miércoles, 1 de marzo de 2017

Monitoreo y la caracterización de los productos mexicanos: el caso de la energía solar.

Ante los embates racistas que estamos sufriendo los mexicanos, tanto aquí en nuestro país como en los mismos Estados Unidos debemos tomar acciones para promover la generación de productos de calidad. Por supuesto, estos productos deben poder competir con el resto del mundo, ya sea en los mercados extranjeros o en nuestro mismo mercado interno contra aquellos fabricados en otros lugares y que se vendan en México.
En particular, una veta de oportunidad está en el ámbito de las energías renovables y muy especialmente en las aplicaciones de la energía solar. Como mencioné antes es necesario que los productos mexicanos puedan competir en el mercado internacional para que puedan conseguir también su distribución en el mercado nacional.
En el Instituto de Energías Renovables de la UNAM (IER), ubicado en el municipio de Temixco, Morelos, se trabaja para realizar pruebas de desempeños de sistemas solares tanto de calentamiento de fluidos como de generación eléctrica. En este tenor es importante mencionar que mañana jueves se realizará un evento para fortalecer la industria solar.
Con la conjunción de varios proyectos se presentarán las opciones que se tienen en el IER para emitir opinión técnica sobre el desempeño de calentadores solares de agua, al mismo tiempo que se ilustrarán diversos sistemas solares para calentamiento de agua o de aire.
Esta actividad en el marco de un proyecto apoyado por CONACyT, en particular con el financiamiento del Fondo Institucional de Fomento Regional para el Desarrollo Científico Tecnológico y de Innovación (FORDECYT) mediante del proyecto 190603: “Estudio sobre el uso de la energía solar en aplicaciones residenciales, industriales y comerciales en diferentes Estados del país”, liderado por el Dr. Octavio García Valladares. En este evento se presentarán diferentes desarrollos para propiciar un mejor desempeño de las empresas solares como 1) Desarrollo de Calculadoras Solares, para vivienda, para el sector comercial o industrial y para albercas, 2) Consultoría especializada para grandes usuarios, 3) Taller de software libre para el cálculo de captadores solares planos y 4) Monitoreo en tiempo real de sistemas solares térmicos. Este evento se realizará en el hotel Hostería Las Quintas de Cuernavaca que tiene precisamente un sistema de calentamiento de agua monitorizado por el IER que muestra las bondades de la energía solar tanto en el balance energético, la cantidad de gases de efecto invernadero evitados y, algo fundamental, el ahorro en el gasto del pago de combustibles. Esta experiencia consta de 3 subsistemas para brindar agua caliente a la lavandería, secciones de cuartos del hotel y albercas. Todos estos sistemas son monitorizados en tiempo real y sus resultados son de acceso libre por Internet mostrando que la energía solar es viable y pueden tener un impacto positivo en la economía, el ambiente y en la sociedad en su conjunto.
De hecho, en el estado de Morelos, se apoya a los hoteles y balnearios para la instalación de sistemas solares de calentamiento de agua mediante una bonificación en los impuestos estatales, este programa debería ser imitado en el ámbito nacional, ya que los beneficios son para toda la población al evitar la emisión de gases de efecto invernadero.
Por otro lado, la presentación del Laboratorio de Pruebas de Equipos de Calentamiento Solar, que los investigadores del IER llaman afectuosamente “LAPECAS”, es precisamente la contribución del IER para conseguir la fabricación de equipos solares de calidad que puedan competir en el ámbito internacional y contrarresten las embestidas racistas que hoy sufrimos como mexicanos.
Esto es un ejemplo de cómo el sector científico puede contribuir para generar productos de calidad en nuestro país.


Este artículo fue publicado el día 1 de Marzo

miércoles, 22 de febrero de 2017

El “Distintivo Ambiental UNAM” una herramienta para conseguir edificios sustentables

Una pregunta frecuente entre las que me hacen cuando platicamos sobre las posibilidades de tener una casa sustentable es ¿qué cosas debemos hacer? ¿es caro? Por supuesto estas preguntas se extienden al hablar de temas como edificios sustentables. Para esto último existen metodologías muy elaboradas para determinar si un edificio es sustentable. Una de las más usada es la metodología LEED que fue desarrollada por el Consejo de la Construcción Verde de Estados Unidos (US Green Building Council). Esta metodología según Wikipedia “se compone de un conjunto de normas sobre la utilización de estrategias encaminadas a la sostenibilidad en edificios de todo tipo. Se basa en la incorporación en el proyecto de aspectos relacionados con la eficiencia energética, el uso de energías alternativas, la mejora de la calidad ambiental interior, la eficiencia del consumo de agua, el desarrollo sostenible de los espacios libres de la parcela y la selección de materiales.” Existen expertos certificados en la metodología y más aún empresas que asesoran para que un edificio alcance la certificación LEED. Por supuesto que por tratarse de una metodología creada en Estados Unidos tiene sus particularidades y la verdad sea dicha es cara. Considero que se puede adaptar para que paulatinamente podamos contar con edificios sustentables.
Aquí en nuestro país el Programa Universitario de Estrategias para la Sustentabilidad (PUES) de la UNAM ha desarrollado una valoración similar al LEED, pero con la intención de guiar hacia conseguir la sustentabilidad, más que dar una certificación. Así el PUES realiza valoraciones de las estrategias y acciones que se desarrollan en una edificación y con base en criterios de sustentabilidad analiza el uso del agua, la energía, el manejo de los residuos sólidos y el consumo para el funcionamiento del edificio. Con esta categorización de las acciones cotidianas que se desarrollan en el edificio, el PUES otorga un distintivo ambiental UNAM a la edificación que indica la cercanía hacia ser una edificación sustentable. Este distintivo ambiental se ha colocado como un referente nacional de evaluación del desempeño ambiental al analizar varios edificios de la administración federal y otros edificios particulares. Por supuesto que el análisis de las acciones conlleva una evaluación y así cuando el puntaje en alguno de los cuatro rubros (energía, agua, manejo de residuos y consumo) es menor a un tercio del valor máximo el distintivo que consigue el edificio es Básico. Cuando las estrategias consiguen una puntuación entre 33 y 66 se otorga el distintivo Azul. Hago un paréntesis para indicar que en el año 2014 el Instituto de Energías Renovables de la UNAM (IER-UNAM), ubicado en Temixco, Morelos, consiguió obtener el distintivo Azul y ya desde aquel entonces se comprometió a realizar las acciones necesarias para conseguir el máximo distintivo: el Oro que se otorga cuando se consigue tener un desempeño arriba de 67 puntos en los cuatro ámbitos evaluados.
Así fue como después de utilizar las herramientas de análisis del distintivo ambiental y con ello cambiar la forma de disponer de los residuos sólidos, modificar las formas de consumo, ahorrando energía y usando fuentes renovables, haciendo una mejor gestión del agua el IER-UNAM consiguió que la semana pasada acudiera la M. en C. Mireya Imaz, directora del PUES, a entregar el distintivo Oro al IER-UNAM. El jueves 16 de febrero la maestra Imaz impartió una conferencia donde explicó el compromiso de la UNAM por definir estrategias hacia la sustentabilidad en sus propias instalaciones y coadyuvar a que otras instituciones también lo hagan, para posteriormente develar la placa que indica que el IER-UNAM ha mostrado un compromiso por la sustentabilidad. Así en Morelos tenemos a la primera entidad académica de la UNAM que, con base en el esfuerzo y compromiso de su comunidad, obtiene este distintivo. En las labores cotidianas trabajadores, estudiantes y académicos muestran que es posible implantar medidas que nos conduzcan hacia un instituto, ciudad, y país sustentable. De las más de 150 entidades evaluadas, dentro y fuera de la UNAM en todo el país, sólo cinco inmuebles en el país cuentan con un desempeño ambiental suficiente para alcanzar el nivel Oro y, hasta el momento, el IER es la única entidad de la UNAM.
Es muy importante mencionar que el Distintivo Ambiental UNAM ahora es internacional y que dada su seriedad, amplitud y flexibilidad desde este mes de febrero, el PUES UNAM contribuye con este método en un proyecto del Global Consortium for Sustainability Outcomes en colaboración con el King’s College del Inglaterra y ocho universidades más en todo el mundo para evaluar el desempeño ambiental de nueve inmuebles universitarios, localizados en diferentes ciudades como Londres, Toronto y Dublín.
Es, así, como herramientas desarrolladas y utilizadas en nuestro país son trasladadas a otras latitudes para monitorizar el camino hacia la sustentabilidad en diversos entornos. Cabe aclarar que a diferencia del LEED los criterios de Distintivo Ambiental UNAM son dinámicos y consideran no solo el diseño sino el funcionamiento y por lo tanto la vigencia es de dos años. Así el IER-UNAM deberá continuar trabajando para conservar este distintivo.
Por supuesto el PUES-UNAM está abierto para ayudar a otras instituciones públicas o privadas en conseguir los cambios necesarios para apostar por una mejor interacción entre las personas y el ambiente.


Una versión previa de este artículo fue publicado el día 22 de Febrero

miércoles, 8 de febrero de 2017

Contra los Trumps las decisiones basadas en el conocimiento

Este primer mes del año 2017 ha presentado convulsiones sociales en nuestro país, inició con las protestas por el cambio en el precio de las gasolinas y concluye con una verdadera crisis en las relaciones México Estados Unidos. Nuestra sociedad, tanto en México como en el mundo, está presentando síntomas muy graves de un egoísmo que de no combatirlo conducirá a comportamientos intolerantes, racistas y profundamente autoritarios. Estos comportamientos tienen origen, en mi opinión, en la profunda inequidad en la que vivimos que no permite ser parte de sociedades con información de calidad. Aquellos que más tienen y que promueven el acaparamiento de la riqueza sin limitaciones no se percatan que sus actitudes solamente aumentan esta inequidad y que con ello atizan fuertemente acciones violentas.
Las acciones de Trump para suprimir la leves regulaciones que introdujo Obama para limitar los excesos de los sectores financieros, las leyes de protección al más débil y los acuerdos comerciales con algunos límites son tres ejemplos sencillos de que la política financiera de Trump solo conduce a pavimentar el camino para que los sectores más ricos del Estados Unidos obtengan ganancias lo más rápidamente posible, sin importarles el largo plazo. Otro ejemplo son sus intenciones de nombrar en el sector educativo a una persona que es abiertamente opuesta a la educación pública, aquí denota lo que busca: tener una sociedad sin educación para manipularla.
Así, por supuesto, nada es tan eficaz contra las personas similares a Trump como una sociedad informada y letrada. Dentro de sus primeras acciones podemos encontrar los silenciamientos a las agencias protectoras del ambiente o del consumidor en Estados Unidos.
Un aspecto que es muy importante de mencionar es que la prestigiosa revista de divulgación científica Scientific American se ha volcado en contra de las políticas de Trump, lo mismo ha hecho la revista Nature con sus editoriales en defensa de la divulgación del conocimiento. Todo esto porque podemos intuir que la información vertida por muchos medios periodísticos o de entretenimiento han desarrollado sus contenidos para enajenar a las personas, proveyéndolas de pseudoinformación.
Por ejemplo la infinidad de películas del apocalipsis zombie conducen a un bombardeo continuo contra la ciencia como la causante de los mayores males de la sociedad.
Lo que vemos hoy en día es un ejemplo de que las personas más egoístas han logrado aprovechar el desconocimiento de las mayorías para conducirlas a escoger, mediante la democracia, su propia marginación y pauperización. Esto es solamente posible dado que la mayoría de la población no tiene información, ni preparación para poder decidir con base en el conocimiento. Alto, aquí, por supuesto que no voy a proponer la sustitución de la democracia, sino la necesidad de construirla. Para ello primeramente se requiere informar y educar a las personas para que puedan basar sus decisiones en el conocimiento; puedan discernir cuando una información proviene de hechos y cuando proviene de hechos alternativos “alternative facts” postulados para poder imponer ideas de maneras muy sutiles.
El descontento social es claro, ya hubo muestras de votaciones por hartazgo que colocaron en puesto de toma de decisiones a personas que no tienen las capacidades para conducir una ciudad, estado o país y por las acciones de estas personas tendremos que pagar, por lo menos, una etapa de aprendizaje. Aunque puede ser que tengamos que pagar un costo elevado por sus decisiones equivocadas y desencadenen movimientos sociales o movimientos económicos mediante luchas armadas. Ambas situaciones ya han sido experimentadas por nuestra civilización y, francamente, desde mi perspectiva los precios a pagar han sido demasiado altos.
Con mi optimismo, considero todavía podemos evitar las confrontaciones; pero tenemos que definir colectivamente estrategias y llevar acciones para conseguir ser parte de una sociedad informada que decida con base en el conocimiento.

Este artículo fue publicado el día 8 de Febrero

miércoles, 4 de enero de 2017

Acciones de todos para el 2017

En este fin de año 2016 y principios del 2017 hemos recibido noticias que no auguran un prometedor 2017. Los aumentos en los precios de la energía, la reducción en el presupuesto federal para ciencia y educación superior. La verdad que muchos mexicanos han creído la promesas de algunos candidatos a puestos de gobierno que posteriormente cuando asumieron el puesto como gobernantes no pudieron cumplir. Por ejemplo, la promesa de que a final del sexenio se invertiría el 1% del PIB en Ciencia y Tecnología, que no parece será cumplido; o el compromiso de energía más barata, cuando los precios de procesamiento de los hidrocarburos sube en estos lares y que la energía es subsidiada en nuestro país, era claramente una falacia; pero que muchos creyeron.
La llamada reforma energética garantizó la extracción libre de los hidrocarburos en el territorio nacional. Lo más grave es el hecho que durante más de 50 años los hidrocarburos en nuestro país fueron mal invertidos y para nada fueron usados en inversiones que garantizaran el bienestar social. Es más podemos asegurar que, aunque en promedio somos una de las 20 economías más pujantes en este mundo, en cuanto a la distribución de la riqueza y el bienestar social de los mexicanos ocupamos lugares cercanos al 50.
Debemos ser honestos y decir que esta misma reforma energética posibilita el desarrollo de la energías renovables en comparación con la legislación anterior.
Así estamos ante una verdadera oportunidad. Las energías renovables tienen una característica que las hace naturalmente aptas para propiciar la distribución de la riqueza. Esta característica es que son distribuidas, es decir la energía solar se distribuye a lo largo de casi todo el territorio nacional y se puede aprovechar en cada lugar. La energía eólica de baja potencia tienen una distribución menos amplia, pero en muchas regiones es una opción a considerar para contribuir a la matriz energética local. El aprovechamiento de la energía hidráulica en pequeña escala también es una alternativa en otra regiones. El uso de la geotermia como energía de calentamiento puede ser una opción, pero en algunas regiones en México debemos desarrollar opciones para usarla como sumidero de energía y con ello disminuir la carga a los aires acondicionados.
Por supuesto, este punto de vista es contrario a aquellos que buscan grandes negocios, ya que el uso y aprovechamiento de la energía en forma local dificulta la centralización. Sin embargo, ya se está desarrollando el mercado para centralizar la producción de electricidad distribuida. Suena a contradicción, pero no es así. Se están desarrollando esquemas donde grandes compañías nos ofrezcan energía eléctrica producida en los techos de nuestras casas o negocios u oficinas mediante la instalación de sistemas fotovoltaicos. Esta opción por supuesto es mucho mejor que la actual de producir energía eléctrica centralizada mayoritariamente con hidrocarburos. Sin embargo, el esquema de negocio apunta hacia la concentración de la riqueza. Considero muy importante el desarrollo de esquemas de mercado que implícitamente consideren la distribución del beneficio para conseguir un verdadero desarrollo sustentable o como dicen los franceses perdurable.
Con cálculos sencillos podemos decir que en la mayoría del territorio nacional con un sistema fotovoltaico de unos 32 metros cuadrados se podrían satisfacer la demanda energética de una familia (energía eléctrica para aparatos electrodomésticos y una estufa eléctrica) y una movilidad de 40 km diarios con un auto eléctrico. Podemos añadir un calentador solar (dos metros cuadrados más) para satisfacer la demanda de agua caliente y tener las comodidades que hoy se gozan. Así tendríamos un suministro de energía sustentable.
No dejemos pasar la oportunidad para movilizarnos y optar por un cambio individual que genere un cambio global. Busquemos la forma de invertir y producir la energía que utilizamos en forma renovable. Estudios recientes indican que los sistemas fotovoltaicos que se han producido en los últimos 40 años, ya han generado más energía de la que fue utilizada para producirlos y todavía están generando, así es sustentable la propuesta de sistemas fotovoltaicos. Es decir la forma de producción de estos sistemas ahora ya es totalmente redituabl. De esta manera ya es confiable instalar estos sistemas de energía renovable en casas, negocios o industrias, para ello solo tenemos que decidir hacer la inversión.
Dejemos de pedir y pasemos al actuar para buscar el beneficio de todos.

Una versión previa de este artículo fue publicada el día 4 de Enero

miércoles, 14 de diciembre de 2016

Producir energía en cada edifico es posible

En el pasado mes de septiembre la segunda subasta eléctrica indicó que, para nuestro país, ha llegado la generación de electricidad utilizando energía solar. Los grandes inversionistas han apostado por una energía renovable, en particular por la solar fotovoltaica, para satisfacer parte de la demanda energética haciendo a un lado a los hidrocarburos. Esta visión que han tenido los inversionistas puede ser seguida por nosotros en nuestras casa o pequeño o mediano negocio.
La Comisión Reguladora de Energía (CRE) está analizando propuestas para que los usuarios pequeños podamos vender los excedentes de energía que generemos.
Considero adecuado explicar la situación actual y ver cual sería el esquema en el futuro de la generación distribuida. Hoy es posible instalar alguna forma de generación de electricidad en casa para autoconsumo. Por ejemplo, podemos instalar sistemas fotovoltaicos y generar electricidad durante el día para en la noche tomarla de la red eléctrica. La Comisión Federal de Electricidad mide cuánta energía eléctrica generamos en el día y cuánta utilizamos y hace un balance si generamos menos de la que usamos la pagamos, si usamos más de la que usamos se guarda como energía acumulada para posteriores meses. Es decir, hoy no hay pago por la generación adicional de electricidad. La energía que se genera adicional y se acumula no puede pasar de un año para ser utilizada. Esta situación es desventajosa para los usuarios, ya que la mayoría pudiera utilizar los beneficios de comprar sistemas que sobrepasen sus necesidades para generar más energía y con ello, si se pagaran los excedentes, disminuir el tiempo de recuperación de la inversión.
Así en estos momentos la CRE está analizando la posibilidad de modificar las reglas de interconexión y considerar un pago para los usuarios por su contribución adicional en energía después de un año. Es decir, si generamos más energía eléctrica de la que usamos se acumulará para hacer un balance al año, al final de ese año de haber todavía excedentes, el usuario recibirá un pago por la energía que inyectó a la red eléctrica.
Claramente, este esquema nos beneficia a todos al incentivar la instalación de sistemas fotovoltaicos en la casa o pequeños negocios y con ello generar electricidad minimizando la emisión de gases de efecto invernadero. En la mayoría del territorio nacional con una instalación menor de 20 metros cuadrados un casa con un consumo alto de energía podría inclusive generar excedentes. Un consultorio dental con una instalación menor de 40 metros cuadrados podría hacer lo mismo. Así, al permitir instalar sistemas en los techos de las casas o pequeños negocios se incentivaría la generación distribuida que evidentemente tiene ventajas.
El uso de las techumbres de los edificios para generar electricidad mediante sistemas fotovoltaicos disminuye la necesidad de transmitir energía y con ello disminuye las pérdidas, aumentando luego la eficiencia. Además al utilizar los techos de las edificaciones disminuye la presión para utilizar terrenos específicos para la generación de electricidad, el emplear terrenos que ya han sido alterados evita perturbar más nuestro entorno.
Las instalaciones deberían ser menores a 10 kW, esta restricción realmente ayuda a la población para no requerir permisos adicionales (en el caso fotovoltaico menores a 60 metros cuadrados).
Con este ejemplo, considero importante, comenzar a pensar en un nuevo paradigma de construcción de edificios donde consideremos que los diseños deben contemplar la generación de la energía que use el edificio a lo largo de su vida útil. Así de nacimiento los edificios deben ser planeados para generar la energía que requieran para su funcionamiento. Este paradigma invitaría a contemplar en las reglamentaciones de construcción la generación de electricidad y abriría el debate a considerar el derecho a recibir el sol en nuestras azoteas. También a recibir el viento en nuestros edificios limitando con ello la altura de las construcciones propiciando un desarrollo que no genere desigualdades. Este es un tópico que invita a la reflexión social y que requiere de contemplar a la energía como un bien común.
Las opciones están ahí, participemos en la discusión con la CRE y apostemos por un futuro diferente, donde la energía se produzca donde se utiliza.


Una versión previa de este artículo fue publicado el día 14 de Diciembre

miércoles, 7 de diciembre de 2016

Los usos indiscriminados y el análisis de ciclo de vida

Estas semanas he tenido que viajar y conocer de cerca problemáticas en diferentes lugares del mundo. En particular, he visto situaciones donde la posibilidad de un futuro sustentable está comprometido gravemente. Hoy en día ante la negativa de algunas personas a considerar que la mayoría de la población está siendo afectada negativamente por las acciones de los últimos años, es importante que divulguemos lo que hemos aprendido con los estudios sobre el clima y los cambios en la composición de la atmósfera y de los océanos. Cuando me refiero a los últimos años pienso en el siglo pasado y al decir acciones considero lo que hacemos cotidianamente.
En estos textos me he referido a que la forma en que hemos usado los hidrocarburos como una fuente de energía traslada su costo a las generaciones futuras y empobrece a una gran porción de la población actual. Existen muchos ejemplos del uso de recursos naturales o de procesos artificiales que trasladan el costo a las generaciones futuras.
Considero importante dar ejemplos para sustentar las afirmaciones anteriores.
Pensemos lo útil que ha sido el desarrollo del proceso Harber-Bosch para transformar el nitrógeno del aire en amoniaco para poder fabricar fertilizantes. Este proceso desarrollado a principios del siglo XX permitió fertilizar los suelos y con ello aumentar la producción de alimentos. Este vanagloriado desarrollo, ahora. después de algunas décadas mostró que su uso indiscriminado produjo cuantiosos daños en muchos ecosistemas al cambiar la composición química de los suelos y de las aguas en los ríos que finalmente cambian el entorno marino. Efectivamente este proceso que permitió dar alimentos más baratos y en mayor cantidad, ahora presenta daños que tendrán que remediar nuestra y las futuras generaciones. Sin mencionar que los peces que ven disminuidas sus probabilidad de sobrevivir al tener sobre ellos algas que aprovechan el exceso de nitrógeno en algunas regiones de los océanos bloqueando el sol y con ellos el desarrollo de la vida marina. Así la solución a la problemática de la alimentación cuando solamente se observa una de las dimensiones de la sustentabilidad, la económica (la meta eran precios bajos) en este caso, puede atentar contra otra de las dimensiones, digamos la natural y la social. Pero muchos de ustedes dirán que cómo se podría anticipar el resultado de la eutrofización de los océanos por el uso de los fertilizantes químicos en la zonas agrícolas, y eso es verdad, pero ahora ya lo sabemos. Hoy en día se están buscando alternativas para la fertilización y la producción de alimentos que no causen daño al entorno. Así, lo que parecía una forma barata de producir alimentos ahora genera costos no contemplados que deben ser pagados por quienes no fueron alimentados con los fertilizantes vertidos en décadas pasadas.
Esta situación es muy similar a lo que ha sucedido con el uso indiscriminado de los hidrocarburos como fuente de energía. Nadie puede negar que la densidad energética de ellos ha permitido el desarrollo que hoy observamos en el planeta; pero también la forma en la que los hemos utilizado ha causado el cambio climático antropogénico que deberá ser pagado por las generaciones futuras. En nuestros días el uso de las fuentes renovables de energía es una alternativa que debemos promover. Los costos de mitigación y de adaptación al cambio climático no fueron, ni han sido, contemplados en los costos de los hidrocarburos como energéticos; es decir, el uso de los hidrocarburos tiene un costo mucho mayor al que estamos pagando en la actualidad. Estos costos serán pagados por quienes no usaron los hidrocarburos como fuente de energía.
El desarrollo de los plásticos es otro de los ejemplos donde la forma indiscriminada en que los usamos y su posterior desecho, sin reciclarlos, ha causado daños en regiones alejadas de los sitios de su uso primario. Los plásticos en la década de los sesentas del siglo pasado parecían indicar bienestar para la sociedad al disminuir el peso de los envases y diversificar los utensilios y sus formas, etc. Nadie puede negar que los plásticos han simplificado y posibilitado un sin fin de utensilios en la vida cotidiana: desde la bolsa que nos dan en la tiendas, sean de barrio o supermercados, hasta las sillas o respaldos de ellas donde nos sentamos, pasando por muchos otras desarrollos. Así el costo de los plásticos no contempla su posterior reciclado o disposición final sin alterar los ecosistemas.
Con estos ejemplos quiero ilustrar que la sociedad actual ha propiciado un rápido desarrollo basado en el consumismo que pretende aumentar el flujo de dinero en forma interminable; pero nuestro planeta es finito. Esta forma de obtener los mayores beneficios lo más rápido posible, sin contemplar los costos reales de lo que hacemos, propicia que se agoten los recursos y que los costos de mantener la vida, por un largo plazo, en el planeta no sea considerado.
Por esta razón, ahora es necesario que realicemos análisis de ciclo de vida de los productos y procesos que desarrollamos. Este tipo de análisis es una herramienta que investiga y evalúa los impactos ambientales, sociales, económicos de un producto o servicio durante todas las etapas de su existencia: extracción, producción, distribución, uso y fin de vida (reutilización, reciclaje, valorización y eliminación/disposición de los residuos/desecho. Ahora este tipo de estudios se están realizando y cada vez hay más información sobre los productos o servicios,, etc. En el pasado no sabíamos que tan finito era nuestro planeta. Hoy en día, con el conocimiento que hemos generado, nos hemos percatado de la necesidad de realizar estos estudios para saber los límites de las nuevas o antiguas formas de producir utensilios o energía o cualquier nuevo producto y podemos asociar costos reales.
Hace un siglo la humanidad desconocía muchas de las cosas que ahora sabe, ya no podemos argumentar desconocimiento; pero es urgente que divulguemos ese conocimiento científico para que tomemos decisiones basadas él.


Una versión previa de este artículo fue publicado el día 7 de Diciembre en el periódico la Unión de Morelos