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miércoles, 15 de junio de 2016

Necesitamos infraestructura para movilidad no motorizada


Este domingo a mi regreso de la Ciudad de México a Cuernavaca me encontré con la jornada ciclista interestatal. Por supuesto que el tránsito a lo largo de la autopista fue más lento. Hice unos cinco minutos más de lo normal; pero el gusto de ver a personas realizando el esfuerzo de pedalear para alcanzar una meta con el firme objetivo de demostrar que es posible la movilidad sin motores es muy reconfortante y vale la pena ir más lento. Había diferentes medidas de seguridad y la mayoría de los conductores, tanto de coches como de autobuses, respetaban a los ciclistas y reducían la velocidad. Aunque debo decir que algunos conductores de automóviles de lujo realizaban maniobras que mostraban agresividad hacia los ciclistas. Este tipo de actitudes reafirma lo encontrado hace algunos años sobre el comportamiento ético de los ricos, que indica que son más proclives a menospreciar los derechos de otras personas y no prefieren proteger al más vulnerable. En este caso es obvio que ante una colisión los ciclistas son los más vulnerables. Por esta razón, en anteriores textos he comentado que sería adecuado construir junto a la carretera u autopista un carril exclusivo para personas movilizándose en bicicleta, es más podría haber carriles confinados en muchas ciudades.


Durante mi navegación por Internet hace algunas semanas encontré el reporte del National Institute for Transportations and Communities de los Estados Unidos precisamente sobre la evaluación de los carriles exclusivos para bicicletas en diferentes ciudades de ese país.
Estos carriles de bicicletas separados físicamente de los carriles para vehículos motorizados proporcionan más espacio en comparación con los carriles para bicicletas tradicionales indicados solamente con rayas en el pavimento. Hasta hace poco no había investigación sobre los carriles para bicicletas protegidas en Estados Unidos y fue hasta 2014 que se realizó el estudio. Este estudio indica que los carriles para bicicletas confinados pueden mejorar tanto el nivel de confort y seguridad ciclistas como aumentar el número de personas de utilizando la movilidad sin motor: la bicicleta.
Muchas veces he manifestado que Cuernavaca no es una ciudad que sea fácil para los ciclistas; pero por supuesto que la topografía de muchas ciudades de Morelos o del país son mucho más amigables para el transporte en bicicleta. En el estudio que les comento se estudiaron los carriles confinados de cinco ciudades: Austin, Texas; Chicago, Illinois; Portland, Oregon; San Francisco, California y Washington, Distrito de Columbia. Al menos San Francisco (SF) también tiene una topografía complicada como la de Cuernavaca. Sin embargo, el conducir una bicicleta en SF es mucho más cómodo y seguro que en Cuernavaca. Las principales preguntas que se contestaron fueron:¿Las instalaciones confinadas atraen a más ciclistas?, ¿Qué tanto influye el diseño de las instalaciones en su utilidad?, ¿Los carriles protegidos mejoran la percepción de la seguridad de los usuarios?, ¿Cuáles son las percepciones de los residentes de la zona?, ¿Qué tan atractivos son los carriles protegidos a diferentes grupos de personas? y ¿La instalación de los carriles se asocia con aumentos medibles de la actividad económica?
El estudio de más de un centenar de páginas puede resumirse en lo siguiente:
La mayoría de los residentes (58%) encuestados indicaron que estaban interesados en la bicicleta con más frecuencia para el transporte que antes de que hubiera carriles confinados, incluyendo el 57% de las personas que principalmente viajan en coche / camión. Incluso el 61% de las personas que conducen un automóvil al trabajo, dijeron que están más inclinados a transportarse en bicicleta ahora que los carriles para bici están separados de los carriles para vehículos de motor por una barrera, y no solo por una línea en el pavimento.
El diseño de las instalaciones no afecta mucho en su uso, se prefiere la protección al diseño. El hecho de confinamiento aumenta dramáticamente la percepción de seguridad.
Un poco menos de un tercio (32%) de los ciclistas que fueron encuestados eran mujeres. En general, las mujeres fueron significativamente más propensas a decir que habían aumentado el uso de la bicicleta a causa de los carriles protegidos.
En este estudio se afirma que la infraestructura relacionada con la bicicleta puede contribuir a incrementar la vitalidad de la economía local al propiciar el tránsito más cercano entre las personas y los comercios, en comparación con los vehículos motorizados. En promedio los ciclistas incrementan en un 20% la visita a las tiendas para comprar en comparación de cuando no había instalaciones protegidas. Este efecto es similar al que sucede cuando se fomenta el uso de zonas peatonales que incrementan el comercio local.
Desde mi punto de vista, debemos utilizar este tipo de estudios para proponer la construcción de infraestructuras para bicicletas en la ciudades de nuestro país. Fomentar la movilidad no motorizada evitará la emisión de gases de efecto invernadero, aumentará las transacciones económicas de los comercios locales y, lo más importante, tendrá un efecto benéfico en la salud de la población al evitar el sedentarismo.

Este artículo fue publicado el día 15 de Junio en la Unión de Morelos

miércoles, 14 de agosto de 2024

Mapas para transformar nuestras ciudades en ciudades disfrutables

¿Cuántas horas al día dedicamos a desplazarnos? ¿Cuánto tiempo perdemos atrapados en el tráfico? En la Ciudad de México (CDMX) el tiempo de traslado al día para llegar al sitio de trabajo es de 71 minutos. El promedio nacional del tiempo de traslado es de 44 minutos. Este tiempo es para ir al trabajo o a la escuela, pero qué podemos decir de los tiempos de traslado a hospitales, lugares de esparcimiento, digamos parques o teatros o cines; estos traslados generalmente superan estos tiempos. ¿Te imaginas una ciudad donde puedas ir caminando al trabajo, llevar a tus hijas o hijos al parque, hacer la compra y disfrutar de un café con amistades sin necesidad de subirte a un coche? Esta es la promesa de las ciudades de 15 minutos. Un modelo urbano que pone a las personas en el centro, priorizando la salud, el bienestar y la sustentabilidad. Es hora de replantearnos cómo vivimos en las ciudades. 
No es la primera vez que toco este tema que me parece de relevancia para ir transformando la infraestructura de nuestras ciudades y que mediante una caminata o un corto viaje en bicicleta podamos realizar nuestras actividades cotidianas. Imagina una realidad donde puedas dejar atrás el estrés de los atascos, recuperar el tiempo para ti y tus familiares o amistades, y contribuir a un planeta más saludable. 
La visión de una ciudad de 15 minutos, donde todo lo que necesitamos esté a un paseo o un corto viaje en bicicleta, no es solo un sueño, sino una necesidad urgente. Sin embargo, el traslado en bicicleta o caminando en 15 minutos a lugares donde realizamos nuestras actividades puede parecer imposible; ya que estamos acostumbrados a movilizarnos en auto o en el trasporte público que participa en los congestionamientos en las ciudades. Para ser sincero, yo mismo creía que esto era difícil en Cuernavaca, la ciudad donde vivo.
Me alegré mucho cuando la semana pasada leí un artículo que aborda la viabilidad y la practicabilidad del modelo de la "ciudad de los 15 minutos" en muchas ciudades del mundo y para mi sorpresa en este estudio aparecen dos ciudades morelenses: Cuautla y Cuernavaca. Aparecen más de 50 ciudades mexicanas. En todas ellas hay mapas de accesibilidad en bicicleta o a pie para que en 15 minutos se alcancen lugares de compras, de comida, de educación, de salud, de actividades al aire libre o culturales. 
De los aspectos del estudio que más me gustaron es que para Cuernavaca el estudio no solo se restringe a este municipio propiamente, sino que considera la zona urbana e incluye algunas partes de los municipios colindantes como Temixco, Emiliano Zapata y Jiutepec. En estos mapas de una manera muy gráfica podemos analizar el tiempo promedio que nos tomaría alcanzar un sitio donde podamos tener un servicio de salud. En el artículo le llaman puntos de interés (PoI) en salud. Otro mapa nos indica por zona estos tiempos para alcanzar PoI en educación, compras de artículos, comida o lugares de esparcimiento. 
Seguramente, ustedes se preguntarán y de donde obtuvieron la información para hacer este análisis. Una respuesta fácil es a partir de Google Maps, ya que estamos acostumbrados a usar las aplicaciones de los gigantes informáticos. Sin embargo, no fue así, la información fue obtenida de OpenStreet Maps un esfuerzo colaborativo creado por la gente bajo licencia abierta. En algunos trabajos he utilizado esta aplicación que pude ser editada a la manera de Wikipedia, de hecho, es un wiki mapa mundial.
Déjenme ilustrar la posibilidad de una ciudad de 15 minutos con un ejemplo que se puede ver en la figura a1. En ella presento el mapa de accesibilidad promedio mediante bicicleta. Las zonas azules (claras) dentro del mapa en Cuernavaca tienen accesibilidad a sitios con actividades en un tiempo de 15 minutos en bicicleta. La figura 1b muestra estas mismas zonas, pero mediante caminar. Claramente, se ve la diferencia. Con el mapa de la figura 1a se puede argumentar a favor de dotar a la ciudad de Cuernavaca de infraestructura adecuada para la movilidad en bicicleta, aspecto que falta en nuestra ciudad. 


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Figura 1 obtenida de https://whatif.sonycsl.it/15mincity/ seleccionando Cuernavaca.

Adicionalmente, estos mapas aportan información valiosa para las autoridades sobre la autorización o promoción de construcción de hospitales, clínicas, escuelas, lugares de esparcimiento, oficinas, etc., de acuerdo con la necesidad de satisfacer a la población de estas infraestructuras en vecindarios que no las tengan. Por ejemplo, podemos observar en la figura 2 la distancia a servicios de salud. Estos mapas son una herramienta para la definición de los usos de suelos y desarrollo urbano.

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Figura 2. Se muestra los tiempos para llegar a puntos de interés orientados a la salud. Observamos que en una buena parte de Cuernavaca los servicios de salud son accesibles en menos de 15 minutos en a) bicicleta, pero no así a distancia b) caminable en 15 minutos. Figura de  https://whatif.sonycsl.it/15mincity/

Invito a las personas interesadas en analizar todas las opciones que ofrece este estudio y que tenemos a la mano para al menos 50 ciudades en México. Lo mismo podemos decir para cientos de ciudades en América Latina. Este tipo de herramientas facilita el análisis y promueve que exijamos mejor infraestructura para que las personas y no los autos sean los dueños de la ciudad.
Es hora de repensar nuestras ciudades y dar un paso hacia un futuro con movilidad no motorizada que contribuya a la salud de la población y a la sustentabilidad de la civilización humana.

Una versión previa de este artículo fue publicada el día 14 de agosto en el periódico la Unión de Morelos

miércoles, 11 de septiembre de 2019

Apuntes para promover el uso de la bicicleta

La plasticidad de las personas nos ha permitido adaptarnos a múltiples actividades que las tecnologías nos ofrecen. No hace muchos años muchas personas con edades arriba de los sesenta años manifestaban su rechazo al uso de los llamados teléfonos inteligentes. Era común escuchar: Esa tecnología no es para mí… con un teléfono simple me basta… a eso no le voy a entender y muchas otras frases que anticipaban un rechazo hacia la tecnología de los teléfonos inteligentes. Hoy en día vemos en muchos lugares a estas personas de edad avanzada usar estos dispositivos para comunicarse cotidianamente con sus familiares y amistades. De hecho, podemos decir, que el concepto de teléfono inteligente ha pasado a la historia y las opciones de “inteligencia” son, hoy, parte indispensable de estos dispositivos. Con este ejemplo de adaptación de las personas quiero introducir otro que quizá sea más polémico y que puede ayudarnos a definir una movilidad diferente para las personas en los próximos años.
En el pasado mes de agosto fue publicado un artículo en la revista PLoSONE que analiza la seguridad de los ciclistas y, como el resultado más importante, encuentra que las personas mayores de cincuenta años son menos propensos a sufrir accidentes que la juventud ciclista. Por supuesto que este resultado parece diferente a lo esperado.
Un punto en particular que nos indica que el resultado de este estudio puede ser útil para nuestro país es que este fue realizado en países Latinoamericanos: Colombia y Argentina. Los investigadores analizaron los datos de 911 ciclistas de esos países. Para este estudio dividieron la muestra en jóvenes (menores a 26 años), adultos ( entre 26-50 años) y mayores (mayores a 50 años). En particular, a los científicos les interesó el hecho de que tanto en Colombia como en Argentina se ha experimentado un crecimiento sustancial del ciclismo urbano durante los últimos años. Ellos elaboraron un cuestionario y los participantes respondieron a preguntas sobre comportamientos en bicicleta, salud mental y seguridad en bicicleta.
En esta encuesta, las personas adultas mayores reportaron tasas más bajas de conductas de riesgo y accidentes de tránsito y, por otro lado, una mayor percepción de riesgo y un mejor conocimiento de las normas de tránsito que los otros dos dos grupos de ciclistas: adultos y jóvenes. Se descubrió que los comportamientos y los accidentes de ciclismo están significativamente relacionados con los indicadores de salud mental. En mi opinión, es también interesante que los indicadores de salud mental son más altos en la población ciclista de mayor edad. Si bien el resultado de los ciclistas adultos no tienen comparativamente un mayor riesgo para las lesiones y muertes en bicicleta, su nivel de riesgo sigue siendo alto. Además, definitivamente se requieren más acciones y medidas para promover la civilidad entre las personas que conducen tanto bicicletas como vehículos motorizados para reducir los riesgos de comportamiento y de la inconveniencia de la infraestructura vial que afectan la seguridad del ciclismo.
Otro punto a resaltar, de acuerdo con el estudio, es que la introducción sistemática de dispositivos electrónicos (por ejemplo, teléfonos celulares, navegadores GPS, auriculares) ha aumentado sustancialmente la probabilidad de que los ciclistas se distraigan y, posteriormente, sufran incidentes de tráfico que van desde incidentes hasta accidentes fatales. Regreso al comentario del inicio de este texto, las personas adultas cada vez más usan los dispositivos electrónicos. Aunque algunos estudios recientes se han centrado en el problema del uso de dispositivos electrónicos de los ciclistas jóvenes, la creciente naturalización de los dispositivos electrónicos en la vida cotidiana también está afectando la dinámica de transporte de los ciclistas que pertenecen a todos los segmentos de edad, el llamado de atención es para todas las edades. Por lo tanto, vale la pena discutir el papel de las distracciones en los accidentes de tránsito que involucran a ciclistas.
Con estos comentarios quiero enfatizar que la movilidad en bicicleta de la población de mayor edad parece ser una opción real y que los prejuicios deben ser evitados y revisados mediante estudios científicos.
Me parece claro que en la CDMX se está promoviendo la movilidad en bicicleta y que se requieren estudios como el que aquí comento para este entorno específico. Dado que vivo en Cuernavaca, una ciudad con una topografía ligeramente complicada para la movilidad en bicicleta recomiendo realizar estudios similares, así como habilitar la infraestructura para que la población ciclista crezca y, por supuesto, generar una la cultura cívica para que las diferentes formas de movilidad coexistan en una verdadera ciudad sustentable. Solo apunto, ya existen las bicicletas eléctricas que facilitan la movilidad en entornos como el de Cuernavaca. Ahora toca a los planeadores de la vialidad facilitar la transición para una movilidad sustentable.

Este artículo fue publicado el día 11 de Septiembre en el periódico la Unión de Morelos.

miércoles, 29 de julio de 2020

Ciclismo en la población adulta mayor

Ante la emergencia sanitaria que ha desatado el COVID19 en la ciudad de México se han impulsado algunas medidas para promover la movilidad usando bicicletas, dado que representa una disminución de la cercanía física con otras personas a diferencia de lo que sucede en el transporte colectivo como metro, autobús o ruta. Esta alternativa de movilidad ha alcanzado popularidad por ser barata y aportar beneficios adicionales a las personas que se ven involucradas. En algunas ciudades estudiantiles de Europa o Estados Unidos, las bicicletas son una verdadera alternativa para la movilidad. En la ciudad de México existe un movimiento ciclista importante que está abogando por una movilidad sustentables. Si efectivamente la movilidad mediante la bicicleta es una verdadera alternativa sustentable que no solamente tiene beneficios al no emitir gases de efecto invernadero, sino que tiene beneficios para la salud física. Esta alternativa inteligente de movilidad debe ser apoyada con medidas de protección y de concienciación de la población en general, pero especialmente de los conductores de vehículos automotores que se consideran dueños de las calles. El uso de la bicicleta en ciudades pequeñas o medianas todavía es más adecuado. En la ciudad de Cuernavaca tenemos al “Movimiento bicicletero de Cuernavaca” con una larga trayectoria promoviendo el uso de la bicicleta. Lo mismo hace el grupo de Intrépidas de Cuernavaca, que además lucha por otras formas de equidad y tiene una escuela de ciclistas. En estas líneas, en septiembre del año pasado, comentaba las bondades del uso de la bicicleta y que los accidentes en la población adulta mayor tienen una menor frecuencia que en la juventud. Es decir, enfatizaba que la seguridad en esta modalidad de transporte no se veía afectada por la edad del ciclista. Hoy quiero compartir un hallazgo reciente sobre los efectos del ciclismo sobre la función cognitiva, la salud mental y el bienestar en adultos mayores. Sí, leyeron bien sobre la población adulta. Esto implica que incluso la población adulta mayor puede participar en las actividades ciclistas y tener una mejora tanto en su salud como el su percepción de si misma, y más notoriamente en su función cognitiva al practicar su movilidad independiente y ejercitarse. Quiero compartir que este estudio fue realizado en Inglaterra en una población con un rango de edad de 50 a 83 años. Los ciclistas utilizaban bicicletas convencionales y otras con motor eléctrico para proporcionar asistencia en el pedaleo. Los detalles del estudio pueden ser consultados en la revista PloS ONE y el sitio del proyecto más amplio en www.cycleboom.org. En este estudio se midió la función cognitiva y el bienestar tanto antes como después del período de intervención. La población se dividió en tres grupos: 1) sin participar en rodadas, 2) ejercicio de ciclismo en exteriores, y 3) ejercicio de ciclismo en exteriores con bicicleta eléctrica. De los hallazgos más importantes puedo mencionar que ambos grupos de ciclismo mejoraron en precisión cognitiva después de la intervención en comparación con los participantes en el grupo control sin actividad ciclista. Los participantes en la modalidad asistida eléctricamente también mejoraron en la velocidad de procesamiento cognitivo después de la intervención en comparación con los participantes del grupo control sin ciclismo. Finalmente, los participantes en modalidad asistida eléctricamente mejoraron en su puntaje de salud mental después de la intervención en comparación con los controles sin ciclismo e incluso superaron a los ciclistas sin asistencia. En opinión de los autores, y que comparto, esto sugiere que puede haber un impacto del ejercicio en el exterior sobre la función cognitiva y la salud mental. Es importante destacar que se encontraron efectos similares (a veces mayores) para el grupo de bicicletas eléctricas en comparación con los ciclistas de pedales. Esto sugiere que no es solo el componente de actividad física del ciclismo el que está teniendo influencia y que hay que analizar con mayor cuidado algunos otros aspectos. Tanto las bicicletas de pedales como las bicicletas eléctricas pueden permitir una mayor actividad física, alerta al circular y muestran un mayor compromiso con ambiente por parte de las personas participantes. El hecho de que la población ciclistas que usó bicicletas eléctricas también mostrara beneficios, me parece de lo más relevante para ciudades como Cuernavaca, donde las pendientes en las calles puede ser una dificultad adicional para los adultos mayores que no han mantenido una experiencia ciclista a lo largo de su vida. Por supuesto, que las bicicletas eléctricas son una opción más que adecuada para la promoción de ciclismo en estas condiciones, pero que requieren la adecuación de la infraestructura vial para brindar trayectos seguros. Por supuesto que la realización de un experimento similar en el contexto morelense sería adecuado y puedo conjeturar que el resultado sería similar al realizado en Inglaterra. Este tipo de estudios puede promover la adecuación de calles en el entorno morelense para la movilidad ciclista y propiciar una movilidad sustentable que promueva la salud de las personas en la adultez mayor. La mayoría del terriotorio morelense podría ser escenario para paseos ciclistas en fines de semana y movilidad sustentable cotidiana. Los beneficios a la salud y al medio ambiente son evidentes y, por lo tanto, el esfuerzo que realicen las autoridades en los diferentes municipios redundará en una mayor convivencia sana de la población. Manifiesto que estoy listo para colaborar con la comunidad ciclista morelense para contribuir y construir alternativas seguras para el ciclismo. 
  Este artículo fue publicado el día 29 de Julio en el periódico la Unión de Morelos

miércoles, 11 de agosto de 2021

Propuestas para nuestras ciudades: movilidad no motorizada

En estas fechas además de la crisis del COVID-19 estamos observando cambios climáticos producido por nuestras actividades sin precedentes en miles de años. Este lunes el IPCC nuevamente nos alertó sobre el cambio climático que estamos sufriendo y que se intensifica rápidamente y sus efectos se expanden hasta cualquier región de nuestro planeta. El informe señala que la intensidad de la tormentas aumenta provocando lluvias intensas e inundaciones en unas regiones mientras causa sequías en otras. En particular, en las latitudes altas se incrementa la precipitación y en las zonas subtropicales la sequía aumentará. Recordemos que los incendios aumentan en nuestro país, por ejemplo en la zona de Michoacán y Guerrero donde en 2018 se observaron incendios que cubrieron con sus cenizas la mayor parte de nuestro territorio. Además, algunas otras regiones está sufriendo inundaciones más frecuentemente, las noticias nos llegan más frecuentemente que en otros tiempos. Las áreas costeras se irán perdiendo debido a las inundaciones. La pérdida de los glaciares continuará. Ya se perdieron o redujeron dramáticamente la mayoría de los glaciares de nuestros volcanes (Popocatepetl, Pico de Orizaba, Iztaccíhuatl, Nevado de Toluca, etc.). Las ondas de calor serán más frecuentes e intensas, así como la acidificación de los océanos provocando cambios en la vida en ellos. En las playas del Caribe Mexicano podemos observar que cada años tenemos invasión de sargazo, indicación inequívoca que la vida en los océanos está cambiando. Para las ciudades el calor en las áreas urbanas aumentará, así como las inundaciones en ellas. Entre otras muchos cambios que están ocurriendo en estos días y que se prevé continúen. Ante esta situación, es muy probable que las personas consideremos no podemos hacer mucho, ya que es un problema verdaderamente global. Misma situación pueden pensar las autoridades de ciudades o municipios, al pensar que solamente los gobiernos nacionales o las grandes industrias o empresas pueden implantar acciones que enfrenten al cambio climático. La verdad es que no es así. En muchas partes del mundo personas o familias, autoridades de comunidades o de las ciudades han impulsado acciones que están transformando nuestra forma de vivir hacia una forma sustentable. En esta ocasión, insistiré en algunas propuestas que hemos impulsado desde hace varios años sobre la necesidad que tenemos en las ciudades en transitar hacia una movilidad pública eléctrica y fomentar el uso de la bicicleta y facilitar los últimos desplazamientos en forma peatonales. En este breve escrito, abundaré en los beneficios de la movilidad mediante vehículos impulsados principalmente por nuestros músculos, como las bicicletas o triciclos. Si bien, se cuenta con una comunidad en nuestro país que está impulsando el uso de la bicicleta desde el siglo pasado, es en estos últimos años cuando en la Ciudad de México se ha tenido un avance notable; aunque todavía muy limitado, en cuanto a una infraestructura para ciclistas. Aunque no parezca, los beneficios de que una ciudad cuente con infraestructura de alta calidad para peatones y ciclistas son de suma importancia para el éxito comercial. Por ejemplo en un documento titulado “Los beneficios económicos de hacer las calles más amigables para peatones y ciclistas”, impulsado por Bicitekas, A.C., concluye que para los comercios el apoyar medidas que atraigan a su zona de negocio más personas que transiten caminando o mediante transporte público o en bicicleta, en lugar de automovilistas, redunda en un mayor flujo de calidad de posibles clientes. En particular, se observa que, una mayor inversión en la calidad del ambiente peatonal, como aceras más amplias y medidas que restrinjan el tráfico vehicular, atraen una clientela más regular y leal al área y conduce a un impacto positivo tanto en comerciantes y como en la clientela. Hoy en día, se reconoce que en la movilidad el automóvil no es la única opción. Otro documento reporta aspectos muy relevantes sobre los beneficios individuales y sociales de la bicicleta, de hecho apunta hacia cómo se transforma una ciudad mediante la bicicleta. En este texto, Juan Mayorga enfatiza que es necesario construir la infraestructura para reducir las víctimas fatales de accidentes a cero, trazar ciclovías rápidas de las periferias de las ciudades a los centros de ellas, ciclovías en las avenidas importantes, estacionamientos seguros para las bicicletas en cada comercio o zona comercial, fomentar el transporte de pequeñas cargas mediante triciclos, entre otras estrategias. Hoy estamos a punto de tener transiciones en las autoridades de gobierno de muchos municipios en nuestro país. Es la oportunidad de transformar nuestra forma de vivir en las ciudades y hacerlas más amigables para todas las personas y contribuir a disminuir los efectos negativos que provocamos al usar energía fósil. Las ciudades medianas y pequeñas del todo el país pueden modernizarse con vista hacia la sustentabilidad introduciendo o ampliando la infraestructura para una movilidad que nos aporte beneficios a las salud de las personas, que promueva la socialización para reconstruir el tejido social y que no contamine el aire que respiramos. En nuestro país tenemos organizaciones sociales que tienen información que desean compartir y las autoridades municipales pueden asimilar. Por ejemplo Bicitekas, A.C. en ciudad de México, Movimiento Bicicletero de Cuernavaca, existen muchas otras. No solo la ciudad de México ha propuesto este tipo de estrategias que están transformado la vida de las colonias o delegaciones; pero se requiere un esfuerzo social de largo aliento para que estas estrategias rindan fruto en muchos otros lugares, como Cuernavaca, Cuautla o Zacatepec, por ejemplo. No podemos esperar que en tres años (el tiempo de los gobiernos en los municipios) se transforme una ciudad, pero si podemos exigir que se empiece o se continúe con este tipo de estrategias de movilidad. El momento de transformación de nuestras ciudades puede empezar con este trienio, depende de las autoridades electas y por supuesto de nosotros la ciudadanía. 

 Este artículo fue publicado el día 11 de agosto en el periódico la Unión de Morelos.

miércoles, 27 de diciembre de 2023

Estrategias para los próximos gobiernos: Transporte no motorizado

Aunque en estas fechas las noticias nos alertan sobre problemas de seguridad en muy diversas partes del territorio nacional, esta semana junto con la que viene manifestamos nuestros buenos deseos para el próximo año a nuestras amistades. Con esta sensación de optimismo con la que expresamos buenos deseos, quiero continuar con el planteamiento de algunas ideas para las personas que aspiran a conquistar los votos para convertirse en autoridades en los tres niveles de gobierno. Estas personas con el apoyo del voto de la población podrán tomar decisiones que afectarán nuestro futuro.
La semana pasada comentaba sobre el transporte público, hoy quiero retomar el tema del transporte no motorizado en las ciudades. Este tema lo he abordado en anteriores ocasiones, pero cada día me parece más apremiante que modifiquemos la infraestructura en las ciudades para permitir que la población pueda utilizar esta opción de transporte y que además de evitar emisiones nocivas tengamos actividad física.

Imagen generada con inteligencia artificial con la frase "Photo of a Mexican sustainable city with walkers and bikers sharing road lanes with electric cars and electrical buses. People around with happy faces. Solar PV and a Wind turbine on the horizon" en leonardo.ai

La promoción de la movilidad no motorizada, como el uso de la bicicleta, es clave para lograr ciudades más sustentables. El uso de la bicicleta o triciclos no motorizados tiene diversos beneficios, como la reducción de la contaminación del aire, la mejora de la salud en la población y la reducción del ruido en los entornos urbanos. Sin embargo, dado que la actual infraestructura en los entornos urbanos está concebida para albergar vehículos de combustión interna, para promover la movilidad no motorizada, es necesario modificar esta infraestructura de las ciudades para hacerla más segura y accesible para la movilidad de las personas y no de los vehículos.
Así, que dentro de las propuestas de quienes aspiran a cargos de ejecución y legislación de las políticas públicas debemos esperar la definición de estrategias que doten de infraestructura a las ciudades para permitir la movilidad no motorizada.
Algunas de estas estrategias incluyen redes seguras y bien diseñadas de ciclovías, la definición de carriles exclusivos para bicicletas que estén separados de los vehículos motorizados son esenciales para la seguridad de ciclistas y para alentar a más personas a usar la bicicleta como medio de transporte. En el mapa de las ciudades es necesaria la adecuación de las intersecciones diseñadas específicamente para bicicletas, con señalización clara, semáforos para ciclistas y medidas de seguridad para evitar colisiones con otros vehículos. En esto último también se requiere la implementación y difusión de las normas de convivencia en las calles para que la comunidad ciclista sea respetada y protegida.
Para decidir usar la bicicleta siempre debo tener en mente si al lugar donde me trasladaré tiene lugares seguros para dejarla. Por esta razón, es de suma importancia contar con estacionamientos para dejar la bicicletas en las zonas de trabajo, escolares o de servicios. En la actualidad, en nuestro país es difícil encontrar este tipo de instalaciones, son pocas las edificaciones que cuentan con ellas. Podemos empezar por las edificaciones donde despachan las oficinas gubernamentales de todos los niveles y sectores, estas adecuaciones son relativamente baratas y muy útiles y motivantes.
Por supuesto, que la ampliación de las redes de ciclovías con los servicios antes señalados es una de las estrategias a considerar. Ya no se debe permitir la construcción de más vialidades para automóviles que no cuenten con al menos un carril para la movilidad no motorizada. En este carril debe también considerarse la opción para las personas que caminan. En este sentido, en el entorno urbano de Cuernavaca, por mencionar lo que más conozco, observamos muchos puentes o pasos a desnivel que solamente fueron concebidos para el tránsito de los automóviles y, de esta manera, ponen en riesgo la vida de ciclistas o peatones cuando los usan.  El costo de construir puentes o pasos a desnivel considerando un carril adicional para la movilidad no motorizada es pequeño comparado con el costo total de la obra; en cambio, los beneficios ambientales y para la salud de las personas son verdaderamente amplios y significativos. Por cierto, en algunos países se están construyendo ciclovías y las bicicletas van sobre celdas fotovoltaicas que generan energía eléctrica, de este tema hablaremos en otra ocasión. Es claro que la definición de reglas para autorizar nuevas vialidades y la adecuación de las actuales para contar con un carril para movilidad no motorizada es un punto a incluir en los planes de gobierno, la adecuación de estas reglas es muy barata para el gobierno y muy redituables para la población.
La integración entre el transporte público y la bicicleta es otro de los aspectos a considerar para facilitar la movilidad de las personas. 
En la definición de estas modificaciones en la infraestructura urbana se debe involucrar a las comunidades tanto en la planificación y diseño para asegurar que se satisfagan las necesidades locales de las personas, al mismo tiempo que se fomente la aceptación. Debemos recordar que las áreas peatonales o de tránsito restringido a las bicicletas fomenta la apropiación de las zonas urbanas por las comunidades e incrementan las actividades comerciales y de esparcimiento que se realizan en esas zonas.
También es importante que en las escuelas de todos los niveles educativos se instrumente programas de educación vial dirigidos a ciclistas, pero principalmente a la población que conduce vehículos motorizados para aumentar la conciencia y mejorar la seguridad en las vías compartidas. Recordemos los dueños de las calles no son los automóviles, sino la población que las usa.
Insisto, al hacer que las ciudades sean más amigables para las bicicletas, podemos mejorar la calidad de vida de la población y hacer que nuestras ciudades sean más sustentables.
Las estrategias de electrificación del transporte público y la implementación de infraestructuras para la movilidad no motorizada son parte fundamental para configurar una movilidad sustentable. Es momento de solicitar definiciones y propuestas consensuadas con la población en estos aspectos.


Una versión previa de este artículo fue publicada el día 27 de Diciembre

miércoles, 12 de octubre de 2011

¿Más impuestos?

Esta semana se celebró el LVI Congreso Nacional de Física en Mérida. Estoy seguro el lector se preguntará y qué tiene que ver esto con el título: ¿Más impuestos? Pues la verdad es que muy poco. Sin embargo sirve de introducción para comentar que por esta razón estuve en Mérida y gocé del domingo ciclista en esa ciudad, renté una bicicleta y por 20 pesos anduve paseando por sus calles y avenidas. Desde las 8:00 hasta las 12:30, el Paseo Montejo, la calle 60 y 62 hasta la Ermita son peatonales. En ellas tanto los meridanos como los turistas disfrutamos de un sol tempranero y de sus calles. Vi familias completas, papás enseñando a sus hijos a andar en bicicleta, mamás o tías corriendo tras los niños que zigzagueaban con su bicis. Ancianos en bicicleta, jóvenes, muchos jóvenes en grupos. Todos disfrutábamos del paseo, recuperábamos las calles para todos y lo principal: las compartíamos. Un ejercito de estudiantes de nivel medio superior (bachillerato) cumplían su servicio social auxiliando en las tareas viales. Es más esta actividad sirve claramente para enseñar a los niños aspectos viales y de seguridad en un entorno lúdico muy similar al planteado por el pedagogo Frans Limpens. Ésta es una actividad social que se efectúa desde hace más de cinco años y que también se hace con éxito en algunas otras ciudades mexicanas, por ejemplo: Guadalajara. En Cuernavaca hay una iniciativa que propone implementar esta actividad y que ha sido del agrado de un buen sector de la población y que, en mi opinión, merece ser impulsada. Aunque debe quedarnos claro que estas actividades sociales no pueden ser la solución a los problemas económicos, sociales y ambientales; ya que antes la gente debe poder comprarse su bicicleta, o tener el dinero para rentarla, o tener el dinero para poder disfrutar un domingo de esparcimiento, o tener el conocimiento para elegir o tener dinero para satisfacer sus necesidades primarias. Esto no es fácil con los bajos salarios que actualmente hay en nuestro país.
Como empezarán a sospechar la mención al paseo ciclista tiene que ver con actividades cooperativistas, ya que en principio las avenidas fueron pavimentadas para el uso de automóviles, pero el sacrificio de algunos será recompensado con creces para ellos mismos y para la sociedad. Sucede que las ventas de los comercios aledaños al paseo aumentan y que grandes empresas contratan a promotores para hacer campañas de publicidad, se tiene un foro “gratuito” para hacer campañas publicitarias (por supuesto también electorales) y muchas otras cosas más. En resumen el paseo ciclista es una analogía, con las bondades y limitaciones de todas ellas, de una forma de cooperar en todos aspectos y regresando al título, en mi opinión, los impuestos son contribuciones.
La semana pasada planteé el problema del pago de impuestos en el contexto de la cooperación. Comenté a cerca del dilema del prisionero que implica el no perder más con tal que nuestro semejante tampoco pierda mucho. Por claridad planteo nuevamente el problema: La policía arresta a dos personas y los acusa de cometer un delito. No hay pruebas suficientes para condenarlos y, tras haberlos separado, se interroga a cada uno y se les ofrece el mismo trato. Si uno delata y el otro no, el que no delató será condenado a la pena de diez años, y el delator será liberado. Si ambos delatan, ambos serán condenados a seis años. Si ambos no delatan serán encerrados solamente seis meses. Claramente, si el dilema se presenta una vez: un razonamiento simple indica que lo mejor es delatar, sin embargo desde el punto de vista colectivo esta respuesta es la peor, ya que en total la sociedad pierde 12 años, 6 de cada uno en la cárcel; pero ambos ganan ya que cada persona será encarcelada solamente 6 años. Sin embargo si se sabe que se jugará muchas veces, y que la otra persona puede cambiar de estrategia, entonces el comportamiento cooperativo es el adecuado: no delatar. Lo podemos razonar en el sentido que la otra persona también entenderá el juego y no delatará con lo cuál todos saldrán ganando (ver el comentario de Checo en el artículo anterior).
Esto se puede asociar con los impuestos. Sin embargo, el nombre mismo de impuestos nos aleja de su afán cooperativista y nos indica un marco dictatorial. En español la palabra proviene de imponer y que se exige por la fuerza, de ahí las amenazas de “Lolita”. La palabra en francés tiene similares orígenes. En Inglés la palabra tax proviene de estimar la riqueza de alguien, más cercana a tasar en español. Mi ignorancia se muestra al no saber la correspondiente palabra en nahuatl, quizás algún lector me podría enseñar esto. En resumen, si consideramos que el llamado impuesto es una contribución del individuo a la sociedad, el concepto de cooperar se recupera. De niño cuando iba con mi madre a pagar las contribuciones (impuesto predial) y hacíamos largas colas para hacer los pagos anuales, y gozar del descuento, entendía que era nuestro aporte a la ciudad donde vivíamos y me parecía razonable. Considero que ésta es la forma en que deberíamos ver a los llamados impuestos, como nuestra contribución a las tareas que convienen a la sociedad. Es así como entiendo el llamado de muchos como Warren Buffett y Helle Thorning-Schmidt para fomentar el pago de más contribuciones (impuestos). Creo importante hacer referencia a la llamada izquierda darwinista definida por Peter Singer quien considera que la sociedad ahora tiene el compromiso de entender su presencia y su capacidad de cambiar las interacciones entre los ámbitos ecológicos, sociales y económicos con un afán cooperativista; y algunos pensamos que esto es posible a través de las instituciones y el conocimiento y su aplicación: la tecnología que será la forma de resolver los antagonismos con este afán. Coincido con Natalia (comentario artículo anterior), y ya abundaremos en esto último.
Una versión resumida de este artículo fue publicada el día 12 de Octubre

miércoles, 15 de marzo de 2023

Ciudades caminables

En un centro comercial tenemos a nuestro alcance muchas tiendas, pero ¿es necesario que las tiendas estén en un sitio lejos de nuestros domicilios? los cines y hasta algunas oficinas de gobierno están en esos centros comerciales, ¿es bueno? Muchas de las escuelas tienen lugar para canchas que se usan en el horario de clase, pero generalmente estas instalaciones están solitarias en las tardes. Estos hechos ¿a quién benefician? ¿es realmente barato esta configuración? ¿las concentraciones en centros comerciales nos benefician? Estas son algunas de las preguntas que tenemos que hacernos para analizar si la actual configuración de las ciudades es adecuada para nuestra especie y las otras especies con las que compartimos nuestros entornos.
En México, como en muchas partes del mundo, durante todo el siglo pasado las ciudades se construyeron principalmente para fomentar la movilidad motorizada individual. Es decir, las ciudades se diseñaban pensando en que el bienestar individual se reflejaba por la utilización del automóvil de combustión interna. Aspecto que hoy sabemos no es cierto. 
En los últimos años, ha surgido un nuevo enfoque en la planificación urbana: el modelo de ciudad de 15 minutos que busca transformar nuestras ciudades para que todos los servicios y actividades esenciales estén a un máximo de 15 minutos caminando o en bicicleta de cualquier hogar. La idea es transformar nuestros entornos urbanos de manera que sean más compactos, conectados y sustentables fomentando la movilidad activa y reduciendo la dependencia del transporte privado. ¿Se imaginan poder acceder a una tienda, un parque, una escuela o un centro de salud en pocos minutos y sin tener que usar un automóvil y disfrutar de espacios de convivencia? 
Este enfoque en el diseño urbano busca crear ciudades donde las necesidades diarias de la mayoría sus residentes puedan satisfacerse en un radio de 15 minutos. Al reducir las distancias entre los hogares y las actividades cotidianas, el trabajo, la educación, la atención médica, cultura, las compras y la recreación se pueden mejorar la calidad de vida de las personas y minimizar el uso de automóviles y evitar congestión del tráfico. Esta forma de pensar en los entornos urbanos fue propuesta por Carlos Moreno, profesor universitario francés y asesor de planificación urbana, quien popularizó el concepto del modelo de ciudad de 15 minutos en el ámbito académico y en los medios de comunicación. En su trabajo, Moreno ha propuesto algunas ideas clave para poner en marcha este modelo en las ciudades: a) Promover la proximidad. Las ciudades deberían estar diseñadas de manera que las personas puedan satisfacer la mayoría de sus necesidades diarias en un radio de 15 minutos a pie o en bicicleta y así reducir el tiempo de transporte innecesario. b) Fomentar la densidad. Las ciudades deberían planificar una mezcla de usos del suelo para que las personas puedan trabajar, estudiar y comprar cerca de sus hogares. c) Mejorar el transporte público. Las ciudades deben invertir en mejorar la infraestructura de transporte público, incluyendo la ampliación de las redes de metro, autobuses y tranvías. d) Incentivar la movilidad activa. Promover la movilidad activa, es decir, caminar y andar en bicicleta, para reducir el uso de automóviles y mejorar la calidad del aire en las ciudades. Esto se puede lograr mediante la mejora de la infraestructura de ciclo vías y la creación de calles peatonales. Adicionalmente, con este tipo de modelo de planeación se fomenta la solidaridad al crear ligas y relaciones entre las personas que habitan los diferentes entornos, hacer vida en la colonia, el barrio, el condominio, etc. Otro aspecto fundamental, para la planeación e implementación de este tipo de conceptos, es proponer cambios con la decidida participación de la ciudadanía del entorno específico.

Imagen creada con inteligencia artificial con el texto "neighborhood with cycles trees shops school people walking futuristic photo style" en https://huggingface.co/spaces/stabilityai/stable-diffusion .

Este modelo ha empezado a ser implementado en París, Barcelona, Montreal y Melbourne, entre otras ciudades. 
Para hacer realidad ciudades o vecindarios o barrios más confortables podemos hacernos algunas preguntas sencillas: ¿cómo estamos utilizando las superficies de nuestros entornos? ¿cuántos metros cuadrados están siendo utilizados por autos sin personas en ellos? ¿cuántos metros cuadrados utilizamos para brindar servicios a la población? ¿cuánta superficie usamos para proveer atención para la salud, para la educación, para las tiendas o mercados, para talleres de servicios (zapaterías, sastrerías, lavanderías, escuelas, parques, etc.)? Con sus respuestas podríamos concebir soluciones diferentes a las que hoy tenemos. 
Las personas podrán solicitar el aumento de escuelas donde en las tardes se pueda acceder y compartir espacios convirtiéndolas en centros comunitarios en las tardes, por ejemplo.
Carlos Moreno enfatiza que uno de los principios detrás de las ciudades de 15 minutos es que cada metro cuadrado debe ser utilizado para múltiples propósitos. Este concepto permite conciliar a las ciudades con el entorno en el que vivimos. Además, es un claro promotor de la participación activa de las personas en las opciones para resolver sus necesidades, ya que pone en sus manos la planeación de su entorno cercano donde si podemos tener impacto real y medir sus bondades o hacer modificaciones si es necesario para satisfacer las necesidades de la colectividad.
Aunque hay dificultades a vencer en este planteamiento, considero adecuado incluir este tipo de reflexiones para planificar nuestras ciudades, nuestros municipios, nuestras colonias o nuestros vecindarios. Tengo confianza en que con la participación de las personas podemos definir cuáles son las actividades más importantes en entornos específicos para transitar hacia entornos que se centren en nuestro bienestar en lugar de perseguir el incremento en el flujo del dinero.


Una versión previa de este artículo fue publicado el día 15 de marzo en el periódico la Unión de Morelos.

miércoles, 14 de marzo de 2012

Algunos avances

Esta semana estuve en la Estación del Instituto de Biología de la UNAM en Los Tuxtlas, Veracruz. Con la finalidad analizar las posibilidades de implementar el uso de fuentes renovables de energía. Durante esta estancia unos colegas ingenieros nucleares me propusieron visitar las instalaciones de la planta nuclear en Laguna Verde, Veracruz. ¿Será por el accidente nuclear de hace un año? Sin embargo, no quisiera ver en los poblados de la Costa Esmeralda veracruzana pueblos fantasmas como los aledaños a Fukushima. Si bien es cierto que comparto la certeza sobre la imperiosa necesidad de ofrecer mayor energía para el desarrollo de nuestras comunidades con los colegas nucleares; no comparto su confianza en los actuales sistemas de seguridad y menos en un país con las características geográficas y de corrupción como el nuestro. También me queda claro que la búsqueda de una solución tecnológica para la fusión nuclear es atractiva, pero todavía no está madura. Por ésta y otras razones considero muy importante continuar haciendo investigación, desarrollo tecnológico y aplicaciones concretas de las fuentes renovables de energía: solar y eólica, entre otras. En la región de los Tuxtlas existen del orden de un 20% de las horas Sol que tenemos en Morelos y aun así creo que la energía solar podría ayudar al desarrollo de la región. Sin embargo, la opción en esa parte del país podría ser la eólica de baja potencia. Aspecto contrario sucede en Morelos, donde la energía solar es costeable. Según nuestros cálculos, el costo de los sistemas fotovoltaicos se paga en 9 o 10 años y éstos tienen una vida media de 20 años. Hemos propuesto que los techos de las oficinas públicas sean utilizados para generar energía. ¿Cuál es la opinión de los candidatos a los puestos de elección sobre el tema?
En el aspecto de disminuir los gases de efecto invernadero, en particular de bióxido de carbono, es muy importante el logro del Movimiento Bicicletero de Cuernavaca por la aprobación la Ciclovía recreativa que enarboló Vera Sisniega. En un acuerdo la pasada semana el Ayuntamiento de Cuernavaca aprobó: la creación de la Ciclovía recreativa Cuernavaca para realizarse los días domingo en una avenida principal de esta ciudad. Además se instruyó a las Secretarías de Protección y Auxilio Ciudadano y Desarrollo Social, para dar cumplimiento al acuerdo y a la Coordinación General de Comunicación Social e Imagen para dárnoslo a conocer. Ésta es una acción que nos permite usar en forma segura la bicicleta y también provocará que más visitantes (turistas) vengan y disfruten de la hospitalidad morelense. Ahora vayamos más lejos en las propuestas y no necesariamente en Cuernavaca, digamos por ejemplo Cuautla, ¿podría la Secretaría de Turismo hacer una demanda tecnológica para un autobús turístico movido por pedales? Hagamos un plan para conectar las ciudades morelenses a través de ciclopistas. ¿podría la Secretaría de Desarrollo Urbano y Obras Públicas junto con la de Turismo proponer una demanda para la generación de este plan? Estoy seguro que las instituciones de educación superior públicas y privadas podrían responder a estas demandas, que tecnológicamente son viables y considero económicamente rentables para los morelenses. Éstas y otras propuestas ciudadanas marcan el camino a seguir: todos nosotros participando y promoviendo acciones que nos conduzcan al desarrollo económico sustentable.
Sin embargo, si no contamos con una visión de futuro, si no contamos con un plan para el desarrollo sustentable de Morelos, de cada municipio y en particular de cada poblado o colonia, podremos sufrir las consecuencias de un caminante aleatorio y hacer propuestas descoordinadas. Las acciones pequeñas pueden conformar un buen camino; pero no creo que sea un camino óptimo. En cambio la generación de un plan de desarrollo sustentable con la participación democrática de los ciudadanos puede ser una guía confiable para todos los candidatos independientemente del color partidario o de tener partido o no tenerlo. Además, este plan deberá contener los indicadores que nos muestren el avance real de las acciones, de las políticas públicas. Insistimos: una forma de generar estos planes es a través de la metodología de políticas públicas abiertas ; esto claramente nos conducirá a una nueva forma de gobernanza donde la participación ciudadana y los acuerdos en los futuros deseables coincidan.
La implementación de fuentes renovables de energía en todos los municipios del país es una acción impostergable (la bicicleta es un ejemplo del uso de las fuentes renovables de energía para el transporte), sin embargo en este momento no contamos con el capital humano para generar implementaciones de mayor alcance. Incluso en Morelos nos hacen falta más técnicos e ingenieros en fuentes renovables. También nos hace falta desarrollar un mayor número de aplicaciones confiables como los calentadores domésticos de agua que ya son una tecnología completamente madura y costeable.
Continuo preguntando: ¿cuáles son las propuestas de los candidatos a estos temas? Espero después de la tregua empezar a conocerlas. Aunque algunos, parece, ya han empezado a proponer; trabajemos en el análisis.

Este texto se publicó el 14 de marzo en la UNIÓN.

miércoles, 26 de abril de 2023

Cambio cultural para el bienestar social

Estamos enfrentando una muy compleja situación. Muchos aspectos de nuestra vida cotidiana pueden verse afectados en las próximas décadas. Desde las dificultades económicas, la crisis del agua, el cambio climático, la marginación de diferentes sectores de la población y la polarización social son muestras de las muchas facetas de esta compleja situación que necesitamos resolver para transitar hacia el bienestar social.

Con vías a contribuir a solucionar esta situación se ha propuesto implantar modelos de ciudad de 15 minutos. Esta idea consiste en diseñar o adaptar entornos habitacionales donde la población puede satisfacer sus necesidades de trabajo, educación, adquisición de alimentos y enseres, esparcimiento, acceso a la salud, en fin la mayoría de ellas dentro de un tiempo de desplazamiento de entre 15 y 30 minutos. Es decir, se requeriría cambiar las actuales configuraciones de colonias o suburbios dormitorio por entornos donde existan infraestructuras y en una misma superficie se puedan satisfacer varias necesidades.

Este tipo de conceptos son más complicados en ciudades construidas entre barrancas. Por ejemplo, Cuernavaca o Taxco pueden presentar desventajas significativas. Algunas de ellas son: Su topografía que implica que hay terrenos con pendientes y desniveles significativos, lo que puede dificultar la accesibilidad a pie o en bicicleta. La población residente podría enfrentar desafíos adicionales para llegar a los servicios y actividades esenciales, especialmente si se encuentran en la cima de las colinas. Las barrancas pueden limitar el espacio disponible para construir nuevos servicios y actividades esenciales. Además, las restricciones de construcción en zonas de alto riesgo pueden limitar la capacidad de construir nuevas viviendas y servicios en esas áreas. Para implantar el modelo de ciudad de 15 minutos en una ciudad construida entre barrancas, puede requerirse una inversión significativa en infraestructura, como la construcción de rampas para mejorar la accesibilidad no motorizada a esos lugares. Esto puede ser costoso y llevar tiempo tanto en la planeación como obstáculos de la población en su implementación. En particular, esto último requiere de un cambio cultural. La implantación del modelo de ciudad de 15 minutos también puede requerir un cambio cultural significativo en la forma en que la población de la ciudad se mueve y accede a los servicios. Es muy importante fomentar tantos nuevos hábitos y patrones de movilidad como modificar los indicadores de bienestar individual, por ejemplo, la posesión de automóvil como evidencia de éxito.

Imagen creada con inteligencia artificial con la frase "sustainbility and energy in OGorman style" in https://huggingface.co/spaces/stabilityai/stable-diffusion

Debe quedar claro que, la implantación del modelo de ciudad de 15 minutos requiere un cambio cultural, entre otros aspectos, porque este enfoque promueve una forma de vida más activa, sostenible y comunitaria. El modelo busca reducir la dependencia del transporte privado y fomentar la movilidad activa, como caminar o andar en bicicleta, lo que puede ser una experiencia nueva para la población de zonas urbanas donde se ha priorizado el uso del automóvil.

Además, el modelo de ciudad de 15 minutos fomenta la creación de comunidades más conectadas, donde las personas pueden acceder a servicios y actividades esenciales cerca de sus hogares. Esto significa que la población puede pasar más tiempo en sus vecindarios y participar en la vida comunitaria local. Para algunas personas, esto también puede ser una experiencia nueva y requiere un cambio en sus patrones de comportamiento y relaciones, enfatizando que incrementa sustancialmente la cohesión del tejido social.

En general, para que la implantación del modelo de ciudad de 15 minutos tenga éxito, es necesario fomentar un cambio cultural en la forma en que las personas se movilicen y acceden a los servicios. Esto puede requerir campañas de concientización y educación para promover los beneficios del modelo, así como infraestructura adecuada y políticas públicas que faciliten la movilidad activa y la creación de comunidades conectadas y sostenibles.

En particular en Cuernavaca hay una oposición a la implementación de una ciclovía en la Av. Palmira, cuyos pobladores no se percatan de los beneficios de esta acción. Merecemos que la población en general comprenda que para conseguir el bienestar social, hay que ceder en algunos beneficios no compartidos que se han convertido en privilegios de algunas personas marginando al resto de la población. 

En conclusión, implantar el modelo de ciudad de 15 minutos presenta desafíos significativos que son diferentes en cada lugar y suelen estar relacionados con la topografía, las limitaciones de espacio, la infraestructura disponible y con la necesidad de un cambio cultural que apunte hacia el bienestar común. Es importante abordar estos desafíos para garantizar que el modelo sea efectivo y justo para toda la población de la ciudad y sus entornos.

Este artículo fue publicado el día 26 de abril en el periódico La Unión de Morelos

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Infraestructuras para la sustentabilidad

La semana pasada comentaba de la necesidad que tenemos hoy de construir infraestructura para crear espacio de convivencia en nuestro entorno. Estos pensamientos surgen después de la guerra sin estrategia contra el narcotráfico del sexenio anterior y la drástica reducción del presupuesto debido a la caída de los precios del petróleo de este período y a la corrupción galopante y cínica del presente sexenio. Estas dos condiciones nos obligan a reflexionar seriamente sobre en qué podemos invertir para contrarrestar los efecto negativos que nos han dejado estos hechos. Desde mi punto de vista una de las mejores inversiones será la reconstrucción del tejido social y fomento al desarrollo local. Claramente, la educación es otra inversión; pero hoy quiero enfatizar la imperiosa necesidad que tenemos, en nuestro país y en nuestro estado, de construir infraestructura para la convivencia.
La tradición en muchas poblaciones era ir al parque central o zócalo a dar la vuelta, platicar, echar novio o echar novia, jugar encantados, platicar con los vecinos, escuchar la banda de música o simplemente dar la vuelta deambulando por el lugar. Estas actividades estaban rodeadas de comercio, conocimiento mutuo que disminuían las tensiones sociales y generaban un conocimiento entre las personas que propiciaban la solución de conflictos de formas menos nocivas para todos. Estas actividades son recomendadas por la premio nobel de economía Elionor Ostrom como una forma de construir un desarrollo que conduzca al beneficio social en lugar de al individual.
Así nuevamente estoy llamando la atención de los tomadores de decisiones en el entorno de los municipios de Temixco y Emiliano Zapara donde he observado que la población está usando un puente construido exclusivamente para el uso de vehículos motorizados como una vía para cruzar caminando o en bicicleta la autopista Cuernavaca Acapulco y trasladarse entre los dos municipios. En los extremos de dicho puente podemos encontrar dos centros comerciales que bien podrían verse beneficiados de la construcción de andadores lo suficientemente anchos para que sean compartidos con ciclistas. Hace un año para caminar entre los dos lugares se recorrían casi tres kilómetros dando un rodeo muy extenso, hoy en día se recorre aproximadamente un kilómetro para ir de un lugar a otro. En ambos extremos de este puente, como ya mencioné, hay dos centros comerciales, con locales de diferentes giros. La población ya está usando esta vía y dado que no fue pensada para su uso peatonal, las personas tienen que sortear a los automóviles que salen o entran de la autopista.
Por supuesto la solución no es prohibir el tránsito de peatones o ciclistas, sino darles la seguridad para que usen esta vía y además, si se provee de buena infraestructura, se puede convertir en un espacio de convivencia. Nada más gratificante sería ver entre semana a los estudiantes de la Universidad Tecnológica Emiliano Zapata o a las estudiantes del CeCyTE Zapata o a las estudiantes del IER-UNAM o de la UAEM usando con sus bicicletas estas vías. Por supuesto que los trabajadores podían hacer lo mismo y cruzan en forma segura este puente. Hoy en las mañanas se puede observar a personas caminando o corriendo, de hecho haciendo ejercicio; pero no en instalaciones adecuadas. Estoy seguro que los fines de semana, si hay lugares adecuados las familiar de Temixco y Emiliano Zapata disfrutarán de estos espacios enseñando a andar en bicicleta a los más pequeños o dando paseos tomados de la mano o abrazados los más grandes.
Como lo dije la semana pasada, estamos justo a tiempo para hacer una inversión y propiciar lugares de convivencia que contribuyan a restaurar el tejido social que se ha roto por las situaciones que todos conocemos.
De esta manera, inversiones que ayuden a reconstruir el tejido social y contribuyan a generar espacios de convivencia son alternativas que trazan caminos hacia la sustentabilidad, optemos por ellas.

Este artículo fue publicado el día 20 de Septiembre en el periódico La Unión de Morelos.

miércoles, 11 de mayo de 2022

Pensando en el futuro del transporte

Busquemos soluciones pensando a largo plazo. Esta frase la he mencionado en varias ocasiones y hoy quiero comentar que bajo las circunstancias actuales es esencial que lo hagamos y en especial en el transporte. La necesidad actual de definir acciones que permitan una vida confortable a las personas en el futuro es esencial para conseguir bienestar social. 
He tenido la oportunidad de viajar y conocer una diversidad de lugares que presentan soluciones diferentes en contextos distintos a problemas similares.
En esta ocasión quiero comentar algunas ideas en cómo modificar nuestra forma de transportarnos. Quiero comentar algunas ideas sobre la movilidad de las personas en nuestros días, pero que puedan tener impactos positivos en el futuro.
En primer lugar, hay que reconocer que la política de movilidad en nuestro país ha privilegiado la movilidad de una porción de la población con ingresos económicos suficientes para transportarse de manera individual utilizando vehículos con capacidad mínima de cinco personas. Si veamos esto, usar vehículos para movilizar a una sola persona ocupando el espacio disponible para el menos otras cuatro no parece adecuado. Claramente podemos concluir que esta forma no es eficiente y menos sustentable.
He conocido lugares donde la movilidad también es individual, pero la base es una movilidad no motorizada, donde el uso de la bicicleta es una opción. Esta alternativa es usada tanto en Europa como en Asia Oriental. Sin embargo, mientras en la primera región la infraestructura citadina se ha transformado recientemente para proveer caminos seguros a la comunidad ciclista; en la segunda la toma de las calles por un número de ciclistas que las desborda obliga a los automotores a conducir con precaución y respetan a esta comunidad de ciclistas. Esta forma de movilidad mediante una actividad física tiene beneficios a la salud directamente a la población, al promover precisamente actividades físicas y recreativas evita el sedentarismo. Por supuesto que la distancia que puede recorrerse con una bicicleta depende tanto de la condición física de la persona como de la calidad de la infraestructura disponible en la ciudad o poblado.
Por otro lado, para mayores distancias la movilidad mediante el transporte público, sea metro o autobús o trolebús confinado es otra verdadera alternativa para las ciudades. El transporte de este tipo tiene ya más de un siglo, en sus primeras modalidades en ciudades europeas o en Estados Unidos. Sin embargo, su modernización y mantenimiento continúa y por esta razón son usados multitudinariamente día a día. Por ejemplo, este mes iniciará una nueva línea en el metro de Londres (London Tube) y las diferentes estaciones tienen un plan de mantenimiento definido y algunas se cierran para dárselo de manera frecuente. Si bien la solución de un transporte subterráneo es cara y parece ser que solamente es costeable para ciudades grandes; la opción de sistemas públicos de transporte rápido basadas en vehículos eléctricos, como los trolebuses o autobuses eléctricos o de celdas de combustible, son una verdadera opción siempre y cuando se conciban con infraestructura incluyente.
En particular, la mayoría de las ciudades en México y en Latino América son de tamaño mediano donde una transformación de la infraestructura para contar con ciclo vías seguras y de calidad aunada a una red de movilidad rápida eléctrica podría constituir una opción a largo plazo. Cada día que pasa la electricidad que proviene de las renovables en generación distribuida es más rentable y, además, no emite gases de efecto invernadero disminuyendo el impacto sobre la atmósfera complementado a la movilidad eléctrica.

Trolebús de la Ciudad de México
La electromovilidad es una alternativa complementaria a la movilidad no motorizada.

Para mi es claro, que a inicios del siglo pasado cuando se optó por la movilidad individual basada en motores de combustión interna no se conocía los efectos que el uso de los combustibles fósiles tendría sobre la atmósfera y menos se anticipaba la consecuencia de provocar un cambio climático global. Esta situación es la que enfrentamos, pero con movilidad no motorizada y eléctrica podemos modificar las trayectorias que hoy en día tenemos en cuanto al cambio climático.
Por supuesto, no toda la solución está en el transporte, sino en la forma en la que usamos los ecosistemas como si fueran propiedad de algunas personas.
Desde mi punto de vista, todavía podemos construir soluciones para el sistema de transporte en ciudades como Cuernavaca transformando el actual sistema que no fue diseñado con base en información de usuarios, ni bajo los estudios de tecnología disponible pensando en el futuro. Es momento de trabajar con base en conocimiento y construir soluciones en el transporte para los próximos cien años, en lugar de hacerlo basados en corazonadas que provoquen problemas para las generaciones futuras. 

Este artículo fue publicado el día 11 de mayo

miércoles, 14 de septiembre de 2016

Espacios para convivir

En estos momentos de crisis debemos apostar por verdadera inversiones de largo plazo. Como bien saben enfatizaré los aspectos científicos, pero también les compartiré una experiencia que quizás podamos concretar en una verdadera inversión para nuestro Estado de Morelos. Por supuesto que la idea podría ser retomada en cualquier otra parte de nuestro país o el mundo.
La semana pasada estuve en Montevideo, Uruguay participando en el Foro de Ciencia para Latinoamérica y el Caribe (CILAC). En particular estuve platicando en las sesiones paralelas que organizó el Centro LatinoAmericano de Física (CLAF), cuya objetivo fue ilustrar cómo la física ha impactado en problemas reales en nuestros países; pero que todavía no lo hecho con la suficiente contundencia por falta, precisamente de una inversión. Además de la inversión monetaria hace falta preparar personas que puedan contender con la problemática. Los participantes nos enfocamos en dos aspectos fundamentalmente, la salud y la energía. Este segundo ya lo he abordado varias veces en esas páginas y solamente diré que la promoción del uso de las energías renovables es una imperiosa necesidad y por supuesto en ellas hay infinidad de temas de física. Desde la compresión del efecto fotovoltaico que captura un fotón para convertirlo en un par electrón hueco, que puede circular por el material produciendo una corriente eléctrica que usamos en muchísimas aplicaciones hoy en día, pasando por el entendimiento de la mejor aerodinámica para construir aspas que moverán un generador y producirán energía eléctrica, hasta el conocimiento para fabricar materiales absorbedores de radiación solar que permitan calentar fluidos para que luego los usemos en cualquier aplicación térmica.
La parte correspondiente a la salud fue expuesta por un colega uruguayo que enfatizó la necesidad que tenemos para contar con especialistas en física médica que sean capaces de manejar, entender y dosificar las radiaciones que se usan habitualmente en los aparatos para diagnóstico y tratamiento de diversas enfermedades. Para ello es muy necesario el entendimiento profundo de la interacción radiación materia y con ello poder accionar mecanismos específicos de respuesta donde se desean, en lugar de afectar los tejidos que están sanos.
Regreso a la parte de experiencia de mi viaje. En mis andares me encanta caminar y con ello conocer de cerca el comportamiento de los lugareños. Lo mismo hago cuando voy a alguna ciudad en México o en el mundo. Caminé por las Ramblas de Montevideo, son espectaculares. A la altura de Montevideo el Río de la Plata es anchísimo, parado en la orilla no se puede ver el otro extremo. Desde la playa, efectivamente hay arena en las orillas y así de repente se tiene la ilusión de estar en un mar, pero sin olas. Las ramblas son una gran avenida sobre la ribera del río, pero con grandes andadores para caminar o patinar o andar en bicicleta. Muy pocos lugares han sido concesionados a particulares y prácticamente unos 40 km son reservados para el uso comunitario. Si, se pueden imaginar esos 40 km desde Montevideo hasta Carrillo, por un lado el inmenso río y por el otro muchísimos edificios de departamentos donde muchos de ellos tienen comercios en la parte baja que promueve el desarrollo local y algunos empleos en la misma zona. Por supuesto desde los edificios se puede apreciar el horizonte y el navegar de los barcos que se dirigen hacia Montevideo o Buenos Aires.


Seguramente, se preguntarán, pero en Morelos no tenemos ríos tan anchos o mares, qué podemos aprender de las ramblas uruguayas. Pues la construcción de infraestructuras para el disfrute de la sociedad tiene beneficios a largo plazo y se gozan por todas las personas. En Montevideo vi personas caminando usando los celulares o accesorios más modernos al mismo tiempo que familias humildes sentadas en la playa disfrutando de la comida que habían preparado. El caminar brioso de los jóvenes contrastando con el andar pausado de los mayores. La algarabía de los niños y el mutis de los lectores sentados en bancas que periódicamente se distraen para sonreír por las chiquilladas de su alrededor.
Propongo hacer infraestructura para compartir, por ejemplo entre Cuernavaca y Cuautla se podría hacer una “rambla” terrestre donde por su parte central pudieran circular los autos o autobuses y por las laterales hubiera espacio suficiente y de calidad para que transitaran bicicletas o peatones. En las márgenes de este camino podría haber diversos servicios, como los hay hoy: fondas, restaurantes o balnearios o tiendas o centros de esparcimiento. Seguramente sería un atractor turístico para actividades que no perturban a los lugareños y sí incrementa su calidad de vida.
Algo más sencillo y concreto. Hoy hay un puente, que originalmente se diseñó solamente para automóviles, que está siendo usado por muchos peatones o ciclistas que caminan de Temixco a Emiliano Zapata pasando por arriba de la autopista México Acapulco. El caminar no es seguro en el puente es necesario acondicionarlo para que los peatones o ciclistas tengan seguridad al usarlo. Los actuales estudios indican que la infraestructura debe separar físicamente los ciclistas y peatones de los automóviles. Este puente une dos zonas comerciales que bien podrían beneficiarse de la adecuación para que sea un primer paso peatonal/ciclista/coche del Estado. Todavía se puede construir la infraestructura adecuada; pero estamos en el justo momento de construirla o perderla para siempre. Hay que tomar acciones y pronto.
Este conjunto de ideas podría ser retomada por los presidentes municipales y establecerlas en los reglamentos de construcción y urbanización. Construir este tipo de infraestructuras sería un generador de bienestar social. Así, todo nuevo desarrollo urbano debería contar con los accesos donde se pueda caminar andar en bicicleta y conducir vehículos automotores en fin convivir y hacer vivible el desarrollo.

Una versión previa de este artículo fue publicado el día 14 de Septiembre en el periódico la Unión de Morelos.

miércoles, 31 de agosto de 2022

Nos merecemos un transporte sustentable

Durante cuatro meses me he movilizado mediante transporte público o caminando por diferentes ciudades. Lo que he podido constatar durante este tiempo, es que mi condición física ha mejorado, he asistido a trabajar cotidianamente, me he divertido y asistido a actividades recreativas y culturales. Lamentablemente para hacer esto he tenido que salir de mi ciudad habitual, he salido por una temporada de Cuernavaca y he estado este tiempo en ciudades europeas. Aunque algunas muy pobladas y con un movimiento casi frenético de la población. He estado en Londres, donde realizo la mayoría de mis actividades usando el tren subterráneo (Tube) o el sistema de autobuses. Aunque tengo que decir que también he pasado situaciones aparentemente complicadas cuando he encontrado huelga en el servicio. Situación que se activa intermitentemente, pero que se avisa con antelación, permitiendo que se tomen las medidas pertinentes. En la mayoría de las ocasiones con una caminata de entre 30 a 45 minutos se ha solucionado el problema.
Con esta experiencia, me queda cada vez más claro, que debemos modificar los sistemas de movilidad de nuestras ciudades. Mientras en la Ciudad de México los cambios se realizan paulatinamente y es probable que no se noten rápidamente, en las ciudades medianas o pequeñas la transición a una movilidad sustentable puede realizarse más rápido acelerando su visibilidad y, con ello, incrementando la transición siendo ejemplo a seguir.
En los últimos meses he escrito acerca de que transitar hacia la electrificación en el sistema de transporte público es benéfico para la salud y para el bolsillo de las personas, al bajar los costos a largo plazo. 
De acuerdo con la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA) [1], el papel central del transporte en la generación de emisiones de carbono tiene que ser atendido de inmediato. Adicionalmente el hecho de que las energías renovables representan solo una muy pequeña parte de la energía consumida en el sector del transporte hace que las modificaciones en este sector sean prioritarias para modificar un sector altamente petrolizado, que emite gases de efecto invernadero y contaminantes muy cerca de la población citadina. 
IRENA invita así a las autoridades de las ciudades a establecer una combinación de políticas que evitan las emisiones de carbono promoviendo un cambio en los modos de transporte, pasando por la electrificación de los vehículos del transporte público con el desarrollo de infraestructura para la movilidad no motorizada. También es posible pasar de los automóviles privados a modos de transporte más eficientes, como caminar, andar en bicicleta y el transporte público, lo que reduce el consumo de energía y las emisiones por cada kilómetro de viaje de los pasajeros. En este apartado, la infraestructura de seguridad para las bicicletas y para el peatón conjuntan una caja de herramientas muy valiosa para las autoridades urbanas interesadas en transformar su ciudad a una de bajo impacto en carbono. En particular, estas transformaciones fomentan e impulsan actividades turísticas, al propiciar un ambiente sano en las ciudades.
IRENA continúa enfatizando que una forma clave de evitar las emisiones de carbono es mediante políticas de uso de la tierra urbana. El rediseño de las ciudades para reducir la necesidad de viajes largos es fundamental. Las ciudades que persiguen un desarrollo denso y priorizan el acceso al transporte esencialmente reestructuran la vida urbana, de modo que los viajes largos a través de la ciudad se vuelven menos necesarios.


Transporte público en Praga, 
usando electricidad para no contaminar a su paso (foto JAdRP 2022). 

Se puede alentar un cambio mediante esquemas de incentivos, proporcionando infraestructura de carga, estableciendo mandatos para mezclar combustibles para quemar de manera más limpia e incluso prohibiendo el transporte impulsado por combustibles fósiles.
Es fundamental mejorar los sistemas de transporte haciéndolos más limpios, más accesibles y más asequibles, y por lo tanto más atractivos para el público. Los coches eléctricos son más limpios que los que funcionan con gas, especialmente si su electricidad proviene de fuentes renovables.
La electrificación de las flotas de autobuses municipales y el uso de estos vehículos eléctricos en los sistemas rápidos de transporte (BRT) pueden ser una combinación poderosa. El despliegue de esas alternativas se puede acelerar proporcionando infraestructura de carga en las terminales, como lo hemos mencionado. En los actuales paraderos o con mayor amplitud en los lugares de guarda de las rutas se pueden establecer sistemas fotovoltaicos que carguen las baterías de los vehículos. En particular, se pueden requerir vehículos con intercambio de baterías para cargarlas mientras ellos se movilizan con otro juego de batería.
También es posible implementar medidas extremas, como con el establecimiento de mandatos para mezclar combustibles provenientes del tratamiento de los residuos orgánicos e incluso prohibiendo el transporte impulsado por combustibles fósiles en un futuro cercano.
Todas estas medidas las he visto implementarse en diversas ciudades europeas y en otras estadounidenses. 
En mi opinión, en México nos merecemos un transporte que no nos dañe y que evite el deterioro de nuestro entorno y que no atente contra nuestra salud.
Por esta razón, insisto e invito a las autoridades de las ciudades pequeñas y medianas, por ejemplo, Cuernavaca, para que impulsen los cambios que se requieren para poder contar con un sistema de transporte sustentable en nuestras poblaciones.

[1] IRENA (2021), Renewable Energy Policies for Cities: Transport, International Renewable Energy Agency, Abu Dhabi

Este artículo fue publicado el día 31 de agosto en el periódico la Unión de Morelos.

miércoles, 23 de agosto de 2023

Tenemos que aumentar la sombra

La sombra es parte de las condiciones que promueven nuestro bienestar. Esta oración requiere contexto y de una explicación. 
Cuando caminamos por las calles de la ciudad o por algún camino en el entorno rural es muy posible que escojamos hacerlo bajo la sombra. Es más, en los últimos años que la temperatura se ha incrementado en nuestro planeta las diferentes olas de calor han aumentado el incomodidad que sentimos bajo los rayos solares al caminar, o movernos por nuestros entornos. Por malas decisiones, muchas ciudades, han pasado de ser lugares dedicados a las personas a ser lugares donde los automóviles son los reyes del asfalto, es necesario recobrar el verdor de antaño y recuperarlas para las personas. Enfaticemos, por ejemplo esperar el transporte público bajo del rayo del sol puede ser no solo incómodo y desagradable sino causa de sudoración excesiva conduciendo a fatiga y deshidratación e incluso a golpes de calor. Adicionalmente, la ausencia de paisaje urbano agradable disminuye el apetito por rodar en bicicleta o caminar y condenan a una parte de la población a sufrir.
En una ciudad, las áreas sombreadas invitan a caminar, con esto se fomenta la convivencia social y la actividad comercial en las zonas sombreadas. La verdad es que la mayoría de las personas gozamos de una caminata o una rodada en bici bajo la sombra de árboles. El paseo y los juegos infantiles son mucho más agradables y placenteros cuando se realizan al aire libre y bajo el resguardo de los árboles; además, en esos momentos la cantidad de oxígeno generada por el entorno verde nos llena de energía al mismo tiempo que estamos disfrutando de esas actividades.

Imagen generada con inteligencia artificial mediante la frase "photo style of Mexican young people waiting for a bus in a street under the tree's shadow, ultra detailed happy faces near perfection, photo is at noon in the background people riding bikes" en https://leonardo.ai

Recuerdo que en el último tercio del siglo pasado en la Ciudad de México se realizó una campaña extensa de sembrado de árboles en diferentes rumbos de la ciudad. Deseo comentar que fui testigo de que en aquella época, en lo que hoy es el eje 3 Norte se sembraron muchas varitas de madera con unas cuantas hojas verdes en la punta y al pasar del tiempo son árboles que aportan oxígeno y sombra en esa avenida. A pesar de los numerosos automóviles que transitan por esa vialidad las diferentes tonalidades de verdes hacen menos pesado el transitar tanto en auto como en bici o a pie por las banquetas. Recuerdo que, en esa época, también, se sembraron arbolitos en las aceras, pero no tuvieron el buen desarrollo que sus congéneres sembrados en el camellón, la ciudadanía no participó de las actividades en forma positiva. 
Estoy seguro de que estas acciones del pasado se repitieron en muy diversos lugares en la República Mexicana y hoy se disfruta de caminos con verdor. Sin embargo, hay muchos otros lugares donde la ausencia de este verdor impacta negativamente en el bienestar de sus habitantes. 
Recientemente, me llamó la atención un pódcast que analizaba el papel de la sombra en el bienestar de las personas. Este pódcast resalta la importancia de sombrear en las ciudades y, en particular, en algunas instalaciones urbanas como paraderos de autobuses o de microbuses. Es claro que se pueden construir paraderos de acero, aluminio o de concreto; pero los árboles, además de dar sombra, ofrecen otros servicios ambientales como contribuir a refrescar el ambiente, dan comodidad visual, aumentan la calidad del aire al absorber el CO2; también las hojas atrapan partículas contaminantes y las remueven de la atmósfera. De lo más importante es el cobijo a otras especies aumentando la biodiversidad en estos entornos urbanos, provocando los agradables sonidos matinales de las aves. Adicionalmente, si se les reserva algunos metros para su crecimiento libres de cemento fomentan la retención de agua de lluvia y, con todo ello, reducen el estrés y mejoran la salud mental de las personas en sus entornos.
En este contexto es de suma importancia que las autoridades locales, de ciudades, pueblos o comunidades, elaboren y desarrollen planes estratégicos a largo plazo para la plantación y el mantenimiento de árboles en toda la comunidad, incluyendo objetivos claros, metas de plantación y un calendario de mantenimiento regular. En estos planes debe quedar claro la elección de especies de árboles que sean adecuadas para el clima local y las condiciones del suelo, enfatizando las especies autóctonas. Es fundamental identificar áreas prioritarias donde la sombra de los árboles sea más beneficiosa, como paradas de transporte público, parques, plazas públicas y áreas de juego y esparcimiento. Los planes deben establecer un programa de mantenimiento regular que incluya poda, fertilización y control de plagas para asegurarse de que los árboles se mantengan en buen estado y proporcionen sombra de manera efectiva y los demás servicios ecológicos. Recordemos las plagas que están atacando a diferentes árboles en diferentes ciudades incluyendo a los Ficus en Cuernavaca y que han provocado la muerte de palmeras y árboles; así la necesidad del cuidado de ellos. Este plan debe considerar informar a la comunidad sobre la importancia de los árboles y los beneficios socioambientales que aportan, adicionalmente mediante esta actividad fomentar la participación ciudadana activa en programas de plantación y cuidado de árboles. Nuestro apoyo es esencial para la plantación y el cuidado de los árboles en nuestras comunidades y es parte imprescindibles para construir ciudades vivibles mediante la sombra de los árboles que no solo nos protege de la radiación solar, sino que ofrece protección ambiental y social a nuestras comunidades.


Este artículo fue publicado el día 22 de agosto en el periódico la Unión de Morelos.