miércoles, 6 de mayo de 2015

Acciones para un uso eficiente de energía

Aunque estamos viviendo una situación preocupante en México y nuestro futuro inmediato pudiera parecer incierto, estoy convencido que tenemos que apuntar algunas acciones para el futuro de largo plazo. Tenemos que visualizar que la zozobra que nos aqueja puede resolverse con la participación de nosotros exigiendo un rumbo diferente en las políticas públicas. Estamos en período de elecciones y hay oportunidad de exigir posicionamiento sobre algunos temas de largo plazo.
Hoy quiero comentar que en nuestras manos está la posibilidad de evitar un mayor cambio climático y con ello proveer a las generaciones futuras de condiciones similares a las nuestras tanto en el aspecto ambiental, como en lo económico y social.
La Agencia Internacional de Energía (IEA) propuso hace aproximadamente un año ideas que pueden implantarse fácilmente en nuestra vida cotidiana. Aquí las resumiré, estando seguro que muchas las podremos implementar:
- Dar seguimiento a los gastos en energía, calculemos las facturas de energía y de combustible mensuales para conocer el costo de la energía que utilizamos.
- Involucrar a toda la familia para hablar acerca de cómo reducir el consumo de energía al cocinar, lavar, entretenernos, desplazarnos, etc.
- Hacer compras con conocimiento, cuando compramos nuevos dispositivos informarnos sobre los artículos más eficientes del mercado para tomar decisiones informadas en la compra.
- Exigir que existan incentivos desde el gobierno local para acciones que promuevan eficiencia energética.
- Dialogar con nuestra comunidad difundiendo las noticias sobre cómo ahorrar energía con sus amigos y vecinos
- Luchar para que se establezcan normas en la construcción para las condiciones locales y que los materiales y métodos constructivos de las paredes y techos puedan mantener temperaturas adecuadas y reducir el ruido.
- En la construcción de una nueva casa incluir nuevas medidas de ahorro de energía en el diseño. Para maximizar naturalmente el confort y proporcionar un verdadero ahorro de energía a un bajo costo.
- Al comprar electrodomésticos nuevos, buscar la calificación energética y las etiquetas de endoso de rendimiento (por ejemplo, Energy Star). Al escoger el modelo de más alto rendimiento seguramente se recuperar el costo mediante el ahorro de energía durante la vida útil del dispositivo.
- Buscar mediante el mantenimiento el mejor rendimiento de los electrodomésticos, por ejemplo: Asegurarse de que las puertas del refrigerador tiene un sellado hermético.
- Ahorrar energía mediante un cambio en nuestro comportamiento diario, por ejemplo: Apagar la TV cuando no la veamos, apagar la computadora cuando hayamos terminado de usarla -los "protectores de pantalla" no ahorran electricidad-, desconectar los electrodomésticos que no están en uso.
- Usar para la iluminación lámparas eficientes que pueden consumir hasta un 80% menos de electricidad y duran hasta 10 veces más que las bombillas incandescentes tradicionales. Cuando caduquen, hay que disponerlas adecuadamente - no pueden ir a la basura.
- Acciones sistemáticas de ahorro en la iluminación: Apagar las luces cuando salga de una habitación. Utilizar iluminación local en lugar de iluminación de toda la habitación cuando se requiere sólo una pequeña cantidad de luz. Limpiar regularmente los accesorios de iluminación, reflectores y lámparas - obtendrá más luz de sus lámparas limpias.
- En la compra de un coche, examinar las etiquetas de economía de combustible escoger los modelos más eficientes, el posible costo adicional se reflejará en el uso cotidiano y en una emisión menor de bióxido de carbono.
- Promover que el gobierno implante un programa de promoción de vehículos de alta eficiencia.
- Obtener el máximo provecho de los componentes de su coche: Usar la ventilación natural cuando sea adecuado. Usar escudos reflejantes en los parabrisas para evitar el calentamiento por la luz solar cuando el vehículo está estacionado. Revisar la presión de las llantas. Dar mantenimiento de su coche con regularidad.
- Practicar la conducción ecológica para mejorar el rendimiento de gasolina: Evitar acelerar bruscamente su motor. Mantener una velocidad constante. Incluso si sólo tiene que esperar 30 segundos, es más económico apagar el motor de su coche y luego reiniciarlo que mantenerlo encendido.
- Exigir un transporte público eficiente y de calidad.
- Caminar, andar en bicicleta o tomar el transporte público en lugar de usar el carro, especialmente para trayectos cortos.
- Proponer el el trabajo un plan de gestión de la energía para el edificio y la empresa.
- Establecer premios para acciones que promuevan el ahorro y uso eficiente de energía.
- Exigir a la CFE un programa para ayudar en el ahorro y uso eficiente de energía.
Considero el lector estará de acuerdo en que la mayoría de estas sugerencias son prácticamente aplicables por todos nosotros en nuestra vida cotidiana. Seguro estoy que al seguirlas solamente tendremos beneficios para cada uno de nosotros y con ello disminuiremos nuestra huella ecológica.
Por supuesto, en esta época de elecciones podríamos solicitar a los candidatos comprometerse con los aspectos que les correspondan para estas acciones. Solicitémosles se manifiesten e implementen los aspectos institucionales necesarios para promover un futuro sustentable.

Una versión previa de este artículo fue publicado el día 6 de Mayo en el periódico La Unión de Morelos

miércoles, 29 de abril de 2015

Autos: ¿eléctricos o de gasolina?

Hay un debate cada vez más intenso acerca de la sustitución de vehículos convencionales (VC) por vehículos eléctricos (VE). En general, se cree que la transición debe retrasarse, mientras que algunos pensamos que debe acelerarse. Actualmente los vehículos eléctricos tienen un mayor costo inicial y debido a las baterías pueden causar una mayor contaminación que los VC en la etapa inicial. Recientemente, un artículo en la prestigiada revista Scientific Reports, la versión de acceso abierto del grupo Nature, analizó la conveniencia de sustituir VC por VE y encontró que al menos existen dos beneficios no percibidos al usar vehículos eléctricos para hacer frente al cambio climático; y por ende es imperioso apoyar aceleración en la sustitución de VC por vehículos eléctricos. El trabajo concluye que, dado que los vehículos eléctricos, durante su funcionamiento, emiten mucho menos energía térmica al ambiente que los VC en el mismo kilometraje, la sustitución puede mitigar el efecto de isla de calor urbano. Este sencillo hecho implica que se reduce con ello el consumo energético de los acondicionadores de aire, beneficiando localmente el entorno y por supuesto en sentido global reduciendo el consumo energético. En particular, el trabajo analizó la situación de la ciudad de Beijing, China y encontró que los vehículos eléctricos disipan solamente el 19.8% del calor total emitido por VC por kilómetro. Con este resultado la sustitución de VC por los vehículos eléctricos en 2012 podría haber mitigado el efecto de la isla de calor del verano en aproximadamente 0.94 °C. Esta reducción de la cantidad de electricidad consumida diariamente por aparatos de aire acondicionado en los edificios en ciudades del tamaño de la ciudad de México podría alcanzar los 14.44 millones de kilowatts-hora (kWh). En resumen una posible reducción diaria en 10,686 toneladas equivalentes en emisiones de CO2.
Estas son las bondades para mitigar el cambio climático que ofrecen los vehículos eléctricos. Sin embargo, considero importante mencionar que los vehículos eléctricos son más rendidores que los VC en recorrido. Analicemos algunos casos disponibles actualmente en México.
Primero el Leaf de la Nissan con un banco de baterías equivalente de 24 kWh y una autonomía de más de 160 km, es decir con un rendimiento de 6.66 km/kWh, y dado que el precio del kWh en México es cuando más caro de $3.44 por kWh es decir recorrer 160 km nos cuesta menos de $83 si usáramos un Leaf. Es decir, menos de un peso por kilómetro ($0.51). ¿Qué pasa si tenemos un Spark de la Chevrolet? Este vehículo será comercializado a mediados de este año. El banco de baterías es de 21.4 kWh y una autonomía de 130 km. Con este automóvil también el precio por kilómetro sería menor a un peso ($0.53). Hoy existe en el mercado mexicano el i3 de la BMW, también eléctrico, tiene una autonomía entre 130 y 160 km y un banco de baterías de aproximadamente 22 kWh con un costo muy similar al del Spark o al Leaf, dependiendo de las condiciones de manejo; con un costo menor a un peso por kilómetro también.
Para poder comparar analicemos los costos de recorrer los 160 km cuando usamos nuestros automóviles de gasolina. Supongamos un rendimiento en ciudad de 12 km/l, es decir gastamos 13.3 litros en recorrer esos 160 km y dado que el litro de gasolina magna cuesta $13.75 el litro la inversión será de más de $180, es decir más de un peso por kilómetro ($1.12). Claramente, el kilómetro recorrido con un auto eléctrico es más barato que en un VC.
Seguramente, los versados en cuestiones de ingeniería y economía comentarán que la eficiencia de los cargadores no puede ser del 100% y eso se asume implícitamente en mis cálculos, también que en la ciudad el consumo puede ser mayor. Para lo primero tengo que comentar que efectivamente eso se considera en mis cálculos, pero que difícilmente la eficiencia de los cargadores es menor al 70%, con ello los cálculos todavía son favorables al vehículo eléctrico. En cuanto a la segunda observación, comento que los vehículos eléctrico efectivamente se apagan en cuanto se detiene el vehículo con lo cual el consumo energético disminuye muchísimo en situaciones de tránsito pesado.
Como ya he mencionado en otros artículos, el costo de la tarifa DAC de CFE que he utilizado aquí, tiene dos aspectos que castigan el rendimiento de los autos eléctricos. Primero, el costo de la energía en tarifa DAC es mayor que el costo de la energía eléctrica que proviene de sistemas fotovoltaicos, en la región central de México, por lo tanto el costo por kilómetro será menor si se tiene sistemas fotovoltaicos que son una fuente renovable de energía. Segundo, la mayoría de los mexicanos pagan menos de $3 por kWh, con lo que el costo del kilómetro todavía disminuye en los vehículos eléctricos, esto es todavía más notorio para las empresas. Esto último puede ser importante cuando se tiene una flotilla y los recorridos diarios sean menores a los 100 km.
Por otro lado, un aspecto adicional para aquellos versados en cuestiones de sustentabilidad y de rechazo al uso de vehículos eléctricos. Debemos considerar que aunque la energía eléctrica usada para cargar las baterías del vehículo eléctrico sea generada con hidrocarburos, es mucho más barato plantear un esquema de secuestro de carbono en la planta generadora que proponer acciones de secuestro distribuidas a lo largo de las calles o de los propios vehículos.
Por la brevedad del espacio he dejado fuera otras consideraciones; sin embargo la intención de este texto es invitar a realizar un verdadero análisis financiero para poder decidir si es importante para la economía el impulso a la utilización de vehículos eléctricos. La ambiental ya ha quedado clara con el estudio que mencioné al principio.
Considero impostergable el impulso al uso de las fuentes renovables de energía y espero estos simples argumentos sirvan como un punto de partida.
Una versión resumida de este artículo fue publicado el día 29 de Abril

miércoles, 1 de abril de 2015

Periodismo ciudadano y científico

Para poder construir una sociedad dentro de un esquema de bienestar social y con base en conocimiento, es urgente la necesidad de mantener colaboraciones entre científicos y periodistas o comunicólogos. En reiteradas ocasiones muchas personas hemos manifestado que necesitamos tomar decisiones basadas en el conocimiento y deseamos contribuir a ello. Sabemos que en nuestro país tenemos déficit de personas capacitadas, basta reiterar que nos hacen falta como el doble de científicos profesionales para poder estar a la par de otros países, digamos Brasil y mucho más para tener la misma densidad de científicos en términos de la población de países con mayor índice de bienestar.
En este contexto, les comento que acepto con gusto participar en actividades colaborativas con periodistas o comunicólogos, ya que considero que ellos pueden desarrollar de una mejor forma la comunicación de los nuevos conocimientos que generamos los científicos. Así el pasado mes de marzo la Dra, Rosaura Ruiz, de la Facultad de Ciencias de la UNAM, me invitó a participar en el 4to Taller Jack F. Ealy de Periodismo Científico al cual asistí con agrado. Participé en la mesa de cambio climático con la charla de energías renovables y la mitigación del cambio climático.
En esta plática comenté que estamos viviendo un cambio climático antropogénico, en una situación de marcada pobreza extrema en nuestra población (México tiene más de 50% de pobres); además estamos agotando los recursos naturales: los bióticos, los minerales los hidrocarburos, etc. Tenemos desarrollo económico para unos cuantos, México genera ricos muy ricos, pero hay muchos pobres. La buena noticia es que en México tenemos un sector científico profesional, es decir, un sector científico que genera conocimiento de su entorno. En la actual situación donde hay científicos profesionales y divulgadores profesionales; pero todavía sin llegar al número adecuado para el tamaño de nuestra población necesitamos construir una alternativa.
En aquella ocasión comenté que aunque tenemos conocimiento del impacto de lo que hacemos y que también sabemos cómo mitigar este impacto negativo, no lo hemos podido transmitir a la población en general.
Déjenme comentar parte de nuestra precaria situación. Hoy en día estamos agotando todos los recursos y los estamos utilizando como si fueran eternos. Sabemos que el planeta es finito y todo se acaba, todos ustedes están usando automóviles, televisiones, refrigeradores, celulares, etc. Todo ello consume recursos naturales y no necesariamente de una manera renovables. Es decir, estamos acabando con algunos recursos naturales. Dada esta situación, surge la pregunta: ¿quién nos dio el derecho de utilizar el petróleo que está en el subsuelo y quemarlo? Se dice que lo pagamos pero, ¿quién nos dio el derecho a quitárselo a las futuras generaciones? Nosotros lo estamos quemando y las personas que vivan dentro de 200 años van a tener que secuestrar el carbono liberado por nosotros aunque no hayan quemado ese petróleo. Esta es una pregunta para la conciencia, pero al mismo tiempo para los licenciados en derecho preocupados por la sustentabilidad. Como ya lo he mencionado varias veces, esto parece ser un ejemplo del fenómeno llamado “tragedia de los comunes”. Cuando en el año 1900 se empezó a quemar el petróleo no se conocían los efectos, ahora precisamente el efecto de estar quemando el petróleo está cambiando el nivel del mar, está cambiando la salinidad del mar, está cambiando nuestro entorno. Estamos cambiando nuestro planeta y quién nos da derecho a eso. Tenemos que pensar en qué es lo que está pasando.
Desde mi punto de vista necesitamos convencernos y empezar a tomar acciones que ayuden a mitigar nuestro impacto, acciones que disminuyan nuestra huella ecológica; pero antes tenemos que conocer la problemática y sus posibles soluciones.
A pesar que pareciera que la tecnología nos está orillando a cambiar nuestro planeta, estoy convencido que una tecnología basada en el conocimiento integral de los procesos que desencadena es precisamente una herramienta que nos brinda la posibilidad de desarrollarnos sustentablemente: tener bienestar social, desarrollo económico y sana convivencia con la biota.
Quiero comentarles que las fuentes renovables de energía son un mecanismo acelerador de la economía. Recordemos que las fuentes renovables de energía son aquellas fuentes que se utilizan a una tasa menor de la que se produce,.es decir, que no vamos a usar más energía de la que podemos recuperar. Con el petróleo no es así, el petróleo lo quemamos y no estamos esperando millones de años para que se forme nuevamente. Recordemos nuestro planeta está cerrado y todos los biólogos, ecólogos, oceanógrafos, es más, todo mundo está de acuerdo en que la tierra es finita, lo único que le entra es la energía del Sol. Es más el petróleo es energía del Sol almacenada por organismos vivos y preservada por millones de años. La energía solar, tanto fototérmica como fotovoltaica, la energía eólica, la energía geotérmica son fuentes de energía que se pueden utilizar ya. No tenemos que esperarnos. Hoy podemos calentar agua con calentadores solares y generar electricidad con paneles fotovoltaicos. México genera electricidad con grandes turbinas eólicas, tiene plantas geotérmicas y solares y algunas plantas generadoras de electricidad con biogás, producto colectado en rellenos sanitarios. Esto es una realidad tenemos que comunicarlo para que las personas puedan decidir y optar. Hay tarifas que cuestan más que poner fotovoltaicos a los precios actuales, ¡imagínense dentro de un futuro!
Este escrito es una muestra de lo que deberíamos hacer en conjunto los científicos y los periodistas o divulgadores. Este escrito es un ejemplo de un ciudadano que desea comunicar lo que sabe y conoce.
Recordemos que el periodismo ciudadano se hace por ciudadanos deseosos de compartir información con otras personas. La ciencia ciudadana es una actividad humana con el objetivo de generar conocimiento por parte de ciudadanos siguiendo una metodología. Considero estamos listos para conjuntar esfuerzos y crear un periodismo y ciencia ciudadanos.
Este no es un llamado individual, existen actualmente organismo que promueven este tipo de actividades. Por ejemplo: La Unión de Morelos, Academia de Ciencias de Morelos y Más ciencia para México, en Twitter hay muchísimos ejemplos; @MasCienciaMx, @ciencia140, @CienciaUAEM106, @_masUNAM, @Erenovables, @aggregatte, etc. son algunos casos, y así podemos mencionar muchos más. Considero importante que nosotros mismos comencemos a seleccionar nuestra fuentes de información para poder decidir con base en el conocimiento. Hacia un periodismo ciudadano y científico para construir la sociedad del conocimiento.

Una versión resumida de este artículo fue publicado el día 1 de Abril en el periódico la Unión de Morelos.

miércoles, 25 de marzo de 2015

Comprar, usar, reparar, usar



Este fin de semana alguien muy querido me preguntaba ¿qué si los mexicanos habíamos perdido la capacidad de reparar los aparatos electrónicos? Para poder continuar con el tema, considero muy importante aclarar el contexto en que surgió la pregunta.
Estábamos platicando sobre las vicisitudes de los aparatos electrodomésticos. Estaba comentando el hecho de que de repente empezó a fallar mi horno de microondas y tuve que llevarlo a revisar. En el taller me dijeron que todo estaba bien con el horno y que seguramente tenía bajo voltaje en casa. Esto era algo común hace unos 25 años, pero desde hace varios años, debo decir que la calidad del fluido eléctrico ha sido adecuada. Regresé con mi horno a casa, cabizbajo ya que decía para mis adentros: ¿por qué no checaste primero el voltaje? En lugar de pensar que los aparatos ya no tienen la vida que antes. Debo confesar que el anterior horno de microondas que acabo de jubilar nos dio excelente servicio por más de 20 años y ahora el nuevo tiene menos de 3. Así que llegue a casa y saqué mi multímetro para medir el voltaje. El voltaje era el adecuado antes de poner a funcionar el horno y cuando empezaba a funcionar caía a menos de 100 Volts (el voltaje adecuado es 120 V) evitando que el horno funcione bien. Esta falla generalmente se debe a que el neutro que proviene de la CFE y entra a las instalaciones se desconectó o tiene un falso contacto. Lo demás funcionaba dado que tengo una tierra eléctrica adecuada. Efectivamente salí a la calle y pude observar que el cable que llegaba a mi casa tenía el otro extremo flotando en el aire. Por supuesto llamé a la CFE, me atendieron amablemente y coincidieron en que mi explicación podría ser la causa de la falla de mi horno de microondas. Me dieron varios números y me comentaron que en menos de 48 horas debería estar arreglado el problema. Para mi sorpresa el cable suelto fue arreglado por la CFE en menos de 4 horas.
Sirva todo este preámbulo para continuar con la primera pregunta (que para estos momentos el lector quizá habrá olvidado, al menos el escritor tuvo que volver a leerla). Estaba comentando lo del horno cuando de repente saltamos al tema de que últimamente entre los conversadores habíamos mandado a reparar cuatro teléfonos celulares o aparatos electrónicos pequeños para oír música y que la respuesta común de los técnicos de los diferentes servicios era que costaba más repararlo o que no tenían las partes para reparar el aparato.
En este contexto surgió la pregunta, ¿estamos perdiendo la capacidad de reparación en nuestro país?
La respuesta es que sí, sin embargo no es algo exclusivo de nuestro país. Esta capacidad se está perdiendo en todo el mundo, dado que nos encontramos en una estrategia de maximización del consumismo. Los cuatro aparatos fueron diagnosticados y la respuesta que se obtuvo fue que la refacción ya no se encontraba; pero en todos los casos tenían menos de cuatro años de uso, surgen muchas preguntas. Uno tenía el display estrellado, pero lo demás funcionaba, otro la conexión para cargarlo estaba rota, otro más que el sector de arranque se había dañado, etc. Todas estas explicación indican que se tiene la capacidad de diagnosticar las fallas, pero no la de reparar los aparatos. En la actualidad los fabricantes de aparatos electrónicos no tienen la obligación de fabricar refacciones para poder repararlos en caso de falla. Recuerdo que hace algunos años un fabricante de automóviles adquiría el compromiso de fabricar las refacciones por al menos diez años. En el caso de los electrónicos no es así.
La situación todavía es más alarmante, en la actualidad contamos con dispositivos electrónicos que están programados para ya no trabajar después de una corta vida de uso. Sí, aunque el lector no lo crea, hay fabricantes que programan sus productos para morir sin motivo alguno, solamente propiciando la compra de un nuevo producto. Es más, en la actualidad varios celulares que electrónicamente funcionan, ya no pueden ser utilizados debido a que el nuevo software no puede correr en ellos. De esta manera, si uno desea contar con nuevos servicios requiere de comprar un nuevo celular. Este fenómeno es conocido como obsolescencia programada y tiene aspectos que deben ser considerados en su análisis.


Vean este excelente video de unos 8 minutos sobre Obsolescencia programada por MakingUFeel

Un argumento a favor de esta programación para la salida de circulación de los productos es que con ello se generan empleos y las personas pueden vivir. Claramente, este argumento puede ser rebatido fácilmente, ya que la fabricación de las refacciones también puede generar los empleos suficientes.
Para mayor información les recomiendo ver la película “Comprar, Tirar, Comprar”. Yo la vi por primera vez en el festival Cinemaplaneta (en este abril será la nueva edición) hace algunos años y todavía la recuerdo. La verdad es que el comportamiento consumista actual hace que la recuerde vívidamente.
Hoy en día estamos enfrentado una problemática compleja con múltiples aspectos a considerar. Algunos estamos convencidos que el desarrollo sustentable es una alternativa, pero se requiere que todos contemos con información y podamos decidir con conocimiento.

Una primera versión de este artículo fue publicado el día 25 de Marzo en la Unión de Morelos.

miércoles, 18 de marzo de 2015

En la búsqueda del bienestar social.

Esta semana comenzó con una mala noticia para quienes valoramos el periodismo real y comprometido con difundir información. Claramente, no puede haber información imparcial, toda información tiene el sesgo de quien la difunde. Sin embargo, debemos reconocer el comprometido esfuerzo que ha realizado Carmen Aristegui y su equipo de colaboradores desde hace varios años.
Todos los días en la mañana tenía la disyuntiva de escuchar la noticias locales o los programas de ciencia matutinos o escuchar las muy interesantes y agudas narraciones, entrevistas o los comentarios de los invitados de Carmen Aristegui. Conocía perfectamente las frecuencias para poder escucharla, ya sea en el D.F. o en Cuernavaca y cuando viajaba también la escuchaba por Internet. Todo el tiempo me era claro que iba a decir cuidadosamente lo que pensaba y mediante preguntas inteligentes hacer que sus entrevistados dieran información.
En artículos anteriores he comentado como el periodismo ciudadano está cambiando la manera en que la sociedad se informa; pero siempre es importante contar con un equipo profesional, crítico y comprometido para informar de la manera más amplia posible, sin restricción de parte de intereses mezquinos.
En esta ocasión, quiero comentar que desde mi perspectiva existen muchos posibles argumentos para que MVS decidiera no permitir más que Carmen Aristegui continuara con el noticiero matutino líder en el país. Todas ellas muestran la mezquindad, egoísmo y avaricia del sector social mexicano que se ha apoderado tanto del ámbito político como del ámbito empresarial. Desde mi punto de vista, el periodismo crítico de Carmen Aristegui sirvió a MVS mientras se discutían las leyes de radio y televisión, pero ahora ya no les interesa mantener posturas críticas a los dueños de esa empresa. Ellos también son parte de la sociedad mexicana; pero claramente tienen una desmedida ansia de poseer sin dejar algo para los demás.
Por supuesto que esta situación me despierta coraje, impotencia e incontrolables deseos de acceso a niveles de decisión para poder transformar los paradigmas actuales. Estos deseos lo plasmo en mi vida cotidiana, tratando de formar mejores personas al dar clases, realizar investigación y formar personas más preparadas y con compromiso social.
Ya es tradicional que mencione aquí algunos textos de personas que han dedicado tiempo y esfuerzo para entender la problemática que nos aqueja y vislumbrar con ello las posibles soluciones.
El día de hoy pensaba argumentar más lo que discutí hace algunas semanas sobre la problemática de la tragedia de los comunes. Con mucho agrado, la semana pasada, recibí un mensaje a mi cuenta de Facebook de Alejandro Pisanty, buen amigo, científico y promotor de un activo y socialmente responsable Internet. El Dr. Pisanty me sugirió leyera otro libro de Elinor Ostrom “Understanding Institutional Diversity” para que completara la propuesta de solución a la conformación de instituciones que atiendan la complejidad de limitaciones en los recursos y que al mismo tiempo sean promotoras del bienestar de su comunidad maximizando ese bienestar colectivo. Por supuesto, estas estrategias son diametralmente opuestas a las que estamos sufriendo, donde las reformas estructurales parece beneficiar solamente a los sectores más pudientes. Esto último, Donella Meadows lo denomina acciones que dan más a los exitosos. Para contrarrestar el beneficio individual desmedido propusimos la educación y concientización. A esto el Dr. Pisanty me recordó que debemos definir reglas de uso, aprovechamiento y mantenimiento de los recursos en dos niveles: a) reglas propuestas por la comunidad y b) reglas propuestas por el entorno social de la institución, esto es discutido ampliamente en el libro que me recomendó. Por supuesto Alejandro Pisanty tiene razón y debemos construir estructuras sólidas en los dos niveles. La fortaleza de las reglas comunitarias podría ser suficiente en un entorno cerrado, pero debemos trabajar para construir y fortalecer las reglas externas. Actualmente tenemos en México y en el planeta este tipo de reglas; pero en ambos niveles son muy débiles. En las dictaduras las reglas fuertes son extracomunitarias. Por esta razón considero imperioso empecemos a trabajar colectivamente para definir y hacer respetar reglas con la fortaleza de haber sido consensuadas para que garanticen que los procesos de nuestra vida consigan involucrar equitativamente los ámbitos económicos, sociales, ambientales e institucionales.
Percibo severas dificultades en este camino; pero invito a continuar trabajando para conformar sólidas bases colectivas, por ejemplo: periodismo ciudadano (la iniciativa Mexicoleaks es un claro ejemplo), ciencia ciudadana (estudiando localmente los problemas locales, amalgamando el conocimiento tradicional con el científico) y en general organizaciones sociales para institucionalizar reglas basadas en perspectivas de largo plazo y que su objetivo sea maximizar el bienestar social. Quizá nuestro deseo de un periodismo crítico pueda ser un detonador de actividades colectivas que construyan entes sociales capaces de generar beneficio social que deseamos.

Una versión resumida de este artículo fue publicado el día 18 de Marzo

miércoles, 4 de marzo de 2015

Del Sr. Funcionario a la solución de la tragedia de los comunes

El día de hoy quiero insistir en la importancia de construir esquemas organizativos que permitan contender con la problemática compleja a la que nos enfrentamos en nuestro planeta. A lo largo de la historia las organizaciones humanas han sido fundamentalmente jerárquicas. Incluso en las democracias los elegidos se invisten de títulos que recuerdan a los títulos nobiliarios. Por ejemplo, la forma de dirigirnos a los miembros del congreso en los países democráticos tiene una carga cortesana: nos referimos al Sr. Senador Menganito, al Sr, Diputado Sutanito, al Sr. Presidente Municipal Perenganito, lo mismo hacemos con los presidentes y gobernadores. Para mi es claro que todos estos puestos fueron otorgados por el voto directo de los electores y el nombramiento no siempre confiere distinción a las personas diferente a la de haber sido electos. Claramente esto no es así para los reyes y emperadores que por “derecho divino” les fue conferido el cargo o título. Aquí no me voy a referir a lo justo de ese nombramiento divino, me concretaré a comentar los aspectos de las democracias o de las designaciones.
Desde mi punto de vista hay organizaciones y más concretamente actividades y tareas sociales que deben ser realizadas por entes jerárquicos, mencionemos, por ejemplo, la aplicación de la ley en sanciones a faltas. Sin embargo, hay muchas otras tareas que requieren del concurso del acuerdo social. Pongamos como ejemplo: la convivencia social en un parque de cualquier ciudad, si el parque fuera muy grande y con una gran diversidad de lugares, atractores y entornos, quizá no se requiriera el concurso del acuerdo; pero generalmente son pequeños, así que un buen parque tiene áreas para practicar deportes, otras para juegos infantiles y otra para estar. La definición de estas áreas y su distribución puede ser motivo de conflicto entre la comunidad, pero seguramente se puede llegar a un acuerdo si se busca una buena administración de esta área de uso y disfrute común. Otro ejemplo puede ser el propio instituto donde trabajo, o cualquier otra entidad de investigación. Ahí comparto instalaciones con 67 académicos y más de 300 estudiantes y 80 trabajadores administrativos para desarrollar nuestras labores todos estamos de acuerdo en que se requieren aulas y laboratorios, pero también para contribuir un desarrollo integral de toda la comunidad se requieren instalaciones recreativas y deportivas. Esto último ya entra en conflicto con lo primero. Se requiere de mantenimiento tanto para los laboratorios como de las aulas; pero también es necesario prestar atención a las otras instalaciones. Es más déjenme exponer un tema mucho más específico. Para hacer investigación los académicos del instituto solicitan donativos a muchas instituciones y todos recibimos dinero para desarrollar proyectos de investigación. Cabe decir que la mayor parte del presupuesto operativo de los institutos de la UNAM proviene de fuentes externas a la misma UNAM, es decir, los académicos necesitamos concursar por apoyo de muy diversas organizaciones. Con estos apoyos compramos equipos, algunos muy costosos que pasan a formar parte de la infraestructura del instituto. Dada esta situación tenemos al menos dos posibles conflictos. Los académicos de mayor antigüedad pueden tener más espacio para colocar más equipos, por otro lado estos equipos requieren de mantenimiento y la mayoría de los proyectos tienen una vigencia menor a la vida útil de los equipos; por lo tanto se requiere el pago de mantenimientos con cargo al presupuesto del instituto, que en principio es para todos los académicos. Este tipo de conflictos es conocido como la administración o gobernanza de los comunes. La premio nobel de economía Elionor Ostrom escribió un libro titulado “Governing the Commons” muy interesante donde analiza la gobernanza de los comunes y concluye, al igual que Donella Meadows en el libro, que ya he comentado, “Thinking in Systems”,que este tipo de conflictos pueden ser solucionados desde la teoría de sistemas. En particular, la solución involucra definir reglas claras de uso, mantenimiento y equidad de largo plazo, así como cuotas de recuperación para mantenimiento y reparto de áreas de uso. Todo esto con la finalidad de obtener beneficio social maximizado en lugar de extraer beneficio individual con marginación para muchos. En otras ocasiones he propuesto organizaciones horizontales que promuevan la participación de las personas involucradas.
Fundamentalmente la educación y exhortación a los usuarios para que ellos entiendan las consecuencias del abuso de los recursos son las herramientas que proponen. También la implementación de acciones de retroalimentación para enfatizar mediante la concientización del uso de los recursos y para que colectivamente se sancione los posibles abusos. Una acción también importante es alinear a los actores hacia una meta común de largo plazo en lugar de seguir las metas individuales, generalmente de corto aliento. Señalan como opciones la auto-organización y auto-gobierno como alternativas una vez que se cuente con credibilidad, compromiso y mutua vigilancia de los recursos compartidos. Todo esto apunta en dirección opuesta a mis frases del principio donde anotaba la costumbre que tenemos de otorgar títulos nobiliarios a las personas encargadas de defender los intereses de las comunidades y sugerir acciones verticales que no siempre son adecuadas ni comprendidas por la comunidad.
Debemos construir organizaciones con personas capaces de aportar al bien social. Espero estas líneas nos indiquen que los problemas sociales no se resuelven con tomas de decisiones autoritarias o democráticas, sino mediante el concurso, compromiso, participación, convencimiento y educación sobre las diferentes formas de resolver el conflicto que nos ocasiona compartir el la calle, la colonia, la ciudad, la región, el estado, el país y finalmente nuestro planeta, ya que todos son finitos. Quizá el Universo no lo sea.

Una versión resumida de este artículo fue publicado el día 4 de Febrero en la Unión de Morelos