado que estamos en una democracia, debemos evitar la continuación del síndrome del Señor Funcionario, situación que seguramente observaremos en algunos los recién electos funcionarios. Nada más antidemocrático que el entronizar a las personas que han sido electas para cumplir una función en nuestras instituciones de gobierno. El Señor Funcionario, inmediatamente reclama ser nombrado como Señor Diputado, Señor Senador, Señor Presidente Municipal, Señor Presidente, apelativo que ostenta como un título nobiliario. Lamento comentar que esta situación también se extiende en algunas instituciones académicas y se solicita el apelativo de Señor Director. Este tipo de actitudes es de entrada opuesto a una designación democrática y denota aspiraciones de adquirir vasallaje con el nombramiento. Desde una perspectiva democrática las personas que son electas para estos cargos son representantes de la comunidad encargadas de servir, remuneradamente, al resto de los miembros de esta comunidad. No vivimos una monarquía, sino una democracia representativa, que algunos aspiramos a que sea democracia participativa.
La actitud de un funcionario de mantenerse con los pies en la tierra es uno de los requisitos para desempeñarse con éxito en las labores encomendadas. Actuar como uno más de los participantes asumiendo las responsabilidades que le fueron conferidas, sin atribuirse propiedades divinas o de nobleza, contribuirán a crear un ambiente de trabajo con la autocrítica propia de un sistema democrático. Por supuesto, al funcionario se le exige tomar decisiones con responsabilidad. Todos los que interaccionamos con los funcionarios también tenemos la obligación de recordarles que no somos vasallos y asumir una actitud responsable de crítica y no entronizarlos.
En ambientes democráticos ha surgido el uso de palabras como colegas, compañeros o camaradas para ser usadas en tono de respeto a otros iguales, sin embargo considero que la mención por el nombre de una persona, ya indica un respeto mayor, pues al menos se recuerda el nombre.
Hace algún tiempo escribí sobre el Síndrome del Emperador, ese síndrome que padecen muchas de las personas que por algún tiempo tienen un cargo con cierto poder de decisión en una institución y que asumen ser los que más saben de un tema y toman decisiones inadecuadas. Al usar un refrán popular para ilustrar rápidamente a lo que nos referimos, diríamos que este síndrome lo padecen las personas que se marean al subirse a un ladrillo. Esta actitud claramente es perjudicial para la institución, ya que como aquel emperador Claudius, él que padece este síndrome no aceptará opinión alguna que sea diferente a sus preconcepciones y puede hundir el barco.
Estos dos síndromes son enfermedades que afectan gravemente a nuestro México y que debemos erradicar. Tenemos muchas costumbres que cambiar para conseguir una democracia participativa.
Este artículo fue publicado el día 8 de Agosto
miércoles, 25 de julio de 2012
Difícil, incierto e inseguro
Aquella tarde del 11 de enero, 2011, día en que se celebró la ceremonia de cierre de nuestra estancia en Haití en el contexto de la Escuela de Invierno de Ciencias e Ingeniería que organizó la UNAM en la Universidad Estatal de Haití (UEH), Bárbara, Raúl, Hubermane y yo iniciamos nuestro caminar por las calles de Puerto Príncipe de la Ecole Normal, donde impartíamos clases, a la Facultad de Ciencias, ambas de la UEH, donde era la clausura.
Los cuatro caminábamos tranquilamente sobre el asfalto; las banquetas estaban ocupadas como siempre por vendedores, cuidándonos de las camionettes, singulares camionetas decoradas con imaginación y colorido que transportaban apretujados y sudorosos pasajeros. Cada vez que oíamos un claxon avisarnos que iban a pasar muy cerca de nosotros, que iban a echarnos la camionette encima, volteábamos para calcular cuántos centímetros nos quedaban para seguir caminando. Cuando, de repente, en el crucero Bárbara se encontró con una imagen que le pareció muy interesante y digna de capturarse, justo en la mera esquina: mujeres de piel de todos los matices que tiene el color negro con vestidos brillantes sentadas en la acera vendían frutas multicolores. Sin aviso, Bárbara se plantó en medio del crucero a capturar en una foto aquel colorido. No me dio tiempo de decir palabra, la motocicleta que venía a su lado también se sorprendió y dio un brusco giro para poder librarla invadiendo el otro carril. El motociclista gritó algo en creol que no comprendí, pero entendí perfectamente. Sin inmutarse y con toda calma, Bárbara continuó caminando al tiempo que fotografiaba a vendedores de medicinas que exponían sus mercancías en curiosas torres multicolores. Estas torres simulaban termiteros hechos con las pastillas en sus fundas de plástico aluminio, puestas con interesante gusto para llamar la atención sobre coloridas cubetas de plástico que aumentaba el festín multicolor a la escena de la vendimia.
A pesar de no conocer el idioma y de estar rodeados de basura (era viernes y la recolección se hace los sábados), además de escombros provocados por el terremoto del año pasado que todavía inundaban las aceras y aun el asfalto, caminábamos tranquilamente sintiéndonos seguros. Estábamos confiados en que las medidas de limpieza e higiene que seguíamos nos mantendrían alejados del cólera, que pululaba en la ciudad; seguros que la próxima semana estaríamos con nuestras familias y nuestros colegas alejados de la situación de desesperanza que nos rodeaba.
De repente, al no sentir más su compañía, volteé buscando a Raúl que hasta antes del crucero caminaba unos tres pasos atrás de nosotros. Me moví hacia media calle para avistar hasta el crucero. Me alarmé, Hubermane, el traductor de mi curso que después de catorce días me interpretaba, me comprendió con la mirada y también volteó en búsqueda de Raúl. Tardé solo unas fracciones de segundo en tranquilizarme, ya que al escudriñar la acera, Raúl era fácilmente reconocible por su piel. Raúl caminaba más seguro esquivando humanos y escombros sobre la acera, que toreando autos en la calle. Él también caminaba despreocupado tratando de guardar en su memoria las imágenes de cadencia y ritmo detrás del caos y el desorden.
Después de este injustificado sobresalto, ya tranquilo, continué admirando la belleza de las mujeres y los hombres haitianos, sus musculosos y contorneados cuerpos danzando, algunos cabizbajos, otros altivos, pero casi todos prestos a sonreír, es más... a reír, ante cualquier buen signo de la vida, con inmensos ojos esperanzadores, ávidos de conocimiento; pero al mismo tiempo, con una actitud de pesado escepticismo que conduce a la inactividad. Esta última de alguna manera provocada por la frustración que genera las horas de trabajo continuo con poco o ningún provecho. Veía muchas pieles negras con un hermoso brillo producto de las caricias diarias de los rayos del sol durante las largas caminatas para ir de la casa a las labores, regresar al medio día a casa para volver al trabajo en la tarde. Una cultura caribeña sin siesta, abrumada por un trabajo mal remunerado.
Continuamos la caminata ahora sobre los escombros de la Escuela de Artes que llegaban a un cuarto de la calle y formaban un pequeño montículo, cuyo principio escalábamos observando cómo crecía al adentrarse en lo que alguna vez fueron salones de clase. Nada quedaba en pie, es más, no había edificios provisionales, nadie laboraba en estas ruinas, sólo se acumulaba basura a su alrededor.
Unos pasos más adelante y después de algunas fotos adicionales, al fin llegamos a la Facultad de Ciencias donde nos esperaban nuestros colegas y otros alumnos para celebrar la clausura de los cursos de la Escuela de Invierno UNAM-UEH. Nosotros tres habíamos impartido por un período de 14 días cursos de matemáticas, química ambiental y energía solar, hubo cursos de manejo de residuos sólidos, ingeniería sísmica, física médica entre otros.
Nos instalamos en el salón de clases más grande y equipado: un galerón de madera con techo de lámina con algunos ventiladores que esparcían la tierra que entraba por las ventanas sin vidrios. Mientras se hacían los últimos arreglos para iniciar la ceremonia de clausura, la situación que percibí durante mi estancia en Haití trajo a mi mente el libro Colapso de Jared Diamond que explica que la situación de este país es producto del experimento inconsciente desarrollado por los franceses desde el siglo XVII, al acabar con el conocimiento local tradicional de las poblaciones autóctonas y la imposición de la forma de vida de dos poblaciones que no conocían el ambiente caribeño (europea y africana), en condiciones bióticas totalmente diferentes a las que habitaban, agotaron los recursos, terminaron con la biodiversidad y, por lo tanto, disminuyeron grandemente las posibilidades de un desarrollo sustentable de la isla. El mal manejo de los recursos naturales en Haití se debe a que la tecnología de los franceses no se amalgamó con el saber local, los nativos fueron exterminados, y por esta razón la población de África no tuvo tiempo de aprender el manejo de los recursos de los primeros habitantes. El saber local sobre el manejo de los recursos: ese conocimiento adquirido por las personas que habitaban la isla desde su colonización por los humanos (alrededor de hace unos 10 mil años), esa sabiduría sobre la forma de convivir con las especies autóctonas no llegó hasta nuestros días. Esos habitantes exterminados y esa biodiversidad aniquilada formaban un ecosistema interesante que había perdurado por algunos miles de años. Venían a mi mente nuevamente las bellas y escalofriantes imágenes de Home y de Historia de un viaje de Yann Arthus-Bertrand, donde se muestra la deforestación de Haití y los almacenamientos irracionales de carbón vegetal. En la actualidad la deforestación de la isla para producir carbón vegetal usado en la cocina ha acabado, no sólo con la vegetación sino con los ríos y los suelos fértiles. Además la introducción de tecnologías no adecuadas y de especies extrañas y agresivas ha provocado que las tierras pierdan su fertilidad. Las actuales condiciones ponen en riesgo la seguridad de supervivencia de todo un país. Recordaba que en México sufríamos de inseguridad del mismo tipo y de otros, con similares riesgos.
En la ceremonia de clausura dieron los discursos: Guerda, la artífice de la misión de la UNAM en Haití, de Fritz el organizador en Haití de la odisea por la construcción de una verdadera Universidad haitiana y los más elocuentes: las voces de los estudiantes que participaron en los cursos, agradeciendo a los profesores con palabras lanzadas con ritmo caribeño y esperanza urgida, anunciando un posible futuro: una colaboración con un igual, un país latino que ofrece respeto y trabajo conjunto. País conocedor de los efectos de la colonización de hace siglos y de la corrupción actual. La oferta: compartir conocimiento y trabajo. ¡Qué simple!, ¡qué fácil suena! ¡Qué difícil, incierto e inseguro camino nos espera!
Los cuatro caminábamos tranquilamente sobre el asfalto; las banquetas estaban ocupadas como siempre por vendedores, cuidándonos de las camionettes, singulares camionetas decoradas con imaginación y colorido que transportaban apretujados y sudorosos pasajeros. Cada vez que oíamos un claxon avisarnos que iban a pasar muy cerca de nosotros, que iban a echarnos la camionette encima, volteábamos para calcular cuántos centímetros nos quedaban para seguir caminando. Cuando, de repente, en el crucero Bárbara se encontró con una imagen que le pareció muy interesante y digna de capturarse, justo en la mera esquina: mujeres de piel de todos los matices que tiene el color negro con vestidos brillantes sentadas en la acera vendían frutas multicolores. Sin aviso, Bárbara se plantó en medio del crucero a capturar en una foto aquel colorido. No me dio tiempo de decir palabra, la motocicleta que venía a su lado también se sorprendió y dio un brusco giro para poder librarla invadiendo el otro carril. El motociclista gritó algo en creol que no comprendí, pero entendí perfectamente. Sin inmutarse y con toda calma, Bárbara continuó caminando al tiempo que fotografiaba a vendedores de medicinas que exponían sus mercancías en curiosas torres multicolores. Estas torres simulaban termiteros hechos con las pastillas en sus fundas de plástico aluminio, puestas con interesante gusto para llamar la atención sobre coloridas cubetas de plástico que aumentaba el festín multicolor a la escena de la vendimia.
A pesar de no conocer el idioma y de estar rodeados de basura (era viernes y la recolección se hace los sábados), además de escombros provocados por el terremoto del año pasado que todavía inundaban las aceras y aun el asfalto, caminábamos tranquilamente sintiéndonos seguros. Estábamos confiados en que las medidas de limpieza e higiene que seguíamos nos mantendrían alejados del cólera, que pululaba en la ciudad; seguros que la próxima semana estaríamos con nuestras familias y nuestros colegas alejados de la situación de desesperanza que nos rodeaba.
De repente, al no sentir más su compañía, volteé buscando a Raúl que hasta antes del crucero caminaba unos tres pasos atrás de nosotros. Me moví hacia media calle para avistar hasta el crucero. Me alarmé, Hubermane, el traductor de mi curso que después de catorce días me interpretaba, me comprendió con la mirada y también volteó en búsqueda de Raúl. Tardé solo unas fracciones de segundo en tranquilizarme, ya que al escudriñar la acera, Raúl era fácilmente reconocible por su piel. Raúl caminaba más seguro esquivando humanos y escombros sobre la acera, que toreando autos en la calle. Él también caminaba despreocupado tratando de guardar en su memoria las imágenes de cadencia y ritmo detrás del caos y el desorden.
Después de este injustificado sobresalto, ya tranquilo, continué admirando la belleza de las mujeres y los hombres haitianos, sus musculosos y contorneados cuerpos danzando, algunos cabizbajos, otros altivos, pero casi todos prestos a sonreír, es más... a reír, ante cualquier buen signo de la vida, con inmensos ojos esperanzadores, ávidos de conocimiento; pero al mismo tiempo, con una actitud de pesado escepticismo que conduce a la inactividad. Esta última de alguna manera provocada por la frustración que genera las horas de trabajo continuo con poco o ningún provecho. Veía muchas pieles negras con un hermoso brillo producto de las caricias diarias de los rayos del sol durante las largas caminatas para ir de la casa a las labores, regresar al medio día a casa para volver al trabajo en la tarde. Una cultura caribeña sin siesta, abrumada por un trabajo mal remunerado.
Continuamos la caminata ahora sobre los escombros de la Escuela de Artes que llegaban a un cuarto de la calle y formaban un pequeño montículo, cuyo principio escalábamos observando cómo crecía al adentrarse en lo que alguna vez fueron salones de clase. Nada quedaba en pie, es más, no había edificios provisionales, nadie laboraba en estas ruinas, sólo se acumulaba basura a su alrededor.
Unos pasos más adelante y después de algunas fotos adicionales, al fin llegamos a la Facultad de Ciencias donde nos esperaban nuestros colegas y otros alumnos para celebrar la clausura de los cursos de la Escuela de Invierno UNAM-UEH. Nosotros tres habíamos impartido por un período de 14 días cursos de matemáticas, química ambiental y energía solar, hubo cursos de manejo de residuos sólidos, ingeniería sísmica, física médica entre otros.
Nos instalamos en el salón de clases más grande y equipado: un galerón de madera con techo de lámina con algunos ventiladores que esparcían la tierra que entraba por las ventanas sin vidrios. Mientras se hacían los últimos arreglos para iniciar la ceremonia de clausura, la situación que percibí durante mi estancia en Haití trajo a mi mente el libro Colapso de Jared Diamond que explica que la situación de este país es producto del experimento inconsciente desarrollado por los franceses desde el siglo XVII, al acabar con el conocimiento local tradicional de las poblaciones autóctonas y la imposición de la forma de vida de dos poblaciones que no conocían el ambiente caribeño (europea y africana), en condiciones bióticas totalmente diferentes a las que habitaban, agotaron los recursos, terminaron con la biodiversidad y, por lo tanto, disminuyeron grandemente las posibilidades de un desarrollo sustentable de la isla. El mal manejo de los recursos naturales en Haití se debe a que la tecnología de los franceses no se amalgamó con el saber local, los nativos fueron exterminados, y por esta razón la población de África no tuvo tiempo de aprender el manejo de los recursos de los primeros habitantes. El saber local sobre el manejo de los recursos: ese conocimiento adquirido por las personas que habitaban la isla desde su colonización por los humanos (alrededor de hace unos 10 mil años), esa sabiduría sobre la forma de convivir con las especies autóctonas no llegó hasta nuestros días. Esos habitantes exterminados y esa biodiversidad aniquilada formaban un ecosistema interesante que había perdurado por algunos miles de años. Venían a mi mente nuevamente las bellas y escalofriantes imágenes de Home y de Historia de un viaje de Yann Arthus-Bertrand, donde se muestra la deforestación de Haití y los almacenamientos irracionales de carbón vegetal. En la actualidad la deforestación de la isla para producir carbón vegetal usado en la cocina ha acabado, no sólo con la vegetación sino con los ríos y los suelos fértiles. Además la introducción de tecnologías no adecuadas y de especies extrañas y agresivas ha provocado que las tierras pierdan su fertilidad. Las actuales condiciones ponen en riesgo la seguridad de supervivencia de todo un país. Recordaba que en México sufríamos de inseguridad del mismo tipo y de otros, con similares riesgos.
En la ceremonia de clausura dieron los discursos: Guerda, la artífice de la misión de la UNAM en Haití, de Fritz el organizador en Haití de la odisea por la construcción de una verdadera Universidad haitiana y los más elocuentes: las voces de los estudiantes que participaron en los cursos, agradeciendo a los profesores con palabras lanzadas con ritmo caribeño y esperanza urgida, anunciando un posible futuro: una colaboración con un igual, un país latino que ofrece respeto y trabajo conjunto. País conocedor de los efectos de la colonización de hace siglos y de la corrupción actual. La oferta: compartir conocimiento y trabajo. ¡Qué simple!, ¡qué fácil suena! ¡Qué difícil, incierto e inseguro camino nos espera!
lunes, 9 de julio de 2012
La Ciencia desde Morelos para el Mundo: quinto año
En estos días el programa “La Ciencia desde Morelos para el Mundo” está cumpliendo cinco años. Este esfuerzo colectivo de los miembros de la Academia de Ciencias de Morelos (ACMor) es una muestra de la labor que un selecto grupo de científicos morelenses han emprendido para fomentar la cultura científica en el Estado. En palabras cotidianas este esfuerzo es una muestra de que los científicos morelenses han salido de sus cubículos para dar a conocer aspectos científicos de interés para todos nosotros. Debe quedar claro que el logro de este quinto año se debe a la entusiasta colaboración del periódico “La Unión de Morelos”. Tanto la parte directiva como los trabajadores han colaborado para que este proyecto se consolide. Como ya se ha mencionado, este es un ejemplo de asociación de los académicos con una empresa, ejemplo a seguir en otras actividades.
Es importante saber que, además de los periódicos de cada lunes, los artículos están disponibles en la página de la ACMor y han sido visitados más de 35300 veces desde enero de 2010 al 1 de Julio de este año. Es más, en el último año la página donde están disponibles los artículos ha sido visitada más de 14 mil veces. Como ya hemos mencionado en otros años, las visitas oscilan de acuerdo a los períodos escolares, siendo los meses de mayor consulta los de escuela. Además, otro aspecto importante a mencionar es que el 65% de las visitas proviene de búsquedas de los internautas; cuando los estudiantes desean obtener información, usan los buscadores y encuentran la información en la Internet. Más de la mitad de las visitas proviene de internautas morelenses, así que estos artículos son escritos por morelenses para morelenses. Con este último dato queremos hacer notar que efectivamente estamos fomentando la cultura científica en nuestro Estado, aunque se tienen visitas desde toda Latinoamérica y un buen número desde los Estados Unidos.
La firme decisión de la ACMor de promover la cultura científica la ha conducido a participar en las redes sociales. Los artículos de “La Ciencia desde Morelos” han sido visitados más de mil veces este año siendo referidos por el Facebook de la ACMor y más de 500 veces por los avisos en el Tweeter. Es importante mencionar que algunos de estos artículos ya han sido compilados en un primer libro coeditado, por al ACMor y La Unión de Morelos, y que en breve saldrán a la luz otros libros que incluyen, en forma temática, las demás contribuciones.
Quiero felicitar a los miembros de la ACMor por sostener este esfuerzo, especialmente al Comité Editorial, y al equipo de La Unión de Morelos por brindarnos su trabajo cada semana y con ello, en una forma amena, brindarnos información de calidad.
Esta note fue publicada en el periódico "La Unión de Morelos" el día 9 de Julio.Es importante saber que, además de los periódicos de cada lunes, los artículos están disponibles en la página de la ACMor y han sido visitados más de 35300 veces desde enero de 2010 al 1 de Julio de este año. Es más, en el último año la página donde están disponibles los artículos ha sido visitada más de 14 mil veces. Como ya hemos mencionado en otros años, las visitas oscilan de acuerdo a los períodos escolares, siendo los meses de mayor consulta los de escuela. Además, otro aspecto importante a mencionar es que el 65% de las visitas proviene de búsquedas de los internautas; cuando los estudiantes desean obtener información, usan los buscadores y encuentran la información en la Internet. Más de la mitad de las visitas proviene de internautas morelenses, así que estos artículos son escritos por morelenses para morelenses. Con este último dato queremos hacer notar que efectivamente estamos fomentando la cultura científica en nuestro Estado, aunque se tienen visitas desde toda Latinoamérica y un buen número desde los Estados Unidos.
La firme decisión de la ACMor de promover la cultura científica la ha conducido a participar en las redes sociales. Los artículos de “La Ciencia desde Morelos” han sido visitados más de mil veces este año siendo referidos por el Facebook de la ACMor y más de 500 veces por los avisos en el Tweeter. Es importante mencionar que algunos de estos artículos ya han sido compilados en un primer libro coeditado, por al ACMor y La Unión de Morelos, y que en breve saldrán a la luz otros libros que incluyen, en forma temática, las demás contribuciones.
Quiero felicitar a los miembros de la ACMor por sostener este esfuerzo, especialmente al Comité Editorial, y al equipo de La Unión de Morelos por brindarnos su trabajo cada semana y con ello, en una forma amena, brindarnos información de calidad.
miércoles, 4 de julio de 2012
Ante los monopolios la participación
Después del torbellino de mensajes cortos (spots) y de información, tanto manipulada como desinteresada, que nos abrumó por los últimos 6 meses, las elecciones nacionales parecen dar un resultado que a todas luces está conduciendo a la decepción de la mayoría de los mexicanos. Claramente el resultado preliminar de las elecciones presidenciales deja contento a menos del 40% de los electores que votaron. Tengo que aclarar que estoy escribiendo estas líneas antes de que el resultado sea válido. No creo que el error en el conteo pueda ser mayor al que hubo en las elecciones pasadas y entonces no alcanza a cambiar los resultados preliminares. Si cambiara el resultado y el que ahora es segundo fuera el primero también más del 60% de la población no estaría contenta. Esta situación es una realidad, es decir, tenemos un país dividido y es necesario generar los acuerdos a largo plazo que nos ofrezcan una visión de país, es obvio que no la tenemos. Abro un paréntesis para comentar que en Morelos ganó la invitación a la construcción de una nueva visión con la participación ciudadana. Invitación que fue aceptada por un grupo importante de ciudadanos morelenses.
Tengo que decir que vivimos en un país donde la falta de educación es un hecho, padecido por una gran mayoría, los hombres y mujeres, adultos y jóvenes son presa fácil de mentiras. Por ejemplo, en Morelos el día de la elección salió publicado una apócrifa portada de un periódico local anunciando que Graco Ramírez renunciaba a su candidatura. Este tipo de actitudes ilegales de publicación de información falsa, de compra de votos, el ocultar hechos, la mentira en general que todavía encontramos en muchos lugares del país (basta ver el lacerante video con falsas promesas a los más necesitados que se presenta abajo) son acciones que realmente decepcionan, desilusionan y lastiman profundamente a la sociedad y, por supuesto, no permiten la construcción de un ideal de bienestar común.
Estos vicios que van de la mano con la ignorancia y el hambre solamente resuelven en el corto o cortísimo plazo algún problema de los que los comenten o propician; pero condenan a la mayoría de la población a vivir sin bienestar. Estos hechos son algunas de las limitaciones de la democracia representativa a la que aspira la actual situación, que en mi opinión no podrá resolver la problemática nacional ni la local. El que no podamos definir un acuerdo de largo plazo, una visión de nuestro futuro, se relaciona con la tradición no democrática que padecemos y la anulación de todos los esfuerzos por fomentar la participación informada. Desde mi punto de vista el camino para resolver este problema ya fue señalado, la participación ciudadana informada es la opción para corregir de entrada esas limitaciones. La irrupción del movimiento #yosoy132 introdujo frescura, opciones y esperanzas en el ámbito político nacional y lo que redundó en cambios en algunas regiones. Por ejemplo, para vigilar estas elecciones se crearon movimientos ciudadanos, algunos desde las instituciones de educación superior, que condujeron acciones para denunciar las irregularidades (http://www.contamos.org.mx/ y http://fotoxcasilla.mx/ ). Esto aunado al periodismo tuitero y participación en las redes sociales de muchos ciudadanos generó acciones que permiten ahora evidenciar errores o delitos donde se cometieron. Estas acciones deben ser vistas como un éxito de la ciudadanía. La importancia que tiene el que hayamos podido organizarnos para cuidar el voto, que nos hayamos podido comunicar en forma alterna a los monopolios de la información es un verdadero logro. Uno de los principales problemas que nos aquejan es el control y manipulación de la información desde los monopolios de la televisión y la prensa; pero existen opciones reales, las multicitadas redes sociales, la Internet a través de sus formas escritas o de multimedia (periódicos, radio y tv por Internet) y la prensa local. Estos periódicos que parecen secundarios en el ambiente nacional son los principales recursos de las comunidades, pueblos, ciudades, estados para poder informarse y poder decidir informadamente. Cada día es más importante el papel que pueden jugar estos medios para la participación ciudadana. El compromiso social de los periodistas de estos medios debe motivar la información y la participación ciudadana en la definición de las soluciones a la problemática que nos aqueja. Los dueños de los periódicos locales tienen la opción de elegir la miniimitación del control y la manipulación de la información que hacen los medios nacionales o convertirse en promotores de la toma de decisiones con base en el conocimiento. La primera opción es un negocio rápido, pero la segunda es una selección con generosidad, visión de largo plazo y de compromiso con sus lectores al mismo tiempo que establecerá un negocio para varias generaciones. Quiero recordar la respuesta que dio el Premio Nacional de Periodismo Miguel Angel Granados Chapas ante la pregunta: ¿en el mundo moderno hipercomunicado, cuál es el papel de los periódicos locales? Su respuesta fue: "La de informar de los grandes problemas que afectan a las localidades, pero que parecen irrelevantes para lo global." La importancia de la participación ciudadana puede ser potenciada desde los periódicos locales, en el sentido de actuar local pensando en lo global. Con una visión optimista en estas elecciones hemos aprendido que la participación ciudadana puede competir contra los intentos de manipulación, quizá en este primer intento no se tuvo un éxito total, pero considero vamos en el camino correcto hacia crear un entorno informado y participativo. Al menos en Morelos estamos trabajando para ello. Una versión resumida de este artículo fue publicada el día 4 de Julio en la UNIÓN de Morelos
Tengo que decir que vivimos en un país donde la falta de educación es un hecho, padecido por una gran mayoría, los hombres y mujeres, adultos y jóvenes son presa fácil de mentiras. Por ejemplo, en Morelos el día de la elección salió publicado una apócrifa portada de un periódico local anunciando que Graco Ramírez renunciaba a su candidatura. Este tipo de actitudes ilegales de publicación de información falsa, de compra de votos, el ocultar hechos, la mentira en general que todavía encontramos en muchos lugares del país (basta ver el lacerante video con falsas promesas a los más necesitados que se presenta abajo) son acciones que realmente decepcionan, desilusionan y lastiman profundamente a la sociedad y, por supuesto, no permiten la construcción de un ideal de bienestar común.
Estos vicios que van de la mano con la ignorancia y el hambre solamente resuelven en el corto o cortísimo plazo algún problema de los que los comenten o propician; pero condenan a la mayoría de la población a vivir sin bienestar. Estos hechos son algunas de las limitaciones de la democracia representativa a la que aspira la actual situación, que en mi opinión no podrá resolver la problemática nacional ni la local. El que no podamos definir un acuerdo de largo plazo, una visión de nuestro futuro, se relaciona con la tradición no democrática que padecemos y la anulación de todos los esfuerzos por fomentar la participación informada. Desde mi punto de vista el camino para resolver este problema ya fue señalado, la participación ciudadana informada es la opción para corregir de entrada esas limitaciones. La irrupción del movimiento #yosoy132 introdujo frescura, opciones y esperanzas en el ámbito político nacional y lo que redundó en cambios en algunas regiones. Por ejemplo, para vigilar estas elecciones se crearon movimientos ciudadanos, algunos desde las instituciones de educación superior, que condujeron acciones para denunciar las irregularidades (http://www.contamos.org.mx/ y http://fotoxcasilla.mx/ ). Esto aunado al periodismo tuitero y participación en las redes sociales de muchos ciudadanos generó acciones que permiten ahora evidenciar errores o delitos donde se cometieron. Estas acciones deben ser vistas como un éxito de la ciudadanía. La importancia que tiene el que hayamos podido organizarnos para cuidar el voto, que nos hayamos podido comunicar en forma alterna a los monopolios de la información es un verdadero logro. Uno de los principales problemas que nos aquejan es el control y manipulación de la información desde los monopolios de la televisión y la prensa; pero existen opciones reales, las multicitadas redes sociales, la Internet a través de sus formas escritas o de multimedia (periódicos, radio y tv por Internet) y la prensa local. Estos periódicos que parecen secundarios en el ambiente nacional son los principales recursos de las comunidades, pueblos, ciudades, estados para poder informarse y poder decidir informadamente. Cada día es más importante el papel que pueden jugar estos medios para la participación ciudadana. El compromiso social de los periodistas de estos medios debe motivar la información y la participación ciudadana en la definición de las soluciones a la problemática que nos aqueja. Los dueños de los periódicos locales tienen la opción de elegir la miniimitación del control y la manipulación de la información que hacen los medios nacionales o convertirse en promotores de la toma de decisiones con base en el conocimiento. La primera opción es un negocio rápido, pero la segunda es una selección con generosidad, visión de largo plazo y de compromiso con sus lectores al mismo tiempo que establecerá un negocio para varias generaciones. Quiero recordar la respuesta que dio el Premio Nacional de Periodismo Miguel Angel Granados Chapas ante la pregunta: ¿en el mundo moderno hipercomunicado, cuál es el papel de los periódicos locales? Su respuesta fue: "La de informar de los grandes problemas que afectan a las localidades, pero que parecen irrelevantes para lo global." La importancia de la participación ciudadana puede ser potenciada desde los periódicos locales, en el sentido de actuar local pensando en lo global. Con una visión optimista en estas elecciones hemos aprendido que la participación ciudadana puede competir contra los intentos de manipulación, quizá en este primer intento no se tuvo un éxito total, pero considero vamos en el camino correcto hacia crear un entorno informado y participativo. Al menos en Morelos estamos trabajando para ello. Una versión resumida de este artículo fue publicada el día 4 de Julio en la UNIÓN de Morelos
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